{"id":5845,"date":"2021-03-24T07:00:23","date_gmt":"2021-03-24T06:00:23","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=5845"},"modified":"2021-03-22T15:35:53","modified_gmt":"2021-03-22T14:35:53","slug":"integrar-ciencia-filosofia-y-teologia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=5845","title":{"rendered":"Integrar ciencia, filosof\u00eda y teolog\u00eda"},"content":{"rendered":"<div><b><span lang=\"ES-TRAD\">(Leandro Sequeiros) Hace 100 a\u00f1os, en 1921, se conocieron Pierre Teilhard de Chardin y \u00c9douard Le Roy. De su amistad sabemos mucho por la correspondencia entre Teilhard y Le Roy que se extend\u00ed\u00f3 durante 25 a\u00f1os, desde 1921 a 1946. En sus cartas se integran la Ciencia, la Filosof\u00eda y la Teolog\u00eda. Pese a que Le Roy era once a\u00f1os mayor que Teilhard, una gran complicidad se cre\u00f3 entre ellos. En lass cartas se trasluce una complicidad y una convergencia de planteamientos que siempre sorprende. Sin embargo, el lector espa\u00f1ol no ten\u00eda acceso a las cartas que Teilhard remiti\u00f3 a Le Roy, pese a ser muy citadas.<\/span><\/b><\/div>\n<div><\/div>\n<div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En una carta al bi\u00f3logo Claude Cu\u00e8not, que ser\u00eda uno de los bi\u00f3grafos m\u00e1s informados sobre su vida, escribe\u00a0Teilhard de Chardin el 1 de diciembre de 1954 (unos meses antes de su muerte): \u201c[\u2026] \u00c9douard Le Roy, a quien debo mucho (\u2026) pues \u00e9l me ha ayudado a desarrollar lo que llevaba dentro de mi cabeza, me ha dirigido, me ha dado confianza y sobre todo me ha proporcionado una maravillosa tribuna (indirectamente) en el Colegio de Francia\u201d.<\/p>\n<p>Los lectores de la obra de Teilhard de Chardin hab\u00edan o\u00eddo citar con frecuencia a Edouard Le Roy como amigo, confidente y maestro-alumno.\u00a0 La correspondencia entre Pierre Teilhard de Chardin y \u00c9douard Le Roy, m\u00e1s exactamente, las cartas enviadas por el primero a \u00e9ste \u00faltimo, son citadas frecuentemente por los bi\u00f3grafos de Teilhard como unos documentos de gran importancia para seguir la evoluci\u00f3n de sus ideas a lo largo de los a\u00f1os 1920 a 1946.<\/p>\n<p>Todav\u00eda no se ha investigado suficientemente lo que Le Roy aport\u00f3 al pensamiento de Teilhard, y lo que Teilhard enriqueci\u00f3 la fecunda creatividad libre de Le Roy. Pero una simbiosis se cre\u00f3 entre ellos, de modo que, en sus conversaciones y en sus cartas se trasluce una complicidad y una convergencia de planteamientos que siempre sorprende.<\/p>\n<p>Esas cartas in\u00e9ditas han visto la luz en su versi\u00f3n francesa, gracias a la diligencia del jesuita Fran\u00e7ois Euv\u00e9, profesor de Teolog\u00eda de las Facultades de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas en Par\u00eds. Y en el a\u00f1o 2011 apareci\u00f3 la edici\u00f3n castellana.[<a href=\"https:\/\/fund-encuentro.org\/index.php\/pensamiento\/article\/viewFile\/4814\/4639\">P. Teilhard de Chardin,\u00a0 <em>Lettres \u00e0 \u00c9douard Le Roy (1921-1946). Maturation d\u00b4une pens\u00e9e.<\/em><\/a>\u00c9ditions Facult\u00e9s J\u00e9suites de Par\u00eds, 2008, 152 p\u00e1ginas. Introducci\u00f3n de Fran\u00e7ois Euv\u00e9. Notas de Paul Malphettes. <em><a href=\"https:\/\/www.trotta.es\/libros\/cartas-a-edouard-le-roy-1921-1946\/9788498792133\/\">Cartas a \u00c9douard Le Roy (1921-1946). Maduraci\u00f3n de un pensamiento.<\/a><\/em>Trotta Editorial, 2011, 144 p\u00e1ginas].<\/p>\n<p>En la abundante correspondencia teilhardiana, de la que la mayor parte contin\u00faa todav\u00eda in\u00e9dita, las cartas a Le Roy ocupan un lugar cuantitativamente modesto. No son comparables a las cartas a su prima <a href=\"https:\/\/www.iberlibro.com\/servlet\/BookDetailsPL?bi=17600807431\">Marguerite Teilhard-Chambon<\/a>, que se extienden durante una cuarentena de a\u00f1os, o las cartas dirigidas al <a href=\"http:\/\/teilhard.net\/teilhard-20\/\">jesuita Auguste Valensin<\/a>. Por tanto, no tienen precio desde el punto de vista de la calidad de su destinatario y desde la fuerte amistad intelectual que les un\u00eda. Esta Introducci\u00f3n quisiera presentar el contexto de su redacci\u00f3n y tratar de decir algunas palabras sobre la fecundaci\u00f3n mutua de dos pensamientos, a la vez muy pr\u00f3ximos en el fondo, y que reflejan unas sensibilidades intelectuales diferentes..<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>\u00a0Contenido de la correspondencia de Teilhard con Le Roy<\/strong><\/h2>\n<p>Como ocurre con frecuencia en las cartas de Teilhard, varios temas se entrecruzan.\u00a0 Encontramos, al comienzo, varios <em>relatos de viaje<\/em>, por otra parte, cada vez menos frecuentes a medida que los pa\u00edses por los que pasa van siendo m\u00e1s familiares, y menos anecd\u00f3ticos que lo que cuenta a otros en sus cartas.