{"id":5307,"date":"2020-09-30T07:00:02","date_gmt":"2020-09-30T05:00:02","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=5307"},"modified":"2020-09-29T19:25:55","modified_gmt":"2020-09-29T17:25:55","slug":"la-teologia-en-tiempos-de-inclemencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=5307","title":{"rendered":"La Teolog\u00eda en tiempos de inclemencia"},"content":{"rendered":"<div><span lang=\"ES-TRAD\"><strong>(Por Jos\u00e9 Manuel Caama\u00f1o) Aunque parezca un t\u00f3pico decirlo, lo cierto es que no corren buenos tiempos para la teolog\u00eda, sobre todo para dedicarse a ella vocacional y profesionalmente. Con todo, quiz\u00e1 hoy m\u00e1s que nunca, la formaci\u00f3n teol\u00f3gica es imprescindible de cara al futuro de la Iglesia, y no solo para las vocaciones religiosas, sino para todos aquellos que forman parte de la comunidad eclesial y que, por tanto, participan tambi\u00e9n de la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia. En este sentido en el presente art\u00edculo de se\u00f1alan cuatro factores que hacen de la teolog\u00eda algo necesario de cara al futuro.<\/strong><\/span><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es ya un t\u00f3pico decir que no corren buenos tiempos para la teolog\u00eda, al menos por las dificultades concretas y pr\u00e1cticas que tiene hoy dedicarse a esa disciplina que, sin embargo, ha sido en otro tiempo quiz\u00e1 la m\u00e1s sublime de las tareas humanas, algo que hace que dedicarse a ella no solo sea todo un reto y un atrevimiento, sino que incluso tenga un cierto car\u00e1cter contracultural. Entre las dificultades que justifican esta afirmaci\u00f3n quiz\u00e1 se podr\u00edan se\u00f1alar al menos las siguientes[1]:<\/p>\n<p>1) La complejidad de la idea de Dios y las transformaciones que afectan a las religiones.<\/p>\n<p>2) La preeminencia del m\u00e9todo cient\u00edfico y los reduccionismos provenientes de algunas corrientes como el naturalismo ateo.<\/p>\n<p>3) La crisis del lenguaje simb\u00f3lico que tanta importancia tiene en el saber teol\u00f3gico.<\/p>\n<p>4) La secularizaci\u00f3n de muchos \u00e1mbitos de la vida humana.<\/p>\n<p>5) El cambio de valores, que tambi\u00e9n incide en los valores religiosos.<\/p>\n<p>6) La dif\u00edcil presencia de la teolog\u00eda en la plaza p\u00fablica y en el \u00e1mbito educativo.<\/p>\n<p>7) Dificultades internas a la teolog\u00eda misma para articular de forma adecuada la herencia recibida con la creatividad necesaria para hacerse significativa y dialogar adecuadamente no solo con la cultura actual, sino tambi\u00e9n con las diferentes ciencias del conocimiento.<\/p>\n<p>8) Y a todo esto se unen tambi\u00e9n las distorsiones que en ciertos casos se hacen de la idea de Dios para justificar determinados intereses de otro orden.<\/p>\n<p>Seguramente existan otras, pero a\u00fan as\u00ed las dificultades mencionadas no son pocas y constituyen una llamada a seguir avanzando en una mejor comprensi\u00f3n de la idea de Dios, a pesar de los vientos que puedan soplar en contra. \u00a0Ahora bien, uno puede preguntarse: \u00bfpor qu\u00e9 dedicarse a la teolog\u00eda? \u00bfPor qu\u00e9 dedicar tiempo, entre todas las cosas que nos ocupan, a pensar sobre el ser humano, sobre el fen\u00f3meno religioso, sobre Dios, sobre Jes\u00fas o sobre la Iglesia? \u00bfNo es eso algo reservado para aquellos que van a acceder al ministerio ordenado? \u00bfTiene sentido que, por ejemplo, un laico estudie Teolog\u00eda sabiendo de antemano la dificultad posterior para dedicarse a ella en exclusiva? Es posible que ya cada uno tenga su respuesta a estas cuestiones. Porque en el fondo la Teolog\u00eda es una vocaci\u00f3n para la cual todos tenemos nuestras motivaciones \u00faltimas y nuestras razones personales. Pero tampoco podemos ser ingenuos, dado que, a la vista de la situaci\u00f3n, no cabe duda de que para muchas personas la Teolog\u00eda no deja de ser un segundo amor o un romance al que atender en momentos concretos de especial disponibilidad temporal[2], de modo que en muchos casos queda reducida a una formaci\u00f3n complementaria que se hace por gusto pero sin mayor inter\u00e9s acad\u00e9mico, lo cual tampoco tiene porqu\u00e9 ser del todo negativo.<\/p>\n<p>Pero es aqu\u00ed precisamente en donde pienso que debemos defender y promover la formaci\u00f3n teol\u00f3gica a\u00fan siendo conscientes de las dificultades \u00abprofesionales\u00bb de la misma. Porque adem\u00e1s la Teolog\u00eda en el futuro tendr\u00e1 que ser inevitablemente una \u00abvocaci\u00f3n eclesial compartida\u00bb por los creyentes, ordenados y no ordenados, mujeres y hombres, de modo que tambi\u00e9n la Iglesia necesitar\u00e1 laicos formados y preparados para asumir responsabilidades en el d\u00eda a d\u00eda de la Iglesia, tambi\u00e9n en el \u00e1mbito teol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Y en este sentido se\u00f1alar\u00e9 algunas de las razones o factores que hacen que formarse en Teolog\u00eda sea no solo algo necesario para quien tenga que desempe\u00f1ar funciones eclesiales en el futuro, sino tambi\u00e9n algo imprescindible para el conjunto de los creyentes. Me limitar\u00e9 