{"id":4691,"date":"2019-11-20T07:00:09","date_gmt":"2019-11-20T06:00:09","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=4691"},"modified":"2019-11-18T11:47:32","modified_gmt":"2019-11-18T10:47:32","slug":"nuevas-perspectivas-en-el-debate-sobre-la-naturaleza-humana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=4691","title":{"rendered":"Nuevas perspectivas en el debate sobre la naturaleza humana"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>(Por Alfredo Marcos) En un art\u00edculo titulado\u00a0<em>Filosof\u00eda de la naturaleza humana<\/em> he expuesto mi posici\u00f3n cr\u00edtica respecto de las corrientes que abogan por la\u00a0<em>negaci\u00f3n<\/em> de la naturaleza humana, por su completa\u00a0<em>naturalizaci\u00f3n<\/em> o por su completa\u00a0<em>artificializaci\u00f3n<\/em>. Aqu\u00ed har\u00e9 un breve resumen de esta posici\u00f3n (apartado 1), para a continuaci\u00f3n profundizar en las cr\u00edticas, pero ya en di\u00e1logo con varios autores que configuran un cambio de perspectiva contempor\u00e1neo respecto de la cuesti\u00f3n (apartado 2). En su conjunto, estos autores presentan una cr\u00edtica muy l\u00facida al naturalismo vigente, as\u00ed como sugerencias interesantes para una nueva y m\u00e1s acertada teor\u00eda de la naturaleza humana. Me detendr\u00e9 especialmente en las aportaciones de Thomas Nagel, porque creo que echan las bases para un posible di\u00e1logo constructivo, en torno a la naturaleza humana, entre posiciones te\u00edstas y no te\u00edstas (apartado 3). Este di\u00e1logo ha de apoyarse, seg\u00fan defiendo en el apartado conclusivo, en las indicaciones del sentido com\u00fan cr\u00edtico (apartado 4)<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Negaci\u00f3n, naturalizaci\u00f3n y artificializaci\u00f3n de la naturaleza humana<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Entre las teor\u00edas de la naturaleza humana<a><sup>[1]<\/sup><\/a>, destaca la idea de que el ser humano simplemente carece de naturaleza propia, que es pura libertad, que se determina a s\u00ed mismo y se autoconstruye poco menos que a voluntad y desde la voluntad. Se suele citar como precedente en esta l\u00ednea un texto del pensador renacentista Pico della Mirandola. En el mismo, Dios le habla a Ad\u00e1n con estas palabras: \u201cNo te he dado ni un lugar determinado, ni un aspecto propio, ni una prerrogativa peculiar con el fin de que poseas el lugar, el aspecto y la prerrogativa que conscientemente elijas y que de acuerdo con tu intenci\u00f3n obtengas y conserves. La naturaleza definida de otros seres est\u00e1 constre\u00f1ida por las leyes por m\u00ed prescritas. T\u00fa, en cambio, no constre\u00f1ido por estrechez alguna te la determinar\u00e1s seg\u00fan el arbitrio a cuyo poder te he consignado\u201d<a><sup>[2]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Se trata, sin duda, de una ingenua exageraci\u00f3n, propia de un humanismo reci\u00e9n estrenado. El ser humano posee libertad y arbitrio, pero no est\u00e1 exento de condicionamientos de diverso tipo, entre los que cuentan aquellos que derivan de su propia naturaleza. Sin embargo, otros autores posteriores, desde las m\u00e1s diversas corrientes filos\u00f3ficas, ilustraci\u00f3n, idealismo, marxismo, conductismo, historicismo y, muy especialmente, desde el existencialismo y el nihilismo, han insistido sobre esta idea del ser humano como ajeno a cualquier naturaleza dada. Hoy d\u00eda, esta perspectiva est\u00e1 presente en el post-humanismo de ra\u00edz nietzscheana defendido por autores como el alem\u00e1n Peter Sloterdijk<a><sup>[3]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin naturaleza humana no habr\u00eda nada en com\u00fan entre el ser humano y la propia naturaleza, ni entre los humanos mismos, apresado cada cual en su incondicionada libertad y en su voluntad de poder. Este \u201chombre sin lugar, aspecto ni prerrogativa\u201d tendr\u00eda que dedicar toda su vida a decidir qu\u00e9 ha de hacer con la misma, desde cero, en un vac\u00edo de valores.<\/p>\n\n\n\n<p>No dedicar\u00e9 m\u00e1s tiempo a la cr\u00edtica de esta posici\u00f3n extravagante, que solo por efecto las modas intelectuales recurrentes pueden tener alg\u00fan atractivo. Apliquemos aqu\u00ed la simple sensatez basada en nuestra experiencia cotidiana: somos libres, s\u00ed, pero no de modo total e incondicionado. Y si careci\u00e9semos por completo de condicionamientos, ni siquiera podr\u00edamos ejercer nuestra libertad. Kant lo dijo en atinada met\u00e1fora: la paloma que nota la resistencia del a\u00edre piensa que volar\u00eda mejor sin \u00e9l, pero el caso es que sin esa resistencia, que condiciona y limita el vuelo, ni siquiera podr\u00eda volar<a><sup>[4]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>En el otro extremo -m\u00e1s bien en el otro exceso- encontramos las posiciones naturalistas radicales. Seg\u00fan estas, el ser humano es eso, naturaleza y solo naturaleza. La pregunta por el hombre tendr\u00eda, as\u00ed,&nbsp;&nbsp;una sencilla respuesta: cada uno de nosotros es un organismo de la especie&nbsp;<em>Homo sapiens<\/em>, un primate<a><sup>[5]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Curiosamente, las posiciones que en principio parecen contrarias producen los mismos efectos.