{"id":6634,"date":"2022-03-16T07:00:08","date_gmt":"2022-03-16T06:00:08","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=6634"},"modified":"2022-03-26T21:39:54","modified_gmt":"2022-03-26T20:39:54","slug":"la-hipotesis-tiempo-eje-en-el-contexto-de-la-transmodernidad-post-racionalista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=6634","title":{"rendered":"La hip\u00f3tesis \u00abtiempo-eje\u00bb en el contexto de la transmodernidad post-racionalista"},"content":{"rendered":"<div><b>(Por Ignacio Due\u00f1as Garc\u00eda de Polavieja) El <i>tiempo-eje<\/i>, proceso acaecido hace un par de milenios y medio, mayor salto cualitativo experimentado por la humanidad, protagonizado por grandes personajes (Lao-Tse, Her\u00e1clito, Buda\u2026) e investigado por Karl Jaspers, es algo desconocido por muchos fil\u00f3sofos e historiadores. Sin embargo, determinados autores (Teasdale, Vigil, Pannikar\u2026) vienen proclamando la posibilidad de que, en nuestros d\u00edas, se est\u00e9 comenzando a desarrollar un segundo <i>tiempo-eje<\/i>. Vamos a intentar sistematizar dicha hip\u00f3tesis en el presente art\u00edculo.<\/b><\/div>\n<div><\/div>\n<div>\n<h2><\/h2>\n<h2><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p><a href=\"https:\/\/www.revistaespirales.com\/index.php\/es\/article\/view\/628\">La hip\u00f3tesis <em>tiempo-eje<\/em><\/a> no goza de gran predicamento no solo en la academia, sino tampoco a lo largo de las l\u00edneas de reflexi\u00f3n de los pensadores m\u00e1s reconocidos, tal vez debido al peso del positivismo y del cientificismo, propios de la modernidad. Pero ahora que se va constatando la futilidad de dicha modernidad (y de su huida en falso, la postmodernidad), y que se vislumbra el emerger de la <a href=\"https:\/\/journals.openedition.org\/polis\/8882\">transmodernidad<\/a> con cada vez mayor intensidad de la mano de los novedosos paradigmas epist\u00e9micos y emancipatorios, nos parece cient\u00edficamente pertinente la apuesta por dicha hip\u00f3tesis, gracias a los mimbres de estos nuevos paradigmas.<\/p>\n<p>En efecto, la posibilidad de un segundo <em>tiempo-eje <\/em>no puede ser falsada ni verificada, debido a que su car\u00e1cter es supra-racional, y a que el aparato cient\u00edfico de occidente (aun en las ciencias sociales) es de naturaleza positivista y racionalista. Pero, como demuestran numerosos autores (Jung, Prigogine, Varela, Sheldrake, Bateson\u2026), la realidad es mucho m\u00e1s amplia que la capacidad que tiene la l\u00f3gica humana para interpretarla (el viento existe aunque los term\u00f3metros no lo registren). De ah\u00ed los novedosos paradigmas anteriormente citados.<\/p>\n<p>Que nos encontremos, por tanto, en un nuevo <em>tiempo-eje\u00a0<\/em>(o plano axial) podr\u00e1 ser cierto o podr\u00e1 ser un mero espejismo, pero no porque la ciencia lo niegue o lo afirme. De este modo, nos hallamos ante una hip\u00f3tesis que jam\u00e1s dejar\u00e1 de serlo. Y, sin embargo, de que dicha posibilidad sea cierta o no, depende la felicidad de la humanidad, si no su propio futuro. As\u00ed, considerado el nuevo <em>tiempo-eje <\/em>como un salto cualitativo en la conciencia y en la felicidad de la humanidad (a semejanza del producido en torno al siglo VI antes de Cristo), y del contexto en el que se desarrollar\u00eda, no deja de ser curioso el que autores serios lo hayan apuntado (Vigil, Pannikar, Arregi, Teasdale\u2026), a partir de intuiciones al respecto de otros pensadores (Wojtyla, Rahner, Malraux\u2026), en un <em>momentum\u00a0<\/em>de coincidencias en la dataci\u00f3n cronol\u00f3gica de diversas profec\u00edas pertenecientes a culturas no conectadas entre s\u00ed, en especial la andina, que da cuanto menos que pensar.<\/p>\n<p>Nosotros, no obstante la imposibilidad de confirmar dicha hip\u00f3tesis, la avalamos por intuici\u00f3n m\u00e1s que por constataci\u00f3n (al menos en un primer momento), solo por el hecho de que <em>\u201ctiene el coraz\u00f3n razones que no tiene la raz\u00f3n<\/em>\u201d (Pascal), ya que \u201c<em>el sue\u00f1o de la raz\u00f3n produce monstruos<\/em>\u201d (Goya).<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<h2><strong>El primer <em>tiempo-eje\u00a0<\/em>(o plano axial) como precedente<\/strong><\/h2>\n<p>El <em>tiempo-eje\u00a0<\/em>es un concepto desarrollado a mitad del siglo XX (Jaspers, 2017), si bien ya fue apuntado marginalmente en el siglo XIX (Lasaulx, 2003; Von Strauss, 2018), para designar e interpretar al mayor salto cualitativo implementado por la humanidad, en torno al siglo VI antes de Cristo (Due\u00f1as, 2015). Dicho salto cualitativo tuvo lugar en buena parte del mundo entonces conocido, tales como China, La India, Persia, Grecia, Israel\u2026(Vigil, 2005), pero se mantuvo ausente, sin saber las causas, de otras civilizaciones de no menor fuste, como Mesopotamia y Egipto (De Casas, 2016).