{"id":5355,"date":"2020-10-14T07:00:58","date_gmt":"2020-10-14T05:00:58","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=5355"},"modified":"2020-10-11T13:30:24","modified_gmt":"2020-10-11T11:30:24","slug":"evolucion-biologica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=5355","title":{"rendered":"La complejidad del concepto de \u00abevoluci\u00f3n biol\u00f3gica\u00bb"},"content":{"rendered":"<p><strong>(Por\u00a0<\/strong><b>Leandro Sequeiros) \u201cLa evoluci\u00f3n ha dejado de ser una mera hip\u00f3tesis\u201d, defend\u00eda ya en 1996 el Papa Juan Pablo II dirigi\u00e9ndose a la <i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/messages\/pont_messages\/1996\/documents\/hf_jp-ii_mes_19961022_evoluzione.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Pontificia Academia de Ciencias<\/a>\u00a0<\/i>(PAC). Ese a\u00f1o, la PAC hab\u00eda elegido como tema de debate el del origen de la vida y la evoluci\u00f3n. El Papa en su alocuci\u00f3n se pregunta: \u201c\u00bfCu\u00e1l es el alcance de dicha teor\u00eda? Abordar esta cuesti\u00f3n significa entrar en el campo de la epistemolog\u00eda (&#8230;) Y, a decir verdad, m\u00e1s que de la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n, conviene hablar de las teor\u00edas de la evoluci\u00f3n. Esta pluralidad afecta, por una parte, a la diversidad de las explicaciones que se han propuesto con respecto al mecanismo de la evoluci\u00f3n, y por otra, las diversas filosof\u00edas a las que se refiere\u201d. Matiza a continuaci\u00f3n el Papa algunos aspectos de algunas teor\u00edas evolutivas incompatibles con una teolog\u00eda cristiana pero no se inclina ni denuncia ninguna en particular. El concepto de \u201cevoluci\u00f3n\u201d: \u00bfimplica solo la evoluci\u00f3n darwinista?<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando el Papa y la Iglesia, as\u00ed como los medios de comunicaci\u00f3n hablan de \u201cevoluci\u00f3n\u201d: \u00bfde qu\u00e9 evoluci\u00f3n est\u00e1n hablando? Cuando en la prensa o en la televisi\u00f3n se habla de \u201cevoluci\u00f3n biol\u00f3gica\u201d, por lo general, esta expresi\u00f3n se utiliza como sin\u00f3nimo de \u201cdarwinismo\u201d. Esta identificaci\u00f3n entre \u201cevoluci\u00f3n\u201d y \u201cdarwinismo\u201d es frecuente, no solo en la prensa, sino tambi\u00e9n en los libros de texto de educaci\u00f3n secundaria e incluso en libros especializados.<\/p>\n<p>Para mucha gente creyente tradicional en nuestro mundo, la idea cristiana de \u201ccreaci\u00f3n\u201d es incompatible con la idea de los cient\u00edficos sobre la \u201cevoluci\u00f3n\u201d. Y eso no solo en Espa\u00f1a hoy, sino en el resto del mundo desde hace muchos a\u00f1os. Precisamente, uno de los actuales fil\u00f3sofos de la biolog\u00eda y que adem\u00e1s se profesa ateo, el <a href=\"https:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Michael_Ruse\">Dr. Michael Ruse<\/a> (Universidad de Florida) public\u00f3 en 2005 un trabajo que traducido al castellano es: <em><a href=\"https:\/\/www.tendencias21.net\/Persiste-el-conflicto-entre-darwinismo-y-religion_a3561.html\">\u201cDarwinismo y cristianismo: \u00bfdeben mantenerse en guerra o es posible la paz?\u201d.<\/a> <\/em>Ruse repasa los argumentos de algunos de los cient\u00edficos que m\u00e1s defienden que no hay posibilidad de di\u00e1logo entre el evolucionismo darvinista y la religi\u00f3n, como <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Edward_Osborne_Wilson\">Edward O. Wilson (el padre de la <em>Sociobiolog\u00eda<\/em><\/a>) o <a href=\"https:\/\/www.casadellibro.com\/libros-ebooks\/richard-dawkins\/206\">Richard Dawkins (el autor de \u201c<em>El Relojero Ciego\u201d<\/em>, entre otros trabajos).<\/a><\/p>\n<p>Sin embargo, Ruse (pese a reconocer su ate\u00edsmo) pone en duda el que tengan que ser incompatibles. Estas ideas las ha desarrollado mucho m\u00e1s ampliamente en un libro anterior (2001) titulado en su traducci\u00f3n espa\u00f1ola (Editorial Siglo XXI, 2007) \u201c<em>\u00bf<a href=\"https:\/\/www.casadellibro.com\/libro-puede-un-darwinista-ser-cristiano-la-relacion-entre-ciencia-y-re-ligion\/9788432312830\/1128574\">Puede un darwinista ser cristiano?\u201d <\/a>.<\/em>\u00a0La convicci\u00f3n de que el evolucionismo cl\u00e1sico es incompatible con la religi\u00f3n y con el cristianismo es patente si recorremos los debates en Espa\u00f1a sobre Evoluci\u00f3n y Creaci\u00f3n. Citemos algunos trabajos cl\u00e1sicos [el de Diego N\u00fa\u00f1ez de 1969 y el m\u00e1s moderno de Francisco Pelayo de 1999. N\u00fa\u00f1ez, D., <em>El darwinismo en Espa\u00f1a. <\/em>Castalia, Madrid, 1969, 464 p\u00e1g.; Pelayo, F.. <em>Ciencia y creencia en Espa\u00f1a durante el siglo XIX. <\/em>CSIC, Madrid,1999, Cuadernos Galileo de Historia de la Ciencia, n\u00ba 20, 377 p\u00e1g.