&nbsp;La convergencia de la naturalizaci\u00f3n y de la negaci\u00f3n se aprecia ya en Nietzsche, uno de los autores que m\u00e1s influyen tanto en los negadores de la naturaleza humana, como en los partidarios de su plena naturalizaci\u00f3n. Esta conexi\u00f3n produce tambi\u00e9n una agenda similar: trans-humanista, al estilo oxoniense, o post-humanista, al estilo continental<a><sup>[6]<\/sup><\/a>. Desde ambas partes \u2013negadores y naturalizadores de la naturaleza humana- se propone una profunda modificaci\u00f3n y artificializaci\u00f3n del ser humano, \u201cmejora\u201d (<em>enhancement<\/em>), lo llaman. En \u00faltima instancia, si la naturaleza humana es plenamente natural, entonces es t\u00e9cnicamente disponible, y si la naturaleza humana simplemente no existe, entonces tenemos la tarea de inventarla t\u00e9cnicamente. La antropotecnia, est\u00e1 indicada en ambos casos<a><sup>[7]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>El naturalismo al uso se edifica sobre el solar del viejo materialismo, cuyas bases fueron fallando a medida que se desarrollaba la f\u00edsica contempor\u00e1nea. Hay autores, incluso, que consideran ambos t\u00e9rminos simplemente como sin\u00f3nimos. Seg\u00fan Francisco Soler: \u00abEl \u2018naturalismo\u2019 est\u00e1 de moda en el pensamiento contempor\u00e1neo. Y hay quienes se esfuerzan por marcar las distancias entre \u2018naturalismo\u2019 y \u2018materialismo\u2019, con el argumento de que el naturalista no sostiene que todas las realidades son materiales, sino tan s\u00f3lo que todo lo que existe es parte de la naturaleza, y puede ser estudiado cient\u00edficamente. Pero como en cualquier caso se da por supuesto que la base de la naturaleza (de la que todo lo existente depende) es material, el naturalismo viene a ser, a la postre, una variante m\u00e1s del materialismo\u00bb<a><sup>[8]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, por razones que ir\u00e1n apareciendo m\u00e1s abajo, especialmente en el di\u00e1logo con Thomas Nagel, habr\u00eda que distinguir entre un\u00a0<em>naturalismo moderado<\/em> y uno\u00a0<em>radical<\/em>. Seg\u00fan el primero, que suscribo sin reservas, y que es compatible con posiciones te\u00edstas, las ciencias naturales son importantes para comprender al ser humano<a><sup>[9]<\/sup><\/a>. Para el segundo, todo lo humano es reductible a su base f\u00edsica y biol\u00f3gica. A este \u00faltimo va dirigida mi cr\u00edtica y a este me referir\u00e9 mientras no se\u00f1ale lo contrario.<\/p>\n\n\n\n<p>En todo caso, se puede entender perfectamente que algunos prefieran cambiar la terminolog\u00eda y presentarse como\u00a0<em>naturalistas<\/em> en vez de como\u00a0<em>materialistas<\/em>. La irrupci\u00f3n en f\u00edsica de las ideas de campo y de onda, la conexi\u00f3n entre materia y energ\u00eda descubierta por Einstein, la indeterminaci\u00f3n cu\u00e1ntica formulada por Heisenberg, el descubrimiento de la estructura del \u00e1tomo, compuesto por una pl\u00e9yade de entidades en sucesivos niveles subat\u00f3micos y la cosmolog\u00eda del Big Bang, han minado los cimientos del viejo materialismo. De hecho, nadie se atrever\u00eda hoy d\u00eda a ofrecer una caracterizaci\u00f3n positiva y precisa de lo que vendr\u00eda a ser la materia \u00faltima del universo. Con ello, el materialismo, o naturalismo radical, ha llegado a convertirse en una tesis puramente teol\u00f3gica, cuyo contenido se reduce a la mera negaci\u00f3n de la realidad de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Los materialistas hist\u00f3ricos so\u00f1aban con un mundo completamente explicable en t\u00e9rminos de part\u00edculas corpusculares simples que se mueven eternamente de modo determinista en el espacio vac\u00edo. Pero las part\u00edculas resultaron ser muy complejas en el fondo, mezcla de corp\u00fasculo y onda, con momento y movimiento indeterminados, el espacio result\u00f3 mucho m\u00e1s retorcido de lo esperado y el tiempo, finito de cabo a rabo. A\u00f1adamos a esto el impresionante desarrollo actual de la biolog\u00eda, que ha hecho simplemente inviable cualquier intento de reducci\u00f3n masiva de esta ciencia a la f\u00edsica. En consecuencia, el materialismo del momento, bajo la denominaci\u00f3n de naturalismo, se ha visto obligado a buscar apoyo m\u00e1s \u201carriba\u201d, en la propia biolog\u00eda. En especial dos territorios de investigaci\u00f3n est\u00e1n siendo explotados como base legitimadora por el vigente naturalismo: el darwinismo en sus m\u00faltiples variantes y las neurociencias.<\/p>\n\n\n\n<p>En sinton\u00eda con estas apreciaciones podemos leer el siguiente texto de la fil\u00f3sofa brit\u00e1nica Mary Midgley: \u201cEste libro \u2013dice en\u00a0<em>Science and Poetry<\/em>&#8211; trata sobre la identidad personal, sobre qui\u00e9nes y qu\u00e9 somos. Trata sobre la unidad de nuestras vidas. Intenta sugerir c\u00f3mo podemos resistir las modas acad\u00e9micas que actualmente nos fragmentan\u201d. Midgley argumenta \u201ccontra la manera de pensar que extiende deliberadamente los m\u00e9todos impersonales, reductivos y atomistas, apropiados para las ciencias f\u00edsicas, a las investigaciones sociales y psicol\u00f3gicas, donde funcionan mal [\u2026] Esta extensi\u00f3n deliberada da la impresi\u00f3n de que algo llamado\u00a0<em>ciencia<\/em> nos est\u00e1 prohibiendo ser humanos. Pero la ciencia no hace tal cosa. Las ciencias a las que actualmente se invoca para este proyecto son principalmente la neurolog\u00eda y el estudio de la evoluci\u00f3n\u201d<a><sup>[10]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Me apresuro a decir que, salvo interpretaci\u00f3n forzada, ninguno de estos dos campos de investigaci\u00f3n ofrece tal auxilio a las tesis del naturalismo radical. Y, sin embargo, el naturalismo es con mucho la posici\u00f3n dominante en la academia, hasta el punto de que muy pocos intelectuales osan discrepar. Y los pocos que lo hacen, enfrent\u00e1ndose a menudo a cr\u00edticas\u00a0<em>ad hominem<\/em> y a juicios de intenci\u00f3n, saben que ponen en riesgo su fama y carrera. Pero quiz\u00e1 no hagan falta muchas voces para romper el actual consenso. Recordemos el famoso cuento del traje nuevo del emperador. Bast\u00f3 una sola voz ingenua para que todos reconociesen lo que ten\u00edan delante de las narices, que el emperador iba desnudo.