{"id":5289,"date":"2020-09-23T07:00:28","date_gmt":"2020-09-23T05:00:28","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=5289"},"modified":"2020-09-21T09:53:31","modified_gmt":"2020-09-21T07:53:31","slug":"teilhard-de-chardin-ante-la-prueba-del-sufrimiento-humano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=5289","title":{"rendered":"Teilhard de Chardin ante la prueba del sufrimiento humano"},"content":{"rendered":"<p><strong>(Leandro Sequeiros y Manuel Medina Casado) Estamos viviendo tiempos complicados por causa del coronavirus. Nos cuestionamos el problema del mal que supone un reto sin respuesta racional para las creencias religiosas. \u00bfC\u00f3mo compaginar un Dios misericordioso y sabio con la existencia del dolor, la violencia, la muerte o el sufrimiento de los inocentes? En el marco de un coloquio sobre Teilhard de Chadin, celebrado en noviembre de 2011 en Par\u00eds, Monse\u00f1or Andr\u00e9 Dupleix imparti\u00f3 una ponencia que, bajo el t\u00edtulo <em>\u00bfEl final del mal?<\/em>, volvi\u00f3 a abordar este problema, desde la perspectiva del religioso, paleont\u00f3logo y fil\u00f3sofo franc\u00e9s. Merece la pena retomar sus ideas ante el nuevo contexto en el que nos encontramos.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El problema del mal supone un reto sin respuesta racional para las creencias religiosas. \u00bfC\u00f3mo compaginar un Dios misericordioso y sabio con la existencia del dolor, la violencia, la muerte, el sufrimiento de los inocentes? El te\u00f3logo\u00a0<a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=XqSRV2WUzPM\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Andr\u00e9s Torres-Queiruga<\/a>\u00a0ha escrito que si Dios es tal como lo describe la teolog\u00eda tradicional, habr\u00eda que denunciarlo al Tribunal de la Haya.<\/p>\n<p>Las respuestas al sentido del mal est\u00e1n presentes en todas las religiones. Es m\u00e1s: algunos antrop\u00f3logos postulan que las religiones aparecen como un lenitivo amortiguador del peso insoportable del dolor, del mal y de la muerte.<\/p>\n<p>En el Coloquio \u201cLa esperanza puesta a prueba por el mal\u201d, celebrado en noviembre de 2011 en Par\u00eds bajo la organizaci\u00f3n de la Asociaci\u00f3n de Amigos de Pierre Teilhard de Chardin y la C\u00e1tedra Teilhard de Chardin de las Facultades jesuitas de Par\u00eds, las intervenciones se organizaron en torno a seis grandes problemas que aborda Teilhard de Chardin en sus cartas y ensayos: las experiencias del mal o mal metaf\u00edsico; guerra mundial y violencia: una experiencia fundante; la divinizaci\u00f3n de las pasividades; libertad, pecado y vaciedad; el Cristo salvador y la recapitulaci\u00f3n; el final del mal.<\/p>\n<p>Estas ponencias fueron seguidas por unas conclusiones. Todo ello acaba de ser publicado en un n\u00famero especial de la revista\u00a0<u>Teilhard aujourd\u00b4hui<\/u>\u00a0de la Asociaci\u00f3n francesa de amigos de Teilhard de Chardin, con el t\u00edtulo\u00a0<u>L&#8217;Esperance \u00e0 l\u00b4\u00e9preuve du mal<\/u>\u00a0(Saint-L\u00e9ger \u00e9ditions, marzo de 2012, n\u00famero 41).<\/p>\n<p><strong>Andr\u00e9 Dupleix y Teilhard de Chardin<\/strong><\/p>\n<p>El autor de esta ponencia, monse\u00f1or\u00a0<u>Andr\u00e9 Dupleix<\/u>, nacido en 1944 en Pau (Francia) ha sido Secretario General adjunto de la Conferencia de obispos de Francia desde 2005. Realiz\u00f3 sus estudios eclesi\u00e1sticos en el Seminario Mayor de Dax y de Bayona (1962 \u2013 1968) y posteriormente en el Instituto Cat\u00f3lico de Toulouse (1968 \u2013 1970). M\u00e1s tarde, realiz\u00f3 la tesis doctoral en Teolog\u00eda en la Universidad Gregoriana de Roma (1970 \u2013 1973).<br \/>\nEntre 1973 y 1981 fue profesor en el Seminario Mayor de Bayona, Directeur du Centre de culture religieuse de Bayonne (1973 \u2013 1981), D\u00e9l\u00e9gu\u00e9 dioc\u00e9sain \u00e0 l\u2019\u0153cum\u00e9nisme, D\u00e9l\u00e9gu\u00e9 r\u00e9gional \u2013 Sud-ouest \u2013 \u00e0 l\u2019\u0153cum\u00e9nisme (1973 \u2013 1981). Entre 1981 y 2000, profesor del Institut catholique de Toulouse, Professeur \u00e0 la facult\u00e9 de Th\u00e9ologie (1981 \u2013 1987), Doyen de la facult\u00e9 de th\u00e9ologie (1987 \u2013 1993), Recteur de l\u2019Institut catholique (1993 \u2013 2000), Directeur du Service national du cat\u00e9chum\u00e9nat (desde 2000), Secr\u00e9taire de la Commission \u00e9piscopale de la cat\u00e9ch\u00e8se et du cat\u00e9chum\u00e9nat (desde 2000). Entre otros libros, destacamos\u00a0<u>Prier 15 jours avec Pierre Teilhard de Chardin<\/u>\u00a0(Nouvelle Cit\u00e9, 1994), del que se han editado 5 ediciones con 11.000 ejemplares. En castellano: <a href=\"https:\/\/gcloyola.com\/el-pozo-de-siquen\/86-orar-con-pierre-teilhard-de-chardin-9788429320695.html\">Orar con Pierre Teilhard de Chardin.<\/a><\/p>\n<p><strong>\u00bfTiene explicaci\u00f3n el mal?<\/strong><\/p>\n<p><em>\u201cEs comprometedor, tras el conjunto de debates en los que hemos participado, aventurarse con una intervenci\u00f3n concluyente sobre el \u201cfin del mal\u201d. Afortunadamente se me ha propuesto este tema con una interrogaci\u00f3n, ello hace m\u00e1s creible el contenido, cualquiera que sea el enfoque desde el que sea abordado. Pues, si este tema es una constante que relaciona tanto la tradici\u00f3n b\u00edblica y cristiana, como la relaci\u00f3n con Teilhard, y una gran parte del pensamiento contempor\u00e1neo, es porque la experiencia del mal es reiterativa, como tambi\u00e9n lo es la resistencia al mal por todos los medios posibles\u201d<\/em>\u00a0\u2013 explica Dupleix.<br \/>\nY prosigue:\u00a0<em>\u201cDonde la singularidad cristiana aparece, es en la siguiente afirmaci\u00f3n: que si el mal bajo todas las formas f\u00edsicas y morales, no tiene un fin visible en la existencia humana y en la historia, no solamente no puede tener la \u00faltima palabra en cualquier momento en que se encuentre la humanidad, sino que est\u00e1 definitivamente aniquilado por la Resurrecci\u00f3n de Cristo\u201d.