{"id":5014,"date":"2020-04-15T07:00:00","date_gmt":"2020-04-15T05:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=5014"},"modified":"2020-04-07T07:54:49","modified_gmt":"2020-04-07T05:54:49","slug":"teologia-en-tiempos-de-pandemia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=5014","title":{"rendered":"Teolog\u00eda en tiempos de pandemia"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>(Por Lluis Oviedo) Surge la cuesti\u00f3n de si la teolog\u00eda puede hacer algo para ayudar durante la pandemia del coronavirus. Seguramente la fe cristiana \u2013junto a otras religiones\u2013 puede hacer mucho para ayudar a afrontar esta crisis a varios niveles. La teolog\u00eda conecta con el esfuerzo de la fe y de la Iglesia para facilitar modelos e ideas que puedan iluminar el sentido cristiano de lo que ocurre en la referencia a un Dios salvador. Se proponen cuatro claves, enraizadas en la tradici\u00f3n cristiana, que permiten leer estos tiempos dif\u00edciles de forma significativa, es decir, como \u2018signos de los tiempos\u2019 reveladores para los creyentes.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Escribo este art\u00edculo tras dos semanas de confinamiento obligado y en medio de una de las peores crisis sanitarias, sociales y econ\u00f3micas que ha vivido nuestro mundo en las \u00faltimas d\u00e9cadas, o al menos las sociedades occidentales acomodadas, donde no hemos sufrido experiencias tan negativas desde quiz\u00e1s el duro periodo de las guerras de mediados del siglo XX. Esta situaci\u00f3n invita ciertamente a la reflexi\u00f3n y al an\u00e1lisis, aunque algunos dicen que eso toca m\u00e1s tarde, y que ahora hay otras cosas m\u00e1s urgentes. Sin embargo, reflexionar \u2018en caliente\u2019 puede ser un ejercicio \u00fatil y necesario en tiempos dif\u00edciles.<\/p>\n\n\n\n<p>En estos momentos surge la pregunta no ret\u00f3rica de qu\u00e9 puede aportar la teolog\u00eda, si es que puede aportar algo, si es que ese ejercicio reflexivo desde la fe no se nos antoja ahora m\u00e1s bien como un lujo, como algo superfluo ante las tareas m\u00e1s apremiantes. Al menos, la fe cristiana y sus pr\u00e1cticas pueden resultar \u00fatiles y necesarias para muchos, para quienes invocan el nombre de Dios y de Mar\u00eda y buscan salvaci\u00f3n, ayuda y esperanza. Una primera respuesta se intuye de esa percepci\u00f3n sobre la conveniencia de la fe en este contexto: si la fe cristiana, y en general las creencias religiosas, tienen sentido y una funci\u00f3n importante en estos tiempos recios, entonces tambi\u00e9n la teolog\u00eda sigue siendo necesaria e importante para orientar y animar los esfuerzos de todos al afrontar la crisis que estamos viviendo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es una de las situaciones que plantean un test a la fe y a la teolog\u00eda, es decir, que proponen unas condiciones ante las cu\u00e1les las iglesias y la reflexi\u00f3n cristiana deben responder de forma eficaz, o de lo contrario perder\u00edan mucha credibilidad. Si la fe no est\u00e1 a la altura de las circunstancias para transmitir esperanza, consuelo y \u00e1nimos en estos momentos especiales, entonces queda deslegitimada. Algo parecido ocurre con la teolog\u00eda: si no es capaz de proveer un an\u00e1lisis y un discurso que pueda interpretar y dar sentido a estos \u2018signos de los tiempos\u2019, entonces se vuelve una reflexi\u00f3n est\u00e9ril e in\u00fatil.