{"id":4540,"date":"2019-10-09T07:00:50","date_gmt":"2019-10-09T05:00:50","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=4540"},"modified":"2019-10-06T11:47:08","modified_gmt":"2019-10-06T09:47:08","slug":"el-cambio-de-una-razon-dogmatica-a-una-razon-conjetural","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=4540","title":{"rendered":"El cambio de una raz\u00f3n dogm\u00e1tica a una raz\u00f3n conjetural"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>(Por <span style=\"text-decoration: underline\">Javier Monserrat<\/span>) Dios ha creado el universo, es el Dios de la Creaci\u00f3n. La Revelaci\u00f3n cristiana, es decir, el Dios de la Revelaci\u00f3n, es resultado de la acci\u00f3n de un mismo Dios: el Dios que crea y el Dios que se revela anunciando el proceso de salvaci\u00f3n de los hombres en la historia son el mismo Dios. La creaci\u00f3n ilumina la revelaci\u00f3n y esta ilumina la forma en que debe entenderse la forma de la creaci\u00f3n. Es una iluminaci\u00f3n bidireccional. El cristianismo, desde antiguo, entendi\u00f3 desde el mundo griego la forma en que Dios hab\u00eda creado al hombre y al universo. Sin embargo, el pensamiento moderno, y en especial la ciencia moderna, han cambiado nuestra imagen del hombre y del universo, hasta el punto de que nos hacen entender que la creaci\u00f3n obrada por Dios es distinta a como se hab\u00eda pensado durante siglos. En la valoraci\u00f3n de esta nueva imagen moderna del hombre y del universo, para entender que es distinta de la antigua, ha jugado un papel importante la evoluci\u00f3n de la idea que la modernidad ha tenido del conocimiento humano y de la ciencia. Esta nueva epistemolog\u00eda moderna ha permitido pasar de una epistemolog\u00eda antigua de naturaleza racionalista que instalaba al hombre ante una patencia absoluta de la verdad a una epistemolog\u00eda conjetural que instala al hombre ante el enigma del universo y ante la incertidumbre.\u00a0<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En este art\u00edculo de\u00a0<em>FronterasCTR<\/em> reconstruimos el curso de la evoluci\u00f3n epistemol\u00f3gica que ha contribuido decisivamente a que los resultados de la ciencia moderna sean valorados de una forma que lleva al cambio en la imagen del universo que conduce a una nueva hermen\u00e9utica del cristianismo, es decir, de la Voz del Dios de la Revelaci\u00f3n en armon\u00eda con la imagen moderna de la Voz del Dios de la Creaci\u00f3n. En este art\u00edculo, por tanto, nos centramos en la epistemolog\u00eda: la epistemolog\u00eda de la modernidad que lleva a la imagen moderna del hombre y del universo que exigen una nueva hermen\u00e9utica del cristianismo. El cambio epistemol\u00f3gico que ha permitido que ha permitido el paso de una imagen dogm\u00e1tica del universo a la imagen conjetural del enigma del universo y de la incertidumbre humana.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>1. LA EVOLUCI\u00d3N DE LA RAZ\u00d3N EN LA MODERNIDAD<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>La modernidad y su impulso hacia el cambio de paradigma<\/em>. El supuesto que aqu\u00ed consideramos inevitable contempla, pues, con toda radicalidad, que se llegara a un momento en que fuera patente la necesidad objetiva de abandonar el paradigma interpretativo que durante siglos ha constituido la lectura oficial del cristianismo. Es evidente que tal situaci\u00f3n podr\u00eda producir v\u00e9rtigo a sinceros defensores del paradigma en cuesti\u00f3n. Si el mundo plat\u00f3nico-aristot\u00e9lico dejara de ser una construcci\u00f3n racional viable, \u00bfpodr\u00eda entonces decirse que la iglesia ha estado \u201cense\u00f1ando el error\u201d durante siglos y siglos?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Es comprensible que la imprecisa sentencia teol\u00f3gica \u201cla iglesia no puede haber ense\u00f1ado el error\u201d, que en el pasado fren\u00f3 numerosos cambios, surja de nuevo y produzca un v\u00e9rtigo angustioso sobre las decisiones que la iglesia deba prudentemente tomar. Esta angustia, sin embargo, se plantea desde una mala teolog\u00eda: la teolog\u00eda cat\u00f3lica s\u00f3lo afirma la \u201cinspiraci\u00f3n\u201d de la Escritura y la \u201casistencia\u201d a la iglesia para hacer presente en la historia el\u00a0<em>kerigma<\/em> proclamado por Jes\u00fas. Pero la fidelidad al\u00a0<em>kerigma<\/em>, al\u00a0<em>patrimonium fidei<\/em>, tutelada por la Providencia divina no garantiza la verdad de los diversos sistemas explicativos surgidos en la historia. Por consiguiente, no hay en principio objeci\u00f3n teol\u00f3gica alguna al hecho de que la iglesia hubiera ense\u00f1ado \u201cerrores hermen\u00e9uticos\u201d, en concreto un eventual \u201cerror filos\u00f3fico plat\u00f3nico-aristot\u00e9lico\u201d (m\u00e1s ampliamente el error hermen\u00e9utico del paradigma greco-romano del cristianismo). Sin embargo, al mismo tiempo, bajo la Providencia divina, la iglesia hubiera hecho presente sin error la Verdad del contenido esencial del\u00a0<em>kerigma<\/em> cristiano.