{"id":5631,"date":"2020-12-16T07:00:56","date_gmt":"2020-12-16T06:00:56","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=5631"},"modified":"2020-12-16T07:17:06","modified_gmt":"2020-12-16T06:17:06","slug":"ciencia-y-religion-hoy-apuntes-y-perspectivas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=5631","title":{"rendered":"Ciencia y religi\u00f3n hoy: apuntes y perspectivas"},"content":{"rendered":"<p><strong>(Por Andr\u00e9s Torres Queiruga)\u00a0Una vez m\u00e1s, se trata de un tema ciertamente importante pero que, en el fondo, deber\u00eda considerarse resuelto. Resuelto en principio, en cuanto a la clarificaci\u00f3n fundamental, que lo deber\u00eda sacar del campo de la pol\u00e9mica para el del di\u00e1logo y la colaboraci\u00f3n. Sucede con \u00e9l como de ciertas estrellas dec\u00eda Nietzsche: que continuamos vi\u00e9ndolas brillar cu\u00e1ndo llevan mucho tiempo muertas. Y, en este contexto, Karl Rahner dec\u00eda que no conviene olvidar que vivimos \u201cjuntos con descendientes atrasados del siglo XIX\u00bb<a name=\"_ftnref1\"><\/a>[1], incluso con algunos que se presentan con apariencia de progreso.\u00a0<\/strong><strong>Estas \u00faltimas referencias las tomo de un trabajo m\u00edo anterior, donde intent\u00e9 aclarar de una manera sistem\u00e1tica los problemas de fondo<a name=\"_ftnref2\"><\/a>[2]. Remito a \u00e9l a las personas que est\u00e9n interesadas, pues esa remisi\u00f3n me sirve para disculpar el tratamiento presente. Dando lo anterior por supuesto, ahora voy a proceder de una \u201cmanera sintom\u00e1tica\u201d, m\u00e1s ligera y por tanto m\u00e1s apta para una exposici\u00f3n pedag\u00f3gica. Espero que pueda resultar ilustrativo por su mayor concreci\u00f3n. Los diversos apartados ser\u00e1n como golpes <em>de flash\u00a0<\/em>que iluminan el problema desde \u00e1ngulos distintos; \u00e1ngulos que en alguna ocasi\u00f3n incluso pueden resultar sorprendentes. De todos modos, los dos primeros revisten a\u00fan un claro aire de principio y de encuadre general.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2>1. De la religi\u00f3n envolvente a la diferenciaci\u00f3n cultural: la secularizaci\u00f3n como ganancia<\/h2>\n<p>Es hoy una evidencia cultural el hecho de que todos los grandes problemas de la humanidad fueron planteados inicialmente en el seno envolvente de la religi\u00f3n: se percib\u00edan de alg\u00fan modo las diferencias, pero todo pod\u00eda ser tratado de forma conjunta. La divisi\u00f3n del trabajo y el correspondiente avance y complejidad de la cultura llevaron a una diferenciaci\u00f3n progresiva. Sucedi\u00f3 con la filosof\u00eda respeto de la religi\u00f3n, y con las ciencias respecto de ambas. Durante mucho tiempo, el saber sagrado extend\u00eda de manera espont\u00e1nea su competencia sobre el campo de la filosof\u00eda e incluso de las ciencias. Y cuando la filosof\u00eda se emancip\u00f3 de la teolog\u00eda, tambi\u00e9n ella pod\u00eda todav\u00eda incluir en s\u00ed el saber cient\u00edfico: Descartes, Leibniz y a\u00fan Hegel pod\u00edan ser competentes en todo el \u00e1mbito del saber. El avance de las ciencias hace que hoy eso resulte sencillamente impensable.<\/p>\n<p>De entrada, las emancipaciones causan siempre problema. Qui\u00e9n era due\u00f1o del antiguo saber experimenta un sentimiento de p\u00e9rdida, como si le robasen el espacio y le mermasen la competencia. La reacci\u00f3n espont\u00e1nea es la de la resistencia y, si hay poder por medio, la exclusi\u00f3n y la condena. El conflicto se hace inevitable, muchas veces avivado tambi\u00e9n por las pretensiones excesivas de los promotores de lo nuevo, que tienden a descalificar todo lo anterior, invadiendo competencias que siguen siendo leg\u00edtimas.<\/p>\n<p>En la iglesia, como poseedora secular del saber religioso y cargada por la historia de un fuerte poder social, y por consiguiente tambi\u00e9n de una amplia responsabilidad, esto se hizo sentir con especial dureza. Significaba renunciar a un protagonismo y a una tutela de siglos, con la t\u00edpica sensaci\u00f3n de los padres que deben reconocer la emancipaci\u00f3n de los hijos\u2026, los cuales a veces salen dando portazos violentos e injustos.<\/p>\n<p>Sin que los justifique sin m\u00e1s, esto explica en buena medida los conflictos modernos entre ciencia y religi\u00f3n. Incluso cabe afirmar que, de entrada, cuando la diferenciaci\u00f3n no estaba clara, era fatal que apareciera el conflicto. Mientras se pensaba que la Biblia era palabra de Dios referida a todo el \u00e1mbito del saber, los cardenales de Roma ten\u00edan que oponerse a Galileo, pues entre Dios, \u201cense\u00f1ando\u201d en el libro de Josu\u00e9 que el sol gira en torno a la tierra, y Galileo, que afirmaba lo contrario, ten\u00edan que darle la raz\u00f3n a la Biblia. Por fortuna, la diferenciaci\u00f3n cultural, al dejar claro que la Biblia quiere ser \u00fanicamente un libro religioso y que por tanto no puede ni pretende extender su competencia a la astronom\u00eda, elimina la ra\u00edz del conflicto. La pena fue que una parte de la teolog\u00eda oficial tardara en sacar todas las consecuencias y que todav\u00eda en el siglo XIX, con Darwin, tropezara de nuevo en la piedra de otra ciencia, la biolog\u00eda.<\/p>\n<p>As\u00ed y todo, cuando esto se comprende, todo da la vuelta y la sensaci\u00f3n de p\u00e9rdida se convierte \u2014deber\u00eda convertirse en\u2014 en ganancia. Porque la diferenciaci\u00f3n abre el lugar justo para que cada instancia se centre en su propio \u00e1mbito y dirija su esfuerzo al cultivo de su competencia espec\u00edfica. Visto as\u00ed, en su justo y leg\u00edtimo dinamismo, el proceso de la secularizaci\u00f3n constituye una grande y magn\u00edfica oportunidad tanto para la religi\u00f3n como para la cultura.<\/p>\n<p>En concreto, el aparente despojo que el proceso secularizador supuso para la religi\u00f3n, al sacarle el dominio sobre la filosof\u00eda, sobre las ciencias, sobre la pol\u00edtica\u2026, estaba provocando un avance precioso y necesario: <em>la religi\u00f3n tiene que ser religi\u00f3n<\/em>, quedando as\u00ed liberada para servir a la humanidad desde su esencia y su rol espec\u00edficos. Un ejemplo bien significativo fue el proceso \u2014a\u00fan no acabado de todo\u2014 del poder temporal de los papas: vivido como una tragedia en el siglo XIX, \u00bfquien no lo considera hoy una oportunidad magn\u00edfica para la iglesia?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2>2. De la guerra a la colaboraci\u00f3n: de \u201cv\u00e1stagos parricidas\u201d a \u201chijas emancipadas\u201d<\/h2>\n<p>Por su propio dinamismo la conciencia de la diferenciaci\u00f3n cultural, aunque no logr\u00f3 empapar toda la cultura, fue aclarando el panorama. La dureza de las pol\u00e9micas decimon\u00f3nicas, con descalificaciones abruptas desde ambos lados, bien ejemplificadas en Espa\u00f1a por la obra de J. W. Draper, <em>Historia de los conflictos entre la religi\u00f3n y la ciencia\u00a0<\/em><strong>(<\/strong>de 1874, traducida en Espa\u00f1a en el 1885, con un pr\u00f3logo nada menos que de Nicol\u00e1s Salmer\u00f3n), no son lo normal en la actualidad. De hecho, casos como los de los \u201cnuevos ateos\u201d, por un lado, y de los fundamentalistas anti-evoluci\u00f3n, por el otro, representan reacciones residuales, que ejemplifican la afirmaci\u00f3n rahneriana: descendientes atrasados del siglo XIX.<\/p>\n<p>Fuera de esas estrecheces, el ambiente resulta mucho m\u00e1s positivo. Con motivo del tercer centenario de los <em>Principia\u00a0<\/em>de Newton, en 1987, el papa Juan Pablo II organiz\u00f3 un Congreso Internacional. En una carta que antepuso a las actas, publicadas con el t\u00edtulo significativo de\u00a0<em>F\u00edsica, Filosof\u00eda y Teolog\u00eda<\/em><em>: una b\u00fasqueda en com\u00fan<a name=\"_ftnref3\"><\/a><b>[3]<\/b>,<\/em>refleja con vigor y claridad el nuevo clima. En \u00e9l proclama la legitimidad de la diferencia entre ciencia y religi\u00f3n, mientras respeten la autonom\u00eda de cada una y procedan con esp\u00edritu de di\u00e1logo: \u00abMientras contin\u00faen el di\u00e1logo y la busca en com\u00fan, se avanzar\u00e1 hacia un entendimiento mutuo y un descubrimiento gradual de intereses comunes, que sentar\u00e1n las bases para ulteriores investigaciones y discusiones. Qu\u00e9 forma adoptar\u00e1 esto exactamente, tenemos que dej\u00e1rselo al futuro.\u00a0Procediendo as\u00ed, la ciencia puede liberar a la religi\u00f3n de error y superstici\u00f3n; la religi\u00f3n puede purificar a la ciencia de idolatr\u00eda y falsos absolutos\u201d<a name=\"_ftnref4\"><\/a><b>[4]<\/b>. Y la beneficiaria ser\u00e1 la humanidad como tal, como hace poco recordaba Benedicto XVI: \u00abEn la gran empresa humana de la lucha para descubrir los misterios del hombre y del universo, estoy convencido de la urgente necesidad de continuar el di\u00e1logo y la cooperaci\u00f3n entre los mundos de la ciencia y de la fe para la construcci\u00f3n de una cultura de respeto del ser humano, de su dignidad y su libertad; para el futuro de la familia humana y para el desarrollo sostenible a largo plazo de nuestro planeta\u00bb<a name=\"_ftnref5\"><\/a><b>[5]<\/b>.