<\/p>\n<p>Pero van a ser las <em>propuestas filos\u00f3ficas\u00a0<\/em>las que ser\u00e1n objeto de mayor atenci\u00f3n. Como continuaci\u00f3n de numerosas conversaciones parisinas, Teilhard contin\u00faa compartiendo libremente sus ideas, anuncia la redacci\u00f3n de futuras memorias (e informa a Le Roy\u00a0 sobre los avatares de las publicaciones). Varios temas son abordados: la revelaci\u00f3n (16 de agosto de 1925), la misi\u00f3n y la conversi\u00f3n (15 de mayo y 8 de septiembre de 1926), la evoluci\u00f3n (15 de mayo de 1926), el fen\u00f3meno humano (15 de abril de 1927), la unificaci\u00f3n de lo real (30 de diciembre de 1928), la noci\u00f3n de persona (10 de agosto de 1929), la m\u00edstica (7 de febrero de 1930), la investigaci\u00f3n (7 de mayo de 1930).<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de todos estos temas, el pensamiento de Teilhard se elabora poco a poco. Estos a\u00f1os son fecundos en la formaci\u00f3n de la noci\u00f3n de \u201cpersona<a href=\"http:\/\/teilhard.net\/el-corazon-de-la-materia\/\">\u201d. Se sabe que el punto de partida del itinerario de Teilhard est\u00e1 en la consistencia de lo real, percibida en el metal y el mineral<\/a>. La primera etapa es franqueada en sus a\u00f1os de juventud cuando toma conciencia de que la verdadera consistencia est\u00e1 del lado de la vida, de un mundo en evoluci\u00f3n. Sus <em><a href=\"https:\/\/www.trotta.es\/libros\/la-gran-monada\/9788498797503\/\">Escritos del tiempo de guerra<\/a> <\/em>reflejan lo que \u00e9l llam\u00f3 su \u201cpante\u00edsmo\u201d. Sin renegar por ello de la visi\u00f3n \u201cc\u00f3smica\u201d de lo real, es la persona la que se va a situar progresivamente en el centro, o m\u00e1s bien \u201ca la cabeza\u201d. Desde el punto de vista religioso, es en cierto modo un \u201ccristo-centrismo\u201d lo que se afirma. En esta evoluci\u00f3n del pensamiento, la relaci\u00f3n con Le Roy juega, sin duda, un papel determinante.<\/p>\n<p>Una \u00faltima serie de consideraciones se refiere a su <em>vida \u201cinterior\u201d,\u00a0<\/em>precisamente a sus relaciones con la Iglesia y con su orden, la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas. Dos acontecimientos marcan el per\u00edodo que ocupa esta correspondencia: su alejamiento del Instituto Cat\u00f3lico en 1925 y la \u201ccrisis\u201d que sufre durante el invierno de 1928-1929, con ocasi\u00f3n de su estancia en casa de los Monfreid y al t\u00e9rmino de la cual, tuvo el sentimiento de haber entrado en un estado de paz. Aunque los a\u00f1os siguientes continuaron siendo para \u00e9l dif\u00edciles, no hay t\u00e9rmino de comparaci\u00f3n con \u00e9stos. Haberlos superado le permite vivir m\u00e1s serenamente otras pruebas que le esperan.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>Historia de una correspondencia<\/strong><\/h2>\n<p>Cuando Pierre Teilhard de Chardin escribe por primera vez a \u00c9douard Le Roy, el 19 de octubre de 1921, es una carta muy breve y formal. Los dos hombres nunca se hab\u00edan encontrado y no se conoc\u00edan m\u00e1s que de o\u00eddas. Esto ser\u00e1 el principio de una larga y fecunda amistad intelectual, adem\u00e1s de personal, de la que da testimonio la correspondencia.<\/p>\n<p>Las veinte cartas que se presentan en este volumen corresponden a un per\u00edodo\u00a0 que va desde 1921 a 1946. Pero la correspondencia m\u00e1s importante se da entre 1925 y 1934. La colecci\u00f3n incluye tambi\u00e9n una carta a la se\u00f1ora Le Roy del d\u00eda uno de diciembre de 1954, poco despu\u00e9s de la muerte de su marido, acaecida el 9 de noviembre de 1954.<\/p>\n<p>Esta Introducci\u00f3n mostrar\u00e1, en primer lugar, algunos elementos biogr\u00e1ficos relativos a cada uno de ellos, que permitir\u00e1n situar a ambos y al contexto en que se desarrollan los intercambios epistolares. La presentaci\u00f3n de \u00c9douard Le Roy ser\u00e1 m\u00e1s detallada que la de Teilhard, ya que aqu\u00e9l es, en general, menos conocido del gran p\u00fablico.<\/p>\n<p>Dos elementos particulares, que constituyen una parte sustancial del contenido de las cartas, ser\u00e1n abordados despu\u00e9s: el concerniente a la Iglesia y el de las influencias intelectuales mutuas. Uno y otro estuvieron en entredicho por las instancias oficiales de la Iglesia. La prohibici\u00f3n de publicar textos que no fueran cient\u00edficos protegi\u00f3 a Teilhard de eventuales condenas. Pero su destino a China se interpret\u00f3 como una sanci\u00f3n. En cuanto a las influencias mutuas, son evidentes para cualquier lector de estos dos pensadores. Curiosamente, no han sido objeto hasta ahora de ning\u00fan estudio sistem\u00e1tico. Las consideraciones siguientes no quisieran entrar en ello, pero s\u00ed presentar las componentes esenciales de sus intercambios intelectuales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>La amistad intelectual de Teilhard con \u00c9douard Le Roy<\/strong><\/h2>\n<p>Esto muestra hasta qu\u00e9 punto \u00e9sta amistad intelectual es importante para Teilhard. Escribe a Valensin el 26 de mayo de 1925: \u00abLe Roy ha sido el verdadero amigo que yo preve\u00eda y que