{"id":7653,"date":"2023-07-03T08:00:25","date_gmt":"2023-07-03T06:00:25","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=7653"},"modified":"2023-07-03T08:13:57","modified_gmt":"2023-07-03T06:13:57","slug":"salud-y-salvacion-en-la-ciencia-y-en-los-padres-de-la-iglesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=7653","title":{"rendered":"Salud y salvaci\u00f3n en los Padres de la Iglesia"},"content":{"rendered":"<p>[Pablo Dami\u00e1n Oio]\u00a0<span lang=\"ES-MX\"><strong>La experiencia de la enfermedad y del bienestar en el ser humano ha hecho surgir diferentes concepciones acerca de la salud. En este art\u00edculo se expone la riqueza de las reflexiones de los Padres de la Iglesia sobre la salud y la enfermedad, la terapia, la curaci\u00f3n y la salvaci\u00f3n. S<\/strong><\/span><strong><span lang=\"ES-MX\">e puede descubrir la relaci\u00f3n y la unidad entre los conceptos modernos de la salud y la salvaci\u00f3n realizada por Cristo M\u00e9dico en cada persona.<\/span><\/strong><\/p>\n<h3><strong>La salud y la salvaci\u00f3n en los Padres de la Iglesia<\/strong><\/h3>\n<p style=\"font-weight: 400\">En esta parte presentaremos la visi\u00f3n de los Padres de la Iglesia acerca de la salud y la enfermedad. No ser\u00e1 una exposici\u00f3n pormenorizada de todos los Padres de la Iglesia, sino que destacaremos algunos de ellos. Para esto, tomamos especialmente como referencia el trabajo de dos autores que hacen un estudio completo y detallado sobre la tem\u00e1tica: Jean Claude Larchet (2014) y Fernando Rivas Rebaque (2008).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400\">Al comenzar, se debe recordar, siguiendo lo expuesto por Sandro Spinsanti (1990) que la referencia a Cristo como m\u00e9dico se encuentra ya en los Padres apost\u00f3licos. Seg\u00fan Ignacio de Antioqu\u00eda (<em>Eph<\/em>., 7) \u201cexiste un solo m\u00e9dico, Jesucristo nuestro Se\u00f1or\u201d. Entre los Padres latinos, el tema aparece en Jer\u00f3nimo, Ambrosio y Agust\u00edn. Ellos consideran que, en cuanto a la relaci\u00f3n del m\u00e9dico con su paciente, en el caso de Cristo, el m\u00e9dico divino toma la iniciativa para encontrarse con el enfermo. Refiri\u00e9ndose al sabor amargo de la medicina que se utiliza para curar, seg\u00fan Agust\u00edn, Cristo fue el primero en beber el c\u00e1liz amargo de la renuncia y del dolor (cf. <em>Sermo<\/em> 88, 7: PL 38, 543).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400\">Tambi\u00e9n Agust\u00edn considera al m\u00e9dico como la persona que cura la naturaleza del hombre. <strong>El tema del m\u00e9dico se convierte en una met\u00e1fora de la redenci\u00f3n<\/strong>. Los otros Padres explican la redenci\u00f3n manifestando que el salvador realiza la curaci\u00f3n. Dice Jer\u00f3nimo: \u201cLo que la enfermedad y las heridas son para el cuerpo, es el pecado para el alma\u201d (<em>Dial. contr. Pel.<\/em> III, 11: PL 23, 608). Ambrosio habla de la penitencia como medicina:<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;padding-left: 40px\">\u201cVulnus medicum quaerit, medicus confessionem exigit\u201d (<em>Ps <\/em>40, 14: CSEL 64, 237: La herida busca al m\u00e9dico, el m\u00e9dico exige el reconocimiento de los pecados) (Spinsanti, 1990, pp. 1135- 1136).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400\">Antes de continuar presentando las ideas de los Padres, es necesario definir los conceptos principales que se van a tratar en los p\u00e1rrafos siguientes.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400\"><strong>El concepto griego de <em>soter\u00eda<\/em> y el latino de <em>salus<\/em> significan redenci\u00f3n, liberaci\u00f3n, superaci\u00f3n de un mal o de una desgracia. En hebreo no existe un equivalente para expresar estas ideas de un modo completo<\/strong>. La palabra m\u00e1s cercana ser\u00eda <em>shalom<\/em> (bienestar, paz) y <em>beraka<\/em> (prosperidad, bendici\u00f3n) (A. Grabner-Haider (dir.), 1975, p. 1438).