{"id":5675,"date":"2021-01-28T16:05:08","date_gmt":"2021-01-28T15:05:08","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=5675"},"modified":"2021-01-28T16:05:08","modified_gmt":"2021-01-28T15:05:08","slug":"interdisciplinariedad-para-la-superacion-del-conflicto-de-racionalidades","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=5675","title":{"rendered":"Interdisciplinariedad para la superaci\u00f3n del conflicto de racionalidades"},"content":{"rendered":"<div><b>(Por Antonio Mart\u00edn Morillas y Leandro Sequeiros) Una de las fronteras que hay que salvar con puentes interdisciplinares es el del aparente conflicto de racionalidades. Es claro que antes de intentar resolver el conflicto de racionalidades se debe caer en la cuenta de que existe y se debe ser capaz de describirlo. Uno de estos conflictos, no el \u00fanico, se refiere al contencioso entre conocimiento cient\u00edfico y el conocimiento organizado sobre las religiones que se ha expresado en la Teolog\u00eda. \u00bfEs posible establecer puentes racionales entre la ciencia y la Teolog\u00eda? \u00bfQu\u00e9 mediaciones permitir\u00edan estos puentes?<\/b><\/div>\n<div><\/div>\n<div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.tendencias21.es\/Interdisciplinaridad-para-la-superacion-del-conflicto-de-racionalidades_a17756.html\">En un ensayo publicado por nosotros en la revista digital Tendencias21 de las religiones<\/a> (3 de mayo 2013) ya se planteaba esta situaci\u00f3n. La experiencia muestra que las respuestas siguen esperando, pese a los esfuerzos que desde la C\u00e1tedra Francisco J. Ayala de Ciencia, Tecnolog\u00eda y Religi\u00f3n, y desde la Asociaci\u00f3n Interdisciplinar Jos\u00e9 de Acosta (ASINJA) se est\u00e1n haciendo.<\/p>\n<p>Un <a href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=5307\">reciente art\u00edculo en FronterasCTR de Jos\u00e9 Manuel Caama\u00f1o<\/a> sobre la Teolog\u00eda en tiempos de inclemencia, afirmaba que \u201caunque parezca un t\u00f3pico decirlo, lo cierto es que no corren buenos tiempos para la teolog\u00eda, sobre todo para dedicarse a ella vocacional y profesionalmente. Con todo, quiz\u00e1 hoy m\u00e1s que nunca, la formaci\u00f3n teol\u00f3gica es imprescindible de cara al futuro de la Iglesia, y no solo para las vocaciones religiosas, sino para todos aquellos que forman parte de la comunidad eclesial y que, por tanto, participan tambi\u00e9n de la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia. En este sentido en el presente art\u00edculo de se\u00f1alan cuatro factores que hacen de la teolog\u00eda algo necesario de cara al futuro\u201d.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n primordial, para el hombre individual y para la sociedad, es poder responder al inter\u00e9s de comuni\u00f3n interhumana, es decir, a la tendencia humana a vivir-con-los-dem\u00e1s para realizar conjuntamente el sentido de la vida y para alcanzar el dominio del mundo. Esta idea de <a href=\"http:\/\/www.philosophica.info\/archivo\/2011\/voces\/habermas\/Habermas.html\">Habermas sobre los intereses humanos<\/a> conduce a entender que el conflicto de racionalidades es el obst\u00e1culo fundamental para alcanzarla.<\/p>\n<p>Los humanos quieren dotar su vida de sentido en el marco de las racionalidades que construyen y, si entre ellas existe alg\u00fan conflicto, la consecuencia es que se corta el proceso de uni\u00f3n entre los hombres. No puede haber \u201ccohesi\u00f3n social\u201d si est\u00e1 abierta la herida producida por racionalidades antag\u00f3nicas y excluyentes. Una de estas racionalidades es la teol\u00f3gica. Una sociedad que no tenga conciliada su racionalidad teol\u00f3gica con las otras racionalidades de la cultura, no llegar\u00e1 nunca a tener la deseada \u201ccohesi\u00f3n social\u201d\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>La fractura entre Universidad y Teolog\u00eda en Espa\u00f1a en el siglo XIX<\/strong><\/h2>\n<p><u>La relaci\u00f3n entre la Teolog\u00eda y el mundo universitario<\/u>\u00a0qued\u00f3 interrumpida en Espa\u00f1a y otros pa\u00edses de Europa en el s. XIX. Desde entonces el di\u00e1logo y el trabajo interdisciplinar entre la Teolog\u00eda y los dem\u00e1s saberes universitarios han sido pr\u00e1cticamente inexistentes en el seno de las universidades p\u00fablicas espa\u00f1olas.<\/p>\n<p>En 2010 (hace ahora diez a\u00f1os) la Universidad de Granada cre\u00f3 una\u00a0<u>C\u00e1tedra de Teolog\u00eda<\/u>\u00a0en colaboraci\u00f3n con la Facultad de Teolog\u00eda de Granada. Se intentaba restablecer y retomar as\u00ed la tradici\u00f3n por la que la Teolog\u00eda se encontraba presente en el medio universitario. Desde entonces el di\u00e1logo entre la teolog\u00eda y los otros saberes universitarios ha sido pr\u00e1cticamente inexistente en el seno de las universidades espa\u00f1olas. La fundaci\u00f3n de la C\u00e1tedra puede ser una oportunidad para intensificar o establecer cauces de di\u00e1logo y encuentro entre la teolog\u00eda y la universidad que enriquezcan a ambas.