usted esperaba\u00bb. \u00a0Y a Gaudefroy llegar\u00e1 a decirle: \u00ab No hay nadie en el fondo que, aparte de usted y de Le Roy, pueda tener influencia sobre m\u00ed\u00bb. Como se ver\u00e1 m\u00e1s tarde, las cr\u00edticas a Le Roy le afectar\u00e1n, en particular las que se expresan en la revista\u00a0<em>\u00c9tudes\u00a0<\/em>y sobre todo, las medidas tomadas por Roma y de las que ser\u00e1 v\u00edctima. Si creemos a Claude Cu\u00e9not, es a lo largo de los a\u00f1os veinte cuando la relaci\u00f3n mutua llega a su apogeo: \u201cEntre 1920 y 1930 la relaci\u00f3n entre el Padre Teilhard y Le Roy fue la m\u00e1s estrecha, y es sin duda entre 1925 y 1927 cuando la colaboraci\u00f3n entre estos dos grandes esp\u00edritus se hizo m\u00e1s visible\u201d.<\/p>\n<p>Muy pronto, las entrevistas parisinas de Teilhard con Le Roy se van a convertir en intercambio epistolar. El 6 de abril de 1923, Teilhard\u00a0 embarca en Marsella para iniciar su primera estancia en China. All\u00ed deb\u00eda encontrarse con el jesuita \u00c9mile Licent para llevar a cabo con \u00e9l expediciones paleontol\u00f3gicas sufragadas por el Museo de Historia Natural de Par\u00eds. Teilhard pasa el verano en la extensa regi\u00f3n de Ordos\u00a0descubriendo yacimientos prehist\u00f3ricos. Es entonces cuando redacta una primera versi\u00f3n de su <em>Misa sobre el Mundo.<\/em><\/p>\n<p>El 15 de octubre de 1924, Teilhard est\u00e1 de vuelta en Marsella. Pero se entera algunos d\u00edas despu\u00e9s de que un texto que \u00e9l escribi\u00f3\u00a0 sobre el pecado original en 1922, a petici\u00f3n de un compa\u00f1ero jesuita, el padre Riedenger, profesor en el centro de estudios de Teolog\u00eda de Enghien, en B\u00e9lgica, ha suscitado recelos en Roma. El 15 de mayo de 1925, despu\u00e9s de una segunda entrevista con su superior provincial, \u00e9ste le indica que debe suspender sus ense\u00f1anzas en el Instituto Cat\u00f3lico. Debe dejar Francia y es destinado a la misi\u00f3n de China (el 16 de enero de 1927, conoce por medio de una carta de su amigo Gaudefroy que ha sido borrado de la lista de profesores del Instituto Cat\u00f3lico de Par\u00eds).<\/p>\n<p>Por esta raz\u00f3n, desde 1925 hasta 1946 Teilhard residir\u00e1 alternativamente entre China y Par\u00eds; se consagrar\u00e1 totalmente a la investigaci\u00f3n geol\u00f3gica y publicar\u00e1, tanto en revistas francesas como chinas, una obra cient\u00edfica abundante que le dar\u00e1 una s\u00f3lida reputaci\u00f3n internacional. Pero tambi\u00e9n se dejar\u00e1 llevar por una ardiente reflexi\u00f3n tanto filos\u00f3fica como religiosa: durante todo este per\u00edodo no cesar\u00e1 de redactar \u201cpapeles\u201d &#8211; casi siempre durante sus largas traves\u00edas transoce\u00e1nicas &#8211; que Teilhard enviar\u00e1 a sus amigos, entre los cuales se encuentra Le Roy.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>\u00c9douard Le Roy (1870-1954): un matem\u00e1tico que irrumpe en la teolog\u00eda<\/strong><\/h2>\n<p>Once a\u00f1os mayor que Teilhard,<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/%C3%89douard_Le_Roy\">\u00c9douard Le Roy<\/a>tiene detr\u00e1s de s\u00ed, en este a\u00f1o de 1921 en que se conocen, una larga carrera de docente. Normalista (de la Escuela Normal) y profesor Agregado de ciencias matem\u00e1ticas, en 1898 es ya doctor en Ciencias y hasta 1922 ense\u00f1a estas disciplinas en diversos liceos parisinos. Pero muy pronto, Le Roy se interesa por cuestiones filos\u00f3ficas y religiosas, animado por el deseo de unir es s\u00ed mismo al cristiano y al cient\u00edfico. Muy marcado desde 1896 por el <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Henri_Bergson\">fil\u00f3sofo Henri Bergson<\/a>, Le Roy ocupa, desde 1914 hasta 1920, la plaza vacante en la c\u00e1tedra de filosof\u00eda moderna en el Colegio de Francia;\u00a0 y desde 1921 hasta 1941, sucede a Bergson en esta\u00a0misma c\u00e1tedra. En 1945 es elegido miembro de pleno derecho en la\u00a0 Academia Francesa.<\/p>\n<p>El recorrido intelectual de Le Roy presenta cierto n\u00famero de similitudes con el de Teilhard. No es extra\u00f1o que simpatizaran muy r\u00e1pidamente. Su primera formaci\u00f3n no fue filos\u00f3fica. \u00c9l se acerca a la filosof\u00eda por gusto personal, para llegar m\u00e1s lejos en el intento de percibir los fundamentos de su pr\u00e1ctica cient\u00edfica. Jean Guitton lo describe as\u00ed: un \u201cmatem\u00e1tico que se interesa por la filosof\u00eda, puesto que se ha planteado problemas que pueden apasionar a cualquier hombre culto y a todo creyente sincero\u201d. Su andadura es una esforzada s\u00edntesis de ciencia, filosof\u00eda y fe cristiana.