{"id":4582,"date":"2019-10-23T07:00:09","date_gmt":"2019-10-23T05:00:09","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=4582"},"modified":"2019-10-21T16:46:26","modified_gmt":"2019-10-21T14:46:26","slug":"espiritualidades-arbitrarias-y-naturaleza-despersonalizada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=4582","title":{"rendered":"Espiritualidades arbitrarias y naturaleza despersonalizada"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>(Por <span style=\"text-decoration: underline\">Pablo L\u00f3pez<\/span>) La filosof\u00eda avanza cuestionando a fondo los presupuestos y t\u00e9rminos asumidos sin la debida revisi\u00f3n cr\u00edtica incluso entre fil\u00f3sofos.\u00a0Al abordar una cuesti\u00f3n delicada, es fundamental cuidar la elecci\u00f3n de los t\u00e9rminos claves con los que la planteamos. El que unos t\u00e9rminos parezcan consagrados por la bibliograf\u00eda dominante, no obliga a someternos a ellos, sobre todo\u00a0si trastornan radicalmente nuestra visi\u00f3n y nuestro di\u00e1logo. <em>\u00bfDe verdad la expresi\u00f3n \u201cespiritualidad naturalizada\u201d\u00a0y, en su base, el uso post-ilustrado del concepto \u201cnaturalismo\u201d\u00a0hacen justicia a lo que queremos decir y argumentar con hondura y precisi\u00f3n?<\/em> \u00bfNo son cartas marcadas al servicio propagand\u00edstico de una ideolog\u00eda?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>EL USO FALAZ Y ANTINATURALISTA DEL T\u00c9RMINO \u201cNATURALISMO\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Efectivamente, se trata de algo m\u00e1s que un sofisma aislado o una cuesti\u00f3n erudita. Afrontamos toda una red de intereses encubiertos bajo una denominaci\u00f3n eufem\u00edstica y contradictoria. En esta ideolog\u00eda son contradictorias su pretendida denominaci\u00f3n de \u201cnaturalismo\u201d, sus aplicaciones y sus conexiones, como \u201cespiritualidad naturalizada\u201d o \u201cpositivismo\u201d. Con estas denominaciones dicha ideolog\u00eda se camufla y seduce, ya que expresa con apariencia positiva todo lo contrario de lo que en verdad representa. Envuelve en ret\u00f3rica de \u201cpositivismo\u201d su rotundo negativismo, dando a entender que todo discrepante ser\u00eda reo de \u201cnegatividad\u201d o de oposici\u00f3n a la naturaleza. Es justamente todo lo contrario.\u00a0El falso naturalismo representa la sistem\u00e1tica y radical negaci\u00f3n o marginaci\u00f3n de la naturaleza humana. Niega toda expresi\u00f3n de iusnaturalismo y de concepci\u00f3n s\u00f3lida y objetiva de nuestro natural ser, dej\u00e1ndonos a la intemperie de cualquier arbitrariedad, negociada o no. Pero, aunque sea negada o manipulada, nuestra universal naturaleza seguir\u00e1 existiendo mientras haya seres humanos, y ninguna argumentaci\u00f3n o negociaci\u00f3n sof\u00edstica de intereses particulares justificar\u00e1 que se atente contra ella. Por tanto, <em>el pseudo-naturalismo es una pretensi\u00f3n ideol\u00f3gica que justamente debe denominarse \u201cantinaturalismo\u201d o \u201cdenaturalismo\u201d<\/em>. No s\u00f3lo es un pseudo-naturalismo, sino incluso un sistem\u00e1tico y violento rechazo de la naturaleza humana y del orden natural. A \u00e9l s\u00f3lo apela, con astucia sof\u00edstica, por estrategia publicitaria.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Que en parte a veces se haya malinterpretado o manipulado la invocaci\u00f3n del orden natural humano, no invalida la necesidad de seguir conociendo y respetando cada vez m\u00e1s lo aut\u00e9ntico de dicho orden. \u00c9ste sostiene el sentido de nuestra vida y de nuestra convivencia humanas. Por ejemplo, Arist\u00f3teles, imbuido en su cultura, crey\u00f3 natural lo que nosotros justamente consideramos esclavismo, misoginia y xenofobia. Pero el resto de su interpretaci\u00f3n de la naturaleza humana nos sigue ense\u00f1ando hoy.&nbsp;<em>El iusnaturalismo pagano ya fue corregido y ampliado por el pensamiento cristiano desde su elevada perspectiva sobrenaturalizada. Y puede y debe seguir siendo depurado y desarrollado desde todas las culturas y religiones de hoy y de ma\u00f1ana<\/em>. En todo caso, nadie caiga en la simpleza de arg\u00fcir que el iusnaturalismo o la noci\u00f3n misma de \u201cnaturaleza humana\u201d responden a una supuesta inclinaci\u00f3n \u201cconservadora\u201d o \u201cprogresista\u201d. La naturaleza humana y su reconocimiento est\u00e1n libres de tales encasillamientos. Nuestra naturaleza tiende a conservarse y, a la vez, es la base de todo progreso y libertad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En realidad, el camuflaje propagand\u00edstico de la ideolog\u00eda denaturalista o antinaturalista se extiende con otros disfraces a otras \u00e1reas.