a cuatro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2>1. La teolog\u00eda es importante porque Dios es el gran tema de todos los tiempos<\/h2>\n<p>Existen una serie de cuestiones que o bien son coyunturales o bien se nos hacen m\u00e1s actuales en determinados momentos concretos. Sin embargo, la cuesti\u00f3n de Dios parece que siempre, de una u otra forma, aparece ante nuestros ojos. Es cierto que pueden existir motivos concretos que la hagan m\u00e1s o menos visible, pero a\u00fan as\u00ed parece que la cuesti\u00f3n o la pregunta por Dios no es coyuntural, sino que acaba por imponerse al pensamiento humano en todo tiempo y lugar, aunque sea bajo la forma de su negaci\u00f3n. Karl Rahner tiene un breve escrito titulado <em>Dios, el problema de nuestro tiempo\u00a0<\/em>en el que dice que \u00ablos problemas m\u00e1s importantes son quiz\u00e1 aquellos que los hombres de la actualidad no consideran particularmente importantes\u00bb. Y sin duda la cuesti\u00f3n de Dios es una de las cuestiones por excelencia de la historia del pensamiento. Y quiz\u00e1 lo sea porque detr\u00e1s de esa magna cuesti\u00f3n est\u00e1 impl\u00edcita tambi\u00e9n la pregunta por el sentido de todo cuanto existe. Por eso \u2014parafraseando a Ortega\u2014 se puede decir que la cuesti\u00f3n de Dios es el gran tema de nuestro tiempo, pero del nuestro y quiz\u00e1 tambi\u00e9n de todos los tiempos.<\/p>\n<p>Casi todo el mundo conoce el proceso de secularizaci\u00f3n que a lo largo de la Modernidad ha ido afectando, al menos en los contextos de occidente, a la relaci\u00f3n de las personas, de las instituciones e incluso de las sociedades con respecto a las religiones y a las iglesias. De hecho este proceso, agudizado en el siglo XIX y XX, dio lugar a lo que se conoce como \u00abtesis de la secularizaci\u00f3n\u00bb, y cuyo n\u00facleo central estaba en que el proceso de modernizaci\u00f3n de la sociedad traer\u00eda consigo la diferenciaci\u00f3n estructural de las esferas seculares \u2014Estado, econom\u00eda y ciencia\u2014 respecto de las esferas religiosas. Y adem\u00e1s como resultado de esta diferenciaci\u00f3n se producir\u00edan a\u00fan tanto la decadencia de la religi\u00f3n como su exclusi\u00f3n a la esfera de lo privado. Sin embargo, la sociolog\u00eda religiosa de las \u00faltimas d\u00e9cadas nos hizo ver ya que las tesis de la secularizaci\u00f3n se han equivocado en algunas de sus predicciones o al menos que no se han cumplido del todo, de manera que no existe una relaci\u00f3n lineal entre modernidad y declive de la religi\u00f3n, algo muy estudiado, entre otros, por Peter Berger. Y esto lo vemos en varios hechos significativos que nos permiten hablar ya de una etapa de postsecularizaci\u00f3n. Basta ejemplificarlo con tres hechos.<\/p>\n<p>En primer lugar en el hecho, quiz\u00e1 dram\u00e1tico, de que con el disgusto por la modernidad se ha producido, a partir de los a\u00f1os 70, una irrupci\u00f3n de distintos movimientos \u2014al lado de los ya existentes\u2014 bajo el signo de lo que Gilles Kepel llamar\u00eda \u00abrevancha de Dios\u00bb. Es decir, que no se trataba ya de intentos de <em>aggiornamento\u00a0<\/em>de las Iglesias, sino que surgieron respuestas de reacci\u00f3n contra la pretensi\u00f3n de construir una modernidad sin Dios, o incluso de una raz\u00f3n sin valores. Por eso son movimientos de tipo fundamentalista y tradicionalista, que claman por un orden distinto y que conducen muchas veces al fanatismo con el consecuente rechazo no solo del laicismo, sino incluso de la laicidad y de la misma modernidad. Es decir, que parece que Dios ha vuelto a la escena p\u00fablica, pero con un enorme \u00e1nimo de revancha contra los intentos secularizadores que pretend\u00edan su exclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>En segundo lugar tambi\u00e9n ha surgido un nuevo fen\u00f3meno \u2014nuevo al menos en su alcance\u2014, y se trata del nacimiento de formas de religi\u00f3n al margen de las religiones tradicionales o institucionalizas. Hace a\u00f1os lo expresaba muy bien el fil\u00f3sofo espa\u00f1ol Jos\u00e9 Luis Aranguren cuando dec\u00eda que \u00abparece indudable que asistimos al retroceso de las \u201ciglesias\u201d y al avance de las \u201creligiones\u201d\u00bb. Este es un fen\u00f3meno interesante porque lo que nos hace ver es la aparici\u00f3n de un nuevo reencantamiento del mundo representado en eso que algunos han llamado \u00abreligiones de sustituci\u00f3n\u00bb, y que tienen unas caracter\u00edsticas que, en cierto sentido, se nutren de los elementos definitorios de lo que se ha dado en llamar \u00abmodernidad l\u00edquida\u00bb, a saber: formas religiosas muy individualizadas, religiones sincr\u00e9ticas a la carta, religiones sin dogmas, religiones que disocian los elementos constitutivos de la fe (creencia, moral, pertenencia, pr\u00e1ctica\u2026), y religiones en donde lo emocional sustituye a lo reflexivo. Esto es lo que de alguna forma representar\u00eda el fen\u00f3meno del <em>New Age<\/em>, pero tambi\u00e9n otras formas religiosas o pseudorreligiosas que podemos ver a nuestro alrededor. \u00bfQui\u00e9n no ha o\u00eddo hablar de la Cienciolog\u00eda, de las nuevas espiritualidades, o de personas que dicen creer en algo (una especie de energ\u00eda) que nos conecta con los dem\u00e1s y con el Universo como en la pel\u00edcula de <em>Avatar<\/em>, pero sin la idea de un Dios personal? \u00bfY qui\u00e9n no ha o\u00eddo hablar tambi\u00e9n de todos los fen\u00f3menos sectarios que, m\u00e1s que seguidores, lo que buscan son adeptos? Sin duda son fen\u00f3menos que ponen la cuesti\u00f3n religiosa, la cuesti\u00f3n de Dios, en el centro de nuestras preocupaciones.