{"id":6811,"date":"2022-06-01T11:52:55","date_gmt":"2022-06-01T09:52:55","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=6811"},"modified":"2022-06-01T11:52:55","modified_gmt":"2022-06-01T09:52:55","slug":"teologia-y-ecologia-un-dialogo-polemico-y-fecundo-parte-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=6811","title":{"rendered":"Teolog\u00eda y ecolog\u00eda: un di\u00e1logo pol\u00e9mico y fecundo (Parte II)"},"content":{"rendered":"<p><strong>(Por Jaime Tatay) El ecologismo contempor\u00e1neo, a pesar de la pol\u00e9mica generada por su pretensi\u00f3n sociopol\u00edtica, su propuesta sist\u00e9mica y su espiritualidad ecl\u00e9ctica, no tiene por qu\u00e9 entrar necesariamente en conflicto con la racionalidad religiosa. Al contrario, en las \u00faltimas d\u00e9cadas el movimiento ecologista est\u00e1 siendo un acicate para re-visitar las fuentes de la teolog\u00eda y expandir su horizonte de consideraci\u00f3n moral. En el di\u00e1logo entre la teolog\u00eda y la ecolog\u00eda, el cristianismo puede tambi\u00e9n realizar una valiosa contribuci\u00f3n, matizando y clarificando el complejo entramado de propuestas que pueblan los ecologismos contempor\u00e1neos.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>La interconectividad y la rehabilitaci\u00f3n de una antropolog\u00eda relacional<\/strong><\/h2>\n<p>Como hemos se\u00f1alado, la categor\u00eda central para el ecologismo es la <em>relaci\u00f3n<\/em>. Tim Morton afirma que \u00ablo que hace humanos a los hombres no es ning\u00fan componente natural o esencial del ser, sino una relaci\u00f3n que no puede completarse\u00bb<a name=\"_ftnref1\"><\/a>[1]. La ecolog\u00eda\u2014la ciencia de las relaciones\u2014muestra que todos los seres vivos est\u00e1n conectados entre s\u00ed, y el ser humano se presenta como un nudo de relaciones e interdependencias, un sistema abierto, poroso y en constante interacci\u00f3n con su medio<a name=\"_ftnref2\"><\/a>[2]. Este es tambi\u00e9n un elemento central para la ecoteolog\u00eda: \u00abla convicci\u00f3n de que en el mundo todo est\u00e1 conectado\u00bb<a name=\"_ftnref3\"><\/a>[3]. Ahora bien, la concepci\u00f3n relacional del ser humano, su profunda interconexi\u00f3n con el cosmos, implica revisar algunos presupuestos antropol\u00f3gicos de la modernidad como el de <em>independencia<\/em>, <em>poder<\/em>,\u00a0<em>autonom\u00eda\u00a0<\/em>o\u00a0<em>libertad <\/em>poni\u00e9ndolos en di\u00e1logo con los conceptos de <em>interdependencia<\/em>, <em>vulnerabilidad, relaci\u00f3n\u00a0<\/em>y <em>responsabilidad<\/em><a name=\"_ftnref4\"><\/a>[4].<\/p>\n<p>Resulta significativo que la nueva visi\u00f3n de tipo reticular y relacional avalada por los descubrimientos de las ciencias naturales y vehiculada por el ecologismo sintonice con muchos de los rasgos identificados por la antropolog\u00eda teol\u00f3gica cristiana, para quien el ser humano es un ser-en-relaci\u00f3n, incompleto, dependiente<a name=\"_ftnref5\"><\/a>[5], abierto y llamado, por tanto, a reconocer sus l\u00edmites y contener su poder<a name=\"_ftnref6\"><\/a>[6]. En palabras de Francisco: \u00abCuando se habla de \u201cmedio ambiente\u201d, se indica particularmente una relaci\u00f3n, la que existe entre la naturaleza y la sociedad que la habita. Esto nos impide entender la naturaleza como algo separado de nosotros o como un mero marco de nuestra vida. Estamos incluidos en ella, somos parte de ella y estamos interpenetrados\u00bb<a name=\"_ftnref7\"><\/a>[7].<\/p>\n<p>El ser humano, imagen de un Dios trinitario concebido como (inter)relaci\u00f3n de tres personas, est\u00e1 tambi\u00e9n interpenetrado, constituido por un conjunto de relaciones\u2014teol\u00f3gicas, interpersonales y creacionales\u2014que le configuran. Relaci\u00f3n y conexi\u00f3n, sin embargo, no pueden identificarse por completo. No basta con estar conectado para establecer una relaci\u00f3n. Si, como afirma Morton, \u00abel pensamiento ecol\u00f3gico es el an\u00e1lisis de la interconectividad\u00bb<a name=\"_ftnref8\"><\/a>[8], el pensamiento teol\u00f3gico es el an\u00e1lisis de la interrelaci\u00f3n, de la interpenetraci\u00f3n<a name=\"_ftnref9\"><\/a>[9].<\/p>\n<p>El debate que subyace a los nuevos dilemas medioambientales es en gran medida de tipo antropol\u00f3gico y podr\u00eda formularse de modo interrogativo: \u00bfQui\u00e9n es el ser humano? \u00bf<em>Due\u00f1o\u00a0<\/em>de los recursos naturales? \u00bf<em>Gestor\u00a0<\/em>de los ecosistemas terrestres? \u00bf<em>Habitante\u00a0<\/em>de una \u00fanica casa com\u00fan? La met\u00e1fora preferida por el ecologismo ha sido la de gestor o administrador (<em>steward<\/em>)<a name=\"_ftnref10\"><\/a>[10], no explotador ni due\u00f1o de la naturaleza, tal y como dej\u00f3 ya se\u00f1alado Lynn White en su art\u00edculo program\u00e1tico \u201cThe Historical Roots of the Ecological Crisis\u201d<a name=\"_ftnref11\"><\/a>[11]. La percepci\u00f3n distorsionada de nuestro lugar en el mundo\u2014nuestra incapacidad para captar las m\u00faltiples relaciones que nos constituyen y de las que dependemos\u2014es, en combinaci\u00f3n con el creciente poder tecnol\u00f3gico, lo que nos ha conducido a la actual situaci\u00f3n de bancarrota ecol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s, en este an\u00e1lisis coinciden la ecolog\u00eda y la teolog\u00eda: de una antropolog\u00eda relacional emerge una mirada humilde, cuidadosa, reverencial y cuasi-sacramental de la realidad. El mundo no puede ser concebido ya como un repositorio de objetos que gestionar, como mera materia o <em>res extensa<\/em>, sino como un espacio dialogal, un complejo entramado de sujetos\u2014humanos y no humanos\u2014con los que el <em>imago Dei\u00a0<\/em>entra en relaci\u00f3n. El reto pendiente, para la teolog\u00eda, consiste en articular y desarrollar, en di\u00e1logo con otras disciplinas, \u00abuna ecolog\u00eda que, entre sus