{"id":4981,"date":"2020-04-01T07:00:15","date_gmt":"2020-04-01T05:00:15","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=4981"},"modified":"2020-04-01T08:08:29","modified_gmt":"2020-04-01T06:08:29","slug":"logica-mundana-y-logica-teista-ante-el-enigma-del-universo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=4981","title":{"rendered":"L\u00f3gica mundana y l\u00f3gica te\u00edsta ante el enigma del universo"},"content":{"rendered":"<p><strong>(Por Manuel B\u00e9jar) La ciencia nos ofrece un conjunto de sugerentes propuestas especulativas acerca de la realidad fundante de nuestro universo que no deber\u00edan pasar desapercibidas para la filosof\u00eda. Asumimos que la metaf\u00edsica del universo sigue hoy siendo enigm\u00e1tica y pasamos a analizar la l\u00f3gica de la fundamentaci\u00f3n del universo. Se ha interpretado de diferentes modos a lo largo de la historia. Es enigm\u00e1tico el fundamento f\u00edsico del universo. Es tambi\u00e9n enigm\u00e1tica la emergencia de la vida en el universo. Veremos que la creaci\u00f3n obedece a una l\u00f3gica que verse como puramente mundana; pero el universo enigm\u00e1tico hace tambi\u00e9n posible una l\u00f3gica te\u00edsta para entender su fundamento. Todo ello apunta a la existencia de una realidad m\u00e1s all\u00e1 del tiempo (metarrealidad) cuyo estado ontol\u00f3gico es profundamente incierto. La discusi\u00f3n de la apertura de la raz\u00f3n a esa dimensi\u00f3n que llamamos metarrealidad, ser\u00e1 abordada en posteriores art\u00edculos que ir\u00e1n completando poco a poco nuestro punto de vista.<\/strong><\/p>\n<p>Nos hemos descubierto formando parte de una realidad desbordante. A cada instante nos hacemos conscientes de una parte imaginada de la realidad, nuestro mundo tal como lo percibimos. Esta experiencia es tan potente que nos sentimos como si fu\u00e9ramos un centro privilegiado para observar esa realidad que se nos presenta y envuelve. As\u00ed son los hechos. Hay una realidad que se nos impone y que podemos conocer parcialmente formando nuestras propias im\u00e1genes conscientes. De la informaci\u00f3n recibida por sus biosensores cada mente consciente construye un relato imaginado de la realidad.<\/p>\n<p>Constatamos la existencia de una realidad f\u00edsica de objetos, m\u00e1s o menos estables, con una consistencia estructural que los hace perdurar en el tiempo, ya sea ef\u00edmeramente o durante miles de a\u00f1os. Esta realidad existe en el tiempo, en una dimensi\u00f3n temporal que fluye sin cesar hacia el futuro y nos desvela el devenir de los muchos objetos presentes en nuestro mundo. Entre tantos objetos f\u00edsicos sabemos distinguir cu\u00e1les gozan de mayor complejidad y parecen beneficiarse de una cierta autonom\u00eda frente al mecanicismo f\u00edsico. Son los seres vivos. Es sorprendente que la vida se haya abierto paso en un mundo f\u00edsico, pero la realidad es evidente: hay vida en lo f\u00edsico y en cada viviente existe una enorme diferenciaci\u00f3n f\u00edsica. La inmensa diversidad biol\u00f3gica es evidente. No hay dos seres vivos id\u00e9nticos y es notorio lo diferente que llegan a ser dos individuos vivos de distinta complejidad biol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Es un hecho que la vida se ha manifestado con potencia en la Tierra. Tal es la intensidad que resulta dif\u00edcil pensar nuestro planeta como un sistema f\u00edsico sin rastro de vida. La vida se abre paso en el mundo f\u00edsico y se reafirma en su empe\u00f1o por perdurar en el tiempo luchando contra las amenazas del entorno. Anticiparse a las hostilidades del medio es crucial para la supervivencia. Por ello, quiz\u00e1s lo m\u00e1s llamativo es advertir c\u00f3mo en lo biol\u00f3gico se consigue activar una dimensi\u00f3n sensorial que permite a los seres vivos hacerse cargo con eficiencia de su realidad. Lo viviente, surgido originariamente en un mundo puramente f\u00edsico, es capaz de sentir parcialmente la realidad y ejecutar un conjunto de respuestas que mejoran sus opciones de supervivencia en el entorno.<\/p>\n<p>En su riqueza f\u00edsica y complejidad biol\u00f3gica la realidad no deja de sobrecogernos. Pronto descubrimos que lo que viv\u00eda ayer hoy yace inerte y pronto empieza un proceso de desestructuraci\u00f3n biol\u00f3gica dirigido sin retorno hacia lo puramente f\u00edsico. Finalmente la vida vuelve irreversiblemente a su origen f\u00edsico. Con mayor o menor dilaci\u00f3n lo que fue un ser vivo queda finalmente indiferenciado de su entorno f\u00edsico. La vida surge de lo f\u00edsico y retorna sin alternativa a lo f\u00edsico. La vida est\u00e1 siempre limitada por lo f\u00edsico. Sin lo f\u00edsico no hay vida, pero la vida no encuentra en lo f\u00edsico un fundamento definitivo. Vivir requiere de un soporte f\u00edsico, que es siempre perentorio y en consecuencia la vida carece de un fundamento f\u00edsico para existir indefinidamente.<\/p>\n<p><strong>LA NATURALEZA ENIGMATICA DEL UNIVERSO<\/strong><\/p>\n<p>Es enigm\u00e1tica la naturaleza f\u00edsica del universo y es enigm\u00e1tica la emergencia evolutiva de la vida y la conciencia en su interior. A estos dos cap\u00edtulos comenzamos a referirnos.<\/p>\n<p><strong>El enigm\u00e1tico fundamento del universo f\u00edsico<\/strong><\/p>\n<p>La experiencia de la existencia de un universo que nos integra en su propio devenir c\u00f3smico es tan sorprendente como enigm\u00e1tica. El universo est\u00e1 ah\u00ed, nos acoge y nos envuelve en su proceder din\u00e1mico. Pero su existencia real nos impele a pensar su suficiencia, es decir, en aquello que lo fuerza a ser real. \u00bfEs el universo autosuficiente? \u00bfSon sus procesos sostenidos f\u00edsicamente? \u00bfSe basta el universo a s\u00ed mismo para existir necesariamente?<\/p>\n<p>En la actualidad nuestro universo se acelera a ritmos crecientes probablemente por el efecto impulsor de una realidad desconocida que suele denominarse energ\u00eda oscura. Nadie conoce su naturaleza, pero es evidente que algo hace que los c\u00famulos gal\u00e1cticos se separen unos de otros a velocidades crecientes. En la actualidad vivimos en una era dominada por la materia. En el pasado, antes de que la materia estructurada en c\u00famulos dominara el universo, existi\u00f3 una era de radiaci\u00f3n de mayor importancia a medida que nos aproximamos al origen del universo.<\/p>\n<p>En un pasado remoto las estructuras f\u00edsicas como las actuales no podr\u00edan haber existido, pues r\u00e1pidamente habr\u00edan sido destruidas por la elevada densidad energ\u00e9tica del universo primitivo. Bajo estas condiciones se deshar\u00eda cualquier estructura material como las presentes hoy en nuestro mundo f\u00edsico, incluido cada \u00e1tomo individual. Sin duda la estabilidad f\u00edsica del mundo f\u00edsico en el presente no fue igual en tiempos pasados. Los \u00e1tomos no son eternos. Ni existieron en el pasado remoto ni existir\u00e1n por siempre. En la era de la radiaci\u00f3n primaba lo campal, lo hol\u00edstico y cualquier rastro de estructura material pr\u00e1cticamente se comportaba como pura energ\u00eda, pues su masa era despreciable para todos los efectos pr\u00e1cticos. Esto es, a pesar de la existencia de materia en el pasado, el universo se comport\u00f3 como si fuera un todo de radiaci\u00f3n, un campo de radiaci\u00f3n constituido por part\u00edculas sin masa efectiva.<\/p>\n<p>El universo hubo de expandirse durante casi medio de mill\u00f3n de a\u00f1os para que se relajaran las condiciones energ\u00e9ticas y pudieran combinarse por primera vez n\u00facleos y electrones en estructuras at\u00f3micas. Los \u00e1tomos surgieron en el final de la era de la radiaci\u00f3n. Una consecuencia de la formaci\u00f3n primigenia de estos \u00e1tomos es la liberaci\u00f3n de la radiaci\u00f3n electromagn\u00e9tica que pudo propagarse libremente hasta nuestros d\u00edas. Este fen\u00f3meno se conoce com\u00fanmente como el eco del nacimiento de nuestro universo. Se trata de una energ\u00eda liberada tiempo despu\u00e9s del big bang, cuyo registro en la actualidad es la prueba indirecta m\u00e1s importante de nuestro vigente modelo cosmol\u00f3gico. Hoy es posible detectar esa energ\u00eda como un fondo de radiaci\u00f3n debilitada de microondas presente en todo el universo. Es el rescoldo enfriado por debajo de 3K que se origin\u00f3 casi medio mill\u00f3n de a\u00f1os despu\u00e9s de que se iniciara la expansi\u00f3n del universo. Esta d\u00e9bil luz invisible prueba que el universo no es eterno, sino un sistema en actividad f\u00edsica de menos de quince mil millones de a\u00f1os. En el futuro esta radiaci\u00f3n de fondo se debilitar\u00e1 m\u00e1s hasta ser imperceptible. Entonces, nuestro universo parecer\u00e1 haber sido por siempre eterno, pues se habr\u00e1 borrado cualquier se\u00f1al que delate su origen en el tiempo.