<\/p>\n<p>Y en tercer lugar no podemos olvidar la continuidad, e incluso la expansi\u00f3n, de las denominadas religiones tradicionales, como por ejemplo el Islam, el Hinduismo, el Budismo, el Juda\u00edsmo o el Cristianismo, que representan una parte considerable de la poblaci\u00f3n mundial. Ciertamente estas religiones no son uniformes y han tenido transformaciones, tanto en su interior como en su presencia social. Incluso puede ocurrir que haya gente que sinti\u00e9ndose parte de una de esas religiones e iglesias concretas, sin embargo no siempre est\u00e9 en sinton\u00eda con todo lo que ellas afirman o con las iglesias en las que se encarnan. De hecho tambi\u00e9n aqu\u00ed tenemos una crisis de pertenencia, algo que vemos, por un lado, en la pr\u00e1ctica religiosa como puede ser la participaci\u00f3n en los sacramentos, y, por otro lado, en ciertas ideas extendidas entre algunas personas que con frecuencia afirman creen en Dios o creer en Jes\u00fas, pero no en la Iglesia ni en los curas, lo cual no deja de ser curioso y algo que, probablemente, deriva de un d\u00e9ficit en la comprensi\u00f3n de lo que significa la misma Iglesia.<\/p>\n<p>En definitiva, lo que podemos decir es que la cuesti\u00f3n de Dios sigue siendo muy importante, pero lo es en un momento caracterizado por un enorme \u00abpluralismo religioso\u00bb, algo que hace que la teolog\u00eda adquiera todav\u00eda mayor importancia, sencillamente porque en este contexto plural es necesario justificar razonablemente y con fundamento la propia opci\u00f3n religiosa, dado que mucha gente ya no es cristiana porque s\u00ed, sino como fruto de una elecci\u00f3n personal quiz\u00e1 m\u00e1s aut\u00e9ntica y m\u00e1s madura. Esto es muy importante para la misi\u00f3n evangelizadora a la que somos llamados. Una misi\u00f3n que parte del di\u00e1logo, pero sabiendo que este di\u00e1logo solo es posible y aut\u00e9ntico desde la propia identidad, sencillamente para no diluir ni distorsionar a base de sincretismos lo esencial de nuestra fe. Y quiz\u00e1 por eso el mejor ant\u00eddoto contra el fundamentalismo sea una teolog\u00eda aut\u00e9ntica, profunda y cr\u00edtica, que hable de Dios con veneraci\u00f3n y respeto, pero tambi\u00e9n de forma significativa para la vida. Y por lo mismo la mejor teolog\u00eda ser\u00e1 aquella que sea capaz de ponernos en contacto directo con Dios, aquella que, en el caso del cristianismo, transparente de la manera m\u00e1s significativa posible la buena noticia de Jes\u00fas para la vida de las personas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2>2. La teolog\u00eda es importante para dar raz\u00f3n de la fe en un contexto plural<\/h2>\n<p>Ya sabemos que la situaci\u00f3n de la Teolog\u00eda en la sociedad no es f\u00e1cil, especialmente en los \u00e1mbitos acad\u00e9micos, pero no solo. De aqu\u00ed que quiz\u00e1 hoy, como dec\u00edamos m\u00e1s arriba, la Teolog\u00eda no deje de tener una gran vertiente contracultural. Ahora bien, \u00bfqu\u00e9 es la Teolog\u00eda para que tenga que ser relevante a pesar de los vientos que soplan en contra?<\/p>\n<p>La Teolog\u00eda se puede definir de muchas formas, con definiciones que seguramente pueden tener sus ventajas y tambi\u00e9n sus l\u00edmites. Pero, en el fondo, quiz\u00e1 tuviera raz\u00f3n el te\u00f3logo reformado calvinista Karl Barth cuando dec\u00eda que la Teolog\u00eda no es sino una \u00abalabanza del Creador\u00bb[3], dado que por su misma epistemolog\u00eda y estructura la Teolog\u00eda implica una disposici\u00f3n previa que viene determinada por la gracia y por la fe. Quiz\u00e1 por eso podamos decir incluso que la Teolog\u00eda empieza en el momento en el que alguien se pone en oraci\u00f3n delante de Dios.<\/p>\n<p>Ahora bien, la Teolog\u00eda, aunque pueda surgir desde una reacci\u00f3n ante la experiencia de la fe, no se identifica con ella (un creyente no es un Te\u00f3logo), sino que es la necesidad de dar raz\u00f3n de esa misma experiencia y de sus contenidos fundamentales. Y esto la Teolog\u00eda, en cuanto ciencia o disciplina, lo hace recurriendo a una metodolog\u00eda y a una epistemolog\u00eda espec\u00edfica, que adem\u00e1s se nutre de una sabidur\u00eda desarrollada a lo largo de los siglos. Y por ello tambi\u00e9n existen muchas teolog\u00edas e incluso diferentes perspectivas dentro de una misma teolog\u00eda, es decir, dentro de aquella Teolog\u00eda encarnada en una religi\u00f3n precisa y con una estructura eclesial o institucional concreta. Ahora bien, todas ellas remiten a un objeto formal que nosotros nombramos como \u00abDios\u00bb. Y quiz\u00e1 incluso habr\u00eda que introducir reservas si nos referimos a religiones sin Dios, con todo lo que eso significa.