{"id":6501,"date":"2022-02-02T07:00:53","date_gmt":"2022-02-02T06:00:53","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=6501"},"modified":"2022-02-04T12:07:50","modified_gmt":"2022-02-04T11:07:50","slug":"jose-gaos-critico-de-la-tecnocracia-la-aceleracion-y-la-cibernetica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=6501","title":{"rendered":"Jos\u00e9 Gaos: cr\u00edtico de la tecnocracia, la aceleraci\u00f3n y la cibern\u00e9tica"},"content":{"rendered":"<p><strong>(Por Jos\u00e9 Manuel Iglesias Granda) Jos\u00e9 Gaos (1900-1969) fue un fil\u00f3sofo de origen espa\u00f1ol aunque exiliado en M\u00e9xico despu\u00e9s de iniciarse la Guerra Civil espa\u00f1ola. Formado con Ortega, Morente o Zubiri, entre otros, se puede considerar como uno de los m\u00e1s destacados pensadores en lengua espa\u00f1ola de los \u00faltimos tiempos, con una ingente obra filos\u00f3fica. En este art\u00edculo nos centraremos en una de las facetas de Jos\u00e9 Gaos, que es la ser ser uno de los grandes cr\u00edticos de la t\u00e9cnica del \u00faltimo siglo y sus derivaciones.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>INTRODUCCI\u00d3N<\/strong><\/h2>\n<p>Es casi un t\u00f3pico o lugar com\u00fan la afirmaci\u00f3n de que Espa\u00f1a nunca ha sido un pa\u00eds a la vanguardia de la ciencia y de la t\u00e9cnica. Y la verdad es que no es un t\u00f3pico equivocado. La preocupaci\u00f3n por la ciencia no apareci\u00f3 en nuestro pa\u00eds hasta finales del siglo XIX; y lo hizo de manera problem\u00e1tica. O sea, en forma de una pol\u00e9mica que enfrent\u00f3 a dos facciones de intelectuales que debat\u00edan acaloradamente acerca de las razones de por qu\u00e9 en Espa\u00f1a no se hab\u00eda dado una eclosi\u00f3n de esta rama del conocimiento semejante a la acontecida en otros pa\u00edses europeos. Esta contienda pasar\u00eda en las p\u00e1ginas de nuestra historia con el nombre, como no pod\u00eda ser de otra manera, de <em>Pol\u00e9mica de la ciencia espa\u00f1ola <\/em>(Suances Marcos, 2006, pp. 161-205)<em>. <\/em><\/p>\n<p>Pasados los a\u00f1os, y mediando el florecimiento intelectual que supuso la llamada <em>Edad de plata de la cultura espa\u00f1ola, <\/em>todav\u00eda intelectuales de calado como Am\u00e9rico Castro (2013) seguir\u00e1n dando vueltas a esa peculiaridad hispana que hac\u00eda a nuestra civilizaci\u00f3n tan ajena al estudio planificado y sistem\u00e1tico que requiere el saber cient\u00edfico. No obstante, m\u00e1s all\u00e1 de las disquisiciones identitarias acerca de lo espa\u00f1ol o iberoamericano, no debemos olvidar que efectivamente en torno a la segunda d\u00e9cada del siglo XX se fue forjando una clase intelectual en Espa\u00f1a que, siendo del todo heterog\u00e9nea, coincid\u00eda claramente en la vocaci\u00f3n de equiparar a nuestro pa\u00eds con el resto de los europeos. Tambi\u00e9n en lo que a ciencia se refiere.<\/p>\n<p>Esta vocaci\u00f3n, muy arraigada en el institucionalismo, encontr\u00f3 cauces pol\u00edticos de realizaci\u00f3n en el proyecto democratizador de la II Rep\u00fablica. La preocupaci\u00f3n por el acceso a la educaci\u00f3n universal se junt\u00f3 con la de sentar las bases para la investigaci\u00f3n en ciencia y tecnolog\u00eda. En pocos a\u00f1os, la Junta a Ampliaci\u00f3n de Estudios \u2014de origen institucionalista\u2014 se diversific\u00f3 en el Instituto Ram\u00f3n y Cajal y en el Centro de Estudios Hist\u00f3ricos, entre otros. Estas instituciones impulsaron la formaci\u00f3n de m\u00faltiples cient\u00edficos espa\u00f1oles en el extranjero; gener\u00e1ndose as\u00ed unas plantillas de intelectuales in\u00e9ditas en la historia de Espa\u00f1a. A todo esto, hay que sumar el esplendor filos\u00f3fico que se viv\u00eda en la Universidad Central; donde Jos\u00e9 Ortega y Gasset, ayudado por Manuel Garc\u00eda Morente, sent\u00f3 las bases de la a posteriori conocida Escuela de Madrid, de la que formar\u00edan parte nombres como Mar\u00eda Zambrano, Juli\u00e1n Mar\u00edas o Luis Recasens Siches entre otros (Serrano Migall\u00f3n, 2009).<\/p>\n<figure id=\"attachment_6504\" aria-describedby=\"caption-attachment-6504\" style=\"width: 274px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-6504\" src=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2022\/01\/Sin-titulo-244x300.png\" alt=\"\" width=\"284\" height=\"349\" srcset=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2022\/01\/Sin-titulo-244x300.png 244w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2022\/01\/Sin-titulo.png 542w\" sizes=\"auto, (max-width: 284px) 100vw, 284px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-6504\" class=\"wp-caption-text\">Retrato Jos\u00e9 Gaos. Imagen procedente de la web de la UCM<\/figcaption><\/figure>\n<p>De todos, Jos\u00e9 Gaos ser\u00e1 el nombre con el que nos quedemos. Sin embargo, antes de introducirnos en su vida y en su obra, no podemos m\u00e1s que constatar que Espa\u00f1a \u2014o la civilizaci\u00f3n iberoamericana en general\u2014 no fueron de primeras el espacio m\u00e1s propicio para experimentar y contemplar la magnitud de la ciencia y de la t\u00e9cnica, as\u00ed como lo ambivalente de sus consecuencias. \u00bfTiene sentido, pues, estudiar una filosof\u00eda de la tecnolog\u00eda en espa\u00f1ol? \u00bfSi lo tiene habr\u00e1 de ser totalmente deudora de la experiencia en el extranjero de los espa\u00f1oles que la escribieron?<\/p>\n<p>A mi modo de ver, hay un hecho clave que coloca a Espa\u00f1a de manera indirecta en la escena internacional y que le hace experimentar, en primera persona, las consecuencias m\u00e1s dolorosas de la racionalidad tecnol\u00f3gica e instrumental, consolidada a ra\u00edz de la modernidad y de las revoluciones burguesas. Este hecho es la Guerra Civil, en lo que tuvo de antesala o prefiguraci\u00f3n de la II Guerra Mundial \u2014la mayor cristalizaci\u00f3n de la cara m\u00e1s amarga y oscura del proyecto ilustrado demo-liberal y progresista\u2014.