<\/p>\n<p>Al descartar que el universo f\u00edsico siempre estuviera ah\u00ed, con la estabilidad y consistencia del presente, se nos presenta todo un horizonte enigm\u00e1tico. \u00bfDe d\u00f3nde procede la energ\u00eda que dinamiza la expansi\u00f3n del universo? \u00bfEs posible entender f\u00edsicamente un estado previo al big bang? \u00bfHay alguna evidencia cient\u00edfica de los fundamentos del mundo f\u00edsico? Todas estas preguntas podr\u00edan abordarse desde la hip\u00f3tesis de la existencia de una realidad fundante m\u00e1s all\u00e1 de lo f\u00edsico.<\/p>\n<p>La ciencia no parece ofrecer respuesta alguna a estos grandes interrogantes sobre los fundamentos de nuestro universo. En f\u00edsica no cabe hablar de creaci\u00f3n (ni destrucci\u00f3n) de la energ\u00eda. La energ\u00eda se da por supuesta y se asume su degradaci\u00f3n, pero ninguna ley describe la posibilidad de crear energ\u00eda, a excepci\u00f3n de la energ\u00eda oscura cuya naturaleza a\u00fan desconocemos. La f\u00edsica estudia la materia que manifiesta actividad f\u00edsica, esto es alg\u00fan tipo de acci\u00f3n que requiere de energ\u00eda y duraci\u00f3n. Sin tiempo o sin cambio energ\u00e9tico simplemente no puede haber f\u00edsica. La f\u00edsica no se ocupa de la materia sino de lo que puede conocerse de la materia a trav\u00e9s de su actividad f\u00edsica en el tiempo mediante variaciones energ\u00e9ticas. Lo que puede la f\u00edsica afirmar acerca de la materia est\u00e1 basado en su actividad f\u00edsica. Nada m\u00e1s. M\u00e1s all\u00e1 de la actividad f\u00edsica el estudio de la materia le corresponde a la filosof\u00eda. Por este motivo carece de sentido f\u00edsico preguntarse qu\u00e9 hab\u00eda antes del tiempo y el conocimiento cient\u00edfico nos proyecta necesariamente hacia una realidad metaf\u00edsica que fundamente la dimensi\u00f3n temporal de la materia tal como se despliega en nuestro universo f\u00edsico.<\/p>\n<p>Sin argumentaci\u00f3n emp\u00edrica sobre el estado previo al big bang, la ciencia no puede sentenciar con su rigor metodol\u00f3gico cu\u00e1les son los fundamentos de esta liberaci\u00f3n fontanal de energ\u00eda. En definitiva, la ciencia es metaf\u00edsicamente neutra: no puede esclarecer c\u00f3mo se ha originado el big bang, pues no hay explicaci\u00f3n de c\u00f3mo se libera la energ\u00eda que dinamiza nuestro universo. Para quienes se sienten atra\u00eddos por los modelos inflacionarios, resulta llamativa la respuesta com\u00fan que suele concederse por sus partidarios ante la pregunta de qu\u00e9 hab\u00eda antes de la era de inflaci\u00f3n: m\u00e1s inflaci\u00f3n, suele responderse y, as\u00ed, ilimitadamente. No parece una explicaci\u00f3n definitivamente convincente.<\/p>\n<p>La f\u00edsica ha brillado por sus \u00e9xitos para entender y controlar la actividad f\u00edsica de la materia, pero ha descubierto que esta actividad no ha existido siempre y que necesariamente necesita un fundamento. En f\u00edsica se da por supuesta la actividad f\u00edsica de la materia y no hay en sus leyes fundamento alguno de por qu\u00e9 existe esta actividad. Podr\u00eda decirse que la materia es el fundamento de la actividad f\u00edsica, pero entonces habr\u00eda que preguntarse por si la materia \u2013m\u00e1s all\u00e1 de su actividad f\u00edsica y por consiguiente fuera del \u00e1mbito experimental propio de la ciencia\u2013 posee una raz\u00f3n de ser en s\u00ed misma. Esto supone plantearse si resulta razonable pensar que la materia bien pudiera tener en ella su propio fundamento. A este respecto la f\u00edsica no puede posicionarse, pues se trata de un ejercicio que supera los l\u00edmites de su metodolog\u00eda cient\u00edfica. Por este motivo, decimos que la f\u00edsica es metaf\u00edsicamente neutra, porque es incapaz de otorgarse su propio fundamento. Evidentemente existen tentativas que ofrecen propuestas para fundamentar lo f\u00edsico en la propia materia, pero ninguna de ellas se sigue necesariamente de los datos y leyes de la f\u00edsica. Eso s\u00ed, todas estas propuestas apuntan hacia posicionamientos metaf\u00edsicos basados en la autosuficiencia de la materia y su potencial para constituir el orden f\u00edsico de nuestro universo.<\/p>\n<p>Por su propia metodolog\u00eda la ciencia no puede posicionarse metaf\u00edsicamente. En ciencia, no hay una patencia de verdad metaf\u00edsica, porque la ciencia no puede esclarecer la autosuficiencia del universo y, en consecuencia, siempre quedar\u00e1 la duda cient\u00edfica acerca de los fundamentos metaf\u00edsicos del universo. \u00bfHa surgido de la nada nuestro universo? Sin duda, la ciencia se reconoce deudora de este enigma filos\u00f3fico y fuerza racionalmente un trabajo metaf\u00edsico para tratar de fundar la suficiencia de la realidad f\u00edsica. Esta fundamentaci\u00f3n parece no poder realizarse sin postular la existencia, m\u00e1s all\u00e1 de lo f\u00edsico, de una metarrealidad que trasciende lo emp\u00edrico. Ahora bien, este postulado no puede ser nunca asumido por la ciencia can\u00f3nica, pues es imposible dotar de autoridad emp\u00edrica al ejercicio puramente racional de pensar c\u00f3mo debe de ser esta realidad metaf\u00edsica. Sin embargo, s\u00ed valoramos positivamente hacer el esfuerzo intelectual para construir filos\u00f3ficamente una teor\u00eda f\u00edsico-metaf\u00edsica acerca de la metarrealidad que soporta el universo. De otro modo renunciar\u00edamos a conocer qu\u00e9 fundamenta la realidad.<\/p>\n<p><strong>El enigma cient\u00edfico de la emergencia de la vida y la conciencia <\/strong><\/p>\n<p>La ciencia ha ido construyendo la imagen de un devenir c\u00f3smico donde van surgiendo estructuras de mayor complejidad sist\u00e9mica que el orden de part\u00edculas y campos de la f\u00edsica. Parece ser que una vez relajadas las violentas condiciones energ\u00e9ticas del universo primitivo se formaron gravitacionalmente estrellas con planetas orbitando en su regi\u00f3n de habitabilidad y surgieron las primeras estructuras biof\u00edsicas que hicieron posible la vida en alg\u00fan lugar de nuestro universo.<\/p>\n<p>En el planeta Tierra la vida ha sido fecunda y paulatinamente ha ido poblando el globo con una gran diversidad de especies. Es imposible negar la evidencia de que el universo ha producido la vida humana y que, en consecuencia, vivimos en un universo antr\u00f3pico; esto es un universo que re\u00fane las condiciones suficientes para que exista la humanidad. Resulta evidente que vivimos en un universo con cierta afinidad por la vida. Podr\u00eda ser que la vida sea un fen\u00f3meno ex\u00f3tico en el universo. Pero su existencia, aun suponiendo que sea una realidad local, exige entender la ontolog\u00eda de la materia que la hace posible.<\/p>\n<p>El problema que encuentra la ciencia es la dificultad para construir una teor\u00eda cient\u00edfica sobre c\u00f3mo se origina la vida en un mundo que la mayor parte del tiempo fue un universo inerte, puramente f\u00edsico. Puesto que la vida ha surgido de un universo f\u00edsico es planteable que lo vivo surja de un orden material estrictamente f\u00edsico. Pero \u00bfc\u00f3mo puede aparecer la vida desde lo no viviente? \u00bfExiste una cierta generaci\u00f3n espont\u00e1nea de lo vivo desde la pura materia inerte? La ciencia no ofrece una respuesta con garant\u00edas de este proceso que aconteci\u00f3 naturalmente en la gran evoluci\u00f3n c\u00f3smica.<\/p>\n<p>En nuestros d\u00edas sabemos m\u00e1s acerca del universo primitivo que de los procesos biof\u00edsicos al comienzo de la vida. Contamos con la tecnol\u00f3gica de los aceleradores de part\u00edculas para recrear las condiciones f\u00edsicas del universo unos instantes despu\u00e9s del big bang, pero no existe un laboratorio donde se reconstruyan emp\u00edricamente los procesos biof\u00edsicos que originaron los primeros seres vivos. El fen\u00f3meno de la vida, entendido como producto evolutivo del gran proceso c\u00f3smico a partir de un fondo de materia en pura actividad f\u00edsica es uno de los grandes enigmas pendientes de resoluci\u00f3n cient\u00edfica. Todav\u00eda en nuestros d\u00edas la ciencia se halla muy lejos de poder construir un ser vivo de un modo artificial. Podemos ya construir un \u00e1tomo artificial, pero a\u00fan es hoy impensable crear vida en el laboratorio desde principios puramente inorg\u00e1nicos. Solo sabemos manipular la vida ya existente, hasta el punto incluso de hacer de ella algo que improbablemente hubiera llegado a existir si no hubiese sido por la inteligencia humana. La ciencia es capaz de dise\u00f1ar un nuevo ser vivo en el laboratorio a partir de otro ser vivo previo, pero a\u00fan no puede construir un ser vivo prescindiendo <em>ab initio<\/em> de una biolog\u00eda original. Los seres vivos dise\u00f1ados por la biolog\u00eda sint\u00e9tica son el resultado cient\u00edfico de una obra de ingenier\u00eda gen\u00e9tica iniciada siempre a partir de un viviente. A\u00fan no hemos sido capaces de hacer realidad lo que el universo de materia consigui\u00f3 hacer tiempo atr\u00e1s; esto es, originar el primer viviente desde un fondo material totalmente inerte. A esto nos referimos con generaci\u00f3n espont\u00e1nea de la vida: la vida en su origen surge en un soporte f\u00edsico inerte. No sabemos c\u00f3mo, pero en el pasado debi\u00f3 de producirse la transici\u00f3n de lo puramente f\u00edsico a lo vivo.