<\/p>\n<p>Y aqu\u00ed ya existe una dificultad: \u00bfc\u00f3mo podemos decir algo de Dios? \u00bfC\u00f3mo hablar de esa realidad o Ser en el cual creemos pero que, sin embargo, no es objeto de an\u00e1lisis como puede ser cualquier otra realidad concreta o experimental? En cualquier caso caben pocas dudas acerca de que hablar de Dios no es f\u00e1cil, de que siempre corremos el riesgo de la blasfemia, y de que en el fondo jam\u00e1s podemos agotar el sentido de lo que decimos cuando pronunciamos la palabra Dios. Quiz\u00e1 por ello la Teolog\u00eda sea una ciencia humilde y los te\u00f3logos nunca deber\u00edan ser autocomplacientes. Hace poco el Papa, en su Constituci\u00f3n apost\u00f3lica <em>Veritatis gaudium\u00a0<\/em>sobre las Universidades y Facultades eclesi\u00e1sticas dec\u00eda que \u00abel te\u00f3logo que se complace en su pensamiento completo y acabado es un mediocre. El buen te\u00f3logo y fil\u00f3sofo tiene un pensamiento abierto, es decir, incompleto, siempre abierto al <em>maius\u00a0<\/em>de Dios y de la verdad\u00bb. Podemos pensar y hablar de Dios, pero, como es obvio, lo hacemos de la forma en que podemos hacerlo, que no es sino a trav\u00e9s de nuestro propio lenguaje humano y salvando la infinita distancia Creador-criatura. Y esto es lo que hace la Teolog\u00eda, intentar comprender el misterio de Dios y el significado de la fe para la propia vida humana. O dicho con palabras de la primera carta de Pedro: la teolog\u00eda busca dar raz\u00f3n de la esperanza, que es tambi\u00e9n raz\u00f3n de la fe (evitando tanto el racionalismo como el fide\u00edsmo).<\/p>\n<p>Y adem\u00e1s nosotros hacemos teolog\u00eda desde una situaci\u00f3n concreta: desde unas fuentes, desde una tradici\u00f3n, desde una comunidad eclesial, etc., es decir, en referencia al Dios revelado en Jes\u00fas de Nazaret al que llamamos \u00abel Cristo\u00bb. Y si hay algo que es relevante en esta forma espec\u00edfica de hablar de Dios es el Credo. Y lo es porque en \u00e9l se encuentran los pilares esenciales de aquello en lo que los cristianos creemos. Por eso, en el fondo, la teolog\u00eda cristiana y cat\u00f3lica viene a ser una profundizaci\u00f3n, explicaci\u00f3n y especulaci\u00f3n sobre el conjunto de verdades sintetizadas en el Credo y sus implicaciones para la vida de aquellos que participan de la vida cristiana: \u00bfqu\u00e9 significa que Dios es creador? \u00bfQu\u00e9 significa la Trinidad? \u00bfQu\u00e9 significa la salvaci\u00f3n o la resurrecci\u00f3n de los muertos? \u00bfQu\u00e9 es la Iglesia? A eso intenta responder la Teolog\u00eda cristiana y por eso es tan necesaria para la misi\u00f3n evangelizadora que tenemos todos los cristianos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2>3. La teolog\u00eda es importante ante el avance del cientifismo<\/h2>\n<p>No hay duda de que la ciencia y la tecnolog\u00eda son algo fundamental para el desarrollo humano. Sin embargo la relaci\u00f3n de la tecnociencia con la teolog\u00eda no est\u00e1 exenta de dificultades, algunas de las cuales descansan o bien sobre mitos o bien sobre distorsiones. Perm\u00edtanme ilustrarlo con dos ejemplos:<\/p>\n<p>1) Hace un tiempo sal\u00eda publicado un estudio de un grupo de investigaci\u00f3n de la Universidad alemana de Colonia (liderado por Olga Stavrova) en el que se dec\u00eda que, en la mayor parte de pa\u00edses analizados, la fe en el progreso cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico daba mayor felicidad que la fe religiosa. La noticia del suplemento <em>Papel<\/em>del peri\u00f3dico <em>El Mundo<\/em>en la que se comentaba el estudio llevaba como t\u00edtulo la siguiente pregunta: \u00ab\u00bfNos hace la tecnolog\u00eda m\u00e1s felices que Dios?\u00bb. Es posible que la orientaci\u00f3n del estudio pueda causar extra\u00f1eza, pero lo cierto es que tambi\u00e9n muestra la existencia de un malentendido de fondo tanto en la comprensi\u00f3n de la ciencia y la tecnolog\u00eda como, y quiz\u00e1 sobre todo, en el significado de la religi\u00f3n.<\/p>\n<p>2) En segundo lugar creo que es relativamente f\u00e1cil constatar la idea, bastante extendida, de que la religi\u00f3n, y en especial la Iglesia Cat\u00f3lica, mantiene un conflicto permanente con la ciencia, algo comprobable en las visiones existentes sobre algunos casos como el de Servet, Bruno o Galileo, entre otros. Ideas, por otro lado, muy difundidas a trav\u00e9s del cine o incluso de la literatura, en donde la mezcla de realidad y ficci\u00f3n hace que mucha gente confunda una cosa con la otra si no est\u00e1 suficientemente introducida en estas cuestiones. Basta mencionar la \u00faltima novela de Dan Brown titulada <em>Origen\u00a0<\/em>o, a mi modo de ver, la pel\u00edcula <em>Altamira<\/em>. Podemos decir que a Galileo lo encerraron en una c\u00e1rcel o que lo asesinaron algunos jerarcas eclesiales y todav\u00eda habr\u00e1 gente que se lo toma en serio a pesar de que sabemos que ninguna de esas cosas ocurri\u00f3. Porque sin duda hay casos de conflicto, pero cuya raz\u00f3n \u00faltima no est\u00e1 siempre en la relaci\u00f3n