{"id":4940,"date":"2020-03-11T07:00:00","date_gmt":"2020-03-11T06:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=4940"},"modified":"2020-03-05T11:33:18","modified_gmt":"2020-03-05T10:33:18","slug":"transformismo-accion-divina-y-cristo-universal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=4940","title":{"rendered":"Transformismo, acci\u00f3n divina y Cristo universal"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>(Por <span style=\"text-decoration: underline\">Leandro Sequeiros<\/span>) El a\u00f1o 1920 fue un a\u00f1o muy especial para el padre Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955). No s\u00f3lo cumpli\u00f3 39 a\u00f1os de edad, sino que, una vez desmovilizado de sus tareas militares desarrolladas durante la Guerra Europea, volvi\u00f3 a la comunidad de Jesuitas, a su formaci\u00f3n como cient\u00edfico, a su trabajo intelectual y a su honda vida espiritual. Todo esto sucedi\u00f3 hace ahora cien a\u00f1os. En el a\u00f1o 1920 encontramos a Pierre Teilhard de Chardin instalado en una de las grandes comunidades religiosas de Jesuitas de Par\u00eds. Ha sido destinado a estudiar Ciencias Naturales en la Universidad de Par\u00eds y a colaborar en el famoso Instituto Cat\u00f3lico de Par\u00eds. \u00bfQu\u00e9 sabemos de las actividades sociales, intelectuales y cient\u00edficas de Teilhard en 1920? Seg\u00fan los historiadores de la ciencia hay dos hechos que marcar\u00e1n el futuro del ya no tan joven Teilhard: en 1920 es propuesto y nombrado el 10 de junio profesor de Paleontolog\u00eda y de Geolog\u00eda (Encargado de Curso) en el Instituto Cat\u00f3lico de Par\u00eds y gracias a la mediaci\u00f3n de Christophe Gaudefroy (1878-1971), el fil\u00f3sofo y matem\u00e1tico \u00c9douard Le Roy (1870-1954) accede a contactar con Teilhard desde 1920.\u00a0<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El 1 de mayo del a\u00f1o 1920\u00a0<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Pierre_Teilhard_de_Chardin\">Pierre Teilhard de Chardin<\/a> (1881-1955) cumpli\u00f3 ya los 39 a\u00f1os de edad. Terminada la guerra europea, Teilhard hab\u00eda sido desmovilizado el 10 de marzo de 1919. Pas\u00f3 unos d\u00edas en Clermont, y luego march\u00f3 a Lyon para hacer un retiro espiritual. En la primera mitad de abril, estuvo seguramente en Par\u00eds, donde acudi\u00f3 a clases y reanud\u00f3 su contacto con el\u00a0<em><a href=\"https:\/\/www.mnhn.fr\/fr\/histoire-museum-national-histoire-naturelle\">Mus\u00e9um<\/a><\/em> (ahora denominado como\u00a0<a href=\"https:\/\/www.mnhn.fr\/\"><em>Mus\u00e9um National d\u00b4Histoire Naturelle<\/em><\/a>). Aqu\u00ed en Par\u00eds escribe su ensayo \u201cLos nombres de la Materia\u201d, que consideraba un avance de \u201c<a href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/2019\/09\/25\/la-potencia-espiritual-de-la-materia-la-sintesis-de-teilhard-en-tiempos-de-guerra\/\">La potencia espiritual de la Materia\u201d.<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Teilhard vuelve a la isla de Jersey casi 20 a\u00f1os despu\u00e9s<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Por indicaci\u00f3n de sus superiores de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, Teilhard de Chardin regresa en el mes abril del a\u00f1o 1919 a la isla de Jersey, donde hab\u00eda estudiado filosof\u00eda entre 1902 y 1905. Aqu\u00ed en la casa de formaci\u00f3n de los jesuitas en Jersey pas\u00f3 unos dos meses, gozando del trabajo y del descanso. En su estancia en Jersey, Teilhard dedic\u00f3 su tiempo a estudiar algo de biolog\u00eda marina en el rudimentario laboratorio del Colegio de Jersey e incluso revis\u00f3 sus datos de campo sobre la geolog\u00eda y public\u00f3 unas notas cient\u00edficas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Durante estos meses, Teilhard fue visitado por su amigo el&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.religiondigital.org\/cultura\/redaccion-potencia-espiritual-materia-teilhard-chardin_0_2142385749.html\">padre Pierre Charles (1883-1954)<\/a>, que acudi\u00f3 expresamente desde Lovaina donde era profesor. Tambi\u00e9n pudo charlar extensamente con el padre Auguste Valensin (1878- 1953), con quien discuti\u00f3 sobre el problema del&nbsp;<a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/2017\/02\/24\/ateismo-y-panteismo-por-baruch-de-spinoza\/\">pante\u00edsmo spinozista<\/a>. Valensin, seg\u00fan los bi\u00f3grafos, explic\u00f3 a Teilhard los puntos de vista de<a href=\"https:\/\/scielo.conicyt.cl\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0049-34492017000100001\">Maurice Blondel (1861- 1949) sobre la consistencia del universo&nbsp;<em>in Christo<\/em><\/a><em>.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Estas conversaciones revelan la inquietud teol\u00f3gica y espiritual de Teilhard. \u00bfSospechaban los superiores jesuitas que Teilhard se apartaba de la ortodoxia de la Iglesia y por eso lo enviaron a Jersey para que reflexionara sobre sus ideas?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La publicaci\u00f3n de algunos de los textos de Teilhard en una revista como&nbsp;<em>\u00c9tudes<\/em>, dirigida entonces por el padre L\u00e9once de Grandmaison (1868-1927), un jesuita, intelectual de gran categor\u00eda, que apreciaba a Teilhard hasta el punto de instarle a continuar sus reflexiones y que le abri\u00f3 las p\u00e1ginas la revista intelectual de los jesuitas franceses, corr\u00eda el riesgo de \u201cdesconcertar a los juiciosos y pl\u00e1cidos lectores\u201d (carta a Margarita de 23 de diciembre de 1916).