<\/p>\n<p>El <em>tiempo-eje\u00a0<\/em>fue impulsado, aun inconscientemente y sin conocerse entre s\u00ed (Vigil, 2005), por maestros de sabidur\u00eda y m\u00edstica tales como Lao-Tse, Buda, Confucio, Jerem\u00edas, Ezequiel, Tales de Mileto, Her\u00e1clito, Zoroastro, Mahavira\u2026, quienes dotados de una gran radicalidad que provocar\u00eda la posterior moderaci\u00f3n por popularizaci\u00f3n con respecto al poso que dejaron (Armstrong, 2007), suscitaron tanto el pensamiento cr\u00edtico como la propia figura del pensador (De Casas, 2016).<\/p>\n<p>El conjunto de sus aportaciones fue transdisciplinar (filosof\u00eda, ciencia, medicina, estrategia militar, artes marciales, arquitectura, no violencia, m\u00edstica, religi\u00f3n, l\u00f3gica, profetismo\u2026) en el seno de numerosas corrientes filos\u00f3ficas y espirituales que suscitaron o completaron (el tao\u00edsmo, el budismo, el hinduismo, la Grecia pre-socr\u00e1tica, la tradici\u00f3n b\u00edblica, la religi\u00f3n zoro\u00e1strica\u2026).<\/p>\n<p>Toda esta efervescencia trastoc\u00f3 de tal modo el proceso evolutivo de la humanidad, que \u00e9sta a\u00fan conserva de modo activo algunos de sus elementos principales, por lo que todav\u00eda, podr\u00edamos afirmar, sus categor\u00edas fundamentales rigen nuestra mentalidad (Jaspers, 2017) por lo que, en cierto modo, vivimos hoy un proceso de decadencia con respecto a aquel acontecimiento (S\u00e1nchez Drag\u00f3, 2001).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>La cronolog\u00eda del <em>tiempo-eje<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>La cronolog\u00eda del <em>tiempo-eje\u00a0<\/em>se ha establecido, de modo referencial, en torno al siglo VI antes de Cristo, pero en realidad consiste en un lapso mucho m\u00e1s extenso, el que transcurre del -800 a\/C al -200 a\/C (Jaspers, 2017). Con referencia a dicho marco, se debe reconocer que la historiograf\u00eda niega, cient\u00edficamente hablando, el que sus protagonistas hayan sido coet\u00e1neos en el siglo VI a\/C. (Armstrong 2007).<\/p>\n<p>El contexto hist\u00f3rico de este casi medio milenio (repetimos, del ochocientos al doscientos antes de Cristo) es el de la relativa decadencia de algunas grandes civilizaciones de la antig\u00fcedad, como Mesopotamia, Egipto o Persia; el de la plenitud de otras\u00a0como China y La India (Jaspers, 2017), el \u00e9xodo hebreo a Babilonia (Hernando, 1979), y el del nacimiento de una incipiente Grecia cl\u00e1sica (Montanelli, 1959), que a\u00fan constitu\u00eda la periferia del mundo entonces conocido (Dussel, 2017).<\/p>\n<p>Para llegar a este contexto hist\u00f3rico, la humanidad vivi\u00f3 ocho milenios antes el tr\u00e1nsito al neol\u00edtico, seis milenios antes el surgimiento de las primeras ciudades, y con ellas, la propiedad privada, la desigualdad, la guerra, la religi\u00f3n organizada y el patriarcado (Due\u00f1as, 2015); y entre dos milenios y milenio y medio antes, las grandes civilizaciones, el bronce y la escritura.<\/p>\n<p>Solo muy al final de esta etapa, el centro geopol\u00edtico pasar\u00e1 de Oriente a Occidente, cuando primero Grecia y posteriormente Roma ocupen la hegemon\u00eda mundial, y cuya quiebra, tras un largo periodo de cerca de un milenio, suponga el paso de la Antig\u00fcedad al Medievo, entre otras razones por el colapso del esclavismo y del capitalismo agrario como factores econ\u00f3micos y, sobre todo, por el surgimiento del cristianismo, factor disgregador del Imperio Romano (Dusell, 2017), dimensi\u00f3n organizativa del mundo greco-latino de aquella nueva \u00e9poca.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>La controversia historiogr\u00e1fica del <em>tiempo-eje<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>Ahora bien, el <em>tiempo-eje\u00a0<\/em>(o plano axial) como acontecimiento real no deja de ser una controversia historiogr\u00e1fica. As\u00ed, si bien algunos autores se posicionan a favor de su existencia, tales como Jaspers, Armstrong, Vigil, Von Strauss o Lasaulx, hay otros que lo niegan, tal y como veremos a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>De este modo, Assmann sostiene la mera posibilidad de la excepcionalidad del surgimiento de dicha generaci\u00f3n de sabios, elemento constitutivo del <em>tiempo-eje<\/em>, fen\u00f3meno que a su vez ha podido suceder en cualquier otro momento de la historia (Assmann, 2016). De hecho, es historiogr\u00e1ficamente inexacto, como ya hemos apuntado, el car\u00e1cter coet\u00e1neo de sus protagonistas, el menos en su totalidad (Armstrong, 2007). Adem\u00e1s, el propio Assmann apunta a que dicha hip\u00f3tesis es un <em>mito cient\u00edfico, <\/em>surgido\u00a0 a partir del constructo elaborado con posterioridad y de modo subjetivo, en el contexto de la expansi\u00f3n de la alfabetizaci\u00f3n, lo que permiti\u00f3 la creaci\u00f3n de textos can\u00f3nicos que se cruzaron, posibilitando en cierto modo dicho constructo a posteriori, por lo que este autor refuta la existencia del <em>tiempo-eje<\/em>\u00a0(Assmann, 2016).