\u00a0 Glick, T. F., \u201cLa recepci\u00f3n del darwinismo en Espa\u00f1a en dimensi\u00f3n comparativa\u201d.<em>III Congreso Nacional de Historia de la Medicina, Actas. <\/em>Valencia, 10-12 abril 1969, vol. I, 193-206. ] en los que se aportan testimonios muy expresivos sobre la oposici\u00f3n, enemistad, agresividad mutua, falta de di\u00e1logo y lucha abierta entre los partidarios de las ideas evolutivas y los representantes de la religi\u00f3n en el siglo XIX. Esta lucha abierta hay que entenderla dentro del contexto hist\u00f3rico en el que desarrolla el debate. Este contexto propici\u00f3 el que los argumentos se ti\u00f1esen de pasi\u00f3n en un momento muy tenso de la historia de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>El darwinismo (y en general, el evolucionismo) fue esgrimido como bander\u00edn de enganche de los librepensadores, los ateos, los masones, los anarquistas y, en general, las fuerzas que en el XIX se opon\u00edan a una Iglesia cat\u00f3lica prepotente y monol\u00edtica y a unos cat\u00f3licos impregnados del tradicionalismo m\u00e1s radical. Los argumentos esgrimidos por los contrarios a la evoluci\u00f3n eran muy diversos: la evoluci\u00f3n se opon\u00eda a la Biblia, negaba la providencia de Dios, situaba a los humanos al nivel de los monos y de los animales; el evolucionismo era materialista, ateo y enemigo de la religi\u00f3n; pervert\u00eda las costumbres y reduc\u00eda todo a una relativismo moral<\/p>\n<p>En el inconsciente colectivo de la opini\u00f3n p\u00fablica suele mantenerse esta identificaci\u00f3n considerando que el \u00fanico modo de entender la evoluci\u00f3n es acudiendo a las ideas del genial autor de <em>El Origen de las Especies por la Selecci\u00f3n Natural.<\/em><\/p>\n<p>Pero \u00bfes esto as\u00ed? En el presente ensayo presentamos a los lectores la problem\u00e1tica que la interpretaci\u00f3n del concepto de \u201cevoluci\u00f3n biol\u00f3gica\u201d ha tenido a lo largo de la historia del pensamiento cient\u00edfico y se intenta precisar las implicaciones teol\u00f3gicas que estas interpretaciones tienen. Tampoco el mismo Darwin mantuvo inalterables sus posturas. Es curioso notar que, a pesar de haber derribado con facilidad los argumentos favorables a un plan o \u201cdise\u00f1o\u201d en la naturaleza, Charles Darwin pareci\u00f3 desconcertado por las cr\u00edticas que suger\u00edan que la evoluci\u00f3n pod\u00eda ser incluso <em>m\u00e1s aleatoria<\/em>de lo supuesto por \u00e9l. As\u00ed, a partir de la tercera edici\u00f3n de <em>El Origen de las Especies por la Selecci\u00f3n Natural <\/em>(aparecida en 1861) comenz\u00f3 a conceder m\u00e1s espacio a una concepci\u00f3n m\u00e1s pluralista de la evoluci\u00f3n, de modo que la Selecci\u00f3n Natural pas\u00f3 a ser un mecanismo entre otros para explicar el hecho incuestionable evolutivo. Por eso, cuando hablamos de \u201cevoluci\u00f3n biol\u00f3gica\u201d, \u00bfde qu\u00e9 evoluci\u00f3n estamos hablando? \u00bfCu\u00e1l es el sentido de las palabras de Juan Pablo II?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>Los datos hist\u00f3ricos sobre la biolog\u00eda evolutiva<\/strong><\/h2>\n<p>Durante m\u00e1s de 24 siglos, el pensamiento biol\u00f3gico dominante (debido a la herencia de Arist\u00f3teles y los aristot\u00e9licos) fue denominada como \u00a0<em>fijista.<\/em>Para \u00e9stos \u201cfil\u00f3sofos naturales\u201d las llamadas \u201cespecies\u201d animales y vegetales proceden unas de otras a lo largo de los tiempos por un proceso de \u201cgeneraci\u00f3n\u201d, por el que los hijos se parecen a sus padres. Pero pronto, el debate cient\u00edfico adquiri\u00f3 tintes religiosos.<\/p>\n<p>Pero cuando m\u00e1s se acentu\u00f3 el enfrentamiento entre la ciencia y la teolog\u00eda fue a partir de Darwin. Un libro reciente, <em>Evolution versus creationism <\/em>\u00a0[Scout, E. C. <em>Evolution vs. Creationism<\/em>. Con un pr\u00f3logo de Niles Eldredge. University of California Press, 2005, 272 p\u00e1g]aborda la problem\u00e1tica de las ideas de Darwin, sus implicaciones religiosas y teol\u00f3gicas, las pol\u00e9micas en torno al evolucionismo y la construcci\u00f3n social de paradigmas alternativos reaccionarios. Como la mayor parte de las cr\u00edticas a las ideas de Darwin se hicieron desde lugares epistemol\u00f3gicos de corte protestante americano, el fijismo (que es la alternativa racional al evolucionismo) se convierte en su versi\u00f3n religiosa integrista: el <em>creacionismo<\/em>.