<\/p>\n<p>En ese sentido, los intelectuales espa\u00f1oles que tuvieron la suerte de formarse fuera y de vivir el esplendor de la Edad de Plata, tambi\u00e9n tendr\u00e1n la oportunidad de experimentar en el exilio hasta d\u00f3nde los anhelos ilustrados camuflaban tambi\u00e9n la barbarie y el sufrimiento. Esto los llevar\u00e1 a desarrollar muy actuales reflexiones acerca de la modernidad, la racionalidad instrumental y sus m\u00e1s devastadoras consecuencias. Pudiendo establecerse, salvando las claras diferencias, algunos interesantes puentes entre sus ideas y las de otras corrientes filos\u00f3ficas como la Escuela de Frankfurt \u2014la cual, por otra parte, tambi\u00e9n se vio obligada a experimentar la persecuci\u00f3n y el exilio\u2014.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>JOS\u00c9 GAOS Y SU CR\u00cdTICA DE LA MODERNIDAD EN EL MARCO DE II GUERRA MUNDIAL<\/strong><\/h2>\n<p>Jos\u00e9 Gaos no fue de los deportados que vivieron su exilio de manera traum\u00e1tica. Su condici\u00f3n de rector de la Universidad Central, sumada a la de disc\u00edpulo del archiconocido Ortega y Gasset, hicieron que fuese recibido con todos los honores institucionales en M\u00e9xico. Pa\u00eds en el que, desde el principio, encontr\u00f3 unos recursos y una audiencia envidiables para desarrollar su proyecto intelectual. De esta manera, este pensador de or\u00edgenes asturianos lleg\u00f3 a acu\u00f1ar el t\u00e9rmino transtierro para referirse a su situaci\u00f3n. Se sent\u00eda arraigado en una nueva patria que tambi\u00e9n viv\u00eda como su hogar dada la gran continuidad que encontraba entre ella y su pa\u00eds de origen. Esos sentimientos le llevar\u00e1n a dedicar ingentes energ\u00edas a la tarea de replantear una filosof\u00eda en lengua espa\u00f1ola y de vivificar una comunidad iberoamericana de pensamiento.<\/p>\n<p>Ahora bien, en lo que toca a este art\u00edculo, y concretamente a la originalidad de Gaos en cuanto cr\u00edtico de la t\u00e9cnica en lengua espa\u00f1ola, cabe traer a colaci\u00f3n un curso del autor, dictado entre 1943 y 1944, y fraguado en el periodo de la II Guerra Mundial. Ah\u00ed, Gaos intenta realizar una ontolog\u00eda del presente que le toca vivir a partir de una reflexi\u00f3n sobre los acontecimientos historiogr\u00e1ficos que lo han propiciado. En este sentido, a poco que se avanza en la lectura del texto aparece una frase clave para comprender el diagn\u00f3stico que el transterrado pretende realizar de la modernidad. Somos \u2014afirma Gaos\u2014 \u201cUnos cat\u00f3licos irreligiosos por intermedio de la filosof\u00eda\u201d (Gaos, 1944, p. 4).<\/p>\n<p>Nuestro fil\u00f3sofo parte de la observaci\u00f3n de que la secularizaci\u00f3n es una de las notas caracter\u00edsticas del presente. El hombre actual \u2014heredero del moderno y consiguientemente del cristiano medieval\u2014 es una suerte de cristiano culturalmente hablando que ha perdido la referencia al otro mundo, a la alteridad divina. Las consecuencias de esto son may\u00fasculas para nuestro autor. La ausencia de Dios implica la desaparici\u00f3n de la intimidad personal y la disoluci\u00f3n del individuo en la comunidad, en una comunidad que debido a la ausencia de barreras entre lo \u00edntimo y lo p\u00fablico se vuelve totalitaria. No es dif\u00edcil caer en la cuenta que Gaos est\u00e1 pensando en las derivas que la secularizaci\u00f3n moderna ha tomado en la Alemania nazi, la Italia fascista o la Rusia bolchevique. Lo rese\u00f1able es la identificaci\u00f3n que hace entre la apertura a la trascendencia y las din\u00e1micas de conformaci\u00f3n del individuo \u2014a sus ojos, instancia \u00faltima de la apertura a lo divino y a la propia muerte (Gaos, 1944, p. 51)\u2014 y de la comunidad. La secularizaci\u00f3n implicar\u00eda, por tanto, la desaparici\u00f3n de esas din\u00e1micas y la transformaci\u00f3n de la humanidad en una comunidad totalitaria basada en la publicidad; una comunidad donde el <em>todos <\/em>sustituye definitivamente al <em>cada uno<\/em>.<\/p>\n<blockquote><p>El cristianismo entra\u00f1aba una parad\u00f3jica pero efectiva relaci\u00f3n entre una doble trascendencia y un individualismo. En el cristianismo hab\u00eda, sobre todo, la trascendencia del otro mundo y la otra vida a \u00e9stos. Pero la relaci\u00f3n con lo trascendente individuaba y hac\u00eda vivir en comuni\u00f3n a la vez: individuaba en cuanto \u00edntimamente imaginativa; hac\u00eda vivir en comuni\u00f3n en cuanto relaci\u00f3n de cada uno con <em>lo <\/em>otro trascendente, de todos con esto (p. 94, la negrita es m\u00eda).<\/p><\/blockquote>\n<p>Si atendemos a la frase clave antes se\u00f1alada, la filosof\u00eda \u2014o sea, la raz\u00f3n\u2014 ser\u00eda la causante de la p\u00e9rdida de esa relaci\u00f3n con el \u201cotro mundo\u201d tan relevante para Gaos. Ahora bien, nuestro fil\u00f3sofo es muy cauto a la hora de argumentar esta afirmaci\u00f3n; y para ello se vale de una interesante cr\u00edtica de la raz\u00f3n o de la filosof\u00eda. Por medio de esta cr\u00edtica, Gaos lleva a cabo un ejercicio en cierta medida parecido al que tambi\u00e9n se propone Heidegger (1994) a lo largo de la d\u00e9cada de los cuarenta. Gaos busca poner a la raz\u00f3n en su lugar, superarla (<em>\u00dcberwinden<\/em>) en tanto en cuanto intentar salir de su cerco o sombra; no con el fin de renegar de ella o de abolirla, pero s\u00ed con el de investigar su naturaleza y sus l\u00edmites, con el de diagnosticar sus m\u00e1s da\u00f1inas consecuencias y, as\u00ed, tratar de sobreponerse de ellas.