{"id":5035,"date":"2020-04-29T07:00:00","date_gmt":"2020-04-29T05:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=5035"},"modified":"2020-04-07T08:09:12","modified_gmt":"2020-04-07T06:09:12","slug":"ciencia-y-filosofia-de-la-metarrealidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=5035","title":{"rendered":"Ciencia y filosof\u00eda de la metarrealidad"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>(Por Manuel B\u00e9jar) La ciencia nos ofrece un conjunto de sugerentes propuestas especulativas acerca de la realidad fundante de nuestro universo que no deber\u00edan pasar desapercibidas para la filosof\u00eda. Asumimos que la metaf\u00edsica del universo sigue hoy siendo enigm\u00e1tica y pasamos a analizar la l\u00f3gica de la fundamentaci\u00f3n del universo. Se ha interpretado de diferentes modos a lo largo de la historia. Es enigm\u00e1tico el fundamento f\u00edsico del universo. Es tambi\u00e9n enigm\u00e1tica la emergencia de la vida en el universo. Veremos que la creaci\u00f3n obedece a una l\u00f3gica que verse como puramente mundana; pero el universo enigm\u00e1tico hace tambi\u00e9n posible una l\u00f3gica te\u00edsta para entender su fundamento. Todo ello apunta a la existencia de una realidad m\u00e1s all\u00e1 del tiempo (metarrealidad) cuyo estado ontol\u00f3gico es profundamente incierto. La discusi\u00f3n de la apertura de la raz\u00f3n a esa dimensi\u00f3n que llamamos metarrealidad,es abordada en este art\u00edculo. En otros dos art\u00edculos posteriores seguiremos pensando todav\u00eda sobre la decisiva cuesti\u00f3n de la verdad metaf\u00edsica del universo, su verdad \u00faltima, y el papel que en la configuraci\u00f3n de una respuesta cient\u00edfica y filos\u00f3fica juega el concepto hipot\u00e9tico de una metarrealidad, que dar\u00eda sentido a la realidad de nuestro universo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>LA L\u00d3GICA DE LA METARREALIDAD<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La metaf\u00edsica de Dios y la metaf\u00edsica del multiverso son una alabanza a la metaf\u00edsica del ser. Ni Dios ni el multiverso han sido creados. Ambos son postulados como el ser que existe por s\u00ed mismo. El multiverso por necesidad espont\u00e1neamente produce toda la colecci\u00f3n de universos y Dios necesariamente es el ser que espont\u00e1neamente hace de su esencia el existir. Dios existe espont\u00e1neamente y con espontaneidad el multiverso da existencia a los infinitos universos. Ateos y creyentes han descubierto la espontaneidad como parte de la l\u00f3gica de la creaci\u00f3n. De acuerdo con la l\u00f3gica de la creaci\u00f3n el ser es espont\u00e1neo y no puede dejar de ser para transformarse en la nada.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal como la l\u00f3gica mundana y la l\u00f3gica te\u00edsta interpretan tan distintamente los conceptos de infinitud y espontaneidad no parece f\u00e1cil alcanzar una imagen unificada de la creaci\u00f3n ni una comprensi\u00f3n de la metaf\u00edsica que la hace posible. Ateos y creyentes fundamentan la realidad en metaf\u00edsicas ocultas: ni Dios, ni el multiverso gozan de una patencia de verdad evidente; unos creen ver a Dios como metarrealidad y otros se conforman solo con mundanidad. Este ocultamiento metaf\u00edsico est\u00e1 presente tanto en la l\u00f3gica mundana como en la l\u00f3gica te\u00edsta.&nbsp; Los creyentes afirman que es imposible desvelar a Dios y hacer de su ser divino una experiencia manifiesta. A Dios no se le observa, como tampoco es posible observar otros universos alternativos, ni al multiverso que fundamenta toda la hipot\u00e9tica colecci\u00f3n de universos. Lo que existe en el fondo de la realidad es arcano y por siempre permanece oculto. Esta metaf\u00edsica del ocultamiento hace posible en nuestro mundo hablar de Dios como creador, al igual que permite postular un multiverso en el fundamento de la realidad f\u00edsica.<\/p>\n\n\n\n<p>En la misma l\u00f3gica, la metaf\u00edsica mundana y la metaf\u00edsica divina no conciben una verdadera creaci\u00f3n del fundamento del ser f\u00edsico. En la metaf\u00edsica del multiverso no hay creaci\u00f3n como tal. El multiverso produce universos espont\u00e1neamente, por azar, acorde con el potencial de su metaf\u00edsica infinita. Cada universo es un producto emergente en una realidad metaf\u00edsica ulterior que no ha sido creada, autosuficiente y que ha existido por siempre. Igualmente podemos seguir en la l\u00f3gica te\u00edsta que por siempre ha existido Dios, quien hace de su esencia la existencia y no necesita ser creado ya que su ser es espont\u00e1neo. Acorde con su potencial infinito Dios inicia su obra de creaci\u00f3n, que obedece a un plan dise\u00f1ado con perfecci\u00f3n donde el universo surge de su ontolog\u00eda divina.<\/p>\n\n\n\n<p>No debiera ser un problema haber desarrollado interpretaciones tan distintas sobre la naturaleza metaf\u00edsica de la realidad, si nos hacemos conscientes de que la l\u00f3gica de ateos y creyentes son en realidad semejantes a una misma gran l\u00f3gica, que denominamos la l\u00f3gica de la creaci\u00f3n. Ateos y creyentes han dado tentativamente y desde presupuestos metaf\u00edsicos y desarrollos hist\u00f3ricos muy distintos con una aproximaci\u00f3n important\u00edsima a esta l\u00f3gica de la creaci\u00f3n. Ahora bien, una comprensi\u00f3n en profundidad de la l\u00f3gica de la creaci\u00f3n permite construir una cosmovisi\u00f3n m\u00e1s amplia de la naturaleza metaf\u00edsica de la realidad. Nos encaminamos en este art\u00edculo a pensar esta l\u00f3gica de la creaci\u00f3n que necesariamente implica la existencia de una metarrealidad en incertidumbre ontol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p>Vivimos, nos movemos y existimos en un fondo ontol\u00f3gico. Sin embargo, este fondo \u00faltimo de realidad no se deja esclarecer completamente. Desde la aproximaci\u00f3n te\u00edsta el fondo parece vislumbrarse como una realidad divina, el Dios en quien existimos, nos movemos y vivimos. Desde la perspectiva atea el fondo se vislumbra de otro modo, como si no hubiera Dios y solo quedara la unidad del multiverso, que da la existencia f\u00edsica a todos los universos, los pone en movimiento y hace compatible la vida en al menos uno de ellos. Sea como fuere, la l\u00f3gica de la creaci\u00f3n nos descubre que vivimos, nos movemos y existimos en una metarrealidad. Ahora bien, \u00bfqu\u00e9 hay realmente al fondo de la realidad? Esta es la gran pregunta. No nos satisface permanecer en la idea de que ambas metaf\u00edsicas, la divina y la puramente mundana, son posibles. Deseamos conocer cu\u00e1l es \u00faltimamente el fondo ontol\u00f3gico de la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En la confluencia de las l\u00f3gicas de ateos y creyentes se evidencia la l\u00f3gica de la creaci\u00f3n, que no impone necesariamente una metaf\u00edsica cl\u00e1sica. No es evidente que exista Dios, como tampoco hay evidencia del multiverso. Tanto la l\u00f3gica te\u00edsta que descubre a Dios como la l\u00f3gica mundana que deduce el multiverso son planteamientos metaf\u00edsicos coherentes. Cada elaboraci\u00f3n metaf\u00edsica derivada de su respectiva l\u00f3gica es consistente en s\u00ed misma. Dios y el multiverso pueden servir de fundamento metaf\u00edsico de la realidad. Pero, la realidad f\u00edsica cuyo origen se pretende explicar a partir de estos presupuestos metaf\u00edsicos es siempre una realidad de materia en actividad f\u00edsica. Y, tanto Dios como el multiverso se conciben fuera del tiempo. En consecuencia, se necesita explicar c\u00f3mo pudo realizarse la transici\u00f3n de la eternidad al paso del tiempo. \u00bfQu\u00e9 raz\u00f3n produce un cambio en el multiverso para originar un nuevo mundo? \u00bfQu\u00e9 motiv\u00f3 a Dios antes de la creaci\u00f3n para dise\u00f1ar nuestro universo? En la l\u00f3gica mundana el multiverso produce espont\u00e1neamente nuevos universos y en la l\u00f3gica te\u00edsta el amor de Dios a su planteamiento de creaci\u00f3n lo conmueve para hacer realidad el universo antr\u00f3pico. \u00bfEs la necesaria espontaneidad del multiverso para entrar en actividad f\u00edsica o la voluntad deliberada de Dios para hacer realidad su obra de creaci\u00f3n una explicaci\u00f3n metaf\u00edsica suficientemente fundada de por qu\u00e9 existe el universo?