{"id":5768,"date":"2021-02-24T07:00:27","date_gmt":"2021-02-24T06:00:27","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=5768"},"modified":"2021-02-15T20:05:35","modified_gmt":"2021-02-15T19:05:35","slug":"antropo-centrismo-contra-eco-centrismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=5768","title":{"rendered":"\u00bfAntropo-centrismo contra eco-centrismo?"},"content":{"rendered":"<div><b>(Por Carlos Beorlegui) En el mundo de la antropolog\u00eda emerge con fuerza el debate entre Antropocentrismo y Ecocentrismo. \u00bfEs solo una moda o una nueva frontera del pensamiento? No todas las cr\u00edticas al humanismo cl\u00e1sico persegu\u00edan el mismo objetivo, pues mientras unas se orientaban a una mejor comprensi\u00f3n de lo humano, otras persegu\u00edan m\u00e1s bien la disoluci\u00f3n de lo humano dentro de otros horizontes de referencia. No nos interesa detenernos aqu\u00ed en la antigua disputa entre humanismo y anti-humanismos, en un sentido amplio, sino referirnos m\u00e1s bien a las cr\u00edticas al <i>humanismo antropo-c\u00e9ntrico\u00a0<\/i>que se est\u00e1n realizando desde la nueva sensibilidad ecol\u00f3gica. A partir de la aparici\u00f3n del paradigma evolucionista, las pretensiones de los humanos de sentirnos el centro del universo, sin formar parte de su naturaleza, se han disuelto estrepitosamente, vi\u00e9ndose obligados a superar su narcisismo y tener que aceptar que no somos m\u00e1s que una especie m\u00e1s en el contexto de las muchas que componen el mundo de la vida.<\/b><\/div>\n<div><\/div>\n<h2><\/h2>\n<h2><\/h2>\n<h2><strong>El largo y complejo camino de la definici\u00f3n de lo humano<\/strong><\/h2>\n<div>\n<p>La conciencia que el ser humano ha ido teniendo de s\u00ed mismo, y su empe\u00f1o por aclarar su identidad, no ha sido nunca una tarea f\u00e1cil. Comenz\u00f3 por entenderse en relaci\u00f3n a las fuerzas divinas que rigen las leyes y profundidades del mundo, para ir alcanzado de forma progresiva una perspectiva aut\u00f3noma a partir de la \u00e9poca del humanismo renacentista y de la modernidad ilustrada, y descubrirse en tiempos m\u00e1s recientes como una especie m\u00e1s, emergida del proceso evolutivo de la vida. De ese modo, parecer\u00eda que la pretensi\u00f3n de ser el centro y el due\u00f1o prepotente de la tierra y de sus recursos interminables se habr\u00eda desmoronado estrepitosamente. A partir de ah\u00ed, la problematicidad en la definici\u00f3n de lo humano (el humanismo) se ha percibido como algo inherente a su condici\u00f3n. El ser humano se habr\u00eda descubierto como una realidad intr\u00ednsecamente problem\u00e1tica<a name=\"_ednref1\"><\/a>[i].<\/p>\n<p>Si, seg\u00fan Kant, todas las cuestiones de la filosof\u00eda se pueden reducir a qu\u00e9 es el hombre, esa pregunta no se resuelve desde el propio ser humano, sino desde otros horizontes m\u00e1s amplios: el horizonte del Ser (Heidegger), la responsabilidad \u00e9tica (L\u00e9vinas), la realidad (Zubiri), las estructuras de la mundano (estructuralismo: M. Foucault, Claude L\u00e9vi-Strauss), o el \u00e1mbito de la biosfera (ecologismo y biocentrismo).<\/p>\n<p>Pero no todas las cr\u00edticas al humanismo cl\u00e1sico persegu\u00edan el mismo objetivo, pues mientras unas se orientaban a una mejor comprensi\u00f3n de lo humano, otras persegu\u00edan m\u00e1s bien la disoluci\u00f3n de lo humano dentro de otros horizontes de referencia. No nos interesa detenernos aqu\u00ed en la antigua disputa entre humanismo y anti-humanismos, en un sentido amplio <a name=\"_ednref2\"><\/a>[ii], sino referirnos m\u00e1s bien a las cr\u00edticas al <em>humanismo antropoc\u00e9ntrico<\/em>que se est\u00e1n realizando desde la nueva sensibilidad ecol\u00f3gica. A partir de la aparici\u00f3n del paradigma evolucionista, las pretensiones de los humanos de sentirnos el centro del universo, sin formar parte de su naturaleza, se han disuelto estrepitosamente, vi\u00e9ndose obligados a superar su narcisismo y tener que aceptar que no somos m\u00e1s que una especie m\u00e1s en el contexto de las muchas que componen el mundo de la vida.<\/p>\n<p>Es evidente que la progresiva sensibilidad ecol\u00f3gica est\u00e1 suponiendo un cambio radical en nuestra propia definici\u00f3n, as\u00ed como en el modo como habitamos nuestro planeta y percibimos el conjunto del universo. Pero esta mentalidad ecol\u00f3gica lleva aparejadas dos interpretaciones o posturas muy diferentes: la que pretende disolver de forma radical lo humano en el mundo de la vida, no aceptando para \u00e9l ning\u00fan tipo de singularidad o diferencia cualitativa, y la que entiende que se puede compatibilizar una necesaria sensibilidad ecol\u00f3gica con el mantenimiento de un humanismo antropoc\u00e9ntrico cr\u00edtico,\u00a0renovado e integrador <a name=\"_ednref3\"><\/a>[iii]. Ahora bien, el problema est\u00e1 en que estas dos posturas no siempre se hallan claramente delimitadas, imponi\u00e9ndose en ciertos \u00e1mbitos la pretensi\u00f3n de que una correcta comprensi\u00f3n de lo humano, incluso con perspectiva cristiana y religiosa, tiene que desmarcarse de una visi\u00f3n <em>antropoc\u00e9ntrica,<\/em>para adoptar otra diferente, que denominan <em>ecoc\u00e9ntrica<\/em><a name=\"_ednref4\"><\/a>[iv].