<\/p>\n<p>En lo que concierne a la ciencia moderna, Le Roy tiene una posici\u00f3n epistemol\u00f3gica cr\u00edtica, expuesta en un c\u00e9lebre art\u00edculo de la <em>Revue de M\u00e9taphysique et de Morale\u00a0<\/em>de 1899. Contra el cientificismo ambiental, producto de la degeneraci\u00f3n del positivismo anterior, seg\u00fan el cual, s\u00f3lo la ciencia es fuente de conocimiento seguro, Le Roy adopta una actitud pr\u00f3xima a la de sus maestros, Henri Poincar\u00e9 ( 1854-1912) y Pierre Duhem (1861-1916), pero con una postura m\u00e1s radical. Para \u00e9l, el lenguaje cient\u00edfico debe pasar por el tamiz de la cr\u00edtica. La ciencia es una construcci\u00f3n humana y al fin y al cabo, los s\u00edmbolos de su lenguaje son arbitrarios. Como escribi\u00f3 Jean Abel\u00e9 acerca de la epistemolog\u00eda com\u00fan de Poincar\u00e9 y de Le Roy: \u00abla ciencia no alcanza a explicar ni las \u201ccosas\u201d, ni\u00a0 los \u201chechos absolutos\u201d, sino \u00fanicamente las <em>relaciones<\/em>entre las cosas y entre los hechos\u00bb; por otra parte, \u00ab la expresi\u00f3n de estas relaciones es <em>relativa <\/em>al cient\u00edfico y el criterio de su objetividad no es otro que el acuerdo entre los cient\u00edficos\u00bb. Para estos cient\u00edficos-fil\u00f3sofos, el inter\u00e9s por la ciencia es sobre todo <em>pragm\u00e1tico,<\/em>puesto que permite una transformaci\u00f3n del mundo. En contraposici\u00f3n, la filosof\u00eda solamente es capaz, por s\u00ed misma de arrojar luz al problema del destino humano.<\/p>\n<p>Esta cr\u00edtica en\u00e9rgica a las pretensiones cientificistas del \u201csaber total\u201d habr\u00eda podido conducir a Le Roy a desviar su inter\u00e9s por la ciencia hacia otras actividades humanas m\u00e1s aptas para integrar lo \u201creal\u201d, la \u201ccosa en s\u00ed\u201d. Por tanto, a diferencia de otros pensadores que ignoran deliberadamente el comportamiento cient\u00edfico y s\u00f3lo manifiestan inter\u00e9s por la filosof\u00eda, \u00e9l toma la ciencia muy en serio y reconoce lo que ella introduce como cambio en la forma en que el hombre moderno se relaciona con el mundo. La ciencia moderna causa una mutaci\u00f3n en el pensamiento que le invita a renunciar al \u201cantiguo esquema de la sustancia inmutable\u201d.\u00a0 En la edad de la ciencia, no se puede continuar elaborando una metaf\u00edsica de tipo aristot\u00e9lico.<\/p>\n<p>La Filosof\u00eda, en efecto, no puede permanecer encerrada en s\u00ed misma. No contento con rechazar el cientifismo, Le Roy rechaza tambi\u00e9n el \u201cintelectualismo\u201d, definido como una especie de subjetivismo individualista. El pensamiento es fundamental para el hombre, pero no se refiere al pensamiento individual. Por su pensamiento la m\u00f3nada humana tiende hacia la totalidad del ser. Esto es exactamente lo que la ciencia, \u00e1vida de especializaciones, no puede percibir. No podemos pensar lo m\u00e1s m\u00ednimo sin que se vea comprometida toda una metaf\u00edsica. <em>Lo Real es el Todo<\/em>: actitud que se encuentra tambi\u00e9n en Teilhard. Desde esta perspectiva, el comportamiento cient\u00edfico aporta algo esencial, pues en cierto modo, el positivismo tiene raz\u00f3n en atraer la atenci\u00f3n sobre el \u201checho\u201d. Es la \u201cpermanencia del hecho\u201d la que provoca al esp\u00edritu para que salga de s\u00ed y se confronte con un \u201cmundo\u201d que no ha sido hecho por \u00e9l. La materia es una especie de \u201ccatalizador\u201d del esp\u00edritu. De hecho, la ciencia alcanza \u201clo real\u201d, pero no la realidad en s\u00ed, que sobrepasa su cometido, sino \u201calgunas de las relaciones que establece con nosotros\u201d.<\/p>\n<p>Esto implica importantes consecuencias para la Teolog\u00eda. \u00bfC\u00f3mo hacer concordar el cristianismo con la cultura del hombre moderno? \u00bfC\u00f3mo hacerlo cre\u00edble en la era de la ciencia? No puede ser por medio de una b\u00fasqueda de \u201cconcordancia\u201d con el contenido de las teor\u00edas, necesariamente parciales y con l\u00edmites, sino m\u00e1s bien por medio de una tentativa de acuerdo con \u201cel esp\u00edritu de la ciencia\u201d, lo que se ha venido apreciando cada vez m\u00e1s. Volveremos a tratar m\u00e1s adelante las consecuencias teol\u00f3gicas de la epistemolog\u00eda \u201canti-realista\u201d de Le Roy, pero antes, podemos se\u00f1alar ya una diferencia de sensibilidad con el itinerario de Teilhard.<\/p>\n<p>Aun reconociendo el profundo cambio cultural inducido por la ciencia, Teilhard es m\u00e1s realista que su amigo. \u00a0Teilhard no elabor\u00f3 nunca una cr\u00edtica epistemol\u00f3gica tan precisa como la de Le Roy. No se pueden encontrar m\u00e1s que ciertos indicios de la dificultad de Teilhard para entrar en la perspectiva de Le Roy. En una carta a L\u00e9ontine Zanta, escribe, por ejemplo: \u201cla separaci\u00f3n esp\u00edritu-materia que \u00e9l admite, es demasiado brusca\u201d.