{"id":6577,"date":"2022-02-23T07:00:46","date_gmt":"2022-02-23T06:00:46","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=6577"},"modified":"2022-02-17T17:56:04","modified_gmt":"2022-02-17T16:56:04","slug":"la-evolucion-del-universo-en-la-perspectiva-de-la-kenosis-divina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=6577","title":{"rendered":"La evoluci\u00f3n del universo en la perspectiva de la k\u00e9nosis divina"},"content":{"rendered":"<div><b>(Carmen de San Rom\u00e1n Castro) Desde el punto de vista de la ciencia y de la tecnolog\u00eda, vivimos en un universo en proceso de cambio irreversible, de evoluci\u00f3n. Desde las tradiciones religiosas los creyentes se preguntan c\u00f3mo articular la imagen del Dios creador todopoderoso con los desarrollos cient\u00edficos. Un intento de respuesta es el que se presenta en un art\u00edculo de la doctora en Teolog\u00eda Olga Victoria V\u00e9lez que aqu\u00ed resumimos. En \u00e9l se postula la\u00a0<i>k\u00e9nosis\u00a0<\/i>divina como punto de partida para hablar de un Dios humilde, autolimitado, solidario con el sufrimiento inherente a la evoluci\u00f3n, de manera que su acci\u00f3n creadora se haga compatible con el proceso evolutivo del cosmos, respetando su autonom\u00eda propia y posibilitando una experiencia de fe que no se vive al margen de la ciencia sino, por el contrario, que asume sus resultados y descubre el sentido teol\u00f3gico que encierran.<\/b><\/div>\n<div><\/div>\n<div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo presentar una imagen de Dios congruente con una cosmovisi\u00f3n cient\u00edfica y evolutiva del mundo? Es una tarea abordada por <a href=\"https:\/\/tendencias21.levante-emv.com\/la-creacion-como-kenosis-nueva-perspectiva-teologica_a3098.html\">John Polkinghorne desde hace a\u00f1os<\/a>. Y nuevamente, autores como John Haught emprenden esa ingente tarea. Y los caminos abiertos por \u00e9l y otros autores nos convocan a continuarlos. Uno de esos caminos se\u00f1alados por <a href=\"https:\/\/revistas.usb.edu.co\/index.php\/Franciscanum\/article\/view\/838\">Haught es\u00a0<em>la humildad de Dios\u00a0<\/em>o su\u00a0<em>K\u00e9nosis\u00a0<\/em>divina<\/a>. John Haught advierte que concebir a Dios desde esas caracter\u00edsticas puede llevarnos a articular correctamente la fe en el Dios creador del universo con la concepci\u00f3n moderna de la cosmolog\u00eda. Otros autores hacen planteamientos que corroborar\u00edan esa tesis al hablar de \u00abla creaci\u00f3n como\u00a0<em>K\u00e9nosis<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>Por eso, la revista <a href=\"http:\/\/www.scielo.org.co\/scielo.php?script=sci_serial&amp;pid=0120-1468&amp;lng=en&amp;nrm=iso\">Franciscanum. Revista de las Ciencias del Esp\u00edritu<\/a> [Franciscanum\u00a0vol.54\u00a0no.157\u00a0Bogot\u00e1\u00a0Jan.\/June\u00a02012] publica \u201c<em>Del Dios omnipotente a \u00abla humildad de Dios\u00bb. Una reflexi\u00f3n sobre la evoluci\u00f3n en perspectiva ken\u00f3tica<sup>\u201d<\/sup><\/em>, cuya autora es la te\u00f3loga brasile\u00f1a <em>Olga Consuelo V\u00e9lez Caro. <\/em>La expresi\u00f3n \u201cla humildad de Dios\u201d, est\u00e1 tomada del libro de <a href=\"https:\/\/revistas.pucsp.br\/index.php\/culturateo\/article\/view\/15429\">John F. Haught,\u00a0<em>Cristianismo e ci\u00eancia. Para uma teologia da natureza<\/em>\u00a0(S\u00e3o Paulo: Paulinas, 2010),<\/a> 69. Hemos renunciado a las notas para facilitar la lectura.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>Emergencia de nuevos paradigmas cient\u00edficos<\/strong><\/h2>\n<p>La ciencia moderna nos est\u00e1 sorprendiendo con una concepci\u00f3n del universo que desestabiliza las nociones adquiridas. M\u00e1s a\u00fan, para los creyentes, las conclusiones cient\u00edficas cuestionan profundamente la fe en el Dios omnipotente art\u00edfice de esta creaci\u00f3n y garante de su sustentabilidad y nos invitan a preguntarnos si todav\u00eda se puede creer en el Dios b\u00edblico que hizo el mundo en siete d\u00edas como relata el libro del G\u00e9nesis (1,1-2,3).<\/p>\n<p>Pero esa invitaci\u00f3n es m\u00e1s que eso. Es un imperativo que se impone para poder mantener la significatividad del mensaje revelado en el momento actual y validar su pertinencia para los varones y mujeres de hoy.<\/p>\n<p>En este art\u00edculo la autora pretende desarrollar esa argumentaci\u00f3n, vali\u00e9ndose de los aportes de algunos de estos autores con el objetivo de explicitar esta realidad divina que, sin ser desconocida, posiblemente no ha sido suficientemente asumida, en la reflexi\u00f3n y en la experiencia cristiana. Nadie dudar\u00eda del valor de la humildad, como actitud humana, capaz de introducirnos en la din\u00e1mica del Reino, pero a muchos les cuesta concebir a Dios desde esa perspectiva. Afirmar un <em>Dios humilde, ken\u00f3tico<\/em>, sin poder, es privarlo de sus atributos filos\u00f3ficos de omnipotencia u omnisciencia y quedarnos con un Dios d\u00e9bil y fr\u00e1gil,\u00a0<em>demasiado\u00a0<\/em>humano, encarnado -se podr\u00eda decir ir\u00f3nicamente-, que no nos atrae seguir, m\u00e1xime si tenemos en cuenta tantas debilidades personales y sociales que a diario constatamos y de las que buscamos liberarnos desde un poder mayor que lo haga posible.