{"id":7763,"date":"2023-09-11T08:00:31","date_gmt":"2023-09-11T06:00:31","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=7763"},"modified":"2023-08-30T10:28:13","modified_gmt":"2023-08-30T08:28:13","slug":"la-necesidad-de-salvacion-en-la-sociedad-contemporanea-cuatro-propuestas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=7763","title":{"rendered":"La necesidad de salvaci\u00f3n en la sociedad contempor\u00e1nea. Cuatro propuestas"},"content":{"rendered":"<p><strong>[Jaime Vilaroig Mart\u00edn y Juan Manuel Monfort Prades] La sociedad contempor\u00e1nea y nuestra \u00e9poca han sido calificadas de varias maneras: como postmoderna, como postindustrial, como era de la informaci\u00f3n, etc. Desde hace varias d\u00e9cadas fil\u00f3sofos y soci\u00f3logos intentan determinar los rasgos caracter\u00edsticos de nuestra sociedad. Nos fijaremos en cuatro pensadores cuyos an\u00e1lisis han encontrado eco en los estudios de este tipo. Lipovetsky caracteriza nuestra era como la era del vac\u00edo; Beck la califica como sociedad del riesgo; Bauman como sociedad l\u00edquida y Byung-Chul Han como sociedad del cansancio, entre otras. Los an\u00e1lisis pretenden ser eso: meros an\u00e1lisis de la sociedad hodierna. Pero sin pretenderlo quiz\u00e1 apuntan a profundas necesidades humanas que responden al anhelo de salvaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p><strong>La sociedad narcisista en una era del vac\u00edo. Lipovetsky.<\/strong><\/p>\n<p>Lipovetsky sugiere en <em>La era del vac\u00edo. Ensayos sobre el individualismo contempor\u00e1neo<\/em> (1986) que en el siglo XX surge un modo de socializaci\u00f3n y de individuaci\u00f3n in\u00e9dito que rompe con la modernidad, una nueva fase del individualismo occidental. Esta comprensi\u00f3n del concepto de \u201cpersonalizaci\u00f3n\u201d poco o nada tiene que ver con el personalismo, m\u00e1s bien con todo lo contrario, con el vac\u00edo de la persona. Personalismo equivale aqu\u00ed a individualismo y as\u00ed lo emplearemos.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el soci\u00f3logo franc\u00e9s vivimos en una \u00e9poca en la que el aumento de elecciones privadas hace que aumente la singularidad individual: El valor de la realizaci\u00f3n personal se convierte en el principal de los valores sociales y se le da a la autonom\u00eda individual una nueva significaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En esta sociedad postmoderna, se pueden encontrar cuatro rasgos: el narcisismo, la seducci\u00f3n, la indiferencia y el vac\u00edo.<\/p>\n<p>El narcisismo es la consecuencia de este gran proceso de individualizaci\u00f3n al que ha sido sometida la sociedad contempor\u00e1nea. As\u00ed, el narcisismo lleva a vivir el presente olvid\u00e1ndose del pasado y del futuro, sin tener en cuenta el encadenamiento de las generaciones. Pero sin esta comunidad de referencia el \u2018yo\u2019 pierde su identidad y se desustancializa.<\/p>\n<p>La individualizaci\u00f3n contempor\u00e1nea ha llevado tambi\u00e9n a una sociedad de la seducci\u00f3n. La sociedad ha sufrido una mutaci\u00f3n: de una sociedad centrada en la producci\u00f3n (modernidad) a otra centrada en el consumo, donde se multiplican las elecciones. Ya no se pretende tanto dirigir autoritariamente sino que, a la inversa, se acrecientan las opciones privadas privilegi\u00e1ndose la diversidad. Esta seducci\u00f3n hace que desparezca progresivamente el espacio p\u00fablico y que se potencie la vida privada.