{"id":4495,"date":"2019-09-25T07:00:02","date_gmt":"2019-09-25T05:00:02","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=4495"},"modified":"2019-09-23T11:20:43","modified_gmt":"2019-09-23T09:20:43","slug":"la-potencia-espiritual-de-la-materia-la-sintesis-de-teilhard-en-tiempos-de-guerra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=4495","title":{"rendered":"\u00abLa potencia espiritual de la materia\u00bb: la s\u00edntesis de Teilhard en tiempos de guerra"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>(Por <span style=\"text-decoration: underline\">Leandro Sequeiros<\/span>) Una de las intuiciones m\u00e1s originales y pol\u00e9micas de Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955) es esta: la materia f\u00edsica incluye en su interior una capacidad potencial para expandirse, evolucionar y ascender hacia el esp\u00edritu. No hay escisi\u00f3n ontol\u00f3gica entre materia y esp\u00edritu, sino que ambas son etapas de un mismo proceso de complejificaci\u00f3n y ascensi\u00f3n de la Materia hacia el Esp\u00edritu. Esta intuici\u00f3n est\u00e1 ya presente en los primeros escritos de Teilhard de 1916 en el frente de batalla. Ir\u00e1 madurando durante la primera guerra mundial y se sintetiza en este ensayo de 1919.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Fechado en Jersey el 8 de agosto de 1919,\u00a0<a href=\"https:\/\/www.trotta.es\/noticias\/noticias\/127\/\">\u201cLa potencia espiritual de la Materia\u201d<\/a> es el \u00faltimo de los ensayos escritos por\u00a0<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Pierre_Teilhard_de_Chardin\">Pierre Teilhard de Chardin<\/a> (1881-1955) incluidos en\u00a0<em><a href=\"https:\/\/www.grasset.fr\/ecrits-du-temps-de-la-guerre-1916-1919-9782246164821\">\u00c9crits du temps de la Guerre (1916-1919).<\/a><\/em> Terminada la guerra europea, Teilhard es desmovilizado el 10 de marzo de 1919. Pas\u00f3 unos d\u00edas en Clermont, y luego march\u00f3 a Lyon para hacer un retiro espiritual. En la primera mitad de abril, estuvo seguramente en Par\u00eds, donde acudi\u00f3 a clases y reanud\u00f3 su contacto con el Museum. Aqu\u00ed escribe su ensayo\u00a0<a href=\"https:\/\/www.trotta.es\/libros\/la-gran-monada\/9788498797503\/\">\u201cLos nombres de la Materia<\/a>\u201d, que consideraba un avance de \u201cLa potencia espiritual de la Materia\u201d.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Por indicaci\u00f3n de sus superiores regresa a la isla de Jersey, donde hab\u00eda estudiado filosof\u00eda entre 1902 y 1905. Aqu\u00ed pas\u00f3 unos dos meses, gozando del trabajo y del descanso.<\/p>\n\n\n\n<p>En su estancia en Jersey, Teilhard dedic\u00f3 su tiempo a estudiar en el rudimentario laboratorio de Jersey algo de biolog\u00eda marina. Fue visitado por su amigo el padre Charles, que acudi\u00f3 expresamente desde Lovaina. Tambi\u00e9n pudo charlar extensamente con el padre Auguste Valensin, con quien discuti\u00f3 sobre el problema del\u00a0<a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/2017\/02\/24\/ateismo-y-panteismo-por-baruch-de-spinoza\/\">pante\u00edsmo spinozista<\/a>. Valensin, seg\u00fan los bi\u00f3grafos, explic\u00f3 a Teilhard los puntos de vista de <a href=\"https:\/\/scielo.conicyt.cl\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0049-34492017000100001\">Maurice Blondel sobre la consistencia del universo\u00a0<em>in Christo<\/em><\/a><em>.\u00a0<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Esta apreciaci\u00f3n es sumamente interesante. \u00bfSospechaban los superiores jesuitas que Teilhard se apartaba de la ortodoxia de la Iglesia?