{"id":5109,"date":"2020-05-27T07:00:28","date_gmt":"2020-05-27T05:00:28","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=5109"},"modified":"2020-05-26T13:19:24","modified_gmt":"2020-05-26T11:19:24","slug":"el-emergentismo-sistemico-de-mario-bunge","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=5109","title":{"rendered":"El emergentismo sist\u00e9mico de Mario Bunge"},"content":{"rendered":"<p><strong>(Por Carlos Beorlegui) El pasado 24 de febrero fallec\u00eda el fil\u00f3sofo argentino, afincado en Montreal (Canad\u00e1), Mario Bunge (1919-2020), tras haber cumplido en septiembre pasado los cien a\u00f1os. En el presente art\u00edculo,\u00a0tras ofrecer una breve s\u00edntesis de su pensamiento, me centrar\u00e9 sobre todo en analizar su versi\u00f3n personal del <em>emergentismo<\/em>, teor\u00eda sobre la que aport\u00f3 ideas y matices de gran inter\u00e9s, aunque el trasfondo general de su sistema filos\u00f3fico en el que queda inscrito, le resta muchas de las virtualidades que podr\u00eda tener si lo situ\u00e1ramos en otro horizonte te\u00f3rico diferente.<\/strong><\/p>\n<p>El pasado 24 de febrero fallec\u00eda el fil\u00f3sofo argentino, afincado en Montreal (Canad\u00e1), Mario Bunge (1919-2020), tras haber cumplido en septiembre pasado los cien a\u00f1os. Los medios de comunicaci\u00f3n se han hecho eco de esta noticia y nos han ofrecido muy diversas rese\u00f1as de su pensamiento y de su amplia y compleja obra escrita. No cabe duda de que ha sido uno de los fil\u00f3sofos de mayor proyecci\u00f3n internacional en lengua espa\u00f1ola, aunque tambi\u00e9n bastante discutido por su estilo directo y pol\u00e9mico, no exento de un cierto dogmatismo y autosuficiencia.<\/p>\n<p>Resulta muy dif\u00edcil presentar una s\u00edntesis m\u00e1s o menos completa de su pensamiento, puesto que su obra posee una extensi\u00f3n considerable, al mismo tiempo que abarca una tem\u00e1tica muy amplia y compleja. Por eso, tras ofrecer una breve s\u00edntesis de su pensamiento, me centrar\u00e9 sobre todo en analizar su versi\u00f3n personal del <em>emergentismo<\/em>, teor\u00eda sobre la que aport\u00f3 ideas y matices de gran inter\u00e9s, aunque el trasfondo general de su sistema filos\u00f3fico en el que queda inscrito, le resta muchas de las virtualidades que podr\u00eda tener si lo situ\u00e1ramos en otro horizonte te\u00f3rico diferente.<\/p>\n<h2><strong>Panorama intelectual de un pensamiento complejo<\/strong><\/h2>\n<p>Mario Bunge naci\u00f3 en Argentina (Florida Oeste, 21-sept.-1919) y fallecido en Montreal (24-febr.-2020); realiz\u00f3 sus estudios universitarios en su pa\u00eds natal, doctor\u00e1ndose en f\u00edsica y matem\u00e1ticas en la Universidad Nacional de La Plata. Fue profesor de f\u00edsica te\u00f3rica y filosof\u00eda en la Universidad de La Plata y luego en la de Buenos Aires.<\/p>\n<p>Posteriormente emigr\u00f3 a M\u00e9xico, donde ejerci\u00f3 de profesor, y luego a Canad\u00e1, afinc\u00e1ndose en la Universidad McGill de Montreal, donde fue profesor de l\u00f3gica y metaf\u00edsica a partir de 1966. Tambi\u00e9n ejerci\u00f3 de profesor en otros pa\u00edses, adem\u00e1s de los indicados, como en Uruguay, EE.UU., Alemania, Dinamarca, Suiza y Australia.<\/p>\n<p>No cabe duda de que fue un pensador con intereses y preocupaciones intelectuales muy amplios, desde diversos campos cient\u00edficos, como la f\u00edsica, la matem\u00e1tica y la biolog\u00eda, hasta la psicolog\u00eda, las ciencias sociales, la econom\u00eda, y sobre todo la filosof\u00eda, en casi todos sus \u00e1mbitos (l\u00f3gica, sem\u00e1ntica, gnoseolog\u00eda y metodolog\u00eda de la investigaci\u00f3n, filosof\u00eda de la ciencia, ontolog\u00eda y \u00e9tica). Algunos autores, utilizando el s\u00edmil empleado por I. Berlin<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> para clasificar a los autores como <em>zorros<\/em> (pensadores poseedores de un amplio horizonte de conocimientos) o <em>erizos<\/em> (centrados en unificar los conocimientos desde un principio fundamental), advierten que resulta muy dif\u00edcil encasillar a Bunge en uno de los dos grupos, puesto que comparte los rasgos de los dos bandos<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>.<\/p>\n<p>A lo largo de su dilatada vida, ha escrito cerca de un centenar de libros y m\u00e1s de medio millar de art\u00edculos sobre m\u00faltiples temas cient\u00edficos y filos\u00f3ficos. Donde mayor impronta ha dejado es quiz\u00e1s en el campo de la filosof\u00eda y metodolog\u00eda de la ciencia, donde destacan varios libros, entre los muchos que escribi\u00f3: <em>Ciencia, su m\u00e9todo y su filosof\u00eda<\/em> <a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>, <em>La investigaci\u00f3n cient\u00edfica. Su estrategia y su filosof\u00eda<\/em> <a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>, <em>Materialismo y ciencia<\/em> <a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>, <em>Econom\u00eda y filosof\u00eda<\/em> <a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>, <em>El problema mente-cerebro: un enfoque psicobiol\u00f3gico<\/em> <a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>, <em>Seudociencia e ideolog\u00eda<\/em> <a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>, <em>Mente y sociedad<\/em> <a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>, <em>Fundamentos de biofilosof\u00eda<\/em> <a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>, <em>Diccionario de filosof\u00eda<\/em> <a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>, <em>Epistemolog\u00eda. Curso de actualizaci\u00f3n<\/em> <a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>, <em>Filosof\u00eda de la psicolog\u00eda<\/em> <a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>, <em>Emergencia y convergencia. Novedad cualitativa y unidad del conocimiento<\/em> <a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a>, <em>Las pseudociencias \u00a1vaya timo!<\/em> <a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a>, y, sobre todo, su voluminosa obra, de ocho vol\u00famenes, <em>Treatise on Basic Philosophy<\/em> (<em>Tratado de filosof\u00eda b\u00e1sica<\/em>), publicada primero en ingl\u00e9s y posteriormente en espa\u00f1ol, aunque de momento s\u00f3lo han aparecido los cuatro primeros vol\u00famenes <a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a>. La Editorial Laetoli de Pamplona abri\u00f3 hace algunos a\u00f1os una colecci\u00f3n, dedicada a su obra, bajo el t\u00edtulo <em>Biblioteca Bunge<\/em>, que lleva publicadas hasta el momento once t\u00edtulos.