{"id":4642,"date":"2019-11-13T07:00:33","date_gmt":"2019-11-13T06:00:33","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=4642"},"modified":"2019-11-04T17:32:09","modified_gmt":"2019-11-04T16:32:09","slug":"la-cristologia-de-a-pieris-y-el-dialogo-intercultural","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=4642","title":{"rendered":"La cristolog\u00eda de A. Pieris y el di\u00e1logo intercultural"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>(Por <span style=\"text-decoration: underline\">Leandro Sequeiros<\/span>) La palabra \u201cinculturaci\u00f3n\u201d alude a la necesaria reelaboraci\u00f3n de los contenidos de los mensajes dentro del marco de las culturas en los que se proponen. En las tradiciones religiosas, es cada vez m\u00e1s necesario inculturar las propuestas teol\u00f3gicas en los marcos sociales en las que viven. Dentro de la tradici\u00f3n cristiana, la \u201cinculturaci\u00f3n\u201d del mensaje de Jes\u00fas en la cultura moderna es una tarea actualmente en construcci\u00f3n, a veces conflictiva. Uno de los te\u00f3logos m\u00e1s activos en este campo es Aloysius Pieris, cuya propuesta de cristolog\u00eda puede sorprender a algunas personas.\u00a0<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Diccionario de la Real Academia espa\u00f1ola define la \u201cinculturaci\u00f3n\u201d como \u201cel proceso de integraci\u00f3n de un individuo o de un grupo, en la cultura y en la sociedad con las que entra en contacto\u201d. Esta definici\u00f3n es todav\u00eda corta en matices.\u00a0<br>\u00a0\u00a0<br>La enciclopedia mundial\u00a0Wikipedia la define as\u00ed:\u00a0<strong>Inculturaci\u00f3n<\/strong>, o\u00a0<strong>inculturizaci\u00f3n<\/strong>, es un t\u00e9rmino que, principalmente en la Iglesia Cat\u00f3lica, significa la armonizaci\u00f3n del cristianismo con las culturas de los pueblos. La actuaci\u00f3n de la Iglesia Cat\u00f3lica bajo el papado de Juan Pablo II en \u00c1frica gir\u00f3 en torno a la inculturaci\u00f3n.\u00a0<br>\u00a0\u00a0<br>El papa Juan Pablo II ha definido la inculturaci\u00f3n en distintos momentos. Seg\u00fan la Carta Enc\u00edclica \u00abSlavorum apostoli\u00bb (2 de junio de 1985): \u201cEncarnaci\u00f3n del Evangelio en las culturas aut\u00f3ctonas, y a la vez, la introducci\u00f3n de estas en la vida de la Iglesia\u201d.\u00a0<br>\u00a0\u00a0<br>Seg\u00fan la Carta Enc\u00edclica \u00abRedemptoris Missio\u00bb (7 de diciembre de 1990): \u201cLa inculturaci\u00f3n es un camino lento que acompa\u00f1a toda la vida misionera y requiere la aportaci\u00f3n de los diversos colaboradores de la misi\u00f3n de gentes, la de las comunidades cristianas a medida que se desarrollan, la de los Pastores que tienen la responsabilidad de discernir y fomentar su actuaci\u00f3n\u201d.\u00a0<br>\u00a0\u00a0<br>Unos a\u00f1os antes, en 1978, el entonces padre General de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, Pedro Arrupe, hab\u00eda dirigido a los jesuitas del mundo una carta y un documento pr\u00e1ctico sobre el tema de la \u201cinculturaci\u00f3n\u201d que anticip\u00f3 estas definiciones del papa Juan Pablo II.\u00a0\u00a0<br>\u00a0\u00a0<br>El jesuita\u00a0Samuel Rayan (1976) la define como: \u201cLa inserci\u00f3n de la fe en la corriente vital de los pueblos y las expresiones de la vida de fe en t\u00e9rminos de existencia hist\u00f3rica concreta, y, a la vez, la inserci\u00f3n de la vida de los pueblos en la fe a todos los niveles m\u00e1s profundos que cualquiera de sus expresiones concretas\u00bb.<br>\u00a0\u00a0<br>Otro jesuita,\u00a0Jacques Scheuer (1984) la describe como: \u201cLa inculturaci\u00f3n es el proceso por el cual la vida y el mensaje cristianos se insertan en una cultura particular, se encarna por as\u00ed decirlo en una comunidad cultural, en una sociedad determinada, y all\u00ed echan tan buenas ra\u00edces que producen nuevas riquezas, formas in\u00e9ditas de pensamiento, de acci\u00f3n y de celebraci\u00f3n&#8230;\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Alousius Pieris y la inculturaci\u00f3n en Asia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una de las figuras m\u00e1s sobresalientes en el pensamiento teol\u00f3gico desde el paradigma de la inculturaci\u00f3n es\u00a0Aloysius Pieris. Nacido en 1934 en Ampitiya (Sri Lanka) es el primer cristiano que obtuvo doctorado en Estudios Budistas en la Universidad budista de Sri Lanka.\u00a0<br>\u00a0\u00a0<br>Es fundador y director del\u00a0<em>Tulana Research Centre for Encounter and Dialogue<\/em> en Kelaniya (Sri Lanka), un centro de investigaci\u00f3n, encuentro y di\u00e1logo interreligioso e intercultural, reconocido internacionalmente. Es un escritor muy fecundo. En sus libros y art\u00edculos se preocupa por introducir el sentir religioso asi\u00e1tico existente en pensamiento y acci\u00f3n. As\u00ed, los escritos de Pieris son accesibles tanto a cristianos como a budistas.\u00a0<br>\u00a0\u00a0<br>Pieris ense\u00f1\u00f3 en muchas universidades del occidente y obtuvo doctorados\u00a0<em>honoris causa<\/em>. En todos los niveles y \u00e1reas de su actuaci\u00f3n, se compromete con la liberaci\u00f3n de los pobres de Asia, mayoritariamente no cristianos, aplicando con consistencia el paradigma de una Teolog\u00eda de la Liberaci\u00f3n de cu\u00f1o asi\u00e1tico.