<\/p>\n<p><strong><em>\u00a0Algunas precisiones necesarias<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Para los lectores no muy versados en esta problem\u00e1tica, se resumen aqu\u00ed algunas ideas generales que se dan por supuestas:<\/p>\n<ul>\n<li>En primer lugar, no todas las posturas evolucionistas tienen que ser necesariamente darwinistas. Aunque la figura de Darwin destaca por ser el sistematizador de muchas de las ideas sobre el cambio org\u00e1nico existente en su \u00e9poca y <em>El Origen de las especies <\/em>(1859) es la expresi\u00f3n paradigm\u00e1tica de una revoluci\u00f3n cient\u00edfica, hubo otros autores que, dentro de un marco evolucionista, se apartan de la ortodoxia de Darwin.<\/li>\n<li>Nos parece que el paradigma alternativo al que Darwin se enfrenta no es religioso ni teol\u00f3gico (aunque sus discusiones con el capit\u00e1n FitzRoy tienen a la Biblia como lugar central) sino cient\u00edfico: es el <strong><em>fijismo biol\u00f3gico<\/em><\/strong>. El fijismo cient\u00edfico es una postura epistemol\u00f3gica (es decir, derivada de una determinada visi\u00f3n del mundo) seg\u00fan la cual la realidad material inorg\u00e1nica y org\u00e1nica no ha cambiado desde el comienzo de los tiempos.<\/li>\n<li>La historia del pensamiento cient\u00edfico muestra que ya desde los lejanos tiempos de los fil\u00f3sofos presocr\u00e1ticos y sobre todo de Arist\u00f3teles, el mundo ten\u00eda \u201cmovimientos\u201d, pero nada cambiaba ni progresaba. Las cosas volv\u00edan a su lugar natural. El orden (cosmos) lo llenaba todo. Esta visi\u00f3n determinista, fijista, inalterable de la realidad natural pas\u00f3 de la filosof\u00eda griega al mundo \u00e1rabe y a la filosof\u00eda medieval. El universo dise\u00f1ado por Cop\u00e9rnico, por Galileo, por Kepler, por Newton, ten\u00eda movimientos muy precisos regidos por las leyes de la mec\u00e1nica que hab\u00edan sido puestas por Dios y era inconcebible una innovaci\u00f3n espont\u00e1nea del orden c\u00f3smico. En el terreno de las ideas biol\u00f3gicas, el fijismo, la constancia de las especies a lo largo de los a\u00f1os era un hecho. \u201cOvo ex ovo\u201d dec\u00edan los antiguos. Ello propici\u00f3 el desarrollo de la taxonom\u00eda y la sistem\u00e1tica desde la lejana \u00e9poca de Arist\u00f3teles pasando por el zo\u00f3logo Ulise Aldrovandi (en el siglo XVI) y llegando hasta Carlos Linneo (1707-1778).<\/li>\n<li>Durante muchos siglos, las ideas sobre el origen, diversidad y cambio en los fen\u00f3menos vitales eran las de Arist\u00f3teles. La autoridad de Arist\u00f3teles ha sido reconocida y sigue siendo respetada. El mismo Darwin escribi\u00f3 en 1888: \u00abLinneo y Cuvier han sido mis dioses, aunque en sentidos muy diferentes, pero ellos fueron colegiales en comparaci\u00f3n con el viejo Arist\u00f3teles\u00bb.<\/li>\n<li>La postura cient\u00edfica moderna del <em>fijismo <\/em>se identifica con Carl Linneo (1707-1778), que tiene el gran m\u00e9rito de ser quien establece las normas de nomenclatura biol\u00f3gica binomial seguidas hasta hoy y clasific\u00f3 una gran parte del reino animal y vegetal. Para Linneo, profundamente religioso, las especies animales y vegetales \u201ctot sunt quae creatae a Dei in initio termporis\u201d (Las especies que existen son las mismas que fueron creadas por Dios al principio de la Creaci\u00f3n). La autoridad de Linneo fue indiscutible y seguido por gran parte de los naturalistas de los siglos XVIII y XIX.<\/li>\n<li>Al llegar los inicios de la geolog\u00eda en el siglo XVIII, las ideas <em>fijistas <\/em>de Linneo se unieron a las ideas religiosas, apareciendo las ideas <em>creacionistas<\/em>, consideradas como \u201ccient\u00edficas\u201d. A esto cooper\u00f3 la dificultad para entender lo que significa lo que <a href=\"http:\/\/www.aepect.org\/ect\/numeros-publicados\/ect-vol-5-1-1997\/\">James Hutton (1726-1797)<\/a>llamar\u00eda \u201cel profundo abismo del tiempo\u201d. La tradici\u00f3n anglicana interpret\u00f3 literalmente la Biblia. As\u00ed, el Arzobispo Primado de Irlanda, Ussher escribe el 1658: \u00abEn los comienzos Dios cre\u00f3 los cielos y la Tierra (G\u00e9n.1.1) y de acuerdo con nuestra cronolog\u00eda, ese d\u00eda coincide con la entrada de la noche que precedi\u00f3 al 23 d\u00eda de octubre del a\u00f1o 710 del calendario juliano (es decir, 4.000 a\u00f1os antes de Cristo). En la Biblia inglesa de 1701, el obispo Lloyd afirma que la Tierra tiene una edad de 6.000 a\u00f1os. Es la \u00e9poca del concordismo b\u00edblico con la religi\u00f3n y las glaciaciones se hacen equivaler al Diluvio universal y las eras geol\u00f3gicas con los d\u00edas de la creaci\u00f3n.