{"id":5988,"date":"2021-05-26T07:00:39","date_gmt":"2021-05-26T05:00:39","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=5988"},"modified":"2021-05-13T11:20:04","modified_gmt":"2021-05-13T09:20:04","slug":"yuval-noah-harari-la-libertad-desmitificada-parte-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=5988","title":{"rendered":"Yuval Noah Harari: la libertad difuminada y desmitificada (Parte 1)"},"content":{"rendered":"<div style=\"text-align: left\"><b>(Por Carlos Beorlegui) La lectura de los textos del escritor medi\u00e1tico Yuval Noah Harari\u00a0 producen una serie de sentimientos muy enfrentados: van de la <i>admiraci\u00f3n\u00a0<\/i>a la <i>perplejidad<\/i>. Admiraci\u00f3n: su gran capacidad de s\u00edntesis, neologismos muy logrados, aportaci\u00f3n de ideas sugerentes y acertadas, tanto respecto al pasado como a nuestro futuro cercano, etc. Pero tambi\u00e9n <i>perplejidad: <\/i>presencia de numerosas contradicciones, que no acierto a dilucidar si son conscientes y provocativas, o tan solo expresi\u00f3n de un modo confuso diferente de entender los problemas. Eso ocurre de forma especial cuando el intelectual israel\u00ed reflexiona sobre la libertad humana, uno de sus temas recurrentes, que est\u00e1 presente de forma especial en sus trabajos \u00faltimos, as\u00ed como en sus diversas entrevistas a los medios de comunicaci\u00f3n.<\/b><\/div>\n<div><\/div>\n<div style=\"text-align: left\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<pre><em>\u201cLa libertad, Sancho, es uno de los m\u00e1s preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; \r\ncon ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra y el mar encubre; \r\npor la libertad, as\u00ed como por la honra, se puede aventurar la vida y, por el contrario, \r\nel cautiverio es el mayor mal que puede venir al hombre\u201d<\/em> \r\n(Miguel de Cervantes, <em>El Quijote de La Mancha<\/em>[1]).<\/pre>\n<h2><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>Tengo que reconocer que la lectura de los textos de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Yuval_Noah_Harari\">Yuval N. Harari<\/a>[2]me producen una serie de sentimientos muy enfrentados: van de la <em>admiraci\u00f3n\u00a0<\/em>a la <em>perplejidad<\/em>. Admiraci\u00f3n: su gran capacidad de s\u00edntesis, neologismos muy logrados, aportaci\u00f3n de ideas sugerentes y acertadas, tanto respecto al pasado como a nuestro futuro cercano, etc.[3]<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n <em>perplejidad: <\/em>presencia de numerosas contradicciones, que no acierto a dilucidar si son conscientes y provocativas, o tan s\u00f3lo expresi\u00f3n de un modo confuso diferente de entender los problemas. Eso me ocurre de forma especial cuando el intelectual israel\u00ed reflexiona sobre la libertad humana, uno de sus temas recurrentes, presente de forma especial en sus trabajos \u00faltimos [4], as\u00ed como en sus diversas entrevistas a los medios de comunicaci\u00f3n [5].<\/p>\n<p>Es precisamente la lectura de esos textos lo que me ha empujado a realizar un an\u00e1lisis cr\u00edtico sobre el modo como entiende la libertad humana, su naturaleza y las fuertes posibilidades de que sea manipulada y \u201chackeada\u201d en un futuro no muy lejano, dados las potencialidades que la <em>infotecnolog\u00eda<\/em>y la <em>biotecnolog\u00eda<\/em>est\u00e1n poniendo ya en manos de los humanos para incidir e influir en las decisiones humanas, tanto a trav\u00e9s de t\u00e9cnicas de persuasi\u00f3n externa como de manipulaci\u00f3n de nuestro interior cerebral y mental. Mi intenci\u00f3n en las p\u00e1ginas siguientes se centra en mostrar las limitaciones y contradicciones de su forma de pensar, si las estudiamos a la luz de las aportaciones m\u00e1s l\u00facidas y consistentes significativas de la historia filos\u00f3fica sobre la libertad y la filosof\u00eda de la mente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>La libertad difuminada<\/strong><\/h2>\n<p>Las tesis de Harari sobre la libertad humana, como ya he se\u00f1alado, est\u00e1n presentes de forma reiterada y dispersa por sus diferentes escritos, y las ha ido explicitando y concretado en escritos y entrevistas m\u00e1s recientes [6]. Por un lado, nos hace ver que cada vez est\u00e1n m\u00e1s controladas y vigiladas nuestras decisiones, pudi\u00e9ndose manipular totalmente nuestra libertad, dado el conocimiento que estamos logrando sobre el funcionamiento de nuestros cerebros. Esto le lleva a concluir que nuestra libertad es casi un relato m\u00edtico, un autoenga\u00f1o, construido por el humanismo. Pero no duda, por otro lado, en alertarnos de la necesidad de reaccionar frente a estos peligros, haciendo una llamada a nuestra responsabilidad \u00e9tica. \u00bfNo resulta esto contradictorio? \u00bfPodemos mantener un flirteo con el determinismo y apelar al mismo tiempo a la responsabilidad \u00e9tica?<\/p>\n<h3><strong><em>El crep\u00fasculo del humanismo<\/em><\/strong><\/h3>\n<p>En el primer libro de su conocida y mult-ieditada trilog\u00eda (<em>Sapiens<\/em>. <em>De animales a dioses<\/em>), Harari realiza un r\u00e1pido e interesante itinerario hist\u00f3rico de nuestra especie, se\u00f1alando los principales hitos a trav\u00e9s de los cuales los humanos hemos ido construyendo nuestra propia identidad y la realidad cultural en la que cada uno vive, pasando de emerger de las especies hom\u00ednidas anteriores (los australopitecos) a so\u00f1ar con ocupar el lugar de los dioses.<\/p>\n<p>Fruto de la revoluci\u00f3n cognitiva, el <em>homo sapiens\u00a0<\/em>no se ha limitado a una simple adaptaci\u00f3n al entorno, sino que ha construido un\u00a0<em>mundo\u00a0<\/em>a su medida, a trav\u00e9s de las sucesivas revoluciones tecnol\u00f3gicas que ha ido construyendo. Y es eso lo que nos est\u00e1 permitiendo situarnos en un momento hist\u00f3rico <em>singular<\/em>, a las puertas de una nueva era, la trans-humana, consecuencia de las potencialidades que nos aportan las biotecnolog\u00edas, la inteligencia artificial y la construcci\u00f3n de seres completamente inorg\u00e1nicos, robots con cualidades similares a las humanas.