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, a partir de entonces es cuando Teilhard siente dolorosamente la estrechez del mundo eclesi\u00e1stico, todav\u00eda encerrado en el temor al \u201c<a href=\"https:\/\/adelantelafe.com\/teilhard-de-chardin-modelo-de-ambiguedad-para-un-futuro-papa-%EF%BB%BF\/\">modernismo<\/a>\u201d.&nbsp;El modernismo consiste en la preservaci\u00f3n de las f\u00f3rmulas de doctrina vaciadas de su significado con miras a&nbsp;<strong>adaptar la Fe de la Iglesia a las supuestas exigencias de la sociedad moderna.<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Esta es una noci\u00f3n que afecta a todo. Era un c\u00f3modo ep\u00edteto para descalificar a aqu\u00e9llos cuyas ideas consideran demasiado \u201cavanzadas\u201d. Los a\u00f1os&nbsp;de la guerra parec\u00edan haber calmado los \u00e1nimos, o m\u00e1s bien, los hab\u00edan distra\u00eddo hacia otras preocupaciones que parec\u00edan m\u00e1s urgentes que la defensa del dogma. Pero, una vez terminada la guerra, las condenas vuelven a reavivarse.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En junio de 1920, es la doctrina llamada de los \u201c<a href=\"https:\/\/www.edicionesencuentro.com\/libro\/los-ojos-de-la-fe.html\">ojos de la fe\u201d, t\u00edtulo de un c\u00e9lebre art\u00edculo de Pierre Rousselot<\/a> (1878-1915), &#8211; muerto al principio de la guerra-, la que es condenada por una carta del Superior General de los jesuitas, el padre\u00a0<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/W%C5%82odzimierz_Led%C3%B3chowski\">Wladimiro Ledochowski<\/a> (1886-1942). La condena afecta indirectamente a te\u00f3logos pr\u00f3ximos a Teilhard, a sus amigos del tiempo de formaci\u00f3n, como\u00a0<a href=\"https:\/\/fr.wikipedia.org\/wiki\/Pierre_Charles_(j%C3%A9suite)\">Pierre Charles<\/a> (1883-1954) que ense\u00f1aba en Lovaina,\u00a0<a href=\"https:\/\/philpapers.org\/rec\/DECLI-4\">Auguste Valensin<\/a>, que ser\u00e1 \u201cexiliado\u201d a Niza y el exegeta Joseph Huby.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Pierre Teilhard de Chardin&nbsp;<\/strong><strong>en Par\u00eds en el a\u00f1o 1920<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Para su bi\u00f3grafo&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.amazon.es\/Pierre-Teilhard-Chardin-Claude-Cuenot\/dp\/B003G4M8CU\">Claude Cu\u00e9not<\/a>, la estancia de Teilhard en Jersey no debe ser interpretada solo como un retiro forzado por los superiores debido a sus escritos poco ortodoxos durante la guerra. Parece que Teilhard estaba ya preparando en la Sorbona su licenciatura en Ciencias Naturales. De acuerdo con Th\u00e9odore Monod-Lamare (ge\u00f3logo en Burdeos y esp\u00edritu no conformista y amigo sincero) Teilhard asisti\u00f3 a las clases de H\u00e9rouard y de Robert, y se present\u00f3 a los ex\u00e1menes especiales para desmovilizados.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1919 Teilhard se examin\u00f3 en La Sorbona de algunas asignaturas de Ciencias Naturales y aprob\u00f3 en julio el examen de Geolog\u00eda con la calificaci\u00f3n de \u201cnotable\u201d;&nbsp;&nbsp;luego, en octubre, obtiene el aprobado en Bot\u00e1nica; y el 19 de marzo de 1920, el de Zoolog\u00eda.&nbsp;<strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En el a\u00f1o 1920 encontramos a Pierre Teilhard de Chardin ya instalado en una de las grandes comunidades de jesuitas de Par\u00eds. Ha sido destinado a estudiar el doctorado en Ciencias Naturales en la Universidad de Par\u00eds y a colaborar como profesor de Geolog\u00eda en el famoso Instituto Cat\u00f3lico de Par\u00eds.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Durante la Semana Santa de 1920, Teilhard se centra en el trabajo de su tesis doctoral sobre los\u00a0<em>Mam\u00edferos del Eoceno inferior en Francia y sus yacimientos.\u00a0<\/em>La tesis fue depositada en el registro el 5 de julio de 1921 y defendida el 22 de marzo de 1922.\u00a0Animado por el ge\u00f3logo y paleont\u00f3logo\u00a0<a href=\"https:\/\/fr.wikipedia.org\/wiki\/Pierre_Termier\">Pierre Termier<\/a> (1859-1930), Teilhard volvi\u00f3 a entrar en contacto con Marcellin Boule (1861-1942) en el\u00a0<em>Museum<\/em>. De estas fechas data su amistad con\u00a0<a href=\"http:\/\/www.scielo.org.co\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0486-65252008000200008\">Paul Rivet<\/a> (1876-1958), el futuro fundador del\u00a0<em>Museo del Hombre<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan los historiadores de la ciencia hay tres hechos que marcar\u00e1n en futuro del ya no tan joven Teilhard: en 1920, su maestro&nbsp;<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Marcellin_Boule\">Marcellin Boule publica su gran monograf\u00eda sobre los hombres f\u00f3siles<\/a>; en 1920 es propuesto y nombrado el 10 de junio profesor de Paleontolog\u00eda y de Geolog\u00eda (Encargado de Curso) en el Instituto Cat\u00f3lico de Par\u00eds y en 1919, gracias a la mediaci\u00f3n de Christophe Gaudefroy (1878-1971) el fil\u00f3sofo y matem\u00e1tico&nbsp;<a href=\"https:\/\/revistas.comillas.edu\/index.php\/pensamiento\/article\/view\/4814\/4639\">\u00c9douard Le Roy (1870-1954) accede a contactar con Teilhard desde 1920.<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9douard Le Roy no es el \u00fanico fil\u00f3sofo y pensador liberal con el que Teilhard se inclin\u00f3 a consultar. Teilhard encuentra tambi\u00e9n en la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas varios colegas fil\u00f3sofos con quienes mantiene intercambios frecuentes, aunque no siempre el entendimiento es perfecto (Pierre Charles, Auguste Valensin y otros). El idealismo de Valensin no fue siempre del gusto de Teilhard, pero su amistad durar\u00e1 hasta su muerte. Es por medio de Valensin como Teilhard entra en contacto con\u00a0<a href=\"http:\/\/www.actaphilosophica.it\/it\/article-maurice-blondel-y-la-crisis-modernista-100-anos-despues-traves-de-oliva-blanchette\">Maurice Blondel<\/a> (1861-1949).