{"id":4919,"date":"2020-03-04T07:00:00","date_gmt":"2020-03-04T06:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=4919"},"modified":"2020-03-03T17:05:52","modified_gmt":"2020-03-03T16:05:52","slug":"el-humanismo-de-la-evolucion-en-francisco-j-ayala-coordenadas-basicas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=4919","title":{"rendered":"El humanismo de la evoluci\u00f3n en Francisco J. Ayala: coordenadas b\u00e1sicas"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>(Por <span style=\"text-decoration: underline\">Diego Bermejo<\/span>) El debate de la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n sigue vivo en torno a cuestiones fronterizas suscitadas desde la \u00e9tica y desde la religi\u00f3n. Francisco Jos\u00e9 Ayala, bi\u00f3logo darwiniano y cient\u00edfico humanista, propone un equilibrio elegante en las relaciones entre ciencia, \u00e9tica y religi\u00f3n, contra fundamentalismos cientifistas y religiosos, considerando la teor\u00eda darwiniana de la selecci\u00f3n natural como un regalo para la ciencia y para la teolog\u00eda, y defendiendo la compatibilidad de ambas para una visi\u00f3n m\u00e1s rica de la vida humana .En este primer art\u00edculo abordamos una primera introducci\u00f3n al pensamiento filos\u00f3fico del profesor Ayala, que piensa desde la ciencia, pero m\u00e1s all\u00e1 de la ciencia. Nos centramos aqu\u00ed en una introducci\u00f3n a las coordenadas b\u00e1sicas de su pensamiento. En un segundo art\u00edculo abordaremos la exposici\u00f3n de c\u00f3mo se plantean, en el pensamiento de F.J. Ayala, las relaciones del hombre evolutivo con la \u00e9tica y la religi\u00f3n.\u00a0<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong><em>Francisco J. Ayala: Cient\u00edfico darwiniano, humanista y popperiano<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cBlosse Tatsachenwissenschaften machen blosse Tatsachenmenschen\u201d, escribi\u00f3 el fil\u00f3sofo Husserl en su libro sobre la crisis de las ciencias<a><sup>[1]<\/sup><\/a>. Pareciera estar respondiendo a esta admonici\u00f3n husserliana el profesor Ayala cuando afirma en su libro\u00a0<em>Darwin y el Dise\u00f1o Inteligente<\/em>: \u201cDeseo simplemente decir algo que es obvio, pero a veces queda oscurecido por la arrogancia de algunos cient\u00edficos. Por exitosa que sea, y por universalmente abarcador que sea su tema, una visi\u00f3n cient\u00edfica del mundo es desesperadamente incompleta. Las cuestiones de valor y de sentido est\u00e1n fuera del \u00e1mbito cient\u00edfico\u201d<a><sup>[2]<\/sup><\/a>. El\u00a0<em>New York Times<\/em> calific\u00f3 hace a\u00f1os a Francisco J. Ayala de \u201ccient\u00edfico renacentista\u201d. Con el apelativo se quer\u00eda poner de relieve el talante humanista, interdisciplinar y transversal de un hombre apasionado por la ciencia de la vida, pero tambi\u00e9n por la vida m\u00e1s all\u00e1 de la ciencia. En \u00e9l se hace patente la superaci\u00f3n del divorcio destacado por Snow entre las dos culturas, cient\u00edfica y human\u00edstica, con equilibrio elegante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Cient\u00edfico darwinista.\u00a0<\/em>Francisco J. Ayala \u2013durante muchos a\u00f1os profesor de biolog\u00eda molecular, evolutiva y ecol\u00f3gica, y de filosof\u00eda y l\u00f3gica de la ciencia en la Universidad de California, Irvine\u2013 naci\u00f3 en Madrid y, tras su paso por la universidad de Salamanca, se traslada en 1961 a USA, donde en 1964 se doctora en biolog\u00eda en la universidad de Columbia, desarrollando, junto con su maestro Theodosius Dobzhansky, la Teor\u00eda Sint\u00e9tica de la Evoluci\u00f3n (neodarwinismo). Tras desarrollar su actividad acad\u00e9mica en varias universidades (Rockefeller y California-Davis), se establece en la universidad de Irvine (California), en la que recibe el nombramiento de \u201cUniversity Professor\u201d (m\u00e1xima distinci\u00f3n acad\u00e9mica, excepcionalmente concedida por la universidad de California, que detenta en exclusiva en el campus universitario de Irvine, dado que se otorga solamente a un profesor por campus) y desde donde ha irradiado su reconocida proyecci\u00f3n internacional.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como cient\u00edfico (darwiniano convencido), su labor investigadora se centra en la biolog\u00eda molecular y en la gen\u00e9tica evolutiva y poblacional, con aportaciones relevantes en temas como: el reloj molecular de la evoluci\u00f3n, el origen de la malaria y otras enfermedades parasitarias (mal de Chagas); origen, evoluci\u00f3n, estructura y funci\u00f3n del ARN en protozoos par\u00e1sitos y relevancia de los \u201cintrons\u201d (elementos aparentemente superfluos, pero imprescindibles) para la conformaci\u00f3n de estructuras biol\u00f3gicas. Ha influido en disciplinas pr\u00f3ximas como la biolog\u00eda, la gen\u00e9tica, la bioqu\u00edmica o la paleontolog\u00eda.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Autor prol\u00edfico, cuenta en su haber con m\u00e1s de 1000 art\u00edculos cient\u00edficos y m\u00e1s de 40 libros (algunos en colaboraci\u00f3n), traducidos a diferentes idiomas, que recorren desde tem\u00e1ticas estrictamente cient\u00edficas del campo de la biolog\u00eda gen\u00e9tica hasta filosof\u00eda de la biolog\u00eda, bio\u00e9tica y di\u00e1logo ciencia-religi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cuanto miembro destacado de la comunidad cient\u00edfica internacional, pertenece a un sinn\u00famero de academias de ciencias y humanidades en todo el mundo y ha sido nombrado\u00a0<em>doctor honoris causa<\/em>por m\u00e1s de veinte universidades. Ha recibido numerosos premios y condecoraciones, entre los que destacan el\u00a0<em><a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Premio_Templeton\">Premio Templeton<\/a><\/em> (<a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/2010\">2010<\/a>) y la\u00a0<em>Medalla Nacional de Ciencia<\/em> de USA (2001).