<\/p>\n<p>La Facultad de Teolog\u00eda, deseando contribuir a la recuperaci\u00f3n de ese fecundo esfuerzo com\u00fan, desde su misi\u00f3n de servicio a la Iglesia y a la sociedad a trav\u00e9s del estudio y la investigaci\u00f3n teol\u00f3gica, convoc\u00f3 para los d\u00edas 25 a 27 de abril de 2012 su\u00a0<u>III Congreso de Teolog\u00eda<\/u>\u00a0que se propon\u00eda abrir un tiempo de estudio, reflexi\u00f3n y di\u00e1logo en torno a la relaci\u00f3n entre Teolog\u00eda y medio universitario. La revista\u00a0<u>Proyecci\u00f3n. Teolog\u00eda y mundo actual<\/u>\u00a0(editada por la Facultad, n\u00famero 247, octubre-diciembre de 2012), reproduce cuatro de las intervenciones en el Congreso.<\/p>\n<p>El Congreso se articul\u00f3 en torno a tres grandes ponencias, una mesa redonda y un panel de experiencias, pero deja abierta tambi\u00e9n la posibilidad de presentar comunicaciones en las que se avancen investigaciones que se est\u00e9n haciendo en esta l\u00ednea. Adem\u00e1s, se ha decidido extender las tareas de este Congreso m\u00e1s all\u00e1 de las aulas universitarias, preparando un programa de conferencias divulgativas abiertas al p\u00fablico de la sociedad de Granada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>Los conflictos de racionalidades<\/strong><\/h2>\n<p>Uno de nosotros, \u00a0Antonio M. Mart\u00edn Morillas, tuvo una de las conferencias bajo el tema\u00a0<em>&#8216;Teolog\u00eda y conflicto de racionalidades\u2019<\/em>. En este art\u00edculo se comenta el denso texto de su ponencia. Pero antes nos preguntamos: \u00bfqu\u00e9 es el conflicto de racionalidades? \u00bfA qu\u00e9 nos referimos?<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 2007 la Asociaci\u00f3n Interdisciplinar Jos\u00e9 de Acosta (ASINJA) dedic\u00f3 sus Jornadas anuales al tema\u00a0<u>\u201cEl conflicto de racionalidades\u201d<\/u>. No es f\u00e1cil definir en unas l\u00edneas lo que las distintas corrientes filos\u00f3ficas, sociol\u00f3gicas, epistemol\u00f3gicas, cient\u00edficas y teol\u00f3gicas entienden por \u201cracionalidades\u201d y los posibles \u201cconflictos\u201d que puedan existir entre ellas.<\/p>\n<p>En el lenguaje corriente se suele hablar de que el ser humano es \u201cracional\u201d, o que el mundo es \u201cracional\u201d. Son dos sentidos muy diferentes. En el primer caso, entendemos que los humanos tienen la cualidad de usar la fuerza de su pensamiento y organizar racionalmente sus conocimientos del mundo. En el segundo caso, nos referimos a que la realidad exterior a nuestro yo puede ser conocida mediante la experiencia y la raz\u00f3n humana y es posible la construcci\u00f3n de la ciencia.<\/p>\n<p>Los seres humanos pretendemos construir, argumentar y transmitir un conocimiento socialmente organizado de la realidad y de nosotros mismos. Pero cuando pretendemos fundamentar cualquier tipo de saber para hacer de \u00e9l una \u201cciencia\u201d, \u00bfqu\u00e9 es lo que estamos buscando? \u00bfUna certeza? \u00bfUna verdad necesaria y universal? \u00bfQu\u00e9 l\u00f3gica tiene todo discurso humano?<\/p>\n<p>Durante siglos las culturas milenarias creyeron encontrar sentido a la realidad elaborando \u201cmitos\u201d. El pensamiento griego quiso pasarlos por el filtro de la raz\u00f3n y dio lugar a la filosof\u00eda, como talante hacia la verdad y el sentido del mundo. La revoluci\u00f3n cient\u00edfica pretendi\u00f3 un conocimiento m\u00e1s ajustado de la realidad acudiendo al m\u00e9todo experimental y formalizando la realidad mediante el lenguaje matem\u00e1tico.. Las distintas epistemolog\u00edas que atraviesan el pensamiento humano han intentado justificas el acceso a un conocimiento con pretensiones de verdad.<\/p>\n<p>Todos los sistemas cient\u00edficos, filos\u00f3ficos, hist\u00f3ricos, tecnol\u00f3gicos, teol\u00f3gicos, sociol\u00f3gicos tienen \u201cpretensi\u00f3n de verdad\u201d en sus propuestas. Todos aluden a la racionalidad de su m\u00e9todo y pocos tienen en cuenta la subjetividad y determinaci\u00f3n de nuestros conocimientos por elementos extracient\u00edficos<a href=\"https:\/\/tendencias21.levante-emv.com\/las-propuestas-de-thomas-s-kuhn-siguen-vivas-despues-de-medio-siglo_a10016.html\">. La pol\u00e9mica entre Popper y Kuhn<\/a>, entre racionalismo cr\u00edtico y construcci\u00f3n social del saber sigue latente en nuestra sociedad. Como ha resaltado los soci\u00f3logos, los \u201cimaginarios sociales\u201d son constructores de justificaciones ideol\u00f3gicas y metodol\u00f3gicas que inciden de forma determinante en la construcci\u00f3n de teor\u00edas con pretensiones de racionalidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>Teolog\u00eda y conflicto de racionalidades<\/strong><\/h2>\n<p>Pero volvamos otra vez a la ponencia de uno de nosotros, Antonio Mart\u00edn Morillas sobre\u00a0<em>\u2018Teolog\u00eda y conflicto de racionalidades&#8217;<\/em>\u00a0en la que abre caminos y tiende puentes epistemol\u00f3gicos para superar el conflicto de racionalidades entre ciencia y Teolog\u00eda. El art\u00edculo completo puede encontrarse en el n\u00famero de Proyecci\u00f3n ya citado.