{"id":5322,"date":"2020-10-21T07:00:50","date_gmt":"2020-10-21T05:00:50","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=5322"},"modified":"2020-10-11T13:29:44","modified_gmt":"2020-10-11T11:29:44","slug":"el-miedo-y-los-miedos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=5322","title":{"rendered":"El miedo y los miedos"},"content":{"rendered":"<p><strong>(Por Javier Elzo) El pasado mes de agosto se celebr\u00f3 el curso de verano de la UPV\/EHU sobre el tema <em>Los miedos<\/em>, curso dirigido por Javier Urra y en la que el profesor Elzo habl\u00f3 sobre <em>El miedo y los miedos<\/em> desde una perspectiva socio-pol\u00edtica. El presente art\u00edculo fue la base de la intervenci\u00f3n de Javier Elzo.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El miedo es inherente a nuestra naturaleza. El miedo forma parte de la condici\u00f3n humana. A priori tiene mala prensa. Cuando pensamos o decimos de una persona que es miedosa no le hacemos un halago. S\u00ed, por el contrario, cuando pensamos de ella que es una persona valiente. Sin embargo, el miedo tiene una funcionalidad clave, fundamental en la vida humana, que reside en movilizarnos f\u00edsica y ps\u00edquicamente, disponi\u00e9ndonos as\u00ed a luchar contra los peligros. Posiblemente la persona que, en el campo de la historia, m\u00e1s ha trabajado el tema del miedo (en la psicolog\u00eda, antropolog\u00eda y psiquiatr\u00eda hay otros muchos excelentes) es el gran historiador Jean Delumeau, uno de los escasos doctores \u201chonoris causa\u201d de la Universidad de Deusto, fallecido en enero de este a\u00f1o 2020 con cerca de 97 a\u00f1os de edad. De su ingente obra, los estudiosos destacan un voluminoso libro que public\u00f3 el a\u00f1o 1978 titulado \u201cLa peur en Occident\u201d<a name=\"_ftnref1\"><\/a>[1]. Lo le\u00ed en su tiempo y lo tengo perdido. Pero en 2015, creo que su \u00faltimo libro, con un t\u00edtulo enga\u00f1oso, \u201cL\u00b4avenir de Dieu\u201d, pues solamente al final aborda la cuesti\u00f3n religiosa, lleva a cabo una recopilaci\u00f3n de sus principales trabajos pensando en el siglo XXI. He vuelto a este libro para escribir estas l\u00edneas y lo uso de base, junto al extraordinario libro, ya un cl\u00e1sico del ensayo en el planeta, \u201cThe Fear of Freedom\u201d<a name=\"_ftnref2\"><\/a>[2]de Erich Fromm, para este Curso de verano de la UPV\/EHU.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Jean Delumeau, en una conferencia que pronunci\u00f3 en Abou Dabi en 2010, resalto lo que muchos estudiosos, particularmente antrop\u00f3logos, han se\u00f1alado: que \u201csin el miedo ninguna especie hubiera sobrevivido\u201d. El miedo nos obliga a medir nuestras fuerzas, a adoptar medidas razonables de precauci\u00f3n y prevenci\u00f3n ante un peligro. Pero, a\u00f1ade Delumeau, que, si el miedo sobrepasa lo razonablemente soportable, se convierte en algo patol\u00f3gico, crea bloqueos y puede provocar una descomposici\u00f3n de la persona. Incluso, se puede morir de miedo. Morir, no solamente en la concepci\u00f3n meramente biol\u00f3gica de la vida, sino morir socialmente, psicol\u00f3gicamente, laboralmente. El gran novelista, creador del Comisario Maigret, George Simenon, dej\u00f3 escrito que el miedo es un enemigo m\u00e1s peligroso que todos los dem\u00e1s. Puede, por la instauraci\u00f3n de la enfermedad del escr\u00fapulo, dar paso a un alma atormentada que le conduzca a una involuci\u00f3n psicol\u00f3gica y social, hasta convertirse en una persona retra\u00edda, timorata, desconfiada, paralizada.<\/p>\n<p>La regresi\u00f3n hacia el miedo paralizante es un peligro que acecha en el \u00e1mbito de lo pol\u00edtico (ante una dictadura o ante el terrorismo, primos hermanos entre s\u00ed) o religioso (as\u00ed en la cristiandad, particular, pero no exclusivamente, con la Inquisici\u00f3n, y actualmente con el islamismo fundamentalista. No se es libre en muchos pa\u00edses del islam). Tambi\u00e9n lo comprobamos ahora con la pandemia del Covid 19, en la salud y en la econom\u00eda.<\/p>\n<p>En este escrito voy privilegiar en las causas y consecuencia del miedo, en su dimensi\u00f3n socio-pol\u00edtica, dejando a un lado, al menos parcialmente, la dimensi\u00f3n psicol\u00f3gica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>Jean Delumeau, <em>El miedo en Occidente<\/em>\u00a0(2012)<\/strong><\/h2>\n<p>Presento un breve resumen de tres conclusiones de sus estudios sobre el miedo en Occidente, con alg\u00fan comentario personal.