<\/em><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 lugar ocupa el mal en su cosmovisi\u00f3n optimista? Para Teilhard, el mal forma parte integrante de la evoluci\u00f3n de una humanidad en g\u00e9nesis permanente hasta su t\u00e9rmino; pero el t\u00e9rmino es el cumplimiento en Dios, por la Resurrecci\u00f3n de Cristo. Teilhard encuentra en las palabras del cap\u00edtulo ocho de la Carta de Pablo de Tarso a los Romanos una clave importante. Pablo nos dice que\u00a0<em>\u201cEstimo pues, que los sufrimientos del tiempo presente no son proporcionados con la gloria que debe revelarse en nosotros. Pues la creaci\u00f3n espera con impaciencia la revelaci\u00f3n de los hijos de Dios: liberado del poder de la vanidad, no por su decisi\u00f3n, sino por la autoridad de aquel que le ha liberado, ella guarda la esperanza, pues ella tambi\u00e9n ser\u00e1 liberada de la esclavitud de la corrupci\u00f3n, por tener parte en la libertad y en la gloria de los hijos de Dios. Nosotros lo sabemos ciertamente: la creaci\u00f3n entera gime a\u00fan hoy con dolores de parto. (Rom. 8, 18-22)\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Para los exegetas, el parto definitivo, el nacimiento de lo alto, por Cristo en el Esp\u00edritu, har\u00e1n tambi\u00e9n decir a Pablo, desde ahora, desde esta vida, hablando de la muerte, la forma m\u00e1s dolorosa del mal:\u00a0<em>la muerte ha sido destruida por la victoria. Muerte, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 tu victoria?<\/em>\u00a0(1 Cor. 15, 54-55).<\/p>\n<p>Andr\u00e9 Dupleix propone cinco puntos que considera se encuentran en relaci\u00f3n continua con el pensamiento de Teilhard: Una perspectiva general; de lo m\u00faltiple a la Uni\u00f3n; Las sombras de la fe; un debate teol\u00f3gico abierto; y el t\u00e9rmino \u201c\u00faltimo\u201d.<\/p>\n<p><strong>1.- PERSPECTIVA GENERAL<\/strong><\/p>\n<p>Para entender el sentido del mal en Teilhard conviene recordar este texto de\u00a0<em>La Energ\u00eda Espiritual del Sufrimiento: S\u00ed, cuanto m\u00e1s hombre se hace el hombre, m\u00e1s se incrusta y se agrava \u2013en su carne, en sus nervios, en su esp\u00edritu-, el problema del Mal: del Mal por comprender y del Mal por sufrir.<\/em><\/p>\n<p>Seg\u00fan Dupleix, Teilhard va a experimentar, desde un extremo a otro de su vida la experiencia existencial del fracaso humano. N<em>ada se parece tanto como la epopeya humana a un camino de cruz\u2026<\/em>\u00a0escribe Teilhard en el ap\u00e9ndice de\u00a0<em>El Fen\u00f3meno Humano<\/em>.<\/p>\n<p>Y esto no ser\u00e1 solamente el fruto de su l\u00facida observaci\u00f3n del mundo, sino una experiencia personal ininterrumpida. Pero la prueba y los zarpazos del mal ser\u00e1n siempre soportados como un umbral de peligro y una victoria, con Cristo, bajo las fuerzas de la resignaci\u00f3n y de la capitulaci\u00f3n.<br \/>\nPero hay un error grave que debemos evitar al hablar de Teilhard. Es el de quedarnos solamente con la dimensi\u00f3n estad\u00edstica del mal. Es el caso, ciertamente, desde un cierto punto de vista de su an\u00e1lisis. Pero nosotros no podemos quedarnos con la perspectiva de un mal \u2013inherente a la estructura incluso del universo y del hombre- lo que ser\u00eda su finitud fundamental. Si el mal puede tener un fin [temporal], es porque no tiene ni finalidad ni finitud\u2026 Escribe su comentarista Rideau\u00a0<u>(El pensamiento de Teilhard de Chardin)<\/u>: \u201cIndependientemente pues de la soluci\u00f3n sobrenatural, la soluci\u00f3n del problema del mal, no es otra que la inmortalidad de las personas y de la colectividad humana, al t\u00e9rmino de una historia que converge hacia un Fin trascendente\u201d. Pero la soluci\u00f3n \u00faltima es sobrenatural. La muerte no es el umbral de cualquier inmortalidad.<br \/>\nTeilhard escribe en\u00a0<em>El Medio Divino<\/em>: i[El gran triunfo del Creador y del Redentor, en nuestras perspectivas cristianas, es haber transformado en factor esencial de vivificaci\u00f3n aquello que, en s\u00ed, es una potencia universal de disminuci\u00f3n y de desaparici\u00f3n\u2026 Y as\u00ed, [el nefasto poder de la muerte] de descomponer y de disolver se encontrar\u00e1 atrapado por la m\u00e1s sublime de las operaciones de la vida. Aquella que, por naturaleza, estaba vac\u00eda, hueca, vuelve a la pluralidad, puede llegar a ser, en cada existencia humana, plenitud y unidad en Dios. ]i<\/p>\n<p>Para Dupleix, en esta lucha permanente entre las agresiones del mal y las fuerzas de la vida que Dios despliega en nosotros, se plantea evidentemente la cuesti\u00f3n del origen del pecado, indisociable para Teilhard del origen del mal. Tambi\u00e9n si se habla de pecado original, se podr\u00e1 igualmente hablar de mal original. Siendo correlativo el fin del pecado con el fin del mal. La oposici\u00f3n al pecado es una manera de resistencia al mal, del cual no es m\u00e1s que uno de los aspectos, aunque no de los menores, para Teilhard.<\/p>\n<p>Ahora bien, para Teilhard, el fin del pecado \u2013definitivo o anticipado en cada instante de la existencia por la resurrecci\u00f3n- es Cristo. El Cristo salvador y redentor. Si el pecado afecta al conjunto de la Humanidad, las fuerzas de la Evoluci\u00f3n no pueden en cualquier circunstancia cambiar o disminuir los contornos y los efectos. S\u00f3lo Dios se levanta contra el pecado y el mal y sus dram\u00e1ticas consecuencias. Escribe en \u201cCristolog\u00eda y Evoluci\u00f3n\u201d\u00a0<u>(Lo que yo creo)<\/u>:\u00a0<em>La idea de ca\u00edda no es en efecto, en el fondo, mas que un intento de explicaci\u00f3n del Mal en un universo fijo. He aqu\u00ed por qu\u00e9 nos oprime. En consecuencia, es el problema del Mal en sus relaciones con el Cristo lo que necesitamos respirar, retomar y repensar, con un estilo adecuado a nuestras visiones c\u00f3smicas actuales. El pecado original es una soluci\u00f3n est\u00e1tica del problema del Mal.<\/em><\/p>\n<p><strong>El problema del pecado original<\/strong><\/p>\n<p>Para Teilhard si hay un dogma del pecado original \u00bfno habr\u00eda que hacer una transposici\u00f3n de la imagen cl\u00e1sica de la ca\u00edda \u2013pues la palabra no alimenta nuestro esp\u00edritu ni nuestros corazones- poniendo atenci\u00f3n a la teolog\u00eda de la Redenci\u00f3n? Contin\u00faa el mismo texto:\u00a0<em>Una transposici\u00f3n del tipo que sugiero, deja subsistir totalmente, e incluso salva, en su esencia, esta realidad en concreto y esta urgencia de la Redenci\u00f3n que los concilios han tratado de definir.