{"id":6721,"date":"2022-04-27T07:00:36","date_gmt":"2022-04-27T05:00:36","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=6721"},"modified":"2022-04-21T20:41:19","modified_gmt":"2022-04-21T18:41:19","slug":"leibniz-y-la-inteligencia-artificial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=6721","title":{"rendered":"Leibniz y la inteligencia artificial"},"content":{"rendered":"<div><b>(Jos\u00e9 Luis San Miguel de Pablos) La Inteligencia Artificial (IA) se ha convertido en el vector principal de la revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica en marcha, la misma que Alan Turing inici\u00f3 antes de mediar el siglo pasado al concebir su c\u00e9lebre m\u00e1quina, el modelo te\u00f3rico inspirador de la inform\u00e1tica y de todo su impresionante despliegue. El nombre mismo de esta disciplina da la clave de lo que se trata: del procesamiento de informaci\u00f3n y por tanto de datos (las unidades de la misma) en cantidades ingentes. Lo cual implica contar con dispositivos que integren las relaciones que los vinculan, es decir, las reglas de la l\u00f3gica estructuradas en modelos ling\u00fc\u00edsticos, y tambien con memorias de distintos niveles y capacidades. Desde sus comienzos, la inform\u00e1tica apunt\u00f3 a reproducir un modelo de la mente, lo que explica que a los primeros ordenadores\u00a0\u2013aquellas gigantescas m\u00e1quinas que ocupaban salas enteras- se les llamase \u201ccerebros electr\u00f3nicos\u201d.<\/b><\/div>\n<div><\/div>\n<div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La Inteligencia Artificial ser\u00eda, pues, la culminaci\u00f3n de la Inform\u00e1tica. No solo se ha conseguido replicar la mente, sino que se estar\u00eda cerca de forjar mentes m\u00e1s potentes que la humana, e incluso esto\u00a0se ha conseguido ya en algunos aspectos, puesto que hoy las inteligencias artificiales ajedrecistas se imponen a los m\u00e1s grandes campeones humanos. Los especialistas en la materia est\u00e1n exultantes; solo les retiene un poco la duda de si conseguir\u00e1n dotar de sentimientos a sus criaturas, puesto que algunos creen que consciencia ya la tienen o que est\u00e1n a punto de tenerla. \u00a1Y c\u00f3mo no, si la inteligencia de esos super-ordenadores ya nos supera y lo va a hacer con creces!<\/p>\n<p>Por otra parte, una vez asumido que \u201cmente l\u00f3gico-informacional\u201d y \u201cconsciencia\u201d son lo mismo, se abre el camino para transferir la mente consciente de un sujeto humano en un dispositivo inform\u00e1tico lo suficientemente potente, que una vez recibida la totalidad de la neuro-informaci\u00f3n del cerebro transferente, reestructurar\u00eda sus bytes y qbytes hasta hacerlos id\u00e9nticos a los que, se supone, constitu\u00edan \u00edntegramente el psiquismo de la persona que hab\u00eda tomado la decisi\u00f3n de abandonar su cuerpo, demasiado viejo o enfermo, para seguir siendo en una m\u00e1quina. Y de semejante forma acceder a la inmortalidad.[1]<\/p>\n<p>Acabo de mencionar las IA que hacen morder el tablero a los grandes maestros del ajedrez. Hace ya unos cuantos a\u00f1os \u2013y se podr\u00e1 objetar que en este terreno el tiempo pasa muy r\u00e1pido- John Searle se refiri\u00f3 a los primeros casos que se dieron (el ordenador <em>Deep Blue <\/em>derrotando creo recordar que a Karpov) diciendo que efectivamente el ordenador lo hab\u00eda hecho <em>pero sin enterarse de que lo hac\u00eda<\/em>, mientras que Karpov s\u00ed que se sinti\u00f3 profundamente humillado.[2] Ha pasado un cuarto de siglo desde la observaci\u00f3n de Searle, pero yo dir\u00eda que conserva total pertinencia.