\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Los escritos de Pierre Teilhard de Chardin redactados hace cien a\u00f1os, en 1920<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Un repaso por el conjunto de ensayos teilhardianos fechados en 1920 y publicados en sus obras completas y traducidos al castellano, nos permite concluir que son siete los textos de este a\u00f1o:<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>\u201cNota sobre la uni\u00f3n f\u00edsica entre la Humanidad de Cristo y los fieles en el curso de la Santificaci\u00f3n\u201d. Tambi\u00e9n parece que fue redactado en enero de 1920 y publicado en\u00a0<em>Como yo creo\u00a0<\/em>(Taurus, Madrid, 1970, Ensayistas de hoy, volumen 67, p\u00e1ginas 21-26).<\/li><li>\u201cSobre la noci\u00f3n de Transformaci\u00f3n creadora\u201d. Se supone que redactado al inicio del mes de enero de 1920 y publicado en castellano en el volumen\u00a0<em>Como yo creo\u00a0<\/em>(Taurus, Madrid, 1970, Ensayistas de hoy, volumen 67, p\u00e1ginas 27-30).<\/li><li>\u201cNota sobre los modos de Acci\u00f3n Divina en el Universo\u201d. Fechado en enero de 1920 y publicado en castellano en el mismo volumen,\u00a0<em>Como yo creo\u00a0<\/em>(Taurus, Madrid, 1970, Ensayistas de hoy, n\u00famero 67, p\u00e1ginas 31-42).<\/li><li>\u201cNota sobre el Cristo Universal\u201d. Fechado en enero de 1920, est\u00e1 publicado en\u00a0<em>Ciencia y Cristo\u00a0<\/em>(Taurus, Madrid, 1968, Ensayistas de hoy, n\u00famero 54, p\u00e1ginas 37-42)<\/li><li>\u201cNota sobre la esencia del Transformismo\u201d. No est\u00e1 fechada, pero los expertos indican que pudo redactarse a mediados de 1920. Publicada en castellano en\u00a0<em>El Coraz\u00f3n de la Materia\u00a0<\/em>(Sal Terrae, Cantabria, 2002, p\u00e1ginas 113-120).<\/li><li>\u201cCa\u00edda, Redenci\u00f3n y Geocentr\u00eda\u201d. Es un texto fechado el 20 de julio de 1920, y publicado en\u00a0\u00a0<em>Como yo creo\u00a0<\/em>(Taurus, Madrid, 1970, Ensayistas de hoy, n\u00famero 67, p\u00e1ginas 43-52).<\/li><li>\u201cNota sobre el Progreso\u201d. Fechado el 10 de agosto de 1920 y publicado en<em>El porvenir del Hombre\u00a0<\/em>(Taurus, Madrid, 1967<sup>4<\/sup>, Ensayistas de hoy, n\u00famero 26, p\u00e1ginas 21-38).<\/li><\/ol>\n\n\n\n<p>A estos trabajos de tipo religioso-teol\u00f3gico-espiritual, habr\u00eda que a\u00f1adir sus trabajos cient\u00edficos: \u201cSur la structure de l\u00b4\u00eele de Jersey\u201d,&nbsp;<em>Bull. Soc. G\u00e9olog.France,&nbsp;<\/em>4\u00aa serie, tomo XIX (1920) 273-278; \u201cSur la sucession des faunes de Mammif\u00e8res dans l\u00b4\u00c9ocene inferieur europ\u00e9en\u201d,&nbsp;<em>C. R. Acad. Sc. Par\u00eds,&nbsp;<\/em>6 diciembre 1920, tomo CLXXI, p\u00e1ginas 1161-1162;&nbsp;&nbsp;\u201cLe cas de l\u00b4Homme de Piltdown\u201d,&nbsp;<em>Revue quest. Scientif.,&nbsp;<\/em>(1920), tomo LXXVII, p\u00e1g. 149-155; \u201cNotes min\u00e9ralogiques et g\u00e9ologiques sur l\u00b4\u00eele de Jersey\u201d,&nbsp;<em>Bulletin Annuel,&nbsp;<\/em>Jersey, vol. IX, 193-294.<\/p>\n\n\n\n<p>Los siete ensayos teol\u00f3gico-espirituales citados tienen una cierta unidad que desvelan las preocupaciones metaf\u00edsicas (teol\u00f3gicas, espirituales y m\u00edsticas) de Teilhard con respecto a lo que entonces llama \u201ctransformismo\u201d, sobre la presencia de Dios en el mundo y sobre aspectos del Cristo C\u00f3smico.<\/p>\n\n\n\n<p>Puede decirse que, superada la etapa de la guerra europea, Teilhard se interesa m\u00e1s por los aspectos teol\u00f3gicos: \u00bfc\u00f3mo integrar los datos de las ciencias emergentes, la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica y la nueva teolog\u00eda, considerada peligrosa para algunos? \u00bfC\u00f3mo realizar y justificar la armon\u00eda interdisciplinar entre nuestro quehacer terreno y nuestra vocaci\u00f3n celeste? \u00bfC\u00f3mo superar el conflicto aparente entre una religi\u00f3n de trascendencia y un mundo secularizado, entre el \u201cDios de lo Hacia Arriba\u201d y \u201cel Dios de lo Hacia Adelante\u201d, entre \u201cuna religi\u00f3n del cielo\u201d y \u201cuna religi\u00f3n de la tierra\u201d?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Cinco preguntas teol\u00f3gicas teilhardianas en los escritos de 1920<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En un intento de s\u00edntesis, se puede decir que hay tres grandes preguntas de tipo teol\u00f3gico (con ra\u00edces cient\u00edficas y filos\u00f3ficas e implicaciones espirituales y m\u00edsticas) en los siete ensayos de Pierre Teilhard de Chardin redactados en 1920:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>a)\u00a0<em>Los lazos f\u00edsicos existentes entre la Humanidad de Cristo y nosotros<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Una de las preocupaciones de Teilhard es c\u00f3mo explicar y justificar que \u201cla santidad del fiel se desarrolla y llega a su plenitud en una suerte de contacto (f\u00edsico y permanente) con la Realidad\u00a0<em>incluso humana\u00a0<\/em>(sic) de Cristo Salvador\u201d. Este es el n\u00facleo de sus reflexiones en\u00a0<strong><em>\u201cNota sobre la uni\u00f3n f\u00edsica entre la Humanidad de Cristo y los fieles en el curso de la Santificaci\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong> Parece ser que este breve ensayo fue redactado en enero de 1920 y fue publicado en el volumen\u00a0<em>Como yo creo.\u00a0<\/em>No consta si Teilhard pretend\u00eda publicarlo en alguna revista o si \u2013 como en otras ocasiones- lo envi\u00f3 a su prima Margarita.