<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>Entre el antropo-centrismo dominador y el eco-centrismo respetuoso<\/strong><\/h2>\n<p>Est\u00e1 claro que nos hallamos en una \u00e9poca en la que la centralidad de lo humano se considera irremediablemente superada, tanto por considerarlo como una mera etapa intermedia entre lo pre-humano y post-humano <a name=\"_ednref5\"><\/a>[v], como por entender que los humanos se ha definido indebidamente al margen del proceso evolutivo, el centro del universo, convirti\u00e9ndose, como consecuencia de ello, en el m\u00e1ximo depredador de la <em>ecosfera<\/em>, representando el mayor peligro para el futuro de la vida y de la propia especie humana. En el primer caso, se insiste en que los humanos, con el poder que nos est\u00e1n aportando las nuevas tecnolog\u00edas, podemos mejorar (en la l\u00ednea del antiguo <em>gnosticismo<\/em>) este universo imperfecto en el que vivimos y construir una nueva especie de humanidad, capaz de dominar la tierra y colonizar el universo entero. Para la segunda forma de pensar, ese modelo cosmovisional y antropol\u00f3gico es la mejor representaci\u00f3n del<em>antropocentrismo<\/em>, emergido con la etapa ilustrada y capitalista, e incluso presente ya desde los or\u00edgenes de la cultura occidental. As\u00ed, mientras en el primer caso se apuesta por una id\u00edlica etapa futura <em>trans- o post-humanista<\/em>, en el segundo se nos invita a que nos consideremos una especie m\u00e1s del planeta, nos reconciliemos con nuestra madre tierra y abracemos la cosmovisi\u00f3n <em>ecoc\u00e9ntrica<\/em>, para evitar la destrucci\u00f3n de nuestra especie y la del planeta entero.<\/p>\n<p>No vamos a detenernos en analizar la mentalidad <em>trans\/post-humanista<\/em>, sino que aqu\u00ed vamos a centrarnos en el modo como la mentalidad <em>ecoc\u00e9ntrica <\/em>juzga la condici\u00f3n humana desde el rechazo del <em>antropocentrismo<\/em>. Lo primero que tenemos que constatar es que, como ocurre en las grandes propuestas te\u00f3ricas, bajo su manto se cobijan m\u00faltiples modos de interpretarlas. As\u00ed, dentro del <em>ecocentrismo<\/em>, nos encontramos, simplificando, con dos planteamientos diferentes: una <em>versi\u00f3n anti-humanista\u00a0<\/em>y otra, m\u00e1s respetuosa con la centralidad y el valor de lo humano. La versi\u00f3n <em>ecologista anti-humanista<\/em>, apoy\u00e1ndose en lo que podr\u00edamos denominar una ontolog\u00eda plana, considera que todo lo vivo (e incluso, todo lo real) tiene el mismo valor, resultando, por tanto, incorrecto e ileg\u00edtimo cualquier atribuci\u00f3n a lo humano de una singularidad o diferencia cualitativa, tanto en lo ontol\u00f3gico como en lo \u00e9tico. Es la postura de una gran amplia mayor\u00eda de los que defienden una cosmovisi\u00f3n bioc\u00e9ntrica, ecoc\u00e9ntrica o cosmoc\u00e9ntrica <a name=\"_ednref6\"><\/a>[vi].<\/p>\n<p>De fondo, se iguala todo lo que hay, apoy\u00e1ndose en una cierta divinizaci\u00f3n de lo natural, con un fondo pante\u00edsta m\u00e1s o menos expl\u00edcito o reconocido. No nos interesa en estos momentos confrontar sus planteamientos, porque lo m\u00e1s espec\u00edfico de esta concepci\u00f3n antropol\u00f3gica, as\u00ed como sus limitaciones, est\u00e1 ya expuesta en otros escritos, aunque de ninguna manera se trata de una cuesti\u00f3n cerrada y definitivamente zanjada <a name=\"_ednref7\"><\/a>[vii]. El punto central en el que nos queremos centrar aqu\u00ed es el di\u00e1logo con quienes, desde una postura que defiende un inevitable, aunque impl\u00edcito, humanismo diferenciador, rechazan el <em>antropocentrismo\u00a0<\/em>para defender el <em>ecocentrismo<\/em>. La raz\u00f3n del inter\u00e9s por reflexionar sobre este punto est\u00e1 en la profunda ambig\u00fcedad que, desde mi punto de vista, encierra este planteamiento, tanto en la dimensi\u00f3n te\u00f3rica como pr\u00e1xica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>Las limitaciones conceptuales tanto del antropo-centrismo como del eco-centrismo<\/strong><\/h2>\n<p>El tema es muy amplio, y habr\u00eda que demorarse ampliamente en \u00e9l, pero dada la naturaleza de este escrito, tenemos que ser esquem\u00e1ticos por necesidad. Uno de los entornos donde se est\u00e1 presentando con m\u00e1s fuerza la contraposici\u00f3n entre el <em>antropocentrismo<\/em>y el <em>ecocentrismo\u00a0<\/em>es en los escritos de la etapa actual del pensamiento de L. Boff <a name=\"_ednref8\"><\/a>[viii]y varios de sus seguidores <a name=\"_ednref9\"><\/a>[ix]. Para el te\u00f3logo brasile\u00f1o, el <em>antropocentrismo\u00a0<\/em>tiene que ser rechazado porque representa un modo de entender lo humano y un modelo de vida constituido por una actitud separada y dominadora de la naturaleza.<\/p>\n<h3><strong><em>Las deficiencias de la cosmovisi\u00f3n antropoc\u00e9ntrica<\/em><\/strong><\/h3>\n<p>Los humanos comenzaron su existencia, en la era del <em>cenozoico\u00a0<\/em>(hace ya 66 millones de a\u00f1os), conviviendo de forma pac\u00edfica con la tierra, porque su n\u00famero y capacidad de influir en los ciclos ecol\u00f3gicos era nula, o muy peque\u00f1a. Pero cuando el ser humano ha sido capaz de incidir de forma significativa en su entorno ambiental, ha dado lugar a la era del <em>antropoceno <a name=\"_ednref10\"><\/a><strong>[x]<\/strong><\/em>, sustentada, seg\u00fan Boff, en una mentalidad antropoc\u00e9ntrica, mecanicista, determinista, atomicista y reduccionista. Esta mentalidad est\u00e1 llevando a la depredaci\u00f3n de la tierra, con el desgaste inevitable de los recursos naturales, y el peligro de la destrucci\u00f3n de la ecosfera y, con ella, de toda la especie humana. De ah\u00ed que sea necesaria y urgente la sustituci\u00f3n de la mentalidad antropoc\u00e9ntrica por una cosmolog\u00eda alternativa, la ecoc\u00e9ntrica, que sustituya la actitud dominadora por la del cuidado de la tierra y la naturaleza <a name=\"_ednref11\"><\/a>[xi].