<\/p>\n<p>Como puede verse, los intereses filos\u00f3ficos y cient\u00edficos de Bunge han sido muy amplios, interes\u00e1ndose por muchas corrientes filos\u00f3ficas y cient\u00edficas para evaluarlas y criticarlas desde su perspectiva personal, que \u00e9l mismo la ha definido en diferentes escritos como <em>realismo<\/em>, <em>cientifismo<\/em>, <em>materialismo<\/em> y <em>sistemismo<\/em> <a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a>. Partiendo de una postura realista, considera que las cosas tienen una existencia independiente del sujeto que se acerca a ellas para conocerlas y transformarlas, por lo que siempre se ha considerado distante y contrario a los planeamientos de la mec\u00e1nica cu\u00e1ntica de la Escuela de Copenhague y el principio de indeterminaci\u00f3n de Heisenberg. Pero huye y se desmarca de cualquier tipo de realismo ingenuo, para defender un realismo cient\u00edfico y cr\u00edtico. Por otro lado, Bunge no tiene ning\u00fan complejo en que le tachen y le consideren <em>cientifista<\/em>, m\u00e1s bien lo considera como una alabanza, en la medida en que, en su opini\u00f3n, la mejor manera de dar cuenta de la realidad es a trav\u00e9s del m\u00e9todo de investigaci\u00f3n cient\u00edfica <a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a>. Adem\u00e1s, se define tambi\u00e9n como <em>materialista<\/em>, por cuanto entiende que todo lo que existe es material, es materia, de tal forma que para \u00e9l la energ\u00eda no es m\u00e1s que una simple propiedad de la materia, no tanto un estado m\u00e1s entre otros del trasfondo \u00faltimo de la realidad, trasfondo que se expresar\u00eda en dos estados diferentes: materia y energ\u00eda, como parece que los f\u00edsicos suelen deducir de la conocida ecuaci\u00f3n de Einstein (e=mc2) sobre la teor\u00eda de la relatividad restringida.<\/p>\n<p>A esos tres rasgos hay que a\u00f1adir su concepci\u00f3n <em>sist\u00e9mica<\/em> o <em>sistemista<\/em> de la realidad, en la medida en que, al igual que otros pensadores, entienden que la realidad est\u00e1 toda ella estructurada y organizada por sistemas o estructuras, siendo el universo entero un sistema de sistemas, y cada uno de sus elementos, o un sistema o parte de uno. Su <em>sistemismo<\/em> es tanto ontol\u00f3gico como epistemol\u00f3gico, complet\u00e1ndose esta visi\u00f3n con una concepci\u00f3n <em>emergentista<\/em> y <em>din\u00e1mica<\/em> de la realidad, como veremos en el apartado siguiente. A estos rasgos definitorios de su pensamiento habr\u00eda que a\u00f1adir uno nuevo, su <em>agatonismo<\/em> (de <em>agath\u00f3s<\/em>, bueno, en griego) a la hora de situarse dentro de la \u00e9tica, cuya m\u00e1xima central ser\u00eda \u201cdisfruta de la vida y ayuda a los otros a vivir una vida digna de ser disfrutada\u201d <a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a>. Para \u00e9l, la \u00e9tica est\u00e1 conformada por una serie de derechos y sus correspondientes deberes, situ\u00e1ndose dentro de un cierto relativismo historicista de la moral, en la medida en que a lo largo de la historia, y entre las m\u00faltiples culturas, se han dado muy diversas formas de entender las \u00e9tica, as\u00ed como de valoraciones sobre lo bueno y lo malo, deduciendo en consecuencia que un acto puede ser <em>moral <\/em>o <em>amoral<\/em>, pero nunca podr\u00e1 ser considerado <em>inmoral<\/em> en un sentido absoluto, ya que s\u00f3lo podr\u00eda ser considerado as\u00ed en relaci\u00f3n a un determinado modo de entender los c\u00f3digos o normas morales <a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a>.<\/p>\n<p>Uno de los rasgos del car\u00e1cter filos\u00f3fico de M. Bunge, apoyado en su ya indicada concepci\u00f3n realista y cientifista de la realidad, es aceptar como afirmaciones verdaderas s\u00f3lo aquellas que pueden ser demostradas por la metodolog\u00eda cient\u00edfica. Y, por ello, se ha mostrado siempre muy beligerante con todo tipo de pseudociencias <a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\">[21]<\/a>, as\u00ed como muy cr\u00edtico con muchas teor\u00edas supuestamente cient\u00edficas que no se atienen a su realismo cientifista, como es el caso de la teor\u00eda cu\u00e1ntica (ya lo hemos apuntado) <a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">[22]<\/a>, la teor\u00eda de cuerdas (considerada como <em>ciencia ficci\u00f3n<\/em> o <em>ciencia fallida<\/em>) <a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">[23]<\/a>, la sociobiolog\u00eda y sus tesis basadas en el gen ego\u00edsta, la parapsicolog\u00eda, la medicina tradicional y la medicina naturista y alternativa, la naturopat\u00eda, la homeopat\u00eda <a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\">[24]<\/a>, etc. Igualmente, ha sido muy cr\u00edtico con diversas teor\u00edas como el psicoan\u00e1lisis, la econom\u00eda cl\u00e1sica, el popperianismo (por su individualismo y supuesta falta de \u00e9tica), y ciertas formas de interpretar la teor\u00eda de juegos. Del mismo modo, ha criticado con dureza diversas corrientes filos\u00f3ficas, como el existencialismo de Heidegger y Sartre, el marxismo (debido a su estrechez economicista y al descuido del papel del individuo, la pol\u00edtica y la cultura) <a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\">[25]<\/a>, la cosmolog\u00eda creacionista, tanto de tipo religioso como laico <a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\">[26]<\/a>, mostr\u00e1ndose tambi\u00e9n muy cr\u00edtico y despreciativo con todo tipo de creencias religiosas <a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\">[27]<\/a>.<\/p>\n<h2><strong>El emergentismo sist\u00e9mico o materialista de Mario Bunge<\/strong><\/h2>\n<p>Uno de los \u00e1mbitos en el que considero que las aportaciones de M. Bunge han sido m\u00e1s fruct\u00edferas e interesantes, es el de la filosof\u00eda de la mente, o filosof\u00eda de la psicolog\u00eda, tan activo y revitalizado en el panorama intelectual anglosaj\u00f3n desde mitades del siglo XX, bajo la denominaci\u00f3n de nueva filosof\u00eda de la mente <a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\">[28]<\/a>. En sus diferentes escritos sobre este tema (sobre todo en <em>El problema mente-cuerpo. Un enfoque psicobiol\u00f3gico<\/em> <a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\">[29]<\/a>, <em>Epistemolog\u00eda<\/em> <a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\">[30]<\/a>, <em>Materialismo y ciencia<\/em> <a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\">[31]<\/a>, y <em>Emergencia y convergencia. Novedad cualitativa y unidad del conocimiento<\/em> <a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\">[32]<\/a>), Bunge se muestra cr\u00edtico y distante tanto de las posturas negadoras de la mente (conductismo), como de las que reducen la mente al cerebro (monismo fisicalista, Teor\u00eda de la Identidad), al igual que de quienes, como los dualistas, entienden la mente como una entidad sustancial aut\u00f3noma y diferente a la materia cerebral y biol\u00f3gica, situando su planteamiento personal en una perspectiva intermedia, dentro del paradigma emergentista <a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\">[33]<\/a>, que ha sido denominada como <em>monismo emergentista, materialismo emergentista, materialismo sist\u00e9mico, o monismo psiconeural<\/em>.