{"id":7696,"date":"2023-07-10T08:00:35","date_gmt":"2023-07-10T06:00:35","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=7696"},"modified":"2023-07-10T08:15:13","modified_gmt":"2023-07-10T06:15:13","slug":"tres-indicios-de-una-salvacion-inquisitorial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=7696","title":{"rendered":"Dostoyevski y la salvaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><strong>[Juan Rosado Calder\u00f3n] <\/strong><strong>En este art\u00edculo propongo un examen del riesgo de una salvaci\u00f3n falsa, juzgada seg\u00fan los tres indicios que representan las tres tentaciones a Jes\u00fas en el desierto. Para ello, hago una interpretaci\u00f3n filos\u00f3fica de la Leyenda del Gran Inquisidor, de Dostoyevski, que seguir\u00e1 la interpretaci\u00f3n iniciada por el pensador ruso Pavel Evdokimov. Con esta lectura, propongo una idea de la filosof\u00eda como resistencia a tres vectores del poder, a los cuales se contraponen los votos mon\u00e1sticos de pobreza, castidad y obediencia, desde los cuales mantenerse en fidelidad al proyecto de Dios hacia el mundo (Sabidur\u00eda).<\/strong><\/p>\n<ol>\n<li>\n<h3><strong> Introducci\u00f3n<\/strong><\/h3>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p>A la hora de teorizar sobre la salvaci\u00f3n, resulta irremediable descubrir indicadores de una salvaci\u00f3n falsa. Tales signos, representando alg\u00fan tipo de tendencia hacia una realidad insinuada como salvadora, adquieren la forma de la tentaci\u00f3n. Por eso, el relato evang\u00e9lico de las tentaciones a Jes\u00fas en el desierto (Mt 4,1-12; Lc 4,1-14) supone una oportunidad para discernir el consentimiento o el rechazo de un don salv\u00edfico. Esto permite abrir la reflexi\u00f3n en torno a la libertad y a la resistencia frente a ciertos poderes totalizantes, pero tambi\u00e9n juzga el modo continuo de estar en la vida y de comprenderla, que tal deber\u00eda ser la radicalidad de la filosof\u00eda.<\/p>\n<p>En este art\u00edculo propongo una meditaci\u00f3n en torno a estas tres tentaciones, a partir de la peculiar representaci\u00f3n que de ellas hizo Dostoyevski en su leyenda del Gran Inquisidor, texto fundamental en las teor\u00edas contempor\u00e1neas del bien y de la libertad. En nuestro caso, seguiremos la lectura de la leyenda hecha por el te\u00f3logo ruso Pavel Evdokimov (1901-1970). Y sostendr\u00e9 para ello la siguiente tesis: que la resistencia des\u00e9rtica contra la tentaci\u00f3n representa la idea de la filosof\u00eda como tal, o al menos su actitud, como apertura que posibilita la acogida de la salvaci\u00f3n, para cuando \u00e9sta llegue a revelarse gratuitamente.<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li>\n<h3><strong> La ofrenda sacrificial de la corona<\/strong><\/h3>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p>Para entender la resistencia al Inquisidor, podemos abrir la meditaci\u00f3n con un ejercicio de memoria y de imaginaci\u00f3n. Muchas bas\u00edlicas de Roma todav\u00eda conservan, en el mosaico de su \u00e1bside, la imagen de los veinticuatro ancianos del Apocalipsis, como en Santa Mar\u00eda la Mayor o en Santa Pr\u00e1xedes. Los veinticuatro ancianos aparecen representados con los vestidos blanco y rojo del senado romano, mientras ofrecen sus coronas al trono del Cordero, representado \u00e9ste en lo m\u00e1s alto del arco y con el libro enrollado (\u201cque nadie pod\u00eda abrir\u201d, Ap 5,3) a sus pies, tal y como relatan los cap\u00edtulos cuarto y quinto del Apocalipsis. Como se sabe, la escena remite al <em>aurum coronarium<\/em> por el que el Emperador ve\u00eda garantizado el reconocimiento de su poder. Aunque no id\u00e9ntico, un proceso similar lo encontramos hist\u00f3ricamente en los primeros siglos de martirio cristiano, sobre todo a partir de la decisi\u00f3n de Plinio el Joven de obligar a incensar ante la imagen del Emperador. Los cristianos que se resist\u00edan a la idolatr\u00eda pronunciaban la f\u00f3rmula \u201c<em>Iesous Christos<\/em>\u201d, f\u00f3rmula que les conduc\u00eda a la prisi\u00f3n o al derramamiento de su sangre.