\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Es evidente, por una parte, que la necesidad de abandonar el paradigma se contemplar\u00eda s\u00f3lo en el caso de que el desarrollo de la racionalidad moderna ofreciera una alternativa clara: mejor construida, socialmente impuesta y con la posibilidad de permitir una nueva interpretaci\u00f3n (o hermen\u00e9utica) m\u00e1s rica del\u00a0<em>kerigma<\/em> cristiano. Esta alternativa consistir\u00eda obviamente en un conocimiento nuevo de las propiedades ontol\u00f3gicas y antropol\u00f3gicas del universo creado por Dios. Por consiguiente, es evidente tambi\u00e9n, por otra parte, que el conocimiento nuevo de estas propiedades del mundo creado permitir\u00eda reconstruir una nueva lectura del dise\u00f1o creador de Dios, es decir, de la ley natural que el cristiano debe entender como ley divina. La forma en que Dios ha creado el mundo es la clave para entender qu\u00e9 ley ha pretendido imponer Dios en la creaci\u00f3n y cu\u00e1l es su plan o designio eterno para la salvaci\u00f3n de la especie humana.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Pues bien, la tesis que sostenemos en este art\u00edculo es que la modernidad ha supuesto el nacimiento de una segunda gran navegaci\u00f3n del pensamiento (la primera fue la navegaci\u00f3n griega), siendo la ciencia el elemento esencial que configura la nueva visi\u00f3n del universo, de la vida y del hombre. Esta nueva visi\u00f3n del mundo afecta en lo m\u00e1s esencial a la imagen de lo real propuesta hace siglos en el paradigma greco-romano.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No se trata de algo trivial que pueda ser integrado en el paradigma anterior (en un proceso que Kuhn llamar\u00eda de ciencia normal). Es una imagen sustancialmente nueva del universo que se nos impone irremediablemente, que nos obliga a reconstruir desde sus fundamentos nuestra visi\u00f3n de la realidad, que ofrece una imagen nueva del mundo realmente creado por Dios y que abre una interpretaci\u00f3n nueva, m\u00e1s rica del\u00a0<em>kerigma<\/em> cristiano, manteniendo \u00edntegramente los principios del\u00a0<em>patrimonium fidei<\/em>. Es claro que hasta aqu\u00ed s\u00f3lo hemos hecho una declaraci\u00f3n de los principios y de las creencias personales.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><em>La expectativa eclesial del nuevo paradigma<\/em>. Aunque la iglesia permanezca de hecho todav\u00eda en el paradigma greco-romano, la expectativa de un nuevo paradigma que se fundara sobre la imagen moderna del mundo en la ciencia es una firme posibilidad abierta en la iglesia. Recogemos ahora algunas palabras de Juan Pablo II en carta dirigida al jesuita cient\u00edfico John Coyne, entonces director del Observatorio Vaticano, sobre las relaciones de la ciencia con la teolog\u00eda. Juan Pablo II, por otra parte tan sumergido en lo m\u00e1s cl\u00e1sico del paradigma greco-romano, es consciente de que Arist\u00f3teles fue s\u00f3lo una lectura impuesta por la cultura de entonces, pero no una verdad absoluta, y de que la teolog\u00eda deber\u00eda emprender en relaci\u00f3n a la ciencia moderna algo parecido a lo que en su tiempo hizo Santo Tom\u00e1s de Aquino con el aristotelismo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSe ha definido la teolog\u00eda, nos dice Juan Pablo II, como un esfuerzo de la fe por alcanzar comprensi\u00f3n, como&nbsp;<em>fides quaerens intellectum<\/em>. Como tal, debe estar hoy en intercambio vital con la ciencia, del mismo modo que lo ha estado siempre con la filosof\u00eda y otros saberes. La teolog\u00eda tendr\u00e1 que recurrir a los descubrimientos de la ciencia en uno u otro grado, mientras siga siendo principal incumbencia suya el ser humano, los logros de la libertad, las posibilidades de la comunidad cristiana, la naturaleza de la fe y la inteligibilidad de la naturaleza y de la historia. La vitalidad y trascendencia de la teolog\u00eda para la humanidad se reflejar\u00e1n profundamente en su capacidad de incorporar estos descubrimientos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cAhora viene una cuesti\u00f3n de delicada importancia, que hemos de matizar con cuidado. No es propio de la teolog\u00eda incorporar indiferentemente cada nueva teor\u00eda filos\u00f3fica o cient\u00edfica. Sin embargo, cuando estos descubrimientos llegan a formar parte de la cultura intelectual de la \u00e9poca, los te\u00f3logos deben entenderlos y contrastar su valor en orden a extraer del pensamiento cristiano algunas de las posibilidades a\u00fan no realizadas. El hilemorfismo natural de Arist\u00f3teles, por ejemplo, fue adoptado por los te\u00f3logos medievales para servirse de \u00e9l en el examen de la naturaleza de los sacramentos y la uni\u00f3n hipost\u00e1tica. Esto no significaba que la Iglesia juzgara la verdad o falsedad de la concepci\u00f3n aristot\u00e9lica, ya que eso no es incumbencia suya. Significaba que \u00e9sta era una de las grandes concepciones ofrecidas por la cultura griega, que necesitaba ser