{"id":5460,"date":"2020-10-28T07:00:29","date_gmt":"2020-10-28T06:00:29","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=5460"},"modified":"2020-10-27T10:57:55","modified_gmt":"2020-10-27T09:57:55","slug":"la-teologia-ante-la-pandemia-tiempo-favorable-de-salvacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=5460","title":{"rendered":"La teolog\u00eda ante la pandemia: \u00ab\u00bftiempo favorable de salvaci\u00f3n?\u00bb"},"content":{"rendered":"<p><strong>(Por \u00c1ngel Cordovilla)\u00a0<\/strong><strong>\u00bfQu\u00e9 puede decir la teolog\u00eda en esta situaci\u00f3n de pandemia que padecemos? Y \u00bfqu\u00e9 le dice la situaci\u00f3n de excepcionalidad que estamos viviendo a la experiencia cristiana y a la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica? Pasado ya un tiempo desde el inicio de la pandemia del COVID-19, en el que hemos vivido meses de aislamiento y reclusi\u00f3n, \u00bfqu\u00e9 podemos aprender de todo esto para la vida desde una perspectiva teol\u00f3gica y cristiana?<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hasta ahora, no me hab\u00eda atrevido a hacer una interpretaci\u00f3n de esta situaci\u00f3n, ya que sent\u00eda que era necesario, o al menos era mejor, dejar que la propia realidad nos hablara en toda su dureza y desnudez. Algunas opiniones que he le\u00eddo, aunque he intentado que hasta ahora fueran las m\u00ednimas, me han dado la impresi\u00f3n de que han sido un poco precipitadas. La raz\u00f3n humana es admirable en su capacidad de acoger lo que nos viene encima y de interpretarlo para as\u00ed otorgarle un significado y, m\u00e1s a\u00fan, un sentido. Sin embargo, a veces, esta raz\u00f3n tiende a apoderarse de la realidad con demasiada premura para evitar as\u00ed ser golpeada por ella y de esta forma ser llevada m\u00e1s all\u00e1 del horizonte en el que estaba instalada. Por eso, a veces, es preferible dejar que la realidad nos golpee y nos ense\u00f1e, nos hable sin filtros, sin aventurarnos apresuradamente a hacer interpretaciones que nos limiten el contacto real con la realidad.<\/p>\n<p>Durante las primeras semanas de confinamiento probablemente nos hemos sentido desorientados y sobrepasados, con la congoja de ver c\u00f3mo los n\u00fameros de fallecidos y afectados por el virus iba creciendo de forma acelerada. Rara ha sido la persona que en su entorno cercano no se ha visto afectada de una forma u otra por la pandemia. Hemos pasado por una constante fluctuaci\u00f3n de estados de \u00e1nimo que no nos permit\u00eda vivir con una cierta y sana normalidad el d\u00eda a d\u00eda, a quienes no hemos estado en la primera l\u00ednea de su combate o en actividades esenciales. Durante este tiempo hemos vivido dos grandes tentaciones. Bien dejarnos llevar por la inmediatez del momento, sucumbiendo al golpe de las cifras, de la situaci\u00f3n de personas cercanas, del ambiente de excepcionalidad que nos domina; bien buscar una \u201csobre interpretaci\u00f3n\u201d de la situaci\u00f3n que vivimos desde diferentes teor\u00edas apocal\u00edpticas, providencialistas, revolucionarias, o del tipo que sea para dejar de aprender realmente de la situaci\u00f3n que nos ha tocado vivir.<\/p>\n<p>A lo largo de este tiempo he ido acompa\u00f1ando a los alumnos de primero de teolog\u00eda de la <a href=\"https:\/\/www.comillas.edu\/teologia\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Facultad de Teolog\u00eda de la Universidad Pontificia Comillas<\/a> no solo como profesor de una asignatura, sino como tutor del curso. Adem\u00e1s de pautas y consejos concretos para el camino del aprendizaje de la teolog\u00eda trinitaria en una situaci\u00f3n excepcional como esta, al final les ofrec\u00ed una breve reflexi\u00f3n en siete puntos que forman el esquema de lo que aqu\u00ed ahora ofrezco a un grupo de destinatarios m\u00e1s amplio. Estas reflexiones nacieron desde la necesidad particular de decir una palabra desde la teolog\u00eda que acompa\u00f1ara el d\u00eda a d\u00eda de estos alumnos. Espero que ahora sean de ayuda, al menos, para acoger y pensar la realidad que nos est\u00e1 tocando vivir desde un punto de vista teol\u00f3gico y cristiano. No tengo la pretensi\u00f3n de decirlo todo, ni de tener raz\u00f3n, son simplemente algunas reflexiones teol\u00f3gicas personales desde la pandemia. Muchas veces los te\u00f3logos nos sentimos increpados porque nos dicen que no tenemos una palabra que decir ante la situaci\u00f3n concreta de la vida. No es as\u00ed. La teolog\u00eda acoge la realidad que padecemos como experiencia humana singular y palabra de Dios oportuna para convertir toda situaci\u00f3n, por dram\u00e1tica que sea, en un \u00abtiempo favorable de salvaci\u00f3n\u00bb (cfr. 2Cor 6,2).