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400\">Igualmente, Jean Claude Larchet indica que <strong>el verbo salvar significa liberar o salvar de un peligro, pero tambi\u00e9n curar<\/strong>. La palabra salvaci\u00f3n designa no s\u00f3lo la liberaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n la curaci\u00f3n. El nombre de Jes\u00fas significa <em>Yahv\u00e9 salva <\/em>(cf. Mt 1, 21; Hech 4, 12), o sea cura. Y, como lo hemos mencionado antes (al exponer los textos b\u00edblicos), Cristo se present\u00f3 como un m\u00e9dico (cf. Mt 8, 16- 17; 9, 12; Mc 2, 17; Lc 4, 18. 23). Lo anticiparon los profetas (cf. Is 53, 5; Sal 102, 3) y lo indicaron los evangelistas (cf. Mt 8, 16-17). La par\u00e1bola del Buen Samaritano puede considerarse una representaci\u00f3n del Cristo m\u00e9dico (Larchet, 2014, pp. 8-9).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400\"><strong>Para los Padres la salud consist\u00eda en el estado de perfecci\u00f3n al cual el hombre est\u00e1 destinado por su naturaleza<\/strong>. Aunque el hombre es virtuoso por naturaleza, los Padres afirman que es necesaria la participaci\u00f3n y colaboraci\u00f3n del hombre en el plan de Dios. La mayor\u00eda de los Padres, al explicar el car\u00e1cter din\u00e1mico de la adquisici\u00f3n de las virtudes, distingue la imagen de la semejanza. La imagen hace referencia a las posibilidades, a lo potencial de asemejarse a Dios, en tanto que la semejanza se refiere al cumplimiento de la imagen. Basilio (en las <em>Homil\u00edas sobre el origen del hombre<\/em>, I, 16), lo explica de este modo:<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;padding-left: 40px\">\u201cCreemos al hombre a nuestra imagen y a nuestra semejanza\u201d: poseemos una por la creaci\u00f3n y adquirimos la otra por la voluntad. En la primera, se nos concede el nacer a imagen de Dios; por la voluntad se forma en nosotros el ser a semejanza de Dios. Lo que depende de nuestra voluntad lo posee nuestra naturaleza en potencia, pero nosotros nos lo procuramos mediante la acci\u00f3n (\u2026) En efecto, por la imagen yo poseo el ser racional y me convierto en la semejanza al convertirme en cristiano (Como cita Larchet, 2014, p. 17).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400\">Todos los Padres presentan a Ad\u00e1n manteniendo relaciones de familiaridad con Dios y el G\u00e9nesis lo muestra conversando diariamente con \u00c9l en el Para\u00edso. Seg\u00fan Isa\u00edas de Scete (<em>Asceticon<\/em>, II, 2), el hombre all\u00ed \u201cten\u00eda unas facultades sanas y estables, en su estado natural\u201d. Gregorio de Nisa, en las <em>Homil\u00edas sobre el Padrenuestro<\/em>, (IV, 2), dice: \u201cAntiguamente, el g\u00e9nero humano, tal como puede concebirse, disfrutaba de salud, porque sus elementos, quiero decir los movimientos del alma, estaban equilibrados en nosotros seg\u00fan las leyes de la virtud\u201d.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400\"><strong>El estado paradis\u00edaco es un estado de salud, donde el hombre no conoc\u00eda la enfermedad, tanto en el alma como en el cuerpo<\/strong>. Pero a causa del pecado de Ad\u00e1n, el hombre pierde la conciencia de su meta, se olvida de su naturaleza aut\u00e9ntica, de la verdadera vida y pierde la salud original (Larchet, 2014, pp. 20- 21).