&nbsp;<em>An\u00e1logamente, el t\u00e9rmino \u201cpositivismo\u201d esconde un desaforado cientificismo en filosof\u00eda de la ciencia y una total arbitrariedad iuspositivista en filosof\u00eda del derecho<\/em>. En este campo son variantes \u201cpositivistas\u201d el contractualismo y el utilitarismo. Ambos niegan toda posibilidad a la ley natural humana.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recu\u00e9rdese siempre que lo que ante todo se niega en todas las variantes del falso naturalismo, es la realidad de la naturaleza humana o su relevancia axiol\u00f3gica. De ah\u00ed que el denaturalismo o antinaturalismo antes o despu\u00e9s se descubre como liso y llano&nbsp;<em>antihumanismo<\/em>. Esta ideolog\u00eda tan negativa y corrosiva se presenta a veces con la ret\u00f3rica de un supuesto \u201chumanismo\u201d. Pero, si por sistema se niega, minusvalora o manipula la naturaleza humana, se anula lo humano. Y a la progresiva deshumanizaci\u00f3n sigue el antihumanismo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A su vez, percibamos que la negaci\u00f3n humana de su propia naturaleza es, a fuer de antihumana,&nbsp;<em>nihilista<\/em>. Hoy el indisimulable antihumanismo ya se presenta sin encubrimiento alguno como \u201cposthumanismo\u201d o \u201ctranshumanismo\u201d. \u00c9ste se reviste de un iluso mesianismo tecnocr\u00e1tico. Recuerda la sof\u00edstica nietzscheana antihumanista y pretenciosamente sobrehumana, por m\u00e1s que \u00e9sta sea irracionalista. El irracionalismo no es sobrehumano, sino infrahumano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora bien, la ra\u00edz de toda esta negatividad relativista es&nbsp;<em>el voluntarismo<\/em>, generalmente emparentado con insolventes concepciones gn\u00f3sticas o cientificistas. Es la vieja ideolog\u00eda prometeica. Nada tiene que ver con la ciencia ni con su sentido humanista y sapiencial. Empecinada en su propia autoafirmaci\u00f3n ilimitada, cortoplacista y de espaldas a la realidad global, la voluntad humana termina por menospreciar la propia realidad humana objetiva, con sus reales posibilidades y limitaciones. Finalmente, por su arbitrariedad irracional de base, el voluntarismo anula la voluntad humana. La a\u00edsla y saca de quicio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En efecto, el t\u00e9rmino \u201cnaturalismo\u201d esgrimido por pensadores antirreligiosos como Hume aparenta tener una noci\u00f3n positiva, la de exaltar una absoluta autonom\u00eda de la naturaleza respecto de Dios, pr\u00e1cticamente anulado en la conciencia. Pero, en realidad,&nbsp;<em>lo principal en dicha nomenclatura supuestamente \u201cnaturalista\u201d es una rotunda negaci\u00f3n, la de lo sobrenatural<\/em>. Tal \u00e9nfasis negador de lo sobrenatural y, por extensi\u00f3n, de la entra\u00f1a religiosa de la raz\u00f3n y del conjunto de la cultura humana, termina revel\u00e1ndose como la total contradicci\u00f3n de lo que pretende ostentar. Hume mismo reduce la naturaleza humana a mera relaci\u00f3n de ideas, asociadas por unas leyes bien simplistas. Reduce la antropolog\u00eda a psicolog\u00eda, y \u00e9sta, a una versi\u00f3n clausurada y esc\u00e9ptica. Su \u201cTratado de la naturaleza humana\u201d es un tratado de psicolog\u00eda esc\u00e9ptica. Ni el m\u00e1s rudimentario psic\u00f3logo admitir\u00eda tal reduccionismo mental.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed pues, el pretendido \u201cnaturalismo\u201d acaba transparentando un f\u00e9rreo antinaturalismo de car\u00e1cter voluntarista.&nbsp;<em>El antisobrenaturalismo conlleva el antinaturalismo<\/em>. La guerra contra Dios y su sobrenaturalidad conduce a la guerra del hombre contra el hombre, contra su propia naturaleza libre. No nos dejemos enga\u00f1ar: igual que tantas veces se invoca el nombre de \u201cDios\u201d para actuar contra Dios, el antinaturalismo se escuda en un fingido naturalismo y un sesgado humanismo para destruir el coraz\u00f3n de lo humano. De hecho, la cultura pseudo-naturalista y voluntarista es, a trav\u00e9s de su \u201ciuspositivismo\u201d, la implacable negadora de la ley natural y de la naturaleza humana como b\u00e1sico criterio jur\u00eddico-moral y pol\u00edtico.