{"id":8105,"date":"2023-12-04T08:00:45","date_gmt":"2023-12-04T07:00:45","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=8105"},"modified":"2023-12-04T17:42:25","modified_gmt":"2023-12-04T16:42:25","slug":"por-una-espiritualidad-del-cosmos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=8105","title":{"rendered":"Por una espiritualidad del cosmos"},"content":{"rendered":"<h3><strong>[<\/strong>Leandro Sequeiros, SJ<strong>] En el blog de la C\u00e1tedra Hana y Francisco J. Ayala de Ciencia, Tecnolog\u00eda y Religi\u00f3n,<em> FronterasCTR<\/em>, con el t\u00edtulo \u201cPor una espiritualidad del cosmos\u201d publicamos la recensi\u00f3n del libro de <\/strong>Fran\u00e7ois Euv\u00e9<strong>.<\/strong><\/h3>\n<p class=\"textLayer\">El jesuita Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955) est\u00e1 reconocido mundialmente como cient\u00edfico, ge\u00f3logo y paleont\u00f3logo. Ejerci\u00f3 esta profesi\u00f3n hasta el final de su vida, sobre todo en China, aunque tambi\u00e9n en \u00c1frica. Su obra cient\u00edfica versa principalmente sobre la geolog\u00eda y la paleontolog\u00eda de los mam\u00edferos.<\/p>\n<p class=\"textLayer\">Para Teilhard, este trabajo de investigaci\u00f3n no es m\u00e1s que una especie de instrumento apost\u00f3lico, un medio para llegar a un p\u00fablico que est\u00e1 lejos de la Iglesia y, compartiendo su condici\u00f3n, poder anunciarles el Evangelio. La investigaci\u00f3n es un verdadero sacerdocio en la medida en que constituye una participaci\u00f3n en la prosecuci\u00f3n de la obra creadora.<\/p>\n<p class=\"page\" data-page-number=\"1\" data-loaded=\"true\"><strong>Teilhard no solo fue un investigador; convirti\u00f3 la investigaci\u00f3n en una actividad fundamental, caracter\u00edstica de lo humano, \u201cla m\u00e1s elevada de las funciones humanas\u201d<\/strong> [\u201cL\u2019Esprit de la Terre\u201d, Oeuvres VI, 48. 1931 (9 marzo) El Esp\u00edritu de la Tierra. VI, 21-51]. No es un oficio como cualquier otro, sino una especie de vocaci\u00f3n, porque, a su modo de ver, el hombre busca el conocimiento por encima incluso del bienestar material.<\/p>\n<div class=\"page\" data-page-number=\"1\" data-loaded=\"true\">\n<p>Defend\u00eda que <strong>la esencia de la vida humana no consiste en estar mejor, sino en ser m\u00e1s, en superarse superando las apariencias del mundo<\/strong>. La investigaci\u00f3n es una b\u00fasqueda indefinida, animada por la convicci\u00f3n profunda, \u201cm\u00edstica\u201d, de que hay una \u201crealidad\u201d que se oculta detr\u00e1s del envoltorio de las cosas. El investigador no se contenta con lo que las cosas son; desea conocer sus causas \u00faltimas. \u201cLa tendencia esencial de nuestro pensamiento es intentar penetrar en el coraz\u00f3n del Mundo\u201d [\u201cScience et Christ\u201d, Oeuvres IX, 48 (trad. esp.: Ciencia y Cristo, Taurus, Madrid 1958, Ensayistas de Hoy, n.\u00ba 54)].<\/p>\n<div class=\"textLayer\">\n<div class=\"endOfContent\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>En la Introducci\u00f3n de este volumen que comentamos, el jesuita Fran\u00e7ois Euv\u00e9, profesor del Centro S\u00e8vres de Par\u00eds, director de la revista \u00c9tudes, y profesor de F\u00edsica y de Teolog\u00eda, parte de una mirada contemplativa a nuestro mundo. Para Euv\u00e9 \u201cel estado en que se encuentra el planeta es inquietante\u201d. Las amenazas que penden sobre nuestro futuro suscitan un creciente n\u00famero de llamadas a \u201csalvar el planeta\u201d. El vocabulario de la \u201csalvaci\u00f3n\u201d vuelve de manera significativa en las declaraciones que nos invitan a introducir un cambio profundo en nuestro modo de ver el mundo. Cuando se trata de movilizar las conciencias, retornan las referencias religiosas.