<\/p>\n\n\n\n<p>La crisis de prestigio de la teolog\u00eda viene de bastante atr\u00e1s: le afectaba tanto la cr\u00edtica y desd\u00e9n por parte de discursos cient\u00edficos y acad\u00e9micos m\u00e1s reconocidos y de relumbre intelectual, como la desconfianza en amplios c\u00edrculos cat\u00f3licos, que no entend\u00edan ese esfuerzo intelectual. En parte era culpa de los mismos te\u00f3logos y de su incapacidad para afrontar los problemas m\u00e1s serios que viv\u00eda la fe, para ofrecer diagn\u00f3sticos acertados y respuestas o propuestas para superar las situaciones m\u00e1s cr\u00edticas. La teolog\u00eda en general ha vivido ensimismada y se ha convertido en un ejercicio autorreferencial, con poco contacto con la realidad vivida y con los problemas de la gente, y a\u00fan m\u00e1s de los creyentes. De hecho \u00bfd\u00f3nde estaba la teolog\u00eda mientras se vaciaban los templos y se perd\u00eda completamente la confianza en la Iglesia? \u00bfD\u00f3nde estaba durante la grave crisis de los abusos sexuales que ha sacudido muchos ambientes cat\u00f3licos? No podemos fallar ahora; no me gustar\u00eda que se preguntara tambi\u00e9n \u00bfd\u00f3nde estaba la teolog\u00eda y los te\u00f3logos durante la pandemia, cuando toda la poblaci\u00f3n estaba confinada, los cristianos no pod\u00edan celebrar los sacramentos y muchos estaban sumidos en la zozobra?<\/p>\n\n\n\n<p>La teolog\u00eda tiene ante s\u00ed el reto de volverse un discurso mucho m\u00e1s atento a los signos de los tiempos y a las condiciones de su propio contexto para proveer an\u00e1lisis que ayuden a comprender situaciones dif\u00edciles como las que estamos atravesando, y para orientar las conciencias ante la gran incertidumbre que vivimos. Ahora m\u00e1s que nunca toca \u201cdar raz\u00f3n de nuestra esperanza\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas p\u00e1ginas quieren expresar el compromiso de la teolog\u00eda con la sociedad y la Iglesia para proveer una reflexi\u00f3n inspirada en la Revelaci\u00f3n cristiana y en la larga experiencia de estudio que acumulamos desde hace muchos siglos. De hecho, esta no es ni mucho menos la primera vez que la teolog\u00eda tiene que hacer las cuentas con una gran epidemia o peste, o otras calamidades que peri\u00f3dicamente azotan a la humanidad y nos interrogan sobre nuestro destino y sobre la acci\u00f3n divina en un mundo que no controlamos. A ese prop\u00f3sito propongo cuatro claves o modelos que han ayudado y pueden seguir ayudando a dar sentido de esta crisis que vivimos, y para desplegar un abanico de opciones para que los creyentes puedan escoger la que, o las que, encuentren m\u00e1s convenientes o faciliten su b\u00fasqueda de sentido. De hecho, entiendo la tarea de la teolog\u00eda en este momento como una reflexi\u00f3n que asiste a nuestros contempor\u00e1neos a proyectar sentido en lo que acontece a partir de la referencia a un Dios que nos salva. Esas claves son, tratando de plantear cierto orden: en primer lugar, la apocal\u00edptica, que anticipa un final a trav\u00e9s de cat\u00e1strofes; la segunda, la invitaci\u00f3n a la conversi\u00f3n a partir de signos eficaces; la tercera, la pascual o del sacrificio que da vida m\u00e1s all\u00e1 de la muerte; y la cuarta, la de la encarnaci\u00f3n o el acompa\u00f1amiento a los sufrimientos y esperanzas humanos. Presentar\u00e9 en lo que sigue un an\u00e1lisis no exhaustivo de esas claves en su aplicaci\u00f3n a esta situaci\u00f3n concreta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>1. La clave apocal\u00edptica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda alguna esta es la m\u00e1s inmediata y probablemente la m\u00e1s socorrida desde hace muchos siglos ante otros episodios de peste o grandes calamidades. De hecho, est\u00e1 m\u00e1s que justificada en los textos del Nuevo Testamento y es f\u00e1cil de aplicar en momentos de gran dificultad. A grandes rasgos, la mentalidad apocal\u00edptica comprende la historia como un proceso decadente, aunque en apariencia se registran progresos, en realidad las cosas empeoran, la