<\/p>\n<p>En su desmarque y distanciamiento de los monismos fisicalistas y de los dualistas, Bunge achaca a los primeros la imposibilidad de conjugar sus planteamientos con la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n, en la medida en que, si tal teor\u00eda es, en l\u00edneas generales, correcta, tendremos que aceptar que la realidad f\u00edsica ha ido evolucionando hasta emerger de ella la vida, en sus diferentes grados de complejidad, habi\u00e9ndose dado un proceso de complejizaci\u00f3n emergente que abarca cinco niveles: f\u00edsico, qu\u00edmico, biol\u00f3gico, ps\u00edquico y sociocultural. Por tanto, no todo es f\u00edsico, ni se podr\u00e1 estudiar todo lo que hay desde las leyes f\u00edsicas. La realidad de la vida tiene sus propias leyes, de las que se encarga la biolog\u00eda, no pudi\u00e9ndose reducir \u00e9stas sin m\u00e1s y en su totalidad a las leyes de la f\u00edsica <a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\">[34]<\/a>.<\/p>\n<p>Con igual claridad, y especial detenimiento, se desmarca de los dualismos, achac\u00e1ndoles el olvido y menosprecio de los avances de la ciencia actual, por lo que resulta muy problem\u00e1tico el modo como tratan de explicar la existencia de una entidad espiritual aut\u00f3noma, el alma o la mente, de diferente realidad ontol\u00f3gica que la materia, as\u00ed como su interacci\u00f3n con el cuerpo. Tras sistematizar en diez tesis los argumentos que considera m\u00e1s fuertes del dualismo, Bunge se demora en presentar, tambi\u00e9n en diez apartados, los puntos d\u00e9biles de esta postura <a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\">[35]<\/a>. A pesar de resultarle tan claramente equivocada la postura dualista, no deja de reconocer Bunge que el dualismo es todav\u00eda muy popular entre los fil\u00f3sofos, as\u00ed como entre un grupo amplio de cient\u00edficos de primer nivel (Popper, Toulmin, Kneale, Scherrington, Penfield, Sperry, Eccles, y otros) <a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\">[36]<\/a>.<\/p>\n<p>Bunge, por el contrario, defiende el <em>emergentismo sist\u00e9mico<\/em>. El punto clave de su planteamiento es la idea de <em>sistema emergente<\/em> y su aplicaci\u00f3n al tema de la relaci\u00f3n mente-cerebro. Un <em>sistema<\/em> es \u201cuna cosa compuesta de partes que no son mutuamente independientes; que, por el contrario, se encuentran interconectadas\u201d <a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\">[37]<\/a>. Los sistemas pueden ser de muy diferente tipo, puesto que se dan en todos los niveles de la realidad: fisiosistemas, quimiosistemas, biosistemas, psicosistemas, sociosistemas, etc. La condici\u00f3n m\u00e1s importante para distinguir entre un sistema y una mera aglomeraci\u00f3n de partes es que un sistema, para ser tal, tiene que tener al menos una cualidad o propiedad nueva y espec\u00edfica, diferente a las que ya pose\u00edan sus partes. De tal modo que a las propiedades de las partes se les denominan propiedades <em>resultantes<\/em>, mientras que a las del sistema se les llaman <em>emergentes <a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\"><strong>[38]<\/strong><\/a><\/em>. Ahora bien, tales propiedades del nuevo sistema desaparecen cuando se diluye o destruye el sistema. Por tanto, pertenece a la especificidad de todo aut\u00e9ntico sistema poseer un plus o novedad sobre las partes con las que est\u00e1 hecho. Esta emergencia de sistemas con propiedades espec\u00edficas es consecuencia del proceso evolutivo, algo que sorprendentemente el reduccionismo fisicalista no sabe reconocer ni aceptar.<\/p>\n<p>Aplicando esta teor\u00eda sist\u00e9mica a lo mental, Bunge entiende que la <em>mente<\/em> es el sistema o nueva estructuraci\u00f3n del cerebro humano, consecuencia del proceso evolutivo. Avanzando en una mayor concreci\u00f3n, advierte que hay tres modos distintos de entender el funcionamiento del cerebro. Al primero lo denomina <em>neuronismo<\/em>, puesto que para esta forma de pensar el elemento clave son las neuronas, entendiendo que el cerebro se reduce a ser la mera suma de las actividades propias de sus muchas y diferentes neuronas. El segundo planteamiento, el <em>holismo<\/em>, se sit\u00faa en la perspectiva contraria: el cerebro funciona siempre de modo global, interviniendo el conjunto del cerebro en todas y cada una de sus actividades y estados mentales. Ambos planteamientos se equivocan, puesto que, como muestra el modelo <em>sistemista<\/em>, el defendido por Bunge, el cerebro funciona de una forma mucho m\u00e1s compleja, advirti\u00e9ndose claramente que unas veces son tan s\u00f3lo un grupo determinado de neuronas las que se encargan de la autor\u00eda de determinadas funciones y actividades cerebrales, mientras que, en otros casos, esa autor\u00eda se debe a determinadas partes o subsistemas del cerebro. Pero otras veces es el sistema completo del cerebro el que se encarga de llevar a cabo lo m\u00e1s espec\u00edfico de la mente, sus diversas y espec\u00edficas actividades mentales <a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\">[39]<\/a>.<\/p>\n<p>As\u00ed, las actividades del cerebro son m\u00faltiples, no siendo todas ellas de naturaleza <em>mental<\/em>. Hay muchas de sus actividades que son solamente biol\u00f3gicas, similares a las de los cerebros de otros animales que no poseen intencionalidad ni conciencia. S\u00f3lo en el caso de las actividades propias del sistema cerebral completo, se puede hablar propiamente de <em>mente<\/em> y de <em>estados mentales<\/em>, siendo el sujeto de tales estados el conjunto total del sistema cerebral, que se experimenta dotado de las propiedades espec\u00edficas de la mente humana: la autoconsciencia, la libertad, el pensamiento simb\u00f3lico, etc., siendo el resultado de la emergencia del yo, la conciencia.