{"id":5513,"date":"2020-11-18T07:00:36","date_gmt":"2020-11-18T06:00:36","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=5513"},"modified":"2020-11-23T19:23:02","modified_gmt":"2020-11-23T18:23:02","slug":"sostenibilidad-la-academia-pontificia-de-las-ciencias-y-el-giro-ecologico-de-la-iglesia-catolica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=5513","title":{"rendered":"Sostenibilidad, la Academia Pontificia de las Ciencias y el giro ecol\u00f3gico de la Iglesia Cat\u00f3lica"},"content":{"rendered":"<p><strong>(Por Jaime Tatay) La promulgaci\u00f3n de la enc\u00edclica\u00a0<i>Laudato si&#8217;\u00a0<\/i>(2015) por el Papa Francisco ha sido\u00a0interpretada como la fase final en la integraci\u00f3n de las cuestiones ambientales en el pensamiento social cristiano. En este reciente desarrollo hist\u00f3rico, la investigaci\u00f3n acad\u00e9mica ha prestado especial atenci\u00f3n a la forma en que las diferentes corrientes eco-teol\u00f3gicas, los desarrollos culturales y las iniciativas comunitarias influyeron en el giro ecol\u00f3gico de la Iglesia. Sin embargo, no se ha estudiado a fondo el papel clave desempe\u00f1ado por las instituciones eclesiales intermedias, en particular por interlocutores altamente cualificados como la Pontificia Academia de las Ciencias (PAS). En este art\u00edculo (publicado originalmente en la revista <a href=\"https:\/\/www.mdpi.com\/2077-1444\/11\/10\/488\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><em>Religions<\/em><\/a>) se argumenta que, en los \u00faltimos 60 a\u00f1os, una instituci\u00f3n epist\u00e9mica como la PAS ha sido fundamental en este desarrollo: advirtiendo de la gravedad de las cuestiones socioambientales, promoviendo la alfabetizaci\u00f3n ecol\u00f3gica, fomentando la reflexi\u00f3n \u00e9tica y catalizando un di\u00e1logo interdisciplinar orientado a la incidencia pol\u00edtica.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>A pesar de haber estado hist\u00f3ricamente marginada de la reflexi\u00f3n acad\u00e9mica y de los principales foros internacionales sobre el medio ambiente, la religi\u00f3n ha emergido en las \u00faltimas d\u00e9cadas como un actor relevante en el debate sobre el desarrollo sostenible (Glaab y Fuchs 2018; Rakodi2012; Deneulin y Bano 2009) y la sostenibilidad (Beling y Vanhulst 2019; Johnston 2014; Mart\u00ednez de Anguita 2012). Los mitos, los tab\u00faes, los c\u00f3digos \u00e9ticos y los valores culturales transmitidos por las narrativas religiosas y sus cosmovisiones se consideran de forma creciente recursos valiosos para la conservaci\u00f3n de la naturaleza (Colding y Folke 2001; Berkes 1999), la transici\u00f3n a la sostenibilidad (Ives y Kidwell 2019) y como palancas culturales con el potencial de contribuir a un cambio social sist\u00e9mico (Otto y otros 2020; Rolston 2006).<\/p>\n<p>Las expresiones, rituales y narraciones religiosas, lejos de desaparecer, est\u00e1n mutando (Davie 2000; Heelas et al. 2005), resurgiendo en formas fundamentalistas (Almond et al. 2003) y diversific\u00e1ndose (Berger 2014). Aunque la hip\u00f3tesis de la \u00abde-secularizaci\u00f3n\u00bb (Berger 1999) y los diferentes significados del t\u00e9rmino \u00abpost-secular\u00bb (Beckford 2012) siguen siendo objeto de un intenso debate acad\u00e9mico, la transformaci\u00f3n contempor\u00e1nea de las manifestaciones espirituales descritas por los soci\u00f3logos de la religi\u00f3n muestra tanto la existencia de aspectos \u00abreligioides\u00bb (Benthall 2008) en el movimiento ambientalista contempor\u00e1neo (Harvey 1994; Orr 2003; Taylor 2009) como una mayor conciencia ecol\u00f3gica en la mayor\u00eda de las religiones del mundo (Gottlieb 2006; Tucker 2003), lo que a menudo difumina las l\u00edneas entre las organizaciones seculares y las religiosas (Berry 2014; Johnston 2013).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el ambientalismo ha sido descrito como un \u00abmovimiento de revitalizaci\u00f3n\u00bb (Rappaport 1971; Orr 2003), una \u00abfe secular\u00bb (Dunlap 2006), una \u00abfe global\u00bb (Johnston 2014) y una \u00abfe verde\u00bb (Glaab y Fuchs 2018). No s\u00f3lo \u00abla religi\u00f3n ha sido hist\u00f3ricamente una parte importante de muchas visiones de la sostenibilidad\u00bb (Johnston 2013, p\u00e1g. 4), sino que el concepto mismo de sostenibilidad se enriquece y profundiza constantemente gracias a las ideas teol\u00f3gicas. Este concepto transdisciplinar articula elementos ecol\u00f3gicos, pol\u00edticos y socioecon\u00f3micos, as\u00ed como dimensiones culturales, \u00e9ticas y teol\u00f3gicas (Vogt y Weber 2019).<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de 1960, el antropocentrismo religioso se percib\u00eda como un obst\u00e1culo para el desarrollo de una civilizaci\u00f3n ecol\u00f3gica (White 1967). Hoy en d\u00eda, el escepticismo sobre el cambio clim\u00e1tico no es raro entre ciertas denominaciones religiosas. A pesar de ello, desde una perspectiva global, no resulta exagerado afirmar que la religi\u00f3n se ha convertido en un \u00abactor emergente\u00bb (Beling y Vanhulst 2019) y un \u00abest\u00edmulo intelectual\u00bb (Christie y otros 2019) para la reflexi\u00f3n secular en el debate planteado por la Agenda 2030 (ONU 2015).