distintas dimensiones, incorpore el lugar peculiar del ser humano en este mundo y sus relaciones con la realidad que lo rodea\u00bb<a name=\"_ftnref12\"><\/a>[12]. Aunque la antropolog\u00eda relacional que el ecologismo ha vehiculado no s\u00f3lo cuestiona la visi\u00f3n cartesiana, dualista y solipsista del ser humano propia de la modernidad; abre tambi\u00e9n la puerta a una relaci\u00f3n con la naturaleza de tipo ritual y simb\u00f3lico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>El encuentro con la naturaleza como ejercicio devocional, pr\u00e1ctica ritual y terapia sanadora<\/strong><\/h2>\n<p>Arne Naess, fil\u00f3sofo medioambiental y padre del movimiento de la ecolog\u00eda profunda, afirmaba que:<\/p>\n<blockquote><p>\u00ablos ecologistas a veces sucumben a una vida sin alegr\u00eda que desmiente su preocupaci\u00f3n por un medio ambiente mejor. Este culto a la insatisfacci\u00f3n puede sumarse a la falta de alegr\u00eda que encontramos entre las personas socialmente responsables socavando una de las principales premisas del movimiento ecol\u00f3gico: que la alegr\u00eda est\u00e1 relacionada con el medio ambiente y con la naturaleza\u00bb<a name=\"_ftnref13\"><\/a>[13].<\/p><\/blockquote>\n<p>En sinton\u00eda con Naess y con la <em>reverencia por la vida\u00a0<\/em>de Albert Schweitzer, Dennis Rivers ha propuesto articular una <em>ecolog\u00eda de la devoci\u00f3n<\/em>, a saber: \u00abuna manera de ver c\u00f3mo nuestros diversos amores, preocupaciones, gratitudes, adoraciones y celebraciones forman parte de una unidad org\u00e1nica m\u00e1s amplia\u00bb<a name=\"_ftnref14\"><\/a>[14]. La rehabilitaci\u00f3n del <em>culto a la alegr\u00eda de vivir, <\/em>la <em>reverencia por la vida<\/em>, la <em>ecolog\u00eda de la devoci\u00f3n<\/em>, as\u00ed como la aparici\u00f3n de pr\u00e1cticas rituales que expresan la vinculaci\u00f3n afectiva con la naturaleza es otra de las contribuciones que el ecologismo realiza en nuestra \u00e9poca. En continuidad con las intuiciones de la religiosidad tradicional y de los pueblos originarios, la nueva sensibilidad ecol\u00f3gica de las poblaciones urbanas busca en el contacto directo con la naturaleza una fuente de inspiraci\u00f3n, renovaci\u00f3n y sanaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ejemplos de esta b\u00fasqueda son el excursionismo, el escultismo o las innumerables pr\u00e1cticas deportivas en entornos naturales que han adquirido gran popularidad en las \u00faltimas d\u00e9cadas. Todas ellas no s\u00f3lo simbolizan la cara m\u00e1s festiva del ecologismo, tambi\u00e9n vehiculan la creencia en la fuerza terap\u00e9utica de la naturaleza, en su poder de sanaci\u00f3n<a name=\"_ftnref15\"><\/a>[15]. Es m\u00e1s, en muchos de estos clubs, grupos y asociaciones excursionistas y deportivas se pueden identificar rituales, pr\u00e1cticas y h\u00e1bitos t\u00edpicos de comunidades religiosas. Evan Berry, en un estudio sobre los or\u00edgenes del ecologismo ha mostrado que, a pesar de su apariencia secular, las motivaciones espirituales que subyacen al moderno inter\u00e9s por el turismo ambiental y el contacto con la naturaleza indican una b\u00fasqueda de sanaci\u00f3n de tipo espiritual<a name=\"_ftnref16\"><\/a>[16].<\/p>\n<p>Sin embargo, a pesar de la inquietud espiritual del ecologismo, hay divergencias significativas respecto de la comprensi\u00f3n teol\u00f3gica de la sanaci\u00f3n. El car\u00e1cter polis\u00e9mico del t\u00e9rmino latino <em>salus<\/em>, de donde se deriva tanto la palabra \u201csalud\u201d como \u201csalvaci\u00f3n\u201d, ilumina la raz\u00f3n principal de la divergencia. La importancia que el ecologismo otorga a la salud (dimensi\u00f3n terap\u00e9utica) en el contacto con la naturaleza resulta insuficiente para la teolog\u00eda, quien sostiene que la experiencia de la salvaci\u00f3n (dimensi\u00f3n redentora) desborda ampliamente el \u00e1mbito de lo terap\u00e9utico<a name=\"_ftnref17\"><\/a>[17]. Dicho de otro modo, aunque se reconozca en la naturaleza un poder sanador, la sanaci\u00f3n radical\u2014expresada con las categor\u00edas teol\u00f3gicas de <em>salvaci\u00f3n<\/em>, <em>expiaci\u00f3n\u00a0<\/em>o <em>redenci\u00f3n<\/em>\u2014va m\u00e1s all\u00e1 del bienestar f\u00edsico y sicol\u00f3gico que el contacto con la naturaleza ofrece.<\/p>\n<p>Para la teolog\u00eda cristiana, la salvaci\u00f3n o sanaci\u00f3n integral implica necesariamente el restablecimiento de la relaci\u00f3n teologal, la re-ligaci\u00f3n (<em>re-ligio<\/em>) con el Creador como origen de nuestra condici\u00f3n de criaturas. Desde esta visi\u00f3n, son tres las relaciones fundamentales que configuran al ser humano y que, por tanto, necesitan ser sanadas: \u00abla relaci\u00f3n con Dios, con el pr\u00f3jimo y con la tierra\u00bb<a name=\"_ftnref18\"><\/a>[18]. Como matiza l\u00facidamente Francisco en su di\u00e1logo con el ecologismo: \u00abSi la crisis ecol\u00f3gica es una eclosi\u00f3n o una manifestaci\u00f3n externa de la crisis \u00e9tica, cultural y espiritual de la modernidad, no podemos pretender sanar nuestra relaci\u00f3n con la naturaleza y el ambiente sin sanar todas las relaciones b\u00e1sicas del ser humano\u00bb<a name=\"_ftnref19\"><\/a>[19]. Adem\u00e1s de la distinta comprensi\u00f3n de la sanaci\u00f3n, hay otro elemento fundamental que distingue la teolog\u00eda del ecologismo: su modo de interpretar el car\u00e1cter dram\u00e1tico y acuciante de la degradaci\u00f3n ambiental.