<\/p>\n<p>Ahora bien, la propiedad m\u00e1s espec\u00edfica del cerebro humano es su <em>plasticidad<\/em>, y de ella se derivan todas las dem\u00e1s cualidades que posee la mente humana y le hace ser diferente a cualquier otra realidad viva. Y esa <em>plasticidad<\/em>, seg\u00fan Bunge, es la capacidad que tiene el Sistema Nervioso Central de cambiar su posici\u00f3n o su organizaci\u00f3n (estructura) y, en consecuencia, de modificar algunas de sus funciones (actividades), incluso en presencia de un medio que permanece en gran medida constante e inalterable <a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\">[40]<\/a>. Pero esa plasticidad se refiere no tanto a la plasticidad conductual, sino a la cerebral. La primera la poseen ya muchos animales, en la medida en que vemos que no se limitan a seguir en sus comportamientos una cerrada conducta instintiva. En cambio, la plasticidad neuronal hace referencia a la capacidad de auto-programarse y auto-organizarse de los que las poseen. Hay sistemas neuronales que est\u00e1n pre-programados de forma gen\u00e9tica, y no tienen capacidad para modificarse, mientras que el ser humano posee en cambio un sistema pl\u00e1stico, auto-organizable. En palabras de Bunge: \u201cDecimos que un sistema neuronal est\u00e1 <em>comprometido<\/em> (o es <em>innato<\/em>, o <em>preprogramado<\/em>) si su conectividad est\u00e1 determinada gen\u00e9ticamente y es constante desde el nacimiento o desde alg\u00fan estadio concreto del desarrollo del animal. Si no ocurre as\u00ed, decimos que el sistema neuronal no est\u00e1 <em>comprometido<\/em> (o que es <em>modificable<\/em>, o <em>pl\u00e1stico<\/em>, o <em>autoorganizable<\/em>)\u201d <a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\">[41]<\/a>.<\/p>\n<p>Con su modelo emergentista sist\u00e9mico y din\u00e1mico, Bunge pretende superar el problema dualista en la interacci\u00f3n mente-cerebro, puesto que ahora ya no se trata de entender las relaciones mente-cuerpo como una interacci\u00f3n de dos sustancias ontol\u00f3gicamente diferentes y aut\u00f3nomas, la mental y la som\u00e1tico, sino m\u00e1s bien de la interacci\u00f3n entre distintas partes del sistema nervioso, o entre el sistema completo y el resto de las partes del cerebro <a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\">[42]<\/a>. La soluci\u00f3n que \u00e9l propone la explicita a trav\u00e9s de estas tres tesis:<\/p>\n<p>\u201c1) todos los estados, sucesos y procesos mentales son estados, sucesos y procesos en los cerebros de vertebrados superiores;<\/p>\n<p>2) estos estados, sucesos y procesos son emergentes con respecto a los de los componentes celulares del cerebro;<\/p>\n<p>3) y las relaciones denominadas psicof\u00edsicas (o psicosom\u00e1ticas) son relaciones entre subsistemas diferentes del cerebro, o entre algunos de ellos y otros componentes del organismo.<\/p>\n<p>La primera cl\u00e1usula es la tesis del monismo psiconeural de tipo materialista. La segunda cl\u00e1usula es la tesis emergentista, que afirma que los hechos mentales son del organismo (son biol\u00f3gicos) y tambi\u00e9n son molares, es decir, involucran a conjuntos de c\u00e9lulas interconectadas. La tercera cl\u00e1usula es una versi\u00f3n monista del mito dualista de la interacci\u00f3n mente-cuerpo\u201d <a href=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\">[43]<\/a>.<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, con su tesis, que denomina <em>monismo psiconeural emergentista,<\/em> Bunge considera que el problema mente-cuerpo se reduce a un asunto de relaciones entre el sistema total del cerebro (mente) y sus diferentes partes. Ahora bien, con esto no se explica y se soluciona todo, puesto que no deja de ser un problema dif\u00edcil c\u00f3mo entender esa interrelaci\u00f3n; una cosa es afirmarla y presuponerla como plausible, y otra, saber explicar c\u00f3mo se da de hecho, tanto en el aspecto cient\u00edfico como filos\u00f3fico. La segunda tesis es explicitaci\u00f3n de su postura emergentista, puesto que la mente, como nueva sistematizaci\u00f3n del cerebro, se reduce a ser el producto de un salto cualitativo del proceso evolutivo. Con la tercera tesis, defiende su postura ontol\u00f3gica monista, un monismo que denomina su monismo psiconeural, entendido como un monismo de sustancias combinada con un pluralismo de propiedades. Y de este modo entramos a analizar su trasfondo ontol\u00f3gico-metaf\u00edsico, epistemol\u00f3gico y antropol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Hemos indicado ya que Bunge se desmarca claramente de los monismos fisicalistas, por entender que el fisicalismo contradice al evolucionismo. A su postura la denomina <em>monismo materialista<\/em>, porque no hay para \u00e9l m\u00e1s realidad que la materia, pero estratificada en diversos niveles o estados: lo f\u00edsico, lo qu\u00edmico, lo biol\u00f3gico, lo ps\u00edquico y lo social. Lo mental no ser\u00e1 para Bunge m\u00e1s que una cualidad de ciertas realidades biol\u00f3gicas (cerebros) espec\u00edficamente organizadas o sistematizadas. De este modo, Bunge considera que si no todo lo <em>real<\/em> es <em>f\u00edsico<\/em>, s\u00ed todo lo real es <em>material<\/em>. Y es material todo objeto que pueda estar al menos en dos estados, de modo que sea apto para transitar de uno a otro. De modo que parece decisiva la cualidad de la mutabilidad de estados, puesto que \u201ctodo ente material es cambiable, cuando menos en lo tocante a su posici\u00f3n respecto a otros entes materiales\u201d <a href=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\">[44]<\/a>. As\u00ed, el <em>mundo real<\/em> est\u00e1 constituido por objetos materiales, aunque no necesariamente sean todos f\u00edsicos. La realidad est\u00e1 configurada por objetos reales, que son definidos por Bunge de la siguiente forma: \u201cUn objeto es real si, y solamente si, influye sobre, o es influido por, otro objeto, o est\u00e1 compuesto exclusivamente por objetos reales\u201d. Adem\u00e1s, \u201cs\u00f3lo los objetos reales materiales pueden actuar los unos sobre los otros\u201d. As\u00ed, pues, \u201ctodos los objetos materiales son reales\u201d, y \u201cun objeto es real (o existe realmente) si, y s\u00f3lo si, es material\u201d. Por tanto, \u201cla <em>realidad<\/em> es el conjunto de todos los objetos reales\u201d <a href=\"#_ftn45\" name=\"_ftnref45\">[45]<\/a> La conclusi\u00f3n para Bunge es que s\u00f3lo la ontolog\u00eda materialista \u201carmoniza con la ciencia contempor\u00e1nea\u201d <a href=\"#_ftn46\" name=\"_ftnref46\">[46]<\/a>.<\/p>\n<p>Es importante resaltar, como un aspecto final, que el materialismo de Bunge quiere ser entendido como un materialismo <em>humanista<\/em> <a href=\"#_ftn47\" name=\"_ftnref47\">[47]<\/a>, en la medida en que no reduce al ser humano a una simple m\u00e1quina, sino que defiende claramente la diferencia ontol\u00f3gica entre el hombre y los dem\u00e1s animales, e igualmente es contrario a las tesis de la Inteligencia Artificial en sentido fuerte. Para Bunge est\u00e1 claro que s\u00f3lo los seres humanos somos creativos, autoconscientes, libres y responsables (sujetos \u00e9ticos), creadores de cultura, y, por tanto, no somos \u201cni una m\u00e1quina programable ni un animal condicionable a voluntad\u201d; somos m\u00e1s bien el \u00fanico animal absolutamente creativo y lleno de potencialidades <a href=\"#_ftn48\" name=\"_ftnref48\">[48]<\/a>. \u201cEl \u00fanico animal conocido que es capaz de inventar mitos y teor\u00edas, de arg\u00fcir acerca de ellos, de dise\u00f1ar pautas de conducta nuevas y rebelarse contra otras\u201d <a href=\"#_ftn49\" name=\"_ftnref49\">[49]<\/a>.