<\/p>\n<p>Primero: un miedo rara vez aparece de forma aislada y cu\u00e1ndo se produce una situaci\u00f3n de miedo normalmente tiende a extenderse creando lo que ha denominado Delumeau un \u201ctren de miedo\u201d un clima de inseguridad, de malestar, de temor en todo un conjunto de la poblaci\u00f3n. En la actualidad, al miedo provocado por el Covid 19, le ha seguido el miedo a perder los puestos de trabajo, a la recesi\u00f3n econ\u00f3mica (ya una realidad), el miedo a llevar a los hijos a la escuela, el miedo a reunirse entre amigos\u2026<\/p>\n<p>En segundo lugar. Delumeau exige una relectura del Renacimiento. La acumulaci\u00f3n de agresiones que tienen lugar en la poblaci\u00f3n entre 1350 hasta la mitad del siglo 17 lo etiqueta como la situaci\u00f3n de \u201cunos pa\u00edses del miedo\u201d. Basta mirar la obsesi\u00f3n por la muerte que se convierte en algo omnipresente en las im\u00e1genes y en los textos de los europeos de los comienzos de los tiempos modernos. \u201cEl triunfo de la muerte de Brueghel\u201d, los Ensayos de Montaigne, \u201cEl Apocalipsis\u201d de Durero, la predilecci\u00f3n de Leonardo da Vinci por el tema del diluvio, \u201cEl Juicio Final\u201d de Miguel \u00c1ngel, las guerras de religi\u00f3n y la obsesi\u00f3n por la brujer\u00eda que culmina no en la Edad Media sino en la Edad Moderna. Precisamente, en relaci\u00f3n con la palabra humanismo, se puede considerar, por ejemplo, que Maquiavelo era un humanista, gran conocedor de la historia antigua y gran lector de Tito Livio, pero no se puede decir que Maquiavelo fuera un optimista: su juicio sobre el hombre es de los m\u00e1s severos que se puede encontrar en la literatura europea del Renacimiento. Numerosos textos de la \u00e9poca, dan una imagen pesimista del hombre una imagen que Delumeau denomina <em>agustiniana<\/em>. La palabra Renacimiento tiene el inconveniente de ocultar el hecho de que los contempor\u00e1neos de Francisco 1\u00ba y de Carlos Quinto no cre\u00edan en absoluto en un progreso moral de la humanidad, esperanza que habitar\u00e1 despu\u00e9s en los fil\u00f3sofos de las luces y en los positivistas del siglo 19 y del comienzo del siglo 20. Luego el miedo va por rachas, como ya se ha dicho en la primera constataci\u00f3n. Va por momentos, hay subidas y bajadas en el miedo. En la actualidad, yo dir\u00eda que vivimos en una racha, en un periodo de aumento de miedo. En la sociedad de nuestros d\u00edas hay mucho m\u00e1s miedo de la que hab\u00eda hace 30 o 40 a\u00f1os.<\/p>\n<p>La tercera constataci\u00f3n a la que apunta Delumeau es que, en la Europa occidental y central de los comienzos de los tiempos modernos, ciertos miedos de la \u00e9lite fueron m\u00e1s fuertes que los miedos de las masas. As\u00ed en los miedos que tienen relaci\u00f3n con el mundo de la brujer\u00eda que preocupaba mucho m\u00e1s a los jueces, a los que eclesi\u00e1sticos, a las autoridades que a las propias masas que en definitiva de alguna manera se r\u00eden con algunos cuentos de brujas y eso lo podemos ver en muchos cuentos infantiles que yo los veo con mis nietos en los que la bruja, los brujos, aparecen con un aspecto de comicidad que no lo ten\u00eda sin embargo en la era de la cristiandad pues aparec\u00edan como aliados al demonio, luego contrarios a Dios, sustentador del poder. Todav\u00eda quedan restos de esta concepci\u00f3n, afortunadamente ya menores (excepto en algunas novelas) en la sociedad de nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p>Ya en nuestros d\u00edas, despu\u00e9s de la Guerra Fr\u00eda y de la implosi\u00f3n del imperio sovi\u00e9tico empez\u00e1bamos a creer que la humanidad iba a dirigirse hacia una era de tranquilidad. Sin embargo, en la actualidad, estamos confrontados a una realidad bien diferente caracterizada por una conjunci\u00f3n de peligros, a menudo sin relaci\u00f3n los unos con los otros, pero que, al aparecer conjuntamente, recrean un tren de miedo bastante comparable a lo que evocaba Delumeau de los comienzos de la modernidad europea.