<\/p>\n<p>Cuando L. Boff analiza la cosmovisi\u00f3n antropoc\u00e9ntrica, la sit\u00faa fundamentalmente como la base y motor de la mentalidad capitalista, que no parece entender al ser humano como una parte m\u00e1s de la naturaleza, sino como un ser al margen y enfrente de ella, de tal modo que el ser humano trata la naturaleza como una mera fuente de recursos, una mina inagotable de materias primas para satisfacer el mercado y defender la ciega pretensi\u00f3n de basar el progreso en un desarrollo econ\u00f3mico sin l\u00edmites. Ahora bien, en realidad, no se trata tan s\u00f3lo, seg\u00fan L. Boff, de una mentalidad de la cultura capitalista contempor\u00e1nea, sino que estar\u00eda ya presente en los or\u00edgenes de la mentalidad occidental, e incluso mucho antes, ya que \u201cdicha cosmolog\u00eda surgi\u00f3 hace, al menos, cinco milenios, cuando empezaron a construirse los grandes imperios, adquiri\u00f3 fuerza con la Ilustraci\u00f3n y culmin\u00f3 con el proyecto contempor\u00e1neo de la tecnociencia\u201d <a name=\"_ednref12\"><\/a>[xii].<\/p>\n<p>Y esta mentalidad la est\u00e1 extendiendo la cultura occidental a todo el planeta, con el fen\u00f3meno de la globalizaci\u00f3n. Pero las consecuencias y los excesos de esta cosmolog\u00eda nos est\u00e1n mostrando que no somos una especie distinta y al margen de la <em>ecosfera<\/em>, sino una parte m\u00e1s de ella. De tal forma que, si no respetamos los ciclos vitales y las leyes de la biolog\u00eda, no s\u00f3lo ponemos en peligro el futuro de la tierra, sino tambi\u00e9n el nuestro con ella. Est\u00e1 claro, pues, que debemos combatir los efectos de la cosmovisi\u00f3n antropoc\u00e9ntrica y convertirnos a la ecoc\u00e9ntrica. Todav\u00eda estamos a tiempo de corregir esta deriva destructora, y para ello tenemos que empezar por cambiar de cabeza, pasar de entender la tierra y el universo como una suma de partes, a verlos como un todo interrelacionado; pasar de lo sencillo a lo complejo, de lo nacional a lo planetario y c\u00f3smico, y de ah\u00ed al misterio, que nos remite a Dios como trasfondo de todo <a name=\"_ednref13\"><\/a>[xiii]. En este proceso de conversi\u00f3n al ecocentrismo es fundamental el papel de la educaci\u00f3n, para que las nuevas generaciones puedan superar nuestra cosmovisi\u00f3n depredadora y adquirir una civilizaci\u00f3n planetaria nueva, con un estilo de vida en paz e \u00edntima interacci\u00f3n y respeto con la tierra <a name=\"_ednref14\"><\/a>[xiv]. Estamos a tiempo de realizar este cambio profundo, que significar\u00e1 una aut\u00e9ntica conversi\u00f3n, en todos los niveles: desde lo econ\u00f3mico y lo pol\u00edtico, a las costumbres cotidianas y una nueva espiritualidad. Se trata, en definitiva, de ir construyendo una nueva cultura, la <em>eco-cultura<\/em>.<\/p>\n<p>Es evidente que este cambio de mentalidad y de forma de vida es necesario y urgente, y depende de nosotros, porque la tierra est\u00e1 en nuestras manos, como afirma el t\u00edtulo de uno de los \u00faltimos libros de L. Boff. La cuesti\u00f3n que hay que plantearse es si para realizar este cambio conversivo se necesita renegar de todo tipo de <em>antropocentrismo\u00a0<\/em>para convertirnos y dar el salto a la cosmovisi\u00f3n del <em>ecocentrismo<\/em>.<\/p>\n<h3><strong><em>Las limitaciones de la\u00a0<\/em><\/strong><em><strong>cosmolog\u00eda ecoc\u00e9ntrica<\/strong><\/em><\/h3>\n<p>No hay duda de que el narcisismo de la mentalidad antropol\u00f3gica propia de la modernidad occidental tiene que ser superado, y de forma urgente. Ya hemos indicado que esta mentalidad estar\u00eda marcando en cierta medida la cultura humana, seg\u00fan L. Boff, desde hace varios milenios antes de la era cristiana. Pero se ha solido acusar al pensamiento judeo-cristiano de uno de los creadores de esta mentalidad, entendiendo las palabras del G\u00e9nesis (1, 28: \u201cCreced, multiplicaos, llenad la tierra y <em>sometedla<\/em>; <em>dominad\u00a0<\/em>sobre los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que se mueven por la tierra\u201d), como una justificaci\u00f3n para considerar la tierra como un mero objeto del poder y dominio de la especie humana sobre el resto de los seres vivos. Veremos que esta forma de pensar tiene que ser matizada.<\/p>\n<p>Para superar esta mentalidad dominante y depredadora, se apela al <em>ecocentrismo<\/em>, que supondr\u00eda entender que los humanos no son el centro de la naturaleza, sino una parte m\u00e1s de la misma. La tierra no ha sido hecha en funci\u00f3n y al servicio de los humanos, sino que el ser humano tiene que verse como una parte del todo, respetar la vida en toda su diversidad, y ponerse al servicio de ella, en la medida en que todo ente y toda vida poseen un valor intr\u00ednseco, al mismo tiempo que sus propias metas y un futuro espec\u00edfico, de ah\u00ed que el ser humano tiene que darse cuenta de que la tierra es la casa com\u00fan de toda la vida, tambi\u00e9n la humana. Hay que superar, pues, la era del <em>antropoceno\u00a0<\/em>para alumbrar la del <em>ecozoico, <\/em>en la que los humanos tienen que aprender a \u201calinear las actividades humanas con las dem\u00e1s fuerzas que act\u00faan en todo el Planeta y en el Universo entero, para alcanzar un equilibrio creativo y, de ese modo, poder garantizar un futuro com\u00fan. Lo cual implica un modo distinto de imaginar, de producir, de consumir y de dar significado a nuestro paso por este mundo. Un significado que no nos viene dado por la econom\u00eda, sino por el sentimiento de lo sagrado frente al misterio del universo y de nuestra propia existencia. Es decir, de la espiritualidad\u201d <a name=\"_ednref15\"><\/a>[xv].