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y esta misma cultura positivista o voluntarista, que tanto exhibe una supuesta cientificidad superior, resulta\u00a0<em>anticient\u00edfica<\/em>. La \u201cnaturaleza\u201d que publicitan, es una incoherente\u00a0<em>naturaleza desnaturalizada<\/em>, ya sea emanacionista o evolucionista, o bien del todo subjetivista. Asimismo, su espiritualidad viene a quedar parad\u00f3jicamente desespiritualizada. Resulta un mero\u00a0<em>espiritualismo arbitrario<\/em>, que termina sectariz\u00e1ndose o atomiz\u00e1ndose en esoterismos comercializados, como los que hoy nos invaden. El humanismo que a veces ostenta, no es sino radical deshumanizaci\u00f3n. Su exhibicionismo \u201cprogresista\u201d esconde un \u00e1nimo\u00a0<em>retr\u00f3grado<\/em>, anclado en convicciones muy parciales y ventajistas: utilitarismos m\u00e1s o menos almibarados. La misma autonom\u00eda moral de la que presume, contraponi\u00e9ndose maniqueamente a una supuesta moral heter\u00f3noma de signo religioso, aboca a las mayores\u00a0<em>heteronom\u00edas unilaterales<\/em> y a esclavitudes sometidas a cualquier \u00eddolo mundano. Incluso su irreligiosidad exhibida encubre su pararreligi\u00f3n autoidol\u00e1trica. En suma, todo en este postizo \u201cnaturalismo\u201d es falsedad.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por ello,&nbsp;<em>la llamada \u201cfalacia naturalista\u201d, denunciada por Hume y Kant, debe considerarse la falacia antinaturalista, en la que ambos incurren<\/em>. Lo que sostienen estos autores, referencias claves del pretendido \u201cnaturalismo\u201d, es que la naturaleza, el ser mismo de las cosas, nada sirve para fundar u orientar la moral, y, por tanto, la pol\u00edtica, el derecho, la econom\u00eda, la religi\u00f3n, etc. Es decir, niegan la naturaleza como luz para el ejercicio de nuestra libertad. Niegan el conocimiento de la naturaleza y, por ende, su m\u00e1s m\u00ednimo sentido orientador. Son completamente antinaturalistas. Son ellos quienes caen en una fatal falacia, pues el mismo \u201cdeber ser\u201d que pretenden autofundado, sea en el emotivismo utilitarista o en la pura raz\u00f3n cerrada en s\u00ed, no deja de pertenecer al conjunto de los seres o naturalezas. El deber ser es ser. De estos dos autores es, pues, la falacia, la falacia antinaturalista, propia de pensadores antinaturalistas. Su af\u00e1n antisobrenatural los lleva a negar lo natural. Tras jugarse toda su epistemolog\u00eda a un planteamiento antinatural, subjetivista, antimetaf\u00edsico y esc\u00e9ptico, ni ellos ni sus an\u00e1logos pueden ser invocados como referencias de un supuesto \u201cnaturalismo\u201d. Ellos, como todo su movimiento voluntarista, iluminista y neogn\u00f3stico, son antinaturalistas y antisobrenaturalistas, es decir, antirreligiosos. El tibio y pragm\u00e1tico de\u00edsmo kantiano tambi\u00e9n distancia de la religi\u00f3n, comunitaria y objetiva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>EL VERDADERO NATURALISMO Y SU SUPERACI\u00d3N PERSONALISTA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuestionado el contradictorio y falaz \u201cnaturalismo\u201d, y dada la escasez de espacio, abrevio tambi\u00e9n la presentaci\u00f3n de lo que, a mi juicio, es el verdadero naturalismo filos\u00f3fico (obviamente no entramos en el naturalismo art\u00edstico-literario)<em>. El verdadero naturalismo filos\u00f3fico<\/em><em>o cosmovisivo<\/em><em>no es sino el n\u00facleo com\u00fan de todas las variopintas cosmovisiones o religiones englobadas como \u201cpaganismos\u201d<\/em>. En general, \u00e9stos no han sido comprendidos precisamente por no captarse su \u00edndole naturalista. Por ello, se los despacha muchas veces con indiscriminado desprecio, ignorando sus relativos valores. En comparaci\u00f3n con el desenfrenado antinaturalismo contempor\u00e1neo hoy es f\u00e1cil resaltarlos. En cualquier naturalismo o paganismo siempre ha habido y perdura cierto respeto por lo natural, un notable comunitarismo y un hondo sentido de transcendencia. Sus deficiencias y confusiones son claras, como vamos a ver, y hace dos mil a\u00f1os que resulta anacr\u00f3nico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>El espec\u00edfico naturalismo de los paganos nace de asumir como dato inmediato y universal que todo lo existente es natural. Es decir, ni siquiera para lo divino se concibe lo sobrenatural<\/em>. Lo divino y su superioridad ontol\u00f3gica les resultan generalmente incuestionables, pues la divinidad (o cierto absoluto transcendente) representa la clave del orden y del sentido de todo lo real, de toda la naturaleza, a la que pertenece. Insisto en que, a diferencia del antisobrenaturalismo antinatural, el aut\u00e9ntico naturalismo no niega ni afirma lo sobrenatural, pues ni alcanza a plante\u00e1rselo, pese a magnificar y entronizar lo sacro y divino. Esto