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<h2><strong>El fin del mundo y la transferencia de motivos apocal\u00edpticos en el ecologismo contempor\u00e1neo<\/strong><\/h2>\n<p>Si la distinci\u00f3n entre lo terap\u00e9utico y lo soteriol\u00f3gico muestra una de las divergencias entre la teolog\u00eda cristiana y el ecologismo, la distinci\u00f3n entre lo apocal\u00edptico y lo escatol\u00f3gico revela otra de ellas. La presencia recurrente de motivos apocal\u00edpticos en el ecologismo se refleja en los t\u00edtulos de muchas de las obras se\u00f1eras del movimiento\u2014como <em>Primavera silenciosa\u00a0<\/em>de Rachel Carson, <em>El fin de la naturaleza <\/em>de Bill McKibben<em>,\u00a0<\/em><em>La muerte de la naturaleza\u00a0<\/em>de Carolyn Merchant o <em>Colapso <\/em>de Jared Diamond\u2014as\u00ed como en la urgencia que transmiten las consignas que acompa\u00f1an a las manifestaciones p\u00fablicas de las organizaciones medioambientales<a name=\"_ftnref20\"><\/a>[20].<\/p>\n<p>Los mensajes de tono catastr\u00f3fico son tambi\u00e9n habituales en el tratamiento que los medios de comunicaci\u00f3n, la literatura y el cine hacen de las problem\u00e1ticas ecol\u00f3gicas. Ambientadas en escenarios post-apocal\u00edpticos, varias novelas y pel\u00edculas de gran \u00e9xito han abordado en las \u00faltimas d\u00e9cadas la posibilidad de un colapso global de los ecosistemas, imaginando la degradaci\u00f3n social, pol\u00edtica y econ\u00f3mica que conllevar\u00eda<a name=\"_ftnref21\"><\/a>[21]. El modo particular de \u2018adelantar el futuro\u2019, as\u00ed como el uso recurrente del lenguaje y el imaginario apocal\u00edptico\u2014extra\u00eddo no pocas veces de la tradici\u00f3n b\u00edblica\u2014ha suscitado, sin embargo, fuertes controversias tanto dentro como fuera del movimiento medioambiental<a name=\"_ftnref22\"><\/a>[22].<\/p>\n<p>El ecologismo, en continuidad con la <em>heur\u00edstica del miedo\u00a0<\/em>planteada por Hans Jonas en su influyente ensayo <em>El principio de responsabilidad<\/em>, ha adoptado desde sus or\u00edgenes este tipo de discurso confiando en su capacidad para modificar la percepci\u00f3n, transformar el imaginario y acelerar los cambios pol\u00edticos y sociales necesarios para realizar una transici\u00f3n hacia la sostenibilidad<a name=\"_ftnref23\"><\/a>[23]. En este sentido, Godin ha llegado a afirmar que la crisis ecol\u00f3gica posee un <em>car\u00e1cter\u00a0<\/em><em>revelador<\/em>, capaz de abrir el significado de la historia, adelantar el futuro y mostrar las consecuencias de la acci\u00f3n humana sobre el planeta<a name=\"_ftnref24\"><\/a>[24]. De este modo, la idea de un <em>juicio de las naciones<\/em>no resulta extra\u00f1a para quienes exigen a gobiernos y empresas\u2014como hace la conocida activista sueca Greta Thunberg\u2014ser conscientes del veredicto que las futuras generaciones emitir\u00e1n sobre ellas.<\/p>\n<p>Ahora bien, esta estrategia no est\u00e1 exenta del riesgo de generar un alarmismo injustificado respecto a algunos aspectos controvertidos de la crisis ecol\u00f3gica, vaciando el discurso y desmovilizando a los oyentes. Esta es, junto al escepticismo respecto a la capacidad de la tecnolog\u00eda para resolver los problemas que ella misma ha creado, una de las principales cr\u00edticas recibidas por el ecologismo. La \u00abmuerte del ambientalismo\u00bb<a name=\"_ftnref25\"><\/a>[25], en palabras de Michael Schellenberger y Ted Nordhaus, se pone de manifiesto ante su incapacidad para estimular cambios culturales profundos.<\/p>\n<p>Desde la teolog\u00eda, se reconoce y se aprecia el potencial transformador que poseen las narraciones apocal\u00edpticas, puesto que son \u00abdramas que nos invitan a considerar de nuevo qui\u00e9nes somos, d\u00f3nde estamos y qu\u00e9 valoramos\u00bb<a name=\"_ftnref26\"><\/a>[26]. El car\u00e1cter enigm\u00e1tico, la dimensi\u00f3n simb\u00f3lica y la carga afectiva de estas narraciones \u00abengendran una necesaria humildad en los lectores y oyentes\u00bb<a name=\"_ftnref27\"><\/a>[27]. Y esta humildad es imprescindible para descolocarnos y poder replantear nuestro modo de vida. Sin embargo, para la teolog\u00eda, el revulsivo apocal\u00edptico por s\u00ed mismo no basta y hasta puede convertirse en excusa milenarista para la inacci\u00f3n. Necesita complementarse con la esperanza escatol\u00f3gica y la visi\u00f3n prof\u00e9tica que abre el futuro y motiva para seguir luchando. En palabras de Francisco: \u00abCaminemos cantando. Que nuestras luchas y nuestra preocupaci\u00f3n por este planeta no nos quiten el gozo de la esperanza\u00bb<a name=\"_ftnref28\"><\/a>[28].<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<h2><strong>El ecologismo de los pobres y la lucha prof\u00e9tica por la justicia socioambiental<\/strong><\/h2>\n<p>A lo largo de la d\u00e9cada de 1980, el movimiento de la justicia ambiental se sum\u00f3 a los an\u00e1lisis del ecofeminismo para denunciar los patrones ocultos de discriminaci\u00f3n racial, cultural, econ\u00f3mica y de g\u00e9nero que subyacen a la degradaci\u00f3n ecol\u00f3gica<a name=\"_ftnref29\"><\/a>[29]. Para el economista ambiental Joan Mart\u00ednez-Alier, las expresiones <em>deuda ecol\u00f3gica<\/em>, <em>biopirater\u00eda<\/em>, <em>justicia clim\u00e1tica<\/em>, <em>soberan\u00eda alimentaria\u00a0<\/em>o <em>acaparamiento de tierras\u00a0<\/em>provienen de los movimientos sociales y de la denuncia de las comunidades locales afectadas por la crisis medioambiental<a name=\"_ftnref30\"><\/a>[30]. Frente al planteamiento de la <em>ecolog\u00eda industrial<\/em>, que propone una gesti\u00f3n cient\u00edfica de los recursos, y a la <em>biolog\u00eda de la conservaci\u00f3n<\/em>, que articula un culto a lo silvestre, Mart\u00ednez-Alier sostiene que la <em>ecolog\u00eda\u00a0<\/em><em>pol\u00edtica<\/em>o <em>ecologismo de los pobres\u00a0<\/em>adopta una epistemolog\u00eda diferente para denunciar la injusticia social subyacente a los problemas de degradaci\u00f3n ambiental<a name=\"_ftnref31\"><\/a>[31].<\/p>\n<p>Si bien es cierto que la denuncia del car\u00e1cter diferenciado de los efectos de la crisis ecol\u00f3gica se ha incorporado relativamente tarde al discurso del ecologismo, hoy constituye uno de los terrenos m\u00e1s f\u00e9rtiles en el di\u00e1logo teolog\u00eda-ecolog\u00eda. Es de justicia respecto a esta cuesti\u00f3n recordar que la contribuci\u00f3n del ecologismo ha sido precedida en no pocas ocasiones por la denuncia de comunidades religiosas de base, de quienes ha tomado prestado el lenguaje y el m\u00e9todo de an\u00e1lisis.