<\/p>\n<p>De este modo, el ser humano habr\u00e1 conseguido superarse a s\u00ed mismo, habr\u00e1 roto sus propios l\u00edmites, y habr\u00e1 empezado a conseguir el sue\u00f1o prometeico de alcanzar la morada de los dioses, sue\u00f1o que persiguen los humanos desde la antig\u00fcedad (el mito de Prometeo), pero que s\u00f3lo ahora contamos al parecer con los instrumentos necesarios y adecuados para conseguirlo.<\/p>\n<p>En <em>Homo Deus<\/em>, su segundo libro, nos presenta los grandes retos que los humanos parece que estamos tocando con los dedos en un futuro ya muy cercano: alargar la vida y vencer a la muerte (ser <em>amortales<strong>[7]<\/strong>),<\/em>perseguir la felicidad y conseguir llegar a ser dioses. Es la consecuencia del vertiginoso avance de las nuevas tecnolog\u00edas, que nos llevan a la era post-humana o trans-humana, sin que tan siquiera podamos frenar esta tendencia. Lo curioso es que, con la consecuci\u00f3n de estos logros, Harari nos asegura que se est\u00e1 produciendo el resultado contrario: la centralidad de la humanidad que ha defendido el viejo <em>humanismo<\/em>, est\u00e1 llegando a su fin.<\/p>\n<h3><strong><em>El humanismo lleva dentro su propia autodestrucci\u00f3n<\/em><\/strong><\/h3>\n<p>De este modo, la tesis b\u00e1sica de este libro es que el humanismo, que se hab\u00eda constituido en una especie de religi\u00f3n dominante en la historia reciente de nuestra especie, lleva en su interior larvada su propia destrucci\u00f3n y desintegraci\u00f3n (p. 81). Pero no hay que preocuparse, nos dice Harari, porque esto de ninguna manera supone una cat\u00e1strofe sino algo beneficioso para todos, adem\u00e1s de inevitable.<\/p>\n<p>Debido a nuestra inteligencia y a la capacidad de transformar el entorno ambiental para construir los diversos mundos culturales que han conformado la historia humana, nos hemos cre\u00eddo siempre superiores a los dem\u00e1s seres vivos, creyendo que ocupa de alguna manera el centro del universo. No en vano nos creemos poseedores de una chispa especial, el alma, concepci\u00f3n que, seg\u00fan nuestro autor, se han encargado de echar abajo los diversos descubrimientos cient\u00edficos sobre la mente humana, como veremos m\u00e1s adelante. Con la posesi\u00f3n de una mente tan superdotada, tenemos capacidad de dar sentido al mundo y a nuestra propia realidad, y de ese modo hemos construido los grandes relatos de la historia, basados en la centralidad y el superior valor y dignidad de los humanos (no otra cosa es el humanismo).<\/p>\n<p>Pero este extraordinario desarrollo de nuestra inteligencia nos ha llevado a un enfrentamiento entre las dos instancias que, en la actualidad, seg\u00fan Harari, ejercen de fuentes de sentido: las religiones y las ciencias. Ahora bien, frente a quienes consideran que ambas perspectivas son radicalmente contrarias e incapaces de complementarse, Harari entiende que, debido a la colaboraci\u00f3n y al pacto de ambas, se ha construido la ideolog\u00eda humanista, aunque tambi\u00e9n es cierto que \u201cbien pudiera ser que el contrato entre la ciencia y el humanismo se desmoronara y diera paso a un tipo de pacto muy diferente entre la ciencia y alguna nueva religi\u00f3n posthumanista\u201d (pp. 223-224).<\/p>\n<p>Estar\u00edamos, por tanto, a las puertas del desmoronamiento de ese pacto que ha cimentado la hegemon\u00eda del humanismo, el mito de la centralidad de lo humano. Bien es verdad que el humanismo se ha entendido de m\u00faltiples formas (liberalismo, socialismo y nacionalismo), pero es evidente que est\u00e1 siendo ya superado como consecuencia de sus propias y extraordinarias potencialidades, de tal forma que en la actualidad est\u00e1 perdiendo el control sobre sus propias obras. Para Harari, de las tres formas de entender el humanismo, la versi\u00f3n liberal es la que domina actualmente nuestro mundo.<\/p>\n<p>El sistema capitalista se ha impuesto en la mayor parte de la geograf\u00eda planetaria, teniendo como eje central la libertad pol\u00edtica y econ\u00f3mica. Pero la propia din\u00e1mica del liberalismo capitalista le est\u00e1 llevando a su obsolescencia y superaci\u00f3n, puesto que, seg\u00fan nos dice, nos estamos dando cuenta de que el libre albedr\u00edo ya no existe, se trata de un autoenga\u00f1o.<\/p>\n<p>Para Harari, la toma de conciencia de la superaci\u00f3n de la libertad se produce de varios modos: a trav\u00e9s de la infotecnolog\u00eda, en la medida en que son las m\u00e1quinas inteligentes las que nos suplantar\u00e1n en la toma de decisiones que antes realiz\u00e1bamos nosotros (o as\u00ed lo cre\u00edamos), y a trav\u00e9s del avance de la gen\u00e9tica y de las neurociencias, que nos hacen ver que las decisiones que cre\u00edamos libres, no son m\u00e1s que una serie de conexiones neuronales que son las que deciden, al margen del yo. As\u00ed, estamos fatalmente en manos de algoritmos y de redes neuronales. Ellos son los que deciden, y nos los humanos.<\/p>\n<p>Por tanto, habr\u00edamos llegado en la actualidad a la toma de conciencia de que la libertad humana est\u00e1 siendo secuestrada, \u201chackeada\u201d y desmitificada o difuminada, como vamos a ir viendo en pasos sucesivos. Veremos tambi\u00e9n al final, desde una valoraci\u00f3n cr\u00edtica de estas reflexiones, hasta qu\u00e9 punto la propuesta de Harari est\u00e1 llena de ambig\u00fcedades, trampas y contradicciones.<\/p>\n<h3><strong><em>El desmoronamiento de la libertad<\/em><\/strong><\/h3>\n<p>Siguiendo, pues, las reflexiones de Harari sobre la libertad humana, nos vamos a detener en analizar tres \u00e1mbitos donde, seg\u00fan \u00e9l, se advierte la crisis o la p\u00e9rdida de nuestra libertad. En primer lugar, asistimos a un progresivo secuestro de nuestra libertad, en la medida en que nos encaminamos a un tipo de sociedad en la que, desde instancias externas a nosotros mismos, se nos est\u00e1 sustrayendo progresivamente la capacidad de decidir. Es el triunfo de los algoritmos.