sociedad y la cultura se alejan m\u00e1s de Dios, aumenta el pecado y la corrupci\u00f3n, y la fe se va extinguiendo; s\u00f3lo resisten unos pocos en medio de la incomprensi\u00f3n general e incluso la persecuci\u00f3n. Todo apunta en ese ambiente aparentemente tranquilo y de disfrute a una profunda distorsi\u00f3n en las mentes y los corazones de los habitantes de este mundo, que se han desviado de lo que ser\u00eda una vida virtuosa, en fidelidad a la voluntad divina. Ante ese panorama no queda m\u00e1s remedio que confiar en un cambio radical que toque el coraz\u00f3n de todos.<\/p>\n\n\n\n<p>El escenario apocal\u00edptico apunta a la cat\u00e1strofe, a la gran crisis que anticipa el final de los tiempos y a una gran regeneraci\u00f3n \u00faltima. Aparecen, claro est\u00e1, los temas del castigo o de la correcci\u00f3n divina, temas en los que resuenan episodios del Antiguo Testamento y una mentalidad justiciera, pues Dios paga por las culpas y los delitos ya en esta vida, en la condici\u00f3n hist\u00f3rica, o bien aguarda a tiempos finales para hacer justicia ante sus elegidos. Esta clave ha sido de hecho repetidamente aplicada durante la historia y en medio de los mayores males que ha sufrido la humanidad y en especial las comunidades cristianas. Es incluso demasiado f\u00e1cil entender en clave de castigo y purificaci\u00f3n el ambiente que hemos vivido hasta hace muy poco en las sociedades occidentales: demasiada frivolidad, demasiada corrupci\u00f3n a muchos niveles o en muchos \u00e1mbitos \u2013 comprendido el eclesial \u2013 demasiada lejan\u00eda de Dios y de su Iglesia. No es raro entonces que Dios se haya cansado de esta humanidad, que su ira explote y que nos corrija con una epidemia que obliga a replantear todas las certezas que hab\u00edamos adquirido, a reconocer todos los errores de estos a\u00f1os, a volvernos hacia El.<\/p>\n\n\n\n<p>La psicolog\u00eda cognitiva aplicada al estudio de la religi\u00f3n indica que ciertas reacciones o percepciones m\u00e1s inmediatas en el campo religioso siguen unas pautas m\u00e1s directas o \u2018f\u00e1ciles\u2019: se trata de entender a Dios como un \u2018agente\u2019 detr\u00e1s de todo lo que ocurre y no tiene una explicaci\u00f3n m\u00e1s convincente, y nuestra relaci\u00f3n con El en t\u00e9rminos de intercambio, de premio y castigo, como consecuencia de nuestra actuaci\u00f3n. Digamos que la intuici\u00f3n religiosa se siente m\u00e1s c\u00f3moda aplicando esas categor\u00edas, y que es m\u00e1s f\u00e1cil pensar lo que ocurre como un castigo divino ante los pecados del pueblo, que buscando otras explicaciones quiz\u00e1s m\u00e1s complicadas o sutiles, m\u00e1s teol\u00f3gicamente elaboradas.<\/p>\n\n\n\n<p>De todos modos, no es el caso de minusvalorar la perspectiva apocal\u00edptica, que ha sido fuente de esperanza y motivaci\u00f3n al valor para muchas generaciones de cristianos, y que trata de reivindicar a las v\u00edctimas y a los inocentes en una historia llena de sufrimiento y de injusticia. Esa visi\u00f3n contribuye a relativizar el presente, la historia con todo lo que se pueda estimar grande o valioso: todo queda reducido \u2013 excepto el amor y la fidelidad \u2013 cuando se anticipa el final de los tiempos, cuando lo \u00fanico que cuenta es el Dios que se asoma al final del camino y nos anima a acercarnos a \u00c9l. Por consiguiente, no ser\u00eda aconsejable descartar esta gran visi\u00f3n con todo lo que supone para animar a los creyentes, y tambi\u00e9n en conexi\u00f3n con la clave siguiente, la que entiende todo eso como un signo que reclama la conversi\u00f3n. El escenario apocal\u00edptico invita a una anticipaci\u00f3n de un futuro final de consumaci\u00f3n, que, aunque no se produzca de forma inmediata, no obstante