<\/p>\n<p>Hace falta, pues, barrer los restos obsoletos de desconfianza religiosa ante los avances de la ciencia, por un lado, y de rancia mentalidad positivista, por otro: condenar el evolucionismo en nombre de la religi\u00f3n resulta tan anacr\u00f3nico como basar el ate\u00edsmo en la ciencia. Y, desde luego, se impone evitar esa persistente mezcla de planos que lleva a seguir pensando que la ciencia ocupa el todo de la realidad, de suerte que cuanto m\u00e1s avance ella m\u00e1s retroceder\u00eda la religi\u00f3n, hasta que el avance cient\u00edfico acabase matando el esp\u00edritu religioso. Sigue siendo urgente tomar en serio, por lo menos como alerta, el dicho diversamente repetido, desde Fray Lu\u00eds de Le\u00f3n, pasando por Francis Bacon a Carl von Weisz\u00e4cker: la poca ciencia aleja de Dios, la mucha lleva la \u00c9l (o, digamos m\u00e1s modestamente, puede llevar a \u00c9l)<a name=\"_ftnref6\"><\/a><b>[6]<\/b>.<\/p>\n<p>Desde una concepci\u00f3n cr\u00edtica y abierta tanto del esp\u00edritu religioso como de la racionalidad cient\u00edfica, no tiene sentido ver en las ciencias \u201cv\u00e1stagos parricidas\u201d que \u2014en progreso <em>\u00e0 la Comte\u2014\u00a0<\/em>ir\u00edan matando poco a poco la madre que las alberg\u00f3 en la infancia cultural. Por el contrario, llama a considerarlas c\u00f3mo \u201chijas emancipadas\u201d<a name=\"_ftnref7\"><\/a><b>[7]<\/b>, que desde su perspectiva espec\u00edfica contribuyen al bien de la \u00fanica y com\u00fan humanidad. Es hora de pasar por fin de la guerra a la colaboraci\u00f3n, de la pol\u00e9mica intransigente al di\u00e1logo fraterno.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2>3. Inversi\u00f3n de los acentos: el telescopio de Galileo y el gato de Schr\u00f6dinger (con un excurso sobre ciencia y resurrecci\u00f3n)<\/h2>\n<p>La historia resulta a veces maestra de la vida, y una de sus ense\u00f1anzas consiste en escarmentar en cabeza ajena. Las iglesias tuvieron que aprender la dura lecci\u00f3n de ser desmentidas y desprestigiadas cuando invadieron el terreno de la ciencia. Hoy los papeles tienden a invertirse. Los avances cient\u00edficos y los \u00e9xitos tecnol\u00f3gicos resultan tan evidentes, que la ciencia pas\u00f3 al primer plano. Su prestigio es indiscutible, y surge la tentaci\u00f3n del imperialismo epistemol\u00f3gico: s\u00f3lo sus m\u00e9todos ser\u00edan leg\u00edtimos y \u00fanicamente sus resultados merecer\u00edan aceptaci\u00f3n. La religi\u00f3n, reconociendo humildemente su error hist\u00f3rico en este campo, puede entonces prestarle el gran servicio de precaverla contra el demonio, siempre al acecho, de reproducir la vieja tentaci\u00f3n de traspasar los propios l\u00edmites, intentando colonizar la rica polifon\u00eda del misterio humano.<\/p>\n<p>Ser premio Nobel en f\u00edsica no implica competencia en literatura, ni en filosof\u00eda ni en religi\u00f3n. Le escuch\u00e9 a Garc\u00eda\u2014Sabell que Ortega hab\u00eda dicho un d\u00eda: \u00abEinstein sabe tanta f\u00edsica, que de vez en cuando puede permitirse decir alguna tonter\u00eda en filosof\u00eda\u00bb. Y leer los libros de los \u201cnuevos ateos\u201d produce en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n verg\u00fcenza ajena, tanto desde el punto de vista filos\u00f3fico como del religioso.<\/p>\n<p><em>3.1.\u00a0<\/em>En concreto, existe una trampa muy com\u00fan que, recordando a Babel, cabr\u00eda calificar de \u201cconfusi\u00f3n de las lenguas\u201d. Consiste en tomar una conclusi\u00f3n cient\u00edfica, verdadera en su campo y expresada en el juego ling\u00fc\u00edstico propio, para transportarla sin m\u00e1s, sin traducci\u00f3n adecuada, al lenguaje com\u00fan, con consecuencias ileg\u00edtimas en la filosof\u00eda o en la religi\u00f3n. Consecuencias que, avaladas por nombres famosos o atribuidas la ellos, como en el caso de Hawking, suelen saltar a los titulares con resultados catastr\u00f3ficos. Para aclarar esto, nada mejor que acudir al famoso experimento \u2014mental, no real\u2014 del \u201cgato de Sch\u00f6dinger\u201d.<\/p>\n<p>Sup\u00f3ngase un \u201cingenio diab\u00f3lico\u201d \u2014son palabras suyas\u2014 consistente en una caja herm\u00e9tica de acero en cuyo interior, invisible para nosotros, hay un gato junto a una substancia radiactiva y un frasco con un veneno mortal, de suerte que, cuando se produce una desintegraci\u00f3n at\u00f3mica, se rompe el frasco y el veneno mata el gato. Sup\u00f3ngase tambi\u00e9n que en el intervalo de una hora hay la misma probabilidad, 50%, de que se desintegre un \u00e1tomo o no se desintegre. Dado que cu\u00e1nticamente resulta imposible determinar si hubo o no desintegraci\u00f3n, se produce una situaci\u00f3n extra\u00f1a: seg\u00fan los principios de la mec\u00e1nica cu\u00e1ntica, la descripci\u00f3n correcta del sistema en ese momento \u201cexpresar\u00e1 este hecho por medio de la combinaci\u00f3n de dos t\u00e9rminos que se refieren al gato vivo y al gato muerto&#8230; dos situaciones mezcladaso indefinidas a partes iguales\u00bb<a name=\"_ftnref8\"><\/a><b>[8]<\/b>.<\/p>\n<p>Es decir que, cu\u00e1nticamente \u2014como por ejemplo, para efectos de un c\u00e1lculo cient\u00edfico al respecto\u2014 cabe decir que el gato no est\u00e1 ni vivo ni muerto, o que est\u00e1 vivo y muerto al mismo tiempo, o que ser\u00e1 la observaci\u00f3n directa la que decida si est\u00e1 vivo o muerto\u2026 Todas estas hip\u00f3tesis se hicieron. Schr\u00f6dinger us\u00f3 el experimento para mostrar las contradicciones de la Escuela de Copenhage. Aqu\u00ed ni tengo competencia ni me interesa entrar en la discusi\u00f3n cu\u00e1ntica. Lo que s\u00ed importa es decir que, a\u00fan en el supuesto de que en el <em>lenguaje cient\u00edfico\u00a0<\/em>se pueda afirmar, por ejemplo, que el gato est\u00e1 vivo y muerto al mismo tiempo, eso no puede traducirse sin m\u00e1s al <em>lenguaje com\u00fan<\/em>: todos estamos seguros de que en la realidad el gato o est\u00e1 vivo o est\u00e1 muerto.<\/p>\n<p>Esto es tan importante, que se me ocurre aclararlo aun con un ejemplo jur\u00eddico, m\u00e1s sencillo y comprensible. Imag\u00ednese una mujer cuyo marido se da por muerto, pero sin que aparezca el cad\u00e1ver ni lo confirmen pruebas contundentes. Cuando pida la pensi\u00f3n de viudedad, podr\u00e1n decirle con raz\u00f3n: no se la podemos dar a\u00fan, porque para la ley su marido no est\u00e1 ni vivo ni muerto. Y tendr\u00e1n raz\u00f3n <em>jur\u00eddicamente<\/em>, aunque ni ella ni los oficiales duden de que realmente el marido est\u00e1 o bien vivo o bien muerto<a name=\"_ftnref9\"><\/a><b>[9]<\/b>.<\/p>\n<p>Puede parecer un juego, y algo tiene de eso. Pero tomarlo seriamente en cuenta no s\u00f3lo ayuda para ahorrar discusiones, sino para mostrar lo absurdo de muchas consecuencias que se dan por v\u00e1lidas simplemente porque se visten con ropaje cient\u00edfico. Y digamos tambi\u00e9n, de paso, que esto vale lo mismo cuando se usan para atacar a la religi\u00f3n que cuando se acude a ellas para defenderla.<\/p>\n<p><em>3.2.\u00a0<\/em>Como ilustraci\u00f3n, que de alg\u00fan modo me afecta, vale la pena aludir al tema de la resurrecci\u00f3n, fij\u00e1ndonos en un art\u00edculo del profesor Manuel M. Carreira<a name=\"_ftnref10\"><\/a><b>[10]<\/b>. Art\u00edculo excelente, por la claridad, la informaci\u00f3n y el rigor de la exposici\u00f3n, mientras se mueve en el plano de su reconocida competencia cient\u00edfica. Pero no sucede lo mismo cuando, saliendo de la propia especialidad, entra en la teolog\u00eda. Empieza por apoyarse en una lectura literalista de los relatos evang\u00e9licos \u2014incluida la capacidad \u201cde comer\u201d<a name=\"_ftnref11\"><\/a><b>[11]\u00a0<\/b>por parte del Resucitado\u2014 que hoy resultan exeg\u00e9ticamente y teol\u00f3gicamente inaceptables. En consecuencia, al tomar todo eso al pie de la letra, se siente obligado a aclarar mediante mecanismos f\u00edsicos la realidad trascendente del Cristo <em>realmente resucitado<\/em>, es decir, en el sentido aut\u00e9ntico y verdadero de la resurrecci\u00f3n, que es algo <em>toto coelo\u00a0<\/em>distinto de la revivificaci\u00f3n de un cad\u00e1ver.<\/p>\n<p>Se comprende que le influyan ciertas especulaciones tradicionales acerca de las \u201cpropiedades del cuerpo glorioso\u201d, acaso inevitables cuando reinaba el literalismo b\u00edblico y persist\u00edan los restos de una mentalidad m\u00edtica, que no contaba con la autonom\u00eda de las leyes naturales. Pero despu\u00e9s del reconocimiento solemne por parte de la Iglesia, sobre todo en el Vaticano II, de la necesidad de tener en cuenta no solo la cr\u00edtica b\u00edblica sino tambi\u00e9n la autonom\u00eda \u201cabsolutamente leg\u00edtima\u201d tanto \u201cde las cosas creadas\u201d como tambi\u00e9n \u201cde la misma sociedad\u201d (<em>Gaudium et Spes<\/em>, n. 36), el discurso teol\u00f3gico debe ser radicalmente distinto. De hecho, \u00e9l mismo cuando habla cient\u00edficamente pone, con precisi\u00f3n magistral, las condiciones que hoy determinan el \u00e1mbito de competencia de la f\u00edsica: \u00abLa F\u00edsica reconoce solamente cuatro interacciones (fuerzas) y define la materia por su capacidad de actuar por alguna de ellas: la fuerza gravitacional<strong>,\u00a0<\/strong>la electromagn\u00e9tica, la nuclear fuerte y la nuclear d\u00e9bil. Si hay una realidad que no puede describirse en t\u00e9rminos de estas interacciones (como son la conciencia, el pensamiento abstracto y la actividad libre), no entrar\u00e1 dentro del concepto de materia y la F\u00edsica no tendr\u00e1 nada que decir de ella\u00bb<a name=\"_ftnref12\"><\/a><b>[12]<\/b>.