<\/em><\/p>\n<p>A pesar de esta precauci\u00f3n del anuncio, Teilhard est\u00e1 llevando a reconsiderar, al mismo tiempo que la formulaci\u00f3n del dogma tradicional del pecado original, el contenido mismo de una parte de la afirmaci\u00f3n dogm\u00e1tica. Esto, dentro de la l\u00f3gica de su concepci\u00f3n de la Revelaci\u00f3n. El replanteamiento no tanto sobre el pecado mismo cuanto sobre su origen y su relaci\u00f3n con la muerte: la muerte precede al pecado. La consciencia de drama fundamental, ligado a la muerte, est\u00e1 intensificada por el pecado. Debe hacerse una nueva lectura del papel personal del hombre en el origen del mal y de la relaci\u00f3n entre el mal y la salud.<br \/>\nLa preocupaci\u00f3n de Teilhard es comprender mejor, teniendo en cuenta sus convicciones personales, la afirmaci\u00f3n de San Pablo en la primera carta a los Corintios:\u00a0<em>ya que la muerte vino por un hombre, por un hombre tambi\u00e9n viene la Resurrecci\u00f3n de los muertos. Como todos mueren en Ad\u00e1n, en Cristo todos recibir\u00e1n la vida.<\/em>\u00a0(I Cor. 15, 21-22).<br \/>\nFinalmente, \u00bfel pecado original no ser\u00e1 algo demasiado \u2018poca cosa\u2019 para Cristo? Todo el mal por el que es confrontada la humanidad no puede provenir de un solo hombre. \u00c9l [Teilhard] interpreta en este sentido las palabras de Pablo: \u201cpor el pecado vino la muerte\u201d per peccatum mors (Rom. 5, 12):\u00a0<em>El pecado original no explica por s\u00ed solo todo el dolor y toda la muerte humana. Por san Pablo, explica todo el sufrimiento. \u00c9sta es la soluci\u00f3n general del problema del mal.<\/em><\/p>\n<p>En el universo tal como nosotros lo conocemos hoy y del cual nuestro Mundo no es m\u00e1s que un elemento\u00a0<em>el pecado original simboliza simplemente la inevitable suerte del Mal\u2026 atado a la existencia de todo ser participado\u2026 El pecado original es la esencial reacci\u00f3n de lo finito por el acto creador. Inevitablemente, con el favor de toda la creaci\u00f3n, \u00e9l se desliza por la existencia. \u00c9l es el rev\u00e9s de toda la creaci\u00f3n<\/em>, escribe en\u00a0<u>Ca\u00edda, Redenci\u00f3n y Geocentr\u00eda<\/u>\u201d.<\/p>\n<p>Nuestra perspectiva geoc\u00e9ntrica conduce a un distanciamiento considerable entre un origen puntual del mal, ligado a un solo acto del primer Ad\u00e1n, y la acci\u00f3n universal del segundo Ad\u00e1n:<em>\u00a0La Humanidad, muy probablemente\u2026 es \u201cuna entre mil\u201d. \u00bfC\u00f3mo puede ser que, entonces, que ella haya sido elegida contra toda probabilidad, para ser Centro de la Redenci\u00f3n? \u00bfY c\u00f3mo, a partir de ella, la Redenci\u00f3n puede propagarse de astro en astro?<\/em><\/p>\n<p>Teilhard no niega que un cierto n\u00famero de cuestiones quedan a\u00fan sin respuesta para \u00e9l. Prosigue el texto anterior:\u00a0<em>Es uno de los momentos en que uno se desespera por despejar los dogmas cat\u00f3licos del geocentrismo en el seno en que han emergido. Y as\u00ed, una cosa es m\u00e1s segura que ninguna otra, en el Credo cat\u00f3lico: esto es, que hay un Cristo \u201cpor el cual todo se mantiene\u201d (Col. 1,17) Todas las ciencias secundarias deber\u00e1n ceder, si es necesario, ante este art\u00edculo fundamental. Cristo es todo o nada.<\/em><\/p>\n<p>En\u00a0<u>Cristolog\u00eda y Evoluci\u00f3n<\/u>, Teilhard precisa su b\u00fasqueda. Pecado y muerte est\u00e1n ligados en san Pablo, lo dice expresamente: El pecado se paga con la muerte. (Rom. 6,23) Pues la muerte es el mal absoluto, es precisamente sobre este punto sobre el que Teilhard reacciona en \u201cCristolog\u00eda y Evoluci\u00f3n\u201d:\u00a0<em>De hecho, a pesar de distinciones sutiles de la teolog\u00eda, el Cristianismo se ha desarrollado bajo la impresi\u00f3n dominante de que el Mal en torno nuestro hab\u00eda surgido de una culpa inicial.<\/em><\/p>\n<p>Para Dupleix, si ello se analiza desde una perspectiva de un mundo en evoluci\u00f3n se dibuja un cambio importante, con consecuencias nada desde\u00f1ables para la teolog\u00eda:\u00a0<em>Puesto que sin perder nada de su gravedad ni de sus horrores, el Mal deja, en este nuevo contexto, de ser un elemento incomprensible para hacerse un rasgo natural de la estructura del Mundo.<\/em><\/p>\n<p><strong>El mal en el mundo creado<\/strong><\/p>\n<p>Se trata ahora, pues, de situar el mal en el orden de un mundo creado. Para Teilhard el mal es la otra vertiente de lo m\u00faltiple en la que ha sido creado necesariamente el mundo. La hip\u00f3tesis de un Dios perfecto que no puede crear m\u00e1s que un ser participado perfecto es una hip\u00f3tesis gratuita. No es posible considerar el mal \u2013 prosigue Dupleix -como un accidente imprevisto del universo. El mal es un enemigo, una sombra suscitada por el mero hecho de la creaci\u00f3n. En el momento en que Dios crea, una terrible tensi\u00f3n se realiza, de la cual su amor toma inmediatamente parte.<\/p>\n<p>Este combate de Dios contra el mal es un tema que se encontrar\u00e1 en diversos escritos patr\u00edsticos. San Ireneo, en un texto importante de su obra\u00a0<em>Adversus Haereses<\/em>, considera al hombre del Para\u00edso no como un ser perfecto, sino como un ser inacabado y por tanto fr\u00e1gil: es \u201cimposible, en efecto, que sean increados, seres nuevamente producidos. Si bien, por el hecho de no ser increados, son inferiores a lo que es perfecto: porque por el hecho de que ellos han venido nuevamente a la existencia, son ni\u00f1os peque\u00f1os, y por el hecho de que son ni\u00f1os peque\u00f1os, no est\u00e1n acostumbrados ni ejercitados en la conducta perfecta\u201d. San Agust\u00edn, por el contrario, se opondr\u00eda a ello, prefiriendo considerar a Ad\u00e1n como un superhombre. Se puede atisbar en la afirmaci\u00f3n de Ireneo una hip\u00f3tesis que introduce la idea de una evoluci\u00f3n en la creaci\u00f3n del hombre, y consecuentemente el rechazo de un esquema que hace depender el pecado de la ca\u00edda incomprensible de un hombre creado en un instante adulto y enteramente bueno.<\/p>\n<p>Comprendemos entonces c\u00f3mo el esquema teol\u00f3gico tradicional ha vuelto: la muerte no es una consecuencia del pecado, sino el primer descubrimiento tr\u00e1gico de la conciencia libre en el momento en que recibe la Revelaci\u00f3n de la vida\u2026 El hombre, creado enteramente libre por Dios, se encuentra inmediatamente comprometido en una lucha contra las fuerzas de desagregaci\u00f3n, una subida hacia la m\u00e1s grande comuni\u00f3n, una v\u00eda trazada hacia la culminaci\u00f3n. En este sentido, el Hombre es creado a imagen del Dios de la vida, incluso en un mundo donde la muerte es un hecho estad\u00edstico.