\u00a0<br>\u00a0\u00a0<br>Entre sus muchos libros e inumerables art\u00edculos destacamos:\u00a0<em>Love Meets Wisdom: A Christian Experience of Buddhism<\/em>;\u00a0<em>An Asian Theology of Liberation; Fire and Water. Basic Issues in Asian Buddhism and Christianity<\/em>, traducido al espa\u00f1ol:\u00a0<em>Liberaci\u00f3n, inculturaci\u00f3n, di\u00e1logo religioso. Un nuevo paradigma desde Asia<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>\u00bfHay sitio para Cristo en Asia?<\/strong>\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con este t\u00edtulo provocador, la revista\u00a0Koinon\u00eda public\u00f3 la traducci\u00f3n de uno de los trabajos m\u00e1s pol\u00e9micos de Aloysius Pieris. Seg\u00fan Pieris, \u201cEl presente art\u00edculo trata de descifrar la posible respuesta del cristianismo asi\u00e1tico minoritario, eso s\u00ed, pero seriamente comprometido en su reflexi\u00f3n cristiana a la pregunta que da t\u00edtulo a esta contribuci\u00f3n\u201d.\u00a0<br><br>Para el autor, \u201chabr\u00e1 que desdoblar la pregunta: \u00bfQu\u00e9 Cristo y por qu\u00e9? Lo primero ser\u00e1 especificar los diferentes \u00abCristos\u00bb que reivindican la fidelidad del mundo asi\u00e1tico. En concreto: el\u00a0<em>Cristo euro eclesi\u00e1stico<\/em> de la Iglesia oficial, el\u00a0<em>Cristo no occidenta<\/em>l de cient\u00edficos e intelectuales, y el\u00a0<em>Cristo asi\u00e1tico<\/em>\u201d.\u00a0<br>\u00a0\u00a0<br>Ya desde el comienzo, Pieris tiene una respuesta: \u201cLa respuesta de la historia es, ciertamente, muy dura, pero bien clara:\u00a0<em>En Asia no hay lugar para ning\u00fan Cristo<\/em>, aunque, desde luego, por razones muy diferentes. Y como la historia es la mejor maestra, he pensado que su veredicto podr\u00eda ser el punto de arranque de mi reflexi\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Cristo en la historia de Asia, seg\u00fan Pieris<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEl testimonio de la historia demuestra que el continente asi\u00e1tico ha resultado impenetrable para el cristianismo. En dos milenios de evangelizaci\u00f3n no ha logrado m\u00e1s que un escaso tres por ciento de conversiones. Y eso no se ha debido, necesaria o primariamente, a la apariencia colonial de Cristo. Tampoco cabe pensar, por el contrario, que una adaptaci\u00f3n de la figura de Cristo a las condiciones ind\u00edgenas hubiera podido embaucar a los asi\u00e1ticos para que aceptasen la fe cristiana\u201d.\u00a0<br>\u00a0\u00a0<br>Esta postura parece en exceso pesimista, pero ser\u00e1 necesario dejar que el autor se explique: \u201cEn las secciones I y II, pongo en tela de juicio esos presupuestos, mientras que en las secciones III y IV trato de precisar los puntos concretos de discusi\u00f3n\u201d.\u00a0<br>\u00a0\u00a0<br>Su intento es cr\u00edtico sobre el modo como las Iglesias cristianas occidentales, cargadas de un peso colonial e ideol\u00f3gico, han presentado a Cristo. Pero \u00bfes posible presentarlo de otra manera sin traicionar la esencia de una cristolog\u00eda? \u00bfEs posible una cristolog\u00eda asi\u00e1tica?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>El Cristo euro eclesi\u00e1stico de la Iglesia oficial<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cCabalgando sobre las olas del colonialismo, el Cristo euro eclesi\u00e1stico alcanz\u00f3 el poder en Am\u00e9rica Latina, como hizo poco despu\u00e9s en las tribus no islamizadas de \u00c1frica central y sigue haciendo en Ocean\u00eda. \u00bfC\u00f3mo se explica, pues, que no lograse cautivar a Asia, a excepci\u00f3n de unas cuantas regiones bien definidas? Quisiera reiterar aqu\u00ed una interpretaci\u00f3n bastante plausible de ese extra\u00f1o fen\u00f3meno (A. Pieris,\u00a0<em>Asian Theology of Liberation<\/em>, Orbis Books (Nueva York 1988) 71 74, 98 100). Esto lleva a precisar lo que se entiende por \u201creligiosidad\u201d:\u00a0<br>\u00a0\u00a0<br>\u201cMi explicaci\u00f3n presupone dos tipos de religiosidad: una\u00a0<em>c\u00f3smica<\/em> y otra\u00a0<em>metac\u00f3smica<\/em>. La primera abarca todas las culturas tribales cuya religiosidad se basa en el culto de la naturaleza y de sus fuerzas primarias, tanto en forma de n\u00famenes personales como de dioses colectivos que constituyen una parte integrante del universo, hasta el punto de que se pueden encontrar en el contexto de una espiritualidad ecol\u00f3gica. Ese fen\u00f3meno se ha denominado, peyorativamente, animismo. El culto a los esp\u00edritus y a las fuerzas c\u00f3smicas, por ejemplo, los Bons (Tibet), los Devas (sudeste asi\u00e1tico), los Nats (Burma), los Phis (Tailandia, Laos y Camboya), los esp\u00edritus de los antepasados (culturas confucianistas de Corea, China y Vietnam), los Kamis (shinto\u00edsmo del Jap\u00f3n), etc., son, todos ellos, elementos constitutivos de esa religiosidad\u201d.