<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a las interpretaciones neoescol\u00e1sticas sobre \u201cc\u00f3mo Cristo (\u2026) act\u00faa sobre los fieles en el curso de la santificaci\u00f3n\u201d de forma jur\u00eddica y extr\u00ednseca, Teilhard \u201ctrata de explicar la acci\u00f3n cuya acci\u00f3n recibimos de parte de Jes\u00fas relacion\u00e1ndola principalmente con las causalidades f\u00edsicas y org\u00e1nicas del Universo\u201d de forma natural e intr\u00ednseca, y atribuye \u201cen esta operaci\u00f3n f\u00edsica, la mayor intervenci\u00f3n posible a la Humanidad de Nuestro Se\u00f1or\u201d. Teilhard \u2013 haci\u00e9ndose eco de algunos te\u00f3logos cr\u00edticos con el tomismo- \u201csostiene que la santidad del fiel se desarrolla y llega a su plenitud en una suerte de contacto (f\u00edsico y permanente) con la Realidad\u00a0<em>incluso humana<\/em> (en cursiva en el original) de Cristo Salvador\u201d. Lo cual supone un giro epistemol\u00f3gico importante en el paradigma de la Cristolog\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>b)\u00a0<em>En qu\u00e9 sentido se puede hablar de transformismo y transformaci\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La segunda embestida contra el neotomismo dominante en la Teolog\u00eda de su tiempo, Teilhard afirma que \u201cla Escol\u00e1stica no distingue, en lo que yo s\u00e9, m\u00e1s que dos especies de variaciones en el ser (movimiento)\u201d: la que se ha denominado la Creaci\u00f3n (es decir, la producci\u00f3n del ser sin preexistencia del mismo ni de una materia subyacente), y la\u00a0<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Historia_del_pensamiento_evolucionista\">Transformaci\u00f3n,<\/a> o sea la producci\u00f3n del ser sin preexistencia del mismo, pero\u00a0<em>haciendo pasar al acto una materia subyacente<\/em> (\u201cproductio entis ex nihilo sui\u00a0<em>potentia subiecti<\/em>\u201d). Es decir, el viejo esquema aristot\u00e9lico del acto y la potencia: la novedad no existe sino como actualizaci\u00f3n de algo que ya est\u00e1 potencialmente en la materia.<\/p>\n\n\n\n<p>La cr\u00edtica del viejo hilemorfismo y la propuesta del concepto de\u00a0<em>Transformaci\u00f3n creadora<\/em> se postula en el segundo de sus ensayos de enero de 1920:\u00a0<strong><em>\u201cSobre la noci\u00f3n de Transformaci\u00f3n creadora\u201d.<\/em><\/strong> De alguna manera, esta reflexi\u00f3n ya est\u00e1 incoada en algunos de sus escritos del tiempo de la guerra (entre 1916 y 1919). Seg\u00fan Teilhard, \u201cCreaci\u00f3n y Transformaci\u00f3n son as\u00ed para la Escol\u00e1stica dos modos de movimiento absolutamente heterog\u00e9neos y\u00a0<em>excluyentes<\/em> (sic) el uno del otro en la realidad concreta de un mismo acto\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En el presente ensayo, Teilhard es muy expl\u00edcito: \u201cMe parece que la mayor\u00eda de las dificultades que encuentra la Escol\u00e1stica ante los indicios hist\u00f3ricos de la Evoluci\u00f3n penden del hecho de que deja a un lado la consideraci\u00f3n de una tercera especie de movimiento perfectamente definido (adem\u00e1s de la Creaci\u00f3n y de la Educci\u00f3n,&nbsp;<em>Creatio et Eductio<\/em>):&nbsp;<a href=\"https:\/\/repositorio.uc.cl\/bitstream\/handle\/11534\/16782\/000674697.pdf?sequence=1\">la&nbsp;<em>Transformaci\u00f3n creadora<\/em>\u201d.<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Este planteamiento filos\u00f3fico debi\u00f3 ocuparle la mente a Teilhard durante varios meses, pues a mediados de 1920 parece ser que redacta su\u00a0<strong><em>\u201cNota sobre la esencia del Transformismo\u201d.<\/em><\/strong> Publicada en castellano en\u00a0<em>El Coraz\u00f3n de la Materia\u00a0<\/em>(Sal Terrae, Cantabria, 2002, p\u00e1ginas 113-120).<\/p>\n\n\n\n<p>Si en el texto anterior Teilhard pretende aclarar las fronteras entre la postura fixista (o fijista o creacionista) y la transformista, da un paso m\u00e1s: \u201cPartiremos, pues, en este an\u00e1lisis del hecho, perfectamente claro para todo el mundo, de que en la Naturaleza existe una cierta unidad de formas. No se esper\u00f3 a Darwin para observar que el Hombre se parece a un Mono, el cangrejo com\u00fan al cangrejo de r\u00edo, y el gato al leopardo. Los vivientes se agrupan en categor\u00edas. Forman familias, g\u00e9neros y especies (\u2026). La consecuencia inmediata de esta existencia un\u00e1nimemente reconocida de una continuidad morfol\u00f3gica en la Naturaleza es esta: los seres vivos, dado que forman un conjunto \u201cordenado\u201d, no son absolutamente separadas, aisladas las unas de las otras. Algo las une en su forma y en su orden de aparici\u00f3n.&nbsp;<em>Se relacionan a trav\u00e9s de algo<\/em>. (\u2026) Pero, \u00bfcu\u00e1l es la naturaleza de ese \u201calgo\u201d por el que los vivientes est\u00e1n constituidos de elementos similares y graduados en un mismo conjunto, sea cual sea, en su grado de generalidad m\u00e1s extrema?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Teilhard hay dos respuestas posibles: las formas vivientes se encadenan, se generan mutuamente, gracias a un\u00a0<em>relevo<\/em> l\u00f3gico existente en el pensamiento divino. Es lo que Teilhard denomina \u201clogicismo\u201d. Pero hay otra respuesta: \u201cLos vivientes se ordenan en distintas categor\u00edas, se determinan los unos a los otros en su aparici\u00f3n sucesiva, bajo la influencia de un factor que, en su realidad inmediata, es\u00a0<em>f\u00edsico, org\u00e1nico y c\u00f3smico\u201d\u00a0<\/em>(p\u00e1g. 116)<em>.