<\/p>\n<p>El pecado interviene en el momento en que el hombre se cierra a la Revelaci\u00f3n de Dios y al amor. Suprime la tensi\u00f3n inevitable que constituye el ascenso hacia la cumbre, se repliega sobre s\u00ed mismo, se a\u00edsla, se erige en poder, se hace superhombre o se hace Dios. Entonces, en situaci\u00f3n de pecado, el hombre no es ya en apariencia la imagen de Dios, quedando todo en \u00e9l misteriosamente unido por la \u00fanica fuerza de la fidelidad divina, llegando a ser imagen de la muerte, puesto que el pecado en s\u00ed, es imagen de la muerte.<\/p>\n<p>Para Dupleix, el pecado como expresi\u00f3n del mal, es pues un hecho tan constatable como la muerte. Teilhard no lo niega. Pero lo asocia tanto m\u00e1s, pues, a su ant\u00edtesis redentora victoriosa: el Cristo, cuyo papel \u00fanico le sit\u00faa en cierto modo \u201cen el coraz\u00f3n del pecado\u201d. \u201cDios lo ha hecho pecado por nosotros\u201d (2 Cor. 5,21). Pecado pero no pecador. El Cristo est\u00e1 en el centro del misterio del mal, pues el distanciamiento de la Cruz ser\u00e1 al mismo tiempo el reconocimiento y la provocaci\u00f3n. Pero \u00e9l sigue siendo la vida, en el instante mismo en que la iniquidad triunfa. El hombre-Dios es glorificado desde que el grano cae en tierra. El Cristo es en este sentido el modelo absoluto de combate contra el mal y el pecado. En \u201cEl Cristo evolucionador\u201d (<em>Lo que yo creo<\/em>), escribe:\u00a0<em>Cualquiera que sea el paso hacia delante que se decida a dar el pensamiento cristiano, se puede afirmar que se dar\u00e1 en el sentido de una conjunci\u00f3n m\u00e1s estrecha entre las fuerzas de la Muerte y las fuerzas de la Vida en el interior de un Universo en movimiento, es decir, finalmente entre la Redenci\u00f3n y a la Evoluci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><strong>2.- DE LO M\u00daLTIPLE A LO UNO<\/strong><\/p>\n<p>En 1917, con algunos meses de intervalo, Teilhard despliega, precisa y corrige su pensamiento en tres ensayos complementarios,\u00a0<em>La lucha contra la Multitud, La Uni\u00f3n creadora y Mi Universo<\/em>. \u00bfC\u00f3mo concebir el acto creador sin presuponer a partir de qu\u00e9 o sobre qu\u00e9 se ejerce este acto? En un primer momento Teilhard adelanta una explicaci\u00f3n que no le satisface del todo, respecto a su convicci\u00f3n de base: Ser es necesariamente unir, ser m\u00e1s, l\u00f3gicamente, unir m\u00e1s. En\u00a0<em>La lucha contra la Multitud<\/em>, escribe: Li[a verdadera Nada, la Nada f\u00edsica\u2026 es lo M\u00faltiple puro, es la Multitud. En el Origen hab\u00eda dos polos del ser Dios y la Multitud\u2026 Es entonces cuando la Unidad desbordante de vida entra en lucha, por la creaci\u00f3n, contra lo M\u00faltiple inexistente, que se opon\u00eda a ella [la creaci\u00f3n] como un contraste y como un reto. Crear, siguiendo nuestras apariencias, es condensar, concentrar, organizar, unificar. ]i<\/p>\n<p>Para Dupleix, Teilhard responde a una primera dificultad: dos polos no significan, evidentemente, dos entidades, ni dos dioses -como \u00e9l lo precisa- sino como comprender esta oposici\u00f3n interna y \u00bfqu\u00e9 es este m\u00faltiple inexistente que estar\u00eda presente en el Ser divino? Para Teilhard\u00a0<em>la verdadera Nada, la Nada f\u00edsica, \u00e9sa que est\u00e1 en el vest\u00edbulo del ser, esa a la que vienen a converger por su base todos los mundos posibles, esa es lo M\u00faltiple puro, esa es la Multitud<\/em>. Utiliza incluso la expresi\u00f3n, desde luego ambigua pero conforme a su l\u00f3gica, de M\u00faltiple inexistente, que se podr\u00eda calificar de \u201cpura potencia del ser\u201d.<\/p>\n<p>En el texto de La Uni\u00f3n Creadora, proyectado por Teilhard como un \u201cbosquejo de s\u00edntesis filos\u00f3fica\u201d o un ensayo ontol\u00f3gico, hizo esto \u201cseg\u00fan un m\u00e9todo que apenas lo es\u201d, propone lo\u00a0<em>\u201cM\u00faltiple imponderable, que la Evoluci\u00f3n asigna como estado original al Cosmos, que tiene una existencia verdadera, objetiva, absoluta \u2026Al principio de las cosas, no hay que imaginar materia informe alguna, sino acabada en su consistencia\u2026 un esbozo, una sombra de ser\u201d.<\/em>\u00a0Pero una sombra, es ya algo positivo, y Teilhard evoca entonces la idea de una especie de Nada positivo, resultante de una primera influencia de la Uni\u00f3n sobre lo M\u00faltiple puro, potencia esencial de disociaci\u00f3n y de divisi\u00f3n y \u201csujeto inicial de la Creaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>El acto creador se ejerce, pues, como una fuerza de inversi\u00f3n y de unificaci\u00f3n:\u00a0<em>La creaci\u00f3n \u201cex nihilo\u201d\u2026 ha consistido, no en crear a partir de cero un ser infinitesimal\u2026 destinado a crecer\u2026 sino a invertir el orden de esta potencia de dispersi\u00f3n.<\/em>\u00a0Teilhard reconoce las serias objeciones suscitadas por su enfoque y la pendiente hacia el manique\u00edsmo. Queda, sin embargo, desde todos los puntos de vista en los ant\u00edpodas de la herej\u00eda, pues s\u00f3lo hay para \u00e9l, en su principio, m\u00e1s que un solo Dios creador. Su reflexi\u00f3n avanza sobre un terreno en el que no se puede contentar con afirmar la Divinidad\u00a0<em>\u00abexclusivamente por medio de atributos personales: ciertos aspectos del Ser soberano no se entienden bien, m\u00e1s que en t\u00e9rminos, por as\u00ed decirlo materiales y c\u00f3smicos\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>Tal es su convicci\u00f3n ligando las exigencias del cient\u00edfico y aquellas otras del te\u00f3logo. Tal es su convicci\u00f3n ligada a las exigencias del cient\u00edfico y aquellas otras del te\u00f3logo. Tal es tambi\u00e9n la dificultad incontestable que evocaremos en el 4\u00ba punto, la de un naturalista que sit\u00faa su b\u00fasqueda en un campo que es tambi\u00e9n el de la teolog\u00eda. \u00c9l reconoce, por otra parte que, si \u201cpor las relaciones trinitarias la teolog\u00eda ha hecho algo, por la relaci\u00f3n creado-increado se ha quedado con concepciones puramente negativas\u201d.