{"id":4950,"date":"2020-03-18T07:00:00","date_gmt":"2020-03-18T06:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=4950"},"modified":"2020-03-17T15:50:51","modified_gmt":"2020-03-17T14:50:51","slug":"etica-y-religion-en-f-j-ayala-cuestion-de-valor-y-sentido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=4950","title":{"rendered":"\u00c9tica y religi\u00f3n en F. J. Ayala: cuesti\u00f3n de valor y sentido"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>(Por Diego Bermejo) El debate de la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n sigue vivo en torno a cuestiones fronterizas suscitadas desde la \u00e9tica y desde la religi\u00f3n. Francisco J. Ayala, bi\u00f3logo darwiniano y cient\u00edfico humanista, propone un equilibrio elegante en las relaciones entre ciencia, \u00e9tica y religi\u00f3n, contra fundamentalismos cientistas y religiosos, considerando la teor\u00eda darwiniana de la selecci\u00f3n natural como un regalo para la ciencia y para la teolog\u00eda, y defendiendo la compatibilidad de ambas para una visi\u00f3n m\u00e1s rica de la vida humana .En un primer art\u00edculo, publicado recientemente en FronterasCTR, abordamos una primera introducci\u00f3n al pensamiento filos\u00f3fico del profesor Ayala, que piensa desde la ciencia, pero m\u00e1s all\u00e1 de la ciencia. Abordamos aqu\u00ed, en este segundo art\u00edculo, la exposici\u00f3n de c\u00f3mo se plantean, en el pensamiento de F. J. Ayala, las relaciones del hombre evolutivo con la \u00e9tica y la religi\u00f3n. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p> La evoluci\u00f3n biol\u00f3gica se completa con la evoluci\u00f3n cultural, m\u00e1s eficaz por intencionada y m\u00e1s r\u00e1pida por tecnol\u00f3gica. Pero \u00bfen qu\u00e9 relaci\u00f3n mutua se encuentran? \u00bfEs la moral, por ejemplo, en tanto que universal cultural, una consecuencia necesaria de la biolog\u00eda? \u00bfSon las normas morales imperativos biol\u00f3gicos? \u00bfSon los genes los \u00faltimos agentes responsables de las acciones morales? \u00bfSe explican los juicios morales, contenido nuclear de la \u00e9tica, por estrictos criterios de selecci\u00f3n natural? \u00bfRepresenta el comportamiento moral la \u00faltima estrategia evolutiva al servicio exclusivo de la supervivencia y preservaci\u00f3n del material gen\u00e9tico humano? La cuesti\u00f3n de las relaciones entre ciencia y religi\u00f3n es otra de las cuestiones fronterizas a la que Ayala aplica su reflexi\u00f3n. La coexistencia entre ambas se articula en torno a tres convicciones: compatibilidad entre ciencia y religi\u00f3n, grandeza y l\u00edmites de la ciencia, y rechazo de la pretensi\u00f3n cientista de exclusividad epistemol\u00f3gica. Ni oposici\u00f3n ni concordancia: complementariedad. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong><em>Ciencia y \u00e9tica: cuesti\u00f3n de valor<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>De la biolog\u00eda a la \u00e9tica<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La\nsociobiolog\u00eda \u2013disciplina reciente que pretende describir las bases biol\u00f3gicas\nde los comportamientos sociales en los organismos vivos y aplicarlas posteriormente\nal comportamiento humano\u2013 induce a pensar que la \u00e9tica, como cualquier otra\nrealidad cultural, cumple una funci\u00f3n evolutiva al servicio de la biolog\u00eda.\nAyala cita la afirmaci\u00f3n biologicista de Wilson: \u201cEl comportamiento humano\n\u2013como las capacidades m\u00e1s profundas para la respuesta emocional que lo impulsan\ny lo gu\u00edan\u2013 es la t\u00e9cnica tortuosa por la que el material gen\u00e9tico humano ha\npermanecido y permanecer\u00e1 intacto. La moralidad no tiene otra funci\u00f3n \u00faltima\ndemostrable\u201d<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>.\nIncluso el altruismo obedecer\u00eda a una predisposici\u00f3n similar. Biologizaci\u00f3n,\npor tanto, de la \u00e9tica; la \u00e9tica ser\u00eda un derivado natural de la biolog\u00eda y las\nnormas morales cumplir\u00edan un cometido funcionalmente biol\u00f3gico. Frente a esta\ntesis fuerte del radicalismo biologicista \u2013que se deja explicar desde el celo\nprofesional debido a la disciplina propia, pero que se ve matizado\ninmediatamente por los propios sociobi\u00f3logos en cuanto se profundiza en la\nrelaci\u00f3n entre \u00e9tica y ciencia, hasta el punto de reconocerse expl\u00edcitamente la\ndiferencia entre ambas y admitir la conveniencia de no incurrir en la falacia\nnaturalista como sana praxis metodol\u00f3gica\u2013, Ayala se posiciona claramente en\ncontra; aunque otorga validez al argumento sociobiol\u00f3gico, siempre que se\ninterprete del modo siguiente: \u201cEl argumento del sociobi\u00f3logo en relaci\u00f3n con\nla \u00e9tica normativa no es que las normas de moralidad puedan fundarse en la\nevoluci\u00f3n biol\u00f3gica, sino m\u00e1s bien que la evoluci\u00f3n nos predispone a aceptar\nciertas normas morales, a saber, aquellas que son coherentes con los\n\u2033objetivos\u2033 de la selecci\u00f3n natural. Debido a esta predisposici\u00f3n, los c\u00f3digos\nmorales humanos sancionan los patrones de comportamiento similares a los que se\nencuentran en el comportamiento social de los animales\u201d<a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a> <\/p>\n\n\n\n<p>Resulta\nevidente, si no se quiere incurrir en apor\u00edas o aberraciones morales serias que\nno estamos dispuestos a aceptar, que lo biol\u00f3gico no es bueno por ser tal, ni\nconsideramos moralmente bueno todo y solo lo que contribuye a la supervivencia\ny \u00e9xito gen\u00e9tico de la especie o grupo. La naturaleza es moralmente neutra. La\nnaturaleza no habla moralmente, no dicta normas \u00e9ticas. Hacer un juicio de\nvalor sobre la misma trasciende el \u00e1mbito competencial de la ciencia y no se\npuede hacer sin incurrir en la <em>falacia\nnaturalista<\/em> \u2013salto l\u00f3gico injustificado del ser al deber ser, de la\ndescripci\u00f3n a la prescripci\u00f3n, de la explicaci\u00f3n a la justificaci\u00f3n. Incumplir\neste precepto metodol\u00f3gico lleva a apor\u00edas insolubles y a consecuencias\nindeseables, como ponen de manifiesto el darwinismo social, el racismo, el\ngenocidio o la eugenesia. El rechazo de Ayala a esta postura, a la que califica\nde err\u00f3nea, es contundente. Existe, afirma nuestro autor, una discrepancia\nentre comportamientos biol\u00f3gicamente determinados y normas morales. Dicho de otro\nmodo, la moral no est\u00e1 <em>exclusivamente<\/em>\nal servicio de la biolog\u00eda. Las motivaciones y comportamientos morales (por\nejemplo, el altruismo) no siempre sirven a ganancia biol\u00f3gica (que un acto\nhumano sea moralmente bueno no depende de si favorece o no procesos evolutivos\nnaturales). <\/p>\n\n\n\n<p><em>Sentido\nmoral y norma moral<\/em> <\/p>\n\n\n\n<p>Ayala\njustifica su postura, partiendo de la distinci\u00f3n que Darwin parece insinuar\nentre sentido moral y norma moral en el pasaje siguiente de su libro <em>Descent of Man<\/em> (1871)<a href=\"#_ftn3\">[3]<\/a>: \u201cCualquier animal dotado de instintos sociales bien\nmarcados, que incluyan los afectos paternos y filiales, adquirir\u00eda\ninevitablemente sentido moral o conciencia tan pronto como sus capacidades\nmentales se hubieran desarrollado tanto, o casi tanto, como en el hombre [\u2026].\nNo quiero sostener que cualquier animal estrictamente social, si sus facultades\nintelectuales se volvieran tan activas y tan altamente desarrolladas como en el\nhombre, adquirir\u00eda exactamente el mismo sentido moral que en nosotros [\u2026]; podr\u00edan\ntener el sentido del bien y del mal aunque este les pudiera hacer seguir l\u00edneas\nde conducta muy distintas\u201d. Ayala considera fundamental la distinci\u00f3n entre <em>sentido <\/em>moral y <em>normas<\/em> morales como gu\u00edas de conducta, y extrae las siguientes\nconclusiones de la afirmaci\u00f3n darwiniana: el sentido moral ser\u00eda una\nconsecuencia necesaria de la capacidad intelectual, la inteligencia humana es\nun resultado de la selecci\u00f3n natural, el sentido moral ser\u00eda un resultado\npromovido por la misma selecci\u00f3n natural pero no directamente, sino\nindirectamente a trav\u00e9s del desarrollo intelectual; el sentido moral,\nfinalmente, no determinar\u00eda por s\u00ed mismo las normas morales que sancionan como\nbuena o mala una conducta. Cree que las controversias hist\u00f3ricas\npostdarwinistas sobre el origen biol\u00f3gico o cultural de la moral podr\u00edan\nsolventarse evitando esta confusi\u00f3n. Se puede afirmar al mismo tiempo el origen\nbiol\u00f3gico, natural, de la moral \u2013predisposici\u00f3n natural a hacer juicios\nmorales, es decir, sentido moral\u2013 y el origen cultural de los c\u00f3digos morales\n\u2013prescripci\u00f3n o sanci\u00f3n cultural de conductas humanas como moralmente buenas o\nmalas. De igual manera