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Cient\u00edfico humanista.\u00a0<\/em>Convencido de que no sin ciencia, pero que no s\u00f3lo ciencia es lo que necesita el ser humano para el desarrollo pleno de una vida devenida evolutivamente en \u00e9l cada vez m\u00e1s compleja, su inquietud humanista le ha conducido a pensar las fronteras de la ciencia con la filosof\u00eda, la \u00e9tica y la teolog\u00eda: filosof\u00eda de la biolog\u00eda (biolog\u00eda-cultura, libertad-determinismo, cerebro-mente, hom\u00ednido-humano), bio\u00e9tica (manipulaci\u00f3n gen\u00e9tica, experimentos con c\u00e9lulas madre) y relaciones entre ciencia y religi\u00f3n (compatibilidad entre ciencia y religi\u00f3n, debate sobre el\u00a0<em>affaire<\/em> creacionismo\u00a0<em>versus<\/em>evolucionismo en la ense\u00f1anza p\u00fablica en USA y pol\u00e9mica contra la pseudoteor\u00eda del Dise\u00f1o Inteligente). Su af\u00e1n divulgador ha cristalizado en publicaciones orientadas a facilitar el acercamiento a la ciencia y, sobre todo, a superar prejuicios fundamentalistas tanto en contra como a favor de la ciencia (l\u00e9ase, debate con creacionistas fundamentalistas y defensores del Dise\u00f1o Inteligente, pero tambi\u00e9n debate con cientistas materialistas).\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero, adem\u00e1s, su compromiso con la realidad social y pol\u00edtica, desde su condici\u00f3n primera de cient\u00edfico, le ha llevado a realizar exitosos trabajos de campo en la lucha por la erradicaci\u00f3n de enfermedades parasitarias (malaria, mal de Chagas), a asesorar a instituciones y organismos oficiales: jur\u00eddicos (asesor del Tribunal Supremo de USA, para quien elabor\u00f3 el informe final en el que se bas\u00f3 la sentencia en contra de la ense\u00f1anza del creacionismo en la escuela p\u00fablica como alternativa al evolucionismo, basada en dos argumentos definitivos: los relatos de la creaci\u00f3n no son ciencia y el intento de introducir su obligatoriedad en la ense\u00f1anza en tanto ciencia vulnera la laicidad de la ense\u00f1anza p\u00fablica); pol\u00edticos (asesor del presidente Clinton en materias de ciencia y sociedad, y programas de investigaci\u00f3n gen\u00e9tica; asesor de diversos gobiernos sobre pol\u00edticas de implementaci\u00f3n de I+D+i); y religiosos (asesor del Vaticano en asuntos fronterizos entre ciencia y religi\u00f3n, creacionismo y evolucionismo, y temas candentes de bio\u00e9tica: manipulaci\u00f3n gen\u00e9tica e investigaci\u00f3n con c\u00e9lulas madre). Como hombre de acci\u00f3n exitoso y solidario realiza una labor desinteresada y continuada de mecenazgo econ\u00f3mico a favor de la ciencia, la universidad y las artes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Cient\u00edfico popperiano.<\/em> La as\u00ed llamada \u00abcrisis de los fundamentos cient\u00edficos\u00bb, con el cuestionamiento consiguiente del m\u00e9todo inductivo cl\u00e1sico (inductivismo ingenuo), ha obligado a la ciencia reciente a repensar su estatuto, funci\u00f3n y sentido. La ciencia, desde el falsacionismo popperiano en adelante \u2013estableciendo, como criterio de demarcaci\u00f3n propio de la ciencia el m\u00e9todo de la falsaci\u00f3n de hip\u00f3tesis y no la verificaci\u00f3n\u2013, ha dejado de ser fundamentalista. A esta tradici\u00f3n cabe adscribir al profesor Ayala, cuya relaci\u00f3n personal con Karl Popper contribuy\u00f3 a que, como cient\u00edfico, adquiririera un compromiso decidido con un concepto de ciencia abierta para una sociedad abierta. La ciencia, pues, no solamente no debe pretender la candidatura exclusiva a la verdad enf\u00e1tica de las cosas, sino que pone al descubierto, en un ejercicio de autocontenci\u00f3n metodol\u00f3gica, incluso las condiciones de posibilidad, presupuestos y l\u00edmites de todo tipo que confluyen en su teorizaci\u00f3n y en su praxis; revelando con ello la condici\u00f3n humana y social de \u00abesa cosa llamada ciencia\u00bb<a><sup>[3]<\/sup><\/a> que tiende a olvidar el cientismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ciencia ha dejado de ser la \u00abnueva religi\u00f3n\u00bb, el m\u00e9todo cient\u00edfico un medio al\u00e9tico\/soteriol\u00f3gico para alcanzar verdad y salvaci\u00f3n, y la comunidad cient\u00edfica una casta sacerdotal administradora de su poder sacral. El resultado ha sido una salut\u00edfera cura de adelgazamiento del exceso de\u00a0<em>hybris<\/em> prometeica que hab\u00eda engordado la ciencia hasta convertirla en referente \u00fanico de lo real y de lo racional. Pero lo real y lo racional han devenido paulatina y progresivamente complejos. La simplicidad y la transparencia han dejado de ser atributos definidores de lo real y lo racional; tambi\u00e9n, por tanto, de lo cient\u00edfico. La ciencia sabe de esta complejidad\u00a0<em>ad intra<\/em>y\u00a0<em>ad extra<\/em>y sabe, tambi\u00e9n,que todo intento de simplificaci\u00f3n conlleva consecuentemente una reducci\u00f3n. Reducci\u00f3n necesariamente naturalista desde el punto de vista metodol\u00f3gico (la ciencia se aplica a fen\u00f3menos exclusivamente naturales, sujetos a falsaci\u00f3n, cuestiones de \u201checho\u201d), pero no indebidamente materialista desde el punto de vista ontol\u00f3gico (la ciencia no debe afirmar ni negar cuestiones de valor y sentido, ajenas a su \u00e1mbito, m\u00e9todo y objetivo). Ayala expresa esta convicci\u00f3n, por fidelidad rigurosa al m\u00e9todo cient\u00edfico, del modo siguiente: \u201cEl naturalismo metodol\u00f3gico afirma los l\u00edmites del conocimiento cient\u00edfico, no su universalidad\u201d<a><sup>[4]<\/sup><\/a>. Consciente de que todo fundamentalismo descansa sobre el mecanismo de la absolutizaci\u00f3n de la simplificaci\u00f3n reductora de lo complejo, la ciencia postpopperiana asume con alivio su condici\u00f3n de ser\u00a0<em>un<\/em> mapa, no exclusivo ni excluyente, dentro de la variada y leg\u00edtima pluralidad cartogr\u00e1fica en que se deja decir e interpretar lo que entendemos por real. El error que debe evitar la ciencia es convertir el criterio de demarcaci\u00f3n en criterio de negaci\u00f3n de la validez epistemol\u00f3gica de otras formas de experiencia y conocimiento (ciertamente no cient\u00edficos). De ah\u00ed que no dude nuestro cient\u00edfico humanista en reconocer: \u201cLa ciencia es una forma de conocimiento, pero no es la \u00fanica. El conocimiento tambi\u00e9n deriva de otras fuentes, como el sentido com\u00fan, la experiencia art\u00edstica y y religiosa, y la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica\u201d.