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong><em>Di\u00e1logo fe-ciencia y k\u00e9nosis divina<\/em><\/strong><\/h3>\n<p>En este texto nos referimos, en primer lugar, a las dificultades para el di\u00e1logo fe-ciencia que implican la imagen de Dios creador que tenemos en nuestra cosmovisi\u00f3n religiosa. En un segundo momento, vali\u00e9ndonos de los aportes de distintos autores, mostraremos c\u00f3mo al recuperar la\u00a0<em>k\u00e9nosis\u00a0<\/em>divina, nos introducimos en un di\u00e1logo posible entre fe y ciencia. Haremos una referencia a la perspectiva de g\u00e9nero por ser \u00e9sta una instancia de an\u00e1lisis que se ha confrontado con la categor\u00eda\u00a0<em>k\u00e9nosis\u00a0<\/em>por la realidad problem\u00e1tica que supone esta \u00faltima, frente al empoderamiento de las mujeres.<\/p>\n<p>Finalmente esbozaremos algunas conclusiones que nos permitan seguir abriendo caminos al di\u00e1logo entre la autonom\u00eda del mundo y la fe en el Dios creador de cielo y tierra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>Dificultades para el di\u00e1logo fe-ciencia<\/strong><\/h2>\n<p>La ciencia moderna afirma que el universo es \u00abuna narrativa en proceso\u00bb. No era ese, ni a\u00fan lo es, el pensamiento de la mayor\u00eda de los cristianos quienes al acercarse a leer los pasajes del G\u00e9nesis donde se narra la creaci\u00f3n del mundo, creen que ese acontecimiento maravilloso tuvo un tiempo determinado -siete d\u00edas- los cuales, al finalizar, concluyeron con la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A partir de entonces, solo cabe esperar el devenir de la historia de salvaci\u00f3n en la cual cada ser humano se juega su futuro definitivo dependiendo de la capacidad de responder que tenga frente al Creador. M\u00e1s a\u00fan, considerado el planeta tierra como centro y sentido de toda la creaci\u00f3n, cost\u00f3 \u00absangre\u00bb\u00a0la aceptaci\u00f3n de un cosmos donde la tierra no fuera el centro de la creaci\u00f3n sino que girara alrededor del sol junto con otros planetas situados en ese mismo sistema solar. Y, m\u00e1s a\u00fan, que \u00e9ste no fuera el \u00fanico sistema solar sino que existiera un multiverso que nuestras mentes, posiblemente, no alcanzan a imaginarlo en su concreci\u00f3n y magnitud.<\/p>\n<p>Pero antes de indagar por las dificultades entre ciencia y fe hemos de tomar conciencia de un hecho decisivo. La ciencia nos puede decir el qu\u00e9, c\u00f3mo y cu\u00e1ndo de los acontecimientos naturales. Pero no puede aportarnos el sentido \u00faltimo de la realidad ni su origen como \u00abobra del amor\u00bb. La fe, por el contrario, solo puede hablarnos del para qu\u00e9, del sentido \u00faltimo, de la raz\u00f3n de ser de la vida humana y de toda la creaci\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo entonces pretender que dos tipos de preguntas distintas entren en di\u00e1logo? De aqu\u00ed surgen las diferentes posturas en boga actualmente.<\/p>\n<p>Por una parte, tenemos aquellos que solo admiten una de esas preguntas -bien sean las preguntas cient\u00edficas o las preguntas religiosas- y no se interesan por las otras. Aunque esta postura evita el conflicto, no soluciona el problema frente al cual la mente humana exige un m\u00ednimo de respuestas y\/o de articulaci\u00f3n de los dos \u00e1mbitos. Por otra parte, encontramos los que tambi\u00e9n se colocan en uno de los dos horizontes pero no ignoran el contrario sino que, precisamente, se dedican a negarlo, con base en la postura que asumen.<\/p>\n<p>Esta postura provoca conflicto porque se ataca de frente la posici\u00f3n contraria. La teor\u00eda creacionista o el ate\u00edsmo cient\u00edfico responden a esta posibilidad. Aqu\u00ed naturalmente se encuentran los or\u00edgenes de los enfrentamientos irreconciliables que solo llevan a la violencia, a la intolerancia y al rechazo de unos frente a otros. Finalmente est\u00e1n los que buscando \u00abun punto de vista superior\u00bb\u00a0posibilitan el di\u00e1logo y, sin pretender unificar, aspiran a ofrecer una respuesta m\u00e1s amplia, integradora, que contribuya decisivamente al bien y a la verdad humana.<\/p>\n<p>John Haught se refiere a esta postura como una \u00abexplicaci\u00f3n escalonada\u00bb\u00a0que consiste en dar espacio a diferentes comprensiones de un mismo fen\u00f3meno. As\u00ed es posible dar una explicaci\u00f3n desde la ciencia y otra desde la teolog\u00eda, reconociendo sus diferencias pero buscando sus puntos de articulaci\u00f3n y complementaci\u00f3n. Puede que algunos se resistan a admitir esa explicaci\u00f3n escalonada pero estar\u00eda muy bien que, como personas creyentes, nos mostremos abiertos y receptivos a buscar caminos de respuesta, sabiendo que la explicaci\u00f3n cient\u00edfica aporta elementos que pueden ser integrados por la fe y que es responsabilidad nuestra asumirlos y promoverlos.