<\/p>\n\n\n\n<p>Las metaf\u00edsicas de ateos y creyentes suponen una realidad m\u00e1s all\u00e1 del tiempo f\u00edsico. Dios y el multiverso, como fundamentos metaf\u00edsicos, han existido desde siempre; son eternos. Sin embargo, la realidad f\u00edsica es siempre una materia en actividad temporal que no puede entenderse sin tiempo ni variaciones energ\u00e9ticas. Los cambios en esta actividad f\u00edsica permiten definir unos relojes que sirven para medir el paso del tiempo. Se dice que el tiempo no es cambio, sino que el tiempo presupone el cambio. Puesto que hay cambios o variaciones en los sistemas f\u00edsicos es posible definir el tiempo que caracteriza esencialmente a nuestra realidad f\u00edsica. Sin embargo, la naturaleza del tiempo no permite formular su origen.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-normal-font-size\"><strong>Antes y despu\u00e9s del big bang<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El paso del tiempo se inicia tras el big bang. Situamos su origen al comienzo del universo, como si el universo f\u00edsico fuera el arranque en el tiempo de una realidad material ulterior. En el origen del universo encontramos el nacimiento de las variaciones de energ\u00eda durante intervalos de tiempos finitos. Energ\u00eda y tiempo permiten a la materia ponerse en actividad f\u00edsica y hacer de la materia una realidad sensible. Pero no hay creaci\u00f3n como tal, sino m\u00e1s bien una transformaci\u00f3n metaf\u00edsica acontecida en la metarrealidad que sit\u00faa a la materia en actividad f\u00edsica y la habilita para devenir en el tiempo mediante cambios energ\u00e9ticos finitos. Esta acci\u00f3n f\u00edsica que resulta de la conjugaci\u00f3n de variaciones de energ\u00eda e intervalos temporales es la base de los procesos f\u00edsicos del universo; pero no sirve como fundamento ontol\u00f3gico, porque la actividad f\u00edsica es siempre perentoria: necesita de un soporte ontol\u00f3gico previo, que es la materia eterna de la metarrealidad sin actividad f\u00edsica, fuera del tiempo. La l\u00f3gica de la creaci\u00f3n conduce a la existencia metaf\u00edsica de una realidad fundante de materia m\u00e1s all\u00e1 del espacio-tiempo, que hemos denominado metarrealidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Las l\u00f3gicas mundana y te\u00edsta del universo no explican por qu\u00e9 se inicia el proceso hacia la creaci\u00f3n del mundo f\u00edsico desde sus respectivas metaf\u00edsicas. Dios crea el mundo; pero \u00bfqu\u00e9 le impulsa a hacerlo? El multiverso genera universos; pero \u00bfqu\u00e9 causa esta determinaci\u00f3n? Desde la l\u00f3gica mundana se postula que el multiverso espont\u00e1neamente produce universos. Se trata de una cuesti\u00f3n de necesidad. No parece plausible que pueda existir un multiverso est\u00e9ril, sin universos. En la l\u00f3gica te\u00edsta parece claro que la existencia de Dios es independiente de su creaci\u00f3n. Dios cre\u00f3 el universo con la libertad de poder no haberlo hecho, pues no lo necesita. \u00bfQu\u00e9 le llev\u00f3 a hacerlo entonces? &nbsp;Parece ser que Dios crea el mundo por amor. Es el amor el motor que hace posible el cambio de una pura metaf\u00edsica divina a una metaf\u00edsica divina que soporta al universo f\u00edsico. Dios crea el mundo por amor. Hay algo en la ontolog\u00eda divina que toma la determinaci\u00f3n de crear el mundo cuando bien podr\u00eda no hacerlo. Esta motivaci\u00f3n, este motor metaf\u00edsico no lo entendemos, pero identificamos este proceso con el amor del creador para con su creaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La l\u00f3gica mundana tal como ha sido planteada hasta ahora no contempla la posibilidad de que el multiverso sea algo parecido a una gran mente c\u00f3smica que puede elegir entre producir su colecci\u00f3n de universos o mantenerse en una pura existencia metaf\u00edsica. Dios puede existir sin crear el mundo, pero el multiverso tiene la necesidad de hacer realidad sus universos f\u00edsicos. Eso s\u00ed, la realidad de un dios ajeno por completo a su creaci\u00f3n es impensable. El pensamiento de Dios es siempre producto de la inteligencia humana. La existencia del ser humano como criatura de Dios es un supuesto imprescindible para pensar en Dios. Pensar a Dios va necesariamente asociado con su creaci\u00f3n, de la que resulta el universo antr\u00f3pico. No se puede pensar a Dios sin voluntad e inteligencia para crear el universo antr\u00f3pico.<\/p>\n\n\n\n<p>En la l\u00f3gica puramente mundana no se entiende el multiverso sin su producci\u00f3n espont\u00e1nea de m\u00faltiples universos. Existe una relaci\u00f3n causal de jerarqu\u00eda que antepone la materia eterna del multiverso a la materia en actividad f\u00edsica de sus universos; pero no se contempla la opci\u00f3n de un puro multiverso. \u00bfPodr\u00eda entenderse l\u00f3gicamente un multiverso est\u00e9ril conformado por materia sin actividad f\u00edsica existiendo en una eternidad sin cambio? Justamente esta opci\u00f3n l\u00f3gica hab\u00eda sido descartada por la experiencia de contar con al menos un universo con materia en actividad f\u00edsica. La ciencia debe atender a los hechos y en consecuencia no puede derivar sus esfuerzos hacia planteamientos puramente especulativos como el de un multiverso est\u00e9ril. Nuestro universo impide l\u00f3gicamente que el multiverso sea una pura realidad metaf\u00edsica y vaya necesariamente asociado a su colecci\u00f3n de universos que, espont\u00e1neamente, va surgiendo en su metaf\u00edsica infinita. As\u00ed lo hemos explicado en la exposici\u00f3n de la l\u00f3gica mundana del universo.<\/p>\n\n\n\n<p>Tanto la l\u00f3gica mundana como la l\u00f3gica te\u00edsta postulan una metarrealidad eterna que fundamenta el orden de lo f\u00edsico. Dios y el multiverso son realidades fuera del tiempo con capacidad para producir universos f\u00edsicos. En ambas l\u00f3gicas se plantea la existencia de una metarrealidad que permite a la materia iniciar su actividad f\u00edsica en el tiempo. Ahora bien, el proceso de la materia hacia la dimensi\u00f3n temporal acontece fuera del tiempo, en una materia eterna (preexistente en la l\u00f3gica mundana o creada fuera del tiempo en la l\u00f3gica te\u00edsta) que adquiere actividad f\u00edsica. La creaci\u00f3n surge en la eternidad de la metarrealidad. En la l\u00f3gica mundana se entiende esta creaci\u00f3n desde la metarrealidad del multiverso que espont\u00e1neamente produce universos f\u00edsicos. En la l\u00f3gica te\u00edsta la causa de la creaci\u00f3n es Dios, quien voluntariamente decide su existencia de la materia capaz de hacer realidad el universo antr\u00f3pico y singular anticipado en su proyecto de creaci\u00f3n. Pero el acto de creaci\u00f3n de la materia es previo al paso del tiempo y, en consecuencia, tambi\u00e9n hay que pensar en una metarrealidad de materia eterna (creada por Dios en la l\u00f3gica te\u00edsta) que se aventura por la dimensi\u00f3n temporal para permitir la existencia del ser humano. La l\u00f3gica de la creaci\u00f3n no solo deduce la existencia de la materia eterna de la metarrealidad; tambi\u00e9n implica que esta materia metaf\u00edsica pueda devenir y causar un proceso que inicia la actividad f\u00edsica de la materia.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuera de la realidad f\u00edsica no hay tiempo y, por tanto, no hay un momento para la creaci\u00f3n de universos. No hay instantes en la metaf\u00edsica del multiverso asociados a la formaci\u00f3n de universos. Los instantes de tiempo adquieren su l\u00f3gica en el universo f\u00edsico, no antes. Antes, simplemente no hay tiempo. El multiverso opera espont\u00e1neamente fuera del tiempo; del mismo modo que lo hace Dios voluntariamente. En la l\u00f3gica divina se explica el proceso de transici\u00f3n de lo eterno a lo f\u00edsico, de lo metaf\u00edsico a la actividad f\u00edsica, desde el amor. En la l\u00f3gica mundana la transici\u00f3n es inmediata, acontece espont\u00e1neamente, por azar, sin otra motivaci\u00f3n que la impuesta por su esencia metaf\u00edsica que necesariamente fuerza a fabricar universos. Dios crea libremente por amor y el multiverso produce mundos por determinaci\u00f3n como si estuviera metaf\u00edsicamente inclinado a hacerlo en lugar de otra cosa. \u00bfPodr\u00edamos profundizar m\u00e1s filos\u00f3ficamente en el concepto de espontaneidad utilizado por la l\u00f3gica mundana y te\u00edsta para permitir a la materia iniciar su salto a la realidad temporal?