\u00a0<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Y concluye: \u201cPorque es preciso reconocer que, reducida a su misma esencia, la cuesti\u00f3n transformista parece casi desvanecerse, por lo claro que resulta, por una parte, que nadie es rigurosamente fixista, sino que se acantona en el \u00e1mbito abstracto de la Causa primera, y por otra, que en el \u00e1mbito de las realidades concretas, todo el mundo es, si no con palabras, s\u00ed al menos en sustancia, transformista\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Los estudiosos de Teilhard coinciden en afirmar que este texto es anterior a la&nbsp;<strong><em>\u201cNota sobre el Progreso\u201d,<\/em><\/strong>fechado el 10 de agosto de 1920 y publicado en&nbsp;<em>El porvenir del Hombre&nbsp;<\/em>(Taurus, Madrid, 1967<sup>4<\/sup>, Ensayistas de hoy, n\u00famero 26, p\u00e1ginas 23-38).<\/p>\n\n\n\n<p>La \u201cNota sobre el Progreso\u201d parece una reflexi\u00f3n que rompe la l\u00ednea de pensamiento de los textos anteriores. No tenemos una hip\u00f3tesis sobre el contexto de su redacci\u00f3n y por ello no es f\u00e1cil encajarla bien. Por otra parte, el texto nos ha parecido en exceso confuso (si lo comparamos con el texto de 1941, bien estructurado y m\u00e1s comprensible). El texto de la \u201cNota sobre el Progreso\u201d parece la descripci\u00f3n de una intuici\u00f3n que apenas a tomado forma y es parcialmente retomada en 1921 en \u201cHerencia social y Progreso\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Una nota a pie de p\u00e1gina del mismo Teilhard a mitad de la redacci\u00f3n orienta sobre lo que pretende. \u201cLa finalidad de esta nota \u2013 escribe, p\u00e1gina 32 \u2013 no es demostrar que hay un progreso&nbsp;<em>necesario, infalible<\/em>; quiero dejar sentado tan s\u00f3lo que,&nbsp;<em>para el conjunto de la Humanidad<\/em>, existe un progreso&nbsp;<em>ofrecido,<\/em><em>esperado<\/em>, an\u00e1logo al que los individuos no pueden rechazar sin pecado y sin condenaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y concluye: \u201cPuede creerse que se acerca el momento en el que muchos hombres, antiguos y nuevos creyentes, por haber comprendido que, desde el fondo de la materia hasta las cimas del esp\u00edritu, s\u00f3lo hay&nbsp;<em>una evoluci\u00f3n<\/em>, buscar\u00e1n la plenitud de su fuerza y de su paz en la visi\u00f3n certera de que todo el esfuerzo industrial, est\u00e9tico, cient\u00edfico y moral del mundo, sirve f\u00edsicamente para consumar el Cuerpo de Cristo, cuya caridad lo anima y lo re-crea todo\u201d (p\u00e1gina 37).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>c)\u00a0<em>C\u00f3mo justificar ante los no creyentes el modo de presencia y acci\u00f3n de Dios en el mundo<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En 1920, Pierre Teilhard de Chardin est\u00e1 preocupado por encontrar una formulaci\u00f3n sobre \u201cla presencia y la acci\u00f3n de Dios en el mundo\u201d. Una primera aproximaci\u00f3n a esta reflexi\u00f3n interdisciplinar est\u00e1 ya esbozada en&nbsp;<strong><em>\u201cNota sobre los modos de Acci\u00f3n Divina en el Universo\u201d.<\/em><\/strong>Fechado en enero de 1920 y publicado en castellano en el mismo volumen,&nbsp;<em>Como yo creo&nbsp;<\/em>(Taurus, Madrid, 1970, Ensayistas de hoy, n\u00famero 67, p\u00e1ginas 31-42).<\/p>\n\n\n\n<p>En numerosos textos de Teilhard se reflexiona sobre c\u00f3mo est\u00e1 presente Cristo en el mundo y c\u00f3mo act\u00faa Dios en el mundo. La filosof\u00eda y la teolog\u00eda Neoescol\u00e1stica hablaban de la Causa Primera y las causas secundarias\u2026 \u00bfC\u00f3mo Teilhard puede encontrar un lenguaje que, sin caer el mero fuego de artificio neo-aristot\u00e9lico pueda ser ortodoxo y comprensible?<\/p>\n\n\n\n<p>Para Teilhard, Dios no es un \u201cresorte\u201d m\u00e1s que haga funcionar el Universo. \u201cEvidentemente \u2013 escribe al inicio de este ensayo de 1920 \u2013 hay que reaccionar contra una manera tan rudimentaria (\u2026.) de comprender la acci\u00f3n de Dios en el Universo. El objeto de la presente&nbsp;<em>Nota<\/em>[<em>\u201cNota sobre los modos de Acci\u00f3n Divina en el Universo\u201d<\/em>] es insistir sobre el hecho de que las \u00fanicas maneras racionales de concebir la acci\u00f3n del Creador sobre su obra son aquellas que nos obligan&nbsp;<em>a considerar como insensible&nbsp;<\/em>[subrayado en el original] (desde el punto de vista experimental) la inserci\u00f3n de la energ\u00eda divina en el seno de las Cosas, propiedad que no deja de tener consecuencias importantes en relaci\u00f3n con las dos cuestiones siguientes: \u00bfC\u00f3mo podemos conocer a Dios? (Apartado I) y \u00bfCu\u00e1l es la verdadera extensi\u00f3n de su Omnipotencia? (Apartado II).<\/p>\n\n\n\n<p>Contra los que defienden que no podemos conocer a Dios por la raz\u00f3n, Teilhard es tajante: \u201c\u00a1Y sin embargo, la raz\u00f3n humana puede conocer a Dios! (\u2026.) \u00bfC\u00f3mo podremos llegar a advertir la presencia de la corriente divina bajo la membrana continua de los fen\u00f3menos, la Trascendencia creadora a trav\u00e9s de la Inmanencia evolutiva? (\u2026.) S\u00f3lo&nbsp;<em>la pureza del coraz\u00f3n&nbsp;<\/em>(ayudada o no por la gracia, seg\u00fan el caso) y<em>no la pura ciencia&nbsp;<\/em>es capaz, en presencia del Mundo en Movimiento, o ante un hecho milagroso, de superar la indeterminaci\u00f3n esencial de las apariencias, y de descubrir con certidumbre tras las fuerzas de la Naturaleza la acci\u00f3n de un Creador, y, en el fondo de lo anormal, lo Divino\u201d (p\u00e1gina 35-36).<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, la teolog\u00eda tradicional (neotomista) insiste en la Omnipotencia divina: Dios lo puede todo. Pero \u00bfc\u00f3mo puede ser compatible con la autonom\u00eda de las causas naturales?