<\/p>\n<p>Pues bien, en esta escena, repetida en el Apocalipsis, en las bas\u00edlicas y en la historia, hay contenido todo un anuncio de la libertad cristiana. Ofrecer la corona es un gesto que implica la entrega de la dignidad personal, la ofrenda del propio coraz\u00f3n. La imagen representa el juicio del culto o, como dir\u00e1 Dostoyevski en su relato, juzga la pregunta: \u00bfante qui\u00e9n hemos de arrodillarnos? La respuesta cristiana \u2013 si atendemos a Apocalipsis 4 \u2013 se debe a un reconocimiento creatural: \u201ceres digno, Se\u00f1or, Dios nuestro, de recibir la gloria, el honor y el poder, porque T\u00fa has creado el universo; porque por tu voluntad lo que no exist\u00eda fue creado\u201d (Ap 4,11). Pero el reconocimiento creatural no significa una raz\u00f3n de la fuerza, vi\u00e9ndose uno forzado a arrodillarse; lo que los veinticuatro ancianos aclaman es que el Fuerte es digno de ser portador de su poder, porque es el Santo. Adem\u00e1s, la santidad reconocida por los ancianos, como enseguida revelar\u00e1 el cap\u00edtulo 5, radica en una fuerza <em>sacrificial<\/em> y <em>amante<\/em>. De alg\u00fan modo, la entrega de la propia dignidad en la ofrenda de la corona, la ofrenda del hombre a Dios, reconoce una dignidad previa ofrecida por el mismo Dios a la criatura, precisamente llam\u00e1ndola a existir, invit\u00e1ndola a compartir su vitalidad.<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li>\n<h3><strong> El proyecto del Inquisidor contra la Sabidur\u00eda<\/strong><\/h3>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p>Seg\u00fan Evdokimov, esta libertad sacrificial se asienta existencialmente en los tres votos mon\u00e1sticos: la pobreza, la castidad y la obediencia, que constituyen la triple s\u00edntesis de la libertad humana. Los tres votos son la vocaci\u00f3n del coraz\u00f3n de todo hombre, tambi\u00e9n del laico (este es el monacato \u201cinteriorizado\u201d), y corresponden, tambi\u00e9n seg\u00fan Evdokimov, a las tres respuestas de Jes\u00fas en el desierto. Son estos tres votos, como respuestas cristianas, el acto de resistencia al proyecto soteriol\u00f3gico del Inquisidor. Y si recuperamos el sentido mon\u00e1stico de la filosof\u00eda (<em>philosophari<\/em> como <em>monachum agere<\/em>), podemos ver tanto en las tres respuestas de Jes\u00fas como en los tres votos mon\u00e1sticos el <em>estilo<\/em> o actitud de la filosof\u00eda. No que la filosof\u00eda procure la salvaci\u00f3n, sino que la espere y la sepa acoger cada vez que llegue, pero tambi\u00e9n que desenmascare a las falsas salvaciones. Filosof\u00eda como fidelidad a la divina Sabidur\u00eda, al proyecto salv\u00edfico de Dios sobre el mundo.<\/p>\n<p>Las tres tentaciones quieren ahogar a las tres direcciones de la trascendencia en el coraz\u00f3n. Pero son tentaciones, o sea, en ellas hay un signo apetecible y prometedor, a la vez que detr\u00e1s de ellas hay una voluntad libre, enemiga, que tienta. Por eso hay que perfilar bien el sentido combativo de la filosof\u00eda. No es s\u00f3lo un combate contra tendencias viciosas o contra imperfecciones, ni contra la carga vital, ni contra el error, ni contra los enredos de inautenticidad; todo eso, s\u00ed, pero en la conciencia de que tales son los campos de batalla en los que se juega la guerra sapiencial contra un enemigo concreto, personal y libre.