<\/p>\n<p>No es casual tampoco que todas las grandes tradiciones espirituales de la humanidad hayan afirmado en diversas declaraciones confesionales, ecum\u00e9nicas e interreligiosas que la degradaci\u00f3n de la creaci\u00f3n es, en primer lugar, una injusticia social<a name=\"_ftnref32\"><\/a>[32]. En una frase de tono prof\u00e9tico frecuentemente citada, Francisco sostiene que \u00abhoy no podemos dejar de reconocer que un verdadero planteo ecol\u00f3gico se convierte siempre en un planteo social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres\u00bb<a name=\"_ftnref33\"><\/a>[33].<\/p>\n<p>La denuncia de la injusticia ambiental compartida tanto por las religiones como por una buena parte del ecologismo es quiz\u00e1s la convergencia principal entre ambos actores de la sociedad y constituye un punto de partida estrat\u00e9gico para establecer alianzas e impulsar transformaciones culturales profundas. Dado que, ante muchos de los problemas que enfrentamos, \u00ablas l\u00edneas para la soluci\u00f3n requieren una aproximaci\u00f3n integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y simult\u00e1neamente para cuidar la naturaleza\u00bb<a name=\"_ftnref34\"><\/a>[34], no se puede desperdiciar la sinton\u00eda entre los diagn\u00f3sticos de la teolog\u00eda y del ecologismo.<\/p>\n<p>Sin embargo, a pesar del inter\u00e9s compartido, la teolog\u00eda debe seguir velando por que en el an\u00e1lisis de las cuestiones socioambientales nunca se margine la dimensi\u00f3n antropol\u00f3gica, dej\u00e1ndose de poner el foco en el ser humano. Se ha de evitar tanto la tentaci\u00f3n de \u00abigualar a todos los seres vivos\u00bb<a name=\"_ftnref35\"><\/a>[35]como la legitimaci\u00f3n de \u00abun antropocentrismo desp\u00f3tico que se desentienda de las dem\u00e1s criaturas\u00bb<a name=\"_ftnref36\"><\/a>[36]. En esa tensi\u00f3n, la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica puede hacer una contribuci\u00f3n al debate ecol\u00f3gico. Uno de los modos como la teolog\u00eda puede profundizar los diversos an\u00e1lisis de tipo filos\u00f3fico, \u00e9tico o econ\u00f3mico es ayudando a elaborar una nueva teor\u00eda de la justicia acorde a la expansi\u00f3n \u00e9tica que la era ecol\u00f3gica demanda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>La ampliaci\u00f3n del horizonte \u00e9tico y la expansi\u00f3n de la imaginaci\u00f3n moral<\/strong><\/h2>\n<p>Otro factor clave en la emergencia del ecologismo ha sido el desarrollo de la \u00e9tica ambiental o bio\u00e9tica a lo largo del s. XX. Los escritos de Albert Schweitzer (1875-1965), Aldo Leopold (1887-1948), Fritz Jahr (1895-1953), Hans Jonas (1903-1993), Van Rensselaer Potter (1911-2001), Holmes Rolston (1932-) y Peter Singer (1946-) han establecido las bases del debate bio\u00e9tico contempor\u00e1neo y son una referencia obligatoria para el ecologismo. Que muchos de estos autores\u2014Schweitzer, Jahr, Jonas y Rolston\u2014fuesen cl\u00e9rigos o tuviesen intereses teol\u00f3gicos refleja, de nuevo, la convergencia entre la ecolog\u00eda y la teolog\u00eda.<\/p>\n<p>Gracias al trabajo de estos pioneros, las \u00e9ticas filos\u00f3ficas y teol\u00f3gicas han ampliado su horizonte de consideraci\u00f3n moral a medida que la conciencia de globalidad e interdependencia\u2014fundamentales, como hemos visto, para el pensamiento ecol\u00f3gico\u2014permearon la reflexi\u00f3n acad\u00e9mica. A su vez, el ordenamiento jur\u00eddico fue tomando en consideraci\u00f3n grupos hist\u00f3ricamente marginados\u2014minor\u00edas raciales, mujeres, futuras generaciones, animales y hasta ecosistemas enteros\u2014en un proceso que fue superando progresivamente prejuicios como el sexismo, el racismo, el nacionalismo y el antropocentrismo. Para el conocido fil\u00f3sofo moral utilitarista Peter Singer, este proceso ha seguido el modelo del <em>c\u00edrculo expansivo\u00a0<\/em>en el que diversos grupos sociales\u2014primero\u2014y otras formas de vida, ecosistemas o el planeta entero\u2014m\u00e1s tarde\u2014fueron progresivamente incluidos en el c\u00e1lculo moral<a name=\"_ftnref37\"><\/a>[37].<\/p>\n<p>Como resultado de esta ampliaci\u00f3n, tanto la \u00e9tica filos\u00f3fica como la teol\u00f3gica han revisado el paradigma humanista\u2014tildado de \u201cantropoc\u00e9ntrico\u201d o \u201cespecista\u201d\u2014heredado de la modernidad. En las \u00faltimas d\u00e9cadas se ha propuesto tener en consideraci\u00f3n la dignidad de todos los seres humanos, presentes y futuros, de otras especies y hasta del planeta entero. La ampliaci\u00f3n, por tanto, ha sido triple: <em>intrageneracional\u00a0<\/em>(seres humanos alejados en el espacio), <em>intergeneracional\u00a0<\/em>(futuras generaciones) e <em>interespec\u00edfica\u00a0<\/em>(otros seres vivos). Las implicaciones epistemol\u00f3gicas, \u00e9ticas y jur\u00eddicas de semejante expansi\u00f3n siguen siendo, sin embargo, objeto de un intenso debate.<\/p>\n<p>La teolog\u00eda moral, de modo an\u00e1logo a lo sucedido en el \u00e1mbito de las \u00e9ticas filos\u00f3ficas, tambi\u00e9n ha planteado, estimulada por la cuesti\u00f3n ecol\u00f3gica, una triple ampliaci\u00f3n \u00e9tica: <em>sincr\u00f3nica<\/em>, <em>diacr\u00f3nica\u00a0<\/em>y <em>creacional<\/em>. En su propuesta, sin embargo, se introduce una clave teologal que establece una diferencia significativa respecto del an\u00e1lisis secular. Tomando en consideraci\u00f3n al pr\u00f3jimo-lejano (ampliaci\u00f3n sincr\u00f3nica), a las futuras generaciones (ampliaci\u00f3n diacr\u00f3nica) y a la creaci\u00f3n entera (ampliaci\u00f3n creacional), el pensamiento social cristiano establece un gradiente de consideraci\u00f3n moral que parte del \u00abvalor inalienable de un ser humano\u00bb<a name=\"_ftnref38\"><\/a>[38] y llega al reconocimiento del valor del \u00abecosistema mundial\u00bb<a name=\"_ftnref39\"><\/a>[39], pero situ\u00e1ndolo en una particular teolog\u00eda del don en la que la fuente del valor se atribuye en \u00faltimo t\u00e9rmino al Dios-Creador<a name=\"_ftnref40\"><\/a>[40].