<\/p>\n<p><strong>Dolor y pasividades<\/strong><\/p>\n<p>En su ensayo\u00a0<em>La Lucha contra la Multitud<\/em>, Teilhard, despu\u00e9s de haber desarrollado su tesis sobre\u00a0<em>La Nada de la Multitud<\/em>, aborda una segunda etapa sobre\u00a0<em>El Mal de la Multitud<\/em>. Este mal que expresar\u00e1 en\u00a0<em>El Medio Divino<\/em>\u00a0en t\u00e9rminos de pasividades de disminuci\u00f3n internas o externas. Este mal f\u00edsico o moral contra el que Dios, con nosotros, entabla una lucha para permitirnos comunicar su acci\u00f3n divina. Dos realidades son consideradas aqu\u00ed, el dolor y el pecado, desarrolladas en\u00a0<em>El Medio Divino<\/em>:\u00a0<em>El dolor es la percepci\u00f3n vital de nuestro \u2018menos-ser\u2019, cuando \u00e9ste se agrava, o cuando se alarga. El dolor, pues, est\u00e1 ligado, en justicia, a la Multitud insuficientemente arrinconada, que llevamos en nosotros. La completa disociaci\u00f3n, si pudiera ser sentida, realizar\u00eda un sufrimiento absoluto en nosotros, aniquil\u00e1ndonos.<\/em><\/p>\n<p>El pecado es el hecho de aquel que se realiza solamente en su propia unidad. Pero, realmente, \u00e9l agranda\u00a0<em>la legi\u00f3n de los que pretenden vencer a la Multitud arroj\u00e1ndose en ella y abraz\u00e1ndola. Nada, Dolor, Pecado \u2013Mal ontol\u00f3gico, Mal sufrido, Mal moral-, tres aspectos de un mismo Principio de maldad, infinitamente dif\u00edcil de reducir, y sin parar renace: la Multitud.<\/em><\/p>\n<p>Sin osar hacer ning\u00fan reproche, como no pensar en lo que se ha dicho, en la Escritura y en la tradici\u00f3n de la Iglesia, del principio de divisi\u00f3n y de dislocaci\u00f3n que es el diablo, vector del mal. El\u00a0<em>di\u00e1bolos<\/em>, que separa, s\u00edmbolo de una multitud o de un m\u00faltiple incoherente \u2013\u201cmi nombre es legi\u00f3n porque nosotros somos muchos\u201d- dice el poseso a Jes\u00fas (Mc. 5,9).\u00a0<em>Diabolos<\/em>\u00a0frente a\u00a0<em>Symbolos<\/em>, el que une, aquel que unifica. Este es precisamente Aquel que unifica, del que Teilhard trata en el tercer punto: la\u00a0<em>Victoria sobre la Multitud<\/em>. Escribe Teilhard:\u00a0<em>El principio de unidad que salva la Creaci\u00f3n culpable en trance de volver al polvo<\/em>, es Cristo. Para Teilhard\u00a0<em>el papel primordial de Cristo es atraer hacia \u00c9l todo lo que, antes de \u00e9l, se mov\u00eda al azar. El amor del Hijo de Dios encarnado es el Primer motor del Universo restaurado.<\/em><\/p>\n<p><strong>Valor de la Encarnaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Por la Encarnaci\u00f3n, la ignorancia ha sido vencida y el Universo ha encontrado el gusto de su camino \u00fanico, cuando Cristo, para salvar el Mundo que se marchitaba hasta sus ra\u00edces naturales, viene a ponerse en cabeza de la Creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Teilhard recuerda la importancia de las virtudes cristianas, de la pureza, y de la caridad. Pero estas dos virtudes cristianas no est\u00e1n est\u00e1ticas.\u00a0<em>La moral de Jes\u00fas parece t\u00edmida y sosa a los partidarios de la conquista vigorosa y agresiva de las cumbres hacia donde asciende la Vida. En realidad, ning\u00fan esfuerzo terrestre es m\u00e1s constructivo, m\u00e1s progresivo que el suyo. No es la Fuerza orgullosa, es la santidad evang\u00e9lica, que salva y contin\u00faa el aut\u00e9ntico esfuerzo de la Evoluci\u00f3n. A favor de la santidad, Dios mismo desciende a su obra para cimentar la unificaci\u00f3n. \u00c9l nos lo ha dicho, \u00c9l y no otro cualquiera.<\/em><\/p>\n<p>Teilhard reconoce \u2013seg\u00fan Dupleix -que nada de esto es adquirido sin esfuerzo y sufrimiento. La felicidad no excluye el sufrimiento.\u00a0<em>Nada es m\u00e1s verdadero, por tanto, ni est\u00e1 m\u00e1s confirmado por la experiencia religiosa de los siglos, ni est\u00e1 m\u00e1s de acuerdo con la explicaci\u00f3n del Mundo por la Multitud. Jes\u00fas nos advierte de ello; nosotros lo comprobamos cada d\u00eda; el mecanismo de la Creaci\u00f3n lo exige; el mismo dolor que mata y descompone es necesario al ser, a fin de que viva y llegue a ser Esp\u00edritu.<\/em>\u00a0Su obra\u00a0<em>El Medio Divino<\/em>\u00a0abundar\u00e1 en esta idea evocando \u201cla Comuni\u00f3n por disminuci\u00f3n\u201d y precisando que \u201cla Providencia convierte, para sus creyentes, el mal en bien\u201d.<\/p>\n<p>El ensayo sobre\u00a0<em>La Lucha contra la Multitud<\/em>, del que varios aspectos ser\u00e1n tomados, precisados o corregidos por Teilhard \u2013sobre todo la primera parte- termina con la perspectiva de la uni\u00f3n y de la Consumaci\u00f3n. A trav\u00e9s de todo esto que se hace y se deshace en la evoluci\u00f3n y en la historia, la obra de la Creaci\u00f3n prosigue irresistiblemente tal como Cristo la mantiene por su influencia, su Persona, y su oraci\u00f3n: i[\u201cQue sean uno como nosotros somos uno\u201d, Palabra definitiva, que nos da la clave del Evangelio y del Mundo. \u00bfQu\u00e9 atisbamos nosotros al final, con su luz? [\u2026] La Multitud, (en efecto), habr\u00e1 sido dominada, no destruida: la Carne ser\u00e1 resucitada. As\u00ed ser\u00e1, aproximadamente, el cielo, -y su Beatitud.]<\/p>\n<p><strong>3.- LAS SOMBRAS DE LA FE<\/strong><\/p>\n<p>En el ep\u00edlogo de\u00a0<u>Lo que Yo Creo<\/u>, Teilhard retoma, aplic\u00e1ndola a su propio destino, la idea seg\u00fan la cual, por muy efectiva que sea la salvaci\u00f3n tra\u00edda por Cristo, la plena luz no ser\u00e1 definitiva m\u00e1s que al final. En el estadio en que se encuentra el universo, la convicci\u00f3n cristiana de la liberaci\u00f3n tra\u00edda por Cristo \u2013y experimentada en lo m\u00e1s hondo de la vida espiritual- no disipa en nada los sufrimientos, las pruebas, y los golpes del mal y de la muerte.<\/p>\n<p>Avanzamos muchas veces sin que la fe aleje la oscuridad o las dudas:\u00a0<em>\u201cCada vez m\u00e1s seguro de que me hace falta caminar por la existencia como si, al t\u00e9rmino del Universo me esperara Cristo, no tengo mientras tanto ninguna seguridad particular de la existencia de \u00e9ste. Creer no es ver. Como persona que soy\u2026 ando entre las sombras de la fe\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><strong>La divinidad se oculta<\/strong><\/p>\n<p>Teilhard se opone a la soluci\u00f3n, que ser\u00eda insoportable, de un Dios que prueba el amor de sus criaturas ocult\u00e1ndose voluntariamente a sus ojos o a su coraz\u00f3n:\u00a0<em>Habr\u00eda que estar incurablemente perdido por los ojos del esp\u00edritu si no hubi\u00e9ramos encontrado jam\u00e1s en uno mismo o en los otros el sufrimiento de la duda, para no sentir lo que esta situaci\u00f3n tiene de detestable.