&nbsp;La publicaci\u00f3n de algunos de los textos de Teilhard en una revista como&nbsp;<em>\u00c9tudes<\/em>, dirigida entonces por Grandmaison, un intelectual de gran categor\u00eda que apreciaba a Teilhard hasta el punto de instarle a continuar su reflexi\u00f3n, corr\u00eda el riesgo de \u201cdesconcertar a los juiciosos y pl\u00e1cidos lectores\u201d (carta a Margarita de 23 de diciembre de 1916).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de esta \u00e9poca, Teilhard tiene el sentimiento de que le costar\u00e1 mucho ver publicada su obra. Conf\u00eda esta reflexi\u00f3n premonitoria a su prima: <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u201c<em>Con todo esto, no veo c\u00f3mo mis ideas ver\u00e1n la luz de otra forma que en conversaci\u00f3n o por manuscritos clandestinos. Nuestro Se\u00f1or har\u00e1 lo que crea conveniente. Estoy decidido a seguir en el camino que me he trazado, por fidelidad hacia m\u00ed mismo, para ser verdadero, como dice Tourville<\/em>\u201d (Carta a Margarita de 23 de diciembre de 1916).<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>De hecho, a partir de entonces es cuando Teilhard siente dolorosamente la estrechez del mundo eclesi\u00e1stico, todav\u00eda encerrado en el temor al \u201cmodernismo\u201d. Esta es una noci\u00f3n que afecta a todo. Era un c\u00f3modo ep\u00edteto para descalificar a aqu\u00e9llos cuyas ideas consideran demasiado \u201cavanzadas\u201d. Los a\u00f1os de la guerra parec\u00edan haber calmado los \u00e1nimos, o m\u00e1s bien, los hab\u00edan distra\u00eddo hacia otras preocupaciones que parec\u00edan m\u00e1s urgentes que la defensa del dogma. Pero, una vez terminada la guerra, las condenas vuelven a reavivarse.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Pero echemos una mirada a las consecuencias de estos escritos del tiempo de la guerra. A\u00f1os m\u00e1s tarde, en junio de 1920, es la doctrina llamada de los \u201c<a href=\"https:\/\/www.edicionesencuentro.com\/libro\/los-ojos-de-la-fe.html\">ojos de la fe\u201d, t\u00edtulo de un c\u00e9lebre art\u00edculo de Pierre Rousselot<\/a> (1878-1915), muerto al principio de la guerra, la que es condenada por una carta del Superior General de los jesuitas, el padre\u00a0<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/W%C5%82odzimierz_Led%C3%B3chowski\">Wladimiro Ledochowski<\/a> (1886-1942). La condena afecta indirectamente a te\u00f3logos pr\u00f3ximos a Teilhard, a sus amigos del tiempo de formaci\u00f3n, como\u00a0<a href=\"https:\/\/fr.wikipedia.org\/wiki\/Pierre_Charles_(j%C3%A9suite)\">Pierre Charles<\/a> (1883-1954) que ense\u00f1aba en Lovaina,\u00a0<a href=\"https:\/\/philpapers.org\/rec\/DECLI-4\">Auguste Valensin<\/a>, que ser\u00e1 \u201cexiliado\u201d a Niza y el exegeta Joseph Huby.<\/p>\n\n\n\n<p>Para\u00a0<a href=\"https:\/\/www.tendencias21.net\/Se-cumplen-100-anos-del-despertar-del-genio-de-Teilhard-de-Chardin_a41617.html\">Claude Cu\u00e9not, <\/a>no se trata de un retiro forzado por los superiores debido a sus escritos poco ortodoxos durante la guerra. Parece que Teilhard estaba preparando en la Sorbona su licenciatura en Ciencias Naturales. De acuerdo con Th\u00e9odore Monod-Lamare (ge\u00f3logo en Burdeos y esp\u00edritu no conformista y amigo sincero) Teilhard asisti\u00f3 a las clases de H\u00e9rouard y de Robert, y se present\u00f3 a los ex\u00e1menes especiales para desmovilizados.