<\/p>\n<p>Frente a todo esto, no obstante, se ven\u00eda sosteniendo con anterioridad lo siguiente:<\/p>\n<p>\u201c<em>Una imagen hist\u00f3rica descansa emp\u00edricamente sobre una multitud de hechos particularmente apilados, pero de ellos solo no resulta nada. Solo mediante el entender llegamos a la intuici\u00f3n, como de todo esp\u00edritu humano, del tiempo-eje tambi\u00e9n\u201d\u00a0<\/em>(Jaspers, 2017).<\/p>\n<p>En efecto, se reconoce que en \u00faltima instancia no hay pruebas concluyentes, m\u00e1s all\u00e1 de determinados acontecimientos. Pero la historiograf\u00eda no es el hecho sino su interpretaci\u00f3n, y ante una mismo episodio se niegan o se afirman grandes <em>verdades\u00a0<\/em>(valga como ejemplo el genocidio o no de los ind\u00edgenas por parte de los espa\u00f1oles durante la conquista de Abya Yala). Y es cierto que el <em>tiempo-eje,<\/em>o plano axial, es un fen\u00f3meno no mensurable debido a su naturaleza no concreta (no es un hecho puntual, como una construcci\u00f3n arquitect\u00f3nica o una batalla). Y, aunque consiste en un fen\u00f3meno rico en interpretaci\u00f3n, es \u00a0pobre en datos concretos (\u00bfc\u00f3mo podr\u00eda haberlos en un acontecimiento acecido hace m\u00e1s de dos milenios de a\u00f1os, y de casi uno de duraci\u00f3n?), lo cual no demuestra su existencia ni su inexistencia.<\/p>\n<p>Finalmente, si\u00a0 bien es cierto, repetimos, que no hay pruebas concluyentes de dicha teor\u00eda, esto se debe a su naturaleza no mensurable. En tiempos del positivismo y del racionalismo decimon\u00f3nico, esto bastar\u00eda para negar la mayor. Pero en nuestros d\u00edas, el novedoso paradigma epist\u00e9mico (Due\u00f1as, 2017), donde se mueven teor\u00edas como los campos morfogen\u00e9ticos (Sheldrake, 1988), la consideraci\u00f3n de la materia como sistema que se autorregula (Prigogine, 1984), o las sincronicidades como fen\u00f3menos no controlados por la secuencia l\u00edneal causa-efecto (Jung, 2001), posibilita el sostener nuestra teor\u00eda a partir de elementos supra-racionales, que no por ello inexistentes:<\/p>\n<p><em>\u201cEste fen\u00f3meno (del tiempo-eje), al que no faltan paralelos en la historia, y que permite concluir a leyes\u00a0 muy misteriosas (\u2026), induce a suponer el influjo de una potencia superior m\u00e1s alta, de la misma manera que el florecimiento de la naturaleza solo despliega su magnificencia por virtud de los rayos vivificantes del sol\u201d\u00a0<\/em>(Von Strauss, 2018).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>El segundo <em>tiempo-eje\u00a0<\/em>como hip\u00f3tesis<\/strong><\/h2>\n<p>No es la presente la \u00fanica \u00e9poca hist\u00f3rica de la que se sospecha ser marco de un nuevo <em>tiempo-eje<\/em>. A la modernidad tambi\u00e9n se la cita, en seg\u00fan qu\u00e9 episodios concretos, como la etapa que la alberg\u00f3. El historiador mexicano Luis Gonz\u00e1lez Gonz\u00e1lez afirma que la reforma luterana\u00a0 del siglo XVI supuso un nuevo <em>tiempo-eje<\/em>. Tambi\u00e9n se considera al siglo XVII como al\u00a0<em>momentum\u00a0<\/em>de un segundo plano axial, en el marco de la revoluci\u00f3n cient\u00edfico-t\u00e9cnica (De las Casas, 2016; Armstrong, 2007), pues el paradigma newtoniano del que emergi\u00f3 la hipertrofia, ya en nuestros d\u00edas, de la ciencia y la t\u00e9cnica, supuso tal cambio en el individuo y en la sociedad, que se ha hecho merecedor de tal consideraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, nosotros no consideramos ni al luteranismo ni a la revoluci\u00f3n cient\u00edfica del siglo XVII como <em>tiempo-eje\u00a0<\/em>o plano axial alguno, pues nuestra visi\u00f3n de dicha hip\u00f3tesis, como veremos m\u00e1s adelante, no se reduce a la dimensi\u00f3n cient\u00edfico-t\u00e9cnica y funcional de la realidad (como no lo fue el <em>tiempo-eje\u00a0<\/em>original), sino que lo consideramos dotado de una dimensi\u00f3n espiritual, m\u00edstica, sist\u00e9mica, hol\u00edstica e integral.<\/p>\n<p>Ahora, \u00bfen base a qu\u00e9 percepciones y reflexiones surge la tesis del segundo <em>tiempo-eje\u00a0<\/em>que se estar\u00eda desarrollando en nuestros d\u00edas? Aqu\u00ed, debido a su naturaleza, la mera ciencia (por muy social, flexible e interdisciplinar que quiera ser) no alcanza para interpretarla, por lo que habr\u00e1 que echar mano de otras v\u00edas epist\u00e9micas. Una de ellas es la intuici\u00f3n, contextualizada, eso s\u00ed, en el marco de la interpretaci\u00f3n racional (que no racionalista) de la realidad hist\u00f3rica y espiritual de sus autores.