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><em>El hombre vulnerable<\/em><\/h2>\n<p>La primera lecci\u00f3n que hemos aprendido en este tiempo es que el ser humano es un ser vulnerable. La fragilidad y la muerte forman parte de la condici\u00f3n humana. No es lo \u00fanico, pero s\u00ed una dimensi\u00f3n esencial que no podemos dejar de lado u olvidar. Desde el admirable progreso t\u00e9cnico y los diferentes avances en el mundo de la biolog\u00eda, de la medicina, de la f\u00edsica y de la tecnolog\u00eda nos parec\u00eda que la humanidad, superada la \u00e9poca de las guerras, pestes, enfermedades, estaba alcanzando una nueva fase de desarrollo donde se le pon\u00eda en el horizonte la conquista de la inmortalidad. De la fase evolutiva del <em>homo sapiens\u00a0<\/em>parec\u00eda que est\u00e1bamos entrando en el camino del <em>homo deus<\/em>. De repente, en un abrir y cerrar de ojos, nos hemos percatado de nuestra condici\u00f3n contingente de criaturas finitas, d\u00e9biles y vulnerables. Esta realidad no debe inducirnos a caer en un pesimismo tr\u00e1gico, sino abrazar el realismo como base fundamental para todo proyecto humano. En un sentido ser vulnerable no es sin\u00f3nimo de debilidad, al menos en una forma extrema, sino la constataci\u00f3n de que no somos intocables. Estamos expuestos a la realidad y esta nos afecta. El viejo anhelo de la virtud de la <em>apatheia\u00a0<\/em>de la filosof\u00eda estoica puede ser entendido en un sentido moral, desde la b\u00fasqueda de una existencia que posee el dominio sobre s\u00ed ante las adversidades, pero nunca desde un significado metaf\u00edsico como si el ser humano estuviera m\u00e1s all\u00e1 de la temporalidad y la historicidad de la existencia. Somos mundo y estamos sujetos a que la realidad en sus avatares y circunstancias nos golpee y nos afecte profundamente.<\/p>\n<p>La muerte no es un simple problema t\u00e9cnico, como escrib\u00eda Yuval Harari en un art\u00edculo, en mi opini\u00f3n imp\u00fadico, publicado el domingo 26 de abril por <em>El Confidencial<\/em>, alejado de la real experiencia humana, no s\u00e9 si para justificar la tesis fundamental de sus libros. La muerte es un profundo hecho humano que hay que saber vivir cuando esta llega en el ejercicio de la libertad e integrar en nuestra vida cotidiana. C\u00f3mo nos comportamos ante ella, nos hace humanos, tal y como ha mostrado el proceso mismo de hominizaci\u00f3n y el salto cualitativo que los seres humanos hemos dado cuando hemos mostrado el cuidado y la memoria (culto) de los difuntos. Ese mismo domingo Olegario Gonz\u00e1lez de Cardedal publicaba en La Tercera del peri\u00f3dico ABC una reflexi\u00f3n en torno a la muerte con toda densidad humana y teol\u00f3gica que contrastaba radicalmente con el autor anteriormente mencionado. No hace falta situarse intelectualmente a favor de uno u otro para percibir o echar en falta la conexi\u00f3n de las ideas expuestas con la real experiencia humana.<a href=\"https:\/\/www.vidanuevadigital.com\/suscripciones\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-5463\" src=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2020\/10\/Captura-de-pantalla-2020-10-21-a-las-17.26.56-300x65.png\" alt=\"\" width=\"415\" height=\"90\" srcset=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2020\/10\/Captura-de-pantalla-2020-10-21-a-las-17.26.56-300x65.png 300w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2020\/10\/Captura-de-pantalla-2020-10-21-a-las-17.26.56.png 681w\" sizes=\"auto, (max-width: 415px) 100vw, 415px\" \/><\/a><\/p>\n<p>La vulnerabilidad no es una etapa accidental de la historia humana o una condici\u00f3n concreta de unos cuantos seres humanos castigados por una situaci\u00f3n desfavorable o una estructura social injusta, al menos no solo, sino una dimensi\u00f3n constitutiva de la existencia vinculada a su esencial condici\u00f3n hist\u00f3rica y temporal. Pero a la vez y de forma inmediata hay que decir que el cristianismo no necesita un ser humano apocado o hundido por el peso de la vida y la existencia, menos a\u00fan un hombre acongojado por la muerte, para ofrecerle a Cristo como propuesta de vida y de sentido. En \u00e9l rige una ley que ya es cl\u00e1sica: a mayor consistencia de la realidad humana en su plenitud de vida, libertad, raz\u00f3n, deseo, conciencia, amor, gozo mayor es la oferta de gracia y salvaci\u00f3n que se le da y se le ofrece. Si la fe cristiana realiza este di\u00e1logo de salvaci\u00f3n teniendo en cuenta esta vulnerabilidad constitutiva es para no realizarla en el vac\u00edo o en un idealismo inexistente, sino desde la situaci\u00f3n hist\u00f3rica y concreta en la