<\/p>\n<p>En el \u00e1mbito de la teolog\u00eda moral, dos principios articuladores del pensamiento social cristiano destacan por su potencial para contribuir al debate de la ampliaci\u00f3n del marco \u00e9tico que demanda la crisis ecol\u00f3gica: el principio de\u00a0<em>subsidiariedad\u00a0<\/em>y el del <em>bien com\u00fan<\/em>. A juicio de Kevin J. O\u2019Brien<a name=\"_ftnref41\"><\/a>[41], el principio de subsidiariedad y su capacidad para jerarquizar y establecer un \u00abpensamiento escalar\u00bb (<em>scalar thinking<\/em>) es una contribuci\u00f3n operativa de la DSI a la bio\u00e9tica y al ecologismo contempor\u00e1neos, en continuidad con la reflexi\u00f3n de los primeros te\u00f3logos-bio\u00e9ticos y su propuesta de ampliaci\u00f3n \u00e9tica. Para Daniel P. Scheid, el principio del bien com\u00fan puede y debe tambi\u00e9n reinterpretarse a la luz del pensamiento ecol\u00f3gico para ser ampliado. A juicio del te\u00f3logo norteamericano, la propuesta de conceptualizar un <em>bien com\u00fan c\u00f3smico<\/em>, que articule el bien humano y el del resto de la creaci\u00f3n en un gradiente que remite en \u00faltimo t\u00e9rmino a Dios, permitir\u00eda igualmente expandir el horizonte de la \u00e9tica cristiana en fidelidad a la tradici\u00f3n y el magisterio precedentes<a name=\"_ftnref42\"><\/a>[42].<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>La necesaria transformaci\u00f3n personal y la invitaci\u00f3n a la conversi\u00f3n ecol\u00f3gica<\/strong><\/h2>\n<p>La \u00faltima convergencia entre la ecolog\u00eda, la teolog\u00eda y la espiritualidad es la invitaci\u00f3n que todas ellas hacen a contemplar el mundo y descubrir en \u00e9l\u2014m\u00e1s all\u00e1 de su evidente valor instrumental\u2014<em>belleza<\/em>, <em>dignidad\u00a0<\/em>y <em>valor<\/em>. Alejados de los templos y de los cauces institucionales de la religi\u00f3n, los ecologistas de hoy\u2014como los rom\u00e1nticos de ayer y los poetas de todos los tiempos\u2014est\u00e1n rehabilitado una m\u00edstica de la escucha, del encuentro y de la mirada atenta. Como sugiere Morton:<\/p>\n<blockquote><p>\u00abEl pensamiento ecol\u00f3gico tiene algo de contemplativo [\u2026] Ese modo de conciencia presagia una sociedad futura en la que la introversi\u00f3n y la pasividad desempe\u00f1ar\u00e1n un papel fundamental\u00bb<a name=\"_ftnref43\"><\/a>[43].<\/p><\/blockquote>\n<p>El te\u00f3logo Douglas E. Christie, en un sentido an\u00e1logo, afirma: \u00abLa contemplaci\u00f3n es in\u00fatil; parte de una dimensi\u00f3n de la vida a la que no puede darse un valor utilitario preciso. De hecho, en su nivel m\u00e1s profundo, se resiste a ser forzada en esas categor\u00edas. Al mismo tiempo, es necesaria e importante (es decir, \u00fatil) para la tarea de renovar la cultura humana y sanar un mundo natural fragmentado y degradado\u00bb<a name=\"_ftnref44\"><\/a>[44]. Desde un lugar tan inesperado, en apariencia secular y t\u00e9cnico, reaparece una b\u00fasqueda que sit\u00faa el conocimiento sapiencial y la actitud contemplativa en el centro. Y es precisamente esa actitud existencial y esa disposici\u00f3n a la contemplaci\u00f3n la que revela la ra\u00edz religiosa y la b\u00fasqueda espiritual del ecologismo.<\/p>\n<p>La b\u00fasqueda, sin embargo, no es una pura experiencia personal e intimista. Al contrario, tiene una dimensi\u00f3n p\u00fablica, pol\u00edtica, de enorme importancia. A la luz de la emergencia ecol\u00f3gica y ante la dificultad para catalizar cambios culturales profundos que conduzcan a una transformaci\u00f3n en los estilos de vida que permitan la transici\u00f3n hacia h\u00e1bitos m\u00e1s sostenibles, una de las preguntas m\u00e1s acuciantes a las que nos enfrentamos es c\u00f3mo transformar el conocimiento en acciones y cambios culturales profundos<a name=\"_ftnref45\"><\/a>[45]. Dicho en lenguaje religioso, c\u00f3mo facilitamos procesos de conversi\u00f3n personal y comunitaria.<\/p>\n<p>Ante esta dif\u00edcil cuesti\u00f3n\u2014especialmente acuciante en sociedades industrializadas donde d\u00e9cadas de educaci\u00f3n ambiental no han dado los frutos esperados y donde las din\u00e1micas culturales no han sido modificadas sustancialmente a pesar de la abundante informaci\u00f3n disponible y el esfuerzo divulgativo realizado respecto de los efectos de nuestros patrones de producci\u00f3n y consumo\u2014cabe preguntarse si la contribuci\u00f3n de las tradiciones religiosas podr\u00e1 iluminar y enriquecer la propuesta del movimiento ecologista. Resulta significativo, en este sentido, que fil\u00f3sofos ambientales como Jorge Riechmann hayan afirmado desde planteamiento seculares la necesidad de rescatar t\u00e9rminos\u2014de cu\u00f1o claramente religioso\u2014como <em>conversi\u00f3n\u00a0<\/em>para expresar el tipo de transformaci\u00f3n personal y cultural que la transici\u00f3n ecol\u00f3gica demanda<a name=\"_ftnref46\"><\/a>[46].<\/p>\n<p>La teolog\u00eda y la espiritualidad, sin embargo, a diferencia de la \u00e9tica ambiental y del ecologismo pol\u00edtico, remiten en \u00faltimo t\u00e9rmino al Dios creador y al orden de las motivaciones como motor de la conversi\u00f3n, no solo al plano de la \u00e9tica o al c\u00e1lculo racional. Este es el matiz principal que diferencia ambas propuestas de conversi\u00f3n ecol\u00f3gica. Francisco lo ha expresado con claridad: \u00abNo se trata de hablar tanto de ideas, sino sobre todo de las motivaciones que surgen de la espiritualidad para alimentar una pasi\u00f3n por el cuidado del mundo. Porque no ser\u00e1 posible comprometerse en cosas grandes s\u00f3lo con doctrinas sin una m\u00edstica que nos anime\u00bb<a name=\"_ftnref47\"><\/a>[47].