<\/p>\n<p>Gaos lleva a cabo esta tarea a partir de un an\u00e1lisis fenomenol\u00f3gico de la raz\u00f3n filos\u00f3fica. Desde ah\u00ed, el fil\u00f3sofo asturiano cae en la cuenta de que la raz\u00f3n se fundamenta en un ejercicio \u2014forzado\u2014 de abstracci\u00f3n por medio del cual se pone el foco de la atenci\u00f3n en la intuici\u00f3n de esencias y evidencias, dejando de lado al conjunto del sujeto\u2026 al hombre de carne y hueso por decirlo con Unamuno. De esta manera, la raz\u00f3n se auto-limita dejando de lado no solo al resto del sujeto sino tambi\u00e9n a los otros, que pasan a convertirse en meros objetos suyos (Gaos, 1944, p. 153). As\u00ed pues, podemos decir que el ejercicio gaosiano sigue teniendo grandes paralelismos con la labor heideggeriana, quien en <em>\u00c9poca de la imagen del mundo <\/em>(2018), estudia precisamente como la evoluci\u00f3n de la racionalidad occidental \u2014la metaf\u00edsica en palabras de Heidegger\u2014 desemboca en el sujeto cartesiano y en la limitaci\u00f3n de la realidad a lo evidente para ese mismo sujeto.<\/p>\n<blockquote><p>La raz\u00f3n filos\u00f3fica se fundamenta en s\u00ed misma, a s\u00ed misma, fundamentando todas las dem\u00e1s cosas, al auto limitarse rigurosa, absolutamente, a ser intuici\u00f3n atenida a su propia evidencia (Gaos, 1944, p. 155).<\/p><\/blockquote>\n<p>Ahora bien, lo que nos interesa realmente son las consecuencias de esta racionalidad moderna sobre las personas en general y la sociedad en particular. Precisamente, eso es lo que tambi\u00e9n preocupa a Gaos. El inmanentismo moderno sustentado en la raz\u00f3n y en su pleno dominio (racionalismo) sobre todas las esferas de la vida implica, para nuestro autor, la desnaturalizaci\u00f3n del ser humano en su vertiente tanto individual como comunitaria. Por tanto, nuestro fil\u00f3sofo descubre as\u00ed una cara oculta en el proyecto emancipador moderno; sus anhelos de liberaci\u00f3n y humanismo esconden tambi\u00e9n unas consecuencias alienantes y deshumanizadoras. Consecuencias que se manifiestan sin ambages en los acontecimientos b\u00e9licos del siglo XX.\u00a0 Gaos \u2014que todav\u00eda no conoce la barbarie de Auschwitz\u2014 ejerce pues de maestro de la sospecha, de cr\u00edtico o <em>dial\u00e9ctico de la Ilustraci\u00f3n<\/em>; conectando, de esta manera, el totalitarismo y sus funestas derivas con la misma racionalidad occidental moderna, santo y se\u00f1a de la Ilustraci\u00f3n y de los reg\u00edmenes democr\u00e1ticos occidentales.<\/p>\n<p>Pero Gaos va a\u00fan m\u00e1s all\u00e1. Nuestro fil\u00f3sofo se pregunta tambi\u00e9n por las causas de ese predominio de la racionalidad moderna aun cuando de por s\u00ed implica un esfuerzo de abstracci\u00f3n por parte del sujeto. En este sentido, nuestro autor volcar\u00e1 la mirada a la ciencia y a la t\u00e9cnica; se\u00f1alando como detr\u00e1s de estas \u00faltimas subyace un af\u00e1n de manejo de la naturaleza f\u00edsica y humana. A su juicio, es la <strong>soberbia\u00a0<\/strong>la que impulsa al hombre a encumbrarse como due\u00f1o y se\u00f1or de todo y de todos, encontrando en la eficiencia de la raz\u00f3n tecno-cient\u00edfica el aliado m\u00e1s eficaz. El juicio de la ciencia que Gaos lleva a cabo en este curso es altamente severo. Su irrupci\u00f3n implica, a su modo de ver, la deshumanizaci\u00f3n del hombre y su regresi\u00f3n al \u00e1mbito de la materia, de lo puramente f\u00edsico.<\/p>\n<blockquote><p>La moderna ciencia f\u00edsica, en su m\u00e1s consciente y pleno creador y representante, en Galileo, [\u2026] se presenta como <em>renacimiento <\/em>de la <em>teor\u00eda pura o desinteresada de la antig\u00fcedad cl\u00e1sica<\/em>, pero, al an\u00e1lisis, se <em>revela<\/em>, como <em>creaci\u00f3n instrumental del af\u00e1n t\u00e9cnico<\/em>, esto es, de <em>manejo\u00a0<\/em>de la naturaleza <em>f\u00edsica\u00a0<\/em>y de <em>manejo similar\u00a0<\/em>de la naturaleza <em>humana\u00a0<\/em>por la <em>asimilaci\u00f3n\u00a0<\/em>de \u00e9sta a la f\u00edsica, que es af\u00e1n definitorio del hombre moderno [\u2026] el hombre, en la ra\u00edz de su creaci\u00f3n m\u00e1s alta y distintiva, la ciencia misma, e<strong>s asimilado al animal \u2014a la naturaleza f\u00edsica, a la facticidad material\u00a0<\/strong>(p. 184, la cursiva es de Gaos y la negrita m\u00eda).<\/p><\/blockquote>\n<p>Podr\u00eda decirse, pues, que para Gaos la racionalidad moderna \u2014y la ciencia y la t\u00e9cnica como sus m\u00e1s evidentes cristalizaciones\u2014 m\u00e1s que emancipar al hombre ha servido para convertirlo en siervo de sus propios impulsos, esto es, para hacerle retornar a su m\u00e1s primitiva animalidad. De esta manera, y dici\u00e9ndolo en pocas palabras, tenemos que lo m\u00e1s sublime de la cultura y la civilizaci\u00f3n se torna en instrumento para la deshumanizaci\u00f3n y la barbarie. Con esto, \u00bfes Gaos un reaccionario? \u00bfAns\u00eda un retorno a la cristiandad medieval, aquel periodo en el que ausentes la racionalidad filos\u00f3fica y cient\u00edfica primaba el fide\u00edsmo? A mi modo de ver no lo es, sino que m\u00e1s bien su pensamiento \u2014y concretamente este curso\u2014 ha de entenderse como un \u201cmomento cr\u00edtico\u201d o dial\u00e9ctico que trata de ajustar cuentas con la modernidad occidental a la vista de sus derivas, y de salvaguardar a la humanidad y a lo propiamente humano atendiendo a la totalidad de su ser y de su historia. M\u00e1s que seguir, pues, los dict\u00e1menes reduccionistas de la raz\u00f3n, Gaos propone fijar la atenci\u00f3n en lo espec\u00edficamente humano (las <em>exclusivas del hombre<\/em>) \u2026 aunque sean irracionales o irreductibles a evidencias y certezas. Solo desde esa perspectiva puede instaurarse un \u201cmomento constructivo\u201d en la filosof\u00eda. \u201cMomento\u201d que implicar\u00eda la deconstrucci\u00f3n del discurso racional dominante en busca de las reliquias de religi\u00f3n o de religiosidad, aut\u00e9nticas garantes de lo exclusivamente humano a pesar de \u2014o precisamente por\u2014 escapar de lo apresable o dominable por la raz\u00f3n. En pocas palabras, podemos afirmar que la cr\u00edtica de la modernidad que Gaos efect\u00faa en este texto se resume en la siguiente frase: el hombre se