{"id":6074,"date":"2021-06-30T07:00:15","date_gmt":"2021-06-30T05:00:15","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=6074"},"modified":"2021-06-18T10:18:03","modified_gmt":"2021-06-18T08:18:03","slug":"una-critica-de-las-ideas-de-yuval-noah-harari-parte-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=6074","title":{"rendered":"Una cr\u00edtica de las ideas de Yuval Noah Harari (Parte 2)"},"content":{"rendered":"<div><b>(Por Carlos Beorlegui) Este art\u00edculo constituye la segunda parte de un an\u00e1lisis de la obra del medi\u00e1tico escritor Yuval Noah Harari, cuya primera parte publicamos hace unas semanas. Porque, como dec\u00edamos, los textos de Harari producen una serie de sentimientos que van de la <i>admiraci\u00f3n\u00a0<\/i>a la <i>perplejidad<\/i>. En esta ocasi\u00f3n reflexionamos de forma cr\u00edtica sobre algunas de sus aportaciones m\u00e1s relevantes.\u00a0<\/b><\/div>\n<div><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>Las debilidades y contradicciones de Harari:\u00a0<\/strong><strong>entre determinismo y responsabilidad \u00e9tica<\/strong><\/h2>\n<p>Los planteamientos de Harari, y otros muchos pensadores, sobre la libertad y el ser humano no son demasiado originales, resultando muy similares a los que defend\u00edan los estructuralistas de la segunda mitad del siglo pasado.<\/p>\n<p>Aunque el trasfondo te\u00f3rico sea, claro est\u00e1, muy diferente. Si el descubrimiento de la dimensi\u00f3n estructural de la realidad llev\u00f3 a L\u00e9vi-Strauss, Foucaul, Althusser, Lacan y otros a defender que son las estructuras (sean gen\u00e9ticas, m\u00edticas, epistemes hist\u00f3ricas, pol\u00edticas, econ\u00f3micas, inconscientes, etc.) los verdaderos actores de las acciones humanas, y las que marcan el rumbo de la historia (\u201cson los mitos los que hablan a trav\u00e9s de los humanos, no \u00e9stos los que lo hacen a trav\u00e9s de los mitos\u201d, dec\u00eda Cl. L\u00e9vi-Strauss), puesto que \u201cel hombre ha muerto\u201d, \u201ces un invento reciente\u201d (Foucault), en el an\u00e1lisis de Harari son ahora los algoritmos, las estructuras gen\u00e9ticas y cerebrales, y el entrelazamiento de los datos, los aut\u00e9nticos sujetos de la historia humana. De ah\u00ed que el humanismo, basado en la centralidad del individuo aut\u00f3nomo y libre, tiene que ser sustituido por la interconexi\u00f3n autom\u00e1tica e impersonal de los datos, el data\u00edsmo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>Los defensores de la libertad<\/strong><\/h2>\n<p>En la discusi\u00f3n entre los defensores de la libertad y del determinismo, qued\u00f3 claro desde Kant que la evidencia de la libertad o del determinismo no se resuelve en el \u00e1mbito de las evidencias emp\u00edricas, sino en el terreno de la filosof\u00eda, de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica. Siempre les cabe a los deterministas la acusaci\u00f3n de autoenga\u00f1o frente a la defensa de la libertad.<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que, a la hora de analizar la conducta de los humanos, en el estudio del entrelazamiento de causas y efectos que conforman la estructura conductual, no aparece como dato evidente la libertad, siendo leg\u00edtimo para el estudioso de la conducta defender lo que se denomina un determinismo metodol\u00f3gico. En definitiva, no se puede demostrar emp\u00edricamente ni la libertad ni el determinismo.<\/p>\n<p>Tan s\u00f3lo se advierte en la autoevidencia personal de nuestra toma de decisiones, y en el di\u00e1logo interpersonal con otros sujetos \u00e9ticos. De tal forma que, si realizamos un an\u00e1lisis filos\u00f3fico cr\u00edtico de ambas posturas, se pueden advertir las m\u00faltiples deficiencias te\u00f3ricas de los deterministas, postura con la que coincide Harari <a name=\"_ednref1\"><\/a>[i].<\/p>\n<p>Centr\u00e1ndome s\u00f3lo en las m\u00e1s gruesas y evidentes, resulta claro, para empezar, que, como indica I. Berlin <a name=\"_ednref2\"><\/a>[ii], hay una absoluta incompatibilidad entre \u00e9tica y determinismo. Las valoraciones \u00e9ticas s\u00f3lo tienen sentido si aceptamos la tesis de la libeertad; en caso contrario, tendr\u00edamos que dejar claro que, cuando definimos algo como bueno o malo, injusto, inhumano, etc., lo decimos s\u00f3lo en sentido anal\u00f3gico y figurado, pero sin considerarlo real.