\u00a0<br>\u00a0\u00a0<br>Y contin\u00faa: \u201cEl segundo tipo de religiosidad, el\u00a0<em>metac\u00f3smico<\/em>, se refiere a las llamadas grandes religiones, que postulan la \u00abexistencia\u00bb de un horizonte inmanente y a la vez trascendente (Brahm\u00e1n Atm\u00e1n, Nirvana, Dao etc., en las religiones \u00abgn\u00f3sticas\u00bb; Yahv\u00e9 [Mois\u00e9s], Abba [Jes\u00fas] y Allah [Mahoma], en las religiones \u00abag\u00e1picas\u00bb), que se presenta como realidad salv\u00edfica y es accesible al hombre por medio de un conocimiento (<em>gnosis<\/em>) que libera o por un amor (<em>agape<\/em>) que redime\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>La teor\u00eda del helic\u00f3ptero, seg\u00fan Pieris<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEl mecanismo por el que el continente asi\u00e1tico ha rechazado la fe cristiana se podr\u00eda explicar por lo que se ha denominado popularmente: \u00abteor\u00eda del helic\u00f3ptero y expansi\u00f3n religiosa\u00bb. La teor\u00eda se basa en cuatro observaciones hist\u00f3ricas:\u00a0<br>\u00a0\u00a0<br><strong>1<\/strong>) En primer lugar, las religiones metac\u00f3smicas se comparan a un helic\u00f3ptero, mientras que las religiones c\u00f3smicas ser\u00edan como la plataforma de aterrizaje. La confluencia de ambas lleva a su plenitud rec\u00edproca, ya que son magnitudes complementarias. Por consiguiente, no hay una conversi\u00f3n radical de unas a otras. Y as\u00ed se puede entender perfectamente el significado del t\u00e9rmino \u00abinculturaci\u00f3n\u00bb, o sea, el hecho de que una religi\u00f3n metac\u00f3smica encuentre su punto de inserci\u00f3n en una religi\u00f3n c\u00f3smica. Y eso tambi\u00e9n explica la difusi\u00f3n de las religiones no cristianas por los m\u00e1s diversos lugares del continente asi\u00e1tico, e incluso la penetraci\u00f3n del cristianismo en Filipinas, en \u00c1frica y en Latinoam\u00e9rica.\u00a0<br>\u00a0\u00a0<br><strong>2<\/strong>) La segunda observaci\u00f3n se podr\u00eda formular de la manera siguiente: \u00abEl primero en llegar es el primero en servirse\u00bb. Por ejemplo, el budismo lleg\u00f3 a Tailandia antes que el cristianismo. Sin embargo, en Filipinas, el cristianismo fue el primero en llegar a determinadas \u00e1reas en las que a\u00fan no hab\u00eda aparecido ninguna religi\u00f3n metac\u00f3smica. Por eso, Tailandia es todav\u00eda hoy budista, mientras que Filipinas es cristiana. Por otro lado, el hinduismo t\u00e1ntrico de Java era de tipo m\u00e1s bien c\u00f3smico, y por eso el Islam no encontr\u00f3 grandes dificultades en imponerse a las culturas aut\u00f3ctonas.\u00a0<br>\u00a0\u00a0<br><strong>3<\/strong>) Tercera observaci\u00f3n. Normalmente, cuando un helic\u00f3ptero ya ha tomado tierra, es dif\u00edcil que otro pueda aterrizar en la misma plataforma. Eso quiere decir, por ejemplo, que Filipinas dif\u00edcilmente se har\u00e1 budista, como se puede suponer que Tailandia no llegar\u00e1 a hacerse mayoritariamente cristiana. Dicho de otra manera:\u00a0<em>la conversi\u00f3n masiva de una religi\u00f3n metac\u00f3smica a otra es altamente improbable<\/em>. S\u00f3lo en ciertos lugares donde todav\u00eda prevalece una religi\u00f3n de tipo c\u00f3smico (por ejemplo, en Ocean\u00eda, en ciertos reductos de Laos y de Camboya, en algunas regiones de la India, de r\u00e9gimen tribal, y en determinadas regiones de Corea, en las que el budismo es m\u00e1s de car\u00e1cter confucianista que de tipo c\u00f3smico), hay datos de una penetraci\u00f3n cristiana. En algunos puntos de Indonesia (norte de Sumatra, Ambonia, Islas Molucas) el cristianismo ha logrado [unos cuantos millones de] adeptos, probablemente porque una determinada religiosidad c\u00f3smica ha ejercido sobre las masas un poder m\u00e1s fuerte que el Islam. Pero el resto de Asia jam\u00e1s permitir\u00eda al cristianismo barrer de un plumazo sus ancestrales culturas religiosas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>4<\/strong>) En cuarto y \u00faltimo lugar, no se excluye absolutamente que un helic\u00f3ptero pueda s<em>er forzado a abandonar<\/em>su plataforma de aterrizaje. Ese ser\u00eda el caso de que una religi\u00f3n metac\u00f3smica pudiera ser desplazada por otra, debido a continuas y prolongadas presiones pol\u00edticas o militares, o a ciertos cambios demogr\u00e1ficos (por ejemplo, una inmigraci\u00f3n de car\u00e1cter colonialista). La historia de las religiones tanto de Asia central como del sudeste asi\u00e1tico ofrece multitud de ejemplos de este tipo\u201d.\u00a0<br>\u00a0\u00a0<br>Seg\u00fan Pieris, \u201cEstas cuatro tendencias que en modo alguno son absolutas, sino meramente indicativas de una observaci\u00f3n hist\u00f3rica sobre los esquemas expansivos de la religi\u00f3n explican suficientemente las razones por las que el cristianismo no ha podido echar ra\u00edces en la mayor parte de Asia. El rechazo no afecta necesariamente al car\u00e1cter colonialista de Cristo, ya que se puede comprobar que su figura euro-eclesi\u00e1stica ha penetrado en las culturas c\u00f3smicas que, incluso hoy d\u00eda, son objeto de evangelizaci\u00f3n cristiana.\u00a0<br>\u00a0\u00a0<br>De hecho, la enc\u00edclica\u00a0<em>Redemptoris Missio<\/em> elige a Asia como campo de una expansi\u00f3n cuantitativa del cristianismo (RM, 37) y, ya en sus primeros compases, grita: \u00ab\u00a1Abrid las puertas a Cristo!\u00bb (RM, 3). Pero, bas\u00e1ndonos en las observaciones precedentes, nos atrevemos a pronosticar que las culturas que ya han absorbido las grandes religiones es decir, el noventa por ciento de Asia no tienen sitio para Cristo, a no ser, quiz\u00e1, como uno de tantos poderes c\u00f3smicos, o sea, como una divinidad m\u00e1s de todas las que pueblan el pante\u00f3n de fuerzas c\u00f3smicas, pero, desde luego, no como el \u00fanico Se\u00f1or y Salvador universal\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>El Cristo no occidental de los intelectuales<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero \u00bfes posible elaborar teol\u00f3gicamente una imagen de Cristo no occidental? \u201cEn esta secci\u00f3n nuestro inter\u00e9s se centra, principalmente, en los esfuerzos de algunos cristianos individuales o de grupos comunitarios por romper los moldes teol\u00f3gicos establecidos, para poder transmitir as\u00ed el acontecimiento Cristo en el contexto de las otras religiones y culturas asi\u00e1ticas. Reflexionaremos sobre cuatro de esos intentos, dos en China y dos en la India\u201d. Pieris recorre ahora algunos de los intentos para presentar a Cristo de otra manera.