<\/p>\n\n\n\n<p>La l\u00f3gica de la creaci\u00f3n exige un proceso que permita la transici\u00f3n de lo metaf\u00edsico a la existencia temporal de lo f\u00edsico. Pensamos que es insuficiente desde un punto de vista cr\u00edtico-racional justificar la creaci\u00f3n del mundo con el concepto de espontaneidad asociado al amor de Dios o a la necesaria productividad del multiverso. As\u00ed como en f\u00edsica no convence la propuesta aristot\u00e9lica de explicar la gravedad a partir de la existencia de lugares naturales en el universo, que producen inclinaciones en los objetos materiales a desarrollar determinados comportamientos, tampoco deber\u00eda hoy satisfacernos intelectualmente afirmar que el multiverso produce universos por una cierta inclinaci\u00f3n metaf\u00edsica. De la misma manera que la fuerza de gravedad explica mejor la ca\u00edda de los graves que la cosmovisi\u00f3n aristot\u00e9lica, as\u00ed tambi\u00e9n la l\u00f3gica de la creaci\u00f3n exige una descripci\u00f3n m\u00e1s elaborada del proceso de transici\u00f3n de lo metaf\u00edsico a la realidad f\u00edsica. Y esta elaboraci\u00f3n intelectual, si pretende ser cr\u00edtica, no puede reducirse sin m\u00e1s a un acto de amor. M\u00e1s bien deber\u00eda explicar el proceso metaf\u00edsico asociado a la decisi\u00f3n lib\u00e9rrima de Dios para crear un mundo f\u00edsico desde su sabidur\u00eda y amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde un punto de vista l\u00f3gico tanto vale en la l\u00f3gica te\u00edsta que Dios crea el mundo por amor que el multiverso necesariamente produce por azar nuestro mundo de acuerdo con la l\u00f3gica mundana. Al afirmarse que Dios crea por amor y con sabidur\u00eda la l\u00f3gica te\u00edsta se desprende del concepto de necesidad impl\u00edcito en la l\u00f3gica mundana de un multiverso que hace irrefrenablemente m\u00faltiples universos. En la l\u00f3gica te\u00edsta se asume que Dios hizo el mundo por amor, pero bien pudo no haberlo hecho. Cuando adem\u00e1s se afirma que lo hizo por amor y sabidur\u00eda la l\u00f3gica te\u00edsta asume un plan que es fruto de una inteligencia y que, por tanto, obedece a una l\u00f3gica que ha de ser explicada. Para la l\u00f3gica mundana sabidur\u00eda y amor son ideas completamente prescindibles y sustituibles por azar y necesidad. Para la l\u00f3gica te\u00edsta lo \u00fanico verdaderamente necesario es la existencia de Dios. En esta l\u00f3gica el azar no se contempla como explicaci\u00f3n y se introduce necesariamente a Dios. En la l\u00f3gica mundana suponer la existencia de Dios no clarifica m\u00e1s que el azar y s\u00ed introduce toda una problem\u00e1tica teol\u00f3gica, que a nada conduce y solo causa confusi\u00f3n. La l\u00f3gica que conduce al multiverso infinito que produce necesariamente mundos por azar, es tan potente como la l\u00f3gica que postula a Dios, libre creador de la metarrealidad de naturaleza infinita que hace emerger la singularidad de un universo antr\u00f3pico derivado de su sabidur\u00eda y amor.<\/p>\n\n\n\n<p>El universo f\u00edsico evidencia la existencia de una metarrealidad, pero esta metarrealidad puede ser Dios o puede ser puro mundo. El conocimiento sobre el mundo f\u00edsico conduce a la existencia de una realidad metaf\u00edsica, pero no puede aclararnos si esta metarrealidad se identifica \u00faltimamente con Dios o perdura en s\u00ed misma alejada de fundamento divino alguno. En la l\u00f3gica mundana se necesita al multiverso como metarrealidad. En la l\u00f3gica te\u00edsta la metarrealidad tambi\u00e9n es necesaria, aunque finalmente los te\u00edstas la identifiquen con Dios. El universo singular de nuestra experiencia (y el conjunto de universos alternativos) necesitan de una metarrealidad de materia fundante. La metarrealidad es evidente y su naturaleza material (la metarrealidad es materia eterna) se deduce de la composici\u00f3n material de nuestro universo. Sin embargo, ni el universo antr\u00f3pico desvela a Dios, ni la evidencia de la metarrealidad es una prueba de la existencia de Dios. Dios podr\u00eda no existir y una metarrealidad mundana servir\u00eda como fundamento del origen del universo y otros universos alternativos. Ahora bien, la evidencia de la metarrealidad tampoco es una prueba que conduzca a refutar la hip\u00f3tesis de Dios. Incluso podr\u00eda hacerla m\u00e1s fuerte si se entendiera bien.<\/p>\n\n\n\n<p>El universo de nuestra experiencia evidencia la ontolog\u00eda de la metarrealidad, pero no la ontolog\u00eda de Dios. La ontolog\u00eda de Dios es transparente en nuestro universo, en el sentido de que no se puede apreciar. Si en el fondo est\u00e1 Dios, su ontolog\u00eda pasa inadvertida, es transparente. Dios necesita de esta metarrealidad de materia eterna para producir un mundo finito de materia temporal desde su ontolog\u00eda infinita, sin dejar rastro en la naturaleza de su ontolog\u00eda divina. De existir \u00faltimamente una ontolog\u00eda divina al fondo de la realidad, ser\u00eda transparente (indetectable) en la materia de nuestro universo. El universo no evidencia a Dios. Nuestro universo evidencia la materia en actividad f\u00edsica y por deducci\u00f3n l\u00f3gica la materia eterna de la metarrealidad. Pero Dios no es evidente. Entonces, \u00bfc\u00f3mo puede la hip\u00f3tesis te\u00edsta de que existe Dios en el fondo ontol\u00f3gico de la realidad ser compatible con la existencia de la metarrealidad?<\/p>\n\n\n\n<p>Tendremos ocasi\u00f3n de adentrarnos en esta cuesti\u00f3n. De entrada, pueden servir estas l\u00edneas. Si Dios est\u00e1 en el fondo de la realidad, pero su ontolog\u00eda divina es transparente y no puede evidenciarse en nuestro universo, entonces Dios debe ocultarse de alg\u00fan modo para permanecer como fundamento (Dios es el fondo ontol\u00f3gico de la realidad material) sin ser evidente (Dios permanece escondido en la metarrealidad). Si se considera a Dios el ser \u00faltimo fundante de nuestra realidad, entonces Dios debe permanecer tras una metarrealidad capaz de ocultarlo. A nuestro modo de ver la hip\u00f3tesis te\u00edsta es viable en la l\u00f3gica de la creaci\u00f3n si Dios se ocultara en la metarrealidad. Y la hip\u00f3tesis te\u00edsta podr\u00eda quedar reforzada con la idea de la existencia de una metarrealidad en la l\u00f3gica de la creaci\u00f3n si la l\u00f3gica te\u00edsta asumiera que: la metarrealidad no es una divinizaci\u00f3n de la materia, sino Dios mismo que decide vaciarse parcialmente de su ontolog\u00eda divina para dejar espacio en s\u00ed a una metarrealidad infinita de ontolog\u00eda material capaz de crear el universo (el universo lo crea Dios) sin hacer patente su fundamento divino (Dios queda oculto en la metarrealidad surgida en el vaciamiento voluntario de su ontolog\u00eda divina). As\u00ed Dios puede crear nuestro mundo finito y temporal a partir de su ontolog\u00eda infinita y divina, sin imponerse como fondo ontol\u00f3gico \u00faltimo. \u00bfY para qu\u00e9 este ocultamiento? De este modo el amor de Dios en su acto lib\u00e9rrimo de creaci\u00f3n salvaguardar\u00eda la libertad humana. Seg\u00fan la l\u00f3gica te\u00edsta, el ser humano es libre de responder o no a la llamada de un Dios que no es evidente. Dios habr\u00eda as\u00ed construido un mundo sin patencia de divinidad, comprensible tambi\u00e9n desde la l\u00f3gica puramente mundana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-normal-font-size\"><strong>La metarrealidad atea y te\u00edsta<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En la l\u00f3gica de la creaci\u00f3n, la existencia evidente de la metarrealidad es consecuente con nuestro conocimiento del mundo y puede ser interpretada tanto con la idea de un puro mundo autosuficiente como con la fe en una ontolog\u00eda que \u00faltimamente es Dios, pero que precisa de esta metarrealidad para producir un mundo finito desde su ontolog\u00eda infinita sin dejar rastro de su naturaleza \u00faltima divina.<\/p>\n\n\n\n<p>Si los creyentes comprendieran bien la l\u00f3gica mundana les deber\u00eda bastar para encontrar una explicaci\u00f3n de la existencia del mundo. Existe una metaf\u00edsica infinita que opera necesariamente formando m\u00faltiples universos y en esta colecci\u00f3n infinita de universos por azar hay al menos uno donde se han dado las condiciones f\u00edsicas universales compatibles con la evoluci\u00f3n c\u00f3smica hacia mundos compatibles con la vida, la sensibilidad, la conciencia y la inteligencia. Esto es, un universo antr\u00f3pico. Para los ateos ir m\u00e1s all\u00e1 de este marco metaf\u00edsico es, m\u00e1s que pura especulaci\u00f3n racional, puro deseo de encontrar un sentido a la existencia m\u00e1s all\u00e1 de que hay un mundo porque no podr\u00eda haber sido de otra forma. Y as\u00ed se introduce siempre al fondo de toda discusi\u00f3n metaf\u00edsica te\u00edsta la idea de que hay un Dios capaz de dotar a la existencia de un sentido mayor que el puro azar.