<a><sup>[5]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong><em>Cuestiones disputadas: ciencia, \u00e9tica y religi\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El modo popperiano, pragmatista y democr\u00e1tico, de entender la ciencia de nuestro laureado investigador queda reiteradamente patente en manifestaciones p\u00fablicas y escritas \u2013en contra, a veces, de colegas como Dawkins o Dennett, cuyo materialismo no comparte\u2013, para dejar constancia, primero y siempre, de la grandeza de la ciencia, pero tambi\u00e9n de sus l\u00edmites; y, segundo y por eso, del respeto obligado a otras formas de hacer experiencia de mundo, m\u00e1s all\u00e1 de la pretensi\u00f3n de exclusividad y totalitarismo epistemol\u00f3gicos del cientismo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los tres apartados de este escrito tratan precisamente de estas cuestiones, poniendo en evidencia problemas, retos y relaciones que surgen entre los \u00e1mbitos de la evoluci\u00f3n, la \u00e9tica y la religi\u00f3n, y pueden valer como una primera introducci\u00f3n al pensamiento del profesor Ayala, que piensa desde la ciencia, pero m\u00e1s all\u00e1 de la ciencia: (1) las revoluci\u00f3n darwiniana (la ciencia como cuesti\u00f3n de hecho), (2) la naturaleza humana biol\u00f3gica y cultural (la \u00e9tica como cuesti\u00f3n de valor ) y (3) la compatibilidad entre ciencia y religi\u00f3n (la religi\u00f3n como cuesti\u00f3n de sentido).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong><em>Ciencia y evoluci\u00f3n: cuesti\u00f3n de hecho<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>De la revoluci\u00f3n copernicana a la revoluci\u00f3n darwiniana<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La importancia decisiva de Darwin para completar la revoluci\u00f3n cient\u00edfica moderna es un hecho irrefutable. Primero, porque la concepci\u00f3n evolucionista (no exclusiva de Darwin e incluso anterior a Darwin), completada por la teor\u00eda darwinista de la\u00a0<em>selecci\u00f3n natural<\/em> es un\u00a0<em>hecho cient\u00edfico<\/em>, es decir, algo comprobado, contrastado, corroborado y aceptado m\u00e1s all\u00e1 de toda duda razonable; y no una simple \u201chip\u00f3tesis\u201d, como quisieran algunos de sus cr\u00edticos<a><sup>[6]<\/sup><\/a>. Segundo, porque la teor\u00eda evolucionista darwiniana supuso la\u00a0<em>naturalizaci\u00f3n definitiva<\/em> del mundo. La \u201crevoluci\u00f3n copernicana\u201d (de Cop\u00e9rnico a Newton) aport\u00f3 una nueva concepci\u00f3n del mundo f\u00edsico, dejando constancia de que el universo, materia en movimiento, obedece a leyes inmanentes que permiten explicar los fen\u00f3menos naturales. La \u201crevoluci\u00f3n darwiniana\u201d aport\u00f3 una nueva visi\u00f3n del mundo org\u00e1nico, mostrando que todos los seres vivos evolucionan por selecci\u00f3n natural desde especies anteriores, a trav\u00e9s de la adaptaci\u00f3n funcional al medio. A la materia inorg\u00e1nica en movimiento de la primera revoluci\u00f3n cient\u00edfica se sumaba la materia org\u00e1nica en movimiento de la segunda. El complejo mundo de la vida quedaba incluido en el dominio metodol\u00f3gico de la ciencia. La \u201chip\u00f3tesis Dios\u201d se revelaba definitivamente como cient\u00edficamente innecesaria para\u00a0<em>explicar<\/em> los procesos naturales y, a su vez,\u00a0\u201cDios como hip\u00f3tesis\u201d dejaba de ser objeto de demostraci\u00f3n cient\u00edfica por no pertenecer al orden de lo natural.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde entonces, pensar, despu\u00e9s de Darwin, obliga a situar las cuestiones cient\u00edficas, filos\u00f3ficas y teol\u00f3gicas en un nuevo terreno de juego con reglas diferentes, las del&nbsp;<em>naturalismo evolucionista<\/em>. Ayala resume del siguiente modo la aportaci\u00f3n excepcional y revolucionaria de Darwin a la ciencia y a la cultura: \u00abEste es el descubrimiento fundamental de Darwin: que hay un proceso que es creativo aunque no consciente. Y esta es la revoluci\u00f3n conceptual que Darwin complet\u00f3: la idea de que el dise\u00f1o de los organismos vivos puede explicarse como resultado de procesos naturales gobernados por leyes naturales. Esto no es sino una visi\u00f3n fundamental que ha cambiado para siempre el modo en que la humanidad se percibe a s\u00ed misma y su lugar en el universo\u00bb<sup>1<a><sup>[7]<\/sup><\/a><\/sup>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>La peligrosa idea de Darwin<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este cambio de visi\u00f3n, propiciado por la idea de la evoluci\u00f3n por selecci\u00f3n natural, es el\u00a0<em>regalo envenenado<\/em> que Darwin ha legado a la posteridad. As\u00ed lo entiende Dennett, que representa actualmente a quienes interpretan las ideas darwinistas como el triunfo de la mentalidad materialista sobre la tradici\u00f3n teol\u00f3gica y filos\u00f3fica idealista y, por tanto, celebra como regalo lo que para la cosmovisi\u00f3n tradicional supon\u00eda \u2013entiende \u00e9l\u2013 un \u00e1cido corrosivo. La \u00abpeligrosa idea de