que la predisposici\u00f3n al lenguaje no determina la lengua\nconcreta que se va a hablar. Un cosa es la capacidad \u00e9tica y otra las normas\n\u00e9ticas. Ayala resume su postura en dos tesis: 1. \u201clos seres humanos son seres\n\u00e9ticos por su naturaleza biol\u00f3gica; que los humanos eval\u00faan su comportamiento\ncomo correcto o incorrecto, moral o inmoral, como consecuencia de sus eminentes\ncapacidades intelectuales, que incluyen la autoconciencia y el pensamiento\nabstracto. Estas capacidades intelectuales son productos del proceso evolutivo,\npero son distintivas de los humanos. As\u00ed, sostendr\u00e9 que el comportamiento \u00e9tico\nno tiene una relaci\u00f3n causal con el comportamiento social de los animales,\nincluyendo el \u201caltruismo\u201d familiar y rec\u00edproco\u201d. 2. \u201clas normal morales seg\u00fan\nlas cuales evaluamos acciones particulares como moralmente buenas o malas (as\u00ed\ncomo los fundamentos que pueden usarse para justificar dichas normas morales)\nson productos de la evoluci\u00f3n cultural, no de la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica. Las\nnormas de moralidad pertenecen, a este respecto, a la misma categor\u00eda de\nfen\u00f3menos que las instituciones pol\u00edticas y religiosas, o las artes, las\nciencias y la tecnolog\u00eda. Los c\u00f3digos morales, como esos otros productos de la\ncultura humana, son coherentes a menudo con las predisposiciones biol\u00f3gicas de\nla especie humana y de otros animales. Pero esta coherencia entre normas \u00e9ticas\ny tendencias biol\u00f3gicas no es necesaria ni universal: no se aplica a todas las\nnormas \u00e9ticas de una sociedad dada, ni mucho menos a todas las sociedades\nhumanas\u201d<a href=\"#_ftn4\">[4]<\/a>. <\/p>\n\n\n\n<p>Sobre\nla primera tesis: El ser humano, por tanto, ser\u00eda \u00e9tico por naturaleza (por\ntanto, biol\u00f3gicamente determinado), porque su naturaleza biol\u00f3gica evolucionada\nal modo humano (es decir, en el proceso adaptativo y selectivo de la especie\nhumana, distintivo del <em>homo sapiens<\/em>,\nen su historia evolutiva biol\u00f3gicamente exitosa) determina tres condiciones\nnecesarias del comportamiento moral: la capacidad de anticipar las\nconsecuencias de las acciones, la capacidad de emitir juicios de valor y la\ncapacidad de elegir entre acciones alternativas. En resumen, afirma Ayala, \u201cel\ncomportamiento \u00e9tico es una atributo del car\u00e1cter biol\u00f3gico de los humanos, y,\npor tanto, es un producto de la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica. Pero no encuentro ninguna\nevidencia de que el comportamiento \u00e9tico se desarrollase porque es adaptativo\nen s\u00ed mismo\u201d<a href=\"#_ftn5\">[5]<\/a>,\nsino m\u00e1s bien porque es el resultado de capacidades intelectuales\nexclusivamente humanas, que representan un umbral cualitativo diferente\nacontecido en la especie humana. <\/p>\n\n\n\n<p>Sobre\nla segunda tesis: El comportamiento \u00e9tico del animal humano \u2013afirmar\u00e1 Ayala\u2013 no\nha surgido como resultado directo de una respuesta adaptativa, sino como\nresultado indirecto de la evoluci\u00f3n de una eminente capacidad intelectual que,\nposibilitando anticipaci\u00f3n, evaluaci\u00f3n y elecci\u00f3n, convierte al acto moral en\nacto humano, cultural y no s\u00f3lo biol\u00f3gico. Predisposici\u00f3n no es determinaci\u00f3n.\nAunque, geneal\u00f3gicamente hablando, el comportamiento moral puede derivarse de\nla constituci\u00f3n biol\u00f3gica del ser humano; normativamente hablando, sin embargo,\nderiva de la evoluci\u00f3n cultural. Las normas morales <em>suelen<\/em> ser, aunque no necesariamente, consistentes con la\nnaturaleza biol\u00f3gica humana; pero ni se pueden ni se <em>deben<\/em>&nbsp; justificar\nbiol\u00f3gicamente, porque de la biolog\u00eda no derivan imperativos \u00e9ticos ni\nvaloraciones axiol\u00f3gicas. \u201cLa naturaleza biol\u00f3gica es moralmente neutra\u201d<a href=\"#_ftn6\">[6]<\/a>. El criterio\nde la selecci\u00f3n natural utilizado como criterio axiol\u00f3gico solo puede valorar\nla adaptaci\u00f3n exitosa, la supervivencia del m\u00e1s apto, el n\u00famero poblacional de\nla especie o grupo, etc., pero ninguno de esos indicadores constituye por s\u00ed\nmismo un criterio \u00e9tico. Adem\u00e1s usar la selecci\u00f3n natural o el curso de la\nevoluci\u00f3n para determinar la moralidad de las acciones humanas puede conducir a\nparadojas \u2013respetar a los virus porque han demostrado competencia adaptativa y\nmutacionaly dejar de sanar a los seres humanos por el \u201cimperativo biol\u00f3gico\u201d de\nrespetarlos, siendo coherentes con criterios estricta y exclusivamente\nbiologicistas: el potencial mutacional, la resistencia selectiva y el \u00e9xito\npoblacional; sin embargo, consideramos moral curar a las personas e inmoral no\nhacerlo\u2013. \u201cPara poder considerar algunos eventos evolutivos como moralmente\ncorrectos o incorrectos, debemos introducir valores humanos; las evaluaciones\nmorales no se pueden alcanzar tan solo en base a que ciertos eventos ocurren\npor procesos naturales\u201d<a href=\"#_ftn7\">[7]<\/a>, afirma\nAyala. \u201cLa selecci\u00f3n natural es un proceso natural que incrementa la frecuencia\nde ciertos genes y elimina otros, que origina algunos tipos de organismos en\nlugar de otros; pero no es un proceso moral o inmoral en s\u00ed mismo o en su resultado,\nde la misma manera que la fuerza de gravedad no es una fuerza cargada de moral,\nni lo es la electricidad. Para poder considerar algunos eventos evolutivos como\nmoralmente correctos o incorrectos, debemos introducir valores humanos; las\nevaluaciones morales no se pueden alcanzar tan solo en base a que ciertos\neventos ocurren por procesos naturales\u201d<a href=\"#_ftn8\">[8]<\/a>. El\nargumento, pues, de la sociobiolog\u00eda m\u00e1s biologicista que considera las normas\n\u00e9ticas como simples correlatos socioculturales de conductas favorecedoras de la\ntransmisi\u00f3n m\u00e1s exitosa de la dotaci\u00f3n gen\u00e9tica es para Ayala \u201cequivocado y no\nescapa a la falacia naturalista\u201d<a href=\"#_ftn9\">[9]<\/a>. El\ncient\u00edfico, tambi\u00e9n el darwinista, ser\u00e1 cient\u00edfico si no franquea indebidamente\nla frontera de la falacia naturalista que advierte de la ilegitimidad\nmetodol\u00f3gica del salto diferencial e inferencial entre el <em>ser<\/em> y <em>deber<\/em> ser. \u201cLas\ncuestiones de valor y sentido est\u00e1n fuera del \u00e1mbito cient\u00edfico\u201d<a href=\"#_ftn10\">[10]<\/a>\n\u2013sentencia Ayala.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Religi\u00f3n y moral \u201cnatural\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Una\ncuesti\u00f3n especialmente interesante en el di\u00e1logo con la religi\u00f3n es la relaci\u00f3n\nentre religi\u00f3n y una supuesta moral \u201cnatural\u201d. Una moral \u201cnatural\u201d ser\u00eda\naquella cuya normatividad derivar\u00eda directa y espont\u00e1neamente de la\n\u201cnaturaleza\u201d, y en especial de la \u201cnaturaleza humana\u201d. Pero la \u201cnaturaleza\nhumana\u201d, desde la concepci\u00f3n evolucionista, es naturaleza <em>cultural<\/em>, no solo biol\u00f3gica. El reduccionismo biologicista \u2013cultura\nse reduce a biolog\u00eda y las normas morales, legales y religiosas sirven\nexclusivamente a intereses gen\u00e9ticos\u2013 no da cuenta cumplida del desarrollo\nhist\u00f3rico y variedad de los sistemas morales, pol\u00edticos y religiosos. La\nevoluci\u00f3n cultural no siempre est\u00e1 al servicio de la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica, ni se\nse supedita a ella. En l\u00ednea argumental con lo anteriormente expuesto y la\ndiferencia establecida entre comportamiento o sentido moral (producto natural\nde la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica) y c\u00f3digos o normas morales (producto de la evoluci\u00f3n\ncultural),&nbsp; Ayala se plantea la cuesti\u00f3n\nde la justificaci\u00f3n de las normales morales, algunas de las cuales no\ncontribuyen directamente a la eficiencia biol\u00f3gica e incluso est\u00e1n abiertamente\nen contra, y que pueden derivar de tradiciones religiosas. La religi\u00f3n, desde\nel punto de vista evolutivo, es un producto cultural transmitido por herencia\nsociocultural y contribuye a la gestaci\u00f3n de normas y c\u00f3digos morales que\npueden pretender estar fundamentados en la naturaleza humana como fuente de\nmoralidad. Y, al afirmar esto, se estar\u00eda dando por supuesto que existir\u00eda una\nconexi\u00f3n necesaria entre creencias religiosas y principios morales. Ayala no\ncomparte esta opini\u00f3n y sostiene que existe m\u00e1s bien una conexi\u00f3n motivacional\no psicol\u00f3gica, no l\u00f3gica ni ontol\u00f3gica. Cuando se pretende justificar\nracionalmente un determinado c\u00f3digo moral \u201creligioso\u201d, que se presume&nbsp; acorde con la naturaleza humana; en realidad,\nsi quiere ser racional, se argumenta m\u00e1s bien desde una concepci\u00f3n elaborada\ndesde premisas culturales <em>sobre<\/em> la\nnaturaleza humana y el mundo, porque la \u201cnaturaleza\u201d humana no dicta normas\nmorales. La evoluci\u00f3n cultural ha conservado, corregido y favorecido\ndeterminadas normas que, en principio, han supuesto alg\u00fan beneficio \u2013no siempre\nbiol\u00f3gico\u2013 para las comunidades humanas. Las religiones han reforzado\nmotivacionalmente muchos de estos c\u00f3digos, dot\u00e1ndolos de autoridad a\u00f1adida y\nsimbolog\u00edas cohesivas y coercitivas. Pero ni la moral ni la religi\u00f3n son m\u00e1s\n\u00e9ticas por ser m\u00e1s \u201cnaturales\u201d, porque la naturaleza es amoral. Tanto la moral\ncomo la religi\u00f3n se construyen teniendo en cuenta datos de la biolog\u00eda, pero la\njustificaci\u00f3n del car\u00e1cter normativo de los c\u00f3digos morales respectivo, es\ndecir, la raz\u00f3n del porqu\u00e9 del <em>deber ser<\/em>\nmoral de un comportamiento frente a otro no obedece, ni debe obedecer, en\n\u00faltima instancia, a imperativos biol\u00f3gicos. Los juicios morales son juicios\nculturales, y la cultura no se reduce a biolog\u00eda<a href=\"#_ftn11\">[11]<\/a>. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong><em>Ciencia y religi\u00f3n: cuesti\u00f3n de sentido<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Relaci\u00f3n entre ciencia y religi\u00f3n<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La\ncuesti\u00f3n de las relaciones entre ciencia y religi\u00f3n es otra de las cuestiones\nfronterizas a la que Ayala aplica su reflexi\u00f3n. La coexistencia entre ambas se\narticula en torno a tres convicciones: compatibilidad entre ciencia y religi\u00f3n,\ngrandeza y l\u00edmites de la ciencia, y rechazo de la pretensi\u00f3n cientista de\nexclusividad epistemol\u00f3gica. Ni oposici\u00f3n ni concordancia: complementariedad. <\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl\nuniverso que observamos tiene precisamente las propiedades que deber\u00edamos\nesperar si, en el fondo, no hay dise\u00f1o, ni objetivo, ni bien ni mal, nada sino\nuna ciega y despiadada indiferencia\u201d<a href=\"#_ftn12\">[12]<\/a>, afirma\nDawkins desde su condici\u00f3n de cient\u00edfico y ateo. La ciencia no puede ni debe\ndecir nada m\u00e1s ni, por cierto, mejor. S\u00f3lo que el tono, sin duda po\u00e9tico, de la\nsentencia \u2013que recuerda a una similar de Monod en <em>El Azar y la necesidad<\/em><a href=\"#_ftn13\">[13]<\/a><em>\u2013 <\/em>traiciona en las met\u00e1foras\nantropom\u00f3rficas que utiliza (ceguera, despiedad, indiferencia) un juicio de\nvalor y (sin)sentido (deber y esperar) que desborda la competencia metodol\u00f3gica\ny los l\u00edmites de lo cient\u00edficamente afirmable (el cient\u00edfico no \u201cobserva\u201d ni\nsentido ni sinsentido, ni \u201cdebe esperarlo\u201d, en los fen\u00f3menos que analiza, sino\nrelaciones entre causas y efectos). Pero, precisamente porque resulta dif\u00edcil e\ninevitable no plantearse estas cuestiones y porque la ciencia no puede ni debe\nresponderlas, puede replicar Ayala a su colega: \u201cPor exitosa que sea, y por\nuniversalmente abarcador que sea su tema, una visi\u00f3n cient\u00edfica del mundo es\ndesesperadamente incompleta\u2026 El conocimiento cient\u00edfico tal vez enriquezca las\npercepciones est\u00e9tica y moral, e ilumine el significado de la vida y del mundo,\npero estos asuntos est\u00e1n fuera del dominio de la ciencia\u201d<a href=\"#_ftn14\">[14]<\/a>.\nWittgenstein podr\u00eda ser considerado como inspirador de este talante\npostcientista, reflejado en una sentencia del final del <em>Tractatus <\/em>recurrentemente citada: \u201cSentimos que incluso cuando\ntodas las <em>posibles<\/em> cuestiones\ncient\u00edficas han sido respondidas, nuestros problemas vitales no han sido ni\nsiquiera tocados\u201d<a href=\"#_ftn15\">[15]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Compatibilidad entre ciencia y religi\u00f3n\ny naturalismo metodol\u00f3gico<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En\nesta frontera de la ciencia, y m\u00e1s all\u00e1 de la ciencia, cabe plantearse para el\ncient\u00edfico darwiniano la cuesti\u00f3n de la religi\u00f3n<a href=\"#_ftn16\">[16]<\/a>. Ayala\nsostiene la compatibilidad entre ciencia y religi\u00f3n (dos ventanas abiertas\nsobre la realidad, ofreciendo visiones distintas<a href=\"#_ftn17\">[17]<\/a>). Pero\nse apresta a interponer una \u00fanica condici\u00f3n: la reserva metodol\u00f3gica que impide\nla injerencia competencial entre \u00e1mbitos distintos de experiencia (la verdad\ncient\u00edfica no puede ser negada por la creencia religiosa y la creencia\nreligiosa no es asunto de la ciencia). \u201c\u00bfEl darwinismo excluye las creencias\nreligiosas? \u00bfEs la ciencia fundamentalmente materialista? \u2013se pregunta Ayala\u2013.\nLa respuesta a la primera pregunta es no. La respuesta a la segunda pregunta es:\ndepende\u2026 La ciencia es <em>metodol\u00f3gicamente<\/em>\nmaterialista o, mejor dicho, metodol\u00f3gicamente <em>naturalista<\/em>. Prefiero la segunda expresi\u00f3n \u2013precisa Ayala\u2013 porque\n\u2033materialismo\u2033 a menudo se refiere a una concepci\u00f3n metaf\u00edsica del mundo, una\nfilosof\u00eda que afirma que no existe nada m\u00e1s all\u00e1 del mundo de la materia, que\nno hay nada m\u00e1s all\u00e1 de lo que nuestros sentidos pueden experimentar. Por eso\nhe afirmado que la cuesti\u00f3n de si la ciencia es o no inherentemente\nmaterialista depende de si nos estamos refiriendo a los m\u00e9todos y el \u00e1mbito de\nla ciencia, los cuales permanecen dentro del mundo de la naturaleza, o a las\nimplicaciones metaf\u00edsicas de la filosof\u00eda materialista que afirman que nada\nexiste m\u00e1s all\u00e1 del mundo de la materia. <em>La\nciencia no implica el materialismo metaf\u00edsico<\/em>\u2026 Los cient\u00edficos y los\nfil\u00f3sofos que afirman que la ciencia excluye la validez de cualquier\nconocimiento fuera de la ciencia cometen un \u2033error categ\u00f3rico\u2033, confunden el\nm\u00e9todo y el \u00e1mbito de la ciencia con sus implicaciones metaf\u00edsicas. <em>El naturalismo metodol\u00f3gico afirma los\nl\u00edmites del conocimiento cient\u00edfico, no su universalidad<\/em>. La ciencia\ntrasciende las diferencias culturales, pol\u00edticas y religiosas, porque no tiene\nafirmaciones que hacer sobre estos temas (excepto, de nuevo, en la medida en que\nel conocimiento cient\u00edfico es negado). Que la ciencia no est\u00e9 constre\u00f1ida por\ndiferencias culturales o religiosas es una de sus grandes virtudes. La ciencia\nno supera esas diferencias neg\u00e1ndolas o tomando una posici\u00f3n en lugar de otra. <em>Est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de las diferencias culturales,\npol\u00edticas y religiosas, porque estas cuestiones no son asunto suyo<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn18\">[18]<\/a>. La\nactitud intelectual de Ayala concuerda en este punto con la postura ya cl\u00e1sica\nde S. J. Gould, conocida como NOMA (\u201c<em>non-overlapping\nmagisteria<\/em>\u201d) y devenida \u201csoluci\u00f3n\u201d standard<a href=\"#_ftn19\">[19]<\/a> al supuesto conflicto entre ciencia y religi\u00f3n entre\ncient\u00edficos contempor\u00e1neos abiertos al di\u00e1logo con las creencias religiosas: \u201c\nHe avanzado dos afirmaciones primordiales al designar mi concepci\u00f3n de la\nrelaci\u00f3n apropiada entre ciencia y religi\u00f3n como NOMA, o no yuxtaposici\u00f3n de\nmagisterios: primera, que estos dos dominios mantienen igual validez y status\nnecesario para un vida humana completa; y segunda, que permanecen l\u00f3gicamente\ndistintos y totalmente separados en estilos de investigaci\u00f3n, no importa cu\u00e1nto\ny de qu\u00e9 modo tengamos que integrar las visiones de ambos magisterios para\nconstruir la visi\u00f3n rica y plena de la vida tradicionalmente designada como\nsabidur\u00eda\u201d<a href=\"#_ftn20\">[20]<\/a>.