comprendida, tomada en serio y contrastada en cuanto a su valor para iluminar diversas \u00e1reas de la teolog\u00eda. Los te\u00f3logos podr\u00edan preguntarse hoy si, con respecto a la ciencia, la filosof\u00eda y otras \u00e1reas del conocimiento humano contempor\u00e1neas, han llevado ellos a cabo este proceso extraordinariamente dif\u00edcil, con la perfecci\u00f3n con que lo hicieron estos maestros medievales\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl asunto es urgente. Los avances contempor\u00e1neos de la ciencia constituyen un desaf\u00edo a la teolog\u00eda mucho m\u00e1s profundo que el que constituy\u00f3 la introducci\u00f3n de Arist\u00f3teles en la Europa Occidental del siglo XIII. Y estos avances ofrecen tambi\u00e9n recursos de potencial trascendencia para la teolog\u00eda. Del mismo modo que la filosof\u00eda aristot\u00e9lica, por el ministerio de estudiosos de la magnitud de Santo Tom\u00e1s de Aquino, acab\u00f3 configurando algunas de las m\u00e1s profundas expresiones de la doctrina teol\u00f3gica, \u00bfacaso no podemos esperar que las ciencias de hoy, junto con todas las formas de conocimiento humano, puedan vigorizar e informar las partes de la empresa teol\u00f3gica que se relacionan con la naturaleza, la humanidad y Dios?\u201d.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Juan Pablo II, en esta carta, es consciente de que deber\u00eda pasarse a un nuevo paradigma. Nosotros lo llamamos \u201cparadigma de la modernidad. Pero Juan Pablo II ve en este mismo texto citado que la alternativa por la que suspira no ha sido producida. Es lo que dec\u00edamos en el cap\u00edtulo anterior: estamos en el paradigma greco-romano, tenemos conciencia de que ya ha pasado su tiempo, pero no tenemos alternativa. Por ello, Juan Pablo II permaneci\u00f3 en lo que hab\u00eda: la tradici\u00f3n del paradigma vigente, a\u00f1adiendo aquellos cambios\u00a0<em>ad hoc<\/em> concretos, impuestos por la necesidad (vg. la valoraci\u00f3n del evolucionismo darwiniano).\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>2. EVOLUCI\u00d3N MODERNA DE LA EPISTEMOLOG\u00cdA Y DE LA FILOSOF\u00cdA DE LA CIENCIA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La visi\u00f3n greco-romana de la realidad estaba avalada por presentarse como resultado del ejercicio de la raz\u00f3n humana ejercida sobre el mundo objetivo de los hechos patentes en la experiencia. La llamada segunda gran navegaci\u00f3n del pensamiento occidental comenz\u00f3 cuando en el renacimiento se emprendi\u00f3 un gran ensayo \u2013en el que muchos participaron\u2013 de reconstrucci\u00f3n de la imagen del mundo a que conduc\u00eda el ejercicio de la raz\u00f3n. En esta nueva empresa jug\u00f3 un papel decisivo la producci\u00f3n de conocimiento que llamamos \u201cciencia\u201d. La filosof\u00eda que sigui\u00f3 construy\u00e9ndose en la modernidad tuvo siempre la ciencia como referente esencial. As\u00ed trat\u00f3 de hacerlo tambi\u00e9n el paradigma greco-romano que sigui\u00f3 cultiv\u00e1ndose en c\u00edrculos eclesi\u00e1sticos, pues trat\u00f3 de asimilar los resultados cient\u00edficos de su tiempo. Lo ha seguido haciendo hasta la actualidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La reflexi\u00f3n sobre la epistemolog\u00eda de la ciencia es esencial para describir la nueva imagen del universo, de la vida y del hombre en la ciencia para contrastarla con el paradigma antiguo. En este paradigma todo se fundaba en la creencia segura y firme en el acceso a la Verdad objetiva. La ciencia moderna fue tambi\u00e9n tentada por el racionalismo. Pero, si seguimos la evoluci\u00f3n de sus ideas epistemol\u00f3gicas, veremos que la ciencia ha contribuido a la conciencia moderna de que vivimos inmersos en un gran enigma c\u00f3smico.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El conocimiento cient\u00edfico no es entendido como un conocimiento absoluto de la Verdad, sino s\u00f3lo como trama de hip\u00f3tesis revisables y sometibles a cr\u00edtica, organizadas en teor\u00edas de diverso orden, que se construyen con precariedad dentro un universo \u201cborroso\u201d. La ciencia ha contribuido a que la sociedad moderna sea una sociedad abierta, cr\u00edtica e ilustrada que tolera y respeta el derecho a la diversidad de hip\u00f3tesis para responder a unas mismas preguntas. Este hecho tiene hoy unas consecuencias de largo alcance para la teolog\u00eda y para la explicaci\u00f3n moderna del\u00a0<em>kerigma<\/em> propio del cristianismo.