Darwin\u00bb<sup>2<a><sup>[8]<\/sup><\/a><\/sup>\u00a0\u00a0consist\u00eda en desalojar a Dios definitivamente de la naturaleza, porque la naturaleza toda, no solo la naturaleza inanimada sino ahora tambi\u00e9n la naturaleza animada, pod\u00eda explicarse por causas naturales. La evoluci\u00f3n, en consecuencia, era el resultado de un proceso natural de selecci\u00f3n adaptativa al medio que explicaba las transformaciones funcionales de los organismos a entornos variables, y cuyas variaciones y mutaciones se transmit\u00edan por herencia. La ciencia pod\u00eda explicar la historia de la vida y del ser humano, precisamente porque la naturaleza tiene historia y, por tanto, evoluci\u00f3n y mutaci\u00f3n. Y esa historia se dejar narrar desde la comprensi\u00f3n de sus mecanismos naturales, sin necesidad de recurrir a causas sobrenaturales. Darwin fue consciente desde el principio del alcance y consecuencias de la formulaci\u00f3n del\u00a0<em>Origen<\/em> com\u00fan de las especies, tesis que las ciencias emp\u00edricas han ido corroborando con el tiempo. El ser humano formaba parte de la historia com\u00fan de los seres vivos y era un ser vivo m\u00e1s en el proceso evolutivo de la naturaleza viva. El ser humano dejaba de ser el centro de la naturaleza y pasaba a ser una especie m\u00e1s, dentro de la variedad de formas de vida generadas por la misma y por similares procedimientos. Los cimientos de una cosmovisi\u00f3n creacionista, sobrenaturalista y espiritualista parec\u00edan tambalearse. Dios no era necesario en el orden explicativo de las causas naturales. Las leyes f\u00edsicas bastaban para dar cuenta del universo f\u00edsico; las leyes biol\u00f3gicas, para explicar el universo vivo, incluido el ser humano. El ser humano no pertenecer\u00eda ya a un orden distinto de ser, debido a una supuesta extranaturaleza o supranaturaleza racional y espiritual, fundamento de su unicidad ontol\u00f3gica, sino a la misma naturaleza com\u00fan que lo emparentaba con lo animado y, en \u00faltimo t\u00e9rmino, con lo inanimado. Las diferencias anat\u00f3micas y conductuales del animal humano no ser\u00edan ya esenciales, sino graduales; y su singularidad, no m\u00e1s maravillosa ni menos azarosa que la de otros seres vivos dotados de peculiaridades \u00fanicas de las que ni siquiera \u00e9l dispon\u00eda. Donde Darwin ve\u00eda \u00abgrandeza\u00bb, no es extra\u00f1o que otros vieran amenaza. La teolog\u00eda, la filosof\u00eda y la \u00e9tica teoc\u00e9ntricas y\/o antropoc\u00e9ntricas que dotaban de razones consistentes al imaginario tradicional, y tambi\u00e9n moderno, de la centralidad y superioridad del ser humano en el mundo, se ve\u00edan obligadas a revisar a fondo los presupuestos racionales, por antinaturales, dualistas y espiritualistas, en que descansaban. El desplazamiento antropoc\u00e9ntrico segu\u00eda al desplazamiento geoc\u00e9ntrico y parec\u00eda confirmar definitivamente el desplazamiento teoc\u00e9ntrico. Se produc\u00eda una vuelta a la naturaleza, a un cosmobiocentrismo sin Dios, sin Hombre y sin Raz\u00f3n. Porque la naturaleza no conoc\u00eda otra cosa que dise\u00f1o adaptativo, no finalidad predeterminada, una mezcla de azar aleatorio y necesidad funcional; dise\u00f1o sin Dise\u00f1ador. Porque\u00a0<em>en<\/em>la naturaleza no hab\u00eda se\u00f1al ninguna de intencionalidad, sentido o prop\u00f3sito antr\u00f3pico o divino. Porque la naturaleza era ciega, indiferente y desconsiderada para con el ser humano. Porque la naturaleza se mov\u00eda y se transformaba ajena al bien y al mal. Porque la naturaleza en evoluci\u00f3n, imperfecta, chapucera e inh\u00f3spita, parec\u00eda contradecir la idea de un Dios creador, supuestamente omnipotente, omnisciente y omnibenevolente; e invitaba a recharzarlo \u2013caso de existir\u2013 como incompetente y s\u00e1dico.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>El regalo de Darwin a la ciencia, a la filosof\u00eda y a la religi\u00f3n<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y, sin embargo, esta conmoci\u00f3n cosmovisional no ha impedido que la visi\u00f3n evolucionista se haya ido imponiendo, a pesar de rechazos teol\u00f3gicos y filos\u00f3ficos varios. La evoluci\u00f3n se acepta como un hecho cient\u00edfico vinculante, como un modo de pensamiento y como una cosmovisi\u00f3n general. La prueba es que no se discute su n\u00facleo fundamental, la naturalizaci\u00f3n de la vida y del ser humano en un proceso continuo de transformaci\u00f3n y variaci\u00f3n cient\u00edficamente explicable, sino la interpretaci\u00f3n del hecho y del proceso. No est\u00e1 en discusi\u00f3n que la naturaleza tiene historia, sino el sentido de esa historia, y si es tal y como se narra. Tampoco si la evoluci\u00f3n es el resultado de un proceso variable y aleatorio, sino si la evoluci\u00f3n es, adem\u00e1s, progreso en alguna direcci\u00f3n. No si la naturaleza en cuanto tal carece de sentido, sino si la naturaleza, en cuanto humana,\u00a0<em>deber\u00eda<\/em> tenerlo. No si la evoluci\u00f3n se puede explicar sin Dios, sino si Dios, en caso de existir, aportar\u00eda algo nuevo a la evoluci\u00f3n. No si el relato de la evoluci\u00f3n es un relato sugerente, elegante y cient\u00edficamente consistente, sino si es el \u00fanico relato posible. No si es incluyente, sino si es excluyente. No, si es ciencia; sino si, adem\u00e1s, es ideolog\u00eda. A. Moore escrib\u00eda en 1890, tras la convulsi\u00f3n provocada por las tesis darwinianas, que, \u00abbajo la apariencia de un enemigo, Darwin hab\u00eda hecho el trabajo de un amigo\u00bb<a><sup>[9]<\/sup><\/a>. De modo similar piensa S. J. Gould, cuando invita a la lucidez liberadora que produce sumergirse en el \u201cba\u00f1o de agua fr\u00eda de la teor\u00eda de la naturaleza de Darwin\u201d<a><sup>[10]<\/sup><\/a> (\u201c<em>the cold bath theory of nature<\/em>\u201d), para abrirse a la aceptaci\u00f3n de la contingencia radical y exponerse