<\/p>\n<p>Los atentados del 11 de septiembre de 2001 y, m\u00e1s recientemente, todos los atentados terroristas que han tenido lugar en Madrid, en Par\u00eds, en Londres etc\u00e9tera, nos han introducido en un nuevo periodo de la historia. Al miedo de un terrorismo capaz de intervenir por todo el mundo se a\u00f1aden en adelante una serie de peligros que, aunque no est\u00e1n ligados entre si, producen la actual sensaci\u00f3n de miedo, de malestar: el agotamiento m\u00e1s o menos pr\u00f3ximo del petr\u00f3leo, la penuria de agua por exceso de deforestaci\u00f3n, las amenazas de hambre para la parte m\u00e1s pobre de la humanidad, el aumento de las desigualdades sociales, el recalentamiento clim\u00e1tico del que ya no cabe dudar m\u00e1s, y ahora, en nuestra m\u00e1s rigurosa actualidad, la pandemia del Covid 19.<\/p>\n<p>Con este decorado de fondo comienza a desarrollarse, al menos en Occidente, una situaci\u00f3n ansi\u00f3gena. Adem\u00e1s, la tendencia de los medios de comunicaci\u00f3n de detenerse y magnificar lo negativo, hasta extremos irritantes, no ayuda en nada, bien al contrario, en la generaci\u00f3n de la actual, en afianzar una situaci\u00f3n de ansiedad y miedo que ya est\u00e1 firmemente instalada en nuestra sociedad. Basta ver un telediario para comprobarlo. El detalle morboso de todos los episodios y brotes del coronavirus es una muestra de ello, que espero que alg\u00fan experto lo analice en profundidad m\u00e1s pronto que tarde.<\/p>\n<p>El miedo lleva aparejado muchas veces un sentimiento de agresividad. Ante el miedo tenemos tendencia a responder con agresividad. Por otra parte, las personas que han padecido miedo, que han tenido miedo, que han vivido con miedo, pueden engendrar asimismo el odio y el miedo. De ah\u00ed la necesidad de un intento de objetivaci\u00f3n de por qu\u00e9 determinadas personas o colectivos sienten odio hacia otras personas o colectivos. Los psiquiatras, dice Delumeau, trabajan mucho el tema de los ni\u00f1os que han padecido en la infancia situaciones de malos tratos, agresiones, inseguridades, abandonos etc., con consecuencias de miedo.<\/p>\n<p>En la actualidad, nuestra civilizaci\u00f3n es capaz de realizar proezas t\u00e9cnicas extraordinarias. Sin embargo, se siente fr\u00e1gil, amenazada y a menudo sin porvenir. Nuestra sociedad pretender superar sus miedos haci\u00e9ndolos propios por medio de los dibujos animados, los comics con figuras monstruosas, ciborgs y robots espeluznantes, las im\u00e1genes de s\u00edntesis electr\u00f3nica, la televisi\u00f3n e internet, que inundan las mentes de representaciones m\u00f3rbidas, sangrantes y anormales y que multiplican el espect\u00e1culo ya negro de lo cotidiano. Es el efecto de los medios de comunicaci\u00f3n, es el efecto de la televisi\u00f3n, de muchas pel\u00edculas de terror, de monstruos, de miedo de cosas que, en principio, echan para atr\u00e1s, pero que, por lo visto, suscitan el inter\u00e9s de tanta gente.Consultando las cr\u00f3nicas que relatan las ejecuciones capitales, que eran p\u00fablicas hasta una fecha relativamente pr\u00f3xima, no deja duda alguna sobre la dimensi\u00f3n sado-masoquista de las masas que ven\u00edan a asistir al espect\u00e1culo. Es quiz\u00e1s la misma motivaci\u00f3n que inspira hoy todav\u00eda a muchos telespectadores, confortablemente sentados en un sill\u00f3n, mirando pel\u00edculas de horror y del suplicio ante las torturas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>Erich Fromm, <em>El miedo a la libertad<\/em> (1941)<\/strong><\/h2>\n<p>En la lectura del libro de Fromm subyace la pregunta de si el hombre, (el hombre y la mujer) son lo suficientemente fuertes para soportar la libertad, si pueden afrontar los peligros y la responsabilidad que conlleva el hecho de ser libre y tener que decidir. Erich Fromm, a trav\u00e9s de su an\u00e1lisis de los or\u00edgenes psicoanal\u00edticos del totalitarismo, plantea los problemas que dan forma a la sociedad moderna. El hombre moderno, liberado de las ataduras de la sociedad primitiva (a veces por primitiva entend\u00eda la de la Edad media), que lo limitaba, pero lo tranquilizaba, a\u00fan no ha conquistado plenamente su independencia. La libertad le provoca un sentimiento de aislamiento que a su vez genera inseguridad y ansiedad. Luego, establece mecanismos de escape: autoritarismo, destructividad o un conformismo aut\u00f3mata. Es preciso a\u00f1adir que la explicaci\u00f3n psicoanal\u00edtica que hace Fromm de Freud no es aceptada, en la actualidad por muchos psic\u00f3logos sociales y psiquiatras. De ah\u00ed que no sea tan citado como lo fue en las d\u00e9cadas posteriores a su publicaci\u00f3n, el a\u00f1o 1941, en EE. UU, donde resid\u00eda.