<\/p>\n<p>Pero si analizamos los textos de Harari, advertimos que se da una clara ambig\u00fcedad entre sus descripciones de la realidad (libertad secuestrada, \u201chackeada\u201d y difuminada, como consecuencia de haber descubierto la ausencia de libertad) y sus apelaciones posteriores a la responsabilidad sobre el futuro de la humanidad. Es la misma ambig\u00fcedad que se advierte en otros autores, como Einstein, al defender al mismo tiempo afirmaciones deterministas <a name=\"_ednref3\"><\/a>[iii], con otras que apelan a la responsabilidad de los humanos ante los grandes problemas que nos acechan de cara al futuro <a name=\"_ednref4\"><\/a>[iv].<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>Las cr\u00edticas al determinismo y hackeo de la libertad<\/strong><\/h2>\n<p>Si no somos libres, porque estamos determinados y \u201chackeados\u201d por entidades externas, sean humanas o m\u00e1quinas inteligentes, o tambi\u00e9n porque hemos descubierto que no somos m\u00e1s que organismos vivos regidos ciegamente por estructuras y algoritmos gen\u00e9ticos y cerebrales, \u00bfpor qu\u00e9 seguir reflexionando sobre la historia de la humanidad y sobre nuestro presente y futuro en clave de valoraciones \u00e9ticas, como si la orientaci\u00f3n de la sociedad humana dependiera de nuestras decisiones?<\/p>\n<p>Por otro lado, muchos deterministas (un caso ejemplar pueden ser los conductistas Watson y Skinner <a name=\"_ednref5\"><\/a>[v]) caen en el error de dividir impl\u00edcitamente a la humanidad en dos tipos de humanos: la masa ignorante y determinada, y una \u00e9lite inteligente (en la que se da por hecho que se encuentran los te\u00f3ricos programadores) totalmente libre y due\u00f1a de su vida y la de los dem\u00e1s. Se trata de un elitismo antropol\u00f3gico y \u00e9tico que no se sostiene por ning\u00fan lado, basado en una contradicci\u00f3n evidente.<\/p>\n<p>Dejar de lado las valoraciones \u00e9ticas (s\u00f3lo aceptables, si defendemos la libertad) supone reinterpretar de forma radicalmente distinta tanto la historia humana, as\u00ed como el presente y el futuro. No tiene sentido pensar que, en el pasado, como piensa Harari, el ser humano se ha interpretado en clave humanista y libre, y a partir de ahora tengamos que hacerlo en clave de aut\u00f3matas dominados por los datos y los algoritmos, en funci\u00f3n de lo que parece que nos dicen algunas ciencias.<\/p>\n<p>Los determinismos neurobiol\u00f3gicos se han mostrado claramente inconsistentes, para la mayor\u00eda de los estudiosos <a name=\"_ednref6\"><\/a>[vi]. Una cosa es que advirtamos que nuestra libertad es limitada, y se halla permanente en peligro, y otra, declararla inexistente y considerarnos sujetos sin ninguna responsabilidad sobre nuestras decisiones y la historia humana. No hay que confundir entre determinismo y libertad limitada, situada, la \u00fanica que tenemos los humanos <a name=\"_ednref7\"><\/a>[vii].<\/p>\n<p>Por otro lado, se da una contradicci\u00f3n interna a la hora de querer el determinista argumentar su postura: se supone que, en el ejercicio de defender su opini\u00f3n ante otra persona, da por hecho o presupone que el ejercicio de la argumentaci\u00f3n se da en un horizonte de libertad, desde el que ambos interlocutores se sit\u00faan. Y se considera l\u00f3gico que el determinista espere que su interlocutor le d\u00e9 la raz\u00f3n, o se la niegue, desde la libertad: nadie desea dialogar con un robot que le da la raz\u00f3n, porque le han programado para ello, aunque ni entienda nada de lo que ha escuchado.