<\/p>\n\n\n\n<p>En julio de 1919 aprob\u00f3 el certificado de Geolog\u00eda con la calificaci\u00f3n de \u201cnotable\u201d. Disc\u00edpulo (y luego amigo) de Alfred Lacroix, profesor de Mineralog\u00eda en el Museum, y animado por Pierre Termier, Teilhard volvi\u00f3 a entrar en contacto con Marcellin Boule en el Museum. De estas fechas data su amistad con Paul Rivet, el futuro fundador del Museo del Hombre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>\u201cLos nombres de la Materia\u201d (abril de 1919), una introducci\u00f3n a \u201cEl Poder espiritual de la Materia\u201d (8 de agosto de 1919)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Han pasado unos meses de la estancia de Teilhard en Jersey. Y es ahora cuando reinicia su reflexi\u00f3n sobre la Materia. Como el mismo Pierre Teilhard de Chardin escribe en \u201cEl Coraz\u00f3n de la Materia\u201d (1950), reconoce que siente desde su infancia una gran fascinaci\u00f3n por la Materia. El padre Teilhard escribe: \u00abNo ten\u00eda ciertamente m\u00e1s de 6 o 7 a\u00f1os, cuando comenc\u00e9 a sentirme atra\u00eddo por la Materia, o m\u00e1s precisamente, por algo que &#8216;brillaba&#8217; en el coraz\u00f3n de la Materia\u00bb.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Ese brillo enigm\u00e1tico para Teilhard de Chardin se manifest\u00f3 primero en los metales, en la solidez del hierro y la transparencia del cuarzo y otros minerales. Estos metales que llevan consigo su evoluci\u00f3n, desde el horno de las estrellas hasta los mantos terrestres, se vuelven \u00abesencia concentrada\u00bb, \u00abun sentido de plentitud\u00bb y \u00abconsistencia\u00bb, la condensaci\u00f3n del polvo universal, una piedra que es un microcosmos del planeta, un bloque de hierro que insin\u00faa al fil\u00f3sofo siempre el oro futuro. Iniciaba desde su infancia una seducci\u00f3n geol\u00f3gica que en su solidez conten\u00eda oculta &#8211;por revelarse&#8211; la conciencia espiritual.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cMateria\u201d la suele escribir con letra may\u00fascula para resaltar su fuerza casi divina. El ensayo \u201cLos nombres de la Materia\u201d est\u00e1 firmado en Par\u00eds, en la Pascua de 1919 y es una reflexi\u00f3n previa a \u201cLa potencia espiritual de la Materia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Comentamos algunos textos m\u00e1s importantes de \u201cLos nombres de la Materia\u201d. Para Teilhard, \u201cNo hay nada a la vez tan cerca y tan lejos de nosotros como la Materia. Nos parece que la estamos tocando; penetra, por decirlo as\u00ed, hasta nuestro esp\u00edritu; a cada instante, como veremos, nace en \u00e9l de alguna manera. Pero luego, cuando queremos asirla, razonarla, comprenderla, se nos escapa; retrocede indefinidamente hacia atr\u00e1s (como Dios hacia adelante) bajo nuestro an\u00e1lisis, cada vez m\u00e1s lejos de nuestras construcciones intelectuales y de nuestra simpat\u00eda\u201d. Y comenta: \u201cEs que, aunque fundida con nuestro ser, la Materia se halla, al mismo tiempo, en las ant\u00edpodas de nuestra alma\u201d, porque \u201cLa Materia es, en torno a nuestro esp\u00edritu, la profundidad de la que emerge nuestra sustancia\u201d. Me propongo poner aqu\u00ed un posible orden en estos diversos nombres contradictorios que los siglos han dado a la Materia. Y para conseguirlo, utilizar\u00e9 (como \u00abclave\u00bb sistem\u00e1tica) el punto de vista de \u00abla Uni\u00f3n creadora\u00bb\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y aclara lo que pretende en \u201cLa Uni\u00f3n creadora\u201d: \u201cEste punto de vista (vuelvo a recordarlo) consiste en admitir que, en nuestro Universo, todo grado m\u00e1s en el ser (esto es, en la espiritualidad) coincide con un grado m\u00e1s en la unificaci\u00f3n de la Multiplicidad original, extremadamente dispersa, que es la figura m\u00e1s inferior del Mundo, su forma m\u00e1s vecina a la Nada.