contribuye a iluminar las vidas de los cristianos en momentos de fuerte prueba, y a proveer el recurso m\u00e1s necesario: la esperanza para quienes conf\u00edan en Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>2. Un signo que invita a la conversi\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n esta es una clave fuertemente enraizada en la Revelaci\u00f3n b\u00edblica, donde muchos momentos de gran dificultad son percibidos no tanto como castigos, sino como signos que invitan a la conversi\u00f3n, a un cambio radical de perspectiva y a un comportamiento diverso. Esta l\u00ednea de lectura se encuentra a menudo en los Profetas del Antiguo Testamento, pero tambi\u00e9n es una clave en los Evangelios, que, ante diversas dificultades, invitan a la conversi\u00f3n y al seguimiento de Cristo. Es bastante evidente que la tradici\u00f3n cristiana ha entendido repetidamente las grandes pruebas hist\u00f3ricas que ha sufrido la Iglesia o la sociedad como invitaciones a revisar comportamientos que se asum\u00edan de forma demasiado tranquila y estable, para volver la vista hacia Dios y para cambiar percepciones y actitudes hasta hac\u00eda poco descontadas.<\/p>\n\n\n\n<p>La pandemia nos ofrece una ocasi\u00f3n \u00fanica para activar una reflexi\u00f3n urgente ante la dudosa deriva que estaba asumiendo el mundo occidental. Desde un punto de vista de la psicolog\u00eda cognitiva el tema es claro: cuando las cosas se ponen mal, surge de forma espont\u00e1nea la pregunta: \u00bfen qu\u00e9 hemos fallado? \u00bfqu\u00e9 hemos hecho mal para merecer esto? Ciertamente una mentalidad as\u00ed puede ser entendida como ingenua, o de nuevo, una simple derivaci\u00f3n de una mente que necesita identificar culpables o agentes del mal, tambi\u00e9n ante procesos naturales cuya culpabilidad no puede ser atribuida de forma inmediata. De ah\u00ed la abundancia y popularidad de las teor\u00edas conspirativas. La mirada teol\u00f3gica debe ser mucho m\u00e1s sutil y no caer en un esquema cognitivo demasiado burdo o ingenuo. No busca culpables, y no es esa la naturaleza del \u2018signo de conversi\u00f3n\u2019, sino qu\u00e9 oportunidad puede plantear una determinada crisis o mal hist\u00f3rico para cambiar y mejorar, lo que para nosotros implica volver a Dios, acoger su palabra; en otras palabras, cu\u00e1l es la ventaja o beneficio, la lecci\u00f3n que podemos extraer de algo tan negativo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ciertamente no faltan motivos, cuando se mira de forma cr\u00edtica a nuestra cultura, para identificar procesos o actitudes que parec\u00edan asumidos de forma pac\u00edfica y que claman por una conversi\u00f3n. Hay mucho donde elegir, pero una mirada teol\u00f3gica deber\u00eda se\u00f1alar los motivos m\u00e1s preocupantes. Desde mi punto de vista, la cultura reciente hab\u00eda entrado en una fase de confianza exagerada en las capacidades humanas, apoyada en medios t\u00e9cnicos, como la Inteligencia Artificial, para superar todos nuestros l\u00edmites, resolver todos los problemas que se nos planteaban, e incluso alcanzar la inmortalidad. He le\u00eddo estos \u00faltimos a\u00f1os demasiados textos que manifestaban grandes expectativas fundadas en la capacidad cient\u00edfica-t\u00e9cnica de mejorar el mundo, de alcanzar la plenitud. Los sue\u00f1os de la Ilustraci\u00f3n por fin se volv\u00edan realidad, y la humanidad se encaraba hacia una superaci\u00f3n de sus males, incluso de sus niveles de mal moral, lo que volver\u00eda mucho m\u00e1s accesible la felicidad plena. Estas visiones grandiosas ten\u00edan como consecuencia clara una marginaci\u00f3n cada vez m\u00e1s acusada de la fe religiosa y del cristianismo en particular como religi\u00f3n de salvaci\u00f3n: no