<\/p>\n<p>Ir\u00e9 directamente al grano, dejando bien claro lo que es central para m\u00ed: ello es que la consciencia no es la informaci\u00f3n, tampoco la contenida en el cerebro ni, por supuesto, en ning\u00fan ordenador, sino <strong><em>lo\u00a0<\/em><\/strong><em>que se entera de ella<\/em>. Y ah\u00ed reside, a mi entender, el error garrafal de una gran parte de los especialistas en IA y de casi todos los posthumanistas. La met\u00e1fora que encuentro m\u00e1s adecuada para la consciencia es la luz de un proyector de cine, esa luz que proyecta las im\u00e1genes (los contenidos de consciencia o <em>qualia<\/em>) sobre la pantalla.Pero la luz en s\u00ed no es contenido, no es ning\u00fan qualia, ni siquiera el de la noci\u00f3n de uno mismo (la autoconciencia). La luz solo es luz, la Luz de la Consciencia, lo que las tradiciones indias m\u00e1s profundas y unos pocos fil\u00f3sofos occidentales que siguen su estela denominan Consciencia Pura. Ser, solo ser&#8230;, y lo que m\u00e1s tememos es que tras la muerte <em>dejemos de ser.<\/em><\/p>\n<p>En un reciente art\u00edculo, adem\u00e1s de ilustrarnos acerca de la neurolog\u00eda de la consciencia, el profesor Escamilla Ruiz dice algo no muy distinto de esto. Y me llama especialmente la atenci\u00f3n el \u00faltimo p\u00e1rrafo:<\/p>\n<blockquote><p>\u00ab[<em>se denota<\/em>] la necesidad de una teor\u00eda de la consciencia que pueda explicar su naturaleza y que pueda predecir qu\u00e9 sistema f\u00edsico, ya sea nuestro cerebro, el cerebro de una iguana o un ordenador, experimenta el mundo que le rodea\u00bb\u00a0[3]<\/p><\/blockquote>\n<p>\u00bfO un ordenador?\u00a0 John Searle descartar\u00eda airado la simple evocaci\u00f3n de esa posibilidad, ya que en reiteradas ocasiones manifest\u00f3 que para \u00e9l la consciencia se asocia \u00fanica y exclusivamente a ciertos organismos biol\u00f3gicos. \u201cEs un proceso biol\u00f3gico \u2013declar\u00f3- como la digesti\u00f3n o la fotos\u00edntesis.\u201d[4] \u00a0Y sin embargo&#8230; Pero mejor dej\u00e9moslo aqu\u00ed, de momento, y vamos ya con Leibniz.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2>El aut\u00f3mata gigante de Leibniz<\/h2>\n<p>Su <em>Monadolog\u00eda<\/em>, interesante op\u00fasculo escrito en 1714 y publicado en 1721, cinco a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte, contiene el siguiente p\u00e1rrafo:<\/p>\n<blockquote><p>\u00ab17. Es forzoso adem\u00e1s confesar que la Percepci\u00f3n y lo que de ella depende es inexplicable por razones mec\u00e1nicas (&#8230;) Si se finge una M\u00e1quina cuya estructura la haga pensar, sentir, tener Percepci\u00f3n, podr\u00e1 concebirse aumentada conservando las mismas proporciones, de suerte que pueda entrarse en ella como en un molino. Supuesta tal M\u00e1quina, no hallaremos, si la visitamos por dentro, m\u00e1s que piezas empuj\u00e1ndose unas a otras, pero nunca nada que explique la percepci\u00f3n. As\u00ed pues, habr\u00e1 que buscar esa explicaci\u00f3n en la sustancia simple y no en lo compuesto o m\u00e1quina [<em>propiamente dicha<\/em>]. Por eso en la sustancia simple [nota: <em>las m\u00f3nadas o \u00e1tomos, seg\u00fan Leibniz<\/em>] no puede hallarse nada m\u00e1s que esto: las percepciones y sus cambios\u00bb.<\/p><\/blockquote>\n<p>Entiendo la <em>Monadolog\u00eda\u00a0<\/em>como una alternativa radical a la concepci\u00f3n cartesiana de la vida como realidad que puede explicarse mec\u00e1nicamente. Creo que se trata de un texto no lo suficientemente valorado que hay que considerar un antecedente del <em>\u00bfQu\u00e9 es la vida? <\/em>de Schr\u00f6dinger (con sus no dos sino tres propuestas b\u00e1sicas, pues el Ep\u00edlogo del librito contiene como sugerencia la tercera, que se refiere a la consciencia[5]), as\u00ed como de las ideas de Bergson, Teilhard y Hans Jonas.