{"id":6778,"date":"2022-05-18T07:00:28","date_gmt":"2022-05-18T05:00:28","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=6778"},"modified":"2022-05-17T07:23:11","modified_gmt":"2022-05-17T05:23:11","slug":"teologia-y-ecologia-un-dialogo-polemico-y-fecundo-parte-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=6778","title":{"rendered":"Teolog\u00eda y ecolog\u00eda: un di\u00e1logo pol\u00e9mico y fecundo (Parte I)"},"content":{"rendered":"<p><strong>(Por Jaime Tatay) El ecologismo contempor\u00e1neo, a pesar de la pol\u00e9mica generada por su pretensi\u00f3n sociopol\u00edtica, su propuesta sist\u00e9mica y su espiritualidad ecl\u00e9ctica, no tiene por qu\u00e9 entrar necesariamente en conflicto con la racionalidad religiosa. Al contrario, en las \u00faltimas d\u00e9cadas el movimiento ecologista est\u00e1 siendo un acicate para re-visitar las fuentes de la teolog\u00eda y expandir su horizonte de consideraci\u00f3n moral. En el di\u00e1logo entre la teolog\u00eda y la ecolog\u00eda, el cristianismo puede tambi\u00e9n realizar una valiosa contribuci\u00f3n, matizando y clarificando el complejo entramado de propuestas que pueblan los ecologismos contempor\u00e1neos.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>El t\u00e9rmino ecolog\u00eda (de <em>oikos,<\/em> casa, y <em>logos<\/em>, saber), acu\u00f1ado en 1866 por Ernst Haeckel (1834-1919), es un neologismo que remite a una disciplina acad\u00e9mica relativamente joven con un marcado car\u00e1cter interdisciplinar y una vocaci\u00f3n hol\u00edstica. Pero la ecolog\u00eda no es s\u00f3lo un \u00e1rea de conocimiento de las ciencias naturales, es tambi\u00e9n una propuesta pol\u00edtica que trata de articular respuestas sociales a cuestiones globales inimaginables para las generaciones anteriores como la destrucci\u00f3n de la capa de ozono, la extinci\u00f3n masiva de especies, la acidificaci\u00f3n de los oc\u00e9anos, el agotamiento de m\u00faltiples recursos naturales o el calentamiento global.<\/p>\n<p>Luc Ferry afirm\u00f3 en <em>El nuevo orden ecol\u00f3gico<\/em> que la pretensi\u00f3n sist\u00e9mica del ecologismo le hace ser una de las pocas alternativas al humanismo moderno y, quiz\u00e1s, el \u00fanico movimiento contempor\u00e1neo que, tras la crisis de las utop\u00edas del siglo XX, pretende fundamentar una escatolog\u00eda pol\u00edtica<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. En <em>El pensamiento ecol\u00f3gico<\/em>, el fil\u00f3sofo ambiental Tim Morton sostiene que la ecolog\u00eda es, sobre todo, un modo alternativo de pensar, una cosmovisi\u00f3n que rehabilita la categor\u00eda de sistema poniendo el \u00e9nfasis en la interrelaci\u00f3n<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>.<\/p>\n<p>No es casual, por tanto, que el surgimiento de la ecolog\u00eda como disciplina cient\u00edfica a finales del s. XIX y, sobre todo, como movimiento cultural y pol\u00edtico a lo largo del s. XX haya supuesto no s\u00f3lo un reto, sino un contexto, un \u00abnuevo clima\u00bb para la teolog\u00eda<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>. La preocupaci\u00f3n \u00e9tica, la sensibilidad est\u00e9tica y la propuesta espiritual del ecologismo contempor\u00e1neo plantean<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>, inevitablemente, la pregunta por su relaci\u00f3n con las grandes tradiciones religiosas<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>.<\/p>\n<p>Sin embargo, la historia de la relaci\u00f3n del ecologismo contempor\u00e1neo y las religiones no resulta sencilla de periodizar porque ha sido compleja y, en no pocas ocasiones, pol\u00e9mica. Adem\u00e1s, las m\u00faltiples corrientes de pensamiento ecol\u00f3gico y los diversos acercamientos teol\u00f3gicos a la cuesti\u00f3n ambiental dificultan a\u00fan m\u00e1s la sistematizaci\u00f3n de una relaci\u00f3n en constante di\u00e1logo y evoluci\u00f3n. Ahora bien, a pesar de la diversidad, la complejidad y la pol\u00e9mica, el encuentro particular del cristianismo con la ecolog\u00eda ha sido un motor de creatividad y una ocasi\u00f3n para clarificar las convicciones b\u00e1sicas, reformular los principios \u00e9ticos y repensar las claves teol\u00f3gicas cristianas.<\/p>\n<p>En este art\u00edculo hemos identificado diez elementos de tipo teol\u00f3gico-espiritual latentes en el ecologismo contempor\u00e1neo. Ellos establecen el marco del di\u00e1logo teolog\u00eda-ecolog\u00eda, as\u00ed como las posibilidades y l\u00edmites de la contribuci\u00f3n cristiana al debate medioambiental contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>El pol\u00e9mico y fecundo di\u00e1logo entre la teolog\u00eda y la ecolog\u00eda<\/strong><\/h2>\n<p>De modo un tanto parad\u00f3jico, en su cr\u00edtica a los excesos de la modernidad el ecologismo ha combinado en su argumentaci\u00f3n elementos <em>pre-modernos<\/em> (la necesidad de rehabilitar v\u00edas de conocimiento \u00e9ticas, est\u00e9ticas y espirituales marginadas en la reflexi\u00f3n acad\u00e9mica contempor\u00e1nea), <em>post-modernos<\/em> (la cr\u00edtica al car\u00e1cter unidimensional de la racionalidad cient\u00edfico-t\u00e9cnica) y <em>ultra-modernos<\/em> (la aceptaci\u00f3n de las soluciones t\u00e9cnicas propuestas por la misma racionalidad que ha generado la degradaci\u00f3n medioambiental). Esta compleja articulaci\u00f3n discursiva muestra tanto las diversas corrientes ideol\u00f3gicas que confluyen en el ecologismo como sus tensiones internas; tambi\u00e9n ayuda a entender la desigual recepci\u00f3n que el movimiento ha tenido en la sociedad civil, la clase pol\u00edtica y la comunidad cient\u00edfica.