<\/p>\n<p>Es enigm\u00e1tico que la materia pueda organizarse y experimentar procesos que hacen de ella un organismo con vida. Desconocemos el modo de explicar c\u00f3mo surge la vida y esto la convierte en un fen\u00f3meno a\u00fan m\u00e1s sorprendente. Pero, la falta de conocimiento hace incrementar nuestra sorpresa. La vida natural, surgida de arcanos procesos de la materia se ha ido desarrollando, creciendo en complejidad y manifest\u00e1ndose como materia viva, con sensibilidad, consciente e inteligente.<\/p>\n<p>La sensibilidad como facultad de los seres vivos para notar algunos cambios f\u00edsicos a partir de biosensores y las disposiciones conductuales consecuentes con una reacci\u00f3n emocional que prepara r\u00e1pidamente al organismo para ejecutar una acci\u00f3n de respuesta adecuada a un cierto est\u00edmulo son sin duda hitos muy importantes en la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica hacia sistemas ps\u00edquicos m\u00e1s complejos capaces de generar conciencia. Cuando la mente cobra parcialmente conciencia de su realidad ps\u00edquica sensitivo-emocional surgen los sentimientos, que entendemos como im\u00e1genes conscientes de la sensibilidad previa. La conciencia se nutre de estos sentimientos y se refuerza transformando las disposiciones inconscientes para la supervivencia en habilidades que mejoran estas destrezas instintivas, optimizando el nivel de respuesta y economizando el coste energ\u00e9tico.<\/p>\n<p>La nueva mente consciente se centra en la consecuci\u00f3n de metas. Para ello se sirve de toda la maquinaria inconsciente y se eleva sobre ella hacia la consecuci\u00f3n de objetivos. De este modo la mente consciente refina el ya sofisticado mecanismo precursor sensitivo-emocional. Sin duda la evoluci\u00f3n ha logrado combinar con eficacia este novedoso modo consciente de la vida, junto con los primitivos reguladores automatizados de los primeros seres vivos. La clave es entender que no se rompe con lo previo; al contrario, se sirve de ello y se mejora. Gran parte de lo que los seres conscientes somos es consecuencia de redes de neuronas que gen\u00e9ticamente se han coordinado para promover comportamientos dirigidos por disposiciones inconscientes. Este inconsciente gen\u00f3mico es el responsable de la uniformidad caracter\u00edstica del comportamiento de especies como la humana y muy probablemente el promotor del comportamiento social. Ahora bien, \u00bfc\u00f3mo explican las neurociencias la emergencia de la conciencia sobre un soporte de materia, f\u00edsico, que ha desplegado su potencial para transformarse en materia viviente y sentiente?<\/p>\n<p>De inmediato lo m\u00e1s prudente es reconocer nuestro desconocimiento acerca de la naturaleza de la conciencia. El tr\u00e1nsito de lo f\u00edsico a lo biol\u00f3gico es tan enigm\u00e1tico como la emergencia de la sensibilidad-conciencia en un orden biol\u00f3gico primitivo de reacciones f\u00edsico-qu\u00edmicas de marcado corte mecanicista. \u00bfPor qu\u00e9 el mundo f\u00edsico se hace consciente? No lo sabemos. La explicaci\u00f3n neurocient\u00edfica es tan limitada que solo ofrece un correlato neural de la conciencia, esto es, una composici\u00f3n de las partes cerebrales que se detectan activas durante una experiencia consciente mediante diferentes t\u00e9cnicas de neuroimagen. Si la sensibilidad, la respuesta emocional y la conciencia surgen en el orden biol\u00f3gico, forjado sobre un soporte material en actividad f\u00edsica, resulta evidente el supuesto de que las causas de la vida y del psiquismo animal deban darse en el mundo natural de materia, en continuo proceso evolutivo. No concebimos otra alternativa plausible.<\/p>\n<p>Ni la vida se origina espont\u00e1neamente de algo distinto a la materia, ni la conciencia se manifiesta ajena a un soporte material: la vida y la conciencia son fen\u00f3menos emergentes en el mundo material. La vida y la conciencia no se presentan como fen\u00f3menos ajenos al orden material de la f\u00edsica. Al contrario, cada ser vivo posee un soporte f\u00edsico material, lentamente fraguado en la gran historia c\u00f3smica por interacciones f\u00edsicas que han desplegado en la materia nuevos niveles de realidad f\u00edsica. El individuo vivo es un sistema de gran complejidad biol\u00f3gica capaz de regularse con cierta autonom\u00eda del medio. Goza de sensibilidad y capacidad de respuesta emocional, condicionadas por factores deterministas ante cambios muy definidos en las condiciones f\u00edsicas ambientales. Y adem\u00e1s, encontramos seres vivos que han despertado a la conciencia, esa reci\u00e9n llegada que permite la producci\u00f3n de sentimientos e im\u00e1genes acerca de la realidad percibida, y es capaz de trascender las limitaciones del puro determinismo f\u00edsico.<\/p>\n<p>Es un hecho que la sensibilidad biol\u00f3gica surge en el mundo f\u00edsico. A partir de esta evidencia fenomenol\u00f3gica, nos parece razonable suponer que la materia del universo f\u00edsico tiene una ontolog\u00eda que hace posible la emergencia de la sensibilidad y la conciencia. Si la sensibilidad-conciencia surgi\u00f3 en el orden biol\u00f3gico, y la vida necesita de un soporte f\u00edsico, es razonable pensar que sus causas est\u00e1n presentes ya en la misma materia que constituye todo el universo f\u00edsico. Pero, \u00bfqu\u00e9 ontolog\u00eda primordial, o modo de ser real de la materia, permite la emergencia de la sensibilidad, la conciencia y la inteligencia en un mundo dominado por la actividad f\u00edsica?<\/p>\n<p>Entender la ontolog\u00eda de la materia es principal para explicar el origen de la actividad f\u00edsica, de la vida y de la conciencia. La ciencia deber\u00eda poder describir el proceso que permite producir vida y conciencia en la materia, atendiendo a las propiedades fenomenol\u00f3gicas de la experiencia ps\u00edquica consciente. Pero la realidad es que en la actualidad no puede hacerlo y podr\u00eda renovarse su impulso investigador si previamente se le ofrece una proyecci\u00f3n de esta problem\u00e1tica fundamental de la materia sobre una nueva idea metaf\u00edsica del universo, coherente con la l\u00f3gica del proceso evolutivo.<\/p>\n<p>La nueva metaf\u00edsica que proponemos enfoca una perspectiva del ser humano que trasciende el puro determinismo y se proyecta hacia una dimensi\u00f3n ontol\u00f3gica que despliega las potencialidades de la materia m\u00e1s all\u00e1 de su actividad f\u00edsica. Nuestro planteamiento concibe la materia como una realidad que no se limita a lo f\u00edsico. Partimos de la posibilidad metaf\u00edsica de que puede existir materia sin actividad f\u00edsica. Nos referimos a una materia metaf\u00edsica sin posibilidad de ser detectada f\u00edsicamente, salvo cuando manifiesta su actividad f\u00edsica. Se trata de una materia que comparte la misma ontolog\u00eda que la materia en actividad f\u00edsica \u2013es por tanto en este sentido la misma materia de los f\u00edsicos\u2013, pero que no manifiesta propiedad emp\u00edrica alguna. Es materia en el sentido de una realidad en el orden del ser. Es materia que subsiste fuera del tiempo, eterna y con potencial para entrar en actividad f\u00edsica y hacer posible el universo que conocemos. Pues bien, esta concepci\u00f3n de la materia que planteamos permite fundamentar metaf\u00edsicamente tanto el origen del mundo f\u00edsico (la materia entra en actividad f\u00edsica) como la emergencia de la conciencia en las estructuras f\u00edsicas (la materia en actividad ps\u00edquica resuena sobre lo f\u00edsico).