<\/p>\n<p>Pero, si reconoce que esto vale para la conciencia, el pensamiento y la libertad, no se comprende como luego intente, en largas y pol\u00e9micas p\u00e1ginas, incluir en estos par\u00e1metros la realidad estrictamente trascendente del Se\u00f1or resucitado: \u00abCiertamente es dif\u00edcil entender la materia, y no debemos negar f\u00e1cilmente la posibilidad de que, por concesi\u00f3n divina, se comporte en niveles macrosc\u00f3picos como vemos que lo hace en nuestros laboratorios al nivel de lo incre\u00edblemente peque\u00f1o. Eso es aplicable al cuerpo resucitado\u00bb<a name=\"_ftnref13\"><\/a><b>[13]<\/b>.<\/p>\n<p>Hechas con buena voluntad desde una innegable competencia cient\u00edfica, este tipo de afirmaciones corren el t\u00edpico riesgo de buscar huecos para \u201cel dios tapa-agujeros\u201d, una vez desplazado de un espacio anterior. En todo caso, se salen claramente del marco de la teolog\u00eda: tan emp\u00edricas y tan pertenecientes a la espec\u00edfica intencionalidad cient\u00edfica son la f\u00edsica cu\u00e1ntica como la newtoniana y, por consiguiente, tan empirista resulta una aplicaci\u00f3n teol\u00f3gica como la otra. De esa manera, sin pretenderlo y queriendo defender la fe, se hace imposible su comprensi\u00f3n actual y su fundamentaci\u00f3n se introduce en el terreno de lo literalmente incre\u00edble. La par\u00e1bola del \u201cjardinero invisible\u201d, de A. Flew (cuando era ateo), y la del \u201cJ\u00fapiter tonante\u201d, de N. R. Hanson, deber\u00edan ser hoy aviso suficiente para una fundamentaci\u00f3n de la fe que, a fuerza de defensas en apariencia piadosas, sucumbe a la mentalidad empirista y hace imposible la verdadera racionalidad de la creencia<a name=\"_ftnref14\"><\/a><b>[14]<\/b>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2>4. Origen y contingencia: la teor\u00eda del big-bang y la fe en la creaci\u00f3n<\/h2>\n<p>La resurrecci\u00f3n planteaba un problema de especialidad m\u00e1s bien intrateol\u00f3gica. La cuesti\u00f3n del origen del universo con su repercusi\u00f3n medi\u00e1tica provoc\u00f3 una discusi\u00f3n intensamente p\u00fablica. De ah\u00ed la importancia de cuidar con esmero el car\u00e1cter espec\u00edfico de los diferentes lenguajes. En pocos problemas como en este se hacen sentir tanto su importancia como su dificultad. Cuando la especulaci\u00f3n cosmol\u00f3gica habla del origen del universo, acudiendo al <em>big-bang<\/em>, est\u00e1 proponiendo una teor\u00eda cient\u00edfica. Cuando la reflexi\u00f3n religiosa habla de la <em>creaci\u00f3n<\/em>, propone una teor\u00eda teol\u00f3gica. Apuntan a la misma realidad y las palabras son a veces las mismas, pero tienen intencionalidades distintas y lo que significan en un lenguaje, no equivale sin m\u00e1s a lo que significan en el otro.<\/p>\n<p>La cosmolog\u00eda, mediante lo estudio cient\u00edfico de la realidad f\u00edsica, trata de explicar su desarrollo hasta llegar por distintas inferencias a lo que pudo ser el momento inicial. La teolog\u00eda \u2014 como a su modo a filosof\u00eda, pero en esto no es posible entrar aqu\u00ed\u2014 ni pregunta eso ni tiene medios o competencia para estudiarlo. Su pregunta es distinta y distintos son tanto sus razonamientos como sus respuestas, porque lo que le interesa es el hecho mismo de la existencia del universo y lo que eso significa para el sentido \u00faltimo del ser humano, \u00e9l mismo incluido en la pregunta. La misma tradici\u00f3n filos\u00f3fica apunta a esto con la pregunta radical: \u201cpor que hay algo y no m\u00e1s bien nada?\u201d. En contraste, el sentido de la pregunta cient\u00edfica aparece m\u00e1s claro: \u201c\u00bfc\u00f3mo funciona y c\u00f3mo fue el momento inicial de eso que as\u00ed funciona?\u201d.<\/p>\n<p>Por eso los te\u00f3logos, viendo y aprendiendo las razones cient\u00edficas acerca del funcionamiento del mundo, pueden aceptar la teor\u00eda del <em>big-bang<\/em>, sin que eso impida para nada su fe en la creaci\u00f3n. La evoluci\u00f3n c\u00f3smica y el <em>big-bang<\/em>le hablan del <em>modo\u00a0<\/em>como funciona desde su comienzo ese mundo cuya existencia y sentido ellos ven fundados en Dios (en cuento que Dios hace <em>ser\u00a0<\/em>el mundo y sus leyes, para que aquel exista en s\u00ed y ellas funcionen por s\u00ed mismas). Si el avance de la ciencia demostrase que esa teor\u00eda es falsa, la fe en la creaci\u00f3n no cambiar\u00eda: simplemente tratar\u00eda de aprender el nuevo modo de su funcionamiento. Por eso el te\u00f3logo que acepta el <em>big-bang\u00a0<\/em>admite que pueda haber colegas que, teniendo la misma fe en la creaci\u00f3n, lo rechacen, con tal de que no pretendan justificar su opini\u00f3n con razones teol\u00f3gicas, sino \u00fanicamente porque les parecen m\u00e1s convincentes las razones de otros cient\u00edficos.<\/p>\n<p>No es cuesti\u00f3n de entrar en m\u00e1s detalles. Pero un ejemplo autorizado puede ayudar a percibir d\u00f3nde est\u00e1 la diferencia que especifica la creaci\u00f3n. Nada menos que santo Tom\u00e1s de Aquino, enfrentado a la pregunta de si el mundo puede ser eterno, afirma que eso no ser\u00eda opuesto a la creaci\u00f3n, porque incluso en ese caso la existencia del mundo estar\u00eda igualmente fundada en Dios: ser\u00eda fruto de la creaci\u00f3n divina<a name=\"_ftnref15\"><\/a><b>[15]<\/b>. Por cierto, que prestar atenci\u00f3n a esto les ahorrar\u00eda a ciertos cosm\u00f3logos, empe\u00f1ados en excogitar teor\u00edas cient\u00edficas del origen del universo que \u2014invadiendo el campo filos\u00f3fico y el religioso\u2014 hagan innecesaria la idea teol\u00f3gica de creaci\u00f3n. Cosa que vale incluso no solo para las fantas\u00edas de una \u201cnada\u201d creadora, sino tambi\u00e9n para las hip\u00f3tesis de universos infinitos o para las m\u00e1s sutiles de un universo \u201cautocontenido\u201d, funcionando dentro de s\u00ed mismo sin comienzo. Eso explicar\u00eda lo que sucede en el universo, pero no el universo como tal.<\/p>\n<p>De todos modos, conviene tener en cuenta que el respeto de las diferencias entre ciencia y religi\u00f3n no tiene por que implicar desinter\u00e9s o separaci\u00f3n total. Los avances cient\u00edficos, ayudando a comprender mejor el funcionamiento de las realidades creadas, pueden ayudar a interpretar teol\u00f3gicamente determinados aspectos cuya comprensi\u00f3n tradicional nos llega condicionada por la cultura anterior. As\u00ed, el descubrimiento de la evoluci\u00f3n supuso un notable enriquecimiento, tanto general, como mostr\u00f3 la obra de Teilhard de Chardin, como, por ejemplo, en el caso concreto de la Cristolog\u00eda, seg\u00fan aclar\u00f3 Karl Rahner<a name=\"_ftnref17\"><\/a><b>[17]<\/b>. La importancia de esto la reconoci\u00f3 el mismo Juan Pablo II, en el escrito ya mencionado, acudiendo nada menos que a la propia tradici\u00f3n b\u00edblica: \u00abSi las cosmolog\u00edas antiguas del Cercano Oriente pudieron purificarse e incorporarse a los primeros cap\u00edtulos del G\u00e9nesis, la cosmolog\u00eda contempor\u00e1nea \u00bfpodr\u00eda tener algo que ofrecer a nuestras reflexiones sobre la creaci\u00f3n? Una perspectiva evolucionista \u00bfarroja alguna luz aplicable a la antropolog\u00eda teol\u00f3gica, el significado de la persona humana como imago Dei, el problema de la Cristolog\u00eda \u2013e incluso sobre el desarrollo de la doctrina misma\u2013? \u00bfCu\u00e1les son, si hay alguna, las implicaciones escatol\u00f3gicas de la cosmolog\u00eda contempor\u00e1nea, atendiendo en especial al inmenso futuro de nuestro universo? \u00bfPuede el m\u00e9todo teol\u00f3gico apropiarse con fruto concepciones de la metodolog\u00eda cient\u00edfica y de la filosof\u00eda de la ciencia?