<\/p>\n<p>As\u00ed, el uso de la racionalidad humana (que es racionalidad comunicativa) presupone un horizonte de libertad de todos los interlocutores. De ah\u00ed que autoconsciencia, racionalidad y libertad vienen a ser caras complementarias de la mente humana. No podemos estar hablando de libertad o determinismo, como si fu\u00e9ramos zombis pensantes pero determinados. Por tanto, es posible que estemos determinados, pero ello ser\u00e1 porque s\u00ed, como dec\u00eda Popper, al margen y por encima de la l\u00f3gica con la que el determinista defiende su postura. Y si los que creemos que somos libres no somos m\u00e1s que el producto de un autoenga\u00f1o, \u00bfpor qu\u00e9 raz\u00f3n no podemos decir al rev\u00e9s: los enga\u00f1ados son los que creen que estamos determinados?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong><em>Las fragilidades del determinismo humano<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>Eso supone igualmente que el determinismo tiene que negarse a entender lo humano como una tarea de autorrealizaci\u00f3n personal, asumiendo por el contrario que cada individuo es el resultado exclusivo de mecanismos naturales, entrelazados con factores azarosos. Y lo mismo tendr\u00edamos que decir de las sociedades humanas y del sentido de la historia. En la apertura y plasticidad de los acontecimientos humanos no tendr\u00edan peso, en consecuencia, las decisiones humanas, sino las ciegas leyes del universo, mezcla de rigidez y de aleatoriedad.<\/p>\n<p>En consecuencia, y mirado desde la sociolog\u00eda del conocimiento, ya sea el determinismo verdadero o falso, no puede quitarse de encima ser visto como una justificaci\u00f3n ideol\u00f3gica de la situaci\u00f3n social establecida y de cualquier r\u00e9gimen autoritario, puesto que supone aceptar las cosas como son, sin poder culpar a nadie de lo que consideremos incorrecto, malo, injusto e inhumano.<\/p>\n<p>Los determinismos, a la hora de construir el sentido de la realidad humana, priman y absolutizan uno de los tres elementos o\u00a0<em>a prioris\u00a0<\/em>que constituyen la articulaci\u00f3n del sentido tal y como lo entiende P. Ricoeur en su cr\u00edtica a los estructuralismos <a name=\"_ednref8\"><\/a>[viii].<\/p>\n<p>Para el hermeneuta franc\u00e9s, el sentido de lo humano se articula en la confluencia de tres dimensiones o aprioris: la objetiva, la subjetiva y la interpersonal, dimensiones que coinciden con los tres aspectos del lenguaje humano: la sintaxis, la sem\u00e1ntica y la pragm\u00e1tica.<\/p>\n<p>Las leyes de la realidad objetiva (a priori objetivo), as\u00ed como las de la sintaxis del lenguaje, se complementan en lo humano con la subjetividad, aut\u00f3noma y libre, pero no al margen de ese suelo objetivo y sint\u00e1ctico. Los individuos somos aut\u00f3nomos y libres, no al margen, ni a pesar de la realidad f\u00edsica, gen\u00e9tica o cerebral, sino precisamente apoyados en ella.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong><em>Cuando el lenguaje es una trampa<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>Es lo que nos ocurre a los humanos, cuando hablamos un lenguaje, o cuando jugamos al ajedrez o a cualquier otro juego: conjugamos el respeto a las leyes de la sintaxis y de la sem\u00e1ntica (o a las reglas del juego correspondiente) con la absoluta libertad para expresar cualquier idea que se nos ocurra. Es lo que Kant planteaba al hacer referencia a la paloma que est\u00e1 volando: el aire que la envuelve y la sostiene no es un obst\u00e1culo a su vuelo, sino la condici\u00f3n de posibilidad del mismo.<\/p>\n<p>Y las dos dimensiones, la objetiva (sintaxis del lenguaje o leyes de la realidad f\u00edsica y biol\u00f3gica) y la subjetiva (autonom\u00eda del sujeto) se complementan con la dimensi\u00f3n interpersonal, la dimensi\u00f3n pragm\u00e1tica del lenguaje. No es cierto, como pretenden los estructuralistas y los deterministas gen\u00e9ticos o cerebrales, que el sujeto queda absorbido y diluido en las estructuras o la sintaxis ling\u00fc\u00edstica (ellas se expresar\u00edan, seg\u00fan ellos, a trav\u00e9s del sujeto, que, aunque se cree aut\u00f3nomo, no lo es), sino que el sujeto utiliza y se apoya en las estructuras ling\u00fc\u00edsticas para hablar; al igual que utilizamos el cerebro para pensar, pero no somos un mero altavoz impersonal de nuestro cerebro.