{"id":7667,"date":"2023-07-17T08:00:05","date_gmt":"2023-07-17T06:00:05","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=7667"},"modified":"2023-07-17T10:50:13","modified_gmt":"2023-07-17T08:50:13","slug":"la-concepcion-teologica-de-la-salvacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=7667","title":{"rendered":"La concepci\u00f3n teol\u00f3gica de la salvaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><strong>[\u00c1ngel Cordovilla P\u00e9rez] Este art\u00edculo presenta los elementos fundamentales que ha de tener la concepci\u00f3n teol\u00f3gica de la salvaci\u00f3n. Siendo conscientes de las dificultades del discurso teol\u00f3gico de la salvaci\u00f3n, este ha de estar anclado en la comprensi\u00f3n del hombre como ser de necesidad, de deseo y de gracia. La comprensi\u00f3n cristiana de la salvaci\u00f3n parte del movimiento de Dios viniendo a la historia para conducir al ser humano y toda la creaci\u00f3n a la comuni\u00f3n con \u00e9l. En este proceso hist\u00f3rico que va desde la creaci\u00f3n hasta la consumaci\u00f3n han de ser integradas las diversas categor\u00edas que la teolog\u00eda ha usado para hablar de la salvaci\u00f3n (divinizaci\u00f3n, justicia, admirable intercambio, sacrificio, satisfacci\u00f3n, redenci\u00f3n, transfiguraci\u00f3n, etc.).<\/strong><\/p>\n<ol>\n<li>\n<h3><strong>Consideraciones previas<\/strong><\/h3>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p>Pensar, reflexionar y hablar teol\u00f3gicamente de la salvaci\u00f3n presupone, de alguna forma, participar de la experiencia de haber sido salvado, no de una forma plena y consumada, claro est\u00e1, sino en su car\u00e1cter incoado y sacramental. No se trata, por lo tanto, de hablar de una cuesti\u00f3n te\u00f3rica m\u00e1s, sino de poner en evidencia una relaci\u00f3n salv\u00edfica con la persona de Cristo que tiene la fuerza para liberarnos de cualquier situaci\u00f3n negativa en la que podamos estar y a la vez conducirnos a aquella plenitud a la que por vocaci\u00f3n divina hemos sido llamados.<\/p>\n<p>El mensaje de salvaci\u00f3n ofrecido por el cristianismo choca actualmente con dos grandes obst\u00e1culos en la mentalidad contempor\u00e1nea. Al primero ya se refiri\u00f3 el te\u00f3logo jesuita franc\u00e9s Bernard Sesb\u00f6u\u00e9 como el \u201cmalestar contempor\u00e1neo\u201d [\u2026], la reducci\u00f3n del mensaje de la salvaci\u00f3n a dos o tres categor\u00edas que remiten al mundo religioso y est\u00e1n fundamentalmente ligadas al valor salv\u00edfico de la muerte de Cristo (sacrificio, satisfacci\u00f3n, redenci\u00f3n). El segundo tiene que ver con la percepci\u00f3n de que la salvaci\u00f3n de la que habla hoy el cristianismo es algo as\u00ed como \u201cuna oferta sin demanda\u201d.<\/p>\n<p>Con estas dificultades, la reflexi\u00f3n soteriol\u00f3gica actual se ha de elaborar desde la convicci\u00f3n de que la salvaci\u00f3n se dice de muchas maneras, sin necesidad de encerrarse en unas determinadas categor\u00edas, especialmente en aquellas que al hombre de nuestros d\u00edas le resulta dif\u00edcil de comprender. Esto no significa que haya que rechazarlas sin m\u00e1s, sino m\u00e1s bien saberlas articular en un esquema org\u00e1nico, hist\u00f3rico y din\u00e1mico.