<\/p>\n<p>En este nuevo contexto, la creciente participaci\u00f3n religiosa en el foro de la sostenibilidad, as\u00ed como las numerosas declaraciones confesionales, ecum\u00e9nicas e interreligiosas que han emanado de \u00e9l (Tatay y Devitt 2017), en particular la carta enc\u00edclica Laudato si&#8217; del Papa Francisco (2015), han sido recibidas por la comunidad cient\u00edfica como una contribuci\u00f3n oportuna y necesaria (McNutt 2014; Schiermeier 2015; Jamieson 2015; Cafaro 2015; Raven 2016; S\u00e1nchez-Sorondo y Ramanathan 2016).<\/p>\n<p>Ahora bien, los numerosos an\u00e1lisis de la influyente declaraci\u00f3n pontificia se han centrado principalmente en sus implicaciones pol\u00edticas (Pasquale 2019; Rowlands 2015), su lugar en la historia de la Doctrina Social de la Iglesia (Tatay 2018), las diversas teolog\u00edas que convergen en el documento (Miller 2017), as\u00ed como en la influencia que las \u00e9ticas ambientales y las ciencias naturales (Deane-Drummond 2016) tuvieron en su redacci\u00f3n.<\/p>\n<p>En este documento, quiero destacar el papel central, aunque no suficientemente reconocido, que ciertas instituciones intermedias no magisteriales, en particular la Pontificia Academia de las Ciencias (PAS), han desempe\u00f1ado como foros h\u00edbridos de di\u00e1logo interdisciplinar, lugares de reflexi\u00f3n \u00e9tica y correas de transmisi\u00f3n entre los pronunciamientos magistrales y la investigaci\u00f3n acad\u00e9mica.<\/p>\n<p>Con el fin de llenar esta laguna acad\u00e9mica, me centrar\u00e9 primero en la historia reciente de la PAS en relaci\u00f3n con los desaf\u00edos socioambientales que han surgido a lo largo de la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI. En segundo lugar, describir\u00e9 las principales funciones ejercidas por la PAS para comprender su influencia en los pont\u00edfices y el papel clave desempe\u00f1ado como catalizador del \u00abgiro ecol\u00f3gico\u00bb en el pensamiento social cristiano. Sostengo que, dentro de la compleja red institucional de actores y protagonistas eclesiales que han facilitado el \u00abreverdecimiento\u00bb de la Iglesia Cat\u00f3lica, la PAS ha desempe\u00f1ado un papel cu\u00e1druple: 1. concienciando sobre los problemas socioambientales; 2. promoviendo la alfabetizaci\u00f3n ecol\u00f3gica; 3. fomentando la reflexi\u00f3n \u00e9tica; y 4. catalizando la investigaci\u00f3n interdisciplinar. Por \u00faltimo, sugiero que el di\u00e1logo ciencia-religi\u00f3n que tiene lugar en la PAS desde su refundaci\u00f3n ha sido fundamental en este desarrollo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>El nuevo desaf\u00edo de la sostenibilidad y la <em>Pontificiae Academiae Scientiarum<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>La primera instituci\u00f3n eclesi\u00e1stica que contribuy\u00f3 de manera significativa a la consideraci\u00f3n de los desaf\u00edos ecol\u00f3gicos en la Iglesia Cat\u00f3lica fue la <em>Pontificiae Academiae Scientiarum<\/em>. Su remota predecesora, la <em>Accademia dei Lincei<\/em>, fue creada en 1603 bajo el patrocinio de Clemente VIII y fue una de las primeras academias cient\u00edficas de Occidente (Ladous 1994). Tras su restauraci\u00f3n por P\u00edo XI en 1936, se transform\u00f3 en un foro acad\u00e9mico para el di\u00e1logo interdisciplinar y en un lugar de encuentro privilegiado entre la Iglesia Cat\u00f3lica y el mundo cient\u00edfico.<\/p>\n<p>La misi\u00f3n de la PAS es promover el progreso de las ciencias, as\u00ed como establecer un di\u00e1logo sobre los problemas epistemol\u00f3gicos derivados de la investigaci\u00f3n interdisciplinar (S\u00e1nchez-Sorondo 2003). Los documentos generados durante las semanas de estudio patrocinadas por la PAS no se consideran ense\u00f1anza magisterial, pero son relevantes por la influencia que tienen en los pont\u00edfices, por su rigor acad\u00e9mico y por el inter\u00e9s que suscitan en la comunidad cient\u00edfica. La labor de los acad\u00e9micos, junto con la que desarrollar\u00e1 a partir de 1994 la <em>Pontificiae Academia Socialum Scientiarum<\/em>(PASS), la academia hermana de la PAS, es esencial para comprender el papel clave que desempe\u00f1an estas \u00abinstituciones epist\u00e9micas\u00bb (Meyer 2013) en el aumento de la conciencia ambiental dentro de la Iglesia Cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>En el 50 aniversario de su restablecimiento, G. B. Marini-Bett\u00f2lo, qu\u00edmico italiano y presidente de la PAS de 1988 a 1993, declar\u00f3:<\/p>\n<p>\u00abLa Academia desempe\u00f1\u00f3 un papel importante sugiriendo respuestas a las preguntas presentadas a la Santa Sede por organizaciones internacionales o por cient\u00edficos individuales, no s\u00f3lo en el plano t\u00e9cnico y cient\u00edfico, sino tambi\u00e9n en el plano \u00e9tico y moral. Por ejemplo, sobre cuestiones relacionadas con la desertificaci\u00f3n, el abastecimiento de agua, el uso correcto de las computadoras, la \u00e9tica de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica [&#8230;]\u00bb (Marini-Bett\u00f2lo 1987, p\u00e1g. 79).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, \u00abteniendo a su disposici\u00f3n autoridades de tan alto nivel, la Academia estaba en condiciones de hacer pronunciamientos y contribuciones en campos interdisciplinares avanzados\u00bb (Marini-Bett\u00f2lo 1987, p\u00e1g. 50). As\u00ed lo confirma Peter H. Raven, ex presidente de la Asociaci\u00f3n Americana para el Avance de la Ciencia y miembro durante mucho tiempo de la PAS:<\/p>\n<p>\u00abDebido a la existencia de la PAS y a su constante aportaci\u00f3n y asesoramiento cient\u00edfico objetivo, la Iglesia Cat\u00f3lica ha aceptado tanto la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica y c\u00f3smica desde los a\u00f1os treinta como el calentamiento global desde que se estableci\u00f3 como un importante factor determinante de nuestro futuro com\u00fan\u00bb (Raven 2016, p\u00e1g. 253).