a sus consecuencias (no necesariamente ateas, como veremos m\u00e1s adelante). Y F. J. Ayala, darwiniano convencido, ha reiterado la misma idea, convencido de que la aportaci\u00f3n de Darwin supone un reto, pero tambi\u00e9n una oportunidad para pensar de otro modo, y mejor, el mundo, el hombre y a Dios. \u00abEl regalo de Darwin a la ciencia y a la religi\u00f3n\u00bb<sup>3<\/sup> consistir\u00eda en devolver a la ciencia lo que es de la ciencia \u2013cuestiones de hecho\u2013, y a Dios lo que es de Dios \u2013cuestiones de sentido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Selecci\u00f3n Natural<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ayala insiste en varios de sus escritos en poner de relieve que lo espec\u00edfico de la teor\u00eda darwiniana de la evoluci\u00f3n es la teor\u00eda de la\u00a0<em>selecci\u00f3n natural<\/em>, que el propio Darwin consideraba como \u201cmi teor\u00eda\u201d<a><sup>[11]<\/sup><\/a>y su verdadera aportaci\u00f3n cient\u00edfica a la concepci\u00f3n evolucionista de la vida que no era exclusivamente suya, como sabemos por la historia de la ideas. La selecci\u00f3n natural ser\u00eda el\u00a0<em>mecanismo<\/em> o\u00a0<em>procedimiento adaptativo<\/em> que permitir\u00eda explicar la unidad de origen (origen o ascendencia com\u00fan de todos los seres vivos) y la diversidad evolutiva de la vida (variedad de especies). No es, por tanto, una teor\u00eda sobre el origen de la vida, sino sobre el\u00a0<em>dise\u00f1o<\/em>de los organismos y la\u00a0<em>historia<\/em> de la vida, compartida com\u00fanmente por todos los seres vivos y explicada desde ascendencientes comunes por medio de los factores que dan cuenta de los procesos de su variaci\u00f3n. Ese mecanismo no es otro que la\u00a0<em>selecci\u00f3n natural<\/em>. Y significa, estrictamente hablando, que si la vida es un proceso continuo de descendencia con mutaci\u00f3n, entonces el mecanismo que lo explica es el esfuerzo adaptativo de los seres vivos por sobrevivir en medios cambiantes, conservar los cambios exitosos para la supervivencia y transmitirlos a la generaci\u00f3n siguiente. La\u00a0<em>teor\u00eda sint\u00e9tica<\/em> de la evoluci\u00f3n \u2013que Ayala representa, continuando las aportaciones de su maestro Dobzhansky, entre otros\u2013 completa y perfecciona la teor\u00eda de la selecci\u00f3n natural, a\u00f1adiendo a la explicaci\u00f3n darwiniana de la adaptaci\u00f3n funcional de los organismos al medio como causa de la diversidad mutacional de las especies, la aportaci\u00f3n mendeliana de la transmisi\u00f3n gen\u00e9tica como mecanismo de la herencia que explica la conservaci\u00f3n de los cambios adaptativos, que Darwin no contempl\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si la actual teor\u00eda darwinista de la evoluci\u00f3n se puede sintetizar en lo anteriormente expuesto, conviene precisar su alcance filos\u00f3fico y teol\u00f3gico, para evitar convertirla en una\u00a0<em>teor\u00eda del todo<\/em> (<em>everything theory<\/em>) con pretensiones cosmovisionales definitivas y omniabarcantes. Por eso, Ayala se ha esforzado en subrayar, tanto en sus publicaciones de divulgaci\u00f3n como en informes oficiales elaborados para la Academia de las Ciencias de EEUU en el contexto de la controversia entre creacionismo y evolucionismo<a><sup>[12]<\/sup><\/a>, el car\u00e1cter\u00a0\u00a0<em>cient\u00edfico<\/em>\u2013y solo cient\u00edfico\u2013 tanto del hecho evolutivo de la vida como del mecanismo selectivo\/adaptativo\/mutacional\/gen\u00e9tico que lo explica. Lo cual obliga a evitar confusiones y corregir errores, cometidos tanto desde el fundamentalismo religioso como del cientificismo fundamentalista, que coinciden en otorgar a la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n pretensiones extracient\u00edficas. As\u00ed, pues, urge\u00a0<em>corregir<\/em> algunas ideas\u00a0<em>err\u00f3neas<\/em>, atribuidas frecuentemente a la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n:\u00a0<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>La evoluci\u00f3n no es una teor\u00eda sobre el\u00a0<em>Origen<\/em>de la vida. Aunque compete a la ciencia indagar sobre los or\u00edgenes\u00a0<em>causales<\/em> de la historia com\u00fan de la vida y su variedad, la cuesti\u00f3n filos\u00f3fico-teol\u00f3gica del Origen no constituye el centro de la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n. El meollo lo constituyen la constataci\u00f3n y explicaci\u00f3n del hecho de la evoluci\u00f3n y sus mecanismos, siempre a partir de algo ya naturalmente existente \u2013algo que logra exitosamente. No pertenece a la ciencia hacer afirmaciones extracient\u00edficas, aunque afirmaciones estrictamente cient\u00edficas planteen cuestiones serias a cosmovisiones filos\u00f3ficas y teol\u00f3gicas en contradicci\u00f3n con ellas.\u00a0<\/li><li>Evoluci\u00f3n\u00a0<em>no<\/em> significa necesariamente\u00a0<em>progreso<\/em>. Evoluci\u00f3n significa cambio, alteraci\u00f3n, transformaci\u00f3n, mutaci\u00f3n, metamorfosis\u2026 La idea de progreso se asocia habitualmente con las de ascenso, mejoramiento, superioridad y escalonamiento perfectivos, bajo supuestos ideol\u00f3gicos de linealidad, necesidad y dise\u00f1o predeterminados \u2013algo que excede a lo que puede afirmar la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n. A la evoluci\u00f3n le basta con el criterio de\u00a0<em>suficiencia adaptativa<\/em>. Y la \u201cmejor\u201d adaptaci\u00f3n es siempre relativa al medio, a la historia y sus transformaciones; es comparativa, parcial y no uniforme. La idea de perfecci\u00f3n no pertenece\u00a0<em>per se<\/em>a la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n. La idea de \u201ccambio direccional con mejora cualitativa\u201d podr\u00eda aceptarse como sin\u00f3mimo de progreso, siempre que se entienda con respecto a alg\u00fan criterio determinado, no a todos los posibles<a><sup>[13]<\/sup><\/a>.