<\/p>\n<p>Pero \u00bfqu\u00e9 es lo que en realidad se opone a la fe desde los descubrimientos modernos? Cabe anotar que no son los descubrimientos en s\u00ed, sino las consecuencias que se derivan de ellos. Fen\u00f3menos nuevos como la teor\u00eda del Big Bang, la evoluci\u00f3n, el c\u00f3digo gen\u00e9tico, el campo profundo de Hubble o los aspectos qu\u00edmicos de la mente no deber\u00edan inhabilitar la dimensi\u00f3n trascendente del ser humano sino, por el contrario, profundizar en ellos y ver la iluminaci\u00f3n que ofrecen a las preguntas sobre el origen y sentido del cosmos y de la vida, reconociendo que esos descubrimientos exigen m\u00e1s inteligencia y razonabilidad frente a todo lo creado. Sin embargo, muchos pretenden responder a estos interrogantes desde lo material, lo f\u00edsico, lo natural. Es decir, no admiten otra realidad m\u00e1s que la naturaleza sin dejar ning\u00fan espacio a lo divino. A eso se le llama\u00a0<em>naturalismo cient\u00edfico.\u00a0<\/em>De aqu\u00ed podemos afirmar con Haught: \u00abno es la ciencia, sino un tipo de naturalismo materialista frecuentemente confundido con ciencia, lo que entra en conflicto con las creencias del cristianismo y de otras religiones\u00bb.<\/p>\n<p>Pero precisamente aqu\u00ed est\u00e1 la parcialidad de este planteamiento cient\u00edfico, porque al no admitir otras causas m\u00e1s que las naturales para explicar la realidad se deja de lado el mundo ps\u00edquico y afectivo de los seres humanos y, m\u00e1s a\u00fan, la pregunta religiosa que, como pregunta leg\u00edtima, est\u00e1 inserta en el cuestionar humano. Por eso una \u00abteolog\u00eda de la naturaleza\u00bb\u00a0propone que hay m\u00e1s cosas en el mundo que lo que aparentemente se ve y la ciencia no puede abarcarlas todas.<\/p>\n<p>Este espacio es el que bien puede ocupar una teolog\u00eda, no porque se vayan a revelar cosas extraordinarias, sino porque en ese devenir natural, Dios se manifiesta y es la fe la que puede descubrir esa presencia en los mismos elementos en los que la ciencia descubre una causalidad y una transformaci\u00f3n natural. En otras palabras, la fe en el Dios creador no crece y madura negando los aportes de la ciencia sino descubri\u00e9ndolo en el desarrollo y progreso cient\u00edfico.<\/p>\n<p>La problem\u00e1tica que est\u00e1 en juego en esta dificultad de conciliar fe y ciencia radica en la imagen de Dios que tenemos. El relato b\u00edblico entendido literalmente, ha presentado un Dios todopoderoso capaz de separar las aguas y crear los cielos y los oc\u00e9anos, de hacer surgir la luz de la oscuridad, crear las estrellas y el firmamento y hacer brotar la vida en las diferentes especies.<\/p>\n<p>La imagen de un Dios todopoderoso ha sido la tentaci\u00f3n constante del pueblo elegido y solo la conversi\u00f3n hacia el verdadero Dios de Israel le ha permitido continuar su historia hasta nuestros d\u00edas. Ve\u00e1moslo brevemente. La imagen del Dios que salv\u00f3 al pueblo de Israel del poder de los egipcios entr\u00f3 en crisis con la experiencia del exilio. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 ese Dios fiel y bondadoso? \u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 con sus promesas y su poder? Parad\u00f3jicamente, es en el desierto donde el pueblo encuentra que el Dios que camina con ellos es el que acompa\u00f1a su historia y se hace nuevamente presente en la experiencia del exilio. Desde ah\u00ed se puede suspirar por la\u00a0<em>tierra prometida\u00a0<\/em>y se encuentran las fuerzas para continuar caminando hacia ella.<\/p>\n<p>Los desaf\u00edos que hoy lanza la ciencia moderna a la fe nos invitan a instalarnos en esa din\u00e1mica para\u00a0<em>salir bien librados\u00a0<\/em>de esta dificultad. Pero no es de extra\u00f1ar que nos sintamos en profunda crisis. \u00bfC\u00f3mo compaginar la fe en el Dios creador todopoderoso con la certeza de un cosmos y un desarrollo de la vida que est\u00e1 pudiendo ser develada y entendida? Las preguntas sobre el c\u00f3mo y cu\u00e1ndo parecen responderse. Pero no coinciden con los datos b\u00edblicos. No coinciden con la imagen de Dios que hizo el mundo de la nada y ahora simplemente acompa\u00f1a su devenir. La crisis es leg\u00edtima y es urgente encontrar el camino para responder de manera cre\u00edble y en sinton\u00eda con el mundo actual.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>La\u00a0<em>k\u00e9nosis\u00a0<\/em>como camino de encuentro entre fe y ciencia<\/strong><\/h2>\n<p>Seg\u00fan describimos en el apartado anterior, los descubrimientos de la ciencia tropiezan con la imagen de Dios todopoderoso creador del cielo y de la tierra que profesamos en el credo. A este Dios no le cabe la posibilidad de un universo inacabado, de una evoluci\u00f3n que supone \u00abel accidente, la selecci\u00f3n natural y un tiempo profundo\u00bb\u00a0como condiciones de desarrollo, ni una providencia divina que no puede intervenir directamente en su creaci\u00f3n para arreglar las imperfecciones humanas. Pero acaso, \u00bfno es ese mismo Dios b\u00edblico el Dios encarnado, hist\u00f3rico, capaz de salir de s\u00ed mismo, abajarse, vaciarse, de no retener su condici\u00f3n divina (Flp 2,5)? Esta es la argumentaci\u00f3n que pretendemos seguir aqu\u00ed apoy\u00e1ndonos en algunos autores que ven este camino como una manera posible de establecer dicho di\u00e1logo. Una breve presentaci\u00f3n de estos planteamientos, nos permitir\u00e1 realizar esta reflexi\u00f3n.