<\/p>\n<p>En su opini\u00f3n, para estudiar la relaci\u00f3n de la teolog\u00eda con las dem\u00e1s formas de racionalidad humana, partimos de una descripci\u00f3n de los principales \u00e1mbitos de conocimiento y modos de racionalidad implicados en el conflicto de racionalidades, con atenci\u00f3n especial a la ubicaci\u00f3n y peculiaridad de la raz\u00f3n teol\u00f3gica. Sobre esa descripci\u00f3n, -expone- exploramos algunas l\u00edneas para un tr\u00e1nsito eventual del conflicto al encuentro de racionalidades e intentamos esclarecer la fundamentaci\u00f3n epistemol\u00f3gica de dicho tr\u00e1nsito fund\u00e1ndola en la estructura din\u00e1mica y polim\u00f3rfica del entendimiento humano.<\/p>\n<p>Tras se\u00f1alar la riqueza de registros de la racionalidad teol\u00f3gica e introducir algunas notas sobre su car\u00e1cter indigente y sus potencialidades ken\u00f3ticas, sostenemos la necesidad de una promoci\u00f3n com\u00fan del encuentro de racionalidades como contribuci\u00f3n de primera l\u00ednea a una cultura sostenible de la no-violencia. Terminamos mencionando algunas herramientas (como la dialogicidad, la hermen\u00e9utica y la negatividad) de posible utilidad para la preparaci\u00f3n de esa empresa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>La luz que brota de los conflictos<\/strong><\/h2>\n<p><u>\u201cEl conflicto es el padre de todas las cosas\u201d<\/u>\u00a0(<em>P\u00f3lemos p\u00e1nton m\u00e8n pat\u00e9r \u00e9sti<\/em>) [Her\u00e1clito, fragmento 53]. Resulta sorprendente lo oportunas que vienen esas antiguas palabras de Her\u00e1clito en el arranque de estas reflexiones acerca de la teolog\u00eda y el conflicto de racionalidades. Reverberen a lo largo de ellas como tel\u00f3n de fondo.<\/p>\n<p>Es un hecho com\u00fanmente observable la existencia de una relaci\u00f3n conflictiva, de una tensi\u00f3n hist\u00f3rica, de un desencuentro real entre la racionalidad teol\u00f3gica y el resto de las formas (aunque algunas m\u00e1s que otras) de la racionalidad humana.<\/p>\n<p>La teolog\u00eda ha vivido a lo largo de los tiempos en diferentes contextos de encuentros y desencuentros con otras racionalidades, con los que ha ido entretejiendo su propio desarrollo. As\u00ed ocurri\u00f3 con la teolog\u00eda patr\u00edstica y escol\u00e1stica, como tambi\u00e9n durante la modernidad y la \u00e9poca contempor\u00e1nea. Nada hace pensar que esto haya de cambiar sustancialmente en el futuro.<\/p>\n<p>El profesor Mart\u00edn Morillas advierte que \u201caqu\u00ed adoptamos un punto de vista fundamentalmente \u2018filos\u00f3fico\u2019, aunque resulta inevitable alguna insegura incursi\u00f3n que otra en el terreno espec\u00edfico de la teolog\u00eda. Esa misma mirada disciplinar introduce un l\u00edmite al contenido del discurso, de marcado car\u00e1cter teol\u00f3gico, por dejar demasiado espacio a lo no visible y a lo no decible desde una perspectiva estrictamente filos\u00f3fica, incluso desde el marco de una filosof\u00eda cristiana. El desarrollo de la argumentaci\u00f3n se hace posible, entonces, porque cuenta de antemano con la condescendencia de los lectores\u201d.<\/p>\n<p>Aportar algo sensato en tan escabrosa problem\u00e1tica equivale a aceptar el trabajo de precisar la determinaci\u00f3n del sentido que adopta la c\u00f3pula \u201cy\u201d en el t\u00edtulo. Conviene adelantar que pretendemos analizar el sentido de esta modesta conjunci\u00f3n copulativa para desvincularlo de su absorci\u00f3n por el t\u00e9rmino \u2018conflicto\u2019 y abrirlo as\u00ed a otras posibilidades de lectura.<\/p>\n<h3><em>Superar estereotipos como primer paso en la reflexi\u00f3n<\/em><\/h3>\n<p>Antes de avanzar algunas ideas, sin embargo, es necesario despojarse de ciertos estereotipos que pueden empobrecer la reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>En primer lugar, corremos el riesgo de atascarnos de entrada con el simple (aunque necesario) an\u00e1lisis del conflicto y de sus causas. M\u00e1s all\u00e1 del an\u00e1lisis del conflicto entre racionalidades vigentes en un sentido dilem\u00e1tico, de lo que se trata es de poner en relieve la urgencia de la promoci\u00f3n del encuentro (fundado, seg\u00fan sostenemos, en el \u2018polimorfismo de la racionalidad humana\u2019) de todas las racionalidades humanizadoras en un sentido dial\u00f3gico. El encuentro ser\u00e1 siempre una de las posibilidades de la especie humana. Dondequiera que impere la \u2018dilematicidad\u2019, ah\u00ed podr\u00e1 sembrarse la <a href=\"https:\/\/sites.google.com\/site\/regluspaulo\/la-dialogicidad-esencia-de-la-educacion-como-practica-de-libertad\">\u2018dialogicidad\u2019<\/a>. S\u00f3lo se har\u00e1 posible \u2018des-aprender\u2019 la violencia de la dilematicidad aprendiendo a ejercer la no-violencia de la dialogicidad.<\/p>\n<p>En segundo lugar, ligado a lo anterior, la \u2018situaci\u00f3n\u2019 problem\u00e1tica (de conflicto) puede y debe abordarse como \u2018ocasi\u00f3n\u2019 transformadora (mediante el encuentro). Entra en lo posible, sin perderse por el lado de las diferencias ni imponiendo un molde para lo convergente, pasar de una conflictiva \u2018multi-racionalidad\u2019, a trav\u00e9s de una dialogada \u2018inter-racionalidad\u2019, a una complementaria \u2018<a href=\"http:\/\/tcmetacorner.blogspot.com\/2011\/10\/trans-racionalidad.html\">trans-racionalidad\u2019<\/a>.