<\/p>\n<p>En segundo lugar, la libertad est\u00e1 siendo \u201chackeada\u201d, por medio de la <em>infotecnolog\u00eda<\/em>, sobre todo con la implantaci\u00f3n de robots y del uso de m\u00e1quinas inteligentes, que nos ayudar\u00e1n a tomar nuestras decisiones, puesto que poseer\u00e1n m\u00e1s datos de nosotros que nosotros mismos, con lo que ser\u00e1 una cosa muy positiva que las m\u00e1quinas nos suplanten en la toma de todo tipo de decisiones. Pero, de este modo, bastar\u00e1 que otros humanos tengan acceso al funcionamiento de nuestros cerebros, as\u00ed como a las m\u00e1quinas inteligentes que nos ayudan, para que pueden \u201chackear\u201d nuestras mentes y sean los sujetos de nuestras decisiones.<\/p>\n<p>Pero esto nos lleva, en tercer lugar, a descubrir que la libertad puede quedar totalmente negada y desmitificada. El avance de las neurociencias nos est\u00e1 mostrando que, en realidad, la idea de una mente aut\u00f3noma y libre, la referencia al alma y dem\u00e1s mitos humanistas no son m\u00e1s que invenciones nuestras. La verdad aut\u00e9ntica es que no somos m\u00e1s que una m\u00e1quina neurol\u00f3gica compuesta y guiada por redes neuronales. De este modo, Harari se adscribe, en el \u00e1mbito de la filosof\u00eda de la mente, a las tesis de la teor\u00eda de la identidad y, y si se es consecuente con ello, al determinismo neurol\u00f3gico, que desmitifica y echa por tierra cualquier idea de libertad y de responsabilidad humanas. Con todo, como veremos, no deja de apelar a la responsabilidad humana ante este horizonte futuro, y de hacernos recomendaciones de tipo \u00e9tico y sociopol\u00edtico.<\/p>\n<h3><em>La libertad secuestrada: el imperio o dictadura de los algoritmos<\/em><\/h3>\n<p>Hemos visto que el an\u00e1lisis que hace Harari sobre la sociedad humana actual le lleva a constatar que la lucha que se dio en el siglo XX entre las tres grandes ideolog\u00edas, el fascismo, el comunismo y el liberalismo, ha sido proclamada como vencedora absoluta la tercera, el liberalismo. Pero nos dice tambi\u00e9n que va creciendo la decepci\u00f3n sobre esta ideolog\u00eda filos\u00f3fico-pol\u00edtica, en la medida en que nos encaminamos hacia una sociedad en la que las libertades individuales est\u00e1n cada vez m\u00e1s recortadas, como nos va mostrando el autor en su tercer libro, <em>21 lecciones para el siglo XXI<\/em>.<\/p>\n<p>Desde hace tiempo, los humanos \u00e9ramos conscientes de la capacidad manipuladora de la propaganda y de los medios de comunicaci\u00f3n. Ya muchos intelectuales cr\u00edticos, sobre todo los te\u00f3ricos de la primera generaci\u00f3n de la Escuela de Frankfurt, tomaron conciencia, desde finales de la primera mitad del siglo XX, de que, al querer escapar del autoritarismo nazi y de la dictadura del proletariado comunista, tambi\u00e9n el para\u00edso de las libertades, los EE. UU., no pasaba de ser un modo m\u00e1s sofisticado de enga\u00f1ar, someter y esclavizar las voluntades humanas, de tal forma que constitu\u00eda una sociedad vigilada, un \u201cmundo administrado\u201d por poderes f\u00e1cticos camuflados bajo los artilugios de la propaganda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>Las contradicciones de la racionalidad ilustrada<\/strong><\/h2>\n<p>As\u00ed, el triunfo de la racionalidad ilustrada estaba llena de contradicciones, en la medida en que se tend\u00eda a imponerse en impero de la raz\u00f3n cient\u00edfica, que reduc\u00eda la racionalidad a mera raz\u00f3n instrumental, olvid\u00e1ndose de las cuestiones que velaban por la emancipaci\u00f3n de los humanos [8].<\/p>\n<p>Pero esas manipulaciones son juego de ni\u00f1os comparados con los cambios que est\u00e1n introduciendo en la actualidad las nuevas tecnolog\u00edas, sobre todo la <em>infotecnolog\u00eda<\/em>. El internet de las cosas, con el manejo y control de los <em>big data<\/em>, permite a los poderes econ\u00f3micos, y a quienes controlan las empresas de internet, saber mejor que nosotros mismos nuestros gustos y preferencias, y, por ello mismo, controlarlas. De tal modo que, cuando creemos elegir, son los algoritmos los que realmente lo hacen. Por eso, los individuos vamos tomando conciencia de que son los grandes poderes de las empresas inform\u00e1ticas los que manejan el mundo, sin que al parecer podamos hacer nada por evitarlo. Hasta ahora, pens\u00e1bamos que los individuos control\u00e1bamos de alguna manera a los poderes pol\u00edticos, a trav\u00e9s de las elecciones democr\u00e1ticas.<\/p>\n<p>Pero en la actualidad vamos tomando conciencia de que son los poderes econ\u00f3micos y tecnol\u00f3gicos los que deciden y orientan las grandes decisiones de la historia humana. De este modo, la gente de a pie va experimentando que las nuevas tecnolog\u00edas no les tienen en cuenta; ante ellas son irrelevantes, siendo, por ello, m\u00e1s grave y m\u00e1s dif\u00edcil de luchar contra la irrelevancia que contra la explotaci\u00f3n [9]. Esta irrelevancia la sit\u00faa Harari en el \u00e1mbito econ\u00f3mico y militar, en la medida en que la <em>infotecnolog\u00eda<\/em>, con la presencia de robots inteligentes, dejar\u00e1 como superfluos a muchos trabajadores y ocupar\u00e1n el lugar de los soldados.<\/p>\n<p>Esto supondr\u00e1 tambi\u00e9n la tendencia hacia una sociedad cada vez m\u00e1s desigual e injusta, en la que una minor\u00eda tendr\u00e1 el poder econ\u00f3mico, y tambi\u00e9n el pol\u00edtico, y la gran mayor\u00eda nos s\u00f3lo ser\u00e1n explotados por esa minor\u00eda, sino que se har\u00e1n superfluos y prescindibles. Ser\u00e1 la expresi\u00f3n m\u00e1s fiel y cruel del darwinismo social, y las diferencias ya no ser\u00e1n s\u00f3lo de tipo econ\u00f3mico, sino que afectar\u00e1n a aspectos tan importantes como el estilo de vida, o su duraci\u00f3n, la atenci\u00f3n sanitaria, etc. As\u00ed, \u201cla \u00e9poca de las masas habr\u00e1 terminado\u201d [10], para irse constituyendo una humanidad de \u00e9lites residuales en las zonas m\u00e1s pujantes del mundo, que luchar\u00e1n y se disputar\u00e1n el poder entre ellas.