<\/p>\n<h3><strong><em>Teolog\u00eda de la k\u00e9nosis de Cristo<\/em><\/strong><\/h3>\n<p>No pretendemos aqu\u00ed presentar esta teolog\u00eda de manera exhaustiva. Basta introducirnos en el tema siguiendo los planteamientos de J\u00fcrgen Moltmann\u00a0referidos directamente a plantear una relaci\u00f3n adecuada entre fe y ciencia. El texto b\u00edblico para referirnos a la\u00a0<em>k\u00e9nosis\u00a0<\/em>es Flp 2, 5-11 en el que se habla de la condici\u00f3n divina del Hijo de Dios en el cielo de la que se\u00a0<em>despoj\u00f3\u00a0<\/em>llegando a ser esclavo, crucificado en el G\u00f3lgota. No nos detendremos en los problemas exeg\u00e9ticos del texto\u00a0sino en las reflexiones teol\u00f3gicas sobre el mismo.<\/p>\n<p>En primer lugar, algunas escuelas de teolog\u00eda protestante entendieron el texto referido a las dos naturalezas de Cristo. La\u00a0<em>k\u00e9nosis\u00a0<\/em>significa en ese contexto que Cristo al hacerse hombre renuncia a sus atributos divinos -omnipotencia, omnipresencia, omnisciencia-haci\u00e9ndose como cualquier ser humano, pero dejando claro que esa renuncia solo afectaba a su naturaleza humana, no a la divina.<\/p>\n<p>Posteriormente, otras escuelas entendieron el texto referido a la misma condici\u00f3n divina, es decir, al Cristo en su hacerse humano, sustituyendo su naturaleza divina por la humana. Podemos imaginar la cantidad de problemas que estos planteamientos trajeron. Si el Hijo de Dios se hace humano \u00bfc\u00f3mo reconocerlo como Hijo de Dios?<\/p>\n<p>Hans Urs von Balthasar entendi\u00f3 la\u00a0<em>k\u00e9nosis\u00a0<\/em>no en el marco de la doctrina de las dos naturalezas sino en el contexto de la doctrina trinitaria. La naturaleza esencial del Hijo eterno es la del ser obediente al Padre, actitud que mantiene en su encarnaci\u00f3n al permanecer obediente hasta la cruz. Por tanto, en su condici\u00f3n de esclavo no oculta ni renuncia a su condici\u00f3n divina sino que la est\u00e1 revelando. La\u00a0<em>k\u00e9nosis\u00a0<\/em>\u00abno es una autolimitaci\u00f3n ni una autorrenuncia por parte de Dios sino que es la autorrealizaci\u00f3n de la autoentrega del Hijo al Padre en la vida trinitaria de Dios. En virtud del amor sin l\u00edmites, la vida \u00edntima de la Trinidad est\u00e1 marcada por la\u00a0<em>k\u00e9nosis\u00a0<\/em>rec\u00edproca de las personas divinas en su mutuo relacionarse\u00bb. Aunque esta interpretaci\u00f3n trinitaria de la\u00a0<em>K\u00e9nosis\u00a0<\/em>supera las interpretaciones de los kenotistas, no soluciona el problema de los atributos divinos con relaci\u00f3n al mundo -entendidos metaf\u00edsicamente- porque se queda en las relaciones intratrinitarias.<\/p>\n<p>La\u00a0<em>k\u00e9nosis\u00a0<\/em>vinculada a la creaci\u00f3n tambi\u00e9n se interpreta como acto de autohumillaci\u00f3n divina que culmina con el sometimiento de Cristo a la muerte en Cruz: \u00abLa\u00a0<em>k\u00e9nosis\u00a0<\/em>que alcanza su cl\u00edmax parad\u00f3jico en la cruz de Cristo, empez\u00f3 ya con la creaci\u00f3n del mundo\u00bb.<\/p>\n<p>La consecuencia l\u00f3gica de vincular la creaci\u00f3n a la\u00a0<em>k\u00e9nosis\u00a0<\/em>de Dios, es comprender que esa misma\u00a0<em>k\u00e9nosis\u00a0<\/em>sigue presente en toda la evoluci\u00f3n del mundo hasta su consumaci\u00f3n. Por eso no es incompatible pensar en un Dios omnipotente en su paciencia sufriente, es decir, en su amor. Esa paciencia de Dios es su\u00a0<em>poder y\u00a0<\/em>de esa manera es que sostiene el mundo con sus dificultades, contradicciones, conflictos, desarrollos.<\/p>\n<h3><strong><em>K\u00e9nosis como humildad de Dios<\/em><\/strong><\/h3>\n<p>La\u00a0<em>k\u00e9nosis\u00a0<\/em>divina, a la que hicimos referencia anteriormente, se puede entender no solamente referida a las personas y a la historia humana sino tambi\u00e9n a toda la creaci\u00f3n, posibilitando as\u00ed el di\u00e1logo con ese universo en desarrollo que hoy la ciencia nos revela.<\/p>\n<p>El primer tema que nos interesa frente a la creaci\u00f3n es el tema del poder. La creaci\u00f3n parece implicar un Dios todopoderoso. Sin embargo, la\u00a0<em>k\u00e9nosis\u00a0<\/em>divina nos muestra otra forma de poder: la del servicio y donaci\u00f3n, la de la humildad de Dios. Basta aqu\u00ed recordar la vida hist\u00f3rica de Jes\u00fas en servicio y entrega, de la que el himno a los Filipenses (2,5-11) hace menci\u00f3n.