<\/p>\n<p>As\u00ed, nos toparemos con ciertas afirmaciones de algunos autores ya c\u00e9lebres, como la de Andr\u00e9 Malraux de que \u201c<em>el siglo XXI ser\u00e1 religioso o no ser\u00e1\u201d,\u00a0<\/em>la de Juan Pablo II de que <em>\u201cel siglo XXI ser\u00e1 el de la primavera del esp\u00edritu<\/em>\u201d, la de Rahner de que \u201c<em>el siglo XXI ser\u00e1 m\u00edstico o no ser\u00e1\u201d, <\/em>ola de Casald\u00e1liga de que \u201c<em>el cristianismo del siglo XXI ser\u00e1 revolucionario o no ser\u00e1<\/em>\u201d, principalmente (Due\u00f1as, 2015). Adem\u00e1s, ya en torno a la mitad del siglo XX, as\u00ed se refiri\u00f3 al respecto, el jesuita, m\u00edstica y paleont\u00f3logo Teilhard de Chardin:<\/p>\n<p><em>\u201cEn todos los rincones de la tierra, en este momento, en el nuevo ambiente espiritual (\u2026), flotan en un estado de extrema sensibilidad mutua el amor de Dios\u00a0 y la fe en un mundo nuevo: los dos componentes esenciales de lo ultrahumano. Estos dos componentes se hallan en el aire, por todas partes (\u2026). Tarde o temprano se producir\u00e1 una reacci\u00f3n en cadena\u201d\u00a0<\/em>(Teilhard de Chardin, <em>El fen\u00f3meno humano, <\/em>edici\u00f3n de 1971).<\/p>\n<p>As\u00ed, volviendo al fundamento espiritual del <em>tiempo-eje<\/em>, un gran experto en la fenomenolog\u00eda de la religi\u00f3n, Jos\u00e9 Mart\u00edn Velasco, sostiene que los muy recientes cambios operados en la religi\u00f3n occidental tienen un alcance semejante al operado por dicho fen\u00f3meno acaecido seis siglos antes de Cristo (Mart\u00edn Velasco, 1999). En efecto, en el contexto de dos revoluciones epist\u00e9mico-filos\u00f3ficas y cient\u00edfico-t\u00e9cnicas, como son la modernidad con su racionalismo cientificista y la transmodernidad con los novedosos paradigmas epist\u00e9micos, negaci\u00f3n de aquella (Due\u00f1as, 2017), la religi\u00f3n occidental, de origen neol\u00edtico pero resituada en una sociedad urbana y post-industrial, est\u00e1 mutando (Vigil, 2005), como causa y consecuencia del <em>tiempo-eje<\/em>, lo que permite una cr\u00edtica del te\u00edsmo antropomorfo (O\u2019Murchu, 2014), para evolucionar hacia un <em>paradigma cu\u00e1ntico suprateista <\/em>(Due\u00f1as, 2015), una vez aclarada la distinci\u00f3n entre la espiritualidad y la religi\u00f3n (Vigil, 2005).<\/p>\n<p>Estos cambios religiosos tal vez sean uno de los n\u00facleos principales del actual o segundo <em>tiempo-eje o <\/em>plano axial. Por ello, en el seno de la teolog\u00eda se ha elaborado dicha hip\u00f3tesis. De este modo, cabe la siguiente pregunta:<\/p>\n<p><em>\u201c\u00bfSer\u00e1 que la crisis epocal que la religi\u00f3n est\u00e1 viviendo en Occidente estar\u00e1 siendo un s\u00edntoma de una experiencia hist\u00f3rica semejante a lo que fue la mutaci\u00f3n o metamorfosis que la religi\u00f3n sufri\u00f3 en el llamado tiempo axial?\u201d <\/em>(Vigil, 2005).<\/p>\n<p>La pregunta de este te\u00f3logo claretiano centra la posibilidad de los cambios espirituales como causa y consecuencia de la hip\u00f3tesis <em>tiempo-eje<\/em>. De este modo, <em>\u201chay una semejanza sorprendente entre los trazos caracter\u00edsticos de aquella fant\u00e1stica mutaci\u00f3n epocal y lo que parece constituir el quicio de la crisis actual\u201d <\/em>(Palacio, 1997). Y, adem\u00e1s, el hecho de que dicha crisis actual desemboque en nuestro segundo <em>tiempo-eje<\/em>, ya lo vienen sosteniendo pensadores como Dalmacio Negro Pav\u00f3n. Por tanto, es posible que nos encontremos en los albores de dicho fen\u00f3meno, no solo por razones cient\u00edfico-t\u00e9cnicas, sino por la totalidad integral de los elementos nucleares que constituyen al ser humano (Rojo-Moreno, 2016), en concreto la espiritualidad y la conciencia.<\/p>\n<p>Presentada la hip\u00f3tesis como tal, nos centraremos en sus rasgos y caracter\u00edsticas principales. Por una parte, Armstrong sostiene que, a nivel sociopol\u00edtico y sist\u00e9mico, hay una serie de elementos comunes entre los contextos de ambos tiempos eje, tales como un belicismo creciente, unos determinados cambios econ\u00f3mico-sociales con su consiguiente inestabilidad, y una futilidad epist\u00e9mica para interpretar la realidad.