<\/p>\n<p>El lenguaje, y el sentido de la realidad humana, es el resultado de la conjunci\u00f3n de sujetos aut\u00f3nomos y libres con el soporte de la sintaxis\/sem\u00e1ntica que nos aporta el lenguaje; al igual que nuestras acciones son el resultado de las decisiones de una mente autoconsciente y libre que necesita de su cuerpo para andar, respirar, ver, decidir y actuar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>M\u00e1s all\u00e1 de la dicotom\u00eda de la mente <\/strong><\/h2>\n<p>Eso supone ir m\u00e1s all\u00e1 de la dicotom\u00eda te\u00f3rica sobre la filosof\u00eda de la mente, en la que se hallan anclados muchos te\u00f3ricos, entre ellos el propio Harari. Para ellos, parece que hay que elegir necesariamente uno de estos dos extremos: o se acepta el reduccionismo biol\u00f3gico (la mente es el cerebro) o hay que defender el dualismo espiritualista (mente y cerebro ser\u00edan dos sustancias distintas, con la dificultad que supone mostrar su mutua relaci\u00f3n).<\/p>\n<p>Frente a esos dos extremos, nos queda la postura m\u00e1s f\u00e9rtil y acertada, el <em>emergentismo<\/em><a name=\"_ednref9\"><\/a>[ix]: la mente humana es el resultado tanto de una continuidad evolutiva con las especies anteriores, como de un salto emergente que supone una nueva estructuraci\u00f3n de lo mental, salto que ha dotado a la mente humana de sus cualidades espec\u00edficas: autoconciencia, libertad, pensamiento simb\u00f3lico, lenguaje y capacidad de abrirse al \u00e1mbito filos\u00f3fico, metaf\u00edsico, est\u00e9tico y religioso. Y a quienes consideran que defender el emergentismo supone admitir la ingerencia de acciones m\u00edsticas y milagreras, hay que hacerles ver que la historia del universo, y de la vida en nuestro planeta, est\u00e1 llena de fen\u00f3menos emergentes <a name=\"_ednref10\"><\/a>[x], empezando por la electr\u00f3lisis y siguiendo por la conformaci\u00f3n de cualquier estructura o nueva especie vegetal o animal.<\/p>\n<p>En esos fen\u00f3menos se manifiesta el hecho de que una estructura nueva resultante posee al menos una propiedad nueva, que no pose\u00edan las partes de esa estructura <a name=\"_ednref11\"><\/a>[xi]. De ah\u00ed que, para el emergentismo, las peculiaridades de la mente humana, en su individualidad e irrepetibilidad, son consecuencia de una nueva estructuraci\u00f3n del cerebro, resultado de un largo proceso evolutivo <a name=\"_ednref12\"><\/a>[xii]. La especie humana sit\u00faa ah\u00ed su singularidad, sin apartarla, sino conjug\u00e1ndola, del conjunto de procesos gen\u00e9ticos, cerebrales y biol\u00f3gicos en general, procesos que conforman la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica <a name=\"_ednref13\"><\/a>[xiii].<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong><em>Lo objetivo, lo subjetivo y lo social de la libertad humana<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>En definitiva, lo que parece m\u00e1s evidente es que la libertad humana es una s\u00edntesis o equilibrio entre tres dimensiones: la objetiva, la subjetiva y la social o interpersonal <a name=\"_ednref14\"><\/a>[xiv]. Los humanos no ser\u00edamos libres sin nuestra constituci\u00f3n gen\u00e9tica, biol\u00f3gica y cerebral (dimensi\u00f3n objetiva), que ha dado de s\u00ed una nueva estructuraci\u00f3n biol\u00f3gica (cuya pieza clave es el cerebro, pero no s\u00f3lo), que hace emerger la mente humana (dimensi\u00f3n personal o individual), mente que no puede ser entendida en toda su profundidad si se la estudia al margen del horizonte de las relaciones interpersonales y sociales, culturales <a name=\"_ednref15\"><\/a>[xv].<\/p>\n<p>Olvidar cualquiera de estas tres dimensiones supone empobrecer y no entender la complejidad de la mente y de la realidad humana: ni nos reducimos a ser un organismo regido por las leyes f\u00edsicas del cerebro, ni somos un ente espiritual que utiliza desde fuera el cuerpo para sus prop\u00f3sitos, ni tampoco un mero reflejo de las influencias sociales y culturales. Somos la conjugaci\u00f3n de estos tres elementos o dimensiones, que en cada individuo se entrelazan de forma personal e irrepetible.