<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n que nos planteamos ahora es c\u00f3mo queda lo humano en medio del conjunto de los dem\u00e1s seres vivos y dem\u00e1s realidades del universo. Est\u00e1 claro que hay que tomar conciencia y aceptar que los humanos somos una especie m\u00e1s, emergida del proceso evolutivo. \u00bfPero el <em>ecocentrismo <\/em>supone defender que entre los humanos y el resto de los dem\u00e1s seres no se da ninguna diferencia cualitativa, tanto en lo ontol\u00f3gico, como en lo \u00e9tico y lo religioso? Para el ecologismo radical, es evidente que as\u00ed es, no habiendo ning\u00fan tipo de preeminencia en ninguno de los seres que componen la biosfera, quedando todos igualados por la com\u00fan capacidad de sentir y sufrir. Pero nos resulta dif\u00edcil aceptar que esta sea la forma de pensar de un <em>ecocentrismo <\/em>de corte humanista y cristiano. No en vano se reconoce que al ser humano le corresponde la funci\u00f3n de cuidador de la Tierra y de la naturaleza, siendo invitado a cambiar su talante dominador por el del cuidado, orientado por \u201cel respeto por toda la vida y por los derechos y la dignidad de la naturaleza, en lugar de su explotaci\u00f3n\u201d <a name=\"_ednref16\"><\/a>[xvi].<\/p>\n<p>Estamos, pues, obligados a pasar de una mentalidad dominadora a otra del cuidado de todo tipo de vida, lo que supone adoptar una cosmolog\u00eda totalizante, en la que se prima al todo sobre las partes, y se advierte la Energ\u00eda de Fondo como sustento y origen de la existencia y del proceso creativo y evolutivo de toda la realidad, y \u201cdentro de ella, nosotros, los humanos, como la parte inteligente y consciente de ella y con la misi\u00f3n de cuidarla\u201d <a name=\"_ednref17\"><\/a>[xvii]. Seg\u00fan estas \u00faltimas palabras, \u00bfse puede negar una cierta centralidad, y diferencia cualitativa, a nuestra especie? \u00bfNo somos la \u00fanica especie viva (en la Tierra, y no hemos descubierto todav\u00eda ninguna otra especie viva inteligente en ning\u00fan otro planeta de nuestro universo), que posee una clara autoconsciencia de su situaci\u00f3n en la tierra y el universo, al mismo tiempo que, precisamente por ello, descubre su vocaci\u00f3n de cuidador y de responsable de la vida y de la tierra?<\/p>\n<p>A la vista de ello, nos resulta extra\u00f1o que se pueda rechazar tan rotundamente todo tipo de <em>antropocentrismo<\/em>y defender tan sin paliativos ni matices la bondad y conveniencia del <em>ecocentrismo<\/em>. \u00bfNo podemos apelar a seguir utilizando el concepto de <em>antropocentrismo<\/em>, entendido de una manera tal que pueda conjugarse y compaginarse con lo m\u00e1s valioso del <em>ecocentrismo<\/em>? \u00bfPor qu\u00e9 denostar al <em>antropocentrismo\u00a0<\/em>por el hecho de que en unos momentos determinados de la historia de la humanidad se ha interpretado y vivido la condici\u00f3n humana de forma tan prepotente, impositiva y depredadora? \u00bfNo ser\u00eda m\u00e1s justo atribuir tales caracter\u00edsticas, m\u00e1s que al ser humano en cuanto especie, a las minor\u00edas dominantes en cada fase hist\u00f3rica, y no tanto a lo m\u00e1s valioso de la condici\u00f3n humana, a la que se apela e invita, por otro lado, a ser el motor y el sujeto orientador de la nueva etapa del futuro, la <em>ecozoica<\/em>? \u00bfEs decir, no se corre el peligro de condenar sin paliativos todo lo humano, haciendo de una expresi\u00f3n epocal e hist\u00f3rica (m\u00e1s o menos amplia), la definici\u00f3n de lo humano en su totalidad?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>La defensa del antropocentrismo por el Papa Francisco en <em>Laudato Si\u2019<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>Cuando se trata de definir lo humano, y de situarlo en el horizonte del proceso evolutivo, no es dif\u00edcil advertir que se cae en la confrontaci\u00f3n de dos posturas extremas: el <em>reduccionismo biologista<\/em>, que insiste en la continuidad de lo humano con el \u00e1mbito de la biosfera, y el <em>dualismo espiritualista<\/em>, que considera necesario apelar a la existencia de un principio ontol\u00f3gico aut\u00f3nomo, el alma, para salvaguardar la singularidad y la dignidad humana. De tal forma que, como consecuencia de esta tensi\u00f3n entre ambos extremos, no queda m\u00e1s que elegir entre la continuidad evolutiva, disolviendo lo humano en lo biol\u00f3gico, o defender la diferencia y la ruptura, echando mano de un dualismo alma-cuerpo dif\u00edcilmente entendible y explicable en la actualidad. Por ello, entendemos que la postura m\u00e1s plausible y acertada, desde la que se pueden resolver mejor las dificultades de ambos extremos, es la propuesta <em>emergentista<\/em>, que defiende al mismo tiempo la continuidad y la diferencia <a name=\"_ednref18\"><\/a>[xviii]. La especie humana es una estructuraci\u00f3n nueva de la vida, estructura que ha emergido del proceso evolutivo, de ah\u00ed que se halle dotada de las cualidades espec\u00edficas que la distinguen y diferencian del resto de los seres vivos. Y entre esas cualidades se hallan la capacidad de tomar conciencia de la historia del universo y de la Tierra, y de sentirse, por ello, portadora de la vocaci\u00f3n de cuidar y acompa\u00f1ar a la vida en sus diversas etapas de desarrollo, vocaci\u00f3n que el creyente cree recibir no de las fuerzas ciegas de la naturaleza, sino, como dice L. Boff, de \u201cla Energ\u00eda de Fondo, tambi\u00e9n llamada \u201cAbismo Alimentador de Todo Ser, que dio origen y anima al universo, haciendo que se produzcan emergencias nuevas\u201d <a name=\"_ednref19\"><\/a>[xix], entre las que se encuentra la Tierra y la especie humana autoconsciente, poseedora del lenguaje y de pensamiento simb\u00f3lico, la libertad y responsabilidad sobre sus acciones.