entre ciencia y religi\u00f3n, sino que en pr\u00e1cticamente todos los casos se deben a otros motivos. De hecho, y m\u00e1s all\u00e1 de la propaganda, son muchos los historiadores de la ciencia, y tambi\u00e9n de las religiones, que nos han hecho ver, con el rigor del an\u00e1lisis de los datos existentes, que existe mucho mito m\u00e1s all\u00e1 de la realidad, de manera que la historia entre ciencia y religi\u00f3n es m\u00e1s compleja de lo que en principio parece. En este sentido existe un libro publicado hace unos a\u00f1os con el t\u00edtulo de <em>Galileo goes to jail\u00a0<\/em>(editado por R. L. Numbers)[4], y en el que un grupo de especialistas, tanto creyentes como no creyentes, pasan revista a veinticinco mitos sobre estas cuestiones. Hace poco incluso tuve ocasi\u00f3n de leer un p\u00e1rrafo de un libro de texto en el que se dec\u00eda que hasta Magallanes todo el mundo pensaba que la tierra era plana (acompa\u00f1ado de una vi\u00f1eta con los barcos precipit\u00e1ndose al vac\u00edo por el borde), una idea tambi\u00e9n muy extendida y que no es sino el fruto de un error hist\u00f3rico, a pesar de ciertas im\u00e1genes transmitidas en la historia del arte.<\/p>\n<p>Seguramente los ejemplos e ideas podr\u00edan multiplicarse, pero creo que con esta muestra es suficiente para mostrar que a\u00fan existe, tanto en la cultura general como en algunos \u00e1mbitos acad\u00e9micos, esa idea \u2014que pienso que muchos cre\u00edamos superada\u2014 de que entre la ciencia y la religi\u00f3n se da un conflicto irresoluble, lo cual no deja de plantear un reto interesante tanto para la ciencia como la religi\u00f3n, as\u00ed como para nuestra manera de hablar de Dios en un contexto tan tecnificado como es el actual.<\/p>\n<p>El caso es que la visi\u00f3n del conflicto ha tenido una gran incidencia en la cultura popular e incluso intelectual. Hay quien sigue pensando no solo que se trata de dos visiones de la realidad contradictorias entre s\u00ed, sino tambi\u00e9n quien piensa que la religi\u00f3n, y de manera particular la Iglesia Cat\u00f3lica, supone un freno o un impedimento para el desarrollo de las ciencias, lo que implica la necesidad de buscar una adecuada visi\u00f3n de la ciencia, pero que tambi\u00e9n es un reto de cara a la formulaci\u00f3n o expresi\u00f3n concreta de las verdades de fe y de nuestra manera de hablar de Dios, dado que es posible que no siempre lo hayamos hecho de la forma m\u00e1s adecuada. Tenemos que hablar de Dios, pero tenemos que hacerlo mejor.<\/p>\n<p>Ahora bien, decir que la tesis del conflicto es un mito no implica no reconocer que no existieran dificultades, pero reconociendo que tales dificultades no fueron en su mayor\u00eda tanto por los descubrimientos cient\u00edficos cuanto por la forma de articularlos con las verdades de fe. Dicho de manera m\u00e1s ilustrativa: tanto Giordano Bruno como Galileo Galilei (y m\u00e1s all\u00e1 de la injusticia hist\u00f3rica cometida con ellos) no fueron condenados por sus descubrimientos o tesis cient\u00edficas, sino por sus ideas religiosas her\u00e9ticas. Esto es lo que nos est\u00e1n mostrando desde hace tiempo los grandes historiadores de la ciencia y de la religi\u00f3n. Porque la fe, aunque incida sobre la realidad, hace referencia a \u00e1mbitos de la persona y de esa misma realidad que, en \u00faltimo t\u00e9rmino, son inaccesibles para la ciencia y la tecnolog\u00eda. De hecho, dice el Papa en <em>Laudato Si&#8217;<\/em> citando a Juan Pablo II que \u00abla ciencia y la tecnolog\u00eda son un maravilloso producto de la creatividad humana donada por Dios\u00bb. Pero si a esto a\u00f1adimos la multitud de afirmaciones que se vienen vertiendo sobre la religi\u00f3n desde \u00e1mbitos como el del naturalismo ateo (R. Dawkins, por ejemplo[5]) o desde ciertos sectores del llamado trans y posthumanismo, as\u00ed como tambi\u00e9n las visiones que sobre algunos descubrimientos cient\u00edficos se propagan desde ambientes religiosos afortunadamente m\u00e1s bien minoritarios, vemos enseguida la necesidad de seguir profundizando en esta compleja relaci\u00f3n entre ciencia y teolog\u00eda o religiones, tanto en su dimensi\u00f3n m\u00e1s general, como en algunas de las problem\u00e1ticas que afectan a su interacci\u00f3n concreta.<\/p>\n<p>En este sentido son muchos los retos que la teolog\u00eda tiene que afrontar en el futuro para evitar distorsiones, tanto de la ciencia como de la imagen de Dios transmitida por las diferentes tradiciones religiosas. Dicho de otra manera: la teolog\u00eda es esencial para una adecuada articulaci\u00f3n entre los desarrollos de la ciencia y las aportaciones de las religiones. Porque adem\u00e1s el positivismo ha impregnado, a veces inconscientemente, gran parte de la cultura durante los siglos XX y XXI, lo que unido a los progresos de la ciencia moderna y contempor\u00e1nea ha ido generando nuevas formas de esperanza en las cuales el imperativo tecnol\u00f3gico y la propia tecnocracia filos\u00f3fica derivada del positivismo, se est\u00e1n dejando sentir tambi\u00e9n en la concepci\u00f3n de la verdad y en su reducci\u00f3n a la dimensi\u00f3n objetivo-experimental. Por