<\/p>\n\n\n\n<p>Si los ateos comprendieran bien la l\u00f3gica divina disfrutar\u00edan vivencialmente del sentido que esta l\u00f3gica confiere a toda la existencia. Existe un Dios que crea libremente el universo acorde con un plan dise\u00f1ado con infinita sabidur\u00eda para que se produzca deliberadamente un ajuste muy fino de las condiciones f\u00edsicas que permiten la evoluci\u00f3n de un cosmos f\u00edsico hacia la aparici\u00f3n de seres de gran complejidad biol\u00f3gica, conscientes e inteligentes (toda la humanidad) que guardan una relaci\u00f3n de semejanza con la imagen del creador. Esto es, el universo dise\u00f1ado por Dios para albergar la vida humana. Para los creyentes no confiar en la bondad del plan divino es, m\u00e1s que pura especulaci\u00f3n, pura miop\u00eda y pena de no hallar m\u00e1s luz que la f\u00edsica. Pero los ateos consideran que la idea de un Dios tan bondadoso como dicen los creyentes es muy dif\u00edcil de compatibilizar con tanto mal en el mundo. Lo que verdaderamente existe es un mundo de contrapuntos, de bienes y de males.<\/p>\n\n\n\n<p>La l\u00f3gica de la creaci\u00f3n que proponemos es compatible con la l\u00f3gica mundana y con la l\u00f3gica divina. El punto de partida es que la creaci\u00f3n ha debido seguir una l\u00f3gica que permita el ocultamiento divino hasta el punto de que haga posible la l\u00f3gica mundana. No iniciamos nuestra exposici\u00f3n desde el supuesto de Dios o del multiverso. Nuestra hip\u00f3tesis filos\u00f3fica es la existencia de una metaf\u00edsica blanca, una metarrealidad compatible con la idea de un multiverso o de una divinidad de fondo. El presupuesto originario, la materia eterna de la metarrealidad, lo identificamos con una metaf\u00edsica blanca: una realidad metaf\u00edsica que no impone en exclusividad la existencia de Dios o del multiverso. Figurativamente, nos referimos a una metaf\u00edsica blanca que no expresa metaf\u00edsicamente el color de la metarrealidad mundana o divina. La l\u00f3gica de la creaci\u00f3n nos conduce a la existencia de esta metarrealidad de materia eterna, pero no permite identificarla con la realidad de Dios o con la realidad de un puro mundo. Por l\u00f3gica, se desvela una metarrealidad compatible por igual con la l\u00f3gica te\u00edsta y con la l\u00f3gica mundana, hasta el punto de que ambas l\u00f3gicas se entienden como interpretaciones cl\u00e1sicas de la l\u00f3gica de la creaci\u00f3n. En la l\u00f3gica de la creaci\u00f3n la realidad de Dios no se impone ni se propone, sino que se pospone, como veremos m\u00e1s adelante.<\/p>\n\n\n\n<p>Por la raz\u00f3n alcanzamos a vislumbrar una metarrealidad eterna que fundamenta nuestra realidad f\u00edsica. Se trata de una metarrealidad infinita capaz de experimentar al menos un proceso de transformaci\u00f3n para engendrar un universo f\u00edsico finito. Bien espont\u00e1neamente esta metarrealidad produce mundos finitos, o bien esta metarrealidad es una consecuencia metaf\u00edsica de un cambio en la ontolog\u00eda divina que, tras un proceso de contracci\u00f3n o vaciamiento, produce esta metarrealidad capaz de hacer un mundo finito con aparente espontaneidad y autonom\u00eda. En la l\u00f3gica de la creaci\u00f3n es necesaria la existencia de esta metarrealidad infinita y eterna. No es una propuesta puramente mundana, s\u00ed profundamente filos\u00f3fica. Al final esta metaf\u00edsica blanca podr\u00e1 ser interpretada en t\u00e9rminos de pura mundanidad como tambi\u00e9n podr\u00e1 interpretarse en clave te\u00edsta. Insistimos en que la hip\u00f3tesis metaf\u00edsica de partida no asume un posicionamiento entre te\u00edsmo o ate\u00edsmo. Tendremos ocasi\u00f3n primero de interpretar la metarrealidad en clave mundana y en clave te\u00edsta al final del art\u00edculo.<\/p>\n\n\n\n<p>Las l\u00f3gicas de ateos y de creyentes son grandes construcciones coherentes que explican racionalmente la consistencia de su decisi\u00f3n metaf\u00edsica inicial. Adem\u00e1s, hemos expuesto c\u00f3mo ambas l\u00f3gicas guardan una similitud conceptual. Esta semejanza en su explicaci\u00f3n del origen del universo nos ha motivado a la b\u00fasqueda de una l\u00f3gica subyacente que permita la coexistencia de la l\u00f3gica te\u00edsta y mundana. La l\u00f3gica de la creaci\u00f3n es el resultado de la convergencia de estas dos l\u00f3gicas. Y la \u00fanica consecuencia metaf\u00edsica de la l\u00f3gica de la creaci\u00f3n es la existencia de una metarrealidad. As\u00ed, no se impone una interpretaci\u00f3n en clave te\u00edsta o mundana, pues la existencia de la metarrealidad es compatible tanto con un puro mundo como con un mundo acompa\u00f1ado por Dios. La l\u00f3gica de la creaci\u00f3n exige una metaf\u00edsica blanca, una realidad m\u00e1s all\u00e1 de lo f\u00edsico o metarrealidad, que sea susceptible de ser interpretada racionalmente en clave te\u00edsta y en clave mundana. Para ello el modo de ser de la metarrealidad ha de trascender los presupuestos cl\u00e1sicos de la experiencia consciente y necesariamente debe hacer suya la incertidumbre ontol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p>Por la raz\u00f3n y a trav\u00e9s de la ciencia hemos descubierto la necesidad de que existe una realidad m\u00e1s all\u00e1 de lo f\u00edsico, una metarrealidad que es fundamento del ser temporal que se manifiesta por su actividad f\u00edsica. La actividad f\u00edsica de la materia es un condicionante para que se inicie el universo capaz de producir vida, sensibilidad, conciencia e inteligencia. Sin actividad f\u00edsica no existir\u00edan las estructuras que conforman los sistemas de la vida, ni la materia capaz de constituir individuos con sentimientos y raz\u00f3n. La materia es el fundamento de todos los fen\u00f3menos, pero es materia en actividad f\u00edsica; es decir, capaz de experimentar procesos energ\u00e9ticos en el tiempo, susceptibles de ser observados y estudiados cient\u00edficamente. Pero en ciencia no hay una raz\u00f3n de ser para esta actividad f\u00edsica de la materia. Simplemente se da por supuesta.<\/p>\n\n\n\n<p>La raz\u00f3n que dota de suficiencia a esta materia en actividad f\u00edsica es metaf\u00edsica. La metarrealidad es el ser de materia eterna. Como el universo, la metarrealidad est\u00e1 constituida tambi\u00e9n por materia, pero carece de actividad f\u00edsica. Es materia eterna que se sobrepone a la nada, se funda en s\u00ed misma y adem\u00e1s es el ser fundante del universo f\u00edsico. La materia de la metarrealidad no precisa de fundamento ajeno. Es el ser eterno que no puede dejar de ser. Su existencia no precisa de un acto de creaci\u00f3n, pues ella existe fuera del tiempo. Pero el movimiento en la metarrealidad s\u00ed puede causar la creaci\u00f3n de un universo f\u00edsico. Que la materia eterna no experimente procesos f\u00edsicos no implica que no pueda devenir metaf\u00edsicamente. Necesariamente ha de poder sufrir cambio si verdaderamente es capaz de producir un universo de materia en actividad f\u00edsica. M\u00e1s all\u00e1 del tiempo tambi\u00e9n es posible el cambio, pues el tiempo no es cambio sino que tan solo lo presupone.<\/p>\n\n\n\n<p>El tiempo comienza con un cambio en la metarrealidad. Un movimiento en la metarrealidad provoca en la materia el inicio de su aventura en la dimensi\u00f3n temporal. El proceso que origina la actividad f\u00edsica en esta realidad material no resulta claro. M\u00e1s adelante lo reconoceremos como una transici\u00f3n de fase en la metarrealidad. Se trata de un proceso propio, ya sea espont\u00e1neo sin posibilidad de pausa (la materia eterna est\u00e1 continuamente produciendo universos en actividad f\u00edsica, conforme a la l\u00f3gica mundana), o sea inducido por una raz\u00f3n de orden superior que opera en la metarrealidad con absoluta libertad e inteligencia (la materia eterna obedece a un plan dise\u00f1ado con inteligencia para crear un universo antr\u00f3pico abierto a la libertad, inducida por el ocultamiento de la divinidad tras un proceso de vaciamiento que produce la metarrealidad, de acuerdo con la l\u00f3gica te\u00edsta).