&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Seg\u00fan Teilhard, \u201c \u201cEn la medida en que podemos apreciar la marcha del Mundo, el Poder divino no tiene ante s\u00ed el campo tan libre como nosotros suponemos: sino que, muy al contrario, en virtud de la misma constituci\u00f3n del ser participado que se esfuerza por hacer aparecer (\u2026) el Poder divino que se halla sometido, en el curso de su esfuerzo creador, a pasar por toda una serie de intermediarios y a superar todo un encadenamiento de riesgos inevitable, digan lo que digan los te\u00f3logos siempre dispuestos a hacer intervenir la \u201cpotencia absoluta divina\u201d (p\u00e1gina 38)<\/p>\n\n\n\n<p>Y concluye: \u201c<em>Una infalible s\u00edntesis del conjunto,&nbsp;<\/em>conducida por una influencia interior y otra exterior combinadas, tal parece por tanto ser, en definitiva (\u2026) la forma m\u00e1s general y m\u00e1s perfecta de la acci\u00f3n divina sobre el Mundo: respet\u00e1ndolo todo, \u201cobligada\u201d a muchos rodeos y tolerancias que nos escandalizan a primera vista, pero finalmente integr\u00e1ndolo y transform\u00e1ndolo todo\u201d (final, p\u00e1gina 42).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>b)\u00a0<em>Una nueva perspectiva de la cristolog\u00eda: el Cristo Universal<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Un tema recurrente en la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica de Teilhard consecuencia de su cosmovisi\u00f3n cient\u00edfica y de su experiencia espiritual cristiana es el del Cristo C\u00f3smico o Cristo Universal. Desde una perspectiva hondamente paulina, Teilhard vuelve muchas veces a este tema. En la<strong><em>\u201cNota sobre el Cristo Universal\u201d&nbsp;<\/em><\/strong>(fechada en enero de 1920) hay una primera aproximaci\u00f3n. Se trata de un texto muy breve en el que de forma esquem\u00e1tica (tal vez fue escrito por Teilhard para clarificar sus propias ideas) define algunos conceptos y hace una cr\u00edtica del pensamiento de algunos de los te\u00f3logos neotomistas de su \u00e9poca. \u201cEntiendo por Cristo-Universal el Cristo centro org\u00e1nico de todo el universo (\u2026) Ese Cristo-Universal es el que nos presentan los evangelistas y m\u00e1s especialmente San Pablo y San Juan. De \u00e9l han vivido los grandes m\u00edsticos. Mas no siempre el Cristo del que se ha ocupado la Teolog\u00eda\u201d (p\u00e1gina 37).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Desde mi punto de vista, la teolog\u00eda del modernismo (puesta en cuesti\u00f3n en su \u00e9poca) subyace a su planteamiento. La teolog\u00eda del sobrenatural y la de la acci\u00f3n humana en el mundo aparecen en varios p\u00e1rrafos. \u201cEn mi opini\u00f3n, hay otra raz\u00f3n (\u2026) de la inmovilidad en que se ha estancado, desde San Pablo, la noci\u00f3n de Cristo-Universal: el abuso que se ha hecho en filosof\u00eda de las relaciones l\u00f3gicas, morales y jur\u00eddicas.(\u2026) En tanto no se salga del f\u00e1cil terreno de las relaciones jur\u00eddicas y morales, la realeza universal de Cristo no es embarazosa de explicar por la filosof\u00eda infantil de ciertos te\u00f3logos. Por el contrario, en el momento en que se coloca en el punto de vista de lo \u201corg\u00e1nico\u201d, la dignidad central de Cristo aparece como una realidad enorme, absorbente, que rectifica y refuerza toda creencia, toda pr\u00e1ctica y todo sistema a su servicio. (\u2026) \u00bfNo se abrir\u00e1 \u2013 sin exageraci\u00f3n- un nuevo ciclo para la Iglesia, ciclo maravillosamente adaptado a la edad presente de la humanidad: el ciclo de Cristo adorado a trav\u00e9s del Universo? Que quienes crean que oyen venir al Se\u00f1or, velen, que deseen y trabajen\u201d (p\u00e1gina 42).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>e)\u00a0<em>\u00bfQu\u00e9 sentido tiene hablar de pecado de Ad\u00e1n desde una perspectiva evolucionista?<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En los a\u00f1os 20 del siglo XX, aunque no exist\u00eda a\u00fan una documentaci\u00f3n f\u00f3sil significativa, la creencia en un Ad\u00e1n b\u00edblico empezaba a quebrarse. En el\u00a0<em>Museum<\/em> de Par\u00eds, se constru\u00eda sin complejos un paradigma evolucionista que entroncaba los hombres f\u00f3siles con la rama primate. Precisamente en 1920, Marcellin Boule public\u00f3 su s\u00edntesis:\u00a0<em>El Hombre f\u00f3sil\u00a0<\/em>(Par\u00eds, 1920). \u00bfQu\u00e9 significado teol\u00f3gico ten\u00eda entonces la explicaci\u00f3n neotomista del llamado \u201cpecado original\u201d dentro de una visi\u00f3n del mundo no geoc\u00e9ntrica y no antropoc\u00e9ntrica?\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Es lo que se plantea en el texto del ensayo\u00a0<strong><em>\u201cCa\u00edda, Redenci\u00f3n y Geocentr\u00eda\u201d.<\/em><\/strong> Es un texto fechado el 20 de julio de 1920, y publicado en\u00a0\u00a0<em>Como yo creo\u00a0<\/em>(Taurus, Madrid, 1970, Ensayistas de hoy, n\u00famero 67, p\u00e1ginas 43-52). Estas reflexiones tomar\u00e1n cuerpo en 1922 (dos a\u00f1os m\u00e1s tarde) cuando un texto dirigido a un grupo de jesuitas [\u201cNota sobre algunas representaciones hist\u00f3ricas posibles del pecado original\u201d. En\u00a0<em>Como yo creo,\u00a0<\/em>p\u00e1ginas 53-63] parece escandaloso para algunos. Una copia del texto llega hasta Roma y pudo influir para que dejara de ser profesor del Instituto Cat\u00f3lico de Par\u00eds y fuera destinado a la Misi\u00f3n de China.