<\/p>\n<p>Para Benedicto XVI, a pesar de sus paradojas y de sus contradicciones, el movimiento ecologista:<\/p>\n<blockquote><p>\u00abha sido y es sin embargo un grito que anhela aire fresco, un grito que no se puede ignorar ni rechazar porque se perciba en \u00e9l demasiada irracionalidad. Gente joven se dio cuenta que en nuestras relaciones con la naturaleza exist\u00eda algo que no funcionaba; que la materia no es solamente un material para nuestro uso, sino que la tierra tiene en s\u00ed misma su dignidad y nosotros debemos seguir sus indicaciones [\u2026] La importancia de la ecolog\u00eda es hoy indiscutible. Debemos escuchar el lenguaje de la naturaleza y responder a \u00e9l coherentemente\u00bb<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>.<\/p><\/blockquote>\n<p>No es casual, por tanto, que la teolog\u00eda cristiana, tras su primera reacci\u00f3n defensiva o apolog\u00e9tica (1960-1980), emprendiese una labor constructiva y reflexiva (1980-2000) que le permiti\u00f3 sumarse al coro de voces que protagonizan el debate medioambiental contempor\u00e1neo, respondiendo coherentemente y realizando una contribuci\u00f3n operativa e inteligible (2000-2020) que ha sido recibida de modo positivo por la mayor\u00eda de los actores seculares<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>. El ecologismo, en definitiva, no tiene por qu\u00e9 ser necesariamente un tema controvertido para la fe. Al contrario, en el caso del cristianismo est\u00e1 siendo un acicate, un revulsivo y una oportunidad hist\u00f3rica para volver a las fuentes teol\u00f3gicas, profundizar en el significado de la tradici\u00f3n sacramental cristiana, redescubrir una m\u00edstica de alabanza al creador y expandir el horizonte \u00e9tico de la Doctrina Social de la Iglesia. Al mismo tiempo, la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica est\u00e1 ayudando a clarificar y profundizar las propuestas del ecologismo contempor\u00e1neo. Ve\u00e1moslo con m\u00e1s detenimiento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>La rehabilitaci\u00f3n de la cosmolog\u00eda y el t\u00edmido retorno de la teolog\u00eda natural<\/strong><\/h2>\n<p>A partir del siglo XVI, el prestigio y autoridad de las ciencias naturales condujo a una creciente fragmentaci\u00f3n disciplinar, al eclipse de la teolog\u00eda natural, a un progresivo olvido del \u00abmundo de la naturaleza\u00bb y a la aparici\u00f3n de \u00abfilosof\u00edas ac\u00f3smicas\u00bb<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>. Sin embargo, a partir de la d\u00e9cada de 1960, los nuevos descubrimientos cient\u00edficos, la creciente conciencia de la fragilidad del planeta y la emergencia del concepto interdisciplinar de desarrollo sostenible\u2014y su popularizaci\u00f3n en las cumbres internacionales de desarrollo humano y medioambiente\u2014generaron un nuevo clima cultural en el que emergieron las cosmovisiones vehiculadas por el ecologismo.<\/p>\n<p>Para el f\u00edsico e historiador de la ciencia Stephen Toulmin fue tambi\u00e9n en este periodo cuando se inicia el cambio cultural que permite volver a plantear cuestiones cosmol\u00f3gicas. Cuestiones que hab\u00edan quedado marginadas de la reflexi\u00f3n acad\u00e9mica en el siglo XIX\u2014 aislando a la teolog\u00eda y a la filosof\u00eda del resto de disciplinas cient\u00edficas\u2014fueron relanzadas desde el \u00e1mbito acad\u00e9mico<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>. De modo indirecto, la nueva conciencia ecol\u00f3gica rehabilit\u00f3 el inter\u00e9s por las visiones sist\u00e9micas, posibilitando el t\u00edmido retorno de la teolog\u00eda natural. Este desarrollo hist\u00f3rico se refleja en el esfuerzo por superar la fragmentaci\u00f3n moderna de los saberes, en el inter\u00e9s creciente por generar un conocimiento interdisciplinar y en la propuesta de nuevas visiones hol\u00edsticas<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>.