eso surge ya una ciencia sin referentes y, de alguna manera, al menos para muchas personas, parece que llegar\u00e1 el d\u00eda en el que la ciencia lo pueda todo (Yuval Noah Harari habla en su obra <em>Homo Deus\u00a0<\/em>de \u00abtecnoreligiones\u00bb procedentes tanto de Oxford como de Sillicon Valley: Bostrom, Kurzweil, Diamandis\u2026), algo que incluso ha generado eso que Miguel de Unamuno llamaba \u00absuperstici\u00f3n cientifista\u00bb[6], y que podemos verificar en la preeminencia actual del m\u00e9todo cient\u00edfico experimental. Y aqu\u00ed la teolog\u00eda tiene mucho que decir,al menos en la clarificaci\u00f3n y transmisi\u00f3n de temas de tanta densidad como la creaci\u00f3n, la salvaci\u00f3n, el mal y, en el fondo,sobre la cuesti\u00f3n de la verdad. Repito:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center\"><em>\u00a1<\/em><em>tenemos que hablar m\u00e1s y mejor de Dios!<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<h2>4. La teolog\u00eda es importante para la b\u00fasqueda de la verdad ante la reducci\u00f3n y la fragmentaci\u00f3n del saber<\/h2>\n<p>La teolog\u00eda habla de verdad, una palabra bastante compleja.\u00abLa verdad es molesta\u00bb[7], dec\u00eda Jean Dani\u00e9lou: \u00abcuando se habla de la verdad, algo se crispa en el alma de muchos hombres de nuestro tiempo\u00bb. \u00bfA qu\u00e9 se debe tal molestia, irritaci\u00f3n y crispaci\u00f3n ante la afirmaci\u00f3n de la verdad? Entre los motivos para tales reacciones Dani\u00e9lou se\u00f1alaba la evoluci\u00f3n del esp\u00edritu cient\u00edfico, por el cual la comprensi\u00f3n de la verdad sometida a las hip\u00f3tesis en revisi\u00f3n continua deja poco espacio a la metaf\u00edsica y a la fe, de manera que \u00aba la noci\u00f3n de certeza sustituye la de aproximaci\u00f3n; al sentido de la verdad, el de la b\u00fasqueda\u00bb. De hecho, tambi\u00e9n en el a\u00f1o 2009 el fil\u00f3sofo italiano Gianni Vattimo publicaba un ensayo titulado <em>Adi\u00f3s a la verdad<\/em>, un t\u00edtulo que a su juicio expresa \u00abde manera m\u00e1s o menos parad\u00f3jica, la situaci\u00f3n de nuestra cultura actual, ya sea en sus aspectos te\u00f3ricos y filos\u00f3ficos, ya sea en la experiencia com\u00fan\u00bb.<\/p>\n<p>Ahora bien, que la verdad se haya convertido en problem\u00e1tica no implica necesariamente su desaparici\u00f3n ni que en alg\u00fan momento no vuelva revestida de nuevos ropajes, como ocurre con la palabra Dios. Pues por m\u00e1s que la evitemos o rechacemos parece que de alguna forma siempre acaba por imponer su fuerza en nuestro pensamiento y en nuestra vida. A pesar de todo la verdad no deja de ser un esc\u00e1ndalo que siempre asombra e incomoda, algo todav\u00eda m\u00e1s patente con la gran preeminencia del esp\u00edritu cient\u00edfico que rodea el mundo actual.<\/p>\n<p>Llama un poco la atenci\u00f3n, pero existen algunos representantes del ate\u00edsmo cient\u00edfico que sostienen que se debe creer solo lo que es evidente, es decir, que la evidencia ser\u00eda el \u00fanico criterio de verdad, lo cual no deja de ser una enorme simplificaci\u00f3n. \u00bfPor qu\u00e9? Pues simplemente porque en las evidencias no es necesario creer. Las evidencias se perciben, se captan, se observan y, por tanto, se imponen ante nosotros. Sin embargo creer es algo un poco distinto, dado que se cree en algo que no se puede probar con las t\u00e9cnicas que usamos en los laboratorios. Y en este sentido la verdad de muchas afirmaciones teol\u00f3gicas, sin ser incompatibles con las evidencias, sin embargo las trascienden. Y lo hacen porque la verdad emp\u00edrica y demostrable no es la \u00fanica verdad posible.<\/p>\n<p>A\u00fan m\u00e1s, podemos preguntarnos lo siguiente: \u00bfse puede explicar toda la realidad \u00fanicamente sobre la base de los hechos positivos? \u00bfEs la evidencia el aut\u00e9ntico criterio de verdad capaz de evitar la superstici\u00f3n y el error? Porque seguramente a muchos les vienen a la mente experiencias humanas, quiz\u00e1 las m\u00e1s importantes, que no se ajustan al criterio de la evidencia y que sin embargo nos parecen no solo fundamentales, sino absolutamente verdaderas. Pensemos en toda la amplitud del mundo de los valores, de la interioridad, o en esas experiencias tan originarias y dif\u00edciles de conceptualizar como el amor. \u00bfEs el amor una evidencia? Dawkins sostiene que incluso en esta experiencia se da algo m\u00e1s que una sensaci\u00f3n interna y que, por lo tanto, tambi\u00e9n en la experiencia del amor se dan una serie de datos externos que convierten al amor en una aut\u00e9ntica evidencia. Ahora bien, quiz\u00e1 todos esos datos verifican en la realidad externa y expresan realmente el hecho de que alguien pueda amar (tambi\u00e9n sucede con la fe), pero el amor como tal se escapa de todos esos l\u00edmites con los cuales queremos enclaustrarlo. Quiz\u00e1 por ello el arte o la literatura, con toda su riqueza de lenguaje expresivo y metaf\u00f3rico hayan sido siempre los medios m\u00e1s privilegiados para hablar de esa experiencia tan compleja. El amor no es un dato objetivo sometido a las t\u00e9cnicas de experimentaci\u00f3n, pero sin embargo constituye una de las experiencias m\u00e1s importantes en la vida del ser humano, esa sin la cual quiz\u00e1 nada tendr\u00eda sentido. Reducir el amor a la evidencia es una forma de desvirtuar o destruir su sentido m\u00e1s profundo y radical. Quiz\u00e1 podamos decir que las cosas m\u00e1s importantes de la vida son directamente proporcionales a su dificultad de verificaci\u00f3n emp\u00edrica.