<\/em><\/p>\n<p>Una sola explicaci\u00f3n es posible de cara a esta oscuridad de la fe, que no es m\u00e1s que un caso particular del problema del mal:\u00a0<em>Reconocer que si Dios nos deja sufrir, pecar, dudar, es que el no puede, ahora y de golpe, curarnos y mostrarse. Y si \u00e9l no puede, es \u00fanicamente porque nosotros somos todav\u00eda incapaces, a causa del estad\u00edo en que se encuentra el Universo, en cuanto a organizaci\u00f3n y en cuanto a luminosidad, escribe en Como yo Creo.<\/em><\/p>\n<p>Estas proposiciones tienen a primera vista, un aspecto provocador desvelado entre otros por\u00a0<u>Bruno de Solanges<\/u>: \u201cpor bello que sea este texto y misterioso el problema del mal, yo no acepto la idea de que Dios no haya podido operar de otro modo al crear la dolorosa condici\u00f3n humana tal como ella es, y haya sido que haya sido, en cierto modo un prisionero. Yo le escrib\u00ed mis impresiones. \u00c9l me respondi\u00f3\u201d.<\/p>\n<p>La respuesta de Teilhard \u2013 seg\u00fan Dupleix -se apoya en la necesidad de reconocer la creaci\u00f3n como un proceso evolutivo. Y s\u00f3lo es en este contexto en el que puede ser percibida la acci\u00f3n salvadora de Dios. Ello supone igualmente la participaci\u00f3n de la libertad humana, que no ha sido creada de un golpe sino que se despliega progresivamente:\u00a0<em>Para nuestro esp\u00edritu, una creaci\u00f3n se expresa necesariamente bajo la forma de una evoluci\u00f3n. Si Dios ha creado, \u00e9l no puede hacerlo m\u00e1s que por proceso evolutivo, y ello, no por limitaci\u00f3n de su potencia creadora, sino porque tal es la ley ontol\u00f3gica de lo Real participado. (Entre par\u00e9ntesis, no veo m\u00e1s que esta forma de solucionar el problema del mal). Una creaci\u00f3n instant\u00e1nea (como la creaci\u00f3n de un objeto aislado) me parece un absurdo filos\u00f3fico.<\/em><\/p>\n<p><strong>Mal y omnipotencia divina<\/strong><\/p>\n<p>Teilhard no pone en duda la omnipotencia divina ni su libertad absoluta. \u00c9l evita cualquier precisi\u00f3n, [es] el determinismo radical que se le ha podido reprochar. El mal, bajo todas sus formas, es inevitable en el curso de una creaci\u00f3n que se desarrolla en el Tiempo. Pero la acci\u00f3n creadora de Dios se ejerce en proporci\u00f3n a lo que nosotros percibimos de la evoluci\u00f3n del Universo. El acontecimiento cr\u00edstico de la Encarnaci\u00f3n nos dice, una s\u00f3la vez, pero definitivamente, que este mal en apariencia inevitable, como la muerte que a \u00e9l va ligada, no tiene la \u00faltima palabra.<\/p>\n<p>Si Teilhard puede decir que\u00a0<em>todav\u00eda aqu\u00ed la soluci\u00f3n liberadora nos es dada por la evoluci\u00f3n<\/em>, esto no es, evidentemente, que seamos liberados por la Evoluci\u00f3n en s\u00ed, sino porque la fuerza liberadora de Dios creador \u2013plenamente actuante en la resurrecci\u00f3n de Cristo- no se manifiesta m\u00e1s que a medida que evoluciona el mundo y el universo. Al menos as\u00ed es percibido desde el coraz\u00f3n y hasta en las sombras de la fe. Las \u00faltimas l\u00edneas de\u00a0<em>C\u00f3mo yo Creo<\/em>, son significativas y no est\u00e1n escritas sin hacerse eco, de alguna manera, en la imagen de san Ireneo evocada m\u00e1s arriba:\u00a0<em>No, Dios no se esconde, estoy seguro, para que nosotros le busquemos \u2013como igualmente no nos deja sufrir para aumentar nuestros m\u00e9ritos-. Bien al contrario, inclinado sobre la creaci\u00f3n que asciende a \u00c9l, trabaja con todas sus fuerzas para santificarla e iluminarla. Como una madre \u00c9l vigila su reci\u00e9n nacido, pero mis ojos no saben todav\u00eda percibirlo. \u00bfNo hace falta a\u00fan que pasen muchos siglos para que nuestra mirada se abra a la luz? Nuestras dudas, como nuestros males, son el precio y la condici\u00f3n, incluso, de un final universal. Acepto en estas condiciones caminar hasta el final por un camino en el que voy cada vez m\u00e1s seguro, hacia horizontes cada vez m\u00e1s y m\u00e1s difuminados en la niebla. As\u00ed es como yo creo<\/em>.<\/p>\n<p>En\u00a0<em>El Medio M\u00edstico<\/em>, escribe estas sinceras l\u00edneas emocionantes, evocando, y adem\u00e1s experimentando la experiencia espiritual y enfrentando a la consistencia del mal, la consistencia de Dios:\u00a0<em>La flor que ten\u00eda se ha marchitado entre mis manos\u2026 Un muro se ha levantado ante m\u00ed alrededor del paseo\u2026 La frontera ha aparecido entre los \u00e1rboles del bosque que yo pensaba sin fin\u2026 Una llama de fuego ha consumido la hoja que albergaba mi pensamiento\u2026 La prueba ha llegado\u2026 Y yo no he estado nunca tan triste. \u00bfPor qu\u00e9 Se\u00f1or? Pues porque en este fracaso de los soportes inmediatos que yo intentaba dar a mi vida, he experimentado de una forma \u00fanica que no descansar\u00e9 m\u00e1s que sobre vuestra propia consistencia.<\/em><\/p>\n<p><strong>4.- UN DEBATE TEOL\u00d3GICO ABIERTO<\/strong><\/p>\n<p>Continuando la l\u00ednea argumental de Andr\u00e9 Dupleix, es peligroso, en tan poco tiempo, tratar a fondo los aspectos que parecen problem\u00e1ticos, desde un punto de vista teol\u00f3gico, en la expresi\u00f3n teilhardiana de la cuesti\u00f3n del mal. Me contentar\u00e9 con hacer una lista de algunos puntos, haciendo notar que los dos principales amigos que fueron Henri de Lubac y Bruno de Solanges \u2013defendiendo la totalidad de la orientaci\u00f3n de la visi\u00f3n teilhardiana- no han tenido tiempo suficiente para hacer evolucionar coherentemente ciertos aspectos.<\/p>\n<p>Una opini\u00f3n de Bruno de Solanges puede aclararnos: \u201cCuando uno habla -como [el Padre Teilhard] pretende hacerlo\u2026- ontolog\u00eda y metaf\u00edsica, hay que guardar para las palabras el sentido que ellas tienen en esta disciplina. Dios s\u00f3lo es el absoluto. Pero sin duda esta forma de expresarse nos debe inclinar a ver que su fallo es pasar\u00a0<em>\u2013sin pasar del todo-<\/em>\u00a0desde el plano de la filosof\u00eda de la naturaleza, que es el suyo propio, al plano ontol\u00f3gico. As\u00ed pues, cuando yo leo al pie de la letra que Dios no puede crear de otro modo que por evoluci\u00f3n, no puedo dejar de pensar en la iron\u00eda pascaliana, \u2018\u00a1hay que ser muy importante para juzgar sobre esto!