\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><strong>2.1) <em>Ciencia renacentista: el m\u00e9todo cient\u00edfico<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Aunque es verdad que la ciencia no nace en el renacimiento, tambi\u00e9n lo es que en este tiempo se produce el nacimiento de la segunda gran navegaci\u00f3n que lleva sin soluci\u00f3n de continuidad a la ciencia moderna. El gui\u00f3n b\u00e1sico que nos relata este renacimiento de la ciencia nos permite una primera aproximaci\u00f3n a la metodolog\u00eda de la ciencia, su naturaleza y su conexi\u00f3n con la filosof\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>Nominalismo, fenomenismo frente a esencialismo abstractivo<\/em>. El punto de vista medieval, dominado por la escol\u00e1stica, confer\u00eda seguridad al conocimiento por medio de la teor\u00eda abstractiva: la facultad humana de conocer \u201cabstrae\u201d la esencia del ser de las cosas reales. Llega, pues, a su verdad ontol\u00f3gica y conoce el universal (el ser de las ideas plat\u00f3nicas o de las formas aristot\u00e9licas). Pero el nominalismo consider\u00f3 (como tambi\u00e9n hizo despu\u00e9s Su\u00e1rez) que el conocimiento es poner nombres a experiencias sensibles. El \u201cfen\u00f3meno\u201d (<em>to phainein<\/em>, aparecer, manifestarse), o sea, la experiencia sensible dada en la experiencia (<em>empir\u00eda<\/em>) es el \u00fanico fundamento del conocimiento y de la ciencia. Conocer es as\u00ed describir los hechos (darles \u201cnombres\u201d, definirlos) y ponerlos en relaci\u00f3n, seg\u00fan las conexiones entre ellos dadas en la experiencia. Al mismo tiempo, estos principios hicieron que no s\u00f3lo se prestara atenci\u00f3n a la descripci\u00f3n cualitativa de los hechos, sino tambi\u00e9n a su \u201cdefinici\u00f3n operativa\u201d, a su medida y a su matematizaci\u00f3n. As\u00ed naci\u00f3 la doctrina inicial del m\u00e9todo cient\u00edfico moderno: variables, medidas, experimentaci\u00f3n y matematizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El m\u00e9todo cient\u00edfico: las formas matem\u00e1ticas<\/em>. La ciencia moderna naci\u00f3 de la persuasi\u00f3n de que para conocer el mundo era necesaria la precisi\u00f3n y de que era necesario poseer un m\u00e9todo que permitiera comprobar que lo dicho por la ciencia se adecuaba al contenido de los hechos. La precisi\u00f3n se alcanzaba por la definici\u00f3n operativa de los hechos (variables), su medida y cuantificaci\u00f3n por instrumentos precisos de medici\u00f3n normalizados y por la matematizaci\u00f3n. La comprobaci\u00f3n, asequible a todos, se fundaba en el m\u00e9todo experimental, ya que \u00e9ste permit\u00eda repetir sus condiciones para obtener los mismos resultados. La ciencia, pues, se fundaba en los hechos: pero no se reduc\u00eda a ellos. La ciencia quer\u00eda producir conocimiento sobre el mundo y, para ello, necesitaba construir una imagen o representaci\u00f3n de c\u00f3mo era el mundo real que los hechos permit\u00edan inferir. La ciencia vio que necesitaba teorizar, formular hip\u00f3tesis, enunciar leyes y, en general, inferir la naturaleza real del mundo, m\u00e1s all\u00e1 de lo que pudiera ser constatado por la experimentaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, las inferencias especulativas de la ciencia s\u00f3lo estaban justificadas cuando en alguna manera pudieran estar sugeridas por el contenido de los hechos, o cuando dieran pie a que en alg\u00fan momento futuro pudieran llegar a comprobarse. La ciencia era consciente de que no estaba exenta del error: pod\u00eda describir mal los hechos, sacar de ellos consecuencias err\u00f3neas, las teor\u00edas pod\u00edan estar tambi\u00e9n mal inferidas, etc. Sin embargo, la ciencia era consciente de que representaba la forma m\u00e1s seria y rigurosa de producci\u00f3n de conocimiento sobre el mundo. La reflexi\u00f3n de la ciencia sobre s\u00ed misma dio pie al nacimiento posterior (siglo XIX y XX) de la epistemolog\u00eda que conducir\u00e1 al positivismo y racionalismo cr\u00edtico popperiano que despu\u00e9s mencionaremos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>Ciencia, filosof\u00eda y metaf\u00edsica<\/em>. La ciencia no limitaba la amplitud de sus pretensiones de conocimiento, siempre que pudieran producirse por el m\u00e9todo cient\u00edfico (no exclu\u00eda, pues, por principio las cuestiones \u00faltimas). Sin embargo, estaba limitada s\u00f3lo por lo que pod\u00eda llegarse a decir como consecuencia estricta de los hechos aplicando el m\u00e9todo cient\u00edfico. La raz\u00f3n humana en la ciencia, por tanto, estaba legitimada para especular sobre lo \u00faltimo, sobre la verdad final del universo. Lo que la ciencia no pod\u00eda hacer por limitaciones metodol\u00f3gicas, pod\u00eda (e incluso deb\u00eda) hacerlo la filosof\u00eda. La filosof\u00eda era argumentativa y se fundaba en los hechos, pero su forma de proceder era m\u00e1s flexible, teniendo m\u00e1s libertad para especular al margen de lo que se pudiera llegar, o no, a comprobar experimentalmente. Pero, en todo caso, la ciencia y la filosof\u00eda postrenacentistas entendieron perfectamente que ya nunca se podr\u00eda especular sobre la naturaleza \u00faltima del universo, sin tener en cuenta los conocimientos producidos por la ciencia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>La ciencia renacentista e ilustrada<\/em>. El proyecto de conocimiento propuesto por la ciencia renacentista va unido a una serie de nombres y escuelas. Quiz\u00e1 el dise\u00f1o m\u00e1s caracter\u00edstico se halle en Francis Bacon (1561-1626) y su primera aproximaci\u00f3n al m\u00e9todo experimental. Debemos recordar a Leonardo da Vinci (1452-1519), Nicol\u00e1s Cop\u00e9rnico (1473-1543), Johannes Kepler (1571-1630), pero sobre todo a Galileo Galilei (1564-1642). Isaac Newton (1642-1727) es ya la madurez que recapitula los esfuerzos de autores anteriores, fundando la \u00e9poca de la mec\u00e1nica cl\u00e1sica. La ciencia goz\u00f3 tambi\u00e9n del apoyo externo del humanismo renacentista representado, entre otros muchos, por Lorenzo Valla (1407-1459), Erasmo de Rotterdam (1467-1536) y Luis Vives (1492-1540). Aunque por una v\u00eda m\u00edstica, especulativa y esot\u00e9rica, la \u201cfilosof\u00eda natural\u201d renacentista contribuy\u00f3 tambi\u00e9n a crear ambiente en aquel proceso de b\u00fasqueda de una nueva aproximaci\u00f3n a la naturaleza. No podemos tampoco olvidar a Teofrasto Paracelso (1493-1541), Bernardino Telesio (1508-1588), Francisco Patrizzi (1529-1577) y Tom\u00e1s Campanella (1568-1639). En esta l\u00ednea el autor m\u00e1s conocido es, sin embargo, Giordano Bruno (1548-1600).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>2.2) <em>Filosof\u00eda de la ciencia: empirismo, racionalismo y Kant<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La ciencia, pues, a partir del renacimiento-ilustraci\u00f3n, comienza a jugar un papel decisivo en las doctrinas antropol\u00f3gicas, filos\u00f3ficas y metaf\u00edsicas. En la filosof\u00eda empirista y racionalista, estrechamente relacionada con Kant, se nos presenta en toda su amplitud la influencia de la ciencia en la filosof\u00eda moderna.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>El empirismo y la teor\u00eda inductiva de la ciencia<\/em>. La tendencia naturalista del renacimiento (entender al hombre como ser natural) se manifest\u00f3 primero en el\u00a0<em>sensismo<\/em>renacentista (XVI) y despu\u00e9s en el\u00a0<em>empirismo<\/em>ilustrado (XVII). Se trataba de una teor\u00eda del conocimiento que establec\u00eda que \u00e9ste ten\u00eda una sola causa: la sensaci\u00f3n dada en la experiencia (<em>empir\u00eda<\/em>). El hombre, pues, su mente, \u201cestaba llena de naturaleza\u201d, por as\u00ed decir; no estaba construido por un dise\u00f1o hecho \u201cdesde fuera\u201d, sino que todo \u00e9l se hab\u00eda hecho por la naturaleza \u201csentida\u201d y \u201cvivida\u201d desde dentro del mundo. Esta manera de pensar llev\u00f3 a concebir el conocimiento como un proceso\u00a0<em>aposteriori<\/em> (dependiente de la experiencia) en que las sensaciones se combinaban entre s\u00ed para formar tanto las ideas como el pensamiento (es lo que vemos en Locke, pero sobre todo en Hume). Esta teor\u00eda del conocimiento deriv\u00f3 l\u00f3gicamente en una consecuente \u201cteor\u00eda inductiva de la ciencia\u201d. La ciencia era s\u00f3lo constatar los hechos y generalizar las constancias y regularidades advertidas por la repetici\u00f3n y la costumbre. A la pregunta \u00bfcu\u00e1l es entonces el fundamento de la ciencia? se respond\u00eda: la expectativa, la costumbre o creencia en que la naturaleza seguir\u00e1 funcionando como hasta ahora. Pero, en este supuesto, ni la ciencia, ni la filosof\u00eda, ni la moral, ni la religi\u00f3n, pod\u00eda responder con una seguridad suficiente, y menos absoluta. Todo era inseguro. El empirismo acab\u00f3 as\u00ed creando angustia en quienes estaban acostumbrados a la seguridad y a la certeza.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La ciencia de Newton: universalidad y necesidad<\/em>. A fines del siglo XVII, la ciencia de Newton supuso una de las grandes conmociones culturales. La ley de la gravitaci\u00f3n y la mec\u00e1nica newtoniana describ\u00edan universalmente todos los fen\u00f3menos (ninguno se escapaba a la regla) y, adem\u00e1s, con necesidad (no se pod\u00eda concebir que no cumplieran las leyes de la f\u00edsica, en el sentido de que no era concebible que un planeta se escapara de su \u00f3rbita). La ciencia newtoniana era un conocimiento absolutamente cierto, universal y necesario. Pero, \u00bfd\u00f3nde se fundamentaba esta universalidad y necesidad? La teor\u00eda empirista, por la pura inducci\u00f3n, no era capaz de ofrecer una justificaci\u00f3n de la universalidad y de la necesidad del conocimiento en la f\u00edsica. Este s\u00f3lo era una expectativa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>El racionalismo y la seguridad del conocimiento<\/em>. La edad media, seg\u00fan el paradigma greco-romano, hab\u00eda impuesto la Verdad del orden racional. En la \u00e9poca en que el empirismo comenz\u00f3 la siembra de inseguridad (Montaigne, Rabellais, Charron, los sensistas italianos\u2026) la sociedad no estaba preparada para abandonar la seguridad proporcionada por un conocimiento firme de la Verdad, ytal como se hab\u00eda ecibido en la herencia de la edad media. El nacimiento del racionalismo en el XVII responde a esta b\u00fasqueda de seguridad cognitiva frente al escepticismo sensista. El primer gran racionalista, Descartes, muestra en