<\/p>\n\n\n\n<p>Roger Penrose, en 1989, aplicaba el cuento al estado de la filosof\u00eda de la mente. En ese tiempo, la moda acad\u00e9mica consist\u00eda en pensar la mente humana como un computador. Penrose escribi\u00f3 entonces su famoso libro&nbsp;<em>La nueva mente del emperador<\/em><a><sup>[11]<\/sup><\/a>, en el que daba la voz de alerta: no, la mente humana no es algor\u00edtmica, no es un computador. A esta moda computacional ha venido a sumarse la moda naturalista, que quiere hacer de nosotros simples primates. Insisto en que son modas acad\u00e9micas. Fuera de la academia, cualquier persona sensata, y cualquier acad\u00e9mico en horas libres, sabe la enorme y evidente diferencia que hay entre un ser humano y un robot, entre un ser humano y cualquier otro animal. Es decir, el naturalismo es actualmente hegem\u00f3nico en medios intelectuales, pero la situaci\u00f3n no es desesperada, antes bien, creo que es muy esperanzadora, pues ya est\u00e1n apareciendo algunas voces discrepantes. Y sabemos que con unas pocas voces basta cuando se trata de proclamar lo evidente. Lo evidente, en este caso, es que el edificio del naturalismo radical, asentado sobre las ruinas del viejo materialismo, tambi\u00e9n amenaza ruina.<\/p>\n\n\n\n<p>El enfoque naturalista radical lleva en s\u00ed el germen de su propia destrucci\u00f3n<a><sup>[12]<\/sup><\/a>.Solo desde la mirada unificadora de la conciencia, surge la naturaleza como un todo, como un cosmos. Si el ser humano fuese solo naturaleza, ni siquiera naturaleza habr\u00eda, sino tan solo fragmentos.\u00a0Dicho de otro modo, si el ser humano fuese solo naturaleza, entonces sus facultades ser\u00edan estrictamente recursos para la supervivencia, una modulaci\u00f3n estilizada de los dientes y garras que otros animales exhiben. Si fuese as\u00ed, no podr\u00edamos confiar en que nos acercasen un palmo a la verdad, al bien o a la belleza. \u00bfQu\u00e9 sentido tendr\u00eda entonces afirmar la verdad del naturalismo radical?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>\u00bfEl naturalismo radical en crisis?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0A pesar de su posici\u00f3n todav\u00eda dominante, ya hay unas pocas voces denunciando las m\u00e1s que evidentes grietas del edificio naturalista. Recordemos: para se\u00f1alar lo evidente solo hace falta una mano, para ocultarlo, muchas.\u00a0Seg\u00fan Nicholas Rescher, \u201cexagerar las aspiraciones de la ciencia hasta el punto de sostener que tiene \u2018todas las respuestas\u2019 sobre la condici\u00f3n del hombre, el sentido de la vida o los asuntos de pol\u00edtica social, es dar un paso peligroso [\u2026] Esta visi\u00f3n hinchada de las capacidades invita al escepticismo y a la hostilidad como secuela de la frustraci\u00f3n de las expectativas, que es su consecuencia inevitable\u201d<a><sup>[13]<\/sup><\/a>, pues\u00a0\u00a0\u201cel hombre \u2013contin\u00faa Rescher- es miembro no solo del orden\u00a0<em>natural<\/em> de las cosas, sino del espec\u00edficamente\u00a0<em>humano<\/em>\u201d<a><sup>[14]<\/sup><\/a>. La afirmaci\u00f3n de Rescher es sencilla y bastante evidente: el ser humano es miembro del orden natural, s\u00ed, pero tambi\u00e9n del espec\u00edficamente humano; no es, pues, reductible a pura naturaleza.<\/p>\n\n\n\n<p>En la misma l\u00ednea de reconocimiento de los l\u00edmites del naturalismo, podemos citar un reciente y pol\u00e9mico libro de Thomas Nagel. El subt\u00edtulo del mismo ya es significativo: \u201cPor qu\u00e9 la concepci\u00f3n materialista neo-darwinista de la naturaleza es casi con seguridad falsa\u201d. Seg\u00fan Nagel, \u201cla actual ortodoxia sobre el orden c\u00f3smico es el producto de supuestos rectores carentes de apoyo y que van en contra del sentido com\u00fan\u201d<a><sup>[15]<\/sup><\/a>. La \u201cactual ortodoxia\u201d viene descrita en estos t\u00e9rminos: \u201cla forma vigente del naturalismo es un materialismo reduccionista que intenta captar la vida y la mente gracias a su extensi\u00f3n neo-darwinista, es el triunfo heroico de una teor\u00eda ideol\u00f3gica sobre el sentido com\u00fan\u201d<a><sup>[16]<\/sup><\/a>. Hoy d\u00eda, la oposici\u00f3n a dicha ortodoxia se considera \u201cno solo cient\u00edficamente, sino tambi\u00e9n pol\u00edticamente incorrecta\u201d<a><sup>[17]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>La raz\u00f3n por la cual esta doctrina \u201coficial\u201d sobre el cosmos es err\u00f3nea tiene que ver principalmente con la presencia en el mismo de la autoconciencia humana: \u201cLa conciencia es el obst\u00e1culo m\u00e1s conspicuo para un naturalismo completo [\u2026] La existencia de la conciencia parece implicar que la descripci\u00f3n f\u00edsica del universo, a pesar de su riqueza y poder explicativo, es solo parte de la verdad\u201d<a><sup>[18]<\/sup><\/a>. \u201cLos sujetos conscientes y su vida mental son componentes inevitables de la realidad, no descriptibles por las ciencias f\u00edsicas\u201d<a><sup>[19]<\/sup><\/a>. \u201cSi el reduccionismo psico-f\u00edsico es excluido \u2013concluye Nagel-, entonces toda nuestras comprensi\u00f3n naturalista del universo queda infectada, no solo nuestra comprensi\u00f3n de la conciencia\u201d<a><sup>[20]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Se podr\u00eda alegar que existen diversas teor\u00edas reduccionistas de la mente, como pueden ser el conductismo, el funcionalismo, el eliminativismo, las teor\u00edas de la identidad o la llamada inteligencia artificial fuerte. La mejor respuesta que conozco ante esta objeci\u00f3n es la que ha aportado el fil\u00f3sofo norteamericano John Searle en su libro&nbsp;<em>The Rediscovery of the Mind<\/em>: hay algo que todas estas teor\u00edas olvidan y dejan sin explicar: la mente<a><sup>[21]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>A estas voces de Midgley, Rescher, Searle o Nagel, contrarias a una intelecci\u00f3n materialista de la naturaleza, y en especial de la naturaleza humana, se a\u00f1ade la de Raymond Tallis<a><sup>[22]<\/sup><\/a>. Para empezar, el libro de Tallis es valioso por la concisa y acertada caracterizaci\u00f3n que hace de la actual ortodoxia naturalista. Dicho en breve, la caracterizaci\u00f3n ser\u00eda como sigue.