desnaturaliza y deshumaniza al racionalizarlo todo, incluida su propia exclusividad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>MECANIZACI\u00d3N Y DESAPARICI\u00d3N DE \u201cLO EXCLUSIVO\u201d HUMANO<\/strong><\/h2>\n<p>Casi treinta a\u00f1os m\u00e1s tarde, Gaos desarrollar\u00e1 con m\u00e1s detalle estas ideas en uno de sus libros principales: <em>Historia de nuestra idea del mundo<\/em>. De nuevo, en este trabajo, el autor vuelve a manifestar un claro intento de realizar una ontolog\u00eda de su presente; a partir de una interpretaci\u00f3n cr\u00edtica de la raz\u00f3n moderna y de un intento de trazar una genealog\u00eda de la misma partiendo de la Edad Media. Aqu\u00ed Gaos desarrollar\u00e1 con m\u00e1s detenimiento los principales hitos culturales que fueron prefigurando y consolidando la modernidad; centr\u00e1ndose de manera especial en la pareja formada por Galileo y Maquiavelo.<\/p>\n<p>En esta obra tard\u00eda, sigue presente con gran fuerza aquella idea desarrollada en el curso de 1944; la racionalidad moderna implica una regresi\u00f3n del hombre a sus dimensiones m\u00e1s puramente animales y materiales. No obstante, ahora Gaos ofrece una explicaci\u00f3n m\u00e1s profunda de este hecho. As\u00ed pues, nuestro intelectual pone el punto de mira en la reducci\u00f3n del conocimiento al paradigma cient\u00edfico-natural, seg\u00fan el cual la realidad es \u00fanicamente \u201clo formulable matem\u00e1ticamente de los fen\u00f3menos f\u00edsicos\u201d (Gaos, 1994, p. 445). Lo cual implica que solo ser\u00e1 considerado como real aquello que pueda reducirse en t\u00e9rminos de movimiento mec\u00e1nico.<\/p>\n<p>Esta reducci\u00f3n de la realidad a lo mec\u00e1nico estar\u00eda a la base de la regresi\u00f3n del hombre al estadio f\u00edsico \u2014el \u00fanico totalmente matematizable\u2014 y, consiguientemente, de la primac\u00eda de aquellas dimensiones suyas que se corresponden con esa dimensi\u00f3n. Y es que el nuevo paradigma epistemol\u00f3gico no solo implica la supresi\u00f3n de aquellos aspectos no matematizables o mecanizables de la existencia, sino tambi\u00e9n el predominio e incentivo de las que s\u00ed lo son. Se producir\u00eda as\u00ed una transmutaci\u00f3n de la naturaleza humana, un nuevo g\u00e9nero homo, cuya forma de estar en el mundo y de relacionarse con \u00e9l se basar\u00eda exclusivamente en la mecanizaci\u00f3n y matematizaci\u00f3n. Ahora bien, y esto tampoco es nuevo con relaci\u00f3n al curso anterior, el predominio de esta nueva racionalidad no es inocente; sino que descansa precisamente en su efectividad para controlar, transformar y explotar el mundo natural y humano.<\/p>\n<p>La modernidad tiene claras connotaciones f\u00e1usticas para Gaos. Implica un endiosamiento del hombre, que por medio de su actividad fren\u00e9tica busca demostrar y demostrarse que es el \u00fanico due\u00f1o del mundo. Del mundo de aqu\u00ed y ahora; ya que cualquier dimensi\u00f3n trascendente quedar\u00eda, de primeras, desterrada del nuevo paradigma del saber y el actuar. Ahora bien, si el personaje de Goethe hab\u00eda hecho un pacto con el diablo para alcanzar su fin, el hombre moderno a quien recurre es a la t\u00e9cnica. Ahora ya no es el diablo el que \u201cmaquina\u201d contra la humanidad, sino que es la propia humanidad \u201cmaquinizada\u201d y \u201cmecanizada\u201d \u2014gracias al efecto diab\u00f3lico de la t\u00e9cnica\u2014 la que se precipita por s\u00ed sola a su desastre (Gaos, 1994, 679).<\/p>\n<p>La reducci\u00f3n de todos los aspectos de la vida humana al movimiento de m\u00f3viles en el espacio (movimiento mec\u00e1nico) implica, para Gaos, una transmutaci\u00f3n de gran relevancia en el orden de lo cualitativo y de lo cuantitativo. Si la \u00fanica dimensi\u00f3n considerable es el movimiento mec\u00e1nico, la \u00fanica cualidad a tomar en consideraci\u00f3n ser\u00e1 la efectividad de ese movimiento. O sea, su rapidez. Este hecho hace, a ojos de nuestro fil\u00f3sofo, que la tecnificaci\u00f3n penetre todas las esferas de nuestra vida. No obstante, no cabe enga\u00f1arse; si penetra en la vida, lo hace porque antes se ha dado la transmutaci\u00f3n en el plano del conocimiento y de las ideas. As\u00ed pues, no es que lo cuantitativo destierre o elimine del mapa a lo cualitativo; sino que lo cuantitativo pasa a ser el paradigma de la cualidad. La ra\u00edz de la presencia constante de artefactos con una misi\u00f3n vehicular reside precisamente en esta transposici\u00f3n de t\u00e9rminos y es, para Gaos, la cristalizaci\u00f3n m\u00e1s evidente de una cultura que confunde la aceleraci\u00f3n de los procesos con la perfecci\u00f3n cualitativa.<\/p>\n<blockquote><p>En fin, una reflexi\u00f3n del todo general y a fondo del todo, a saber, sobre la esencia misma del artefacto, ense\u00f1a c\u00f3mo y por qu\u00e9 es, y no puede menos de ser, vehicular: los artefactos, todos, desde los m\u00e1s insignificantes de uso personal, hasta los m\u00e1s voluminosos y complicados de los servicios p\u00fablicos, [\u2026] son <em>instrumentos\u00a0<\/em>de los <em>\u00f3rganos\u00a0<\/em>del cuerpo humano para dotar a las funciones de \u00e9stos [\u2026] de una eficiencia de la que carecen naturalmente; <strong>ahora bien, ya las funciones del <em>cuerpo\u00a0<\/em>humano en s\u00ed mismas [\u2026] son reducibles a movimientos de m\u00f3viles en el espacio, que es lo que son los <em>veh\u00edculos, m\u00f3viles en el espacio\u00a0<\/em><\/strong>(Gaos, 1994, p. 664, la cursiva es de Gaos y la negrita m\u00eda).<\/p><\/blockquote>\n<p>En resumidas cuentas, el giro operado por Galileo sobre la manera que el hombre tiene de comprenderse a s\u00ed mismo y de comprender su presencia en el mundo es, para Gaos, la condici\u00f3n de posibilidad de la tecnificaci\u00f3n. No habr\u00eda tecnificaci\u00f3n si antes no se hubieran sentado las bases para ello, si la cuantificaci\u00f3n de la existencia no hubiese permeado en el n\u00facleo de lo humano. A sus ojos, es posible la sustituci\u00f3n del hombre por la m\u00e1quina porque \u00e9ste ya no aporta nada diferente con relaci\u00f3n a ella. O afinando m\u00e1s, porque nuestra civilizaci\u00f3n ya no busca aquello que el hombre aportaba y, por ello, le sirve con lo que la m\u00e1quina hace a una velocidad m\u00e1s elevada.