{"id":5546,"date":"2020-11-25T07:00:06","date_gmt":"2020-11-25T06:00:06","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=5546"},"modified":"2020-11-23T19:17:00","modified_gmt":"2020-11-23T18:17:00","slug":"que-pasara-con-la-religion-despues-de-la-covid","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=5546","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 pasar\u00e1 con la religi\u00f3n despu\u00e9s de la COVID?"},"content":{"rendered":"<p><strong>(Por Sara Lumbreras y Lluis Oviedo)\u00a0Las religiones tradicionales juegan un papel cada vez m\u00e1s reducido en las sociedades occidentales. Adem\u00e1s, la pandemia nos ha forzado a reevaluar algunos de nuestros comportamientos y los recursos disponibles para afrontarla. La pandemia podr\u00eda transformar nuestra manera de entender la fe religiosa, y esta fe renovada podr\u00eda ser un apoyo fundamental para superar la situaci\u00f3n a la que nos enfrentamos.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La percepci\u00f3n de lo religioso depende intensamente del contexto social y las circunstancias personales. Ciertos momentos pueden dotar a la experiencia religiosa de una intensidad especial que ser\u00eda impensable en otros momentos. Sabemos que nuestro entorno tiene un efecto que con frecuencia es determinante en nuestro modo de experimentar la trascendencia. No es lo mismo el ajetreo de la ciudad que trasladarse a una aldea o vivir en el campo abierto. El caso del desierto es a\u00fan m\u00e1s extremo, y la historia de las religiones ofrece una larga lista de lugares sagrados por su relaci\u00f3n con el medio natural. La experiencia tampoco es la misma en tiempos serenos y relajados que la que se vive en momentos dif\u00edciles. Estas variaciones se incluyen en la lista de factores que inciden en la experiencia religiosa, que va mucho m\u00e1s all\u00e1 de la presencia de ciertas estructuras mentales que favorecen la percepci\u00f3n de agentes sobrenaturales \u2013 como indican los psic\u00f3logos cognitivistas \u2013 o la conveniencia de algunos rasgos que alientan conductas prosociales, como sugieren los evolucionistas.<\/p>\n<p>Por otro lado, el fen\u00f3meno religioso \u2013 siempre elusivo y dif\u00edcil de objetivar \u2013 ha sido observado a partir de sus funciones o bien de su utilidad para las personas y las sociedades. El planteamiento funcionalista ha sido siempre, al menos desde el gran soci\u00f3logo Emile Durkheim, una fuente de buena informaci\u00f3n sobre lo religioso, un acceso a esa realidad que nos revelaba, si no qu\u00e9 es, al menos qu\u00e9 hace o qu\u00e9 proveen las creencias y pr\u00e1cticas religiosas. Ciertamente, la sociolog\u00eda de la religi\u00f3n ha desarrollado varias propuestas y teor\u00edas que hoy enriquecen un repertorio denso y plural. Tambi\u00e9n en nuestro tiempo la cuesti\u00f3n de la religi\u00f3n se plantea \u2013 de forma leg\u00edtima \u2013 en torno a sus funciones y utilidad. Hasta cierto punto la cuesti\u00f3n tradicional sobre la credibilidad de una fe religiosa, como la cristiana, se expresa de forma m\u00e1s indirecta y pr\u00e1ctica en t\u00e9rminos de utilidad o de prestaciones que sirvan a personas y grupos. Si un conjunto de creencias no supera dicho test \u2013 si aportan o no algo pr\u00e1ctico, si resuelven o no determinados problemas, entonces se vuelve irrelevante. La cultura que nos envuelve es eminentemente pragm\u00e1tica. De acuerdo con ella, si la religi\u00f3n no presta ning\u00fan servicio positivo (o si resulta en m\u00e1s impactos negativos que positivos) entonces no deber\u00eda mantener un lugar en nuestras sociedades.