<\/p>\n\n\n\n<p>La l\u00f3gica de la creaci\u00f3n es compatible tanto con la l\u00f3gica mundana de la autosuficiencia de la materia eterna, como con la l\u00f3gica te\u00edsta del vaciamiento divino en la metarrealidad que sustenta el mundo. Pero, \u00bfc\u00f3mo es posible la coexistencia de l\u00f3gicas con presupuestos fundamentales tan distintos? \u00bfEs posible explicar el proceso material que hace plausible un mundo autosuficiente y un mundo originado por un Creador?<\/p>\n\n\n\n<p>En realidad la l\u00f3gica mundana y la l\u00f3gica te\u00edsta guardan una relaci\u00f3n de semejanza porque son interpretaciones partidistas de una misma l\u00f3gica de la creaci\u00f3n. La l\u00f3gica de la creaci\u00f3n solo presupone una metaf\u00edsica blanca, una metarrealidad de materia eterna, autosuficiente, con el potencial de orquestar una transici\u00f3n de fase hacia la dimensi\u00f3n temporal. En la l\u00f3gica mundana la metarrealidad se interpreta como puro mundo autosostenido y seg\u00fan la l\u00f3gica te\u00edsta la metarrealidad ser\u00eda Dios. De acuerdo con la l\u00f3gica de la creaci\u00f3n no es posible tomar partido por Dios o la pura mundanidad. Si la l\u00f3gica de la creaci\u00f3n surge en la convergencia de la l\u00f3gica mundana y te\u00edsta, entonces la l\u00f3gica de la creaci\u00f3n debe ser compatible con ambas l\u00f3gicas. La l\u00f3gica de la creaci\u00f3n no exige un puro mundo metaf\u00edsico o una metaf\u00edsica mundana acompa\u00f1ada por Dios, sino que impone la existencia de una metarrealidad que puede ser Dios y puro mundo simult\u00e1neamente; aunque no en el sentido cl\u00e1sico de que sea Dios o puro mundo y en consecuencia solo sea v\u00e1lida la l\u00f3gica te\u00edsta o la mundana en exclusividad. La l\u00f3gica de la creaci\u00f3n debe hacer posible las dos l\u00f3gicas y por tanto exige una metarrealidad superpuesta de &nbsp;una ontolog\u00eda referida a Dios y otra ontolog\u00eda de pura mundanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En el siguiente punto abundaremos en la exigencia de la l\u00f3gica de la creaci\u00f3n apoy\u00e1ndonos en argumentaciones metaf\u00edsicas de mayor proximidad a los fen\u00f3menos de la experiencia f\u00edsica. Tenemos que pensar una metaf\u00edsica que sea compatible con Dios y la mundanidad. A continuaci\u00f3n explicamos metaf\u00edsicamente c\u00f3mo es esta metarrealidad &nbsp;que fundamenta el universo (o el multiverso) y a la que hasta el momento hemos accedido mediante un ejercicio de l\u00f3gica, puramente racional. Ahora nos aproximaremos a esta metarrealidad con una metodolog\u00eda filos\u00f3fica m\u00e1s pr\u00f3xima al proceder de la ciencia. Nada podr\u00e1 ser comprobado experimentalmente por tratarse de una realidad metaf\u00edsica (seguimos en el marco de la especulaci\u00f3n filos\u00f3fica) y todo cuanto se predique de esta metarrealidad habr\u00e1 de corresponderse tangencialmente con alg\u00fan fundamento emp\u00edrico de la realidad f\u00edsica observable (nos adentramos en un nuevo marco de especulaci\u00f3n f\u00edsico-filos\u00f3fica). Para ello, usaremos el conocimiento producido por los f\u00edsicos en la formulaci\u00f3n de sus teor\u00edas fundamentales de la actividad cu\u00e1ntica de la materia. En el reino de lo cu\u00e1ntico, tan sorprendente como efectivo, la incertidumbre es principio y fundamento del ser.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>LA INCERTIDUMBRE DE LA METARREALIDAD<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El conocimiento cient\u00edfico de la materia no es suficiente para despejar las dudas acerca de la fundamentaci\u00f3n metaf\u00edsica del universo. Se evidencia l\u00f3gicamente la existencia de la metarrealidad, pero no se alcanza a resolver el gran enigma sobre su fondo ontol\u00f3gico. De la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica sobre el estudio f\u00edsico de la materia se abre un horizonte metaf\u00edsico profundamente enigm\u00e1tico. Dios y el multiverso son principios metaf\u00edsicos que guardan su coherencia l\u00f3gica interna. El problema es que la l\u00f3gica te\u00edsta y la l\u00f3gica mundana se corresponden con metaf\u00edsicas completamente opuestas.<\/p>\n\n\n\n<p>Por el an\u00e1lisis realizado conclu\u00edamos que la l\u00f3gica mundana y la l\u00f3gica te\u00edsta comparten una misma estructura formal. Cada una asume la existencia de una metarrealidad eterna e infinita, que puede interpretarse en clave mundana con la idea de espontaneidad y con la idea de Dios en clave de voluntariedad. Pues bien, esta metarrealidad es la consecuencia de la l\u00f3gica de la creaci\u00f3n; descubierta por ateos y creyentes, aunque interpretada con hip\u00f3tesis metaf\u00edsicas antag\u00f3nicas. Esta ambivalencia metaf\u00edsica supone una incertidumbre epistemol\u00f3gica. \u00bfHay que pensar la metaf\u00edsica desde la hip\u00f3tesis de Dios como soporte \u00faltimo de la realidad o es preferible&nbsp; partir de una hip\u00f3tesis puramente mundana? No hay respuesta en la ciencia para esta incertidumbre epistemol\u00f3gica que se nos plantea.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-normal-font-size\"><strong>La incertidumbre epistemol\u00f3gica de la metaf\u00edsica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La incertidumbre epistemol\u00f3gica de la metaf\u00edsica imposibilita siquiera arrancar con seguridad el discurso sobre el ser que fundamenta nuestro universo. No sabemos, ni podremos saber, si hay Dios o un puro mundo sin Dios. Carecemos de la seguridad que nos ofrecer\u00eda un punto de arranque firme para ir construyendo una explicaci\u00f3n metaf\u00edsica del fundamento de la realidad f\u00edsica. Por ello, el riesgo de construir una especulaci\u00f3n metaf\u00edsica es paralizante ya desde el mismo presupuesto de partida. A nuestro modo de ver la par\u00e1lisis metaf\u00edsica de nuestro tiempo se debe a la perplejidad que produce situarse ante esta incertidumbre intelectual, que impide elegir con seguridad un punto de apoyo desde donde ampliar especulativamente una mayor argumentaci\u00f3n sobre la metarrealidad del ser y sus movimientos para originar un universo antr\u00f3pico.<\/p>\n\n\n\n<p>Hist\u00f3ricamente conocemos metaf\u00edsicas cl\u00e1sicas claramente te\u00edstas. Tambi\u00e9n reconocemos la importancia de metaf\u00edsicas cl\u00e1sicas de corte nihilista. Tradicionalmente se ha optado por una metaf\u00edsica divina o por una metaf\u00edsica mundana; pero poco se ha argumentado con solidez por qu\u00e9 se decide fundamentar la elecci\u00f3n metaf\u00edsica en una realidad divina o en un puro mundo. La coexistencia de estas metaf\u00edsicas con presupuestos iniciales antag\u00f3nicos es una prueba intelectual de la validez de las l\u00f3gicas, te\u00edsta y mundana, que permite su particular interpretaci\u00f3n metaf\u00edsica.<\/p>\n\n\n\n<p>La l\u00f3gica te\u00edsta permite la construcci\u00f3n de una metaf\u00edsica fundada en Dios. Pero la l\u00f3gica mundana, con el mismo valor racional, permite tambi\u00e9n construir una metaf\u00edsica sin Dios. Las dos hip\u00f3tesis metaf\u00edsicas son coherentes desde el punto de vista l\u00f3gico. Cada metaf\u00edsica, con o sin Dios, conserva un valor formal porque existe una l\u00f3gica subyacente que las dota de coherencia y consistencia. Ahora bien, o hay Dios o no lo hay. Y, en consecuencia: o fundamos la metaf\u00edsica en Dios o en el puro mundo. O la realidad f\u00edsica depende \u00faltimamente de Dios o simplemente es autosuficiente. Lo cierto es que la incertidumbre de esta disyuntiva metaf\u00edsica no nos deja satisfechos. Nuestro deseo es saber qu\u00e9 hay al fondo. En el fondo de la realidad \u00faltimamente est\u00e1 Dios o el puro mundo. Pero \u00bfc\u00f3mo podemos conocerlo y satisfacer nuestra inquietud existencial?<\/p>\n\n\n\n<p>Resulta natural y l\u00f3gico tratar de deshacer por siempre esta disyuntiva. Todos queremos conocer qu\u00e9 hay al fondo de la realidad. Pero la limitaci\u00f3n epistemol\u00f3gica nos hace inoperantes con la raz\u00f3n, pues ambas metaf\u00edsicas obedecen a una l\u00f3gica que las dota de consistencia y justificaci\u00f3n. Podemos entonces, adherirnos a una metaf\u00edsica o a la contraria, pero siempre sin seguridad racional. Este coto epistemol\u00f3gico ha sido nombrado como el gran enigma de la realidad<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>. Ante la incertidumbre racional para optar con raz\u00f3n absoluta por una u otra metaf\u00edsica, tradicionalmente se ha optado por iniciar el discurso metaf\u00edsico desde la hip\u00f3tesis te\u00edsta o desde la hip\u00f3tesis mundana. Se entiende que con la inoperancia de la raz\u00f3n solo queda la emoci\u00f3n para elegir un posicionamiento existencial.