<\/p>\n<p>Eric Fromm, que era jud\u00edo, critica en un cap\u00edtulo central de su libro, las tesis de la predestinaci\u00f3n de Calvino y tiene una imagen m\u00e1s positiva del catolicismo de la Edad media, en contra del pensamiento de la Ilustraci\u00f3n, pues ofrec\u00eda una seguridad a la persona y un reconocimiento natural de la autoridad. En parte por esto Fromm tambi\u00e9n, no es muy aceptado en ciertos c\u00edrculos.<\/p>\n<p>Escribe Fromm al comienzo de su libro (p.27) que \u201chemos debido reconocer que millones de personas, en Alemania, estaban tan ansiosas de entregar su libertad como sus padres lo estuvieron de combatir por ella\u201d.<\/p>\n<p>La tesis central de Fromm es que \u201cel hombre, cuanto m\u00e1s gana en libertad, en el sentido de su emergencia de la primitiva unidad indistinta con los dem\u00e1s y la naturaleza, y cuanto m\u00e1s se transforma en individuo, tanto m\u00e1s se ve en la disyuntiva de unirse al mundo en la espontaneidad del amor y del trabajo creador o bien de buscar forma de seguridad que acuda a v\u00ednculos tales que destruir\u00e1n su libertad y la integridad de su yo individual\u201d (Ibid. 42) A medida que el ni\u00f1o comienza a cortar los v\u00ednculos primarios, mayor es su propensi\u00f3n a la autonom\u00eda y la independencia <a name=\"_ftnref3\"><\/a>[3]. Pero si una vez rotos los v\u00ednculos primarios que daban seguridad, el sujeto no puede resolver los problemas que acarrea el abandono del \u00fatero materno, caer\u00e1 en una necesidad de sumisi\u00f3n caracterizada por un constante sentimiento de inseguridad y hostilidad. Por medio de la sumisi\u00f3n<a name=\"_ftnref4\"><\/a>[4]el sujeto intenta evitar la angustia a ser excluido.<\/p>\n<p>Fromm estudia \u201cun miedo\u201d que se torna asfixiante para la libertad del hombre pol\u00edtico. El autoritarismo tiene un fundamento en el miedo a ser libre, a ejercer la libertad y la angustia que deriva luego de la indecisi\u00f3n. Con un an\u00e1lisis convincente de los reg\u00edmenes totalitarios fascistas, pero tambi\u00e9n capitalistas (Fromm se refiere a la sociedad norteamericana donde reside), abre la puerta para una nueva interpretaci\u00f3n. El hombre se debate sobre dos tendencias, una al amor a la vida y la otra a la destrucci\u00f3n (necrofilia). Si bien el autor sigue en parte la perspectiva hobbesiana sobre \u201cla guerra de todos contra todos\u201d introduce nuevos elementos en el an\u00e1lisis como la angustia ante la predestinaci\u00f3n que conlleva la idea de una sobreexcitaci\u00f3n y constante movimiento propio del calvinismo y el luteranismo en el sentido weberiano. Esta tendencia es la base psico-social para el advenimiento del capitalismo moderno, siguiendo las tesis de Weber<a name=\"_ftnref5\"><\/a>[5]. El autor ve en el mito judeo-cristiano de Adam y Eva un principio de la libertad y la posterior ca\u00edda en la sumisi\u00f3n y angustia<\/p>\n<p>La angustia, en este contexto, es una derivada del ejercicio de la propia libertad. Del desamparo que implica valerse por los propios medios. Desde esta perspectiva, el hombre adquiere la necesidad de someter al pr\u00f3jimo, y \u00e9ste de renunciar a su libertad para ganar mayor seguridad. B\u00e1sicamente, este ha sido el eje te\u00f3rico que se encuentra a lo largo de todo el desarrollo del texto, incluyendo a la cultura de consumo capitalista estadounidense, a veces tomada como exponente de libertad. Fromm, en este sentido, se presenta sumamente cr\u00edtico con respecto a la enajenaci\u00f3n de la cultura consumista americana.<\/p>\n<p>Si seguimos este razonamiento, ello explicar\u00eda el auge y ca\u00edda del Tercer Reich alem\u00e1n, las revoluciones de los Ayatola en Ir\u00e1n, y el surgimiento del fundamentalismo musulm\u00e1n y protestante en los albores del siglo XXI.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>El miedo al Covid 19<\/strong><\/h2>\n<p>Todos hemos visto, le\u00eddo, o escuchado estos d\u00edas pasados en los medios de comunicaci\u00f3n social, as\u00ed como en conversaciones entre amigos o con familiares, c\u00f3mo en las localidades peque\u00f1as o en bastantes localidades peque\u00f1as tienen miedo a la afluencia de personas que vayan all\u00ed a disfrutar sea de unas playas de segunda residencia o de unas bodegas (en Rioja) por miedo precisamente al contagio. Hay en efecto peque\u00f1as localidades en Euskadi tanto en Guip\u00fazcoa como en Vizcaya o en La Rioja Alavesa que se han librado del Covid 19 y que estuvieron \u201cbastante contentos\u201d con el confinamiento en su propio domicilio, porque se han sentido seguros sin la afluencia de personas de las localidades de m\u00e1s de 10.000 habitantes, con el riesgo de contagio que conlleva la aglomeraci\u00f3n. Y aglomeraci\u00f3n en estos tiempos equivale a diez o quince personas, seg\u00fan fases y pa\u00edses.