<\/p>\n<p>Aun siendo conscientes de que es leg\u00edtimo optar por una de ellas e incluso crear alguna nueva (solidaridad, hospitalidad), nuestra propuesta es ofrecer un esquema que desarrollaremos m\u00e1s adelante en el que desde una perspectiva hist\u00f3rico-salv\u00edfica se pueden integrar muchas de las im\u00e1genes cl\u00e1sicas que pueden seguir siendo significativas para el hombre de hoy. Hoy es comprensible que pensemos la salvaci\u00f3n en t\u00e9rminos de salud, bienestar y felicidad. La teolog\u00eda no rechaza este punto de partida, m\u00e1s a\u00fan, ha estado siempre presente desde sus desarrollos b\u00edblicos hasta hoy. No obstante, desde su comprensi\u00f3n del ser humano, de Dios y de Cristo, como veremos, ha de entender este t\u00e9rmino y esta realidad en toda su altura, anchura y profundidad. La palabra <em>salus <\/em>dice integralidad, plenitud, vida cabal y consumada, por lo que en su comprensi\u00f3n ha de integrarse la superaci\u00f3n de situaciones negativas (redenci\u00f3n, liberaci\u00f3n, rescate, sanaci\u00f3n), el logro de los anhelos y deseos humanos radicales (justicia, sabidur\u00eda, belleza, verdad, bondad) y el estado de plenitud de una vida, con su entorno, consumadas (divinizaci\u00f3n, transfiguraci\u00f3n, recapitulaci\u00f3n).<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li>\n<h3><strong>El anclaje antropol\u00f3gico de la salvaci\u00f3n<\/strong><\/h3>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p>El anuncio de la salvaci\u00f3n cristiana y su comprensi\u00f3n teol\u00f3gica, en este sentido, ha de estar anclado antropol\u00f3gicamente, es decir, ha de mostrar que aquello que anuncia como salvaci\u00f3n para el hombre viene a injertarse en el dinamismo fundamental de su naturaleza como ser de necesidad, de deseo y de gracia. El ser humano es esencialmente una criatura enigm\u00e1tica y parad\u00f3jica que se pregunta por el sentido de su existencia y el destino de su vida. Ambas preguntas, por el sentido y el destino, constituyen el punto de partida para todo discurso o doctrina sobre la salvaci\u00f3n. El hombre es una criatura finita y contingente, fr\u00e1gil y vulnerable. Tanto en el orden de las realidades materiales, ps\u00edquicas, como espirituales. Pero no s\u00f3lo necesita salvaci\u00f3n desde la experiencia de contingencia, de finitud y de culpabilidad, sino como un ser de deseo y de plenitud, cuya consumaci\u00f3n de ambos \u00e9l no puede darse plenamente a s\u00ed mismo. Esa plenitud es una realidad que desea, pero que parad\u00f3jicamente tiene que acoger y recibir como un regalo y un don, como una gracia, pues ese deseo no puede ser nunca plenamente satisfecho desde el dinamismo inmanente de la propia realidad creada.<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li>\n<h3><strong>\u00bfQu\u00e9 entiende el cristianismo por la salvaci\u00f3n? <\/strong><\/h3>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p>La salvaci\u00f3n es el proceso iniciado por Dios viniendo al hombre en la historia para conducirlo y llevarlo a su plenitud de vida en la comuni\u00f3n con \u00e9l. La salvaci\u00f3n vista desde Dios es un proyecto, un deseo, un designio original, pensado y previsto de antemano por \u00e9l que, con toda la decisi\u00f3n de su voluntad, quiere llevarlo a cabo por medio de su Hijo y de su Esp\u00edritu (cfr. Ef 1,3-14). Este proceso hist\u00f3rico, que nace en Dios y a Dios vuelve, es lo que constituye la doctrina cristiana sobre la salvaci\u00f3n. En esta definici\u00f3n aparecen tres protagonistas esenciales (Dios, hombre y Cristo) en una historia com\u00fan, cuya relaci\u00f3n mutua se realiza en un doble movimiento (descendente y ascendente) donde Dios siempre tiene la iniciativa y es la condici\u00f3n de posibilidad de la acci\u00f3n responsorial del hombre. Esta historia se despliega finalmente en un ritmo trinitario, en donde queda incluido todo el camino de la salvaci\u00f3n y las diversas categor\u00edas que a lo largo de la historia de la teolog\u00eda se han utilizado para hablar de la salvaci\u00f3n como, por ejemplo, <em>paideia<\/em>, divinizaci\u00f3n, iluminaci\u00f3n, justicia, liberaci\u00f3n, admirable