[6]\u00a0 Lo que Leibniz propone es, claramente, un panpsiquismo.<\/p>\n<p>Parecer\u00eda ingenuo, pero se trata de un tanteo orientado a recuperar una tradici\u00f3n antiqu\u00edsima (pienso en Tales y su \u201ctodo est\u00e1 lleno de dioses\u201d). Lo que hace Leibniz es reabrir sin muchos miramientos una puerta que Descartes hab\u00eda cre\u00eddo dejar cerrada a cal y canto, una puerta maldita que en realidad nunca hab\u00eda sido posible clausurar: la de un vitalismo\/animismo que no precisa de \u201cfluido vital\u201d alguno.\u00a0 \u00bfPero Leibniz, y m\u00e1s tarde Schr\u00f6dinger, Bergson y Teilhard de Chardin (cuya defensa expl\u00edcita de un protopsiquismo presente en la materia primordial resulta turbadora para no pocos de sus seguidores) no estar\u00edan acaso traicionando sus posiciones cient\u00edficas de partida, y dej\u00e1ndose arrastrar al irracionalismo? Lo que es evidente es que, sumamente interesados por la materia como todos ellos lo estaban, estos cuatro grandes pensadores hab\u00edan roto con el materialismo filos\u00f3fico. Y es evidente tambi\u00e9n que la criptometaf\u00edsica de esa poderosa corriente se suele plantear como el marchamo garante de la plena racionalidad de cualquier cient\u00edfico y de cualquier persona en general. El hecho que conviene dejar claro es que el materialismo filos\u00f3fico tiene muy poco que ver con la materia, y s\u00ed, en cambio, mucho con no reconocer el <em>problema fuerte\u00a0<\/em>de la consciencia, siendo casi todos sus seguidores sorprendentemente ciegos ante el mismo, y con querer reducirla a epifen\u00f3meno (lo que viene a ser no decir nada) o incluso negar su existencia ( ! )<\/p>\n<p>No nos enga\u00f1emos, la cuesti\u00f3n de la relaci\u00f3n entre vida (en general) y consciencia ha estado siempre ah\u00ed.\u00a0 Schr\u00f6dinger se atrevi\u00f3 a sacarla a relucir en su sorprendente Ep\u00edlogo de <em>\u00bfQu\u00e9 es la vida?<\/em>, pero los bi\u00f3logos simplemente lo ignoraron y los fil\u00f3sofos prefirieron no comentarlo. La admisi\u00f3n por los neurocient\u00edficos de la consciencia de los animales superiores, un hecho ce car\u00e1cter hist\u00f3rico del que muy pronto se van a cumplir diez a\u00f1os,[7]ha sido un paso muy importante en orden a desbloquear el tema, y puede ser visto como una ruptura expl\u00edcita con uno de los puntos clave del cartesianismo. Si los cient\u00edficos asumen que los animales son seres conscientes \u2013y este reconocimiento ya est\u00e1 pasando a los textos legales- tal cosa implica que la negra tela que se hab\u00eda echado por encima del alma de la Naturaleza empieza a rasgarse.<\/p>\n<p>El gran problema cient\u00edfico-filos\u00f3fico que se presenta ahora es saber cu\u00e1ndo y d\u00f3nde ha surgido la consciencia, <em>entendida como simple interioridad<\/em>, en la complej\u00edsima escala evolutiva de la vida. Ya sabemos que el Dios abrah\u00e1mico no insufl\u00f3 una primera vez el alma-consciencia en un simio que eligi\u00f3 no sabemos si al azar, como suger\u00eda la enc\u00edclica <em>Humani Generis\u00a0<\/em>de P\u00edo XII. \u00bfApareci\u00f3 quiz\u00e1s con el primer sistema nervioso rudimentario? Puede ser, pero \u00bfc\u00f3mo produc\u00eda la consciencia\/interioridad ese sistema nervioso?