<\/p>\n<p>El estudio cient\u00edfico del universo no es concluyente en su explicaci\u00f3n de c\u00f3mo se origina la realidad f\u00edsica, finita y temporal, capaz de desplegar el potencial de sensibilidad-conciencia que de facto ha acontecido en la gran historia c\u00f3smica. La ciencia no ha encontrado las causas que han motivado el big bang, la expansi\u00f3n c\u00f3smica y toda su evoluci\u00f3n hacia ordenaciones complejas de la materia en estructuras f\u00edsicas, algunas de ellas compatibles con la vida y muy especialmente con la vida consciente e inteligente. En ausencia de una raz\u00f3n cient\u00edfica para explicar el origen de la materia y su potencial para desplegar la vida y la conciencia, se exige buscar m\u00e1s all\u00e1 de la ciencia una explicaci\u00f3n racional de por qu\u00e9 ha ocurrido toda esta realidad f\u00edsica, biol\u00f3gica y ps\u00edquica. Las limitaciones de la ciencia son una invitaci\u00f3n a descubrir la l\u00f3gica de la creaci\u00f3n. Y en este art\u00edculo aceptamos esta invitaci\u00f3n de la ciencia para pensar filos\u00f3ficamente el origen del universo y la sensibilidad-conciencia manifiesta en algunos seres vivos. Este es el sentido que pretendemos al referirnos a la l\u00f3gica de la creaci\u00f3n: la l\u00f3gica de una raz\u00f3n suficiente que permite la emergencia de la sensibilidad-conciencia en un universo f\u00edsico soportado ontol\u00f3gicamente por una metarrealidad de materia eterna.<\/p>\n<p><strong>LA L\u00d3GICA DE LA CREACI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p>Por creaci\u00f3n no entendemos necesariamente el acto creador consecuente con un plan divino, sino la causa, ya sea divina o puramente mundana, de que la materia entrara en actividad f\u00edsica y desencadenara todos los procesos de la materia que han configurado el universo en toda su complejidad f\u00edsica, biol\u00f3gica y ps\u00edquica. Entendemos que, si de hecho se ha producido un universo de vida, debe haber una raz\u00f3n suficiente para explicar c\u00f3mo ha devenido la emergencia de la conciencia. Entre los pensadores m\u00e1s inteligentes encontramos a creyentes y ateos; y cada cual argumenta lo mejor posible c\u00f3mo puede fundamentar su l\u00f3gica de la creaci\u00f3n del modo m\u00e1s cre\u00edble. As\u00ed atendemos a las explicaciones que ateos y creyentes han ofrecido para explicar el origen del mundo y de la mente humana. Unos conf\u00edan en que Dios es el fundamento del universo, su creador y sustentador. Otros prefieren no a\u00f1adir una realidad divina a su explicaci\u00f3n metaf\u00edsica y conf\u00edan en que el universo contenga su fundamento en el propio orden f\u00edsico.<\/p>\n<p>El problema que se evidencia ante estos presupuestos metaf\u00edsicos antag\u00f3nicos, cada uno con una l\u00f3gica de la creaci\u00f3n bien construida, es por qu\u00e9 ambos ofrecen una explicaci\u00f3n de la realidad en su nivel fundamental tan racional y plausible. Si la l\u00f3gica de los ateos y la l\u00f3gica de los creyentes permiten explicaciones tan veros\u00edmiles acerca de la creaci\u00f3n, entonces \u00bfpor qu\u00e9 son dos l\u00f3gicas con fundamentos ontol\u00f3gicos tan distintos? \u00bfNo debiera m\u00e1s bien existir una \u00fanica l\u00f3gica de la creaci\u00f3n? Suponiendo la existencia de una sola l\u00f3gica de la creaci\u00f3n, \u00bfser\u00eda posible entender la existencia de planteamientos tan antag\u00f3nicos para fundamentar la realidad? Trataremos la problem\u00e1tica m\u00e1s adelante. La respuesta que iremos ofreciendo a estas cuestiones pasa por entender estas dos l\u00f3gicas, la l\u00f3gica mundana asumida por los ateos y la l\u00f3gica te\u00edsta de la creaci\u00f3n preferida por los creyentes, como interpretaciones cl\u00e1sicas de una misma y \u00fanica l\u00f3gica de la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La hip\u00f3tesis metaf\u00edsica de un Dios creador que fundamenta toda la realidad es tan l\u00f3gica como la hip\u00f3tesis metaf\u00edsica de una materia autosuficiente. Sin embargo, poseyendo cada una en s\u00ed misma una coherencia l\u00f3gica fuerte, no son l\u00f3gicas compatibles al modo cl\u00e1sico; porque en el fundamento de la realidad est\u00e1 Dios o el puro mundo sin Dios, y no hay lugar para una tercera posibilidad. Esto es evidente desde una l\u00f3gica cl\u00e1sica: en el fondo ontol\u00f3gico de la materia hay una ontolog\u00eda divina o una ontolog\u00eda sin Dios. El planteamiento que vamos a desarrollar no sigue una l\u00f3gica cl\u00e1sica excluyente: hay Dios o no lo hay. La l\u00f3gica de la creaci\u00f3n que aqu\u00ed planteamos es compatible tanto con el te\u00edsmo como con el ate\u00edsmo, porque se construye desde una metaf\u00edsica que no se identifica completamente ni con Dios ni con un puro mundo. Quedar\u00e1 este planteamiento clarificado cuando asumamos posteriormente una indeterminaci\u00f3n metaf\u00edsica. En lo que sigue pasamos a analizar por separado las l\u00f3gicas cl\u00e1sicas de creyentes y ateos, para posteriormente desarrollar la l\u00f3gica de la creaci\u00f3n que conduce necesariamente a la existencia de una metarrealidad en incertidumbre ontol\u00f3gica.<\/p>\n<p><strong>La l\u00f3gica mundana del universo<\/strong><\/p>\n<p>Los ateos defienden la validez de la l\u00f3gica mundana del universo porque consideran que el universo posee la suficiencia en su propia naturaleza; es decir, que el universo se basta para permitir su existencia como universo f\u00edsico. Para argumentar el presupuesto metaf\u00edsico de un puro mundo que se confiere a s\u00ed mismo su existencia, la l\u00f3gica del ate\u00edsmo se centra en una terminolog\u00eda variada que orbita principalmente en torno a tres conceptos: azar, infinitud y espontaneidad.<\/p>\n<p>Desde la l\u00f3gica mundana el universo es producto del azar. Se entiende como algo que surge sin plan divino ni m\u00e1s raz\u00f3n de ser que la propia autosuficiencia de su ontolog\u00eda puramente mundana. La idea de azar siempre hace referencia a la repetici\u00f3n de un gran n\u00famero de sucesos iguales. \u00bfPor qu\u00e9 al lanzar un dado regular de seis caras finalmente muestra el n\u00famero cinco sobre su cara superior? Decimos que este suceso se debe al azar, sin una raz\u00f3n de fondo. Igualmente podr\u00edan haber surgido otros resultados, pero el azar ha determinado un suceso entre los posibles sin suponer que se deba a la ejecuci\u00f3n de un plan subyacente. Simplemente decimos que el resultado es fruto del azar. Si repetimos un n\u00famero suficientemente grande de veces el lanzamiento, entonces por probabilidad podemos predecir la frecuencia de los resultados: como el dado c\u00fabico era regular cada posible resultado acontecer\u00e1 aproximadamente una de cada seis veces que se repita el lanzamiento.<\/p>\n<p>Supuesta esta concepci\u00f3n del azar, a nuestro parecer afirmar taxativamente que el universo surge por azar es una simpleza. Nada puede explicarse por azar si se trata de un suceso aislado. Por tanto, cuando desde la l\u00f3gica mundana se focaliza el empe\u00f1o en explicar que el origen de nuestro universo se debe al azar, se debe presuponer la existencia de otros universos. Hace falta, por tanto, argumentar c\u00f3mo puede explicarse desde la l\u00f3gica mundana que nuestro universo sea el resultado de un proceso azaroso coherente con la teor\u00eda de la probabilidad. De existir realmente muchos universos alternativos al nuestro pudiera entenderse que, por azar, uno de estos universos desarrollara las condiciones suficientes para que acontecieran los procesos f\u00edsicos y biol\u00f3gicos que, mediante una evoluci\u00f3n ciega, hubiesen conformado el universo antr\u00f3pico que observamos. De ser posible continuar la explicaci\u00f3n de los fundamentos de la realidad con la l\u00f3gica de los ateos, entonces habr\u00eda previamente que saber cu\u00e1ntos universos existen.<\/p>\n<p>Tomando como referencia algunas interpretaciones de la f\u00edsica cu\u00e1ntica, estos cient\u00edficos sugieren la existencia de un n\u00famero muy elevado de universos. La introducci\u00f3n del azar como raz\u00f3n suficiente para explicar el origen de nuestro universo antr\u00f3pico implica la existencia de una multitud ilimitada de universos que, salvo el nuestro, no pueden ser observados. Esta propuesta metaf\u00edsica se conoce como la teor\u00eda de los m\u00faltiples universos o del multiverso y resulta bastante socorrida para buscar una explicaci\u00f3n al car\u00e1cter especial del \u00fanico universo observable. Si se piensa que hay otros muchos universos se difumina entonces la singularidad de nuestro universo, se desdibuja la idea de que el universo antr\u00f3pico obedezca a un plan divino y la teor\u00eda de la probabilidad puede ser aplicada en la explicaci\u00f3n del origen del universo por azar. Ahora bien, no deja de ser una especulaci\u00f3n metaf\u00edsica; basada en ideas de la f\u00edsica cu\u00e1ntica bien comprobadas te\u00f3rica y experimentalmente, pero aplicadas a una realidad especulativa de m\u00faltiples universos alternativos sin posibilidad de ser detectados.