<\/p>\n<p>Desde entonces Teilhard tendr\u00e1 la tendencia a oponer brutalmente el \u201cidealismo\u201d reivindicado por Le Roy frente al \u201crealismo\u201d del observador cient\u00edfico que contempla el mundo. Por ello, en la medida que la palabra \u201cidealismo\u201d se aplique con prudencia a Le Roy, pueden aparecer algunas convergencias. La oposici\u00f3n no es tan brutal como pudiera parecer. Para Le Roy, el idealismo representa una defensa de la <em>libertad de la persona humana, <\/em>del pensamiento, como algo con lo que podemos operar, inventar y crear, en el seno de la totalidad. Por su pensamiento, el individuo humano alcanza a algo m\u00e1s vasto que \u00e9l mismo, el \u201cPensamiento\u201d, que no puede olvidar el anhelo (<em>\u00e9lan<\/em>) bergsoniano de vida universal.<\/p>\n<p>Este \u201cidealismo\u201d conduce a Le Roy a promover una moral de de la <em>conciencia <\/em>y de la<em>libertad, <\/em>finalmente bastante pr\u00f3xima a la moral teilhardiana. La actividad humana es una lucha contra el determinismo de la naturaleza, la red de necesidades en la que estamos atrapados. \u00ab La verdad se define din\u00e1micamente por la continuidad de una evidencia y de un acontecimiento\u00bb. El \u201cesp\u00edritu\u201d lucha contra la \u201cmateria\u201d, si nombramos con esta palabra las fuerzas de la inercia, de la costumbre, todas las formas de determinismo que se oponen al movimiento de la vida.<\/p>\n<p>Una categor\u00eda central es aquella de la <em>acci\u00f3n<\/em>. \u00ab Nada debe privar al esp\u00edritu de su dinamismo esencial creador \u00bb, escribe Marcel Gillet. La <em>invenci\u00f3n <\/em>(la capacidad de estar en b\u00fasqueda) es una especie de imperativo categ\u00f3rico. El hombre tiene el deber de inventar para adecuarse a la realidad \u00faltima. Le Roy rechaza toda forma de mecanicismo, pero tambi\u00e9n esa especie de finalismo, seg\u00fan el cual todo estar\u00eda dado de antemano.<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n de Le Roy no se estanca ni en una epistemolog\u00eda, ni en una filosof\u00eda general; ella centra tambi\u00e9n su atenci\u00f3n en <em>cuestiones religiosas. <\/em>Es la \u00e9poca en que se pone en duda por fil\u00f3sofos una escol\u00e1stica inm\u00f3vil y defensiva cuando la fe cristiana debe mostrar su plausibilidad en el contexto moderno<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Maurice_Blondel\">. Maurice Blondel<\/a>(1861- 1949) hab\u00eda abierto la veda. \u00c9douard Le Roy, \u201chombre de manifiestos\u201d y de \u201ctemperamento combativo\u201d, se sit\u00faa en la misma corriente, pero, una vez m\u00e1s, es a\u00fan m\u00e1s radical. Stanislas Breton escribe de \u00e9l: \u201ccat\u00f3lico ferviente que sigue sufriendo por ser sospechoso en su obediencia; cristiano responsable de su fe, demasiado confiado en el Esp\u00edritu Santo como para dejar a los cl\u00e9rigos no s\u00f3lo\u00a0 la administraci\u00f3n eclesial, sino tambi\u00e9n eclesi\u00e1stica, de la palabra del Verbo, le Roy fue un laico decidido, que reivindica su derecho a intervenir\u201d. El fil\u00f3sofo laico que \u00e9l es, reivindica su derecho a intervenir en el campo teol\u00f3gico, en el cual, desde su punto de vista, los cl\u00e9rigos no tienen el monopolio.<\/p>\n<p><span lang=\"ES-TRAD\">Un art\u00edculo <a href=\"http:\/\/www.filosofia.org\/hem\/dep\/lem\/n269p094.htm\">de Le Roy,\u201d\u00bfQu\u00e9 es un dogma?\u201d,<\/a>publicado en <i>La Quinzaine, <\/i>el 16 de abril de 1905, hizo mucho\u00a0<\/span>ruido. Seg\u00fan el an\u00e1lisis de Pierre Colin, vuelve a lanzar la crisis modernista en el plano filos\u00f3fico y teol\u00f3gico. Este \u00faltimo a\u00f1ade: \u201clos debates suscitados por su art\u00edculo han jugado un papel capital en la crisis modernista puesto que presentan la cuesti\u00f3n del estatuto intelectual del dogma\u201d. No es necesario presentar aqu\u00ed con detalle el contenido y los argumentos de este art\u00edculo. Se centra en revelar la orientaci\u00f3n decididamente <em>pr\u00e1ctica<\/em>del pensamiento de Le Roy: \u201cel dogma tiene un sentido pr\u00e1ctico, es una orientaci\u00f3n para la conducta\u201d. Dicho de otro modo, el dogma no da directamente conocimiento sobre Dios, al menos por ese conocimiento que no se deducir\u00e1 m\u00e1s que \u00a0\u00a0los \u201cpreceptos a observar\u201d, la moral resultante de una \u201cdogm\u00e1tica\u201d. Ser\u00eda m\u00e1s bien a la inversa: es nuestro compromiso de fe el que nos dice realmente qui\u00e9n es Dios.<\/p>\n<p>Su reflexi\u00f3n teol\u00f3gica contin\u00faa en los a\u00f1os siguientes, en particular en una obra publicada en <a href=\"https:\/\/www.persee.fr\/doc\/phlou_0776-555x_1931_num_33_31_2624\">1930, <em>Le probl\u00e8me de Dieu,<\/em><\/a> tomada de unas conferencias pronunciadas en a\u00f1os anteriores. La publicaci\u00f3n de este libro supuso su inclusi\u00f3n por la Iglesia en el \u00cdndice de los libros prohibidos el 24 de junio de 1931, condena que se extendi\u00f3 a otras dos libros: \u201c<em>L\u00b4exigence id\u00e9aliste et le fait de l\u00b4\u00e9volution\u201d <\/em>(los cursos impartidos en el Colegio de Francia de 1925 y 1926, publicados en 1927) y <em>\u201cLes origines humaines et l\u00b4\u00e9volution de l\u00b4intelligence\u201d <\/em>(cursos impartidos entre 1927 y 1928, y publicados en 1928). Una parte de un tercer libro, el segundo volumen de \u201c<em>La pens\u00e9e intuitive (Invention et v\u00e9rification<\/em>)\u201d, publicado en 1930, fue igualmente incluida en el \u00cdndice.