<\/p>\n\n\n\n<p>Como escribe Teilhard en el escrito de 1920, \u201cCa\u00edda, Redenci\u00f3n y Geocentr\u00eda\u201d, \u201cEl principal obst\u00e1culo encontrado por los investigadores ortodoxos, cuando se esfuerzan por hacer encajar en los datos cient\u00edficos actuales la representaci\u00f3n hist\u00f3rica&nbsp;<em>revelada<\/em>de los Or\u00edgenes humanos, es la noci\u00f3n tradicional del pecado original\u201d (p\u00e1gina 43). El desarrollo es extenso y farragoso, por lo que prefiero dejarlo para el a\u00f1o 2022. El p\u00e1rrafo final es expresivo: \u201cHay momentos en los que uno casi desespera de poder desprender los dogmas cat\u00f3licos del geocentrismo en cuyo seno han nacido. Y sin embargo hay algo segur\u00edsimo por encima de todo el credo cat\u00f3lico: que hay un Cristo&nbsp;<em>en el que se fundamentan todas las cosas&nbsp;<\/em>[aludiendo a la primera carta a los Corintios, 1,17]. Todas las creencias secundarias habr\u00e1n de ceder, si ello es preciso, ante este art\u00edculo fundamental. Cristo es Todo o nada\u201d (p\u00e1gina 52).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Recapitulaci\u00f3n: el art\u00edculo de Teilhard sobre transformismo en la revista jesuita\u00a0<em>\u00c9tudes<\/em> de 1921<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez una s\u00edntesis y conclusi\u00f3n de todo lo dicho puede encontrarse en un texto de Teilhard publicado en la revista&nbsp;<em>\u00c9tudes, con el apoyo del padre Grandmaison.&nbsp;<\/em>En el n\u00famero correspondiente al 5-20 de junio de 1921 de esta prestigiosa revista de pensamiento, cultura, ciencia y religi\u00f3n de los jesuitas francesespublica Teilhard un art\u00edculo recapitulador de lo reflexionado en 1920, hace cien a\u00f1os: \u201cPlanteamiento actual del problema del Transformismo\u201d (En:&nbsp;<em>La visi\u00f3n del Pasado.&nbsp;<\/em>Taurus, Madrid, Ensayistas de Hoy, n\u00famero 16, 19676, p\u00e1ginas 19-41). De alguna manera, es una justificaci\u00f3n epistemol\u00f3gica de lo que est\u00e1 gestando en su tesis doctoral que este a\u00f1o 1921 ser\u00eda registrada en la Universidad de Par\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Si este ensayo se publica en junio de 1921, lo m\u00e1s probable es que fuera redactado por Teilhard en Par\u00eds a finales del a\u00f1o 1920, y por ello debe ser considerado dentro del marco de este estudio dedicado a los escritos teilhardianos del a\u00f1o 1920, hace un siglo.<\/p>\n\n\n\n<p>Se pregunta Teilhard al inicio de su art\u00edculo, \u201c\u00bfHemos llegado nosotros, en el curso de los \u00faltimos a\u00f1os, a estar m\u00e1s pr\u00f3ximos a la verdad que se encierra en el fondo del lamarckismo y del darwinismo? \u00bfPodemos hoy separar, mejor que nuestros predecesores, lo que en la idea de una evoluci\u00f3n biol\u00f3gica seduce leg\u00edtimamente a las mentes, de lo que las expone a un camino hacia claridades enga\u00f1osas? \u00bfEn qu\u00e9 t\u00e9rminos vemos hoy plantearse el problema del transformismo?\u201d (p\u00e1gina 20).<\/p>\n\n\n\n<p>Percibimos aqu\u00ed al Teilhard universitario, preparando su tesis doctoral en paleontolog\u00eda de mam\u00edferos terciarios, en la que necesariamente tuvo que responder a las preguntas sobre la concatenaci\u00f3n org\u00e1nica, relaciones filogen\u00e9ticas y origen de las formas f\u00f3siles encontradas. De ah\u00ed el plural utilizado en su lenguaje, muy del gusto de los cient\u00edficos franceses. Muy probablemente, Teilhard deb\u00eda sentir miedo a manifestarse evolucionista en una \u00e9poca en donde la teolog\u00eda antimodernista satanizaba las posturas que se acercaban al materialismo biol\u00f3gico de Darwin.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra hip\u00f3tesis es que Teilhard desea curarse en salud y sentirse apoyado por la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas (editora de&nbsp;<em>\u00c8tudes<\/em>) en su postura epistemol\u00f3gica a favor de una cosmovisi\u00f3n evolutiva en su tesis doctoral en curso de redacci\u00f3n (fue defendida en 1922).<\/p>\n\n\n\n<p>Y contin\u00faa el texto de Teilhard: \u201cAl situarme en este estudio en un punto de vista sobre todo paleontol\u00f3gico, quiero intentar que se comprenda bajo qu\u00e9 aspecto se revela, para la mirada de casi la totalidad de los transformistas actuales, el encadenamiento de los seres organizados. Y todo cuanto he de decir puede agruparse en torno a los tres puntos siguientes: \u201cCon relaci\u00f3n a lo que sosten\u00edan los iniciadores de la doctrina transformista, nuestros actuales puntos de vista sobre la naturaleza descubren una evoluci\u00f3n biol\u00f3gica: 1\u00ba, mucho m\u00e1s complicada en un proceso de lo que se pens\u00f3 al principio; 2\u00ba, pero, simult\u00e1neamente, cada vez m\u00e1s segura en cuanto a su existencia; 3\u00ba, con tal de que se entienda como una relaci\u00f3n muy general de dependencia y de continuidad f\u00edsicas entre formas organizadas\u201d. (Las \u201ccomillas\u201d son del mismo Teilhard para precisar m\u00e1s los t\u00e9rminos de sus formulaciones).<\/p>\n\n\n\n<p>En la tercera parte de su art\u00edculo en&nbsp;<em>\u00c9tudes<\/em>(\u201cC: LA ESENCIA DEL TRANSFORMISMO\u201d, p\u00e1gina 35), Teilhard propone en forma de preguntas una serie de interrogantes que le suscitan sus estudios paleontol\u00f3gicos en curso: \u201cTodas estas preguntas afloran a nuestros labios cuando empezamos a captar en su conjunto la faz de la vida. Son leg\u00edtimas y apasionantes\u201d (p\u00e1gina 36).