\u00a0 Si esta se entiende asumiendo su <em>problema fuerte\u00a0<\/em>(algo que no viene dado, pues la captaci\u00f3n o no de dicho problema divide, de hecho, a las personas en dos grupos inconmensurables), resulta extremadamente dif\u00edcil concebir que una red material-energ\u00e9tica, por compleja que sea, pueda producir&#8230; no procesamientos l\u00f3gico-matem\u00e1ticos (lo cual hace elementalmente hasta una vieja calculadora mec\u00e1nica) sino ese aspecto \u201cinterior\u201d, ese espacio subjetivo que dota a una \u201cmente informacional\u201d de la capacidad de enterarse de algo. Dicha mente, por potente que sea, no tiene por qu\u00e9 ser consciente, aunque s\u00ed que puede imitar, muy bien incluso, que lo es&#8230; Todo es cuesti\u00f3n del grado de sofisticaci\u00f3n de los algoritmos, pero estos no tienen nada que ver con la Luz de la Consciencia por mucho que puedan permitir simularla conductualmente. Sin ser, ni mucho menos, un especialista en neurociencias, creo no obstante poder resumir las tres teorizaciones que se han propuesto como posibles explicaciones de la efectiva y cierta interioridad\/subjetividad que genera (\u00bfo quiz\u00e1 habr\u00eda que utilizar otro verbo?) un cerebro o un sistema nervioso.<\/p>\n<ol>\n<li>Todo cuanto sabemos de las neuronas y sus complej\u00edsimos circuitos pone de manifiesto que su funcionamiento es el\u00e9ctico, o m\u00e1s precisamente electr\u00f3nico. Es la circulaci\u00f3n de electrones entre las neuronas la que se asocia a experiencias conscientes de todo tipo, y brota la pregunta de qu\u00e9 tienen que ver los electrones con la consciencia, porque algo deber\u00edan tener que ver&#8230; Spinoza sentenci\u00f3 que \u201cdos cosas que nada tienen en com\u00fan no pueden ser causa la una de la otra\u201d[8] y esto se aplica perfectamente aqu\u00ed. Cabe pensar que Leibnniz, que vivi\u00f3 apenas un poco despu\u00e9s que Spinoza, conoc\u00eda esta reflexi\u00f3n del pulidor de lentes de Amsterdam, y que la misma le inspir\u00f3 su met\u00e1fora del aut\u00f3mata consciente de gran tama\u00f1o. Ahora bien, su afirmaci\u00f3n de que la disposici\u00f3n y los movimientos de sus piezas obviamente carecer\u00edan de capacidad para dar nacimiento a una interioridad (que es un spinoziano\u00a0<em>modo del ser<\/em>) y que, por tanto, la raz\u00f3n de la presencia de esta en el aut\u00f3mata tendr\u00eda que residir en las piezas mismas, en su <em>ous\u00eda\u00a0<\/em>o esencia, puede aplicarse igualmente a esas unidades min\u00fasculas y por cierto bastante misteriosas que son los electrones.<\/li>\n<li>Existe una segunda teor\u00eda debida a Penrose, que cuenta con bastantes partidarios. Es la que propone que ciertos fen\u00f3menos cu\u00e1nticos intraneuronales podr\u00edan explicar el surgimiento de la consciencia. Si no lo he entendido mal, ser\u00edan las transiciones de lo cu\u00e1ntico a lo cl\u00e1sico que tienen lugar en los microt\u00fabulos que hay en determinadas estructuras celulares, los que originar\u00edan nada menos que <strong>la dimensi\u00f3n \u00f3ntica de<\/strong><strong>ser subjetivamente<\/strong>. Lo que creo entender de esta propuesta (pero tengo dudas en cuanto a mi cabal comprensi\u00f3n) me parece interesante, aunque tambi\u00e9n problem\u00e1tico. Supongo que las transiciones que se postulan implicar\u00e1n colapsos de funciones de onda que dar\u00e1n lugar a definiciones un\u00edvocas de estado en las part\u00edculas concernidas, y en esos fen\u00f3menos de colapsamiento juega efectivamente un papel esencial una consciencia observante; pero n\u00f3tese que esa consciencia tiene que estar ya ah\u00ed en el momento de producirse el fen\u00f3meno, es decir, que <em>no se crea en el momento del colapso<\/em>. En todo caso, para poder tomar en consideraci\u00f3n la hip\u00f3tesis de Penrose habr\u00eda que modificarla, admitiendo que una consciencia necesariamente preexistente (\u00bfLA Consciencia?[9]), al estar presente y provocar por ello los colapsos de las funciones de onda en los microt\u00fabulos, entra en conexi\u00f3n, por asi decir, con ese cerebro individual, el cual, por este hecho, se convierte en un foco de consciencia poseedor deun psiquismo individualizado que ignora su ra\u00edz o fuente.