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-gallery alignright columns-1 is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"521\" height=\"742\" src=\"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2019\/11\/Captura-de-pantalla-2019-11-18-a-las-11.44.52.png\" alt=\"\" data-id=\"4699\" data-link=\"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?attachment_id=4699#main\" class=\"wp-image-4699\" srcset=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2019\/11\/Captura-de-pantalla-2019-11-18-a-las-11.44.52.png 521w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2019\/11\/Captura-de-pantalla-2019-11-18-a-las-11.44.52-211x300.png 211w\" sizes=\"auto, (max-width: 521px) 100vw, 521px\" \/><figcaption>Meditaci\u00f3n de la naturaleza humana<\/figcaption><\/figure><\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Los seres humanos somos mera materia sometida a fuerzas naturales. Ahora bien, es obvio que resultamos un poco m\u00e1s complicados y enigm\u00e1ticos que una piedra. En este punto, el darwinismo es llamado en auxilio del materialismo: en nuestro caso, la materia ha adquirido cierta complejidad gracias al ciego proceso de evoluci\u00f3n por selecci\u00f3n natural, hasta formar un organismo de una cierta especie. Cada uno de nosotros es, pues, un organismo de la especie&nbsp;<em>Homo sapiens<\/em>, un primate. Y toda la informaci\u00f3n necesaria para la constituci\u00f3n de los organismos se halla en sus genes. Bien, pero seguimos siendo m\u00e1s complicados y enigm\u00e1ticos que, por ejemplo, una ameba. Llegados aqu\u00ed, el naturalismo se aferra a las neurociencias como a clavo ardiente. El cuento sigue as\u00ed: a partir de los genes se construye todo el organismo humano, incluido el cerebro, cuyas conexiones neuronales dar\u00e1n cuenta de toda nuestra vida mental. Eso es todo y a eso hay que reducir todas las caracter\u00edsticas humanas que aparentemente van m\u00e1s all\u00e1 del \u00e1mbito natural.<\/p>\n\n\n\n<p>En consecuencia, los naturalistas radicales se otorgan a s\u00ed mismos la tarea de naturalizar (o simplemente negar) la libertad, la voluntad, la conciencia y la autoconciencia, los valores epist\u00e9micos, morales y est\u00e9ticos, el lenguaje y la intencionalidad, la sociabilidad, la religiosidad, el altruismo y un largo etc\u00e9tera de rasgos que desde el sentido com\u00fan considerar\u00edamos como irreductiblemente humanos. En esta maniobra, algunos naturalistas han dislocado e inflamado el darwinismo, que en principio era una respetable teor\u00eda biol\u00f3gica, hasta convertirlo en una especie de horizonte metaf\u00edsico \u00faltimo. Y, a partir de las neurociencias, han desarrollado una aut\u00e9ntica neuroman\u00eda<a><sup>[23]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Perm\u00edtaseme, antes de seguir, que haga una aclaraci\u00f3n imprescindible. Hay que diferenciar n\u00edtidamente entre materia y materialismo, naturaleza y naturalismo, ciencia y cientificismo, darwinismo y darwinitis, neurociencia y neuroman\u00eda. Con ello quiero decir que podemos admirar la naturaleza y la ciencia, respetar las teor\u00edas darwinistas e investigar con inter\u00e9s en neurociencia; y todo eso es compatible con la cr\u00edtica al naturalismo radical y al cientificismo, con el diagn\u00f3stico de la darwinitis y de la neuroman\u00eda. Y esto es precisamente lo que hace Tallis. Seg\u00fan \u00e9l, la darwinitis y la neuroman\u00eda resultan \u201cmalas para la humanidad\u201d<a><sup>[24]<\/sup><\/a>: \u201cSi cualesquiera ideas son importantes, entonces las ideas sobre el tipo de criaturas que somos han de ser de suprema importancia\u201d<a><sup>[25]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Tallis muestra con argumentos, en mi opini\u00f3n, convincentes, que no hay razones cient\u00edficas que justifiquen la concepci\u00f3n naturalista del ser humano. El naturalismo no viene exigido por la biolog\u00eda evolucionista ni por las neurociencias. Solo desde una interpretaci\u00f3n abusiva de las mismas se puede predicar tal cosa. Es muy importante que investiguemos sobre nuestros genes y neuronas, pero no todo lo humano es reducible a genes y neuronas. El Proyecto Genoma Humano nos ha aportado informaci\u00f3n valios\u00edsima, pero no ha descifrado la naturaleza humana. Otro tanto suceder\u00e1 con los actuales proyectos de investigaci\u00f3n sobre el cerebro y las conexiones neuronales. Quien espere de ellos la clave de lo humano se ver\u00e1 decepcionado, del mismo modo que se vieron decepcionados quienes la esperaban del PGH. El ser humano no cae enteramente dentro de la naturaleza<a><sup>[26]<\/sup><\/a>, tenemos caracter\u00edsticas que \u201cnos separan del resto del mundo natural\u201d<a><sup>[27]<\/sup><\/a>. Tallis cita y analiza algunas de ellas, pero el argumento clave para \u00e9l es que tenemos la