<\/p>\n<p>En los \u00faltimos 60 a\u00f1os, la PAS convoc\u00f3 semanas de estudio, organiz\u00f3 simposios y estableci\u00f3 grupos de trabajo sobre una amplia gama de temas relacionados con el desarrollo sostenible y la ecolog\u00eda (Tabla 1). El fruct\u00edfero di\u00e1logo entre el Vaticano y los acad\u00e9micos ha sido el principal lugar de encuentro de los cat\u00f3licos con la ciencia moderna. Seg\u00fan Christiana Z. Peppard (2015), la larga historia de este encuentro ha pasado por cuatro fases diferentes: La astronom\u00eda y la f\u00edsica en los siglos XVI a XVIII; la geolog\u00eda y la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n en el siglo XIX y principios del XX; la bioingenier\u00eda a mediados y finales del siglo XX; y, por \u00faltimo, la ecolog\u00eda y la sostenibilidad a principios del siglo XXI.<\/p>\n<table width=\"447\">\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"57\"><strong>A\u00f1o<\/strong><\/td>\n<td width=\"390\"><strong>Tema<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">1968<\/td>\n<td width=\"390\">Organic Matter and Soil Fertility<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">1976<\/td>\n<td width=\"390\">Natural Products and the Protection of Plants<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">1978<\/td>\n<td width=\"390\">Science and the Modern World<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">1978<\/td>\n<td width=\"390\">Use of Fertilizers and its Effect in Increasing Yield with Particular Attention to Quality and Economy<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">1980<\/td>\n<td width=\"390\">Mankind and Energy: Needs, Resources, Hopes<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">1983<\/td>\n<td width=\"390\">Chemical Events in the Atmosphere and their Impact on the Environment<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">1984<\/td>\n<td width=\"390\">Energy for Survival and Development<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">1987<\/td>\n<td width=\"390\">Modern Approach to the Protection of the Environment<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">1989<\/td>\n<td width=\"390\">Science for Development in a Solidarity Framework<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">1990<\/td>\n<td width=\"390\">Man and his environment. Tropical forests and the conservation of species<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">1993<\/td>\n<td width=\"390\">Chemical Hazards in Developing Countries<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">1994<\/td>\n<td width=\"390\">Population and Resources<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">1998<\/td>\n<td width=\"390\">Changing Concepts of Nature at the Turn of the Millennium<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">1998<\/td>\n<td width=\"390\">Geosphere-Biosphere Interactions and Climate<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">1999<\/td>\n<td width=\"390\">Science for Survival and Sustainable Development<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">2001<\/td>\n<td width=\"390\">The Challenges for Science. Education for the Twenty-First Century<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">2004<\/td>\n<td width=\"390\">Interactions between Global Change and Human Health<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">2005<\/td>\n<td width=\"390\">Water and the Environment<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">2010<\/td>\n<td width=\"390\">Nuclear Disarmament, Non-Proliferation and Development<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">2011<\/td>\n<td width=\"390\">Fate of Mountain Glaciers in the Anthropocene<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">2013<\/td>\n<td width=\"390\">The Emergency of the Socially Excluded<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">2014<\/td>\n<td width=\"390\">Sustainable Humanity, Sustainable Nature: Our Responsibility<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">2015<\/td>\n<td width=\"390\">Climate Change and the Common Good: A Statement of the Problem and the Demand for Transformative Solutions<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"57\">2015<\/td>\n<td width=\"390\">Protect the Earth, Dignify Humanity: The Moral Dimensions of Climate Change and Sustainable Development<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><em>Tabla 1. Semanas de estudio, jornadas de estudio, simposios y grupos de trabajo relacionados con la sostenibilidad, organizados o patrocinados por la Pontificia Academia de las Ciencias (1968-2015)<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como afirma Marcelo S\u00e1nchez-Sorondo, su actual presidente: \u00abLa Academia Pontificia de las Ciencias se ha convertido as\u00ed en uno de los foros privilegiados para el di\u00e1logo entre el Evangelio y la cultura cient\u00edfica\u00bb (S\u00e1nchez-Sorondo 2003, p. 18). Seg\u00fan R\u00e9gis Ladous (1994), desde la \u00e9poca de P\u00edo XI, que restableci\u00f3 la PAS para tener un senado cient\u00edfico paralelo al cardenalicio, sus sucesores se han beneficiado ampliamente de la aportaci\u00f3n de los cient\u00edficos. De hecho, es en el intercambio con los acad\u00e9micos donde \u00abel Papa tiene acceso a la experiencia cient\u00edfica de las personas que est\u00e1n en la cima de sus campos\u00bb (Seife 2001, p. 1472).