<\/p>\n<p>Y, \u00bfcu\u00e1ntos padres no son reticentes a enviar a sus hijos a la escuela, por temor al contagio? Y no solamente los padres, sino tambi\u00e9n los profesores, algunos sindicatos de la ense\u00f1anza y sindicatos en general. Lo hemos visto en nuestro propio entorno, y en la prensa hemos le\u00eddo o visionada que, en otras partes, en Espa\u00f1a, Francia, en algunos pa\u00edses n\u00f3rdicos etc., hay muchos padres reticentes a enviar a sus hijos al colegio. Y ello pese a las medidas extraordinarias (que solamente los pa\u00edses ricos se pueden permitir) de rotar los ni\u00f1os (ya de cierta edad) para que puedan ir al colegio dos d\u00edas a la semana, e instalarlos en aulas de diez alumnos con dos profesores o cuidadores. Es lo que sucede en algunos lugares de Francia. Puedo dar fe de ello.<\/p>\n<p>Otra experiencia que la he percibido en conversaciones de amigos y de familiares, es la de algunos ni\u00f1os peque\u00f1os, de cinco, seis o siete a\u00f1os, que son reticentes a abrazar a sus propios abuelos, incluso en fases avanzadas de desescalada. Mas aun de retroceso, como vivimos estas semanas.<\/p>\n<p>El 29 de mayo pasado se public\u00f3 un estudio realizado en EE. UU por una empresa (Performance Research, en partenariado con Full Circle Research Co.) dedicado a la estad\u00edstica de eventos deportivos y culturales (teatro, conciertos, operas, musicales en general) en el que se refleja la reticencia del p\u00fablico a volver a espect\u00e1culos masivos, y que un alto porcentaje se inclina por el streaming desde casa y m\u00e1s de la mitad de los encuestados manifiestan su miedo al contagio y a un posible rebrote del Covid 19 hasta que el coronavirus deje de ser una amenaza.<\/p>\n<p>La encuesta concluye que un\u00a070% preferir\u00eda ver un evento por streaming desde casa antes que ir al teatro. Adem\u00e1s, aunque las autoridades den el visto bueno a la celebraci\u00f3n de espect\u00e1culos con aforo reducido e informen del escaso riesgo de contagio si se adoptan las medidas de seguridad,\u00a0un 60% de los encuestados afirma sentirse inseguro.<\/p>\n<p>En Estados Unidos,\u00a0Broadway\u00a0anunci\u00f3 que cancela todos sus espect\u00e1culos hasta el 6 de septiembre, aunque se rumorea que permanecer\u00e1n as\u00ed hasta que comienza 2021. Lo mismo para grandes teatros de \u00f3pera como el\u00a0Metropolitan de Nueva York\u00a0o la\u00a0\u00d3pera de Los \u00c1ngeles, o la de Chicago. En Europa, sucede lo mismo, y las experiencias llevadas a cabo, con un aforo muy limitado, escasos m\u00fasicos en escena, sin coros, y el p\u00fablico asistente con mascarilla no invita, en efecto, a acudir a tales eventos. Cierto que, en este caso, adem\u00e1s del miedo al contagio (muy real, sin duda alguna) se al\u00eda la incomodidad de disfrutar de un espect\u00e1culo musical de hora y media con una mascarilla.<\/p>\n<p>En este punto creo que hay que hacer una reflexi\u00f3n sobre la comunicaci\u00f3n en tiempos de pandemia. No quiero ofender a los profesionales de las televisiones, pero hace semanas que me cuesta mucho ver los telediarios en particular y gran parte de los programas de la TV, convertidos en documentales sobre la pandemia rivalizando en sus contenidos en im\u00e1genes lacrim\u00f3genos, lo m\u00e1s tremebundas posibles y en un c\u00famulo de recomendaciones de lo que hay que hacer y no hacer, de lo prohibido y de lo permitido, con mil y una precauciones. Hace a\u00f1os que se han convertido en sermones laicos de lo pol\u00edticamente correcto. Ahora con el Covid 19, me han recordado a los sermones religiosos de mi infancia, especialmente las denominadas \u00bb Misiones\u00bb en las que nos met\u00edan el miedo en el cuerpo con el infierno y nos aconsejaban c\u00f3mo comportarnos para eludirlo. Creo que las televisiones con el monotema tremendista del Covid 19 habr\u00e1n conseguido, ciertamente meter miedo, muy posiblemente en m\u00e1s de un caso frenar algunos contagios, pero yo no echar\u00eda en saco roto, el efecto rebote del hartazgo. En algunos casos, como el m\u00edo,\u00a0 que deje de informarme por la tv (harto del Covid 19) y lo haga por la prensa escrita, en papel u online (El motivo no es que sus informaciones