\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2>5. Acci\u00f3n divina en el mundo: el paracaidista pragm\u00e1tico y el p\u00e1rroco piadoso<\/h2>\n<p>Pero acaso el punto de mayor trascendencia teol\u00f3gica, por sus decisivas y m\u00faltiples consecuencias, resida hoy en la cuesti\u00f3n de la acci\u00f3n divina en el mundo. Tomar en serio \u2014como pidi\u00f3 lo Concilio\u2014 la autonom\u00eda de las leyes que rigen el funcionamiento del mundo, llama a un re-pensamiento radical, pues de una justa comprensi\u00f3n en este punto depende en gran medida el destino de la fe en nuestra cultura. El car\u00e1cter t\u00e9cnico de la palabra autonom\u00eda no debe enga\u00f1ar. Puede no ser entendida por muchos, pero desde que se abre un libro en la escuela hasta que se ve la previsi\u00f3n del tiempo o la explicaci\u00f3n de un tsunami en la televisi\u00f3n, su significaci\u00f3n entra por todos los poros de la cultura actual. En terminolog\u00eda de Ortega, constituye una creencia, es decir, algo que se da por supuesto y que condiciona \u2014en este caso leg\u00edtimamente\u2014 el modo de entender las cosas: nadie piensa en un demonio ante una peste y hoy resulta muy extra\u00f1o o\u00edr hablar de rogativas por la lluvia. Esto es tan operante, que una comprensi\u00f3n de la fe que no lo tenga en cuenta acaba por hacerla anacr\u00f3nica, minando su credibilidad.<\/p>\n<p>Para verlo, tal vez nada mejor que ejemplificarlo mediante dos chistes bien conocidos. Y espero que el recurso no se interprete como irreverencia superficial<a name=\"_ftnref18\"><\/a><b>[18]<\/b>. Como se sabe, en los chistes suelen operar dos l\u00f3gicas: una obvia, en la superficie; y otra, m\u00e1s bien oculta, que emerge por contraste. Es lo que sucede, \u00a0por ejemplo, cuando al optimista que dice: \u201ceste es el mejor de los mundos posibles\u201d, le contesta el pesimista: \u201ctienes raz\u00f3n\u201d. Aun siendo relativamente sutil, se ve bien aqu\u00ed el mecanismo del humor. En el primer caso, est\u00e1 la l\u00f3gica m\u00e1s evidente: ante tantos males en el mundo<em>,\u00a0<\/em>resulta demasiado extra\u00f1a la primera afirmaci\u00f3n; de ah\u00ed el \u00e9xito del <em>C\u00e1ndido\u00a0<\/em>de Voltaire, burl\u00e1ndose de la teor\u00eda de Leibniz. Pero, cuando se mira m\u00e1s a fondo y se advierte que este habla de los mundos posibles (\u00bfc\u00f3mo ser\u00edan los otros?), se invierte la perspectiva; e incluso puede extra\u00f1ar la superficial ligereza de Voltaire frente a la profunda seriedad de Leibniz. Pues bien, obs\u00e9rvense ahora los dos casos a que alude el t\u00edtulo del apartado.<\/p>\n<p><em>5.1.\u00a0<\/em>El primero habla del paracaidista pragm\u00e1tico que cae sobre un barranco hondo y queda colgado de una rama. Grita: \u201c\u00bfHay alguien por ah\u00ed?\u201d. Escucha una voz celestial: \u201cTranquilo, hijo m\u00edo, ten confianza: yo estoy contigo\u201d. Contesta \u00e9l: \u201cMuchas gracias. \u00bfHay alguien m\u00e1s?\u201d.<\/p>\n<p>El caso puede tener una interpretaci\u00f3n atea, o incluso c\u00ednica. Pero tambi\u00e9n la persona de fe r\u00ede con gana la salida. No niega que hay verdad en la respuesta (\u201cMuchas gracias\u201d). Con todo, algo no le cuadra, porque, en su literalidad, la l\u00f3gica de la fe resulta cuestionada por la m\u00e1s evidente y pragm\u00e1tica de la experiencia cotidiana. Las palabras finales \u2014\u201c\u00bfHay alguien m\u00e1s?\u201d\u2014 destapan esa tensi\u00f3n y hacen saltar el humor, acaso un poco nervioso \u2026 y que obliga a la reflexi\u00f3n. Porque ah\u00ed se hace patente un problema que existi\u00f3 siempre, como lo muestran las preguntas sobre el problema del mal: porqu\u00e9 Dios no interviene poniendo remedio? Lo grave es que hoy se agrav\u00f3, por la evidencia de la autonom\u00eda y no \u2014sin relaci\u00f3n con ella\u2014 por la libertad en criticar la religi\u00f3n. De hecho, culturalmente, la primera respuesta fue para muchos el de\u00edsmo (Dios cre\u00f3 el mundo, pero ahora permanece pasivo en el cielo) y para otros se convirti\u00f3 en fuente de ate\u00edsmo.<\/p>\n<p>Lo importante es que en el trasfondo del chiste se anuncia un problema muy radical. Tan radical, que, como vengo sosteniendo hace tiempo, la teolog\u00eda est\u00e1 a\u00fan lejos de encontrarle plena claridad. Porque las respuestas corrientes, resisti\u00e9ndose a un re-pensamiento radical, se mueven en una especie de de\u00edsmo intervencionista o intermitente: Dios interviene realmente<em>;<\/em>pero s\u00f3lo en determinados casos, como en los milagros; o, de manera m\u00e1s discreta, se intenta que lo haga en respuesta a nuestras peticiones, curando un enfermo o dando fuerzas en una dificultad. Pero esa visi\u00f3n, general y predominante, m\u00e1s que una soluci\u00f3n verdadera representa una fuente de problemas insolubles.<\/p>\n<p><em>5.2.\u00a0<\/em>Lo curioso es que el segundo caso, el segundo chiste, muestra como, a pesar de eso, de alg\u00fan modo la conciencia religiosa intuy\u00f3 siempre la verdadera soluci\u00f3n, marc\u00e1ndole el camino a la teolog\u00eda.<\/p>\n<p>Se trata de un p\u00e1rroco piadoso ante una grave inundaci\u00f3n. Empieza a subir el nivel del agua y, mientras todos se ponen a salvo, \u00e9l queda en la iglesia afirmando que Dios, siempre providente, lo salvar\u00e1. Sigue subiendo el nivel y cuando est\u00e1 ya encima de unos bancos, un grupo de vecinos acude con una barca; pero se niega a embarcar: Dios tiene que salvarme. Finalmente, cuando el agua lo obliga a subir al campanario, acuden todav\u00eda con un helic\u00f3ptero; pero \u00e9l sigue esperando en la providencia&#8230; y muere ahogado. Ya en el cielo, con los ojos bajos y cara enfurru\u00f1ada, se le queja a Dios, preguntando por qu\u00e9 lo abandon\u00f3 a pesar de su fe y confianza en la providencia. \u00bfC\u00f3mo que te abandon\u00e9?, es la respuesta. Te mand\u00e9 una comisi\u00f3n de vecinos, busqu\u00e9 una barca e incluso llegu\u00e9 a alquilar un helic\u00f3ptero, \u00a1y a\u00fan te quejas!<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n aqu\u00ed resulta transparente a doble l\u00f3gica. Seg\u00fan la l\u00f3gica superficial, parece que Dios no hizo nada, y el p\u00e1rroco tiene derecho a la queja. Pero la segunda l\u00f3gica descubre la verdad, y tambi\u00e9n aqu\u00ed lo significativo es que todos la comprendemos: Dios estaba actuando. Pero no actuaba de la manera normal, milagrosa (o milagrera), como una causa entre las dem\u00e1s causas del mundo, sino en y a trav\u00e9s de ellas, como el fundamento creador que les da el ser, que hace posible y promueve su actuaci\u00f3n. Rahner lo expres\u00f3 en una frase certera: \u201cDios obra <em>el\u00a0<\/em>mundo y no propiamente <em>en el\u00a0<\/em>mundo\u201d<a name=\"_ftnref19\"><\/a><b>[19]<\/b>.<\/p>\n<p>Lo que precisa la teolog\u00eda es prolongar esta intuici\u00f3n e ir aprendiendo a concretarla, viendo en todo a Dios como Aquel que, siempre y sin descanso, est\u00e1 creando por amor<em>,<\/em>impulsando el avance del mundo en la medida que lo permite el respeto a la autonom\u00eda de sus leyes, y sobre todo, fundando, animando y solicitando la libertad humana hacia el bien y a la justicia.<\/p>\n<p>Bien mirado, aqu\u00ed se anuncia una tarea a un tiempo evidente y dif\u00edcil, comprometida y fascinante. Aludamos tan s\u00f3lo a algo decisivo, teniendo en cuenta que <em>para el ser humano\u00a0<\/em>ser libre es tan natural como para la piedra seguir la ley de la gravedad. Por un lado, la libertad aparece como nuestra m\u00e1xima gloria. En nuestras manos est\u00e1 modificar y hacer avanzar la creaci\u00f3n, si, acogiendo la acci\u00f3n creadora y trascendente de Dios, nos dejamos guiar por ella, prolong\u00e1ndola e historiz\u00e1ndola en el cuidado del mundo y en el bien de la humanidad. Por otro, marca la m\u00e1xima responsabilidad, pues el avance y el progreso o la ruina y la explotaci\u00f3n quedan entregados a nuestra decisi\u00f3n. Dentro de los l\u00edmites impuestos por la autonom\u00eda del mundo y de nuestra libertad, todo lo que nosotros \u2014por pereza, por ego\u00edsmo, o por abuso\u2014 no hagamos, quedar\u00e1 irremediablemente sin hacer. Por parte de Dios no est\u00e1 nunca el fallo: \u201cmi Padre trabaja desde siempre\u201d, dice Jes\u00fas en el cuarto Evangelio (Jn 5,17).<\/p>\n<p>Intentar suplir esto con peticiones para convencerlo a \u00c9l resulta tan fuera de lugar como si, en la par\u00e1bola del Samaritano, el sacerdote y el escriba se pusieran de rodillas rog\u00e1ndole que tuviese compasi\u00f3n del herido al lado del camino. Quien llama, e incluso \u201cpide y suplica\u201d, es Dios al lado de todos los heridos: la verdadera oraci\u00f3n consistir\u00e1 entonces en la atenci\u00f3n humilde y agradecida a la llamada divina, para que, acogi\u00e9ndola y teniendo piedad, actuemos como el Samaritano: \u201cvete y haz tu lo mismo\u201d (Lc 10,37).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2>6. Providencia y azar: el \u201cautob\u00fas fr\u00edvolo\u201d y el \u201cc\u00edngaro desamparado\u201d frente al Dios \u201cpoeta del mundo\u201d y \u00abgran compa\u00f1ero\u201d<\/h2>\n<p>El t\u00edtulo del apartado remite a consecuencias que son especialmente relevantes. S\u00f3lo podr\u00e1n ser tratadas de modo muy breve y alusivo, atendiendo a dos contrastes principales: a) la ciencia, como fuente de sentido o sinsentido para la existencia y b) la ciencia, como v\u00eda al ate\u00edsmo o camino a Dios.<\/p>\n<p><em>6.1.