<\/p>\n<p>Sin embargo, cabe se\u00f1alar que la PAS no es una instituci\u00f3n orientada a la investigaci\u00f3n, sino m\u00e1s bien a la incidencia pol\u00edtica. Su influencia espiritual, pol\u00edtica y moral a nivel mundial es una de las razones por las que tantos cient\u00edficos de talla mundial, de cualquier orientaci\u00f3n religiosa o de ninguna, est\u00e1n deseosos de participar, debatir y compartir sus conocimientos (Jamieson 2015; Seife 2001; Gould 1997; Singer 1991). El car\u00e1cter no confesional de la Academia y \u00abel clima de escucha mutua y de encuentro sereno sobre temas de gran relevancia\u00bb (S\u00e1nchez-Sorondo 2003, p\u00e1g. 20), se se\u00f1alan tambi\u00e9n como otro rasgo definitorio de este lugar \u00fanico. La naturaleza de la interacci\u00f3n entre la PAS y el Magisterio oficial es de mutua influencia y di\u00e1logo permanente. El Vaticano ha establecido ocasionalmente la agenda de la PAS, pero m\u00e1s a menudo han sido los acad\u00e9micos quienes han elegido libremente el tema de sus reuniones atrayendo la atenci\u00f3n de los pont\u00edfices.<\/p>\n<p>Al facilitar el establecimiento de puentes interdisciplinares y foros h\u00edbridos de di\u00e1logo, la PAS no s\u00f3lo ha informado a la Santa Sede sobre diversos aspectos t\u00e9cnicos y cient\u00edficos; tambi\u00e9n ha promovido la alfabetizaci\u00f3n ecol\u00f3gica, influyendo indirectamente, pero de manera significativa, en la recepci\u00f3n y formulaci\u00f3n eclesial de cuestiones socioambientales muy diferentes, como el uso de fertilizantes y pesticidas en la agricultura (1976), la \u00e9tica de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica (1978), el papel de los combustibles f\u00f3siles en la generaci\u00f3n de energ\u00eda (1980, 1984), la destrucci\u00f3n de la capa de ozono (1983), la contaminaci\u00f3n qu\u00edmica (1983, 1993), la utilizaci\u00f3n de los recursos naturales y la protecci\u00f3n del medio ambiente (1987, 1989), la centralidad de la energ\u00eda para el desarrollo (1980, 1984), la conservaci\u00f3n de la biodiversidad en los bosques tropicales (1990), la conexi\u00f3n entre el crecimiento demogr\u00e1fico y el agotamiento de los recursos (1994), la p\u00e9rdida de la biodiversidad (1998), la ense\u00f1anza de las ciencias (1998, 2001), el cambio clim\u00e1tico (1983, 1998, 2011, 2015), el desarrollo sostenible (1999), el agua (2005), el desarme nuclear (2010) y la exclusi\u00f3n social (2014, 2015).<\/p>\n<p>En resumen, el papel de la PAS ha sido fundamental para atraer la atenci\u00f3n de la Iglesia a los debates que tienen lugar en la comunidad cient\u00edfica y para ofrecer, desde una voz acad\u00e9micamente autorizada, posibles respuestas \u00e9ticas y pol\u00edticas ante el desaf\u00edo de la sostenibilidad. Existen amplias evidencias hist\u00f3ricas de que as\u00ed ha sido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>El papel hist\u00f3rico de la PAS en la sensibilizaci\u00f3n sobre cuestiones ambientales en la Iglesia Cat\u00f3lica<\/strong><\/h2>\n<p>No es casualidad que, desde su restablecimiento en 1936, los sucesivos papas hayan mostrado gran inter\u00e9s en la labor de la PAS, consider\u00e1ndola una interlocutora autorizada con la que establecer un di\u00e1logo, as\u00ed como una valiosa fuente de conocimientos con la que elaborar sus discursos, exhortaciones y enc\u00edclicas sobre una amplia variedad de cuestiones. Un ejemplo de ello son las numerosas intervenciones papales dirigidas a los acad\u00e9micos en la Casina P\u00edo IV, sede de la Academia en el Vaticano (PAS y PASS 2003).<\/p>\n<p>Durante la Segunda Guerra Mundial, antes de que surgiera la nueva conciencia ecol\u00f3gica, P\u00edo XII ya advirti\u00f3, sin saber todas las consecuencias de ese terrible conflicto, que los nuevos avances cient\u00edficos podr\u00edan \u00abconvertirse en un arma de doble filo y traer tanto la salud como la muerte\u00bb (P\u00edo XII 1941). Despu\u00e9s de la guerra, en 1968, la PAS organiz\u00f3 una semana de estudio para analizar la cuesti\u00f3n de la fertilidad del suelo e, indirectamente, el uso de fertilizantes y pesticidas en la agricultura industrial (PAS 1968,1978b), haci\u00e9ndose eco del problema que motiv\u00f3 a Rachel Carson a escribir <em>Primavera silenciosa<\/em>(Carson 1962), el ensayo que dio inicio al movimiento ecologista.<\/p>\n<p>En 1972, el a\u00f1o de la hist\u00f3rica Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano, el primer presidente secular de la PAS, el biof\u00edsico brasile\u00f1o Carlos Chagas, fue elegido. En palabras de Marini-Bett\u00f2lo, fue entonces cuando la PAS se reorient\u00f3 para \u00abconvertirse en un centro activo de interacci\u00f3n entre los acad\u00e9micos y la comunidad cient\u00edfica internacional, capaz de enfrentar los problemas cient\u00edficos y aplicar las soluciones resultantes a los problemas del mundo moderno\u00bb (Marini-Bett\u00f2lo 1987, p. 53).