<\/p>\n<p>Y precisamente por estar donado de libertad, es capaz de aceptar y ejecutar correctamente su vocaci\u00f3n de cuidador de la vida y la Tierra, aunque tambi\u00e9n de renunciar a esa vocaci\u00f3n, crey\u00e9ndose as\u00ed el due\u00f1o arbitrario de todo, aunque esa forma de relacionarse con la vida le pueda acarrear su propia destrucci\u00f3n. Entendemos, por ello, que la Enc\u00edclica del Papa Francisco, <em>Laudato Si\u2019. Sobre el cuidado de la casa com\u00fan<\/em><a name=\"_ednref20\"><\/a>[xx], resulta muy oportuna para recuperar una visi\u00f3n m\u00e1s adecuada y matizada de lo humano dentro de esta cosmolog\u00eda <em>ecoc\u00e9ntrica\u00a0<\/em>que se est\u00e1 extendiendo <a name=\"_ednref21\"><\/a>[xxi]. Despu\u00e9s de analizar los males presentes en nuestro planeta, desde la contaminaci\u00f3n ambiental y el cambio clim\u00e1tico, hasta el agotamiento de las reservas de agua, la p\u00e9rdida creciente de biodiversidad y el deterioro de la calidad de la vida humana y la consecuente degradaci\u00f3n social, produci\u00e9ndose una progresiva desigualdad entre los humanos, se centra en el cap\u00edtulo segundo en presentar las grandes l\u00edneas de la teolog\u00eda cristiana sobre estos problemas. Entiende que hay que reinterpretar de forma adecuada el texto del G\u00e9nesis al que nos hemos referido m\u00e1s arriba, entendiendo que el sentido de las palabras <em>someted<\/em>y <em>dominad<\/em>, no son una excusa para que los humanos impongan sobre la naturaleza un dominio desp\u00f3tico, sino que se trata m\u00e1s bien de una invitaci\u00f3n a cuidarla, protegerla y custodiarla, teniendo que relacionarse con la tierra a trav\u00e9s de una reciprocidad responsable. La tierra es un don recibido por el ser humano, y se le ha ofrecido la responsabilidad de cuidarla. \u201cDe este modo advertimos que la Biblia no da lugar a un <em>antropocentrismo desp\u00f3tico<\/em>que se desentienda de las dem\u00e1s criaturas\u201d <a name=\"_ednref22\"><\/a>[xxii].<\/p>\n<p>Parece evidente que, para el Papa Francisco, la evidente responsabilidad de los humanos en el deterioro progresivo del planeta no supone desechar todo tipo de <em>antropocentrismo<\/em>, sino tan s\u00f3lo aqu\u00e9l que conlleva una relaci\u00f3n desp\u00f3tica y destructiva con la naturaleza y el resto de los seres vivos. En diversos pasajes de <em>Laudato Si\u2019<\/em>(LS), se insiste en la distinci\u00f3n entre un antropocentrismo incorrecto, que unas veces denomina <em>desp\u00f3tico\u00a0<\/em>y otras, <em>desviado<\/em><a name=\"_ednref23\"><\/a>[xxiii], pero el Papa Francisco defiende con claridad un <em>antropocentrismo\u00a0<\/em>sustentado en el cuidado, el respeto y la reciprocidad con la naturaleza. Todas las realidades de la tierra tienen un valor intr\u00ednseco y propio ante Dios, y no pueden ser consideradas como meros recursos econ\u00f3micos al servicio de los humanos <a name=\"_ednref24\"><\/a>[xxiv]. Pero, al mismo tiempo, hay que reconocer la \u201cdignidad \u00fanica\u201d del ser humano, \u201cpor estar dotado de inteligencia\u201d; aunque ello no le da justificaci\u00f3n para la relaci\u00f3n desp\u00f3tica y meramente utilitaria, sino que est\u00e1 \u201cllamado a respetar lo creado con sus leyes internas\u201d <a name=\"_ednref25\"><\/a>[xxv].<\/p>\n<p>Se tiene, por tanto, que mantener una adecuada relaci\u00f3n rec\u00edproca entre los humanos y la naturaleza, siendo equivocado, por un lado, que \u201clos dem\u00e1s seres vivos deban ser considerados meros objetos sometidos a la arbitraria dominaci\u00f3n humana\u201d <a name=\"_ednref26\"><\/a>[xxvi]; como tambi\u00e9, por otro, \u201cigualar a todos los seres vivos y quitarle al ser humano ese valor peculiar que implica al mismo tiempo una tremenda responsabilidad. Tampoco supone una divinizaci\u00f3n de la tierra que nos privar\u00eda de la llamada a colaborar con ella y a proteger su fragilidad. Estas concepciones terminar\u00edan creando nuevos desequilibrios para escapar de la realidad que nos interpela\u201d <a name=\"_ednref27\"><\/a>[xxvii].<\/p>\n<p>No puede estar m\u00e1s clara la preocupaci\u00f3n del Papa Francisco en conjugar el respeto a la naturaleza y la superaci\u00f3n de un<em>antropocentrismo incorrecto<\/em>, con la defensa de la centralidad humana dentro de lo creado, centralidad que no le da patente de corso para dominar la tierra, sino que le supone la responsabilidad de cuidarla y respetarla, tanto por el valor intr\u00ednseco que tiene, como tambi\u00e9n porque, al estar en estrecha relaci\u00f3n con ella, su deterioro conlleva tambi\u00e9n un serio riesgo para el futuro de los humanos. Y tambi\u00e9n nos advierte el Papa Francisco de la incoherencia que se da en muchos defensores de los derechos de la tierra, en la medida en que \u201ca veces se advierte una obsesi\u00f3n por negar toda preeminencia a la persona humana, y se lleva adelante una lucha por otras especies que no desarrollamos para defender la igual dignidad entre los seres humanos\u201d <a name=\"_ednref28\"><\/a>[xxviii]. El Papa se extiende ampliamente en mostrar esta incoherencia que se da a veces en la lucha, leg\u00edtima y correcta, por defender la vida en general, y el olvido de las situaciones de injusticia e inhumanidad en la que vive un amplio porcentaje de la humanidad.<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que los males actuales de la naturaleza son obra de los humanos (estamos en la era del <em>antropoceno<\/em>), como trata de resaltar LS a lo largo del cap. 3, titulado <em>ra\u00edz humana de la crisis ecol\u00f3gica<\/em>. Pero tambi\u00e9n afirma con rotundidad que \u201cno hay ecolog\u00eda sin una adecuada antropolog\u00eda. Cuando la persona humana es considerada s\u00f3lo un ser m\u00e1s entre otros, que procede de los juegos del azar o de un determinismo f\u00edsico, se corre el riesgo de que disminuya en las personas la conciencia de la responsabilidad\u201d<a name=\"_ednref29\"><\/a>[xxix]. Para el Papa Francisco est\u00e1 claro que \u201cun antropocentrismo desviado no necesariamente debe dar paso a un \u201cbiocentrismo\u201d, porque eso implicar\u00eda incorporar un nuevo desajuste que no s\u00f3lo no resolver\u00e1 los problemas, sino que a\u00f1adir\u00e1 otros. No puede exigirse al ser humano un compromiso con respecto al mundo si no se reconocen y voloran al mismo tiempo sus capacidades peculiares de conocimiento, voluntad, libertad y responsabilidad\u201d <a name=\"_ednref30\"><\/a>[xxx].