<\/p>\n<p>Las objeciones romanas proced\u00edan de la radicalidad de la posici\u00f3n de Le Roy en cuanto a su manera de definir la noci\u00f3n de dogma: no como expresi\u00f3n de verdades sino como sugesti\u00f3n de conductas, \u201creduci\u00e9ndolo\u201d de alguna manera a una \u201cf\u00f3rmula de conducta pr\u00e1ctica\u201d. Otro hecho que le plante\u00f3 dificultad fue su duda sobre las pruebas cl\u00e1sicas de la existencia de Dios, cuya importancia era grande en el arsenal apolog\u00e9tico de la \u00e9poca.<\/p>\n<p>Cat\u00f3lico fiel a la Iglesia, como lo fue siempre su amigo Teilhard, Le Roy se somete y acepta la firma de una retractaci\u00f3n. De este modo, no pone en riesgo su pertenencia a la Iglesia. En esta prueba, el apoyo mutuo fue muy valioso, tanto para uno como para el otro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>\u201cEl nubarr\u00f3n previsto se aproxima\u201d<\/strong><\/h2>\n<p>Teilhard tem\u00eda la inclusi\u00f3n en el \u00cdndice de libros prohibidos por la Iglesia de las obras de su amigo fil\u00f3sofo. En junio de 1928, expresa en una carta a Auguste Valensin: \u201cel nubarr\u00f3n previsto se aproxima\u201d. En una carta de abril de 1930, escribe a L\u00e9ontine Zanta: \u201cuna nueva condena [del libro <em>Le probl\u00e8me de Dieu<\/em>]ser\u00eda un gran perjuicio para la corriente que nuestro amigo comenzaba a canalizar\u201d.<\/p>\n<p>Teilhard conoc\u00eda bien la importancia de la reflexi\u00f3n de Le Roy y las perspectivas que abr\u00eda para un anuncio renovado del cristianismo, y tambi\u00e9n las objeciones que los medios tradicionalistas no dejar\u00edan de oponerle.<\/p>\n<p>La puesta en el \u201c\u00cdndice de libros prohibidos\u201d de algunas de las obras de Le Roy, el 24 de junio de 1931, hace reaccionar a Teilhard. Seis meses m\u00e1s tarde, el 18 de enero de 1932, escribe a Breuil que, aunque Le Roy \u00abhab\u00eda complicado su hermosa y verdadera\u00a0Weltanschauung (Visi\u00f3n del mundo) con una metaf\u00edsica oscura y provocadora, (\u2026) el golpe lo hab\u00eda acusado claramente toda la corriente cat\u00f3lica antifijista (en todos los sentidos del t\u00e9rmino)\u00bb.\u00a0 Y a\u00f1ade: \u201cmi acci\u00f3n corre el riesgo de quedar seriamente paralizada\u201d.<\/p>\n<p>En una carta a Valensin del 13 de marzo de 1932, precisa m\u00e1s a\u00fan: \u201cuna preocupaci\u00f3n excesiva de claridad y lealtad\u201d al comienzo de la obra <em>Le probl\u00e8me de Dieu <\/em>(la cr\u00edtica de las pruebas de la existencia de Dios) se ha convertido en un \u00abpretexto para condenar tres libros y medio que me parecen inatacables y para lanzar la sospecha sobre las tendencias de un esp\u00edritu en el que veo la aurora del Cristianismo nuevo\u00bb. Como suele suceder en parecidas circunstancias, \u00e9l mantiene la confianza de que estas peripecias detendr\u00e1n de forma definitiva el movimiento de las ideas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>Influencias y simbiosis intelectual entre Teilhard y Le Roy<\/strong><\/h2>\n<p>\u00bfCu\u00e1l ha sido la influencia de \u00c9douard Le Roy sobre Pierre Teilhard de Chardin y cu\u00e1l ha sido la influencia rec\u00edproca del paleont\u00f3logo sobre el fil\u00f3sofo? Es una l\u00e1stima que no haya hasta ahora ning\u00fan estudio de conjunto, m\u00e1s all\u00e1 de las notas que se\u00f1alan el inter\u00e9s que hab\u00eda en llevarlo a cabo. Sin duda, el olvido en que cay\u00f3 la obra de Le Roy es en buena medida la causa de este abandono. En la rese\u00f1a que le dedica G\u00e9rard-Henry Baudry en su apreciado volumen cuyo t\u00edtulo en castellano ser\u00eda <em>Diccionario de correspondencia de Teilhard de Chardin, <\/em>escribe: \u00abEs innegable que se influenciaron mutuamente, sin que sea por el momento, f\u00e1cil de precisar\u00bb.<\/p>\n<p>Y en la biograf\u00eda dedicada a Teilhard de Chardin, Robert Speaight afirma: \u00abEs dif\u00edcil estimar lo que cada uno debe al otro, e incluso distinguirlo con claridad\u00bb. La amistad se acompa\u00f1aba de un compartir intelectual orientado hacia el eje de una b\u00fasqueda com\u00fan: \u00bfcu\u00e1l es el \u00faltimo t\u00e9rmino del \u201checho evolutivo\u201d, lo espec\u00edfico del hombre? Es dif\u00edcil \u2013 y quiz\u00e1s, al fin in\u00fatil- querer atribuir cualquier elemento, apropiadamente, a uno o a otro, en la medida en que lo esencial es aquello que ha sucedido en el intercambio mutuo, en un dialogo constante, mantenido durante bastantes a\u00f1os. A medida que se suceden las conversaciones, se va elaborando progresivamente un pensamiento com\u00fan.