\u00a0<\/em>Resulta sorprendente la diferencia llamativa del modo como en los \u00faltimos tiempos se present\u00f3 el resultado que para la existencia humana significa el llamado <em>ate\u00edsmo cient\u00edfico<\/em>. Los \u201cj\u00f3venes ateos\u201d se presentan con una seguridad entusiasta, con una increencia optimista, como un nuevo evangelio de luz y felicidad: \u201cProbablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta de la vida\u201d. En cambio, no hace mucho, en 1970, Jacques Monod, premio Nobel en biolog\u00eda, escrib\u00eda <em>Le hasard et la n\u00e9cessit\u00e9<\/em>, una dura requisitoria atea contra toda idea de creaci\u00f3n o providencia. Pero su conclusi\u00f3n era desoladora: \u00abSi acepta este mensaje en su entera significaci\u00f3n, le es muy necesario al Hombre despertar de su sue\u00f1o milenario para descubrir su soledad total, su radical foraneidad. \u00c9l sabe ahora que, como un C\u00edngaro, est\u00e1 al margen del universo donde debe vivir. Universo sordo a su m\u00fasica, indiferente a sus esperanzas, a sus sufrimientos y a sus cr\u00edmenes\u201d<a name=\"_ftnref20\"><\/a><b>[20]<\/b>.<\/p>\n<p>Antes de \u00e9l, en 1918, Bertrand Russell hab\u00eda llegado a conclusiones no menos escalofriantes: \u00ab(&#8230;) el hombre es el producto de las causas que no ten\u00edan previsi\u00f3n ninguna del fin que estaban realizando; que su origen, su crecimiento, sus esperanzas y miedos, \u00a0sus amores y sus creencias no son m\u00e1s que el resultado de posiciones accidentales de \u00e1tomos; que ning\u00fan fuego, ning\u00fan hero\u00edsmo, ninguna intensidad del pensamiento y sensibilidad pueden preservar una vida individual m\u00e1s all\u00e1 del sepulcro; que todos los trabajos de las edades, toda la dedicaci\u00f3n, toda la inspiraci\u00f3n, todo el brillo cenital del genio humano est\u00e1n destinados a la extinci\u00f3n en la vasta muerte del sistema solar, y que el entero templo de los logros humanos tendr\u00e1 que ser inevitablemente enterrado bajo los escombros de un universo en ruinas \u00a0\u2014todas estas cosas, si no absolutamente incontrovertibles, son, no obstante, casi tan seguras, que ninguna filosof\u00eda que las rechace puede esperar sostenerse\u00bb<a name=\"_ftnref21\"><\/a><b>[21]<\/b>.<\/p>\n<p>John Hick, de quien tomo las citas, comenta que, ciertamente, \u201cuna interpretaci\u00f3n naturalista del universo es muy mala noticia (<em>very bad news<\/em>) para la humanidad en su conjunto, mientras que una interpretaci\u00f3n religiosa, de ser verdadera, es [&#8230;] una muy buena noticia (<em>very good news<\/em>) para la humanidad en su conjunto\u00bb<a name=\"_ftnref22\"><\/a><b>[22]<\/b>.<\/p>\n<p>Los corchetes indican que en esta \u00faltima cita he omitido las palabras \u201ccon las excepciones que se anotar\u00e1n a continuaci\u00f3n\u201d. Porque no pretendo ni que la visi\u00f3n atea deba convertirse siempre en pesimismo existencial ni que la fe religiosa induzca necesariamente una visi\u00f3n optimista. Tampoco dejo de tomar nota de la alerta \u2014que deber\u00edamos tomar muy en serio\u2014 contra las deformaciones de un cristianismo que demasiadas veces cultiv\u00f3 una pastoral del miedo; pastoral que obedece a una mentalidad que bien puede estar en la base m\u00e1s culpable de la grave queja del Vaticano II, cuando lamenta que en el nacimiento del ate\u00edsmo \u201cpueden tener parte no peque\u00f1a\u201d las malas presentaciones de los creyentes<a name=\"_ftnref23\"><\/a><b>[23]<\/b>.<\/p>\n<p>A lo que s\u00ed pretendo aludir con el \u201cautob\u00fas fr\u00edvolo\u201d es a la escandalosa ligereza con que los nuevos ateos, envolvi\u00e9ndose en una ret\u00f3rica cientificista con pretensiones filos\u00f3ficas, violan las normas m\u00e1s elementales de una l\u00f3gica seria, demostrando tanto un desconocimiento asombroso de las cuestiones religiosas que pretenden criticar, como una impenitente y continua transgresi\u00f3n de la racionalidad cient\u00edfica hacia el campo filos\u00f3fico y teol\u00f3gico. Para no hablar de la flagrante intransigencia y dogmatismo que late bajo los repetidos manifiestos de tolerancia, pacifismo y esp\u00edritu de di\u00e1logo.<\/p>\n<p>Comprendo que corro el riesgo de dejarme contagiar por el mismo tono que estoy criticando. Pero tampoco se debe callar ante el intolerable abuso de <em>marketing\u00a0<\/em>publicitario con que se trata de impresionar y seducir a la opini\u00f3n p\u00fablica. Ni, menos a\u00fan, ante el recurso a malas artes, cuando se ataca con sa\u00f1a a quien no entra en su juego. Basta con ver el tipo de descalificaciones a que acudieron contra un intelectual tan serio y honesto como Anthony Flew, cuando este, despu\u00e9s de pasar la vida argumentando filos\u00f3ficamente que era imposible demostrar la existencia de Dios, manifest\u00f3 haber llegado a la convicci\u00f3n de que Dios existe. Cambi\u00f3 por motivos estrictamente intelectuales y con una cuidadosa atenci\u00f3n a los nuevos datos cient\u00edficos, explic\u00e1ndose adem\u00e1s de manera clara y expresa. Pero R. Dawkins, por ejemplo, decret\u00f3 que el cambio supon\u00eda una tergiversaci\u00f3n, insinuando que era fruto de la edad (\u201ccuando era un anciano\u201d), y no tuvo pudor en interpretar c\u00f3mo \u201ccompensaci\u00f3n\u201d (se supone que econ\u00f3mica) el premio Templeton ni en hablar de su ignominiosa decisi\u00f3n de aceptar, en 2006, el premio Phillip Y. Johnson \u00abpara la libertad y la verdad\u201d (se supone que por el grave delito de tratarse de una asociaci\u00f3n cat\u00f3lica). Todo en una nota, sin la m\u00ednima argumentaci\u00f3n ni, por supuesto, el menor intento de di\u00e1logo<a name=\"_ftnref24\"><\/a><b>[24]<\/b>.<\/p>\n<p><em>6.2.\u00a0<\/em>Hay que reconocer que, aun sin caer nunca tan bajo, ni el mismo Russell escap\u00f3 siempre a estos defectos. Sus ataques en el conocido <em>Porque no soy cristiano<a name=\"_ftnref25\"><\/a><b>[25]<\/b><\/em>, por ejemplo, solo tienen validez contra una visi\u00f3n decimon\u00f3nica del cristianismo, sin preocuparse de analizar las presentaciones actualizadas, como exig\u00eda una confrontaci\u00f3n verdaderamente cr\u00edtica. Son restos que ya Unamuno hab\u00eda calificado de odio \u201canti-teol\u00f3gico\u201d y rabia \u201ccientificista\u201d<a name=\"_ftnref26\"><\/a><b>[26]<\/b>. Por fortuna, el caso Flew muestra como un estudio cient\u00edficamente bien informado acerca de los nuevos descubrimientos cosmol\u00f3gicos y sobre todo biol\u00f3gicos, por un lado, y filos\u00f3ficamente riguroso, por el otro, puede \u2014no digo que deba ser necesariamente y para todos\u2014 encontrar en la existencia de Dios la mejor explicaci\u00f3n para el ser del mundo y el sentido del destino humano.<\/p>\n<p>Con todo, acaso resulte m\u00e1s significativo el caso de Alfred North Whitehead quien, despu\u00e9s de escribir junto con Russell, en 1910-1913, los tres tomos monumentales de los <em>Principia mathematica<\/em>, sigui\u00f3 una trayectoria distinta. Abandon\u00f3 el positivismo cientificista, iniciando una trayectoria filos\u00f3fica \u2014la <em>Process\u00a0<\/em><em>Philosophy<\/em>, \u201cFilosof\u00eda del proceso\u201d\u2014 con un atento estudio del problema de Dios. Sus conclusiones, que a\u00fan hoy alimentan una buena parte de la teolog\u00eda en lengua inglesa, dando origen a la Teolog\u00eda del proceso, est\u00e1n bien sintetizadas en el peque\u00f1o libro <em>Religion in the Making\u00a0<\/em>(1926)<a name=\"_ftnref27\"><\/a><b><em>[27]<\/em><\/b>. Su fundamentaci\u00f3n filos\u00f3fica la expone sobre todo en <em>Process and Reality <\/em>(1929), un libro amplio y complejo, de nada f\u00e1cil lectura.<\/p>\n<p>A ese libro pertenecen dos entre las m\u00e1s bonitas definiciones que, en mi parecer, se han dado de Dios. La primera se refiere sobre todo a la profunda y constructiva racionalidad de la realidad c\u00f3smica y biol\u00f3gica, que \u00e9l ve fundada y amorosamente atra\u00edda y orientada por Dios. De ah\u00ed que lo considere como \u00abel poeta del mundo, que con amorosa paciencia lo gu\u00eda mediante su visi\u00f3n de la verdad, belleza y bondad\u00bb<a name=\"_ftnref28\"><\/a><b>[28]<\/b>. La otra remite m\u00e1s inmediatamente a la realidad humana, atenta al gran problema del mal y del sufrimiento, inevitables en un mundo en proceso, pero donde Dios aparece como el \u201cgran Compa\u00f1ero, el camarada en el sufrimiento, que comprende\u201d<a name=\"_ftnref29\"><\/a><b>[29]<\/b>. Escog\u00ed estas expresiones magn\u00edficas paro el titulo del presente apartado, porque por s\u00ed mismas resultan tan significativas que permiten ahorrar muchas reflexiones<a name=\"_ftnref30\"><\/a><b>[30]<\/b>.