<\/p>\n<p>En segundo lugar hemos de abordar el misterio y preguntarnos: si la ciencia va mostrando el c\u00f3mo de la creaci\u00f3n \u00bfes posible mantener el sentido del misterio que implica la presencia divina? La perspectiva ken\u00f3tica nos invita a ese autovaciamiento para distinguir entre lo que no conocemos -objeto de la ciencia- de lo que es experiencia de misterio -objeto de la fe-. Es as\u00ed como el desarrollo de la ciencia va mostrando progresivamente la constituci\u00f3n y origen del universo.<\/p>\n<p>La evoluci\u00f3n y la Providencia divina tambi\u00e9n son aspectos que interesan en esta reflexi\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo compaginar la Providencia de Dios con la evoluci\u00f3n darwiniana que implica accidentes, selecci\u00f3n natural y tiempo profundo? El abajamiento de Dios permite tambi\u00e9n dar una respuesta: \u00abuna teolog\u00eda evolutiva debe retratar el abajamiento de Dios como la inserci\u00f3n en las camadas m\u00e1s profundas del proceso evolutivo, abrazando y sufriendo con toda la narrativa c\u00f3smica, no solo en los \u00faltimos cap\u00edtulos humanos\u00bb.<\/p>\n<p>Una creaci\u00f3n originalmente acabada es teol\u00f3gicamente inconcebible porque si Dios desde el inicio hubiera hecho un mundo perfecto, ese mundo ser\u00eda igual a Dios y, por tanto, no ser\u00eda una creaci\u00f3n. El mensaje radicalmente nuevo del evangelio es que el poder no significa capacidad de manipular sino amor que se dona y es ese amor el que hace posible una creaci\u00f3n de la que surge la libertad humana como respuesta a ese amor. La perfecci\u00f3n consiste, entonces, no en retornar a un estado ideal que se perdi\u00f3 por el mal humano, sino en un deseo de alcanzar una perfecci\u00f3n que se espera encontrar en un futuro posible.<\/p>\n<h3><strong><em>K\u00e9nosis como autolimitaci\u00f3n de Dios<\/em><\/strong><\/h3>\n<p>Si realmente pretendemos ser coherentes con un mundo que se desarrolla aut\u00f3nomamente, seg\u00fan los descubrimientos de la ciencia, hemos de postular un ser divino capaz de mantener la integridad de la naturaleza. Esto es lo que intenta Ian Barbour\u00a0al plantear un Dios que se autolimita, interviniendo en su creaci\u00f3n no desde fuera como se pensaba antes del desarrollo cient\u00edfico, sino a partir de las estructuras y energ\u00edas existentes en la misma creaci\u00f3n. Es decir, Dios act\u00faa sutilmente en cooperaci\u00f3n con las fuerzas y estructuras de la naturaleza m\u00e1s que interviniendo unilateralmente.<\/p>\n<p>Pero no solo el desarrollo de la creaci\u00f3n interpela la imagen del Dios que proclamamos. El mayor desaf\u00edo es explicar la existencia del mal y del sufrimiento presente no solo en los seres humanos sino en toda la realidad de los seres no humanos y, m\u00e1s a\u00fan, cuando lo constatamos como inherente al proceso evolutivo: \u00abLa historia evolutiva ha requerido lucha y competici\u00f3n, en la que una gran mayor\u00eda de especies han llegado a extinguirse\u00bb.<\/p>\n<h3><strong><em>K\u00e9nosis como asunci\u00f3n definitiva del sufrimiento implicado en la\u00a0<\/em><\/strong><strong><em>evoluci\u00f3n<\/em><\/strong><\/h3>\n<p>Como acabamos de se\u00f1alar, la cuesti\u00f3n del sufrimiento es una de las realidades que m\u00e1s golpean la imagen de Dios. Pero si, de alguna manera, el sufrimiento causado por el g\u00e9nero humano preserva la omnipotencia divina ya que es fruto de la libertad humana, el sufrimiento que implica la evoluci\u00f3n no parece tener la misma explicaci\u00f3n. M\u00e1s a\u00fan, ese sufrimiento es inherente al proceso evolutivo y no puede evitarse. \u00bfC\u00f3mo explicar entonces dicho sufrimiento? La autolimitaci\u00f3n divina, se\u00f1alada en el apartado anterior no resuelve el problema. Es necesario asumir que Dios acompa\u00f1a ese proceso evolutivo que tiene como constitutivo el sufrimiento.<\/p>\n<p>Arthur Peacocke muestra c\u00f3mo el sufrimiento es inherente a la creaci\u00f3n en proceso, al se\u00f1alar los cuatro rasgos m\u00e1s importantes del proceso evolutivo de la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica descubiertos por la ciencia actual: (1) continuidad y emergencia; (2) car\u00e1cter natural y cient\u00edfico; (3) complejidad, informaci\u00f3n, dolor, conciencia refleja; (4) car\u00e1cter costoso.<\/p>\n<p>En primer lugar, la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica es continua y pone de manifiesto la emergencia de nuevas formas de vida. Esto no solo fue afirmado por Darwin y Wallace sino que hoy la biolog\u00eda molecular lo reafirma con el descubrimiento de la universalidad para todos los organismos vivos del ADN, que ha permitido mostrar la lenta pero real continuidad de los procesos de la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica a lo largo de los casi tres mil millones de a\u00f1os a los que se remontan complejos macromoleculares de los que comenz\u00f3 a surgir alg\u00fan tipo de vida. Esos procesos pueden describirse tambi\u00e9n como manifestaciones de la emergencia, pues a lo largo del tiempo van apareciendo nuevas formas de materia y una jerarqu\u00eda