<\/p>\n<p>La influencia de Teilhard en Le Roy se encuentra f\u00e1cilmente en muchas de sus obras. En \u201c<em>L\u00b4exigence id\u00e9aliste et le fait de l\u00b4\u00e9volution\u201d, <\/em>publicaci\u00f3n de los cursos en el Colegio de Francia de 1925 y 1926, las referencias son numerosas, tal y como atestigua el t\u00edtulo \u201cel hecho de la evoluci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Es en la continuaci\u00f3n de estas conferencias en los a\u00f1os 1927 y 1928, publicada con el t\u00edtulo: <em>\u201cLes origines humaines et l\u00b4\u00e9volution de l\u00b4intelligence\u201d, <\/em>esdonde la influencia es m\u00e1s notable. Los tres primeros cap\u00edtulos de la obra siguen rigurosamente el desarrollo del ensayo, entonces in\u00e9dito, de Teilhard, \u201cLa Hominizaci\u00f3n\u201d con fecha del 6 de mayo de 1925.<\/p>\n<p>Resumir el texto de esta obra, equivaldr\u00eda a resumir las grandes teor\u00edas de \u201c<em>La Hominizaci\u00f3n\u201d\u00a0<\/em>de Teilhard<em>,<\/em>del que son numerosas las citas. Recordemos simplemente que, para Teilhard, las \u201cpropiedades experimentales de la humanidad\u201d son de cuatro tipos: una d\u00e9bil diferenciaci\u00f3n del cuerpo en relaci\u00f3n con las formas de las de los animales, que hay una potencia \u00fanica de extensi\u00f3n y de invasi\u00f3n, el descubrimiento de la herramienta; y que la envoltura tejida por la Humanidad forma \u201cuna red recorrida por una vitalidad com\u00fan\u201d. En esta ocasi\u00f3n, Teilhard forja la palabra \u201cnoosfera\u201d, utilizada por \u00c9douard Le Roy en sus cursos.<\/p>\n<p>La intenci\u00f3n de Le Roy es desligar lo espec\u00edficamente humano, sin separar por ello al hombre de la naturaleza \u201cantecedente y ambiental\u201d (p. 2). Esta es la raz\u00f3n por la cual, al igual que en la obra de Teilhard, la forma de evolucionar procede de un an\u00e1lisis fenomenol\u00f3gico, \u201cuna simple descripci\u00f3n y an\u00e1lisis del fen\u00f3meno humano\u201d (p. 5); \u201cse trata de mirar al Hombre como puros naturalistas\u201d (p. 6). Esto, con la finalidad de aclarar el \u201caut\u00e9ntico principio explicativo\u201d en el \u201cpoder de iniciativa\u201d (p. 2), para fundamentar la tesis anunciada al principio: \u00abHay, en el fondo de la vida, como una causa principal que origina los cambios y progresos, un factor de orden ps\u00edquico, un aut\u00e9ntico poder de invenci\u00f3n, el \u00fanico capaz de realizar lo que, sin \u00e9l, ser\u00eda improbabilidad f\u00edsicamente equiparable a lo imposible\u00bb. (<em>id<\/em>.)<\/p>\n<p>De una manera manifiesta, Le Roy pone el acento en la dimensi\u00f3n reflexiva de lo humano. La separaci\u00f3n respecto a una ciencia incapaz de explicar este elemento, porque es una metodolog\u00eda materialista, es m\u00e1s firme que en los textos paralelos de Teilhard. Sin embargo, en el fondo de las tesis de ambos, la convergencia es sorprendente.<\/p>\n<p>La influencia inversa (de Le Roy sobre Teilhard) es menos evidente. Las obras publicadas de Teilhard contienen muchas referencias expl\u00edcitas a Le Roy. Gerard-Henry Baudry avanza la hip\u00f3tesis de que \u00abla tendencia idealista del fil\u00f3sofo ha influido algo en el Teilhard de los a\u00f1os 1930\u00bb. De hecho, la afirmaci\u00f3n de la persona, el rol de la acci\u00f3n son los elementos dominantes de sus escritos de entonces.<\/p>\n<p>Madeleine Barth\u00e9lemy-Madaule, que realiz\u00f3 un estudio sobre la correspondencia entre Teilhard y Le Roy al final de su tesis, <em>Bergson y Teilhard<\/em><em>de Chardin <\/em>recoge algunas nociones teilhardianas donde las referencias al fil\u00f3sofo son expl\u00edcitas. Se trata, en primer lugar, de la funci\u00f3n de la <em>invenci\u00f3n. <\/em>Se la encuentra mencionada en un texto de 1925, <em>La paradoja transformista. <\/em>La invenci\u00f3n en el mundo vivo se opone al determinismo mec\u00e1nico del mundo material ordinario. Esto puede ser un eco de la noci\u00f3n bergsoniana \u00a0de la \u201cevoluci\u00f3n creadora\u201d.<\/p>\n<p>Otro concepto importante es el denominado \u201c<em>conspiraci\u00f3n<\/em>\u201d. En numerosas ocasiones es referido a Le Roy. En contraste con la \u201creflexi\u00f3n\u201d (replegarse en s\u00ed mismo: la \u201ccentraci\u00f3n\u201d), consiste para los organismos en \u00abreunirse para constituir un Todo \u00fanico\u00bb.<\/p>\n<p>El lugar de la acci\u00f3n, como la encontramos expresada, por ejemplo en \u201c<em>Como yo creo\u201d <\/em>(1934) recuerda a un tema central de la filosof\u00eda de \u00c9douard Le Roy. La cuesti\u00f3n que expone Teilhard es la siguiente: \u00ab \u00bfQu\u00e9 condiciones debe satisfacer el Mundo para que una libertad consciente pueda tener un papel en \u00e9l?\u00bb. La respuesta no se encuentra tanto en el individuo mismo, como en aquello que le atrae hacia el porvenir: \u00abAlgo inmortal delante de nosotros\u00bb.