<\/li>\n<li>Pero el descubrimiento de que hay f\u00f3siles de animales enterrados que hoy no tienen representantes vivos, necesit\u00f3 de una explicaci\u00f3n. Parao unos, la respuesta estaba en el Diluvio universal b\u00edblico. Pero la reiteraci\u00f3n de extinciones a lo largo del tiempo empujaron a buscar otras explicaciones m\u00e1s cient\u00edficas [Sequeiros, L.\u201cLa extinci\u00f3n de las especies biol\u00f3gicas. Implicaciones did\u00e1cticas\u201d. <em>Alambique<\/em>, 10, (1996) 47-58. Sequeiros, L. \u201cTeolog\u00eda y Ciencias Naturales: las ideas sobre el Diluvio Universal y la extinci\u00f3n de las especies biol\u00f3gicas hasta el siglo XVIII\u201d. <em>Archivo Teol\u00f3gico Granadino,<\/em>63 (2000), 91-160. Sequeiros, L.<em>La extinci\u00f3n de las especies biol\u00f3gicas. Construcci\u00f3n de un paradigma cient\u00edfico<\/em>. Discurso de Ingreso en la Academia de Ciencias de Zaragoza. Nov. 2002. <em>Monograf\u00edas de la Academia de Ciencias de Zaragoza<\/em>. Noviembre de 2002, n\u00famero 21, 85 p\u00e1ginas].<\/li>\n<\/ul>\n<p>As\u00ed aparece en paradigma del \u201cCatastrofismo creacionista progresivo\u00bb escenificado por Georges Cuvier que postula que, tras una desaparici\u00f3n brusca de grupos biol\u00f3gicos en el registro estratigr\u00e1fico, reaparezca s\u00fabitamente m\u00e1s arriba (y por tanto, despu\u00e9s en el tiempo) otro grupo m\u00e1s perfecto. Los catastrofistas supon\u00edan que la modernidad de estos restos sirve para establecer jalones en la naturaleza. As\u00ed nace un fijismo mucho m\u00e1s elaborado que tiene en cuenta la aceptaci\u00f3n irrenunciable de los cambios de los seres vivos. Pero el paradigma imperante se transforma en <strong><em>catastrofista<\/em><\/strong>. El catastrofismo fue muy seguido en el siglo XIX, pues desde el punto de vista cient\u00edfico y desde el punto de vista teol\u00f3gico satisfac\u00eda las exigencias de los naturalistas. Ello explica las dificultades que tuvieron para ser aceptadas las ideas \u201ctransformistas\u201d de Juan Bautista Lamarck \u00a0(1744-1829), algunas de cuyas tesis est\u00e1n hoy siendo reivindicadas por los historiadores de la biolog\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>Tres modelos en la interpretaci\u00f3n del proceso evolutivo<\/strong><\/h2>\n<p>El concepto de \u201cevoluci\u00f3n\u201d se suele asociar con la figura de Darwin. Pero esa representaci\u00f3n mental no es exacta. Existen muy diferentes modelos para interpretar el hecho y los mecanismos del cambio irreversible de los seres vivos a lo largo del tiempo. El concepto de \u201cevoluci\u00f3n\u201d es ampliamente polis\u00e9mico. Y por ello, su sentido es ambiguo. Si al que esto escribe le preguntan \u201c\u00bferes evolucionista?\u201d, tendr\u00e1 que responder: \u201cdepende del sentido que le des al t\u00e9rmino\u201d. Juan Pablo II, en su alocuci\u00f3n de 1996 era perfectamente consciente de ello.<\/p>\n<p>Tal vez, una de las s\u00edntesis m\u00e1s acertadas encaminadas al esclarecimiento de la terminolog\u00eda sobre los diversos sentidos de la palabra \u201c<a href=\"https:\/\/websites.pmc.ucsc.edu\/~pkoch\/EART_206\/09-0115\/Supplemental\/Gould%2077%20Eternal%20metaphors.pdf\">evoluci\u00f3n\u201d es la que hace ya unos a\u00f1os present\u00f3 el prestigioso paleont\u00f3logo (fallecido en 2002) Stephen Jay Gould<\/a>. Este autor presenta estos modelos en funci\u00f3n de las ant\u00edtesis en los conceptos que describen la historia evolutiva. Denomina como <em>met\u00e1foras<\/em>, como glosas de una realidad siempre inasible, a las distintas posturas epistemol\u00f3gicas de los neont\u00f3logos y paleont\u00f3logos evolucionistas.<\/p>\n<p><strong>1) <em>El primero de los modelos que pueden plantearse en la interpretaci\u00f3n del proceso evolutivo se fundamente en la cuesti\u00f3n de si la historia de la vida tiene o no direcciones definidas.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Los te\u00f3ricos de la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica se han planteado si la diversificaci\u00f3n de la vida a lo largo de los tiempos geol\u00f3gicos, tal como aparece en los estudios paleontol\u00f3gicos (a partir de los datos del registro f\u00f3sil) o neontol\u00f3gicos (a partir de los datos suministrados por la biolog\u00eda experimental), tiene propiedades vectoriales o no. Es decir, si los procesos evolutivos parecen tener a lo largo del tiempo un aumento en la complejidad de las estructuras, un aumento de diversificaci\u00f3n gen\u00e9rica o espec\u00edfica, un aumento de tama\u00f1o, de acentuaci\u00f3n de un determinado car\u00e1cter, etc, o m\u00e1s bien no se observa ning\u00fan car\u00e1cter vectorial en los procesos. Durante mucho tiempo se ha estudiado el aumento de la capacidad craneana en los primates superiores y en los hom\u00ednidos, o en el tama\u00f1o de los cuernos del Alce de Irlanda. Los ejemplos se podr\u00edan multiplicar.