su peripecia biogr\u00e1fica su angustia ante la inseguridad y su b\u00fasqueda de un m\u00e9todo seguro para llegar a la Verdad. En general, la teor\u00eda racionalista del conocimiento (en Descartes, Leibniz, Wolff\u2026) reconoc\u00eda que una fuente del conocimiento era la experiencia\u00a0<em>a posteriori<\/em> (verdades de hecho), pero, al mismo tiempo, el conocimiento se produc\u00eda complementariamente por la aportaci\u00f3n\u00a0<em>a priori<\/em> de la pura raz\u00f3n (verdades de raz\u00f3n). La raz\u00f3n era\u00a0<em>a priori<\/em> porque no hab\u00eda surgido de la experiencia: ten\u00eda, por as\u00ed decirlo, un contenido y unos principios que le ven\u00edan \u201cde f\u00e1brica\u201d. Pero los racionalistas tuvieron una forma muy especial de concebir el papel de la raz\u00f3n\u00a0<em>a priori<\/em>: la raz\u00f3n pura por s\u00ed misma (al margen de las sensaciones) pod\u00eda producir conocimiento (vg. la idea de Dios en Descartes); adem\u00e1s, los contenidos y principios de la raz\u00f3n\u00a0<em>apriori<\/em> se identifican con la realidad (lo racional era siempre real por necesidad).\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Desde esta perspectiva los racionalistas explicaron la seguridad del conocimiento y de las ciencias: la universidad y necesidad del conocimiento no se fundaba en los hechos (empirismo) sino que era aportada por la raz\u00f3n\u00a0<em>a priori<\/em> (racionalismo).\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><em>Kant y la idea de la ciencia<\/em>. La epistemolog\u00eda de Kant se movi\u00f3 entre el empirismo y el racionalismo. Por una parte crey\u00f3 que no se pod\u00eda admitir que hubiera conocimiento <em>a priori<\/em>; por tanto para conocer eran siempre necesarias las sensaciones (<em>a posteriori<\/em>). Pero las sensaciones solas no pod\u00edan justificar la universalidad y la necesidad de la ciencia newtoniana. Como los racionalistas admiti\u00f3 por ello las aportaciones <em>a priori<\/em> de la raz\u00f3n. La raz\u00f3n\u00a0<em>a priori<\/em> estaba constituida por un conjunto de principios que se aplicaban a formalizar (organizar) las sensaciones. Estos dos elementos actuando conjuntamente (raz\u00f3n\u00a0<em>a priori<\/em> y sensaciones\u00a0<em>a posteriori<\/em>) produc\u00edan el conocimiento. La s\u00f3la raz\u00f3n (en contra del racionalismo) no produc\u00eda conocimiento. Adem\u00e1s, los principios\u00a0<em>a priori<\/em> formalizaban las sensaciones; pero no pod\u00eda afirmarse que coincidieran con la naturaleza de la realidad (en contra del racionalismo). Por consiguiente, la ciencia se produc\u00eda por los principios\u00a0<em>a priori<\/em> (universales y necesarios para toda la especie humana, del pasado, presente y futuro). La ciencia producir\u00eda siempre un conocimiento universal y necesario en las matem\u00e1ticas y en la f\u00edsica (los hombres ver\u00edan siempre el mundo de la misma manera). Pero no podr\u00edamos saber si la realidad en s\u00ed misma (noum\u00e9nicamente) coincid\u00eda con la forma en que nos la hac\u00edan ver nuestros principios\u00a0<em>a priori<\/em>.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><em>Conclusi\u00f3n<\/em>. La disputa empirista-racionalista en la ilustraci\u00f3n termin\u00f3 en la propuesta kantiana; \u00e9sta, en \u00faltimo t\u00e9rmino, s\u00f3lo tuvo una cierta influencia en el \u00e1mbito filos\u00f3fico posterior. No en la ciencia. La ciencia evolucion\u00f3 bajo la influencia del positivismo; \u00e9ste era una nueva formulaci\u00f3n en el siglo XIX del sensismo-empirismo anterior. La ciencia es un producto creado por la raz\u00f3n, pero siempre en dependencia de los hechos, sin admitir la existencia de factores\u00a0<em>a priori<\/em> al estilo racionalista o kantiano. En el siglo XX, el positivismo dio paso a la teor\u00eda cr\u00edtico-racionalista de Popper que tampoco crey\u00f3 en lo\u00a0<em>a priori<\/em>, aunque s\u00ed en la capacidad especulativa y creativa de la raz\u00f3n. Todo ello alej\u00f3 la epistemolog\u00eda de la ciencia de la confianza en la posesi\u00f3n cierta de la verdad, propia del racionalismo y de Kant.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><strong>2.3) <em>Positivismo y racionalismo cr\u00edtico<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La idea actual de la ciencia se ha alcanzado a lo largo de tres estadios que van unidos a los nombres de positivismo (neopositivismo), racionalismo cr\u00edtico popperiano y las escuelas de autores postpopperianos. Se han superado las ideas racionalistas y kantianas de la ciencia, concluy\u00e9ndose en que la ciencia es un \u201cconstructo de la raz\u00f3n\u201d fundado en el an\u00e1lisis cr\u00edtico de los hechos emp\u00edricos.