<\/p>\n<p>Durante las numerosas semanas de estudio organizadas por la PAS, las dimensiones cient\u00edficas, t\u00e9cnicas y econ\u00f3micas interrelacionadas de las cuestiones previamente seleccionadas por los acad\u00e9micos se abordaron juntamente con las implicaciones pol\u00edticas, sociales, culturales y \u00e9ticas que tambi\u00e9n son esenciales para hacer frente a la complejidad de los desaf\u00edos contempor\u00e1neos (PAS 1978a). Durante el per\u00edodo 1970-1990, comenzaron a establecerse las bases de la <em>ecolog\u00eda integral<\/em>. Problemas tan diversos como la pobreza extrema, la desigualdad econ\u00f3mica y la gesti\u00f3n ineficiente de los recursos naturales fueron relacionados cada vez m\u00e1s por los acad\u00e9micos con la necesidad de la gobernanza ambiental, el desarrollo \u00e9tico, los conocimientos ind\u00edgenas y la alfabetizaci\u00f3n ecol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Como reconoci\u00f3 el propio Juan Pablo II (1989, p\u00e1gs. 4 y 5), durante su pontificado la PAS se transform\u00f3 lentamente en un canal de comunicaci\u00f3n de doble sentido: por un lado, llev\u00f3 al Vaticano el conocimiento cient\u00edfico sobre el medio ambiente; por otro, se convirti\u00f3 en un lugar \u00fanico para el di\u00e1logo interdisciplinar capaz de influir en los pensadores seculares sobre cuestiones \u00e9ticas. En la d\u00e9cada de 1990, tras la hist\u00f3rica Cumbre de la Tierra celebrada en R\u00edo de Janeiro (1992) y la publicaci\u00f3n de una influyente declaraci\u00f3n firmada por 1700 destacados cient\u00edficos,<em>The World Scientists&#8217; Warning to Humanity<\/em>(UCS 1991), la PAS sigui\u00f3 ocup\u00e1ndose de varias cuestiones socioambientales apremiantes.<\/p>\n<p>Por ejemplo, al examinar la transferencia de industrias contaminantes a pa\u00edses en desarrollo con poca capacidad para tratar, almacenar y transportar desechos t\u00f3xicos (Dardozzi y Ramel 1996; PAS 1994), Juan Pablo II denunci\u00f3 el aumento de los riesgos qu\u00edmicos de las personas expuestas y la injusticia ambiental oculta:<\/p>\n<p>\u00abLos graves abusos y delitos contra la solidaridad humana cuando las empresas industriales de los pa\u00edses ricos se aprovechan de la debilidad econ\u00f3mica y legislativa de los pa\u00edses m\u00e1s pobres para ubicar sus plantas de producci\u00f3n o para localizar residuos que tendr\u00e1n un efecto degradante en el medio ambiente y en la salud de las personas\u00bb (Juan Pablo II 1993, p\u00e1g. 2).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se\u00f1al\u00f3 que la reflexi\u00f3n que emana de la PAS no es, propiamente, magisterial, \u00abpero es pontificia\u00bb, y \u00abel an\u00e1lisis cient\u00edfico es precisamente lo que los pont\u00edfices siempre le han pedido y lo que la Academia les ha dado a lo largo de su historia\u00bb (Juan Pablo II 1993, p. 3). Adem\u00e1s, como se\u00f1al\u00f3 dos a\u00f1os antes en el mismo lugar:<\/p>\n<p>\u00abLos datos que surjan de sus investigaciones y discusiones ser\u00e1n, por lo tanto, importantes y muy \u00fatiles para ayudar a la Santa Sede a formular y aclarar -de acuerdo con su propia misi\u00f3n y responsabilidad- directrices y sugerencias apropiadas\u00bb (Juan Pablo II 1991, p. 1).<\/p>\n<p>Las dos cuestiones abordadas por la PAS en 1998, una de car\u00e1cter epistemol\u00f3gico -el concepto de naturaleza- y la otra de car\u00e1cter global -la interacci\u00f3n entre la geosfera, la biosfera y el clima- tambi\u00e9n ofrecen la oportunidad de ver la din\u00e1mica en juego en la Academia (PAS 2000). Ambas reuniones estimularon indirectamente la reflexi\u00f3n \u00e9tica, filos\u00f3fica y teol\u00f3gica sobre las met\u00e1foras antropol\u00f3gicas que han transmitido el paradigma cultural dominante en Occidente y sobre la necesidad de adoptar un marco planetario espacial y temporal m\u00e1s amplio: \u00abEl esclarecimiento de los ciclos biogeoqu\u00edmicos de la naturaleza es uno de los grandes desaf\u00edos cient\u00edficos de nuestro tiempo\u00bb, afirmaron los acad\u00e9micos; el estudio de estos ciclos \u00abexige la comprensi\u00f3n del complejo sistema de interacciones que sostiene la vida en la Tierra\u00bb (Bengtsson y Hammer 2001, p\u00e1g. xi; Marini-Bett\u00f2lo1994). Ambas series de preguntas, instrumentales en el desarrollo de la ciencia de la sostenibilidad como una disciplina integral (Odum 1977), atrajeron la atenci\u00f3n de Juan Pablo II (1991, p. 4).<\/p>\n<p>Otro conjunto de cuestiones destacadas por la PAS en el cambio de milenio, y que ser\u00e1n fundamentales para la formulaci\u00f3n de la <em>ecolog\u00eda integral<\/em>, es la necesidad de un acercamiento interdisciplinar al concepto de desarrollo sostenible (PAS 1999; Keilis-Boroky S\u00e1nchez-Sorondo 2000) y la centralidad de la educaci\u00f3n para hacer frente a los desaf\u00edos de la ciencia (PAS 2001). Para los acad\u00e9micos, tambi\u00e9n es esencial una visi\u00f3n hol\u00edstica de la educaci\u00f3n, \u00abpara ser conscientes de la interdependencia con el medio ambiente y el universo\u00bb y \u00abpara permitir la contribuci\u00f3n a la soluci\u00f3n de los graves problemas a los que se enfrenta la humanidad (pobreza, alimentaci\u00f3n, energ\u00eda y medio ambiente)\u00bb (PAS 2002, p\u00e1g. 291).<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s, Juan Pablo II se dirigi\u00f3 a los acad\u00e9micos para reconocer \u00ablos crecientes da\u00f1os causados por la civilizaci\u00f3n moderna a las personas, el medio ambiente, las condiciones clim\u00e1ticas y la agricultura\u00bb y, observando que algunos son antropog\u00e9nicos, argument\u00f3 que \u00abes responsabilidad del hombre limitar los riesgos para la creaci\u00f3n\u00bb (Juan Pablo II 1999, p\u00e1g. 2). Haci\u00e9ndose eco del inter\u00e9s de los cient\u00edficos, tambi\u00e9n propuso \u00abuna educaci\u00f3n en valores humanos y morales\u00bb e hizo un llamamiento a la conversi\u00f3n: \u00abUna profunda conversi\u00f3n personal en la relaci\u00f3n con los dem\u00e1s y con la naturaleza\u00bb que \u00abpermitir\u00e1 una conversi\u00f3n colectiva y una vida en armon\u00eda con la creaci\u00f3n\u00bb (Juan Pablo II 1999, p\u00e1g. 7).