intercambio, expiaci\u00f3n, satisfacci\u00f3n, rescate y victoria, reconciliaci\u00f3n, glorificaci\u00f3n, recapitulaci\u00f3n, comuni\u00f3n&#8230; Cualquiera de estas categor\u00edas que la teolog\u00eda ha utilizado para hablar de la salvaci\u00f3n no puede absolutizarse, sino que ha de comprenderse desde este marco global de significaci\u00f3n que es la entera historia de la salvaci\u00f3n y en relaci\u00f3n con el resto de las im\u00e1genes y conceptos. En este amplio horizonte no cabe duda de que el centro de la experiencia cristiana ha sido el <em>pro nobis<\/em> cristol\u00f3gico (Mc 10,45) que nos revela el <em>Deus pro nobis<\/em> teol\u00f3gico (Rom 8,31) como quicio de nuestra salvaci\u00f3n. Desde aqu\u00ed, la experiencia cristiana ha vuelto su mirada sobre la creaci\u00f3n y ha redefinido su origen como una \u201cpre-destinaci\u00f3n\u201d a ser im\u00e1genes de su Hijo (Rom 8,29) antes de la creaci\u00f3n del mundo (Ef 1,3) y ha descifrado su futuro como glorificaci\u00f3n (Rom 8,30), recapitulaci\u00f3n de todas las cosas en \u00e9l (Ef 1, 10).<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li>\n<h3><strong>Dios, hombre y Cristo<\/strong><\/h3>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p>La salvaci\u00f3n es una realidad transversal de la teolog\u00eda cristiana. No se refiere a un aspecto concreto y determinado de la teolog\u00eda, sino a toda ella, desde el punto de vista de su relaci\u00f3n salv\u00edfica con y por nosotros. Desde este punto de vista presupone una comprensi\u00f3n de Dios, del hombre y todo lo que su realidad comporta y Cristo en su relaci\u00f3n con el Esp\u00edritu y la Iglesia. Cualquier comprensi\u00f3n de la salvaci\u00f3n deber\u00e1 tener en cuenta estos tres protagonistas que entran en juego: Dios, Cristo-Esp\u00edritu, hombres. Sin ellos no hay salvaci\u00f3n. Cada uno tendr\u00e1 su lugar y su papel, pero la salvaci\u00f3n se produce cuando los tres protagonistas con su libertad entran en juego. Unos protagonistas que no pueden ser entendidos de forma aislada y aut\u00f3noma, sino en relaci\u00f3n y en su referencia mutua.<\/p>\n<p>Estos tres protagonistas son esenciales para entender el acontecimiento de la salvaci\u00f3n. Pero no se sit\u00faan en \u00e9l de una forma equivalente. La salvaci\u00f3n acontece en un doble movimiento de Dios hacia el hombre y del hombre hacia Dios. Como mediador entre ambos est\u00e1 Cristo, ya sea contemplado como Dios en persona ofreciendo la salvaci\u00f3n a los hombres o como representante de los hombres que responden acogiendo la salvaci\u00f3n de Dios. La salvaci\u00f3n puede ser pensada en cualquiera direcci\u00f3n de este doble movimiento, pues ambos son necesarios para que se realice el acontecimiento salv\u00edfico.<\/p>\n<ol start=\"5\">\n<li>\n<h3><strong>La pregunta por la salvaci\u00f3n<\/strong><\/h3>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p>La teolog\u00eda de la salvaci\u00f3n ha surgido y se ha desarrollado a lo largo de la historia a trav\u00e9s de una pregunta. La cl\u00e1sica y m\u00e1s conocida fue la que formul\u00f3 el monje benedictino Anselmo de Canterbury en el siglo XI, <em>Cur Deus homo <\/em>(\u00bfPor qu\u00e9 Dios se ha hecho hombre?), aun cuando esta pregunta ya se la hab\u00eda hecho antes la teolog\u00eda. Con \u00e9l se considera que comienza la historia de la soteriolog\u00eda, como forma expl\u00edcita y sistem\u00e1tica de comprender la salvaci\u00f3n. En realidad, esta pregunta se ha ido configurando de forma diversa a lo largo de la historia.