{"id":7782,"date":"2023-09-06T08:00:48","date_gmt":"2023-09-06T06:00:48","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=7782"},"modified":"2023-09-06T08:58:49","modified_gmt":"2023-09-06T06:58:49","slug":"borges-y-la-memoria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=7782","title":{"rendered":"Borges y la memoria"},"content":{"rendered":"<p>[Juan V. Fern\u00e1ndez de la Gala] <strong>En el blog de la C\u00e1tedra Hana y Francisco J. Ayala de Ciencia, Tecnolog\u00eda y Religi\u00f3n,<em> FronterasCTR<\/em> (13 junio 2018), con el t\u00edtulo \u201c<em><a href=\"https:\/\/revistas.comillas.edu\/index.php\/razonyfe\/article\/view\/20213\/17905\">Borges y la memoria. De \u201cFunes el memorioso\u201d a la neurona de Jennifer Aniston<\/a><\/em>\u201d publicamos un extenso art\u00edculo sobre\u00a0 Rodrigo Quian Quiroga.<\/strong><\/p>\n<p>Los lectores que ya disfrutaron en su d\u00eda con la amenidad de los ensayos cient\u00edficos de Oliver Sacks, van a agradecer mucho ahora este libro de Rodrigo Quian Quiroga. Son muchos los que guardan grata memoria de obras como Despertares, Un antrop\u00f3logo en Marte o El hombre que confundi\u00f3 a su mujer con un sombrero, extensos \u201censayos biol\u00f3gicos\u201d\u2014como a Mara\u00f1\u00f3n le gustaba llamarlos\u2014 en donde Sacks lograba revestir un problema cl\u00ednico con el suspense y la tensi\u00f3n narrativa propios de un relato policial. Sacks enriquec\u00eda, adem\u00e1s, los textos con ilustraciones explicativas y con un laberinto de notas a pie de p\u00e1gina donde era una verdadera delicia perderse. Profesor de neurolog\u00eda en la Universidad de Nueva York, tuvo siempre el don de transmitir al lector el p\u00e1lpito cercano y apasionante de la investigaci\u00f3n cl\u00ednica y fue el responsable feliz de muchas vocaciones por la neurolog\u00eda. Ya en las primeras l\u00edneas, ve\u00edamos al doctor Sacks enredarnos en la perplejidad de un caso inaudito y, cuando la confusi\u00f3n nos inundaba, ven\u00eda a rescatarnos, abri\u00e9ndonos, una a una, las puertas promisorias de un mundo lleno de hip\u00f3tesis. No elud\u00eda relatar los pasos errados con rigurosa honestidad y, entre ellos, nos permit\u00eda luego entrever el camino luminoso de alg\u00fan hallazgo y, finalmente, nos hac\u00eda part\u00edcipes de la emoci\u00f3n de descubrir. Todo ello desde una gran cercan\u00eda humana, un respeto estricto por la dignidad del paciente y con el m\u00e1s devoto entusiasmo por la actividad cient\u00edfica.<\/p>\n<p>Lo cuento aqu\u00ed porque Quian Quiroga es tambi\u00e9n neur\u00f3logo, como Sacks, y sigue paso a paso su mismo estilo y sabe conducirnos tambi\u00e9n por esos mismos prados de amenidad y de sorpresa. Aunque yo dir\u00eda que con una cualidad a\u00f1adida y es que Quian viene de un territorio m\u00e1s interdisciplinar, que le permite tender entre l\u00edneas conexiones poco habituales, inimaginables en el campo cerrado de una sola especialidad cient\u00edfica. Es cierto que tambi\u00e9n Oliver Sacks era bot\u00e1nico aficionado, adem\u00e1s de neur\u00f3logo y, como \u00e9l siempre reconoc\u00eda, un qu\u00edmico vocacional desde la infancia. Pero el itinerario acad\u00e9mico de Rodrigo Quian es bastante sorprendente: estudi\u00f3 f\u00edsica en Buenos Aires, matem\u00e1ticas en Alemania y, por los azares de un camino de inquietudes y de entusiasmos, acab\u00f3 como profesor de neurociencias en la universidad inglesa de Leicester. As\u00ed pues, la deuda de gratitud de Quian hacia Sacks se va haciendo cada vez m\u00e1s evidente a medida que uno recorre las p\u00e1ginas del libro y acaba confirm\u00e1ndose con creces en un ap\u00e9ndice final que reproduce el intercambio epistolar entre los dos autores. Sacks felicita a Quian con afectuosa cordialidad por la buena arquitectura de su ensayo y reconoce \u00e9l mismo haber intentado un d\u00eda contactar con Jorge Luis Borges, aunque sin \u00e9xito, seducido precisamente por el modo tan bien resuelto con que el escritor argentino analiza en su obra los problemas de la memoria. Tampoco Quian pudo contactar con Borges, porque hab\u00eda fallecido ya en 1986, pero s\u00ed lo hizo con su mujer, Mar\u00eda Kodama, que le franque\u00f3 el acceso a la biblioteca luminosa de un ciego, redact\u00f3 el pr\u00f3logo de este libro y le brind\u00f3 la