que viven los seres humanos, tantas veces amenazados por realidades que manifiestan su fragilidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><em>El mundo es un pa\u00f1uelo<\/em><\/h2>\n<p>En segundo lugar, esta pandemia nos ha mostrado que <em>el mundo es un pa\u00f1uelo<\/em>. El fen\u00f3meno de la globalizaci\u00f3n nos era cada vez m\u00e1s evidente en el \u00e1mbito de la econom\u00eda, las comunicaciones, las relaciones, etc. La pandemia nos ha mostrado c\u00f3mo todo el mundo est\u00e1 conectado. Un estornudo en la regi\u00f3n de Wuhan hace que se constipe un tercio del mundo y que pr\u00e1cticamente la mitad de la poblaci\u00f3n mundial tenga que estar confinada, padeciendo as\u00ed una recesi\u00f3n econ\u00f3mica como no se hab\u00eda vivido desde las dos guerras mundiales. Esta constataci\u00f3n nos obliga a ser conscientes de nuestra responsabilidad personal, pues en realidad no hay ninguna acci\u00f3n privada o individual que no tenga repercusi\u00f3n en el conjunto de la sociedad. Para bien y para mal, la acci\u00f3n de uno repercute en la totalidad. Por lo tanto, si no somos capaces de dar una respuesta global a la crisis que nos afecta, nadie, ni ninguna parte del mundo puede estar y sentirse realmente a salvo. La pandemia nos ha ense\u00f1ado que debemos reconocernos responsables del destino de todos y cada uno de los habitantes del planeta.<\/p>\n<p>Esta relaci\u00f3n global que hace el mundo tan cercano al estar radicalmente interconectado tiene repercusiones positivas y negativas. La comunidad cient\u00edfica del mundo entero comparte de forma casi inmediata los peque\u00f1os avances que se van logrando para contener el virus y esperemos que pronto tambi\u00e9n para dominarlo. Tenemos un conocimiento casi inmediato de lo que puede ocurrir en cualquier rinc\u00f3n del mundo haciendo que podamos convertirnos inmediatamente en sus pr\u00f3jimos. La globalizaci\u00f3n permite un ejercicio de la solidaridad tambi\u00e9n global, saliendo m\u00e1s all\u00e1 de los estrechos l\u00edmites de nuestro pueblo, nuestra regi\u00f3n, nuestro pa\u00eds, nuestro continente. Nunca ha sido tan verdad que somos ciudadanos del mundo, siendo conscientes de que pertenecemos a una \u00fanica humanidad. Pero tambi\u00e9n esta globalizaci\u00f3n tiene sus sombras. La extensi\u00f3n del virus ha sido tan r\u00e1pida porque nunca hasta ahora hab\u00eda habido un desplazamiento tan constante y masivo de personas en todo el mundo. Las repercusiones econ\u00f3micas de lo que acontece en una regi\u00f3n del mundo tiene una influencia directa en otras regiones, generando grandes bolsas de paro y pobreza que, a partir de ahora, desgraciadamente, vamos a ver crecer porque despu\u00e9s de la crisis sanitaria viene la crisis econ\u00f3mica y social que ya estamos viviendo. Sin retroceder en esta conciencia global, quiz\u00e1 esta pandemia nos ayude a replantear una econom\u00eda de proximidad, m\u00e1s cercana y autosuficiente, que sea capaz de resistir mejor a los vaivenes producidos en otras regiones de la tierra. Y esto no por una b\u00fasqueda de una so\u00f1ada autarqu\u00eda nacionalista, sino por responsabilidad con el entorno social en el que vivimos. Cada regi\u00f3n del mundo debe tener la capacidad de ser autosuficiente y autogestionaria en los bienes fundamentales para el sostenimiento de la vida, porque adem\u00e1s de garantizar la sostenibilidad del planeta significar\u00eda un desarrollo digno para cada una de las regiones.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><em>La nostalgia de las peque\u00f1as cosas<\/em><\/h2>\n<p>En tercer lugar, durante todo este tiempo hemos sentido una <em>nostalgia de las peque\u00f1as cosas<\/em>. La vida humana no se teje por grandes programas o proyectos. Estos desde luego son necesarios para ofrecernos marcos u horizontes de sentido que van ayud\u00e1ndonos a vivir. Pero el d\u00eda a d\u00eda de nuestra vida est\u00e1 hecho de peque\u00f1as cosas que solo echamos de menos y valoramos cuando nos faltan. Un abrazo acogedor de un amigo; un beso cari\u00f1oso de una persona amada; una mesa compartida por la familia; unas ca\u00f1as distendidas con los amigos al terminar el trabajo; una cercan\u00eda inspiradora de compa\u00f1eros de trabajo; un paseo o una carrera liberadora por el monte; una clase, aunque sea aburrida, pero presencial, con contacto visual y atm\u00f3sfera personal; una eucarist\u00eda con la presencia f\u00edsica y espiritual del pueblo de Dios donde se come y bebe el cuerpo y la sangre de Cristo\u2026 Todo esto y muchas m\u00e1s cosas forman nuestro d\u00eda a d\u00eda, aliment\u00e1ndonos y d\u00e1ndonos las fuerzas necesarias para vivir, a pesar de que a veces por ser algo cotidiano o rutinario no le d\u00e1bamos la importancia suficiente. La vida est\u00e1 tejida por estas peque\u00f1as cosas que sumadas es lo que hace realmente que esta pueda ser vivida de forma humana.