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400\">Ireneo de Lyon (en <em>Contra los herejes<\/em>, V, 2.3.16, 2) escribe sobre la manifestaci\u00f3n de la imagen y semejanza del hombre en Cristo:<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;padding-left: 40px\">Que todo esto sea verdadero, qued\u00f3 probado cuando el Verbo de Dios se hizo hombre, haci\u00e9ndose \u00e9l mismo semejante al hombre y haciendo al hombre semejante a \u00e9l a fin de que, por esa semejanza con el Hijo, el hombre se haga precioso para el Padre. En los tiempos antiguos, en efecto, se dec\u00eda que el hombre hab\u00eda sido hecho seg\u00fan la imagen de Dios; pero no se mostraba, pues a\u00fan era invisible el Verbo, a cuya imagen el hombre hab\u00eda sido hecho. Por tal motivo \u00e9ste f\u00e1cilmente perdi\u00f3 la semejanza. Mas, cuando el Verbo de Dios se hizo carne (Jn 1,14), confirm\u00f3 ambas cosas: mostr\u00f3 la imagen verdadera, haci\u00e9ndose \u00e9l mismo lo que era su imagen, y nos devolvi\u00f3 la semejanza y le dio firmeza, para hacer al hombre semejante al Padre invisible por medio del Verbo visible (Ireneo de Lyon, 2000, p. 512).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400\">Cirilo de Jerusal\u00e9n (en la <em>Catequesis bautismal, <\/em>XII, 7.8), dice sobre el env\u00edo de Jesucristo como nuestro m\u00e9dico:<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;padding-left: 40px\">Muy grande era la herida de la humanidad. Desde los pies hasta la cabeza nada hab\u00eda \u00edntegro en ella. No hab\u00eda lugar ni para una gasa ni para aceite ni para unas vendas. Despu\u00e9s, entre lamentos y fatigas, dec\u00edan los profetas: \u201c\u00bfQui\u00e9n traer\u00e1 de Si\u00f3n la salvaci\u00f3n de Israel?\u201d (Sal 14,7) (\u2026) Las heridas de los hombres son m\u00e1s fuertes que nuestros remedios. \u201cHan derribado tus altares y han pasado a espada a tus profetas\u201d (1 Re 19,10). No es posible evitar el mal; para evitarlo, haces falta t\u00fa. El Se\u00f1or escuch\u00f3 esta s\u00faplica de los profetas: el Padre no se desentendi\u00f3 de nuestra estirpe en camino hacia la destrucci\u00f3n y envi\u00f3 desde el cielo a su Hijo como Se\u00f1or y como m\u00e9dico<a href=\"\/\/63A3E6F3-5B0B-45C2-BC50-3060BC15DD81#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400\">Por su parte, Clemente de Alejandr\u00eda, en su obra <em>\u00bfQu\u00e9 rico se salva? <\/em>(29, 3), habla del Cristo M\u00e9dico, el Buen Samaritano, con estas palabras:<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;padding-left: 40px\">Pero, \u00bfqu\u00e9 otro puede ser ese [samaritano] fuera del Salvador mismo? \u00bfO qui\u00e9n, sino \u00c9l, ha tenido m\u00e1s piedad (= misericordia) de nosotros, que hemos estado a punto de ser matados por los dominadores del mundo de las tinieblas (cf. Ef 6,12) con muchas heridas, temores, concupiscencias, iras, tristezas, enga\u00f1os (y) placeres?<a href=\"\/\/63A3E6F3-5B0B-45C2-BC50-3060BC15DD81#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2].<\/a><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400\">Carlos A. Rosas Jim\u00e9nez (2018) presenta, en un art\u00edculo referido al m\u00e9dico espiritual, los aportes de Juan Cl\u00edmaco. Sobre el tema que se viene tratando, Juan Cl\u00edmaco (2016) dice, en la <em>Santa Escala <\/em>que \u201csin la ayuda de un m\u00e9dico sabio pocos sanan\u201d (IV, 77). Por esto, \u201ces mejor que el hijo est\u00e9 junto al padre [espiritual] para luchar, con su ayuda y la gracia divina, contra las predisposiciones malignas\u201d (IV, 81). \u201cPrivar al disc\u00edpulo de esta providencia es como privar al ciego de gu\u00eda, a la manada del pastor, al ni\u00f1o de la asistencia de su padre, al enfermo de su m\u00e9dico y al nav\u00edo de su piloto\u201d (IV, 82).