<\/p>\n<p>La sociedad contempor\u00e1nea propicia la indiferencia a trav\u00e9s del mismo proceso de individualizaci\u00f3n. No se trata ni de camarader\u00eda ni intolerancia: es simple indiferencia, formando parte de la indefinici\u00f3n en la que se mueve la vida l\u00edquida. Lo que otros hagan con su vida, simplemente no importa. Este yo indiferente lo que invita es a la impasibilidad. Esta indiferencia no es pasividad, porque el hombre no puede dejar de afrontar los distintos retos que se plantean en la existencia.<\/p>\n<p>Estas caracter\u00edsticas han hecho que la sociedad postmoderna se consituya en una era del vac\u00edo. Sin quererlo, vivir sin ver un sentido claro a todo lo que se hace conlleva de manera no pretendida que el riesgo se convierta en otro de los elementos de nuestro an\u00e1lisis. La hiperestimulaci\u00f3n a trav\u00e9s de las redes (cosa que no hab\u00eda estallado a\u00fan cuando Lipovetsky escrib\u00eda este ensayo) nos ha llevado a un vac\u00edo de sentimientos.<\/p>\n<p>Con este an\u00e1lisis sobre la mesa, es indiscutible que el tono con el que escribe Lipovetsky es abiertamente reivindicativo: las cosas no son como deber\u00edan ser. Cada una de sus expresiones y sus an\u00e1lisis apuntan a una realidad que deber\u00eda ser transmutada, salvada.<\/p>\n<p><strong>La sociedad del riesgo. Beck. <\/strong><\/p>\n<p>El profesor de Munich Ulrich Beck gan\u00f3 fama mundial con la publicaci\u00f3n en 1986 de <em>La sociedad del riesgo. Hacia una nueva modernidad<\/em>. Su an\u00e1lisis de la sociedad moderna tuvo una gran aceptaci\u00f3n entre los intelectuales y en especial entre los soci\u00f3logos, pues este era su principal campo de trabajo. Su descripci\u00f3n de la nueva etapa en la que ha entrado la modernidad gira en torno a los conceptos de riesgo y peligro, y advierte de las consecuencias que pueden verse en el horizonte a causa del progreso cient\u00edfico-t\u00e9cnico de las sociedades avanzadas. La modernidad para Beck ha desembocado en una sociedad en la que el riesgo es el principal protagonista, un riesgo que supera las fronteras de los pa\u00edses y se convierte en un riesgo global, un riesgo que supera las clases sociales y afecta de una forma u otra a toda la poblaci\u00f3n independientemente de su posici\u00f3n social.<\/p>\n<p>El riesgo en esta nueva etapa de la historia tiene tres caracter\u00edsticas: es global (con efectos locales tan reales como devastadores), es continuo y produce un da\u00f1o tan impredecible como incalculable. Los riesgos son impredecibles porque no se aprecian con claridad: En otro tiempo los riesgos estaban presentes ante los ojos, hoy exigen un ejercicio de confianza.<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n cient\u00edfica y los riesgos globales quedan vinculados y ello genera una visi\u00f3n de la investigaci\u00f3n que obliga a tener en cuenta tanto sus objetivos como sus repercusiones. Si la ciencia no implica mayor seguridad, la seguridad quedar\u00e1 en manos de propuestas pol\u00edticas o ideol\u00f3gicas, lo que supone un cambio social relevante en el que puede tener gran impacto la superstici\u00f3n, la ideolog\u00eda o los intereses tanto personales como de grupo.<\/p>\n<p>La necesidad soteriol\u00f3gica a la que apuntan los an\u00e1lisis de Beck es la seguridad, por ello no es extra\u00f1o que aumente en nuestra sociedad la venta de promesas de seguridad no siempre bien fundadas. Necesidad de seguridad que aprovecha la pol\u00edtica profesional para sacar partido, y el riesgo adquiere un gran potencial pol\u00edtico. En la sociedad del riesgo lo que hasta el momento se hab\u00eda considerado apol\u00edtico se vuelve pol\u00edtico.