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong><em>El simplismo de las tesis de Harari<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>De ah\u00ed que las tesis de Harari resulten muy simplistas. Son muy positivos sus an\u00e1lisis que hemos situado bajo el ep\u00edgrafe de \u201clibertad secuestrada\u201d, puesto que resulta preocupante advertir en qu\u00e9 medida estamos siendo empujados hacia una sociedad que trata de manipularnos y decirnos lo que tenemos que hacer y c\u00f3mo vivir.<\/p>\n<p>Pero eso no implica tener que negar la libertad humana, sino advertir los profundos recortes en su ejercicio. Y lo mismo cabe decir en relaci\u00f3n a las advertencias sobre las posibilidades cada vez m\u00e1s claras de que nuestras mentes puedan ser \u201chackeadas\u201d: ello no supone que no tengamos libertad, sino que, al mismo tiempo que las nuevas tecnolog\u00edas nos prestan instrumentos para conocernos mejor y servirnos de ellos para muchas actividades, pueden ser utilizadas tambi\u00e9n para nuestro sometimiento y recorte de libertades.<\/p>\n<p>Pero eso no debiera ser motivo para negar la libertad, sino m\u00e1s bien un acicate para luchar contra los peligros, al mismo tiempo que tenemos que valorar y defender las potencialidades que nos aportan. Estas limitaciones o peligros para nuestra libertad no la suprimen, sino que la limitan y la ponen en peligro. Todos estos avances tecnol\u00f3gicos no nos determinan, sino que nos condicionan y recortan la libertad.<\/p>\n<p>Ahora bien, la principal cr\u00edtica a la idea de libertad que defiende Harari proviene de considerar que nuestra mente es s\u00f3lo un mito, un autoenga\u00f1o para creernos que somos libres, sin serlo realmente, ya que nos limitar\u00edamos, como hemos o\u00eddo decir a Harari, a ser unos organismos vivos regidos por estructuras biol\u00f3gicas y algoritmos de informaci\u00f3n gen\u00e9tica que se desarrollan e interact\u00faan de forma impersonal e inconsciente.<\/p>\n<p>Volvemos a decir, frente a esto, que se trata de afirmaciones que no se sostienen ni se demuestran. La evidencia subjetiva de todos nosotros nos muestra que somos capaces de decidir entre diversas alternativas de acci\u00f3n, m\u00e1s todav\u00eda cuando se halla en juego elecciones de tipo \u00e9tico: elegir entre lo que consideramos bien o mal <a name=\"_ednref16\"><\/a>[xvi].<\/p>\n<p>Si el determinista afirma que esas evidencias son un autoenga\u00f1o, reduci\u00e9ndose a una estrategia de la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica para ayudarnos a sobrevivir, habr\u00eda que responderle, en primer lugar, que la evoluci\u00f3n estar\u00eda actuando en su contra programando entes que en vez de reflejar fielmente la realidad estar\u00edan primando m\u00e1s bien estrategias de autoenga\u00f1o; y, por otro lado, si el defensor de la libertad se autoenga\u00f1a, \u00bfc\u00f3mo estamos tan seguros de que no es un autoenga\u00f1o precisamente la creencia en que estamos determinados? <a name=\"_ednref17\"><\/a>[xvii]<\/p>\n<p>Ya he dicho que ni la libertad ni el determinismo se demuestran en el nivel de las evidencias emp\u00edricas, pero considero que la defensa de la libertad se halla m\u00e1s de acuerdo con las evidencias individuales e interpersonales de los humanos, y con el \u00e1mbito del mundo de la vida que se halla al fondo de la racionalidad humana <a name=\"_ednref18\"><\/a>[xviii].<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>Una perspectiva cr\u00edtica a las tesis de Harari<\/strong><\/h2>\n<p>Y, para terminar, ya hemos hecho referencia a que, aunque hay motivos m\u00e1s que suficientes, si nos atenemos a las afirmaciones de sus diversos libros y entrevistas, para situar a Harari en el \u00e1mbito del determinismo y la negaci\u00f3n de la libertad, no es tan claro que defienda estas posturas, puesto que recoge y se hace eco tambi\u00e9n de los muchos interrogantes y cr\u00edticas que a las posturas que parece defender, se pueden plantear.