sean m\u00e1s fidedignas, ecu\u00e1nimes y mesuradas que las de la tv, sino en el hecho de que mientras en la TV y en la radio, el emisor ordena y decide qu\u00e9 emitir, y quien visiona o escucha es mera figura pasiva, en la prensa escrita, el que decide qu\u00e9 leer es el lector, figura activa. Y no digamos internet con la posibilidad de intercambiar opiniones en cl\u00faster de amigos, luego con nombre y apellidos, no con an\u00f3nimos, la gran lacra de la comunicaci\u00f3n actual. Pero este tema requiere tratamiento propio y aqu\u00ed lo dejo)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>El movimiento \u201ccancelaci\u00f3n de la cultura\u201d (julio 2020)<\/strong><\/h2>\n<p>El nueve de julio pasado la revista norteamericana\u00a0<em>Harper\u2019s\u00a0<\/em>public\u00f3\u00a0una carta suscrita por m\u00e1s de un centenar de escritores, pensadores, artistas y periodistas en la que critican la intolerancia y la vocaci\u00f3n censora a los discursos contrarios a lo \u201cpol\u00edticamente correcto\u201d que se extiende en centros docentes, universidades, revistas y editoriales;\u00a0igualmente critica la instauraci\u00f3n de una \u201ccultura de la cancelaci\u00f3n\u201d (Cancel Culture) que promueve escraches y acoso online a personas p\u00fablicas. El texto subraya la condena al ostracismo y a perder su trabajo a lo que est\u00e1n expuesto los que combaten los discursos dominantes, especialmente al pronunciarse sobre temas identitarios de raza o g\u00e9nero.\u00a0Firman, entre otros, muchos tenido por personalidades de izquierda como\u00a0Noam Chomsky, Salman Rusdhie,\u00a0Martin Amis,\u00a0Margaret Atwood,Steve Pinker,\u00a0Wynton Marsalys, etc.<\/p>\n<p>Este texto tuvo amplia repercusi\u00f3n, no solamente en EE. UU sino tambi\u00e9n en Europa. En Espa\u00f1a 150 intelectuales apoyaron la carta con un texto, publicado el 21 de julio, del que reproduzco aqu\u00ed los tres primeros p\u00e1rrafos.<\/p>\n<p>\u201cSomos de la opini\u00f3n que la carta remitida a HARPER\u2019S por escritores e intelectuales de diversas procedencias y tendencias pol\u00edticas, dentro de una corriente liberal, progresista y democr\u00e1tica, contiene un mensaje importante.<\/p>\n<p>Queremos dejar claro que nos sumamos a los movimientos que luchan no solo en Estados Unidos sino globalmente contra lacras de la sociedad como son el sexismo, el racismo o el menosprecio al inmigrante, pero manifestamos asimismo nuestra preocupaci\u00f3n por el uso perverso de causas justas para estigmatizar a personas que no son sexistas o xen\u00f3fobas o, m\u00e1s en general, para introducir la censura, la cancelaci\u00f3n y el rechazo del pensamiento libre, independiente, y ajeno a una correcci\u00f3n pol\u00edtica intransigente. Desafortunadamente, en la \u00faltima d\u00e9cada hemos asistido a la irrupci\u00f3n de unas corrientes ideol\u00f3gicas, supuestamente progresistas, que se caracterizan por una radicalidad, y que apela a tales causas para justificar actitudes y comportamientos que consideramos inaceptables.<\/p>\n<p>As\u00ed, lamentamos que se hayan producido represalias en los medios de comunicaci\u00f3n contra intelectuales y periodistas que han criticado los abusos oportunistas del #MeToo o del anti esclavismo new age; represalias que se han hecho tambi\u00e9n patentes en nuestro pa\u00eds mediante maniobras discretas o ruidosas de ostracismo y olvido contra pensadores libres tildados injustamente de machistas o racistas y maltratados en los medios, cuando no linchados en las redes. De todo ello (despidos, cancelaci\u00f3n de congresos, boicot a profesionales) tienen especial responsabilidad l\u00edderes empresariales, representantes institucionales, editores y responsables de redacci\u00f3n, temerosos de la repercusi\u00f3n negativa que para ellos pudieran tener las opiniones discrepantes con los planteamientos hegem\u00f3nicos en ciertos sectores\u201d.<\/p>\n<p>Entre los firmantes del documento hay nombres muy relevantes de la prensa espa\u00f1ola, como\u00a0Juan Luis Cebri\u00e1n, Nacho Cardero, Arcadi Espada, Juan Cruz, Diego A. Manrique o Jorge Bustos. Y la lista tambi\u00e9n incluye al Nobel de Literatura\u00a0Mario Vargas Llosa, el poeta\u00a0Luis Alberto de Cuenca\u00a0o el m\u00fasico\u00a0Sabino M\u00e9ndez, as\u00ed como otros profesionales de \u00e1mbitos tan variados como la ciencia, la abogac\u00eda, la empresa o la ingenier\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>Cerrando<\/strong><\/h2>\n<p>Concluyo este escrito recordando un par de ideas de una intervenci\u00f3n que tuve hace poco m\u00e1s de un a\u00f1o (el 29 de agosto de 2019) en el marco de otro Curso de Verano de la UPV\/EHU, en Donostia San Sebasti\u00e1n, sobre el tema \u201cHablemos de lo esencial\u201d, curso tambi\u00e9n dirigido por mi buen amigo Javier Urra. Titul\u00e9 la conferencia as\u00ed: \u201cEl valor <em>fraternidad<\/em>, como base para una \u00e9tica universal\u201d.