<\/p>\n<p>Cada uno de los m\u00faltiples universos tiene un ajuste determinado por el azar. Del mismo modo que el azar determina el resultado del lanzamiento de un dado, el mismo azar determinar\u00eda las condiciones f\u00edsicas de un universo emergente. A cada universo se le concede una determinada constituci\u00f3n c\u00f3smica distinta de la acontecida en el nuestro. As\u00ed contar\u00edamos con una gran colecci\u00f3n de universos, cada uno con una configuraci\u00f3n particular de entre todas las posibles. Podr\u00edan existir universos con condicionantes f\u00edsicos incompatibles con la vida, existir\u00edan universos cuya f\u00edsica primordial les impedir\u00eda perdurar en el tiempo lo suficiente siquiera para que surgiera cierta estabilidad f\u00edsica estructural y debiera de haber universos con una f\u00edsica desconocida. M\u00faltiples ser\u00edan las opciones, pero entre ellas al menos hay un universo antr\u00f3pico, el nuestro.<\/p>\n<p>Originariamente el concepto de multiverso no se construy\u00f3 para explicar el aparente milagro del universo antr\u00f3pico singular donde se ha producido la vida y la conciencia. M\u00e1s bien, resulta del intento de los cosm\u00f3logos para privar a nuestro universo de las fronteras espaciales y temporales. Es decir, partiendo de la motivaci\u00f3n de explicar el universo antr\u00f3pico sin necesidad de un origen, surge la idea de la existencia de otros muchos universos alternativos. La pretensi\u00f3n inicial de quienes explican nuestro universo sin recurrir a un origen en el tiempo es clara. Sin necesidad de un origen en el espacio y en el tiempo, nuestro universo habr\u00eda de entenderse como un universo autosuficiente, que encuentra en \u00e9l mismo la raz\u00f3n de ser para todo lo que ha producido. De este modo Hartle y Hawking pensaron c\u00f3mo estirar los l\u00edmites de la f\u00edsica para idear un modelo de universo que prescindiera completamente de la idea de un primer instante convergente con la idea de creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La motivaci\u00f3n inicial de que el universo fuera autosuficiente y se debiera prescindir de una hipot\u00e9tica creaci\u00f3n fuera del tiempo ha forzado el postulado de la existencia de universos alternativos. La consecuencia resultante de privar de origen al universo para dotarlo de autosuficiencia es sorprendentemente la generaci\u00f3n de toda una colecci\u00f3n ilimitada de universos. Al pretender la suficiencia en su modelo cosmol\u00f3gico ha surgido espont\u00e1neamente una te\u00f3rica colecci\u00f3n de universos alternativos inobservables. Resulta parad\u00f3jico que para explicar c\u00f3mo puede nuestro universo antr\u00f3pico ser un sistema autosuficiente al que le bastan sus propios l\u00edmites f\u00edsicos se imponga la existencia de otros universos.<\/p>\n<p>Cuando se proyecta la teor\u00eda f\u00edsica hacia la consecuci\u00f3n de un universo autocontenido en sus propios l\u00edmites espaciotemporales se deriva una realidad alternativa de universos independientes de nuestro mundo. La consecuencia metaf\u00edsica del modelo Hartle-Hawking es bien interesante, pues estos cient\u00edficos han descubierto la existencia de una realidad m\u00e1s all\u00e1 de nuestro universo que fundamenta nuestra realidad f\u00edsica. Se evidencia por tanto en su modelo la existencia de una entidad metaf\u00edsica, una metarrealidad, que produce la emergencia de todos los universos. Los cient\u00edficos han descubierto por la raz\u00f3n la existencia de una realidad fuera de lo f\u00edsico, una metarrealidad o ser originario de la actividad f\u00edsica, que produce una serie ilimitada de universos. Nuestro mundo se corresponde con uno de este vasto n\u00famero de universos. As\u00ed contar\u00edamos con una gran colecci\u00f3n de universos, cada cual con su configuraci\u00f3n particular de entre todas las posibles.<\/p>\n<p>Esta es la idea b\u00e1sica del multiverso en la que se apoyan los cient\u00edficos partidarios de aplicar la l\u00f3gica mundana a la creaci\u00f3n. Se aparta el problema del origen del universo con un rodeo por los l\u00edmites de la f\u00edsica y espont\u00e1neamente surge la necesidad de apelar a m\u00faltiples universos. Tratando de construir un modelo autocontenido de universo aparecen nuevos universos. Esta es la paradoja. De acuerdo con el modelo de universo autosuficiente, existen en consecuencia otros universos autosuficientes. Con la pretensi\u00f3n de encerrar a nuestro universo dentro de los l\u00edmites de la f\u00edsica, se predice finalmente la existencia de nuevos universos m\u00e1s all\u00e1 de la f\u00edsica observable. En adelante analizaremos m\u00e1s filos\u00f3ficamente qu\u00e9 implicaciones tiene esta paradoja en la existencia de la metarrealidad.<\/p>\n<p>En tanto que se presupone la existencia de una buena colecci\u00f3n de universos para explicar mediante teor\u00eda de probabilidades la realidad de nuestro universo antr\u00f3pico \u2013si hay tantos universos, alguno ser\u00e1 un universo antr\u00f3pico como el nuestro\u2013, habr\u00eda tambi\u00e9n que considerar la posibilidad de que dos o m\u00e1s universos recibieran por azar la misma determinaci\u00f3n y provocaran dos cosmos id\u00e9nticos. Esto es posible por azar. \u00bfY si en vez de dos fueran tres o cientos? \u00bfY por qu\u00e9 no todos por igual? Si por azar existe el universo que nos ha producido y en el que nos ha tocado vivir, por azar tambi\u00e9n podr\u00eda haber un multiverso formado por una ilimitada colecci\u00f3n de universos id\u00e9nticos al nuestro. Para salvar esta dificultad se a\u00f1ade un nuevo ingrediente al postulado metaf\u00edsico del azar. Hay que seguir contando con el azar y ahora tambi\u00e9n con una infinitud de universos. El infinito ofrece mucho m\u00e1s juego que una colecci\u00f3n finita de universos.<\/p>\n<p>Partiendo de un ser que puede dar de s\u00ed una colecci\u00f3n infinita de universos ya todo es posible. Todo cuanto puede existir existe de veras, salvo Dios porque seguimos analizando la l\u00f3gica de la creaci\u00f3n en clave puramente mundana. Al ser infinito el potencial del ser para producir universos, entonces se hace posible que haya surgido un universo antr\u00f3pico como el nuestro y su existencia no necesita ya de un dise\u00f1o inteligente. Bastar\u00eda decir que se ha producido por azar. Por azar, partiendo de una metaf\u00edsica capaz de producir infinidad de mundos, explicamos por qu\u00e9 al menos un universo de tantos posibles se identifica con nuestro universo antr\u00f3pico. Su existencia no implica ajustabilidad \u2013no se hace necesaria la hip\u00f3tesis de que exista una inteligencia que ajuste las condiciones f\u00edsicas originarias para que se produzca necesariamente nuestro universo antr\u00f3pico\u2013, pues en la metarrealidad se producen todos los universos posibles y, en consecuencia, tambi\u00e9n un mundo antr\u00f3pico como el nuestro. As\u00ed en la l\u00f3gica mundana se debilita la hip\u00f3tesis de que Dios hiciera un ajuste fino en las condiciones f\u00edsicas de nuestro universo para completar su plan divino de creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 ocurre entonces con la posibilidad de que por azar haya m\u00e1s mundos como el nuestro e, incluso, id\u00e9nticamente igual que el nuestro, si partimos de una metaf\u00edsica capaz de producir una infinidad de mundos? La respuesta es mucho m\u00e1s parad\u00f3jica. Si la metaf\u00edsica es infinita, entonces ahora no solo es posible que haya un n\u00famero elevad\u00edsimo de universos id\u00e9nticos al nuestro, sino que puede haber infinitos universos exactamente iguales que el nuestro como tambi\u00e9n una infinidad de mundos con matices diferentes. Resulta parad\u00f3jico.<\/p>\n<p>Suponer que el multiverso produce una infinidad de universos diferentes para explicar la existencia de nuestro universo antr\u00f3pico sin necesidad de recurrir a un origen, es un principio coherente con la teor\u00eda de probabilidades; pero igualmente habr\u00eda que hacer presente la posibilidad de una infinidad de mundos id\u00e9nticos al nuestro, siguiendo la misma l\u00f3gica. Entonces, para explicar nuestro universo antr\u00f3pico sin referencia a un origen, se exige aceptar al menos como tentativa \u2013pero con la misma legitimidad que se postulan una infinidad de universos distintos\u2013 que exista toda una infinidad de universos como el nuestro. Para explicar el origen del universo que nos produce de un modo autosuficiente, hay que suponer la existencia de otros mundos autosuficientes como el nuestro. Esto resulta a\u00fan m\u00e1s parad\u00f3jico. Dir\u00edamos que el fundamento que dota de autosuficiencia a nuestro universo antr\u00f3pico es la gracia del multiverso.