<\/p>\n\n\n\n<p>De sobra es conocido en neurociencia que el ser humano suele guiarse por sus emociones cuando la incertidumbre racional es m\u00e1xima. Ante la falta de una argumentaci\u00f3n racional para tomar partido por la l\u00f3gica te\u00edsta o la l\u00f3gica mundana, la incertidumbre metaf\u00edsica es m\u00e1xima y, en consecuencia, la tarea metaf\u00edsica se hace casi imposible. En consecuencia, se prefiere relegar el punto de arranque a una decisi\u00f3n de corte existencial. Esta incertidumbre metaf\u00edsica impide avanzar en el conocimiento intelectual de la realidad haciendo inviable, si quiera tentativamente, una investigaci\u00f3n metaf\u00edsica acorde con los resultados de la ciencia. Por el contrario, se prefiere defender que la ambivalencia l\u00f3gica no permite esclarecer por la raz\u00f3n cu\u00e1l es la naturaleza metaf\u00edsica \u00faltima de la realidad, y se impele a la persona necesariamente a realizar un ejercicio existencial desde su dimensi\u00f3n m\u00e1s subjetiva. Bien decido emocionalmente optar por Dios como fundamento metaf\u00edsico, o bien me decanto por un puro mundo de materia sin Dios. En conciencia cada persona puede tener certeza subjetiva de la existencia o inexistencia de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Si la raz\u00f3n queda bloqueada por la incertidumbre epistemol\u00f3gica, solo queda posicionarse existencialmente ante la realidad mediante un ejercicio emocional de afinidad a la hip\u00f3tesis metaf\u00edsica te\u00edsta o la hip\u00f3tesis metaf\u00edsica mundana. Pero este posicionamiento nunca contar\u00e1 con la garant\u00eda de la raz\u00f3n, sino que es elegido desde la subjetividad humana y guiado por la emoci\u00f3n. \u00bfMe siento yo llamado por un Dios que me ha dado la vida, me sostiene y tiene un plan para m\u00ed que, de seguirlo, permitir\u00e1 salvar mi vida finita y entrar de lleno en una dimensi\u00f3n eterna de comuni\u00f3n con la divinidad? O por el contrario, \u00bfsiento yo que todo este mundo es un universo m\u00e1s, fruto del azar y la autosuficiencia de una realidad puramente material que opera generando mundos sin mayor concierto que la necesidad, y soy yo algo as\u00ed como un corp\u00fasculo de naturaleza violentado por una leyes que me conducen sin remedio a la muerte final?<\/p>\n\n\n\n<p>Cuanto hemos expuesto desde la dimensi\u00f3n m\u00e1s subjetiva de la persona es tambi\u00e9n extrapolable a lo que podemos denominar la dimensi\u00f3n subjetiva comunitaria de la humanidad. Puesto que si cada persona es interpelada existencialmente a responder con su vida al enigma metaf\u00edsico, tambi\u00e9n en suma la humanidad en su conjunto es llamada existencialmente a presentar una respuesta comunitaria ante la incertidumbre metaf\u00edsica. \u00bfEs Dios nuestro Creador, Se\u00f1or de cuanto existe, quien nos ha constituido como pueblo suyo, nos gu\u00eda con su presencia oculta ante el drama de nuestra existencia afectada por el dolor, la injusticia, la muerte\u2026 hacia una metaf\u00edsica de salvaci\u00f3n en comuni\u00f3n, donde la redenci\u00f3n se hace posible y toda la humanidad es definitivamente liberada del mal producido por el pecado? O, m\u00e1s bien, \u00bfes nuestra condici\u00f3n humana el resultado de una pura metaf\u00edsica material que opera como dinamizador del orden f\u00edsico y nos ha generado por azar con todas las consecuencias evidentes de imperfecciones que provocan el inevitable abandono de la humanidad en el sinsentido de la historia c\u00f3smica donde espont\u00e1neamente aparece la vida, fr\u00e1gil y finita, que ser\u00e1 destruida definitivamente?<\/p>\n\n\n\n<p>Ante la incertidumbre epistemol\u00f3gica de la metaf\u00edsica, unos se arman de valor para arrostrar el drama de la vida desde el azar y el sinsentido, reconociendo que toda existencia f\u00edsica es siempre finita y fracasada. Y otros, por el contrario, sienten inter\u00e9s por ese universal presente en las religiones referido a una salvaci\u00f3n del drama de la existencia. Puesto que nuestro universo enigm\u00e1tico es compatible tanto con la l\u00f3gica te\u00edsta como con la l\u00f3gica mundana, es decir no impone una metaf\u00edsica \u00faltima; entonces se permite afrontar en consecuencia una existencia como si Dios no existiera desde el valor a vivir en el sinsentido de algo que ha comenzado ya para fracasar en la muerte definitiva. Pero tambi\u00e9n se permite vivir motivado por el inter\u00e9s existencial de entregarse a la presencia de un Dios oculto, que vela a su pueblo en la noche de los tiempos, con la esperanza de participar definitivamente en su dimensi\u00f3n divina.<\/p>\n\n\n\n<p>Parece que todos somos indigentes en el drama de la historia. Nuestra raz\u00f3n no alcanza a ver m\u00e1s all\u00e1 de lo inmediato y solo descubrimos una metaf\u00edsica transparente que no evidencia a Dios. La metarrealidad es la evidencia. El indigente que sienta inter\u00e9s por el universal religioso puede decidir vivir abierto a un Dios oculto, que ni se desvela metaf\u00edsicamente ni abandona su silencio ante el drama humano. Y el mismo indigente puede tambi\u00e9n resignarse en la conciencia de que su existencia ser\u00e1 por siempre finita y limitada, y vivir con el valor de afrontar el devastador sinsentido de la historia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-normal-font-size\"><strong>Los discursos existenciales ante la incertidumbre<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En consecuencia, ante la incertidumbre epistemol\u00f3gica de la metaf\u00edsica, las religiones ofertan discursos que obedecen a una vida abierta \u00faltimamente a la hip\u00f3tesis del Dios oculto y liberador. Pero no nos extra\u00f1a la aparici\u00f3n de nuevas ideas referidas a la construcci\u00f3n de inteligencias superiores que mejoren o incluso eviten el drama existencial del ser humano. Aunque los presupuestos de partida de estas nuevas corrientes posthumanistas se incluyen en el ideal cient\u00edfico, a nuestro modo de ver no dejan de lucir un profundo inter\u00e9s por adaptar el universal religioso a sus intereses propios. Seg\u00fan dicen, finalmente la ciencia permitir\u00e1 un posthumanismo donde el hombre ser\u00e1 rescatado de su indigencia intelectual y existencial. Habr\u00e1 surgido el posthumano, conf\u00edan. Quiz\u00e1s lo m\u00e1s provechoso que he le\u00eddo acerca del posthumanismo es el sarcasmo al que recurren los posthumanistas cuando se les pregunta por la existencia de Dios. Suelen responder: <em>Dios no existe, a\u00fan<\/em>. Sin ofrecer detalle dan a entender que el posthumanismo puede servir de nuevo universal religioso de salvaci\u00f3n. Esta idea juega a favor de sus intereses. Eso s\u00ed, probablemente no comprenden el alcance metaf\u00edsico de esta proposici\u00f3n suya, pues a\u00fan no han podido pensar en el devenir de la metarrealidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Conscientes de la ausencia total de experimentos que permitieran cierta seguridad en la investigaci\u00f3n metaf\u00edsica y conociendo que la l\u00f3gica de la creaci\u00f3n hace posibles hip\u00f3tesis metaf\u00edsicas tan distintas, consideramos que la incertidumbre epistemol\u00f3gica de la metaf\u00edsica paraliza cualquier explicaci\u00f3n cl\u00e1sica del fondo ontol\u00f3gico de la realidad. Esta paralizante incertidumbre epistemol\u00f3gica conlleva consecuencias importantes en la sociedad actual hasta el punto de que su \u00e9lite intelectual sentencia alguna de las siguientes afirmaciones: 1) la metaf\u00edsica carece de inter\u00e9s intelectual, 2) la metaf\u00edsica se reduce a una intuici\u00f3n existencial, 3) la metaf\u00edsica es un mero producto de la mente humana. Nosotros creemos que es posible hacer metaf\u00edsica, que es necesario pensar metaf\u00edsicamente la complejidad del mundo descubierta por la ciencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Si la incertidumbre metaf\u00edsica es solo una incertidumbre epistemol\u00f3gica debida a la limitaci\u00f3n propia de una forma de conocimiento que por la raz\u00f3n no alcanza sino a descubrir la l\u00f3gica de una metarrealidad difusa, entonces <em>la metaf\u00edsica carece de inter\u00e9s intelectual<\/em> y