<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li>\n<h3><strong> Las tres tentaciones como pseudosalvaci\u00f3n <\/strong><\/h3>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p>Seg\u00fan Dostoyevski, las tres tentaciones expresan tres momentos de toda la historia de la humanidad; representan los intentos por concluir la construcci\u00f3n de la torre de Babel. Ve\u00e1moslos, descubriendo en la resistencia a ellas una idea de la filosof\u00eda.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px\">\u201c\u2018<em>Di que estas piedras se conviertan en panes\u2019. Pero \u00c9l le respondi\u00f3 as\u00ed: \u2018No s\u00f3lo de pan vivir\u00e1 el hombre, sino de toda palabra que sale por la boca de Dios\u2019<\/em>\u201d (Mt 4,3-4).<\/p>\n<p>A esta tentaci\u00f3n Dostoyevski atribuye la subyugaci\u00f3n del <em>milagro<\/em>. No de todo milagro en general, sino de una subyugaci\u00f3n mediante el milagro. Evdokimov contrapone la respuesta de la <em>pobreza. <\/em>\u201cLa ausencia de la necesidad de poseer llega a convertirse en necesidad de no poseer. El espacio de la libertad desinteresada entre el esp\u00edritu y las cosas restituye la capacidad de amarlas como don de Dios\u201d.<\/p>\n<p>El Logos con el que el fil\u00f3sofo comulga es Luz y es Vida, vivifica m\u00e1s que el pan terreno; pero el fil\u00f3sofo corre el riesgo de petrificar al mismo Logos, de disecarlo formaliz\u00e1ndolo, haci\u00e9ndose una idea de \u00e9l, de tal modo que el fil\u00f3sofo y no el Logos sea la fuente de la luz, y entonces se tiene la conciencia ideologizada, estabilizada seg\u00fan un aspecto de la verdad. Se pasa as\u00ed a la segunda tentaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px\">\u201c<em>\u2018T\u00edrate abajo, porque est\u00e1 escrito: \u2018Dar\u00e1 \u00f3rdenes a sus \u00e1ngeles acerca de ti y te llevar\u00e1n en las manos, no sea que tropieces con tu pie en una piedra\u2019\u00bb. Jes\u00fas le dijo: \u2018Tambi\u00e9n est\u00e1 escrito: \u2018No tentar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios\u2019<\/em>\u201d (Mt 4,6-7).<\/p>\n<p>A esta tentaci\u00f3n Dostoyevski atribuye la subyugaci\u00f3n del <em>misterio<\/em>. No por la realidad del misterio, sino por lo que se trama en su nombre. Evdokimov le contrapone la respuesta de la <em>castidad<\/em>.<\/p>\n<p>Si la primera tentaci\u00f3n problematiza la habitabilidad de los espacios y los tiempos, la segunda tentaci\u00f3n simplemente quiere abolirlos. \u00bfC\u00f3mo? Poni\u00e9ndose a s\u00ed mismo en el centro, en el imperio del Yo: el mundo ser\u00e1 la voluntad y la representaci\u00f3n de s\u00ed mismo. Su correlato, su n\u00facleo fundante, es el reclamo de la atenci\u00f3n para s\u00ed, la adoraci\u00f3n de s\u00ed mismo y la b\u00fasqueda narcisista de la propia salvaci\u00f3n, sin los otros. Es propio de un ser ang\u00e9lico-gn\u00f3stico, que est\u00e1 en la luz, pero sin contaminarse, sin involucrarse en la justicia de los otros, sin asumir el mal del mundo. Esta es una tentaci\u00f3n para pecar contra la alteridad.