<\/p>\n<p>La <em>especificidad de lo humano\u00a0<\/em>es un tema com\u00fan a los dos pensadores. Es caracter\u00edstico de la reflexi\u00f3n teilhardiana de los a\u00f1os 1920-1930. En una segunda versi\u00f3n del \u201c<em>Fen\u00f3meno Humano\u201d <\/em>(1930)<em>\u00a0<\/em>Teilhard se remite a Le Roy para exponer la evoluci\u00f3n de lo seres vivos hacia lo menos probable, al contrario de la ley general de la entrop\u00eda. Este hecho \u00a0\u201cimprobable\u201d ser\u00e1 la aparici\u00f3n del hombre, el \u201cumbral\u201d del pensamiento que pone de relieve en un texto de 1932, \u00abEl lugar del hombre en la naturaleza\u00bb. Lo humano manifiesta un \u00abnuevo estado de vida\u00bb. Por este hecho, deduce un elemento nuevo en el cosmos que la ciencia debe tener en cuenta: \u00abel pensamiento es una energ\u00eda f\u00edsica real\u00bb.<\/p>\n<p>Sin embargo, el eje principal de Teilhard lo lleva m\u00e1s all\u00e1 del idealismo de Le Roy. Reconocer la primac\u00eda del esp\u00edritu es una caracter\u00edstica com\u00fan en los dos pensadores. Pero, como escribe M. Barth\u00e9l\u00e9my-Madaule, Teilhard \u00absupera el momento del sujeto en una s\u00edntesis sujeto-objeto\u00bb.<\/p>\n<p>La recensi\u00f3n que Teilhard hace del libro de Le Roy, <em>\u201cL\u00b4exigence\u00a0 id\u00e9aliste et le fait de l\u00b4\u00e9volution\u201d<\/em>en la revista \u201c<em>La Vie catholique en France et \u00e0 l\u00b4\u00e9tranger\u201d, <\/em>del 18 de agosto de 1928, nos permite hacernos una idea del pensamiento del primero. Teilhard ve positivo el razonamiento de Le Roy quien considera que \u201cel esp\u00edritu es la \u00fanica forma plenamente leg\u00edtima del ser\u201d. Est\u00e1 de acuerdo con \u00e9l al subrayar \u201cla impotencia de la ciencia\u201d, en el sentido cl\u00e1sico, para integrar el mundo espiritual, ya que ella parte de la materia (lo \u201cexterno\u201d de las cosas) para la creaci\u00f3n de sus principios. Si bien, por esto, \u201chemos cortado de manera ileg\u00edtima la realidad\u201d. La vida escapa a lo que la F\u00edsica puede aprehender\u201d. Por tanto no existe contradicci\u00f3n alguna entre las dos: \u201cla vida acepta, anima, sin turbarla ni enmendarla, todo lo que se descubrir\u00e1 en nuestros laboratorios\u201d.<\/p>\n<p>Se aprecia, por tanto, una ligera diferencia de enfoque. La de Le Roy, es decididamente m\u00e1s cr\u00edtica respecto a la ciencia. Parece que Teilhard no desespera en su labor de creaci\u00f3n de una \u201chiper-f\u00edsica\u201d (la expresi\u00f3n hiper-f\u00edsica no est\u00e1 en el art\u00edculo, pero la encontramos en otros escritos) que reintegrar\u00eda el esp\u00edritu en el mundo cient\u00edfico.<\/p>\n<p>El estudio de las influencias mutuas deber\u00eda continuarse y extenderse m\u00e1s all\u00e1 de estas breves notas. \u00c9stas manifiestan, sin duda alguna, la fuerte interacci\u00f3n entre dos grandes pensadores que trataron de hacer una reflexi\u00f3n de la situaci\u00f3n contempor\u00e1nea con una perspectiva cristiana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>Conclusi\u00f3n: el encanto de una amistad<\/strong><\/h2>\n<p>Esta veintena de cartas que env\u00eda Teilhard a Le Roy a lo largo de m\u00e1s de treinta a\u00f1os, dan testimonio de un verdadero proceso (como suele ocurrir en per\u00edodos largos) y de una gran unidad. Las ideas se desarrollan, se profundizan, se fortalecen. Los sentimientos se precisan, los problemas se alivian.<\/p>\n<p>Teilhard se da a conocer totalmente: las etapas de su progreso intelectual, el contenido de sus trabajos tan fecundos de Geolog\u00eda y\u00a0de Paleontolog\u00eda, su vida interior de la cual no esconde sus conflictos, la sensibilidad por los paisajes, el gusto por los encuentros, el afecto por sus compa\u00f1eros de trabajo, ya fuesen chinos, americanos o suecos. Desenvoltura y elegancia toman forma en un franc\u00e9s agradable, claro, siempre bien formado.<\/p>\n<p>Una pasi\u00f3n constante sostiene estas l\u00edneas: la pasi\u00f3n por la acci\u00f3n, la pasi\u00f3n por la investigaci\u00f3n (cient\u00edfica, intelectual, espiritual), la pasi\u00f3n por \u201cCristo, siempre mayor\u201d, buscado y encontrado tanto en la angustia de sus combates interiores como en los paisajes, las rocas, los f\u00f3siles, las ideas y\u2026los afectos.<\/p>\n<p>Teilhard nos entrega en estas cartas el encanto exquisito de una amistad de gran calidad, ya que consta de un vasto contenido. Un alma magn\u00e1nima propia de un gran hombre.<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><strong>Leandro Sequeiros, Doctor en Ciencias Geol\u00f3gicas, Colaborador de la C\u00e1tedra Francisco J. Ayala de Ciencia, Tecnolog\u00eda y Religi\u00f3n, Vicepresidente de la Asociaci\u00f3n de Amigos de Teilhard de Chardin y Presidente de aSINJA (Asociaci\u00f3n Interdisciplinar Jos\u00e9 de Acosta).<\/strong><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Leandro Sequeiros) Hace 100 a\u00f1os, en 1921, se conocieron Pierre Teilhard de Chardin y \u00c9douard Le Roy. De su amistad sabemos mucho por la correspondencia entre Teilhard y Le Roy que se extend\u00ed\u00f3 durante 25 a\u00f1os, desde 1921 a 1946. En sus cartas se integran la Ciencia, la Filosof\u00eda y la Teolog\u00eda. 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