<\/p>\n<p>Dos de los autores que m\u00e1s influyeron en la rehabilitaci\u00f3n de la teolog\u00eda natural y en el renovado inter\u00e9s por la cosmolog\u00eda en el \u00e1mbito cat\u00f3lico fueron el jesuita Teilhard de Chardin (1881-1955) y su disc\u00edpulo, el redentorista Thomas Berry (1914-2009). Ambos se esforzaron por repensar la fe cristiana a la luz de los nuevos descubrimientos cient\u00edficos, mostrando la sacralidad del universo con un novedoso lenguaje que levant\u00f3 no pocas sospechas<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>. Si bien la propuesta de Chardin\u2014marcadamente antropoc\u00e9ntrica\u2014ha dividido al ecologismo<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>, la visi\u00f3n de tipo cosmoc\u00e9ntrico de Berry\u2014desarrollada en la propuesta del <em>Journey of the Universe<\/em>\u2014ha sido mejor recibida y est\u00e1 siendo presentada como un modo de articular el di\u00e1logo entre la filosof\u00eda, la teolog\u00eda y la ecolog\u00eda<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>.<\/p>\n<p>Philip Sherrard, uno de los autores que ha interpretado el declive de las cosmolog\u00edas ocasionado por el auge de la ciencia moderna como causa \u00faltima de la degradaci\u00f3n medioambiental, llega a afirmar que \u00abantes de que actuemos de modo efectivo ante el problema ecol\u00f3gico tenemos que cambiar nuestra imagen del mundo, y esto a su vez significa que tenemos que cambiar nuestra propia imagen\u00bb<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a>. Reformulando una antigua intuici\u00f3n de la filosof\u00eda griega, Sherrard afirma que la preocupaci\u00f3n por la degradaci\u00f3n medioambiental conduce a una pregunta de tipo cosmol\u00f3gico-antropol\u00f3gico: la visi\u00f3n del mundo (<em>makros kosmos<\/em>) refleja la concepci\u00f3n del ser humano (<em>mikros kosmos<\/em>) y viceversa. Como afirmar\u00e1 Francisco m\u00e1s adelante en continuidad con este modo de razonar, pero intercambiando el <em>kosmos<\/em> por el <em>oikos<\/em>: \u00abNo hay ecolog\u00eda sin una adecuada antropolog\u00eda\u00bb<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a>.<\/p>\n<p>Pero el ecologismo contempor\u00e1neo no se ha limitado tan solo a proponer una visi\u00f3n de la realidad m\u00e1s org\u00e1nica y relacional, a posibilitar el retorno de la teolog\u00eda natural y a restablecer el nexo entre la antropolog\u00eda y la cosmolog\u00eda. Sus propuestas han hecho emerger tambi\u00e9n, como se\u00f1ala el pensador franc\u00e9s Christian Godin, una filosof\u00eda de la historia y hasta un programa pol\u00edtico de transformaci\u00f3n social que encuentra en la causa ecol\u00f3gica una motivaci\u00f3n de tipo espiritual<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>El reencantamiento del mundo y la b\u00fasqueda de una versi\u00f3n actualizada del animismo <\/strong><\/h2>\n<p>La tesis cl\u00e1sica de la secularizaci\u00f3n ha sido revisada en las \u00faltimas d\u00e9cadas al constatarse que la religi\u00f3n no est\u00e1 desapareciendo, sino m\u00e1s bien mutando y resurgiendo de formas muy diversas<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a>. El \u201cdesencantamiento\u201d del mundo\u2014expresi\u00f3n de Friedrich Schiller que Max Weber tom\u00f3 prestada para describir el car\u00e1cter secular, moderno y burocr\u00e1tico de las sociedades occidentales<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a>\u2014parece estar dando paso a un reencantamiento de nuevo cu\u00f1o, a una espiritualidad difusa y ecl\u00e9ctica vehiculada por diversas corrientes culturales, entre ellas el ecologismo.<\/p>\n<p>Resulta significativo en este sentido que Bill Devall y George Sessions\u2014dos de los principales exponentes de la \u201cecolog\u00eda profunda\u201d\u2014afirmasen en la introducci\u00f3n a una obra de referencia, <em>Deep Ecology. Living as if Nature Mattered<\/em>, que la ecolog\u00eda, la filosof\u00eda y la espiritualidad resultan necesarias para abordar los retos ambientales contempor\u00e1neos: \u00abmuchos fil\u00f3sofos y te\u00f3logos est\u00e1n pidiendo una nueva filosof\u00eda ecol\u00f3gica para nuestra \u00e9poca [\u2026] Presentamos un acercamiento ecol\u00f3gico, filos\u00f3fico y espiritual para abordar la crisis (ecol\u00f3gica)\u00bb<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a>. Bron Taylor, en su estudio sobre la \u00abespiritualidad basada en la naturaleza\u00bb (<em>nature-based spirituality<\/em>)<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a>, concluye que las experiencias espirituales de tipo c\u00f3smico expresadas por el ecologismo ofrecen hoy sentido y permiten encontrar una fuerza de transformaci\u00f3n a personas que a menudo no se identifican con ninguna religi\u00f3n tradicional. Estas experiencias se vehiculan por medio de pr\u00e1cticas tan diversas como el monta\u00f1ismo, los ritos neo-cham\u00e1nicos, la eco-psicolog\u00eda o los estados de conciencia inducidos por alucin\u00f3genos. Es m\u00e1s, Bron Taylor llega a afirmar que \u00abpara estos activistas, cultivar la espiritualidad no es narcisismo, es activismo\u00bb<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\">[21]<\/a>.