<\/p>\n<p>Como se\u00f1al\u00f3 Benedicto XVI, el ecologismo ha sido una corriente de aire fresco y una oportunidad para entablar un nuevo di\u00e1logo entre la teolog\u00eda, la ciencia y la sociedad. Un di\u00e1logo que debe ser abierto, sincero y vulnerable para llegar a ser aut\u00e9ntico y poder as\u00ed catalizar procesos de transformaci\u00f3n cultural que conduzcan hacia la tan deseada sostenibilidad. La religi\u00f3n est\u00e1 llamada a abrir la puerta y dejar correr el aire fresco del ecologismo, pero tambi\u00e9n el ecologismo est\u00e1 invitado a escuchar la sabidur\u00eda religiosa y su experiencia milenaria para articular as\u00ed, entre ambas, cambios culturales profundos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>La degradaci\u00f3n medioambiental se ha convertido\u2014junto al fen\u00f3meno migratorio y la econom\u00eda financiera\u2014en uno de los grandes retos globales de nuestra \u00e9poca. Las complejas problem\u00e1ticas t\u00e9cnicas, \u00e9ticas y pol\u00edticas planteadas por estos fen\u00f3menos han salido del \u00e1mbito acad\u00e9mico y se han transformado en un foro h\u00edbrido donde se dan cita los principales actores de nuestra sociedad. Las religiones est\u00e1n encontrando en estas cuestiones un lugar donde rehabilitar su presencia p\u00fablica y su autoridad moral. Tambi\u00e9n est\u00e1n encontrando en ellas nuevas oportunidades para el di\u00e1logo ecum\u00e9nico e interreligioso.<\/p>\n<p>El fil\u00f3sofo Roger S. Gottlieb sostiene que las notables afinidades entre el ecologismo y las grandes tradiciones espirituales de la humanidad est\u00e1n convergiendo en una \u00abalianza emergente\u00bb<a name=\"_ftnref48\"><\/a>[48]. Esta afirmaci\u00f3n podr\u00eda resultar exagerada sino fuera porque brota de una experiencia contrastada a lo largo de las \u00faltimas d\u00e9cadas; una experiencia fruto del di\u00e1logo y la acci\u00f3n coordinada entre las distintas confesiones religiosas en torno a las acuciantes cuestiones socioambientales.<\/p>\n<p>A este respecto, he afirmado respecto a <em>Laudato si\u2019\u00a0<\/em>que \u00absin haberlo esperado, la cuesti\u00f3n ecol\u00f3gica ha posibilitado uno de los mayores ejercicios de teolog\u00eda p\u00fablica de la historia reciente: interpelando a la clase pol\u00edtica, dialogando con la academia y rehabilitando la credibilidad de las instituciones religiosas\u00bb<a name=\"_ftnref49\"><\/a>[49]. El encuentro de la teolog\u00eda y la ecolog\u00eda, una importante dimensi\u00f3n del di\u00e1logo ciencia-religi\u00f3n, es una realidad que est\u00e1 dando frutos. Se trata de un encuentro en el que raz\u00f3n y fe, ciencia y teolog\u00eda, lucidez y esperanza se iluminan mutuamente para poder caminar juntas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Notas<\/p>\n<p><a name=\"_ftn1\"><\/a>[1]Morton, <em>El pensamiento ecol\u00f3gico<\/em>, 141.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn2\"><\/a>[2]Este es un aspecto que ha sido subrayado especialmente por el fil\u00f3sofo ambiental Jorge Riechmann, <em>Interdependientes y ecodependientes. Ensayos desde la \u00e9tica ecol\u00f3gica (y hacia ella)<\/em>(Barcelona: Proteus, 2012).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn3\"><\/a>[3]LS 16, 117, 138, 240.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn4\"><\/a>[4]Cfr. Jaime Tatay, \u201cLa comprensi\u00f3n ecol\u00f3gica del sujeto contempor\u00e1neo: un di\u00e1logo con la espiritualidad ignaciana\u201d, en Rufino Meana et al. (eds.), <em>El sujeto. Reflexiones para una antropolog\u00eda ignaciana<\/em>(Bilbao: GCL, 2019), 535-552.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn5\"><\/a>[5]La dependencia humana es uno de los rasgos principales que ha llevado al fil\u00f3sofo moral cat\u00f3lico Alastair McIntyre a reformular en <em>Dependent Rational Animals: Why Human Beings Need the Virtues<\/em>(Chicago: Open Court, 2012) su planteamiento antropol\u00f3gico.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn6\"><\/a>[6]A esta cuesti\u00f3n prest\u00f3 especial atenci\u00f3n Romano Guardini en <em>El ocaso de la edad moderna <\/em>(Madrid: Cristiandad, 1981), el te\u00f3logo cat\u00f3lico que m\u00e1s ha influido en la redacci\u00f3n de <em>Laudato si\u2019<\/em>. Cfr. LS 115-123.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn7\"><\/a>[7]LS 139.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn8\"><\/a>[8]Morton, <em>El pensamiento ecol\u00f3gico<\/em>, 24.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn9\"><\/a>[9]Uno de los te\u00f3logos que m\u00e1s ha reflexionado sobre la contribuci\u00f3n de la teolog\u00eda trinitaria al debate ecol\u00f3gico es Denis Edwards. Ver para esta cuesti\u00f3n: Denis Edwards, <em>Jesus the Wisdom of God. An Ecological Theology\u00a0<\/em>(Eugene: Orbis Books, 1995), 111-152. Tras la publicaci\u00f3n de LS, ha abordado de nuevo esta cuesti\u00f3n en: Denis Edwards, \u201c\u2018Sublime Communion\u2019: The Theology of the Natural World in <em>Laudato si\u2019<\/em>\u201d, <em>Theological studies<\/em>77 (2016): 377-391; Denis Edwards, \u201cEarth as God\u2019s Creation. The Theology of the Natural World in Pope Francis\u2019 <em>Laudato Si\u2019<\/em>\u201d, <em>Phronema<\/em>31 (2016): 1-16; Denis Edwards, \u201cEverything Is Interconnected\u2019: The Trinity and the Natural World in <em>Laudato Si\u2019<\/em>\u201d, <em>The Australasian Catholic Record <\/em>94 (2017): 81-92.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn10\"><\/a>[10]Ver tambi\u00e9n para esta cuesti\u00f3n, desde una perspectiva cristiana: Catherine B. Dewitt, \u201cEarth Stewardship and <em>Laudato si\u2019<\/em>\u201d: <em>The Quarterly Review of Biology<\/em>91\/3 (2016): 271-284.