&nbsp;<em>\u00abPlus esse est plus, a pluribus, uniri,\u00bb \u00abDeus creat uniendo\u00bb<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cDicho esto, y si nos colocamos en una fase del Universo (la nuestra, en este momento) en que la Multiplicidad se encuentra en reducci\u00f3n o convergencia (fase evolutiva, no involutiva), podemos imaginar la formaci\u00f3n, la complicaci\u00f3n y la disoluci\u00f3n de los diversos c\u00edrculos de la Materia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La mente de Teilhard construye la realidad siempre con un formato helicoidal. Para Teilhard, \u201cel mundo solo tiene inter\u00e9s si va adelante y hacia arriba\u201d, \u201ctodo lo que asciende converge\u201d. Su mente no es circular (no es el eterno retorno) sino que todo va \u201chacia adelante\u201d con toda la fuerza del pasado. Por ello se define como \u201cperegrino del porvenir\u201d. El futuro es el \u201catractor\u201d que hace converger el hoy desde el pasado hacia el futuro. Geom\u00e9tricamente puede ser ilustrativa esta imagen:<\/p>\n\n\n\n<p>Al intentar sistematizar los tipos de Materia, Teilhard no presenta una tipolog\u00eda en la que los siete tipos de Materia se sit\u00faan en el mismo plano topol\u00f3gico y metaf\u00edsico independientemente uno de otro. No se trata de tipos ontol\u00f3gicos sino de modelos te\u00f3ricos con referencia real encadenados sometidos al proceso evolutivo. Y por ello, hay una dimensi\u00f3n procesual en la que un tipo deviene en otro y esa nueva forma presenta caracteres emergentes que lo sit\u00faan en otro plano ascensional.<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>En la base del modelo se sit\u00faa lo que Teilhard denomina \u201cMateria formal\u201d. No busquemos en Teilhard el rigor filos\u00f3fico de un experto. Para este, \u201cFundamentalmente, la Materia, en un ser (en una M\u00f3nada), es&nbsp;<em>lo que hace a este ser capaz de unirse<\/em>con otros seres, de manera que forme con ellos un nuevo<em>Todo m\u00e1s simple<\/em>,. No es ella la que une (s\u00f3lo el Esp\u00edritu une). Pero&nbsp;<em>da lugar<\/em>a la uni\u00f3n.&nbsp;<\/li><li>Dando un paso m\u00e1s, \u201c<em>la Materia concreta<\/em>habr\u00e1 de aparecer bajo la forma de&nbsp;<em>lo supremamente disperso<\/em>. (\u2026) No hay comienzo exacto de la Materia concreta; \u00e9sta emerge de un abismo de creciente disociaci\u00f3n; se condensa, de alg\u00fan modo, a partir de una esfera exterior y tenebrosa, de infinita pluralidad, cuya inmensidad, sin l\u00edmites y sin forma, representa el polo exterior del ser\u201d.&nbsp;<\/li><li>&nbsp;Seg\u00fan Teilhard, \u201cNuestro Universo, en cuanto adquiere un contorno deja de ser un puro agregado de elementos disociados. La interacci\u00f3n de sus partes, su consistencia global, ser\u00edan inconcebibles, si una especie de gran Alma incoativa y vaga (una especie de&nbsp;<em>Forma c\u00f3smica<\/em>) no asegurara a la Pl\u00e9yade (tomada en su conjunto) la unidad de&nbsp;<em>una<\/em>esfera, de&nbsp;<em>una<\/em>corriente, de&nbsp;<em>un<\/em>Todo rudimentario. La totalidad de los elementos contenidos en esta envoltura primordial representan la&nbsp;<em>Materia \u00danica y Universal<\/em>, esto es, la suma de los elementos destinados a entrar en todas las unificaciones posteriores del ser, en el interior del Mundo\u201d.<\/li><li>Dando un paso m\u00e1s: \u201cDe todo esto resulta, que en todo momento, cada elemento del Mundo, tomado en la&nbsp;<em>totalidad<\/em>de su ser, se halla formado, no s\u00f3lo por lo que hay dentro de \u00e9l, sino por lo que intenta integrar por encima de \u00e9l, en el interior de la Materia universal (\u2026)&nbsp;&nbsp;Los Elementos del Mundo, junto con la suma de sus relaciones convergentes en el Esp\u00edritu, ser\u00eda lo que podr\u00eda denominarse la&nbsp;<em>Materia total<\/em>\u201d.