necesitar\u00edamos salvaci\u00f3n por parte de instancias sobrenaturales si pod\u00edamos alcanzarla por nuestros propios medios. Casi un sentimiento de omnipotencia se estaba adue\u00f1ando de algunos sectores intelectuales, y un autor de gran \u00e9xito se ha atrevido incluso a hablar del <em>Homo Deus<\/em> (Yuval N. Harari, 2017). Toda esa ilusi\u00f3n de grandeza, esa divinizaci\u00f3n absurda, se ha desvanecido en pocos d\u00edas, y ha dejado paso a un sentido de gran fragilidad, a la percepci\u00f3n de que la gran civilizaci\u00f3n occidental tiene los pies de barro y es muy vulnerable a cualquier contingencia, a un imprevisto, pues no tenemos en absoluto el control de la situaci\u00f3n, por mucho que avance nuestra ciencia y nuestras tecnolog\u00edas, ciertamente necesarias.<\/p>\n\n\n\n<p>Viene a la memoria otro episodio hist\u00f3rico de inicios del siglo pasado que se tradujo en una gran reacci\u00f3n teol\u00f3gica y en un fuerte cambio social y religioso. Me refiero a la recepci\u00f3n de la Gran Guerra (1914-1918) por parte de un grupo de j\u00f3venes te\u00f3logos encabezados por Karl Barth. No es dif\u00edcil rastrear en aquella reacci\u00f3n teol\u00f3gica temas que pueden resultarnos familiares. El joven Barth compuso su famoso cometario a la <em>Carta a los Romanos<\/em> justo al final de aquella guerra catastr\u00f3fica (1919), que se llev\u00f3 por delante millones de vidas j\u00f3venes, como un acto de protesta contra la confianza que inspiraban los avances sociales, econ\u00f3micos y cient\u00edficos de la llamada \u2018cultura liberal\u2019, y la complacencia que mostraba una parte de la teolog\u00eda acad\u00e9mica de su tiempo con dichas tendencias, con una cultura confiada en el progreso humano. Aquel caso probablemente nos indica c\u00f3mo la teolog\u00eda capt\u00f3 en aquella situaci\u00f3n tan dram\u00e1tica una ocasi\u00f3n para replantear no s\u00f3lo un modelo teol\u00f3gico, sino toda una forma cultural demasiado segura de s\u00ed misma, y que tambi\u00e9n se alejaba de Dios. Se impon\u00eda una correcci\u00f3n epocal, una reivindicaci\u00f3n de la fe cristiana en unos t\u00e9rminos radicales y rompedores.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo cierto es que grandes dificultades y pruebas hist\u00f3ricas han avivado la fe de tantas personas y que tambi\u00e9n en este tiempo muchos de nuestros contempor\u00e1neos est\u00e1n volviendo la vista hacia Dios, rezando con m\u00e1s intensidad, intentando animar a todos desde su propia fe y esperanza. En esta \u00f3ptica no podemos entender la actual crisis como un castigo divino, sino como una oportunidad para volver a \u00c9l, para cambiar nuestras vidas dando m\u00e1s espacio a lo que cuenta de verdad, y dejando de lado falsos \u00eddolos que nos han podido seducir en estos tiempos con sus promesas de vida feliz e incluso de inmortalidad. Es demasiado f\u00e1cil encontrar resonancias b\u00edblicas en dicha tentaci\u00f3n, pero es m\u00e1s adecuado \u2013 teol\u00f3gicamente hablando \u2013 buscar motivos de superaci\u00f3n en lo que est\u00e1 ocurriendo, que permitan corregir tendencias equivocadas y ofrecer motivos de esperanza basados en Cristo y su gracia.