<\/p>\n<p>Ahora bien, este segundo <em>tiempo-eje<\/em>, del que se comienza a hablar, si bien de modo muy incipiente aun, y del cual la fil\u00f3sofa Adela Cortina pidi\u00f3 inteligencia para su desarrollo, tiene como caracter\u00edsticas principales, seg\u00fan Teasdale, el surgimiento de una espiritualidad universal, la creaci\u00f3n de nuevos modelos econ\u00f3mico-sociales viables, y \u201c<em>el paso de una cultura antropoc\u00e9ntrica a una cultura geoc\u00e9ntrica y cosmoc\u00e9ntrica\u201d <\/em>(Teasdale, 2000). Dicho proceso evolutivo nos estar\u00eda llevando a un cambio de paradigmas, como veremos m\u00e1s adelante, y que se contextualizar\u00eda mediante el fin del patriarcado y el agotamiento de los combustibles f\u00f3siles (Mej\u00eda).<\/p>\n<p>En un plano m\u00e1s concreto todav\u00eda, este segundo <em>tiempo-eje\u00a0<\/em>tendr\u00eda unas caracter\u00edsticas determinadas y espec\u00edficas (Due\u00f1as, 2015). \u00c9stas ser\u00edan las siguientes:<\/p>\n<ul>\n<li>El paso del te\u00edsmo antropomorfo a un paradigma cuantico supra-te\u00edsta.<\/li>\n<li>El paso del paradigma cl\u00e1sico (Descartes y Newton) al paradigma cu\u00e1ntico (Einstein y Heisenberg).<\/li>\n<li>El paso de la revoluci\u00f3n a la contracultura.<\/li>\n<li>El desarrollo de determinadas praxis emancipatorias (el feminismo radical, el ecologismo integral y bioc\u00e9ntrico, el <em>Buen Vivir\u00a0<\/em>emanado del Sumak Kawsay, el decrecentismo, las econom\u00edas en transici\u00f3n, las ecoaldeas\u2026).<\/li>\n<li>La lucha, ya decidida, por una humanidad sin hambre, sin dolor f\u00edsico, y dotada de estructuras pol\u00edticas horizontales y econ\u00f3micas autogestionarias.<\/li>\n<li>Una humanidad dotada de un mayor nivel de conciencia, y por tanto, m\u00e1s feliz, alegre y l\u00facida.<\/li>\n<li>Una vida m\u00e1s sencilla, espiritual, amorosa y libre, en contraste con el actual materialismo tecnoc\u00e9ntrico, consumista y antiecol\u00f3gico (Due\u00f1as).<\/li>\n<li>Cambio del elemento racional (la inteligencia) por el emocional (el amor) como motor humano del proceso de liberaci\u00f3n.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Frente a esta dimensi\u00f3n espiritual, epist\u00e9mica y antisist\u00e9mica, hay otras visiones que minimizan dicha dimensi\u00f3n tripartita, y centran el concepto en un plano meramente cient\u00edfico-t\u00e9cnico y geopol\u00edtico (Baskin). Otras a su vez, lo interpretan en clave revolucionaria, en sentido impreciso a modo de un \u201c<em>nuevo renacimiento\u201d<\/em>, tan lejos del liberalismo como del marxismo, ambos opresores (De Casas 2016).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>Las cr\u00edticas al concepto de tiempo-eje<\/strong><\/h2>\n<p>Sin embargo, hay muchas voces cr\u00edticas con respecto a la consideraci\u00f3n de la hip\u00f3tesis <em>tiempo-eje<\/em>. Por una parte, se afirma que dicha posibilidad es inconstatable, y que obedece m\u00e1s a una percepci\u00f3n subjetiva que a una observaci\u00f3n e interpretaci\u00f3n rigurosas.<\/p>\n<p>Por otra, no faltan cr\u00edticas sobre la futilidad, cuando no falsedad, de numerosas corrientes relacionadas con nuestra hip\u00f3tesis, principalmente la <em>New Age\u00a0<\/em>y las teor\u00edas de la <em>Era Acuario. <\/em>La primera de ellas ser\u00eda una corriente esot\u00e9rico-espiritual, surgida en la segunda mitad de la pasada centuria y dotada de una naturaleza ecl\u00e9ctica, con elementos tales como la ciencia, la astrolog\u00eda, el cristianismo, un cierto pensamiento m\u00edtico (Daneels, 1996), as\u00ed como de numerosas pr\u00e1cticas (yoga, reiki, meditaci\u00f3n, quiromancia, vegetarianismo\u2026), y cuya principal caracter\u00edstica es la creencia de la reciente entrada en la <em>Era Ecuario<\/em>, tras el fin de la <em>Era Piscis<\/em>.<\/p>\n<p>Esta segunda habr\u00eda comenzado, por razones astrol\u00f3gicas, unos 100 a\u00f1os antes de Cristo, y terminado en 1948, y sus principales caracter\u00edsticas ser\u00edan el fanatismo, la competitividad y la guerra. <em>La Era Acuario<\/em>, cuya una de sus caracter\u00edsticas principales ser\u00eda el surgimiento del movimiento <em>hippie<\/em>, se caracterizar\u00eda \u00a0a su vez por la reconciliaci\u00f3n, la espiritualidad y la conciencia (Mej\u00eda).<\/p>\n<p>Tanto la <em>Nueva Era\u00a0<\/em>como la creencia en la <em>Era Acuario\u00a0<\/em>han sido muy criticadas. Se habla, y con raz\u00f3n, por una parte, de la banalizaci\u00f3n de una m\u00edstica reducida a una falsa praxis (Caplan, 2004), y por otra, de la falsedad seudo-cient\u00edfica de sus afirmaciones, as\u00ed como de su car\u00e1cter mercantil (cursos, libros, viajes, terapias a alto precio\u2026), del hecho de proporcionar experiencias emocionalmente intensas pero poco profundas, espiritualmente hablando (Mej\u00eda), o de su <a href=\"https:\/\/tendencias21.levante-emv.com\/ciencia-y-religion-un-debate-que-sigue-vivo_a42595.html\">car\u00e1cter abiertamente sectario y manipulador, como sostiene el jesuita Leandro Sequeiros (comunicaci\u00f3n personal).