<\/p>\n<p>A nuestro modo de ver, la l\u00f3gica mundana que pretende buscar la raz\u00f3n de ser del universo dentro de sus propios l\u00edmites ha descubierto la existencia de una realidad metaf\u00edsica fuera de los l\u00edmites f\u00edsicos. Referirse a otros universos o al multiverso es un ejercicio de explicaci\u00f3n de la realidad que sobrepasa las limitaciones de la ciencia. Bajo el objetivo de fundamentar f\u00edsicamente el universo como una realidad que se dota a s\u00ed misma de la suficiencia para llegar a existir, se sigue en consecuencia la necesidad de postular otros universos alternativos. Y este postulado m\u00e1s all\u00e1 de lo f\u00edsico es un presupuesto metaf\u00edsico. Entonces, si la consecuencia de construir un modelo autocontenido de nuestro universo sin necesidad de un origen en el tiempo que l\u00f3gicamente condujera a pensar en una realidad metaf\u00edsica creadora exige tambi\u00e9n un elemento metaf\u00edsico, la existencia de la metarrealidad se hace evidente. Bien la necesitamos para explicar el origen en el tiempo de nuestro universo antr\u00f3pico como si aconteciera una creaci\u00f3n c\u00f3smica, o bien la debemos postular como consecuencia del intento de explicar nuestro universo como una realidad autosuficiente.<\/p>\n<p>Abundando en la idea del azar prevista en la l\u00f3gica mundana cabr\u00eda tambi\u00e9n pensar la posibilidad de que nada se hubiera formado. El planteamiento te\u00f3rico de una nada absoluta es desolador. Pero el hecho es que al menos existe un universo. Ahora bien desde la l\u00f3gica del azar habr\u00eda que contemplar tambi\u00e9n a la nada como la \u00fanica realidad existente. Sin embargo, la idea de que nada existiera no es un presupuesto cient\u00edfico, pues la ciencia debe explicar los hechos observados y la realidad observada contradice la posibilidad te\u00f3rica de la nada. Puesto que no es coherente suponer la nada absoluta con el hecho observado de que al menos existe un universo f\u00edsico, entonces los defensores de la autosuficiencia de nuestro universo sugieren la idea de una creaci\u00f3n espont\u00e1nea. Es as\u00ed como manejan expresiones del tipo ruptura espont\u00e1nea de la simetr\u00eda, fluctuaci\u00f3n espont\u00e1nea o generaci\u00f3n espont\u00e1nea de universo alternativos.<\/p>\n<p>Junto a la infinitud y el azar, el concepto de espontaneidad completa la tr\u00edada caracter\u00edstica de la metaf\u00edsica defendida por quienes consideran aut\u00f3nomo a nuestro universo y descartan tanto un ajuste fino, como una creaci\u00f3n consecuente con el proyecto divino. El azar determina las condiciones f\u00edsicas que diferencian entre s\u00ed al conjunto de universos existentes, la infinitud nos asegura por probabilidad la existencia de un universo antr\u00f3pico y la espontaneidad garantiza que haya un multiverso en lugar de la pura nada. En f\u00edsica existe una realidad f\u00edsica conocida como vac\u00edo cu\u00e1ntico donde es posible aplicar los conceptos de infinitud, azar y espontaneidad: hay una infinidad de estados de vac\u00edo, donde espont\u00e1neamente surgen fluctuaciones que, por azar pueden llegar a sintetizar part\u00edculas elementales.<\/p>\n<p>Al defender que nuestro universo surge espont\u00e1neamente lo primero que nos preguntamos es, \u00bfy de d\u00f3nde surge? Se habla de que el punto de partida es la nada: nuestro universo surge espont\u00e1neamente de la nada. Los f\u00edsicos manejan un concepto de nada muy distinta de la nada de fil\u00f3sofos y matem\u00e1ticos. En f\u00edsica se prefiere hablar de vac\u00edo, antes que nada. De entrada, el vac\u00edo est\u00e1 repleto de energ\u00eda. Ahora bien, la energ\u00eda en t\u00e9rminos absolutos no es un concepto propiamente cient\u00edfico. En ciencia se habla de variaciones energ\u00e9ticas o diferencias de energ\u00edas entre un estado final con respecto a otro estado inicial. A diferencia de la energ\u00eda absoluta, estas variaciones de energ\u00eda s\u00ed son detectables emp\u00edricamente. De la idea de energ\u00eda en absoluto, absolutamente nada puede comprobarse mediante un experimento. Por eso, el presupuesto de que la nada o estado de vac\u00edo est\u00e1 repleto de energ\u00eda es una asunci\u00f3n metaf\u00edsica. Se acepta que el estado de referencia fundamental, el cero o estado de vac\u00edo, es un nivel energ\u00e9tico de referencia a partir del cual poder cuantificar las variaciones energ\u00e9ticas susceptibles de ser comprobadas emp\u00edricamente.<\/p>\n<p>Entonces, \u00bfqu\u00e9 se entiende por surgimiento espont\u00e1neo de la nada en la terminolog\u00eda propia de una metaf\u00edsica construida desde los presupuestos cient\u00edficos y exclusivamente desde una realidad puramente mundana? Si se asume una realidad metaf\u00edsica de energ\u00eda entonces puede plantearse que el universo f\u00edsico surge como una fluctuaci\u00f3n en esta energ\u00eda absoluta, como un proceso de formaci\u00f3n de la espuma cu\u00e1ntica en la superficie del inmenso mar de energ\u00eda. Las fluctuaciones del vac\u00edo son consecuencia de la incertidumbre cu\u00e1ntica y manifiestan la incesante actividad f\u00edsica de la materia. No se trata de meras elucubraciones te\u00f3ricas: las fluctuaciones del vac\u00edo son reales y se dejan sentir experimentalmente en fen\u00f3menos tan conocidos como el efecto Lamb y las fuerzas de Casimir.<\/p>\n<p>Pues bien, estas fluctuaciones hacen inviable la existencia de la nada, pues al menos hay una actividad f\u00edsica elemental. Nos referimos a la actividad fundamental del propio vac\u00edo cu\u00e1ntico. Podemos vaciar de part\u00edculas un sistema, anular los campos f\u00edsicos, reducir su temperatura ligeramente por encima del cero absoluto y aun as\u00ed, quedar\u00eda un remanente de actividad f\u00edsica en la materia constituida por el vac\u00edo cu\u00e1ntico. Entonces, no existir\u00eda manera de notar su existencia porque el sistema se habr\u00eda vaciado de todo \u2013desaparecen los agentes mediadores entre el vac\u00edo y el mundo macrosc\u00f3pico\u2013, menos de lo que no es posible desprenderse en absoluto. Ser\u00eda un sistema material en actividad f\u00edsica fundamental sin posibilidad de ser observado. Materia en un estado de vac\u00edo cu\u00e1ntico. Este estado de vac\u00edo no se puede identificar con la nada. Es materia con una din\u00e1mica gobernada por las fluctuaciones cu\u00e1nticas y la energ\u00eda asociada a este vac\u00edo cu\u00e1ntico no puede ser calibrada f\u00edsicamente, pues solo se permite sentir su influencia en la actividad de otros \u00f3rdenes materiales: modificaci\u00f3n de los estados energ\u00e9ticos de un \u00e1tomo, s\u00edntesis de part\u00edculas de materia y antimateria con una energ\u00eda determinada, fuerzas debidas al vac\u00edo cu\u00e1ntico\u2026<\/p>\n<p>La materia puede estar gobernada por las fluctuaciones de vac\u00edo cuando apenas hay algo m\u00e1s que la propia naturaleza cu\u00e1ntica del vac\u00edo. Visto en retrospectiva deducimos que las fluctuaciones cu\u00e1nticas al comienzo del universo debieron dominar la din\u00e1mica de las primeras estructuras f\u00edsicas. En el origen del universo existir\u00edan ya estas fluctuaciones cu\u00e1nticas propias de un estado de vac\u00edo, din\u00e1mico e inestable, que se desvanecer\u00eda en favor de un nuevo estado de vac\u00edo liberando una enorme cantidad de energ\u00eda en el big bang. Esta energ\u00eda fontanal silenci\u00f3 la d\u00e9bil actividad del vac\u00edo cu\u00e1ntico y permiti\u00f3 que la actividad f\u00edsica se definiera a partir de las cuatro interacciones fundamentales de la naturaleza. Pero, \u00bfpor qu\u00e9 acontece esta transici\u00f3n entre estados de vac\u00edo? M\u00e1s all\u00e1 del origen de nuestro universo se ha hecho evidente la existencia de la metarrealidad que podemos intuir como una realidad muy pr\u00f3xima a un estado cu\u00e1ntico de vac\u00edo, caracterizada por una actividad no detectable directamente pero que se evidencia indirectamente en algunas estructuras f\u00edsicas emergidas en nuestro universo.<\/p>\n<p>La metarrealidad operar\u00eda al modo del vac\u00edo cu\u00e1ntico. En el vac\u00edo cu\u00e1ntico existe una actividad f\u00edsica que solo se advierte indirectamente. La metarrealidad tendr\u00eda una actividad metaf\u00edsica comparable a la del vac\u00edo cu\u00e1ntico y que solo se manifiesta a trav\u00e9s de la existencia de realidades f\u00edsicas surgidas en ellas. Nuestro universo se entender\u00eda como el producto de esta actividad metaf\u00edsica que, una vez silenciada por la energ\u00eda fontanal del big bang, deja paso a un universo de materia en actividad f\u00edsica. De este modo, en el fondo de toda actividad f\u00edsica de la materia permanece la ontolog\u00eda de la metarrealidad y su actividad metaf\u00edsica, pero pr\u00e1cticamente silenciada en su totalidad por la actividad de las interacciones f\u00edsicas. Por su ligaz\u00f3n a esta metarrealidad el universo puede llegar a ser. Y por la parcial independencia de su actividad metaf\u00edsica el universo consigue su propia singularidad. Esta actividad metaf\u00edsica es la actividad propia de la metarrealidad que solo se evidencia emp\u00edricamente en el mundo f\u00edsico de un modo indirecto.