<\/p>\n<p>Por tanto, m\u00e1s que concluir que el <em>antroponcentrismo\u00a0<\/em>deba ser superado, dando lugar a una cosmolog\u00eda <em>ecoc\u00e9ntrica<\/em>, tenemos que hacer una autocr\u00edtica de los antropocentrismos desviados e incorrectos, para alumbrar un antropocentrismo autocr\u00edtico, renovado e integral.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>Hacia un humanismo antropoc\u00e9ntrico renovado e integral<\/strong><\/h2>\n<p>Se advierte en las reflexiones de los que promueven la superaci\u00f3n de todo tipo de antropocentrismo un argumento que no dejar de tener un cierto peso. Debido a que los humanos hemos generado una idea falsa y narcisista de nosotros mismos, idea responsable del deterioro de la naturaleza y de la convivencia social, parece comprensible concluir que el concepto <em>antropocentrismo<\/em>, o <em>humanismo antropoc\u00e9ntrico<\/em>, tendr\u00eda que ser superado y rechazado como incorrecto, negativo y peligroso.<\/p>\n<p>Ante este tipo de discusiones, resulta \u00fatil apelar a un art\u00edculo de M. Horkheimer <a name=\"_ednref31\"><\/a>[xxxi], donde se plantea c\u00f3mo proceder cuando determinados conceptos, por haber sido utilizados a lo largo de la historia con significados diferentes, e incluso contrarios, llegan a desgastarse y a generar confusi\u00f3n. Es razonable que, a la vista de ello, haya quienes propugnen suprimir tales conceptos, mientras que otros consideren que es \u00fatil mantenerlos, porque ayudan a mostrar el cambio progresivo y la historicidad del significado de tales conceptos b\u00e1sicos. Horkheimer entiende los pros y los contras de ambas posturas, pero se inclina por la segunda. Si defendi\u00e9ramos la primera, tendr\u00edamos que dejar de utilizar much\u00edsimas palabras, como es el caso de Dios, libertad, alma, amor, revoluci\u00f3n, etc., conceptos de indiscutible importancia, pero de un contenido polisem\u00e1ntico tan amplio que est\u00e1n impregnados de una evidente ambig\u00fcedad.<\/p>\n<p>El concepto <em>antropocentrismo\u00a0<\/em>es uno de ellos. \u00bfHabr\u00eda, por tanto, que suprimirlo definitivamente? El problema est\u00e1 en c\u00f3mo sustituirlo, con qu\u00e9 otro concepto. Una propuesta que se est\u00e1 haciendo, como hemos visto, es la de sustituir la <em>cosmolog\u00eda antropoc\u00e9ntrica\u00a0<\/em>por otra <em>ecoc\u00e9ntrica<\/em>. No cabe duda que resulta coherente esta decisi\u00f3n para quienes defienden un reduccionismo ontol\u00f3gico y antropol\u00f3gico, que diluye la diferencia y dignidad de los humanos en el conjunto de los seres vivos y los dem\u00e1s entes del universo. Pero entendemos que la soluci\u00f3n no est\u00e1 tal clara en el caso de quienes defienden la espec\u00edfica dignidad \u00e9tica y religiosa de los humanos, que conlleva tambi\u00e9n una dignidad o densidad ontol\u00f3gica correspondiente, con lo que est\u00e1n obligados a distanciarse del <em>ecocentrismo reduccionista<\/em>, para defender un planteamiento que conlleva una cierta diferencia antropol\u00f3gica, que exige definirse y nombrarse de alg\u00fan modo.<\/p>\n<p>Por eso, el <em>ecocentrismo\u00a0<\/em>que mantiene rasgos humanistas, llevado hasta sus \u00faltimas consecuencias resulta insuficiente y, en cierta medida, contradictorio. Insuficiente, porque se supone que no acepta igualar totalmente al ser humano con las dem\u00e1s realidades mundanas; y contradictorio, porque pretende unir la igualaci\u00f3n con la diferencia, insistiendo m\u00e1s, al parecer, en lo primero. El problema est\u00e1 en que, si insistimos en la igualaci\u00f3n, resulta dif\u00edcil, o imposible, justificar las cualidades m\u00e1s espec\u00edficas de lo humano: autoconciencia, pensamiento simb\u00f3lico, lenguaje, libertad, responsabilidad, y la capacidad est\u00e9tica, metaf\u00edsica y religiosa, sin concederle una diferencia cualitativa. Si el ser humano es una especie m\u00e1s, no es libre ni responsable de sus acciones, y, por tanto, no tiene sentido exigirle ser el cuidador y el responsable amoroso de la biosfera.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>Conclusiones<\/strong><\/h2>\n<p>Como conclusi\u00f3n de todo lo dicho, parece que resulta m\u00e1s coherente la defensa de un <em>humanismo antropoc\u00e9ntrico<\/em>, aunque autocr\u00edtico, renovado e integral. Est\u00e1 claro que tiene que ser <em>autocr\u00edtico\u00a0<\/em>con la mentalidad y modo de vida propio de la sociedad capitalista, que tiene su origen incluso en \u00e9pocas anteriores.<\/p>\n<p>Tenemos que reconocer que los humanos no somos unos entes al margen de la tierra, de sus leyes y sus dinamismos, por lo que su centralidad y densidad ontol\u00f3gica y \u00e9tica no puede apoyarse en una actitud autosuficiente y desp\u00f3tica, sino que debe integrarse en el conjunto del sistema ecol\u00f3gico, y tiene que asumir la responsabilidad y el cuidado de la tierra.<\/p>\n<p>La tierra es nuestra casa com\u00fan, como se nos dice con acierto. Por tanto, tenemos que construir un <em>humanismo antropoc\u00e9ntrico renovado<\/em>, enraizado en la tierra, consciente de ser una parte m\u00e1s dentro del todo del universo y del sistema ecol\u00f3gico de la madre tierra, aunque, al mismo tiempo, poseedor de una centralidad que no puede ser mentada como excusa para un dominio desp\u00f3tico, sino para justificar la responsabilidad de un cuidado fraterno, base de un estilo de vida basado en un desarrollo sostenido y responsable.<\/p>\n<p>Ser\u00eda, por tanto, un <em>antropocentrismo integral<\/em>, no prepotente ni al margen del conjunto de la tierra y del universo, sino integrado en ese todo y sistema c\u00f3smico, pero apoyado tambi\u00e9n en la centralidad \u00e9tica, epistemol\u00f3gica, ontol\u00f3gica, y religiosa de nuestra especie.