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que Bunge se oponga tajantemente a las tesis de la IA fuerte, en la l\u00ednea de autores como Amstrong y Mckay, entre otros. Para Bunge, el cerebro difiere cualitativamente de cualquier otro sistema material, en particular de las computadoras <a href=\"#_ftn50\" name=\"_ftnref50\">[50]<\/a>. De ah\u00ed que defender la analog\u00eda hombre-m\u00e1quina supone para Bunge desconocer las propiedades espec\u00edficas del sistema cerebral, como su plasticidad, creatividad y espontaneidad. Le resulta absurdo que alguien pueda pensar que las computadoras digitales, o cualquier robot, como defiende R. Kurzweil, pueda poseer libertad, autocompasi\u00f3n o indignaci\u00f3n moral. En definitiva, la creatividad, la libertad y la responsabilidad moral son las barreras infranqueables que para Bunge separan a los hombres de cualquier m\u00e1quina inteligente <a href=\"#_ftn51\" name=\"_ftnref51\">[51]<\/a>.<\/p>\n<h2><strong>Valoraciones cr\u00edticas<\/strong><\/h2>\n<p>No cabe duda de que las propuestas de Bunge son realmente interesantes y muy acertadas en muchos aspectos, pero tambi\u00e9n hay aspectos de su sistema de pensamiento que parecen contradictorios y resultan dif\u00edciles de conjugar de forma coherente, as\u00ed como otros poseen, en nuestra opini\u00f3n, serias deficiencias e inconvenientes, como se han encargado de subrayarlas algunos de sus cr\u00edticos <a href=\"#_ftn52\" name=\"_ftnref52\">[52]<\/a>. Sus planteamientos resultan muy sugerentes y sumamente fruct\u00edferos de cara a promover programas de investigaci\u00f3n cient\u00edfica, entre otros en la l\u00ednea de las ciencias del cerebro, como \u00e9l mismo lo indica en sus textos <a href=\"#_ftn53\" name=\"_ftnref53\">[53]<\/a>. Considero que las tesis emergentistas se presentan hoy d\u00eda como las m\u00e1s fruct\u00edferas y completas en el panorama de las filosof\u00edas de la mente (aunque est\u00e1n muy lejos de ser valoradas en su justa medida), puesto que permiten superar de modo m\u00e1s exitoso las limitaciones que poseen las teor\u00edas rivales, aunque de momento no se trata m\u00e1s de que una hip\u00f3tesis de trabajo, una propuesta fruct\u00edfera y prometedora, como, por otro lado, no puede aspirar a mucho m\u00e1s una propuesta filos\u00f3fica de este tipo.<\/p>\n<p>Pero, al mismo tiempo, me resulta inevitable resaltar algunas limitaciones y diversos interrogantes que me surgen ante algunas de sus propuestas. Me limitar\u00e9 solamente a su tesis emergentista, y no tanto al conjunto de su filosof\u00eda; aunque, al tocar aspectos centrales de su emergentismo sist\u00e9mico, tendremos que poner tambi\u00e9n en cuesti\u00f3n otros muchos aspectos de su pensamiento global, de su cosmovisi\u00f3n de fondo. Es evidente que el emergentismo resulta m\u00e1s respetuoso con el evolucionismo de la vida y de la realidad, puesto que nos permite comprender la clara complejidad de la realidad, al advertir que de lo f\u00edsico emerge lo qu\u00edmico y lo biol\u00f3gico, y luego lo ps\u00edquico y lo social. Cada uno de esos niveles de la realidad tiene sus propias leyes, novedosas respecto al nivel anterior en el que se apoya, imprevisibles desde \u00e9l, e irreductibles a sus leyes. De ah\u00ed que, en el \u00e1mbito de la filosof\u00eda de la mente, el emergentismo permite superar la limitaci\u00f3n de los reduccionismos monistas y la dificultad de los dualismos de explicar qu\u00e9 tipo de realidad es el alma o la mente, as\u00ed como su interacci\u00f3n con el cerebro o el cuerpo. La mente o psique se presenta para el emergentista como una nueva estructuraci\u00f3n o sistematizaci\u00f3n de lo biol\u00f3gico (cerebro, cuerpo), dotada de propiedades o cualidades nuevas, lo que explica (sin necesidad de echar mano de una sustancia aut\u00f3noma, el alma) la singularidad de cada sistema, en este caso de la mente humana (autoconsciencia, libertad, pensamiento simb\u00f3lico, lenguaje, etc.). De ah\u00ed que no es extra\u00f1o que la concepci\u00f3n emergentista y toda la filosof\u00eda de Bunge tenga claramente una dimensi\u00f3n humanista, defensor al mismo tiempo de un socialismo con rostro humano, superador tanto del individualismo capitalista como del totalitarismo de los sistemas comunistas. Y, de igual modo, no puede por menos que mostrarse contrario a igualar la inteligencia animal y artificial con la humana.<\/p>\n<p>El problema est\u00e1 en que, cuando se trata de explicar en t\u00e9rminos ontol\u00f3gicos la naturaleza de lo mental, se limita a considerarlo como un conjunto de propiedades de la materia (biol\u00f3gica y f\u00edsica). Por eso, su postura es un monismo de sustancias y un dualismo o pluralismo de propiedades. Ya hemos visto que al final, aunque no todo lo real se puede reducir a lo f\u00edsico, todo lo real es, en \u00faltimo t\u00e9rmino, material. Aqu\u00ed est\u00e1, a mi entender, la principal limitaci\u00f3n de su filosof\u00eda, dando la impresi\u00f3n de que se mueve todav\u00eda en una ontolog\u00eda simplista, oblig\u00e1ndonos a elegir entre un dualismo ontol\u00f3gico (lo que hay es una mezcla de materia y esp\u00edritu) y un monismo materialista (lo que hay se reduce a materia, estructurada en diversos niveles de complejidad y de propiedades). En la medida en que la primera opci\u00f3n choca con las evidencias cient\u00edficas, no nos queda m\u00e1s remedio que optar por la segunda.<\/p>\n<p>Considero, por ello, que es m\u00e1s fruct\u00edfero abrirnos a una ontolog\u00eda m\u00e1s plural, como defienden muchos emergentistas, que consideran que los niveles de complejidad con que se nos muestra la realidad no son s\u00f3lo de tipo epistemol\u00f3gico, sino tambi\u00e9n ontol\u00f3gico. \u00bfPor qu\u00e9 no entender como complementarias, no como opuestas, las posturas reduccionistas y las emergentistas? \u00bfPor qu\u00e9 no entender esas dos posturas como dos estrategias complementarias de investigaci\u00f3n? Es decir, se puede defender un reduccionismo epistemol\u00f3gico (tratar de explicar el nivel superior desde las aportaciones del inferior, pero sin reducirlo del todo a \u00e9l), con un emergentismo que admite no s\u00f3lo que el nivel superior posee propiedades nuevas e irreductibles, sino que constituye una realidad ontol\u00f3gica diferente. En ese caso, el emergentismo nos llevar\u00eda hacia un pluralismo ontol\u00f3gico, de tipo diferente al defendido por la ontolog\u00eda cl\u00e1sica <a href=\"#_ftn54\" name=\"_ftnref54\">[54]<\/a>.