<\/p>\n<p>Tras la formulaci\u00f3n de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, las Naciones Unidas iniciaron el proceso de deliberaci\u00f3n que conducir\u00eda a la Agenda 2030 (UN 2015) y al establecimiento de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDG). Durante este per\u00edodo, los acad\u00e9micos centraron sus intereses en varios desaf\u00edos relacionados con la sostenibilidad, como la salud humana y el cambio global (2004), el medio ambiente y el agua (2005), la proliferaci\u00f3n nuclear (2010) y el cambio clim\u00e1tico (2011, 2015).<\/p>\n<p>Al igual que antes, la PAS se ocup\u00f3 de tres cuestiones interrelacionadas -el desarrollo econ\u00f3mico, el cambio biogeof\u00edsico mundial y las consecuencias de ambos para la salud humana y animal-se\u00f1alando que \u00abla actividad humana y el medio ambiente mundial se han vuelto inseparables\u00bb (PAS 2006, p\u00e1g. xv). El taller de 2005, titulado <em>El agua y el medio ambiente<\/em>, enmarc\u00f3 el debate t\u00e9cnico sobre la gesti\u00f3n del agua en una visi\u00f3n socioambiental amplia que conectaba cinco cuestiones relacionadas: La biodiversidad, la hidrolog\u00eda, el cambio clim\u00e1tico, las interacciones entre la tierra y la atm\u00f3sfera y la gesti\u00f3n de las cuencas hidrogr\u00e1ficas (Rodr\u00edguez-Iturbey S\u00e1nchez-Sorondo 2007).<\/p>\n<p>Durante el pontificado de Benedicto XVI, los acad\u00e9micos abordaron nuevamente el desaf\u00edo de la proliferaci\u00f3n de las armas nucleares teniendo en cuenta sus implicaciones para el desarrollo, la econom\u00eda, la energ\u00eda y el cambio clim\u00e1tico (PAS 2010, p. 15). Al a\u00f1o siguiente, un breve informe preparado por la PAS (2011) sobre el derretimiento de los glaciares de monta\u00f1a advirti\u00f3 de las implicaciones de este fen\u00f3meno para las poblaciones que dependen de estas reservas vitales para su supervivencia. El neologismo \u00abantropoceno\u00bb, acu\u00f1ado en 2002 por el acad\u00e9mico y premio Nobel Paul Crutzen, fue utilizado por primera vez en un documento eclesial (PAS 2006) asumiendo las conclusiones del IPCC, haci\u00e9ndose eco de su llamada de atenci\u00f3n sobre los efectos del cambio clim\u00e1tico y pidiendo una acci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>A petici\u00f3n de Francisco, en el per\u00edodo previo a la promulgaci\u00f3n de la carta enc\u00edclica <em>Laudato si&#8217;<\/em>, la PAS y la PASS (2014, 2015) estudiaron el problema de la exclusi\u00f3n social vinculando el desaf\u00edo de la pobreza y la marginaci\u00f3n al cambio clim\u00e1tico y el acceso a la energ\u00eda (PAS et al. 2015; S\u00e1nchez-Sorondo 2015; PCJP 2014). Jeffrey Sachs (2015), arquitecto de la Agenda 2030 y director de la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, enmarc\u00f3 el debate en el paradigma emergente de los ODS, subrayando la necesidad de un an\u00e1lisis \u00e9tico del desaf\u00edo de la sostenibilidad.<\/p>\n<p>De igual manera, en el taller <em>Humanidad Sostenible, Naturaleza Sostenible<\/em>(2014), los acad\u00e9micos tanto de la PAS como de la PASS reflexionaron sobre el paradigma de los sistemas socioambientales y el nuevo y emergente marco conceptual de los ODS. En su opini\u00f3n, las tres crisis interrelacionadas de la pobreza econ\u00f3mica, la exclusi\u00f3n social y la degradaci\u00f3n del medio ambiente no se resolver\u00e1n con instrumentos econ\u00f3micos e innovaci\u00f3n t\u00e9cnica a menos que haya tambi\u00e9n un compromiso \u00e9tico compartido y una acci\u00f3n pol\u00edtica coordinada (PAS y PASS 2014, p\u00e1g. 3; Archer y Donati 2008).<\/p>\n<p>Un a\u00f1o m\u00e1s tarde, justo antes de la promulgaci\u00f3n de Laudato si&#8217;, ambas academias abordaron conjuntamente la emergencia clim\u00e1tica en una declaraci\u00f3n (PAS y PASS 2015) preparada en el per\u00edodo previo a la COP21. El documento cita los \u00faltimos informes del IPCC y del Banco Mundial, proponiendo como soluci\u00f3n a las \u00abcrisis entrelazadas de la pobreza, la exclusi\u00f3n y el medio ambiente\u00bb una \u00abestrategia hol\u00edstica cooperativa\u00bb basada &#8211;como suger\u00eda la Declaraci\u00f3n final de R\u00edo+20 (2012) &#8212; en el tr\u00edpode del progreso econ\u00f3mico, la inclusi\u00f3n social y la sostenibilidad ambiental. Sin embargo, en comparaci\u00f3n con la Declaraci\u00f3n de R\u00edo+20, los cient\u00edficos mencionaron expl\u00edcitamente la necesidad de una \u00abrevoluci\u00f3n moral\u00bb o \u00abreorientaci\u00f3n de las actitudes\u00bb capaz de repercutir en el plano cultural. Junto con un amplio conjunto de reformas institucionales, pol\u00edticas, t\u00e9cnicas y financieras que permitir\u00edan reorientar nuestra civilizaci\u00f3n hacia los ODS, los cient\u00edficos hicieron hincapi\u00e9 en el papel que las tradiciones religiosas desempe\u00f1an en el tipo de transformaci\u00f3n cultural necesaria para hacer frente a la crisis de la sostenibilidad.