<\/p>\n<p>En tercer lugar, lo que en el fondo se pone aqu\u00ed bajo consideraci\u00f3n es la compleja relaci\u00f3n entre la teolog\u00eda acad\u00e9mica, el magisterio de la Iglesia y la sociedad civil. Tan compleja (y, en ocasiones, incluso dram\u00e1tica) es esa relaci\u00f3n que cambia mucho cuanto de ella pueda decirse seg\u00fan de qu\u00e9 \u00e1reas geogr\u00e1ficas y culturales del planeta se trate: no pueden ser lo mismo las relaciones entre teolog\u00eda, magisterio y sociedad en todas las partes del mundo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>El caso de Espa\u00f1a tiene sus peculiaridades<\/strong><\/h2>\n<p>Si bien posee un indudable inter\u00e9s para nosotros, finalmente, no conviene contentarnos aqu\u00ed con una radiograf\u00eda de las peculiaridades del caso espa\u00f1ol, todav\u00eda entre el fantasma de las \u2018dos Espa\u00f1as\u2019 y el mito de las \u2018tres culturas\u2019, ni ensa\u00f1arnos visceralmente con su autodestructiva tendencia al \u2018frentismo\u2019 (recordemos la terrible imagen del cuadro del \u2018duelo a garrotazos\u2019 de Goya), que se refleja en tantos aspectos. La fractura ideol\u00f3gica espa\u00f1ola, afortunadamente, no se produce en todos los sitios del mundo, aunque hay lugares donde se dan fracturas peores.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfexisten diferentes formas de racionalidad? Es un hecho asumido por todos que existen formas diferentes de racionalidad humana. Aqu\u00ed asumimos tambi\u00e9n que la racionalidad teol\u00f3gica es una forma espec\u00edfica de entre ellas. Nos paramos primero a esbozar, por su particular relevancia, algunas formas de esas racionalidades diferentes y pasamos despu\u00e9s a indicar ciertos rasgos particulares que son propios de la teolog\u00eda.<\/p>\n<h3><em>Descripci\u00f3n de las principales racionalidades vigentes<\/em><\/h3>\n<p>Designamos a la especie del ser humano, mujer o var\u00f3n, con la expresi\u00f3n\u00a0<em>Homo sapiens sapiens<\/em>. En efecto, somos aquel hom\u00ednido que \u2018sabe que sabe\u2019. Las diversas especies animales tambi\u00e9n saben mucho, incluso sorprendentemente mucho, sobre todo en lo relativo a la supervivencia en el medio y la conservaci\u00f3n de la especie, pero ninguna de ellas es plenamente consciente de que sabe. Y, cuando los humanos tomamos conciencia de nuestro saber, podemos someterlo a escrutinio y experimentar la autoconciencia.<\/p>\n<p>Ahora bien, la capacidad racional humana, que posee la doble variante de la \u2018raz\u00f3n te\u00f3rica\u2019 y la \u2018raz\u00f3n pr\u00e1ctica\u2019, no es monol\u00edtica ni fija, sino diferenciada y m\u00f3vil. Existe una ingente multiplicidad de \u00e1mbitos cognoscitivos diferentes. Todos est\u00e1n al alcance de cualquier persona, perteneciendo al acervo com\u00fan de la humanidad: no queremos que nadie nos quite ninguno de ellos. De entre los muchos existentes, el \u2018sentido com\u00fan\u2019 implica ya un manejo muy sofisticado de la racionalidad humana.<\/p>\n<p>Mucha materia gris es empleada a la hora de desarrollar las actividades cotidianas en el hogar, el trabajo, el ocio o la vida p\u00fablica. La subsistencia y existencia humanas requieren del complejo uso de nuestras capacidades racionales. Tampoco hay una \u00fanica manera de desarrollar nuestro sentido com\u00fan, sino que existe una pluralidad de modulaciones ligadas a variables factores gen\u00e9ticos, culturales e hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p>Pero no es lo mismo el funcionamiento de nuestra inteligencia en la actividad pr\u00e1ctica diaria que cuando se aplica al desarrollo de las \u2018ciencias matem\u00e1ticas\u2019. La comprensi\u00f3n de la dimensi\u00f3n cuantitativa de la realidad posee sus propios m\u00e9todos, que a\u00edslan de otros aspectos de lo real para poner luz en su campo espec\u00edfico. Aunque sentido com\u00fan y matem\u00e1ticas poseen su propia relaci\u00f3n interna, no son lo mismo lo uno que lo otro.<\/p>\n<p>A\u00fan m\u00e1s, la racionalidad humana no s\u00f3lo se dedica a trabajar en el mundo ordinario del sentido com\u00fan y en el conocimiento del universo matem\u00e1tico. Tambi\u00e9n es capaz, como demuestra la historia de la ciencia, de estudiar en profundidad la realidad f\u00edsica a trav\u00e9s de las \u2018ciencias naturales\u2019. Apoy\u00e1ndose en los avances de las matem\u00e1ticas e influyendo en la din\u00e1mica de la vida cotidiana, las ciencias f\u00edsicas de la naturaleza poseen su propio espacio de trabajo y sus propios modelos metodol\u00f3gicos, cargados de alt\u00edsima actividad racional.<\/p>\n<p>M\u00e9todos particulares utilizamos, por su parte, en el terreno de las \u2018ciencias humanas\u2019, que analizan los diversos aspectos y actividades de la vida humana individual y colectiva. Hay fuerte conexi\u00f3n entre ciencias naturales y ciencias humanas, pero unas y otras trabajan en distintos \u00e1mbitos cognoscitivos.