capacidad de ser\u00a0<em>expl\u00edcitos<\/em>. Es decir, los otros animales tienen comportamientos que pueden ser razonables, pero solo un humano puede hacer expl\u00edcitas ante s\u00ed mismo las razones de sus decisiones, puede entonces evaluarlas, revisarlas y modular en consecuencia sus comportamientos. Puede, adem\u00e1s, presentar estas razones ante los dem\u00e1s, y juntos examinarlas en colaboraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Naturalismo y teolog\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Alguien podr\u00eda objetar que la cr\u00edtica al naturalismo va de la mano de la creencia en alguna entidad sobrenatural. Pero, de hecho, tanto Nagel, como Searle y Tallis se declaran ateos. Para ellos, la cr\u00edtica al naturalismo radical no es cuesti\u00f3n de teolog\u00eda, sino de sentido com\u00fan. Por cierto, no hay por qu\u00e9 suponer otra cosa respecto de los cient\u00edficos y fil\u00f3sofos te\u00edstas. La mera sospecha de que sus argumentos pudieran estar sesgados por sus creencias ser\u00eda, en opini\u00f3n de Nagel, \u201cmanifiestamente injusta\u201d<a><sup>[28]<\/sup><\/a>. En principio, hay que suponer la misma honradez intelectual a todos.<\/p>\n\n\n\n<p>En palabras de Tallis: \u201cEn la defensa de las humanidades, el arte, el derecho, la \u00e9tica, la econom\u00eda, la pol\u00edtica e incluso las creencias religiosas frente al reduccionismo neuro-evolucionista, los humanistas ateos y los te\u00edstas tienen una causa com\u00fan, y en el naturalismo reduccionista y cientificista un com\u00fan adversario\u201d<a><sup>[29]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, en efecto, tambi\u00e9n desde posiciones te\u00edstas le llegan las cr\u00edticas al naturalismo radical. \u201cEs cuesti\u00f3n de vida o muerte \u2013afirma Francisco Soler- el mostrar la distinci\u00f3n entre los resultados cient\u00edficos y la lectura materialista de los mismos. Porque realmente son distintos\u201d<a><sup>[30]<\/sup><\/a>. Cuando los naturalistas insisten en atribuirse alguna ventaja procedente de la propia ciencia, y habida cuenta de que tal ventaja no existe, lo que logran es transformar el naturalismo en mera ideolog\u00eda o, como afirma Soler, en una err\u00f3nea mitolog\u00eda. La desconexi\u00f3n entre ciencias naturales y naturalismo es urgente y beneficiosa para todos: \u201c[es] mejor incluso para las interpretaciones materialistas de las teor\u00edas cient\u00edficas, ya que entonces dejar\u00e1n de moverse en el \u00e1mbito de la mitolog\u00eda, y volver\u00e1n al terreno de las propuestas filos\u00f3ficas, que es su verdadero sitio\u201d<a><sup>[31]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Soler, al igual que Tallis y Midgley, hace especial referencia al darwinismo y a las neurociencias. Seg\u00fan \u00e9l, nada en la actual neurociencia exige una interpretaci\u00f3n naturalista o materialista de la vida humana. Hay realidades en la misma que van mucho m\u00e1s all\u00e1 del juego de conexiones neuronales. En esta misma l\u00ednea, podemos citar tambi\u00e9n la opini\u00f3n de Adela Cortina. En su libro&nbsp;<em>Neuro\u00e9tica y neuropol\u00edtica<\/em>, argumenta largamente en el sentido de que \u201cno hay \u00e9tica universal fundamentada en el cerebro\u201d<a><sup>[32]<\/sup><\/a>. Es decir, las neurociencias hacen importantes aportaciones al conocimiento del ser humano, pero existen aspectos de la vida humana, tales como la moral, que no encuentran explicaci\u00f3n exclusiva ni fundamento \u00faltimo en el funcionamiento de nuestro cerebro. Algo an\u00e1logo afirma Soler respecto de las teor\u00edas biol\u00f3gicas darwinistas, que no exigen, en absoluto, una interpretaci\u00f3n naturalista, ni tienen por qu\u00e9 desembocar necesariamente en nihilismo moral, sino que son perfectamente compatibles con interpretaciones no materialistas, e incluso te\u00edstas, tanto del cosmos como de la naturaleza humana.<\/p>\n\n\n\n<p>La l\u00ednea sugerida por Nagel en su libro ya citado es, en mi opini\u00f3n, de lo m\u00e1s inteligente que se ha escrito a este respecto, y creo que, desde su posici\u00f3n atea, ofrece claves de enorme valor tambi\u00e9n para los autores te\u00edstas. El pensamiento de Nagel tiene adem\u00e1s una especial repercusi\u00f3n p\u00fablica, de modo que puede servir de punto de apoyo para cambiar el vigente\u00a0<em>status quo<\/em>. Una prueba de la influencia cultural que puede proyectar su pensamiento est\u00e1 en la atenci\u00f3n que le dedican los grandes medios de comunicaci\u00f3n globales. En este sentido, me parece muy valioso el resumen de su libro que el propio autor ha publicado en\u00a0<em>The New York Times<\/em> (18 de agosto de 2013). Destaco y comento un fragmento: \u201cA pesar de que la visi\u00f3n te\u00edsta, en algunas versiones, es consistente con la evidencia cient\u00edfica disponible, yo no creo en ella; me atrae, en cambio, una alternativa naturalista aunque no-materialista [\u2026] Tiene sentido buscar una forma ampliada de entendimiento que incluya lo mental pero que siga siendo cient\u00edfica, es decir, que siga siendo una teor\u00eda del orden inmanente de la naturaleza [\u2026] Querr\u00eda a\u00f1adir que incluso algunos te\u00edstas podr\u00edan encontrarlo aceptable, ya que pueden mantener que Dios es el responsable \u00faltimo de tal orden natural ampliado, como creen que lo es de las leyes f\u00edsicas\u201d<a><sup>[33]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Nagel, se requiere una nueva perspectiva cient\u00edfica, que supere las estrecheces metodol\u00f3gicas de la ciencia moderna, y que incluya, posiblemente, explicaciones en clave teleol\u00f3gica. Sin tal ampliaci\u00f3n, la