<\/p>\n<p>Unido a esto, este tiempo de clausura obligada nos ha dado la oportunidad de realizar una mirada especial hacia nuestra corporalidad. El ser humano no tiene un cuerpo como una especie de carcasa que es necesaria para sostener las dimensiones esenciales de su ser. El hombre es cuerpo, siendo la corporalidad una de las dimensiones constitutivas de su esencia y su existencia. La distancia social obligada como forma de (no)relacionarnos con los dem\u00e1s nos ha mostrado lo necesario que es el contacto f\u00edsico y el encuentro personal. En una \u00e9poca donde se han desarrollado sobremanera las relaciones a trav\u00e9s de las \u201credes sociales\u201d, donde ha crecido lo virtual, dando gracias por el servicio que nos ha hecho como mal menor, a\u00f1oramos y necesitamos el contacto real con la realidad y con las personas a trav\u00e9s del cuerpo. Desde este punto de vista antropol\u00f3gico fundamental puedo entender el deseo encendido que tambi\u00e9n hemos sentido por la carencia de la vida sacramental donde lo f\u00edsico y lo corporal tiene un puesto fundamental, adem\u00e1s de otras razones eclesiales y teol\u00f3gicas a las que me referir\u00e9 m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><em>Los santos y h\u00e9roes de al lado<\/em><\/h2>\n<p>En cuarto lugar, todos hemos sido <em>testigos de los santos y h\u00e9roes de al lado<\/em>, tal y como ha dicho el Papa Francisco. M\u00e1s all\u00e1 de las acciones de los gobiernos y autoridades competentes, que deber\u00e1n ser juzgadas por los ciudadanos y la sociedad cuando pase el momento m\u00e1s crudo de la pandemia, la sociedad y ante todo las personas, de carne y hueso, con nombre y apellidos, han respondido con responsabilidad, solidaridad y generosidad; algunos aun a riesgo de la propia vida. Durante todos estos d\u00edas hemos salido a la 8 de la tarde a los balcones y ventanas para agradecer con nuestros aplausos a estos h\u00e9roes an\u00f3nimos que han velado y cuidado de los contagiados y de los enfermos; a aquellos que han continuado trabajando en labores que nos parec\u00edan sencillas, casi despreciables, pero que se han revelado como esenciales en nuestra vida. Cu\u00e1ntos gestos y acciones de solidaridad callada pero efectiva se han vivido en estos d\u00edas que nos recuerda la masa buena de la que estamos hechos los seres humanos: donaciones, colectas, servicios gratuitos, solidaridad vecinal, atenci\u00f3n a los m\u00e1s desvalidos\u2026 Todo ello sumado muestra un tapiz realmente reconfortante de la inmensa mayor\u00eda de la sociedad que no empa\u00f1a las acciones y actitudes de los aprovechados de siempre que quieren beneficiarse de la desgracia e indefensi\u00f3n general.<\/p>\n<p>Es verdad que hablamos de heroicidad y santidad, pero realmente la mayor\u00eda de las acciones entrar\u00edan dentro del sentido del deber. Estos h\u00e9roes cotidianos cuando se les pregunta no dejan de contestar que ellos no son h\u00e9roes, sino que sencillamente est\u00e1n cumpliendo con su deber. Despu\u00e9s de este tiempo tendremos que preguntarnos qu\u00e9 ha pasado en la sociedad desde un punto de vista moral para que la acci\u00f3n que nace del sentido del deber y la responsabilidad sea visto como un acto heroico. Dec\u00eda el otro d\u00eda una periodista que cuando el sentido com\u00fan parece algo excepcional es que la sociedad se ha radicalizado en los extremos. Esto que puede ser dicho de la vida pol\u00edtica y social es extrapolable perfectamente a la vida moral. No obstante, dicho esto, es bueno reconocer a tantos h\u00e9roes y santos de al lado, de la m\u00edstica de la vida cotidiana que, al ofrecer su tiempo, dinero, conocimiento, pericia, en definitiva, sus personas por la salud de los otros nos han otorgado luz y esperanza en la vida humana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><em>Palabra desde el silencio <\/em><\/h2>\n<p>En quinto lugar, este tiempo nos ha ayudado a comprender la fecundidad del silencio para la palabra. Necesitamos palabras, pero nacidas desde el silencio fecundo que es fuente y origen de estas. El confinamiento nos ha impuesto un silencio obligado en la vida diaria y especialmente en la misi\u00f3n de la Iglesia en el anuncio del evangelio y en la transmisi\u00f3n de la fe. Hay palabras que son pura verborrea que, m\u00e1s que alentarnos e iluminarnos en situaciones como estas, nos dejan apesadumbrados y aturdidos. Todos las hemos sufrido. Cuando en este tiempo quienes solemos predicar