<\/p>\n<p>Hay algunos miedos que son consecuencia de lo imprevisto: un bichito en un animal que infecta al ser humano con gran capacidad de transmisi\u00f3n. Esto exige, como nos recuerda incansablemente Edgar Morir, que debemos aprender a vivir en lo imprevisto. Que no todo se puede prever. Pero algunas cosas s\u00ed se pueden prever, incluso algunas consecuencias de lo imprevisto.\u00a0 All\u00e1 donde la acci\u00f3n humana ha actuado incorrectamente.<\/p>\n<p>Demos la palabra a Edgar Morin: \u201cEn mi opini\u00f3n, las deficiencias en la forma de pensar, particularmente pensar la complejidad, junto con el dominio indiscutible de una sed desenfrenada de lucro, son responsables de innumerables desastres humanos, incluidos los que se han producido desde febrero de 2020. Una vez m\u00e1s, estamos en lo desconocido, todo progresa por ensayo y error, as\u00ed como por innovaciones desviadas (de lo tenido por correcto) inicialmente mal entendidas y rechazadas. Esta es la aventura terap\u00e9utica contra los virus. Las curaciones pueden aparecer donde no se esperaban. (\u2026) La ciencia est\u00e1 devastada por la hiper-especializaci\u00f3n, que es el cierre y compartimentaci\u00f3n del conocimiento especializado en lugar de su comunicaci\u00f3n\u201d<a name=\"_ftnref6\"><\/a>[6].<\/p>\n<p>En resumen, hay un doble fen\u00f3meno de lucro y miedo a la innovaci\u00f3n, un encerrarse en su propia capilla que conduce al miedo, al individualismo, a la soledad.<\/p>\n<p>Pues bien, cerrando mi conferencia del a\u00f1o pasado dec\u00eda, entre otras cosas, estas que aqu\u00ed menciono:<\/p>\n<p>. La fraternidad no acepta exclusiones. Todos somos hermanos. Incluso en situaciones extremas (recordaba la 4\u00aa Carta de Albert Camus a un amigo alem\u00e1n en julio de 1944) Todos somos diferentes, pero todos somos hermanos. M\u00e1s all\u00e1 de la sangre, del color de la piel, del sexo de cada uno, de la orientaci\u00f3n sexual, etc., etc.<\/p>\n<p>. Por eso la fraternidad va m\u00e1s all\u00e1 de nacionalidades, de opciones pol\u00edticas, de religiones o laicismos, aunque las respeta todas con la \u00fanica condici\u00f3n de que no se consideren exclusivas, las \u00fanicas verdaderas. Que no tratan de imponerse y generan miedo. Recordaba, hace un a\u00f1o, el encuentro del papa Francisco y el Gran Imam de Abu Dabi en 2019. Hoy quiero traer aqu\u00ed una idea clave de Hannah Arendt. Cuando en su trabajo sobre los or\u00edgenes del totalitarismo propugna el \u201camor mundi\u201d, lo que le supuso le enemistad de algunos de sus amigos jud\u00edos porque no singulariz\u00f3 al pueblo jud\u00edo como v\u00edctima del holocausto (cito de memoria, he perdido la referencia).<\/p>\n<p>. La fraternidad rechaza el relativismo del todo vale, as\u00ed como el absolutismo de la \u00fanica verdad, la m\u00eda. Propugna la relatividad propia a la condici\u00f3n humana, siempre en construcci\u00f3n, siempre en reforma, siempre en cuesti\u00f3n, siempre entre par\u00e9ntesis.<\/p>\n<p>. Pero hay una exigencia universal: la fraternidad exige reconocer al otro y salir de s\u00ed mismo. Es lo m\u00e1s dif\u00edcil: poner al otro, o mejor, la relaci\u00f3n \u201cyo\u201d- \u201ctu\u201d en el centro de la vida. No solamente la persona, como tal persona, sino la relaci\u00f3n entre las personas, sabiendo que la construcci\u00f3n del yo exige perentoriamente al otro. No hay construcci\u00f3n aut\u00e1rquica. Menos a\u00fan el individualismo. Y recordaba en 2019 a Jorge Sempr\u00fan. C\u00f3mo superaba el miedo en el campo de concentraci\u00f3n de Buchenwald por la fraternidad ante la muerte. Y quiero mencionar ahora los nombres de Mandela, Gandhi, Buda y Jesucristo.<\/p>\n<p>. El individualismo reinante en nuestros d\u00edas, aliado al anonimato en las redes sociales e, incre\u00edblemente, tambi\u00e9n en los comentarios en los medios de comunicaci\u00f3n tradicionales, nos llevan a la denigraci\u00f3n de las personas y al linchamiento digital. El individualismo y el anonimato son dos de las mayores lacras de nuestra sociedad que impide que aflore, no solamente la fraternidad sino el mero dialogo. No se puede dialogar con quien no se conoce y ocult\u00e1ndose en el disfraz de un pseud\u00f3nimo. De ah\u00ed al miedo al otro hay un paso que muchos han dado (JE).