ciencia contempor\u00e1nea, apegada a la ortodoxia vigente, no lograr\u00e1 dar cuenta de una parte muy importante del cosmos, a saber, la mente. La ciencia ampliada en el sentido que propone Nagel ser\u00eda compatible tanto con una visi\u00f3n te\u00edsta como con una visi\u00f3n no te\u00edsta de la realidad. Es m\u00e1s, el actual estado de la ciencia, como queda claro en la cita anterior,&nbsp;<em>es<\/em>compatible con ambas. Dicho de otro modo, el progreso cient\u00edfico no ten\u00eda por objetivo al comienzo de la modernidad la exclusi\u00f3n de Dios, y al final de la misma sabemos que tampoco ha producido tal exclusi\u00f3n como resultado, por m\u00e1s que muchos hayan querido buscarla. Incluso pensadores ateos, como Nagel o Tallis lo reconocen ya abiertamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, en la propuesta de una visi\u00f3n naturalista pero no materialista de la realidad podemos encontrarnos muchos, tanto te\u00edstas como no te\u00edstas. Por eso Nagel dice que su naturalismo \u2013llam\u00e9mosle- moderado puede ser aceptado tambi\u00e9n por los te\u00edstas. Coincido con Nagel. Mientras que el naturalismo radical resulta obviamente excluyente, el naturalismo moderado, no materialista, humanista y abierto a una posible trascendencia, es un terreno com\u00fan sobre el que fundar una idea sensata de naturaleza humana. Se trata, en \u00faltima instancia, de la idea de naturaleza humana propia del sentido com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p>De modo complementario, reconozcamos que el avance de la ciencia en los \u00faltimos siglos tampoco ha cerrado el debate sobre la realidad de Dios a favor de posiciones te\u00edstas. El debate permanece abierto. Pero ahora estamos allanando un terreno com\u00fan, en el que cabemos todos, te\u00edstas y no te\u00edstas, y sobre el cual se puede edificar una idea com\u00fan y sensata de naturaleza humana.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta aqu\u00ed las conclusiones que podemos extraer para la cuesti\u00f3n de la naturaleza humana. Pero me gustar\u00eda a\u00f1adir una posible l\u00ednea de desarrollo de estas ideas de Nagel en el plano teol\u00f3gico. Tres o cuatro siglos de avances cient\u00edficos no han producido un dictamen sobre Dios. Es un hecho. \u00bfEste hecho merece una explicaci\u00f3n? Creo que ser\u00eda interesante buscarla. \u00bfSe podr\u00eda ofrecer tal explicaci\u00f3n desde una perspectiva no te\u00edsta? Francamente, no lo s\u00e9. Y, \u00bfdesde una perspectiva te\u00edsta? Quiz\u00e1 s\u00ed. Razonando abductivamente, al estilo de Peirce, podr\u00edamos decir que la hip\u00f3tesis de un Dios creador bondadoso explica bien el hecho referido. Al fin y al cabo, era lo esperable para un te\u00edsta. La realidad de Dios, con sus implicaciones pr\u00e1cticas, ha de estar, seg\u00fan esta hip\u00f3tesis, al alcance de todos los humanos, y no solo de una \u00e9lite. Esta apreciaci\u00f3n ha tenido un profundo desarrollo filos\u00f3fico en el texto de Peirce titulado \u201cUn argumento olvidado en favor de la realidad de Dios\u201d<a><sup>[34]<\/sup><\/a>. Pero, al mismo tiempo, no se ha de imponer a nadie la realidad de Dios de modo irresistible. Si el ser humano estuviera hecho a imagen y semejanza de un Dios libre, habr\u00eda de ser \u00e9l mismo hasta cierto punto libre; libre, entre otras cosas, para creer en la realidad de Dios. Es m\u00e1s, la hip\u00f3tesis de Dios permite hacer una predicci\u00f3n: la ciencia futura seguir\u00e1 siendo compatible tanto con una visi\u00f3n te\u00edsta como con una visi\u00f3n no te\u00edsta de la realidad. Todo ello no quiere decir que la ciencia natural y la teolog\u00eda sean mutuamente irrelevantes, ni mucho menos, tan solo indica que sus muchas aportaciones mutuas no servir\u00e1n para zanjar definitivamente determinadas cuestiones. La abducci\u00f3n, en este caso, aporta adem\u00e1s una cierta elegancia l\u00f3gica: hay que reparar en que el \u00e9xito explicativo o incluso predictivo de una hip\u00f3tesis la hace razonable, plausible, pero nunca completamente cierta, lo cual es perfectamente coherente con la propia hip\u00f3tesis que hemos considerado, la de un Dios que se hace accesible a todos pero que no se impone a nadie.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Naturaleza humana y sentido com\u00fan<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Desde la experiencia cotidiana y el sentido com\u00fan podemos obtener, pues, valiosas indicaciones sobre la naturaleza humana<a><sup>[35]<\/sup><\/a>. Todos somos conscientes de nuestra naturaleza&nbsp;<em>f\u00edsica y biol\u00f3gica<\/em>, cargamos con nuestro peso, notamos la sed y el hambre. Del mismo modo nos percatamos de nuestros numerosos v\u00ednculos&nbsp;<em>sociales<\/em>, de los cuales dependemos a lo largo de toda la vida. A un tiempo, estamos abiertos a una esfera&nbsp;<em>espiritual<\/em>, pues tenemos una innegable conciencia de lo que nos rodea y de nosotros mismos, sabemos que podemos deliberar racionalmente y actuar libremente, que decidimos a diario nuestras acciones y a largo plazo el itinerario de nuestras vidas. Nos consta, en contrapartida, que todo ello est\u00e1 sometido a ciertos l\u00edmites, condiciones e indicaciones, que nuestra libertad no es absoluta.<\/p>\n\n\n\n<p>Por a\u00f1adidura, no hace falta ir mucho m\u00e1s all\u00e1 del sentido com\u00fan para darse cuenta de que, en condiciones normales, estos tres aspectos de mi realidad humana no funcionan por separado, no constituyen sustancias mutuamente ajenas, no est\u00e1n enlazados por mero accidente. Son aspectos que pertenecen a una sola entidad, que conforman una sola y \u00fanica sustancia, la\u00a0<em>persona<\/em> que yo soy.