\u00a0<\/li><li>Evoluci\u00f3n no significa pura\u00a0<em>arbitrariedad<\/em> o pura\u00a0<em>casualidad<\/em>. La casualidad es un factor de la evoluci\u00f3n, pero no es totalmente arbitrario. La mutaci\u00f3n aleatoria es la fuente fundamental de variabilidad gen\u00e9tica; pero la selecci\u00f3n natural, el proceso mediante el cual algunas variantes sobreviven y otras no, no es totalmente aleatorio, es funcionalmente adaptativo y \u201ccreativo\u201d. El individuo m\u00e1s apto sobrevive, se reproduce y transmite los caracteres probados y resistentes. La evoluci\u00f3n es una mezcla complementaria de azar y necesidad en el proceso de adaptaci\u00f3n funcional de los seres vivos a sus entornos y la selecci\u00f3n natural no es arbitraria.<\/li><li>Evoluci\u00f3n\u00a0<em>no<\/em> significa proceso\u00a0<em>consciente<\/em>, dise\u00f1ado y con prop\u00f3sito unidireccional, necesariamente planificado. La teor\u00eda de la evoluci\u00f3n, en cuanto teor\u00eda cient\u00edfica, no otorga valor axiol\u00f3gico o sentido teleol\u00f3gico ni al hecho de la familiaridad com\u00fan de los seres vivos en su diversidad(ancestro com\u00fan) ni al mecanismo que lo produce (selecci\u00f3n natural). Otorgar una racionalidad sustantiva (geneal\u00f3gica y teleol\u00f3gica) al proceso de la evoluci\u00f3n no responde a criterios cient\u00edficos, sino a criterios de valor y sentido ajenos al m\u00e9todo y la praxis cient\u00edficos.\u00a0<\/li><li>La evoluci\u00f3n, por eso y por s\u00ed misma,\u00a0<em>no<\/em> otorga\u00a0<em>dignidad<\/em> especial ni superioridad evolutiva a una especie sobre otra (ni siquiera al ser humano). Las especies han evolucionado de modo singular y exclusivo, a partir de linajes comunes que se diversifican en el tiempo, adapt\u00e1ndose a entornos f\u00edsicos y biol\u00f3gicos cambiantes. La imagen del \u201c\u00e1rbol de la vida\u201d, utilizada en biolog\u00eda, induce a confusi\u00f3n, si se interpreta como escala axiol\u00f3gica. Habr\u00eda que entenderla mejor como\u00a0<em>simbiosis<\/em> de seres que coevolucionan juntos en una diversidad multiforme.\u00a0<\/li><li>La evoluci\u00f3n no es\u00a0<em>inmoral<\/em>. No es moral ni inmoral, sino amoral. Y, por tanto, no se pueden extraer consecuencias antropol\u00f3gicas, \u00e9ticas y pol\u00edticas de estrategias de supervivencia biol\u00f3gica, presentes en el reino de los seres vivos, sin incurrir en la falacia naturalista (concluir lo que\u00a0<em>debe<\/em> ser de lo que\u00a0<em>es<\/em>).<\/li><li>La evoluci\u00f3n no es\u00a0<em>incompatible<\/em> con la religi\u00f3n. Es una idea equivocada concluir de la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n la incompatibilidad entre evoluci\u00f3n y religi\u00f3n. El malentendido se basa en confundir las funciones y competencias tanto de la ciencia como de la religi\u00f3n. Los \u00e1mbitos de su competencia son diferentes: la ciencia se ocupa de cuestiones de hecho \u2013se limita a la explicaci\u00f3n y comprensi\u00f3n de fen\u00f3menos naturales y la predicci\u00f3n de su ocurrencia a partir de hip\u00f3tesis falsables\u2013, mientras que la religi\u00f3n se ocupa de cuestiones de sentido que no son competencia de la ciencia; aunque interpretaciones literalistas de textos religiosos en cuestiones que son competencia de la ciencia \u2013por ser cuestiones referidas al funcionamiento de hechos que la ciencia explica suficiente y competentemente\u2013 pueden resultar incompatibles con la evoluci\u00f3n.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El car\u00e1cter cient\u00edfico \u2013y s\u00f3lo cient\u00edfico\u2013 de estas aseveraciones queda fuera de toda duda razonable para el darwiniano Ayala: \u201cEl origen evolutivo de los organismos es hoy una conclusi\u00f3n cient\u00edfica establecida m\u00e1s all\u00e1 de toda duda razonable, dotada de la clase de certidumbre que los cient\u00edficos atribuyen a teor\u00edas cient\u00edficas establecidas en f\u00edsica, astronom\u00eda, qu\u00edmica y biolog\u00eda molecular. Este grado de certidumbre m\u00e1s all\u00e1 de la duda razonable es lo que se implica cuando los bi\u00f3logos dicen que la evoluci\u00f3n es un\u00a0<em>\u2033<\/em>hecho<em>\u2033<\/em>; el origen evolutivo de los organismos es algo que aceptan pr\u00e1cticamente todos los bi\u00f3logos\u201d<a><sup>[14]<\/sup><\/a><strong>.<\/strong>Pero, afirmar la evoluci\u00f3n como un\u00a0<em>hecho<\/em> cient\u00edfico, no convierte a la\u00a0<em>teor\u00eda<\/em> de la evoluci\u00f3n en una\u00a0<em>teor\u00eda del todo<\/em> o una\u00a0<em>teor\u00eda final sobre todo<\/em> (<em>everything theory<\/em>). Tal desmesura no corresponde al estado actual de la cuesti\u00f3n, que Ayala se apresta a poner de relieve al describir tres grandes cuestiones pendientes \u2013aut\u00e9nticos enigmas sobre los que se volcar\u00e1 la investigaci\u00f3n en las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas y que, sin duda, abrir\u00e1n nuevas perspectivas y nuevos interrogantes como, por otra parte, corresponde a una ciencia que por fidelidad metodol\u00f3gica debe ser falsable: el enigma ontogen\u00e9tico (transformaci\u00f3n\/tr\u00e1nsito de huevo en adulto), el enigma filogen\u00e9tico (transformaci\u00f3n\/tr\u00e1nsito de simio en humano) y el enigma neurobiol\u00f3gico (transformaci\u00f3n\/tr\u00e1nsito del cerebro en mente<strong>).\u00a0<\/strong>\u201cLa biolog\u00eda humana se enfrenta en el siglo XXI a tres grandes fronteras de investigaci\u00f3n: la descodifica<a><sup>[15]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Resumiendo, Ayala destaca la importancia de asumir la evoluci\u00f3n como\u00a0<em>hecho cient\u00edfico<\/em> (y no simple \u201cteor\u00eda\u201d), la necesidad de precisar su contenido (contra interpretaciones err\u00f3neas y extralimitaciones competenciales) y la conveniencia de ponerla en di\u00e1logo complementario con otras sistematizaciones de la experiencia humana de la naturaleza y su sentido (como la \u00e9tica y la religi\u00f3n).