<\/div>\n<div><\/div>\n<p>\u00bfS<strong>er\u00e1 apropiado hablar aqu\u00ed de \u201csalvaci\u00f3n\u201d en un contexto de crisis de civilizaci\u00f3n? En los tiempos de la modernidad triunfante se hablaba m\u00e1s bien de \u201cprogreso\u201d.<\/strong> Esper\u00e1bamos que el avance del conocimiento cient\u00edfico y las transformaciones tecnol\u00f3gicas nos librasen del mal y nos volvieran m\u00e1s felices. La salvaci\u00f3n estaba considerada como una noci\u00f3n religiosa ya superada. Evocaba la idea del fin del mundo bajo la forma de un cataclismo ineludible, \u201capocal\u00edptico\u201d.<\/p>\n<p>Expresaba asimismo el necesario recurso a una instancia exterior, a un \u201cDios\u201d, que acudir\u00eda en ayuda de una humanidad incapaz de salvarse por s\u00ed misma, a fin de abrirle las puertas del \u201cm\u00e1s all\u00e1\u201d. En sentido contrario a estas representaciones de otros tiempos, el hombre moderno no deber\u00eda contar m\u00e1s que con sus propias fuerzas para erradicar las enfermedades, prolongar la duraci\u00f3n de su vida, alimentarse cada vez mejor, aliviar su existencia y, con el tiempo, garantizar la paz en el seno de una humanidad finalmente reconciliada.<\/p>\n<p><strong>La noci\u00f3n cristiana de salvaci\u00f3n puede volver a recuperar su pertinencia. Ahora bien, no podr\u00e1 hacerlo m\u00e1s que despu\u00e9s de una mutaci\u00f3n significativa.<\/strong> En su acepci\u00f3n tradicional, se trataba esencialmente de la salvaci\u00f3n de la humanidad e incluso, al menos en su percepci\u00f3n usual, de la salvaci\u00f3n del \u201calma\u201d, como si la dimensi\u00f3n corporal de la existencia no se viera afectada.<\/p>\n<p><strong>Leer a Teilhard no es descubrir un sistema del mundo, iniciarse en una cosmolog\u00eda nueva, adquirir ideas originales, es m\u00e1s bien un \u201cgusto por vivir\u201d, una poderosa esperanza.<\/strong> Cuando el ascenso del mundo hacia el punto \u201cOmega\u201d le parec\u00eda \u201cirresistible\u201d no era algo que dependiera de un optimismo f\u00e1cil, de una especie de voluntarismo superficial, que ignora los dramas a los que se enfrenta la humanidad.<\/p>\n<p>Esta llamada hunde sus ra\u00edces en una larga experiencia, iniciada en el frente de la Primera Guerra Mundial y que se vio atravesada por m\u00faltiples pruebas. <strong>Teilhard hubiera podido abandonar, como muchos otros, el terreno del mundo y refugiarse en una \u201cespiritualidad\u201d ficticia. Sin embargo, prefiri\u00f3 animar a aquellas y aquellos que se esfuerzan por construir un mundo m\u00e1s humano, aprovechando lo que la investigaci\u00f3n cient\u00edfica nos ense\u00f1a sobre el universo y sobre el mundo vivo.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo alimentar la esperanza de una salvaci\u00f3n cuando se vuelve m\u00e1s palpable la inquietud?