<\/p>\n<p>Este complejo proceso cultural de reencantamiento y resacralizaci\u00f3n implica con frecuencia la rehabilitaci\u00f3n de intuiciones propias de las religiones primitivas y de los pueblos originarios<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">[22]<\/a>; implica tambi\u00e9n, en palabras de Tim Morton, la \u00abb\u00fasqueda de una versi\u00f3n actualizada del animismo\u00bb<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">[23]<\/a>. Ahora bien, el reencantamiento del mundo no supone el retorno a un mundo premoderno o el declive del potente discurso secular, dado que, como ha se\u00f1alado l\u00facidamente Peter Berger, m\u00faltiples racionalidades conviven en nuestro tiempo sin que necesariamente una desplace por completo a las otras. \u00abEl encanto, si existe, est\u00e1 en el futuro\u00bb\u2014afirma Morton\u2014\u00abLo ecol\u00f3gico \u2018encanta el mundo\u2019, si encantar significa explorar la profunda y maravillosa transigencia e intimidad de la malla\u00bb<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\">[24]<\/a>.<\/p>\n<p>Resulta significativo se\u00f1alar que no se trata s\u00f3lo de fil\u00f3sofos y de te\u00f3logos. Incluso algunos cient\u00edficos han tomado el nombre de antiguas divinidades reinterpret\u00e1ndolas desde la moderna <em>Earth System Science.<\/em> Un ejemplo paradigm\u00e1tico es el caso de la diosa griega de la tierra, <em>Gaia<\/em>, rescatada por James Lovelock y Lynn Margulis para dar nombre a su hip\u00f3tesis sin evacuar del todo el car\u00e1cter m\u00edtico y la pretensi\u00f3n cosmol\u00f3gica originaria<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\">[25]<\/a>.<\/p>\n<p>Para la teolog\u00eda cristiana, la apertura a la trascendencia, el reencantamiento del mundo y el inter\u00e9s espiritual del ecologismo se perciben al mismo tiempo como oportunidad y como amenaza. Oportunidad porque puede rehabilitar una conciencia de lo sagrado y una sensibilidad religiosa que parec\u00eda dormida, as\u00ed como nuevos e inesperados lugares de encuentro y di\u00e1logo en sociedades secularizadas. Amenaza porque puede conducir a una regresi\u00f3n pante\u00edsta o animista al disolver los l\u00edmites de la identidad religiosa y\u2014en el caso del cristianismo\u2014 el car\u00e1cter distintivo de la revelaci\u00f3n b\u00edblica y la fe en el Dios personal de Jesucristo<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\">[26]<\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>La destrucci\u00f3n de la naturaleza como desacralizaci\u00f3n y su restauraci\u00f3n como pr\u00e1ctica misional<\/strong><\/h2>\n<p>En estrecha conexi\u00f3n con el reencantamiento del mundo operado por el ecologismo, la conciencia ambiental ha vuelto a poner en el centro la categor\u00eda <em>relaci\u00f3n<\/em> e, indirectamente, ha rescatado del olvido otro de los conceptos m\u00e1s denostados por la racionalidad cient\u00edfico-t\u00e9cnica: el de <em>sacramento<\/em><a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\">[27]<\/a>. Y lo ha hecho de dos modos: de forma directa, mostrando la profunda y asombrosa interconexi\u00f3n de la red de vida; y de forma indirecta, denunciando la explotaci\u00f3n desconsiderada de la naturaleza y su destrucci\u00f3n como una actividad imp\u00eda, como una desacralizaci\u00f3n<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\">[28]<\/a>.<\/p>\n<p>El complejo debate filos\u00f3fico en torno al valor instrumental, intr\u00ednseco y sist\u00e9mico de la naturaleza\u2014una cuesti\u00f3n central para las \u00e9ticas medioambientales\u2014refleja el esfuerzo por articular l\u00f3gicas que vayan m\u00e1s all\u00e1 del mero c\u00e1lculo utilitarista y por ampliar las estrechas miras de una racionalidad unidimensional<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\">[29]<\/a>. Las experiencias est\u00e9ticas, \u00e9ticas y espirituales de la humanidad constituyen tambi\u00e9n accesos leg\u00edtimos al mundo de la naturaleza, complementarios a los de la raz\u00f3n instrumental<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\">[30]<\/a>. El ecologismo presta atenci\u00f3n a estos tres accesos rescatando, por un lado, la conciencia de lo sagrado vehiculada por los pueblos originarios y denunciando, por otro, los excesos del proceso desacralizador moderno.<\/p>\n<p>Pr\u00e1cticas, ritos y mitos religiosos est\u00e1n siendo estudiados por la comunidad cient\u00edfica con creciente inter\u00e9s como herramientas culturales con un gran potencial para re-sacralizar nuestra relaci\u00f3n con la naturaleza, articular la transformaci\u00f3n social y revertir as\u00ed la degradaci\u00f3n de los ecosistemas<a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\">[31]<\/a>. La importancia de instituciones culturales como el <em>tab\u00fa<\/em> o el papel de los <em>lugares naturales sagrados<\/em> est\u00e1n sido analizados en los \u00faltimos a\u00f1os con el fin de comprender mejor los mecanismos sociales que vehiculan la relaci\u00f3n con el mundo natural y, de este modo, poder incluirlos de modo efectivo en el dise\u00f1o de las pol\u00edticas de conservaci\u00f3n<a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\">[32]<\/a>. Tanto es as\u00ed que Erik Assadourian, investigador del Worldwatch Institute, ha llegado a sugerir la incorporaci\u00f3n de las estrategias misioneras de las religiones proselitistas al movimiento ecologista para poder avanzar hacia el horizonte de la sostenibilidad<a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\">[33]<\/a>.