<\/p>\n<h3><strong><em>Los humanos consumidores en la sociedad del mercado<\/em><\/strong><\/h3>\n<p>Ahora bien, la cuesti\u00f3n que ante esto se plantea Harari es si los humanos podemos ser del todo irrelevantes en el entramado econ\u00f3mico, porque al fin y al cabo somos los consumidores de los productos del mercado, y si no tenemos poder adquisitivo, recibido a trav\u00e9s del sueldo de nuestro trabajo, no podremos comprar y consumir, por lo que las empresas se quedar\u00e1n sin poder vender sus productos [11]. No cabe duda de que se trata de una dificultad seria. Pero se puede tambi\u00e9n atisbar, como hemos se\u00f1alado, una sociedad futura en la que el contingente de los humanos se reduzca de forma significativa, y queden s\u00f3lo los que pertenezcan a la cadena productiva [12].<\/p>\n<p>As\u00ed, el final del humanismo supone para Harari la permanencia de los humanos, pero no de los individuos, en la medida en que no parece tener importancia cada individuo en su irrepetibilidad, sino que los humanos quedamos reducidos a meros entes repetibles de la clase num\u00e9rica de los humanos, siendo suficiente para el mantenimiento de la humanidad la presencia y el mantenimiento de las diversas \u00e9lites residuales.<\/p>\n<p>De este modo se impone, seg\u00fan Harari [13], el triunfo de una nueva visi\u00f3n de nuestra realidad vehiculada por las actuales ciencias de lo humano, contribuyendo de este modo al declive total del paradigma del humanismo cl\u00e1sico, basado en tres tesis: la irrepetibilidad de cada individuo (\u201cYo soy un in-dividuo, es decir, poseo una esencia \u00fanica que no puede dividirse en ninguna parte del sistema\u201d, p. 359), la libertad (\u201cMi yo aut\u00e9ntico es completamente libre\u201d, p. 360), y el conocimiento y el acceso exclusivo a la intimidad de mi yo, que nadie puede tener, esto es, la presencia de lo que la filosof\u00eda de la mente denomina los <em>qualia<\/em>(\u201cPuedo conocer cosas acerca de m\u00ed que nadie m\u00e1s puede descubrir.<\/p>\n<p>Porque solo yo tengo acceso a mi espacio interior de libertad y solo yo puedo sentir los susurros de mi yo aut\u00e9ntico\u201d, p. 360). Estos presupuestos los est\u00e1n echando abajo los avances de la <em>infotecnolog\u00eda<\/em>y la rob\u00f3tica, en opini\u00f3n de Harari, ciencias que nos est\u00e1n haciendo ver que los humanos no somos ni irrepetibles, ni libres, ni poseedores de una mente subjetiva a la s\u00f3lo cada individuo puede acceder. La conclusi\u00f3n es que nuestra mente puede ser invadida, \u201chackeada\u201d y sometida.<\/p>\n<h3><em>La libertad \u201chackeada\u201d<\/em><\/h3>\n<p>Ya hemos visto que, en un futuro no muy lejano, las m\u00e1quinas podr\u00e1n saber de nosotros m\u00e1s datos que nosotros mismos, llegando a controlarnos y a sustituirnos en nuestras decisiones. Esto es as\u00ed por cuanto \u201clos organismos son algoritmos, y los humanos no son individuos: son \u201cdividuos\u201d. Es decir, los humanos son un conjunto de muchos algoritmos diferentes que carecen de una voz interior o un yo \u00fanico\u201d (p. 360); por otro lado, \u201clos algoritmos que conforman un humano no son libres.<\/p>\n<p>Est\u00e1n modelados por los genes y las presiones ambientales, y toman decisiones, ya sea de manera determinista, ya sea al azar, pero no libremente\u201d (p. 360). Por ello, las m\u00e1quinas pueden desde fuera suplirnos y superarnos en las decisiones que tomemos, puesto que \u201cun algoritmo externo puede te\u00f3ricamente conocerme mucho mejor de lo que nunca me conocer\u00e9. Un algoritmo supervisa cada uno de los sistemas que componen mi cuerpo y mi cerebro puede saber exactamente qui\u00e9n soy, qu\u00e9 siento y qu\u00e9 deseo. Una vez desarrollado, dicho algoritmo puede sustituir al votante, al cliente y al espectador\u201d (p. 360).<\/p>\n<p>De este modo, las personas ya no ser\u00e1n vistas como seres aut\u00f3nomos y libres que toman sus propias decisiones, sino que las m\u00e1quinas nos suplir\u00e1n y tomar\u00e1n decisiones sobre nosotros para ayudarnos y mejorarnos. Esto est\u00e1 ocurriendo ya en el terreno de la medicina y en otros muchos campos, a trav\u00e9s de la utilizaci\u00f3n de los <em>big data. <\/em>\u201cEn el hospital ya no somos individuos\u201d (p. 361), nos dice Harari, sino organismos biol\u00f3gicos unidos a otras m\u00e1quinas que nos analizan, cuidan y operan de una forma m\u00e1s eficaz que si lo hici\u00e9ramos nosotros o cualquier otro humano. Son las m\u00e1quinas las que tomar\u00e1n decisiones, y ya lo est\u00e1n haciendo, sobre nosotros, sin que nadie se queje por ello. Al contrario, los algoritmos \u201cser\u00e1n tan buenos a la hora de tomar decisiones por nosotros que ser\u00eda una locura no seguir sus consejos\u201d (365).<\/p>\n<p>Pero lo mismo ocurrir\u00e1 en \u00e1mbitos como la prevenci\u00f3n de enfermedades, el control de la seguridad, y otros entornos de nuestra vida que pertenecen a terrenos de la vida \u00edntima y privada. Esto nos podr\u00eda llevar, comenta Harari, a situaciones en las que \u201cun deseo similar de mejorar la salud humana podr\u00eda hacer que la mayor\u00eda desmantelemos voluntariamente las barreras que protegen nuestros espacios privados y permitamos que las burocracias del Estado y las compa\u00f1\u00edas internacionales accedan a nuestros recovecos m\u00e1s \u00edntimos\u201d (366).<\/p>\n<p>De este modo, si concedemos a Google y a sus competidores en el \u00e1mbito de internet el acceso a todos nuestros datos, p\u00fablicos y privados, no tendr\u00edamos que hacer m\u00e1s que consultar a esas compa\u00f1\u00edas para que tomen las decisiones por nosotros (en todos los campos de nuestra vida: salud, estudios, trabajo, elecci\u00f3n de pareja, votaciones pol\u00edticas, e incluso creencias religiosas), ya que est\u00e1n mucho mejor informados que nosotros mismos.