<\/li>\n<li>Otra posibilidad: la consciencia emerger\u00eda de la misma complejidad extrema de la electrodin\u00e1mica neural. Suena bien, pero de hecho volvemos a lo mismo: se trata de la complejidad inmensa de \u201calgo\u201d que&#8230; no son m\u00e1s que desplazamientos \u2013y quiz\u00e1 otras transformaciones- de electrones. Cierto que estos no son part\u00edculas que quepa asimilar a \u201cbolitas duras\u201d, sino <em>cuantones<\/em>, onda-y-part\u00edcula. La realidad contradictorio-complementaria (ko\u00e1nica) de los cuantones puede hacer pensar que tal vez impliquen una interioridad b\u00e1sica, no menos real porque nos resulta inconcebible. Antes de continuar, importa recordar que \u2013como hace notar Escamilla Ruiz en su art\u00edculo- es preciso apartar de entrada la identificaci\u00f3n habitual del t\u00e9rmino <em>consciencia <\/em>con autoconsciencia as\u00ed como con capacidad pensante o sintiente, es decir, con contenidos de consciencia. Por consciencia, subrayo, solo hemos de entender interioridad, lo que para cada uno denota el verbo \u201cser\u201d al conjugarlo en primera persona.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Tambi\u00e9n se puede plantear la duda de si la \u00fanica din\u00e1mica ultracompleja existente es la de los electrones en los circuitos neuronales, porque est\u00e1n tambi\u00e9n, por ejemplo, las intrincadas redes que forman las ra\u00edces y microrra\u00edces en las selvas y los bosques tupidos. En esas redes se da una cuantiosa transmisi\u00f3n de se\u00f1ales qu\u00edmicas y electr\u00f3nicas extremadamente compleja. \u00bfLos mensajes qu\u00edmicos viejan solo de planta a planta o se intercambian hol\u00edsticamente por todo el ecosistema? Eso podr\u00eda ser clave. Est\u00e1 tambi\u00e9n la concepci\u00f3n de Gaia entre \u201cmedia\u201d y \u201dfuerte\u201d, apuntando m\u00e1s bien a la segunda, pues la Tierra es escenario de intercambios numeros\u00edsimos, en los que los que son locales se enlazan con los globales sin soluci\u00f3n de continuidad. De manera que si se supone que la complejidad extrema de intercambios elecr\u00f3nicos basta para generar la consciencia en el cerebro, \u00bfqu\u00e9 habr\u00eda que decir de los ecosistemas selv\u00e1ticos, de la Tierra\/Gaia\u00a0o&#8230; del universo?<\/p>\n<p>De todo lo anterior me parece que se desprende la s\u00f3lida posibilidad de un pan-psiquismo. No veo otra salida racional, de hecho la misma que, sugerida hace trescientos a\u00f1os por Leibniz, serpente\u00f3 semiclandestinamente por la Ilustraci\u00f3n y la Modernidad hasta ser recogida en el siglo XX por pensadores de la talla de Bergson, Whitehead, Schr\u00f6dinger y Teilhard de Chardin, que fueron por ello objeto de incomprensiones.<\/p>\n<p>La admisi\u00f3n de un trasfondo panps\u00edquico en la totalidad de la <em>fysis <\/em>elimina la imposibilidad metaf\u00edsica de una inteligencia artificial consciente. Pero, incluso una vez descartada esta, la fabricaci\u00f3n de superordenadores dotados de aptitudes que no imiten la presencia en ellos de una\u00a0 interioridad, sino que la tengan realmente, sigue siendo problem\u00e1tica. Habr\u00eda que plantearse si los procesos evolutivos, que implican e integran como factor fundamental <strong>el factor tiempo<\/strong>, no ser\u00e1n imprescindibles para que surjan <em>seres-consciencia<\/em>: en la Tierra, los animales superiores, no solo el <em>Homo sapiens <\/em>con su autoconsciencia y su capacidad cogitante.