<\/p>\n\n\n\n<p>El sentido com\u00fan y la experiencia cotidiana nos invitan a pensar en una imagen del ser humano en la que se reconozca la unidad de la persona, as\u00ed como sus aspectos biof\u00edsicos, sociales y espirituales. Una elaboraci\u00f3n filos\u00f3fica de esta experiencia humana com\u00fan podemos encontrarla en la tradici\u00f3n aristot\u00e9lica, para la cual el hombre es un animal, social y racional (<em>zoon politikon logon<\/em>), y todo ello unido e integrado. Arist\u00f3teles, en su tratado\u00a0<em>Sobre las Partes de los Animales<\/em> (643a 24), escribi\u00f3 que \u201cla forma es la diferencia en la materia\u201d (<em>to eidos en te hyle<\/em>). Esta profunda intuici\u00f3n metaf\u00edsica es la que permite aunar todos nuestros rasgos (diferencias), biol\u00f3gicos, sociales y espirituales, en una sola y \u00fanica sustancia, sin que ninguno de ellos quede anulado por los otros, sino todos integrados<a><sup>[36]<\/sup><\/a>.<br><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\" \/>\n\n\n\n<p><a><sup>[1]<\/sup><\/a>Cf. A.&nbsp;Marcos(2010): \u201cFilosof\u00eda de la naturaleza humana\u201d,&nbsp;<em>Eikasia. Revista de Filosof\u00eda<\/em>, a\u00f1o VI, 35, pp. 181-208.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[2]<\/sup><\/a>Pico della Mirandola(2004):&nbsp;&nbsp;<em>Discurso sobre la dignidad del hombre<\/em>. M\u00e9xico: UNAM, p. 14 (traducci\u00f3n de A. Ruiz D\u00edaz).<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[3]<\/sup><\/a>La negaci\u00f3n de la naturaleza humana tambi\u00e9n est\u00e1 presente, de un modo u otro, en algunas formas ideol\u00f3gicas o culturales contempor\u00e1neas, como por ejemplo en la ideolog\u00eda de g\u00e9nero o en ciertas pr\u00e1cticas, pretendidamente art\u00edsticas, de modificaci\u00f3n del cuerpo humano. No entro aqu\u00ed en este terreno, sino que me limito a dialogar con algunas formas&nbsp;<em>filos\u00f3ficas<\/em>de la negaci\u00f3n de la naturaleza humana.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[4]<\/sup><\/a>Cf. I.&nbsp;Kant(1978):&nbsp;<em>Cr\u00edtica de la Raz\u00f3n Pura<\/em>. Madrid: Alfaguara, pp. 46-47 (traducci\u00f3n de P. Ribas,&nbsp;<em>Kvr<\/em>, Introducci\u00f3n, B9).<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[5]<\/sup><\/a>Una clara exposici\u00f3n de esta teor\u00eda puede verse en J.&nbsp;Moster\u00edn(2006):&nbsp;<em>La naturaleza humana.&nbsp;<\/em>Barcelona: Espasa.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[6]<\/sup><\/a>Nick Bostrom niega que la influencia de Nietzsche sobre el transhumanismo haya sido tan decisiva. Sin embargo, otros autores, como Stefan L. Sorgner han mostrado que hay en Nietzsche base textual suficiente como para afirmar una fuerte afinidad entre su filosof\u00eda y el transhumanismo contempor\u00e1neo.&nbsp;Cf. N.&nbsp;Bostrom (2005): \u201cA history of transhumanist thought\u201d.&nbsp;<em>Journal of Evolution and Technology<\/em>. 14\/1; S. L. Sorgner(2009): \u201cNietzsche, the Overhuman, and Transhumanism\u201d.&nbsp;<em>Journal of Evolution and Technology<\/em>.&nbsp;20\/1.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[7]<\/sup><\/a>Cf. A.&nbsp;Marcos (2010):&nbsp;\u201cFilosof\u00eda de la naturaleza humana\u201d.&nbsp;<em>Eikasia<\/em>.&nbsp;<em>Revista de Filosof\u00eda<\/em>. VI, 35. http:\/\/www.revistadefilosofia.com<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[8]<\/sup><\/a>F.&nbsp;Soler(2013):&nbsp;<em>Mitolog\u00eda materialista de la ciencia.&nbsp;<\/em>Madrid: Encuentro, p. 20.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[9]<\/sup><\/a>Por ejemplo, la importancia de las neurociencias para comprender la racionalidad humana se aprecia perfectamente en J.&nbsp;Conill(2013): \u201cNeurorracionalidad pr\u00e1ctica y valor biol\u00f3gico\u201d,&nbsp;<em>Daimon. Revista Internacional de Filosof\u00eda<\/em>, n\u00ba 59, pp. 89-102.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[10]<\/sup><\/a>M.&nbsp;Midgley (2002):&nbsp;<em>Science and Poetry<\/em>.&nbsp;Londres: Routledge, pp. 1-2.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[11]<\/sup><\/a>R.&nbsp;Penrose(1991):&nbsp;<em>La nueva mente del emperador<\/em>.&nbsp;Madrid: Mondadori (R.&nbsp;Penrose(1989):&nbsp;<em>The Emperor\u2019s New Mind<\/em>. Oxford: OUP; traducci\u00f3n de J. Garc\u00eda Sanz).<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[12]<\/sup><\/a>Cf. A.&nbsp;Plantinga(2008): \u201cAgainst Naturalism\u201d, en A.&nbsp;Plantingay M.&nbsp;Tooley(2008):&nbsp;<em>Knowledge of God<\/em>.&nbsp;Oxford: Blackwell; S.&nbsp;Castro(2012):&nbsp;<em>L\u00f3gica de la creencia<\/em>. Salamanca: San Esteban.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[13]<\/sup><\/a>N.&nbsp;Rescher(1994):&nbsp;<em>Los l\u00edmites de la ciencia<\/em>.&nbsp;Madrid: Tecnos, p. 243. (N.&nbsp;Rescher(1984):&nbsp;<em>The Limits of Science<\/em>. Berkeley: University of California Press).<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[14]<\/sup><\/a>N.&nbsp;Rescher,<em>op. cit.<\/em>245 (cursiva en el original).<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[15]<\/sup><\/a>Th.&nbsp;Nagel(2012):&nbsp;<em>Mind and Cosmos<\/em>. Oxford: OUP, p. 5.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[16]<\/sup><\/a>Th.&nbsp;Nagel,<em>op. cit.<\/em>128.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[17]<\/sup><\/a>Th.&nbsp;Nagel,<em>op. cit.<\/em>5.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[18]<\/sup><\/a>Th.&nbsp;Nagel,<em>op. cit.<\/em>35.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[19]<\/sup><\/a>Th.&nbsp;Nagel,<em>op. cit.<\/em>41.