<\/p>\n<p>En funci\u00f3n de esta primera ant\u00edtesis podemos separar dos modos diferentes de entender lo que es la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica. Por una parte, un grupo de bi\u00f3logos y paleobi\u00f3logos evolucionistas se sit\u00faan dentro de las escuelas llamadas <em>direccionistas<\/em>, que identificamos con la letra(D); y otro grupo se sit\u00faa en las escuelas <em>no direccionistas<\/em>, es decir, partidarios de lo que se llama <em>estado estacionario (steady stage)<\/em>, que etiquetamos con la letra (E)<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>2) <em>El segundo de los modelos que pueden plantearse en la interpretaci\u00f3n del proceso evolutivo se establece sobre la ant\u00edtesis de si la evoluci\u00f3n tiene o no tiene un \u201cmotor\u201d del cambio org\u00e1nico.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Muchos paleont\u00f3logos y neont\u00f3logos se preguntan, a partir de sus investigaciones de campo o de laboratorio, si existe alg\u00fan \u201cmotor\u201d (como principio de movimiento) en el proceso de evoluci\u00f3n biol\u00f3gica. \u00bfC\u00f3mo interaccionan los elementos vivos con los elementos no vivos de la naturaleza? \u00bfQui\u00e9n cambia a qui\u00e9n? \u00bfCu\u00e1l es el producto de esa interacci\u00f3n? El cambio biol\u00f3gico irreversible, la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica, est\u00e1 movida por los cambios en las condiciones del medio? Volvemos a encontrar aqu\u00ed las tendencias que hemos llamado \u201cambientalista\u201d (A). Por el contrario, algunos autores han querido ver el motor de la evoluci\u00f3n en una potencia interior de los seres vivos, en la capacidad de cambio biol\u00f3gico independiente de las condiciones ambientales. Son las posturas \u201cinternalistas\u201d (I) ya citadas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>3) <em>El tercero de los modelos que pueden plantearse en la interpretaci\u00f3n del proceso evolutivo se establece en funci\u00f3n del ritmo (\u201ctempo\u201d) del cambio org\u00e1nico.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El problema que se plantea aqu\u00ed es el del ritmo del proceso evolutivo. Para Darwin (siguiendo la met\u00e1fora de Lyell) los cambios geol\u00f3gicos y biol\u00f3gicos son siempre lentos, graduales y continuos. \u00bfEs posible concebir cambios en los ritmos de evoluci\u00f3n de las especies? Este es un debate que, presente en los tiempos anteriores a Darwin, ha resurgido en los a\u00f1os terminales del siglo XX y a\u00fan sigue vivo y actual. La alternativa a la pregunta sobre el ritmo de los procesos evolutivos se simplifica en las posturas <em>gradualistas<\/em>[que designamos con la letra (G)] y el\u00a0 anglicismo <em>puntuacionistas <\/em>[designados con la letra (P)] <a href=\"https:\/\/es.slideshare.net\/sequeiros\/la-peligrosa-idea-de-darwin2010\">Quien esto escribe lo ha traducido como equilibrio intermitente.<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2>Ocho met\u00e1foras significativas de ocho tipos de evoluci\u00f3n diferente<\/h2>\n<p>Si Juan Pablo II alud\u00eda en su discurso a la Pontificia Academia de Ciencias a \u201cla diversidad de las explicaciones que se han propuesto con respecto al mecanismo de la evoluci\u00f3n\u201d, y a \u201clas diversas filosof\u00edas a las que se refiere\u201d, nos encontramos en nuestro recorrido hist\u00f3rico por las teor\u00edas evolutivas con ocho met\u00e1foras diferentes que se corresponden con ocho tipos de evoluci\u00f3n diferente. Pasaremos revista breve a las mismas aludiendo a su c\u00f3digo correspondiente:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><strong>EAP <\/strong>(estado estacionario + ambientalismo + puntuacionismo): tal vez el autor m\u00e1s significativo es d\u00b4Arcy Thompson. Postulaba en 1917 que las fuerzas f\u00edsicas moldean la forma de los organismos directamente (defiende pues un ambientalismo radical). No reconoce que puedan existir formas intermedias entre los diversos modelos. Las transiciones entre formas se deben a macromutaciones (una variedad de puntuacionismo procedente de Goldsmidt). Al ser las fuerzas f\u00edsicas del medio las que moldean la forma de los organismos, \u00e9stos no var\u00edan irreversiblemente a lo largo de los tiempos geol\u00f3gicos, y por ello el desarrollo hist\u00f3rico de la vida no tiene ninguna direccionalidad (nos encontramos en un estado estacionario). Esta postura es raramente seguida por los modernos te\u00f3ricos de las teor\u00edas evolutivas.