<\/li><li>La materia relativa: \u201cFuera del&nbsp;<em>grupo de nuestras almas<\/em>, la&nbsp;<em>Materia viva<\/em>comprende adem\u00e1s los innumerables&nbsp;<em>Elementos de espiritualizaci\u00f3n<\/em>diseminados y difundidos en el Universo: energ\u00edas para el cuerpo, excitantes del alma, matices de belleza, chispas de verdad. Dios nos envuelve por medio del Mundo, nos penetra y nos crea\u201d.&nbsp;<\/li><li>En sexto lugar, la Materia liberada: Sigamos el proceso de esta metaf\u00edsica de la Materia: \u201cDesembarazada, por hip\u00f3tesis, de determinismos par\u00e1sitos (choques, movimientos colectivos ciegos, etc.) que reducir\u00e1 la espiritualizaci\u00f3n de la Materia viva, representa las&nbsp;<em>relaciones<\/em>y&nbsp;<em>determinaciones org\u00e1nicas,<\/em>que lleva en s\u00ed mismo,&nbsp;<em>vi originis suae<\/em>, el ser espiritualizado. \u00bfQu\u00e9 liberaci\u00f3n podemos esperar mediante ella? Una re-vivificaci\u00f3n arbitraria de su tejido, significar\u00eda el retorno a lo m\u00faltiple amorfo o incoherente\u201d.&nbsp;<\/li><li>En s\u00e9ptimo lugar, la Materia resucitada: \u201cPorque, en nosotros, &#8211; prosigue Teilhard, &#8211; algo de&nbsp;<em>material<\/em>tiene que reaparecer para participar de la Vida definitiva del Esp\u00edritu. Tal es la fe y la esperanza cristiana. Entonces, \u00bfen qu\u00e9 puede consistir la&nbsp;<em>Materia resucitada<\/em>? (\u2026) La Materia, hemos dicho, es esencialmente lo que da a un ser el&nbsp;<em>car\u00e1cter de Elemento<\/em>. Es lo que hace a este ser&nbsp;<em>capaz de uni\u00f3n<\/em>(con otros seres, en la perfecci\u00f3n de un Todo)\u201d.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>De la Materia al Espiritu: la Materia Resucitada<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Desde la perspectiva de Teilhard, \u201cesta necesidad de unirse no es algo amorfo: cada alma, surgida&nbsp;<em>como algo animante<\/em>de la materia largamente trabajada, elemento ella misma de un Universo inmenso, posee,&nbsp;<em>en su unidad espiritual, una estructura individual excesivamente complicada, vestigio de las uniones que resume<\/em>y expresi\u00f3n,&nbsp;<em>del \u00fanico modo de contacto<\/em>que es capaz de \u00abdesposarla\u00bb. Las almas separadas tienen necesidad de unirse. Est\u00e1n construidas para realizarlo, de acuerdo con un modo muy particular, en el que se refleja \u00edntegramente su historia. Pero mientras no se rompan sus ataduras con la Materia, les es imposible reunirse:&nbsp;<em>no son<\/em><em>capaces de uni\u00f3n<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y concluye: \u201cSin los determinismos, la rigidez geom\u00e9trica y la impenetrabilidad, que son atributos secundarios y pasajeros de la Pluralidad inorganizada, pero s\u00ed en lo que el N\u00famero verdaderamente tiene de completo, comunicativo e inmortal -sin nada de multiplicidad in\u00fatil, pero conservando en su simplicidad el vestigio de todo lo m\u00faltiple de todos los tiempos- (o sea prolongaci\u00f3n de la&nbsp;<em>Materia Universal<\/em>)-, la Carne, ese d\u00eda, habr\u00e1 resucitado de verdad. La materia habr\u00e1 entrado en su \u00faltima fase y ya no habr\u00e1 m\u00e1s que un Nombre. Par\u00eds, Pascua de 1919\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Algunas claves para interpretar \u201cLa potencia espiritual de la Materia\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No es f\u00e1cil sistematizar el hilo argumental de \u201cLa potencia espiritual de la Materia\u201d. La mente compleja de Teilhard intenta desgranar por escrito una intuici\u00f3n cargada de experiencia interior, po\u00e9tica y m\u00edstica, de dif\u00edcil expresi\u00f3n escrita. En un estilo narrativo (como ya utiliz\u00f3 en\u00a0<a href=\"https:\/\/www.bubok.es\/libros\/244545\/CRISTO-EN-LA-MATERIA-Tres-historias-a-la-manera-de-Benson\">\u201cCristo en la Materia. Tres historias a la manera de Benson<\/a>\u201d), \u201cel Hombre\u201d se siente arrebatado por la ardiente Materia que le empuja a lo m\u00e1s denso, profundo y alto.