<\/p>\n<p>Una cosa es clara. La pregunta cl\u00e1sica de la soteriolog\u00eda hoy ha perdido actualidad o se ha vuelto enormemente problem\u00e1tica, ya que, por un lado, la encarnaci\u00f3n de Dios ha sido convertida en un mito o un s\u00edmbolo de su amor y, por otro, parece, como ya hemos dicho, que el hombre contempor\u00e1neo no siente inmediatamente la necesidad de ser salvado, al menos en esta perspectiva cristiana y religiosa. Sin embargo, si estamos atentos al lenguaje de los hombres, podemos percibir que no se ha apagado el <em>anhelo <\/em>o la <em>pregunta <\/em>por la salvaci\u00f3n entendida como la seguridad definitiva, la felicidad plena, el sentido \u00faltimo y el destino consumado de la vida humana, del hombre y de todos los hombres, de toda la realidad creada. Porque si esta pregunta no se diera, el hombre habr\u00eda dejado de ser realmente hombre. La pregunta por la salvaci\u00f3n ya no reza <em>Cur Deus homo<\/em>, sino m\u00e1s bien <em>Cur homo Deus<\/em>. Es decir, \u00bfpor qu\u00e9 el hombre quiere seguir siendo Dios?; \u00bfpor qu\u00e9 juega a ser Dios? y, sobre todo, \u00bfpor qu\u00e9 aspira a vivir c\u00f3mo \u00e9l? Este replanteamiento de la pregunta coincide, en el fondo, con el coraz\u00f3n del mensaje cristiano. Seg\u00fan el cristianismo el hombre ha sido creado por Dios para ser divinizado.<\/p>\n<p>Por esta raz\u00f3n, teol\u00f3gicamente hablando, hay que ser conscientes de que, para responder a la pregunta por la salvaci\u00f3n, debemos contestar tambi\u00e9n a otras que est\u00e1n estrechamente ligadas a ella: \u00bfQu\u00e9 es el hombre y qu\u00e9 es lo que necesita para llegar a la plenitud de aquello que est\u00e1 llamado a ser y que forma parte de su definici\u00f3n? \u00bfNecesita luz para ser libre y atreverse a pensar y a vivir por s\u00ed mismo de una manera aut\u00f3noma? \u00bfNecesita implicarse activamente en un proceso liberador que destruya las estructuras que le oprimen y as\u00ed crear espacios de verdadera libertad e igualdad? \u00bfNecesita una fuerza interior que, si\u00e9ndole concedida gratuitamente, pero afinc\u00e1ndose realmente en su coraz\u00f3n pueda superar el verdadero poder que lo esclaviza y atenaza como el pecado y la muerte? \u00bfNecesita a Dios en persona para llevar a una plenitud desbordante y sorprendente los anhelos y esperanzas que anidan en su coraz\u00f3n?<\/p>\n<p>Cada generaci\u00f3n, dependiendo de su propia comprensi\u00f3n del ser humano, de la imagen de Dios y del mundo, tender\u00e1 a privilegiar aquellas que se acercan a su cosmovisi\u00f3n, a dejar en la penumbra las que le parecen irrelevantes y arcaicas, representantes de etapas anteriores y, en fin, a rechazar aquellas otras que, por indignas tanto de la imagen de Dios como del hombre, merecen el destierro definitivo. A esta tarea de discernimiento cultural ha de contribuir la teolog\u00eda para asumir las preguntas leg\u00edtimas, purificar las im\u00e1genes manchadas y provocar con su mensaje siempre nuevo. En esta tarea nos jugamos que el cristianismo siga apareciendo ante los hombres como religi\u00f3n de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>*Extracto de un art\u00edculo publicado en <em>Raz\u00f3n y Fe <\/em>(abril 2023); el texto completo es <a href=\"https:\/\/revistas.comillas.edu\/index.php\/razonyfe\/article\/view\/19172\/17901\">accesible en PDF en la web de la revista<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[\u00c1ngel Cordovilla P\u00e9rez] Este art\u00edculo presenta los elementos fundamentales que ha de tener la concepci\u00f3n teol\u00f3gica de la salvaci\u00f3n. Siendo conscientes de las dificultades del discurso teol\u00f3gico de la salvaci\u00f3n, este ha de estar anclado en la comprensi\u00f3n del hombre como ser de necesidad, de deseo y de gracia. 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