<\/p>\n<p>Las expresiones son nuevas, pero enlazan con una ancestral percepci\u00f3n de la cultura humana, admirada, a pesar de todo, por la racionalidad c\u00f3smica y la belleza natural: \u201clos cielos proclaman la gloria de Dios\u201d, canta en la Biblia el salmista. Y, cuando se ve con esta perspectiva, incluso la evoluci\u00f3n, que despu\u00e9s de Freud muchos proclaman como una de las grandes humillaciones del ser humano, puede mudarse en lo contrario. Gracias a ella, para el creyente, el proceso c\u00f3smico y la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica se revelan no como fruto del azar y la necesidad, sino nacidos de una decisi\u00f3n libre y amorosa del Creador. Y en todo caso, para todos, constituyen la larga gestaci\u00f3n de la humanidad, que aparece as\u00ed como la flor de la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hoy, escarmentados por tantos abusos cometidos por los humanos, hay reservas instintivas ante afirmaciones de este tipo. Pero cuando se observa el proceso en su dinamismo m\u00e1s \u00edntimo y aut\u00e9ntico, lejos de llamar a un \u201cantropocentrismo\u201d o \u201cespeciecentrismo\u201d insolidarios, se ilumina por dentro como la maravilla de la fraternidad c\u00f3smica, donde el mundo y en \u00e9l cada piedra, cada planta y cada animal aparecen formando parte del propio cuerpo de la humanidad. En realidad, s\u00f3lo se comprende el sentido de ese proceso, cuando hace ver que nunca nos esforzaremos bastante en tratar con el m\u00e1ximo cari\u00f1o, respeto y cuidado posibles a todas y cada una de las realidades gracias a las cuales nosotros podemos vivir y progresar<a name=\"_ftnref31\"><\/a><b>[31]<\/b>.<\/p>\n<p>No se trata de novedades rom\u00e1nticas, sino de la verdad de una creaci\u00f3n que lleva dentro de s\u00ed la \u201cbendici\u00f3n original\u201d, que, a trav\u00e9s de todas las limitaciones y dificultades, trata de conducirla a su m\u00e1s aut\u00e9ntica y plena realizaci\u00f3n. Tal vez nada resulte m\u00e1s expresivo para intuir la hondura y la luz de un universo entra\u00f1ablemente animado por el amor divino, que acudir a la poes\u00eda de san Juan de la Cruz, uno de los grandes videntes de la esencia de lo real: \u00abSiente el alma all\u00ed como un grano de mostaza muy m\u00ednimo, vi\u00adv\u00edsimo y encendid\u00edsimo, el cual de s\u00ed env\u00eda en la circunferencia vivo y encendido fuego de amor; el cual fuego, naciendo de la sus\u00adtancia y virtud de aquel punto vivo donde est\u00e1 la sustancia y virtud de la yerba, se siente difundir sutilmente por todas la espiritua\u00adles y sustanciales \u00a0venas del alma seg\u00fan su potencia y fuerza, en lo cual siente ella convalecer y crecer tanto \u00e9l ardor, y en ese ardor afinarse tanto el amor, que parecen en ella mares de fuego amoroso que llega a lo alto y bajo de la m\u00e1quinas, llen\u00e1ndolo todo el amor; en lo cual parece al alma que todo el universo es un mar de amor en que ella est\u00e1 engolfada, no echando de ver t\u00e9rmino ni fin donde se acabe ese amor, sintiendo en s\u00ed, como habemos dicho, el vivo punto y centro del amor\u00bb<a name=\"_ftnref32\"><\/a><b>[32]<\/b>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2>7. Universalidad religiosa en la era espacial: el \u201cdivino astronauta\u201d y el Abb\u00e1 sin fronteras<\/h2>\n<p>La expresi\u00f3n la escuch\u00e9 hay mucho tiempo en una emisi\u00f3n radiof\u00f3nica. El locutor, entusiasmado en su af\u00e1n actualizador, explicaba el misterio de la Ascensi\u00f3n hablando de Cristo como el \u201cdivino astronauta\u201d. Un disparate, que hace re\u00edr, pero que alerta sobre una necesidad urgente. Los desaf\u00edos del cambio cultural, en un mundo en transformaci\u00f3n y expansi\u00f3n imparables, son de tan amplio calado, que obligan a un re-pensamiento radical en la comprensi\u00f3n de la fe. El peligro estar\u00eda en contentarse con afeitados verbales o simples ama\u00f1os de superficie.<\/p>\n<p>Si ya Pascal estaba asombrado por la inmensidad de los espacios c\u00f3smicos, la cosmolog\u00eda actual abri\u00f3 dimensiones que ni \u00e9l pod\u00eda sospechar, suscitando cuestiones in\u00e9ditas e intrigantes. Una de ellas, dados los miles de millones de posibles planetas semejantes al nuestro, es si en alguno de ellos puede haber no ya vida, sino seres libres y racionales: personas. Por el momento no hay respuesta y las opiniones se dividen: la inmensa cantidad del n\u00famero parece llamar a la probabilidad positiva; la inmensa complejidad de la vida humana sugiere la improbabilidad<a name=\"_ftnref33\"><\/a><b>[33]<\/b>. Tambi\u00e9n los te\u00f3logos se dividen, y no sin influjo de preocupaciones teol\u00f3gicas. La principal emana sobre todo de la fe en la universalidad de la salvaci\u00f3n<em>,<\/em>tal como se ha revelado en Jes\u00fas de Nazaret, confesado como el Cristo. Si s\u00f3lo en \u00e9l est\u00e1 la salvaci\u00f3n definitiva, \u00bfcomo se relacionar\u00edan con ella los posibles otros?<\/p>\n<p>Unos te\u00f3logos, como es el caso de Wolfhart Pannenberg, tienden a buscar alguna conexi\u00f3n \u00f3ntica, es decir, si lo entiendo bien, como una especie de extensi\u00f3n misionera, acentuando la funci\u00f3n \u201cclave\u201d (<em>Schl\u00fcsselfunktion<\/em>) de lo acontecido en la tierra para el conjunto de la creaci\u00f3n<a name=\"_ftnref34\"><\/a><b>[34]<\/b>. Otros, como Paul Tillich, indicando que lo \u201cque se manifiesta en Cristo es la relaci\u00f3n eterna que media entre Dios y el ser humano\u201d, dice que su \u201crespuesta fundamental deja abierto el universo a posibles manifestaciones divinas en otras zonas o en otros per\u00edodos del ser\u201d, porque \u201cla manifestaci\u00f3n del poder salvador en un lugar implica que este poder est\u00e1 actuando en todos los lugares\u201d<a name=\"_ftnref35\"><\/a><b>[35]<\/b>. Y Karl Rahner dice algo parecido: reconociendo el car\u00e1cter especulativo de la cuesti\u00f3n, afirma que podr\u00eda \u201cdecirse con sentido que tambi\u00e9n a esos otros seres de car\u00e1cter espiritual y corp\u00f3reo les tendr\u00eda que ser atribuida (a pesar de la plena gratuidad de la gracia) una determinaci\u00f3n sobrenatural en inmediatez con Dios\u201d<a name=\"_ftnref36\"><\/a><b>[36]<\/b>. Y, con su t\u00edpica cautela, no deja de sacar por consecuencia: \u201cA\u00fan habida cuenta la inmutabilidad de Dios en s\u00ed mismo y la identidad (<em>Selbigkeit<\/em>) del Logos, no se podr\u00e1 demostrar que sea sin m\u00e1s impensable una encarnaci\u00f3n m\u00faltiple en distintas historias de la salvaci\u00f3n\u201d<a name=\"_ftnref37\"><\/a><b>[37]<\/b>.<\/p>\n<p>Debido al inevitable car\u00e1cter hipot\u00e9tico del problema, se requiere ciertamente contenci\u00f3n teol\u00f3gica<a name=\"_ftnref38\"><\/a><b>[38]<\/b>. Desde luego, hace falta tener en cuenta que la Biblia habla dentro del estrecho horizonte espacial y temporal de su tiempo y cultura, y no conviene buscar en ella respuestas directas. Por otra parte, la revelaci\u00f3n ha dejado de ser vista como un \u201cdictado\u201d divino, para ser comprendida como el descubrimiento de lo que Dios, con amor irrestricto \u2014 como <em>Abb\u00e1\u00a0<\/em>sin fronteras\u2014 est\u00e1 tratando de manifestar a trav\u00e9s de su <em>creaci\u00f3n<\/em>, all\u00ed donde ella pueda ser consciente y alcanzar una plenitud personal. Teniendo esto en cuenta y situ\u00e1ndome en la l\u00ednea de estos autores, mi parecer lo expresaba as\u00ed hace poco, contestando a la pregunta que me hac\u00eda un lector:\u00a0\u201cSu pregunta es interesante y tal vez acabe si\u00e9ndolo m\u00e1s, si por casualidad apareciera que la posibilidad de otros mundos con vida personal se verificadse. De momento, como Vd. bien dice, lo que podemos decir es teolog\u00eda-ficci\u00f3n, y hay que ser prudentes y contenidos. Si en lo que constatamos resulta ya tan dif\u00edcil, qu\u00e9 podemos saber de lo otro.\u00a0Dicho esto, le dir\u00e9 que para m\u00ed lo fundamental no me suscita mucho problema. Como me f\u00edo de Dios, estoy seguro de que si hay otros seres personales en el mundo (unas veces me parece probabil\u00edsimo y otras, casi imposible\u2026), \u00c9l los tratar\u00e1 con id\u00e9ntico amor y buscar\u00e1 el modo de revel\u00e1rseles\u201d<a name=\"_ftnref39\"><\/a><b>[39]<\/b>. Lo que el fondo \u00faltimo de la encarnaci\u00f3n es para nosotros \u2014Dios que desde dentro de nuestra humanidad logra manifest\u00e1rsenos \u201cplenamente\u201d y abrirnos totalmente su amor salvador\u2014 \u00a0acabar\u00e1 aconteciendo tambi\u00e9n para ellos, supongo que tambi\u00e9n para \u201cellas\u201d (pues no es probable que Dios los privar\u00eda de la maravilla del amor de pareja).<\/p>\n<p>Esto, claro est\u00e1, llama a pensar el misterio de la encarnaci\u00f3n de manera que haya sentido para las distintas posibilidades. Pero misterio es ya ahora, y no creo que eso cambiara mucho el significado fundamental.<\/p>\n<p>Se comprenden entonces dos consecuencias ante las que nos situar\u00eda la existencia de otros seres personales no terrestres. La primera, m\u00e1s obvia, no ofrecer\u00eda especial dificultad, incluso parecer\u00eda abrir amplitudes y bellezas insospechadas. Porque, igual que la evoluci\u00f3n nos ha llevado a descubrir que la culminaci\u00f3n humana significa de alg\u00fan modo la flor de la creaci\u00f3n vista desde la tierra, en el caso de existir esas diversas culminaciones, suceder\u00eda lo mismo con cada una de ellas en el \u00e1mbito c\u00f3smico donde tuviera lugar. Apurando un poco la met\u00e1fora, dir\u00edamos que, en lugar de reducirse al geocentrismo de una sola floraci\u00f3n, el universo ser\u00eda un jard\u00edn floreciendo en m\u00faltiples y variadas culminaciones personales.