<\/p>\n<h3><em>La racionalidad de la Filosof\u00eda<\/em><\/h3>\n<p>Diferente de tales formas de ciencia es, por otro lado, la \u2018filosof\u00eda\u2019. Aunque el abordaje filos\u00f3fico de la realidad necesita de las aportaciones de las ciencias, su perspectiva hol\u00edstica y \u00faltima introduce un punto de vista que no se encuentra presente en la parcialidad de los enfoques racionales de aqu\u00e9llas. La racionalidad humana puede plantearse la pregunta filos\u00f3fica por el sentido de lo conocido en los \u00e1mbitos cognoscitivos anteriores, explorar los contornos de sus l\u00edmites e interconexiones y apuntar al horizonte de lo todav\u00eda desconocido, lo problem\u00e1tico y lo enigm\u00e1tico.<\/p>\n<p>M\u00e1s todav\u00eda, esa misma racionalidad humana posee la posibilidad de plantearse expl\u00edcitamente la pregunta por el Misterio y tematizar en la \u2018teolog\u00eda\u2019, ya se trate de la teolog\u00eda natural o de la revelada, la especial esfera de lo divino y lo sagrado. La teolog\u00eda necesita de la filosof\u00eda como \u00e9sta necesita de las ciencias, pero una cosa es la racionalidad cient\u00edfica, otra la racionalidad filos\u00f3fica y otra distinta la racionalidad teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Son las mismas estructuras de redes neuronales del cerebro las que empleamos para el sentido com\u00fan, las matem\u00e1ticas, las ciencias naturales y humanas, la filosof\u00eda y la teolog\u00eda, pero trabajando en cada uno de esos \u00e1mbitos con diverso funcionamiento y distintos resultados.<\/p>\n<p>Y hace falta un elevado uso de la inteligencia humana para moverse operativamente en todos estos campos delimitados y para mantener el esfuerzo por integrar apropiadamente los conocimientos provenientes de todos ellos. As\u00ed que una misma capacidad racional humana es susceptible de ser empleada seg\u00fan diversas condiciones a \u00e1mbitos cognoscitivos diferentes.<\/p>\n<p>En todos esos \u00e1mbitos cognoscitivos, la diversidad, complejidad y riqueza de la racionalidad humana tambi\u00e9n admite ser caracterizada seg\u00fan al menos dos usos o tipos de \u2018inter\u00e9s\u2019 que guardan entre s\u00ed una relaci\u00f3n dial\u00e9ctica: no es lo mismo una \u2018racionalidad instrumental\u2019 (o teleol\u00f3gico-t\u00e9cnica) que una \u2018racionalidad comunicativa\u2019 (o dial\u00f3gico-emancipativa) (Cf. J. HABERMAS,\u00a0<u>Conocimiento e inter\u00e9s<\/u>, Taurus, Madrid 1980).<\/p>\n<p>Dentro del subsistema de acci\u00f3n racionalizada donde se organizan las tareas del trabajo y de la administraci\u00f3n pol\u00edtica, la sociedad humana se desarrolla mediante la acumulaci\u00f3n de conocimientos t\u00e9cnicos y estrat\u00e9gicos. Dentro del marco institucional donde se reproducen las normas de integraci\u00f3n de la sociedad humana, \u00e9sta se desarrolla mediante la liberaci\u00f3n maximizada de las restricciones comunicativas.<\/p>\n<p>La racionalidad instrumental se funda en la capacidad humana de perfeccionar la eficacia en el control de los procesos objetivos mediante el conocimiento de sus factores determinantes. La institucionalizaci\u00f3n de esta dimensi\u00f3n de la raz\u00f3n (entendida reductivamente como la raz\u00f3n en cuanto tal) posee consecuencias sociales negativas: los fines que se persiguen colectivamente quedan fuera de la determinaci\u00f3n racional. Justo la determinaci\u00f3n racional intersubjetiva de esos fines comunes es tarea de la racionalidad comunicativa.<\/p>\n<p>Aunque la instrumentalidad resulta fundamental para el mundo de la econom\u00eda y la pol\u00edtica, lo socialmente nocivo es aqu\u00ed la reducci\u00f3n de la raz\u00f3n a su puro aspecto instrumental. No se trata de eliminar la dimensi\u00f3n \u2018t\u00e9cnico-teleol\u00f3gico-instrumental\u2019 de la racionalidad humana, sino de equilibrarla y complementarla con sus dimensiones\u00a0<u>\u2018comunicativo-normativo-emancipativas\u2019<\/u>.<\/p>\n<p>Cualquier sociedad puede reproducirse si es capaz de mantener a la vez un intercambio productivo con la naturaleza a trav\u00e9s del trabajo y una coordinaci\u00f3n comunicativa de las actividades colectivas. El mundo del trabajo genera conceptos que articulan un \u2018inter\u00e9s t\u00e9cnico\u2019 en el control instrumental, mientras que la necesidad de acuerdo genera el marco diferenciado de categor\u00edas para un \u2018inter\u00e9s pr\u00e1ctico\u2019 en el entendimiento intersubjetivo.<\/p>\n<p>El tipo de acci\u00f3n orientada a la consecuci\u00f3n de acuerdos mediante un uso racional del lenguaje no se puede reducir, por tanto, a la acci\u00f3n que se orienta hacia una intervenci\u00f3n eficaz en el mundo objetivo. La racionalidad comunicativa implica la habilidad de alcanzar consenso sobre cuestiones comunes ofreciendo argumentos convincentes.<em>\u00a0<\/em><\/p>\n<h3><em>Acciones teleol\u00f3gicas y acciones comunicativas<\/em><\/h3>\n<p>Hay que distinguir, en definitiva, entre \u2018acciones teleol\u00f3gicas\u2019 u orientadas al \u00e9xito y \u2018acciones comunicativas\u2019 u orientadas al consenso. Las primeras pueden ser \u2018instrumentales\u2019 (intervenciones en el mundo f\u00edsico orientadas a un prop\u00f3sito definido y evaluadas desde el punto de vista de la eficacia) o \u2018estrat\u00e9gicas\u2019 (actuaciones que funcionan influyendo en los dem\u00e1s con el fin de alcanzar alguna meta).