<br>\u00a0\u00a0<br>El primero de\u00a0los intentos para presentar por parte de los cristianos otra imagen de Cristo, \u201cse articul\u00f3 en torno a lo que podr\u00edamos denominar \u00abCristo budista\u00bb, caracter\u00edstico de la comunidad nestoriana que floreci\u00f3 en China desde el a\u00f1o 635 al 845 de nuestra era. A juzgar por los testimonios existentes\u00a0(por ejemplo, los escritos catequ\u00e9ticos de Alopen, misionero nestoriano que lleg\u00f3 de Mesopotamia el a\u00f1o 635 de nuestra era, y los de Ching Ching -o Ad\u00e1n, por mencionar su nombre cristiano-. Tambi\u00e9n habr\u00eda que citar la famosa estela erigida el a\u00f1o 781 por Yazedbouzid, padre de Ching Ching, cuya familia era originaria de Balkh, uno de los bastiones m\u00e1s importantes del budismo), ese experimento se podr\u00eda llamar valga el t\u00e9rmino \u00abinreligionizaci\u00f3n\u00bb, como distinto de \u00abinculturaci\u00f3n\u201d.\u00a0<br>\u00a0\u00a0<br>\u201cEsto \u00faltimo, como ya se dijo anteriormente, consiste en la penetraci\u00f3n pac\u00edfica de una religi\u00f3n metac\u00f3smica en el esp\u00edritu y las costumbres de otra religi\u00f3n, en este caso, c\u00f3smica. Pero en el tipo de experimento nestoriano tenemos una religi\u00f3n metac\u00f3smica (el cristianismo) que adquiere una nueva identidad asi\u00e1tica dentro de las caracter\u00edsticas de otra religi\u00f3n metac\u00f3smica (el budismo). Este caso rompe el esquema dise\u00f1ado precedentemente en la secci\u00f3n I\u201d.\u00a0<br>\u00a0\u00a0<br>Esta es la reflexi\u00f3n de Pieris: \u201cEn ese intento, la soteriolog\u00eda cristiana se reformul\u00f3, por primera vez, en categor\u00edas del budismo, mientras que el modelo\u00a0Avalokitesvara\/Kuan Yinsirvi\u00f3 para configurar una \u00abcristolog\u00eda budista\u00bb. Para apreciar justamente la atrevida originalidad del experimento nestoriano, habr\u00e1 que confrontarlo con el esfuerzo sincretista de los maniqueos del siglo III, que oscurecieron la personalidad de Jes\u00fas, ocult\u00e1ndola en una selva de conceptos y terminolog\u00edas budistas.\u00a0<br>\u00a0\u00a0<br>Obviamente, los nestorianos tuvieron otras experiencias en distintas partes de Asia, y los documentos de su principal baluarte en Mesopotamia testifican las diferentes actitudes, unas dialogantes, otras hostiles, con respecto al budismo.\u00a0<br><br>De todos modos, si el \u00abCristo budista\u00bb de las comunidades nestorianas de China no logr\u00f3 pervivir m\u00e1s que unos dos siglos, no se debi\u00f3 a una intervenci\u00f3n eclesi\u00e1stica, sino al despecho del emperador Wozong, quien, el a\u00f1o 845, suprimi\u00f3 violentamente todas las llamadas \u00abreligiones extranjeras\u00bb, entre las que se inclu\u00edan el budismo y el cristianismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y prosigue Pieris: \u201cPor consiguiente, no hay manera de saber con seguridad hasta qu\u00e9 punto el \u00abCristo budista\u00bb de los nestorianos hubiera podido resultar aceptable para la poblaci\u00f3n de China. S\u00f3lo es posible la conjetura de que la cristolog\u00eda nestoriana y los testimonios mon\u00e1sticos de esa comunidad podr\u00edan haber contribuido enormemente a la implantaci\u00f3n del \u00abCristo budista\u00bb, que, por su parte, muri\u00f3 y qued\u00f3 sepultado en los escritos e inscripciones de aquellos tiempos remotos\u201d.\u00a0Pasemos ya al segundo intento de inculturaci\u00f3n: \u201cEl segundo intento se produjo casi un milenio m\u00e1s tarde, con la llegada a China de\u00a0Matteo Ricci. Despu\u00e9s de un primer paso, en el que rechaz\u00f3 el budismo como incompatible con la fe cristiana, Ricci trat\u00f3 de construir un sistema basado en los principios del confucianismo, como religi\u00f3n c\u00f3smica. Su metodolog\u00eda opt\u00f3 por la \u00abinculturaci\u00f3n\u00bb, m\u00e1s que por una \u00abinreligionizaci\u00f3n\u00bb, como ahora lo comprobamos en una visi\u00f3n retrospectiva\u201d.\u00a0<br>\u00a0\u00a0<br>Destaca su intento inculturador. \u201cEl hecho de que un occidental, como Matteo Ricci, llegara a ser \u00abmandar\u00edn\u00bb en China guarda estrecho paralelismo con otro ilustre pionero,\u00a0Roberto de Nobili, que se hizo Brahm\u00e1n Sanyasi en el sur de la India\u201d.\u00a0<br>\u00a0\u00a0<br>Ambos personajes llegaron a convertir a mucha gente y fundaron numerosas comunidades. Pero su labor se vio frustrada por la incomprensi\u00f3n que surgi\u00f3 en el seno de la Iglesia. Si los esfuerzos de estos hombres no hubieran sido anulados, \u00bfpodr\u00edamos imaginar cu\u00e1l hubiera podido ser la suerte de esas comunidades en la China moderna, con su socialismo anticonfucianista, o en la India de hoy, con la preponderancia de los Dalits de los que hablaremos m\u00e1s tarde y su actitud crecientemente antibrahm\u00e1nica?