\nAunque no resulta f\u00e1cil mantener sin malentendidos y tensiones esta actitud de\ndoble reconocimiento del valor y estatus de ambos \u201cmagisterios\u201d para una visi\u00f3n\ncompleta de la vida, por una parte, y la independencia y autonom\u00eda respectiva\nen sus \u00e1mbitos competenciales, por otra<a href=\"#_ftn21\">[21]<\/a>; sin\nincurrir en irenismos concordistas o tolerancia indiferentista. Tampoco, por\nsupuesto, en la actitud arrogante y beligerante de la descalificaci\u00f3n mutua y\ndel conflicto irreconciable<a href=\"#_ftn22\">[22]<\/a>. <\/p>\n\n\n\n<p>Ayala\nmira m\u00e1s atr\u00e1s y encuentra esta actitud ya presente en la hermen\u00e9utica\ncristiana de los Padres de la Iglesia y en la tradici\u00f3n escol\u00e1stica, cuya\nmetodolog\u00eda exeg\u00e9tica de los textos b\u00edblicos no incurr\u00eda en actitud\nfundamentalista. Esa actitud que cabe exigir tanto a la ciencia como a la\nteolog\u00eda. De ah\u00ed que a la teolog\u00eda no le conviene hacer afirmaciones en el\n\u00e1mbito cient\u00edfico que sobrepasan su competencia propia. \u201c<em>Silete theologi in munere alieno<\/em>\u201d, cabr\u00eda recordar con el jurista\nGentile (XVI). Ayala recuerda que esta actitud de respeto y no intromisi\u00f3n no\nha sido ajena a una s\u00f3lida tradici\u00f3n de la teolog\u00eda cristiana, remont\u00e1ndose a\nla tradici\u00f3n agustiniana y tomista, y acabando por la postura oficial de la\niglesia cat\u00f3lica representada \u00faltimamente por Juan Pablo II y, en general, por\ntodas las iglesias \u2013excepto las fundamentalistas\u2013, en la que se reconoce, por\nuna parte, la legitimidad y autoridad del conocimiento cient\u00edfico \u2013lejos ya de\nlas condenas y anatemas pasados\u2013 en asuntos de la naturaleza; y, por otra, la\nnecesidad de un di\u00e1logo con los resultados de la ciencia que pueden iluminar\nasuntos de fe. La tradici\u00f3n escol\u00e1stica defend\u00eda ya la complementariedad entre\nraz\u00f3n y revelaci\u00f3n, reconocidas como dos fuentes de conocimiento; hasta el\npunto de que en caso de una contradicci\u00f3n entre ambas \u2013por coherencia l\u00f3gica,\ncontradicci\u00f3n s\u00f3lo aparente\u2013, habr\u00eda que atribuirlo a una interpretaci\u00f3n\nerr\u00f3nea de las Escrituras o a un razonamiento equivocado. Para Santo Tomas, por\nejemplo, la creaci\u00f3n <em>ex nihilo<\/em> no\nexig\u00eda necesariamente el presupuesto de la absoluta inexistencia material,\nincompatible con las categor\u00edas aristot\u00e9licas del hilemofirmo que consideraba\nprescriptivas en la \u201cciencia\u201d de la \u00e9poca. La inerrancia no deriva, para esta\ntradici\u00f3n hermen\u00e9utica que se remonta a los Padres de la Iglesia, de que la\nBiblia sea un libro de ciencia, sino un libro de salvaci\u00f3n. \u201cEn el asunto de la\nforma del cielo, los autores sagrados no deseaban ense\u00f1ar a los hombres hechos\nque no fueran de inter\u00e9s para su salvaci\u00f3n\u201d, ense\u00f1aba San Agust\u00edn sobre la\noportuna interpretaci\u00f3n del libro del G\u00e9nesis, opini\u00f3n que se complementa con otras\ndel mismo tenor \u2013y que gusta de recordar Ayala\u2013: \u201cSi sucede que la autoridad de\nla Sagrada Escritura es puesta en oposici\u00f3n a un razonamiento claro y cierto,\neso significa que la persona que interpreta la Escritura no la entiende\ncorrectamente\u201d<a href=\"#_ftn23\">[23]<\/a>.\nEn la misma l\u00ednea de pensamiento el cardenal Baronio (XVI) formula la frase\n(\u201cLa <a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Biblia\">Biblia<\/a> fue escrita para\nmostrarnos c\u00f3mo llegar al Cielo, no c\u00f3mo es el cielo\u201d) que Galileo har\u00eda\nfamosa: \u201cRepetir\u00e9 aqu\u00ed lo que he o\u00eddo a un eclesi\u00e1stico que se encuentra en un\ngrado muy elevado de la jerarqu\u00eda, a saber, que la intenci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo\nes ense\u00f1arnos c\u00f3mo se va al cielo, y no c\u00f3mo va el cielo\u201d<a href=\"#_ftn24\">[24]<\/a>.\nGalileo, que fundamenta sus opiniones en los santos padres (sobre todo, San\nAgust\u00edn y San Jer\u00f3nimo, a quienes cita con frecuencia), plantea en las llamadas\n<em>Cartas Copernicanas <\/em>(<em>Lettere Copernicane<\/em>) y en <em>El Ensayador<\/em> (<em>Il saggiatore<\/em>) la que podr\u00edamos considerar <em>soluci\u00f3n moderna standard<\/em> al posible conflicto entre verdades\nreligiosas y verdades cient\u00edficas por medio de la <em>tesis de los dos libros<\/em>: el Libro de la Biblia y el Libro de la\nNaturaleza, ambos inspirados por Dios, aunque escritos en caracteres y con\nintenciones diferentes, y, por tanto, compatibles a condici\u00f3n de una correcta\ninterpretaci\u00f3n de las Escrituras (no siempre literal, por consiguiente) en\norden a la salvaci\u00f3n y de las demostraciones cient\u00edficas (no \u201cdogm\u00e1ticas\u201d, por\ntanto) en orden al conocimiento de la naturaleza. Dos verdades no podr\u00edan ni deber\u00edan\nser contradictorias, si son verdades, seg\u00fan Galileo; <em>ergo<\/em>\u2026 Tambi\u00e9n Juan Pablo II (1981) \u2013cuya cita suele traer a\ncolaci\u00f3n Ayala en diversos escritos\u2013 habr\u00eda prolongado esta misma postura hasta\nla actualidad reciente: \u201cLa propia Biblia nos habla del origen del universo y\nsus componentes, no con el prop\u00f3sito de enunciar un tratado cient\u00edfico sino en\norden a establecer las relaciones apropiadas del hombre con Dios y con el\nuniverso. Las Sagradas Escrituras desean simplemente declarar que el mundo fue\ncreado por Dios, y con el fin de ense\u00f1ar esta verdad se expresan en t\u00e9rminos de\nla cosmolog\u00eda conocida en los tiempos del escritor sagrado. Cualquiera otra\nense\u00f1anza sobre el origen y la composici\u00f3n del universo es ajena a las\nintenciones de la Biblia, la cual no pretende ense\u00f1ar c\u00f3mo se form\u00f3 el\nfirmamento, sino c\u00f3mo llegar a cielo\u201d<a href=\"#_ftn25\">[25]<\/a>. En\nesta misma tradici\u00f3n se reconoce el profesor Ayala. De ah\u00ed su postura militante\ncontra el tipo de creacionismo, basado en una lectura literal de la Biblia y\ndefendido por creyentes fundamentalistas, que trata de hacer concordar ciencia\ny Biblia, considerando como criterio de verdad cient\u00edfica la autoridad de la\nBiblia contra la ciencia. <\/p>\n\n\n\n<p><em>El regalo de Darwin<\/em> <em>y el \u201cDise\u00f1o\nInteligente\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El darwinismo, para nuestro cient\u00edfico, no s\u00f3lo no\ndebe verse como un enemigo de la religi\u00f3n, sino en realidad como un <em>regalo<\/em><a href=\"#_ftn26\">[26]<\/a>. En\neste punto comparte la opini\u00f3n de A. Moore (1890) de que \u00abbajo la apariencia de\nun enemigo, Darwin hab\u00eda hecho el trabajo de un amigo\u00bb; convencido de que la\naportaci\u00f3n de Darwin supone un reto, pero tambi\u00e9n una oportunidad para pensar\nde otro modo, y mejor, el mundo, el hombre y a Dios. \u00abEl regalo de Darwin a la\nciencia y a la religi\u00f3n\u00bb<sup>3<\/sup> consistir\u00eda en devolver a la ciencia lo\nque es de la ciencia \u2013cuestiones de hecho\u2013, y a Dios lo que es de Dios\n\u2013cuestiones de sentido. Visto as\u00ed, las consecuencias para la teolog\u00eda de la\ncreaci\u00f3n son notables.<\/p>\n\n\n\n<p>El mundo natural se puede explicar, seg\u00fan el\ndarwinismo, como resultado de procesos adaptativos que permiten concluir en la\ncomprobaci\u00f3n de la existencia de un dise\u00f1o funcional (pero no exactamente\nteleol\u00f3gico) que no precisa <em>per se<\/em> de\nun dise\u00f1ador&nbsp; extranatural (\u201cdise\u00f1o sin\nDise\u00f1ador\u201d). La aportaci\u00f3n fundamental de Darwin a la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n\nconsiste en haber puesto en evidencia el mecanismo adaptativo de la selecci\u00f3n\nnatural. La selecci\u00f3n natural se presenta como un proceso selectivo \u2013no aleatorio,\npero tampoco predise\u00f1ado\u2013 que genera combinaciones adaptativas, resultado de\nvarios factores: la mutaci\u00f3n gen\u00e9tica, los desaf\u00edos medioambientales y la\nhistoria evolutiva previa. El profesor Ayala subraya y subscribe este aspecto\nfundamental de la teor\u00eda cient\u00edfica evolucionista que provoca serias\ncontroversias con los defensores del llamado \u201cDise\u00f1o Inteligente\u201d (<em>Intelligent Design<\/em>) (hip\u00f3tesis\npseudocient\u00edfica que sostiene que la \u201ccomplejidad irreductible\u201d<a href=\"#_ftn27\">[27]<\/a> de\ndeterminadas caracter\u00edsticas complejas, presentes en algunos procesos y\nelementos de los organismos vivos \u2013como el ojo humano, el sistema inmune o el\nflagelo bacteriano\u2013, que estar\u00edan haciendo posible un \u201cajuste fino\u201d, entre\norganismos y funciones, sumamente improbable por selecci\u00f3n evolutiva, obligar\u00eda\na postular \u2013y a exigir\u2013 un Programador\/Dise\u00f1ador inteligente, seg\u00fan el viejo\nargumento de la teolog\u00eda natural de Paley que establec\u00eda una relaci\u00f3n de\nnecesidad entre la existencia de dise\u00f1o en la naturaleza y la existencia de un\nDise\u00f1ador). Pero la \u201cteor\u00eda\u201d del Dise\u00f1o Inteligente es, para Ayala, mala\nciencia y mala teolog\u00eda. Mala ciencia, porque, entre otras razones, es un\nargumento <em>ex post<\/em> emp\u00edricamente\ninverificable, no hay modo de definir la idea de dise\u00f1o perfecto, y complejidad\nno exige necesariamente intervenci\u00f3n extranatural. Mala teolog\u00eda, porque obliga\nl\u00f3gicamente a hacer responsable a Dios del mal en el mundo, contra la idea\ncristiana de un Dios Creador, omnisciente y bueno.