<\/p>\n<p>Por qu\u00e9 tener miedo a ello, podr\u00edamos preguntarnos, por qu\u00e9 no ceder gustosamente nuestra libertad, ya que tienen muchos m\u00e1s datos que nosotros para suplirnos en la toma de las decisiones m\u00e1s adecuadas. Por tanto, se ve claro que el liberalismo, basado en la idea humanista del individuo irrepetible, libre y due\u00f1o de sus decisiones, est\u00e1 siendo superado por el <em>data\u00edsmo<\/em>, la religi\u00f3n del futuro, seg\u00fan Harari.<\/p>\n<p>El historiador israel\u00ed advierte que, ante este panorama, hay quienes se horrorizan y hay tambi\u00e9n quienes se sienten encantados por esta \u201ctransferencia de la autoridad de los humanos a los algoritmos\u201d (p. 377). Pero no debemos preocuparnos por esta deriva, puesto que, seg\u00fan Harari, \u201cel resultado no ser\u00e1 un estado policiaco orwelliano\u201d, ya que, \u201clos defensores de la individualidad humana hacen guarda frente a la tiran\u00eda del colectivo, sin darse cuenta de que la individualidad humana est\u00e1 ahora amenazada desde la direcci\u00f3n opuesta. El individuo no ser\u00e1 aplastado por el Gran Hermano: se desintegrar\u00e1 desde dentro\u201d (pp. 377-378). Se ver\u00e1 claramente entonces que \u201cel individuo no es m\u00e1s que una fantas\u00eda religiosa. La realidad ser\u00e1 una malla de algoritmos bioqu\u00edmicos y electr\u00f3nicos sin fronteras claras, y sin n\u00facleos individuales\u201d (p. 378).<\/p>\n<p>De este modo, tomamos conciencia no s\u00f3lo de que nuestra libertad puede estar recortada y ser \u201chackeada\u201d, sino que se nos difumina, al darnos cuenta de que se trata de un autoenga\u00f1o, un espejismo inventado. \u00bfPor qui\u00e9n? \u00bfPodemos nosotros enga\u00f1arnos a nosotros mismos?<\/p>\n<h3><em>La libertad negada y desmitificada<\/em><\/h3>\n<p>Comprobamos de este modo que Harari pasa de describir con acierto y brillantez el panorama futuro de la sociedad humana (aunque en las ideas de fondo no es nada original), conformada al parecer por \u201cdictaduras digitales\u201d y desempleados irrelevantes, a tratar de convencernos de que la idea de lo humano apoyada en la autonom\u00eda, la irrepetibilidad individual y la libertad responsable, es el mito en el que se apoya el humanismo cl\u00e1sico, aut\u00e9ntica religi\u00f3n de nuestro pasado reciente, vigente todav\u00eda en la actualidad. Pensar que somos libres es un autoenga\u00f1o, que conviene que despertemos cuanto antes de \u00e9l.<\/p>\n<p>As\u00ed, el problema al que nos enfrentamos los humanos no es s\u00f3lo la manipulaci\u00f3n externa de nuestras opiniones, o el que las nuevas tecnolog\u00edas se metan en nuestro interior y manipulen y \u201chackeen\u201d nuestras decisiones, sino que nos van a convencer de que nuestras pretensiones de autonom\u00eda y libertad son s\u00f3lo un sue\u00f1o. En definitiva, estamos determinados por nuestros genes, nuestro cerebro y el entorno ambiental, aunque no sepamos dilucidar en qu\u00e9 proporci\u00f3n intervienen en tal determinaci\u00f3n cada uno de estos tres factores.<\/p>\n<p>Es evidente, para Harari, que la libertad es una ilusi\u00f3n, aceptable y comprensible tan s\u00f3lo en una \u00e9poca en la que se desconoc\u00eda el funcionamiento de nuestros genes y del cerebro, momento en el que los humanos nos percib\u00edamos como \u201cuna misteriosa caja negra, cuyos mecanismos internos trascend\u00edan nuestra comprensi\u00f3n\u201d [14]. Por eso, seguir creyendo en el mito de que somos libres s\u00f3lo se puede entender como consecuencia de nuestra ignorancia. Al igual que, en su momento, se defendi\u00f3 el origen divino del poder y otras creencias superadas, del mismo modo se pens\u00f3 que los humanos \u00e9ramos libres. Pero las supuestas acciones libres no son m\u00e1s que impulsos de los sentimientos, y \u201cnuestros sentimientos no son una cualidad espiritual exclusivamente humana y que no reflejan ning\u00fan tipo de \u201clibre albedr\u00edo\u201d. Por el contrario, los sentimientos son mecanismos bioqu\u00edmicos que todos los mam\u00edferos y aves emplean para calcular r\u00e1pidamente probabilidades de supervivencia y reproducci\u00f3n. Los sentimientos no est\u00e1n basados en la intuici\u00f3n, la inspiraci\u00f3n o la libertad; est\u00e1n basados en el c\u00e1lculo\u201d [15].<\/p>\n<p>Si los humanos somos entidades vivas movidas por leyes biol\u00f3gicas, podemos defender que somos m\u00e1s complejos que otras especies inferiores, pero no nos diferenciamos tanto de ellas como para creer que actuamos libremente. Cuando no nos conoc\u00edamos tan bien como ahora, resultaba f\u00e1cil echar mano del mito de la libertad, pero en la actualidad los avances en gen\u00e9tica, neurolog\u00eda e inform\u00e1tica nos est\u00e1n abriendo los ojos, teniendo que reconocer que la idea de la libertad se nos est\u00e1 disolviendo como un terr\u00f3n de az\u00facar. Las aportaciones de las nuevas ciencias nos indican que la creencia en la libertad se ha diluido, atribuyendo la autor\u00eda de nuestras acciones al determinismo o la aleatoriedad, \u201cy no han dejado ni una migaja a la \u201clibertad\u201d\u201d [16].<\/p>\n<p>A pesar de los avances de la IA y la rob\u00f3tica, que est\u00e1n llevando a muchos te\u00f3ricos a defender la extensi\u00f3n de la humanidad a otros entes, pudi\u00e9ndose implantar y copiar mentes humanas en m\u00e1quinas inteligentes, de tal manera que podr\u00edan llegar a tener conciencia y libertad como los humanos [17], Harari es muy esc\u00e9ptico ante estas propuestas. Considera que es fundamental distinguir entre inteligencia y conciencia. La primera es capacidad de resolver problemas, y la segunda, \u201cla capacidad de sentir dolor, alegr\u00eda, amor e ira. Tendemos a confundir ambas porque en los humanos y otros mam\u00edferos la inteligencia va de la mano de la conciencia. Los mam\u00edferos resuelven la mayor\u00eda de los problemas con los sentimientos. Sin embargo, los ordenadores los resuelven de una manera diferente\u201d [18].