\u00a0<br>\u00a0\u00a0<br>Existen otras experiencias en India: \u201cTambi\u00e9n en la India se produjeron nuevos desarrollos. Al tiempo que la \u00abinculturaci\u00f3n\u00bb promovida por el jesuita Roberto de Nobili se perd\u00eda en el recuerdo hist\u00f3rico, surgi\u00f3 una nueva concepci\u00f3n de la figura de Cristo, el llamado \u00abCristo gn\u00f3stico\u00bb, elaborado por el\u00a0Renacimiento hind\u00fa del siglo XIX: un Dios hombre en el que lo divino y lo humano se fund\u00edan en una unidad de tipo moral, m\u00e1s bien que ontol\u00f3gico. Podr\u00eda pensarse que ese Cristo era un tanto irreal, separado de su cuerpo, que es la Iglesia; pero aquella figura resultaba tremendamente familiar al pensamiento religioso de un hinduismo metac\u00f3smico\u201d.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y concluye: \u201cEn resumen, ninguna de esas presentaciones de Cristo ha encontrado un puesto de relieve en el coraz\u00f3n de las masas indias o en la mente de la mayor\u00eda de los pensadores m\u00e1s selectos del hinduismo. Las razones son m\u00faltiples, como ya se ha explicado anteriormente\u201d.\u00a0<br>\u00a0\u00a0<br>Ante esta situaci\u00f3n, Pieris presenta su propuesta: \u201cPara una valoraci\u00f3n cr\u00edtica de la autenticidad de esos diferentes \u00abCristos\u00bb, se nos ofrecen dos actitudes: o nos embarcamos en un interminable y complicado an\u00e1lisis del valor cristol\u00f3gico de esas elaboraciones, o bien y \u00e9ste es el camino que me propongo seguir aqu\u00ed optamos por confrontarlas con la concepci\u00f3n de un\u00a0<em>Cristo asi\u00e1tico<\/em>\u201d.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>El Cristo asi\u00e1tico<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a0\u201cEmpleo la denominaci\u00f3n \u00abCristo asi\u00e1tico\u00bb como abreviatura de \u00abCristo de Asia\u00bb, terminolog\u00eda usada por los obispos en sus celebraciones lit\u00fargicas durante la Conferencia pan asi\u00e1tica de 1974. Pero mi inter\u00e9s espec\u00edfico no es tanto el car\u00e1cter asi\u00e1tico de esa imagen de Cristo cuanto el componente cristiano de esas categor\u00edas, las \u00fanicas capaces de revelar verdaderamente los rasgos m\u00e1s caracter\u00edsticos de la idiosincrasia asi\u00e1tica\u201d.\u00a0<br>\u00a0\u00a0<br><em><strong>1. El cuerpo roto del Cristo indio<\/strong><\/em><br><br>\u201cEl c\u00famulo de humillaciones sufridas por el Cristo roto de la India han ido tejiendo, desde los a\u00f1os 1970, lo que ya se conoce como Teolog\u00eda Dalit. El t\u00e9rmino \u00abdalit\u00bb significa: roto, pisoteado, humillado, destruido&#8230; naturalmente por un sistema tan nefasto como el que impone la discriminaci\u00f3n entre castas altas y bajas, y todas las dem\u00e1s sistem\u00e1ticamente catalogadas en la sociedad india (las denominaciones tradicionales \u00abcastas altas\u00bb y \u00abcastas bajas\u00bb se han sustituido en la reciente literatura india por una calificaci\u00f3n menos afrentosa, a saber, \u00abcastas avanzadas\u00bb y \u00abcastas retrasadas\u00bb).\u00a0<br>\u00a0\u00a0<br>Su identidad de intocables o marginados es fruto de largos siglos de inhumana segregaci\u00f3n en temas como vivienda, educaci\u00f3n, matrimonio, comidas, funerales, acceso al agua e, incluso, a los templos, y de un profundo estigma social y religioso, que considera a esos individuos como contaminados y contaminantes, como seres infra humanos que ni siquiera son personas. Desde los a\u00f1os 70, los pertenecientes a las castas m\u00e1s postergadas, los campesinos r\u00fasticos, la gran masa de asalariados que trabaja en el sector primario de los servicios, se han ido ganando progresivamente el nombre de \u00abdalit\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEn la perspectiva \u00abdalit\u00bb, la figura del Cristo gn\u00f3stico no es m\u00e1s que un fantasma, creado por cristianos afectos a la religiosidad hind\u00fa, pero que, en realidad, pisotea el cuerpo del aut\u00e9ntico Cristo indio. Los grandes pioneros de la indigenizaci\u00f3n cristiana se ven sometidos a un severo juicio por parte de los \u00abdalits\u00bb. Incluso los Ashram cristianos, que se atreven a dialogar con el hinduismo como religi\u00f3n metac\u00f3smica, son part\u00edcipes de ese pecado contra el propio cuerpo del Se\u00f1or.&nbsp;<br>&nbsp;&nbsp;<br>Lo mismo pasa con los representantes de la llamada \u00abTeolog\u00eda del Tercer Mundo\u00bb: se les critica severamente, porque s\u00f3lo hablan de \u00ablos pobres\u00bb, en general, sin tener en cuenta, en concreto, la escandalosa situaci\u00f3n de los \u00abdalits\u00bb, aun dentro de la propia Iglesia. (Sin embargo, habr\u00e1 que se\u00f1alar aqu\u00ed que, en la asamblea de la Asociaci\u00f3n Ecum\u00e9nica de Te\u00f3logos del Tercer Mundo (EATWOT) celebrada en Delhi en 1981, uno de los principales puntos del programa fue la presentaci\u00f3n del caso \u00abdalit\u00bb. En la conferencia que pronunci\u00e9 en esa ocasi\u00f3n -publicada ahora en mi libro&nbsp;<em>Asian Theology of Liberation<\/em>, cap. 8-, present\u00e9 la lucha \u00abdalit\u00bb y \u00abtribal\u00bb por su liberaci\u00f3n como un elemento real de \u00abteolog\u00eda asi\u00e1tica\u00bb, mucho m\u00e1s importante que el tan tra\u00eddo y llevado \u00abrenacimiento hind\u00fa\u00bb).