<\/p>\n\n\n\n<p>La evoluci\u00f3n describe los procesos de la vida como\nsumamente contingentes y, por tanto, no ontol\u00f3gicamente necesarios ni\nteleol\u00f3gicamente proyectados \u2013aunque tampoco absolutamente arbitrarios, si se\nconsideran desde el criterio de la funcionalidad adaptativa. Por eso afirma:\n\u201cEl relato cient\u00edfico de estos acontecimientos es incompatible con un plan\npredeterminado, ya sea impreso desde el principio o a trav\u00e9s de sucesivas\nintervenciones por un Dise\u00f1ador omnisciente y todopoderoso. La evoluci\u00f3n\nbiol\u00f3gica difiere de una pintura o un monumento en que no es el resultado de un\ndise\u00f1o preconcebido. El dise\u00f1o de los organismos no es inteligente, sino\nimperfecto y, a veces, disfuncional\u201d<a href=\"#_ftn28\">[28]<\/a>. Darwin\nya fue consciente de la dificultad teol\u00f3gica del tema, como queda constancia en\nuna carta dirigida a Gray (1860): \u201cCon respecto a la visi\u00f3n teol\u00f3gica de la\ncuesti\u00f3n. Esto me resulta siempre dif\u00edcil. Estoy confundido. No tengo intenci\u00f3n de escribir de modo ateo. Pero\nreconozco que no veo tan sencillamente como hacen otros, y como deber\u00eda desear\nhacer,&nbsp; ninguna evidencia de dise\u00f1o y\nbondad por todos los lados. Me parece que hay demasiada desgracia en el\nmundo&#8230; Por otra parte, no puedo estar contento de ning\u00fan modo al ver este\nmarivolloso universo, y especialmente la naturaleza del hombre, y concluir que\ntodo es el resultado de la fuerza bruta. Me inclino a mirar todo como resultando\nde leyes de dise\u00f1o, con los detalles, buenos o malos, dejados al trabajo de lo\nque podemos llamar casualidad. No es que me satisfaga este concepto. Siento muy\nhondamente que el tema en su totalidad es demasiado profundo para la\ninteligencia humana. Un perro podr\u00eda tambi\u00e9n especular sobre la mente de\nNewton\u201d<a href=\"#_ftn29\">[29]<\/a>. De\nigual modo, no habr\u00eda por qu\u00e9 suponer que el ser humano o cualquier animal no\nhubiera sido producido originalmente por leyes naturales que act\u00faan en el\n\u00e1mbito de la contingencia causal y casual: \u201cNo veo razones de por qu\u00e9 un\nhombre, u otro animal, no pueda haber sido producido originariamente por otras\nleyes\u201d<a href=\"#_ftn30\">[30]<\/a>. Pero\nnada de ello permite extraer conclusiones religiosas o ense\u00f1anzas morales. Vida\ny muerte se pueden explicar naturalmente, en cuanto <em>hechos<\/em> <em>naturales<\/em>. Si la\nvida y la muerte tienen, adem\u00e1s o tambi\u00e9n, un sentido o un valor \u00faltimos, no\ncorresponde a la ciencia dilucidarlo. <\/p>\n\n\n\n<p>Ni determinismo naturalista ni determinismo teol\u00f3gico. El talante darwiniano, estrictamente cient\u00edfico, separa las cuestiones de hecho de las cuestiones de valor y sentido, acepta que la naturaleza es lo que es (y no correspondencia necesaria a nuestros leg\u00edtimos deseos morales o anhelos de sentido, es decir, moralmente neutra, amoral, ni moral ni inmoral) y, por eso, desde su estricta competencia disciplinar no puede extraer conclusiones ni sobre la bondad o maldad de un posible Dise\u00f1o ni sobre el prop\u00f3sito final de un posible Dise\u00f1ador. Se queda en la constataci\u00f3n de dos hechos compatibles desde el punto de vista naturalista pero dif\u00edcilmente reconciliables desde el punto de vista teol\u00f3gico: la maravillosa complejidad del mundo vivo y su turbadora amoralidad. Pero,\u00a0 al mismo tiempo, el deseo insatisfecho de encontrar respuesta al dolor y sufrimiento aparejado a la contingencia radical de la vida (reconciliar belleza y bondad). Esta zozobra existencial se resuelve en el agnosticismo posterior de Darwin que, desde la ciencia, no puede pronunciarse sobre la no existencia de Dios y tampoco sobre su existencia; dejando la cuesti\u00f3n en suspenso \u2013algo que remite al <em>mysterium iniquitatis<\/em> de la teolog\u00eda cristiana y a la apor\u00e9tica teodicea\u2013. Humildad y prudencia epistemol\u00f3gicas, a la vez que conciencia y experiencia de la complejidad y seriedad del problema\/enigma\/misterio de la vida. Darwin no niega, en nombre de la evoluci\u00f3n, la existencia de Dios o la moralidad o el sentido de la vida porque no se revelen evidente y necesariamente en la naturaleza. No incurre en el error de negar lo que escapa al dominio de la ciencia, que algunos creyentes cometen, cuando, en nombre de Dios, niegan la evoluci\u00f3n porque pone en cuesti\u00f3n un concepto determinado de Dios. Ayala sigue la estela de Darwin y no comparte el radicalismo materialista de colegas como Dawkins, que considera err\u00f3neo. Para Ayala, existe una contradicci\u00f3n impl\u00edcita en afirmaciones que, en nombre de la ciencia, niegan validez o reconocimiento, o incluso derecho a la existencia, a la moral o a la religi\u00f3n. \u201cSi el compromiso de la ciencia con el naturalismo no le permite derivar valores, significados o prop\u00f3sitos desde el conocimiento cient\u00edfico, tampoco le permite negar su existencia\u201d<a href=\"#_ftn31\">[31]<\/a>. Y hace suyas, porque lo son, las declaraciones de la <em>National Academy of Science<\/em> (USA): \u201cLa religi\u00f3n y la ciencia responden a preguntas diferentes sobre el mundo. Que el universo tenga un objetivo o lo tenga la existencia humana no son preguntas para la ciencia\u2026 En consecuencia, muchas personas, y entre ellas muchos cient\u00edficos, mantienen fuertes creencias religiosas y al mismo tiempo aceptan el hecho de la evoluci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn32\">[32]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Ayala sigue fiel a esta cautela darwiniana y considera\nla visi\u00f3n de Darwin un regalo purificador para la teolog\u00eda. La raz\u00f3n estriba,\nentre otras cosas, en que libra a un supuesto Dios Creador de la\nresponsabilidad de una creaci\u00f3n err\u00e1tica y de un \u201cdise\u00f1o incompetente\u201d que\nhar\u00eda dif\u00edcilmente explicable la contingencia, el mal, el dolor, las chapuzas evolutivas\ny el juego macabro de la supervivencia; mucho menos justificable todav\u00eda, si\nese Dios es pretendidamente omnipotente y bueno. \u201cLa teor\u00eda del dise\u00f1o\ninteligente tampoco es buena teolog\u00eda, porque conduce a conclusiones acerca de\nla naturaleza del Dise\u00f1ador bastante diferentes de la omnisciencia, la\nomnipotencia, y la benevolencia que Paley hab\u00eda inferido como atributos del\nCreador y que la teolog\u00eda cristiana predica de Dios. No es s\u00f3lo que los\norganismos y sus partes no sean ni mucho menos perfectas, sino tambi\u00e9n que las\ndeficiencias y las disfunciones son ubicuas, lo que evidencia un dise\u00f1o m\u00e1s\n\u2033incompetente\u2033 que \u2033inteligente\u2033\u201d<a href=\"#_ftn33\">[33]<\/a>. Y, m\u00e1s\nadelante, tras un an\u00e1lisis de diferentes casos de imperfecciones evolutivas,\ncorrobora la misma idea: \u201cLos ejemplos de deficiencias y disfunciones en toda\nclase de organismos se pueden multiplicar hasta el infinito, reflejando el\ncar\u00e1cter oportunista, chapucero, de la selecci\u00f3n natural, que lleva a cabo un\ndise\u00f1o imperfecto m\u00e1s que un dise\u00f1o inteligente\u201d<a href=\"#_ftn34\">[34]<\/a>. De\nigual modo que Ayala ha defendido con ah\u00ednco, contra el fundamentalismo\nbiblista, que \u201cuna lectura literal del G\u00e9nesis es mala para la ciencia y mala\npara la religi\u00f3n\u201d, argumenta decididamente contra los defensores del Dise\u00f1o\nInteligente que, a pesar del renovado argumentario sobre el dise\u00f1o\/Dise\u00f1ador\nbasado en la supuesta complejidad \u201cirreductible\u201d de determinados procesos\nbiol\u00f3gicos, no representa para Ayala sino una nueva versi\u00f3n del creacionismo\nfundamentalista que, en el fondo, m\u00e1s que defender a Dios \u201cblasfema\u201d contra El.\n\u201cPero es as\u00ed como ve las cosas un bi\u00f3logo preocupado de que Dios no sea\ncalumniado con la imputaci\u00f3n de un dise\u00f1o incompetente\u201d<a href=\"#_ftn35\">[35]<\/a>. La\nhip\u00f3tesis del Dise\u00f1o Inteligente no es buena ciencia ni buena teolog\u00eda, para\nnuestro cient\u00edfico. La teor\u00eda darwinista explicar\u00eda suficientemente las\ncontingencias evolutivas sin necesidad de apelar a un dise\u00f1ador a quien habr\u00eda\nque tachar de incompetente o s\u00e1dico. \u201cLos defensores del dise\u00f1o inteligente\n\u2013aconseja nuestro cient\u00edfico\u2013 har\u00edan bien en reconocer la revoluci\u00f3n de Darwin\ny aceptar la selecci\u00f3n natural como el proceso que explica el dise\u00f1o de los\norganismos, as\u00ed como las disfunciones, las rarezas, las crueldades y el sadismo\nque se hallan por todas partes en el mundo de los vivos. Atribuir \u00e9stos a una\nactuaci\u00f3n espec\u00edfica por parte del Creador equivale a blasfemia\u201d<a href=\"#_ftn36\">[36]<\/a>. Ayala\nconsidera que la teor\u00eda darwiniana de la evoluci\u00f3n&nbsp; permite una respuesta natural al problema del\nmal en el mundo y desatasca el problema de la teodicea, que trata de justificar\nracionalmente la existencia del mal, incluido el mal f\u00edsico, involucrando a\nDios en el proceso argumentativo que termina resultando apor\u00e9tico, al tener que\nconsiderar las imperfecciones del mundo como consecuencia del dise\u00f1o divino.