<\/p>\n<p>Regresando a la teor\u00eda del multiverso, los universos son posibles porque surgen de la metarrealidad generadora y cada uno consigue ser a su modo mediante la exhibici\u00f3n de un tipo de actividad f\u00edsica que silencia el vac\u00edo cu\u00e1ntico de la metarrealidad. Aqu\u00ed se hace relevante la idea de espontaneidad. Lo que verdaderamente hay detr\u00e1s de esta idea de espontaneidad en f\u00edsica es el principio filos\u00f3fico cl\u00e1sico de necesidad. Necesariamente ha de surgir el ser f\u00edsico de la metarrealidad, porque no cabe la posibilidad de que exista la pura nada. El ser es necesario por la naturaleza metaf\u00edsica del vac\u00edo cu\u00e1ntico. Expresado con nuestra propia terminolog\u00eda dir\u00edamos que la metarrealidad no puede hacer simplemente nada y necesariamente ocasiona los procesos que sit\u00faan a la materia en actividad f\u00edsica. El estado cu\u00e1ntico de vac\u00edo de la metarrealidad presentar\u00eda una elevada simetr\u00eda y espont\u00e1neamente ser\u00eda rota para producir nuevos estados de vac\u00edo consecuentes con la emergencia de universos en actividad f\u00edsica. La f\u00edsica no puede ofrecer una raz\u00f3n m\u00e1s profunda. Filos\u00f3ficamente dir\u00edamos que la espontaneidad con la que surgen realidades f\u00edsicas en la metarrealidad es debida a la necesidad metaf\u00edsica del ser. El ser de la metarrealidad desencadena espont\u00e1neamente los procesos que conducen a la emergencia de estructuras f\u00edsicas.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, la l\u00f3gica de la creaci\u00f3n espont\u00e1nea del puro mundo a partir de un vac\u00edo cu\u00e1ntico hace inviable la alternativa de una nada absoluta y necesariamente se exige la existencia de un multiverso infinito, del cual por azar se constituye al menos un universo antr\u00f3pico. Es la l\u00f3gica de quienes metaf\u00edsicamente tratan de fundamentar el universo f\u00edsico en una realidad ilimitada, autosuficiente y confinada en s\u00ed misma: lo que viene a ser un puro mundo donde todo es posible, salvo Dios. Este modelo autocontenido de universo es un esfuerzo te\u00f3rico soberbio sin \u00e9xito para probar la autonom\u00eda de nuestro universo, pero muy relevante porque la consecuencia verdaderamente implicada en su estudio es la necesidad de que exista una realidad m\u00e1s all\u00e1 de lo f\u00edsico. El multiverso es un modo de concreci\u00f3n cl\u00e1sica de esta realidad metaf\u00edsica, pero, como veremos, no es el \u00fanico modo posible. Sin pretenderlo, el modelo de un universo sin origen deduce necesariamente la existencia de la metarrealidad. Como veremos esta metarrealidad puede concretarse en alguna de las metaf\u00edsicas cl\u00e1sicas, ya sea un multiverso o una divinidad. Dios y el multiverso son las consecuencias ontol\u00f3gicas derivadas de la l\u00f3gica de la creaci\u00f3n. Por el momento, pasaremos a exponer la l\u00f3gica de la creaci\u00f3n en interpretaci\u00f3n te\u00edsta, despu\u00e9s de haber analizado ya la interpretaci\u00f3n de la l\u00f3gica de la creaci\u00f3n en clave mundana.<\/p>\n<p><strong>La l\u00f3gica te\u00edsta de la creaci\u00f3n<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Desde el posicionamiento metaf\u00edsico que todo lo sustenta \u00faltimamente en Dios, la l\u00f3gica te\u00edsta de la creaci\u00f3n construye un relato bien distinto. Dios existe y desde el te\u00edsmo s\u00ed es necesario un ajuste divino de las condiciones iniciales, pues es Dios quien con su conocimiento absoluto proyecta un dise\u00f1o con la f\u00edsica imprescindible para que la creaci\u00f3n puede desplegar su potencial en la emergencia del universo antr\u00f3pico y singular. En la l\u00f3gica te\u00edsta no hay lugar para el azar, pues en Dios no cabe la incertidumbre. M\u00e1s bien, la realidad del universo antr\u00f3pico y singular obedece a un plan divino dise\u00f1ado previamente al comienzo del mundo. En el origen Dios ajust\u00f3 con una finura sobrenatural las condiciones iniciales y par\u00e1metros f\u00edsicos para que su obra llegara a ser el universo antr\u00f3pico y singular de nuestra experiencia. Dios bien podr\u00eda haber elegido otra situaci\u00f3n de partida que originara un universo diferente, pero su elecci\u00f3n fue determinada por su inteligencia y voluntad. \u00bfPor qu\u00e9 Dios cre\u00f3 el mundo que disfrutamos?<\/p>\n<p>Se dice que Dios pudo crear muchos mundos y de formas muy diferentes, pero eligi\u00f3 el mundo que hace posible la existencia humana. Algunos identifican este universo antr\u00f3pico y singular como el mejor de los mundos posibles. Pero Dios pudo haber hecho otro mundo similar o marcadamente distinto al nuestro. Entendemos, pues, desde la l\u00f3gica te\u00edsta que Dios dispuso de diferentes alternativas para configurar el universo. El ser creado pudo hacerse de m\u00faltiples y diversas maneras. Ante tanta mutabilidad en las posibilidades del proyecto divino, la l\u00f3gica te\u00edsta no admite el azar como causa de la concreci\u00f3n definitiva, sino que entiende la creaci\u00f3n como el resultado de una elecci\u00f3n deliberada de la inteligencia divina tras un fin\u00edsimo ajuste en las condiciones f\u00edsicas al comienzo de nuestro universo, que ha permanecido estable por m\u00e1s de diez mil millones de a\u00f1os.<\/p>\n<p>La mutabilidad del ser originado en la creaci\u00f3n implica en la l\u00f3gica te\u00edsta un ajuste muy depurado de toda la f\u00edsica. Para conseguir que la materia creada alcance a constituir el universo antr\u00f3pico y singular se necesita un refinad\u00edsimo plan originario. Desde la l\u00f3gica te\u00edsta solo Dios puede haber programado la materia en las condiciones especiales necesarias para dotarla de la actividad f\u00edsica concret\u00edsima que determina justamente la intensidad de sus cuatro fuerzas f\u00edsicas fundamentales para generar galaxias y estrellas, algunas con sistemas planetarios capaces de originar vida, vida consciente e inteligente. Dios pudo crear muchos universos alternativos. Que eligiera finalmente el universo antr\u00f3pico y singular de nuestra experiencia se entiende como un indicio a favor de su existencia y de su buena voluntad con el ser humano. Que adem\u00e1s exista la inteligencia humana en nuestro universo se entiende tambi\u00e9n como una prueba de que el ser humano ha sido creado a imagen del Creador, salvando las distancias ontol\u00f3gicas. Dios crea un universo antr\u00f3pico porque piensa en la condici\u00f3n humana como destinatario principal de su obra creadora.<\/p>\n<p>Desde la l\u00f3gica te\u00edsta el ser humano solo puede confesarse criatura de Dios. Lo contrario resulta il\u00f3gico. El ate\u00edsmo se entiende fuera de toda l\u00f3gica, como una perspectiva intelectual miope que no alcanza a ver a Dios como fundamento de la creaci\u00f3n. Al igual que en la l\u00f3gica mundana, el infinito desempe\u00f1a un rol muy relevante en la l\u00f3gica te\u00edsta. Dios es infinito, por definici\u00f3n. Lo contrario no es asumible. Nadie cree con l\u00f3gica en la posibilidad de que un ser finito pueda hacer un universo como el nuestro. Cuando ocasionalmente se habla o se dice creer en un dios finito, se explica que su finitud es consecuencia de su limitaci\u00f3n para conocerlo todo y su impotencia para hacer un mundo sin mal. Se tratan de explicaciones muy limitadas y con ciertas carencias l\u00f3gicas, que tienen como principal motivaci\u00f3n dar cuenta de por qu\u00e9 hay mal en el mundo. El mal del mundo es un verdadero problema, cuya comprensi\u00f3n no pasa por hacer de la ontolog\u00eda divina una realidad finita.<\/p>\n<p>Un creador que inicia la obra del mundo a partir de la nada, necesariamente ha de ser un ser infinito. Ante la nada solo lo infinito puede determinar algo finito. Esto no puede negarse por l\u00f3gica. En matem\u00e1ticas el producto de cero por infinito es una indeterminaci\u00f3n, porque el resultado puede ser cualquier cosa. Esto quiere decir que no es posible encontrar una respuesta general al resultado de multiplicar cero por infinito. Se hace imprescindible estudiar cada caso para comprobar c\u00f3mo se determina en un resultado nulo, finito o infinito. Si nuestro universo no es la nada (resultado nulo), ni infinito (persiste la radiaci\u00f3n de fondo) y lo entendemos carente de autonom\u00eda, es decir, necesitado de un soporte metaf\u00edsico no mundano; entonces su fundamento ontol\u00f3gico ha de ser infinito y, por a\u00f1adidura, la l\u00f3gica te\u00edsta lo identifica con Dios. Dios es el \u00fanico ser infinito, el verdadero Creador, aquel que puede hacer algo de la pura nada. Es decir, quien puede crear un universo finito operando sobre la nada con su ser infinito. Y, adem\u00e1s, debe programar su creaci\u00f3n con exquisita finura para que finalmente su obra permita el disfrute del ser humano.