<\/p>\n<blockquote><p>La condici\u00f3n de posibilidad del uso de artefactos, en \u00faltimo t\u00e9rmino de m\u00e1quinas, de cuerpos m\u00f3viles en el espacio, es la previa reducci\u00f3n de los movimientos de los \u00f3rganos corporales, m\u00f3viles en el espacio, a movimientos maquinales, o que, a pesar de ser naturales, en cuanto movimientos del cuerpo humano, resultan artificiosos o artificiales, en cuanto a su forma de ejecuci\u00f3n (Gaos, 1994, p. 674).<\/p><\/blockquote>\n<p>Vuelven a aflorar por tanto las ideas del texto del 1944. El hombre moderno se caracteriza por haber dejado de lado sus \u201cexclusivas\u201d, o sea, aquello que le hac\u00eda genuino y diferente con relaci\u00f3n a todo lo dem\u00e1s. El movimiento de la vida se reduce al de la pura materia\u2026 de tal forma que pareciera como si el hombre fuese v\u00edctima de una suerte de impulso de muerte \u2014dici\u00e9ndolo con Freud\u2014 que le hiciera tender fat\u00eddicamente a la realidad material que le precede y de la que procede, olvidando todo aquello que le hace distinto de ella. Pero no solo es cuesti\u00f3n de la mecanizaci\u00f3n. Esta desaparici\u00f3n de \u201clo exclusivo\u201d humano es una tendencia constante en todas las manifestaciones culturales de la modernidad. El darwinismo, el freudismo, el voluntarismo, el materialismo\u2026 no han hecho m\u00e1s que poner sobre la mesa \u2014raz\u00f3n en mano\u2014 que el hombre no es m\u00e1s que materia y que a la materia ha de volver. Se da pues una \u201cpreferencia por las verdades, las ideas deprimentes del hombre\u201d. O, dicho de otra manera, la raz\u00f3n por s\u00ed misma cuando se propone aprehender y comprender el conjunto de lo humano no es capaz m\u00e1s que de devaluarlo o empeque\u00f1ecerlo. Parece que Gaos nos est\u00e1 diciendo que la racionalizaci\u00f3n de lo humano \u2014tan exclusivo y sensible que solo puede ser acogido cuando <em>se da\u2014<\/em>implica su necesaria perversi\u00f3n.<\/p>\n<p>De esta manera, del anonadamiento de lo humano se transita al se\u00f1or\u00edo de la tecnocracia, que con poder incuestionable gestiona, ordena y explota a la realidad y al hombre. De nuevo aqu\u00ed resuena Heidegger (1994) y su concepci\u00f3n de la esencia de la t\u00e9cnica moderna (<em>das Gestell<\/em>) como la planificaci\u00f3n y ordenaci\u00f3n de la realidad en forma de \u201cexistencias\u201d (<em>Best\u00e4nde<\/em>) siempre dispuestas para su consumo y utilizaci\u00f3n. As\u00ed pues, el hombre vaciado de su exclusividad se convierte en un mero engranaje de un sistema totalmente ciego que no controla y que, volviendo al juego de palabras gaosiano, maquina eficazmente contra \u00e9l. Si la humanidad se hab\u00eda caracterizado, seg\u00fan Gaos, hasta el momento, por vivir de acuerdo a una idea del mundo que impregnaba y defin\u00eda todas sus manifestaciones vitales y culturales, ahora se da un tiempo de ceguera\u2026 ante el cual Gaos se pregunta si no proceder\u00e1 de que la vista ha dejado de ser el sentido primordial del hombre pasando ahora a ser sustituida por el tacto; el sentido ciego de la manipulaci\u00f3n y transformaci\u00f3n ciega de la materia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>CR\u00cdTICA DE LA ACELERACI\u00d3N Y DE LA CIBERN\u00c9TICA<\/strong><\/h2>\n<p>El conjunto de estas ideas lleva a Gaos a posicionarse ante dos fen\u00f3menos contempor\u00e1neos suyos que a d\u00eda de hoy revisten, si cabe, todav\u00eda una mayor actualidad. Estos son la aceleraci\u00f3n inherente a la vida moderna y la cibern\u00e9tica. Las agudas observaciones que nuestro intelectual desarrolla con relaci\u00f3n a estas cuestiones le convierten en todo un precedente para las m\u00faltiples reflexiones filos\u00f3ficas que se han venido desarrollando hasta la fecha.<\/p>\n<p>Con relaci\u00f3n a la aceleraci\u00f3n, el n\u00facleo de su cr\u00edtica radica precisamente en la mecanizaci\u00f3n de todos los aspectos de la vida humana de la que venimos hablando. La reducci\u00f3n de la existencia humana a lo meramente mec\u00e1nico implicaba una transmutaci\u00f3n en el orden de lo cualitativo y lo cuantitativo; de tal manera que lo segundo se convert\u00eda en paradigma de lo primero subsumiendo as\u00ed cualquier cualidad de otro orden. Esto tra\u00eda consigo, a su vez, la eclosi\u00f3n de una cultura que hac\u00eda equivaler la perfecci\u00f3n cualitativa a la aceleraci\u00f3n de los procesos; produciendo, de esta manera, la constante de la opci\u00f3n del ser humano por la aceleraci\u00f3n en lugar de por el retardo.<\/p>\n<p>Nuestro fil\u00f3sofo analiza como en la vida moderna la aceleraci\u00f3n se ha naturalizado de tal manera que parecer\u00eda ciencia ficci\u00f3n el pensar un mundo donde todo transcurriese lentamente o sin prisa. Ser\u00eda impensable volver a unas comunicaciones a velocidades inferiores a las que nos permiten los artefactos actuales al igual que tambi\u00e9n lo ser\u00eda una econom\u00eda ralentizada y enfocada \u00fanica y exclusivamente en las necesidades humanas b\u00e1sicas de alimentaci\u00f3n, vestido y vida digna. Ya est\u00e1 en nuestro ADN el viajar casi instant\u00e1neamente de un lugar a otro del globo, lo mismo que lo est\u00e1 el lidiar continuamente con nuevas necesidades creadas ex nihilo por los medios de comunicaci\u00f3n de masas, en aras a alimentar una econom\u00eda basada en la producci\u00f3n creciente y el \u201cdesarrollo ilimitado\u201d. Pero no solo eso, hoy tampoco nos conformar\u00edamos ya con hacer operaciones matem\u00e1ticas con l\u00e1piz y papel sin recurrir a la calculadora o con escribir un art\u00edculo a bol\u00edgrafo sin recurrir a un ordenador. Y no nos lo podemos imaginar, a ojos de Gaos, porque una de nuestras mayores preocupaciones inconscientes es la de no perder el tiempo.