{"id":469,"date":"2016-11-29T16:55:41","date_gmt":"2016-11-29T16:55:41","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=469"},"modified":"2023-03-07T09:30:42","modified_gmt":"2023-03-07T08:30:42","slug":"francisco-j-ayala-propone-un-equilibrio-elegante-entre-ciencia-etica-y-religion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=469","title":{"rendered":"Francisco J. Ayala propone un \u00abequilibrio elegante\u00bb entre ciencia, \u00e9tica y religi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><strong>[Por <span style=\"text-decoration: underline\">Diego Bermejo]<\/span>\u00a0La <a href=\"https:\/\/www.comillas.edu\/es\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Universidad Pontificia Comillas <\/a>de Madrid\u00a0ha concedido a Francisco J. Ayala (Presidente de la American Association for the Advancement of Science entre 1993 y 1996; y Presidente de Sigma Xi, The Scientific Research Society de los EE.UU. entre 2003 y 2006, entre otros cargos) el <a href=\"https:\/\/player-api.new.livestream.com\/accounts\/3162099\/events\/6456755\/videos\/138440663.secure.m3u8\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">doctorado honoris causa<\/a>. Nos hacemos presentes en este acontecimiento con este art\u00edculo en \u2018Tendencias21 de las Religiones\u2019, una adaptaci\u00f3n de un art\u00edculo previo aparecido en 2015 en la \u2018Revista Pensamiento\u2019. En \u00e9l, se desarrolla una introducci\u00f3n al pensamiento filos\u00f3fico del profesor Ayala que piensa desde la ciencia, pero m\u00e1s all\u00e1 de la ciencia en temas como la revoluci\u00f3n darwiniana, la naturaleza humana biol\u00f3gica y cultural o la complementariedad entre ciencia y religi\u00f3n (la religi\u00f3n como cuesti\u00f3n de sentido).<\/strong><\/p>\n<p>El 10 de octubre de 2016 tuvo lugar en el Aula Magna de la Universidad de Comillas de Madrid la imposici\u00f3n del doctorado honoris causa al profesor <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Francisco_Ayala\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Francisco J. Ayala<\/a>, en especial por sus contribuciones al di\u00e1logo entre la ciencia y la religi\u00f3n.<\/p>\n<p>El debate de la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n sigue vivo en torno a cuestiones fronterizas suscitadas desde la \u00e9tica y desde la religi\u00f3n. Francisco J. Ayala, bi\u00f3logo darwiniano y cient\u00edfico humanista, propone un equilibrio elegante en las relaciones entre ciencia, \u00e9tica y religi\u00f3n, contra fundamentalismos cientistas y religiosos, considerando la teor\u00eda darwiniana de la selecci\u00f3n natural como un regalo para la ciencia y para la teolog\u00eda, y defendiendo la compatibilidad de ambas para una visi\u00f3n m\u00e1s rica de la vida humana. En este art\u00edculo ofrecemos una introducci\u00f3n a su pensamiento.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-484\" src=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2016\/11\/Ayala-150x150.jpg\" alt=\"ayala\" width=\"219\" height=\"219\" \/><\/p>\n<p><strong>Ayala: Cient\u00edfico darwiniano, humanista y popperiano <\/strong><\/p>\n<p>\u201cBlosse Tatsachenwissenschaften machen blosse Tatsachenmenschen\u201d, escribi\u00f3 el fil\u00f3sofo Husserl en su libro sobre la crisis de las ciencias [1]. Pareciera estar respondiendo a esta admonici\u00f3n husserliana el profesor Ayala cuando afirma en su libro Darwin y el Dise\u00f1o Inteligente: \u201cDeseo simplemente decir algo que es obvio, pero a veces queda oscurecido por la arrogancia de algunos cient\u00edficos. Por exitosa que sea, y por universalmente abarcador que sea su tema, una visi\u00f3n cient\u00edfica del mundo es desesperadamente incompleta.<\/p>\n<p>Las cuestiones de valor y de sentido est\u00e1n fuera del \u00e1mbito cient\u00edfico\u201d [2]. El New York Times calific\u00f3 hace a\u00f1os a Francisco J. Ayala de \u201ccient\u00edfico renacentista\u201d. Con el apelativo se quer\u00eda poner de relieve el talante humanista, interdisciplinar y transversal de un hombre apasionado por la ciencia de la vida, pero tambi\u00e9n por la vida m\u00e1s all\u00e1 de la ciencia. En \u00e9l se hace patente la superaci\u00f3n del divorcio destacado por Snow entre las dos culturas, cient\u00edfica y human\u00edstica, con equilibrio elegante.<\/p>\n<p><em>Cient\u00edfico darwinista<\/em>. Francisco J. Ayala \u2013actualmente profesor de biolog\u00eda molecular, evolutiva y ecol\u00f3gica; y de filosof\u00eda y l\u00f3gica de la ciencia en la Universidad de California, Irvine\u2013 naci\u00f3 en Madrid y, tras su paso por la universidad de Salamanca, se traslada en 1961 a USA, donde en 1964 se doctora en biolog\u00eda en la universidad de Columbia, desarrollando, junto con su maestro Theodosius Dobzhansky, la Teor\u00eda Sint\u00e9tica de la Evoluci\u00f3n (neodarwinismo).<\/p>\n<p>Tras desarrollar su actividad acad\u00e9mica en varias universidades (Rockefeller y California-Davis), se establece en la universidad de Irvine (California), en la que recibe el nombramiento de \u201cUniversity Professor\u201d (m\u00e1xima distinci\u00f3n acad\u00e9mica, excepcionalmente concedida por la universidad de California, que detenta en exclusiva en el campus universitario de Irvine, dado que se otorga solamente a un profesor por campus) y desde donde irradia su reconocida proyecci\u00f3n internacional.<\/p>\n<p>Como cient\u00edfico (darwiniano convencido), su labor investigadora se centra en la biolog\u00eda molecular y en la gen\u00e9tica evolutiva y poblacional, con aportaciones relevantes en temas como: el reloj molecular de la evoluci\u00f3n, el origen de la malaria y otras enfermedades parasitarias (mal de Chagas); origen, evoluci\u00f3n, estructura y funci\u00f3n del ARN en protozoos par\u00e1sitos y relevancia de los \u201cintrons\u201d (elementos aparentemente superfluos, pero imprescindibles) para la conformaci\u00f3n de estructuras biol\u00f3gicas. Ha influido en disciplinas pr\u00f3ximas como la biolog\u00eda, la gen\u00e9tica, la bioqu\u00edmica o la paleontolog\u00eda.<\/p>\n<p>Autor prol\u00edfico, cuenta en su haber con m\u00e1s de 1000 art\u00edculos cient\u00edficos y m\u00e1s de 40 libros (algunos en colaboraci\u00f3n), traducidos a diferentes idiomas, que recorren desde tem\u00e1ticas estrictamente cient\u00edficas del campo de la biolog\u00eda gen\u00e9tica hasta filosof\u00eda de la biolog\u00eda, bio\u00e9tica y di\u00e1logo ciencia-religi\u00f3n.<\/p>\n<p>En cuanto miembro destacado de la comunidad cient\u00edfica internacional, pertenece a un sinn\u00famero de academias de ciencias y humanidades en todo el mundo y ha sido nombrado doctor honoris causa por m\u00e1s de veinte universidades. Ha recibido numerosos premios y condecoraciones, entre los que destacan el <a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Premio_Templeton\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Premio Templeton<\/a> (2010) y la Medalla Nacional de Ciencia de USA (2001)<\/p>\n<p><em>Cient\u00edfico humanista<\/em>. Convencido de que no sin ciencia, pero que no s\u00f3lo ciencia es lo que necesita el ser humano para el desarrollo pleno de una vida devenida evolutivamente en \u00e9l cada vez m\u00e1s compleja, su inquietud humanista le ha conducido a pensar las fronteras de la ciencia con la filosof\u00eda, la \u00e9tica y la teolog\u00eda: filosof\u00eda de la biolog\u00eda (biolog\u00eda-cultura, libertad-determinismo, cerebro-mente, hom\u00ednido-humano), bio\u00e9tica (manipulaci\u00f3n gen\u00e9tica, experimentos con c\u00e9lulas madre) y relaciones entre ciencia y religi\u00f3n (compatibilidad entre ciencia y religi\u00f3n, debate sobre el affaire creacionismo versus evolucionismo en la ense\u00f1anza p\u00fablica en USA y pol\u00e9mica contra la pseudoteor\u00eda del Dise\u00f1o Inteligente).<\/p>\n<p>Su af\u00e1n divulgador ha cristalizado en publicaciones orientadas a facilitar el acercamiento a la ciencia y, sobre todo, a superar prejuicios fundamentalistas tanto en contra como a favor de la ciencia (l\u00e9ase, debate con creacionistas fundamentalistas y defensores del Dise\u00f1o Inteligente, pero tambi\u00e9n debate con cientistas materialistas).<\/p>\n<p>Pero, adem\u00e1s, su compromiso con la realidad social y pol\u00edtica, desde su condici\u00f3n primera de cient\u00edfico, le ha llevado a realizar exitosos trabajos de campo en la lucha por la erradicaci\u00f3n de enfermedades parasitarias (malaria, mal de Chagas), a asesorar a instituciones y organismos oficiales: jur\u00eddicos (asesor del Tribunal Supremo de USA, para quien elabor\u00f3 el informe final en el que se bas\u00f3 la sentencia en contra de la ense\u00f1anza del creacionismo en la escuela p\u00fablica como alternativa al evolucionismo, basada en dos argumentos definitivos: los relatos de la creaci\u00f3n no son ciencia y el intento de introducir su obligatoriedad en la ense\u00f1anza en tanto ciencia vulnera la laicidad de la ense\u00f1anza p\u00fablica); pol\u00edticos (asesor del presidente Clinton en materias de ciencia y sociedad, y programas de investigaci\u00f3n gen\u00e9tica; asesor de diversos gobiernos sobre pol\u00edticas de implementaci\u00f3n de I+D+i); y religiosos (asesor del Vaticano en asuntos fronterizos entre ciencia y religi\u00f3n, creacionismo y evolucionismo, y temas candentes de bio\u00e9tica: manipulaci\u00f3n gen\u00e9tica e investigaci\u00f3n con c\u00e9lulas madre). Como hombre de acci\u00f3n exitoso y solidario realiza una labor desinteresada y continuada de mecenazgo econ\u00f3mico a favor de la ciencia, la universidad y las artes.<\/p>\n<p><em>Cient\u00edfico popperiano<\/em>. La as\u00ed llamada \u00abcrisis de los fundamentos cient\u00edficos\u00bb, con el cuestionamiento consiguiente del m\u00e9todo inductivo cl\u00e1sico (inductivismo ingenuo), ha obligado a la ciencia reciente a repensar su estatuto, funci\u00f3n y sentido. La ciencia, desde el falsacionismo popperiano en adelante \u2013estableciendo, como criterio de demarcaci\u00f3n propio de la ciencia el m\u00e9todo de la falsaci\u00f3n de hip\u00f3tesis y no la verificaci\u00f3n\u2013, ha dejado de ser fundamentalista. A esta tradici\u00f3n cabe adscribir al profesor Ayala, cuya relaci\u00f3n personal con Karl Popper contribuy\u00f3 a que, como cient\u00edfico, adquiriera un compromiso decidido con un concepto de ciencia abierta para una sociedad abierta. La ciencia, pues, no solamente no debe pretender la candidatura exclusiva a la verdad enf\u00e1tica de las cosas, sino que pone al descubierto, en un ejercicio de autocontenci\u00f3n metodol\u00f3gica, incluso las condiciones de posibilidad, presupuestos y l\u00edmites de todo tipo que confluyen en su teorizaci\u00f3n y en su praxis; revelando con ello la condici\u00f3n humana y social de \u00abesa cosa llamada ciencia\u00bb [3] que tiende a olvidar el cientismo.<\/p>\n<p>La ciencia ha dejado de ser la \u00abnueva religi\u00f3n\u00bb, el m\u00e9todo cient\u00edfico un medio soteriol\u00f3gico para alcanzar verdad y salvaci\u00f3n, y la comunidad cient\u00edfica una casta sacerdotal administradora de su poder sacral. El resultado ha sido una salut\u00edfera cura de adelgazamiento del exceso de hybris prometeica que hab\u00eda engordado la ciencia hasta convertirla en referente \u00fanico de lo real y de lo racional. Pero lo real y lo racional han devenido paulatina y progresivamente complejos. La simplicidad y la transparencia han dejado de ser atributos definidores de lo real y lo racional; tambi\u00e9n, por tanto, de lo cient\u00edfico. La ciencia sabe de esta complejidad ad intra y ad extra y sabe, tambi\u00e9n, que todo intento de simplificaci\u00f3n conlleva consecuentemente una reducci\u00f3n. Reducci\u00f3n necesariamente naturalista desde el punto de vista metodol\u00f3gico (la ciencia se aplica a fen\u00f3menos exclusivamente naturales, sujetos a falsaci\u00f3n, cuestiones de \u201checho\u201d), pero no indebidamente materialista desde el punto de vista ontol\u00f3gico (la ciencia no debe afirmar ni negar cuestiones de valor y sentido, ajenas a su \u00e1mbito, m\u00e9todo y objetivo). Ayala expresa esta convicci\u00f3n, por fidelidad rigurosa al m\u00e9todo cient\u00edfico, del modo siguiente: \u201cEl naturalismo metodol\u00f3gico afirma los l\u00edmites del conocimiento cient\u00edfico, no su universalidad\u201d [4].<\/p>\n<p>Consciente de que todo fundamentalismo descansa sobre el mecanismo de la absolutizaci\u00f3n de la simplificaci\u00f3n reductora de lo complejo, la ciencia postpopperiana asume con alivio su condici\u00f3n de ser un mapa, no exclusivo ni excluyente, dentro de la variada y leg\u00edtima pluralidad cartogr\u00e1fica en que se deja decir e interpretar lo que entendemos por real. El error que debe evitar la ciencia es convertir el criterio de demarcaci\u00f3n en criterio de negaci\u00f3n de la validez epistemol\u00f3gica de otras formas de experiencia y conocimiento (ciertamente no cient\u00edficos). De ah\u00ed que no dude nuestro cient\u00edfico humanista en reconocer: \u201cLa ciencia es una forma de conocimiento, pero no es la \u00fanica. El conocimiento tambi\u00e9n deriva de otras fuentes, como el sentido com\u00fan, la experiencia art\u00edstica y y religiosa, y la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica\u201d [5].