<\/p>\n<p>La religi\u00f3n se ha asociado tradicionalmente, entre otras, a tres funciones diferentes: proporcionar significado (1); prestar recursos para hacer frente a la angustia y las dificultades vividas (2), y establecer normas morales junto a la motivaci\u00f3n para cumplirlas (3). Sin embargo, la gran difusi\u00f3n de una mentalidad secular comprende la religi\u00f3n como un conjunto de creencias y pr\u00e1cticas que se han vuelto superfluas, de poca o nula utilidad en las sociedades avanzadas. \u00bfSigue siendo \u00fatil la religi\u00f3n o podemos sustituir las funciones que prestaba por medios m\u00e1s eficientes y actuales?<\/p>\n<p>La pandemia de Covid-19 ha reactivado esta discusi\u00f3n: no es claro hasta qu\u00e9 punto la religi\u00f3n, al menos sus expresiones m\u00e1s evolucionadas y universales, todav\u00eda tiene sentido y puede ayudar en estos tiempos dif\u00edciles. Sabemos que las crisis pueden tener repercusiones en la espiritualidad y la fe. Seg\u00fan algunos, el humanismo renacentista surgi\u00f3 de la crisis multidimensional provocada por la peste, que tuvo un impacto profundo no solo en la salud p\u00fablica, sino que tambi\u00e9n reestructur\u00f3 la din\u00e1mica social, desafi\u00f3 la econom\u00eda y transform\u00f3 las percepciones existentes sobre ciencia y religi\u00f3n. Durante los peores momentos de la epidemia, los enfermos eran abandonados a su suerte incluso por sus mismas familias, lo que llev\u00f3 a un marcado individualismo en los supervivientes. A la vez, se hizo patente que tanto las iglesias como la medicina de aquellos momentos eran completamente impotentes ante la infecci\u00f3n. La confianza en ambas instituciones se vio quebrada de tal manera que el teocentrismo medieval acab\u00f3 desapareciendo, y comenz\u00f3 a construirse una nueva ciencia basada en la experimentaci\u00f3n. \u00bfCambiar\u00e1 tambi\u00e9n la pandemia de Covid el papel de la religi\u00f3n? Examinemos esta cuesti\u00f3n para cada una de sus funciones.<\/p>\n<p>La primera funci\u00f3n de la religi\u00f3n es la de proporcionar significado, especialmente en tiempos dif\u00edciles. El soci\u00f3logo alem\u00e1n Niklas Luhmann sol\u00eda atribuir a la religi\u00f3n la funci\u00f3n de determinar lo indeterminado; o gestionar riesgos inmanejables (Luhmann, <em>Funktion der Religion,\u00a0<\/em>1977). Donde otros sistemas sociales agotan sus recursos debido al exceso de complejidad y a la incertidumbre, la religi\u00f3n acude al rescate. Como regla general, cuando aumentan la incertidumbre y el riesgo, la funci\u00f3n de la religi\u00f3n se vuelve m\u00e1s necesaria y m\u00e1s dif\u00edcil de reemplazar por medios seculares. Luhmann sigui\u00f3 madurando su teor\u00eda social de la religi\u00f3n para se\u00f1alar despu\u00e9s su funci\u00f3n de contribuir a superar o desactivar las paradojas que inevitablemente surgen del funcionamiento de los sistemas sociales.\u00a0Se trata de un nivel m\u00e1s abstracto, pero probablemente la pandemia que vivimos tambi\u00e9n pone en evidencia algunas de esas paradojas \u2013 como es el caso de abundancia y precariedad, de seguridad e incertidumbre \u2013 y puede de nuevo volver la funci\u00f3n de la religi\u00f3n m\u00e1s necesaria.<\/p>\n<p>Los estudios de la soci\u00f3loga Crystal Park aportan m\u00e1s luz a ese respecto. Su enfoque es m\u00e1s emp\u00edrico, y se\u00f1ala que la religi\u00f3n se convierte en una fuente de significado m\u00e1s necesaria cuando los medios habituales que proveen sentido a muchos se ven desbordados por las circunstancias o por crisis personales o sociales que generan demasiada tensi\u00f3n o se vuelven m\u00e1s amenazantes. Est\u00e1 bastante claro que la fe religiosa sigue siendo una fuente potente de significado, pero no es ni mucho menos la \u00fanica. La fe religiosa coexiste con otros sistemas de proyecci\u00f3n de sentido, o sistemas de creencias y valores, como, por ejemplo, la dimensi\u00f3n familiar, la realizaci\u00f3n profesional, los