<\/p>\n<p>No es que Gaos reniegue de los avances t\u00e9cnicos y de las ventajas que indudablemente proporcionan a la humanidad; lo que nuestro intelectual hace es tratar de apuntar a las consecuencias antropol\u00f3gicas y filos\u00f3ficas del tipo de uso que hacemos de ellos. Y es que la cuesti\u00f3n no es ya que los avances t\u00e9cnicos nos permitan una vida mejor, sino que nos sumen en un desenfreno de velocidad y aceleraci\u00f3n que nos conduce a vaciar de significaci\u00f3n muchas de nuestras experiencias m\u00e1s genuinas y enriquecedoras. La aceleraci\u00f3n que penetra en todas las dimensiones de nuestra vida gracias a la t\u00e9cnica nos aleja de esos procesos intensos, lentos y paulatinos que cultivan nuestra vida interior. Por el contrario, nos convierte en amasijos de pasiones superficiales que no llegan a penetrar lo m\u00e1s m\u00ednimo en nosotros.<\/p>\n<blockquote><p>Rep\u00e1rese en que hay cosas humanas, y de las m\u00e1s importantes, de las m\u00e1s valiosas, al menos para los seres humanos de otros tiempos, a la que es tan esencial la lentitud, que sin ella dejan de existir (p. 677).<\/p><\/blockquote>\n<figure id=\"attachment_6507\" aria-describedby=\"caption-attachment-6507\" style=\"width: 502px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-6507\" src=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2022\/01\/Sin-titulo-1-300x200.png\" alt=\"\" width=\"512\" height=\"341\" srcset=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2022\/01\/Sin-titulo-1-300x200.png 300w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2022\/01\/Sin-titulo-1-768x512.png 768w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2022\/01\/Sin-titulo-1.png 886w\" sizes=\"auto, (max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-6507\" class=\"wp-caption-text\">Mural de Diego Rivera: \u00abEl hombre controlador del universo\u00bb. Dedicado al desarrollo de la t\u00e9cnica, el cual le caus\u00f3 gran impresi\u00f3n en su estancia en Estados Unidos. Imagen procedente de Wikipedia.<\/figcaption><\/figure>\n<p>En ese sentido, el fil\u00f3sofo asturiano se pregunta \u2014y he aqu\u00ed el n\u00facleo de su cr\u00edtica\u2014 acerca del porqu\u00e9 de nuestro miedo a perder el tiempo\u2026 acerca del significado \u00faltimo de la expresi\u00f3n \u201cperder el tiempo\u201d. \u00bfPor qu\u00e9 vivimos obsesionados por acumular emociones superficiales y somos tan reacios a vivir experiencias profundas y duraderas? \u00bfPor qu\u00e9 nos cansamos tan r\u00e1pido de todo que nos vemos obligados a picar constantemente en el anzuelo de consumismo y la producci\u00f3n desenfrenada?<\/p>\n<p>A sus ojos, hay opci\u00f3n moral e incluso metaf\u00edsica detr\u00e1s de todo esto. Y esta radica en la dimensi\u00f3n f\u00e1ustica del hombre moderno. El hombre moderno, para Gaos, es el primero que hace del movimiento en cuanto tal su propio hogar. El primero infatigable y que, consecuentemente, ya no busca el descanso y el reposo ni en esta vida ni en ninguna otra. Por eso, ya no necesita de Dios ni le asusta la idea de una actividad fren\u00e9tica e infinita (Gaos, 1994, p. 441); sino que ese frenes\u00ed constituye, m\u00e1s bien, la \u00fanica forma de eternidad que ans\u00eda\u2026 una eternidad que \u00e9l mismo puede procurarse estirando el tiempo a base de llenarlo con el mayor n\u00famero posible de actividades y emociones.<\/p>\n<p>Gaos contrasta de forma muy gr\u00e1fica esta manera moderna de entender la vida con la cl\u00e1sica cristiana del <em>homo viator <\/em>o la vida como viaje. Esta segunda implicaba comprender la existencia como un trayecto hacia una meta. El trayecto deb\u00eda ser vivido con intensidad de tal forma que sirviese como preparaci\u00f3n para la meta; mientras que la meta constitu\u00eda un fin \u00faltimo en s\u00ed misma capaz de satisfacer todos los anhelos y deseos que hubiesen quedado insatisfechos en la preparaci\u00f3n que constitu\u00eda el trayecto. Sin embargo, la vida moderna implica a su vez la anulaci\u00f3n del trayecto y de la meta. El hecho de buscar acumular el mayor n\u00famero de metas posible hace que \u00e9stas no se disfruten o vivan como lo que son, sino de manera transitoria y superficial. Por otro lado, la acumulaci\u00f3n de metas implica necesariamente la progresiva reducci\u00f3n \u2014hasta su desaparici\u00f3n\u2014 de los trayectos. De tal manera que, si seguimos con el paralelismo del viaje, el hombre moderno ser\u00eda un viajero que no se para en las metas y que recorre los trayectos a una velocidad que pr\u00e1cticamente los anula. En palabras de nuestro fil\u00f3sofo:<\/p>\n<blockquote><p>es como un veloc\u00edsimo sat\u00e9lite lunar, lun\u00e1tico, loco\u2026 no humano \u2014puramente maquinal, mec\u00e1nico, material\u2014 como ya hab\u00edamos encontrado, partiendo de la simple mecanizaci\u00f3n de los movimientos org\u00e1nicos (Gaos, 1994, p. 679).<\/p><\/blockquote>\n<p>Resumiendo, la aceleraci\u00f3n inherente al hombre moderno (f\u00e1ustico) redunda en la degradaci\u00f3n de la vida humana misma en lo que tiene \u201cexclusivo\u201d y particular. Pasa de ser un trayecto o un viaje hacia una meta a constituirse en uno hacia su propia auto-aniquilaci\u00f3n (Gaos, 1994, p. 681).