<\/p>\n<p>Parece m\u00e1s bien que se trata de una ambig\u00fcedad que no favorece demasiado la reflexi\u00f3n seria y objetiva sobre la realidad de los humanos, tanto en su dimensi\u00f3n individual como social. Mi reflexi\u00f3n se limita a defender que, si Harari es partidario de alg\u00fan tipo de determinismo, no presenta razones de peso para admitirlo.<\/p>\n<p>Y si entiende que el ser humano tiene que mirar cr\u00edticamente estas previsiones, para enfrentarse a ellas, estar\u00eda situ\u00e1ndose en una postura contradictoria, pretendiendo no haber problema entre el determinismo y la responsabilidad \u00e9tica.<\/p>\n<p>En definitiva, las reflexiones que acabamos de hacer sobre la libertad nos muestran que, aunque la libertad no se pueda demostrar de forma emp\u00edrica y contundente, constituye uno de los ingredientes b\u00e1sicos que definen nuestra condici\u00f3n, de tal forma que sin la libertad no se entiende nada de lo humano. Es lo que le argumenta D. Quijote a Sancho en las palabras que hemos situado al inicio de la primera parte de nuestro an\u00e1lisis de la obra de Harari.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>Conclusiones<\/strong><\/h2>\n<p>Tras una mirada global al pensamiento de Harari, tenemos que concluir que no presenta sobre este punto demasiada originalidad.<\/p>\n<p>Recoge, por un lado, las precauciones de los cr\u00edticos que analizan las hondas repercusiones que para el futuro de los humanos suponen los acelerados avances de las nuevas tecnolog\u00edas, avances que van a suponer serios recortes a las libertades individuales.<\/p>\n<p>Por otro lado, cuando se pone a reflexionar sobre el fondo \u00faltimo del libre albedr\u00edo, se sit\u00faa del lado de los determinismos cient\u00edficos del presente, sobre todo los neurobiol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, cae en las mismas contradicciones y ambig\u00fcedades que la mayor\u00eda de los defensores de tales determinismos: o bien mezcla y confunde dificultades y recortes a la libertad con la postura determinista; o bien no tiene inconveniente en compaginar determinismo y responsabilidad \u00e9tica.<\/p>\n<p>De este modo, no acaba el lector de tener clara cu\u00e1l es la postura \u00faltima a la que se adscribe Harari, conllevando esta ambig\u00fcedad tambi\u00e9n una gran indefinici\u00f3n sobre el ideal \u00faltimo de lo humano que maneja el intelectual israel\u00ed: el humanismo, que considera superado o superable, o el trans-humanismo ut\u00f3pico, o el data\u00edsmo, superador de todo vestigio de individualidad irrepetible de lo humano. El ser humano parece, en \u00faltimo t\u00e9rmino, diluido en medio de los algoritmos y piezas entrelazadas a que parece reducirse la concepci\u00f3n mecanicista del universo que parece tener de fondo.<\/p>\n<p>Parece que la subjetividad humana y su individualidad queda diluida en ese juego de relaciones mec\u00e1nicas y algoritmos, olvid\u00e1ndose de las otras dos dimensiones: la personal y la interpersonal y social.<\/p>\n<p>Con todo, en algunos momentos parece ser consciente de que la esencia \u00faltima de la conciencia nos sobrepasa y tenemos que aceptar que \u201csabemos poqu\u00edsimo de la mente humana\u201d <a name=\"_ednref19\"><\/a>[xix], teniendo por delante una larga y ardua tarea para avanzar en ese develamiento.<\/p>\n<p>Pero esa honda ignorancia constituye m\u00e1s bien para Harari un <em>problema <\/em>de corte m\u00e1s bien cient\u00edfico (que hoy ignoramos, pero que no tardaremos en descubrir), sin que parezca considerar tal ignorancia como el acercamiento a un <em>misterio<\/em>que nos sobrepasa, y que nos abre a entender lo m\u00e1s esencial y profundo de lo humano como algo que nos supera, una apertura a la dimensi\u00f3n metaf\u00edsica y trascendente de lo humano y de la realidad en su conjunto, y que la ciencia nunca podr\u00e1 responder, siendo \u00e9sta una cuesti\u00f3n espec\u00edfica de la filosof\u00eda y de la metaf\u00edsica. Aunque, por otro lado, la propia metaf\u00edsica tendr\u00e1 que limitarse a mantenerla siempre abierta, sin pretender responderla nunca del todo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Notas<\/b><\/p>\n<p><a name=\"_edn1\"><\/a>[i]Cfr. BEORLEGUI, C., <em>Llamados a ser libres<\/em>. <em>Las dimensiones antropol\u00f3gicas de la libertad<\/em>, San Salvador, Ediciones UCA, 2019, cap. 3, \u201cValoraci\u00f3n cr\u00edtica de los determinismos\u201d (en fase de publicaci\u00f3n); Id., <em>Antropolog\u00eda filos\u00f3fica. Dimensiones de la realidad humana<\/em>, Madrid\/Bilbao, UPCO\/Universidad de Deusto, 2016, cap. 5\u00ba, \u201cLa libertad\u201d.