a los dem\u00e1s hemos tenido que guardar silencio y escuchar a otros, nos hemos dado cuenta de la fuerza que tiene la palabra cuando es concreta, precisa y verdadera; y lo vana que se vuelve cuando es una pura logomaquia. En este orden fue sobrecogedora la oraci\u00f3n del papa Francisco en una plaza de San Pedro vac\u00eda ante el Sant\u00edsimo y ante el mundo entero, gracias a los medios de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En este elogio de la palabra nacida del silencio, como dec\u00eda Ignacio de Antioqu\u00eda, es oportuno ofrecer una reflexi\u00f3n en torno al \u00abayuno eucar\u00edstico\u00bb que nos ha tocado vivir. Ha sido como un prolongado Viernes Santo donde hemos vivido desde la luz de la palabra y la sombra de la cruz. Nuestra oraci\u00f3n se ha vuelto m\u00e1s intercesora que nunca, pidiendo la salvaci\u00f3n y la salud de aquellos que se encontraban en una situaci\u00f3n m\u00e1s delicada y encomendando a la vida de Dios a los que han muerto. Me ha sorprendido mucho el nerviosismo que se ha desencadenado en algunos ambientes eclesiales, hasta el punto de querer ver en esta situaci\u00f3n excepcional una especie de \u201cprotestantizaci\u00f3n\u201d de la Iglesia, una enmienda a la ra\u00edz sacramental de la vida cristiana. Quiero pensar que todo ello ha sido fruto de la situaci\u00f3n de confinamiento y falta de aire y respiro necesario. Querer hacer categor\u00eda teol\u00f3gica de una situaci\u00f3n excepcional est\u00e1 fuera de lugar, tanto para acusar a los pastores que han decidido por motivos de salud suprimir las eucarist\u00edas con pueblo siguiendo las directrices de las autoridades competentes, pensando que la vida de la Iglesia estaba al borde del abismo por renegar de sus estructuras fundamentales, como pretender que esta situaci\u00f3n excepcional se instale en una \u00abnueva normalidad\u00bb yendo m\u00e1s all\u00e1 de una Iglesia eucar\u00edstica donde una de sus estructuras esenciales es la comuni\u00f3n jer\u00e1rquica.<\/p>\n<p>Hay que volver a recordar la expresi\u00f3n de Henri de Lubac desde donde resum\u00eda la doctrina de la relaci\u00f3n entre Iglesia y eucarist\u00eda en la teolog\u00eda patr\u00edstica: La eucarist\u00eda hace la Iglesia y la Iglesia hace la eucarist\u00eda. Esta es la verdad fundamental, pero porque hayamos tenido que vivir esta relaci\u00f3n durante dos meses de una forma casi invisible, al menos desde una eclesiolog\u00eda sociol\u00f3gica, no hay que sacar conclusiones exageradas. La entrega del Se\u00f1or que celebramos en la eucarist\u00eda ha seguido siendo fuente y fundamento de la vida de la Iglesia. Volveremos a la celebraci\u00f3n diaria y normalizada de la eucarist\u00eda, pero ser\u00eda bueno que este \u00abayuno eucar\u00edstico\u00bb forzado nos ayude a valorar y cuidar mucho m\u00e1s esta celebraci\u00f3n y a comprender que no es la \u00fanica actividad de la Iglesia, sino su culmen y fuente. No entiendo la obsesi\u00f3n por aparecer en los medios celebrando la eucarist\u00eda para llegar as\u00ed a la vida espiritual de los fieles. A parte de que esto estaba ya asegurado por los medios de comunicaci\u00f3n generalista, quiz\u00e1 hemos perdido la oportunidad para aprovechar otros caminos que de manera ordinaria tiene la Iglesia para alimentar la vida de los fieles: la oraci\u00f3n confiada a Dios; la escucha de la palabra y el amor al pr\u00f3jimo. Claro que ellos alcanzan su plenitud en la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00eda y tienen en ella su fuente, pero la Iglesia durante este tiempo no ha dejado de vincularse al Se\u00f1or a trav\u00e9s de este sacramento, aunque lo haya tenido que hacer de una forma excepcional y extra\u00f1a (para la inmensa mayor\u00eda de los presb\u00edteros y de los fieles).<\/p>\n<p>En mi opini\u00f3n, en este debate a trav\u00e9s de las redes sociales, se han sacado las cosas de quicio. Hasta el punto de que, por mi parte, tom\u00e9 la decisi\u00f3n tambi\u00e9n de ayunar de informaci\u00f3n religiosa a trav\u00e9s de las conocidas p\u00e1ginas de internet. De la misma manera que decid\u00ed poner un cierto l\u00edmite a la informaci\u00f3n general a lo largo del d\u00eda para no sucumbir al aturdimiento, alejarme algunas semanas de la informaci\u00f3n religiosa ha oxigenado mi cerebro. Puede que yo tambi\u00e9n caiga en ello, pero creo que tenemos una cierta \u201cincontinencia verbal\u201d que mancilla el poder de la palabra. No entiendo a los nuevos \u201cdirectores espirituales\u201d que a trav\u00e9s de los medios de comunicaci\u00f3n necesitan llenar todos nuestros d\u00edas con pl\u00e1ticas y homil\u00edas piadosas. La necesidad de estar constantemente expuestos en la red, en los medios, retransmitiendo las misas, los rosarios, la oraci\u00f3n\u2026, entiendo que a algunas personas esto les haya servido de gran ayuda, pero no creo que sea el aut\u00e9ntico camino de acompa\u00f1amiento y crecimiento en la vida cristiana, as\u00ed como la forma de presencia. Creo que necesitamos m\u00e1s vida interior, formativa y espiritual; m\u00e1s trabajo de cada persona hacia dentro de s\u00ed mismo. En situaciones as\u00ed, adem\u00e1s del acompa\u00f1amiento sincero, cercano, humilde, sin alharacas, es momento para crecer en interioridad y capacidad de trascendencia para que desde aqu\u00ed pueda nacer una palabra verdadera.