<\/p>\n<p>La dificultad de fondo para llegar a ello est\u00e1 en que para algunos pensadores, entre los que se halla Bunge, parecer\u00eda que ya sabemos en qu\u00e9 consiste el fondo \u00faltimo de lo que hay: la <em>materia<\/em>, que a lo largo de la historia del universo se ir\u00eda complejizando en diversos niveles de materialidad. Pero parece m\u00e1s convincente pensar que, a medida que a f\u00edsica se va adentrando en los niveles infra-at\u00f3micos, nos vamos dando cuenta de que el fondo \u00faltimo de la realidad no sabemos en qu\u00e9 consiste, se nos escapa, pudiendo de esta forma interpretar la f\u00f3rmula de Einstein como expresi\u00f3n de que lo que hay se muestra en dos estados: materia y forma. Algunos completan esta dualidad, desde las teor\u00edas de la complejidad, a\u00f1adiendo un tercer ingrediente: la forma, los sistemas o estructuras <a href=\"#_ftn55\" name=\"_ftnref55\">[55]<\/a>. Me resulta m\u00e1s plausible y respetuosa con los datos de las investigaciones cient\u00edficas la postura de quien reconoce que el concepto ontol\u00f3gico de <em>materia<\/em> resulta en la actualidad borroso y muy poco \u00fatil, como han reconocido diversos fil\u00f3sofos de la ciencia, sacando la conclusi\u00f3n de que declararse hoy d\u00eda <em>materialista<\/em> ya no tiene sentido, puesto que supone apelar y apoyarse en un concepto poco consistente <a href=\"#_ftn56\" name=\"_ftnref56\">[56]<\/a>.<\/p>\n<p>El problema de Bunge est\u00e1, a mi entender, en que se sit\u00faa de forma radical en un reduccionismo epistemol\u00f3gico, que, aunque no defiende que la \u00fanica racionalidad v\u00e1lida sea la cient\u00edfica, exige que el resto de perspectivas racionales (tambi\u00e9n la filosof\u00eda), si quieren ser validadas como tales, tienen que seguir los c\u00e1nones de la ciencia f\u00edsico-matem\u00e1tica. Esto nos lleva a defender un reduccionismo ontol\u00f3gico: no hay m\u00e1s realidad que la materia; lo dem\u00e1s son propiedades de la misma. La cuesti\u00f3n est\u00e1 en si no estamos manejando una concepci\u00f3n simple y poco consistente de materia. Bunge se defender\u00e1 diciendo que no reduce la racionalidad a la cient\u00edfica, puesto que \u00e9l se sit\u00faa en el \u00e1mbito de la racionalidad filos\u00f3fica. Pero la idea que parece tener de la racionalidad filos\u00f3fica es la que cumple los requisitos de la precisi\u00f3n ling\u00fc\u00edstica y la objetividad cient\u00edfica. Y no cabe duda de que su idea de la filosof\u00eda, y de la racionalidad en general, son demasiado estrechas. Claro que hay que hay que criticar las pseudociencias y las pseudofilosf\u00edas, exigi\u00e9ndoles criterios racionales que validen sus afirmaciones y m\u00e9todos, pero no podemos imponer a la filosof\u00eda los mismos criterios de validez que a las ciencias.<\/p>\n<p>En las discusiones sobre el llamado di\u00e1logo entre las <em>dos culturas<\/em> (Snowdon), la cient\u00edfica y la human\u00edstica <a href=\"#_ftn57\" name=\"_ftnref57\">[57]<\/a>, la postura de Bunge se desmarca claramente del reduccionismo cient\u00edfico (no todo \u00e1mbito epistemol\u00f3gico se reduce a la racionalidad cient\u00edfica), pero parece defender despu\u00e9s que las humanidades y la filosof\u00eda, si quieren ser tomadas en serio, tienen que seguir y adoptar los par\u00e1metros epistemol\u00f3gicos de la ciencia. En la relaci\u00f3n entre racionalidad cient\u00edfica y filos\u00f3fica, han solido predominar dos posturas contrapuestas. La primera considera que la forma o perspectiva primera de acercarse al estudio de la realidad es la racionalidad m\u00edtica, desbancada despu\u00e9s por la filosof\u00eda, y m\u00e1s adelante por la ciencia (es el planteamiento iniciado por A. Comte con su teor\u00eda sobre los tres estadios, y sigue manteni\u00e9ndose en gran medida en la actualidad). As\u00ed, los problemas e interrogantes que el ser humano comienza plante\u00e1ndose de forma ingenua y luego filos\u00f3fica, son finalmente respondidos de forma experiencial y definitiva por la ciencia. Es el planteamiento que parece defender Bunge. La otra postura considera m\u00e1s bien que los esfuerzos por entender la realidad por parte de la ciencia llegan a un l\u00edmite que s\u00f3lo la filosof\u00eda puede alcanzar. As\u00ed, resulta m\u00e1s fruct\u00edfera y plausible la postura que considera que la racionalidad m\u00edtica, la filos\u00f3fica y la cient\u00edfica, son perspectivas complementarias y siempre v\u00e1lidas de acercamiento a la realidad. De tal modo que a la ciencia le corresponde centrarse en la dimensi\u00f3n f\u00e1ctica, mientras que la filosof\u00eda se ocupa de la dimensi\u00f3n de sentido y valor de la realidad. De esta forma, cada una de ellas tiene un objeto formal distinto, que no se solapa sino que se complementa y enriquece. Pero para aceptar esto se necesita abrirse a una cosmovisi\u00f3n que sobrepase la mera dimensi\u00f3n f\u00e1ctica y objetiva de la realidad para poder abrirse y dejarse impactar por la dimensi\u00f3n de sentido y de misterio de la realidad. Misterio que no necesariamente tiene que entenderse en sentido religioso, aunque tambi\u00e9n, sino sobre todo en sentido filos\u00f3fico y metaf\u00edsico. La realidad nos da que pensar, y nos remite al sentido de las cosas y al fundamento \u00faltimo de lo que hay. Y en esa b\u00fasqueda del sentido y del fundamento, resulta insuficiente la racionalidad cient\u00edfica, as\u00ed como una concepci\u00f3n de la racionalidad filos\u00f3fica reducida y sometida a los par\u00e1metros epistemol\u00f3gicos de la ciencia.<\/p>\n<p>El planteamiento epistemol\u00f3gico de Bunge sirve para criticar las pseudociencias, pero no para imponer desde ah\u00ed un estilo de filosofar que no es capaz de abrirse a las preguntas \u00faltimas que han conformado siempre a la metaf\u00edsica: \u00bfpor qu\u00e9 hay ser en vez de nada? \u00bfPor qu\u00e9 la realidad es como es y no de otra forma? \u00bfQu\u00e9 sentido tiene la vida? \u00bfPara qu\u00e9 vivir? \u00bfPor qu\u00e9 hay que hacer el bien en vez del mal? Estas limitaciones cosmovisionales hacen, por otro lado, que la filosof\u00eda humanista de Bunge no tenga bases demasiado s\u00f3lidas, puesto que la supuesta singularidad y diferencia cualitativa de los humanos, base de su valor y dignidad absoluta, no parece que pueda fundamentarse tan s\u00f3lo desde la mera racionalidad cient\u00edfica. Del mismo modo, sus planteamientos cosmovisionales explican la pobre idea que tiene respecto a las religiones, simples mitos construidos al parecer por los humanos para librarse de las situaciones de indigencia y de sinsentido a las que le somete la dureza de la vida.