<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Cuestiones disputadas: ciencia, \u00e9tica y religi\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p>El modo popperiano, pragmatista y democr\u00e1tico, de entender la ciencia de nuestro laureado investigador queda reiteradamente patente en manifestaciones p\u00fablicas y escritas \u2013en contra, a veces, de colegas como Dawkins o Dennett, cuyo materialismo no comparte\u2013, para dejar constancia, primero y siempre, de la grandeza de la ciencia, pero tambi\u00e9n de sus l\u00edmites; y, segundo y por eso, del respeto obligado a otras formas de hacer experiencia de mundo, m\u00e1s all\u00e1 de la pretensi\u00f3n de exclusividad y totalitarismo epistemol\u00f3gicos del cientismo.<\/p>\n<p>Los tres apartados de este escrito tratan precisamente de estas cuestiones, poniendo en evidencia problemas, retos y relaciones que surgen entre los \u00e1mbitos de la evoluci\u00f3n, la \u00e9tica y la religi\u00f3n, y pueden valer como una primera introducci\u00f3n al pensamiento del profesor Ayala, que piensa desde la ciencia, pero m\u00e1s all\u00e1 de la ciencia: (1) las revoluci\u00f3n darwiniana (la ciencia como cuesti\u00f3n de hecho), (2) la naturaleza humana biol\u00f3gica y cultural (la \u00e9tica como cuesti\u00f3n de valor ) y (3) la compatibilidad entre ciencia y religi\u00f3n (la religi\u00f3n como cuesti\u00f3n de sentido).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>CIENCIA Y EVOLUCI\u00d3N: CUESTI\u00d3N DE HECHO <\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-488\" src=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2016\/11\/darwin-623194_1920-150x150.jpg\" alt=\"Darwin\" width=\"237\" height=\"237\" srcset=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2016\/11\/darwin-623194_1920-150x150.jpg 150w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2016\/11\/darwin-623194_1920-640x640.jpg 640w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2016\/11\/darwin-623194_1920-45x45.jpg 45w\" sizes=\"auto, (max-width: 237px) 100vw, 237px\" \/><\/p>\n<p><strong>De la revoluci\u00f3n copernicana a la revoluci\u00f3n darwiniana <\/strong><\/p>\n<p>La importancia decisiva de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Charles_Darwin\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Darwin<\/a> para completar la revoluci\u00f3n cient\u00edfica moderna es un hecho irrefutable. Primero, porque la concepci\u00f3n evolucionista (no exclusiva de Darwin e incluso anterior a Darwin), completada por la teor\u00eda darwinista de la selecci\u00f3n natural es un hecho cient\u00edfico, es decir, algo comprobado, contrastado, corroborado y aceptado m\u00e1s all\u00e1 de toda duda razonable; y no una simple \u201chip\u00f3tesis\u201d, como quisieran algunos de sus cr\u00edticos [6].<\/p>\n<p>Segundo, porque la teor\u00eda evolucionista darwiniana supuso la naturalizaci\u00f3n definitiva del mundo. La \u201crevoluci\u00f3n copernicana\u201d (de Cop\u00e9rnico a Newton) aport\u00f3 una nueva concepci\u00f3n del mundo f\u00edsico, dejando constancia de que el universo, materia en movimiento, obedece a leyes inmanentes que permiten explicar los fen\u00f3menos naturales.<\/p>\n<p>La \u201crevoluci\u00f3n darwiniana\u201d aport\u00f3 una nueva visi\u00f3n del mundo org\u00e1nico, mostrando que todos los seres vivos evolucionan por selecci\u00f3n natural desde especies anteriores, a trav\u00e9s de la adaptaci\u00f3n funcional al medio. A la materia inorg\u00e1nica en movimiento de la primera revoluci\u00f3n cient\u00edfica se sumaba la materia org\u00e1nica en movimiento de la segunda. El complejo mundo de la vida quedaba incluido en el dominio metodol\u00f3gico de la ciencia. La \u201chip\u00f3tesis Dios\u201d se revelaba definitivamente como cient\u00edficamente innecesaria para explicar los procesos naturales y, a su vez, \u201cDios como hip\u00f3tesis\u201d dejaba de ser objeto de demostraci\u00f3n cient\u00edfica por no pertenecer al orden de lo natural.<\/p>\n<p>Desde entonces, pensar, despu\u00e9s de Darwin, obliga a situar las cuestiones cient\u00edficas, filos\u00f3ficas y teol\u00f3gicas en un nuevo terreno de juego con reglas diferentes, las del naturalismo evolucionista. Ayala resume del siguiente modo la aportaci\u00f3n excepcional y revolucionaria de Darwin a la ciencia y a la cultura: \u00abEste es el descubrimiento fundamental de Darwin: que hay un proceso que es creativo aunque no consciente. Y esta es la revoluci\u00f3n conceptual que Darwin complet\u00f3: la idea de que el dise\u00f1o de los organismos vivos puede explicarse como resultado de procesos naturales gobernados por leyes naturales. Esto no es sino una visi\u00f3n fundamental que ha cambiado para siempre el modo en que la humanidad se percibe a s\u00ed misma y su lugar en el universo\u00bb [7].<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La peligrosa idea de Darwin <\/strong><\/p>\n<p>Este cambio de visi\u00f3n, propiciado por la idea de la evoluci\u00f3n por selecci\u00f3n natural, es el regalo envenenado que Darwin ha legado a la posteridad. As\u00ed lo entiende Dennett, que representa actualmente a quienes interpretan las ideas darwinistas como el triunfo de la mentalidad materialista sobre la tradici\u00f3n teol\u00f3gica y filos\u00f3fica idealista y, por tanto, celebra como regalo lo que para la cosmovisi\u00f3n tradicional supon\u00eda \u2013entiende \u00e9l\u2013 un \u00e1cido corrosivo. La \u00abpeligrosa idea de Darwin\u00bb [8] consist\u00eda en desalojar a Dios definitivamente de la naturaleza, porque la naturaleza toda, no solo la naturaleza inanimada sino ahora tambi\u00e9n la naturaleza animada, pod\u00eda explicarse por causas naturales.<\/p>\n<p>La evoluci\u00f3n, en consecuencia, era el resultado de un proceso natural de selecci\u00f3n adaptativa al medio que explicaba las transformaciones funcionales de los organismos a entornos variables, y cuyas variaciones y mutaciones se transmit\u00edan por herencia. La ciencia pod\u00eda explicar la historia de la vida y del ser humano, precisamente porque la naturaleza tiene historia y, por tanto, evoluci\u00f3n y mutaci\u00f3n. Y esa historia se dejar narrar desde la comprensi\u00f3n de sus mecanismos naturales, sin necesidad de recurrir a causas sobrenaturales. Darwin fue consciente desde el principio del alcance y consecuencias de la formulaci\u00f3n del Origen com\u00fan de las especies, tesis que las ciencias emp\u00edricas han ido corroborando con el tiempo. El ser humano formaba parte de la historia com\u00fan de los seres vivos y era un ser vivo m\u00e1s en el proceso evolutivo de la naturaleza viva.<\/p>\n<p>El ser humano dejaba de ser el centro de la naturaleza y pasaba a ser una especie m\u00e1s, dentro de la variedad de formas de vida generadas por la misma y por similares procedimientos. Los cimientos de una cosmovisi\u00f3n creacionista, sobrenaturalista y espiritualista parec\u00edan tambalearse. Dios no era necesario en el orden explicativo de las causas naturales. Las leyes f\u00edsicas bastaban para dar cuenta del universo f\u00edsico; las leyes biol\u00f3gicas, para explicar el universo vivo, incluido el ser humano. El ser humano no pertenecer\u00eda ya a un orden distinto de ser, debido a una supuesta extranaturaleza o supranaturaleza racional y espiritual, fundamento de su unicidad ontol\u00f3gica, sino a la misma naturaleza com\u00fan que lo emparentaba con lo animado y, en \u00faltimo t\u00e9rmino, con lo inanimado.<\/p>\n<p>Las diferencias anat\u00f3micas y conductuales del animal humano no ser\u00edan ya esenciales, sino graduales; y su singularidad, no m\u00e1s maravillosa ni menos azarosa que la de otros seres vivos dotados de peculiaridades \u00fanicas de las que ni siquiera \u00e9l dispon\u00eda. Donde Darwin ve\u00eda \u00abgrandeza\u00bb, no es extra\u00f1o que otros vieran amenaza. La teolog\u00eda, la filosof\u00eda y la \u00e9tica teoc\u00e9ntricas y\/o antropoc\u00e9ntricas que dotaban de razones consistentes al imaginario tradicional, y tambi\u00e9n moderno, de la centralidad y superioridad del ser humano en el mundo, se ve\u00edan obligadas a revisar a fondo los presupuestos racionales, por antinaturales, dualistas y espiritualistas, en que descansaban.<\/p>\n<p>El desplazamiento antropoc\u00e9ntrico segu\u00eda al desplazamiento geoc\u00e9ntrico y parec\u00eda confirmar definitivamente el desplazamiento teoc\u00e9ntrico. Se produc\u00eda una vuelta a la naturaleza, a un cosmobiocentrismo sin Dios, sin Hombre y sin Raz\u00f3n. Porque la naturaleza no conoc\u00eda otra cosa que dise\u00f1o adaptativo, no finalidad predeterminada, una mezcla de azar aleatorio y necesidad funcional; dise\u00f1o sin Dise\u00f1ador. Porque en la naturaleza no hab\u00eda se\u00f1al ninguna de intencionalidad, sentido o prop\u00f3sito antr\u00f3pico o divino. Porque la naturaleza era ciega, indiferente y desconsiderada para con el ser humano. Porque la naturaleza se mov\u00eda y se transformaba ajena al bien y al mal. Porque la naturaleza en evoluci\u00f3n, imperfecta, chapucera e inh\u00f3spita, parec\u00eda contradecir la idea de un Dios creador, supuestamente omnipotente, omnisciente y omnibenevolente; e invitaba a recharzarlo \u2013caso de existir\u2013 como incompetente y s\u00e1dico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El regalo de Darwin a la ciencia, a la filosof\u00eda y a la religi\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p>Y, sin embargo, esta conmoci\u00f3n cosmovisional no ha impedido que la visi\u00f3n evolucionista se haya ido imponiendo, a pesar de rechazos teol\u00f3gicos y filos\u00f3ficos varios. La evoluci\u00f3n se acepta como un hecho cient\u00edfico vinculante, como un modo de pensamiento y como una cosmovisi\u00f3n general. La prueba es que no se discute su n\u00facleo fundamental, la naturalizaci\u00f3n de la vida y del ser humano en un proceso continuo de transformaci\u00f3n y variaci\u00f3n cient\u00edficamente explicable, sino la interpretaci\u00f3n del hecho y del proceso. No est\u00e1 en discusi\u00f3n que la naturaleza tiene historia, sino el sentido de esa historia, y si es tal y como se narra. Tampoco si la evoluci\u00f3n es el resultado de un proceso variable y aleatorio, sino si la evoluci\u00f3n es, adem\u00e1s, progreso en alguna direcci\u00f3n. No si la naturaleza en cuanto tal carece de sentido, sino si la naturaleza, en cuanto humana, deber\u00eda tenerlo. No si la evoluci\u00f3n se puede explicar sin Dios, sino si Dios, en caso de existir, aportar\u00eda algo nuevo a la evoluci\u00f3n. No si el relato de la evoluci\u00f3n es un relato sugerente, elegante y cient\u00edficamente consistente, sino si es el \u00fanico relato posible. No si es incluyente, sino si es excluyente. No, si es ciencia; sino si, adem\u00e1s, es ideolog\u00eda.<\/p>\n<p>Moore escrib\u00eda en 1890, tras la convulsi\u00f3n provocada por las tesis darwinianas, que, \u00abbajo la apariencia de un enemigo, Darwin hab\u00eda hecho el trabajo de un amigo\u00bb [9]. De modo similar piensa S. J. Gould, cuando invita a la lucidez liberadora que produce sumergirse en el \u201cba\u00f1o de agua fr\u00eda de la teor\u00eda de la naturaleza de Darwin\u201d [10] (\u201cthe cold bath theory of nature\u201d), para abrirse a la aceptaci\u00f3n de la contingencia radical y exponerse a sus consecuencias (no necesariamente ateas, como veremos m\u00e1s adelante). Y F. J. Ayala, darwiniano convencido, ha reiterado la misma idea, convencido de que la aportaci\u00f3n de Darwin supone un reto, pero tambi\u00e9n una oportunidad para pensar de otro modo, y mejor, el mundo, el hombre y a Dios. \u00abEl regalo de Darwin a la ciencia y a la religi\u00f3n\u00bb consistir\u00eda en devolver a la ciencia lo que es de la ciencia \u2013cuestiones de hecho\u2013, y a Dios lo que es de Dios \u2013cuestiones de sentido.