<\/p>\n<p><strong>Sociedad l\u00edquida, vida l\u00edquida. Bauman. <\/strong><\/p>\n<p>Bauman es quiz\u00e1 el autor m\u00e1s conocido de los tratados aqu\u00ed. Su concepci\u00f3n de la vida l\u00edquida, modernidad l\u00edquida, sociedad l\u00edquida, amor l\u00edquido, etc., han impregnado en cierto sentido los an\u00e1lisis del mundo contempor\u00e1neo. Tres son las ideas en las que nos vamos a detener para comprobar c\u00f3mo su an\u00e1lisis apunta a una necesidad de salvaci\u00f3n no resuelta en el mundo contempor\u00e1neo: la idea de ser l\u00edquido, la p\u00e9rdida de modelos y la mercantilizaci\u00f3n de la vida.<\/p>\n<p>La sociedad l\u00edquida contempor\u00e1nea es la que ha perdido estabilidad y solidez. Aunque Bauman se esfuerza por mantener un tono neutral y anal\u00edtico, es imposible no leer sus p\u00e1ginas y percatarse de la nostalgia por una sociedad en la que las relaciones y los elementos de sentido fueran m\u00e1s duraderos y estables.<\/p>\n<p>El cambio en s\u00ed no es el elemento constitutivo de nuestras sociedades, habida cuenta de que cambio siempre lo ha habido en la historia de la humanidad. Entonces, \u00bfcu\u00e1l es el elemento diferencial? No el cambio, sino su velocidad. Esto es lo que hace de nuestra \u00e9poca una \u00e9poca diferente.<\/p>\n<p>Uno de los elementos que hemos seleccionado para analizar la sociedad l\u00edquida contempor\u00e1nea seg\u00fan Bauman es la p\u00e9rdida de los personajes ejemplares. La ejemplaridad de alguien es lo que permite proponer modelos de actuaci\u00f3n y conducta, de pensamiento o valoraci\u00f3n, dispuestos de tal manera que la sociedad sabe a lo que aspira. Pero asistimos en nuestra sociedad a una desaparici\u00f3n de tales modelos. Hubo una primera transici\u00f3n de dichos modelos en Europa cuando se pas\u00f3 de los santos m\u00e1rtires a los h\u00e9roes nacionales; la transici\u00f3n contempor\u00e1nea consiste en pasar de estos h\u00e9roes nacionales a meras celebridades de moda.<\/p>\n<p>El siguiente elemento en el que nos quer\u00edamos detener al analizar la modernidad l\u00edquida es la mercantilizaci\u00f3n de todas las esferas de la vida. Es evidente que siempre ha habido mercado, comercio, etc. \u00bfCu\u00e1l es la diferencia del mercado en el siglo XXI? Que no est\u00e1 orientado a la producci\u00f3n de bienes sino a la incitaci\u00f3n del deseo. No se trata de organizar el mercado en torno a la producci\u00f3n, sino en torno al consumo, tal como tambi\u00e9n apuntaba Beck en sus reflexiones. El mercado est\u00e1 colonizado por la obsolescencia programada y por tanto se invierten los valores de la duraci\u00f3n y la fugacidad: si en el pasado lo ideal era adquirir un bien duradero en el presente l\u00edquido lo interesante es adquirir un bien lo m\u00e1s fugaz posible. Tan fugaz como los v\u00eddeos cada vez m\u00e1s cortos que inundan las redes sociales. En la sociedad l\u00edquida se pone en cuesti\u00f3n y desprecia el car\u00e1cter virtuoso de la dilaci\u00f3n, olvidando as\u00ed al ser humano como asceta de la vida, \u00fanico animal capaz de decir no, en expresi\u00f3n feliz de Max Scheler.<\/p>\n<p>Evidentemente los an\u00e1lisis de Bauman no est\u00e1n destinados a criticar la instituci\u00f3n del mercado en s\u00ed, sino la colonizaci\u00f3n que esta instituci\u00f3n ha llevado a cabo en otras instituciones no menos importantes. Primero la mercantilizaci\u00f3n ha llevado a vaciar de valores la familia, la escuela o el trabajo. A continuaci\u00f3n se ha preocupado por ocupar los puestos de estas instituciones que dotaban de solidez y estabilidad la vida del ser humano.<\/p>\n<p>La necesidad de salvaci\u00f3n a la que apunta Bauman con sus an\u00e1lisis es indudable: el ser humano ans\u00eda una estabilidad y solidez que no le proporcionan la sociedad postmoderna.<\/p>\n<p><strong>Sociedad del cansancio. Byung-Chul Han.