<\/p>\n<p>Este resumen hist\u00f3rico muestra que, en los \u00faltimos 60 a\u00f1os, la PAS ha jugado un papel cu\u00e1druple en el \u00abreverdecimiento\u00bb de la Iglesia Cat\u00f3lica: sensibilizando sobre cuestiones socioambientales, promoviendo la alfabetizaci\u00f3n ecol\u00f3gica, fomentando la reflexi\u00f3n \u00e9tica y catalizando el di\u00e1logo interdisciplinar. En gran medida, el papel instrumental desempe\u00f1ado por la Academia ha sido posible gracias a su peculiar ubicaci\u00f3n y estructura institucional, as\u00ed como a su inter\u00e9s en el di\u00e1logo entre la ciencia y la religi\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>Conclusiones<\/strong><\/h2>\n<p>Seg\u00fan Christiana Z. Peppard, la cuesti\u00f3n, tanto para el Vaticano como para los acad\u00e9micos, \u00abno es si la ciencia y la religi\u00f3n pueden coexistir. La pregunta es c\u00f3mo el avance cient\u00edfico informa la interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica y el razonamiento \u00e9tico en un mundo de innumerables dependencias mutuas\u00bb (Peppard 2015, p. 37). Desde su refundaci\u00f3n en 1936, los acad\u00e9micos se han preocupado por estudiar los nuevos desaf\u00edos cient\u00edficos y t\u00e9cnicos, pero tambi\u00e9n por promover la reflexi\u00f3n \u00e9tica para orientar la pol\u00edtica y guiar el magisterio de la Iglesia.<\/p>\n<p>Dado el car\u00e1cter profundamente interdisciplinar de la ciencia de la sostenibilidad (Odum 1977; Rolston 2006; Thor\u00e9n y Persson 2013; Annan-Diab y Molinari 2017), los cient\u00edficos de la PAS &#8212; y, desde 1994, junto con los cient\u00edficos sociales de la PAS &#8212; se han convertido en socios en un di\u00e1logo significativo entre las ciencias naturales, las ciencias sociales, la filosof\u00eda y la teolog\u00eda. De hecho, la Academia ha funcionado extraoficialmente como el consejo cient\u00edfico de referencia para la Iglesia Cat\u00f3lica. No es de extra\u00f1ar que fuese la primera instituci\u00f3n eclesial que prestase una atenci\u00f3n cuidadosa y sostenida a los nuevos desaf\u00edos socioecol\u00f3gicos a los que se enfrenta la humanidad, transmitiendo las apremiantes cuestiones \u00e9ticas planteadas por los acad\u00e9micos a los pont\u00edfices y, a trav\u00e9s de su alcance mundial, a los pol\u00edticos, los l\u00edderes religiosos de otras tradiciones religiosas y la sociedad civil en su conjunto.<\/p>\n<p>Si, como afirma Elinor Ostrom, \u00abla diversidad institucional puede ser tan importante como la diversidad biol\u00f3gica para nuestra supervivencia a largo plazo\u00bb (Ostrom y otros, 1999, p\u00e1g. 278), podr\u00edamos argumentar que la diversidad institucional interna de una religi\u00f3n global como la cat\u00f3lica ha desempe\u00f1ado un papel clave y puede ser tan importante como el propio magisterio oficial para hacer frente al desaf\u00edo de la sostenibilidad, la mayor amenaza individual para nuestra supervivencia a largo plazo.<\/p>\n<p>Christopher D. Ives y Jeremy Kidwell afirman \u00abque, si bien hay mucho apoyo potencial para los valores humanos de la sostenibilidad dentro de las tradiciones religiosas, es esencial que la religi\u00f3n sea vista como un fen\u00f3meno institucional complejo, de m\u00faltiples escalas y multidimensional\u00bb (Ives y Kidwell 2019, p\u00e1g. 1355). Estos investigadores distinguen entre el individuo, la comunidad y la escala institucional formal. Los tres niveles interact\u00faan entre s\u00ed y son permeables al contexto sociocultural y ecol\u00f3gico en el que se insertan. Para Ives y Kidwell, la escala institucional formal incluye \u00abdeclaraciones p\u00fablicas de las principales religiones o denominaciones\u00bb, como <em>Laudato si&#8217;<\/em>; la escala comunitaria representa \u00ablas ense\u00f1anzas y puntos de vista de iglesias, templos o comunidades religiosas particulares\u00bb; y la escala individual \u00abson los valores que poseen los miembros individuales de estas comunidades, que pueden ser muy diversos y entrar en conflicto a veces con los valores propugnados en las otras escalas\u00bb (Ives y Kidwell 2019, p\u00e1g. 1358).<\/p>\n<p>Este esquema de tres capas es \u00fatil para entender c\u00f3mo los valores sociales, los conceptos \u00e9ticos y las percepciones teol\u00f3gicas se reciben, reinterpretan y transmiten dentro de las religiones a diferentes niveles. En su an\u00e1lisis de <em>Laudato si&#8217;<\/em>, la declaraci\u00f3n cat\u00f3lica m\u00e1s autorizada sobre ecolog\u00eda hasta la fecha, Kevin O&#8217;Brien concluye: \u00abA partir de la enc\u00edclica, las \u00e9ticas ecol\u00f3gicas cristianas pueden aprender la importancia de identificar las escalas espaciales y temporales en t\u00e9rminos morales y la utilidad de los niveles jer\u00e1rquicos que distinguen entre las preocupaciones locales, comunitarias y mundiales\u00bb (O&#8217;Brien 2019). Sin embargo, respecto a la sostenibilidad, no s\u00f3lo los especialistas en \u00e9tica pueden aprender acerca de la centralidad del pensamiento multiescalar y de las organizaciones jer\u00e1rquicas. A fin de entablar un di\u00e1logo interdisciplinar y cooperar, los te\u00f3logos, fil\u00f3sofos, historiadores, economistas y encargados de la formulaci\u00f3n de pol\u00edticas tambi\u00e9n pueden aprender de de esta experiencia. Como dice Nathan Schneider, la cooperaci\u00f3n es \u00aborganizaci\u00f3n en profundidad\u00bb (Schneider 2019, p\u00e1g. 146).