<\/p>\n<p>Dentro de una ontolog\u00eda gradual o escalonada, aunque todos los seres tienen un valor intr\u00ednseco, decimos que los humanos valemos m\u00e1s, somos entes m\u00e1s complejos, dotados del conjunto de las cualidades espec\u00edficas ya se\u00f1aladas, que nos constituyen como humanos. Y eso es lo que nos da una preeminencia y centralidad \u00e9tica, a partir de la cual tiene sentido afirmar que producir da\u00f1o a un ser humano tiene mayor gravedad \u00e9tica que hacerlo a otro ser vivo.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, no s\u00f3lo tenemos mayor valor \u00e9tico, sino que poseemos, como personas libres, la responsabilidad de cuidar a las dem\u00e1s personas, a todos los seres vivos y al conjunto de la naturaleza y del universo. Si es leg\u00edtimo, en cierta medida, defender los \u201cderechos\u201d de los seres vivos, y de la naturaleza en general, en el caso de los humanos sus derechos son de mayor densidad, al mismo tiempo que se conjugan con sus <em>deberes<\/em>de cuidado del resto.<\/p>\n<p>Junto a ello, se podr\u00eda hablar tambi\u00e9n de una preeminencia <em>epistemol\u00f3gica, <\/em>en la medida en que somos los \u00fanicos seres vivos (mientras no se demuestre la existencia de vida inteligente en otros planetas), que poseemos la capacidad de tomar conciencia de nuestra existencia y del lugar que ocupamos en un planeta suburbial del universo, resultado de un largo proceso evolutivo, as\u00ed como del progresivo descubrimiento de las leyes que conforman la realidad, de nuestro impacto negativo en el entorno ecol\u00f3gico y de la toma de conciencia de este error y de nuestra obligaci\u00f3n de cuidar y respetar al resto de los seres del universo, vivos y no vivos. Todas estas reflexiones que estamos haciendo aqu\u00ed no tendr\u00edan sentido sin el presupuesto de esta centralidad epistemol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, consideramos que el mantenimiento de este <em>humanismo antropoc\u00e9ntrico\u00a0<\/em><em>integral <\/em>es m\u00e1s razonable y posee mayores ventajas que la <em>cosmolog\u00eda ecoc\u00e9ntrica\u00a0<\/em>de cara tanto a la defensa de la vida humana como de los dem\u00e1s seres vivos. S\u00f3lo si unimos el enraizamiento del ser humano en la biosfera (<em>ecocentrismo<\/em>) con la defensa de su centralidad y singularidad, podemos no caer en la incoherencia, se\u00f1alada por el Papa Francisco, de esforzarse en defender la supervivencia de las especies animales y olvidarnos de la lucha para que todos los seres humanos tengan una vida digna. Y, por otro lado, s\u00f3lo as\u00ed podremos insistir en la responsabilidad de los humanos en relaci\u00f3n a la persistencia de la vida en la tierra, puesto que s\u00f3lo podemos pedir responsabilidad a quienes son libres y capaces de responsabilidades y deberes. No parece muy razonable exigir estas obligaciones a los humanos, al mismo tiempo que les negamos una especial densidad ontol\u00f3gica y \u00e9tica, y religiosa. Todos estos argumentos son los nos hacen considerar leg\u00edtima la defensa de un <em>humanismo antropoc\u00e9ntrico renovado e integral<\/em>.<\/p>\n<\/div>\n<div><\/div>\n<div><em>Notas<\/em><\/div>\n<div>\n<p><a name=\"_edn1\"><\/a>[i]Cfr. GARC\u00cdA BACCA, J. D., <em>Antropolog\u00eda filos\u00f3fica contempor\u00e1nea<\/em>, Caracas, UCV, 1947, cap. 2: \u201cEl hombre como tema y como problema\u201d.<\/p>\n<p><a name=\"_edn2\"><\/a>[ii]Cfr. BEORLEGUI, C., <em>Antropolog\u00eda filos\u00f3fica. Nosotros: urdimbre solidaria y responsable<\/em>, Bilbao, Universidad de Deusto, 1999, pp. 293-323.<\/p>\n<p><a name=\"_edn3\"><\/a>[iii]Hemos reflexionado sobre esta tem\u00e1tica, en otros escritos anteriores y m\u00e1s amplios a los que me remito: BEORLEGUI, C., <em>La singularidad de la especie humana. De la hominizaci\u00f3n a la humanizaci\u00f3n<\/em>, Bilbao, Universidad de Deusto, 2011; Id., \u201cLa singularidad humana en entredicho\u201d, en Jes\u00fas GARCIA ROJO (ed.), <em>Pensar el hombre. La teolog\u00eda ante los nuevos planteamientos antropol\u00f3gicos.<\/em>XLVIII Jornadas de la Facultad de Teolog\u00eda de la UPSA (Universidad Pontificia de Salamanca), Salamanca\/Madrid, UPSA\/PPC, 2018, 37-77; Id., <em>Humanos. Entre lo prehumano y lo pos- o transhumano<\/em>, Santander\/Madrid, Sal Terrae\/UPCO, 2019.<\/p>\n<p><a name=\"_edn4\"><\/a>[iv]Cfr. LACERDA, Luiz Felipe (ed.), Derechos de la naturaleza: hitos para la construcci\u00f3n de una teor\u00eda general, Edit. OLMA (Observatorio Nacional de Justicia Socioambiental Luciano Mendes de Almeida), 2020 (<a href=\"http:\/\/www.casaleiria.com.br\/acervo\/olma\/direitosnaturaleza\/index.html\">http:\/\/www.casaleiria.com.br\/acervo\/olma\/direitosnaturaleza\/index.html<\/a>); MODINO, Luis Miguel, \u201c\u00bfTiene derechos la naturaleza? : la transici\u00f3n de una visi\u00f3n antropoc\u00e9ntrica a una ecoc\u00e9ntrica\u201d, Religi\u00f3n Digital: <a href=\"https:\/\/www.religiondigital.org\/luis_modinio_misionero_en_brasil\/derechos-narturaleza-transicion-antropocentrica-ecocentrica_7_2288841\">https:\/\/www.religiondigital.org\/luis_modinio_misionero_en_brasil\/derechos-narturaleza-transicion-antropocentrica-ecocentrica_7_2288841<\/a>. Estas propuestas se apoyan sobre todo en las tesis de Leonardo Boff, como veremos a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p><a name=\"_edn5\"><\/a>[v]Cfr. BEORLEGUI, C., <em>Humanos<\/em>, o.c., cap. 7; Id., <em>Nuevas tecnolog\u00edas, trans\/post-humannismo y naturaleza humana<\/em>, Granada, Comares, 2021 (en fase de publicaci\u00f3n).