grandes ideales que nos motivan, las mejores amistades, o las experiencias m\u00e1s exaltantes que podemos vivir y sentir. La cuesti\u00f3n no es tanto cu\u00e1l sea la fuente de sentido mejor o m\u00e1s segura, pues no es necesario concebirlas en competencia, o en un esquema de \u2018suma cero\u2019, sino en qu\u00e9 medida la fe religiosa mantiene un cierto espacio y funcionalidad cuando el sentido de la vida se construye de forma plural y a menudo un tanto fragmentada, o bien parcelada seg\u00fan momentos o situaciones vitales. La cuesti\u00f3n es en qu\u00e9 medida la fe religiosa mantiene un cierto espacio y funcionalidad en el contexto actual, que probablemente implica una reorganizaci\u00f3n de los sistemas de sentido <a name=\"_ftnref1\"><\/a>[1].<\/p>\n<p>La segunda funci\u00f3n de la religi\u00f3n, la del afrontamiento, est\u00e1 estrechamente relacionada con la primera. Desde hace algunas d\u00e9cadas se estudia desde varios puntos de vista la capacidad de la religi\u00f3n para afrontar situaciones dif\u00edciles. La funci\u00f3n de afrontamiento (<em>religious coping<\/em>) se vuelve a\u00fan m\u00e1s valiosa en tiempos de amenaza y angustia, de crisis (a nivel personal o social) e, intuitivamente, en la enfermedad o la proximidad de la muerte. Existe una abundante literatura cient\u00edfica que establece firmemente el alcance y la efectividad del afrontamiento religioso, convirti\u00e9ndose ahora en un amplio programa de investigaci\u00f3n, que se inspira sobre todo en los trabajos pioneros de Kenneth Pargament y su equipo<a name=\"_ftnref2\"><\/a>[2].<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n que vivimos en estos meses confiere un valor especial a los recursos de afrontamiento, que se necesitan con car\u00e1cter de urgencia cuando hay que afrontar la enfermedad en primera persona o en un ser querido -una experiencia demasiado habitual para muchos en estos tiempos convulsos. Existe evidencia anecd\u00f3tica de que, para muchos, la oraci\u00f3n ha sido m\u00e1s frecuente e intensa durante los tiempos de confinamiento. Encontramos tambi\u00e9n ejemplos como el art\u00edculo de Tanya Luhrmann en The New York Times, con el t\u00edtulo \u201cCuando Dios es tu terapeuta\u201d<a name=\"_ftnref3\"><\/a>[3], se\u00f1alando el papel fundamental que desempe\u00f1an muchas iglesias en el cuidado de quienes padecen trastornos psicol\u00f3gicos. Incluso la famosa revista <em>The Economist<\/em>se\u00f1alaba hace pocos meses la importante funci\u00f3n que las iglesias y otras entidades sociales pueden desempe\u00f1ar para hacer frente a s\u00edntomas similares al trastorno de estr\u00e9s postraum\u00e1tico asociados al Covid-19 y su tratamiento <a name=\"_ftnref4\"><\/a>[4]. Lo cierto es que las estrategias de afrontamiento no son exclusivas y que esa exigencia psicol\u00f3gica ante situaciones de gran estr\u00e9s, o del creciente n\u00famero de casos de depresi\u00f3n, ansiedad y otras patolog\u00edas causadas por la prolongada pandemia, han incrementado esta necesidad<a name=\"_ftnref5\"><\/a>[5]. De nuevo, la religi\u00f3n no es ni mucho menos la \u00fanica estrategia de afrontamiento disponible; las redes familiares y sociales proporcionan un apoyo insustituible. La relaci\u00f3n con la naturaleza, el deporte, el arte o la lectura pueden tambi\u00e9n proporcionar un apoyo valioso.