\u2019 Por el contrario, cuando afirma que el mal est\u00e1 ligado a la criatura como tal (si al menos no se limita a\u00fan a consideraciones estad\u00edsticas nacidas, ellas tambi\u00e9n, del espect\u00e1culo largamente contemplado, de la Evoluci\u00f3n), \u00e9l no hace m\u00e1s que retomar una tesis tradicional en teolog\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfNo habr\u00eda que distinguir primeramente el ciclo muerte\/vida que es aquel de la evoluci\u00f3n y la inmortalidad en el que el hombre est\u00e1 destinado desde su creaci\u00f3n? \u201cLas ciencias nos ense\u00f1an lo que han sido y lo que son los fen\u00f3menos f\u00edsicos. La teolog\u00eda da el sentido\u2026\u201d<\/p>\n<p>\u00d8Un primer punto concierne a la relaci\u00f3n entre la creaci\u00f3n y el origen del mal. No se puede, de hecho, hablar de mal fuera de lo humano. El mal no es necesario en la evoluci\u00f3n, pero se inscribe en la terminaci\u00f3n del hombre. El sentido de la evoluci\u00f3n es que Dios crea lo real en g\u00e9nesis ((origen y desarrollo). La libertad de Dios se inserta, por el hombre, en la creaci\u00f3n. El mal es una fractura. El pecado es una ruptura de la confianza, formulada en la acusaci\u00f3n del otro, Dios o el otro, hombre y mujer.<br \/>\n\u00d8Un segundo punto es el riesgo de confusi\u00f3n en dos planos: la humanidad entera y las entidades personales. Son las personas quienes dan sentido a la humanidad entera. \u00bfSe puede hablar de repercusiones del \u2018fen\u00f3meno humano\u2019 en las personas individuales \u2013forma de determinismo- o al contrario? Pienso como santa Teresa de Lissieux: \u201ctoda alma que se eleva, eleva el mundo\u2026\u201d<br \/>\n\u00d8El tercer punto es una pregunta: \u00bfSe pueden tratar casi en un mismo plano sobre el sufrimiento o el dolor y el pecado? El sufrimiento no es el pecado. El sufrimiento es una consecuencia de la fractura del mal en lo creado. El dolor ata\u00f1e a la sensaci\u00f3n, el pecado ata\u00f1e al esp\u00edritu y no se explica m\u00e1s que en la confrontaci\u00f3n con Dios\u2026 Pero el pecado acent\u00faa el dolor y el sufrimiento.<br \/>\n\u00d8Un cuarto punto es la noci\u00f3n de persona en Dios y en el hombre. \u00bfNo hay que distinguir aqu\u00ed, primeramente multitud y pluralidad, a partir de datos y de consecuencias de la teolog\u00eda trinitaria?<\/p>\n<p>\u00d8Un \u00faltimo punto podr\u00eda ser la relaci\u00f3n entre el mal y el bien. \u00bfNo podr\u00eda considerarse primeramente el mal como un accidente del bien? Varios comentarios patr\u00edsticos van en este sentido. Atanasio de Alejandr\u00eda precisa que \u201cal comienzo el mal no exist\u00eda\u201d y que por Cristo \u201cel mal ha muerto\u2026\u201d. \u201cPor la resurrecci\u00f3n de Cristo todo mal, que queda en apariencia, puede a partir de ah\u00ed en adelante, contribuir a un acrecentamiento del bien. Toda acci\u00f3n del Mal es una lucha contra \u00e9l mismo, a imagen de la bestia mortalmente herida del Apocalipsis\u201d. Juan Cris\u00f3stomo llegar\u00e1 a decir que \u201ces porque Dios es bueno por lo que ha creado la Gehenna\u201d Y, quince siglos m\u00e1s tarde, Jean Marie Vianney, el santo Cura de Ars, afirmar\u00e1 de s\u00ed mismo que \u201cel infierno toma su fuente, en la bondad de Dios.<\/p>\n<p><strong>5.- EL PLAZO FINAL<\/strong><\/p>\n<p>El verdadero fin del mal, para Teilhard est\u00e1 ligado a la parus\u00eda. Para Dupleix, el tema del mal no puede plantearse ni comprenderse m\u00e1s que en perspectiva escatol\u00f3gica y con relaci\u00f3n al prop\u00f3sito y a la voluntad de Dios Creador. Pienso en la oraci\u00f3n del Padre Nuestro enteramente engarzada entre las dos en esta nueva relaci\u00f3n de la tierra en el cielo \u2013inmortalidad de las personas y despertar de la tierra en el seno de Dios- donde desaparecen, como en el estanque de fuego del libro del Apocalipsis (Ap. 20, 7-15), al mismo tiempo, la contingencia y los estragos del mal.<\/p>\n<p><strong>La Parus\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Teilhard no se adentra en descripci\u00f3n alguna de lo que debe ser el T\u00e9rmino al que el Mundo llegar\u00e1:\u00a0<em>Se tiene dificultad para representarse lo que podr\u00e1 ser el fin del Mundo.<\/em>\u00a0Pero considera que la Parus\u00eda, en su sentido completo, no puede disociarse del papel decisivo de Cristo resucitado. Es as\u00ed porque\u00a0<em>la presencia del Verbo encarnado lo penetra todo como un elemento universal<\/em>, que se puede dif\u00edcilmente imaginar un fin del Mundo sin que sea dominado por Cristo.<\/p>\n<p>El Cristo resucitado est\u00e1 presente en todas las fases de la Historia y esta Historia es conducida, guiada, habitada -quedando a salvo toda libertad- y toda posibilidad de hacer otra elecci\u00f3n que la de Cristo y Dios. La Resurrecci\u00f3n, asegurando el final del Universo, ciertamente no suprime \u2013ya en la existencia presente- ni la incertidumbre, ni la angustia, ni las dificultades.<\/p>\n<p>Una lucha contra la adversidad y el mal est\u00e1 ya comprometida en la fase de la Historia que nos ha tocado vivir, no har\u00e1 m\u00e1s que intensificarse, el papel de la Iglesia es determinante para abrir otras voces. Este texto de \u201cLa Matriz del Mundo y el Reino de Dios (<em>Escritos del tiempo de la guerra<\/em>) es ilustrativo:<\/p>\n<p><em>La Parus\u00eda, \u00bfno es anunciada no es anunciada como una aurora que se elevar\u00e1 por encima de un estallido del error? \u2026 Mientras que ella se debate en una crisis moral cada vez m\u00e1s aguda y una atm\u00f3sfera naturalista cada vez m\u00e1s irrespirable, la Iglesia, instruida por la experiencia de los siglos, podr\u00e1 mostrar con orgullo a sus mejores hijos, ocupados en hacer avanzar, a un mismo tiempo, el dominio del mundo y el Reino de Dios.