<\/p>\n<p>El ecologismo, sin explicitarlo, ha vehiculado una visi\u00f3n espiritual y sacral de la naturaleza. Como afirma el historiador ambiental Joachim Radkau: \u00abLas im\u00e1genes ic\u00f3nicas de animales y paisajes carism\u00e1ticos muestran m\u00e1s claramente que los textos escritos que el viejo sue\u00f1o del Para\u00edso sobrevive en la base del ecologismo popular\u00bb<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\">[34]<\/a>. Radkau ha documentado el car\u00e1cter carism\u00e1tico, martirial y misional de muchos de los l\u00edderes del ecologismo quienes, a partir de la d\u00e9cada de 1970, alertaron sobre el riesgo de un colapso medioambiental, tratando de remover las conciencias y catalizar la acci\u00f3n colectiva. Es por ello por lo que el ecologismo \u00abno puede ser entendido como un fen\u00f3meno global a menos que sus elementos espirituales sean tambi\u00e9n considerados\u00bb<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\">[35]<\/a>.<\/p>\n<p>El respeto, el cuidado y la reverencia hacia la vida que caracterizan al ecologismo contempor\u00e1neo, as\u00ed como sus pr\u00e1cticas misionales, transpiran sin duda una sensibilidad sacramental, cuasi-religiosa. A este respecto, a pesar de las reservas por el car\u00e1cter animista y pante\u00edsta de su espiritualidad, el tono apocal\u00edptico de su discurso o la justificaci\u00f3n de la violencia \u2014en el caso extremo de algunas corrientes del movimiento como <em>Earth First!<\/em>\u2014, el ecologismo y el cristianismo encuentran numerosos puntos de encuentro. Tambi\u00e9n lo hacen respecto de otra categor\u00eda estrechamente relacionada con el concepto de sacramento: el sacrificio.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<h2><strong>La necesidad de la autolimitaci\u00f3n y la propuesta sacrificial del ecologismo<\/strong><\/h2>\n<p>El informe cient\u00edfico que cataliz\u00f3 la conciencia ambiental contempor\u00e1nea llev\u00f3 por nombre <em>Los l\u00edmites del crecimiento<\/em><a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\">[36]<\/a>. La idea de <em>l\u00edmite<\/em>, junto a la de <em>relaci\u00f3n<\/em>, ha sido uno de los vectores ideol\u00f3gicos del ecologismo. La constataci\u00f3n de vivir en un planeta finito en el que existen <em>l\u00edmites planetarios<\/em> que no deben ser transgredidos\u2014y la necesidad, por tanto, de moderar nuestros deseos, apetitos y expectaciones\u2014se presenta como uno de los imperativos de la sostenibilidad<a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\">[37]<\/a>.<\/p>\n<p>El debate acad\u00e9mico entre los partidarios de la <em>sostenibilidad d\u00e9bil<\/em> y la <em>sostenibilidad fuerte<\/em> puede interpretarse, en gran medida, en funci\u00f3n de si se acepta o no la existencia de l\u00edmites absolutos en la transformaci\u00f3n del \u201ccapital natural\u201d, as\u00ed como a la medici\u00f3n y al establecimiento de umbrales de seguridad para cada uno de ellos<a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\">[38]<\/a>. Su aceptaci\u00f3n y cuantificaci\u00f3n conducen, inevitablemente, a plantear la necesidad de la autolimitaci\u00f3n a diversas escalas: personal, comunitaria, nacional y global.<\/p>\n<p>Esta l\u00f3gica discursiva es la que ha introducido la categor\u00eda <em>sacrificio<\/em>\u2014de clara raigambre religiosa\u2014en el debate pol\u00edtico del ecologismo y en la reflexi\u00f3n \u00e9tica medioambiental<a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\">[39]<\/a>. Aunque el t\u00e9rmino no se utilice en la mayor\u00eda de los foros acad\u00e9micos y pol\u00edticos, la idea que vehicula s\u00ed permea el n\u00facleo del debate planteado ya al inicio de la era ecol\u00f3gica, explicando el car\u00e1cter controvertido y pol\u00e9mico del mismo. Como afirman Michael Maniates y John M. Meyer, la \u00abpol\u00edtica ambiental del sacrificio\u00bb constituye el nudo gordiano del debate de la sostenibilidad<a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\">[40]<\/a>.<\/p>\n<p>Sin embargo, para poder captar la importancia del sacrificio en el pensamiento ecol\u00f3gico y su dimensi\u00f3n religiosa resulta necesario recordar su acepci\u00f3n originaria. Sacrificar significa hacer (<em>facere<\/em>) sagrado (<em>sacra<\/em>). Es cierto que la din\u00e1mica sacrificial ha implicado a lo largo de la historia el ejercicio de la violencia\u2014hacia uno mismo o hacia otros, como se\u00f1al\u00f3 l\u00facidamente Ren\u00e9 Girard<a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\">[41]<\/a>\u2014pero esta misma din\u00e1mica tambi\u00e9n ha sido interpretada, en sentido positivo, como un intercambio de dones, como una transferencia de valor o renuncia de algo bueno por algo mejor. Mediante este intercambio o transferencia, una realidad adquiere una significaci\u00f3n nueva y se torna sagrada.