<\/p>\n<p>La tercera funci\u00f3n que atribuimos a la religi\u00f3n tambi\u00e9n es tradicional: las creencias y pr\u00e1cticas religiosas ayudan a alimentar una actitud m\u00e1s responsable hacia los dem\u00e1s en momentos en que tal actitud es particularmente necesaria, pero no todo el mundo parece estar convencido de dichos deberes sociales. Tambi\u00e9n en este caso, una gran cantidad de investigaciones ha tratado de comprender hasta qu\u00e9 punto la religi\u00f3n est\u00e1 relacionada con el comportamiento prosocial<a name=\"_ftnref6\"><\/a>[6]. Cierto consenso apunta s\u00f3lo a algunas religiones, las denominadas \u2018Post-Axiales\u2019 (entre las que se inscriben el cristianismo, el juda\u00edsmo, el islam o el budismo). Estas religiones enfatizan los deberes morales hacia los dem\u00e1s junto a la devoci\u00f3n religiosa o espiritual. En otras palabras, el v\u00ednculo entre religi\u00f3n y deber social no puede asumirse en todos los casos, pero se observa bajo ciertas condiciones que incluyen a las principales religiones que existen en la actualidad. A menudo se observa una orientaci\u00f3n de preferencia hacia el propio grupo o los miembros de la misma religi\u00f3n, lo que vuelve dicha inclinaci\u00f3n un tanto parcial. De todos modos, cabe esperar que las personas religiosas se comporten de forma m\u00e1s responsable y respetuosa hacia los dem\u00e1s, sobre todo en tiempos de emergencia sanitaria en los que se invita a la poblaci\u00f3n a extremar las precauciones para no contagiar a otros. Cabe esperar que aquellos m\u00e1s sensibles hacia los dem\u00e1s, motivados por creencias religiosas m\u00e1s exigentes en ese campo, puedan asumir conductas m\u00e1s convenientes para ellos y para el conjunto de la poblaci\u00f3n. En otros t\u00e9rminos, ser\u00eda previsible que una poblaci\u00f3n m\u00e1s religiosa \u2013 en el sentido de una religi\u00f3n prosocial \u2013 pudiera seguir mejor las consignas que pudieran limitar los contagios.<\/p>\n<p>Todas las religiones post-axiales comparten las tres funciones descritas, lo que permite conjeturar una posible convergencia interreligiosa, una tendencia que permitir\u00eda superar algunos de los problemas acuciantes asociados al exclusivismo y el fanatismo religioso, que probablemente constituyen los dos principales argumentos actuales en contra de la religi\u00f3n. El exclusivismo constituye una barrera l\u00f3gica a la creencia religiosa (\u201cSi una religi\u00f3n es cierta, entonces no pueden serlo las otras. Por tanto, ninguna es cierta\u201d). \u00a0El fanatismo religioso ser\u00eda la consecuencia m\u00e1s desastrosa del exclusivismo y el impacto negativo por el que muchos juzgan a la religi\u00f3n en su conjunto.<\/p>\n<p>Sin embargo, parece cada vez m\u00e1s claro que las principales religiones puedan encontrarse y compartir sus propuestas m\u00e1s profundas, o bien reconocerse mutuamente no tanto como instancias en competencia, sino como propuestas que colaboran a varios niveles para contribuir de manera positiva a las sociedades. Las religiones, seg\u00fan este principio, proporcionan significado, una estrategia de afrontamiento ante el dolor y tambi\u00e9n valores para guiar las decisiones personales para el bien com\u00fan. Dichas prestaciones implican una cierta convergencia hacia objetivos comunes, o bien la asunci\u00f3n de prioridades en momentos dif\u00edciles que obligan a relativizar otros componentes y objetivos en cada forma religiosa: ahora, lo primero es hacer frente a la pandemia, y en eso estamos todos implicados.<\/p>\n<p>Aunque la religi\u00f3n es mucho m\u00e1s que estas tres funciones, y el an\u00e1lisis en clave funcionalista es claramente parcial, evaluarlas deber\u00eda ser el primer paso para valorar qu\u00e9 nos aporta la religi\u00f3n desde un punto de vista social, y clarificar si tiene sentido en un contexto que algunos soci\u00f3logos describen como \u2018<em>postsecular<\/em>\u2019. Si la religi\u00f3n contribuye de manera positiva a la realizaci\u00f3n de estas funciones, entonces su papel pr\u00e1ctico en las sociedades deber\u00eda reconocerse.