<\/p>\n<figure id=\"attachment_494\" aria-describedby=\"caption-attachment-494\" style=\"width: 240px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=QqJ1WHrCd8A\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-494\" src=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2016\/11\/Captura-de-pantalla-2016-11-29-a-las-18.24.43-150x150.png\" alt=\"captura-de-pantalla-2016-11-29-a-las-18-24-43\" width=\"250\" height=\"250\" srcset=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2016\/11\/Captura-de-pantalla-2016-11-29-a-las-18.24.43-150x150.png 150w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2016\/11\/Captura-de-pantalla-2016-11-29-a-las-18.24.43-45x45.png 45w\" sizes=\"auto, (max-width: 250px) 100vw, 250px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-494\" class=\"wp-caption-text\">Entrevista F. J. Ayala<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>Selecci\u00f3n Natural <\/strong><\/p>\n<p>Ayala insiste en varios de sus escritos en poner de relieve que lo espec\u00edfico de la teor\u00eda darwiniana de la evoluci\u00f3n es la teor\u00eda de la selecci\u00f3n natural, que el propio Darwin consideraba como \u201cmi teor\u00eda\u201d [11] y su verdadera aportaci\u00f3n cient\u00edfica a la concepci\u00f3n evolucionista de la vida que no era exclusivamente suya, como sabemos por la historia de la ideas. La selecci\u00f3n natural ser\u00eda el mecanismo o procedimiento adaptativo que permitir\u00eda explicar la unidad de origen (origen o ascendencia com\u00fan de todos los seres vivos) y la diversidad evolutiva de la vida (variedad de especies). No es, por tanto, una teor\u00eda sobre el origen de la vida, sino sobre el dise\u00f1o de los organismos y la historia de la vida, compartida com\u00fanmente por todos los seres vivos y explicada desde ascendientes comunes por medio de los factores que dan cuenta de los procesos de su variaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ese mecanismo no es otro que la selecci\u00f3n natural. Y significa, estrictamente hablando, que si la vida es un proceso continuo de descendencia con mutaci\u00f3n, entonces el mecanismo que lo explica es el esfuerzo adaptativo de los seres vivos por sobrevivir en medios cambiantes, conservar los cambios exitosos para la supervivencia y transmitirlos a la generaci\u00f3n siguiente. La teor\u00eda sint\u00e9tica de la evoluci\u00f3n \u2013que Ayala representa, continuando las aportaciones de su maestro Dobzhansky, entre otros\u2013 completa y perfecciona la teor\u00eda de la selecci\u00f3n natural, a\u00f1adiendo a la explicaci\u00f3n darwiniana de la adaptaci\u00f3n funcional de los organismos al medio como causa de la diversidad mutacional de las especies, la aportaci\u00f3n mendeliana de la transmisi\u00f3n gen\u00e9tica como mecanismo de la herencia que explica la conservaci\u00f3n de los cambios adaptativos, que Darwin no contempl\u00f3.<\/p>\n<p>Si la actual teor\u00eda darwinista de la evoluci\u00f3n se puede sintetizar en lo anteriormente expuesto, conviene precisar su alcance filos\u00f3fico y teol\u00f3gico, para evitar convertirla en una teor\u00eda del todo (everything theory) con pretensiones cosmovisionales definitivas y omniabarcantes. Por eso, Ayala se ha esforzado en subrayar, tanto en sus publicaciones de divulgaci\u00f3n como en informes oficiales elaborados para la Academia de las Ciencias de EEUU en el contexto de la controversia entre creacionismo y evolucionismo [12], el car\u00e1cter\u00a0 cient\u00edfico \u2013y solo cient\u00edfico\u2013 tanto del hecho evolutivo de la vida como del mecanismo selectivo\/adaptativo\/mutacional\/gen\u00e9tico que lo explica. Lo cual obliga a evitar confusiones y corregir errores, cometidos tanto desde el fundamentalismo religioso como del cientificismo fundamentalista, que coinciden en otorgar a la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n pretensiones extracient\u00edficas. As\u00ed, pues, urge corregir algunas ideas err\u00f3neas, atribuidas frecuentemente a la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n:<\/p>\n<ol>\n<li>La evoluci\u00f3n no es una teor\u00eda sobre el Origen de la vida. Aunque compete a la ciencia indagar sobre los or\u00edgenes causales de la historia com\u00fan de la vida y su variedad, la cuesti\u00f3n filos\u00f3fico-teol\u00f3gica del Origen no constituye el centro de la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n. El meollo lo constituyen la constataci\u00f3n y explicaci\u00f3n del hecho de la evoluci\u00f3n y sus mecanismos, siempre a partir de algo ya naturalmente existente \u2013algo que logra exitosamente. No pertenece a la ciencia hacer afirmaciones extracient\u00edficas, aunque afirmaciones estrictamente cient\u00edficas planteen cuestiones serias a cosmovisiones filos\u00f3ficas y teol\u00f3gicas en contradicci\u00f3n con ellas.<\/li>\n<li>Evoluci\u00f3n no significa necesariamente progreso. Evoluci\u00f3n significa cambio, alteraci\u00f3n, transformaci\u00f3n, mutaci\u00f3n, metamorfosis\u2026 La idea de progreso se asocia habitualmente con las de ascenso, mejoramiento, superioridad y escalonamiento perfectivos, bajo supuestos ideol\u00f3gicos de linealidad, necesidad y dise\u00f1o predeterminados \u2013algo que excede a lo que puede afirmar la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n. A la evoluci\u00f3n le basta con el criterio de suficiencia adaptativa. Y la \u201cmejor\u201d adaptaci\u00f3n es siempre relativa al medio, a la historia y sus transformaciones; es comparativa, parcial y no uniforme. La idea de perfecci\u00f3n no pertenece per se a la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n. La idea de \u201ccambio direccional con mejora cualitativa\u201d podr\u00eda aceptarse como sin\u00f3mimo de progreso, siempre que se entienda con respecto a alg\u00fan criterio determinado, no a todos los posibles [13].<\/li>\n<li>Evoluci\u00f3n no significa pura arbitrariedad o pura casualidad. La casualidad es un factor de la evoluci\u00f3n, pero no es totalmente arbitrario. La mutaci\u00f3n aleatoria es la fuente fundamental de variabilidad gen\u00e9tica; pero la selecci\u00f3n natural, el proceso mediante el cual algunas variantes sobreviven y otras no, no es totalmente aleatorio, es funcionalmente adaptativo y \u201ccreativo\u201d. El individuo m\u00e1s apto sobrevive, se reproduce y transmite los caracteres probados y resistentes. La evoluci\u00f3n es una mezcla complementaria de azar y necesidad en el proceso de adaptaci\u00f3n funcional de los seres vivos a sus entornos y la selecci\u00f3n natural no es arbitraria.<\/li>\n<li>Evoluci\u00f3n no significa proceso consciente, dise\u00f1ado y con prop\u00f3sito unidireccional, necesariamente planificado. La teor\u00eda de la evoluci\u00f3n, en cuanto teor\u00eda cient\u00edfica, no otorga valor axiol\u00f3gico o sentido teleol\u00f3gico ni al hecho de la familiaridad com\u00fan de los seres vivos en su diversidad (ancestro com\u00fan) ni al mecanismo que lo produce (selecci\u00f3n natural). Otorgar una racionalidad sustantiva (geneal\u00f3gica y teleol\u00f3gica) al proceso de la evoluci\u00f3n no responde a criterios cient\u00edficos, sino a criterios de valor y sentido ajenos al m\u00e9todo y la praxis cient\u00edficos.<\/li>\n<li>La evoluci\u00f3n, por eso y por s\u00ed misma, no otorga dignidad especial ni superioridad evolutiva a una especie sobre otra (ni siquiera al ser humano). Las especies han evolucionado de modo singular y exclusivo, a partir de linajes comunes que se diversifican en el tiempo, adapt\u00e1ndose a entornos f\u00edsicos y biol\u00f3gicos cambiantes. La imagen del \u201c\u00e1rbol de la vida\u201d, utilizada en biolog\u00eda, induce a confusi\u00f3n, si se interpreta como escala axiol\u00f3gica. Habr\u00eda que entenderla mejor como simbiosis de seres que coevolucionan juntos en una diversidad multiforme.<\/li>\n<li>La evoluci\u00f3n no es inmoral. No es moral ni inmoral, sino amoral. Y, por tanto, no se pueden extraer consecuencias antropol\u00f3gicas, \u00e9ticas y pol\u00edticas de estrategias de supervivencia biol\u00f3gica, presentes en el reino de los seres vivos, sin incurrir en la falacia naturalista (concluir lo que debe ser de lo que es).<\/li>\n<li>La evoluci\u00f3n no es incompatible con la religi\u00f3n. Es una idea equivocada concluir de la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n la incompatibilidad entre evoluci\u00f3n y religi\u00f3n. El malentendido se basa en confundir las funciones y competencias tanto de la ciencia como de la religi\u00f3n. Los \u00e1mbitos de su competencia son diferentes: la ciencia se ocupa de cuestiones de hecho \u2013se limita a la explicaci\u00f3n y comprensi\u00f3n de fen\u00f3menos naturales y la predicci\u00f3n de su ocurrencia a partir de hip\u00f3tesis falsables\u2013, mientras que la religi\u00f3n se ocupa de cuestiones de sentido que no son competencia de la ciencia; aunque interpretaciones literalistas de textos religiosos en cuestiones que son competencia de la ciencia \u2013por ser cuestiones referidas al funcionamiento de hechos que la ciencia explica suficiente y competentemente\u2013 pueden resultar incompatibles con la evoluci\u00f3n.<\/li>\n<\/ol>\n<p>El car\u00e1cter cient\u00edfico \u2013y s\u00f3lo cient\u00edfico\u2013 de estas aseveraciones queda fuera de toda duda razonable para el darwiniano Ayala: \u201cEl origen evolutivo de los organismos es hoy una conclusi\u00f3n cient\u00edfica establecida m\u00e1s all\u00e1 de toda duda razonable, dotada de la clase de certidumbre que los cient\u00edficos atribuyen a teor\u00edas cient\u00edficas establecidas en f\u00edsica, astronom\u00eda, qu\u00edmica y biolog\u00eda molecular. Este grado de certidumbre m\u00e1s all\u00e1 de la duda razonable es lo que se implica cuando los bi\u00f3logos dicen que la evoluci\u00f3n es un \u2033hecho\u2033; el origen evolutivo de los organismos es algo que aceptan pr\u00e1cticamente todos los bi\u00f3logos\u201d [14].<\/p>\n<p>Pero, afirmar la evoluci\u00f3n como un hecho cient\u00edfico, no convierte a la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n en una teor\u00eda del todo o una teor\u00eda final sobre todo (everything theory). Tal desmesura no corresponde al estado actual de la cuesti\u00f3n, que Ayala se apresta a poner de relieve al describir tres grandes cuestiones pendientes \u2013aut\u00e9nticos enigmas sobre los que se volcar\u00e1 la investigaci\u00f3n en las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas y que, sin duda, abrir\u00e1n nuevas perspectivas y nuevos interrogantes como, por otra parte, corresponde a una ciencia que por fidelidad metodol\u00f3gica debe ser falsable: el enigma ontogen\u00e9tico (transformaci\u00f3n\/tr\u00e1nsito de huevo en adulto), el enigma filogen\u00e9tico (transformaci\u00f3n\/tr\u00e1nsito de simio en humano) y el enigma neurobiol\u00f3gico (transformaci\u00f3n\/tr\u00e1nsito del cerebro en mente). \u201cLa biolog\u00eda humana se enfrenta en el siglo XXI a tres grandes fronteras de investigaci\u00f3n: la descodifica [15].<\/p>\n<p>Resumiendo, Ayala destaca la importancia de asumir la evoluci\u00f3n como hecho cient\u00edfico (y no simple \u201cteor\u00eda\u201d), la necesidad de precisar su contenido (contra interpretaciones err\u00f3neas y extralimitaciones competenciales) y la conveniencia de ponerla en di\u00e1logo complementario con otras sistematizaciones de la experiencia humana de la naturaleza y su sentido (como la \u00e9tica y la religi\u00f3n).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>CIENCIA Y \u00c9TICA: CUESTI\u00d3N DE VALOR <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>De la biolog\u00eda a la \u00e9tica <\/strong><\/p>\n<p>La evoluci\u00f3n biol\u00f3gica se completa con la evoluci\u00f3n cultural, m\u00e1s eficaz por intencionada y m\u00e1s r\u00e1pida por tecnol\u00f3gica. Pero \u00bfen qu\u00e9 relaci\u00f3n mutua se encuentran? \u00bfEs la moral, por ejemplo, en tanto que universal cultural, una consecuencia necesaria de la biolog\u00eda? \u00bfSon las normas morales imperativos biol\u00f3gicos? \u00bfSon los genes los \u00faltimos agentes responsables de las acciones morales? \u00bfSe explican los juicios morales, contenido nuclear de la \u00e9tica, por estrictos criterios de selecci\u00f3n natural? \u00bfRepresenta el comportamiento moral la \u00faltima estrategia evolutiva al servicio exclusivo de la supervivencia y preservaci\u00f3n del material gen\u00e9tico humano?<\/p>\n<p>La sociobiolog\u00eda \u2013disciplina reciente que pretende describir las bases biol\u00f3gicas de los comportamientos sociales en los organismos vivos y aplicarlas posteriormente al comportamiento humano\u2013 induce a pensar que la \u00e9tica, como cualquier otra realidad cultural, cumple una funci\u00f3n evolutiva al servicio de la biolog\u00eda. Ayala cita la afirmaci\u00f3n biologicista de Wilson: \u201cEl comportamiento humano \u2013como las capacidades m\u00e1s profundas para la respuesta emocional que lo impulsan y lo gu\u00edan\u2013 es la t\u00e9cnica tortuosa por la que el material gen\u00e9tico humano ha permanecido y permanecer\u00e1 intacto. La moralidad no tiene otra funci\u00f3n \u00faltima demostrable\u201d [16]. Incluso el altruismo obedecer\u00eda a una predisposici\u00f3n similar. Biologizaci\u00f3n, por tanto, de la \u00e9tica; la \u00e9tica ser\u00eda un derivado natural de la biolog\u00eda y las normas morales cumplir\u00edan un cometido funcionalmente biol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Frente a esta tesis fuerte del radicalismo biologicista \u2013que se deja explicar desde el celo profesional debido a la disciplina propia, pero que se ve matizado inmediatamente por los propios sociobi\u00f3logos en cuanto se profundiza en la relaci\u00f3n entre \u00e9tica y ciencia, hasta el punto de reconocerse expl\u00edcitamente la diferencia entre ambas y admitir la conveniencia de no incurrir en la falacia naturalista como sana praxis metodol\u00f3gica\u2013, Ayala se posiciona claramente en contra; aunque otorga validez al argumento sociobiol\u00f3gico, siempre que se interprete del modo siguiente:<\/p>\n<p>\u201cEl argumento del sociobi\u00f3logo en relaci\u00f3n con la \u00e9tica normativa no es que las normas de moralidad puedan fundarse en la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica, sino m\u00e1s bien que la evoluci\u00f3n nos predispone a aceptar ciertas normas morales, a saber, aquellas que son coherentes con los \u2033objetivos\u2033 de la selecci\u00f3n natural. Debido a esta predisposici\u00f3n, los c\u00f3digos morales humanos sancionan los patrones de comportamiento similares a los que se encuentran en el comportamiento social de los animales\u201d [17].