<\/p>\n<p>Esta forma de enfocar Harari la comparaci\u00f3n entre la inteligencia animal, humana y rob\u00f3tica, tiene la virtud de considerar que la mente humana tiene las virtualidades que posee porque est\u00e1 posibilitada por un cerebro biol\u00f3gico, fruto del proceso evolutivo, a trav\u00e9s del cual conecta y recoge las habilidades sensoriales y sentimentales de los mam\u00edferos; de ah\u00ed que resulte acertada la distinci\u00f3n entre el modo de comportarse los mam\u00edferos y las m\u00e1quinas inteligentes.<\/p>\n<p>Pero no acaba de entender lo humano como el resultado de la asunci\u00f3n del proceso evolutivo y el salto emergente de un estilo nuevo de vida, que ha dotado a los humanos de una intelecci\u00f3n sentiente y una sensibilidad intelectiva (Zubiri). De este modo, la IA, por muy inteligente que sea, siempre ser\u00e1 un producto de la ingenier\u00eda humana, y resulta dif\u00edcil aceptar que llegue a poseer autoconciencia y libertad, al no poseer la base biol\u00f3gica y cerebral que posibilita a los humanos ser due\u00f1os del tipo de mente que nos define.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>Tres formas diferentes de situarse ante el problema de la libertad<\/strong><\/h2>\n<p>Harari plantea tres formas diferentes de situarse ante este problema [19]: considerar, en primer lugar, que la conciencia s\u00f3lo puede ser propiedad de cerebros bioqu\u00edmicos como los nuestros; defender, en segundo lugar, que conciencia e inteligencia pueden ir unidas en los robots; y, por \u00faltimo, pensar que, \u201cno existen conexiones esenciales entre la conciencia y la bioqu\u00edmica org\u00e1nica o inteligencia superior\u201d [20], y as\u00ed, aunque los ordenadores puedan estar dotados cada vez de mayor inteligencia, nunca llegar\u00e1n a poseer conciencia.<\/p>\n<p>Harari no se decanta claramente por ninguna de esas posturas, pues considera que necesitamos m\u00e1s avances en inform\u00e1tica para saber qu\u00e9 soluci\u00f3n es la correcta. De momento, la IA seguir\u00e1 siendo un mero producto de la inteligencia humana. Por eso mismo, en la medida en que avancemos en las investigaciones sobre IA, no haremos otra cosa m\u00e1s que \u201cfortalecer la estupidez humana\u201d, puesto que ser\u00e1n m\u00e1quinas que servir\u00e1n para suplir a los humanos, y herramientas de dominaci\u00f3n de las \u00e9lites triunfadoras sobre el resto de los humanos.<\/p>\n<p>Estas perspectivas de futuro es lo que hacen afirmar a Harari que las nuevas religiones que se est\u00e1n imponiendo, en sustituci\u00f3n del humanismo, son el tecnohumamismo y el data\u00edsmo, la religi\u00f3n de los datos. La primera todav\u00eda se aferra, en cierta medida, a la centralidad del humanismo, pero muy mejorado, por medio de los avances de las biotecnolog\u00edas y la infotecnolog\u00eda. Son los sue\u00f1os ut\u00f3picos de los post-humanismos y trans-humanismos, que desean construir especies humanas nuevas, introduciendo mejoras en los humanos actuales, mejoras tanto de tipo gen\u00e9tico y biol\u00f3gico, como cognitivo y moral [21].<\/p>\n<p>Pero el tecnohumanismo no tiene mucho recorrido, seg\u00fan Harari [22], puesto que es enfrenta a fuertes dilemas y contradicciones: su presupuesto es que la voluntad humana es el centro del universo, y utiliza sus descubrimientos cient\u00edficos en hacer un tipo superior de humanos, pero esos mismos avances t\u00e9cnicos nos van mostrando que los humanos somos organismos conformados por datos que se pueden manipular de m\u00faltiples formas. Al final, todo queda reducido a datos, a algoritmos, haciendo del <em>data\u00edsmo<\/em>la religi\u00f3n m\u00e1s potente del futuro, la que desbancar\u00e1 al humanismo [23].<\/p>\n<p>De esta forma, nos dice Harari, se invierte la pir\u00e1mide: antes, los datos constitu\u00edan el primer eslab\u00f3n (los mecanismos con los que manipulaban los humanos las cosas), mientras que ahora representan el punto final. De las dos grandes ciencias en las que se apoya el data\u00edsmo, la inform\u00e1tica y la biolog\u00eda, ser\u00e1 \u00e9sta la m\u00e1s importante: en ella se advierte que todo es procesamiento de datos, tambi\u00e9n el ADN. Ah\u00ed es donde est\u00e1 encerrada toda la informaci\u00f3n de los humanos, de cada individuo. De este modo, el poder ha ido a parar a los centros de informaci\u00f3n y de datos. Ahora bien, \u201cla informaci\u00f3n quiere ser libre\u201d, y, aunque en el capitalismo empez\u00f3 siendo una \u201cteor\u00eda cient\u00edfica neutral\u201d, ahora quiere convertirse en \u201cuna religi\u00f3n que pretende determinar lo que est\u00e1 bien y lo que est\u00e1 mal\u201d [24]. Por eso, tiene normas \u00e9ticas espec\u00edficas: estar conectados lo m\u00e1s posible, creer en los beneficios de la libertad de informaci\u00f3n, y compartir informaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero Harari nos tranquiliza diciendo que, aunque el data\u00edsmo no es liberal ni humanista, tampoco es anti-humanista. \u201cNo tiene nada en contra de las experiencias humanas. Simplemente, no cree que sean intr\u00ednsecamente valiosas\u201d [25]. Somos s\u00f3lo una aglomeraci\u00f3n de elementos biol\u00f3gicos y datos inform\u00e1ticos, bien ensamblados, que funcionan regidos por algoritmos, condicionados tambi\u00e9n por procesos azarosos, consecuencia de la gran pluralidad de los entornos ambientales. De tal forma que \u201cel data\u00edsmo s\u00f3lo adopta un enfoque estrictamente funcional, y tasa el valor de las experiencias humanas seg\u00fan su funci\u00f3n en los mecanismos de procesamiento de datos\u201d [26]. Nos enfrentamos, por tanto, a un cambio de un mundo humano-c\u00e9ntrico a otro data-c\u00e9ntrico, cambio que no tendr\u00e1 s\u00f3lo una dimensi\u00f3n filos\u00f3fica sino pr\u00e1ctica, puesto que cambiar\u00e1 de forma dr\u00e1stica nuestro comportamiento [27].