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><em>La verdad de lo esencial y lo esencial de la verdad<\/em><\/h2>\n<p>En sexto lugar, con un peque\u00f1o juego de palabras creo que podemos decir que este tiempo nos ha ayudado a valorar <em>la verdad de lo esencial\u00a0<\/em>y a su vez a redescubrir lo <em>esencial de la verdad<\/em>. Ante una situaci\u00f3n l\u00edmite se manifiesta qu\u00e9 es lo realmente esencial y aquello que no es m\u00e1s que superficial y superfluo. Cu\u00e1ntas cosas, tareas, actividades, profesiones estaban sobrevaloradas en un mundo que viv\u00eda en una especie de burbuja y de repente hemos tenido que reducirnos a la actividad esencial. Nos hemos dado cuenta de la importancia que tienen algunos trabajos para nuestra supervivencia que consider\u00e1bamos humildes y que pr\u00e1cticamente despreci\u00e1bamos (cajeros, trasportistas, repartidores, agricultores, soldados, polic\u00edas, trabajadores sociales\u2026), y lo inflados o sobrevalorados que estaban otros y que en una situaci\u00f3n como esta no se pueden sostener. No digamos ya el trabajo de los profesionales de la sanidad que nos han mostrado la fuerza que tiene una profesi\u00f3n vocacionada al servicio de la persona y la sociedad. Incluyendo a los investigadores y cient\u00edficos que, sin tener un lugar relevante en este mundo de la moda y el espect\u00e1culo, de los presentadores televisivos y los \u201cinfluyentes\u201d, son y ser\u00e1n decisivos en la gesti\u00f3n sanitaria, econ\u00f3mica y social de la crisis provocada por el Covid-19. Ojal\u00e1 cuando volvamos a la normalidad no olvidemos esto y que haya una m\u00e1s justa proporci\u00f3n entre ambos mundos. No pueden ser central por atenci\u00f3n, influencia y dinero profesiones y trabajos que en realidad en el momento decisivo no sirven para nada, frente a aquellas que literalmente nos salvan y son esenciales para vivir en los momentos de mayor peligro.<\/p>\n<p>Suele decirse que estos trabajos y profesiones se valoran as\u00ed por la riqueza que generan a su alrededor, pero es llamativo c\u00f3mo en cuanto hay un percance donde esta econom\u00eda se pone en juego, no hay una estructura real y financiera que la sostenga porque los sueldos y las ganancias no est\u00e1n ajustados a la realidad, sino sujetos a un mundo virtual y ficticio, a una representaci\u00f3n que en cuanto vienen mal dadas se termina. En el alto mundo de la cultura, del cine, del espect\u00e1culo, de la televisi\u00f3n y del deporte profesional hay un dopaje econ\u00f3mico que no se corresponde con la verdadera funci\u00f3n que desempe\u00f1an en la sociedad. En cuanto ha ca\u00eddo el negocio de la publicidad autoinducida y las subvenciones del Estado, se han revelado como trabajos insostenibles econ\u00f3micamente para el cometido que realizan. Un dopaje, por cierto, que podr\u00edamos extrapolar a la estructura de un gobierno con ministerios, directores y subdirectores generales que no tienen una funci\u00f3n real en la sociedad o cuyas competencias se pisan unas a otras. La sanidad, la educaci\u00f3n, la cultura, la alimentaci\u00f3n, los transportes, la generaci\u00f3n y distribuci\u00f3n de los bienes primarios, etc. han aflorado en su necesidad esencial frente a tantas actividades que en tiempos de bonanza se soportan, pero en momentos de necesidad se vuelven in\u00fatiles y superfluas o al menos se muestran con un reconocimiento excesivo en t\u00e9rminos sociales y econ\u00f3micos.