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro tema que se asocia al de la conversi\u00f3n se deduce de la obligada situaci\u00f3n de confinamiento que vivimos todos. Esta experiencia ha dado lugar a actitudes de austeridad, a una visi\u00f3n de esencialidad que invita a valorar las cosas que m\u00e1s cuentan y de descuidar lo que es secundario. Quiz\u00e1s sea una ocasi\u00f3n importante para discernir entre los valores que pueden dar m\u00e1s sentido a nuestras vidas y aquello que es accesorio: a valorar la vida, la familia, y la amistad, por encima de otras realidades que en estos d\u00edas se vuelven accidentales y remotas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>3. La clave pascual: muerte y resurrecci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El tercer motivo m\u00e1s relevante en el intento de iluminar los acontecimientos que vivimos estos d\u00edas es el pascual. Esta clave, a diferencia de las dos anteriores, no es tan intuitiva o, en otras palabras, es \u2013 cognitivamente hablando \u2013 m\u00e1s \u2018costosa\u2019 o menos \u2018f\u00e1cil\u2019 de percibir. La din\u00e1mica que inaugura la pascua de Cristo es, como gusta decir a algunos psic\u00f3logos cognitivos, bastante \u2018contraintuitiva\u2019: la muerte es condici\u00f3n de la vida; el abajamiento y la humillaci\u00f3n son condiciones de la exaltaci\u00f3n y la gloria; el sufrimiento es la v\u00eda que conduce a la felicidad plena; la tristeza lo es a su vez de la alegr\u00eda. Estas son categor\u00edas plenamente cristianas, y es dif\u00edcil encontrar paralelismos o similitudes en otras instancias culturales o religiosas, estamos ante un punto genuino o espec\u00edfico de la fe cristiana, que ahora se pone a prueba.<\/p>\n\n\n\n<p>La aplicaci\u00f3n del principio pascual es muy familiar para los cristianos: el paso de la muerte en cruz a la resurrecci\u00f3n de Cristo nos invita a pensar que tambi\u00e9n los momentos m\u00e1s negativos de la existencia personal o colectiva pueden dar paso a una vida nueva, m\u00e1s all\u00e1 incluso de la muerte. Este principio puede ser entendido de varias formas. La clave escatol\u00f3gica es la primera: en sentido cristiano, la muerte f\u00edsica da paso a una vida nueva que anticipa la resurrecci\u00f3n de Cristo, pero que est\u00e1 reservada a todos los que le siguen. Por supuesto que esta clave resulta un tanto limitada, aunque tambi\u00e9n es importante recordarla ante los millares de v\u00edctimas que provoca la pandemia. Los cristianos tenemos derecho a reivindicar que \u00e9se no es el final definitivo, y que esas muertes abren la puerta a una vida distinta, en otra dimensi\u00f3n. No estar\u00eda de m\u00e1s recuperar en estos tiempos el tono fuertemente escatol\u00f3gico del mensaje cristiano original, que anuncia vida donde otros s\u00f3lo ven muerte o donde no habr\u00eda nada que ofrecer a todos aquellos que nos dejan de una forma abrupta y en medio de una gran soledad. Ellos no son s\u00f3lo cifras de una triste estad\u00edstica que nos sume a todos en el abatimiento; desde la perspectiva pascual, ellos son hombres y mujeres llamados a la vida nueva en Cristo, a la victoria sobre la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Otra clave de lectura de la pascua de Cristo es m\u00e1s amplia, o no se reduce a la dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica: todo lo negativo y doloroso que podemos vivir los cristianos remite a un horizonte de transformaci\u00f3n con la promesa de una vida mejor. Seguramente la experiencia humana que m\u00e1s se acerca a la din\u00e1mica pascual es la del amor entregado y la del sacrificio por el bien de los dem\u00e1s. La idea de que ciertas expresiones de amor requieren la negaci\u00f3n de s\u00ed mismos, o bien la entrega m\u00e1s all\u00e1 de los propios intereses para acceder a estados m\u00e1s exaltantes y plenos no es nueva ni extra\u00f1a para quienes descubren el amor m\u00e1s all\u00e1 de sus formas superficiales o s\u00f3lo er\u00f3ticas. No obstante, la din\u00e1mica pascual encierra en s\u00ed una promesa que va m\u00e1s all\u00e1 de las experiencias de amor abnegado, o del sacrificio en favor de otras personas, o al menos les da un sentido pleno. De hecho, la pascua ofrece un horizonte o una garant\u00eda que permite atravesar cualquier forma