<\/p>\n<p>Resulta evidente, si no se quiere incurrir en apor\u00edas o aberraciones morales serias que no estamos dispuestos a aceptar, que lo biol\u00f3gico no es bueno por ser tal, ni consideramos moralmente bueno todo y solo lo que contribuye a la supervivencia y \u00e9xito gen\u00e9tico de la especie o grupo. La naturaleza es moralmente neutra. La naturaleza no habla moralmente, no dicta normas \u00e9ticas. Hacer un juicio de valor sobre la misma trasciende el \u00e1mbito competencial de la ciencia y no se puede hacer sin incurrir en la falacia naturalista \u2013salto l\u00f3gico injustificado del ser al deber ser, de la descripci\u00f3n a la prescripci\u00f3n, de la explicaci\u00f3n a la justificaci\u00f3n. Incumplir este precepto metodol\u00f3gico lleva a apor\u00edas insolubles y a consecuencias indeseables, como ponen de manifiesto el darwinismo social, el racismo, el genocidio o la eugenesia.<\/p>\n<p>El rechazo de Ayala a esta postura, a la que califica de err\u00f3nea, es contundente. Existe, afirma nuestro autor, una discrepancia entre comportamientos biol\u00f3gicamente determinados y normas morales. Dicho de otro modo, la moral no est\u00e1 exclusivamente al servicio de la biolog\u00eda. Las motivaciones y comportamientos morales (por ejemplo, el altruismo) no siempre sirven a ganancia biol\u00f3gica (que un acto humano sea moralmente bueno no depende de si favorece o no procesos evolutivos naturales).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Sentido moral y norma moral <\/strong><\/p>\n<p>Ayala justifica su postura, partiendo de la distinci\u00f3n que Darwin parece insinuar entre sentido moral y norma moral en el pasaje siguiente de su libro Descent of Man (1871) [18]: \u201cCualquier animal dotado de instintos sociales bien marcados, que incluyan los afectos paternos y filiales, adquirir\u00eda inevitablemente sentido moral o conciencia tan pronto como sus capacidades mentales se hubieran desarrollado tanto, o casi tanto, como en el hombre [\u2026]. No quiero sostener que cualquier animal estrictamente social, si sus facultades intelectuales se volvieran tan activas y tan altamente desarrolladas como en el hombre, adquirir\u00eda exactamente el mismo sentido moral que en nosotros [\u2026]; podr\u00edan tener el sentido del bien y del mal aunque este les pudiera hacer seguir l\u00edneas de conducta muy distintas\u201d.<\/p>\n<p>Ayala considera fundamental la distinci\u00f3n entre sentido moral y normas morales como gu\u00edas de conducta, y extrae las siguientes conclusiones de la afirmaci\u00f3n darwiniana: el sentido moral ser\u00eda una consecuencia necesaria de la capacidad intelectual, la inteligencia humana es un resultado de la selecci\u00f3n natural, el sentido moral ser\u00eda un resultado promovido por la misma selecci\u00f3n natural pero no directamente, sino indirectamente a trav\u00e9s del desarrollo intelectual; el sentido moral, finalmente, no determinar\u00eda por s\u00ed mismo las normas morales que sancionan como buena o mala una conducta.<\/p>\n<p>Cree que las controversias hist\u00f3ricas postdarwinistas sobre el origen biol\u00f3gico o cultural de la moral podr\u00edan solventarse evitando esta confusi\u00f3n. Se puede afirmar al mismo tiempo el origen biol\u00f3gico, natural, de la moral \u2013predisposici\u00f3n natural a hacer juicios morales, es decir, sentido moral\u2013 y el origen cultural de los c\u00f3digos morales \u2013prescripci\u00f3n o sanci\u00f3n cultural de conductas humanas como moralmente buenas o malas. De igual manera que la predisposici\u00f3n al lenguaje no determina la lengua concreta que se va a hablar. Una cosa es la capacidad \u00e9tica y otra las normas \u00e9ticas.<\/p>\n<p>Ayala resume su postura en dos tesis:<\/p>\n<ol>\n<li>\u201clos seres humanos son seres \u00e9ticos por su naturaleza biol\u00f3gica; que los humanos eval\u00faan su comportamiento como correcto o incorrecto, moral o inmoral, como consecuencia de sus eminentes capacidades intelectuales, que incluyen la autoconciencia y el pensamiento abstracto. Estas capacidades intelectuales son productos del proceso evolutivo pero son distintivas de los humanos. As\u00ed, sostendr\u00e9 que el comportamiento \u00e9tico no tiene una relaci\u00f3n causal con el comportamiento social de los animales, incluyendo el \u201caltruismo\u201d familiar y rec\u00edproco\u201d.<\/li>\n<li>\u201clas normas morales seg\u00fan las cuales evaluamos acciones particulares como moralmente buenas o malas (as\u00ed como los fundamentos que pueden usarse para justificar dichas normas morales) son productos de la evoluci\u00f3n cultural, no de la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica. Las normas de moralidad pertenecen, a este respecto, a la misma categor\u00eda de fen\u00f3menos que las instituciones pol\u00edticas y religiosas, o las artes, las ciencias y la tecnolog\u00eda. Los c\u00f3digos morales, como esos otros productos de la cultura humana, son coherentes a menudo con las predisposiciones biol\u00f3gicas de la especie humana y de otros animales. Pero esta coherencia entre normas \u00e9ticas y tendencias biol\u00f3gicas no es necesaria ni universal: no se aplica a todas las normas \u00e9ticas de una sociedad dada, ni mucho menos a todas las sociedades humanas\u201d [19].<\/li>\n<\/ol>\n<p>Sobre la primera tesis: El ser humano, por tanto, ser\u00eda \u00e9tico por naturaleza (por tanto, biol\u00f3gicamente determinado), porque su naturaleza biol\u00f3gica evolucionada al modo humano (es decir, en el proceso adaptativo y selectivo de la especie humana, distintivo del homo sapiens, en su historia evolutiva biol\u00f3gicamente exitosa) determina tres condiciones necesarias del comportamiento moral: la capacidad de anticipar las consecuencias de las acciones, la capacidad de emitir juicios de valor y la capacidad de elegir entre acciones alternativas. En resumen, afirma Ayala, \u201cel comportamiento \u00e9tico es un atributo del car\u00e1cter biol\u00f3gico de los humanos, y, por tanto, es un producto de la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica. Pero no encuentro ninguna evidencia de que el comportamiento \u00e9tico se desarrollase porque es adaptativo en s\u00ed mismo\u201d [20], sino m\u00e1s bien porque es el resultado de capacidades intelectuales exclusivamente humanas, que representan un umbral cualitativo diferente acontecido en la especie humana.<\/p>\n<p>Sobre la segunda tesis: El comportamiento \u00e9tico del animal humano \u2013afirmar\u00e1 Ayala\u2013 no ha surgido como resultado directo de una respuesta adaptativa, sino como resultado indirecto de la evoluci\u00f3n de una eminente capacidad intelectual que, posibilitando anticipaci\u00f3n, evaluaci\u00f3n y elecci\u00f3n, convierte al acto moral en acto humano, cultural y no s\u00f3lo biol\u00f3gico. Predisposici\u00f3n no es determinaci\u00f3n. Aunque, geneal\u00f3gicamente hablando, el comportamiento moral puede derivarse de la constituci\u00f3n biol\u00f3gica del ser humano; normativamente hablando, sin embargo, deriva de la evoluci\u00f3n cultural. Las normas morales suelen ser, aunque no necesariamente, consistentes con la naturaleza biol\u00f3gica humana; pero ni se pueden ni se deben justificar biol\u00f3gicamente, porque de la biolog\u00eda no derivan imperativos \u00e9ticos ni valoraciones axiol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>\u201cLa naturaleza biol\u00f3gica es moralmente neutra\u201d [21]. El criterio de la selecci\u00f3n natural utilizado como criterio axiol\u00f3gico solo puede valorar la adaptaci\u00f3n exitosa, la supervivencia del m\u00e1s apto, el n\u00famero poblacional de la especie o grupo, etc., pero ninguno de esos indicadores constituye por s\u00ed mismo un criterio \u00e9tico. Adem\u00e1s usar la selecci\u00f3n natural o el curso de la evoluci\u00f3n para determinar la moralidad de las acciones humanas puede conducir a paradojas \u2013respetar a los virus porque han demostrado competencia adaptativa y mutacional y dejar de sanar a los seres humanos por el \u201cimperativo biol\u00f3gico\u201d de respetarlos, siendo coherentes con criterios estricta y exclusivamente biologicistas: el potencial mutacional, la resistencia selectiva y el \u00e9xito poblacional; sin embargo, consideramos moral curar a las personas e inmoral no hacerlo\u2013.<\/p>\n<p>\u201cPara poder considerar algunos eventos evolutivos como moralmente correctos o incorrectos, debemos introducir valores humanos; las evaluaciones morales no se pueden alcanzar tan solo en base a que ciertos eventos ocurren por procesos naturales\u201d [22] , afirma Ayala. \u201cLa selecci\u00f3n natural es un proceso natural que incrementa la frecuencia de ciertos genes y elimina otros, que origina algunos tipos de organismos en lugar de otros; pero no es un proceso moral o inmoral en s\u00ed mismo o en su resultado, de la misma manera que la fuerza de gravedad no es una fuerza cargada de moral, ni lo es la electricidad. Para poder considerar algunos eventos evolutivos como moralmente correctos o incorrectos, debemos introducir valores humanos; las evaluaciones morales no se pueden alcanzar tan solo en base a que ciertos eventos ocurren por procesos naturales\u201d [23].<\/p>\n<p>El argumento, pues, de la sociobiolog\u00eda m\u00e1s biologicista que considera las normas \u00e9ticas como simples correlatos socioculturales de conductas favorecedoras de la transmisi\u00f3n m\u00e1s exitosa de la dotaci\u00f3n gen\u00e9tica es para Ayala \u201cequivocado y no escapa a la falacia naturalista\u201d [24]. El cient\u00edfico, tambi\u00e9n el darwinista, ser\u00e1 cient\u00edfico si no franquea indebidamente la frontera de la falacia naturalista que advierte de la ilegitimidad metodol\u00f3gica del salto diferencial e inferencial entre el ser y deber ser. \u201cLas cuestiones de valor y sentido est\u00e1n fuera del \u00e1mbito cient\u00edfico\u201d [25] \u2013sentencia Ayala.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Religi\u00f3n y moral \u201cnatural\u201d <\/strong><\/p>\n<p>Una cuesti\u00f3n especialmente interesante en el di\u00e1logo con la religi\u00f3n es la relaci\u00f3n entre religi\u00f3n y una supuesta moral \u201cnatural\u201d. Una moral \u201cnatural\u201d ser\u00eda aquella cuya normatividad derivar\u00eda directa y espont\u00e1neamente de la \u201cnaturaleza\u201d, y en especial de la \u201cnaturaleza humana\u201d. Pero la \u201cnaturaleza humana\u201d, desde la concepci\u00f3n evolucionista, es naturaleza cultural, no solo biol\u00f3gica. El reduccionismo biologicista \u2013cultura se reduce a biolog\u00eda y las normas morales, legales y religiosas sirven exclusivamente a intereses gen\u00e9ticos\u2013 no da cuenta cumplida del desarrollo hist\u00f3rico y variedad de los sistemas morales, pol\u00edticos y religiosos.<\/p>\n<p>La evoluci\u00f3n cultural no siempre est\u00e1 al servicio de la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica, ni se supedita a ella. En l\u00ednea argumental con lo anteriormente expuesto y la diferencia establecida entre comportamiento o sentido moral (producto natural de la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica) y c\u00f3digos o normas morales (producto de la evoluci\u00f3n cultural), Ayala se plantea la cuesti\u00f3n de la justificaci\u00f3n de las normales morales, algunas de las cuales no contribuyen directamente a la eficiencia biol\u00f3gica e incluso est\u00e1n abiertamente en contra, y que pueden derivar de tradiciones religiosas.<\/p>\n<p>La religi\u00f3n, desde el punto de vista evolutivo, es un producto cultural transmitido por herencia sociocultural y contribuye a la gestaci\u00f3n de normas y c\u00f3digos morales que pueden pretender estar fundamentados en la naturaleza humana como fuente de moralidad. Y, al afirmar esto, se estar\u00eda dando por supuesto que existir\u00eda una conexi\u00f3n necesaria entre creencias religiosas y principios morales. Ayala no comparte esta opini\u00f3n y sostiene que existe m\u00e1s bien una conexi\u00f3n motivacional o psicol\u00f3gica, no l\u00f3gica ni ontol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Cuando se pretende justificar racionalmente un determinado c\u00f3digo moral \u201creligioso\u201d, que se presume acorde con la naturaleza humana; en realidad, si quiere ser racional, se argumenta m\u00e1s bien desde una concepci\u00f3n elaborada desde premisas culturales sobre la naturaleza humana y el mundo, porque la \u201cnaturaleza\u201d humana no dicta normas morales. La evoluci\u00f3n cultural ha conservado, corregido y favorecido determinadas normas que, en principio, han supuesto alg\u00fan beneficio \u2013no siempre biol\u00f3gico\u2013 para las comunidades humanas.