\n\u201cLa teor\u00eda de la evoluci\u00f3n proporciona la soluci\u00f3n al componente restante del\nproblema del mal. Como las inundaciones y las sequ\u00edas son una consecuencia\nnecesaria de la estructura del mundo f\u00edsico, los depredadores y los par\u00e1sitos,\nlas disfunciones y las enfermedades son consecuencia de la evoluci\u00f3n de la\nvida. <em>No<\/em> son el resultado de un\ndise\u00f1o deficiente o mal\u00e9volo: las caracter\u00edsticas de los organismos no han sido\n<em>dise\u00f1adas<\/em> por el Creador. La\nevoluci\u00f3n por medio de la selecci\u00f3n natural es la soluci\u00f3n al \u00faltimo escollo\ndel problema del mal\u201d<a href=\"#_ftn37\">[37]<\/a>. De\nigual manera, lamenta la apropiaci\u00f3n indebida que creyentes fundamentalistas\nhacen del t\u00e9rmino \u201ccreacionismo\u201d para oponerlo a evolucionismo. La idea\ncreacionista, compartida por la mayor\u00eda de los creyentes, de que Dios cre\u00f3 el\nmundo de la nada, <em>ex nihilo<\/em>, no est\u00e1\npara Ayala en contradicci\u00f3n con la afirmaci\u00f3n de la evoluci\u00f3n de la vida. No es\ncompetencia de la ciencia afirmar la creaci\u00f3n <em>ex nihilo<\/em> del mundo por parte de Dios, porque ni Dios ni la nada\npueden ser objeto de estudio propio de la ciencia. La ciencia puede\npronunciarse sobre tr\u00e1nsitos relacionales o causales entre estados factuales,\nentre hechos observables, no entre creencias cient\u00edficamente indemostrables\n\u2013Dios y la Nada no son <em>objetos<\/em> de la\nciencia. Al creyente le basta la <em>coherencia<\/em>\nentre sus creencias y la ciencia de la evoluci\u00f3n<a href=\"#_ftn38\">[38]<\/a>. Y, a\nmodo de concisa conclusi\u00f3n, resume su postura con contundencia y rotundidad:\n\u201c\u2026la ciencia, y en particular la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n, es compatible con la\nfe cristiana, mientras que el dise\u00f1o inteligente no lo es\u201d<a href=\"#_ftn39\">[39]<\/a>.\nCompatibilidad, por tanto, entre ciencia y religi\u00f3n. Antifundamentalismo,\nigualmente, tanto en la ciencia como en la religi\u00f3n. \u201cLa conclusi\u00f3n que quiero\nproponer \u2013dir\u00e1 Ayala\u2013\u2026 es que los conocimientos cient\u00edficos y las crencias\nreligiosas no tienen por qu\u00e9 estar en contradicci\u00f3n. Si se los eval\u00faa de forma\ncorrecta, <em>no<\/em> <em>pueden<\/em> estar en contradicci\u00f3n, porque ciencia y religi\u00f3n se ocupan\nde campos de conocimiento que no se superponen. Tan solo al hacer afirmaciones\nque est\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 de sus fronteras leg\u00edtimas es cuando la ciencia y las\ncreencias religiosas parecen ser antit\u00e9ticas\u201d<a href=\"#_ftn40\">[40]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong><em>Conclusi\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las\nreflexiones de este art\u00edculo ofrecen una panor\u00e1mica introductoria a cuestiones\ndisputadas en las fronteras de la ciencia, la \u00e9tica y la religi\u00f3n que abrir\u00e1 el\napetito a otras lecturas de la extensa bibliograf\u00eda del profesor Francisco J.\nAyala, cient\u00edfico humanista, que profesa con igual intensidad una pasi\u00f3n\nencendida tanto por la ciencia de la vida como por la vida m\u00e1s all\u00e1 de la\nciencia<strong>. <\/strong>La vida no se reduce a la\nciencia. La \u00e9tica no se reduce a biolog\u00eda. La ciencia no es enemiga de la\nreligi\u00f3n. La religi\u00f3n no debe ser enemiga de la ciencia. Ciencia y religi\u00f3n\npueden coexistir, porque no pueden contradecirse, si respetan las competencias\npropias del respectivo \u00e1mbito de reflexi\u00f3n y el m\u00e9todo propio. La teor\u00eda\ndarwiniana de la selecci\u00f3n natural es un regalo para la ciencia y para la\nreligi\u00f3n. Francisco J. Ayala, pretende pensar con Darwin y despu\u00e9s de Darwin,\nconsciente de que el legado darwiniano obliga a situar las cuestiones\ncient\u00edficas, filos\u00f3ficas y teol\u00f3gicas en un nuevo terreno de juego con reglas\ndiferentes, y atrevi\u00e9ndose a pensar en su radicalidad el hecho de la\ncontingencia de la naturaleza y de la naturaleza humana.A la buena ciencia pertenecen el reconocimiento de los propios\nl\u00edmites, rigor metodol\u00f3gico y honestidad intelectual.No otra cosa pretende Ayala en su actividad investigadora y\ndocente<strong>. <\/strong>Reduccionismo y dogmatismo\nno pertencen a la buena ciencia. Separar metodol\u00f3gicamente las cuestiones de\nhecho, valor y sentido sigue siendo una actitud intelectual eficiente y\nnecesaria, por respeto a la propia ciencia y por respeto a la complejidad de la\nvida humana. Ayala hace gala de este talante, cient\u00edficamente humilde y\nhumanamente abierto, apasionado por la ciencia de la vida y por la vida m\u00e1s\nall\u00e1 de la ciencia: \u201cEl conocimiento cient\u00edfico\u2026 es satisfactorio y \u00fatil. Pero\nuna vez que la ciencia ha dicho su parte, quedan muchos aspectos de la realidad\nque son de inter\u00e9s: cuestiones de valor, sentido y prop\u00f3sito que por siempre\nestar\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 del \u00e1mbito de la ciencia\u201d<a href=\"#_ftn41\">[41]<\/a>. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>Bibliograf\u00eda de Francisco J. Ayala (selecci\u00f3n)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Ayala, Francisco J., <em>\u00bfDe d\u00f3nde vengo? \u00bfQui\u00e9n soy? \u00bfA d\u00f3nde voy?\nEnsayos sobre la naturaleza humana, la \u00e9tica y la religi\u00f3n<\/em>, Alianza\nEditorial, Madrid, 2015.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Cela Conde, Camilo J. \/\nAyala, Francisco J., <em>Evoluci\u00f3n humana<\/em>.\n<em>El camino hacia nuestra especie<\/em>,\nAlianza Editorial, Madrid, 2015. <\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Ayala, Francisco J., <em>Evoluci\u00f3n para David<\/em>, Laetoli, Pamplona,\n2014. <\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Ayala, Francisco J., <em>Evoluci\u00f3n, \u00e9tica y religi\u00f3n<\/em>, Universidad de Deusto, Bilbao, 2013. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211; <\/strong>Ayala, Francisco J., <em>The Big\nQuestions<\/em>: <em>Evolution<\/em>, Quercus,\nLondon, 2012. [<em>Grandes\ncuestiones. Evoluci\u00f3n<\/em>, Ariel, Barcelona, 2012]. <\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;\nAyala, Francisco J. <em>et al<\/em>. (eds.), <em>In the Light of Evolution.\n<\/em>6 vol\u00famenes [Colloquia of the National Academy of Sciences], The National\nAcademies Press, Washington, 2007-2011.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211; <\/strong>Ayala, Francisco J.,&nbsp; <em>Am I a Monkey?<\/em>,&nbsp; The John<strong>s<\/strong>\nHopkins University Press, Baltimore, 2010. [<em>\u00bfSoy\nun mono?<\/em>, Ariel, Barcelona, 2011].<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211; <\/strong>Barahona, Ana \/ Ayala,\nFrancisco J., <em>El siglo de los genes. Patrones de explicaci\u00f3n en gen\u00e9tica<\/em>.\nAlianza Editorial, Madrid, 2009. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211; <\/strong>Ayala, Francisco J., F. J. Ayala, <em>Darwin\u00b4s Gift to Science and Religion<\/em>, Joseph Henry Press, Washington,\n2007.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211; <\/strong>Ayala, Francisco J., <em>Darwin\ny el Dise\u00f1o Inteligente: creacionismo, cristianismo y evoluci\u00f3n<\/em>, Alianza Editorial, Madrid, 2007.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211; <\/strong>Ayala, Francisco J. \/ <a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Camilo_Jos%C3%A9_Cela_Conde\">Cela Conde, Camilo Jos\u00e9<\/a>, <em>La piedra que se\nvolvi\u00f3 palabra: las claves evolutivas de la humanidad<\/em>, Alianza Editorial, Madrid, 2006.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211; <\/strong>Ayala, Francisco J., <a href=\"http:\/\/books.google.es\/books?id=wtVfNDWgRRgC\"><em>La evoluci\u00f3n\nde un evolucionista: escritos seleccionados<\/em><\/a>, Servicio de\nPublicaciones, Universidad de Valencia, 2006.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211; <\/strong>Grisol\u00eda, Santiago \/\nPuigdom\u00e8nech, Pere \/ Ayala, Francisco J., <em>Gen\u00e9tica<\/em>, Nuevas Ediciones de Bolsillo,\nMadrid, 2003.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211; <\/strong>Puigdom\u00e8nech, Pere;\nGrisol\u00eda, Santiago; Ayala, Francisco J., <em>Gen\u00e9tica<\/em>, C\u00edrculo de Lectores, Barcelona, 2002.