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Positivismo y neopositivismo<\/em>. El positivismo fue la forma que tom\u00f3 en el siglo XIX la corriente sensista (XVI), empirista (XVII-XVIII) y asociacionista (XVIII). Mantuvo la creencia b\u00e1sica en que el conocimiento se produc\u00eda por los hechos y por la negaci\u00f3n de principios\u00a0<em>a priori<\/em>. Sin embargo, el positivismo del XIX naci\u00f3 en un tiempo en que el prestigio racionalista (y su pretensi\u00f3n de una verdad absoluta) gozaban de un amplio respaldo social. Por ello el positivismo quiso tambi\u00e9n, aun siendo \u201cempirista\u201d (recordemos que para el empirismo era muy dif\u00edcil justificar la universalidad y necesidad del conocimiento, y s\u00f3lo consideraba la ciencia como una creencia), justificar en alg\u00fan sentido la certeza absoluta de la ciencia. Lo consigui\u00f3 con dos estrategias. La primera diciendo que los puros hechos eran \u201clo dado en el mundo\u201d y si esto se constataba no pod\u00eda ser falso. Era la patencia absoluta de lo real en los hechos. Lo real, los hechos, no pod\u00edan ser falsos. La segunda estrategia fue postular la existencia en la naturaleza de unas leyes universales y necesarias: por tanto, el conocimiento al constatar las constancias y regularidades producidas por estas leyes, aunque fuera en una inducci\u00f3n s\u00f3lo realizada en un n\u00famero finito de casos, estaba legitimado a generalizar la validez universal y necesaria de la ciencia. En la ciencia los hechos se representaban correctamente en la mente humana (en los conceptos) y estos se expresaban adecuadamente en los enunciados protocolarios (que, en el fondo, era un puro \u201cprotocolo\u201d o \u201cacta\u201d de \u201clo dado\u201d,\u00a0<em>das Gegebene<\/em>, en el mundo). A su vez, de los \u201cenunciados protocolarios\u201d (<em>Protocols\u00e4tze<\/em>) combinados entre s\u00ed, la ciencia pod\u00eda extraer complejos sistemas deductivos fundados en la verdad de los hechos que se somet\u00edan a examen por la experimentaci\u00f3n que suscitaban.\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Estas ideas, enriquecidas con las aportaciones de Bertrand Russell y Ludwig Wittgenstein (en relaci\u00f3n al papel de la l\u00f3gica en la argumentaci\u00f3n de la matem\u00e1tica y de las ciencias reales o f\u00edsica), dieron lugar al nacimiento del neopositivismo l\u00f3gico, o\u00a0<em>Wienerkreis<\/em>, en los a\u00f1os veinte. Esta fue la \u00faltima gran escuela de positivismo en el siglo XX. La ciencia deb\u00eda tener\u00a0<em>seguridad<\/em> para ser una gu\u00eda fiable para la sociedad (tambi\u00e9n en las ciencias humanas). Para que la ciencia fuera segura el neopositivismo deb\u00eda establecer dos metodolog\u00edas: una metodolog\u00eda emp\u00edrica para describir bien los hechos (si hubiera error en esto, la ciencia fallar\u00eda por la base); pero adem\u00e1s una metodolog\u00eda l\u00f3gica para asegurar que las consecuencias l\u00f3gicas (sistemas deductivos) fundados en los hechos fueran correctas (el error l\u00f3gico invalidar\u00eda tambi\u00e9n la ciencia). Por esto, tal como ya hab\u00eda hecho Wittgenstein en el\u00a0<em>Tractatus<\/em>, muchos neopositivistas (como Rudolf Carnap) trataron de investigar sistemas l\u00f3gicos que pudieran ser aplicados a las diferentes ramas de la ciencia. As\u00ed, la verdad de la ciencia deb\u00eda ser \u201cverificable\u201d por el an\u00e1lisis l\u00f3gico: es decir, reduciendo los enunciados a sus fundamentos de experiencia (enunciados protocolarios) por medio del an\u00e1lisis l\u00f3gico del discurso cient\u00edfico.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Racionalismo cr\u00edtico y postpopperianismo<\/em>. La posici\u00f3n del positivismo en la historia de la teor\u00eda de la ciencia mostr\u00f3, por tanto, una ambig\u00fcedad entre el puro empirismo (que limitaba el alcance del conocimiento) y el racionalismo (que pretend\u00eda fundar un conocimiento seguro y cierto). Esta ambig\u00fcedad fue cortada de ra\u00edz por la epistemolog\u00eda del racionalismo cr\u00edtico de Popper (a partir de 1934). Seg\u00fan la explicaci\u00f3n de Popper propuesta por su disc\u00edpulo ortodoxo Hans Albert, la epistemolog\u00eda se debat\u00eda entre dos escuelas que respond\u00edan al \u201cmodelo revelaci\u00f3n\u201d (el conocimiento se funda porque tiene acceso a un punto de apoyo o fundamento que le permite una seguridad absoluta, similar a la fuente de seguridad que la \u201crevelaci\u00f3n\u201d representa para las religiones). Primero el racionalismo que fundaba la seguridad en la raz\u00f3n; segundo el positivismo que la fundaba en los \u201cpuros hechos\u201d. Ambas epistemolog\u00edas ten\u00edan, pues, un punto en com\u00fan: el \u201cfundamentalismo\u201d (un punto de apoyo incuestionable para acceder a la Verdad).