<\/p>\n<p>Las religiones han reforzado motivacionalmente muchos de estos c\u00f3digos, dot\u00e1ndolos de autoridad a\u00f1adida y simbolog\u00edas cohesivas y coercitivas. Pero ni la moral ni la religi\u00f3n son m\u00e1s \u00e9ticas por ser m\u00e1s \u201cnaturales\u201d, porque la naturaleza es amoral. Tanto la moral como la religi\u00f3n se construyen teniendo en cuenta datos de la biolog\u00eda, pero la justificaci\u00f3n del car\u00e1cter normativo de los c\u00f3digos morales respectivo, es decir, la raz\u00f3n del porqu\u00e9 del deber ser moral de un comportamiento frente a otro no obedece, ni debe obedecer, en \u00faltima instancia, a imperativos biol\u00f3gicos. Los juicios morales son juicios culturales, y la cultura no se reduce a biolog\u00eda [26].<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>CIENCIA Y RELIGI\u00d3N: CUESTI\u00d3N DE SENTIDO <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Relaci\u00f3n entre ciencia y religi\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n de las relaciones entre ciencia y religi\u00f3n es otra de las cuestiones fronterizas a la que Ayala aplica su reflexi\u00f3n. La coexistencia entre ambas se articula en torno a tres convicciones: compatibilidad entre ciencia y religi\u00f3n, grandeza y l\u00edmites de la ciencia, y rechazo de la pretensi\u00f3n cientista de exclusividad epistemol\u00f3gica. Ni oposici\u00f3n ni concordancia: complementariedad.<\/p>\n<p>\u201cEl universo que observamos tiene precisamente las propiedades que deber\u00edamos esperar si, en el fondo, no hay dise\u00f1o, ni objetivo, ni bien ni mal, nada sino una ciega y despiadada indiferencia\u201d [27], afirma Dawkins desde su condici\u00f3n de cient\u00edfico y ateo. La ciencia no puede ni debe decir nada m\u00e1s ni, por cierto, mejor. S\u00f3lo que el tono, sin duda po\u00e9tico, de la sentencia \u2013que recuerda a una similar de Monod en El Azar y la necesidad [28] \u2013 traiciona en las met\u00e1foras antropom\u00f3rficas que utiliza (ceguera, despiedad, indiferencia) un juicio de valor y (sin)sentido (deber y esperar) que desborda la competencia metodol\u00f3gica y los l\u00edmites de lo cient\u00edficamente afirmable (el cient\u00edfico no \u201cobserva\u201d ni sentido ni sinsentido, ni \u201cdebe esperarlo\u201d, en los fen\u00f3menos que analiza, sino relaciones entre causas y efectos). Pero, precisamente porque resulta dif\u00edcil e inevitable no plantearse estas cuestiones y porque la ciencia no puede ni debe responderlas, puede replicar Ayala a su colega: \u201cPor exitosa que sea, y por universalmente abarcador que sea su tema, una visi\u00f3n cient\u00edfica del mundo es desesperadamente incompleta\u2026<\/p>\n<p>El conocimiento cient\u00edfico tal vez enriquezca las percepciones est\u00e9tica y moral, e ilumine el significado de la vida y del mundo, pero estos asuntos est\u00e1n fuera del dominio de la ciencia\u201d [29]. Wittgenstein podr\u00eda ser considerado como inspirador de este talante postcientista, reflejado en una sentencia del final del Tractatus recurrentemente citada: \u201cSentimos que incluso cuando todas las posibles cuestiones cient\u00edficas han sido respondidas, nuestros problemas vitales no han sido ni siquiera tocados\u201d [30].<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Compatibilidad entre ciencia y religi\u00f3n \u00a0 <\/strong><\/p>\n<p>En esta frontera de la ciencia, y m\u00e1s all\u00e1 de la ciencia, cabe plantearse para el cient\u00edfico darwiniano la cuesti\u00f3n de la religi\u00f3n [31]. Ayala sostiene la compatibilidad entre ciencia y religi\u00f3n (dos ventanas abiertas sobre la realidad, ofreciendo visiones distintas [32]). Pero se apresta a interponer una \u00fanica condici\u00f3n: la reserva metodol\u00f3gica que impide la injerencia competencial entre \u00e1mbitos distintos de experiencia (la verdad cient\u00edfica no puede ser negada por la creencia religiosa y la creencia religiosa no es asunto de la ciencia).<\/p>\n<p>\u201c\u00bfEl darwinismo excluye las creencias religiosas? \u00bfEs la ciencia fundamentalmente materialista? \u2013se pregunta Ayala\u2013. La respuesta a la primera pregunta es no. La respuesta a la segunda pregunta es: depende\u2026 La ciencia es metodol\u00f3gicamente materialista o, mejor dicho, metodol\u00f3gicamente naturalista. Prefiero la segunda expresi\u00f3n \u2013precisa Ayala\u2013 porque \u2033materialismo\u2033 a menudo se refiere a una concepci\u00f3n metaf\u00edsica del mundo, una filosof\u00eda que afirma que no existe nada m\u00e1s all\u00e1 del mundo de la materia, que no hay nada m\u00e1s all\u00e1 de lo que nuestros sentidos pueden experimentar.<\/p>\n<p>Por eso he afirmado que la cuesti\u00f3n de si la ciencia es o no inherentemente materialista depende de si nos estamos refiriendo a los m\u00e9todos y el \u00e1mbito de la ciencia, los cuales permanecen dentro del mundo de la naturaleza, o a las implicaciones metaf\u00edsicas de la filosof\u00eda materialista que afirman que nada existe m\u00e1s all\u00e1 del mundo de la materia. La ciencia no implica el materialismo metaf\u00edsico\u2026 Los cient\u00edficos y los fil\u00f3sofos que afirman que la ciencia excluye la validez de cualquier conocimiento fuera de la ciencia cometen un \u2033error categ\u00f3rico\u2033, confunden el m\u00e9todo y el \u00e1mbito de la ciencia con sus implicaciones metaf\u00edsicas.<\/p>\n<p>El naturalismo metodol\u00f3gico afirma los l\u00edmites del conocimiento cient\u00edfico, no su universalidad. La ciencia trasciende las diferencias culturales, pol\u00edticas y religiosas, porque no tiene afirmaciones que hacer sobre estos temas (excepto, de nuevo, en la medida en que el conocimiento cient\u00edfico es negado). Que la ciencia no est\u00e9 constre\u00f1ida por diferencias culturales o religiosas es una de sus grandes virtudes. La ciencia no supera esas diferencias neg\u00e1ndolas o tomando una posici\u00f3n en lugar de otra. Est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de las diferencias culturales, pol\u00edticas y religiosas, porque estas cuestiones no son asunto suyo\u201d [33].<\/p>\n<p>La actitud intelectual de Ayala concuerda en este punto con la postura ya cl\u00e1sica de S. J. Gould, conocida como NOMA (\u201cnon-overlapping magisteria\u201d) y devenida \u201csoluci\u00f3n\u201d standard [34] al supuesto conflicto entre ciencia y religi\u00f3n entre cient\u00edficos contempor\u00e1neos abiertos al di\u00e1logo con las creencias religiosas: \u201c He avanzado dos afirmaciones primordiales al designar mi concepci\u00f3n de la relaci\u00f3n apropiada entre ciencia y religi\u00f3n como NOMA, o no yuxtaposici\u00f3n de magisterios: primera, que estos dos dominios mantienen igual validez y status necesario para un vida humana completa; y segunda, que permanecen l\u00f3gicamente distintos y totalmente separados en estilos de investigaci\u00f3n, no importa cu\u00e1nto y de qu\u00e9 modo tengamos que integrar las visiones de ambos magisterios para construir la visi\u00f3n rica y plena de la vida tradicionalmente designada como sabidur\u00eda\u201d [35].<\/p>\n<p>Aunque no resulta f\u00e1cil mantener sin malentendidos y tensiones esta actitud de doble reconocimiento del valor y estatus de ambos \u201cmagisterios\u201d para una visi\u00f3n completa de la vida, por una parte, y la independencia y autonom\u00eda respectiva en sus \u00e1mbitos competenciales, por otra [36]; sin incurrir en irenismos concordistas o tolerancia indiferentista. Tampoco, por supuesto, en la actitud arrogante y beligerante de la descalificaci\u00f3n mutua y del conflicto irreconciable [37].<\/p>\n<p>Ayala mira m\u00e1s atr\u00e1s y encuentra esta actitud ya presente en la hermen\u00e9utica cristiana de los Padres de la Iglesia y en la tradici\u00f3n escol\u00e1stica, cuya metodolog\u00eda exeg\u00e9tica de los textos b\u00edblicos no incurr\u00eda en actitud fundamentalista. Esa actitud que cabe exigir tanto a la ciencia como a la teolog\u00eda. De ah\u00ed que a la teolog\u00eda no le conviene hacer afirmaciones en el \u00e1mbito cient\u00edfico que sobrepasan su competencia propia. \u201cSilete theologi in munere alieno\u201d, cabr\u00eda recordar con el jurista Gentile (XVI).<\/p>\n<p>Ayala recuerda que esta actitud de respeto y no intromisi\u00f3n no ha sido ajena a una s\u00f3lida tradici\u00f3n de la teolog\u00eda cristiana, remont\u00e1ndose a la tradici\u00f3n agustiniana y tomista, y acabando por la postura oficial de la iglesia cat\u00f3lica representada \u00faltimamente por Juan Pablo II y, en general, por todas las iglesias \u2013excepto las fundamentalistas\u2013, en la que se reconoce, por una parte, la legitimidad y autoridad del conocimiento cient\u00edfico \u2013lejos ya de las condenas y anatemas pasados\u2013 en asuntos de la naturaleza; y, por otra, la necesidad de un di\u00e1logo con los resultados de la ciencia que pueden iluminar asuntos de fe. La tradici\u00f3n escol\u00e1stica defend\u00eda ya la complementariedad entre raz\u00f3n y revelaci\u00f3n, reconocidas como dos fuentes de conocimiento; hasta el punto de que en caso de una contradicci\u00f3n entre ambas \u2013por coherencia l\u00f3gica, contradicci\u00f3n s\u00f3lo aparente\u2013, habr\u00eda que atribuirlo a una interpretaci\u00f3n err\u00f3nea de las Escrituras o a un razonamiento equivocado.<\/p>\n<p>Para Santo Tomas, por ejemplo, la creaci\u00f3n ex nihilo no exig\u00eda necesariamente el presupuesto de la absoluta inexistencia material, incompatible con las categor\u00edas aristot\u00e9licas del hilemofirmo que consideraba prescriptivas en la \u201cciencia\u201d de la \u00e9poca. La inerrancia no deriva, para esta tradici\u00f3n hermen\u00e9utica que se remonta a los Padres de la Iglesia, de que la Biblia sea un libro de ciencia, sino un libro de salvaci\u00f3n. \u201cEn el asunto de la forma del cielo, los autores sagrados no deseaban ense\u00f1ar a los hombres hechos que no fueran de inter\u00e9s para su salvaci\u00f3n\u201d, ense\u00f1aba San Agust\u00edn sobre la oportuna interpretaci\u00f3n del libro del G\u00e9nesis, opini\u00f3n que se complementa con otras del mismo tenor \u2013y que gusta de recordar Ayala\u2013:<\/p>\n<p>\u201cSi sucede que la autoridad de la Sagrada Escritura es puesta en oposici\u00f3n a un razonamiento claro y cierto, eso significa que la persona que interpreta la Escritura no la entiende correctamente\u201d [38]. En la misma l\u00ednea de pensamiento el cardenal Baronio (XVI) formula la frase (\u201cLa Biblia fue escrita para mostrarnos c\u00f3mo llegar al Cielo, no c\u00f3mo es el cielo\u201d) que Galileo har\u00eda famosa: \u201cRepetir\u00e9 aqu\u00ed lo que he o\u00eddo a un eclesi\u00e1stico que se encuentra en un grado muy elevado de la jerarqu\u00eda, a saber, que la intenci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo es ense\u00f1arnos c\u00f3mo se va al cielo, y no c\u00f3mo va el cielo\u201d [39].<\/p>\n<p>Galileo, que fundamenta sus opiniones en los santos padres (sobre todo, San Agust\u00edn y San Jer\u00f3nimo, a quienes cita con frecuencia), plantea en las llamadas Cartas Copernicanas (Lettere Copernicane) y en El Ensayador (Il saggiatore) la que podr\u00edamos considerar soluci\u00f3n moderna standard al posible conflicto entre verdades religiosas y verdades cient\u00edficas por medio de la tesis de los dos libros: el Libro de la Biblia y el Libro de la Naturaleza, ambos inspirados por Dios, aunque escritos en caracteres y con intenciones diferentes, y, por tanto, compatibles a condici\u00f3n de una correcta interpretaci\u00f3n de las Escrituras (no siempre literal, por consiguiente) en orden a la salvaci\u00f3n y de las demostraciones cient\u00edficas (no \u201cdogm\u00e1ticas\u201d, por tanto) en orden al conocimiento de la naturaleza. Dos verdades no podr\u00edan ni deber\u00edan ser contradictorias, si son verdades, seg\u00fan Galileo; ergo\u2026 Tambi\u00e9n Juan Pablo II (1981) \u2013cuya cita suele traer a colaci\u00f3n Ayala en diversos escritos\u2013 habr\u00eda prolongado esta misma postura hasta la actualidad reciente: \u201cLa propia Biblia nos habla del origen del universo y sus componentes, no con el prop\u00f3sito de enunciar un tratado cient\u00edfico sino en orden a establecer las relaciones apropiadas del hombre con Dios y con el universo.