se ensalza como sobrehumano, pero no como sobrenatural. No obstante, desde su sentido transcendente la religiosidad pagana apunta a lo sobrenatural, aunque no lo termine de distinguir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un problema de los naturalismos es su fuerte tendencia a&nbsp;<em>la confusi\u00f3n sincr\u00e9tica entre religiones, y entre lo divino, lo humano y hasta lo cosaico<\/em>. Su antropolog\u00eda y sus valores son&nbsp;<em>pre-personalistas<\/em>. Esto sigue siendo patente en los naturalismos m\u00e1s vivos: los hinduismos y budismos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Unido a todo ello, el naturalismo se caracteriza tambi\u00e9n por su&nbsp;<em>circularismo<\/em>o visi\u00f3n circular, habitualmente decadentista (cf. mito de las edades), sobre el conjunto de la historia y de la vida humanas. Tal circularismo lastra enormemente una l\u00edmpida noci\u00f3n y vivencia de libertad personal y social.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y, dentro de su fundamental confusionismo cosmovisivo y antropol\u00f3gico, otro de sus rasgos principales es&nbsp;<em>la indistinci\u00f3n b\u00e1sica entre poder pol\u00edtico y poder religioso<\/em>. Esto se manifiesta en el continuo y sistem\u00e1tico cruce de atribuciones pol\u00edticas y religiosas. Ejemplos preclaros de ello son figuras como las de los faraones o los emperadores romanos, sujetos divinizados que concentraban todo el poder pol\u00edtico, sin que por su practicidad faltaran grupos espec\u00edficos de sacerdotes o gobernadores. Tal fusi\u00f3n o confusi\u00f3n sistem\u00e1tica de lo pol\u00edtico-jur\u00eddico y lo religioso perdura tambi\u00e9n en el islam. \u00c9ste se inspira en parte en el judeocristianismo (el monote\u00edsmo transcendente y el profetismo), y en parte sigue criterios naturalistas o paganos (el creer que se nace musulm\u00e1n, la sacralizaci\u00f3n de la ley y de la autoridad pol\u00edticas).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>S\u00f3lo el Evangelio ha introducido una clara distinci\u00f3n entre los \u00f3rdenes pol\u00edtico y religioso, gracias a su avanzada distinci\u00f3n armonizadora entre lo natural y lo sobrenatural<\/em>: \u201cDad al C\u00e9sar lo que es del C\u00e9sar, y a Dios lo que es de Dios\u201d, en palabras del maestro Jes\u00fas de Nazaret. La misma diferenciaci\u00f3n eclesiol\u00f3gica entre la jerarqu\u00eda sacerdotal, con sus funciones bien establecidas, y la jerarqu\u00eda civil o laica, tambi\u00e9n con sus funciones propias, avala tal principio. La misma Iglesia crea y desarrolla la noci\u00f3n de \u201claicado\u201d o \u201claicidad\u201d. \u00c9sta nada tiene que ver con sus derivaciones err\u00e1ticas y beligerantes de tipo laicista y secularista, que tambi\u00e9n suelen parapetarse en la ret\u00f3rica de un falso naturalismo. Como otros preceptos cristianos, el de la justa distinci\u00f3n entre poder civil y autoridad eclesial no siempre se ha llevado cabalmente a la pr\u00e1ctica, pero su directriz ha ido marcando el curso de las culturas influidas o desarrolladas por los cristianos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Otra de las grandes aportaciones de la cultura cristiana a la humanidad es la n\u00edtida afirmaci\u00f3n y el encumbramiento de la realidad personal y de su dignidad<\/em>.\u00a0El pre-personalismo naturalista o pagano ha sido superado por el personalismo cristiano. Tambi\u00e9n el colosal descubrimiento antropol\u00f3gico y moral de la persona y de su plena dignidad remite a la n\u00edtida y arm\u00f3nica distinci\u00f3n cristiana entre lo natural y lo sobrenatural. Desde ella, el cristiano contempla su dignificante analog\u00eda espiritual y personal con la sobrenaturalidad de Dios, uno en esencia e \u00edntimamente tripersonal. No por ello el cristiano olvida su propia condici\u00f3n natural y humana. En las mejores versiones del naturalismo o paganismo aletea cierto humanismo, que permite vislumbrar destellos de una prefiguraci\u00f3n de la conciencia personal. Recordemos a Cicer\u00f3n y a S\u00e9neca. Tal humanismo se eleva en la exaltaci\u00f3n personalizadora, de inspiraci\u00f3n trinitaria y encarnacional. Pero se hunde en la despersonalizaci\u00f3n antinaturalista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los primeros concilios ecum\u00e9nicos y la Patr\u00edstica perfilan el descubrimiento de la grandeza incomparable del ser personal, insigne por su espiritualidad. Desde entonces, queda claro que somos espirituales, porque somos personas, as\u00ed como que somos personas, porque somos espirituales. Somos espirituales y no de cualquier manera, sino a imagen y semejanza de Dios, tan sumamente personal.