<\/p>\n<p>Esta raz\u00f3n integral, cultual porque est\u00e1 en el templo, debe asimismo saber descender en una manera antit\u00e9tica al descenso de lo alto del templo de la segunda tentaci\u00f3n. Lo cual abre el problema de la comunicabilidad, conduciendo a la tercera tentaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px\">\u201c<em>El diablo se lo llev\u00f3 de nuevo a un monte muy alto, y le mostr\u00f3 todos los reinos del mundo y su esplendor, y le dijo<\/em>: <em>\u2018Te dar\u00e9 todo esto, si me adoras postr\u00e1ndote\u2019. Entonces le dijo Jes\u00fas: \u2018\u00a1Vete, Satan\u00e1s! Porque est\u00e1 escrito: Al Se\u00f1or, tu Dios, adorar\u00e1s y a \u00e9l s\u00f3lo servir\u00e1s\u2019<\/em>\u201d (Mt. 4, 10).<\/p>\n<p>A esta tentaci\u00f3n Dostoyevski atribuye la subyugaci\u00f3n de la <em>autoridad<\/em>. Evdokimov le atribuye la respuesta de la <em>obediencia<\/em>.<\/p>\n<p>Para entender la falsificaci\u00f3n de la autoridad, Dostoyevski insin\u00faa un principio sorprendente: aquel que consiguiera convencer a todos los hombres de que son buenos, traer\u00eda definitivamente el final de la historia. Esta vez, lo tentador no se insin\u00faa a trav\u00e9s de un principio est\u00e9tico, ni por el endiosamiento del Yo, sino por la bondad del objeto moral con el que todos comulgan. Aqu\u00ed la impostura se hace much\u00edsimo m\u00e1s sutil; tanto, que s\u00f3lo se cura con la adoraci\u00f3n solitaria, escondida y dispuesta al martirio. Se trata de una falsificaci\u00f3n que se hunde por completo hasta lo m\u00e1s sagrado del coraz\u00f3n humano: en su capacidad de relaci\u00f3n y de paz. La paz universal va a convertirse en un aut\u00e9ntico infierno, porque traer\u00e1 definitivamente el cierre del horizonte de la vida, la inmanencia y la cancelaci\u00f3n del tiempo. El monje obediente, fiel a la Sabidur\u00eda, habr\u00e1 de velar incesantemente sabiendo que ese cierre espiritual de la tentaci\u00f3n es hist\u00f3rico-pol\u00edtico.<\/p>\n<ol start=\"5\">\n<li>\n<h3><strong> Conclusi\u00f3n <\/strong><\/h3>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p>Tanto en la antigua iconograf\u00eda cristiana, como en la dial\u00e9ctica contempor\u00e1nea de \u2018libertad y sacrificio\u2019 alumbrada por Dostoyevski, como, en fin, en el episodio de las tentaciones a Jes\u00fas, se pone de manifiesto cu\u00e1l es la dignidad divina en el hombre, as\u00ed como el desastre metaf\u00edsico que supondr\u00eda traicionarla postr\u00e1ndose ante un poder garante de sustento. De la lectura que hemos propuesto podemos concluir, en primer lugar, un criterio para juzgar a cualquier poder hist\u00f3rico que pretenda imponer la f\u00f3rmula de una salvaci\u00f3n, solo que despojada \u00e9sta de la libertad procedente del mundo divino. En la pretensi\u00f3n de <em>salus<\/em>, tal y como acontece en tantos movimientos contempor\u00e1neos, se desatan fuerzas con las que suplantar la acci\u00f3n del ayuno, de la castidad y de la obediencia, queriendo resolver las tensiones de tres esferas reservadas a lo divino: la carne, el conocimiento interior y la relaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sabemos que Cristo, ante el Inquisidor, ha permanecido en silencio. Y ese silencio separa el trigo de la ciza\u00f1a en la salvaci\u00f3n de la persona, juzgando cu\u00e1l es la medida espiritual de cada persona y cu\u00e1nto de esa medida ha quedado desfigurado.<\/p>\n<p>*Extracto de un art\u00edculo publicado en <em>Raz\u00f3n y fe<\/em> (2023). El texto completo es <a href=\"https:\/\/revistas.comillas.edu\/index.php\/razonyfe\/article\/view\/18993\">accesible en PDF<\/a> en la web de la revista.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[Juan Rosado Calder\u00f3n] En este art\u00edculo propongo un examen del riesgo de una salvaci\u00f3n falsa, juzgada seg\u00fan los tres indicios que representan las tres tentaciones a Jes\u00fas en el desierto. 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