<\/p>\n<p>En el mismo sentido podemos pensar tambi\u00e9n en las creencias religiosas o en las experiencias de fe, en donde ciertamente la tradici\u00f3n, la revelaci\u00f3n y la autoridad pueden suponer distorsiones o derivar hacia el fide\u00edsmo, pero en ning\u00fan caso tienen porqu\u00e9 eliminar la posibilidad de su realidad o verdad para la vida de las personas. La fe es una experiencia personal cuyo origen nos desborda pero que, sin embargo, es tremendamente real y dota de sentido la vida. De hecho tambi\u00e9n la fe incide sobre la realidad. Recordemos aquellas palabras de la <em>Carta de Santiago<\/em>: \u00abtambi\u00e9n los demonios creen, y tiemblan\u00bb.<\/p>\n<p>Ciertamente el mundo de la verdad es complejo, porque incluso reviste formas distintas. La ciencia busca su verdad, pero ni es la \u00fanica ni quiz\u00e1 tampoco la m\u00e1s importante. En este sentido la verdad es la raz\u00f3n de ser tambi\u00e9n de la filosof\u00eda, de la teolog\u00eda y de la \u00e9tica, porque si por un lado es aquello en lo que vivimos instalados, por el otro remite siempre hacia ese futuro que no podemos dejar de anhelar. En su dialogo con Poncio Pilato, le dice Jes\u00fas que tiene por misi\u00f3n ser testigo de la verdad, que para eso naci\u00f3 y vino al mundo, de modo que todo el que est\u00e1 por la verdad le escucha, ante lo cual Pilato, aunque de forma capciosa, pregunta: \u00ab\u00bfqu\u00e9 es eso de la verdad?\u00bb. (Jn 18, 38). Y ciertamente la respuesta no es f\u00e1cil, pero a\u00fan as\u00ed no se puede vivir sin verdad, sencillamente porque es una necesidad constitutiva del ser humano. Dec\u00eda Ortega en <em>El tema de nuestro tiempo\u00a0<\/em>que el hombre es un \u00abser verd\u00e1voro\u00bb[8], de modo que \u00abpreocuparse por descubrir la verdad no es una curiosidad de unos se\u00f1ores que se llaman \u201chombres de ciencia\u201d, ni de otros, m\u00e1s importantes a\u00fan, que se llaman \u201cintelectuales\u201d, sino que es la verdad algo que el hombre inexorablemente necesita, porque necesita acertar para no perder el poco tiempo que tiene\u00bb.<\/p>\n<p>Por eso tambi\u00e9n las ciencias, en todas sus expresiones, no son sino formas parciales de verdad. La ciencia busca su verdad, pero ni es la \u00fanica ni quiz\u00e1 tampoco la m\u00e1s importante. Y por eso es tan necesario el di\u00e1logo entre las ciencias y la teolog\u00eda, porque en \u00faltimo t\u00e9rmino el ser humano, por m\u00e1s que lo estudiemos fragmentado, jam\u00e1s se puede fragmentar. De hecho, tambi\u00e9n el Papa en <em>Veritatis gaudium\u00a0<\/em>nos llama a cumplir el criterio de la \u00abinter\u00bb y la \u00abtransdisciplinariedad\u00bb con sabidur\u00eda y creatividad a la luz de la revelaci\u00f3n: \u00abEste principio teol\u00f3gico y antropol\u00f3gico, existencial y epist\u00e9mico, tiene un significado especial y est\u00e1 llamado a mostrar toda su eficacia no s\u00f3lo dentro del sistema de los estudios eclesi\u00e1sticos, garantiz\u00e1ndole cohesi\u00f3n y flexibilidad, organicidad y dinamismo, sino tambi\u00e9n en relaci\u00f3n con el panorama actual, fragmentado y no pocas veces desintegrado, de los estudios universitarios y con el pluralismo ambiguo, conflictivo o relativista de las convicciones y de las opciones culturales\u00bb.<\/p>\n<p>Y es aqu\u00ed en donde la teolog\u00eda es una gran ayuda para la superaci\u00f3n de la fragmentaci\u00f3n de saberes y de lo que tambi\u00e9n Ortega calificaba como \u00abbarbarie del especialismo\u00bb en la b\u00fasqueda de una unidad siempre superior representada en esa Verdad \u00faltima, inobjetiva, pero representable y fundamental, sobre la cual se asienta toda la realidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2>Conclusi\u00f3n: la teolog\u00eda en el siglo XXI, una vocaci\u00f3n compartida<\/h2>\n<p>Estamos viviendo un momento eclesial muy importante y apasionante, en el cual la Iglesia Cat\u00f3lica, pero tambi\u00e9n todas las religiones, se juegan mucho en su credibilidad, en su forma de hacerse presente y en su misi\u00f3n evangelizadora y transformadora. No son pocos los retos que tenemos que afrontar de cara al futuro. Y pienso que los afrontaremos mejor cuanto mayor profundicemos en ese magno misterio del Dios revelado en Jes\u00fas de Nazaret. Sin duda que afortunadamente se puede ser muy buen creyente sin ser te\u00f3logo. Es m\u00e1s, una cosa no garantiza la otra. Pero seguramente avanzaremos mejor, serviremos mejor a la Iglesia y la sociedad, y seremos m\u00e1s creativos, si la teolog\u00eda se convierte en una misi\u00f3n compartida, cada uno desde su lugar, dado que la teolog\u00eda ya no es solo una cosa reservada a los ministerios ordenados, sino tambi\u00e9n de mujeres y hombres laicos que quieren profundizar en el conocimiento del misterio de Dios que da sentido a sus vidas. Juan Pablo II dec\u00eda que la Iglesia necesitaba<em> ministros-puente<\/em>, entendi\u00e9ndolos como cient\u00edficos-te\u00f3logos. Yo creo que hoy la Iglesia necesita que todos los creyentes seamos ministros-puente con la sociedad para ser testigos del evangelio, de modo que podamos dar testimonio pero tambi\u00e9n raz\u00f3n de la fe que nos mueve.