el esfuerzo por desarrollar una investigaci\u00f3n metaf\u00edsica queda fuera del inter\u00e9s acad\u00e9mico. En consecuencia, no es posible hacer una metaf\u00edsica acad\u00e9mica sin acogerse a alguna de las hip\u00f3tesis metaf\u00edsicas planteadas. La coexistencia de hip\u00f3tesis metaf\u00edsicas antag\u00f3nicas genera una ambivalencia metaf\u00edsica intelectual (la metaf\u00edsica divina o la metaf\u00edsica de la mundanidad) en el ejercicio acad\u00e9mico, que exige una elecci\u00f3n emocional por intuici\u00f3n, que permita tomar partido por una metaf\u00edsica u otra. <em>La metaf\u00edsica se reduce a una intuici\u00f3n existencial<\/em>. Entonces s\u00ed, como se ha hecho en la historia del pensamiento, encontrar\u00edamos tratados acad\u00e9micos de metaf\u00edsica a favor y en contra, siempre condicionados por un cierto relativismo consecuente con la limitaci\u00f3n epistemol\u00f3gica metaf\u00edsica. Es m\u00e1s, hay quienes consideran este relativismo una prueba de que las ideas metaf\u00edsicas son simples alucinaciones producidas por la mente humana. <em>La metaf\u00edsica es un mero producto de la mente humana. <\/em>No es infrecuente encontrarse con quien considera a Dios un fantasma del cerebro, ni tampoco con quien solo puede ver fantasmas de la mente cuando se le presenta la idea del multiverso.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, el juego de la duda siempre es divertido, pero puede jugar en contra de quien lo esgrime para probar la irrelevancia de algo, de algo incluso tan relevante como la metaf\u00edsica. \u00bfQu\u00e9 no es producto de la mente humana? Podr\u00eda decirse que la metaf\u00edsica es un juego de la mente, un ejercicio de ideas que solo toma cuerpo en lo mental. Como si de un fantasma de la mente se tratara se reduce la metaf\u00edsica a un producto mental sin correspondencia con la realidad. Ahora bien, la calificaci\u00f3n de fantasmag\u00f3rico para algo que solo habita en la mente humana es tambi\u00e9n una realidad exclusivamente mental. Puestos a dudar podemos hacerlo hasta de la idea de que la metaf\u00edsica es un mero producto de la mente. Podr\u00edamos pensar que <em>dudar de la realidad metaf\u00edsica<\/em> es tan solo un producto de la mente, pero que no se corresponde con la realidad, con esa metarrealidad que debemos seguir explicando.<\/p>\n\n\n\n<p>La metaf\u00edsica es previa a la realidad f\u00edsica y debe hacer posible la coexistencia de ateos y creyentes quienes, ante la incertidumbre epistemol\u00f3gica, se ven en la necesidad de posicionarse existencialmente. Quien comprometa su existencia en una ontolog\u00eda divina, un creyente, deber\u00e1 asumir que Dios dise\u00f1a un mundo f\u00edsico que evoluciona lentamente hacia la complejidad biol\u00f3gica hasta producir seres conscientes e inteligentes capaces libremente de vivir sin referencia a Dios. Es decir, Dios hace posible un mundo donde existan ateos. As\u00ed es. En cambio, quienes decidan fundar el mundo sobre una ontolog\u00eda puramente material, los ateos, deber\u00e1n tambi\u00e9n asumir que la materia germinal del universo genera tambi\u00e9n la ilusi\u00f3n de Dios en la conciencia de los creyentes. Es decir, el puro mundo genera un orden f\u00edsico que produce la idea de Dios; aunque sea un fantasma del cerebro, es decir, un mero producto de la mente humana sin correspondencia metaf\u00edsica. Dios es una ilusi\u00f3n en la mente de los creyentes seg\u00fan los ateos. Y seg\u00fan los creyentes, Dios existe, pero es un ilusionista que permite a los ateos creer en la autosuficiencia de la materia de su creaci\u00f3n. Dios es una ilusi\u00f3n o un ilusionista.<\/p>\n\n\n\n<p>La metaf\u00edsica que debemos construir en consecuencia con la ambivalencia epistemol\u00f3gica expuesta tiene que hacer factible la posibilidad de Dios (Dios es un ilusionista) y de su ausencia (Dios es una ilusi\u00f3n). Sin embargo, las intuiciones existenciales y las consecuentes hip\u00f3tesis metaf\u00edsicas son claras: hay un Dios ilusionista o un puro mundo donde Dios solo es una ilusi\u00f3n. La metaf\u00edsica acorde con la l\u00f3gica de la creaci\u00f3n debe ser compatible con la l\u00f3gica te\u00edsta y con la l\u00f3gica mundana. Pero una metaf\u00edsica as\u00ed construida no puede imponer una hip\u00f3tesis metaf\u00edsica o la contraria. En consecuencia, la intuici\u00f3n existencial seguir\u00e1 carente de un refuerzo intelectual y la raz\u00f3n seguir\u00e1 clamando que se dilucide finalmente qu\u00e9 hay en el fondo de la realidad. \u00bfEs Dios una ilusi\u00f3n? \u00bfO es Dios un ilusionista? Esto es, la metaf\u00edsica ser\u00e1 incapaz de aclarar si de veras hay un Dios m\u00e1s all\u00e1 de lo ilusorio, o m\u00e1s bien un puro mundo con enso\u00f1aciones de divinidad. No parece que hayamos avanzado demasiado, sin embargo estamos ya ante el gran reto metaf\u00edsico.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el inter\u00e9s intelectual por semejante relativismo metaf\u00edsico que parece reducirse a intuiciones m\u00e1s o menos emocionales y a las fantas\u00edas de la mente humana? El reto intelectual est\u00e1 en comprobar que la incertidumbre metaf\u00edsica es realmente una incertidumbre ontol\u00f3gica y no solo epistemol\u00f3gica. No podemos vislumbrarla con la claridad que pretendemos, porque simplemente no es del modo que la deseamos. La metarrealidad existe y goza de un modo de ser que hace inevitable la limitaci\u00f3n epistemol\u00f3gica ya descubierta. El reto ahora es entender que esta metarrealidad tiene un modo de ser incompatible con nuestra experiencia consciente (no podemos formar una imagen consciente de su realidad metaf\u00edsica), pero accesible por la raz\u00f3n (s\u00ed podemos pensarla como una realidad metaf\u00edsica en superposici\u00f3n de estados ontol\u00f3gicos). Y as\u00ed, iniciamos una investigaci\u00f3n metaf\u00edsica que descubre una metarrealidad con un modo de ser en m\u00e1xima incertidumbre. El reto que asumimos en adelante es presentar la metarrealidad como una ontolog\u00eda de la incertidumbre, una realidad metaf\u00edsica que asume los principios de coherencia e incertidumbre cu\u00e1ntica. Esta incertidumbre ontol\u00f3gica confiere a la materia el potencial para desplegar el universo antr\u00f3pico singular de nuestra experiencia consciente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-normal-font-size\"><strong>La incertidumbre ontol\u00f3gica de la metarrealidad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En f\u00edsica se ha discutido mucho acerca de la naturaleza de las propiedades cu\u00e1nticas, pero la realidad es que los sistemas cu\u00e1nticos operan bajo incertidumbre. Nuestra propuesta asume la realidad experimental de lo cu\u00e1ntico y proyecta su incertidumbre esencial a la ontolog\u00eda de la metarrealidad. La ontolog\u00eda de la metarrealidad est\u00e1 en un estado de superposici\u00f3n cu\u00e1ntica coherente acorde con el principio de incertidumbre. No es posible conocer su estado cl\u00e1sico porque su ontolog\u00eda es cu\u00e1ntica (el estado cl\u00e1sico a\u00fan no est\u00e1 definido) y en consecuencia esta ontolog\u00eda acepta una superposici\u00f3n coherente de estados cu\u00e1nticos distintos.