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn11\"><\/a>[11]Lynn White Jr., \u201cThe Historical Roots of our Ecological Crisis\u201d, <em>Science<\/em>155\/3767 (1967): 1203-1207.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn12\"><\/a>[12]LS 15.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn13\"><\/a>[13]Arne Naess, <em>Ecology of Wisdom<\/em>(London: Penguin, 2008), 124.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn14\"><\/a>[14]Denis Rivers, \u201cSteps Toward an Ecology of Devotion\u201d, <em>Earth Light<\/em>13\/4 (2003).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn15\"><\/a>[15]La aparici\u00f3n y popularizaci\u00f3n del t\u00e9rmino eco-terapia (<em>ecotheraphy<\/em>) o eco-sof\u00eda (<em>ecosophy<\/em>) en las \u00faltimas d\u00e9cadas, as\u00ed como el desarrollo de la sicolog\u00eda ambiental (<em>environmental pshycology<\/em>) son buena muestra del creciente inter\u00e9s social y acad\u00e9mico en el potencial terap\u00e9utico de la naturaleza. Ver, para una reciente revisi\u00f3n de la bibliograf\u00eda sobre \u201cecoterapia\u201d: James K. Summers y Deborah N. Vivian, \u201cEcotherapy \u2013 A Forgotten Ecosystem Service: A Review\u201d, <em>Front. <\/em><em>Psychol<\/em>9:1389 (2018). DOI: https:\/\/doi.org\/10.3389\/fpsyg.2018.01389<\/p>\n<p><a name=\"_ftn16\"><\/a>[16]Evan Berry, <em>Devoted to Nature. The Religious Roots of American Environmentalism<\/em>(Oakland: University of California Press, 2015).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn17\"><\/a>[17]La ecoterapia se define como \u201cla capacidad de interacci\u00f3n con la naturaleza para mejorar la curaci\u00f3n y el crecimiento\u201d: Summers y Vivian, \u201cEcotherapy\u201d, 1.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn18\"><\/a>[18]LS 66.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn19\"><\/a>[19]LS 119.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn20\"><\/a>[20]Rachel Carson, <em>Primavera silenciosa<\/em>(Barcelona: Cr\u00edtica, 2010); Bill Mckibben, <em>The End of Nature<\/em>(New York: Anchor, 1999); Carolyn Merchant, <em>The Death of Nature: Women, Ecology, and the Scientific Revolution<\/em>(San Francisco: Harper Collins, 1980); Jared Diamond, <em>Colapso. <\/em><em>Por qu\u00e9 unas sociedades perduran y otras desaparecen<\/em>(Barcelona: Debate, 2005).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn21\"><\/a>[21]Pel\u00edculas como <em>The Road<\/em>(2009) o <em>The Book of Eli<\/em>(2010) son buenas muestras de este subg\u00e9nero cinematogr\u00e1fico. Este es tambi\u00e9n uno de los hilos argumentativos de pel\u00edculas tan taquilleras como <em>Avatar <\/em>(2009) o<em>The Lord of the Rings <\/em>(2001-2003).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn22\"><\/a>[22]Ver en este sentido, por ejemplo, el art\u00edculo de Lorenzo Bernardo de Quir\u00f3s, \u201cLa religi\u00f3n clim\u00e1tica\u201d, <em>La Vanguardia<\/em>(5 de octubre de 2019), https:\/\/www.lavanguardia.com\/opinion\/20191005\/47804370284\/la-religion-climatica.html<\/p>\n<p><a name=\"_ftn23\"><\/a>[23]Cfr. Hans Jonas, <em>El Principio de Responsabilidad: ensayo de una \u00e9tica para la civilizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica<\/em>(Barcelona: Herder, 1995). Ver tambi\u00e9n, desde un punto de vista pol\u00edtico, el trabajo reciente de: Antxon Olabe, <em>Crisis clim\u00e1tica-ambiental. La hora de la responsabilidad<\/em>(Barcelona: Galaxia Gutenberg, 2016).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn24\"><\/a>[24]El car\u00e1cter revelador y apocal\u00edptico de la crisis medioambiental ha sido puesto de relieve por: Godin, <em>La haine de la nature.<\/em><\/p>\n<p><a name=\"_ftn25\"><\/a>[25]Una de las cr\u00edticas m\u00e1s sonadas ha sido la enarbolada por el Breakthrough Institute. Ver, por ejemplo, la de Michael Schellenberger y Ted Nordhaus, <em>Love Your Monsters: Postenvironmentalism and the Anthropocene<\/em>(Oakland: Breakthrough Institute, 2011). Una cr\u00edtica m\u00e1s matizada al ecologismo institucional la ha realizado tambi\u00e9n James G. Speth, <em>The Bridge at the Edge of the World. <\/em><em>Capitalism, the Environment and Crossing from Crisis to Sustainability<\/em>(New Haven: Yale University Press, 2008).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn26\"><\/a>[26]Jonathan Moon, \u201cClimate Change and the Apocalyptic Imagination: Science, Faith and Ecological Responsibility\u201d, <em>Zygon <\/em>50\/4 (2015): 938.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn27\"><\/a>[27]Moon, \u201cClimate Change and the Apocalyptic Imagination\u201d, 944.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn28\"><\/a>[28]LS 244.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn29\"><\/a>[29]El t\u00e9rmino \u201cecofeminismo\u201d lo acu\u00f1\u00f3 Fran\u00e7oise d&#8217;Eaubonne en 1974. La lista de autoras ecofeministas es larga, destacando entre ellas: Vandana Shiva, Petra Kelly, Carolyn Merchant, Val Plumwood, Greta Gaard, Lori Gruen o Alicia Puleo. Algunas de las principales te\u00f3logas ecofeministas son Sally MacFague y Rosemary Radford Ruether.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn30\"><\/a>[30]Estos conceptos, posteriormente, han sido analizados, desarrollados y sistematizados por la ecolog\u00eda pol\u00edtica y la econom\u00eda ecol\u00f3gica: Cfr. Joan Mart\u00ednez-Alier et al., \u201cIs There a Global Environmental Justice Movement?\u201d, <em>The Journal of Peasant Studies<\/em>43\/3 (2016): 1-25.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn31\"><\/a>[31]Cfr. Joan Mart\u00ednez-Alier, <em>El ecologismo de los pobres: conflictos ambientales y lenguajes de valoraci\u00f3n<\/em>(Barcelona: Icaria, 2005).