<\/li>\n<li><strong>EAG<\/strong>(estado estacionario + ambientalismo + gradualismo): esta met\u00e1fora expresa bien la postura del \u201cuniformitarismo estricto\u201d, mantenida por Charles Lyell en su etapa m\u00e1s significativa (la de los <em>Principles of Geology<\/em>, 1830-1834?), y por Charles Darwin en una parte de sus ideas en la primera edici\u00f3n de <em>El Origen de las Especies <\/em>(1859). Darwin evita la palabra \u201cevoluci\u00f3n\u201d porque tiene resonancias de progresionismo y prefiere hablar de \u201ccambio org\u00e1nico\u201d. Para ambos, en esta etapa, no hay un aumento de complejidad y diversidad de la vida a lo largo de los tiempos geol\u00f3gicos (estado estacionario). Lyell y Darwin postulan que los cambios clim\u00e1ticos y geol\u00f3gicos han regulado los procesos de extinci\u00f3n de especies; y para Darwin (no para Lyell) la selecci\u00f3n de los menos dotados para sobrevivir da lugar a la supervivencia de los m\u00e1s aptos y consiguientemente, a lo largo de muchas generaciones, a nuevas formas que no son fecundas con otras y que por ello se consideran nuevas especies. Por otra parte, estos procesos son muy lentos, graduales y continuos permaneciendo imperceptibles para el observador externo.<\/li>\n<li><strong>EIP <\/strong>(estado estacionario + internalismo + puntuacionismo): son pocos los autores que defienden esta combinaci\u00f3n de factores. El paleont\u00f3logo Louis Agassiz, en su \u00faltima \u00e9poca, permaneci\u00f3 fiel a la idea de los \u201csaltos\u201d en la naturaleza (hablaba de los glaciares como \u201cel gran arado de Dios\u201d) y defend\u00eda la independencia de las formas vivas nuevamente creadas tras una cat\u00e1strofe respecto a los factores del medio externo. Sin embargo, si en sus primeros trabajos fue direccionalista (D), en sus trabajos de madurez, despu\u00e9s de la lectura cr\u00edtica de <em>El Origen de las Especies<\/em>de Darwin, lleg\u00f3 a pensar que la complejidad de la vida no ha variado desde la explosi\u00f3n de la vida en el Fanerozoico, al inicio de la era Primaria (E). Es una postura rara en la historia del pensamiento evolucionista.<\/li>\n<li><strong>EIG<\/strong>(estado estacionario + internalismo + gradualismo): esta met\u00e1fora expresa muy acertadamente la postura de Juan Bautista Lamarck (1744-1829). El colega disidente del gran Georges Cuvier parte de la hip\u00f3tesis del \u201c<em>sentiment<\/em><em>int\u00e9rieur<\/em>\u201d, la fuerza que desde dentro de los organismos tiende gradual e incesantemente a complicar la organizaci\u00f3n biol\u00f3gica de los \u00f3rganos. Es, por ello, internalista (I) y gradualista (G). Pero su concepci\u00f3n biol\u00f3gica (generaci\u00f3n espont\u00e1nea continua seguida de tranformaci\u00f3n de los \u00f3rganos por uso y desuso) hace de Lamarck un antidireccionalista, pues continuamente se produce una recreaci\u00f3n. Tambi\u00e9n es una postura rara en la historia del pensamiento evolucionista, pese al resurgir de los Neolamarckismos.<\/li>\n<li><strong>DAP<\/strong>(direccionalismo + ambientalismo + puntuacionismo): esta es la combinaci\u00f3n que caracteriza bien la met\u00e1fora del catastrofismo del siglo XIX, postura bastante repetida en la historia del pensamiento biol\u00f3gico y geol\u00f3gico. El gran antagonista de Lyell, William Buckland, es un buen ejemplo de esta postura. Para \u00e9ste, a cada nueva creaci\u00f3n sigue una r\u00e1pida extinci\u00f3n en masa (P), y aparecen grupos de seres vivos m\u00e1s perfectos que los anteriores (D) que se adaptan a nuevas condiciones ambientales (A). Las met\u00e1foras neocatastrofistas, reelaboradas a partir de los trabajos ya citados de Eldredge y Gould, est\u00e1n revolucionando las met\u00e1foras evolutivas.<\/li>\n<li><strong>DAG<\/strong>(direccionismo + ambientalismo + gradualismo): como se ha citado, en sus \u00faltimos d\u00edas, Lyell pudo admitir la evidencia emp\u00edrica de un cierto progresionismo biol\u00f3gico a lo largo de los tiempos geol\u00f3gicos (D). Pero firme en sus planteamientos uniformitaristas, sigue defendiendo el cambio lento y gradual (G) y la influencia del medio ambiente sobre los fen\u00f3menos vitales (A). Las ideas de Darwin en la primera edici\u00f3n de <em>El Origen de las Especies<\/em>coincide con este planteamiento. \u00bfHasta qu\u00e9 punto Lyell cambi\u00f3 su modo de pensar por influjo de Darwin? Es un problema abierto del que en este momento prescindimos. Solo resaltamos aqu\u00ed que esta met\u00e1fora (DAG) tuvo muchos seguidores en su \u00e9poca y todav\u00eda hoy los tiene.