<\/p>\n<p>. En fin, para concluir, afirmo que por eso me gusta la imagen del puente, de la fraternidad como puente que religa diferentes. Los muros generan miedos, separaci\u00f3n, ignorancia; los puentes fraternidad, convivencia, convivialidad. Son un excelente ant\u00eddoto al miedo (recordaba hace un a\u00f1o a una investigadora de Quebec y nuestros trabajos \u201cLos puentes de Deusto 1 y 2\u201d, publicados en la Universidad de Deusto los a\u00f1os en 2000 y en 2001).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a name=\"_ftn1\"><\/a>[1]Edici\u00f3n en castellano, Jean Delumeau. <em>\u201cEl miedo en Occidente\u201d.<\/em>Taurus 2012, 600 p\u00e1ginas.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn2\"><\/a>[2]Edici\u00f3n en castellano, Erich Fromm, <em>\u201cEl miedo a la libertad\u201d<\/em>, Paid\u00f3s 2004, 288 p\u00e1ginas.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn3\"><\/a>[3]Sigo en este punto el trabajo de Korstanje, Maximiliano E. Rese\u00f1a de \u00abEl Miedo a la Libertad\u00bb de Erich Fromm N\u00f3madas. Critical Journal of Social and Juridical Sciences, vol. 24, n\u00fam. 4, juliodiciembre, 2009 Euro-Mediterranean University Institute Roma, Italia.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn4\"><\/a>[4]Imposible no referenciar aqu\u00ed la novela de <a href=\"https:\/\/www.anagrama-ed.es\/autor\/houellebecq-michel-533\">Michel Houellebecq<\/a>, \u201cSumisi\u00f3n\u201d,Anagrama 2019.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn5\"><\/a>[5]La tesis de Max Weber sobre el desencantamiento del mundo moderno en Occidente, que dio paso a la racionalidad tanto en lo econ\u00f3mico como en lo pol\u00edtico, es puesta en cuesti\u00f3n por un trabajo, de todo punto excepcional, del soci\u00f3logo alem\u00e1n Hans Joas, en su libro, en traducci\u00f3n francesa, \u201c<em>Les pouvoirs du sacr\u00e9<strong>.<\/strong><\/em><em>Une alternative au r\u00e9cit du d\u00e9senchantement<\/em>\u201d Seuil 2020, 439 p. (de las que 102 p. de notas, indice de nombres y bibliograf\u00eda). Es traducci\u00f3n del original en alem\u00e1n\u00a0\u201c<a href=\"https:\/\/www.amazon.es\/Die-Macht-Heiligen-Alternative-Entzauberung\/dp\/3518299034\/ref=sr_1_8?dchild=1&amp;qid=1597660099&amp;refinements=p_27%3AHans+Joas&amp;s=books&amp;sr=1-8\"><em>Die Macht des Heiligen: Eine Alternative zur Geschichte von der Entzauberung<\/em><\/a><\/p>\n<p><a name=\"_ftn6\"><\/a>[6]De una larga entrevista en \u201cLe Monde\u201d el 19 de abril de 2020.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Art\u00edculo elaborado por Javier Elzo,\u00a0Catedr\u00e1tico Em\u00e9rito de Sociolog\u00eda. Universidad de Deusto.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Javier Elzo) El pasado mes de agosto se celebr\u00f3 el curso de verano de la UPV\/EHU sobre el tema Los miedos, curso dirigido por Javier Urra y en la que el profesor Elzo habl\u00f3 sobre El miedo y los miedos desde una perspectiva socio-pol\u00edtica. El presente art\u00edculo fue la base de la intervenci\u00f3n de &#8230; <a title=\"El miedo y los miedos\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=5322\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre El miedo y los miedos\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":5328,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[142],"tags":[666,735,325,774,777,80,771],"class_list":["post-5322","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-tecnologia-y-sociedad","tag-coronavirus","tag-covid-19","tag-cultura","tag-delumeau","tag-fromm","tag-libertad","tag-miedo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5322","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5322"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5322\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5334,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5322\/revisions\/5334"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/5328"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5322"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5322"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5322"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}