<\/p>\n<p>Pero en este sentido, como recordaba en otro escrito publicado tambi\u00e9n en <em>FronterasCTR<\/em>, el Papa Francisco nos invita tambi\u00e9n a no limitarnos a una teolog\u00eda de escritorio, sino a estar en estado permanente de misi\u00f3n, a salir a las fronteras de la vida, a reformar lo que haya que reformar en la comuni\u00f3n eclesial para hacer m\u00e1s visible la buena noticia de Jes\u00fas. Y hoy, en un mundo muy plural en donde quiz\u00e1 lo que prima sea lo accesorio, lo relativo, la utilidad, etc., la teolog\u00eda no deja de tener ese car\u00e1cter revulsivo o contracultural que rompe con la l\u00f3gica imperante pero que, en el fondo, nos orienta hacia las cuestiones m\u00e1s importantes de la vida, hacia una visi\u00f3n m\u00e1s integral de las personas y del mundo y, en definitiva, tambi\u00e9n es una forma de trascender aquello que no puede agotar el sentido \u00faltimo de lo que somos y la esperanza que sustenta todo cuanto hacemos. Por todo ello la teolog\u00eda nos ayudar\u00e1 tanto a dar raz\u00f3n de nuestra esperanza como a evitar el naufragio vital que siempre acecha a nuestra existencia. Probablemente hoy el contexto que tenemos por delante no es f\u00e1cil, de modo que ser\u00e1n muchas las dificultades para la teolog\u00eda. Pero con todo, pienso que tanto la cuesti\u00f3n por el sentido de la vida, como la pregunta por Dios seguir\u00e1 gozando de actualidad. Y en que adem\u00e1s de actual la palabra Dios siga siendo significativa tenemos todos los creyentes una misi\u00f3n irrenunciable en la que la teolog\u00eda nos puede ofrecer herramientas para llevarla hacia delante.<\/p>\n<p>[1]Cf. O. Gonz\u00e1lez de Cardedal,\u00a0<em>El lugar de la teolog\u00eda<\/em>, Real Academia de Ciencias Morales y Pol\u00edticas, Madrid 1986, 100ss.<\/p>\n<p>[2]Cf. P. Castelao, \u00abOs leigos e a teolog\u00eda. Pensamentos, vivencias e ficci\u00f3ns\u00bb: <em>Encrucillada <\/em>173 (2011) 39-53.<\/p>\n<p>[3]K. Barth, <em>Introducci\u00f3n a la teolog\u00eda evang\u00e9lica<\/em>, S\u00edgueme, Salamanca 2006, 35.<\/p>\n<p>[4]R. L. Numbers (ed.), <em>Galileo goes to jail<\/em>, Harvard University Press, Cambridge 2009.<\/p>\n<p>[5]C. Ca\u00f1\u00f3n, \u201cEl nuevo ate\u00edsmo\u201d: <em>Pensamiento\u00a0<\/em>261 (2013) 1057-1068.<\/p>\n<p>[6]M. de Unamuno, <em>Mi confesi\u00f3n<\/em>, S\u00edgueme, Salamanca 2011, 56.<\/p>\n<p>[7]J. Dani\u00e9lou, <em>El esc\u00e1ndalo de la verdad<\/em>, Guadarrama, Madrid 1962, 19.<\/p>\n<p>[8]J. Ortega y Gasset, <em>El tema de nuestro tiempo. Pr\u00f3logo para alemanes<\/em>, Tecnos, Madrid 2002, 239.<\/p>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Art\u00edculo elaborado por Jos\u00e9 Manuel Caama\u00f1o L\u00f3pez, profesor de la Facultad de Teolog\u00eda de la Universidad Pontificia Comillas y director de la C\u00e1tedra Francisco Jos\u00e9 Ayala de Ciencia, Tecnolog\u00eda y Religi\u00f3n. El art\u00edculo es una adaptaci\u00f3n de uno publicado en la revista <a href=\"https:\/\/revistas.comillas.edu\/index.php\/razonyfe\/article\/view\/11110\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Raz\u00f3n y Fe<\/a>.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Jos\u00e9 Manuel Caama\u00f1o) Aunque parezca un t\u00f3pico decirlo, lo cierto es que no corren buenos tiempos para la teolog\u00eda, sobre todo para dedicarse a ella vocacional y profesionalmente. Con todo, quiz\u00e1 hoy m\u00e1s que nunca, la formaci\u00f3n teol\u00f3gica es imprescindible de cara al futuro de la Iglesia, y no solo para las vocaciones religiosas, &#8230; <a title=\"La Teolog\u00eda en tiempos de inclemencia\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=5307\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre La Teolog\u00eda en tiempos de inclemencia\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":5313,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[139],"tags":[241,387,151,768,255,397],"class_list":["post-5307","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-relacion-entre-ciencia-y-religion","tag-cientifismo","tag-dios","tag-interdisciplinariedad","tag-saber","tag-teologia","tag-verdad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5307","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5307"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5307\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5316,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5307\/revisions\/5316"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/5313"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5307"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5307"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5307"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}