<\/a><\/p>\n<p>Ante todo esto, debemos reconocer lo fundado de todas estas cr\u00edticas, al menos en buena medida. Sin embargo, la cr\u00edtica que reciben es igualmente pertinente de cara a otras instancias religiosas. Por ejemplo, dicho con todo respeto: \u00bfno se podr\u00eda considerar a la Adoraci\u00f3n Nocturna como a una banalizaci\u00f3n de la m\u00edstica, si se la compara con San Juan de la Cruz? \u00bfNo es acient\u00edfico creer que mediante las palabras de un cl\u00e9rigo, un trozo de pan se transforma en un difunto resurrecto, pese a toda evidencia sensorial y epist\u00e9mica? \u00bfNo es emocionalmente edificante, pero poco profundas espiritualmente hablando, las primeras comuniones infantiles, las misas castrenses o las celebraciones solemnes en el Vaticano? \u00bfNo poseen car\u00e1cter mercantil los viajes a Roma o a Israel, la venta de rosarios o de libros de teolog\u00eda, o el pago de estipendios por servicios religiosos, como las bodas o los bautizos? \u00bfNo es sectario el\u00a0<i>Opus Dei<\/i>?<\/p>\n<p>Nos tememos que la base epistemol\u00f3gica de la <em>Era Acuario <\/em>y de la\u00a0<em>New Age\u00a0<\/em>(instancias que en modo alguno avalamos) no es muy distinta que la de la hip\u00f3tesis <em>tiempo-eje<\/em>, de igual modo que, ya lo hemos visto, las m\u00e1s fundadas cr\u00edticas contra ellas valen tambi\u00e9n para el \u00e1mbito eclesi\u00e1stico. Ahora, con respecto a las bases epistemol\u00f3gicas, aunque nuestra cotidianidad no lo advierta, tales bases de la modernidad (racionalismo, objetivismo, independencia de los diversos elementos de la realidad relacionados por leyes fijas y constantes), as\u00ed como los elementos de la postmodernidad (hedonismo, renuncia a los <em>grandes relatos <\/em>-o principales principios \u00e9ticos y emancipatorios-, esteticismo, escepticismo\u2026), que es su huida hacia adelante (Due\u00f1as, 2017), ya est\u00e1n completamente refutados por el paradigma de la transmodernidad (Collado, 2016).<\/p>\n<p>Dicho paradigma consiste en trascender la modernidad (dada la insuficiencia epistemol\u00f3gica de \u00e9sta, as\u00ed como la de su aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica) hacia su superaci\u00f3n, en sentido inter o trans-disciplinar, tratando de elaborar unos nuevos <em>grandes relatos\u00a0<\/em>(tras el fracaso de los de la modernidad, como la patria, el progreso, la revoluci\u00f3n\u2026).<\/p>\n<p>En este nuevo marco, se refutan las bases epist\u00e9micas de nuestra realidad, basadas en los presupuestos de la f\u00edsica cl\u00e1sica, como la tridimensionalidad, la existencia ontol\u00f3gica de la materia, el te\u00edsmo, el materialismo, el racionalismo, el cientificismo, etc. (Due\u00f1as, 2017), Y a partir de aqu\u00ed, surgen numerosas teor\u00edas cient\u00edficas que, no rebatidas a d\u00eda de hoy m\u00e1s que desde la ya refutada f\u00edsica cl\u00e1sica, sirven de plataforma conceptual de cara a la justificaci\u00f3n epistemol\u00f3gica de la hip\u00f3tesis <em>tiempo-eje<\/em>.<\/p>\n<p>Todo este torrente ha generado un cambio epist\u00e9mico que debe ser aplicado a todas las disciplinas (medicina, biolog\u00eda, teolog\u00eda, econom\u00eda, ciencias sociales, pedagog\u00eda\u2026), para que a su vez se integren entre s\u00ed pasando de la interdisciplinariedad a la transdisciplinariedad.<\/p>\n<p>Este novedoso paradigma, base epist\u00e9mica de la transmodernidad, presenta unos determinados rasgos a aplicar en cada disciplina y cotidianidad (esto es, en las dimensiones te\u00f3rica y pr\u00e1ctica de la vida), que, en esencia, son la visi\u00f3n integral y hol\u00edstica de la realidad, la dimensi\u00f3n hologr\u00e1fica de la misma (en la que cada parte encierra el todo, siendo el ser humano el microcosmos del universo, que es su macrocosmos), la consideraci\u00f3n de la materia como un constructo mental no real, y del universo como un fluido din\u00e1mico, no como una entidad est\u00e1tica; \u00a0o la energ\u00eda (entidad cu\u00e1ntica que se corresponde con el <em>tao\u00a0<\/em>y el <em>chi <\/em>del tao\u00edsmo, las <em>energ\u00edas increadas <\/em>de Gregorio de Palamas, o las <em>emanaciones sustanciales <\/em>de Plotino) como <em>arj\u00e9 <\/em>constitutivo de la realidad, en superaci\u00f3n de la visi\u00f3n antropomorfa de un Dios monote\u00edsta, cosificaci\u00f3n cultural de dicha energ\u00eda. Adem\u00e1s, el aparato epist\u00e9mico de la persona no es la raz\u00f3n sino la intuici\u00f3n, pasando del objetivismo al subjetivismo, del racionalismo al vitalismo y del consciente al subconsciente.