informaci\u00f3n necesaria para levantar los soportes arquitect\u00f3nicos de esta entra\u00f1able historia, que tiene la conformaci\u00f3n airosa y pr\u00e1ctica de un puente feliz entre las dos culturas tradicionalmente enfrentadas de las que hablaba Snow: las ciencias y las humanidades. Para ser escuetos, en esta obrita de poco m\u00e1s de doscientas p\u00e1ginas, el lector atento encontrar\u00e1 tres cosas sucesiva y simult\u00e1neamente: un pretexto, un texto y un contexto. El pretexto es el famoso relato de Jorge Luis Borges \u201cFunes el memorioso\u201d, que cuenta la historia de un hombre que era incapaz de olvidar ninguno de los detalles de su pasado. Y esto que parecer\u00eda un rasgo deseable de genialidad, Borges lo presenta con mucho acierto literario como una maldici\u00f3n mortificante. Entre otras cosas porque para evocar lo que Funes hizo cierto d\u00eda, invertir\u00eda en ello todo el d\u00eda, pues recuerda todos y cada uno de los detalles y sensaciones que su experiencia grab\u00f3 a fuego. Hasta aqu\u00ed el pretexto. El texto de Quian es un riguroso an\u00e1lisis sobre lo que la neurociencia conoce hoy en d\u00eda sobre la percepci\u00f3n y la memoria, sus tipos, los mecanismos que las favorecen, la patolog\u00eda que las acosa y la base anat\u00f3mica cerebral de los conceptos que almacenamos y evocamos. Un misterio de asombros que sucede constantemente bajo nuestra propia b\u00f3veda craneal, que es tambi\u00e9n, en el espejo de las met\u00e1foras, la b\u00f3veda celeste de un universo de conexiones neuronales. Y, por \u00faltimo, el contexto, que no puede ser m\u00e1s estimulante: Quian nos traza un recorrido de amenidad a trav\u00e9s del problema de la percepci\u00f3n y la memoria desde Plat\u00f3n y su caverna hasta Bertrand Russell, pasando por la filosof\u00eda escol\u00e1stica y desde Descartes a Cajal, cruzando por las arduas veredas de la neurofisiolog\u00eda naciente.<\/p>\n<p>En esta aventura de hallazgos y despistes, el propio Rodrigo Quian tuvo su propia contribuci\u00f3n estelar: la neurona de Jennifer Aniston. Con los electrodos intracerebrales que se colocan en el preoperatorio a algunos pacientes con epilepsias no controlables farmacol\u00f3gicamente, el profesor Quian pudo identificar una neurona del hipocampo que emit\u00eda significativos impulsos cada vez (y solo cada vez) que al paciente se le mostraban fotograf\u00edas de la actriz Jennifer Aniston, o se pronunciaba o se escrib\u00eda su nombre. Similares respuestas se obtuvieron para otras neuronas ante el est\u00edmulo de otras personas y lugares concretos significativos para el paciente. De tan sorprendente experiencia parece desprenderse la conclusi\u00f3n de que existen neuronas capaces de almacenar un solo concepto, que en el argot neurofisiol\u00f3gico se conocen como \u201cc\u00e9lulas de la abuela\u201d. Siempre me pareci\u00f3 que el mejor alegato contra el reduccionismo biol\u00f3gico lo formul\u00f3 en un simple aforismo el psic\u00f3logo estadounidense Abraham Maslow: \u201ccuando tu \u00fanica herramienta es un martillo, todos los problemas acaban pareci\u00e9ndose a un clavo\u201d. Con Rodrigo Quian Quiroga y con Borges quiz\u00e1 podamos decir lo mismo de nuestra mejor herramienta, esa v\u00edscera gris que es el orgullo evolutivo de nuestra especie de hombres (y mujeres) sapiens que se saben sapiens y se creen muy sapiens. Si Rutherford imagin\u00f3 el \u00e1tomo como un sistema solar en miniatura, quiz\u00e1 nosotros tendamos sin remedio a imaginar el universo como una constelaci\u00f3n infinita de neuronas en red. Y qu\u00e9 esperanzador si esa noosfera teilhardiana pudiese de alg\u00fan modo, humilde pero afectuoso, guardar nuestro recuerdo en su memoria sin tiempo.<\/p>\n<p>Esta recensi\u00f3n fue publicada en <a href=\"https:\/\/revistas.comillas.edu\/index.php\/razonyfe\"><em>Raz\u00f3n y fe<\/em><\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[Juan V. Fern\u00e1ndez de la Gala] En el blog de la C\u00e1tedra Hana y Francisco J. Ayala de Ciencia, Tecnolog\u00eda y Religi\u00f3n, FronterasCTR (13 junio 2018), con el t\u00edtulo \u201cBorges y la memoria. De \u201cFunes el memorioso\u201d a la neurona de Jennifer Aniston\u201d publicamos un extenso art\u00edculo sobre\u00a0 Rodrigo Quian Quiroga. 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