<\/p>\n<p>Necesitamos ir m\u00e1s all\u00e1 de una visi\u00f3n simplista que identifica la religi\u00f3n con un sentimiento espiritual vago, cercano a lo est\u00e9tico y desprovisto de cualquier efecto pr\u00e1ctico. Si la fe y la experiencia religiosa no tienen un impacto pr\u00e1ctico en la vida de las personas, entonces es que no tienen demasiado sentido. Si, por el contrario, la fe nos resulta \u00fatil o sigue prestando funciones convenientes, seguir\u00e1 teniendo un papel en nuestras sociedades. Ahora bien, parece bastante claro que la funci\u00f3n de la religi\u00f3n en las sociedades avanzadas evoluciona con el tiempo y seg\u00fan circunstancias cambiantes. La pandemia ha introducido niveles de riesgo e incertidumbre, adem\u00e1s de un incremento de trastornos mentales, que vuelve el recurso a la dimensi\u00f3n religiosa m\u00e1s necesario, su funci\u00f3n m\u00e1s urgente. La situaci\u00f3n actual invita a superar esquemas m\u00e1s reductivos en el tratamiento de lo religioso, y tambi\u00e9n a ir m\u00e1s all\u00e1 de los modelos de secularizaci\u00f3n que se concibieron a partir de una cierta concurrencia entre las agencias religiosas y entidades pol\u00edticas, educativas u otras. La idea de post-secularizaci\u00f3n implica m\u00e1s bien alcanzar un cierto nivel de integraci\u00f3n constructiva y de colaboraci\u00f3n entre esos sistemas sociales, cada uno con sus propias prestaciones y servicios. Como consecuencia, la percepci\u00f3n que precipita el actual estado de emergencia sanitaria invita a la fe religiosa a integrarse mejor en el conjunto social y con los dem\u00e1s sistemas o propuestas que tratan de afrontar la presente crisis, como es el sistema sanitario, el de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, el de informaci\u00f3n, y el de gesti\u00f3n pol\u00edtica. Adem\u00e1s, dicha integraci\u00f3n invita a las religiones a abandonar formas exclusivistas y a asumir un formato de convergencia y colaboraci\u00f3n de cara al bien com\u00fan. Este es un punto en el que insiste el Papa Francisco y su reciente enc\u00edclica <em>Fratelli tutti<\/em>, un punto que la pandemia ha evidenciado todav\u00eda m\u00e1s.<\/p>\n<p>Es posible que la experiencia de la pandemia haya transformado nuestra manera de entender nuestro papel en el mundo. En un contexto de <em>sociedad del cansancio<\/em>, de estr\u00e9s cr\u00f3nico generalizado, de valorar la econom\u00eda y la productividad por encima de todo, la pandemia nos ha puesto de bruces con nuestra vulnerabilidad y la de nuestros seres queridos y, lo que es m\u00e1s importante, con las incongruencias entre los valores y la organizaci\u00f3n de la propia vida. Muchos han sentido de manera \u00edntima e intensa la necesidad de sentido m\u00e1s all\u00e1 del materialismo consumista en el que nuestras sociedades llevaban d\u00e9cadas funcionando de manera inconsciente y cada vez m\u00e1s insostenible. La confianza en las instituciones se ha visto gravemente erosionada y sigue deterior\u00e1ndose, al igual que nuestro sistema econ\u00f3mico. Cuando algo se destruye es necesario sustituirlo por algo que cumpla mejor las funciones faltantes. La pandemia est\u00e1 transformando nuestras sociedades, nuestra econom\u00eda y nuestra ciencia. Si aprovechamos las oportunidades que vengan m\u00e1s all\u00e1 de las tragedias que nos asolan ahora, podemos construir un mundo m\u00e1s sostenible y justo, una econom\u00eda m\u00e1s humana y una ciencia m\u00e1s humilde, prudente y transparente. La religi\u00f3n puede contribuir a esta tarea aportando sentido, apoyando en los momentos dif\u00edciles y fomentando la cooperaci\u00f3n desde un marco integrador. Esperamos que as\u00ed sea.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn1\"><\/a>[1]Park, Crystal L. \u00abMaking sense of the meaning literature: an integrative review of meaning making and its effects on adjustment to stressful life events.\u00bb\u00a0Psychological bulletin\u00a0136.2 (2010): 257.