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a todos los fundamentalismos Popper propone la epistemolog\u00eda cr\u00edtico-racionalista: la raz\u00f3n, apoy\u00e1ndose siempre en los hechos, crea conceptos para representar el mundo que no son sino tentativas que deben ser revisadas y criticadas continuamente para sustituirlas por otras. La ciencia, por tanto, ya desde los hechos (nivel sensitivo), los conceptos (nivel representativo) y los enunciados (nivel ling\u00fc\u00edstico) no es un reflejo objetivo del mundo, sino un sistema de hip\u00f3tesis e interpretaciones (teor\u00eda), en parte especulativo (creativo), que debe ser continuamente sometido a cr\u00edtica y discusi\u00f3n en un proceso social abierto de revisi\u00f3n continua. Popper aplic\u00f3 sus ideas preferentemente a las ciencias de la naturaleza. Las cosas son un enigma que puede suscitar diversas hip\u00f3tesis que deben ser respetadas y discutidas socialmente hasta crear \u00e1mbitos de consenso, siempre provisorios y revisables. Las ideas cient\u00edficas, por tanto, no se \u201cverifican\u201d (se comprueba su verdad, en sentido positivista), sino que muestran su validez provisoria cuando pueden ser \u201cfalsadas\u201d o \u201cfalsificadas\u201d (sometibles a pruebas emp\u00edricas que podr\u00edan demostrar que son falsas), cuando resisten estas pruebas y se muestran eficaces para actuar sobre el mundo. La forma en que la ciencia propone hip\u00f3tesis y las somete a pruebas de falsaci\u00f3n es lo que Popper llama \u201cla l\u00f3gica de la contrastaci\u00f3n deductiva\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El pensamiento postpopperiano corresponde a disc\u00edpulos de Popper que han aportado intuiciones y an\u00e1lisis complementarios. Thomas S. Kuhn, en efecto, muestra c\u00f3mo la ciencia construye ciertos paradigmas (sistemas coherentes de interpretaci\u00f3n) que de tanto en tanto deben ser revisados y sustituidos por otros (revoluciones de la ciencia). Hemos aplicado este concepto para hablar del paradigma greco-romano y de su eventual tr\u00e1nsito renovador hacia un nuevo paradigma de la modernidad en el cristianismo. Paul Feyerabend ha aportado su teor\u00eda anarquista del conocimiento para insistir en que la ciencia ser\u00e1 m\u00e1s rica en tanto en cuanto sea capaz de pensar \u201ccontrainductivamente\u201d (siendo capaz de proponer nuevas hip\u00f3tesis para salirse del modo habitual de ver las cosas). La \u201cproliferaci\u00f3n de teor\u00edas\u201d, para discutirlas socialmente, es la mejor manera de realizar la sociedad popperiana de un pensamiento abierto y cr\u00edtico.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La aplicaci\u00f3n de las ideas popperianas a la naturaleza del conocimiento en las ciencias humanas \u2013realizada por el mismo Popper\u2013 dio tambi\u00e9n lugar a su filosof\u00eda de la historia. De la misma manera que Popper denunci\u00f3 y super\u00f3 las pretensiones racionalistas en el positivismo, as\u00ed igualmente denunci\u00f3 y super\u00f3 las pretensiones de racionalismo residuales en la filosof\u00eda pol\u00edtica (marxismo).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>EL FUNDAMENTO EPISTEMOL\u00d3GICO DE LA IDEA ACTUAL DE LA CIENCIA Y DEL CAMBIO HERMEN\u00c9UTICO RELIGIOSO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La epistemolog\u00eda popperiana y postpoppperiana se ha impuesto hoy en d\u00eda en la segunda parte del siglo XX, tanto en la idea de las ciencias naturales como en las ciencias humanas (filosof\u00eda de la historia). Esto significa que la evoluci\u00f3n de la idea de la ciencia sobre s\u00ed misma ha sido capaz de superar el racionalismo, la persuasi\u00f3n de que el conocimiento o la ciencia nos sit\u00faan en la Verdad, para sustituirla por una idea moderada del conocimiento: no como una posesi\u00f3n de la Verdad, sino como una b\u00fasqueda abierta y continua de la verdad donde los hombres y grupos humanos pueden plantear hip\u00f3tesis que producen diversos consensos revisables. El universo de Popper es un \u201cuniverso abierto\u201d en que la sociedad ha emprendido una \u201cb\u00fasqueda sin t\u00e9rmino\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido debe ser valorada hoy la imagen de la materia, del universo, de la vida y del hombre que hoy nos proporciona la ciencia. La ciencia ha hecho posible una sociedad cr\u00edtica e ilustrada, no dogm\u00e1tica, donde la verdad no tanto se posee cuanto se busca. Esta imagen epistemol\u00f3gica de la ciencia es esencial para impulsar tambi\u00e9n a la religi\u00f3n cristiana a entenderse a s\u00ed misma de una forma cr\u00edtica, abierta e ilustrada (muy distinta de la idea del paradigma greco-romano, construido sobre la persuasi\u00f3n de la posesi\u00f3n racional de la Verdad). El cambio de paradigma exigir\u00e1 ante todo un cambio del paradigma epistemol\u00f3gico, esencial para ver en qu\u00e9 sentido el hombre moderno se sabe inmerso en un universo enigm\u00e1tico y en un \u00e1mbito de incertidumbre metaf\u00edsica frente a las seguridades racionalista de siglos anteriores.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Art\u00edculo elaborado por Javier Monserrat, Universidad Aut\u00f3noma de Madrid, miembro de la C\u00e1tedra Francisco Jos\u00e9 Ayala de Ciencia, Tecnolog\u00eda y Religi\u00f3n, en la UPComillas, Madrid.&nbsp;<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Javier Monserrat) Dios ha creado el universo, es el Dios de la Creaci\u00f3n. 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