de negatividad y sufrimiento con la esperanza de que se cambiar\u00e1n en alegr\u00eda y plenitud; o bien ofrece a quienes en estos tiempos dif\u00edciles se sacrifican por los dem\u00e1s una garant\u00eda de que su amor no ser\u00e1 en vano. La idea profunda de la pascua de Cristo es que todo el bien que hayamos podido hacer quedar\u00e1 para siempre, no se desvanece, no muere, sino que se proyecta hasta la eternidad. En Cristo muerto y resucitado tenemos la certeza de que nuestro amor, probado en las cruces de cada d\u00eda, todo el bien realizado, ser\u00e1 para siempre y no morir\u00e1 jam\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>4. La fe como encarnaci\u00f3n y acompa\u00f1amiento<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La cuarta clave teol\u00f3gica que propongo para dar sentido creyente a estos tiempos de prueba es la que nos invita a compartir y a asumir sea los dolores, sea los gestos de entrega a veces heroicos que observamos, como manifestaci\u00f3n de la gracia de Dios, como presencia de su Esp\u00edritu que vive entre nosotros. Se trata de una clave m\u00e1s reflexiva, que nace de una mirada capaz de percibir el don de Dios y su presencia misteriosa en los acontecimientos que vive la humanidad, tanto los positivos como los negativos. Esta percepci\u00f3n se sit\u00faa en el otro extremo respecto de la mentalidad apocal\u00edptica: donde el apocal\u00edptico ve degeneraci\u00f3n y decadencia, el encarnado observa la obra de Dios, su amor presente en muchas formas; donde el primero ve sobre todo experiencias de pecado, el segundo percibe expresiones de la gracia; d\u00f3nde el primero ve negatividad que invita a un final catastr\u00f3fico de purificaci\u00f3n, el segundo ve mucho amor y entrega, mucha esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>El ejercicio teol\u00f3gico en este caso se fija en todo lo que revela lo mejor de la humanidad en medio de sus heridas, porque asume una visi\u00f3n desde dentro de esa condici\u00f3n humana, que tambi\u00e9n revela su grandeza. Esta \u00f3ptica aprovecha y aplica en sentido fuerte la declaraci\u00f3n inicial de la constituci\u00f3n dogm\u00e1tica del Vaticano II, <em>Gaudium et spes<\/em>: \u201cLos gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los disc\u00edpulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su coraz\u00f3n (\u2026) La Iglesia por ello se siente \u00edntima y realmente solidaria del g\u00e9nero humano y de su historia\u201d (GS 1).<\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia por ello puede hacer una lectura de la situaci\u00f3n que vive la humanidad en estos tiempos, con sus luces y sus sombras, desde dentro de la misma, y no desde fuera c\u00f3mo quien juzga desde arriba. La fe cristiana discierne en lo que est\u00e1 ocurriendo los signos de vida que se reflejan en todos los esfuerzos que hacen los distintos estamentos de una sociedad que se siente amenazada e insegura, incluso asustada. La fe aprende en esta situaci\u00f3n a estar cerca y compartir, a animar a todos y a anunciar esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>Varios te\u00f3logos han insistido estos \u00faltimos a\u00f1os en que la misi\u00f3n creyente de reconocer la acci\u00f3n providente de Dios no se identifica en lo extraordinario, lo sobrenatural o en los l\u00edmites de los procesos naturales, sino en la misma din\u00e1mica de la creaci\u00f3n y en los esfuerzos de la ciencia, en lo mejor de la humanidad que camina hacia la superaci\u00f3n del mal. Esta es una ocasi\u00f3n \u00fanica para discernir la presencia de Dios tanto en los que m\u00e1s sufren como en los que m\u00e1s aman y sirven a los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>5. Algunas notas