<\/p>\n<p>Unido a este valor de lo esencial, est\u00e1 lo esencial de la verdad. Sin ella no podemos ir adelante. Es un t\u00f3pico atribuido al dramaturgo griego Esquilo la afirmaci\u00f3n de que la verdad es la primera v\u00edctima de la guerra. No estamos en guerra, la pandemia es otra cosa, pero para vivir en libertad necesitamos la verdad. Los nuevos medios de comunicaci\u00f3n permiten una informaci\u00f3n r\u00e1pida y eficiente, pero tambi\u00e9n es un caldo de cultivo para la desinformaci\u00f3n y la mentira. La verdad siempre acaba por salir a la luz, pero mientras tanto es necesario que permanezcamos relacionados con la realidad, que tengamos experiencia directa con lo que ocurre a nuestro alrededor para no dejarnos atrapar por relatos ilusorios o informaciones falsas. En estos tiempos hemos podido comprobar c\u00f3mo tambi\u00e9n hay \u201csantos\u201d o m\u00e1s bien \u201cm\u00e1rtires\u201d que han antepuesto el deber sagrado de informar con verdad a la gran corriente \u201cbien pensante\u201d que ha seguido el camino f\u00e1cil de decir lo pol\u00edticamente correcto. Hace tiempo que no ten\u00eda la sensaci\u00f3n de que los medios de comunicaci\u00f3n, especialmente las televisiones y algunos peri\u00f3dicos nacionales, nos estaban mostrando una \u201caparente realidad\u201d que no concordaba absolutamente con la informaci\u00f3n directa que uno recib\u00eda por medio de contactos personales y cercanos. La desproporci\u00f3n entre la fachada que nos quer\u00edan vender los medios de comunicaci\u00f3n y la experiencia real de lo que suced\u00eda era abismal. Personalmente, nunca lo hab\u00eda experimentado de esta manera.<\/p>\n<p>Muchos se han preguntado d\u00f3nde ha estado la Iglesia en esta situaci\u00f3n. Adem\u00e1s de padeciendo los efectos del virus en muchos presbiterios, casas de religiosos y agentes de pastoral, que debido a su edad avanzada han sido grupos de riesgo, ha estado all\u00ed donde est\u00e1 de forma habitual: en la plegaria incesante por todos los hombres ante Dios misericordioso; en la atenci\u00f3n espiritual de las personas acompa\u00f1ando esta situaci\u00f3n de incertidumbre; en la asistencia social haciendo que los que sufren de una forma m\u00e1s dram\u00e1tica los efectos de la pandemia no se queden definitivamente descolgados o en situaciones pr\u00e1cticamente de exclusi\u00f3n; en el acompa\u00f1amiento en el duelo y la memoria por los seres queridos que han perdido su vida en la soledad de las morgues o residencias de mayores; en la acci\u00f3n educativa de tantos ni\u00f1os y j\u00f3venes que est\u00e1n desarroll\u00e1ndose para un futuro; y tambi\u00e9n en el compromiso por la verdad desde la informaci\u00f3n escapando de las censuras autoimpuestas. Cuando algunos periodistas y escritores echan de menos p\u00fablicamente la acci\u00f3n de la Iglesia, desde su situaci\u00f3n privilegiada, en realidad lo que dicen es que no la conocen en su dimensi\u00f3n real. Ellos quieren referirse a los obispos y a la jerarqu\u00eda, pero desde hace mucho tiempo la Iglesia se comprende a s\u00ed misma desde cada uno de los bautizados y all\u00ed donde hay un bautizado est\u00e1 la Iglesia entera. Por esto ha estado en todos los \u00e1mbitos de la vida y especialmente en el servicio a la caridad y a la verdad. Quien la conoce y tiene una experiencia directa de lo que ella es, lo sabe.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><em>Dios no est\u00e1 en el virus<\/em><\/h2>\n<p>Finalmente, y recogiendo una expresi\u00f3n de Rainero Cantalamesa, predicador de la Casa Pontificia, en esta y en cualquier pandemia o desgracia Dios no est\u00e1 en el virus como plaga o castigo por una humanidad pecadora. Si esta situaci\u00f3n nos est\u00e1 llamando a la conversi\u00f3n, a una nueva forma de relacionarnos con \u00e9l, con el pr\u00f3jimo y con la naturaleza, que es evidente que siempre -no solo ahora- es as\u00ed, Dios est\u00e1 como aliento y fuerza para llevar adelante este camino de conversi\u00f3n y de lucha contra los efectos destructivos de este virus. Aqu\u00ed podemos recordar a Pablo de Tarso en su exhortaci\u00f3n a los cristianos de Roma cuando le preguntaban por el lugar de Dios ante el sufrimiento de las criaturas: Si Dios est\u00e1 con nosotros, \u00bfqui\u00e9n contra nosotros? (cfr. Rom 8,31). Dios se hace presente en esta situaci\u00f3n, no en el virus castigando, sino sufriendo y padeciendo con nosotros la pandemia; y siendo fuerza de trasformaci\u00f3n y resurrecci\u00f3n para la vida.<\/p>\n<p>Cuando la tradici\u00f3n judeocristiana ha sabido leer la historia concreta que le suced\u00eda desde una perspectiva teol\u00f3gica, no estaba identificando a Dios como al autor y responsable de esa situaci\u00f3n hist\u00f3rica. Hay dos ejemplos fundamentales: el exilio del pueblo de Israel y la muerte de Jesucristo. Despu\u00e9s de sufrir la cat\u00e1strofe de la destrucci\u00f3n del Templo y la deportaci\u00f3n de los representantes m\u00e1s cualificados del pueblo de Israel, la teolog\u00eda jud\u00eda fue capaz de ver en ello, m\u00e1s all\u00e1 de la acci\u00f3n hist\u00f3rica de los imperios babil\u00f3nico y persa, la acci\u00f3n misteriosa de Dios, que lejos de abandonarle les estaba invitando a la conversi\u00f3n y a una nueva forma de