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn32\"><\/a>[32]En un estudio encargado por la United Church of Christ, <em>Toxic Wastes and Race in the United States. <\/em><em>A National Report on the Racial and Socio-Economic Characteristics of Communities with Hazardous Waste Sites<\/em>(New York: UCC, 1987), se acu\u00f1\u00f3 por primera vez la expresi\u00f3n \u201cracismo ambiental\u201d, poni\u00e9ndose en evidencia el sesgo racial en la exposici\u00f3n a la contaminaci\u00f3n.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn33\"><\/a>[33]LS 49.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn34\"><\/a>[34]LS 139.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn35\"><\/a>[35]LS 90.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn36\"><\/a>[36]LS 68.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn37\"><\/a>[37]Autores destacados de la \u00e9tica deontol\u00f3gica, utilitarista y de las virtudes replantearon elementos centrales de su tradici\u00f3n. Junto al mencionado <em>El imperativo de la responsabilidad <\/em>de Hans Jonas, destacan las obras de Peter Singer, <em>Animal Liberation: A New Ethics for Our Treatment of Animals<\/em>(New York: Haper Collins, 2002); Id., <em>The Expanding Circle<\/em>(Princeton: Princeton University Press, 2011); Alastair Macintyre, <em>Dependent Rational Animals. <\/em><em>Why Human Beings Need the Virtues<\/em>(Chicago: Open Court, 1999).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn38\"><\/a>[38]LS 136.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn39\"><\/a>[39]LS 60.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn40\"><\/a>[40]La expansi\u00f3n del horizonte \u00e9tico de la moral cat\u00f3lica y la reinterpretaci\u00f3n de los principios de la Doctrina Social de la Iglesia a la luz de la cuesti\u00f3n ecol\u00f3gica han sido analizadas en: Jaime Tatay. <em>Ecolog\u00eda integral: La recepci\u00f3n cat\u00f3lica del reto de la sostenibilidad: 1891 (RN) \u2013 2015 (LS) <\/em>(Madrid: BAC, 2018),408-418.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn41\"><\/a>[41]Kevin J. O\u2019Brien, \u201cThe Scales Integral to Ecology: Hierarchies in <em>Laudato Si\u2019<\/em>and Christian Theological Ethics\u201d, <em>Religions <\/em>10\/511 (2019). DOI: https:\/\/doi.org\/10.3390\/rel10090511.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn42\"><\/a><sup>[42]<\/sup>Cfr. Daniel P. Scheid, <em>The Cosmic Common Good: Religious Grounds for Ecological Ethics<\/em>(Oxford: Oxford University Press, 2016).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn43\"><\/a>[43]Morton, <em>El pensamiento ecol\u00f3gico<\/em>, 138.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn44\"><\/a>[44]Douglas E. Christie, <em>The Blue Sapphire of the Mind. Notes for a Contemplative Ecology<\/em>(New York: Oxford University Press, 2013), 325.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn45\"><\/a>[45]Cheryl Hall, \u201cFreedom, Values, and Sacrifice: Overcoming Obstacles to Environmentally Sustainable Behavior\u201d, En: Maniates y Meyer, <em>The Environmental Politics of Sacrifice<\/em>, 61-89. DOI:10.7551\/mitpress\/9780262014366.003.0031<\/p>\n<p><a name=\"_ftn46\"><\/a>[46]Cfr. Riechmann, <em>Autoconstrucci\u00f3n<\/em>, 207-237.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn47\"><\/a>[47]LS 216.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn48\"><\/a>[48]Roger S. Gottlieb, \u201cIntroduction. Religion and Ecology \u2013What is the Connection and Why Does It Matter\u201d, En: Roger S. Gottlieb (ed.), <em>The Oxford Handbook of Religion and Ecology<\/em>(New York: Oxford University Press, 2006), 15.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn49\"><\/a>[49]Tatay, <em>Creer en la sostenibilidad<\/em>, 26.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Jaime Tatay es ingeniero de montes, doctor en teolog\u00eda y miembro de la C\u00e1tedra Hana y Francisco Jos\u00e9 Ayala de Ciencia, Tecnolog\u00eda y Religi\u00f3n.\u00a0Esta es la segunda parte de una reflexi\u00f3n basada en un <a href=\"https:\/\/revistas.comillas.edu\/index.php\/estudioseclesiasticos\/article\/view\/11934\">art\u00edculo del autor que puede descargarse aqu\u00ed<\/a>.<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/web.comillas.edu\/profesor\/jtatay\">https:\/\/web.comillas.edu\/profesor\/jtatay<\/a><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Jaime Tatay) El ecologismo contempor\u00e1neo, a pesar de la pol\u00e9mica generada por su pretensi\u00f3n sociopol\u00edtica, su propuesta sist\u00e9mica y su espiritualidad ecl\u00e9ctica, no tiene por qu\u00e9 entrar necesariamente en conflicto con la racionalidad religiosa. Al contrario, en las \u00faltimas d\u00e9cadas el movimiento ecologista est\u00e1 siendo un acicate para re-visitar las fuentes de la teolog\u00eda &#8230; <a title=\"Teolog\u00eda y ecolog\u00eda: un di\u00e1logo pol\u00e9mico y fecundo (Parte II)\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=6811\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Teolog\u00eda y ecolog\u00eda: un di\u00e1logo pol\u00e9mico y fecundo (Parte II)\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":6814,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[142],"tags":[454,130,1228,148,851,238,255],"class_list":["post-6811","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-tecnologia-y-sociedad","tag-dialogo","tag-ecologia","tag-ecologismo","tag-espiritualidad","tag-medio-ambiente","tag-naturaleza","tag-teologia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6811","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6811"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6811\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6820,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6811\/revisions\/6820"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/6814"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6811"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6811"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6811"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}