<\/p>\n<p>Las Sagradas Escrituras desean simplemente declarar que el mundo fue creado por Dios, y con el fin de ense\u00f1ar esta verdad se expresan en t\u00e9rminos de la cosmolog\u00eda conocida en los tiempos del escritor sagrado. Cualquiera otra ense\u00f1anza sobre el origen y la composici\u00f3n del universo es ajena a las intenciones de la Biblia, la cual no pretende ense\u00f1ar c\u00f3mo se form\u00f3 el firmamento, sino c\u00f3mo llegar a cielo\u201d [40]. En esta misma tradici\u00f3n se reconoce el profesor Ayala. De ah\u00ed su postura militante contra el tipo de creacionismo, basado en una lectura literal de la Biblia y defendido por creyentes fundamentalistas, que trata de hacer concordar ciencia y Biblia, considerando como criterio de verdad cient\u00edfica la autoridad de la Biblia contra la ciencia.<\/p>\n<figure id=\"attachment_500\" aria-describedby=\"caption-attachment-500\" style=\"width: 172px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/www.amazon.es\/Darwins-Gift-Religion-Francisco-Ayala-ebook\/dp\/B004R9Q1KI\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-500 \" src=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2016\/11\/Captura-de-pantalla-2016-11-29-a-las-19.58.49-150x150.png\" alt=\"captura-de-pantalla-2016-11-29-a-las-19-58-49\" width=\"182\" height=\"182\" srcset=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2016\/11\/Captura-de-pantalla-2016-11-29-a-las-19.58.49-150x150.png 150w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2016\/11\/Captura-de-pantalla-2016-11-29-a-las-19.58.49-45x45.png 45w\" sizes=\"auto, (max-width: 182px) 100vw, 182px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-500\" class=\"wp-caption-text\">Darwin&#8217;s Gift (F. J. Ayala)<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>El regalo de Darwin y el \u201cDise\u00f1o Inteligente\u201d <\/strong><\/p>\n<p>El darwinismo, para nuestro cient\u00edfico, no s\u00f3lo no debe verse como un enemigo de la religi\u00f3n, sino en realidad como un regalo [41]. En este punto comparte la opini\u00f3n de A. Moore (1890) de que \u00abbajo la apariencia de un enemigo, Darwin hab\u00eda hecho el trabajo de un amigo\u00bb; convencido de que la aportaci\u00f3n de Darwin supone un reto, pero tambi\u00e9n una oportunidad para pensar de otro modo, y mejor, el mundo, el hombre y a Dios. \u00abEl regalo de Darwin a la ciencia y a la religi\u00f3n\u00bb consistir\u00eda en devolver a la ciencia lo que es de la ciencia \u2013cuestiones de hecho\u2013, y a Dios lo que es de Dios \u2013cuestiones de sentido. Visto as\u00ed, las consecuencias para la teolog\u00eda de la creaci\u00f3n son notables.<\/p>\n<p>El mundo natural se puede explicar, seg\u00fan el darwinismo, como resultado de procesos adaptativos que permiten concluir en la comprobaci\u00f3n de la existencia de un dise\u00f1o funcional (pero no exactamente teleol\u00f3gico) que no precisa per se de un dise\u00f1ador extranatural (\u201cdise\u00f1o sin Dise\u00f1ador\u201d). La aportaci\u00f3n fundamental de Darwin a la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n consiste en haber puesto en evidencia el mecanismo adaptativo de la selecci\u00f3n natural. La selecci\u00f3n natural se presenta como un proceso selectivo \u2013no aleatorio, pero tampoco predise\u00f1ado\u2013 que genera combinaciones adaptativas, resultado de varios factores: la mutaci\u00f3n gen\u00e9tica, los desaf\u00edos medioambientales y la historia evolutiva previa.<\/p>\n<p>El profesor Ayala subraya y subscribe este aspecto fundamental de la teor\u00eda cient\u00edfica evolucionista que provoca serias controversias con los defensores del llamado \u201cDise\u00f1o Inteligente\u201d (Intelligent Design) (hip\u00f3tesis pseudocient\u00edfica que sostiene que la \u201ccomplejidad irreductible\u201d [42] de determinadas caracter\u00edsticas complejas, presentes en algunos procesos y elementos de los organismos vivos \u2013como el ojo humano, el sistema inmune o el flagelo bacteriano\u2013, que estar\u00edan haciendo posible un \u201cajuste fino\u201d, entre organismos y funciones, sumamente improbable por selecci\u00f3n evolutiva, obligar\u00eda a postular \u2013y a exigir\u2013 un Programador\/Dise\u00f1ador inteligente, seg\u00fan el viejo argumento de la teolog\u00eda natural de Paley que establec\u00eda una relaci\u00f3n de necesidad entre la existencia de dise\u00f1o en la naturaleza y la existencia de un Dise\u00f1ador).<\/p>\n<p>Pero la \u201cteor\u00eda\u201d del Dise\u00f1o Inteligente es, para Ayala, mala ciencia y mala teolog\u00eda. Mala ciencia, porque, entre otras razones, es un argumento ex post emp\u00edricamente inverificable, no hay modo de definir la idea de dise\u00f1o perfecto, y complejidad no exige necesariamente intervenci\u00f3n extranatural. Mala teolog\u00eda, porque obliga l\u00f3gicamente a hacer responsable a Dios del mal en el mundo, contra la idea cristiana de un Dios Creador, omnisciente y bueno.<\/p>\n<p>La evoluci\u00f3n describe los procesos de la vida como sumamente contingentes y, por tanto, no ontol\u00f3gicamente necesarios ni teleol\u00f3gicamente proyectados \u2013aunque tampoco absolutamente arbitrarios, si se consideran desde el criterio de la funcionalidad adaptativa. Por eso afirma: \u201cEl relato cient\u00edfico de estos acontecimientos es incompatible con un plan predeterminado, ya sea impreso desde el principio o a trav\u00e9s de sucesivas intervenciones por un Dise\u00f1ador omnisciente y todopoderoso. La evoluci\u00f3n biol\u00f3gica difiere de una pintura o un monumento en que no es el resultado de un dise\u00f1o preconcebido. El dise\u00f1o de los organismos no es inteligente, sino imperfecto y, a veces, disfuncional\u201d [43].<\/p>\n<p>Darwin ya fue consciente de la dificultad teol\u00f3gica del tema, como queda constancia en una carta dirigida a Gray (1860): \u201cCon respecto a la visi\u00f3n teol\u00f3gica de la cuesti\u00f3n. Esto me resulta siempre dif\u00edcil. Estoy confundido. No tengo intenci\u00f3n de escribir de modo ateo. Pero reconozco que no veo tan sencillamente como hacen otros, y como deber\u00eda desear hacer, ninguna evidencia de dise\u00f1o y bondad por todos los lados. Me parece que hay demasiada desgracia en el mundo&#8230; Por otra parte, no puedo estar contento de ning\u00fan modo al ver este maravilloso universo, y especialmente la naturaleza del hombre, y concluir que todo es el resultado de la fuerza bruta.<\/p>\n<p>Me inclino a mirar todo como resultando de leyes de dise\u00f1o, con los detalles, buenos o malos, dejados al trabajo de lo que podemos llamar casualidad. No es que me satisfaga este concepto. Siento muy hondamente que el tema en su totalidad es demasiado profundo para la inteligencia humana. Un perro podr\u00eda tambi\u00e9n especular sobre la mente de Newton\u201d [44]. De igual modo, no habr\u00eda por qu\u00e9 suponer que el ser humano o cualquier animal no hubiera sido producido originalmente por leyes naturales que act\u00faan en el \u00e1mbito de la contingencia causal y casual: \u201cNo veo razones de por qu\u00e9 un hombre, u otro animal, no pueda haber sido producido originariamente por otras leyes\u201d [45]. Pero nada de ello permite extraer conclusiones religiosas o ense\u00f1anzas morales. Vida y muerte se pueden explicar naturalmente, en cuanto hechos naturales. Si la vida y la muerte tienen, adem\u00e1s o tambi\u00e9n, un sentido o un valor \u00faltimos, no corresponde a la ciencia dilucidarlo.<\/p>\n<p>Ni determinismo naturalista ni determinismo teol\u00f3gico. El talante darwiniano, estrictamente cient\u00edfico, separa las cuestiones de hecho de las cuestiones de valor y sentido, acepta que la naturaleza es lo que es (y no correspondencia necesaria a nuestros leg\u00edtimos deseos morales o anhelos de sentido, es decir, moralmente neutra, amoral, ni moral ni inmoral) y, por eso, desde su estricta competencia disciplinar no puede extraer conclusiones ni sobre la bondad o maldad de un posible Dise\u00f1o ni sobre el prop\u00f3sito final de un posible Dise\u00f1ador.<\/p>\n<p>Se queda en la constataci\u00f3n de dos hechos compatibles desde el punto de vista naturalista pero dif\u00edcilmente reconciliables desde el punto de vista teol\u00f3gico: la maravillosa complejidad del mundo vivo y su turbadora amoralidad. Pero, al mismo tiempo, el deseo insatisfecho de encontrar respuesta al dolor y sufrimiento aparejado a la contingencia radical de la vida (reconciliar belleza y bondad). Esta zozobra existencial se resuelve en el agnosticismo posterior de Darwin que, desde la ciencia, no puede pronunciarse sobre la no existencia de Dios y tampoco sobre su existencia; dejando la cuesti\u00f3n en suspenso \u2013algo que remite al mysterium iniquitatis de la teolog\u00eda cristiana y a la apor\u00e9tica teodicea\u2013.<\/p>\n<p>Humildad y prudencia epistemol\u00f3gicas, a la vez que conciencia y experiencia de la complejidad y seriedad del problema\/enigma\/misterio de la vida. Darwin no niega, en nombre de la evoluci\u00f3n, la existencia de Dios o la moralidad o el sentido de la vida porque no se revelen evidente y necesariamente en la naturaleza. No incurre en el error de negar lo que escapa al dominio de la ciencia, que algunos creyentes cometen, cuando, en nombre de Dios, niegan la evoluci\u00f3n porque pone en cuesti\u00f3n un concepto determinado de Dios. Ayala sigue la estela de Darwin y no comparte el radicalismo materialista de colegas como Dawkins, que considera err\u00f3neo.<\/p>\n<p>Para Ayala, existe una contradicci\u00f3n impl\u00edcita en afirmaciones que, en nombre de la ciencia, niegan validez o reconocimiento, o incluso derecho a la existencia, a la moral o a la religi\u00f3n. \u201cSi el compromiso de la ciencia con el naturalismo no le permite derivar valores, significados o prop\u00f3sitos desde el conocimiento cient\u00edfico, tampoco le permite negar su existencia\u201d [46]. Y hace suyas, porque lo son, las declaraciones de la National Academy of Science (USA): \u201cLa religi\u00f3n y la ciencia responden a preguntas diferentes sobre el mundo. Que el universo tenga un objetivo o lo tenga la existencia humana no son preguntas para la ciencia\u2026 En consecuencia, muchas personas, y entre ellas muchos cient\u00edficos, mantienen fuertes creencias religiosas y al mismo tiempo aceptan el hecho de la evoluci\u00f3n\u201d [47].<\/p>\n<p>Ayala sigue fiel a esta cautela darwiniana y considera la visi\u00f3n de Darwin un regalo purificador para la teolog\u00eda. La raz\u00f3n estriba, entre otras cosas, en que libra a un supuesto Dios Creador de la responsabilidad de una creaci\u00f3n err\u00e1tica y de un \u201cdise\u00f1o incompetente\u201d que har\u00eda dif\u00edcilmente explicable la contingencia, el mal, el dolor, las chapuzas evolutivas y el juego macabro de la supervivencia; mucho menos justificable todav\u00eda, si ese Dios es pretendidamente omnipotente y bueno. \u201cLa teor\u00eda del dise\u00f1o inteligente tampoco es buena teolog\u00eda, porque conduce a conclusiones acerca de la naturaleza del Dise\u00f1ador bastante diferentes de la omnisciencia, la omnipotencia, y la benevolencia que Paley hab\u00eda inferido como atributos del Creador y que la teolog\u00eda cristiana predica de Dios.<\/p>\n<p>No es s\u00f3lo que los organismos y sus partes no sean ni mucho menos perfectas, sino tambi\u00e9n que las deficiencias y las disfunciones son ubicuas, lo que evidencia un dise\u00f1o m\u00e1s \u2033incompetente\u2033 que \u2033inteligente\u2033. Y, m\u00e1s adelante, tras un an\u00e1lisis de diferentes casos de imperfecciones evolutivas, corrobora la misma idea: \u201cLos ejemplos de deficiencias y disfunciones en toda clase de organismos se pueden multiplicar hasta el infinito, reflejando el car\u00e1cter oportunista, chapucero, de la selecci\u00f3n natural, que lleva a cabo un dise\u00f1o imperfecto m\u00e1s que un dise\u00f1o inteligente\u201d [49].<\/p>\n<p>De igual modo que Ayala ha defendido con ah\u00ednco, contra el fundamentalismo biblista, que \u201cuna lectura literal del G\u00e9nesis es mala para la ciencia y mala para la religi\u00f3n\u201d, argumenta decididamente contra los defensores del Dise\u00f1o Inteligente que, a pesar del renovado argumentario sobre el dise\u00f1o\/Dise\u00f1ador basado en la supuesta complejidad \u201cirreductible\u201d de determinados procesos biol\u00f3gicos, no representa para Ayala sino una nueva versi\u00f3n del creacionismo fundamentalista que, en el fondo, m\u00e1s que defender a Dios \u201cblasfema\u201d contra El.<\/p>\n<p>\u201cPero es as\u00ed como ve las cosas un bi\u00f3logo preocupado de que Dios no sea calumniado con la imputaci\u00f3n de un dise\u00f1o incompetente\u201d [50]. La hip\u00f3tesis del Dise\u00f1o Inteligente no es buena ciencia ni buena teolog\u00eda, para nuestro cient\u00edfico. La teor\u00eda darwinista explicar\u00eda suficientemente las contingencias evolutivas sin necesidad de apelar a un dise\u00f1ador a quien habr\u00eda que tachar de incompetente o s\u00e1dico. \u201cLos defensores del dise\u00f1o inteligente \u2013aconseja nuestro cient\u00edfico\u2013 har\u00edan bien en reconocer la revoluci\u00f3n de Darwin y aceptar la selecci\u00f3n natural como el proceso que explica el dise\u00f1o de los organismos, as\u00ed como las disfunciones, las rarezas, las crueldades y el sadismo que se hallan por todas partes en el mundo de los vivos.