comuni\u00f3n y de presencia. Pero es necesario advertir que esto no significaba que Dios fuera el autor y responsable directo de esta penosa situaci\u00f3n hist\u00f3rica. No podemos confundir los planos hist\u00f3ricos y teol\u00f3gico-espirituales. Lo mismo podemos decir del hecho ignominioso de la muerte de Jes\u00fas. Esta fue fruto del complot de los dirigentes jud\u00edos, la traici\u00f3n de Judas, el abandono de sus disc\u00edpulos, el poder de los romanos. En este sentido fue fruto del pecado de los hombres. Pero dicho esto, la comunidad cristiana al ver morir a Jes\u00fas de esa forma se pregunt\u00f3 si no ser\u00eda ante todo un acto de entrega personal \u00fanica, revelando la hondura \u00faltima de la libertad del ser humano y una forma escandalosa y poderosa de realizar y mostrar el amor de Dios por todos los hombres. Nuevamente, no se pueden confundir los planos de la historia concreta, de la libertad personal y del amor divino, haciendo el responsable de la muerte de Jes\u00fas a s\u00ed mismo (suicidio encubierto) o al Padre (destino cruel). Pero en ella, siendo causa concreta de la historia y libertad de los hombres que entregan y traicionan a Jes\u00fas, se nos revela a la vez la libertad personal y el amor de Dios.<\/p>\n<p>De forma an\u00e1loga podemos y debemos leer ahora este momento hist\u00f3rico. La situaci\u00f3n que vivimos tiene unas causas hist\u00f3ricas y naturales concretas que debemos conocer, pero es tambi\u00e9n leg\u00edtimo que, en ella y a trav\u00e9s de ella, Dios nos est\u00e9 llamando en este momento no solo a responder adecuadamente a esta situaci\u00f3n de emergencia, sino a trasformar nuestro modo de vida y a relacionarnos con la naturaleza, con los otros y con Dios mismo, de una forma m\u00e1s humana y cristiana. Dios est\u00e1 aqu\u00ed, de esta forma, pero no como causante o promotor de una desgracia como esta. Dios no est\u00e1 en el virus, sino en la fuerza para responder a \u00e9l con sabidur\u00eda, prudencia e inteligencia, siendo responsables y compasivos. \u00c9l nos llama a ser santos y misericordiosos como \u00c9l y porque \u00c9l es santo y misericordioso, siempre y en toda circunstancia (cfr. Mt 5,48; Lc 6,36).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Art\u00edculo elaborado por <a href=\"https:\/\/web.upcomillas.es\/profesor\/acordovilla\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">\u00c1ngel Cordovilla P\u00e9rez<\/a>, profesor de Teolog\u00eda Dogm\u00e1tica en la Facultad de Teolog\u00eda de la Universidad Pontificia Comillas. El art\u00edculo fue publicado con el t\u00edtulo <em>Teolog\u00eda en tiempos de pandemia<\/em> como <em>Pliego<\/em> de la <\/strong><a href=\"https:\/\/www.vidanuevadigital.com\/pliego\/teologia-en-tiempos-de-pandemia\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><strong>Revista Vida Nueva (n. 3178, 16-22 de mayo de 2020).<\/strong><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por \u00c1ngel Cordovilla)\u00a0\u00bfQu\u00e9 puede decir la teolog\u00eda en esta situaci\u00f3n de pandemia que padecemos? Y \u00bfqu\u00e9 le dice la situaci\u00f3n de excepcionalidad que estamos viviendo a la experiencia cristiana y a la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica? Pasado ya un tiempo desde el inicio de la pandemia del COVID-19, en el que hemos vivido meses de aislamiento y &#8230; <a title=\"La teolog\u00eda ante la pandemia: \u00ab\u00bftiempo favorable de salvaci\u00f3n?\u00bb\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=5460\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre La teolog\u00eda ante la pandemia: \u00ab\u00bftiempo favorable de salvaci\u00f3n?\u00bb\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":5472,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[145,139],"tags":[666,735,387,261,663,643,255,702],"class_list":["post-5460","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura-tecnologica-etica-y-teologia","category-relacion-entre-ciencia-y-religion","tag-coronavirus","tag-covid-19","tag-dios","tag-esperanza","tag-pandemia","tag-salvacion","tag-teologia","tag-virus"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5460","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5460"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5460\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5484,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5460\/revisions\/5484"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/5472"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5460"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5460"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5460"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}