<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>Conclusiones de esta primera parte<\/strong><\/h2>\n<p>Harari es consciente de que todas estas afirmaciones son muy problem\u00e1ticas y no f\u00e1ciles de aceptar. Por eso, se detiene en describir y analizar algunos de los problemas que sus teor\u00edas tienen de fondo, as\u00ed como las cr\u00edticas que reciben [28]. As\u00ed, es problem\u00e1tico y dudoso que la vida pueda reducirse a un mero flujo de datos. Como tambi\u00e9n, en relaci\u00f3n a las propuestas de construir mentes rob\u00f3ticas similares a los humanos, no sabemos qu\u00e9 datos ser\u00e1n capaces de producir conciencia y experiencias subjetivas, si es que se consigue alguna vez esa meta. Y, por otro lado, Harari es consciente de que su data\u00edsmo puede representar una concepci\u00f3n demasiado sesgada de la vida, reducida a la mera toma de decisiones (estrategias de manejar datos y utilizarlos para un fin concreto), dejando fuera otras muchas realidades importantes de la vida humana.<\/p>\n<p>Por otro lado, Harari es consciente de que est\u00e1 planteando y reflexionando continuamente sobre aspectos y decisiones \u00e9ticas. Pero est\u00e1 claro que \u201clos algoritmos no entienden de \u00e9tica. Pero no hay ninguna raz\u00f3n para suponer que no ser\u00e1n capaces de superar al humano medio incluso en \u00e9tica\u201d [29]. Como ejemplo de ello se refiere a los dilemas que se plantean en relaci\u00f3n a los coches sin conductor, o a otros experimentos en los que las m\u00e1quinas nos ayudan a decidir mejor, e incluso nos pueden suplir en esas decisiones, como ya lo hemos indicado. Harari es consciente, aunque no sabe salir con buen pie de esta problem\u00e1tica, de que los programas de coches sin conductor, o los de cualquier m\u00e1quina que tenga que realizar cualquier tarea, est\u00e1 programada por mentes humanas, que son inteligentes y capaces de dise\u00f1ar esos programas que son capaces de tomar decisiones \u00e9ticas. Por eso, tiene claro que se necesitan fil\u00f3sofos para que diluciden estos dilemas, porque una cosa es construir m\u00e1quinas que \u201cdecidan\u201d qu\u00e9 hacer, y otra, evaluar qu\u00e9 tipo de decisiones y de programas son \u00e9ticos y cu\u00e1les no. Aunque tambi\u00e9n es cierto que no todos los fil\u00f3sofos, y los humanos, coincidimos siempre (m\u00e1s bien lo contrario) a la hora de evaluar la moralidad de determinadas forma de actuar [30]. Advertimos, en definitiva, que nos enfrentamos a dilemas \u00e9ticos que son muy dif\u00edciles de resolver, y que cada individuo lo suele hacer de diferente forma en las situaciones concretas en las que se sit\u00fae. La pregunta es si no se est\u00e1 aqu\u00ed Harari contradiciendo, en la medida en que, si no somos libres, porque estamos determinados por nuestros genes y cerebro, \u00bfa cuenta de qu\u00e9 nos planteamos dilemas y cuestiones \u00e9ticas? \u00bfNo tendr\u00edamos que dejar de lado toda evaluaci\u00f3n \u00e9tica de nuestras acciones, como algo ya superado y que no tiene sentido? Profundizaremos en esto en el apartado siguiente.<\/p>\n<p>Otra de las cr\u00edticas al data\u00edsmo, seg\u00fan Harari, proviene del miedo a que se apodere de nosotros, del mundo, como lo han hecho el resto de las religiones. Y, si lo hace, nos tenemos que preguntar si nos har\u00e1 m\u00e1s saludables y felices. Parece que al principio nos dar\u00e1 m\u00e1s poder y podremos conseguir mayores cotas de salud y de felicidad, pero, con el tiempo, nos convenceremos de que los algoritmos nos dominar\u00e1n y las m\u00e1quinas nos sustituir\u00e1n. Har\u00e1n de nosotros lo que nosotros hemos hecho con los animales. En ese momento, pens\u00e1bamos que lo pod\u00edamos todo, pero el data\u00edsmo nos ha hecho despertar de nuestro sue\u00f1o: \u201cdescubriremos que, despu\u00e9s de todo, no somos la c\u00faspide de la creaci\u00f3n (\u2026). En retrospectiva, la humanidad resultar\u00e1 ser s\u00f3lo una onda en el flujo c\u00f3smico de datos\u201d [31].<\/p>\n<p>Claro que Harari se cura en salud diciendo que estos an\u00e1lisis son meras posibilidades que se podr\u00e1n dar en el futuro, pero nadie, \u00e9l tampoco, tiene la capacidad de un profeta para adivinar y dise\u00f1ar las concreciones del futuro. De todas formas, s\u00ed se pueden tener algunas evidencias seguras, entre las cuales est\u00e1, en primer lugar, que la ciencia nos asegura que \u201clos organismos son algoritmos y que la vida es procesamiento de datos\u201d; \u201cla inteligencia se desconecta de la conciencia\u201d; y que, en un futuro no lejano, \u201calgoritmos no conscientes pero inteligent\u00edsimos podr\u00edan conocernos mejor que nosotros mismos\u201d [32].\u00a0 Pero \u00e9l mismo es consciente de que cada uno de esos tres supuestos \u201cdogmas\u201d presentan serios interrogantes: \u00bflos organismos son s\u00f3lo algoritmos? \u00bfes m\u00e1s valiosa la inteligencia que la conciencia: qu\u00e9 son ambas cosas? \u00bfqu\u00e9 consecuencias sociales y pol\u00edticas se dar\u00e1n en una sociedad dominada por los datos y los algoritmos, y en que las m\u00e1quinas nos conozcan mejor que nosotros, y nos dominen, al servicio quiz\u00e1s de otros humanos?<\/p>\n<p>En la segunda parte de este art\u00edculo intentaremos responder a estas cuestiones\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>Notas<\/em><\/strong><\/p>\n<p>[1]Madrid, Ed. Real Academia Espa\u00f1ola, 2004, segunda parte, cap. LVIII, pp. 984-985.<\/p>\n<p>[2]Cfr. HARARI, Yuval Noah, <em>Sapiens<\/em>. <em>De animales a dioses. Breve historia de la humanidad<\/em>, Barcelona, Debate, 2014; Id., <em>Homo Deus. Breve historia del ma\u00f1ana<\/em>, Barcelona, Debate, 2016; Id., <em>21 lecciones para el siglo XXI<\/em>, Barcelona, Debate, 2019. Sus \u00e9xitos de ventas alcanzan, seg\u00fan los datos period\u00edsticos, la cifra de cerca de 15 millones de libros.<\/p>\n<p>[3]<\/p>\n<p>[4]Cfr. HARARI, Y.N., \u201cLos cerebros \u201chackeados\u201d votan\u201d, <em>El Pa\u00eds, Ideas<\/em>, domingo 6 de enero de 2019, pp. 1-4.