<\/p>\n<p>Cuarenta a\u00f1os m\u00e1s tarde de la aparici\u00f3n de este texto gaosiano, en Alemania \u2014en el marco de la Teor\u00eda de Frankfurt\u2014, Hartmut Rosa desarrollar\u00e1 tambi\u00e9n una teor\u00eda de la aceleraci\u00f3n con ciertas similitudes con la gaosiana. A pesar de que el enfoque de Rosa es muy distinto del de Gaos. El primero se mueve en el marco de la teor\u00eda cr\u00edtica y el segundo lo hac\u00eda en el de la fenomenolog\u00eda y la hermen\u00e9utica. Pueden detectarse claros paralelismos entre las ideas de ambos autores. Cuestiones como la p\u00e9rdida de significaci\u00f3n del espacio, la depauperizaci\u00f3n de las relaciones sociales y de los modos de vida, la alienaci\u00f3n con respecto a las cosas \u2014marcada por la velocidad de consumo y la obsolescencia\u2014 o la alienaci\u00f3n con respecto a nuestras acciones y al propio tiempo \u2014que nos empuja a acumular vivencias superficiales y nos impide vivir experiencias profundas\u2014 son se\u00f1aladas por ambos. Sin embargo, el alem\u00e1n va m\u00e1s all\u00e1 que el fil\u00f3sofo espa\u00f1ol al profundizar de manera m\u00e1s sistem\u00e1tica en las ra\u00edces sociales del fen\u00f3meno (Rosa, 2010, pp. 40-55). Al igual que Gaos, Rosa reconoce un motor metaf\u00edsico de la aceleraci\u00f3n relacionado con la promesa de eternidad y con una suerte de secularizaci\u00f3n de la vida eterna; no obstante, apunta principalmente a un motor social determinado por un sistema de mercado competitivo en el cual las posiciones y el estatus son fruto de una constante negociaci\u00f3n competitiva.<\/p>\n<p>En busca de respuestas ante esta situaci\u00f3n, Rosa apunta a la necesidad de recuperar una relaci\u00f3n genuina entre el yo y el mundo. A sus ojos, el mundo se ha vuelto escurridizo y ha perdido su capacidad de responsividad. Por ello, se necesita resonancia con la realidad\u2026 o sea, recuperar alg\u00fan tipo de alteridad que interpele al ser humano (Rosa, 2010, pp. 177-185; 2019). Quiz\u00e1, estas ideas de Rosa no disten mucho de las gaosianas relativas al <em>homo viator\u00a0<\/em>y a la vida como viaje y no como producci\u00f3n\u2026 y de sus cr\u00edticas al inmanentismo f\u00e1ustico del hombre moderno (Gaos, 1994, pp. 440 y ss.). As\u00ed pues, los paralelismos entre ambos autores son significativos y ponen sobre la mesa la existencia de dos notables precedentes de las teor\u00edas de Rosa en el \u00e1mbito iberoamericano.<\/p>\n<p>Por otro lado, Gaos dedica tambi\u00e9n interesantes esfuerzos a analizar el \u2014por aquel entonces incipiente\u2014 fen\u00f3meno de la cibern\u00e9tica. Al igual que en el caso de la aceleraci\u00f3n, nuestro fil\u00f3sofo sit\u00faa la ra\u00edz de la cibern\u00e9tica en la mecanizaci\u00f3n inherente al hombre moderno. Ahora bien, en este caso, especialmente centrada en la vida mental de los individuos; si los artefactos implicaban la cuantificaci\u00f3n de la dimensi\u00f3n corporal, la cibern\u00e9tica hace lo propio con la dimensi\u00f3n comunicativa y mental. Sus principios fundamentales implican, a ojos de Gaos, la mecanizaci\u00f3n de la comunicaci\u00f3n humana y su consecuente degradaci\u00f3n. Los procesos humanos de comunicaci\u00f3n se tornan impersonales a la vez que todas sus manifestaciones particulares son clasificadas en funci\u00f3n de lenguajes artificiales pre-establecidos. Nuestro fil\u00f3sofo nos presenta as\u00ed un diagn\u00f3stico similar al que poco despu\u00e9s definir\u00e1 Habermas como erosi\u00f3n de la dimensi\u00f3n social y comunicativa bajo la presi\u00f3n de la dimensi\u00f3n t\u00e9cnica.<\/p>\n<p>Por lo tanto, la cibern\u00e9tica tiene, para Gaos, una dimensi\u00f3n pol\u00edtica importante. La regulaci\u00f3n de mensajes en funci\u00f3n de t\u00e9cnicas y di\u00e1logos prestablecidos afecta tanto a la esfera individual como a la colectiva. De esta manera, si la informaci\u00f3n abarca toda la cultura y la sociedad, la cibern\u00e9tica puede definirse como una disciplina de control universal. En este sentido, el espa\u00f1ol reflexiona acerca de las ideas de Norbert Wiener \u2014el padre de la cibern\u00e9tica\u2014 y alerta acerca de las peligrosas y deshumanizantes consecuencias que supondr\u00eda el hecho de que la cibern\u00e9tica subsumiese el \u00e1mbito pol\u00edtico, constituy\u00e9ndose en una suerte de \u201cmaquina de gobernar\u201d capaz de sustituir a las decisiones humanas.<\/p>\n<p>En esta direcci\u00f3n, Gaos est\u00e1 tambi\u00e9n muy cerca de diagnosticar uno de los principales desaf\u00edos de la humanidad actual. El de la cuantificaci\u00f3n de todas las dimensiones de la vida humana a fin de monitorizarlas, convertirlas en datos y as\u00ed ejercer un control sobre las conductas. Shoshana Zubboff (2018) \u2014una de las m\u00e1s pesimistas estudiosas del Big Data y la inteligencia artificial\u2014 aborda esta cuesti\u00f3n en un estudio donde nos advierte acerca del peligro que supone la ingenier\u00eda de datos para parcelas tan delicadas como las tocantes a la libertad y voluntad humanas. Aunque Gaos no podr\u00eda haber predicho la futura consolidaci\u00f3n de una nueva forma de capitalismo basada en la extracci\u00f3n de rendimiento a partir de la experiencia privada de los ciudadanos, s\u00ed que puede ser considerado un precedente de estudios como los de Zubboff al abordar el riesgo de la cibern\u00e9tica en cuanto agente deshumanizador de las esferas pol\u00edtica e individual. A fin de cuentas, \u00bfel uso de datos para predecir conductas e influir de esta manera en la sociedad no tiene mucho que ver con esa \u201cm\u00e1quina de gobernar\u201d que teorizaba Wiener y que tanto escandalizaba a Gaos?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>CONCLUSIONES<\/strong><\/h2>\n<p>Jos\u00e9 Gaos fue un fil\u00f3sofo prol\u00edfico, con una obra que trata m\u00faltiples temas de \u00edndole muy diversa. Sin embargo, uno que ha sido poco estudiado hasta el momento es su cr\u00edtica de la tecnolog\u00eda; o concretamente, su cr\u00edtica de la tecnocracia, la aceleraci\u00f3n y la cibern\u00e9tica.