<\/p>\n<p>Atribuir \u00e9stos a una actuaci\u00f3n espec\u00edfica por parte del Creador equivale a blasfemia\u201d [51]. Ayala considera que la teor\u00eda darwiniana de la evoluci\u00f3n permite una respuesta natural al problema del mal en el mundo y desatasca el problema de la teodicea, que trata de justificar racionalmente la existencia del mal, incluido el mal f\u00edsico, involucrando a Dios en el proceso argumentativo que termina resultando apor\u00e9tico, al tener que considerar las imperfecciones del mundo como consecuencia del dise\u00f1o divino.<\/p>\n<p>\u201cLa teor\u00eda de la evoluci\u00f3n proporciona la soluci\u00f3n al componente restante del problema del mal. Como las inundaciones y las sequ\u00edas son una consecuencia necesaria de la estructura del mundo f\u00edsico, los depredadores y los par\u00e1sitos, las disfunciones y las enfermedades son consecuencia de la evoluci\u00f3n de la vida. No son el resultado de un dise\u00f1o deficiente o mal\u00e9volo: las caracter\u00edsticas de los organismos no han sido dise\u00f1adas por el Creador. La evoluci\u00f3n por medio de la selecci\u00f3n natural es la soluci\u00f3n al \u00faltimo escollo del problema del mal\u201d [52].<\/p>\n<p>De igual manera, lamenta la apropiaci\u00f3n indebida que creyentes fundamentalistas hacen del t\u00e9rmino \u201ccreacionismo\u201d para oponerlo a evolucionismo. La idea creacionista, compartida por la mayor\u00eda de los creyentes, de que Dios cre\u00f3 el mundo de la nada, ex nihilo, no est\u00e1 para Ayala en contradicci\u00f3n con la afirmaci\u00f3n de la evoluci\u00f3n de la vida. No es competencia de la ciencia afirmar la creaci\u00f3n ex nihilo del mundo por parte de Dios, porque ni Dios ni la nada pueden ser objeto de estudio propio de la ciencia. La ciencia puede pronunciarse sobre tr\u00e1nsitos relacionales o causales entre estados factuales, entre hechos observables, no entre creencias cient\u00edficamente indemostrables \u2013Dios y la Nada no son objetos de la ciencia. Al creyente le basta la coherencia entre sus creencias y la ciencia de la evoluci\u00f3n [53].<\/p>\n<p>Y, a modo de concisa conclusi\u00f3n, resume su postura con contundencia y rotundidad: \u201c\u2026la ciencia, y en particular la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n, es compatible con la fe cristiana, mientras que el dise\u00f1o inteligente no lo es\u201d [54]. Compatibilidad, por tanto, entre ciencia y religi\u00f3n. Antifundamentalismo, igualmente, tanto en la ciencia como en la religi\u00f3n. \u201cLa conclusi\u00f3n que quiero proponer \u2013dir\u00e1 Ayala\u2013\u2026 es que los conocimientos cient\u00edficos y las creencias religiosas no tienen por qu\u00e9 estar en contradicci\u00f3n. Si se los eval\u00faa de forma correcta, no pueden estar en contradicci\u00f3n, porque ciencia y religi\u00f3n se ocupan de campos de conocimiento que no se superponen. Tan solo al hacer afirmaciones que est\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 de sus fronteras leg\u00edtimas es cuando la ciencia y las creencias religiosas parecen ser antit\u00e9ticas\u201d [55].<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>CONCLUSI\u00d3N <\/strong><\/p>\n<p>Las reflexiones de este art\u00edculo ofrecen una panor\u00e1mica introductoria a cuestiones disputadas en las fronteras de la ciencia, la \u00e9tica y la religi\u00f3n que abrir\u00e1 el apetito a otras lecturas de la extensa bibliograf\u00eda del profesor Francisco J. Ayala, cient\u00edfico humanista, que profesa con igual intensidad una pasi\u00f3n encendida tanto por la ciencia de la vida como por la vida m\u00e1s all\u00e1 de la ciencia. La vida no se reduce a la ciencia. La \u00e9tica no se reduce a biolog\u00eda. La ciencia no es enemiga de la religi\u00f3n. La religi\u00f3n no debe ser enemiga de la ciencia. Ciencia y religi\u00f3n pueden coexistir, porque no pueden contradecirse, si respetan las competencias propias del respectivo \u00e1mbito de reflexi\u00f3n y el m\u00e9todo propio. La teor\u00eda darwiniana de la selecci\u00f3n natural es un regalo para la ciencia y para la religi\u00f3n.<\/p>\n<p>Francisco J. Ayala, pretende pensar con Darwin y despu\u00e9s de Darwin, consciente de que el legado darwiniano obliga a situar las cuestiones cient\u00edficas, filos\u00f3ficas y teol\u00f3gicas en un nuevo terreno de juego con reglas diferentes, y atrevi\u00e9ndose a pensar en su radicalidad el hecho de la contingencia de la naturaleza y de la naturaleza humana. A la buena ciencia pertenecen el reconocimiento de los propios l\u00edmites, rigor metodol\u00f3gico y honestidad intelectual. No otra cosa pretende Ayala en su actividad investigadora y docente.<\/p>\n<p>Reduccionismo y dogmatismo no pertencen a la buena ciencia. Separar metodol\u00f3gicamente las cuestiones de hecho, valor y sentido sigue siendo una actitud intelectual eficiente y necesaria, por respeto a la propia ciencia y por respeto a la complejidad de la vida humana. Ayala hace gala de este talante, cient\u00edficamente humilde y humanamente abierto, apasionado por la ciencia de la vida y por la vida m\u00e1s all\u00e1 de la ciencia: \u201cEl conocimiento cient\u00edfico\u2026 es satisfactorio y \u00fatil. Pero una vez que la ciencia ha dicho su parte, quedan muchos aspectos de la realidad que son de inter\u00e9s: cuestiones de valor, sentido y prop\u00f3sito que por siempre estar\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 del \u00e1mbito de la ciencia\u201d [56].<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda de Francisco J. Ayala (selecci\u00f3n) <\/strong><\/p>\n<p>&#8211; Ayala, Francisco J., \u00bfDe d\u00f3nde vengo? \u00bfQui\u00e9n soy? \u00bfA d\u00f3nde voy? Ensayos sobre la naturaleza humana, la \u00e9tica y la religi\u00f3n, Alianza Editorial, Madrid, 2015.<\/p>\n<p>&#8211; Cela Conde, Camilo J. \/ Ayala, Francisco J., Evoluci\u00f3n humana. El camino hacia nuestra especie, Alianza Editorial, Madrid, 2015.<\/p>\n<p>&#8211; Ayala, Francisco J., Evoluci\u00f3n para David, Laetoli, Pamplona, 2014.<\/p>\n<p>&#8211; Ayala, Francisco J., Evoluci\u00f3n, \u00e9tica y religi\u00f3n, Universidad de Deusto, Bilbao, 2013.<\/p>\n<p>&#8211; Ayala, Francisco J., The Big Questions: Evolution, Quercus, London, 2012. [Grandes cuestiones. Evoluci\u00f3n, Ariel, Barcelona, 2012].<\/p>\n<p>&#8211; Ayala, Francisco J. et al. (eds.), In the Light of Evolution. 6 vol\u00famenes [Colloquia of the National Academy of Sciences], The National Academies Press, Washington, 2007-2011.<\/p>\n<p>&#8211; Ayala, Francisco J., \u00a0Am I a Monkey?,\u00a0 The Johns Hopkins University Press, Baltimore, 2010. [\u00bfSoy un mono? Ariel, Barcelona, 2011].<\/p>\n<p>&#8211; Barahona, Ana \/ Ayala, Francisco J., El siglo de los genes. Patrones de explicaci\u00f3n en gen\u00e9tica. Alianza Editorial, Madrid, 2009.<\/p>\n<p>&#8211; Ayala, Francisco J., F. J. Ayala, Darwin\u00b4s Gift to Science and Religion, Joseph Henry Press, Washington, 2007.<\/p>\n<p>&#8211; Ayala, Francisco J., Darwin y el Dise\u00f1o Inteligente: creacionismo, cristianismo y evoluci\u00f3n, Alianza Editorial, Madrid, 2007.<\/p>\n<p>&#8211; Ayala, Francisco J. \/ <a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Camilo_Jos%C3%A9_Cela_Conde\">Cela Conde, Camilo Jos\u00e9<\/a>, La piedra que se volvi\u00f3 palabra: las claves evolutivas de la humanidad, Alianza Editorial, Madrid, 2006.<\/p>\n<p>&#8211; Ayala, Francisco J., <a href=\"http:\/\/books.google.es\/books?id=wtVfNDWgRRgC\">La evoluci\u00f3n de un evolucionista: escritos seleccionados<\/a>, Servicio de Publicaciones, Universidad de Valencia, 2006.<\/p>\n<p>&#8211; Grisol\u00eda, Santiago \/ Puigdom\u00e8nech, Pere \/ Ayala, Francisco J., Gen\u00e9tica, Nuevas Ediciones de Bolsillo, Madrid, 2003.<\/p>\n<p>&#8211; Puigdom\u00e8nech, Pere; Grisol\u00eda, Santiago; Ayala, Francisco J., Gen\u00e9tica, C\u00edrculo de Lectores, Barcelona, 2002.<\/p>\n<p>&#8211; Ruiz, Rosaura \/ Ayala, Francisco J., De Darwin al DNA y el origen de la humanidad: la evoluci\u00f3n y sus pol\u00e9micas, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, 2002.<\/p>\n<p>&#8211; Cela Conde, Camilo Jos\u00e9 \/ Ayala, Francisco J., Senderos de la evoluci\u00f3n humana, Alianza Editorial, Madrid, 2001.<\/p>\n<p>&#8211; Ayala, Francisco J., Teor\u00eda de la evoluci\u00f3n, (Ediciones Temas de Hoy) Editorial Planeta, Barcelona, 1999.<\/p>\n<p>&#8211; Ruiz, Rosaura \/ Ayala, Francisco J., El m\u00e9todo en las ciencias. Epistemolog\u00eda y darwinismo, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, 1998.<\/p>\n<p>&#8211; Ayala, Francisco J., La teor\u00eda de la evoluci\u00f3n: de Darwin a los \u00faltimos avances de gen\u00e9tica, (Ediciones Temas de Hoy) Editorial Planeta, 1997.<\/p>\n<p>&#8211; Ayala, Francisco J., Origen y evoluci\u00f3n del hombre, Alianza Editorial, Madrid, 1995.<\/p>\n<p>&#8211; Ayala, Francisco J., La naturaleza inacabada, Salvat Editores, Barcelona, 1994.<\/p>\n<p>&#8211; Ayala, Francisco J., Teor\u00eda de la evoluci\u00f3n, (Ediciones Temas de Hoy) Editorial Planeta, 1994.<\/p>\n<p>&#8211; Ayala, Francisco J. \/ Kiger, John A., Gen\u00e9tica moderna, Ediciones Omega, Barcelona, 1984.<\/p>\n<p>&#8211; Ayala, Francisco J. \/ Dobzhansky, Theodosius, Estudios sobre la filosof\u00eda de la biolog\u00eda, Editorial Ariel, Barcelona, 1983.<\/p>\n<p>&#8211; Ayala, Francisco J. \/ Valentine, J. W., La evoluci\u00f3n en acci\u00f3n, Pearson Alhambra, Madrid, 1983.<\/p>\n<p>&#8211; Dobzhansky, Th. \/ Ayala, Francisco J. \/ Stebbins, G. L. \/ Valentine, J. W., Evoluci\u00f3n, Ediciones Omega, Barcelona, 1979.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Notas: <\/strong><\/p>\n<p>[1] E. Husserl, Die Krisis der Europ\u00e4ischen Wissenschaften und die transzendentale Philosophie, Felix Meiner Verlag, Hamburg, 1996, 3. Aufl., S. 4.<\/p>\n<p>[2] F. J. Ayala, Darwin y el Dise\u00f1o Inteligente. Creacionismo, cristianismo y evoluci\u00f3n, Alianza, Madrid, 2007, 193.\u00a0 Las obras de Ayala en las notas a partir de ahora se citar\u00e1n de forma breve. La referencia completa puede verse en la bibliograf\u00eda final.<\/p>\n<p>[3] \u00a0 A. Chalmers, What Is This Thing Called Science? Queensland University Press and Open University Press, 1976 [Trad. esp. \u00bfQu\u00e9 es esa cosa llamada ciencia?, Madrid, 1987].<\/p>\n<p>[4] F. J. Ayala, Darwin y el Dise\u00f1o Inteligente, 178.<\/p>\n<p>[5] Ib\u00edd., 192.<\/p>\n<p>[6] Cf. F. J. Ayala, Evoluci\u00f3n, \u00e9tica y religi\u00f3n, 55 ss.; Darwin y el Dise\u00f1o Inteligente, 144 ss.; passim.<\/p>\n<p>[7] \u00a0F. J. Ayala, Darwin\u00b4s Gift to Science and Religion, 202.<\/p>\n<p>[8] Cf. D. Dennett, Darwin\u00b4s Dangerous Idea, Simon and Schuster, New York 1996.<\/p>\n<p>[9] \u00a0 Cita original de A. Moore: \u201c\u2026Under the guise of a foe Darwin had done the work of a friend\u201d.<\/p>\n<p>[10] \u201cInstead, Darwin argues, we must simply admit that nature offers no moral instruction at all. We must, in other words, take the ultimate cold bath of immersing ourselves in nature and recognizing that, for this particular quest, we have come to the wrong place. Such a \u201ccold bath\u201d may shock us at first. But as we experience the invigoration of such a bracing surround, we should come to view the immersion as neither grim nor depressing, but exhilarating and liberating. (If we then stop searching for moral truth in material reality, we may finally appreciate nature\u00b4s fascination and her extensive powers to resolve different, but equally important questions within her own realm. And when we reject the siren song of false sources, we become free to seek solutions to questions of morals and meanings in the proper place \u2013within ourselves. S. J. Gould, Rock of Ages, Vintage, London, 2002 [1999], 196-197.<\/p>\n<p>[11] Darwin lo expresa al comienzo de sus Notebooks de 1837-1839; vide F. J. Ayala, Evoluci\u00f3n, \u00e9tica y religi\u00f3n, 45.<\/p>\n<p>[12] El informe did\u00e1ctico completo, para explicar la evoluci\u00f3n y corregir malas interpretaciones de la misma, preparado para Academia Nacional de Ciencias de EEUU, se puede encontrar en la p\u00e1gina web de la Universidad de Berkeley: <a href=\"http:\/\/www.wvolution.berkeley.edu\/\">http:\/\/www.wvolution.berkeley.edu<\/a> y publicado en castellano en la p\u00e1gina web de la SESBE (Sociedad Espa\u00f1ola de Biolog\u00eda Evolutiva): <a href=\"http:\/\/www.sesbe.org\/\">http:\/\/www.sesbe.org<\/a><\/p>\n<p>[13] Cf. F. J. Ayala, \u00bfDe d\u00f3nde vengo? \u00bfQui\u00e9n soy? \u00bfA d\u00f3nde voy?, cap. 11.<\/p>\n<p>[14] F J. Ayala, Evoluci\u00f3n, \u00e9tica y religi\u00f3n, p.52; passim.<\/p>\n<p>[15] F. J. Ayala, \u00bfDe d\u00f3nde vengo? \u00bfQui\u00e9n soy? \u00bfA d\u00f3nde voy?, 322 ss.