\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Bibliograf\u00eda de Francisco J. Ayala (selecci\u00f3n)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211; Ayala, Francisco J.,&nbsp;<em>\u00bfDe d\u00f3nde vengo? \u00bfQui\u00e9n soy? \u00bfA d\u00f3nde voy? Ensayos sobre la naturaleza humana, la \u00e9tica y la religi\u00f3n<\/em>, Alianza Editorial, Madrid, 2015.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211; Cela Conde, Camilo J. \/ Ayala, Francisco J.,&nbsp;<em>Evoluci\u00f3n humana<\/em>.&nbsp;<em>El camino hacia nuestra especie<\/em>, Alianza Editorial, Madrid, 2015.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211; Ayala, Francisco J.,&nbsp;<em>Evoluci\u00f3n para David<\/em>, Laetoli, Pamplona, 2014.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211;&nbsp;Ayala, Francisco J.,&nbsp;<em>Evoluci\u00f3n, \u00e9tica y religi\u00f3n<\/em>, Universidad de Deusto, Bilbao, 2013.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>&#8211;&nbsp;<\/strong>Ayala, Francisco J.,&nbsp;<em>The Big Questions<\/em>:<em>Evolution<\/em>, Quercus, London, 2012.&nbsp;[<em>Grandes cuestiones. Evoluci\u00f3n<\/em>, Ariel, Barcelona, 2012].&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211; Ayala, Francisco J.&nbsp;<em>et al<\/em>.&nbsp;(eds.),&nbsp;<em>In the Light of Evolution.&nbsp;<\/em>6 vol\u00famenes [Colloquia of the National Academy of Sciences], The National Academies Press, Washington, 2007-2011.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>&#8211;&nbsp;<\/strong>Ayala, Francisco J.,&nbsp;<em>Am I a Monkey?<\/em>&nbsp;&nbsp;The John<strong>s<\/strong>Hopkins University Press, Baltimore, 2010. [<em>\u00bfSoy un mono?<\/em>Ariel, Barcelona, 2011].<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>&#8211;&nbsp;<\/strong>Barahona, Ana \/ Ayala, Francisco J.,&nbsp;<em>El siglo de los genes. Patrones de explicaci\u00f3n en gen\u00e9tica<\/em>. Alianza Editorial, Madrid, 2009.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>&#8211;&nbsp;<\/strong>Ayala, Francisco J.,&nbsp;F. J. Ayala,&nbsp;<em>Darwin\u00b4s Gift to Science and Religion<\/em>, Joseph Henry Press, Washington, 2007.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>&#8211;&nbsp;<\/strong>Ayala, Francisco J.,&nbsp;<em>Darwin y el Dise\u00f1o Inteligente: creacionismo, cristianismo y evoluci\u00f3n<\/em>,Alianza Editorial, Madrid, 2007.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>&#8211;&nbsp;<\/strong>Ayala, Francisco J. \/&nbsp;<a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Camilo_Jos%C3%A9_Cela_Conde\">Cela Conde, Camilo Jos\u00e9<\/a>,&nbsp;<em>La piedra que se volvi\u00f3 palabra: las claves evolutivas de la humanidad<\/em>,Alianza Editorial, Madrid, 2006.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>&#8211;&nbsp;<\/strong>Ayala, Francisco J.,&nbsp;<a href=\"http:\/\/books.google.es\/books?id=wtVfNDWgRRgC\"><em>La evoluci\u00f3n de un evolucionista: escritos seleccionados<\/em><\/a>, Servicio de Publicaciones, Universidad de Valencia, 2006.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>&#8211;&nbsp;<\/strong>Grisol\u00eda, Santiago \/ Puigdom\u00e8nech, Pere \/ Ayala, Francisco J.,&nbsp;<em>Gen\u00e9tica<\/em>,Nuevas Ediciones de Bolsillo, Madrid, 2003.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>&#8211;&nbsp;<\/strong>Puigdom\u00e8nech, Pere; Grisol\u00eda, Santiago; Ayala, Francisco J.,&nbsp;<em>Gen\u00e9tica<\/em>,C\u00edrculo de Lectores, Barcelona, 2002.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>&#8211;&nbsp;<\/strong>Ruiz, Rosaura \/ Ayala, Francisco J.,&nbsp;<em>De Darwin al DNA y el origen de la humanidad: la evoluci\u00f3n y sus pol\u00e9micas<\/em>, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, 2002.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>&#8211;&nbsp;<\/strong>Cela Conde, Camilo Jos\u00e9 \/ Ayala, Francisco J.,&nbsp;<em>Senderos de la evoluci\u00f3n humana<\/em>, Alianza Editorial, Madrid, 2001.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>&#8211;&nbsp;<\/strong>Ayala, Francisco J.,&nbsp;<em>Teor\u00eda de la evoluci\u00f3n<\/em>, (Ediciones Temas de Hoy) Editorial Planeta, Barcelona, 1999.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>&#8211;&nbsp;<\/strong>Ruiz, Rosaura \/ Ayala, Francisco J.,&nbsp;<em>El m\u00e9todo en las ciencias. Epistemolog\u00eda y darwinismo<\/em>, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, 1998.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>&#8211;&nbsp;<\/strong>Ayala, Francisco J.,&nbsp;<em>La teor\u00eda de la evoluci\u00f3n: de Darwin a los \u00faltimos avances de gen\u00e9tica<\/em>, (Ediciones Temas de Hoy) Editorial Planeta, 1997.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>&#8211;&nbsp;<\/strong>Ayala, Francisco J.,&nbsp;<em>Origen y evoluci\u00f3n del hombre<\/em>, Alianza Editorial, Madrid, 1995.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>&#8211;&nbsp;<\/strong>Ayala, Francisco J.,&nbsp;<em>La naturaleza inacabada<\/em>, Salvat Editores, Barcelona, 1994.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>&#8211;&nbsp;<\/strong>Ayala, Francisco J.,&nbsp;<em>Teor\u00eda de la evoluci\u00f3n<\/em>, (Ediciones Temas de Hoy) Editorial Planeta, 1994.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>&#8211;&nbsp;<\/strong>Ayala, Francisco J. \/ Kiger, John A.,&nbsp;<em>Gen\u00e9tica moderna<\/em>, Ediciones Omega, Barcelona, 1984.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>&#8211;&nbsp;<\/strong>Ayala, Francisco J. \/ Dobzhansky, Theodosius,&nbsp;<em>Estudios sobre la filosof\u00eda de la biolog\u00eda<\/em>, Editorial Ariel, Barcelona, 1983.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>&#8211;&nbsp;<\/strong>Ayala, Francisco J. \/ Valentine, J. W.,&nbsp;<em>La evoluci\u00f3n en acci\u00f3n<\/em>, Pearson Alhambra, Madrid, 1983.