<\/li>\n<li><strong>DIP<\/strong>(direccionismo + internalismo + puntuacionismo): otro grupo de ge\u00f3logos catastrofistas mantienen esta postura sobre el hecho evolutivo, secundando las ideas de William Buckland, que en su tiempo tuvo gran aceptaci\u00f3n por el hecho de que estas ideas \u201cencajaban\u201d con los datos b\u00edblicos. Defienden un cambio intermitente (P) de grupos de faunas, as\u00ed como un progresionismo dirigido (D) en el orden de aparici\u00f3n de los diversos taxones (no pueden invalidar los datos del registro f\u00f3sil). Pero no ven la relaci\u00f3n entre este cambio y el influjo f\u00edsico del medio natural. No conceden nada al ambientalismo.<\/li>\n<li><strong>DIG<\/strong>(direccionismo + internalismo + gradualismo): la mayor parte de los ortogeneticistas del siglo XIX defend\u00edan un proceso de la evoluci\u00f3n entendido como una ascensi\u00f3n lenta y gradual (G), que surge de una voluntad interna para cambiar (el <em>\u00e9lan vital<\/em>de Bergson) y que conduce a una mayor complejidad (D).En el ambiente cultural franc\u00e9s estas ideas est\u00e1n muy presentes y hay un exponente en la filosof\u00eda oculta de Teilhard de Chardin. Sobre Teilhard influye el pensamiento de Henri Bergson (1859-1941) (que hab\u00eda publicado en 1907, su obra <em>Le Evoluci\u00f3n Creadora<\/em>) que le revela la diferencia entre <em>tiempo <\/em>y <em>duraci\u00f3n<\/em>y el <em>\u00e9lan vital<\/em>, ese flujo sutil que empuja hacia delante y hacia arriba.<\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<h2><strong>Algunas implicaciones teol\u00f3gicas<\/strong><\/h2>\n<p>Tras esta larga enumeraci\u00f3n de personajes, cient\u00edficos, tendencias, modelos y met\u00e1foras, resta hacer una reflexi\u00f3n teol\u00f3gica a la luz de la frase de Juan Pablo II citada al comienzo: \u201cLa evoluci\u00f3n ha dejado de ser una mera hip\u00f3tesis\u201d.<\/p>\n<p>En estos \u00faltimos decenios, el inter\u00e9s de los te\u00f3logos por reformular toda la Teolog\u00eda de la Creaci\u00f3n desde los presupuestos epistemol\u00f3gicos de la Teolog\u00eda de la Ciencia ha hecho repensar muchos aspectos que hab\u00edan quedado olvidados. Contrariamente a lo que se cree, ning\u00fan naturalista (neont\u00f3logo o paleont\u00f3logo) evolucionista del siglo XIX \u2013excepto la mayor parte de los catastrofistas teol\u00f3gicos \u2013 acude a la intervenci\u00f3n divina de Dios para explicar los fen\u00f3menos de cambio biol\u00f3gico acontecido a lo largo de los tiempos geol\u00f3gicos. Siguiendo las pautas marcadas por la f\u00edsica de Newton, aceptan la constancia de las leyes de la naturaleza puestas por Dios al principio de los tiempos y la autonom\u00eda de los procesos naturales dentro del marco de esas leyes, que son inalterables y determinantes. Fue la gran aportaci\u00f3n cient\u00edfico-teol\u00f3gica de James Hutton que asume Lyell pero que no comparte Buckland por razones teol\u00f3gicas fundamentalistas.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista cient\u00edfico, el valor del registro geol\u00f3gico y su contenido f\u00f3sil se reconoce desde los tiempos de Georges Cuvier. Los f\u00f3siles son indicadores fiables de una serie de acontecimientos naturales sucesivos. Sin embargo, seg\u00fan se fueron descubriendo m\u00e1s y m\u00e1s grupos de restos f\u00f3siles de animales y plantas extinguidos se percibi\u00f3 que \u00e9stos parecen ordenarse siguiendo una secuencia de mayor perfecci\u00f3n: primero, aparecen los peces, luego los anfibios, despu\u00e9s los reptiles y las aves y al final los mam\u00edferos y los humanos. Cuvier, contrariamente a su imagen apologista teol\u00f3gico, fue un empirista r\u00edgido que prefer\u00eda no opinar sobre la cuesti\u00f3n que le parec\u00eda metaf\u00edsica (y por tanto ajena a la ciencia) del progreso org\u00e1nico.<\/p>\n<p>Pero la mayor parte de los catastrofistas no eran de esta opini\u00f3n. Rudwick ha puesto de manifiesto que el punto de vista progresionista lleg\u00f3 a ser un paradigma geol\u00f3gico bien articulado durante los a\u00f1os que precedieron a la publicaci\u00f3n de los <em>Principles of Geology <\/em>de Charles Lyell, entre 1830 y 1836. William Buckland, De\u00e1n de la Catedral de Oxford y primer profesor de geolog\u00eda de dicha Universidad, estableci\u00f3 que \u201cla mayor\u00eda de las formas de animales m\u00e1s perfectos llegaron a ser abundantes gradualmente, seg\u00fan avanzamos desde series de dep\u00f3sitos m\u00e1s antiguos hacia los m\u00e1s modernos\u201d. Louis Agassiz articul\u00f3 una teor\u00eda bien desarrollada acerca del progreso con su \u201cparalelismo triple\u201d: entre los estadios de ontogenia, secuencias de anatom\u00eda comparada y la introducci\u00f3n sucesiva de tipos animales m\u00e1s complejos dentro del registro f\u00f3sil.