<\/p>\n<p>Para ello, se requieren unos nuevos fundamentos te\u00f3ricos, tales como el ecosocialismo (Lowy, 2014), el decrecentismo (Taibo, 2011), el Sumak Kawsay (Acosta, 2012), la ecoespiritualidad (Boff\/Hataway, 2014), el feminismo radical (Gebara, 2000), el ecologismo biocentrico e integral (Bergoglio, 2015), o el pensamiento decolonial de la filosof\u00eda de la liberaci\u00f3n (Dussel, 2017), que superen la rigidez te\u00f3rica y pr\u00e1ctica del marxismo, paradigma emancipatorio de la modernidad, ya superada por la realidad hist\u00f3rica y, sobre todo, por el novedoso paradigma de la transmodernidad (en la que, como cierto cristianismo, se depura al integrarse a ella), a la que tributan todos estos fundamentos te\u00f3ricos que acabamos de citar, y que, por la radicalidad del hecho de repensar las bases conceptuales de occidente (te\u00edsmo, materialismo, productivismo, racionalismo\u2026) va, m\u00e1s all\u00e1 de la revoluci\u00f3n, aunque integr\u00e1ndola, hacia toda una revoluci\u00f3n cultural o contracultura (Due\u00f1as, 2015).<\/p>\n<p>A lo largo de todos los mimbres conceptuales que acabamos de exponer, es donde s\u00ed que la hip\u00f3tesis <em>tiempo-eje\u00a0<\/em>puede hallar su marco te\u00f3rico. As\u00ed, los paradigmas epist\u00e9micos ser\u00edan su fundamento te\u00f3rico, y los paradigmas emancipatorios, los indicios sociol\u00f3gicos de este despertar de la humanidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>Conclusiones<\/strong><\/h2>\n<p>La inverificabilidad de la hip\u00f3tesis <em>tiempo-eje\u00a0<\/em>no invalida dicha hip\u00f3tesis, ya que, caso de ser cierta, \u00e9sta no puede ser demostrada por el aparato epist\u00e9mico decimon\u00f3nico, a\u00fan vigente en las ciencias sociales. As\u00ed, la filosof\u00eda de la historia no tiene gran cosa que afirmar, ya que se trata de un fen\u00f3meno cualitativo, y como tal no rastreable a priori ni a posteriori.<\/p>\n<p>Por tanto, la propia existencia del <em>tiempo-eje\u00a0<\/em>original<em>, <\/em>de cara a algunos autores, no deja de ser un mero constructo mental a posteriori construido por su principal autor, Karl Jaspers. Sin embargo, cualquier acontecimiento hist\u00f3rico puede recibir absolutamente la misma consideraci\u00f3n, cosa que no sucede porque tales acontecimientos, ciertos o no, ya forman parte de nuestra mentalidad o de nuestros esquemas mentales.<\/p>\n<p>Sin embargo, de la mano de los novedosos paradigmas epist\u00e9micos, emergidos a partir de los hallazgos de la f\u00edsica cu\u00e1ntica, la teor\u00eda de la relatividad y del el principio de indeterminaci\u00f3n de la materia, consistentes en la constataci\u00f3n y fundamentaci\u00f3n de la parapsicolog\u00eda, los estudios del subconsciente, la neurociencia, y la demostraci\u00f3n de las denominadas experiencias m\u00edsticas, se va apostando sobre la necesaria p\u00e9rdida de hegemon\u00eda en el marco de la epistemolog\u00eda, por parte de la l\u00f3gica, \u00fanica autoridad que pod\u00eda refutar nuestra hip\u00f3tesis, al menos tal y como se ha venido aplicando, es decir, mediante el cientificismo, toda una ideolog\u00eda fundamentalista a uso.<\/p>\n<p>A partir de ah\u00ed, defendemos el valor de la mera intuici\u00f3n, de la ilusi\u00f3n o de la corazonada, de cara a defender nuestra hip\u00f3tesis. Y si falla, tambi\u00e9n fall\u00f3 la l\u00f3gica humana y la f\u00edsica cl\u00e1sica al afirmar que la materia es ontol\u00f3gicamente real, o que el espacio y el tiempo son dos magnitudes fijas (lo que la teor\u00eda de la relatividad ha refutado hace d\u00e9cadas). \u00bfO es que la l\u00f3gica humana no demostraba que la tierra era el centro del mundo, o que Dios era el centro geogr\u00e1fico del universo, seg\u00fan Newton?<\/p>\n<p>Sostenemos la verosimilitud (no podemos ir m\u00e1s all\u00e1) de dicha hip\u00f3tesis, lo que no implica necesariamente su falsedad. El hecho de que varios autores serios y rigurosos lo apunten, as\u00ed como el emerger de los novedosos paradigmas, facilitan su aceptaci\u00f3n. A su vez, el hecho de la vulgarizaci\u00f3n, cuando no de fraude, de algunas corrientes que, de un modo u otro lo apuntan, como la <em>Era Acuario\u00a0<\/em>o la <em>New Age<\/em>, no refutan su veracidad, sino que recuerdan que cuando algo se populariza, pierde su autenticidad.<\/p>\n<p>La concepci\u00f3n de este <em>tiempo-eje,\u00a0<\/em>por otra parte, tiene una doble dimensi\u00f3n antag\u00f3nica: la primera la relaciona con la distop\u00eda del transhumanismo y la saturaci\u00f3n tecnol\u00f3gica. La segunda, m\u00e1s positiva, alude a la utop\u00eda de un despertar de la conciencia y de la felicidad, posibilitando un mundo m\u00e1s bello, m\u00e1s bueno, m\u00e1s justo y m\u00e1s alegre.