<\/p>\n<p>[16] E. O. Wilson, On Human Nature, Harvard University Press,. Cambridge, MA, 1978, p. 167; cit. en F. J. Ayala, Evoluci\u00f3n, \u00e9tica y religi\u00f3n, 75; passim.<\/p>\n<p>[17] F. J. Ayala, \u00bfDe d\u00f3nde vengo? \u00bfQui\u00e9n soy? \u00bfA d\u00f3nde voy?, 278.<\/p>\n<p>[18] F. J. Ayala, Evoluci\u00f3n para David, 145. Cita original en F. J. Ayala, The Big Questions: Evolution, 168: \u201cAny animal whatever, endowed with well-marked social instincts, would inevitably acquire a moral sense or conscience, as soon as its intellectual powers had become as well developed, or nearly as well developed, as in man\u2026 I do not wish to maintain that any strictly social animal, if its intellectual faculties were to become as active and as highly developed as in man, would acquire exactly the same moral sense as ours\u2026 They might have a sense of right and wrong, though led by it to follow widely different lines of conduct\u201d.<\/p>\n<p>[19] F. J. Ayala, \u00bfDe d\u00f3nde vengo? \u00bfQui\u00e9n soy? \u00bfA d\u00f3nde voy?, 261.<\/p>\n<p>[20] Ibid., 267.<\/p>\n<p>[21] Ibid., 277; etiam F. J. Ayala, Evoluci\u00f3n, \u00e9tica y religi\u00f3n, 73.<\/p>\n<p>[22] F. J. Ayala, \u00bfDe d\u00f3nde vengo? \u00bfQui\u00e9n soy? \u00bfA d\u00f3nde voy?, 278.<\/p>\n<p>[23] Ibid., 277-278.<\/p>\n<p>[24] Ibid., 283.<\/p>\n<p>[25] F. J. Ayala, Darwin y el Dise\u00f1o Inteligente, 193.<\/p>\n<p>[26] Cf. F. J. Ayala, \u00a0\u201cWhere does morality come from? In: The Big Questions, 168-178; \u00bfDe d\u00f3nde vengo? \u00bfQui\u00e9n soy? \u00bfA d\u00f3nde voy?, cap. 8; passim.<\/p>\n<p>[27] Cit. en F. J. Ayala, Darwin y el Dise\u00f1o Inteligente, 179. Cita original: \u201cThe universe we observe has precisely the properties we should expect if there is, at bottom, no design, no purpose, no evil and no good, nothing but blind, pitiless indifference\u201d, R. Dawkins, River out of Eden, Basic Books, New York, 1995, pp. 131-132.<\/p>\n<p>[28] \u00abL&#8217;ancienne alliance est rompue: l\u2019homme sait enfin qu\u2019il est seul dans l\u2019immensit\u00e9 indiff\u00e9rente de l\u2019Univers d&#8217;o\u00f9 il a \u00e9merg\u00e9 par hasard. Non plus que son destin, son devoir n&#8217;est \u00e9crit nulle part. A lui de choisir entre le Royaume et les t\u00e9n\u00e8bres\u00bb,\u00a0 J. Monod, Le hasard et la n\u00e9cessit\u00e9, Ed. du Seuil, Paris, 1970, 224\u00a0 [\u201cLa antigua alianza se ha roto: el hombre sabe al fin que est\u00e1 solo en la inmensidad indiferente del Universo del que ha emergido por azar. Su deber, como su destino, no est\u00e1n escritos en parte alguna. A \u00e9l corresponde elegir entre el Reino y las tinieblas\u201d].<\/p>\n<p>[29] F. J. Ayala, Darwin y el Dise\u00f1o Inteligente, 193. 194.<\/p>\n<p>[30] \u201cWir f\u00fchlen, dass, selbst wenn alle m\u00f6glichen wissenschaftlichen Fragen beantwortet sind, unsere Lebensprobleme noch gar nicht ber\u00fchrt sind\u201d, L. Wittgenstein, Tractatus logico-philosophicus, WA, Band 1, Suhrkamp Verlag, Frankfurt a.M, 9. Aufl, 1993, S. 85. Cursiva original.<\/p>\n<p>[31] F. J. Ayala, Darwin\u00b4s Gift to science and religion, 172ss.; tambi\u00e9n en Darwin y el Dise\u00f1o Inteligente, cap. 9.<\/p>\n<p>[32] Cf. F. J. Ayala, \u201cReligion has nothing to do with science \u2013 and vice versa\u201d, en The Guardian (28.5.2010) [guardian.co.uk].<\/p>\n<p>[33] F. J. Ayala, Darwin y el Dise\u00f1o Inteligente, 178, cf. la misma idea en F. J. Ayala, Evoluci\u00f3n, \u00e9tica y religi\u00f3n, 83-85; F. J. Ayala, \u201cReligion has nothing to do with science \u2013 and vice versa\u201d, en The Guardian (28.5.2010) [guardian.co.uk]. Cursivas nuestras. Tambi\u00e9n en F. J. Ayala, \u00bfDe d\u00f3nde vengo? \u00bfQui\u00e9n soy? \u00bfA d\u00f3nde voy?; Evoluci\u00f3n para David; Darwin\u00b4s Gift to Sciencie and Religion; Am I a Monkey?; passim.<\/p>\n<p>[34] Actitud calificada por los \u201cnuevos ateos\u201d Dawkins, Harris o Hitchens como \u201cliberal moderada\u201d y descalificada como perniciosa por demasiado tolerante con la religi\u00f3n. Cf. R. Dawkins, The God Delusion, London, 2006; S. Harris, The End of Faith, London 2004; Ch. Hitchens, God is no Great, London, 2007.<\/p>\n<p>[35] \u201cI have advanced two primary claims in designating my conception of the proper relationship between science and religion as NOMA, or non-overlapping magisteria: first, that these two domains hold equal worth, and necessary status for any complete human life; and second, that they remain logically distinct and fully separate in styles of inquiry, however much and however tightly we must integrate the insights of both magisteria to build the rich and full view of life traditionally designated as wisdom\u201d. S. J. Gould, Rock of Ages, Vintage, London, 2002 [1999], 58-59.<\/p>\n<p>[36] Por eso Gould replica al final de su Rock of Ages (1999) contra la interpretaci\u00f3n irenista de su propuesta \u2013contra el sincretismo del concordismo, por una parte, y la \u201ccorrecci\u00f3n pol\u00edtica\u201d del indiferentismo, por otra\u2013: \u201cNOMA does cherish the separate status of science and religion \u2013regarding each as a distinctive institution, a rock of all our ages, offering vital contributions to human understanding. But NOMA rejects the two paths to irenicism on either side of its own tough-minded and insistent search for fruitful dialogue \u2013the false and illogical union of syncretism, and the perverse proposal of \u201cpolitical correctness\u201d that peace may best be secured by the \u201cthree monkeys\u201d solution of covering eyes, ears, and mouth\u201d. S. J. Gould, Rock of Ages, o.c., 221]<\/p>\n<p>[37] \u201c I don\u00b4t see how science and religion could be unified, or even synthesized, under any common scheme of explanation or analysis; but I also do not understand why the two enterprises should experience any conflict. Science tries to document the factual character of the natural world, and to develop theories that coordinate and explain these facts. Religion, on the other hand, operates in the equally important, but utterly different, realm of human purposes, meanings, and values \u2013subjects that the factual domain of science might illuminate, but can never resolve. Similarly, while scientists must operate with ethical principles, some specific to their practice, the validity of these principles can never be inferred from the factual discoveries of science. \/\/ I propose that we encapsulate this central principle of respectual noninterference \u2013accompanied by intense dialogue between the two distinct subjects, each covering a central facet of human existence\u2013 by enunciating the Principle of NOMA, or Non-Overlapping Magisteria\u201d. S. J. Gould, Rock of Ages, o. c., 4-5.<\/p>\n<p>[38] De Gen. ad litteram, lib. II, cap. IX; Ep\u00edstola s\u00e9ptima, Ad Marcellinum.<\/p>\n<p>[39] Galileo Galilei, Lettera a madama Cristina di Lorena granduchessa di Toscana, in:\u00a0 Id., Opere Complete V, p. 319 [Edizione Digitale: www. Portale Galileo]:<\/p>\n<p>\u00abio\u2026 direi quello che intesi da persona ecclesiastica costituita in eminentissimo grado, ci\u00f2 \u00e8 l\u2019intenzione dello Spirito Santo essere d\u2019insegnarci come si vadia al cielo, e non come vadia il cielo\u00bb.<\/p>\n<p>[40] Cit. in: F. J. Ayala, Darwin y el Dise\u00f1o Inteligente, 175.<\/p>\n<p>[41] F. J. Ayala, Darwin\u00b4s Gift to Science and Religion, Joseph Henry Press, Washington, 2007. La expresi\u00f3n original\u00a0 es de John Haught, de quien la toma prestada, en el texto \u201cDarwin\u00b4s Gift to Theology\u201d, in: R.J. Russell, W. R. Stoeger y F. J. Ayala (eds.), Evolutionary and Molecular Biology: Scientific Perspectives on Divine Action, Vaticano\/Berkeley, 1998, 393-418.<\/p>\n<p>[42] Expresi\u00f3n acu\u00f1ada por Michael J. Behe, Darwin\u00b4s Black Box: The Biochemical Challenge to Evolution (1991), te\u00f3rico del\u00a0 Dise\u00f1o Inteligente.\u00a0 Argumentaci\u00f3n de Ayala sobre el DI, cf. F. J. Ayala, \u00bfDe d\u00f3nde vengo? \u00bfQui\u00e9n soy? \u00bfA d\u00f3nde voy?, 206 ss.; tambi\u00e9n en \u201cEvoluci\u00f3n, Creaci\u00f3n y Religi\u00f3n en el Siglo XXI: recuperar el di\u00e1logo, Fundaci\u00f3n Areces, Madrid, 2012, 195-213; Evoluci\u00f3n, \u00e9tica y religi\u00f3n,\u00a0 41-55; Darwin\u00b4s Gift to Science and Religion, 15 ss.<\/p>\n<p>[43] F. J. Ayala, Evoluci\u00f3n, \u00e9tica y religi\u00f3n, 54.<\/p>\n<p>[44] \u201cWith respect to the theological view of the question. This is always painful to me. I am bewildered. I had no intention to write atheistically. But I own that I cannot see as plainly as others do, and as I should wish to do, evidence of design and beneficence on all sides of us. There seems to me too much misery in the world&#8230; On the other hand, I cannot anyhow be contented to view this wonderful universe, and especially the nature of man, and to conclude that everyting is the result of brute force. I am inclined to look at everything as resulting from design laws, with the details, whether good or bad, left to the working out of what we may call chance. Not that this notion at all satisfies me. I feel most deeply that the whole subject is too profound for the human intellect. A dog might as well speculate on the mind of Newton\u201d[44]. Tambi\u00e9n afirmaba no ver raz\u00f3n suficientemente buena para atribuir ni la muerte ni la vida a un dise\u00f1o previamente establecido por la naturaleza o por la voluntad de Dios \u201cto believe that their first birth or prodution [sc. of neither man nor gnat] should be necessarily designed\u201d. Cit. in: J. S. Gould, Rock of Ages, o. c., 35-36<\/p>\n<p>[45] \u201cI can see no reason why a man, or other animal, may not have been aboriginally produced by other laws\u201d. Cit. in: Ibid., 202.<\/p>\n<p>[46] F. J. Ayala, Big Questions: Evolution, 192: \u201cIf science\u00b4s commitment to naturalism does not allow it to derive values, meanings or purposes from scientific knowledge, it surely does not allow it to deny their existence either\u201d.<\/p>\n<p>[47] F. J. Ayala, \u00bfDe d\u00f3nde vengo? \u00bfQui\u00e9n soy? \u00bfA d\u00f3nde voy?, 223; tambi\u00e9n en Big Questions: Evolution; Darwin y el Dise\u00f1o Inteligente; passsim.<\/p>\n<p>[48] F. J. Ayala, Darwin y el Dise\u00f1o Inteligente, 158.<\/p>\n<p>[49] F. J. Ayala, Darwin y el Dise\u00f1o Inteligente, 159; Big Questions: Evolution; \u00bfDe d\u00f3nde vengo? \u00bfQui\u00e9n soy? \u00bfA d\u00f3nde voy?; passim.<\/p>\n<p>[50] F. J. Ayala, Darwin y el Dise\u00f1o Inteligente, 162.<\/p>\n<p>[51] Ibid., p. 162.<\/p>\n<p>[52] F. J. Ayala, \u00bfDe d\u00f3nde vengo? \u00bfQui\u00e9n soy? \u00bfA d\u00f3nde voy?, 226. Cursivas originales.<\/p>\n<p>[53] Cf. \u00bfDe d\u00f3nde vengo? \u00bfQui\u00e9n soy? \u00bfA d\u00f3nde voy?, 227.<\/p>\n<p>[54] Ibid., 16.<\/p>\n<p>[55] Ibid., 221. Cursiva original.<\/p>\n<p>[56] F. J. Ayala, Darwin y el Dise\u00f1o Inteligente, 195.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>Art\u00edculo elaborado por Diego Bermejo, profesor en la Universidad de Deusto, Bilbao.<\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[Por Diego Bermejo]\u00a0La Universidad Pontificia Comillas de Madrid\u00a0ha concedido a Francisco J. Ayala (Presidente de la American Association for the Advancement of Science entre 1993 y 1996; y Presidente de Sigma Xi, The Scientific Research Society de los EE.UU. entre 2003 y 2006, entre otros cargos) el doctorado honoris causa. Nos hacemos presentes en este &#8230; <a title=\"Francisco J. Ayala propone un \u00abequilibrio elegante\u00bb entre ciencia, \u00e9tica y religi\u00f3n\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=469\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Francisco J. Ayala propone un \u00abequilibrio elegante\u00bb entre ciencia, \u00e9tica y religi\u00f3n\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":272,"featured_media":472,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[142,139],"tags":[154,163,160,157,151,166],"class_list":["post-469","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-tecnologia-y-sociedad","category-relacion-entre-ciencia-y-religion","tag-creacionismo","tag-darwin","tag-diseno-inteligente","tag-evolucion","tag-interdisciplinariedad","tag-seleccion-natural"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/469","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/272"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=469"}],"version-history":[{"count":11,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/469\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7555,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/469\/revisions\/7555"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/472"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=469"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=469"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=469"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}