conclusivas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Estos tiempos est\u00e1n poniendo a prueba muchas realidades, muchas propuestas y no estamos seguros de c\u00f3mo viviremos, c\u00f3mo sentiremos despu\u00e9s de esto. Lo cierto es que un resultado importante de este estado de cosas es que ha obligado a replantear la fe cristiana como una \u2018religi\u00f3n de salvaci\u00f3n\u2019 y no s\u00f3lo como una religi\u00f3n de tipo \u2018espiritual\u2019 casi como algo cercano a la experiencia est\u00e9tica. En ese sentido, la fe cristiana recupera su car\u00e1cter genuino, a condici\u00f3n de que sepa realmente ayudar a las personas de nuestro tiempo de afrontar y superar estas dificultades. A ese prop\u00f3sito cabe recordar que la fe religiosa se descubre mejor como un sistema de \u2018afrontamiento\u2019, lo que en ingl\u00e9s se expresa como <em>religious coping<\/em>, es decir de una serie de recursos \u2013 creencias, ritos, oraciones \u2013 que ayudan a quienes los aplican a superar situaciones dif\u00edciles o de crisis. Las investigaciones que hemos realizado en estos \u00faltimos a\u00f1os nos indican que tal estrategia basada en la fe como ayuda significativa funciona mejor cuando se combina con otras estrategias, como la ayuda terap\u00e9utica, la amistad, o el conocimiento y estudio. Este dato apunta de nuevo a que la fe cristiana est\u00e1 llamada a caminar junto a otras expresiones positivas, no aparte o no en competencia; esto es algo que tambi\u00e9n se deduce de la situaci\u00f3n actual, en la que todos debemos ofrecer lo mejor para hacer frente a nuestros grandes retos.<\/p>\n\n\n\n<p>Y un \u00faltimo apunte. Muchos de nosotros echamos de menos en las apariciones p\u00fablicas de nuestros gobernantes, sobre todo cuando pronuncian los anuncios m\u00e1s dram\u00e1ticos y m\u00e1s solemnes, una conclusi\u00f3n necesaria: \u201cQue Dios nos ayude\u201d. Ser\u00eda un signo de post-secularizaci\u00f3n real y concreta, un modo de dar esperanza a todos por encima de las divisiones.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Art\u00edculo elaborado por Lluis Oviedo Torr\u00f3 OFM, profesor de la Universidad Antonianum de Roma.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Lluis Oviedo) Surge la cuesti\u00f3n de si la teolog\u00eda puede hacer algo para ayudar durante la pandemia del coronavirus. Seguramente la fe cristiana \u2013junto a otras religiones\u2013 puede hacer mucho para ayudar a afrontar esta crisis a varios niveles. La teolog\u00eda conecta con el esfuerzo de la fe y de la Iglesia para facilitar &#8230; <a title=\"Teolog\u00eda en tiempos de pandemia\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=5014\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Teolog\u00eda en tiempos de pandemia\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":5020,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[142,145],"tags":[646,649,655,261,652,643],"class_list":["post-5014","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-tecnologia-y-sociedad","category-cultura-tecnologica-etica-y-teologia","tag-apocalipsis","tag-conversion","tag-encarnacion","tag-esperanza","tag-pascua","tag-salvacion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5014","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5014"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5014\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5017,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5014\/revisions\/5017"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/5020"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5014"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5014"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5014"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}