<\/p>\n<p>La segunda consecuencia se presentar\u00eda m\u00e1s seria y profunda, porque abrir\u00eda una cuesti\u00f3n abisal: \u00bfcomo se relacionar\u00edan entre s\u00ed las diferentes culminaciones de la revelaci\u00f3n en los \u00a0distintos mundos? Una cosa es clara: cada una de ellas tendr\u00eda que representar para sus habitantes lo que para nosotros representa Jes\u00fas de Nazaret. Pero \u00bfque significa eso en concreto: en que consistir\u00eda la identidad y la diferencia entre las distintas encarnaciones? No podemos cerrar la posibilidad, pero no disponemos a\u00fan de categor\u00edas para pensarla teol\u00f3gicamente. Por fortuna, no tendr\u00eda sentido tomar ahora decisiones dogm\u00e1ticas. Si la posibilidad llegase a ser real, ser\u00eda el tiempo de pensar la cuesti\u00f3n a partir de los nuevos datos y, seguramente, en un nuevo y muy diferente contexto cultural y teol\u00f3gico. Entretanto, pienso que es mejor callar.<\/p>\n<p>Con todo, aventur\u00e1ndome a imaginar por donde podr\u00eda ir un camino para \u201corientarse en el pensar\u201d dentro de ese abismo fascinante, aventuro una m\u00ednima sugerencia. Tal vez el concepto mediador deber\u00eda buscarse en la misma direcci\u00f3n por donde se orient\u00f3 la teolog\u00eda tradicional, cuando tuvo que abordar las hondas y delicadas preguntas que se abren en el tratamiento de la Cristolog\u00eda y de la Trinidad. Me refiero al concepto de \u201cpersona\u201d, pero tomado con toda cautela y rigor: no en el sentido corriente, sino en el espec\u00edficamente peculiar y nunca completamente sintetizable que tiene cuando se aplica a esos misterios. Habr\u00eda que pensar en una \u201cpersona\u201d en distintas \u201cnaturalezas\u201d o realizaciones existenciales concretas. Pero, repito, asomados al abismo, seguramente es mejor callar, en un silencio humilde, expectante y respetuoso&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>Notas<\/em><\/strong><\/p>\n<p><a name=\"_ftn1\"><\/a><b>[1]<\/b>\u201cLa teolog\u00eda ante la exigencia de las ciencias naturales\u201d, en Id., <em>Teolog\u00eda y ciencias naturales<\/em>, Madrid 1967, 85.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn2\"><\/a><b>[2]<\/b>Remito sobre todo a<em>Ciencia <\/em><em>y fe, del conflicto al di\u00e1logo: <\/em>Encrucillada 25\/121 ( 2001)\u00a024-41 y a la versi\u00f3n algo m\u00e1s amplia en mi libro <em>Fin del cristianismo pre-moderno. Retos hacia un nuevo horizonte<\/em>, Santander 2000, cap. 5, 170-207.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn3\"><\/a><b>[3]<\/b>Traducido al castellano por la Ed. Edamex, M\u00e9xico 2002. Puede verse en:<\/p>\n<p>https:\/\/www.upcomillas.es\/webcorporativo\/Centros\/catedras\/ctr\/Documentos\/CARTAJUANPABLII.pdf<\/p>\n<p><a name=\"_ftn4\"><\/a><b>[4]<\/b>Tomo los datos del excelente trabajo de M. Garc\u00eda Doncel, \u201cTemas actuales del di\u00e1logo Teolog\u00eda-Ciencias, en: <em>Fe en Dios y Ciencia actual.<\/em>III Jornadas de Teolog\u00eda en \u00e9l Instituto Teol\u00f3gico Compostelano, Santiago 2002, 201-232, en p. 202-205.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn5\"><\/a><b>[5]<\/b>Palabras del discurso de Benedicto XVI a la Academia Pontificia de las Ciencias, 8 noviembre 2012.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn6\"><\/a><b>[6]<\/b>Vale la pena repasar algunas variantes: \u201cQue s\u00ed es cierto que el poco \/ saber nos pone a prueba, \/ \u00e9l mucho, si se alcanza, a Dios nos lleva\u201d (Fray Luis de Le\u00f3n<strong>, <\/strong>al salir de la prisi\u00f3n); \u201cCertissimum est atque experientia comprobatum lleves gustus in philosophia movere fortasse ad atheismum, sed pleniores haustus ad religionem reducere\u00bb(F. Bacon<strong>); <\/strong>\u201cUn poco de ciencia aleja de Dios, mucha ciencia aproxima de nuevo a Dios\u201d (Pasteur); \u201cEl primer sorbo de la copa de la ciencia aleja de Dios, pero, cuanto m\u00e1s se bebe de ella, m\u00e1s claro se ve en su fondo el rostro del Creador\u201d (Carl von Weisz\u00e4cker).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn7\"><\/a><b>[7]<\/b>Estas met\u00e1foras las tomo de un trabajo anterior en el que dialogo con el fino y respetuoso diagn\u00f3stico que J. A. Marina da de las relaciones entre \u00e9tica y religi\u00f3n: <em>\u00c9tica y religi\u00f3n: \u201cv\u00e1stago parricida\u201d o hija emancipada<\/em>: Raz\u00f3n y Fe 2491266 (2004) 295-314.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn8\"><\/a><b>[8]<\/b>\u00a0 Cf., por ej., G. C. Ghirardi,<em>Un &#8216;occhiata alle carte di Dio. Gli interrogativi che la scienza moderna pone all&#8217;uomo<\/em>, Mi\u00f1ato 1997, 331; cf. 330-372, que ofrece una amplia y seria explicaci\u00f3n (por lo dem\u00e1s, simp\u00e1ticamente ilustrada). J. Polkinghorne, <em>Ciencia y teolog\u00eda. Una introducci\u00f3n<\/em>, Santander 2000, 50-53, ofrece una breve y clara exposici\u00f3n de las distintas interpretaciones del experimento.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn9\"><\/a><b>[9]<\/b>Por pura casualidad, mientras redactaba este trabajo aparece en el diario <em>El Pa\u00eds (<\/em>11 nov 2012) \u00a0el siguiente titular:<strong>\u201c<\/strong><a href=\"http:\/\/elpais.com\/politica\/2012\/11\/11\/actualidad\/1352601139_693757.html\">Antonio Angl\u00e9s, ni vivo ni muerto<\/a>\u201d; y la explicaci\u00f3n de la noticia se encabezaba: \u201cNi entre los vivos ni entre los muertos\u201d (20 a\u00f1os despu\u00e9s!). Puede verse en: http:politica.elpais.compolitica20121111actualidad1352601139_693757.html<\/p>\n<p><a name=\"_ftn10\"><\/a><b>[10]<\/b>\u201cImplicaciones teol\u00f3gicas de la F\u00edsica moderna\u201d, en: <em>Fe en Dios y Ciencia actual.<\/em>III Jornadas de Teolog\u00eda en \u00e9l Instituto Teol\u00f3gico Compostelano, Santiago 2002, 143-172.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn11\"><\/a><b>[11]<\/b><em>Ibid<\/em>., 166.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn12\"><\/a><b>[12]<\/b><em>Ibid<\/em>., 147. Dir\u00e1 a\u00fan despu\u00e9s: \u201cDebe insistirse en una aceptaci\u00f3n <em>constante y coherente del concepto de materia <\/em>que nos da la F\u00edsica actual. La <em>definici\u00f3n operativa <\/em>de toda forma de materia se presenta en t\u00e9rminos de sus <em>interacciones <\/em>con otra materia y, en la pr\u00e1ctica, con nuestros instrumentos. No puede atribuirse a la materia ninguna propiedad imaginada para resolver un problema, si no puede reducirse a una <em>actividad cuantificable. <\/em>Esta actividad debe tener siempre como resultado algo tambi\u00e9n de \u00edndole <em>material, <\/em>con par\u00e1metros descriptivos en t\u00e9rminos de masa energ\u00eda, carga el\u00e9ctrica, etc. (p. 160).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn13\"><\/a><b>[13]<\/b><em>Ibid<\/em>., 168.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn14\"><\/a><b>[14]<\/b>Aludo a dos conocidas par\u00e1bolas seg\u00fan las cuales para que se pueda creer razonablemente en su existencia, Dios tendr\u00eda que dar pruebas f\u00edsicas de s\u00ed mismo, como responder a una descarga el\u00e9ctrica, en la primera par\u00e1bola, o aparecer fulgurante en las nubes, seg\u00fan\u00a0 la segunda. Las reproduzco y aclaro todo esto con m\u00e1s detalle en <em>Repensar el mal. De la ponerolox\u00eda a la teodicea<\/em>, Vigo 2011, 103-111.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn15\"><\/a><b>[15]<\/b><em>De aeternitate mundi contra murmurantes<\/em>. Puede verse el texto latino con traducci\u00f3n inglesa y castellana en:<a href=\"http:\/\/www.geocities.com\/Athens\/Atrium\/8978\/Aeternitate.html#f3\">http:www.geocities.comAthensAtrium8978Aeternitate.html#f3<\/a><a name=\"_ftn16\"><\/a><\/p>\n<p><a name=\"_ftn17\"><\/a><b>[17]<\/b>\u201cLa cristolog\u00eda dentro de una concepci\u00f3n evolutiva del mundo\u201d, en: <em>Escritos de Teolog\u00eda V<\/em>, Madrid 1964, 181-220 (original 1962); puede verse tambi\u00e9n en la citada <em>Teolog\u00eda y ciencias naturales<\/em>, 139-206.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn18\"><\/a><b>[18]<\/b>Para un tratamiento m\u00e1s \u201cserio\u201d de todo este problema, perm\u00edtaseme remitir a mi libro: <em>Fin del cristianismo premoderno<\/em>, cit.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn19\"><\/a><b>[19]<\/b>\u201c&#8230;Gott <em>die<\/em>Welt wirk und nicht eigentlich <em>in<\/em>der Welt wirkt\u201d (<em>Grundkurs des Glaubens<\/em>, Freiburg-Basel-Wien 1976, 94 (cf. la trad. cast., <em>Curso fundamental sobre la fe<\/em>, Barcelona 1979, 112, que es menos en\u00e9rgica).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn20\"><\/a><b>[20]<\/b><em>El azar y la necesidad<\/em>, Barcelona 1971, 186.