&nbsp;<em>La persona es el esp\u00edritu en tanto que perfilado como ser uno y \u00fanico, libre, \u00edntimamente comunicativo y de valor final<\/em>. A su vez, cabe entender&nbsp;<em>el esp\u00edritu como el ser capaz de inteligencia y voluntad abiertas a lo universal<\/em>. Tal capacidad puede hallarse m\u00e1s o menos desarrollada o activa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El personalismo, aun siendo un elevado humanismo de origen cristiano o eclesial, posee un impacto dignificador para todas las culturas.&nbsp;<em>El personalismo<\/em><em>supera la rudeza de los naturalismos, porque reafirma depuradamente la naturaleza humana en su gran entorno ecol\u00f3gico, y porque abre a lo sobrenatural e \u00edntimo de lo divino<\/em>. El personalismo cristiano es, adem\u00e1s, universalista, pues defiende la dignidad personal para todos los seres humanos, sin discriminaci\u00f3n alguna.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>El mismo kerigma cristiano ofrece en su espiritualidad la mejor s\u00edntesis personalista entre la divina sobrenaturalidad y la humana naturaleza<\/em>. En Cristo una naturaleza humana ya ha sido elevada a la categor\u00eda de persona divina, cual preludio de la elevaci\u00f3n de las personas humanas a la condici\u00f3n de naturalezas divinizadas por adopci\u00f3n filial. En Cristo, Dios, todo \u00c9l sobrenatural, se ha naturalizado. Se ha hecho naturaleza humana. Su eternidad se ha secularizado, entrando, con todas las consecuencias, en el \u201csaeculum\u201d u orden temporal. Y sin perder su condici\u00f3n divina. Todo el valor de lo natural ya est\u00e1 perfectamente contenido en \u00c9l, sin excesos ni parcialidades sacralistas o naturalistas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se dir\u00e1 que es cuesti\u00f3n de fe. Pero es una fe o confianza sumamente razonable y sapiencial, bella y dignificadora, incomparable. No hay filosof\u00edas y teolog\u00edas tan amplia y profundamente desarrolladas y sostenidas como las cristiano-cat\u00f3licas.&nbsp;<em>La perfecci\u00f3n de tal modelo de vida personal, que tantas vidas transforma y eleva, se ofrece a quien quiera acercarse a su misterio de luz<\/em>. En todo caso, \u00bfqu\u00e9 gran sistema de ideas alternativo no se apoya, en \u00faltima instancia, en alg\u00fan tipo de fe?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>LA NATURALEZA DESNATURALIZADA Y LA DESPERSONALIZACI\u00d3N DE LA PERSONA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es importante, preliminar y necesario aclarar cr\u00edtica y constructivamente los t\u00e9rminos claves, como hemos hecho. Mas no basta. El problema que afrontamos, va mucho m\u00e1s all\u00e1 de unos t\u00e9rminos. El problema reside no s\u00f3lo en la manipulaci\u00f3n de la noci\u00f3n de \u201cnaturalismo\u201d y de su supuesto \u201cpositivismo\u201d, en la marginaci\u00f3n de la idea de \u201cesp\u00edritu\u201d, y en la incomprensi\u00f3n de lo personal. Ciertamente, se manipula de continuo la noci\u00f3n de \u201cnaturaleza\u201d, sobre todo aplicada a la humanidad. Se hace un uso ideol\u00f3gico y anticient\u00edfico de la propia ciencia, so capa de \u201cpositivismo\u201d. Se habla mucho y vagamente de \u201cespiritualidad\u201d, pero se margina el esp\u00edritu, el alma y el compromiso serio, perfilado y comunitario de la religi\u00f3n. Se sigue apelando al valor de la persona, pero desde una versi\u00f3n desespiritualizada, desalmada y fuertemente discriminativa, sobre todo en el terreno bio\u00e9tico. En fin, se trata de toda una serie de desorientaciones b\u00e1sicas de graves consecuencias pr\u00e1cticas. Por ello, este crucial problema de toda nuestra cultura globalizada es no s\u00f3lo te\u00f3rico. El problema tambi\u00e9n se materializa masivamente en&nbsp;<em>la desnaturalizaci\u00f3n de la naturaleza humana y en la misma despersonalizaci\u00f3n de tantas personas<\/em>. Expong\u00e1moslo de modo sucinto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Negar o confundir la naturaleza humana, que justo se distingue por su racionalidad y conciencia, no queda en mero error te\u00f3rico o conceptual. Afecta muy negativamente a la misma entra\u00f1a humana en su d\u00eda a d\u00eda. Al&nbsp;<em>negar nuestra naturaleza, nos negamos a nosotros mismos<\/em>. Tal contradicci\u00f3n nos desvertebra, desarraiga y corroe por dentro, tanto en lo individual como en lo social. Por no hablar de lo destructiva que resulta en las diversas manifestaciones externas de la cultura.