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400\"><strong>El padre espiritual es quien acompa\u00f1a al enfermo teniendo en cuenta su personalidad, su situaci\u00f3n concreta y particular y sus disposiciones<\/strong>. Por esto, Juan Cl\u00edmaco aconseja, en la <em>Carta al Pastor<\/em>, que el padre espiritual tiene que ir adaptando sus remedios al enfermo ya que\u00a0no conviene que el gu\u00eda diga a todos que el camino es estrecho ni que el yugo es dulce y la carga, ligera. Mejor, debe observar y adaptar los remedios de manera apropiada. As\u00ed, conviene que diga lo segundo a los que est\u00e1n agobiados por el peso de sus pecados y llevados a la desesperaci\u00f3n; por el contrario, para los que se inclinan a los pensamientos de orgullo, lo primero es un remedio conveniente (37).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400\">Por su parte, Or\u00edgenes tiene en sus obras muchas referencias a la enfermedad y al proceso de curaci\u00f3n. \u00c9l muestra a Dios como m\u00e9dico de Israel en el Antiguo Testamento, y a Jes\u00fas lo llama \u201cm\u00e9dico supremo\u201d. Sin detenernos a analizar todo su pensamiento sobre la tem\u00e1tica, estudiado en profundidad por Samuel Fern\u00e1ndez (1999), podemos aqu\u00ed recordar un p\u00e1rrafo de los escritos de Or\u00edgenes (en <em>Ps. Hom. <\/em>37, I, 1):<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;padding-left: 40px\">[Dios] tambi\u00e9n entreg\u00f3 la actividad de aquella medicina cuyo M\u00e9dico supremo (<em>archiater<\/em>) es el Salvador, que dice refiri\u00e9ndose a s\u00ed mismo: \u201cNo tienen necesidad del m\u00e9dico los sanos, sino los enfermos\u201d. \u00c9l era el M\u00e9dico supremo (<em>archiater<\/em>) que pod\u00eda curar toda enfermedad o dolencia; pero tambi\u00e9n sus disc\u00edpulos, Pedro o Pablo, e incluso los profetas son m\u00e9dicos, y todos aquellos que despu\u00e9s de los ap\u00f3stoles han sido establecidos en la Iglesia (Citado en Fern\u00e1ndez, 1999, p. 223).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400\">Es importante tener en cuenta aqu\u00ed los aportes de Evagrio P\u00f3ntico al tema de la salud y la enfermedad. Seg\u00fan Santiago H. V\u00e1zquez (2018), <strong>en Evagrio se da una concepci\u00f3n profundamente espiritual de la enfermedad. \u00c9l tiene en cuenta un <em>nous <\/em>encarnado; el hombre ca\u00eddo, alejado de su fin natural vive, en consecuencia, procesos de distorsi\u00f3n cognitiva y de desequilibrios pasionales, por lo que sus facultades son orientadas hacia fines para los que no fueron creadas por el Creador<\/strong>.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400\">Aunque no se presenta en la obra de Evagrio una definici\u00f3n concreta de enfermedad, se puede decir que <strong>las pasiones ser\u00edan las enfermedades del alma<\/strong>, entendidas \u00e9stas como movimientos de la parte pasional contrarios a la naturaleza; por otra parte, la salud ser\u00eda la a<em>patheia<\/em> \u201csalud del alma\u201d (\u1f51\u03b3\u03b5\u03af\u03b1\u03bd \u03c8\u03c5\u03c7\u1fc6\u03c2), \u201cen cuanto constituye el estado por el que la parte pasional, orientada habitualmente de modo <em>kat\u00e0 ph\u00fdsin<\/em>, no gravita negativamente \u2013sino al contrario\u2013 en la labor contemplativa\u201d (V\u00e1zquez, 2018, p. 328). En Evagrio, la ignorancia es fundamentalmente la enfermedad del alma, primer paso de todas las perturbaciones que se desencadenan como des\u00f3rdenes contrarios a la propia naturaleza.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400\"><strong>Otro desencadenante de la enfermedad es el amor de s\u00ed, la <em>filaut\u00eda<\/em>, que, a su vez, es origen de todos los pensamientos, los <em>logismoi<\/em>, la actividad cognitiva que se realiza en el alma enferma<\/strong>. Se puede percibir una caracterizaci\u00f3n evagriana de los <em>logismoi <\/em>en el <em>Tratado Pr\u00e1ctico <\/em>(4):<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;padding-left: 40px\">Lo que uno ama, eso mismo desea apasionadamente, y lo que desea, lucha tambi\u00e9n para obtenerlo. Todo placer empieza por el deseo, y el deseo lo engendra la sensaci\u00f3n, ya que lo que est\u00e1 privado de sensaci\u00f3n tambi\u00e9n est\u00e1 exento de pasi\u00f3n (Evagrio P\u00f3ntico, 1995, p. 137).