&nbsp;<br>&nbsp;&nbsp;<br>Pero a\u00fan hay m\u00e1s: \u201cSi a eso se a\u00f1ade que al Cristo elaborado por los \u00abdalits\u00bb se le niega un puesto no s\u00f3lo en la sociedad civil, sino incluso en las comunidades cristianas, es l\u00f3gico que se desate una lucha \u00abdalit\u00bb contra el Cristo euro eclesi\u00e1stico de la Iglesia oficial y contra el Cristo hind\u00fa de los Ashramitas. De hecho, esas dos posturas temen las consecuencias de abdicar de su situaci\u00f3n de privilegio en favor de una teolog\u00eda del Cristo roto. Se habla de que determinados grupos cristianos, como algunas congregaciones religiosas, piensan optar oficialmente por la \u00abpostura dalit\u00bb tanto en el ejercicio pr\u00e1ctico de su ministerio como en su labor de reclutar adeptos al cristianismo. Si eso llega a cuajar, la Iglesia india se ver\u00e1 abocada a una especie de crucifixi\u00f3n, por cuanto quedar\u00e1 dividida en fragmentos, antes de poder integrarse en ese Cristo que la India desea\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong>2. El cuerpo de Cristo sometido al &#8216;han&#8217;, en Corea<\/strong><\/em><br><br>En la&nbsp;teolog\u00eda \u00abminjung\u00bbde Corea, ese mismo Cristo de Asia aparece con \u00abcuerpo sometido al han\u00bb. La palabra incluye en su significado una mezcla de resignaci\u00f3n ante ineludibles fuerzas opresivas, indignaci\u00f3n por la perversidad de los opresores, rabia contra s\u00ed mismo por haberse dejado enredar en una situaci\u00f3n tan desesperada&#8230; y un ej\u00e9rcito de emociones diversas.&nbsp;<br>&nbsp;&nbsp;<br>Seg\u00fan Pieris, \u201cTodo eso se acumula para constituir una fuente de energ\u00eda psicol\u00f3gica, que podr\u00eda desatar un enorme potencial revolucionario, si llegara a desbordarse por los cauces organizados de una sociedad. En la vida cotidiana, esa capacidad revolucionaria se libera s\u00f3lo a cuentagotas mediante los ritos que llevan a cabo los chamanes. Pero la liberaci\u00f3n m\u00e1s dram\u00e1tica de la energ\u00eda han se produce en el baile de m\u00e1scaras, en el que los \u00abminjung\u00bb (los oprimidos) desatan una especie de humor prof\u00e9tico contra los estratos m\u00e1s selectos del confucianismo y contra los monjes, representantes de la religi\u00f3n m\u00e9tac\u00f3smica (que, en Corea, es el budismo) y aliados fieles del sistema represivo. El baile act\u00faa como la m\u00e1s abierta y desinhibida expresi\u00f3n simb\u00f3lica de las profundas ansias de libertad que caracterizan a los \u00abminjung\u00bb.&nbsp;<br>&nbsp;&nbsp;<br>Y concluye: \u201cSe puede decir, por consiguiente, que la implantaci\u00f3n de la fe cristiana en Corea tuvo, desde el comienzo, una indiscutible dimensi\u00f3n pol\u00edtica, y desempe\u00f1\u00f3 una funci\u00f3n muy significativa en la lucha por la liberaci\u00f3n nacional, al rev\u00e9s que en otros pa\u00edses de Asia, donde las que impulsaron los sentimientos nacionalistas contra los colonizadores occidentales fueron otras religiones no cristianas. No es extra\u00f1o, pues, que algunos libros de la Biblia, como el Exodo y la profec\u00eda de Daniel, fueran prohibidos en Corea, por considerarlos potencialmente subversivos.&nbsp;<br>&nbsp;&nbsp;<br>En resumidas cuentas, llegamos a esta conclusi\u00f3n: La Biblia, cuando se propone de manera accesible a los diversos pueblos de Asia que sufren bajo la opresi\u00f3n, se convierte f\u00e1cilmente en la semilla de un cristianismo aut\u00e9nticamente asi\u00e1tico, ya que permite que lo m\u00e1s v\u00e1lido de las propias tradiciones asi\u00e1ticas naturalmente, no cristianas de liberaci\u00f3n quede absorbido en una conciencia verdaderamente eclesial. No deber\u00eda, pues, resultar sorprendente que los pastores de la Iglesia hayan procurado unir todos sus esfuerzos para despolitizar y privatizar la fe del cristianismo coreano; y, en muchos casos, con \u00e9xito considerable\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>3. La \u00abCrista\u00bb amamantadora del feminismo asi\u00e1tico<\/em><\/strong><br>\u00a0\u00a0<br>Para Pieris, \u201cla mujer asi\u00e1tica est\u00e1 totalmente desplazada. No hay sitio para ella, aunque se agote y se consuma al servicio del hombre, en casa, en la oficina, en el campo, en la selva, en la f\u00e1brica, en la actividad tur\u00edstica, en las salas nocturnas y, desde luego, en los templos y en las iglesias. Su sorprendente semejanza con Cristo queda plasmada, con una agresiva y asombrosa expresividad, en las\u00a0xilograf\u00edas de Hyung Kyun Chung, que nos presentan una \u00abCrista coreana\u00bb: una mujer cham\u00e1n, con los brazos extendidos sobre una cruz y descansando sobre una flor de loto; en una mano tiene una espada, en la otra un cuenco de arroz; el costado abierto del \u00abCrucificado\u00bb, del que brota el agua del Esp\u00edritu, se simboliza en un pecho de mujer, desnudo y dispuesto para amamantar.\u00a0<br>\u00a0\u00a0<br>La imagen pretende subrayar el hecho de que una mujer cham\u00e1n, aunque no ocupe en la sociedad un puesto respetable, es la m\u00e1s accesible fuente de consuelo y est\u00edmulo para una poblaci\u00f3n femenina sometida al han. Esa mujer es como una \u00absacerdotisa del han\u00bb (Chung Hyun Kyung, The Struggle To B<em>e the Sun Again: Introducing Asian Women\u2019s Theology<\/em>, Orbis Books (Nueva York 1990) 66).\u00a0<br>\u00a0\u00a0<br><em><strong>4. El Cristo del Tercer Mundo en Asia<\/strong><\/em><br>\u00a0\u00a0<br>Para los te\u00f3logos tanto de \u00c1frica y de Asia como de Am\u00e9rica Latina la realidad \u00abTercer Mundo\u00bb comprende a los pobres de la tierra, a los humildes, marginados y desheredados, que Dios ha elegido como destinatarios y partes contratantes de su alianza, para llevar a cabo en ellos su plan salv\u00edfico de la liberaci\u00f3n humana. Ese \u00abTercer Mundo\u00bb es el Cristo en el que Jes\u00fas vive en sus miembros; s\u00f3lo por, con y en el \u00abTercer Mundo\u00bb puede experimentar la Iglesia su llamada a revivificar su misi\u00f3n y a re crear, por su medio, su propia identidad eclesial.