<\/em><\/p>\n<p><strong>El fracaso final<\/strong><\/p>\n<p>Pero se dar\u00e1 la posibilidad de un fracaso definitivo. Teilhard no oculta la posibilidad del Infierno, no descriptible para nosotros sin el riesgo de caer en lo absurdo y odioso. Este infierno, del que pide ser protegido\u00a0<em>\u2013Que las llamas del infierno no me alcancen, Maestro, -ni a alguno de los que amo-\u00a0<\/em>debe ser considerado como lo contrario a la Beatificaci\u00f3n, y un \u201cpolo opuesto a Dios\u201d: i[En definitiva, el Infierno es una realidad \u201cindirecta\u201d, que debemos intensamente sentir, pero sin que bueno, ni posible percibirlo y en considerarlo enfrentado, -sino m\u00e1s bien como la consciencia de un alpinista que no cesa de [saber] que bajo \u00e9l, hay un abismo en el que su empe\u00f1o fundamental y su victoria son volverle la espalda, escribe en \u201cIntroducci\u00f3n a la Vida Cristiana\u201d (En Como yo Creo). ]i<\/p>\n<p><strong>La Beatitud amorosa<\/strong><\/p>\n<p>No se pueden m\u00e1s que suponer las consecuencias de una elecci\u00f3n que conduzca a la perdici\u00f3n; en los ant\u00edpodas de una Multitud dominada y no destruida, estar\u00eda la Beatitud del Cielo, asegurada por la Resurrecci\u00f3n: i[En lo opuesto de esta multitud espiritualizada estar\u00eda el ser abandonado, todo vivo, en la desorganizaci\u00f3n, presa del esp\u00edritu de la Multitud. Las criaturas infieles [ \u2026 ] sumisas, plenamente conscientes, con la pena de la Nada\u2026 Se debatir\u00e1n en un esfuerzo impotente para disolverse en polvo. Y tambi\u00e9n entre \u00e9stos, la Unidad triunfar\u00e1]i, escribe en \u201cLa lucha contra la Multitud\u201d.<\/p>\n<p><strong>La salvaci\u00f3n universal<\/strong><\/p>\n<p>Una duda puede plantearse ahora, seg\u00fan Dupleix: \u00bfsi se queda fuera una multitud escapando definitivamente a la unidad, se debe a\u00fan \u2013fuera del cuadro existencial y c\u00f3smico de la humanidad- hablar de mal? Y, en ese caso, no habr\u00eda fin del mal. O bien, \u00bfexistir\u00eda la hip\u00f3tesis de una victoria final de Cristo bajo todas las derivas posibles, o la convicci\u00f3n de que nada, en modo alguno, podr\u00e1 escapar al hecho de la Resurrecci\u00f3n? Teilhard se separa totalmente de la tesis apocal\u00edptica, siempre condenada por la Iglesia. Cree firmemente, explic\u00e1ndolo a su manera en la perspectiva de una salvaci\u00f3n y cumplimiento universales.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo ser\u00e1 \u2013siempre figuradamente- este cumplimiento? Tres textos importantes hacen una descripci\u00f3n en la que aparecen, complementariamente, todos los trazos luminosos de este Mundo nuevo y diferente, en el que el Amor asegurar\u00e1 la cohesi\u00f3n y la comuni\u00f3n. Dupleix cita ahora dos textos:<\/p>\n<p>Escribe en 1918, en\u00a0<em>Mi Universo<\/em>:\u00a0<em>\u201cEt dunc erit finis\u201d(entonces llegar\u00e1 el fin) Como una marea inmensa, el Ser habr\u00e1 dominado el estremecimiento de los seres. En el seno de un Oc\u00e9ano tranquilizado, pero en el que cada sabor tendr\u00e1 conciencia de permanecer \u00e9l mismo, la extraordinaria aventura del Mundo finalizar\u00e1. El sue\u00f1o de toda m\u00edstica, el eterno pensamiento pante\u00edsta, habr\u00e1n encontrado su plena y leg\u00edtima satisfacci\u00f3n. \u201cErit in omnibus omnia Deus\u201d (y Dios ser\u00e1 todo en todos)\u2026<\/em><\/p>\n<p>Escribe en\u00a0<em>El Medio Divino<\/em>\u00a0que:\u00a0<em>Un d\u00eda, nos dice el Evangelio, la tensi\u00f3n lentamente acumulada entre la Humanidad y Dios alcanzar\u00e1 los l\u00edmites fijados por las posibilidades del Mundo\u2026 Y bajo la acci\u00f3n por fin liberada de las verdaderas afinidades del ser, arrastrados por una fuerza donde se manifestar\u00e1n las potencias de cohesi\u00f3n propias del Universo, los \u00e1tomos espirituales del Mundo vendr\u00e1n a ocupar, en el Cristo o fuera de Cristo (pero siempre bajo la influencia de Cristo) el lugar de felicidad o de pesar, que la estructura viviente del Pleroma le asigne\u2026<\/em><\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Concluyendo brevemente y, teniendo asumida la convicci\u00f3n, seg\u00fan la cual es bueno para el interior de lo humano que sean probadas continua y m\u00e1s dolorosamente, las esperas, las heridas del mal, citar\u00e9 simplemente esta oraci\u00f3n de Teilhard en\u00a0<em>El Medio Divino<\/em>. Ella resume a la vez su realismo y su fe, y puede ayudarnos a guardar hasta en los momentos m\u00e1s dif\u00edciles, una profunda esperanza:<\/p>\n<p><em>Cuando sobre mi cuerpo ( y m\u00e1s a\u00fan sobre mi esp\u00edritu) comience a aparecer el desgaste de la edad: cuando se mezcle en m\u00ed desde fuera o nazca en m\u00ed desde dentro el mal que disminuye o envilece; en el momento doloroso en el que yo tome, s\u00fabitamente, conciencia que estoy enfermo o envejezco; en ese momento \u00faltimo, sobre todo cuando yo sienta que me escapo de m\u00ed mismo, absolutamente pasivo, en manos de las grandes fuerzas desconocidas que me han formado, en todas esas horas sombr\u00edas, conc\u00e9deme Dios m\u00edo comprender que eres T\u00fa\u2026 quien elimin\u00e1is dolorosamente las fibras de mi ser para penetrar hasta la m\u00e9dula de mi sustancia, para atraerme a T\u00ed.<\/em><\/p>\n<p><strong>Leandro Sequeiros\u00a0y<\/strong>\u00a0<strong>Manuel Medina Casado\u00a0son colaboradores de la C\u00e1tedra Francisco Jos\u00e9 Ayala de Ciencia, Tecnolog\u00eda y Religi\u00f3n.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Leandro Sequeiros y Manuel Medina Casado) Estamos viviendo tiempos complicados por causa del coronavirus. Nos cuestionamos el problema del mal que supone un reto sin respuesta racional para las creencias religiosas. \u00bfC\u00f3mo compaginar un Dios misericordioso y sabio con la existencia del dolor, la violencia, la muerte o el sufrimiento de los inocentes? En el &#8230; <a title=\"Teilhard de Chardin ante la prueba del sufrimiento humano\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=5289\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Teilhard de Chardin ante la prueba del sufrimiento humano\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":5292,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[145,139],"tags":[666,387,762,759,218,765,215,225],"class_list":["post-5289","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura-tecnologica-etica-y-teologia","category-relacion-entre-ciencia-y-religion","tag-coronavirus","tag-dios","tag-dolor","tag-mal","tag-misterio","tag-omnipotencia","tag-sufrimiento","tag-teilhard-de-chardin"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5289","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5289"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5289\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5298,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5289\/revisions\/5298"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/5292"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5289"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5289"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5289"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}