<\/p>\n<p>[5]Cfr. la entrevista de Cristina GALINDO a Y. N. Harari: \u201cLa tecnolog\u00eda permitir\u00e1 \u201chackear\u201d a seres humanos\u201d, <em>El Pa\u00eds Semanal<\/em>, 28 de agosto de 2018, n\u00ba 2.187, pp. 46-51; entrevista de Carlos M. S\u00c1NCHEZ, \u201cEs muy probable que en cien a\u00f1os seamos sustituidos por otras entidades en este planeta\u201d, XL SEMANAL, 23-29 DE ABRIL, 2017, N\u00ba 1539, pp. 48-53.<\/p>\n<p>[6]Dedica un cap\u00edtulo espec\u00edfico a ello en <em>21 lecciones para el siglo XXI:<\/em>cap.\u00a0 2, \u201cLibertad. Los macrodatos est\u00e1n observ\u00e1ndote\u201d.<\/p>\n<p>[7]Harari prefiere hablar de<em>amortalidad<\/em>, en vez de <em>inmortalidad<\/em>, en la medida en que, aunque podamos tener potencialidades de vivir para siempre, podr\u00edamos morir voluntariamente o a consecuencia de una acci\u00f3n agresiva o un accidente imprevisto.<\/p>\n<p>[8]Cfr. HORKHEIMER, M.\/ADORNO, Th., <em>Dial\u00e9ctica del Iluminismo<\/em>, Buenos Aires, Sur, 1971 (<em>Dial\u00e9ctica de la Ilustraci\u00f3n<\/em>, Madrid, Trotta, 1998); Id., <em>Cr\u00edtica de la raz\u00f3n instrumental<\/em>, Buenos Aires, Ed. Sur, 1973 (Madrid, Trotta, 2010).<\/p>\n<p>[9]Cfr. HARARI, Y.N., <em>21 lecciones para el Siglo XXI,<\/em>o.c., p. 26.<\/p>\n<p>[10]Id., <em>Homo Deus<\/em>, o.c., p. 381.<\/p>\n<p>[11]Cfr. Ib\u00eddem, p. 54. A ra\u00edz de esto, Harari reflexiona sobre las diferentes f\u00f3rmulas de ayuda social que se proponen hoya d\u00eda para paliar los efectos del desempleo en ese colectivo humano que quedar\u00eda en la irrelevancia laboral y social: la renta b\u00e1sica universal y la ampliaci\u00f3n de la gama de empleos a muchas actividades sociales y familiares, que hoy no se consideran valiosas desde la \u00f3ptica econ\u00f3mica. Pero es consciente de que son f\u00f3rmulas que tienen muchos aspectos problem\u00e1ticos (pp. 58-64).<\/p>\n<p>[12]Cfr. HARARI, Y. N., <em>Homo Deus<\/em>, o.c., cap. 9.<\/p>\n<p>[13]Las citas que a continuaci\u00f3n indican son de <em>Homo Deus<\/em>.<\/p>\n<p>[14]HARARI, Y.N., Homo Deus, o.c.,<\/p>\n<p>[15]HARARI, Y.N., <em>21 lecciones para el siglo XXI<\/em>, o.c., 68.<\/p>\n<p>[16]Id., <em>Homo Deus<\/em>, p. 313.<\/p>\n<p>[17]Cfr. KUZWEIL, Ray<em>, La singularidad est\u00e1 cerca<\/em>, Berl\u00edn, Lola Books2012; BEORLEGUI, C., \u201cEl post-humanismo rob\u00f3tico de Ray Kurzweil. Una reflexi\u00f3n cr\u00edtica de su propuesta antropol\u00f3gica\u201d, <em>Estudios Filos\u00f3ficos<\/em>(Valladolid), vol. LXIV (2015), n\u00ba 187, pp. 439-472.<\/p>\n<p>[18]HARARI, Y. N., <em>21 lecciones para el siglo XXI<\/em>, o.c., p. 92.<\/p>\n<p>[19]Cfr. Ib\u00eddem, pp. 92-93.<\/p>\n<p>[20]Cfr. Ib\u00eddem, p. 93.<\/p>\n<p>[21]Cfr. FERRY, Luc, <em>La revoluci\u00f3n transhumanista<\/em>, Madrid, Alianza, 2017; DIEGUEZ, A., <em>Transhumanismo<\/em>, Barcelona, Herder, 2017; BOSTROM, Nick\/SAVULESCU, Julian (eds.), <em>Mejoramiento humano<\/em>, TEELL Editorial, 2017; BOSTROM, Nick, <em>Superinteligencia<\/em>, TEELL Editorial, 2016; BRAIDOTTI, Rosi, <em>Lo Posthumano,<\/em>Barcelona, Gedisa, 2015; POULIQUEN, T. M., <em>Transhumanismo y fascinaci\u00f3n por las nuevas teconolog\u00edas<\/em>, Madrid, Rialp, 2018; BEORLEGUI, C., <em>Humanos. Entre lo pre-humano y los pos- y trans-humano,<\/em>Santander\/Madrid, Sal Terrae\/UPCO, 2019, cap. 7 y 8.<\/p>\n<p>[22]Cfr. HARARI, Y.N., <em>Homo Deus<\/em>, o.c., pp. 383-393.<\/p>\n<p>[23]Cfr. Ib\u00eddem, cap. 11, \u201cla religi\u00f3n de los datos\u201d.<\/p>\n<p>[24]Ib\u00eddem, p. 414.<\/p>\n<p>[25]Ib\u00eddem, p. 421.<\/p>\n<p>[26]Ib\u00eddem, p. 422.<\/p>\n<p>[27]Cfr. Ib\u00eddem, pp. 423-424.<\/p>\n<p>[28]Cfr. Ib\u00eddem, pp. 427-431.<\/p>\n<p>[29]Id., <em>21 lecciones para el siglo XXI<\/em>, o.c., p. 78.<\/p>\n<p>[30]Cfr. Ib\u00eddem, pp. 82-83.<\/p>\n<p>[31]Id., <em>Homo Deus<\/em>, o.c., p. 429.<\/p>\n<p>[32]Ib\u00eddem, p. 431.<\/p>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Art\u00edculo elaborado por\u00a0Carlos Beorlegui, Profesor de Filosof\u00eda en la Universidad de Deusto (Bilbao), Miembro de la Asociaci\u00f3n Interdisciplinar Jos\u00e9 de Acosta (ASINJA) \u00a0y colaborador de\u00a0<\/strong><em><strong>FronterasCTR<\/strong><\/em><strong>.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Carlos Beorlegui) La lectura de los textos del escritor medi\u00e1tico Yuval Noah Harari\u00a0 producen una serie de sentimientos muy enfrentados: van de la admiraci\u00f3n\u00a0a la perplejidad. Admiraci\u00f3n: su gran capacidad de s\u00edntesis, neologismos muy logrados, aportaci\u00f3n de ideas sugerentes y acertadas, tanto respecto al pasado como a nuestro futuro cercano, etc. Pero tambi\u00e9n perplejidad: &#8230; <a title=\"Yuval Noah Harari: la libertad difuminada y desmitificada (Parte 1)\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=5988\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Yuval Noah Harari: la libertad difuminada y desmitificada (Parte 1)\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":5991,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[121],"tags":[978,463,969,244,80,314,975,972,250],"class_list":["post-5988","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-transhumanismo-y-posthumanismo","tag-dataismo","tag-futuro","tag-harari","tag-humanismo","tag-libertad","tag-posthumanismo","tag-tecnohumanismo","tag-tecnooptimismo","tag-transhumanismo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5988","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5988"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5988\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5997,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5988\/revisions\/5997"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/5991"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5988"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5988"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5988"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}