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn2\"><\/a>[2]The psychology of religion and coping: theory, research, practice. Kenneth I. Pargament. Guilford Press, New York, 1997.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn3\"><\/a>[3]<a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/2013\/04\/14\/opinion\/sunday\/luhrmann-when-god-is-your-therapist.html\">https:\/\/www.nytimes.com\/2013\/04\/14\/opinion\/sunday\/luhrmann-when-god-is-your-therapist.html<\/a><\/p>\n<p><a name=\"_ftn4\"><\/a>[4]<a href=\"https:\/\/www.economist.com\/international\/2020\/08\/29\/worldwide-covid-19-is-causing-a-new-form-of-collective-trauma\">https:\/\/www.economist.com\/international\/2020\/08\/29\/worldwide-covid-19-is-causing-a-new-form-of-collective-trauma<\/a><\/p>\n<p><a name=\"_ftn5\"><\/a>[5]LixiaGuo,\u00a0 MingzhouYu,WenyingJiang, HaiyanWang,Thepsychological and mental impact of coronavirus disease 2019 (COVID-19) on medical staff and general public \u2013 A systematic review and meta-analysis, <em>Psychiatry Research<\/em>291 (2020) 113190; https:\/\/doi.org\/10.1016\/j.psychres.2020.113190<\/p>\n<p><a name=\"_ftn6\"><\/a>[6]Para revisiones de la extensa bibliograf\u00eda disponible: Preston, Jesse Lee, Ryan S. Ritter, and J. Ivan Hernandez (2010), Principles of Religious Prosociality: A Review and Reformulation, Social and Personality, <em>Psychology Compass<\/em>4\/8: 574\u2013590;Galen, Luke. W. (2012). Does religious belief promote prosociality? A critical examination. <em>Psychological Bulletin, 138, <\/em>876 \u2013906.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b><i>Sara Lumbreras es profesora de la Escuela Superior de Ingenier\u00eda (ICAI) e investigadora del Instituto de Investigaci\u00f3n Tecnol\u00f3gica (IIT) de la Universidad Pontificia Comillas. Adem\u00e1s es miembro del Consejo Asesor de la C\u00e1tedra Francisco Jos\u00e9 Ayala de Ciencia, Tecnolog\u00eda y Religi\u00f3n.<\/i><\/b><\/p>\n<p><b><i>Lluis Oviedo es profesor de la Universidad Antonianum de Roma y colaborador de la C\u00e1tedra Francisco Jos\u00e9 Ayala de Ciencia, Tecnolog\u00eda y Religi\u00f3n.<\/i><\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Sara Lumbreras y Lluis Oviedo)\u00a0Las religiones tradicionales juegan un papel cada vez m\u00e1s reducido en las sociedades occidentales. Adem\u00e1s, la pandemia nos ha forzado a reevaluar algunos de nuestros comportamientos y los recursos disponibles para afrontarla. La pandemia podr\u00eda transformar nuestra manera de entender la fe religiosa, y esta fe renovada podr\u00eda ser un &#8230; <a title=\"\u00bfQu\u00e9 pasar\u00e1 con la religi\u00f3n despu\u00e9s de la COVID?\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=5546\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre \u00bfQu\u00e9 pasar\u00e1 con la religi\u00f3n despu\u00e9s de la COVID?\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":5573,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[139],"tags":[666,735,264,663,319,255],"class_list":["post-5546","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-relacion-entre-ciencia-y-religion","tag-coronavirus","tag-covid-19","tag-fe","tag-pandemia","tag-religion","tag-teologia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5546","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5546"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5546\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5576,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5546\/revisions\/5576"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/5573"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5546"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5546"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5546"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}