<\/p>\n<p><a name=\"_edn2\"><\/a>[ii]Cfr. BERLIN, I., <em>Libertad y necesidad en la hist\u00f3rica, <\/em>Madrid, Revista de Occidente, 1974: \u201cHay algunos t\u00e9rminos que, si tom\u00e1semos en serio el determinismo, ya no deber\u00edamos usar m\u00e1s, o usarlos en un sentido especial, como cuando hablamos de brujas o de dioses del Olimpo. Ideas tales como las de justicia, equidad, merecimiento y honradez, tendr\u00edan que ser desde luego reexaminadas, si es que hubiese que mantenerlas vivas y no hubiese que relegarlas a representar el papel de ficciones descartadas, imaginaciones que la marcha de la raz\u00f3n ha hecho inofensivas, y mitos poderosos de nuestra juventud irracional, que el progreso del conocimiento ha hecho a\u00f1icos, o en todo caso ha convertido en realidades inocuas\u201d (p. 11).<\/p>\n<p><a name=\"_edn3\"><\/a>[iii]En sus escritos filos\u00f3ficos, Einstein mezcla afirmaciones de creencia en el determinismo con otras de clara defensa de la libertad y responsabilidad. Como prueba de la primera postura: \u201cNo creo en absoluto en la libertad del hombre en un sentido filos\u00f3fico. Actuamos bajo presiones externas y por necesidades internas. La frase de Schopenhauer: \u201cUn hombre puede hacer lo que quiere, pero no puede querer lo que quiere\u201d, me bast\u00f3 desde mi juventud. Me ha servido de consuelo, tanto al ver como al sufrir las durezas de la vida, y ha sido para m\u00ed una fuente inagotable de tolerancia. Ha aliviado ese sentido de responsabilidad que tantas veces puede volverse una traba, y me ayud\u00f3 a no tomarme demasiado en serio, ni a m\u00ed mismo ni a los dem\u00e1s. As\u00ed, pues, veo la vida con humor\u201d: <em>Mi visi\u00f3n del mundo<\/em>, Barcelona, Tusquets, 1980, pp. 9.10.<\/p>\n<p><a name=\"_edn4\"><\/a>[iv]\u201cLa coacci\u00f3n exterior puede atenuar en cierto grado la responsabilidad del individuo, pero nunca le disculpar\u00e1 del todo. Esta interpretaci\u00f3n es la que ha primado en los procesos de N\u00fcremberg. Ahora bien, lo valioso de nuestras instituciones, leyes y costumbres radica en que salen de la recta conciencia de innumerables individuos. Y es que toda reforma moral resulta impotente si no es asumida por individuos vivos, movidos por la responsabilidad. Por eso, el esfuerzo por despertar el sentido de responsabilidad moral en el individuo es un importante servicio para la colectividad en conjunto\u201d: EINSTEIN, o.c., p. 18.<\/p>\n<p><a name=\"_edn5\"><\/a>[v]Wattson afirmaba que, si pon\u00edan a su cuidado un grupo de ni\u00f1os, pod\u00eda hacer de ellos santos o pecadores, dependiendo del entorno en que los educara. Y Skinner elabora en su libro <em>Walden dos<\/em>(ver datos) una utop\u00eda en la describe un plan para moldear a los reci\u00e9n nacidos y convertirlos en el tipo de humanos que desee el programador.<\/p>\n<p><a name=\"_edn6\"><\/a>[vi]Cfr. BEORLEGUI, C., <em>Llamados a ser libres<\/em>, o.c., cap. 3, \u201cLos determinismos neurobiol\u00f3gicos\u201d.<\/p>\n<p><a name=\"_edn7\"><\/a>[vii]Cfr. Ib\u00eddem, cap. 4.<\/p>\n<p><a name=\"_edn8\"><\/a>[viii]Cfr. RICOEUR, P., <em>El conflicto de interpretaciones<\/em>, Buenos Aires, Megal\u00f3polis, 1969.<\/p>\n<p><a name=\"_edn9\"><\/a>[ix]Cfr. BEORLEGUI, C., \u201cLos emergentismos sist\u00e9micos: un modelo fruct\u00edfero para el problema mente-cuerpo\u201d, <em>Pensamiento<\/em>, 62(2006), n\u00ba 234, 391-439.<\/p>\n<p><a name=\"_edn10\"><\/a>[x]Cfr. JOHNSON, S., <em>Sistemas emergentes. O qu\u00e9 tienen en com\u00fan hormigas, neuronas y software<\/em>, Madrid\/M\u00e9xico, Turner\/FCE, 2003; LAUGHLIN, R. B., Un universo diferente. La reinvenci\u00f3n de la f\u00edsica en la edad de la emergencia, Buenos Aires, Katz, 2007; SEARLE, J., <em>El misterio de la conciencia<\/em>, Barcelona, Paid\u00f3s, 2000; MONSERRAT, J., <em>Epistemolog\u00eda evolutiva y teor\u00eda de la mente<\/em>, Madrid, UPCO, 1984.