<\/p>\n\n\n\n<p>Y aborda directamente la problem\u00e1tica filos\u00f3fica y epistemol\u00f3gica subyacente a sus estudios paleontol\u00f3gicos: \u201cQueda bien sentado que ser transformista no quiere decir ser darwinista o lamarckiano, mecanicista o vitalista, mono o polifiletista. Ni siquiera es creer (por parad\u00f3jica que pueda considerarse semejante afirmaci\u00f3n) que los vivientes descienden los unos de los otros por generaci\u00f3n propiamente dicha\u201d (\u2026) Lo que sostienen, hasta el fondo, los actuales naturalistas, a lo que se aferran como a una idea inquebrantable (\u2026) es al hecho de una&nbsp;ligaz\u00f3n f\u00edsica(subrayado por Teilhard) entre los vivientes\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y prosigue con este texto que dada su importancia como hip\u00f3tesis de fondo que \u00e9l mismo lo entrecomilla: \u201cLos vivientes se parecen biol\u00f3gicamente. Org\u00e1nicamente se rigen en su aparici\u00f3n sucesiva, de manera que ni el hombre, ni el caballo, ni la primera c\u00e9lula pudieron haber aparecido ni antes ni despu\u00e9s del momento en que aparecieron. A consecuencia de esta conexi\u00f3n manifiesta entre las formas vivientes, hemos de buscar, y podemos hallar, un fundamento material, es decir, una raz\u00f3n cient\u00edfica, que explique su encadenamiento. Los acrecentamientos sucesivos de la vida pueden ser&nbsp;objeto de historia\u201d (subrayado por Teilhard) (p\u00e1gina 36-37).<\/p>\n\n\n\n<p>Y a\u00f1ade: \u201cPara que el transformismo fuera peligroso para la raz\u00f3n y para la fe, ser\u00eda preciso que pretendiera considerar in\u00fatil la acci\u00f3n del Creador, redujera el desarrollo de la vida a una operaci\u00f3n puramente inmanente de la Naturaleza y probase que \u201cpuede salir lo m\u00e1s, por s\u00ed mismo, de lo menos\u201d. En realidad, demasiados evolucionistas han cometido ese grav\u00edsimo error de considerar su explicaci\u00f3n cient\u00edfica de la vida como una soluci\u00f3n metaf\u00edsica del mundo\u201d (p\u00e1ginas 37-37).<\/p>\n\n\n\n<p>Y m\u00e1s adelante: \u201cEl transformismo, es fuerza repetirlo sin tregua, no impone filosof\u00eda alguna. \u00bfQuiere esto decir que no insin\u00faa ninguna por su parte? No, ciertamente. Pero aqu\u00ed resulta curioso observar que los sistemas de pensamiento que mejor se acomodan con \u00e9l son precisamente, acaso, aquellos que se cre\u00eda los m\u00e1s amenazados. El cristianismo, por ejemplo, se halla fundado esencialmente sobre la doble creencia de que el hombre es un objeto especialmente continuado por el poder divino a trav\u00e9s de la creaci\u00f3n, y de que Cristo es el t\u00e9rmino sobrenaturalmente, pero tambi\u00e9n f\u00edsicamente, asignado a la consumaci\u00f3n de la humanidad. \u00bfPuede pedirse una visi\u00f3n experimental de las cosas m\u00e1s en consonancias con estos dogmas de unidad que aquella en que descubrimos seres vivientes, no artificialmente yuxtapuestos los unos a los otros para un discutible fin de utilidad o de placer, sino ligados, a t\u00edtulo de condiciones f\u00edsicas, los unos a los otros, en la realidad de un mismo esfuerzo hacia ser m\u00e1s?&#8230;\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y concluye: \u201cTraducida al lenguaje creacionista, esta ley es perfectamente simple y ortodoxa. Significa que, cuando la Causa primera obra, no se intercala entre medias de los elementos de este mundo, sino que act\u00faa directamente sobre las naturalezas, de manera que podr\u00eda decirse: Dios, m\u00e1s bien que \u201chacer\u201d las cosas, \u201clas hace hacerse\u201d. Lo que entonces debe parecer sorprendente no es que los creyentes se adhieran a la verdad escondida en el fondo del transformismo, sino que [los creyentes] no reconozcan con m\u00e1s facilidad, en el lenguaje, &#8211; a veces inaceptable-, de los evolucionistas, la tendencia cat\u00f3lica y tradicional a salvaguardar la virtud [la fuerza] de las causas segundas, a lo que \u2013muy recientemente todav\u00eda- un excelente te\u00f3logo, que adem\u00e1s es un gran cient\u00edfico, llamaba \u201cnaturalismo cristiano\u201d (p\u00e1gina 40-41).<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed Teilhard incluye una de las pocas notas a pie de p\u00e1gina de sus escritos. Dice lo siguiente: (nota 1) \u201cEl esp\u00edritu del naturalismo cristiano siempre ha ocupado un puesto de honor dentro de la Iglesia, y s\u00f3lo en las \u00e9pocas de decadencia se ha visto c\u00f3mo de debilitaba en cierta medida. Con el nombre de&nbsp;<em>naturalismo cristiano<\/em>quiero designar la tendencia a atribuir a la acci\u00f3n natural de las causas segundas todo cuanto la raz\u00f3n y los datos positivos de las ciencias de observaci\u00f3n no proh\u00edben que les sea acordado, y el no recurrir a una intervenci\u00f3n especial de Dios, distinta de los actos de su gobierno general, m\u00e1s que en caso de necesidad absoluta\u201d Henri de Dordolot, profesor de Geolog\u00eda de la Universidad de Lovaina, antiguo profesor de Teolog\u00eda del Seminario de Namur:&nbsp;<em>Le Darwinisme au point de vue de l\u00b4orthodoxie catholique.&nbsp;<\/em>Lovaina, 1913, p\u00e1gina 93, nueva edici\u00f3n, Bruselas, Vromant, 1921, p\u00e1gina 115.<\/p>\n\n\n\n<p>Posiblemente la publicaci\u00f3n de este texto tranquiliz\u00f3 la conciencia de Pierre Teilhard de Chardin y blind\u00f3 su seguridad sobre las consecuencias disciplinares que podr\u00edan tener ante la ortodoxia las consecuencias filos\u00f3ficas y teol\u00f3gicas de su tesis doctoral.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Leandro Sequeiros. Vicepresidente de la Asociaci\u00f3n de Amigos de Teilhard de Chardin, secci\u00f3n espa\u00f1ola. Colaborador de la C\u00e1tedra Francisco Jos\u00e9 Ayala de Ciencia, Tecnolog\u00eda y Religi\u00f3n.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Leandro Sequeiros) El a\u00f1o 1920 fue un a\u00f1o muy especial para el padre Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955). 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