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211; <\/strong>Ruiz, Rosaura \/ Ayala,\nFrancisco J., <em>De Darwin al DNA y el origen de la humanidad: la evoluci\u00f3n y\nsus pol\u00e9micas<\/em>, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, 2002.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211; <\/strong>Cela Conde, Camilo Jos\u00e9\n\/ Ayala, Francisco J., <em>Senderos de la evoluci\u00f3n humana<\/em>, Alianza\nEditorial, Madrid, 2001.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211; <\/strong>Ayala, Francisco J., <em>Teor\u00eda\nde la evoluci\u00f3n<\/em>, (Ediciones Temas de Hoy) Editorial Planeta, Barcelona,\n1999.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211; <\/strong>Ruiz, Rosaura \/ Ayala,\nFrancisco J., <em>El m\u00e9todo en las ciencias. Epistemolog\u00eda y darwinismo<\/em>,\nFondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, 1998.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211; <\/strong>Ayala, Francisco J., <em>La\nteor\u00eda de la evoluci\u00f3n: de Darwin a los \u00faltimos avances de gen\u00e9tica<\/em>,\n(Ediciones Temas de Hoy) Editorial Planeta, 1997.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211; <\/strong>Ayala, Francisco J., <em>Origen\ny evoluci\u00f3n del hombre<\/em>, Alianza Editorial, Madrid, 1995.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211; <\/strong>Ayala, Francisco J., <em>La\nnaturaleza inacabada<\/em>, Salvat Editores, Barcelona, 1994.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211; <\/strong>Ayala, Francisco J., <em>Teor\u00eda\nde la evoluci\u00f3n<\/em>, (Ediciones Temas de Hoy) Editorial Planeta, 1994.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211; <\/strong>Ayala, Francisco J. \/\nKiger, John A., <em>Gen\u00e9tica moderna<\/em>, Ediciones Omega, Barcelona, 1984.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211; <\/strong>Ayala, Francisco J. \/\nDobzhansky, Theodosius, <em>Estudios sobre la filosof\u00eda de la biolog\u00eda<\/em>,\nEditorial Ariel, Barcelona, 1983.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211; <\/strong>Ayala, Francisco J. \/\nValentine, J. W., <em>La evoluci\u00f3n en acci\u00f3n<\/em>, Pearson Alhambra, Madrid,\n1983.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211; <\/strong>Dobzhansky, Th. \/\nAyala, Francisco J. \/ Stebbins, G. L. \/ Valentine, J. W., <em>Evoluci\u00f3n<\/em>,\nEdiciones Omega, Barcelona, 1979. <br><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\" \/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> E. O. Wilson, <em>On Human Nature<\/em>, Harvard University Press,. Cambridge, MA, 1978, p. 167; cit. en F. J.\nAyala, <em>Evoluci\u00f3n, \u00e9tica y religi\u00f3n<\/em>,\n75; passim.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> F. J. Ayala, <em>\u00bfDe d\u00f3nde vengo? \u00bfQui\u00e9n soy? \u00bfA d\u00f3nde voy?<\/em>, 278.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> F. J. Ayala,<em> Evoluci\u00f3n para David<\/em>, 145. Cita original en F. J. <em>Ayala, The Big Questions: Evolution<\/em>, 168: \u201cAny animal whatever,\nendowed with well-marked social instincts, would inevitably acquire a moral\nsense or conscience, as soon as its intellectual powers had become as well\ndeveloped, or nearly as well developed, as in man\u2026 I do not wish to maintain\nthat any strictly social animal, if its intellectual faculties were to become\nas active and as highly developed as in man, would acquire exactly the same\nmoral sense as ours\u2026 They might have a sense of right and wrong, though led by\nit to follow widely different lines of conduct\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a> F. J.\nAyala, <em>\u00bfDe d\u00f3nde vengo? \u00bfQui\u00e9n soy? \u00bfA\nd\u00f3nde voy?,<\/em> 261.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref5\">[5]<\/a> <em>Ibid.,<\/em> 267.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref6\"><em><strong>[6]<\/strong><\/em><\/a><em> Ibid<\/em>.,\n277; <em>etiam<\/em> F. J. Ayala, <em>Evoluci\u00f3n, \u00e9tica y religi\u00f3n<\/em>, 73.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref7\">[7]<\/a> F. J. Ayala, <em>\u00bfDe d\u00f3nde vengo? \u00bfQui\u00e9n soy? \u00bfA d\u00f3nde voy?<\/em>, 278.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref8\">[8]<\/a> <em>Ibid<\/em>., 277-278.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref9\">[9]<\/a> <em>Ibid<\/em>., 283.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref10\">[10]<\/a> F.\nJ. Ayala, <em>Darwin y el Dise\u00f1o Inteligente<\/em>,\n193.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref11\">[11]<\/a> Cf. F. J. Ayala, &nbsp;\u201cWhere does morality come from? In: <em>The Big Questions<\/em>, 168-178;<em> \u00bfDe d\u00f3nde vengo? <\/em><em>\u00bfQui\u00e9n soy? \u00bfA d\u00f3nde voy?<\/em>, cap. 8; passim.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref12\">[12]<\/a> Cit. en F. J. Ayala, <em>Darwin y el Dise\u00f1o Inteligente<\/em>, 179. Cita original: \u201cThe universe we observe has precisely the properties we\nshould expect if there is, at bottom, no design, no purpose, no evil and no\ngood, nothing but blind, pitiless indifference\u201d, R. Dawkins, <em>River out of Eden<\/em>, Basic Books, New Yor,\n1995, pp. 131-132.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref13\">[13]<\/a> \u00abL&#8217;ancienne alliance est rompue: l\u2019homme\nsait enfin qu\u2019il est seul dans l\u2019immensit\u00e9 indiff\u00e9rente de l\u2019Univers d&#8217;o\u00f9 <em>il<\/em>a<em>\u00e9merg\u00e9<\/em>par<em>hasard<\/em>. Non plus que son <em>destin<\/em><em>, <\/em>son<em>devoir n<\/em><em>&#8216;<\/em><em>est \u00e9crit<\/em><em> <\/em>nulle part. A lui de choisir entre le\nRoyaume et les t\u00e9n\u00e8bres\u00bb,&nbsp; J. Monod,\n<em>Le hasard et la n\u00e9cessit\u00e9<\/em>, Ed. du\nSeuil, Paris, 1970, 224&nbsp; [\u201cLa antigua\nalianza se ha roto: el hombre sabe al fin que est\u00e1 solo en la inmensidad\nindiferente del Universo del que ha emergido por azar. Su deber, como su\ndestino, no est\u00e1n escritos en parte alguna. A \u00e9l corresponde elegir entre el\nReino y las tinieblas\u201d].&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref14\">[14]<\/a> F. J. Ayala, <em>Darwin y el Dise\u00f1o Inteligente<\/em>, 193. 194.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref15\">[15]<\/a> \u201cWir f\u00fchlen, dass, selbst wenn alle <em>m\u00f6glichen<\/em> wissenschaftlichen Fragen\nbeantwortet sind, unsere Lebensprobleme noch gar nicht ber\u00fchrt sind\u201d, L.\nWittgenstein, <em>Tractatus\nlogico-philosophicus<\/em>, WA, Band 1, Suhrkamp Verlag, Frankfurt a.M, 9. Aufl, 1993, S. 85. Cursiva original.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref16\">[16]<\/a> F. J. Ayala, <em>Darwin\u00b4s Gift to science and religion<\/em>, 172ss.; tambi\u00e9n en <em>Darwin y el Dise\u00f1o Inteligente<\/em>, cap. 9.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref17\">[17]<\/a> Cf. F. J. Ayala, \u201cReligion has nothing to do\nwith science \u2013 and vice versa\u201d, en <em>The\nGuardian<\/em> (28.5.2010) [guardian.co.uk].<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref18\">[18]<\/a> F.\nJ. Ayala, <em>Darwin y el Dise\u00f1o Inteligente<\/em>,\n178, cf. la misma idea en F. J. Ayala, Evoluci\u00f3n, \u00e9tica y religi\u00f3n, &nbsp;83-85; F. J. Ayala, \u201cReligion has nothing to do with science \u2013 and vice\nversa\u201d, en <em>The Guardian<\/em> (28.5.2010)\n<\/p>\n\n\n<p>[guardian.co.uk]<\/p>\n\n\n\n<p>. Cursivas nuestras. Tambi\u00e9n en F. J. Ayala, <em>\u00bfDe d\u00f3nde vengo? \u00bfQui\u00e9n soy? <\/em><em>\u00bfA d\u00f3nde voy?<\/em>;\n<em>Evoluci\u00f3n para David<\/em>; <em>Darwin\u00b4s Gift to Sciencie and Religion<\/em>; <em>Am I a Monkey?<\/em>; passim.\n\n\n\n\n\n<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref19\">[19]<\/a> Actitud calificada por los \u201cnuevos ateos\u201d\nDawkins, Harris o Hitchens como \u201cliberal moderada\u201d y descalifacada como\nperniciosa por demasidado tolerante con la religi\u00f3n. Cf. R. Dawkins, <em>The God Delusion<\/em>, London, 2006; S. Harris, <em>The End of Faith<\/em>, London 2004; Ch. Hitchens, <em>God is no Great, <\/em>London, 2007.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref20\">[20]<\/a> \u201cI have advanced two primary claims in\ndesignating my conception of the proper relationship between science and\nreligion as NOMA, or non-overlapping magisteria: first, that these two domains\nhold equal worth, and necessary status for any complete human life; and second,\nthat they remain logically distinct and fully separate in styles of inquiry,\nhowever much and however tightly we must integrate the insights of both\nmagisteria to build the rich and full view of life traditionally designated as\nwisdom\u201d. S. J. Gould, <em>Rock of Ages<\/em>, Vintage,\nLondon, 2002 [1999], 58-59.