\u00a0<br>\u00a0\u00a0<br>Los hijos de Jacob, ante la amenaza de morir de hambre, se dirigieron hacia el oeste, a la opulenta tierra de Egipto, para buscar all\u00ed una ayuda econ\u00f3mica; pero se convirtieron en esclavos de su bienhechor tanto pol\u00edtica como culturalmente. Pues bien, esos mismos fueron escogidos por su Dios, Yahv\u00e9, para inventar un \u00abtercer modo\u00bb de constituir una comunidad precisamente en una tierra intermedia entre las dos potencias m\u00e1s importantes del momento, Egipto y Babilonia.\u00a0<br>\u00a0\u00a0<br>Del mismo modo, el \u00abTercer Mundo\u00bb, llamado por Yahv\u00e9 para ser su socio en la construcci\u00f3n de un mundo de ensue\u00f1o, fundado en la justicia y en el amor, se ha convertido ahora en un reto teol\u00f3gico y cristol\u00f3gico, en cuanto que la mayor\u00eda de los miembros del cuerpo de ese Cristo del Tercer Mundo son asi\u00e1ticos y no cristianos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Conclusi\u00f3n: signo de contradicci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como reflexi\u00f3n final y conclusi\u00f3n de este art\u00edculo de Aloysius Pieris que nos llega a trav\u00e9s de\u00a0Koinon\u00eda, se puede decir que \u201clas teolog\u00edas asi\u00e1ticas evolucionan en un proceso dial\u00e9ctico de resoluci\u00f3n de conflictos. A continuaci\u00f3n, se se\u00f1alan cuatro de estos conflictos. Los cristianos asi\u00e1ticos necesitan tiempo y libertad para resolver esos conflictos a su manera\u201d.\u00a0<br>\u00a0\u00a0<br><em><strong>1. Tres Cristos en conflicto<\/strong><\/em><br><br>En la cristolog\u00eda tradicional por la que creo que puedo hacer inteligible al resto de la Iglesia el proceso de b\u00fasqueda en el que se ha embarcado Asia, \u00abCristo\u00bb es un t\u00edtulo en el que se sintetiza todo lo que el creyente cristiano ha atribuido a Jes\u00fas desde la experiencia de Pascua.\u00a0<br>\u00a0\u00a0<br>Los elementos que m\u00e1s interesan a nuestro prop\u00f3sito son los tres siguientes: la superposici\u00f3n del nombre de Cristo con el nombre de la Trinidad (presencia salv\u00edfica de Dios en la historia), como se encuentra en las m\u00e1s antiguas an\u00e1foras asi\u00e1ticas, es decir, sir\u00edacas; la vinculaci\u00f3n intr\u00ednseca de Cristo, o sea, Jes\u00fas resucitado, con su cuerpo terrestre, es decir, la Iglesia, como se dice en la catequesis paulina; Cristo como continuidad del ministerio terrestre de Jes\u00fas en la vida y dificultades de los pobres y desheredados, que, en cuanto v\u00edctimas del desprecio humano, son, por eso mismo, los jueces escatol\u00f3gicos de todos los pueblos (cf. Mt 25,36ss).\u00a0<br>\u00a0\u00a0<br>As\u00ed se explica que el car\u00e1cter preponderantemente \u00abno cristiano\u00bb de Cristo haya llegado a ser un factor determinante en los cuatro tipos de teolog\u00eda asi\u00e1tica expuestos en la secci\u00f3n III del presente art\u00edculo. Eso no plantea ning\u00fan problema, si se mantiene la creencia tradicional de que, aunque todo lo referente a Jes\u00fas pertenece a Cristo, no todo lo referente a Cristo debe pertenecer a Jes\u00fas (Iesus est totus Christus, non totum Christi). Es imposible que Jes\u00fas crezca hasta alcanzar la estatura plena de Cristo, si todos sus miembros la mayor\u00eda no cristianos, en uni\u00f3n con todo el universo, no luchan como \u00e9l, incluso hasta la propia muerte, por implantar en esta tierra el Reino de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong>2. Dos misiolog\u00edas en conflicto<\/strong><\/em><br><br>Es l\u00f3gico, por consiguiente, que la b\u00fasqueda teol\u00f3gica en Asia implique dos&nbsp;misiolog\u00edasencontradas, que reflejan las tres im\u00e1genes de Cristo. Una define la misi\u00f3n como el m\u00e9todo no importa la manera- de procurar a Cristo un lugar en As\u00eda; la otra especifica las consecuencias de reconocer y proclamar que Cristo no tiene lugar en Asia.&nbsp;<br>&nbsp;&nbsp;<br>El Cristo euro eclesi\u00e1stico ya empezaba a desaparecer de Asia, en virtud de los desarrollos posconciliares sobre una teolog\u00eda de la iglesia local, cuando la misi\u00f3n de cristianizar el continente asi\u00e1tico perdi\u00f3 bastante fuerza en favor de la renovada misi\u00f3n de asiatizar el cristianismo. Algunas Iglesias de Asia rechazaron su condici\u00f3n de mero ap\u00e9ndice del patriarcado occidental, y no ahorraron esfuerzos para presentarse ante todos los asi\u00e1ticos como un signo patente y un camino viable hacia el Reino de Dios, ya vivido en Asia desde tiempos inmemoriales.&nbsp;<br>&nbsp;&nbsp;<br><em><strong>3. Dos ministerios en conflicto<\/strong><\/em><br><br>Para Pieris, \u201ces, por tanto, el descubrimiento del car\u00e1cter verdaderamente cristiano de esos pobres de Asia, desplazados, s\u00ed, pero de una profunda religiosidad, aunque no espec\u00edficamente cristiana, lo que ha inspirado una nueva b\u00fasqueda teol\u00f3gica, en l\u00ednea con la segunda concepci\u00f3n de la misiolog\u00eda anteriormente expuesta. Su objetivo no es proporcionar un sitio al Cristo desplazado, sino ejercer un ministerio comprometido con ese Cristo\u201d.