en la organizaci\u00f3n de esas mismas formas. Por tanto, esta imagen din\u00e1mica de estructuras vivas implicadas en un cambio continuo y sin fin, \u00abexcluyen toda concepci\u00f3n est\u00e1tica del modo en que Dios da existencia a todas las cosas existentes y sigue sosteni\u00e9ndolas y manteni\u00e9ndolas en el ser (&#8230;). Toda noci\u00f3n de Dios como Creador deber\u00e1 ya afirmar que Dios est\u00e1 creando continuamente, dando de continuo la existencia a lo que es nuevo; que Dios es\u00a0<em>Semper Creator,\u00a0<\/em>que el mundo es una\u00a0<em>creatio continua<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>En segundo lugar, la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica procede naturalmente, es decir, con procesos accesibles e inteligibles gracias a la biolog\u00eda y a otras ciencias naturales. Esto significa que no hay necesidad de recurrir a Dios como una especie de factor adicional no accesible cient\u00edficamente que complemente los procesos creativos del mundo a los que Dios da ciertamente existencia, sino que esos mismos procesos son Dios mismo actuando como Creador. En esos procesos interviene el azar y las leyes naturales permitiendo que emerjan y evolucionen formas nuevas. Si todo estuviera regido por una ley estricta, prevalecer\u00eda un orden repetitivo y no creativo pero, por el contrario, es esa combinaci\u00f3n la que hace posible que exista un universo ordenado capaz de desarrollar en su interior nuevas formas de existencia. Las consecuencias derivadas de estos planteamientos son que Dios es el creador tanto de las leyes como del azar y \u00c9l mismo corre el riesgo implicado en el azar, al crear de esa manera.<\/p>\n<p>En tercer lugar, la ciencia se pregunta si se pueden encontrar algunas tendencias significativas en la evoluci\u00f3n. Cada vez se piensa menos en la evoluci\u00f3n como un \u00e1rbol en el que el ser humano est\u00e1 en la c\u00faspide para pensarla como \u00abun arbusto que se ramifica copiosamente y que es continuamente podado por el torvo podador que es la extinci\u00f3n, no una escala de progreso predecible\u00bb. M\u00e1s a\u00fan, se habla cada vez m\u00e1s de una creaci\u00f3n cuya finalidad no es el ser humano: \u00abSi la humanidad surgi\u00f3 solo ayer como una peque\u00f1a ramita de una rama de un \u00e1rbol floreciente, entonces la vida no puede, en ning\u00fan sentido genuino, existir para nosotros o debido a nosotros. Quiz\u00e1s \u00fanicamente somos una idea tard\u00eda, una especie de accidente c\u00f3smico, solo una frusler\u00eda en el \u00e1rbol de Navidad de la evoluci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>En cuarto lugar, \u00abla evoluci\u00f3n biol\u00f3gica es costosa, pues implica dolor, sufrimiento, depredaci\u00f3n y muerte\u00bb. El surgimiento de nuevos organismos precisa la muerte de otros: las plantas se alimentan de materiales inorg\u00e1nicos y los animales de las plantas y de otros animales. La cadena alimenticia y la necesidad de que desaparezcan modelos viejos para que surja lo nuevo es la l\u00f3gica de la evoluci\u00f3n, porque la vida nueva por la muerte antigua es inevitable en un mundo finito compuesto de sillares b\u00e1sicos comunes (\u00e1tomos, mol\u00e9culas, macromol\u00e9culas) que tienen propiedades fijas.<\/p>\n<p>La descripci\u00f3n de estos cuatro procesos que se pueden constatar en el desarrollo evolutivo, afectan la imagen de Dios que tenemos. Si el dolor, el sufrimiento y la muerte son inherentes a ella \u00bfno pod\u00eda el Creador idearse otra manera de crear que no implicara todas esas realidades negativas? Los datos biol\u00f3gicos nos permiten entender que no hay otra manera para que surja la vida y se mantenga la creaci\u00f3n continua. Si eso es as\u00ed, hay que afirmar respecto de Dios que est\u00e1 sufriendo en, con y bajo los procesos creativos del mundo con su costoso despliegue temporal.<\/p>\n<p>Pero en todo esto lo que se juega no es un sufrimiento destructivo sino un sufrimiento propio de quien ama. La afirmaci\u00f3n de que Dios es amor, se hace real en esta concepci\u00f3n de Dios a la luz de los datos de la evoluci\u00f3n, porque la creaci\u00f3n existe por el sufrimiento que resulta como fruto del poder creativo del amor. Y, en definitiva, esta conclusi\u00f3n no solo proviene de los datos de la ciencia sino que desde la misma fe en Jesucristo se corroboran: \u00abPues mientras \u00e9l vivi\u00f3 en la tierra fue muy vulnerable a los poderes que se agitaban a su alrededor, bajo los cuales acab\u00f3 sucumbiendo con terrible sufrimiento y, desde su punto de vista humano, en el abandono de una muerte tr\u00e1gica\u00bb.