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para apartarse del criterio de lo natural, suele pretextarse la salvaguarda de la libertad, de la conciencia, e incluso de la democracia. Pero&nbsp;<em>desnaturalizar la libertad, la conciencia y la democracia, alej\u00e1ndolas de sus requisitos o condiciones naturales, las desvirt\u00faa y adultera<\/em>.&nbsp;<em>Desnaturalizarnos es deshumanizarnos<\/em>. Nuestra naturaleza no es un mecanicismo del cual debamos zafarnos, sino la condici\u00f3n de posibilidad de nuestro ser libres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La libertad no es un mero derecho a decidir arbitrariamente cualquier cosa, sino la capacidad de elegir el bien. Nuestra libertad exige responsabilidad, esfuerzo y autosuperaci\u00f3n en pro del verdadero bien. No hay bien humano que se oponga a la naturaleza humana, pues nuestra misma naturaleza es nuestro primer bien. Ni cabe una contradicci\u00f3n entre naturaleza y libertad humanas, ya que&nbsp;<em>lo peculiar de la naturaleza humana es que es la naturaleza libre<\/em>. Por ser naturaleza, nace con unas determinadas caracter\u00edsticas y limitaciones universales. Por su libertad, se abre a un sinf\u00edn de potencialidades creativas y personalizables. Por su naturaleza el humano es finito. Pero por su libertad esta finitud se abre al infinito. Podr\u00edamos definir la naturaleza humana como la naturaleza abierta al infinito, intelectual y volitivamente, con honda espiritualidad. Desde su inmanencia est\u00e1 parad\u00f3jicamente abierta a la m\u00e1s elevada transcendencia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>La subjetividad de la conciencia madura al asumir y asimilar personalizadamente la objetividad de lo real<\/em>. Tal asimilaci\u00f3n empieza por la objetividad de nuestra naturaleza humana, por s\u00ed misma abierta a la transcendencia. Nuestra libertad no estriba en manipularla, negarla o darla por superada, sino en cuidarla y cultivarla creativamente. Tal es nuestro bien objetivo, que se puede desarrollar con una leg\u00edtima pluralidad cultural y personal. Precisamente nuestra naturaleza espiritual nos dota de subjetividad, de \u00edntima conciencia \u00fanica e irrepetible. Es un objetivo deber universal el cuidado de nuestra recta conciencia y, desde ella, de nuestro entorno y relaciones personales.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La democracia es mucho m\u00e1s rica que un mero procedimentalismo amoral, sin valores. Pivota sobre el respeto a los verdaderos valores humanos y culturales.&nbsp;<em>La democracia es la libertad ampliamente compartida. Por ello, es tambi\u00e9n elegir el bien, por parte de un pueblo<\/em>. Elegir el bien hace poderoso a un pueblo. Elegir el mal lo empobrece y esclaviza.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>La consecuencia pr\u00e1ctica de nuestra desnaturalizaci\u00f3n y su agravamiento se verifican<\/em>, por ejemplo: en la p\u00e9rdida sistem\u00e1tica de respeto a la vida y a la dignidad humanas, sobre todo a la de los m\u00e1s d\u00e9biles (en gestaci\u00f3n, con graves enfermedades o discapacidades, etc.); en la destrucci\u00f3n o desestructuraci\u00f3n masivas de innumerables familias; en el adocenamiento cultural, pedag\u00f3gico y acad\u00e9mico; en el aumento del suicidio, de diversas adicciones, de depresiones, ansiedades y otros trastornos mentales y conductuales ; y en el insaciable secularismo laicista.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se reconocen las actuales crisis pol\u00edticas, las econ\u00f3micas, las medioambientales y, aunque con diversas interpretaciones, hasta las morales. Pero debe reconocerse tambi\u00e9n&nbsp;<em>el fondo global de la crisis actual: una inusitada crisis antropol\u00f3gica y teol\u00f3gica<\/em>. Hoy un sinn\u00famero de seres humanos, acaso muy informados e instruidos tecnol\u00f3gica y profesionalmente, se halla perdido ante la vital pregunta de qu\u00e9 es lo humano, de cu\u00e1l es su naturaleza, y del porqu\u00e9 de su dignidad. Hoy se tiende a confundir lo humano y lo meramente animal, lo humano y la m\u00e1quina, y lo humano y lo divino. Demasiados seres humanos se creen reducidos a simples animales, se comportan como m\u00e1quinas o se someten a ellas, y se endiosan o absolutizan a s\u00ed mismos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Desnaturalizada nuestra humanidad, pierde sus perfiles la propia identidad personal<\/em>. Las personas en nuestra cultura tan desorientada quedan muchas veces incomunicadas, masificadas y consumidas por su consumismo o por la pura miseria. Los mismos populismos, que engatusan a unos y a otros dici\u00e9ndoles irresponsablemente lo que quieren o\u00edr, hunden los pueblos que los entregan su confianza. Parasitan la parte no personalizada o cultivada de las personas o esp\u00edritus.