<\/p>\n<p>De modo an\u00e1logo, a pesar de la connotaci\u00f3n negativa y la r\u00e9mora hist\u00f3rica del t\u00e9rmino, el ecologismo contempor\u00e1neo\u2014al plantear la inevitabilidad y la urgente necesidad del sacrificio\u2014est\u00e1 rehabilitando la conciencia de lo sagrado. Al priorizar el bien de las futuras generaciones y de otras formas de vida frente a la satisfacci\u00f3n inmediata de nuestras pulsiones desordenadas, el ecologismo no s\u00f3lo reformula elementos de la teolog\u00eda sacramental, situ\u00e1ndolos en un nuevo contexto, sino que reafirma tambi\u00e9n su dimensi\u00f3n asc\u00e9tica. En este sentido entiende Francisco el sacrificio, en continuidad con la tradici\u00f3n ortodoxa, como una experiencia de liberaci\u00f3n: \u00abpasar del consumo al sacrificio, de la avidez a la generosidad, del desperdicio a la capacidad de compartir, en una ascesis que \u201csignifica aprender a dar, y no simplemente renunciar. Es un modo de amar, de pasar poco a poco de lo que yo quiero a lo que necesita el mundo de Dios. Es liberaci\u00f3n del miedo, de la avidez, de la dependencia\u201d\u00bb<a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\">[42]<\/a>.<\/p>\n<p>En sinton\u00eda con la mayor\u00eda de las tradiciones religiosas, el ecologismo contempor\u00e1neo insiste en la necesidad de sacrificar algunas de nuestras comodidades y enfrentar nuestros instintos de acumulaci\u00f3n para velar por el bienestar de los m\u00e1s vulnerables, de las futuras generaciones y de la vida en su conjunto. Este movimiento cultural est\u00e1 posibilitando la emergencia de una nueva conciencia relacional, orientada al futuro, a los dem\u00e1s y a la red de vida de la que formamos parte.<strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Cfr. Luc Ferry, <em>El nuevo orden ecol\u00f3gico. El \u00e1rbol, el animal y el hombre<\/em> (Barcelona: Tusquets, 1994), 23-27.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Cfr. Tim Morton, <em>El pensamiento ecol\u00f3gico<\/em> (Barcelona: Paid\u00f3s, 2018).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Sallie McFague, <em>A New Climate for Theology: God, the World, and Global Warming<\/em> (Minneapolis: Fortress Press, 2008).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Ver, en este sentido, algunas de las obras de referencia de la denominada \u201cecolog\u00eda profunda\u201d: Arne Naess, \u201cThe Shallow and the Deep, Long-Range Ecology Movement. A summary\u201d, <em>Inquiry<\/em> 16\/1 (1973): 95-100; Bill Devall y George Sessions, <em>Deep Ecology. Living as if Nature Mattered<\/em> (Salt Lake City: Gibbs Smith, 1985); Edward Goldsmith, <em>The Way. <\/em><em>An Ecological World-View<\/em> (Boston: Shambala, 1993).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Para un an\u00e1lisis m\u00e1s detallado de la convergencia discursiva interreligiosa ante las problem\u00e1ticas socioambientales: Jaime Tatay, <em>Creer en la sostenibilidad. Las religiones ante el reto medioambiental<\/em> (Barcelona: Cristianisme i Just\u00edcia, 2019); Jaime Tatay y Catherine Devitt, \u201cSustainability and Interreligious Dialogue\u201d, <em>Islamochristiana<\/em> 43\/1 (2017): 123-139.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Benedicto XVI, <em>Discurso ante el Parlamento Federal Alem\u00e1n<\/em> (22 de septiembre de 2011).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Ver para esta periodizaci\u00f3n la obra de Mary Evelyn Tucker, <em>Worldly Wonder<\/em>. <em>Religions Enter Their Ecological Phase <\/em>(Chicago: Open Court, 2003). La tesis de Tucker sobre el progresivo \u201creverdecimiento de la religi\u00f3n\u201d ha sido matizada, sin embargo, por Bron Taylor, Grete Van Wieren y Bernard Daley Zaleha, \u201cLynn White Jr. and the greening-of-religion hypothesis\u201d, <em>Conservation<\/em> <em>Biology<\/em> 30\/5 (2016): 1000-1009.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Michel Serres, <em>El contrato natural <\/em>(Valencia: Pre-Textos, 1991), 54.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Cfr. Stephen Toulmin, <em>The Return to Cosmology: Postmodern Science and the Theology of Nature<\/em> (Berkeley: University of California Press, 1982), 1-17, 255-274.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Un signo de la rehabilitaci\u00f3n de la cosmolog\u00eda es el creciente n\u00famero de publicaciones que replantean esta cuesti\u00f3n a partir de la d\u00e9cada de 1980. Entre los autores destacan el historiador de las religiones Thomas Berry y el te\u00f3logo y fil\u00f3sofo Philip Sherrard.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Thomas Berry, <em>The Dream of the Earth<\/em> (San Francisco: Sierra Club Books, 1988); Thomas Berry, <em>The Great Work: Our Way into the Future<\/em> (New York: Harmony Books, 2000).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Ver para esta cuesti\u00f3n: Michael Northcott, <em>The Environment and Christian Ethics<\/em> (Cambridge: Cambridge University Press, 1996), 125-126, 286-287.