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref21\">[21]<\/a> Por eso Gould replica al final de su <em>Rock of Ages <\/em>(1999) contra la\ninterpretaci\u00f3n irenista de su propuesta \u2013contra el sincretismo del concordismo,\npor una parte, y la \u201ccorrecci\u00f3n pol\u00edtica\u201d del indiferentismo, por otra\u2013: \u201cNOMA\ndoes cherish the separate status of science and religion \u2013regarding each as a\ndistinctive institution, a rock of all our ages, offering vital contributions\nto human understanding. But NOMA rejects the two paths to irenicism on either\nside of its own tough-minded and insistent search for fruitful dialogue \u2013the\nfalse and illogical union of syncretism, and the perverse proposal of \u201cpolitical\ncorrectness\u201d that peace may best be secured by the \u201cthree monkeys\u201d solution of\ncovering eyes, ears, and mouth\u201d. S. J. Gould, <em>Rock of Ages<\/em>, o.c., 221]<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref22\">[22]<\/a> \u201c I don\u00b4t see how science and religion could\nbe unified, or even synthesized, under any common scheme of explanation or\nanalysis; but I also do not understand why the two enterprises should\nexperience any conflict. Science tries to document the factual character of the\nnatural world, and to develop theories that coordinate and explain these facts.\nReligion, on the other hand, operates in the equally important, but utterly\ndifferent, realm of human purposes, meanings, and values \u2013subjects that the\nfactual domain of science might illuminate, but can never resolve. Similarly,\nwhile scientists must operate with ethical principles, some specific to their\npractice, the validity of these principles can never be inferred from the\nfactual discoveries of science. \/\/ I propose that we encapsulate this central\nprinciple of respectual noninterference \u2013accompanied by intense dialogue\nbetween the two distinct subjects, each covering a central facet of human\nexistence\u2013 by enunciating the Principle of NOMA, or Non-Overlapping\nMagisteria\u201d. S. J. Gould, <em>Rock of Ages<\/em>,\no. c., 4-5.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref23\">[23]<\/a> <em>De Gen. ad litteram<\/em>, lib. II, cap. IX; <em>Ep\u00edstola s\u00e9ptima, Ad Marcellinum<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref24\">[24]<\/a> Galileo Galilei, <em>Lettera a madama Cristina di Lo<\/em><em>rena\ngranduchessa di Toscana<\/em>, in:&nbsp; Id., <em>Opere\nComplete V<\/em>, p. 319 [Edizione Digitale: www. Portale Galileo]:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;\u00abio\u2026 direi quello che intesi da persona ecclesiastica costituita\nin eminentissimo grado, ci\u00f2 \u00e8 l\u2019intenzione dello Spirito Santo essere\nd\u2019insegnarci come si vadia al cielo, e non come vadia il cielo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref25\">[25]<\/a> Cit.\nin: F. J. Ayala, <em>Darwin y el Dise\u00f1o\nInteligente<\/em>, 175.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref26\">[26]<\/a> F. J. Ayala, <em>Darwin\u00b4s Gift to Science and Religion<\/em>, Joseph Henry Press,\nWashington, 2007. La expresi\u00f3n original&nbsp;\nes de John Haught, de quien la toma prestada, en el texto \u201cDarwin\u00b4s Gift\nto Theology\u201d, in: R.J. Russell, W. R. Stoeger y F. J. Ayala (eds.), <em>Evolutionary and Molecular Biology:\nScientific Perspectives on Divine Action<\/em>, Vaticano\/Berkeley, 1998, 393-418.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref27\">[27]<\/a> Expresi\u00f3n acu\u00f1ada por Michael J. Behe<em>, Darwin\u00b4s Black Box: The Biochemical\nChallenge to Evolution<\/em> (1991), te\u00f3rico del&nbsp;\nDise\u00f1o Inteligente.&nbsp; Argumentaci\u00f3n\nde Ayala sobre el DI, cf. F. J. Ayala, <em>\u00bfDe d\u00f3nde vengo? \u00bfQui\u00e9n soy? \u00bfA d\u00f3nde voy?<\/em>, 206 ss.; tambi\u00e9n en &nbsp;\u201cEvoluci\u00f3n, Creaci\u00f3n y Religi\u00f3n en el Siglo\nXXI: recuperar el di\u00e1logo, Fundaci\u00f3n Areces, Madrid, 2012, 195-213; <em>Evoluci\u00f3n, \u00e9tica y religi\u00f3n<\/em>,&nbsp; 41-55; <em>Darwin\u00b4s\nGift to Science and Religion<\/em>, 15 ss.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref28\">[28]<\/a> F.\nJ. Ayala, <em>Evoluci\u00f3n, \u00e9tica y religi\u00f3n<\/em>,\n54.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref29\">[29]<\/a> \u201cWith respect to the theological view of the\nquestion. This is always painful to me. I am bewildered. I had no intention to\nwrite atheistically. But I own that I cannot see as plainly as others do, and\nas I should wish to do, evidence of design and beneficence on all sides of us.\nThere seems to me too much misery in the world&#8230; On the other hand, I cannot\nanyhow be contented to view this wonderful universe, and especially the nature\nof man, and to conclude that everyting is the result of brute force. I am\ninclined to look at everything as resulting from design laws, with the details,\nwhether good or bad, left to the working out of what we may call chance. Not\nthat this notion at all satisfies me. I feel most deeply that the whole subject\nis too profound for the human intellect. A dog might as well speculate on the\nmind of Newton\u201d[29].\nTambi\u00e9n afirmaba no ver raz\u00f3n suficientemente buena para\natribuir ni la muerte ni la vida a un dise\u00f1o previamente establecido por la naturaleza\no por la voluntad de Dios \u201cto believe that their first birth or prodution [sc.\nof neither man nor gnat] should be necessarily designed\u201d. Cit. in: J. S. Gould, <em>Rock of Ages<\/em>, o. c., &nbsp;35-36<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref30\">[30]<\/a> \u201cI can see no reason why a man, or other\nanimal, may not have been aboriginally produced by other laws\u201d. Cit. in<em>: Ibid<\/em>., 202.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref31\">[31]<\/a> F. J. Ayala, <em>Big Questions<\/em>: <em>Evolution<\/em>, 192: \u201cIf science\u00b4s commitment\nto naturalism does not allow it to derive values, meanings or purposes from\nscientific knowledge, it surely does not allow it to deny their existence\neither\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref32\">[32]<\/a> F.\nJ. Ayala,<em> \u00bfDe d\u00f3nde\nvengo? \u00bfQui\u00e9n soy? \u00bfA d\u00f3nde voy?<\/em>, 223; tambi\u00e9n <em>en Big Questions:\nEvolution;<\/em> <em>Darwin y el Dise\u00f1o\nInteligente;<\/em> passsim.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref33\">[33]<\/a> F.\nJ. Ayala, <em>Darwin y el Dise\u00f1o Inteligente<\/em>,\n158.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref34\">[34]<\/a> F.\nJ. Ayala, <em>Darwin y el Dise\u00f1o Inteligente<\/em>,\n159; <em>Big Questions<\/em>: <em>Evolution<\/em>; <em>\u00bfDe d\u00f3nde vengo? \u00bfQui\u00e9n soy? \u00bfA d\u00f3nde voy?;<\/em> passim.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref35\">[35]<\/a> F.\nJ. Ayala, <em>Darwin y el Dise\u00f1o Inteligente<\/em>,\n162.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref36\">[36]<\/a> <em>Ibid<\/em>., p. 162.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref37\">[37]<\/a> F.\nJ. Ayala, <em>\u00bfDe d\u00f3nde vengo? \u00bfQui\u00e9n soy? \u00bfA\nd\u00f3nde voy?<\/em>, 226. Cursivas originales.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref38\">[38]<\/a> Cf. <em>\u00bfDe d\u00f3nde vengo? \u00bfQui\u00e9n soy? \u00bfA d\u00f3nde voy?<\/em>,\n227.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref39\">[39]<\/a> <em>Ibid<\/em>., 16.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref40\">[40]<\/a> <em>Ibid., <\/em>&nbsp;221. Cursiva original.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref41\">[41]<\/a> F. J. Ayala, <em>Darwin y el Dise\u00f1o Inteligente, <\/em>195.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Art\u00edculo elaborado por Diego Bermejo, Universidad de Deusto, Bilbao, colaborador de FronterasCTR. Este segundo art\u00edculo, y el primero publicado hace poco tambi\u00e9n en FronterasCTR, son una adaptaci\u00f3n de un art\u00edculo publicado en Pensamiento, vol. 71, Serie Especial Ciencia, Filosof\u00eda y Religi\u00f3n, vol. 7 (2015). <\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Diego Bermejo) El debate de la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n sigue vivo en torno a cuestiones fronterizas suscitadas desde la \u00e9tica y desde la religi\u00f3n. Francisco J. Ayala, bi\u00f3logo darwiniano y cient\u00edfico humanista, propone un equilibrio elegante en las relaciones entre ciencia, \u00e9tica y religi\u00f3n, contra fundamentalismos cientistas y religiosos, considerando la teor\u00eda darwiniana &#8230; <a title=\"\u00c9tica y religi\u00f3n en F. J. Ayala: cuesti\u00f3n de valor y sentido\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=4950\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre \u00c9tica y religi\u00f3n en F. J. 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