&nbsp;<br>&nbsp;&nbsp;<br>Ahora bien, incluso en esa praxis ministerial, se pueden distinguir dos tendencias: una, que ejerce el&nbsp;<em>ministerio eclesial de la curaci\u00f3n con respecto al Cristo asi\u00e1tico<\/em>, y otra, que trata de participar directamente en el&nbsp;<em>ministerio prof\u00e9tico que ejerce el Cristo asi\u00e1tico con respecto a la Iglesia y a la sociedad.<\/em><br>&nbsp;&nbsp;<br>La primera tendencia tiene como representantes no s\u00f3lo a Teresa de Calcuta y a la congregaci\u00f3n por ella fundada, sino tambi\u00e9n a innumerables hombres y sobre todo mujeres, cuyo heroico testimonio de caridad y amor es aut\u00e9nticamente cristiano. Y tanto m\u00e1s cuanto que se ejerce sin el bombo y platillo de los medios de comunicaci\u00f3n que, en definitiva, ser\u00eda a expensas de los pobres. S\u00f3lo que ese trabajo se desarrolla dentro de la estructura eclesi\u00e1stica.&nbsp;<br>&nbsp;&nbsp;<br>La otra tendencia, por su parte, s\u00f3lo puede cuajar en las \u00abComunidades humanas de base\u00bb, que act\u00faan de manera aut\u00f3noma, al margen de la Iglesia oficial. Es un tipo de misi\u00f3n que no promete la misma clase de consuelo que el otro grupo. Todo es cuesti\u00f3n de un compromiso de fe, absolutamente radical, con el proyecto de la liberaci\u00f3n humana y de la transformaci\u00f3n social, basado en la creencia de que la falta de sitio en Asia para un Cristo asi\u00e1tico es un constitutivo intr\u00ednseco del pecado que infecta a la sociedad civil y a la religiosa (incluso a la misma Iglesia).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La reconciliaci\u00f3n de las dos tendencias es vital para otra de las demandas del Cristo asi\u00e1tico: la re-evangelizaci\u00f3n de la Iglesia oficial por medio de las CHB, una tarea que requiere la mediaci\u00f3n de los ministros de curaciones, que act\u00faan desde el interior de las estructuras eclesiales. De aqu\u00ed brota nuestra observaci\u00f3n conclusiva.<br>\u00a0\u00a0<br><em><strong>4. El conflicto \u00abcentro periferia\u00bb<\/strong><\/em><br><br>Para Pieris, \u201cla Iglesia oficial, por su complejo de minor\u00eda, ha puesto a menudo en compromiso el desarrollo de su misi\u00f3n evang\u00e9lica, por su alianza con los poderes f\u00e1cticos, y por la creaci\u00f3n y gobierno de instituciones orientadas a producir l\u00edderes selectos. Alejada del Cristo asi\u00e1tico, puede haber contribuido indirectamente al desplazamiento de ese mismo Cristo. La autoridad apost\u00f3lica de la Iglesia oficial depende de su continuidad con Jes\u00fas de Nazaret. Pero esa continuidad queda rota si la Iglesia no forma un \u00fanico cuerpo con el Cristo asi\u00e1tico. Las CHB proporcionan el cauce para que la Iglesia pueda restablecer esos v\u00ednculos y recuperar su autoridad perdida. As\u00ed, por otra parte, podr\u00e1 romper definitivamente las cadenas del feudalismo euro eclesi\u00e1stico\u201d.\u00a0<br>\u00a0\u00a0<br>Y concluye: \u201cSi eso sucede, el Cristo asi\u00e1tico, hasta ahora \u00abpiedra\u00bb de tropiezo e, incluso, de ca\u00edda para la Iglesia, puede empezar a ser la \u00abroca\u00bb de su salvaci\u00f3n (cf. Rom 9,32 33). Entonces, la Iglesia no tendr\u00e1 que despilfarrar sus energ\u00edas para \u00abprocurar un sitio a Cristo en las sociedades asi\u00e1ticas\u00bb, sino que se dejar\u00e1 la sangre y la vida en la \u00abtransformaci\u00f3n interna de esas sociedades, en las que no hay sitio para Cristo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Leandro Sequeiros es Catedr\u00e1tico em\u00e9rito de Paleontolog\u00eda y Miembro del Comit\u00e9 Acad\u00e9mico de la C\u00e1tedra Francisco Jos\u00e9 Ayala de Ciencia, Tecnolog\u00eda y Religi\u00f3n.Es colaborador habitual de FronterasCTR.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Leandro Sequeiros) La palabra \u201cinculturaci\u00f3n\u201d alude a la necesaria reelaboraci\u00f3n de los contenidos de los mensajes dentro del marco de las culturas en los que se proponen. En las tradiciones religiosas, es cada vez m\u00e1s necesario inculturar las propuestas teol\u00f3gicas en los marcos sociales en las que viven. Dentro de la tradici\u00f3n cristiana, la &#8230; <a title=\"La cristolog\u00eda de A. Pieris y el di\u00e1logo intercultural\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=4642\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre La cristolog\u00eda de A. Pieris y el di\u00e1logo intercultural\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":4660,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[139],"tags":[419,568,454,387,422,184,565],"class_list":["post-4642","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-relacion-entre-ciencia-y-religion","tag-cristianismo","tag-cristologia","tag-dialogo","tag-dios","tag-inculturacion","tag-jesuitas","tag-pieris"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4642","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4642"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4642\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4669,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4642\/revisions\/4669"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/4660"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4642"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4642"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4642"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}