<\/p>\n<p><a name=\"_edn6\"><\/a>[vi]La bibliograf\u00eda sobre esto es interminable. Algunos textos de inter\u00e9s: DERRIDA, J., <em>El animal que luego estoy si(gui)endo,<\/em>Madrid, Trotta, 2008; PELLUCHON, Corine, <em>El manifiesto animalista. Politizar la causa animal<\/em>, Barcelona, Penguin Random House, 2018; LENOIR, Fr\u00e9d\u00e9ric, <em>Carta abierta a los animales (y a los que no se creen superiores a ellos)<\/em>, Barcelona, Ariel, 2017; GIESBERT, Frans-Olivier, <em>Un animal es una persona. Para los animales, hermanos nuestros<\/em>, Barcelona, Alfaguara, 2016.<\/p>\n<p><a name=\"_edn7\"><\/a>[vii]Cfr. BEORLEGUI, C., <em>La singularidad de la especie humana<\/em>, o. c.; Id., \u201cLa singularidad humana en entredicho\u201d, o. c.; GOMEZ PIN, V\u00edctor, <em>El hombre, un animal singular, Madrid, La Esfera de los Libros<\/em>, 2005; Id., <em>Entre lobos y aut\u00f3matas. La causa del hombre<\/em>, Madrid, Espasa, 2006; Id., <em>Reducci\u00f3n y combate del animal humano<\/em>, Barcelona, Ariel, 2014; PRIETO L\u00d3PEZ, Leopoldo, <em>El hombre y el animal. Nuevas fronteras de la antropolog\u00eda<\/em>, Madrid, BAC, 2008; DI\u00c9GUEZ, A.\/ATENCIA, J. M. (eds.), <em>Naturaleza animal y humana<\/em>, Madrid, Biblioteca Nueva, 2014.<\/p>\n<p><a name=\"_edn8\"><\/a>[viii]Cfr. BOFF, Leonardo, <em>La opci\u00f3n-Tierra. La soluci\u00f3n para la tierra no cae del cielo<\/em>, Santander, Sal Terrae, 2008; Id.,<em>La gran transformaci\u00f3n en la econom\u00eda y en la ecolog\u00eda<\/em>, Madrid, Ed. Nueva Utop\u00eda, 2014; Id., <em>La Tierra est\u00e1 en nuestras manos. La nueva visi\u00f3n del planeta y de la humanidad<\/em>, Santander, Sal Terrae, 2016; Id., <em>Una ecolog\u00eda integral. Por una eco-educaci\u00f3n sostenible<\/em>, Madrid, KHAF, 2020.<\/p>\n<p><a name=\"_edn9\"><\/a>[ix]Cfr. los textos se\u00f1alados en la nota 3.<\/p>\n<p><a name=\"_edn10\"><\/a>[x]Cfr. RULL, Valent\u00ed, <em>El Antropoceno<\/em>, Madrid, CSIC\/Los Libros de la Catarata, 2018; ARIAS MALDONADO, Manuel, <em>Antropoceno. La pol\u00edtica en la era humana<\/em>, Madrid, Taurus, 2018.<\/p>\n<p><a name=\"_edn11\"><\/a>[xi]Cfr. BOFF, L., <em>La tierra est\u00e1 en nuestras manos<\/em>, o.c., pp. 11-28.<\/p>\n<p><a name=\"_edn12\"><\/a>[xii]BOFF, L., <em>La tierra est\u00e1 en nuestras manos<\/em>, o. c., p. 21.<\/p>\n<p><a name=\"_edn13\"><\/a>[xiii]Cfr. Ib\u00eddem, pp. 24-25.<\/p>\n<p><a name=\"_edn14\"><\/a>[xiv]Cfr. BOFF, L., <em>Una ecolog\u00eda integral. Por una eco-educaci\u00f3n sostenible<\/em>, o. c.<\/p>\n<p><a name=\"_edn15\"><\/a>[xv]BOFF, L., <em>La Tierra est\u00e1 en nuestras manos<\/em>, o. c., p. 27.<\/p>\n<p><a name=\"_edn16\"><\/a>[xvi]Ib\u00eddem, p. 19.<\/p>\n<p><a name=\"_edn17\"><\/a>[xvii]Ib\u00eddem, p. 19.<\/p>\n<p><a name=\"_edn18\"><\/a>[xviii]Cfr. BEORLEGUI, C., <em>Los emergentismos sist\u00e9micos. Entre reduccionismos y dualismos, <\/em>Madrid, Editorial Acad\u00e9mica Espa\u00f1ola, 2019.<\/p>\n<p><a name=\"_edn19\"><\/a>[xix]BOFF, L., <em>La Tierra est\u00e1 en nuestras manos<\/em>, o. c., p. 19.<\/p>\n<p><a name=\"_edn20\"><\/a>[xx]Cfr. PAPA FRANCISCO, <em>Laudato Si\u2019. Sobre el cuidado de la casa com\u00fan<\/em>, Madrid, San Pablo, 2015.<\/p>\n<p><a name=\"_edn21\"><\/a>[xxi]Cfr. VALADIER, Paul, \u201cEl humanismo integral seg\u00fan el Papa Francisco\u201d, <em>Selecciones de Teolog\u00eda<\/em>, vol. 59 (2020), pp. 193-201.<\/p>\n<p><a name=\"_edn22\"><\/a>[xxii]LAUDATO SI, o. c., p. 67.<\/p>\n<p><a name=\"_edn23\"><\/a>[xxiii]Cfr. Ib\u00eddem, p. 68.<\/p>\n<p><a name=\"_edn24\"><\/a>[xxiv]Cfr. Ib\u00eddem, p. 67-68.<\/p>\n<p><a name=\"_edn25\"><\/a>[xxv]Ib\u00eddem, p. 68<\/p>\n<p><a name=\"_edn26\"><\/a>[xxvi]Ib\u00eddem, p. 78.<\/p>\n<p><a name=\"_edn27\"><\/a>[xxvii]Ib\u00eddem, p. 82.<\/p>\n<p><a name=\"_edn28\"><\/a>[xxviii]Ib\u00eddem, p. 85.<\/p>\n<p><a name=\"_edn29\"><\/a>[xxix]Ib\u00eddem, p. 110.<\/p>\n<p><a name=\"_edn30\"><\/a>[xxx]Ib\u00eddem, p. 110.<\/p>\n<p><a name=\"_edn31\"><\/a>[xxxi]Cfr. HORKHEIMER, Max, \u201cObservaciones sobre la Antropolog\u00eda filos\u00f3fica\u201d, en Id., <em>Teor\u00eda cr\u00edtica<\/em>, I, Buenos Aires, Amorrortu, 1974, pp. 50-75.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Art\u00edculo elaborado por\u00a0<\/strong><strong>Carlos Beorlegui, Catedr\u00e1tico de Filosof\u00eda en la Universidad de Deusto (Bilbao) y colaborador de\u00a0<em>FronterasCTR<\/em>.<\/strong><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Carlos Beorlegui) En el mundo de la antropolog\u00eda emerge con fuerza el debate entre Antropocentrismo y Ecocentrismo. \u00bfEs solo una moda o una nueva frontera del pensamiento? No todas las cr\u00edticas al humanismo cl\u00e1sico persegu\u00edan el mismo objetivo, pues mientras unas se orientaban a una mejor comprensi\u00f3n de lo humano, otras persegu\u00edan m\u00e1s bien &#8230; <a title=\"\u00bfAntropo-centrismo contra eco-centrismo?\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=5768\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre \u00bfAntropo-centrismo contra eco-centrismo?\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":5777,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[142],"tags":[923,130,157,244,920,860,851,792,630],"class_list":["post-5768","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-tecnologia-y-sociedad","tag-antropocentrismo","tag-ecologia","tag-evolucion","tag-humanismo","tag-humano","tag-laudato-si","tag-medio-ambiente","tag-papa-francisco","tag-tierra"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5768","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5768"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5768\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5774,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5768\/revisions\/5774"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/5777"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5768"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5768"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5768"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}