<\/p>\n<p>En definitiva, en las reflexiones filos\u00f3ficas de M. Bunge no puedo por menos que reconocer, junto a sus interesantes aportaciones en el terreno del emergentismo sist\u00e9mico y din\u00e1mico, serias limitaciones provenientes de su concepci\u00f3n de la filosof\u00eda y de la cosmovisi\u00f3n metaf\u00edsica en la que se apoya todo su sistema de pensamiento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Cfr. BERLIN, Isaiah, <em>El zorro y el erizo. Tolstoi y su visi\u00f3n de la historia<\/em>, Barcelona, Pen\u00ednsula 2016 (el original es de 1953).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Cfr. CORROZA, Manuel, \u201cBunge, el erizo y el zorro\u201d, <em>El esc\u00e9ptico<\/em>, 2019, pp. 30-35.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Buenos Aires, Siglo Veinte, 1960<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Barcelona, Ariel, 1969.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Barcelona, Ariel, 1981.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Madrid, Tecnos, 1982.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Madrid, Tecnos, 1985.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Madrid, Alianza Universidad, 1985.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Madrid, Alianza Universidad, 1989.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> M\u00e9xico\/Buenos Aires, Siglo XXI Editores, 2000.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> M\u00e9xico, Siglo XXI Editores, 2001.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Barcelona, Ariel, 2002 (3\u00aa ed.).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> M\u00e9xico, Siglo XXI Editores, 2002, 2\u00aa ed. (en colaboraci\u00f3n con Rub\u00e9n Ardila).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> Barcelona, Gedisa, 2004.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Pamplona, Laetoli, 2010.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> Barcelona, Gedisa, 2008-2012. La edici\u00f3n inglesa tiene 8 vol\u00famenes (dos dedicadas a la Sem\u00e1ntica, dos a la Ontolog\u00eda, tres a la Epistemolog\u00eda y Metodolog\u00eda, y uno a la \u00c9tica). En la traducci\u00f3n espa\u00f1ola se han publicado, de momento, los cuatro primeros vol\u00famenes.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> Cfr. BUNGE, M., <em>Ser, saber, hacer<\/em>, M\u00e9xico, Ed. Paid\u00f3s Mexicana, 2002; Id., <em>A la caza de la realidad. La controversia sobre el realismo<\/em>, Barcelona, Gedisa, 2007; REBOSSIO, A., \u201cMario Bunge: El psicoan\u00e1lisis y otras pseudociencias son da\u00f1inos\u201d, <em>El Pa\u00eds, Babelia<\/em>, 2015 (http:\/\/cultura.elpais.com\/cultura\/2015\/01\/15\/babelia\/1421325878_600598.html).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> \u201cLa acusaci\u00f3n de cientifista, afirma Bunge, me enorgullece. El cientifista es un tipo que sostiene que tolo cognoscible se puede conocer mejor utilizando el m\u00e9todo cient\u00edfico en lugar de la improvisaci\u00f3n o de la especulaci\u00f3n desenfrenada. Los anticientifistas son oscurantistas que se oponen no solamente a esta filosof\u00eda, sino que se oponen a la ciencia porque le tienen miedo, porque han quedado atr\u00e1s, porque no saben qu\u00e9 es, porque se sienten inferiores y se sienten inferiores porque lo son\u201d: Entrevista de Rafael Toriz a M. Bunge: <a href=\"http:\/\/pijamasurf.com\/2013\/el-ultimo-aristotelico-entrevista-a-mario-bunge\">http:\/\/pijamasurf.com\/2013\/el-ultimo-aristotelico-entrevista-a-mario-bunge<\/a>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> Cfr. BUNGE, M., <em>A la caza de la realidad. La controversia sobre el realismo<\/em>, Barcelona, Gedisa, 2007, p. 373. Se trata de una \u00e9tica que combina el ego\u00edsmo con el altruismo, el utilitarismo con el deontologismo, y el cognitivismo con el emotivismo, seg\u00fan M. CORROZA, \u201cBunge, el erizo y el zorro\u201d, o.c., p. 34.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> Cfr. BUNGE, M., <em>\u00c9tica, ciencia y t\u00e9cnica<\/em>, Buenos Aires, Sudamericana, 1995.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> Cfr. BUNGE, M., <em>La pseudociencias \u00a1vaya timo!,<\/em> Pamplona, Laetoli, 2010.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> Cfr. BUNGE, M.\/MAHNER, Mart\u00edn, <em>Fundamentos de biofilosof\u00eda<\/em>, M\u00e9xico, Siglo XXI, 2002 (2\u00aa ed.).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> Cfr. BUNGE, M., <em>Skeptical Inquirer<\/em>, julio-agosto, 2006.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> Cfr. BUNGE, M., <em>Filosof\u00eda para m\u00e9dicos<\/em>, Barcelona\/Buenos Aires, Gedisa, 2012.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> Cfr. BUNGE, M., <em>100 ideas<\/em>, Buenos Aires, Penguin Random House, 2011; <em>Lecciones y Ensayos<\/em>, 2010, n\u00ba 88, pp. 17-41: http:\/\/www.derecho.uba.ar\/publicaciones\/lye\/revistas\/88\/lecciones-y-ensayos-88-paginas-17-41.pdf.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> Cfr. BUNGE, M, <em>Las pseudociencias \u00a1vaya timo!,<\/em> o.c.; Id., <em>Diccionario de filosof\u00eda<\/em>, M\u00e9xico, Siglo XXI, 2014 (2\u00aa ed.), p. 214.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> \u201cLas religiones, afirma Bunge, seguir\u00e1n atrayendo a la gente mientras haya miseria, guerra e ignorancia\u201d: en Gabriel ARNAIZ, \u201cMario Bunge nos dijo: \u201cSe puede ignorar la filosof\u00eda, pero no ignorarla\u201d, Entrevista en <em>Filosof\u00eda&amp;Co<\/em> (<a href=\"https:\/\/www.fico.es\/mario-bunge-no-evitar-filosofia\/)\">https:\/\/www.fico.es\/mario-bunge-no-evitar-filosofia\/)<\/a>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> Cfr. GARDNER, H., <em>La nueva ciencia de la mente<\/em>, Barcelona, Paid\u00f3s, 1987 (2\u00aa ed.: 2000).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> Madrid, Tecnos, 1985.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> Barcelona, Ariel, 1980).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> Barcelona, Ariel, 1981. Cfr. tambi\u00e9n BUNGE, M., <em>Racionalidad y realismo, <\/em>Madrid, Alianza, 1985, cap. 9\u00ba, \u201cExplicaciones psicol\u00f3gicas\u201d, 89-103.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> Barcelona, Gedisa, 2004.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> Cfr. BEORLEGUI, C., \u201cLos emergentismos sist\u00e9micos: un modelo fruct\u00edfero para el problema mente-cuerpo\u201d, <em>Pensamiento<\/em>, 62 (2006), n\u00ba 234, pp. 391-439; Id., \u201cEmergentism\u201d, <em>Pensamiento<\/em>, 65 (2009), n\u00ba 246, Serie Especial, n\u00ba 3, pp. 881-914; Id., \u201cEl emergentismo humanista de Javier Monserrat\u201d, <em>Pensamiento,<\/em> N\u00famero Especial de Ciencia, Filosof\u00eda y Religi\u00f3n, 71 (2015), n\u00ba 269; Id., <em>Los emergentismos sist\u00e9micos. Entre reduccionismos y dualismos<\/em>, Madrid, Editorial Acad\u00e9mica Espa\u00f1ola, 2019.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a> Cfr. BUNGE, M., <em>Materialismo y ciencia<\/em>, o.c., 44-46.