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>LAS ESPIRITUALIDADES DESESPIRITUALIZADAS Y LAS RELIGIOSIDADES IRRELIGIOSAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La persona humana es no s\u00f3lo esp\u00edritu. Es esp\u00edritu somatizado. Es cuerpo espiritual. Todo nuestro ser es psicosom\u00e1tico. Pero,&nbsp;<em>en cuanto persona, el humano se distingue por su esp\u00edritu, cuyo desarrollo \u00edntimo es su espiritualidad<\/em>. Todo esto suele soslayarse. Son legi\u00f3n los que hablan durante horas y hasta a\u00f1os sobre la persona, pero sin reconocer su entra\u00f1a espiritual. Asimismo, hablan y ense\u00f1an sobre \u201cespiritualidades\u201d, pero sorprendentemente les sobra la noci\u00f3n de \u201cesp\u00edritu\u201d, siendo obvio que no cabe espiritualidad sin esp\u00edritu. Incluso se pretende dar lecciones sobre espiritualidad desde posiciones netamente materialistas. \u00bfC\u00f3mo distinguirnos y valorarnos como personas frente a los simples animales y la pura materia, si no reconocemos paladinamente nuestra esencia espiritual? El propio autoconocimiento \u00edntimo y la ponderaci\u00f3n de nuestras capacidades universalistas de conocimiento y voluntad sostienen la conciencia a\u00fan mayoritaria de que somos esp\u00edritu y de que lo hemos de cultivar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed pues, no extra\u00f1a que, desnaturalizadas y despersonalizadas tantas personas humanas y tantas culturas, <em>muchas espiritualidades proclamadas queden enclenques y sirvan m\u00e1s bien de anestesia o placebo ante tanto vac\u00edo interior, ante tanto sinsentido existencial<\/em>. Resulta particularmente contradictorio, como he indicado, que se pretendan construir espiritualidades desde los m\u00e1s recalcitrantes materialismos, sean ideolog\u00edas como la marxista o estilos de vida fren\u00e9ticamente consumistas. No hay que incurrir en espiritualismo alguno para cultivar una sana y equilibrada espiritualidad. Hay que integrar siempre nuestra noble somaticidad. Pero es antin\u00f3mico pretender una espiritualidad materialista, que ser\u00eda como una espiritualidad antiespiritual.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Naturalmente, hasta el pensador m\u00e1s materialista no deja de ser humano y por tanto es espiritual, por m\u00e1s que le pese. De ah\u00ed que de alguna forma desarrolla una espiritualidad. Pero no podr\u00e1 tomar conciencia de ello con coherencia. As\u00ed, no podr\u00e1 madurar en esp\u00edritu.\u00a0<em>\u00bfC\u00f3mo saludar tal jibarizaci\u00f3n materialista de la conciencia y del mismo esp\u00edritu?<\/em> Igual que el cuerpo puede deformarse, el esp\u00edritu puede envilecerse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s, empobrece y desorienta al alma el reciente \u00e9nfasis en una multitud divergente de supuestas espiritualidades acomodaticias y arbitrarias como subterfugio para eludir la responsabilidad de la espiritualidad religiosa. Podemos estimar esta t\u00edmida apertura a una conciencia espiritual, aunque sea desde un contradictorio materialismo y un negativo ate\u00edsmo (todo ate\u00edsmo es negaci\u00f3n, una negaci\u00f3n absoluta). Pero, a la larga,&nbsp;<em>si se estanca como espiritualidad irreligiosa, termina siendo una espiritualidad desespiritualizada, por su intr\u00ednseca pobreza y alienaci\u00f3n nihilistas<\/em>. El desequilibrio est\u00e1 servido hacia un espiritualismo desencarnado y descomprometido, sobre todo de tipo gn\u00f3stico o esot\u00e9rico, o bien hacia un grosero materialismo hedonista y utilitarista. Toda esa irreligi\u00f3n se absolutiza o idolatra, generando otra honda contradicci\u00f3n b\u00e1sica: la de las \u201creligiones\u201d o pseudo-religiones irreligiosas. As\u00ed, tantas veces se ha pensado en el marxismo como \u201creligi\u00f3n atea\u201d, o&nbsp;&nbsp;en el capitalismo entendido como idolatr\u00eda del dinero.