<\/p>\n<p>Las segundas no se expresan ni realizan tratando de influir en otros, sino intentando lograr un acuerdo respecto a algo del mundo con otros. El extendido dominio de las exigencias funcionales de sistemas sociales como la econom\u00eda de mercado y la burocracia moderna se puede interpretar como la encarnaci\u00f3n de una racionalizaci\u00f3n \u2018unilateral\u2019 (la de la racionalidad instrumental) que en ocasiones minimiza el potencial racional dial\u00f3gico de los principios democr\u00e1ticos. La racionalidad comunicativa, as\u00ed pues, vinculada a la reflexi\u00f3n cr\u00edtica, posee una clara vocaci\u00f3n emancipadora (Cf. J. HABERMAS,\u00a0<u>Teor\u00eda de la acci\u00f3n comunicativa<\/u>, Taurus, Madrid 2001).<\/p>\n<p>A este respecto, resulta relevante para nuestra argumentaci\u00f3n la <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Lebenswelt\">distinci\u00f3n habermasiana entre la sociedad como \u2018mundo de la vida\u2019 y la sociedad como \u2018sistema\u2019<\/a>. Los dos tipos de racionalidad y de acci\u00f3n, instrumental y comunicativa, se corresponden con las dos dimensiones sociales b\u00e1sicas del trabajo y de la interacci\u00f3n intersubjetiva. El sistema se refiere a la organizaci\u00f3n del mundo de la econom\u00eda y el poder, con sus mecanismos de autorregulaci\u00f3n de la sociedad dirigidos a resolver los problemas de su autoconservaci\u00f3n y su reproducci\u00f3n. El mundo de la vida se refiere a las realidades sociales de la cultura, las normas y los valores que son propios del \u00e1mbito espont\u00e1neo de la intersubjetividad.<\/p>\n<p>En las sociedades avanzadas, los dos niveles del mundo de la vida y del sistema se han ido hist\u00f3ricamente diferenciando y desacoplando. En la sociedad contempor\u00e1nea globalizada, asistimos de hecho a un fuerte proceso de \u2018reificaci\u00f3n\u2019 producido por una colonizaci\u00f3n del mundo de la vida por parte del sistema, que redunda en una p\u00e9rdida de sentido y de libertad ante el triunfo de la racionalidad instrumental de los subsistemas del dinero y el poder.<\/p>\n<p>Las patolog\u00edas sociales (resultado de la tensi\u00f3n no resuelta entre mundo de la vida y sistema), sin embargo, no son una consecuencia inevitable de la racionalizaci\u00f3n, sino resultado de un proceso corregible de invasi\u00f3n del mundo de la vida por parte del mercado y la administraci\u00f3n, que desplazan con sus formas de racionalidad funcional los modos de integraci\u00f3n propios de la raz\u00f3n comunicativa, cosificando la pr\u00e1ctica intersubjetiva ordinaria.<\/p>\n<p>Es necesario, por ello, aspirar a una aut\u00e9ntica racionalizaci\u00f3n de la sociedad en la que se armonicen ambos niveles (Cf. J.A. P\u00c9REZ TAPIAS,\u00a0<u>Filosof\u00eda y cr\u00edtica de la cultura<\/u>, Trotta, Madrid 2000). A la teolog\u00eda tambi\u00e9n le ata\u00f1e la din\u00e1mica de todo este complicado proceso.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de la diferencia entre \u00e1mbitos cognoscitivos (sentido com\u00fan, matem\u00e1ticas, ciencias naturales y humanas, filosof\u00eda y teolog\u00eda) y entre tipos de racionalidad (instrumental y comunicativa), tambi\u00e9n es oportuno distinguir en este contexto entre otros dos tipos de pensar humano: el \u2018pensar calculador\u2019 (tecnolog\u00eda, ciencia, econom\u00eda, pol\u00edtica) y el \u2018pensar meditativo\u2019 (poes\u00eda, arte, m\u00edstica) (Cf. M. HEIDEGGER,\u00a0<u>Serenidad<\/u>, Ed. del Serbal, Barcelona, 1989).<\/p>\n<p>El pensar calculador, directamente relacionado con la racionalidad instrumental, planifica y sistematiza complejos mecanismos de control de la naturaleza y de la sociedad a fin de satisfacer los variados intereses de la voluntad humana. Como est\u00e1 arrojado a la practicalidad inmediata, nunca tiene tiempo para pararse a meditar. Sus muchos productos se sustituyen unos a otros para pronto quedar atrasados.<\/p>\n<p>El pensar meditativo, en cambio, se detiene a interrogarse buscando sentido en todo cuanto es. Como cuenta con la onda larga del tiempo y sabe esperar a que la semilla del pensar brote y madure, carece de impaciencia por el logro de resultados y beneficios inmediatos y concretos. Nuestra era cibern\u00e9tica se caracteriza, entre otros factores, por una impresionante inflaci\u00f3n del c\u00e1lculo manipulador y por una lamentable desertizaci\u00f3n del cuestionamiento meditativo. La teolog\u00eda es muy consciente de esa distinci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>Especificidad de la racionalidad teol\u00f3gica<\/strong><\/h2>\n<p>La teolog\u00eda es una forma avanzada de la racionalidad humana. Aunque es susceptible de diversas definiciones que admiten variados matices, podemos convenir en entender aqu\u00ed a la teolog\u00eda como una singular experiencia reflexiva acerca del Misterio o, si se prefiere, como un cuestionamiento met\u00f3dico acerca del Amor incondicional. Esta \u2018experiencia reflexiva y cuestionamiento met\u00f3dico del misterio del amor incondicional\u2019 se distingue de otros modos de trato con el \u00e1mbito religioso.