<\/p>\n<p>Como se ha tratado de poner de manifiesto, la lectura que Gaos hace de estos fen\u00f3menos tan actuales est\u00e1 \u00edntimamente relacionada con su comprensi\u00f3n de la modernidad. El espa\u00f1ol fue un intelectual marcado por la experiencia de la guerra, en su caso de la guerra civil espa\u00f1ola. No obstante, si se considera a esta \u00faltima como un precedente del conflicto b\u00e9lico de la II Guerra Mundial, bien puede decirse que nuestro fil\u00f3sofo puede contarse entre los tantos muchos intelectuales que tuvieron que hacerse cargo del fracaso del proyecto emancipador moderno que supuso el belicoso siglo XX.<\/p>\n<p>Posiblemente, este hecho le lleva a la necesidad de estudiar cr\u00edticamente la modernidad; a fin de liberarse de su mitificaci\u00f3n y de afrontar sus consecuencias. No fue un reaccionario, por tanto, sino un dial\u00e9ctico. Un pensador que muy posiblemente sinti\u00f3 el deber de contribuir a diagnosticar las fallas del proyecto moderno y a contraponerlo con las formas de vida pre-modernas.<\/p>\n<p>En este trabajo se hizo ver unas de sus preocupaciones principales: el hecho de que el hombre moderno estaba sumido en un proceso de retroceso a la materia y de abandono de sus \u201cexclusivas\u201d, de aquello que la hac\u00eda genuinamente humano. Podemos decir que Gaos fue, por tanto, un entusiasta defensor de la singularidad del hombre en medio de todo lo existente. Se trata de un postulado, pues no existe consenso acerca la cuesti\u00f3n; y precisamente, la tendencia de la raz\u00f3n moderna a abandonar tal concepci\u00f3n de lo humano, ser\u00e1 una de las cr\u00edticas m\u00e1s reiterativas que podamos encontrar en Gaos.<\/p>\n<p>En este trabajo hemos tratado de exponer las ra\u00edces de ese abandono de lo \u201cexclusivo humano\u201d, centr\u00e1ndonos principalmente en las ideas de Gaos acerca de la mecanizaci\u00f3n. No obstante, tambi\u00e9n hemos querido centrarnos en dos aspectos de la cr\u00edtica gaosiana de la t\u00e9cnica que le hacen un digno precedente de muchos de los trabajos que hoy d\u00eda podemos leer en las revistas especializadas de filosof\u00eda. Estas son sus cr\u00edticas de la aceleraci\u00f3n y la cibern\u00e9tica.<\/p>\n<p>Con relaci\u00f3n a la cr\u00edtica de la aceleraci\u00f3n, Gaos se\u00f1ala la devaluaci\u00f3n de la experiencia que supone la prisa y la tendencia a la acumulaci\u00f3n constante de experiencias superficiales. Alude tambi\u00e9n a una supuesta causa metaf\u00edsica relativa a esta cuesti\u00f3n, relacionada con el inmanentismo del hombre f\u00e1ustico, basada en un inmanentismo en que priman la actividad constante y el movimiento frente al reposo, como ejes fundamentales de la existencia.<\/p>\n<p>En lo que toca a la cibern\u00e9tica, nuestro intelectual pone sobre la mesa como la mecanizaci\u00f3n de la vida afecta tambi\u00e9n a la dimensi\u00f3n mental y comunicativa. Gener\u00e1ndose as\u00ed una din\u00e1mica de cuantificaci\u00f3n y monitorizaci\u00f3n de la experiencia humana; ambas adem\u00e1s con una clara proyecci\u00f3n en la dimensi\u00f3n pol\u00edtica y en la consiguiente erosi\u00f3n de los sistemas democr\u00e1ticos. As\u00ed pues, para concluir, no cabe m\u00e1s que resaltar el inter\u00e9s de las reflexiones de Gaos tanto por su actualidad como por la originalidad y rigor de sus an\u00e1lisis.<\/p>\n<h4>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/h4>\n<p>Serrano Migall\u00f3n, F., <em>La inteligencia peregrina, <\/em>M\u00e9xico: FCE, 2009.<\/p>\n<p>Gaos, J., <em>Curso de Metaf\u00edsica de 1944, <\/em>trabajo in\u00e9dito.<\/p>\n<p>Gaos, J., \u201cHistoria de nuestra idea del mundo\u201d, en <em>Obras Completas XIV<\/em>, M\u00e9xico D.F.:1994.<\/p>\n<p>Heidegger, M., <em>Conferencias y art\u00edculos<\/em>, Barcelona: Serbal, 1944.<\/p>\n<p>Heidegger, M., <em>Caminos del Bosque<\/em>, Madrid: Alianza, 2017.<\/p>\n<p>Rosa, H., <em>Alienaci\u00f3n y aceleraci\u00f3n: hacia una teor\u00eda cr\u00edtica de la aceleraci\u00f3n<\/em>, Madrid: Katz, 2016.<\/p>\n<p>Rosa, H., <em>Resonancia, una sociolog\u00eda de la relaci\u00f3n con el medio<\/em>, Madrid: Katz, 2019.<\/p>\n<p>Suances Marcos, M., <em>Historia del Pensamiento Espa\u00f1ol Contempor\u00e1neo, <\/em>Madrid: S\u00edntesis, 2006.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Art\u00edculo elaborado por Jos\u00e9 Manuel Iglesias Granda, investigador contratado FPU del Instituto de Filosof\u00eda del CSIC.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Jos\u00e9 Manuel Iglesias Granda) Jos\u00e9 Gaos (1900-1969) fue un fil\u00f3sofo de origen espa\u00f1ol aunque exiliado en M\u00e9xico despu\u00e9s de iniciarse la Guerra Civil espa\u00f1ola. Formado con Ortega, Morente o Zubiri, entre otros, se puede considerar como uno de los m\u00e1s destacados pensadores en lengua espa\u00f1ola de los \u00faltimos tiempos, con una ingente obra filos\u00f3fica. &#8230; <a title=\"Jos\u00e9 Gaos: cr\u00edtico de la tecnocracia, la aceleraci\u00f3n y la cibern\u00e9tica\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=6501\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Jos\u00e9 Gaos: cr\u00edtico de la tecnocracia, la aceleraci\u00f3n y la cibern\u00e9tica\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":6522,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[145],"tags":[1137,1140,361,1134,187,1143,912,281],"class_list":["post-6501","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura-tecnologica-etica-y-teologia","tag-aceleracion","tag-cibernetica","tag-filosofia","tag-gaos","tag-modernidad","tag-ortega-y-gasset","tag-tecnica","tag-tecnocracia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6501","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6501"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6501\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6537,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6501\/revisions\/6537"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/6522"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6501"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6501"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6501"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}