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta naturaleza cu\u00e1ntica hace inviable que la metaf\u00edsica pueda quedar al descubierto para la mente humana, pues en la conciencia solo surgen estados cl\u00e1sicos bien definidos y no hay experiencia consciente de estados de superposici\u00f3n. Al adquirir una imagen consciente del estado de un sistema cu\u00e1ntico se han perdido por completo la incertidumbre cu\u00e1ntica y el sistema necesariamente ha devenido en un estado cl\u00e1sico, que s\u00ed es compatible con su representaci\u00f3n como estado de conciencia. Cuando concebimos la metarrealidad en superposici\u00f3n de estados ontol\u00f3gicos la incertidumbre epistemol\u00f3gica se hace evidente. No podemos tomar conciencia de la metarrealidad porque se encuentra en una superposici\u00f3n de estados ontol\u00f3gicos, nuestra conciencia no puede tener experiencia ante la incertidumbre ontol\u00f3gica y en consecuencia la ambivalencia metaf\u00edsica epistemol\u00f3gica es evidente. La ontolog\u00eda de la metarrealidad no puede explicarse en t\u00e9rminos cl\u00e1sicos como desear\u00edamos para tomar conciencia acerca de la verdadera naturaleza del fondo de la realidad. Y si no asumimos que la metarrealidad se halla en un estado de indefinici\u00f3n ontol\u00f3gica, entonces solo nos queda adherirnos a alguna de las hip\u00f3tesis metaf\u00edsicas cl\u00e1sicas: Dios o el puro mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Las im\u00e1genes que se forman en la conciencia se corresponden con estados cl\u00e1sicos, bien definidos. Esta es la base de nuestra experiencia ordinaria, una sucesi\u00f3n de estados de conciencia. La conciencia no puede crear im\u00e1genes de sistemas cu\u00e1nticos en superposici\u00f3n de estados. Los estados de conciencia se corresponden siempre con im\u00e1genes asociadas a alg\u00fan estado cl\u00e1sico que ya se ha deshecho de la incertidumbre cu\u00e1ntica. La conciencia no puede formarse una imagen de la metarrealidad, porque su incertidumbre ontol\u00f3gica lo impide. En este sentido, desde la perspectiva de sujetos conscientes decimos que la metarrealidad padece una carencia ontol\u00f3gica, una indefinici\u00f3n cl\u00e1sica, debida a la incertidumbre cu\u00e1ntica. La metarrealidad a\u00fan no es tal como debiera ser para que la conciencia pueda formar una imagen. Siempre desde la perspectiva de la conciencia, la incertidumbre cu\u00e1ntica de la metarrealidad impide que se determine una ontolog\u00eda cl\u00e1sica susceptible de ser imaginada por una mente consciente. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esta carencia ontol\u00f3gica se evidencia en la existencia de la l\u00f3gica te\u00edsta y la l\u00f3gica mundana y en sus correspondientes hip\u00f3tesis metaf\u00edsicas acerca de un Dios o un puro mundo. Ambas hip\u00f3tesis metaf\u00edsicas como fundamento de la realidad son posibles, aun siendo antag\u00f3nicas, porque la metarrealidad que se pretende describir no ha devenido a\u00fan en una ontolog\u00eda cl\u00e1sica. Por su incertidumbre, la metarrealidad carece de la ontolog\u00eda cl\u00e1sica necesaria para que la mente genere una imagen consciente de ella. De este modo prevalece la ambivalencia metaf\u00edsica propia de la incertidumbre epistemol\u00f3gica ya expuesta. Y as\u00ed, sigue siendo imposible hacerse consciente de si la realidad de fondo es Dios o un puro mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>La metarrealidad que proponemos no se describe cl\u00e1sicamente como una ontolog\u00eda divina, ni como una ontolog\u00eda mundana autosuficiente; sino que el estado ontol\u00f3gico de la metarrealidad es una superposici\u00f3n de las dos ontolog\u00edas cl\u00e1sicas antag\u00f3nicas: Dios y el puro mundo. Debido a la incertidumbre ontol\u00f3gica de la metarrealidad ninguna de estas dos ontolog\u00edas cl\u00e1sicas ha devenido de facto, sino que est\u00e1n formando parte de un estado metaf\u00edsico cu\u00e1ntico en superposici\u00f3n coherente de ontolog\u00edas cl\u00e1sicas. Esta falta de concreci\u00f3n cl\u00e1sica de la metarrealidad es consecuencia de su naturaleza cu\u00e1ntica y desde la perspectiva de la conciencia se entiende como una carencia ontol\u00f3gica, pues le falta la definici\u00f3n ontol\u00f3gica que ser\u00eda compatible con una representaci\u00f3n consciente. La imposibilidad de que la mente genere una imagen consciente de la metarrealidad se interpreta por ella misma como una carencia ontol\u00f3gica del ser que pretende percibir. En realidad, la incertidumbre ontol\u00f3gica impide que la conciencia pueda crear una imagen de la metarrealidad. La conciencia siempre interpretar\u00e1 la metarrealidad como algo sin definici\u00f3n ontol\u00f3gica, como si su verdadera ontolog\u00eda (Dios o mundanidad) fuera transparente a la experiencia consciente, en el sentido de que su realidad en superposici\u00f3n cu\u00e1ntico-metaf\u00edsica hace imposible formarse una imagen consciente de la metarrealidad. En su incertidumbre la metarrealidad oculta su fondo ontol\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n<p>La superposici\u00f3n coherente de estados ontol\u00f3gicos supone una limitaci\u00f3n no solo por impedir que una mente individual pueda generar una imagen consciente de su realidad. Tambi\u00e9n es una limitaci\u00f3n para la raz\u00f3n, que por ser de este modo la metarrealidad no puede atisbar si su fondo ontol\u00f3gico es \u00faltimamente divino. Donde nos conduce la l\u00f3gica de la creaci\u00f3n es a una metarrealidad en incertidumbre ontol\u00f3gica, causante del universo antr\u00f3pico impuesto, con un fundamento metaf\u00edsico incierto que permite hip\u00f3tesis metaf\u00edsicas antag\u00f3nicas. En la metarrealidad Dios no es el Dios cl\u00e1sico asociado a una ontolog\u00eda divina, ni el multiverso es a\u00fan el multiverso autosuficiente con una ontolog\u00eda puramente mundana. La superposici\u00f3n de estados ontol\u00f3gicos de la metarrealidad est\u00e1 en un estado cu\u00e1ntico que admite la incertidumbre de no ser a\u00fan ni solo puro mundo ni mundo en compa\u00f1\u00eda de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Son muchos los interrogantes que puede ocasionar este planteamiento especulativo. \u00bfNo destruye por completo el soporte de la realidad la incertidumbre ontol\u00f3gica de la metarrealidad? El soporte ontol\u00f3gico sigue ah\u00ed, en dinamismo cu\u00e1ntico, pero no ha desaparecido la materia eterna de la metarrealidad. \u00bfY acaso lo cu\u00e1ntico y su superposici\u00f3n de estados no es algo propio de la materia en actividad f\u00edsica? Inevitablemente proyectamos los procedimientos cu\u00e1nticos sobre la metarrealidad, pero no pretendemos que esta metarrealidad sea reducible a la cu\u00e1ntica, al menos a la teor\u00eda cu\u00e1ntica que hoy conocemos. Cuando explicamos la naturaleza del vac\u00edo cu\u00e1ntico ya advertimos que es materia, pero un tipo de materia distinta a la materia convencional de nuestra experiencia. El vac\u00edo cu\u00e1ntico servir\u00eda de aproximaci\u00f3n f\u00edsico-metaf\u00edsica para comprender la naturaleza de la metarrealidad. Ahora bien, esta metarrealidad y su incertidumbre ontol\u00f3gica es la causa de que la actividad f\u00edsica de la materia se explique mediante procedimientos cu\u00e1nticos y existan fen\u00f3menos tan sorprendentes como el entrelazamiento cu\u00e1ntico y su acci\u00f3n a distancia sin mediaci\u00f3n temporal. \u00bfNo es la incertidumbre ontol\u00f3gica una mera proyecci\u00f3n de lo f\u00edsico en lo metaf\u00edsico?<\/p>\n\n\n\n<p>La metarrealidad es materia eterna y por su incertidumbre ontol\u00f3gica asume estados cu\u00e1nticos de superposici\u00f3n coherente formados por dos ontolog\u00edas cl\u00e1sicas, una ontolog\u00eda que hace posible la divinidad en el mundo y otra ontolog\u00eda que asume totalmente la pura mundanidad. Dios en el mundo y el puro mundo sin Dios son las dos ontolog\u00edas cl\u00e1sicas posibles de la metarrealidad. Se trata de las ontolog\u00edas que hemos descubierto por la raz\u00f3n y que ser\u00edan compatibles con nuestros estados de conciencia. Bien hay Dios y nos hacemos conscientes de que el mundo est\u00e1 fundado en la divinidad, o bien no hay Dios y asumimos conscientemente la autosuficiencia del mundo. Sin embargo, la metarrealidad en su condici\u00f3n de materia eterna y de naturaleza cu\u00e1ntica no se corresponde en exclusividad con ninguna de estas ontolog\u00edas cl\u00e1sicas; sino que asume simult\u00e1neamente las dos al modo de la superposici\u00f3n coherente de estados cu\u00e1nticos. Son cuestiones cient\u00edficas y filos\u00f3ficas sobre las que deberemos todav\u00eda seguir pensando.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Cfr. J. MONSERRAT, El gran enigma. Ateos y creyentes ante la incertidumbre del m\u00e1s all\u00e1 (San Pablo, Madrid, 2015).<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Art\u00edculo elaborado por Manuel B\u00e9jar, licenciado en f\u00edsica, doctor en filosof\u00eda, Profesor en la UPComillas, y colaborador de la C\u00e1tedra Francisco Jos\u00e9 Ayala de Ciencia, Tecnolog\u00eda y Religi\u00f3n, de la Escuela T\u00e9cnica Superior de Ingenier\u00eda, Universidad Comillas, Madrid.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Manuel B\u00e9jar) La ciencia nos ofrece un conjunto de sugerentes propuestas especulativas acerca de la realidad fundante de nuestro universo que no deber\u00edan pasar desapercibidas para la filosof\u00eda. Asumimos que la metaf\u00edsica del universo sigue hoy siendo enigm\u00e1tica y pasamos a analizar la l\u00f3gica de la fundamentaci\u00f3n del universo. 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