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn21\"><\/a><b>[21]<\/b>Bertrand Russell, <em>Mysticism and Logic and Other Essays<\/em>, London 1918, 47-8. \u00a0Refiri\u00e9ndose a este ensayo escribir\u00eda m\u00e1s tarde, 1962, en una carta: \u00abMi propia visi\u00f3n acerca del cosmos y de la vida humana sigue siendo sustancialmente la misma\u201d ( My own outlook on the cosmos and on human life is substantially unchanged).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn22\"><\/a><b>[22]<\/b>J.\u00a0Hick, <em>The Fith Dimension.\u00a0 An Exploration of the Spiritual Realm<\/em>, Oxford 1999, 20-21.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn23\"><\/a><b>[23]<\/b>Cf. <em>Gaudium et spes<\/em>, n. 19. El diagn\u00f3stico pastoral pertenece al historiador cat\u00f3lico J. Delumeau, <em>La Peur en Occident (XIV<sup>e<\/sup>-XVIII<sup>e<\/sup>si\u00e8cles)<\/em>, Paris 1978; <em>Le P\u00e9ch\u00e9 et la peur: La culpabilisation en Occident (XIII<sup>e<\/sup>-XVIII<sup>e<\/sup>si\u00e8cles <\/em><em>)<\/em>, Par\u00eds 1983.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn24\"><\/a><b>[24]<\/b><em>\u00c9l espejismo de Dios<\/em>, Madrid 2007, 93, nota 3. Por fortuna, Flew, despu\u00e9s de una noble y serena respuesta (puede verse en <a href=\"http:\/\/www.bethinking.org\/science-christianity\/intermediate\/flew-speaks-out-professor-antony-flew-reviews-the-god-delusion.htm\">http:www.bethinking.orgscience-christianityintermediateflew-speaks-out-professor-antony-flew-reviews-the-god-delusion.htm<\/a>), public\u00f3 en 2007, un libro en el que explica su proceso. Existe traducci\u00f3n castellana: <em>Dios existe<\/em>, Madrid 2012, con dos excelentes pr\u00f3logos (J. Soler Gil, para la edici\u00f3n castellana y R. A. Varghese para la original) que contextualizan y detallan este cap\u00edtulo verdaderamente triste de la historia intelectual.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn25\"><\/a><b>[25]<\/b>Buenos Aires 1973; e igualmente en <em>Religi\u00f3n y ciencia<\/em>, M\u00e9xico 1951.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn26\"><\/a><b>[26]<\/b>\u00a0 \u201cEl odio antiteol\u00f3gico, la rabia cientifista \u2014no digo cient\u00edfica\u2014 [&#8230;] es evidente. Tomad, no a los m\u00e1s serenos investigadores cient\u00edficos, los que saben dudar, sino a los fan\u00e1ticos del racionalismo, y ved con qu\u00e9 grosera brutalidad hablan de la fe. A Vogt le parecer\u00eda proba\u00adble que los ap\u00f3stoles ofreciesen en la estructura del cr\u00e1neo marcados caracteres simianos; de las groser\u00edas de Haeckel, este supremo in-compresivo, no hay que hablar; tampoco de las de B\u00fcchner; Virchov mismo no se ve libre de ellas. Y otros lo hacen m\u00e1s sutilmente\u201d (<em>Del sentimiento tr\u00e1gico de la vida, <\/em>\u00a0Madrid, <sup>12<\/sup>2011, 98-99;lo recuerda J. Soler Gil en el pr\u00f3logo citado).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn27\"><\/a><b>[27]<\/b>Trad. cast.: <em>El devenir de la religi\u00f3n<\/em>, Buenos Aires 1961.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn28\"><\/a><b>[28]<\/b><em>Proceso y realidad<\/em>, Buenos Aires 1956, 464-465.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn29\"><\/a><b>[29]<\/b>Ibid.,\u00a0471. Vale la pena verlo en el original ingl\u00e9s: \u201c<em>The great companion -the fellow sufferer who understands<\/em>\u201d (<em>Process and Reality<\/em>, New York 1926, 532).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn30\"><\/a><b>[30]<\/b>Las comento con cierta amplitud en <em>Repensar el mal<\/em>, cit., 369-374. 400-407.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn31\"><\/a><b>[31]<\/b>Contra los t\u00f3picos m\u00e1s corrientes, esta idea se va imponiendo en la conciencia cr\u00edtica. Vale la pena leer la muy informada y profunda obra de R. Brague,<em>La sabidur\u00eda del mundo. Historia de la experiencia humana del universo<\/em>, Madrid 2008. En concreto, lo expresan bien estas palabras de F. J. Ayala, que gusta de citar J. R. Lacadena: \u201cCop\u00e9rnico sac\u00f3 al hombre del centro del Universo y Darwin desmitific\u00f3 su origen incluy\u00e9ndolo dentro de un sistema en evoluci\u00f3n; sin embargo, la misma evoluci\u00f3n, al hacer al ser humano reflexivo, consciente, \u00e9tico, religioso y capaz de mediatizarla, vuelve a situar al hombre como el ser central de la evoluci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn32\"><\/a><b>[32]<\/b><em>Llama de amor viva<\/em>, Canc. 2, n.11 (<em>Vida y Obras completas<\/em>, Madrid 1964, 855).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn33\"><\/a><b>[33]<\/b>Puede verse un balance sugestivo en W. Stegm\u00fcller, <em>Hauptstr\u00f6mungen diere Gegenwartsphilosophie II<\/em>, Stuttgart <sup>6<\/sup>1979, 693-702.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn34\"><\/a><b>[34]<\/b><em>Systematische Theologie II<\/em>, G\u00f6ttingen 1991, 95-96.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn35\"><\/a><b>[35]<\/b><em>Teolog\u00eda sistem\u00e1tica II<\/em>, Barcelona 1972, 131-132.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn36\"><\/a><b>[36]<\/b>\u201cNaturwissenschaft und vern\u00fcnftiger Glaube\u201d, en Id, <em>Schriften zur Theologie. <\/em>Bd. 15. Z\u00fcrich 1983, 24-62, en p. 58.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn37\"><\/a><b>[37]<\/b><em>Ibid<\/em>., 59: \u201cAngesichts diere Unverander\u00adlichkeit Gottes in sich selbst und diere Selbigkeit des Logos wird man wohl nicht beweisen k\u00f6nnen, dass eine mehrfache Inkarnation in\u00ad verschiedenen Heilsgeschichten schlechterdings undenkbar sei\u201d.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn38\"><\/a><b>[38]<\/b>Una exposici\u00f3n de diversas opiniones, incluso de autores antiguos, desconocedores de los datos actuales, puede verse en\u00a0 Thomas F. O Meara,\u00a0 <em>Extraterrestrials and Christian Revelation,<\/em>Minnesota 2012; ofrece una breve s\u00edntesis en <em>Extraterrestrials and Religious Questions<\/em>(puede verse en http:journalofcosmology.comJOC20El%27Meara1.pdf)<em>.<\/em><\/p>\n<p><a name=\"_ftn39\"><\/a><b>[39]<\/b>A\u00f1ado aqu\u00ed una referencia sugestiva de P. Benvenuti, <em>Curiosity e la sua sfida<\/em>: L\u2019Osservatore Romano 11 agosto 2012, p. 4:\u00a0 desde el Dios de Jes\u00fas y con ocasi\u00f3n de la \u00faltima exploraci\u00f3n de Marte,dice que, m\u00e1s que de \u201cdise\u00f1o inteligente\u201d (<em>Intelligent Design<\/em>), deber\u00edamos hablar de \u201cdise\u00f1o amoroso\u201d (<em>Love Design<\/em>). Personalmente pienso tambi\u00e9n que, para el tema presente, m\u00e1s que de principio \u201cantr\u00f3pico\u201d (que podr\u00eda parecer reducido a los humanos) ser\u00eda mejor hablar de \u201cprincipio ag\u00e1pico\u201d (abierto a todos los seres personales posibles).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Art\u00edculo elaborado por <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Andr\u00e9s_Torres_Queiruga\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Andr\u00e9s Torres Queiruga<\/a>, te\u00f3logo, profesor de la filosof\u00eda en la Universidad de Santiago de Compostela y miembro de la Real Academia Galega, de la que es vicesecretario. El art\u00edculo fue publicado originalmente en la revista\u00a0<a href=\"http:\/\/www.encrucillada.gal\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><em>Encrucillada<\/em><\/a> 36\/180 (2012) 10-35.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Andr\u00e9s Torres Queiruga)\u00a0Una vez m\u00e1s, se trata de un tema ciertamente importante pero que, en el fondo, deber\u00eda considerarse resuelto. Resuelto en principio, en cuanto a la clarificaci\u00f3n fundamental, que lo deber\u00eda sacar del campo de la pol\u00e9mica para el del di\u00e1logo y la colaboraci\u00f3n. Sucede con \u00e9l como de ciertas estrellas dec\u00eda Nietzsche: &#8230; <a title=\"Ciencia y religi\u00f3n hoy: apuntes y perspectivas\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=5631\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Ciencia y religi\u00f3n hoy: apuntes y perspectivas\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":5649,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[139],"tags":[331,885,221,669,876,175,124,454,387,287,882,319,879,614],"class_list":["post-5631","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-relacion-entre-ciencia-y-religion","tag-ateismo","tag-azar","tag-big-bang","tag-ciencia","tag-colaboracion","tag-conflicto","tag-creacion","tag-dialogo","tag-dios","tag-galileo","tag-providencia","tag-religion","tag-resurreccion","tag-secularizacion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5631","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5631"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5631\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5670,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5631\/revisions\/5670"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/5649"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5631"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5631"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5631"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}