<\/p>\n<p>La teolog\u00eda no es la \u2018religiosidad\u2019 sin m\u00e1s, aunque buena parte de las manifestaciones religiosas tengan una base teol\u00f3gica y la religiosidad popular sea tambi\u00e9n objeto de la consideraci\u00f3n teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>La teolog\u00eda no es la \u2018m\u00edstica\u2019, si bien la m\u00edstica abre el campo de indagaci\u00f3n de la teolog\u00eda negativa y la teolog\u00eda proporciona una importante porci\u00f3n del lenguaje empleado por los m\u00edsticos.<\/p>\n<p>La teolog\u00eda tampoco es mera \u2018catequesis\u2019, por mucho que \u00e9sta \u00faltima beba de los contenidos de aqu\u00e9lla y que la primera posea una dimensi\u00f3n pastoral que incide en la segunda.<\/p>\n<p>Con mayor raz\u00f3n si cabe, la teolog\u00eda no es nunca \u2018adoctrinamiento\u2019 ni menos a\u00fan \u2018oraculismo\u2019, sino m\u00e1s bien el resultado de un decidido esfuerzo propositivo en la b\u00fasqueda de la verdad y toda una maniobra para la emancipaci\u00f3n de la mentalidad m\u00e1gico-oracular.<\/p>\n<h3><em>Racionalidad de la producci\u00f3n cient\u00edfica de la Teolog\u00eda<\/em><\/h3>\n<p>El fuerte componente racional de la investigaci\u00f3n teol\u00f3gica se puede apreciar en la centralidad que le otorga a la relaci\u00f3n entre la fe y la raz\u00f3n, en cuya articulaci\u00f3n siempre trabajaron sus grandes maestros.<\/p>\n<p>As\u00ed lo muestran algunos de sus m\u00e1s conocidos lemas y expresiones, que han pasado al acervo com\u00fan de la comunidad eclesial: Agust\u00edn de Hipona con su \u2018si no cre\u00e9is, no llegar\u00e9is a entender\u2019 (<em>nisi credideritis non intelligetis<\/em>) y su \u2018cree para entender, entiende para creer\u2019 (<em>crede ut intelligas, intellige ut credas<\/em>); Anselmo de Canterbury con su \u2018fe en busca de comprensi\u00f3n\u2019 (<em>fides quaerens intellectum<\/em>); Alberto Magno con su \u2018osad\u00eda para filosofar\u2019 (<em>fiducia philosophantium<\/em>); Tom\u00e1s de Aquino con sus \u2018proleg\u00f3menos de la fe\u2019 (prolegomena fidei)\u2026[ AGUST\u00cdN DE HIPONA,\u00a0<em>Del libre arbitrio<\/em>, I, 4; Serm\u00f3n 43. ANSELMO DE CANTERBURY,\u00a0<em>Proslogio<\/em>, I. ALBERTO MAGNO,\u00a0<em>Sobre el bien<\/em>, II. TOM\u00c1S DE AQUINO,\u00a0<em>Suma contra los gentiles<\/em>, III-IX]<\/p>\n<p>Y as\u00ed hasta nuestros d\u00edas, con el Concilio Vaticano II o la enc\u00edclica\u00a0<u>\u2018Fides et ratio\u2019<\/u>. Los maestros trabajaron bien esa relaci\u00f3n en el pasado y la misma tarea, con sus modulaciones hist\u00f3ricas, compete a los te\u00f3logos de hoy y del futuro.<\/p>\n<p>Asimismo, la racionalidad teol\u00f3gica, por mucho que se mienten m\u00e1s sus sombras que sus luces, ha operado como generadora de pensamiento desde la \u00e9poca de las\u00a0<em>quaestiones disputatae<\/em>\u00a0medievales hasta hoy. La cuna de las universidades y de la dial\u00f3gica fue sin duda la raz\u00f3n teol\u00f3gica, que ha apostado desde sus or\u00edgenes por la universalizaci\u00f3n del saber y la diferenciaci\u00f3n de racionalidades.<\/p>\n<p>La\u00a0<em>\u2018universitas\u2019<\/em>\u00a0es hist\u00f3ricamente, guste o no, fruto de la teolog\u00eda. La misma tensi\u00f3n entre pensamiento cristiano y pensamiento ilustrado, a\u00fan visible en nuestro tiempo, nace de ese contexto teol\u00f3gico de universalizaci\u00f3n y diferenciaci\u00f3n racional. De hecho, la Ilustraci\u00f3n es heredera directa de la racionalidad cristiana y, a la par, ha servido de ayuda hist\u00f3rica para la elusi\u00f3n cristiana del integrismo.<\/p>\n<p>La centralidad de una creativa relaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre raz\u00f3n y fe, y entre teolog\u00eda y modernidad, cobra nuevas dimensiones en nuestros d\u00edas, ante el nuevo contexto de globalizaci\u00f3n, con la necesidad de un reajuste rec\u00edproco entre la ciencia, la filosof\u00eda y la teolog\u00eda actuales. La globalizaci\u00f3n, adem\u00e1s de una modificaci\u00f3n de las relaciones socio-pol\u00edticas, obliga a una renovaci\u00f3n del pensamiento.<\/p>\n<p>El pensamiento fijista y monol\u00f3gico, aunque a\u00fan en acci\u00f3n, va saliendo de la corriente viva de la historia, como los f\u00f3siles salieron de la evoluci\u00f3n, para verse reemplazado por intentos procesuales y dial\u00f3gicos del pensar. En el magma de lo globalizador, caen antiguos paradigmas epistemol\u00f3gicos y despuntan otros. Y la teolog\u00eda cat\u00f3lica, como tambi\u00e9n la filosof\u00eda cristiana, se ve inmersa en la inercia de un enorme contexto m\u00f3vil, desbordante e incierto, que afecta tambi\u00e9n a las restantes disciplinas del conocimiento y al que trata de corresponder una imprecisa gama de propuestas gnoseol\u00f3gicas fundadas en principios como los de \u2018indeterminaci\u00f3n\u2019 (Heisenberg), \u2018relatividad\u2019 (Einstein) o \u2018complejidad\u2019 (Morin)\u00a0<u>Cf. W. HEISENBERG, [F\u00edsica y filosof\u00eda<\/u>, La Isla, Buenos Aires 1959. A. EINSTEIN,\u00a0<em>Mis ideas y opiniones<\/em>, Bosch Ed., Bercelona 1980. E. MORIN,\u00a0<u>Introducci\u00f3n al pensamiento complejo<\/u>, Gedisa, Barcelona 1994;\u00a0<em>L\u2019intelligence de la complexit\u00e9<\/em>, L\u2018Harmattan, Par\u00eds 1999]<\/p>\n<h3><em>Los enfoques transversales del conocimiento humano<\/em><\/h3>\n<p>Cada vez se realizan m\u00e1s ensayos (a escala macro, meso y micro, en campos muy diversos del conocimiento y en casi todas las zonas del globo) que aplican enfoques \u2018transversales\u2019 y \u2018trans-disciplinares\u2019, que introducen posibilidades de \u2018hibridaci\u00f3n\u2019 (Cf. G. REMOLINA,\u00a0<u>Del \u2018Big Bang\u2019 de las ciencias a la integraci\u00f3n del saber. Reflexiones sobre la interdisciplinariedad<\/u>, Lecci\u00f3n Inaugural del Curso 2012, Universidad Centroamericana de Managua) o que se atreven con aspiraciones \u2018hol\u00edsticas\u2019.<\/p>\n<p>Con la debida prudencia ante toda virtual exageraci\u00f3n, la raz\u00f3n teol\u00f3gica puede aprender perfectamente a hablar, junto a las lenguas de siempre, los dialectos gnoseol\u00f3gicos de nuestro tiempo para participar desde su propio lugar en el di\u00e1logo entre las racionalidades contempor\u00e1neas.<\/p>\n<p>La teolog\u00eda no tiene que asustarse ni que alegrarse por las consecuencias del resquebrajamiento contempor\u00e1neo del monopolio postilustrado de una raz\u00f3n subjetivista, positivista e instrumental, ni tampoco de ver tambalearse a firmes pilares como el principio de inmanencia, el reduccionismo naturalista o la mentalidad t\u00e9cnica.<\/p>\n<p>Como en el juego multicultural de las racionalidades no es posible regresar a un primado del principio de autoridad y como la postmodernidad ya ha socavado la confianza espont\u00e1nea en los grandes relatos, la teolog\u00eda tiene en todo caso que aprovechar esta condici\u00f3n de nuestros tiempos para realizar su misi\u00f3n dinamizadora de siempre.<\/p>\n<p>Ni la racionalidad teol\u00f3gica ni ninguna otra racionalidad por s\u00ed sola pueden efectuar la salida del status quo. El actual primado de la alianza entre raz\u00f3n instrumental consumista y raz\u00f3n fragmentada postmoderna (dos caras de una misma ideolog\u00eda) es m\u00e1s una causa del problema que su posible soluci\u00f3n. La transici\u00f3n del conflicto al encuentro pide, pues, la \u2018aproximaci\u00f3n\u2019 de todas las racionalidades y, en esa llamada al acercamiento, la teolog\u00eda goza de una posici\u00f3n aventajada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>Conscientes las distintas formas de racionalidad humana de su mutua dependencia (o, mejor, conscientes los seres humanos de la dial\u00e9ctica de racionalidades), lo decisivo no ser\u00e1 tanto la \u2018situaci\u00f3n\u2019 inevitable de conflicto cuanto la \u2018gesti\u00f3n\u2019 dial\u00f3gica del mismo. Porque el choque de racionalidades es punto de partida, la conciliaci\u00f3n de racionalidades puede ser nuestra l\u00ednea de llegada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Antonio Mart\u00edn Morillas, doctor en Filosof\u00eda, Facultad de Teolog\u00eda de Granada. Leandro Sequeiros San Rom\u00e1n. Presidente de ASINJA (Asociaci\u00f3n interdisciplinar Jos\u00e9 de Acosta), Doctor en Ciencias, Catedr\u00e1tico de Paleontolog\u00eda y colaborador de la C\u00e1tedra Francisco J. Ayala de Ciencia, Tecnolog\u00eda, Religi\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Antonio Mart\u00edn Morillas y Leandro Sequeiros) Una de las fronteras que hay que salvar con puentes interdisciplinares es el del aparente conflicto de racionalidades. Es claro que antes de intentar resolver el conflicto de racionalidades se debe caer en la cuenta de que existe y se debe ser capaz de describirlo. Uno de estos &#8230; <a title=\"Interdisciplinariedad para la superaci\u00f3n del conflicto de racionalidades\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=5675\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Interdisciplinariedad para la superaci\u00f3n del conflicto de racionalidades\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":5709,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[118],"tags":[175,454,361,151,255,891],"class_list":["post-5675","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nuevos-lenguajes-de-la-tecnologia","tag-conflicto","tag-dialogo","tag-filosofia","tag-interdisciplinariedad","tag-teologia","tag-universidad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5675","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5675"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5675\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5712,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5675\/revisions\/5712"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/5709"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5675"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5675"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5675"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}