<\/p>\n<p>Charles Lyell, sin embargo, nunca acept\u00f3 un progreso en la evoluci\u00f3n de las formas vivas desde el pasado. El planeta funciona como un sistema no direccional, en el que hay cambios c\u00edclicos para volver otra vez al estado de equilibrio inicial. El registro f\u00f3sil da la impresi\u00f3n de \u201cprogreso\u201d, pero es s\u00f3lo una hip\u00f3tesis sin demasiado fundamento. S\u00f3lo al final de su vida, en la duod\u00e9cima edici\u00f3n de los <em>Principles <\/em>(1872) Lyell acepta la posibilidad del progreso en la historia de la vida sin tener que rechazar la uniformidad c\u00edclica de los procesos.<\/p>\n<p>Pero desde los tiempos de Lyell hasta nuestra \u00e9poca nuevos paradigmas, nuevas met\u00e1foras y nuevos modelos (como hemos visto) han ido desvelando nuevos matices del concepto de \u201cevoluci\u00f3n\u201d que se ha ido enriqueciendo y complic\u00e1ndose m\u00e1s y m\u00e1s.<\/p>\n<p>Durante el siglo XX, y desde las trincheras de la religi\u00f3n, ha habido posturas abiertamente hostiles a todo planteamiento evolucionista de la realidad biol\u00f3gica. Los conceptos de \u201cdise\u00f1o inteligente\u201d, \u201cprincipio antr\u00f3pico\u201d, \u201cciencias de la creaci\u00f3n\u201d, \u201ccreacionismo cient\u00edfico\u201d y otros han estado muy presentes, incluso \u00a0en la prensa en desde el verano del 2005 (se pueden encontrar en las p\u00e1ginas de <em>internet<\/em>).<\/p>\n<p>Pero \u00e9ste no es un tema que sea s\u00f3lo objeto de debates en la prensa. <a href=\"https:\/\/dialnet.unirioja.es\/ejemplar\/501838\">Los te\u00f3logos de las ciencias (una nueva denominaci\u00f3n emergente para los retos que presentan las modernas ciencias de la naturaleza a las formulaciones cl\u00e1sicas de los dogmas teol\u00f3gicos) han publicado desde hace 25 a\u00f1os sus trabajos<\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>\u00a0Conclusi\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>Durante estos a\u00f1os, desde 2006 hasta ahora muchos grupos interdisciplinares (como ASINJA, entre los que hay cient\u00edficos, fil\u00f3sofos y te\u00f3logos) han reflexionando sobre los retos que la visi\u00f3n evolutiva del universo, y dentro de \u00e9l, de los seres humanos, pueden llevar a una confrontaci\u00f3n entre la ciencia y la religi\u00f3n. Se piensa que dentro de una concepci\u00f3n abierta de la teolog\u00eda no solo es posible el di\u00e1logo, sino que es posible y necesario un encuentro de posturas. Y en este encuentro, ambos saldr\u00e1n beneficiados, tanto la ciencia como la teolog\u00eda.<\/p>\n<p>Los tiempos han cambiado. Hoy los cient\u00edficos son m\u00e1s comprensivos y dialogantes y los te\u00f3logos han modificado muchas de sus posturas. Prueba de ello es la opini\u00f3n que Juan Pablo II expresa sobre la evoluci\u00f3n en su discurso a la Academia Pontificia de Ciencias pese a su ambig\u00fcedad, tal como hemos puesto de relieve.<\/p>\n<p>Como conclusi\u00f3n final, abierta a futuras colaboraciones, merecen ser citadas las autorizadas palabras del Papa Juan Pablo II en 1987, en su carta al padre Coyne, director entonces del Observatorio Vaticano con ocasi\u00f3n del centenario de la publicaci\u00f3n de los <em>Principia<\/em>de Newton (que aparecieron en 1687): <em>\u00abla<strong>ciencia<\/strong>puede purificar a la religi\u00f3n del error y de la superstici\u00f3n; la <strong>religi\u00f3n <\/strong>puede purificar a la ciencia de idolatr\u00eda y falsos absolutos. Cada una puede atraer a la otra hacia un mundo m\u00e1s amplio, en el que ambas puedan florecer\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Leandro Sequeiros, es Doctor en Ciencias Geol\u00f3gicas, presidente de ASINJA (Asociaci\u00f3n Interdisciplinar Jos\u00e9 de Acosta) y Colaborador de la Francisco Jos\u00e9 Ayala de C\u00e1tedra Ciencia, Tecnolog\u00eda y Religi\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por\u00a0Leandro Sequeiros) \u201cLa evoluci\u00f3n ha dejado de ser una mera hip\u00f3tesis\u201d, defend\u00eda ya en 1996 el Papa Juan Pablo II dirigi\u00e9ndose a la Pontificia Academia de Ciencias\u00a0(PAC). Ese a\u00f1o, la PAC hab\u00eda elegido como tema de debate el del origen de la vida y la evoluci\u00f3n. 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