<\/p>\n<p>Por ello, la dimensi\u00f3n m\u00edstico-espiritual del hipot\u00e9tico <em>tiempo-eje,\u00a0<\/em>en funci\u00f3n del paradigma de la transmodernidad, parece dar la raz\u00f3n a la consideraci\u00f3n de dicha hip\u00f3tesis como la de un salto cualitativo en la conciencia y en la felicidad del ser humano. Afortunadamente, porque la otra consideraci\u00f3n de dicho concepto es la de una mera sofisticaci\u00f3n tecnol\u00f3gica de la humanidad, que nos est\u00e1 llevando a la robotizaci\u00f3n de la especie, pasando\u00a0 del ser humano al <em>ciborg<\/em>, y de ah\u00ed al ser <em>transhumano,\u00a0<\/em>si se atiende a los s\u00edntomas aun no asumidos (el hikikomori y el nom\u00f3fobo, entre otros muchos). De hecho, creemos que el <em>tiempo-eje, <\/em>considerado en toda su dimensi\u00f3n espiritual, tal vez sea el \u00fanico freno posible frente a esta infeliz mutaci\u00f3n de la especie humana.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, nos parece casual que sea casual que, justo en este tiempo en el que el segundo\u00a0<em>tiempo-eje\u00a0<\/em>estar\u00eda emergiendo, coincidan cronol\u00f3gicamente una serie de profec\u00edas que, casualmente, compart\u00edan lo esencial de su contenido (el salto en conciencia), no obstante las superestructuras conceptuales de cada cultura profetizadora.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, el fen\u00f3meno <em>tiempo-eje, <\/em>estar\u00eda dotado de una serie de elementos constatados pero no verificables en este caso, tales como las premoniciones, las experiencias m\u00edsticas, las intuiciones, la consideraci\u00f3n de los acontecimientos como formas de energ\u00eda, y en cuanto tal conducibles por voluntades, etc. Y puesto que, repetimos, el viento no es inexistente por el hecho de que los term\u00f3metros no lo registren (existiendo las veletas, valga el paralelismo), no podemos cerrarnos a negar estos elementos, base del <em>tiempo-eje<\/em>. Ni por tanto a su verosimilitud ni a su posible veracidad. A no ser que caigamos, como sostendr\u00eda Luis Racionero, en <em>\u201cel dogma de la Inmaculada Percepci\u00f3n\u201d.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n<p>Acosta, A. (2012). <em>Buen Vivir, Sumak Kawsay. Una oportunidad para imaginar otros mundos<\/em>. Quito: Ediciones Abya Yala.<\/p>\n<p>Armstrong, K. (2007). <em>La gran transformaci\u00f3n. <\/em>Barcelona: Ediciones Paid\u00f3s Ib\u00e9rica.<\/p>\n<p>Assmann, J. (2016). From Akhenaten to Moses. Ancient Egypt and Religious Change.<em>El Cairo: The American University in Cairo Press. <\/em><\/p>\n<p>Baskin, K., Bondarenko, D. M. Living through a Second Axial Age: Notes in the Time of an Irreversible Global Cultural Transformation. Philadelphia: Institute for the Study of Coherence &amp; Emergence, Philadelphia, USA\/ Moscow: Russian Academy of Sciences.<\/p>\n<p>Bateson, G. 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Ha sido profesor de secundaria en Espa\u00f1a y docente universitario en el Ecuador. En la actualidad investiga los novedosos paradigmas epist\u00e9micos y emancipatorios emergidos a partir de la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica aplicada a la f\u00edsica cu\u00e1ntica.<\/strong><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Ignacio Due\u00f1as Garc\u00eda de Polavieja) El tiempo-eje, proceso acaecido hace un par de milenios y medio, mayor salto cualitativo experimentado por la humanidad, protagonizado por grandes personajes (Lao-Tse, Her\u00e1clito, Buda\u2026) e investigado por Karl Jaspers, es algo desconocido por muchos fil\u00f3sofos e historiadores. Sin embargo, determinados autores (Teasdale, Vigil, Pannikar\u2026) vienen proclamando la posibilidad &#8230; <a title=\"La hip\u00f3tesis \u00abtiempo-eje\u00bb en el contexto de la transmodernidad post-racionalista\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=6634\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre La hip\u00f3tesis \u00abtiempo-eje\u00bb en el contexto de la transmodernidad post-racionalista\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":6640,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[145],"tags":[358,1162,1165,1168,544,998,1171],"class_list":["post-6634","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura-tecnologica-etica-y-teologia","tag-epistemologia","tag-jaspers","tag-paradigmas","tag-postmodernidad","tag-racionalismo","tag-religiones","tag-transmodernidad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6634","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6634"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6634\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6667,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6634\/revisions\/6667"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/6640"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6634"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6634"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6634"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}