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> En un primer momento, los escritos de estos dos pioneros fueron percibidos con reservas por parte de la Iglesia; posteriormente, sin embargo, han sido valorados y apreciadas. Ver, por ejemplo, las referencias a Teilhard de Chardin y la liturgia c\u00f3smica por parte de: Benedicto XVI, <em>Homil\u00eda<\/em> (24 de julio de 2009); Francisco, Carta enc\u00edclica <em>Laudato si\u2019<\/em> (Madrid: ST-Mensajero, 2015), 53. Para la propuesta del Journey of the Universe: Cfr. https:\/\/www.journeyoftheuniverse.org<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> Philip Sherrard, <em>Human Image: World Image: The Death and Resurrection of Sacred Cosmology<\/em> (Ipswich: Golgonooza Press, 1992), 2. Ver tambi\u00e9n su trabajo anterior, en el que relaciona la degradaci\u00f3n medioambiental con la emergencia de la ciencia moderna y el declive de las cosmolog\u00edas sagradas: Philip Sherrard, <em>The Rape of Man and Nature: An Enquiry into the Origins and Consequences of Modern Science<\/em> (Ipswich: Golgonooza Press, 1987).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> LS 118.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> Christian Godin, <em>La haine de la nature<\/em> (Paris: Champ Vallon, 2012), 163.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> Ver, por ejemplo: Peter Berger, <em>The Many Altars of Modernity. <\/em><em>Towards a Paradigm for Religion in a Pluralist Age<\/em> (Berlin: De Gruyter, 2014).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> Cfr. Max Scheler, <em>The Sociology of Religion<\/em> (London: Methuen, 1971).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\"><sup>[19]<\/sup><\/a> Devall y Sessions, <em>Deep Ecology<\/em>, ix.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> Bron Taylor, \u201cEarth and Nature-Based Spirituality (Part I): From Deep Ecology to Radical Environmentalism\u201d, <em>Religion <\/em>31 (2001): 175-193.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> Bron Taylor, \u201cEarth and Nature-Based Spirituality (Part II): From Earth First! and Bioregionalism to Scientific Paganism and the New Age\u201d, <em>Religion <\/em>31 (2001): 233.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> La rehabilitaci\u00f3n del animismo plantea menos rechazo para las religiones orientales y para los pueblos ind\u00edgenas que para las religiones monote\u00edstas. Ver, en este sentido: Denis Byrne et al., \u201cEnchanted Parklands\u201d, <em>Australian Geographer<\/em> 37\/1 (2006): 103-115.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> Morton, <em>El pensamiento ecol\u00f3gico<\/em>, 25.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\"><sup>[24]<\/sup><\/a> Morton, <em>El pensamiento ecol\u00f3gico<\/em>, 133.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\"><sup>[25]<\/sup><\/a> Cfr. James Lovelock y Lynn Margulis, \u201cAtmospheric homeostasis by and for the biosphere: the Gaia hypothesis\u201d, <em>Tellus<\/em> 26 (1974): 2\u201310. Para una actualizaci\u00f3n de esta hip\u00f3tesis: Cfr. James Lovelock, <em>The Revenge of Gaia. <\/em><em>Why the Earth is Fighting Back &#8211; and How We Can Still Save Humanity<\/em>. London: Penguin, 2006. Ver tambi\u00e9n para una rehabilitaci\u00f3n ecofeminista de la diosa <em>Gaia<\/em> la obra de Rosmary Radford Ruether, <em>Gaia and God. <\/em><em>An Ecofeminst Theology of Earth Healing<\/em> (New York: Harper Collins, 1992).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> En este sentido, son clarificadoras las palabras del Consejo Pontificio de la Cultura (CPC) y el Consejo Pontificio para el Di\u00e1logo Interreligioso (CPDI), \u201cse han invertido grandes energ\u00edas en el esfuerzo por superar la divisi\u00f3n en compartimentos estancos caracter\u00edstica de la ideolog\u00eda mecanicista, pero esto ha provocado el sometimiento a un entramado global que adquiere una autoridad cuasi-trascendental. Sus implicaciones m\u00e1s obvias son el proceso de transformaci\u00f3n consciente y el desarrollo de la ecolog\u00eda\u201d: CPC-CPDI, <em>Jesucristo portador del agua de la vida. Una reflexi\u00f3n cristiana sobre la \u201cNueva Era\u201d<\/em> (Roma: CPC-CPDI, 2003).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> La teolog\u00eda sacramental ha sido una de las puertas de entrada preferidas para entrar al debate medioambiental por parte de los te\u00f3logos ortodoxos y cat\u00f3licos. Cfr. John Hart, <em>Sacramental Commons. Christian Ecological Ethics<\/em> (Oxford: Rowman &amp; Littlefield, 2006); John Chryssavgis, <em>Cosmic Grace, Humble Prayer: The Ecological Vision of the Green Patriarch Bartholomew I<\/em> (Grand Rapids, MI: Eerdmans, 2003).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> A juicio de Charles Taylor, el movimiento medioambiental contempor\u00e1neo vehicula un tipo de espiritualidad secular, ya que \u00abparte de la impresi\u00f3n de que hay algo fundamentalmente equivocado, ciego, <em>hubri\u0301stico<\/em>, incluso imp\u00edo en esta actitud hacia el mundo, en la cual el medioambiente es visto exclusivamente en funci\u00f3n de los objetivos humanos para los que puede ser utilizado\u00bb: Charles Taylor, <em>A Secular Age<\/em> (Cambridge: Harvard University Press, 2007), 317.