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[20]<\/sup><\/a>Th.&nbsp;Nagel,<em>op. cit.<\/em>43.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[21]<\/sup><\/a>Cf. J.&nbsp;Searle(1992):&nbsp;<em>The rediscovery of the Mind<\/em>. Cambridge: The MIT Press, p. 30.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[22]<\/sup><\/a>R.&nbsp;Tallis (2011):<em>Aping Mankind. Neuromania, Darwinitis and the Misrepresentation of Humanity<\/em>. Durham, UK: Acumen.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[23]<\/sup><\/a>Una denuncia de esta situaci\u00f3n la encontramos en S.&nbsp;Sately S. O.&nbsp;Lilienfeld(2013):&nbsp;<em>Brainwashed: The Seductive Appeal of Mindless Neuroscience<\/em>.&nbsp;NewYork: Basic Books. V\u00e9ase tambi\u00e9n R. A.&nbsp;Burton(2013)&nbsp;<em>A Skeptic\u2019s Guide to the Mind: What Neuroscience Can and Cannot Tell Us About Ourselves<\/em>. New York: St. Martin\u2019s Press.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[24]<\/sup><\/a>R.&nbsp;Tallis,<em>op. cit.<\/em>9.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[25]<\/sup><\/a>R.&nbsp;Tallis,<em>op. cit.<\/em>10.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[26]<\/sup><\/a>\u201cHumans are not part of nature: or not entirely\u201d, R.&nbsp;Tallis,&nbsp;<em>op. cit.<\/em>212.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[27]<\/sup><\/a>R.&nbsp;Tallis,<em>op. cit.<\/em>213.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[28]<\/sup><\/a>\u201cManifestly unfair\u201d,&nbsp;Nagel,&nbsp;<em>op. cit.<\/em>10.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[29]<\/sup><\/a>R.&nbsp;Tallis,<em>op. cit.<\/em>336.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[30]<\/sup><\/a>F.&nbsp;Soler,<em>op. cit.<\/em>317.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[31]<\/sup><\/a>F.&nbsp;Soler,&nbsp;<em>op. cit.<\/em>397.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[32]<\/sup><\/a>A. Cortina(2011):&nbsp;<em>Neuro\u00e9tica y neuropol\u00edtica. Sugerencias para la educaci\u00f3n moral<\/em>. Madrid: Tecnos, cap\u00edtulo 3.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[33]<\/sup><\/a>\u201cEven though the theistic outlook, in some versions, is consistent with the available scientific evidence, I don\u2019t believe it, and am drawn instead to a naturalistic, though non-materialist, alternative [\u2026] It makes sense to seek an expanded form of understanding that includes the mental but that is still scientific \u2014 i.e. still a theory of the immanent order of nature [\u2026]. I would add that even some theists might find this acceptable; since they could maintain that God is ultimately responsible for such an expanded natural order, as they believe he is for the laws of physics\u201d (Th.&nbsp;Nagel, \u201cThe Core of \u2018Mind and Cosmos\u2019 \u201d, en&nbsp;<em>The New York Times<\/em>, 13\/08\/2013).<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[34]<\/sup><\/a>C. S. Peirce (1996):<em>Un argumento olvidado en favor de la realidad de Dios<\/em>, (Introducci\u00f3n, traducci\u00f3n y notas de&nbsp;S. F.&nbsp;Barrena),<em>Cuadernos de Anuario Filos\u00f3fico<\/em>. Pamplona: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Navarra.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[35]<\/sup><\/a>Esta idea tiene aplicaciones pr\u00e1cticas inmediatas, por ejemplo, en el terreno de la bio\u00e9tica. Puede verse, en este sentido: A.&nbsp;Marcos(2013): \u201cEl sentido com\u00fan en la bio\u00e9tica\u201d.&nbsp;<em>Cuadernos de Bio\u00e9tica<\/em>. XXIV\/2, pp. 155-167.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[36]<\/sup><\/a>Cf. Marcos, A.\u00a0<em>Postmodern Aristotle<\/em>, Cambridge Scholars Publishing, Newcastle, UK, 2012.\u00a0V\u00e9ase la entrada \u201cDifference\u201d, en la p. 153.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por Alfredo Marcos, Universidad de Valladolid, colaborador de la C\u00e1tedra Francisco Jos\u00e9 Ayala de CTR y de FronterasCTR.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Alfredo Marcos) En un art\u00edculo titulado\u00a0Filosof\u00eda de la naturaleza humana he expuesto mi posici\u00f3n cr\u00edtica respecto de las corrientes que abogan por la\u00a0negaci\u00f3n de la naturaleza humana, por su completa\u00a0naturalizaci\u00f3n o por su completa\u00a0artificializaci\u00f3n. Aqu\u00ed har\u00e9 un breve resumen de esta posici\u00f3n (apartado 1), para a continuaci\u00f3n profundizar en las cr\u00edticas, pero ya en &#8230; <a title=\"Nuevas perspectivas en el debate sobre la naturaleza humana\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=4691\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Nuevas perspectivas en el debate sobre la naturaleza humana\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":4695,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[121,139],"tags":[540,238,373,328],"class_list":["post-4691","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-transhumanismo-y-posthumanismo","category-relacion-entre-ciencia-y-religion","tag-iusnaturalismo","tag-naturaleza","tag-naturaleza-humana","tag-naturalismo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4691","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4691"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4691\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4705,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4691\/revisions\/4705"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/4695"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4691"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4691"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4691"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}