<\/p>\n<p><a name=\"_edn11\"><\/a>[xi]Cfr. BUNGE, M., <em>El problema mente-cerebro. Un enfoque psico-biol\u00f3gico<\/em>, Madrid, Tecnos1985.<\/p>\n<p><a name=\"_edn12\"><\/a>[xii]Cfr. BEORLEGUI, C., <em>La singularidad de la especie humana<\/em>, Bilbao, Universidad de Deusto, 2011; Id., <em>Humanos. De lo pre-humano a lo pos o trans-humano<\/em>, Santander\/Madrid, Sal Terrae\/UPCO, 2019.<\/p>\n<p><a name=\"_edn13\"><\/a>[xiii]A la hora de entender la relaci\u00f3n entre el nivel estructural con el de su base neurol\u00f3gica, se enfrentan dos planteamientos: el de Searle, Edelmann. Bunge y otros, y el de Pnerose y Hammeroff: cfr. BEORLEGUI, C., \u201cEl emergentismo humanista de Javier Monserrat\u201d, <em>Pensamient<\/em>o, N\u00famero especial de Ciencia, Filosof\u00eda y Religi\u00f3n, 71 (2015), n\u00ba 269, Serie Especial n\u00ba 7 (2015).<\/p>\n<p><a name=\"_edn14\"><\/a>[xiv]Cfr. BEORLEGUI, C., <em>Llamados a ser libres<\/em>, o.c. Adem\u00e1s, para el creyente, se une una cuarta dimensi\u00f3n, la trascendente.<\/p>\n<p><a name=\"_edn15\"><\/a>[xv]Cfr. BARTRA, Roger, <em>Antropolog\u00eda del cerebro. Conciencia, cultura y libre albedr\u00edo<\/em>, Valencia, Pre-Textos, 2014.<\/p>\n<p><a name=\"_edn16\"><\/a>[xvi]Ver lo referente al determinismo cerebral, en mi libro, y quiz\u00e1s ver lo que se dice respecto al autoenga\u00f1o y las tesis cient\u00edficas en la l\u00ednea deterministas.<\/p>\n<p><a name=\"_edn17\"><\/a>[xvii]Cfr. BEORLEGUI, C., \u201cLos avatares del determinismo. La actualidad del determinismo neurocient\u00edfico\u201d, <em>Letras de Deusto<\/em>, 42 (2012), n\u00ba 137, 197-236.<\/p>\n<p><a name=\"_edn18\"><\/a>[xviii]Cfr. HABERMAS, J., \u201cLibertad y determinismo\u201d, en Id., <em>Entre naturalismo y religi\u00f3n<\/em>, Barcelona, Paid\u00f3s, 2006, pp. 159-187.<\/p>\n<p><a name=\"_edn19\"><\/a>[xix]HARARI, Y. N., <em>21 lecciones para el siglo XXI<\/em>, o.c., p. 94.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Art\u00edculo elaborado por\u00a0Carlos Beorlegui, Profesor de Filosof\u00eda en la Universidad de Deusto (Bilbao), Miembro de la Asociaci\u00f3n Interdisciplinar Jos\u00e9 de Acosta (ASINJA) \u00a0y colaborador de\u00a0<\/strong><em><strong>FronterasCTR<\/strong><\/em><strong>.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Carlos Beorlegui) Este art\u00edculo constituye la segunda parte de un an\u00e1lisis de la obra del medi\u00e1tico escritor Yuval Noah Harari, cuya primera parte publicamos hace unas semanas. Porque, como dec\u00edamos, los textos de Harari producen una serie de sentimientos que van de la admiraci\u00f3n\u00a0a la perplejidad. En esta ocasi\u00f3n reflexionamos de forma cr\u00edtica sobre &#8230; <a title=\"Una cr\u00edtica de las ideas de Yuval Noah Harari (Parte 2)\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=6074\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Una cr\u00edtica de las ideas de Yuval Noah Harari (Parte 2)\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":6078,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[121],"tags":[63,978,83,969,80,60,250],"class_list":["post-6074","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-transhumanismo-y-posthumanismo","tag-cerebro","tag-dataismo","tag-determinismo","tag-harari","tag-libertad","tag-mente","tag-transhumanismo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6074","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6074"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6074\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6076,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6074\/revisions\/6076"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/6078"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6074"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6074"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6074"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}