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a> Cfr. BUNGE, M., <em>El problema mente-cerebro<\/em>, o.c., 37-42.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a> Cfr. Ib\u00eddem, 29-30.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a> Ib\u00eddem, 52. Cfr. Id., <em>Epistemolog\u00eda<\/em>, o.c., 101-110; 119-121.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a> Cfr. <em>Epistemolog\u00eda<\/em>, o.c., 119-121; <em>Materialismo y ciencia<\/em>, o.c., 39-44.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a> Cfr. <em>El problema mente-cerebro<\/em>, o.c., 58 y ss.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a> Cfr. Id., <em>El problema mente-cerebro<\/em>, o.c., 74 y ss.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a> Ib\u00eddem, 74. Las cursivas son del autor.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a> Cfr. <em>Materialismo y ciencia<\/em>, o.c., 119 y ss.; <em>Epistemolog\u00eda<\/em>, o.c., 140 y ss.; <em>El problema mente-cerebro<\/em>, o.c., 84 y ss; 101-106.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43]<\/a> <em>El problema mente-cerebro<\/em>, o.c., 42.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44]<\/a> <em>Materialismo y ciencia<\/em>, o.c., 28 y ss., y 34 y ss.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref45\" name=\"_ftn45\">[45]<\/a> Ib\u00eddem, 37 y ss.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref46\" name=\"_ftn46\">[46]<\/a> Ib\u00eddem, 29.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref47\" name=\"_ftn47\">[47]<\/a> \u201cEl materialismo consecuente, afirma Bunge, es pues humanista\u201d: <em>Materialismo y ciencia<\/em>, o.c., 27.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref48\" name=\"_ftn48\">[48]<\/a> Cfr. <em>El problema mente-cerebro<\/em>, o.c., 169, 182-185, 186, 201, 205, 207, 218-220.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref49\" name=\"_ftn49\">[49]<\/a> <em>El problema mente-cerebro<\/em>, o.c., 184-185.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref50\" name=\"_ftn50\">[50]<\/a> Ib\u00eddem, 78-83.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref51\" name=\"_ftn51\">[51]<\/a> Ib\u00eddem, 81-83; 142-150; 182-188; 189-204; <em>Epistemolog\u00eda<\/em>, o.c., 144.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref52\" name=\"_ftn52\">[52]<\/a> Cfr. RUIZ DE LA PE\u00d1A, J. L., <em>Las nuevas antropolog\u00edas. Un reto a la teolog\u00eda<\/em> (Sal Terrae, Santander, 1983), 156-173; HORTAL, A., <em>El emergentismo<\/em>, en DOU, A. (ed.), <em>Mente y Cuerpo<\/em> (Ed. Mensajero, Bilbao, 1986), 44-59 (sobre Bunge: 45-51).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref53\" name=\"_ftn53\">[53]<\/a> Cfr. <em>Epistemolog\u00eda<\/em>, o.c., cap. 8\u00ba, 9\u00ba y 10\u00ba.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref54\" name=\"_ftn54\">[54]<\/a> Cfr. BEORLEGUI, C., <em>Los emergentismos sist\u00e9micos. Entre reduccionismos y dualismos<\/em>, Madrid, Editorial Acad\u00e9mica Espa\u00f1ola, 2019, pp. 8-11.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref55\" name=\"_ftn55\">[55]<\/a> Cfr. KAUFFMAN, Stuart, <em>Investigaciones. Complejidad, autoorganizaci\u00f3n y nuevas leyes para una biolog\u00eda general<\/em>, Barcelona, Tusquets, 2003; GOODWIN, Brian, <em>Las manchas del leopardo. La evoluci\u00f3n de la complejidad<\/em>, Barcelona, Tusquets, 1998\/2008.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref56\" name=\"_ftn56\">[56]<\/a> Cfr. MOULINES, Ulises, \u201cPor qu\u00e9 no soy materialista<em>\u201d, Cr\u00edtica. Revista Hispanoamericana de Filosof\u00eda,<\/em> vol. 9 (1977), n\u00ba 26, pp. 25-37. Recopilado en J. ESQUIVEL (ed.), <em>La pol\u00e9mica del materialismo<\/em>, Madrid, Tecnos, 1982.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref57\" name=\"_ftn57\">[57]<\/a> Cfr. GOULD, S.J., <em>Erase una vez el zorro y el erizo. Las humanidades y la ciencia en el tercer milenio<\/em>, Barcelona, Cr\u00edtica, 2004. En este libro, S. J. Gould utiliza la referencia al s\u00edmil del zorro y el erizo para clasificar las diferentes posturas que se dan a la hora de conjugar la racionalidad cient\u00edfica y la human\u00edstica y filos\u00f3fica. Cfr. BEORLEGUI, C., \u201cCiencia y filosof\u00eda deben complementarse como visi\u00f3n del mundo\u201d, Tendencias21 de las Religiones, 6-julio-2016 (<a href=\"http:\/\/www.tendencias21.net\/Ciencia-y-filosofia-deben-complementarse-como-vision-del-mundo\">http:\/\/www.tendencias21.net\/Ciencia-y-filosofia-deben-complementarse-como-vision-del-mundo<\/a>); Id.,\u201cLa \u201ctercera cultura\u201d puede robotizar lo humano\u201d, Tendencias21 de las Religiones, 6-julio-2016 (<a href=\"http:\/\/www.tendencias21.net\/La-tercera-cultura-puede-robotizar-lo-humano\">http:\/\/www.tendencias21.net\/La-tercera-cultura-puede-robotizar-lo-humano<\/a>).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Art\u00edculo elaborado por Carlos Beorlegui, doctor en filosof\u00eda, licenciado en teolog\u00eda, catedr\u00e1tico de la Universidad de Deusto y colaborador de la C\u00e1tedraCTR.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Carlos Beorlegui) El pasado 24 de febrero fallec\u00eda el fil\u00f3sofo argentino, afincado en Montreal (Canad\u00e1), Mario Bunge (1919-2020), tras haber cumplido en septiembre pasado los cien a\u00f1os. En el presente art\u00edculo,\u00a0tras ofrecer una breve s\u00edntesis de su pensamiento, me centrar\u00e9 sobre todo en analizar su versi\u00f3n personal del emergentismo, teor\u00eda sobre la que aport\u00f3 &#8230; <a title=\"El emergentismo sist\u00e9mico de Mario Bunge\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=5109\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre El emergentismo sist\u00e9mico de Mario Bunge\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":5112,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[145,139],"tags":[678,241,340,601],"class_list":["post-5109","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura-tecnologica-etica-y-teologia","category-relacion-entre-ciencia-y-religion","tag-bunge","tag-cientifismo","tag-emergentismo","tag-metafisica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5109","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5109"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5109\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5118,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5109\/revisions\/5118"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/5112"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5109"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5109"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5109"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}