<\/strong><\/p>\n<p>El \u00faltimo y m\u00e1s reciente de los autores que apuntan certeramente a elementos constitutivos de las sociedades contempor\u00e1neas es Byung-Chul Han. La sociedad del cansancio que analiza tiene que ver con la autoexplotaci\u00f3n a la que estamos sometidos pero tambi\u00e9n con la soledad en la que vivimos y el control que se ejerce sobre nosotros. As\u00ed que estos ser\u00e1n los tres elementos a analizar: cansancio, soledad y control.<\/p>\n<p>El miedo en la sociedad contempor\u00e1nea ya no se vive tanto por agentes externos pat\u00f3genos que pudieran atacar al ser humano, sino por una violencia positiva (as\u00ed le llama) que amenazan al ser humano por exceso de positividad. Tres buenos ejemplos de esto: la obesidad (exceso de alimentaci\u00f3n), el trastorno de hiperactividad por d\u00e9ficit de atenci\u00f3n o TDH (exceso de actividad) o el temido <em>burn out<\/em> (exceso de trabajo).<\/p>\n<p>Para Byung-Chul Han el capitalismo ha entrado en una nueva fase, as\u00ed que ya no vivimos en la sociedad industrial en la que un jefe vigilaba y oprim\u00eda al pobre trabajador de la f\u00e1brica. El capitalismo se ha refinado de tal manera que ahora es el propio trabajador el que se autoexplota y exige hasta caer rendido.<\/p>\n<p>A esta situaci\u00f3n de cansancio contribuyen la fatiga informativa con la que estamos asediados y la distracci\u00f3n continua de la atenci\u00f3n por creernos obligados a cumplir varias tareas. Se presenta como un logro civilizatorio el <em>multitasking<\/em>: ser capaz de hacer varias cosas a la vez; cuando en realidad se trata m\u00e1s bien de un retroceso en la historia de la evoluci\u00f3n que no de un progreso.<\/p>\n<p>El segundo elemento a analizar en esta sociedad de cansandos es la soledad en la que vivimos. De nuevo encontramos coincidencia con los an\u00e1lisis de Lipovetsky cuando dec\u00eda que la sociedad postmoderna era una sociedad individualista. Byung-Chul Han analoga la situaci\u00f3n del hombre contempor\u00e1neo, hiperconectado con los dem\u00e1s a trav\u00e9s del tel\u00e9fono m\u00f3vil pero profundamente solo, a un enjambre donde cada individuo est\u00e1 vinculado con los dem\u00e1s y sin embargo profundamente aislado en la soledad de sus celdillas.<\/p>\n<p>El tercer elemento que potencia el cansancio de nuestra sociedad es el control al que vivimos sometidos. Pero Han apunta que ya no se trata de un control externo controlado por un vigilante omnipresente. El poder ha mutado. No es ya una biopol\u00edtica al modo de Foucault en la que el control de los cuerpos se realizaba de manera externa por un pan\u00f3pticon ideal en el que el vigilante ve\u00eda a todos pero no era visto por nadie.<\/p>\n<p>La necesidad soteriol\u00f3gica a la que apunta el fil\u00f3sofo coreano es aqu\u00ed tan evidente como en los otros. El descanso, la contemplaci\u00f3n, el reposo, la vida contemplativa, es una necesidad creciente de la que el ser humano de hoy no siempre es consciente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*Extracto de un art\u00edculo publicado en <em>Raz\u00f3n y Fe <\/em>(abril 2023); el texto completo es <a href=\"https:\/\/revistas.comillas.edu\/index.php\/razonyfe\/article\/view\/19640\/17898\">accesible en PDF en la web de la revista<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[Jaime Vilaroig Mart\u00edn y Juan Manuel Monfort Prades] La sociedad contempor\u00e1nea y nuestra \u00e9poca han sido calificadas de varias maneras: como postmoderna, como postindustrial, como era de la informaci\u00f3n, etc. Desde hace varias d\u00e9cadas fil\u00f3sofos y soci\u00f3logos intentan determinar los rasgos caracter\u00edsticos de nuestra sociedad. Nos fijaremos en cuatro pensadores cuyos an\u00e1lisis han encontrado eco &#8230; <a title=\"La necesidad de salvaci\u00f3n en la sociedad contempor\u00e1nea. 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