<\/strong> Puede hacerlo porque alimenta un gran relato movilizador. Nuestra \u00e9poca atraviesa una crisis de sentido porque no sabemos c\u00f3mo narrarla. La \u201cposmodernidad\u201d rechaza las grandes narrativas del pasado porque gestaron cat\u00e1strofes. El gran relato del progreso t\u00e9cnico tal vez sea el \u00faltimo en desaparecer. Con todo, no podemos quedarnos ah\u00ed. \u00bfC\u00f3mo vamos a movilizar su acci\u00f3n sin un gran relato? A pesar de sus l\u00edmites, el gran relato teilhardiano sigue siendo inspirador y nos urge a recuperar ese \u201cgusto por vivir\u201d que es precisamente lo que lo anima.<\/p>\n<p>El autor ha organizado esta densa y sugerente reflexi\u00f3n en siete cap\u00edtulos que siguen una l\u00f3gica interna. Tras una clarificadora introducci\u00f3n, en la que ofrece una \u201ccomposici\u00f3n de lugar\u201d de un mundo fragmentado y roto, ofrece como punto de partida unas referencias sobre la posibilidad de \u201csalvaci\u00f3n\u201d del universo, entendiendo esto en sentido esperanzador teilhardiano de convergencia hacia la plenitud del punto Omega.<\/p>\n<p>En el segundo cap\u00edtulo, presenta a los lectores no muy versados en la figura y la obra de Pierre Teilhard de Chardin una semblanza de este cient\u00edfico y jesuita que, a partir de las ciencias de la Tierra y de la Vida, responde a los grandes retos de una sociedad y de un universo en crisis.<\/p>\n<p>En un tercer cap\u00edtulo, Euv\u00e9 sintetiza todo el af\u00e1n humano y espiritual de Teilhard en una expresi\u00f3n: \u201cVivir c\u00f3smicamente\u201d. \u00bfQu\u00e9 podemos entender por \u201cel sentido c\u00f3smico\u201d en un mundo en evoluci\u00f3n? \u00bfEs lo humano \u201cla clave del universo\u201d? Esto nos lleva a la plenitud a la que llama \u201cla uni\u00f3n creadora\u201d.<\/p>\n<p>Todo esto converge en el cap\u00edtulo 4 hacia el Cristo c\u00f3smico, la sustancia de la religi\u00f3n de Teilhard, la espiritualidad del cosmos. \u00bfSignifica esto un \u201cpante\u00edsmo\u201d cristiano? Desde una perspectiva panente\u00edsta (\u201cDios en todas las cosas\u201d), Teilhard nos invita a tomar la Encarnaci\u00f3n en serio, sentir y gustar el Cristo universal que surge de la persona de Jes\u00fas, muerto y resucitado. \u00bfEst\u00e1 emergiendo un nuevo modo de vivir un nuevo cristianismo?<\/p>\n<p>Pero no todo el mundo es bueno. En este universo imperfecto existe el mal, lo que la teolog\u00eda llama la situaci\u00f3n de pecado (no la transgresi\u00f3n sino la din\u00e1mica interna del desamor). \u00bfEs necesario racionalizar el mal?<\/p>\n<p>Una selecta bibliograf\u00eda (en la que se incluyen muchos textos en castellano) cierra el texto de Euv\u00e9. Al mismo, los editores espa\u00f1oles han a\u00f1adido tres valiosas aportaciones: una detallada relaci\u00f3n de fechas hasta el presente relacionadas con Teilhard, una selecta colecci\u00f3n de fotos in\u00e9ditas comentadas y publicadas por ver primera con permiso de la Fundaci\u00f3n Teilhard de Par\u00eds, y un ap\u00e9ndice redactado por Agust\u00edn Ud\u00edas con unos textos de oraciones teilhardianas que convierte el final de la lectura en un ejercicio de adoraci\u00f3n.<\/p>\n<div class=\"page\" data-page-number=\"2\" data-loaded=\"true\">\n<div class=\"textLayer\">Esta recensi\u00f3n fue publicada en <a href=\"https:\/\/revistas.comillas.edu\/index.php\/razonyfe\/article\/view\/20677\"><em>Raz\u00f3n y fe<\/em><\/a>.<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[Leandro Sequeiros, SJ] En el blog de la C\u00e1tedra Hana y Francisco J. 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