[10]<\/p>\n<p>Pienso, por otra parte, que la autonom\u00eda de las entidades (el dato esencial de <em>ser para s\u00ed<\/em>) es otra condici\u00f3n necesaria. La definici\u00f3n por Kauffman de los <em>agentes\u00a0m\u00ednimos <\/em>(las unidades m\u00ednimas que operan para s\u00ed mismas en el medio) excluir\u00eda unos dispositivos artificiales que, por muy sofisticados y complejos, no dejan de ser m\u00e1quinas, las cuales se definen por funcionar para los prop\u00f3sitos de sus hacedores. Todas las especulaciones sobre la rob\u00f3tica, desde Asimov hasta el miedo actual a un desbordamiento de la inteligencia humana por la I.A., con la consiguiente p\u00e9rdida de control de los humanos sobre su producto, giran en torno a la posibilidad de que la tecnol\u00f3g\u00eda sea capaz, o no, de crear agentes aut\u00f3nomos verdaderos, pues solo eso supondr\u00eda realmente crear vida, ya que \u00fanicamente ella (y para m\u00ed esto constituye una suerte de definici\u00f3n) implica esa autonom\u00eda, que ciertamente no excluye la pertenencia a un medio y la integraci\u00f3n en ecosistemas. Ahora bien, considero que esa autonom\u00eda encierra el germen de una consciencia, como de alguna manera deja entrever Kauffman al referirse al car\u00e1cter sagrado de la naturaleza en devenir creativo.<\/p>\n<p><em>Notas<\/em><\/p>\n<p>[1]Recomiendo una excelente novela en catal\u00e1n que lleva el significativo t\u00edtulo de <em>Consci\u00e8ncia<\/em>. Por la prometedora escritora Teresa Colom. Editorial Emp\u00faries, 2019.<\/p>\n<p>[2]Lo cito en <em>La rebeli\u00f3n de la consciencia<\/em>, cap. 1. Editorial Kair\u00f3s, 2014.<\/p>\n<p>[3][3]\u201c\u00bfQu\u00e9 es la consciencia?\u201d\u00a0 https:\/\/cronosmdq.com\/contenido\/1698\/que-es-la-consciencia<\/p>\n<p>[4]<em>The mystery of Consciousness,\u00a0<\/em>palabras finales del cap. VI. Granta Books.<\/p>\n<p>[5]Ver, del autor, \u201c\u00bfQu\u00e9 la vida?\u00a0 La pregunta de Schr\u00f6dinger\u201d en revista Pensamiento, vol. 62 , n\u00ba 234.<\/p>\n<p>[6]Ver respectivamente <em>La evoluci\u00f3n creadora<\/em>, <em>El fen\u00f3meno humano<\/em>(junto a otros ensayos) y <em>El principio vida<\/em>.<\/p>\n<p>[7]La Declaraci\u00f3n de Cambridge que reconoce como un hecho indudable que los animales superiores tienen consciencia, fue emitida el 7 de julio de 2012 en la<em>Francis Crick Memorial Conference on Consciousness in Human and non-Human Animals<\/em>, y publicada a continuaci\u00f3n por la Universidad de Cambridge (Reino Unido).<\/p>\n<p>[8]<em>\u00c9tica<\/em>, 1\u00aa parte, proposici\u00f3n III.<\/p>\n<p>[9]Era esta la convicci\u00f3n de Ervin Schr\u00f6dinger, que adem\u00e1s de cient\u00edfico era seguidor de la filosof\u00eda Vedanta.<\/p>\n<p>[10]Las evidencias recientes de psiquismos sumamente evolucionados en numerosas especies animales, que no se ci\u00f1en a <em>Mammalia\u00a0<\/em>sino que abarcan otros grupos zool\u00f3gicos que llegan hasta los cefal\u00f3podos (pulpos), deber\u00edan hacernos receptivos a la posibilidad de encontrarnos con nuevas sorpresas en este terreno.<\/p>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Jos\u00e9 Luis San Miguel de Pablos es doctor en filosof\u00eda y licenciado en geolog\u00eda. Ha sido profesor en Comillas y colabora con la C\u00e1tedra Hana y Francisco J. Ayala de Ciencia, Tecnolog\u00eda y Religi\u00f3n.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Jos\u00e9 Luis San Miguel de Pablos) La Inteligencia Artificial (IA) se ha convertido en el vector principal de la revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica en marcha, la misma que Alan Turing inici\u00f3 antes de mediar el siglo pasado al concebir su c\u00e9lebre m\u00e1quina, el modelo te\u00f3rico inspirador de la inform\u00e1tica y de todo su impresionante despliegue. 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