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400\">Para resumir la concepci\u00f3n evagriana relacionada con la salud y la enfermedad podemos recordar un p\u00e1rrafo del <em>Tratado Pr\u00e1ctico <\/em>(6), donde se refiere a los ocho pensamientos que originan todos los vicios:<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;padding-left: 40px\">Ocho son, en suma, los pensamientos que engendran todo vicio: en ellos se contiene cualquier otro pensamiento: el primero es el de la gula, y tras \u00e9l, el de la fornicaci\u00f3n; el tercero es el de la avaricia; el cuarto, el de la tristeza; el quinto es el de la c\u00f3lera; el sexto, el de la acedia; el s\u00e9ptimo es el de la vanagloria y el octavo, el del orgullo. Ahora bien, que todos estos pensamientos turben el alma o no la turben, no depende de nosotros, pero que se detengan, o que exciten las pasiones o no las exciten, de nosotros depende (Evagrio P\u00f3ntico, p. 138).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400\">Por \u00faltimo, en esta revisi\u00f3n de los Padres de la Iglesia, continuamos ahora con las reflexiones de Agust\u00edn de Hipona, seg\u00fan Donal X. Burt OSA (2001, pp. 1168- 1170). Para este Padre la salud (<em>sanitas, salus)<\/em> se identifica con la unidad. La enfermedad (<em>aegritudo<\/em>), f\u00edsica o espiritual, es una ausencia de esa unidad. Por lo tanto:<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;padding-left: 40px\">Hay salud del cuerpo, cuando existe un orden equilibrado entre las partes del cuerpo. Hay salud del alma, cuando hay correspondencia entre sus decisiones y sus bienes naturales. Un hombre sano es una persona que tiene una vida bien ordenada con el debido equilibrio entre el cuerpo y el alma (<em>Civ. Dei <\/em>19. 13. 1) (p. 1168).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400\"><strong>Agust\u00edn cre\u00eda que algunas cosas malas de la vida tienen dos or\u00edgenes: la enfermedad corporal y las ilusiones enga\u00f1osas del alma<\/strong> (<em>en. Ps. <\/em>37.5). Quiz\u00e1s el peor enga\u00f1o es la convicci\u00f3n de que cualquier victoria sobre la debilidad es una realizaci\u00f3n personal (<em>civ. Dei <\/em>22. 23). Eso es una se\u00f1al de que uno est\u00e1 movido por el orgullo, enfermedad por la que los hombres se hinchan tanto con su propia importancia que les resulta imposible entrar por la puerta estrecha que lleva al cielo (<em>s. <\/em>142. 5). La consecuencia de tal orgullo es la irreversible separaci\u00f3n de Dios, el \u00fanico bien que da al hombre la felicidad completa (<em>civ. Dei<\/em> 12, 1. 2) (Burt, 2001, p. 1170).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400\"><strong>Aceptando la propia imperfecci\u00f3n, la persona puede comenzar el proceso de eliminaci\u00f3n de los dos obst\u00e1culos que se oponen a la salud eterna: el orgullo y el amor desordenado a las cosas temporales<\/strong>. La humildad es el remedio que cura el orgullo: una humildad que reconoce que todos necesitan la ayuda del m\u00e9dico divino, Jesucristo, y que el m\u00e9rito de todos los logros en la salud hay que atribuirlo al m\u00e9dico, y no al paciente (<em>s. <\/em>142. 5. 5). Tambi\u00e9n Agust\u00edn (en <em>Io. ev. tr<\/em>. 41. 13. 