<\/p>\n<h3><strong><em>K\u00e9nosis como acci\u00f3n creadora<\/em><\/strong><\/h3>\n<p>Ya hablamos en el apartado sobre la humildad de Dios de la necesidad de abordar el tema del poder porque la creaci\u00f3n parece implicar un Dios todopoderoso. En ese apartado afirm\u00e1bamos que ese poder es en entrega y servicio, es decir, en actitud humilde testimoniada en la vida hist\u00f3rica de Jesucristo. Aqu\u00ed queremos seguir profundizando ese t\u00f3pico afirmando que el poder divino no puede separarse del amor ya que, por una parte, la creaci\u00f3n es obra de un poder que excede el poder de todas las creaturas, pero, por otra parte, eso no es suficiente porque es necesario hacerse la pregunta: \u00bfcu\u00e1l es el sentido de esta creaci\u00f3n? \u00bfPara qu\u00e9 Dios la cre\u00f3?<\/p>\n<p>La respuesta no puede ser otra que su amor infinito que excede las relaciones de las tres personas divinas y se proyecta sobre todo lo creado. Por tanto el poder y el amor est\u00e1n \u00edntimamente relacionados porque \u00abun amor sin poder ser\u00eda propio de un dios que fuese compasivo pero impotente espectador de la historia del mundo. El poder sin el amor corresponder\u00eda a un dios que fuese el tirano c\u00f3smico dominador y controlador implacable de toda la historia\u00bb.<\/p>\n<p>Tenemos que partir de la afirmaci\u00f3n ya repetida a lo largo de este escrito, de la evoluci\u00f3n del universo, de su ser una creaci\u00f3n en proceso: \u00abnosotros vivimos en un planeta de segunda generaci\u00f3n que gira alrededor de una estrella de segunda generaci\u00f3n, efectos uno y otra de la condensaci\u00f3n de nubes de gas y de los detritos de las explosiones de supernovas de la primera generaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Esta convicci\u00f3n de una creaci\u00f3n \u00abhaci\u00e9ndose\u00bb corrobora la idea de un Creador que le permite a su creaci\u00f3n \u00abhacerse a s\u00ed misma (&#8230;) el curso del despliegue de la creaci\u00f3n lo comparte Dios con sus creaturas, las cuales tienen, otorgados pero no dictados por \u00c9l, papeles que representar en su fecunda realizaci\u00f3n\u00bb. En otras palabras, lo que la teolog\u00eda actual intenta postular para responder al proceso evolutivo de la creaci\u00f3n es que junto a la\u00a0<em>creaci\u00f3n ex nihilo\u00a0<\/em>existe la\u00a0<em>creaci\u00f3n continua.\u00a0<\/em>La primera preserva la trascendencia de Dios la cual no puede ser puesta en cuesti\u00f3n si esperamos un destino final de la creaci\u00f3n distinto de la ruina total. La segunda nos permite poner en di\u00e1logo la ciencia y la fe, exigencia actual de la teolog\u00eda.<\/p>\n<h3><strong><em>La acci\u00f3n creadora de Dios abierta a la novedad<\/em><\/strong><\/h3>\n<p>Algunos autores proponen que la acci\u00f3n creadora de Dios est\u00e1 abierta a la novedad. Es decir, que el desarrollo evolutivo de la creaci\u00f3n puede traer realidades nuevas que ni el mismo Dios ha pensado de antemano. Para estos autores, \u00abDios no ha de estar siempre aburridamente restringido a no hacer nada nuevo\u00bb. Sea como sea, lo que podemos afirmar en este apartado es que la acci\u00f3n de Dios se ejerce en este proceso evolutivo de la creaci\u00f3n de manera ken\u00f3tica pero no por eso menos real.<\/p>\n<p>Todas estas afirmaciones, como ya dijimos, son b\u00fasquedas y posturas teol\u00f3gicas que est\u00e1n en debate y que no podemos concebir como plenamente aceptadas y, menos a\u00fan, incorporadas a la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre Dios como hechos ya dados. Responden a los planteamientos de los autores citados, con las propias reflexiones que ellos nos suscitan y, en ese sentido, las presentamos aqu\u00ed, con el \u00e1nimo de suscitar el debate y avanzar en la tarea que convoca a los te\u00f3logos y te\u00f3logas cuando se preguntan por el sentido de la creaci\u00f3n y la imagen de Dios que de ella se deriva.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<h2><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>El recorrido que hemos hecho ha respondido al deseo de comenzar a incursionar por estos nuevos caminos que hoy desaf\u00edan a la teolog\u00eda. Son muchas y profundas las reflexiones que ya se est\u00e1n elaborando a este prop\u00f3sito, pero no son f\u00e1ciles de integrar y menos de tener un criterio claro sobre la validez y veracidad de las mismas. Pero son pistas de reflexi\u00f3n que invitan a seguir buscando articulaci\u00f3n entre los desarrollos cient\u00edficos y la experiencia de fe y por tanto, es una tarea que no puede esquivarse.<\/p>\n<p>Definitivamente una visi\u00f3n cient\u00edfica del mundo ha de acompa\u00f1arnos en estos tiempos actuales para poder responder mejor a las exigencias de su devenir. En momentos en que estamos tomando conciencia sobre el deterioro del planeta, de la responsabilidad enorme que nos cobija de preservar la creaci\u00f3n para las generaciones futuras y de seguir avanzando en los descubrimientos para afrontar problemas tan reales como enfermedades y todo lo que impide el desarrollo pleno para favorecer la vida, la fe ha de prestar su servicio imprescindible en el compromiso con un futuro que creemos est\u00e1 en manos de Dios y de su providencia pero que reconocemos hoy como puesto tambi\u00e9n en nuestras manos para llevarlo a feliz t\u00e9rmino.