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> Un ejemplo paradigm\u00e1tico de esta l\u00ednea de reflexi\u00f3n es la obra de Holmes Rolston, <em>Values in and Duties to the Natural World<\/em> (Philadelphia: Temple Univ. Press, 1988).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> Jos\u00e9 Mar\u00eda Garc\u00eda G\u00f3mez-Heras, <em>En armon\u00eda con la naturaleza. Reconstrucci\u00f3n medioambiental de la filosof\u00eda<\/em>, (Madrid: Biblioteca Nueva, 2010), 449-464.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> Ver en este sentido, por ejemplo, el trabajo del investigador del Worldwatch Institute: Gary Gardner, \u201cInvoking the Spirit. Religion and Spirituality in the Quest for a Sustainable World\u201d, <em>Worldwatch Paper<\/em> 164 (Washington D. C.: WWI, 2002); Gary Gardner, \u201cLos rituales y los tab\u00faes como guardianes ecol\u00f3gicos\u201d, En: WWI, <em>La situaci\u00f3n del mundo 2010: Cambio cultural. <\/em><em>Del consumismo hacia la sostenibilidad<\/em> (Madrid: Icaria \u2013 Fuhem, 2010), 79-88.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> Cfr. Johan Colding, Carl Folke, Thomas Elmquist, \u201cSocial institutions in ecosystem management and biodiversity conservation\u201d, <em>Tropical Ecology<\/em> 44\/1 (2003): 25-41; Jaime Tatay-Nieto y Jaime Mu\u00f1oz-Igualada, \u201cPopular Religion, Sacred Natural Sites, and \u2018Marian Verdant Advocations\u2019 in Spain\u201d, <em>Religions<\/em> 10\/1 (2019). DOI: https:\/\/doi.org\/10.3390\/rel10010046.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> Erik Assadourian, \u201cConstruir un movimiento ecologista duradero\u201d, En: WWI, <em>La situaci\u00f3n del mundo <\/em>2010, 433-448.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a> Joachim Radkau, <em>The Age of Ecology: A Global History<\/em> (Cambridge: Polity Press, 2014), 183.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a> Radkau, <em>The Age of Ecology<\/em>, 183.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a> Dennis Meadows et al., <em>Los l\u00edmites del crecimiento: informe al Club de Roma sobre el predicamento de la humanidad<\/em> (M\u00e9xico D. F.: FCE, 1972).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a> Cfr. Johan Rockstr\u00f6m et al., \u201cPlanetary Boundaries: Exploring the Safe Operating Space for Humanity\u201d: <em>Ecology and Society<\/em> 14\/2 (2009): 32.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a> Cfr. Eric Neumayer, W<em>eak versus Strong Sustainability: Exploring the Limits of Two Opposing Paradigms<\/em> (Northampton: Edward Elgar, 2013).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a> En su cr\u00edtica a la educaci\u00f3n ambiental como herramienta de transformaci\u00f3n cultural hacia la sostenibilidad, Aldo Leopold, uno de los padres del conservacionismo, afirmaba ya en 1948 que esta estrategia era excesivamente pobre: \u201c\u00bfNo es esta f\u00f3rmula demasiado f\u00e1cil para cumplir algo que valga la pena? No define el bien o el mal, no asigna obligaciones, no pide sacrificios, no implica cambios en la actual filosof\u00eda de los valores\u201d: Aldo Leopold, <em>A Sand County Almanac<\/em> (London: Oxford University Press, 1981), 208. Un autor contempor\u00e1neo que otorga una gran importancia a este concepto es el fil\u00f3sofo moral espa\u00f1ol Jorge Riechmann, <em>Autoconstrucci\u00f3n<\/em> (Madrid: Catarata, 2015).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a> Ver en este sentido la interesante colecci\u00f3n de ensayos que considera el sacrifico la categor\u00eda articuladora de la pol\u00edtica ambiental contempor\u00e1nea: Michael Maniates y John M. Meyer (eds.), <em>The Environmental Politics of Sacrifice<\/em> (Cambridge: MIT Press, 2010).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a> Cfr. Ren\u00e9 Girard, <em>La violencia y lo sagrado<\/em> (Barcelona: Anagrama, 1983).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a> LS 9.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Jaime Tatay es ingeniero de montes, doctor en teolog\u00eda y miembro de la C\u00e1tedra Hana y Francisco Jos\u00e9 Ayala de Ciencia, Tecnolog\u00eda y Religi\u00f3n. Este es la primera parte de una reflexi\u00f3n basada en un <a href=\"https:\/\/revistas.comillas.edu\/index.php\/estudioseclesiasticos\/article\/view\/11934\">art\u00edculo del autor que puede descargarse aqu\u00ed<\/a>.<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/web.comillas.edu\/profesor\/jtatay\">https:\/\/web.comillas.edu\/profesor\/jtatay<\/a><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Jaime Tatay) El ecologismo contempor\u00e1neo, a pesar de la pol\u00e9mica generada por su pretensi\u00f3n sociopol\u00edtica, su propuesta sist\u00e9mica y su espiritualidad ecl\u00e9ctica, no tiene por qu\u00e9 entrar necesariamente en conflicto con la racionalidad religiosa. 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