<\/p>\n<p>Tanto la l\u00f3gica mundana como la te\u00edsta hacen uso de una realidad infinita para explicar el origen de nuestro universo. La l\u00f3gica te\u00edsta lo fundamenta todo en Dios y en su plan divino de creaci\u00f3n. Por el contrario, la l\u00f3gica mundana renuncia a usar la idea de una divinidad a cambio de recurrir al azar como causa \u00faltima. En la l\u00f3gica te\u00edsta el azar no es la causa del universo antr\u00f3pico y singular. Desde la l\u00f3gica mundana no se asume la realidad de Dios y no hay lugar para una divinidad, pues el azar y la necesidad se bastan para originar una infinidad de universos. Lo infinito es muy relevante en ambas l\u00f3gicas: ninguna se desprende del infinito, pero lo interpretan de manera distinta. La infinidad de Dios puede hacer realidad nuestro universo al igual que el azar sobre infinitos universos producir\u00e1 el universo antr\u00f3pico y singular de nuestra experiencia. En la l\u00f3gica mundana que exista nuestro universo implica la existencia de una infinidad de universos alternativos determinados por azar. Y, en la l\u00f3gica te\u00edsta que exista el universo antr\u00f3pico y singular implica la existencia de un Dios infinito que determina su creaci\u00f3n con inteligencia y voluntad. El binomio multiverso-azar infinito de la l\u00f3gica mundana y el binomio inteligencia-voluntad infinita de la l\u00f3gica te\u00edsta funcionan de manera equivalente en cada explicaci\u00f3n del origen y fundamento del universo.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de mostrar la relevancia del infinito pasamos a analizar c\u00f3mo la idea de espontaneidad tambi\u00e9n est\u00e1 presente en la l\u00f3gica te\u00edsta. Como sabemos, en la l\u00f3gica mundana el concepto de espontaneidad se identifica con la necesidad de que la metaf\u00edsica infinita produzca necesariamente nuevos universos y, por azar, al menos uno de tantos se corresponde con nuestro universo. Desde la l\u00f3gica te\u00edsta la espontaneidad se comprende de forma distinta. Dios no produce espont\u00e1neamente universos, sino que le basta crear uno, seg\u00fan su plan divino, para hacer posible la existencia de la humanidad. Siempre se ha dicho que Dios crea el mundo desinteresadamente y por amor. Pues bien, es el amor el que impulsa a Dios espont\u00e1neamente \u2013sin mediaci\u00f3n temporal\u2013 a iniciar la creaci\u00f3n del universo.<\/p>\n<p>Es voluntad de Dios que el mundo sea una realidad f\u00edsica y por ello nuestro universo existe de facto tal como es. Dios as\u00ed lo quiere y la voluntad de Dios es causa de que el universo se haga realidad. Ahora bien, en la l\u00f3gica te\u00edsta cabe la opci\u00f3n de pensar en la posibilidad de que Dios, en su absoluta libertad, buenamente no hubiera querido hacer el mundo. Evidentemente no es lo que debe de haber ocurrido seg\u00fan la l\u00f3gica te\u00edsta, pues existe todo un universo finito que necesita a Dios en su fundamento. Pero l\u00f3gicamente es plausible considerarlo como hip\u00f3tesis contraf\u00e1ctica. Bien Dios pudo no haber querido hacer el mundo y, en consecuencia, el mundo no ser\u00eda lo que hoy es realmente. No hay necesidad en Dios para crear el mundo, como no hay necesidad de que Dios cree espont\u00e1neamente universos. Lo que obedece a la l\u00f3gica te\u00edsta es que, una vez pensado el plan de ajuste fino de la creaci\u00f3n con infinita inteligencia, el amor de Dios a su obra motiv\u00f3 espont\u00e1neamente su voluntad para crear el universo. De la espontaneidad, en este caso no se sigue necesidad de ser. En Dios no surgen espont\u00e1neamente universos por necesidad ontol\u00f3gica. Dios tuvo libertad para decidir no hacer el mundo. Y en el sentido atribuido en la metaf\u00edsica mundana, la espontaneidad quedar\u00eda supeditada a la libertad divina para consumar o truncar un proyecto de realidad universal. En la l\u00f3gica te\u00edsta se entiende que, una vez Dios decide hacer el mundo seg\u00fan su proyecto deliberado, el universo f\u00edsico surge espont\u00e1neamente, sin m\u00e1s causa que la voluntad de un Dios todopoderoso, conmovido por el amor a su plan de creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ahora bien, la idea de espontaneidad tambi\u00e9n aparece como un aspecto esencial e irrenunciable en la l\u00f3gica te\u00edsta. El concepto de espontaneidad como necesidad de ser tambi\u00e9n se aplica de un modo nuclear en la metaf\u00edsica de la divinidad. Dios es el ser espont\u00e1neo. Es decir, Dios es el verdadero ser que necesariamente ha de existir. Dios no necesita de ning\u00fan soporte para fundamentar su existencia divina, pues Dios surge espont\u00e1neamente, en el sentido de que posee la suficiencia para fundamentar en s\u00ed mismo su existencia. Dios no puede no haber sido Dios. Por la espontaneidad de la metaf\u00edsica divina, carece de toda l\u00f3gica preguntarse por los fundamentos de Dios, tal como cuestionamos los soportes metaf\u00edsicos de nuestra realidad f\u00edsica. Nuestro universo est\u00e1 fundado en una metaf\u00edsica divina y Dios no precisa de otro fundamento ulterior, pues surge espont\u00e1neamente, es decir, Dios es su raz\u00f3n de ser, la suficiencia en s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>En la l\u00f3gica mundana se presupone un multiverso infinito donde espont\u00e1neamente se producen nuevos universos. En la l\u00f3gica te\u00edsta se presupone un Dios infinito que existe espont\u00e1neamente. El fundamento ontol\u00f3gico de la realidad en la l\u00f3gica mundana es la metarrealidad infinita (el multiverso) que posee en s\u00ed misma el fundamento de su existencia y el potencial para producir espont\u00e1neamente nuevos universos. El fundamento ontol\u00f3gico de la realidad en la l\u00f3gica te\u00edsta es una metarrealidad infinita (Dios) que tiene en s\u00ed misma el fundamento de su existencia y posee la inteligencia para producir deliberadamente nuestro universo. As\u00ed son las l\u00f3gicas del te\u00edsmo y el ate\u00edsmo que explican el origen del mundo desde presupuestos metaf\u00edsicos opuestos. Cada una fundamenta el mundo sobre un orden metaf\u00edsico bien distinto: la l\u00f3gica mundana encuentra la metarrealidad del multiverso y la l\u00f3gica te\u00edsta identifica esta metarrealidad con Dios. Dos opciones, en definitiva, la autonom\u00eda de un puro mundo o un mundo acompa\u00f1ado por Dios.<\/p>\n<p>En lo que sigue pretendemos pensar estas l\u00f3gicas de la creaci\u00f3n desde una perspectiva que no implica presupuesto alguno a favor ni en contra del te\u00edsmo o del ate\u00edsmo. Podr\u00edamos referirnos a una metaf\u00edsica blanca que entendemos como un punto de partida del planteado por ateos y creyentes. Nuestra motivaci\u00f3n es mostrar que tanto la l\u00f3gica te\u00edsta como la l\u00f3gica atea se sirven de una \u00fanica l\u00f3gica de la creaci\u00f3n para interpretar el fundamento de nuestro universo al modo de Dios o de un puro mundo. Queremos expresar las similitudes l\u00f3gicas de las argumentaciones propias de te\u00edstas y ateos, enfatizando que, en el fondo, ambos comparten una misma l\u00f3gica de la creaci\u00f3n, interpretada por unos y otros de formas bien distintas. Ateos y creyentes, cada uno a su modo, han descubierto la necesidad l\u00f3gica de partir de una metaf\u00edsica del ser: los creyentes identificando esta metaf\u00edsica con el ser Creador y los ateos redefiniendo la plenitud ontol\u00f3gica del vac\u00edo cu\u00e1ntico en t\u00e9rminos de un multiverso generador de m\u00faltiples universos. En lo que sigue exponemos la l\u00f3gica de la creaci\u00f3n que conduce necesariamente a la existencia de una metarrealidad capaz de producir el universo de nuestra experiencia y es compatible con las interpretaciones te\u00edsta y atea de la realidad.<\/p>\n<p><strong>Art\u00edculo elaborado por Manuel B\u00e9jar, licenciado en f\u00edsica, doctor en filosof\u00eda, Profesor en la UPComillas, y colaborador de la C\u00e1tedra Francisco Jos\u00e9 Ayala de Ciencia, Tecnolog\u00eda y Religi\u00f3n, de la Escuela T\u00e9cnica Superior de Ingenier\u00eda, Universidad Pontificia Comillas, Madrid.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Manuel B\u00e9jar) La ciencia nos ofrece un conjunto de sugerentes propuestas especulativas acerca de la realidad fundante de nuestro universo que no deber\u00edan pasar desapercibidas para la filosof\u00eda. Asumimos que la metaf\u00edsica del universo sigue hoy siendo enigm\u00e1tica y pasamos a analizar la l\u00f3gica de la fundamentaci\u00f3n del universo. 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