<\/p>\n<p>Todas las explicaciones hechas a lo largo de este escrito sobre las posibilidades que ofrece la\u00a0<em>k\u00e9nosis\u00a0<\/em>divina para entender una creaci\u00f3n en proceso, iluminan de manera importante por d\u00f3nde ha de ir nuestra responsabilidad en esta empresa. Sin una actitud ken\u00f3tica como la del mismo Dios no podremos colaborar en esta creaci\u00f3n que tambi\u00e9n es nuestra, porque el ansia de poder, el rechazo a todo dolor y sufrimiento y la incapacidad de establecer relaciones de equidad con los seres animados e inanimados, ser\u00e1n impedimentos con los que tropezaremos irremediablemente. Sin embargo, precisamente en el cultivo de esa misma actitud y la petici\u00f3n confiada de la gracia divina para conseguirla, vislumbramos la esperanza de un futuro donde no solo Dios est\u00e9 creando continuamente, sino que los seres humanos nos dejemos crear y, al mismo tiempo, seamos colaboradores incondicionales de esa misma\u00a0<em>obra de amor.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Balthassar, Hans Urs von. \u00abEl misterio pascual\u00bb. En\u00a0<em>Mysterium Salutis,\u00a0<\/em>editado por Johannes Feiner y Magnus Lohrer. Madrid: Cristiandad, 1971: 143-331.<\/p>\n<p>Barbour, Ian G. \u00abEl poder divino: un enfoque procesual\u00bb. En\u00a0<em>La obra del amor. La creaci\u00f3n como k\u00e9nosis,\u00a0<\/em>editado por John Polk-inghrone. Navarra: Verbo Divino, 2001: 21-43.<\/p>\n<p>Brunner, Emil.\u00a0<em>Dogmatics.\u00a0<\/em>vol.2. Londres: Lutterwoerth Press, 1952.<\/p>\n<p>Coakley, Sarah. \u00abKenosis and Subversion: On the Repression of Vulnerability en Christian Feminist Writing\u00bb. En\u00a0<em>Swallowing a Fishbone? Feminist Theologians Debate Christianity,\u00a0<\/em>editado por Margaret Daphne Hampson. Londres: SPCK, 1996: 82-111.<\/p>\n<p>_____.\u00a0<em>\u00abK\u00e9nosis:\u00a0<\/em>significados teol\u00f3gicos y connotaciones de g\u00e9nero\u00bb. En\u00a0<em>La obra del amor. La creaci\u00f3n como k\u00e9nosis,\u00a0<\/em>editado por John Polkinghrone. Navarra: Verbo Divino, 2001: 247-267.<\/p>\n<p>Fee, Gordon D., (ed).\u00a0<em>Paul&#8217;s letter to the Philippians. The New International Commentary on the New Testament.\u00a0<\/em>Michigan: Wn.B. Eerdmans Publisching Co., 1995.<\/p>\n<p>Gould, Stephen J.\u00a0<em>La vida maravillosa: Burgess Shale y la naturaleza de la historia.\u00a0<\/em>Barcelona: Cr\u00edtica, 1991.<\/p>\n<p>Haught, John F.\u00a0<em>Cristianismo e ci\u00eancia. Para uma teologia da natureza.\u00a0<\/em>S\u00e3o Paulo: Paulinas, 2010.<\/p>\n<p>Hefner, Philip.\u00a0<em>The Human Factor.\u00a0<\/em>Minneapolis: Fortress Press, 1993.<\/p>\n<p>Lonergan, Bernard.\u00a0<em>M\u00e9todo en Teolog\u00eda.\u00a0<\/em>Salamanca: S\u00edgueme, 1994.<\/p>\n<p>_____.\u00a0<em>Insight: Estudio sobre la comprensi\u00f3n humana.\u00a0<\/em>Salamanca: S\u00edgueme, 1999.<\/p>\n<p>Moltmann, J\u00fcrgen. \u00abLa\u00a0<em>k\u00e9nosis\u00a0<\/em>divina en la creaci\u00f3n y consumaci\u00f3n del mundo\u00bb. En\u00a0<em>La obra del amor. La creaci\u00f3n como k\u00e9nosis,\u00a0<\/em>editado por John Polkinghrone. Navarra: Verbo Divino, 2008: 181-196.<\/p>\n<p>_____.\u00a0<em>God in Creation. A New Theology of Creation and the Spirit of God.\u00a0<\/em>San Francisco: Harper &amp; Row, 1985.<\/p>\n<p>Novoa, Amparo y V\u00e9lez, Consuelo. \u00abLa categor\u00eda\u00a0<em>K\u00e9nosis.\u00a0<\/em>Una lectura desde la perspectiva de g\u00e9nero\u00bb. En\u00a0<em>Theologica Xaveriana\u00a0<\/em>169, A\u00f1o 60\/1 (2010): 159-190.<\/p>\n<p>Peacocke, Arthur. \u00abEl coste de la nueva vida\u00bb En\u00a0<em>La obra del amor. La creaci\u00f3n como k\u00e9nosis,\u00a0<\/em>editado por John Polkinghrone. Navarra: Verbo Divino, 2001: 45-70.<\/p>\n<p>Polkinghorne, John C.\u00a0<em>Scientists and Theologians.\u00a0<\/em>Londres: SPCK (Society for promoting Christian Knowledge), 1996.<\/p>\n<p>_____. \u00abCreaci\u00f3n ken\u00f3tica y acci\u00f3n divina\u00bb. En\u00a0<em>La obra del amor. La creaci\u00f3n como k\u00e9nosis,\u00a0<\/em>editado por John Polkinghrone. Navarra: Verbo Divino, 2001: 127-146.<\/p>\n<p>Sch\u00fcssler Fiorenza, Elisabeth.\u00a0<em>Cristolog\u00eda feminista cr\u00edtica. Jes\u00fas, Hijo de Miriam, Profeta de la Sabidur\u00eda.\u00a0<\/em>Madrid: Trotta, 2000.<\/p>\n<p>Whitford, Margaret (ed.).\u00a0<em>The Irigaray Reader.\u00a0<\/em>Oxford: Blackwell, 1991.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Art\u00edculo elaborado por Carmen de San Rom\u00e1n Castro, Asociaci\u00f3n Interdisciplinar Jos\u00e9 de Acosta (ASINJA) y colaboradora de la C\u00e1tedra Francisco J. Ayala de Ciencia, Tecnolog\u00eda y Religi\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Carmen de San Rom\u00e1n Castro) Desde el punto de vista de la ciencia y de la tecnolog\u00eda, vivimos en un universo en proceso de cambio irreversible, de evoluci\u00f3n. Desde las tradiciones religiosas los creyentes se preguntan c\u00f3mo articular la imagen del Dios creador todopoderoso con los desarrollos cient\u00edficos. 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