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Las heterog\u00e9neas y hueras \u201cespiritualidades\u201d del pseudo-naturalismo voluntarista se caracterizan por su gran arbitrariedad, su relativismo y su debilidad racional<\/em>, ya sean de corte desequilibradamente espiritualista o de corte contradictoriamente materialista. Ni son naturales, pues m\u00e1s bien son antinaturales y desnaturalizan; ni merecen el t\u00edtulo de \u201cespiritualidades\u201d, pues arrojan a la arbitrariedad y a la desespiritualizaci\u00f3n materialista, hedonista o egoc\u00e9ntrica. M\u00e1s que falsas religiones, funcionan como pseudorreligiones a la carta, ya sean descomprometidas o excesivamente beligerantes. No llegan a constituirse como religiones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Frente a los funestos desequilibrios materialistas y espiritualistas, caracterizados por sus monismos o dualismos respectivos,&nbsp;<em>la antropolog\u00eda cristiana ofrece una s\u00edntesis ponderada, arm\u00f3nica y gozosa de materia y esp\u00edritu<\/em>. Reconoce su distinci\u00f3n (frente a los monismos materialistas), pero equipara su importancia y los integra y compenetra (frente a los dualismos). Ninguna otra religi\u00f3n o humanismo como el del Evangelio muestra una exaltaci\u00f3n simult\u00e1nea tanto del esp\u00edritu como del cuerpo. Destina ambos a la m\u00e1xima gloria celeste, por lo que los protege y promueve amorosamente durante su periplo temporal. El Evangelio es, por antonomasia, la religi\u00f3n del cuerpo, la de Dios encarnado en un cuerpo que se entrega por todos los hombres, y resucita corporalmente en pro de la resurrecci\u00f3n de todos los que le acojan. Y el Evangelio es tambi\u00e9n el humanismo del esp\u00edritu, pues exalta el alma humana hasta su renacer en la santidad de la filiaci\u00f3n divina. El Evangelio no es ni materialista ni espiritualista, sino la afirmaci\u00f3n m\u00e1s elevada del simult\u00e1neo valor del cuerpo y del alma compenetrados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Tantas espiritualidades quedan desespiritualizadas<\/em>por su materialismo o su falta de humanismo.&nbsp;<em>Tantas religiosidades resultan irreligiosas<\/em>por su secularismo o mundanizaci\u00f3n, por su fanatizaci\u00f3n, o por su espiritualismo desencarnado. Por desgracia, nada de esto es extra\u00f1o, habida cuenta de la f\u00e1cil deshumanizaci\u00f3n de tantos seres humanos. Ante todo ello, descubramos desde nuestros m\u00e1s \u00edntimos y nobles anhelos humanos y desde el conocimiento experiencial m\u00e1s profundo la verdad espiritual y religiosa del Evangelio vivido en la autenticidad de los santos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>No madura la religi\u00f3n sin espiritualidad, ni la espiritualidad sin religi\u00f3n<\/em>. Sin espiritualidad la religi\u00f3n queda en puro ritualismo externo. Se anula. Y tampoco crece la espiritualidad sin religi\u00f3n, como ahora se pretende, pues se degenera en alg\u00fan arbitrario o caprichoso espiritualismo de autoconsumo, desequilibrado humana y teol\u00f3gicamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>LLAMADA A LA MILITANCIA DEL PENSAMIENTO, DE LA TRANSCENDENCIA Y DE LA FRATERNIDAD<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s all\u00e1 de conclusiones te\u00f3ricas, ya expuestas, finalicemos con un llamamiento pr\u00e1ctico. Convoquemos d\u00eda a d\u00eda a pensar y construir con fundamento, enjundia, coherencia y valent\u00eda&nbsp;<em>una renovada fraternidad universal, humanista, espiritual y religiosa<\/em>, contando de partida con un amplio pluralismo religioso e incluso con posturas irreligiosas. La \u00fanica condici\u00f3n para todos es compartir un cierto humanismo b\u00e1sico, el de nuestra naturaleza libre y personal, que parte de respetar el derecho objetivo a la vida de cada persona humana.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Frente al pensar inmanentista, materialista, espiritualista, unilateral o ventajista, recobremos y relancemos&nbsp;<em>un pensar y un obrar transcendentes, altamente espirituales, encarnados, globales y fraternos<\/em>. Son valores muy gen\u00e9ricos. Pero, en su autenticidad, son los que necesitamos para reavivar en esta humanidad de nuevo milenio unas espiritualidades bien racionales y religiosas. Es lo que nuestra propia naturaleza demanda y premia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Por Pablo L\u00f3pez L\u00f3pez, I.E.S. Campos y Torozos, es colaborador de FronterasCTR. Este art\u00edculo es una adaptaci\u00f3n para FronterasCTR de un art\u00edculo publicado en PENSAMIENTO, vol. 73, n\u00fam. 276, Serie Especial n\u00ba 8 (2017).\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Pablo L\u00f3pez) La filosof\u00eda avanza cuestionando a fondo los presupuestos y t\u00e9rminos asumidos sin la debida revisi\u00f3n cr\u00edtica incluso entre fil\u00f3sofos.\u00a0Al abordar una cuesti\u00f3n delicada, es fundamental cuidar la elecci\u00f3n de los t\u00e9rminos claves con los que la planteamos. 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