2), considera que todos los sufrimientos son curados por el divino Buen Samaritano:<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;padding-left: 40px\">Maltrechos, roguemos al M\u00e9dico, seamos llevados a la posada para ser curados. Quien, en efecto, ha prometido la salud es el que se compadeci\u00f3 del dejado medio vivo en el camino por los bandoleros; derram\u00f3 aceite y vino, cur\u00f3 las heridas, lo levant\u00f3 hasta el jumento, lo condujo a la posada, lo encomend\u00f3 al posadero<a href=\"\/\/63A3E6F3-5B0B-45C2-BC50-3060BC15DD81#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400\">Para finalizar este recorrido sobre el pensamiento de los Padres, se puede recordar el <em>Serm\u00f3n 176<\/em> de Agust\u00edn, que tiene como tema central: \u201cJes\u00fas viene a salvar y a curar a los leprosos\u201d. En el p\u00e1rrafo 5 dice:<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;padding-left: 40px\">No perd\u00e1is, pues, la esperanza. Si est\u00e1is enfermos, acercaos a \u00c9l y recibid la curaci\u00f3n; si est\u00e1is ciegos, acercaos a \u00c9l y sed iluminados. Los que est\u00e1is sanos, dadle gracias, y los que est\u00e1is enfermos corred a \u00c9l para que os sane; decid todos: Venid, ador\u00e9mosle, postr\u00e9monos ante \u00c9l y lloremos en presencia del Se\u00f1or, que nos hizo no s\u00f3lo hombres, sino tambi\u00e9n hombres salvados (Agust\u00edn de Hipona, 1983, p. 722).<\/p>\n<p>Este art\u00edculo es un extracto del publicado en <a href=\"https:\/\/revistas.comillas.edu\/index.php\/razonyfe\/article\/view\/19498\"><em>Raz\u00f3n y fe<\/em> <\/a>(2023)<\/p>\n<p><a href=\"\/\/63A3E6F3-5B0B-45C2-BC50-3060BC15DD81#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Cirilo de Jerusal\u00e9n, en <a href=\"https:\/\/mercaba.org\/TESORO\/CIRILO_J\/Cirilo_14.htm\">https:\/\/mercaba.org\/TESORO\/CIRILO_J\/Cirilo_14.htm<\/a><\/p>\n<p><a href=\"\/\/63A3E6F3-5B0B-45C2-BC50-3060BC15DD81#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Clemente de Alejandr\u00eda, en <a href=\"http:\/\/www.abadialostoldos.org\/patristica\/obras-padres-iglesia-271\">http:\/\/www.abadialostoldos.org\/patristica\/obras-padres-iglesia-271<\/a><\/p>\n<p><a href=\"\/\/63A3E6F3-5B0B-45C2-BC50-3060BC15DD81#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Agust\u00edn de Hipona, en <a href=\"https:\/\/www.augustinus.it\/spagnolo\/commento_vsg\/index2.htm\">https:\/\/www.augustinus.it\/spagnolo\/commento_vsg\/index2.htm<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[Pablo Dami\u00e1n Oio]\u00a0La experiencia de la enfermedad y del bienestar en el ser humano ha hecho surgir diferentes concepciones acerca de la salud. En este art\u00edculo se expone la riqueza de las reflexiones de los Padres de la Iglesia sobre la salud y la enfermedad, la terapia, la curaci\u00f3n y la salvaci\u00f3n. Se puede descubrir &#8230; <a title=\"Salud y salvaci\u00f3n en los Padres de la Iglesia\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=7653\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Salud y salvaci\u00f3n en los Padres de la Iglesia\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":7655,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[1430,139],"tags":[1454,1453,1452,1295,1292,255],"class_list":["post-7653","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia-de-la-relacion-ciencia-religion","category-relacion-entre-ciencia-y-religion","tag-agustin","tag-evagrio","tag-patristica","tag-salud","tag-soteriologia","tag-teologia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7653","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=7653"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7653\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7659,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7653\/revisions\/7659"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/7655"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=7653"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=7653"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=7653"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}