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>&#8211;&nbsp;<\/strong>Dobzhansky, Th. \/ Ayala, Francisco J. \/ Stebbins, G. L. \/ Valentine, J. W.,&nbsp;<em>Evoluci\u00f3n<\/em>, Ediciones Omega, Barcelona, 1979.&nbsp;<br><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\" \/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a><sup>[1]<\/sup><\/a>E. Husserl,&nbsp;<em>Die Krisis der Europ\u00e4ischen Wissenschaften und die transzendentale Philosophie<\/em>, Felix Meiner Verlag, Hamburg, 1996, 3.&nbsp;Aufl., S. 4.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a><sup>[2]<\/sup><\/a>F. J. Ayala,&nbsp;<em>Darwin y el Dise\u00f1o Inteligente<\/em>.&nbsp;<em>Creacionismo, cristianismo y evoluci\u00f3n<\/em>, Alianza, Madrid, 2007, 193.&nbsp;&nbsp;Las obras de Ayala en las notas a partir de ahora se citar\u00e1n de forma breve.&nbsp;La referencia completa puede verse en la bibliograf\u00eda final.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a><sup>[3]<\/sup><\/a>&nbsp;A. Chalmers,&nbsp;<em>What Is This Thing Called Science?<\/em>, Queensland University Press and Open University Press, 1976 [Trad. esp.&nbsp;<em>\u00bfQu\u00e9 es esa cosa llamada ciencia?<\/em>, Madrid, 1987].<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a><sup>[4]<\/sup><\/a>F. J. Ayala,&nbsp;<em>Darwin y el Dise\u00f1o Inteligente<\/em>, 178.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a><sup>[5]<\/sup><\/a><em>Ib\u00edd<\/em>., 192.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a><sup>[6]<\/sup><\/a>Cf. F. J. Ayala,&nbsp;<em>Evoluci\u00f3n, \u00e9tica y religi\u00f3n<\/em>, 55 ss.;&nbsp;<em>Darwin y el Dise\u00f1o Inteligente<\/em>, 144 ss.; passim.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a><sup>[7]<\/sup><\/a>&nbsp;F. J. Ayala,&nbsp;<em>Darwin\u00b4s Gift to Science and Religion<\/em>, 202.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a><sup>[8]<\/sup><\/a>Cf.&nbsp;D. Dennett,&nbsp;<em>Darwin\u00b4<\/em><em>s Dangerous Idea<\/em>, Simon and Schuster, New York 1996.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a><sup>[9]<\/sup><\/a>&nbsp;Cita original de A. Moore: \u201c\u2026Under the guise of a foe Darwin had done the work of a friend\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a><sup>[10]<\/sup><\/a><strong>\u201c<\/strong>Instead, Darwin argues, we must simply admit that nature offers no moral instruction at all. We must, in other words, take the ultimate cold bath of immersing ourselves in nature and recognizing that, for this particular quest, we have come to the wrong place. Such a \u201ccold bath\u201d may shock us at first. But as we experience the invigoration of such a bracing surround, we should come to view the immersion as neither grim nor depressing, but exhilarating and liberating. (If we then stop searching for moral truth in material reality, we may finally appreciate nature\u00b4s fascination and her extensive powers to resolve different, but equally important questions within her own realm. And when we reject the siren song of false sources, we become free to seek solutions to questions of morals and meanings in the proper place \u2013within ourselves. S. J. Gould,&nbsp;<em>Rock of Ages<\/em>, Vintage, London, 2002 [1999], 196-197.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a><sup>[11]<\/sup><\/a>Darwin lo expresa al comienzo de sus&nbsp;<em>Notebooks<\/em>de 1837-1839;&nbsp;<em>vide<\/em>F. J. Ayala,&nbsp;<em>Evoluci\u00f3n, \u00e9tica y religi\u00f3n<\/em>, 45.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a><sup>[12]<\/sup><\/a>El informe did\u00e1ctico completo, para explicar la evoluci\u00f3n y corregir malas interpretaciones de la misma, preparado para Academia Nacional de Ciencias de EEUU, se puede encontrar en la p\u00e1gina web de la Universidad de Berkeley:&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.wvolution.berkeley.edu\/\">http:\/\/www.wvolution.berkeley.edu<\/a>y publicado en castellano en la p\u00e1gina web de la SESBE (Sociedad Espa\u00f1ola de Biolog\u00eda Evolutiva):&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.sesbe.org\/\">http:\/\/www.sesbe.org<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a><sup>[13]<\/sup><\/a>Cf. F. J. Ayala,&nbsp;<em>\u00bfDe d\u00f3nde vengo? \u00bfQui\u00e9n soy? \u00bfA d\u00f3nde voy?<\/em>, cap. 11.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a><sup>[14]<\/sup><\/a><strong>.&nbsp;<\/strong>F J. Ayala<em>, Evoluci\u00f3n, \u00e9tica y religi\u00f3n,<\/em>p.52; passim.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a><sup>[15]<\/sup><\/a>F. J. Ayala,\u00a0<em>\u00bfDe d\u00f3nde vengo? \u00bfQui\u00e9n soy? \u00bfA d\u00f3nde voy?<\/em>, 322 ss.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Art\u00edculo elaborado por Diego Bermejo, Universidad de Deusto, Bilbao, colaborador de FronterasCTR. Este art\u00edculo es una adaptaci\u00f3n para Fronteras CTR de un art\u00edculo publicado en Pensamiento, vol. 71, Serie Especial Ciencia, Filosof\u00eda y Religi\u00f3n, vol. 7 (2015).\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Diego Bermejo) El debate de la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n sigue vivo en torno a cuestiones fronterizas suscitadas desde la \u00e9tica y desde la religi\u00f3n. Francisco Jos\u00e9 Ayala, bi\u00f3logo darwiniano y cient\u00edfico humanista, propone un equilibrio elegante en las relaciones entre ciencia, \u00e9tica y religi\u00f3n, contra fundamentalismos cientifistas y religiosos, considerando la teor\u00eda darwiniana &#8230; <a title=\"El humanismo de la evoluci\u00f3n en Francisco J. Ayala: coordenadas b\u00e1sicas\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=4919\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre El humanismo de la evoluci\u00f3n en Francisco J. 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