<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n de si el principio de subsidiariedad ha desempe\u00f1ado un papel importante en el desarrollo institucional de la Iglesia y en el surgimiento de un campo de juego interdisciplinar, y una \u00abperspectiva multiescalar\u00bb (O&#8217;Brien 2008) sobre cuestiones ambientales, sigue abierta. Sin embargo, hay pruebas suficientes para sostener que las instituciones intermedias eclesiales, como la PAS (y tambi\u00e9n, en menor medida, Caritas Internationalis, la Academia Pontificia para la Vida, el Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz y la Academia Pontificia de las Ciencias Sociales), deben considerarse instituciones epist\u00e9micas o leg\u00edtimas \u00abcomunidades de discurso\u00bb (Shiffman 2019, p\u00e1g. 92) dentro de la estructura de la Iglesia y, por lo tanto, actores relevantes, no magistrales, en la jerarqu\u00eda eclesial.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n cabe se\u00f1alar la interacci\u00f3n entre la PAS, una \u00abinstituci\u00f3n epist\u00e9mica\u00bb basada en la igualdad y el di\u00e1logo que \u00abasimila la investigaci\u00f3n cient\u00edfica y t\u00e9cnica b\u00e1sica y la aplica a problemas jur\u00eddicos o pol\u00edticos espec\u00edficos\u00bb (Meyer 2013, p\u00e1g. 17), y el Vaticano, una instituci\u00f3n jer\u00e1rquica basada en la tradici\u00f3n y la autoridad que promulga Magisterio oficial y ofrece directrices morales. La interacci\u00f3n asim\u00e9trica entre ambas instituciones requiere una investigaci\u00f3n m\u00e1s a fondo, ya que podr\u00eda arrojar luz sobre la forma en que otros actores en el \u00e1mbito del medio ambiente pueden participar en procesos deliberativos. Si, como sostiene Johnston, \u00aben definitiva la sostenibilidad no es un objetivo o un punto final, sino algo m\u00e1s cercano a un proceso de discernimiento comunitario, y una estrategia para comprometerse con otros que no comparten los mismos valores o la misma visi\u00f3n del futuro\u00bb (Johnston\u00a0 2013, p\u00e1g. 5), entonces la larga historia del compromiso con diferentes ciencias, filosof\u00edas y tradiciones \u00e9ticas en la PAS se convierte en un estudio de caso paradigm\u00e1tico en el proceso de discernimiento global estimulado por la Agenda 2030.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n coordinada entre movimientos religiosos y seculares medioambientales sigue siendo poco frecuente. El intercambio de informaci\u00f3n est\u00e1 muy difundido entre estos dos grupos, pero los v\u00ednculos entre las organizaciones y las estrategias coordinadas de promoci\u00f3n no son la norma (Ellingson et al. 2012). A la luz de estas dificultades, la historia de la PAS muestra que los muy diferentes antecedentes espirituales y acad\u00e9micos de los acad\u00e9micos no han sido un obst\u00e1culo, sino m\u00e1s bien un catalizador para el discernimiento comunitario, el razonamiento \u00e9tico, la investigaci\u00f3n interdisciplinar y, en menor medida, la incidencia pol\u00edtica. La lecci\u00f3n aprendida del di\u00e1logo hist\u00f3rico entre la PAS y el Vaticano indica que los marcos institucionales son importantes y pueden conducir a fruct\u00edferos procesos comunitarios de discernimiento y colaboraci\u00f3n. Se trata de una forma de proceder que podr\u00eda ampliarse para \u00abfortalecer los medios de aplicaci\u00f3n y revitalizar la asociaci\u00f3n mundial para el desarrollo sostenible\u00bb (ODS17).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>(Almond et al. 2003) Almond, Gabriel A., R. Scott Appleby, and Emmanuel Sivan. 2003. Strong Religion: The Rise of Fundamentalisms Around the World. Chicago: University of Chicago Press.<\/p>\n<p>(Annan-Diab and Molinari 2017) Annan-Diab, Fatima, and Carolina Molinari. 2017. Interdisciplinarity: Practical approach to advancing education for sustainability and for the Sustainable Development Goals. The International Journal of Management Education 15\/2: 73-83. https:\/\/doi.org\/10.1016\/j.ijme.2017.03.006<\/p>\n<p>(Archer and Donati 2008) Archer, Margaret S., and Pierpaolo Donati, eds. 2008. Pursuing the Common Good: How Solidarity and Subsidiarity Can Work Together. 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En este reciente desarrollo hist\u00f3rico, la investigaci\u00f3n acad\u00e9mica ha prestado especial atenci\u00f3n a la forma en que las diferentes corrientes eco-teol\u00f3gicas, los desarrollos culturales &#8230; <a title=\"Sostenibilidad, la Academia Pontificia de las Ciencias y el giro ecol\u00f3gico de la Iglesia Cat\u00f3lica\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=5513\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Sostenibilidad, la Academia Pontificia de las Ciencias y el giro ecol\u00f3gico de la Iglesia Cat\u00f3lica\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":5519,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[142],"tags":[857,854,130,860,851,541,792],"class_list":["post-5513","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-tecnologia-y-sociedad","tag-dsi","tag-ecojusticia","tag-ecologia","tag-laudato-si","tag-medio-ambiente","tag-onu","tag-papa-francisco"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5513","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5513"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5513\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5585,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5513\/revisions\/5585"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/5519"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5513"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5513"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5513"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}