<\/p>\n\n\n\n<p>El texto se inicia con un texto latino tomado del Antiguo Testamento, y m\u00e1s exactamente del Libro de los Reyes que es inspirador para Teilhard:\u00a0<em>Cumque incederent simul, ecce currus igneus et equi ignei diviserunt utrumque, &#8211; et ascendit Elias per turbinem in coelum.\u00a0<\/em>Es una cita de memoria del texto del segundo libro de los Reyes (2,11): \u201cDe pronto, un carro de fuego con caballos de fuego los separ\u00f3 a uno del otro. Y El\u00edas subi\u00f3 al cielo en la tempestad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el punto de vista de quien esto escribe, este texto inserto en \u201cLa potencia espiritual de la Materia\u201d es la clave para interpretarlo todo:\u00a0<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>\u201c\u00a1B\u00e1\u00f1ate en la Materia, hijo del Hombre! \u00a1Sum\u00e9rgete en ella, all\u00ed donde es m\u00e1s impetuosa y m\u00e1s profunda! \u00a1Lucha en su corriente y bebe sus olas! \u00a1Ella es quien ha mecido en otro tiempo tu inconsciencia; ella te llevar\u00e1 hasta Dios!\u00bb<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Se describe la Materia como un mar embravecido. Pero se invita a la Humanidad a \u201cba\u00f1arse\u201d en ella, a\u00a0\u00a0\u201csumergirse\u201d en sus aguas impetuosas, a luchar contra la corriente que en otro tiempo nos arrastraba. Este acto consciente simult\u00e1neamente de dejarse inundar y luchar contra corriente, es lo que \u2013 seg\u00fan Teilhard \u2013 nos llevar\u00e1 hasta Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>El proceso interior de la conciencia de Teilhard sobre la potencia (la capacidad interior, la energ\u00eda oculta, la tensi\u00f3n hacia adelante y hacia arriba) de la Materia lo desarrolla en muchos de sus escritos. Y se llega a su culmen en \u201cEl Coraz\u00f3n de la Materia\u201d (1950) donde hay textos muy significativos.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>De la inconsciencia a la conciencia en Dios<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Intentamos seguir el hilo argumental del texto de Pierre Teilhard de Chardin en \u201cLa potencia espiritual de la Materia\u201d (1919). El punto de partida es la descripci\u00f3n personal (\u201cel Hombre\u201d) que se encuentra perdido en la vor\u00e1gine de un mundo disperso, fragmentado, desorientado. Hemos incluido unos ep\u00edgrafes para estructural el proceso de sus sentimientos:<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>El desierto<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Inicia as\u00ed Teilhard el texto: \u201c\u201cEl Hombre, seguido de su compa\u00f1ero, caminaba por el desierto cuando la Cosa se ech\u00f3 encima de \u00e9l. Desde lejos se le hab\u00eda aparecido, muy peque\u00f1a, desliz\u00e1ndose sobre la arena, no mayor que la palma de un ni\u00f1o, una sombra amarilla y huidiza, semejante al vuelo indeciso de las codornices, al amanecer sobre el mar azul, o a una nube de mosquitos danzando al atardecer en el sol, a un torbellino de polvo cabalgando al mediod\u00eda sobre la llanura\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa Cosa no parec\u00eda preocuparse de los dos viajeros. Vagabundeaba caprichosamente en la soledad. Pero repentinamente, regularizando su carrera, se vino derecha a ellos, como una flecha&#8230;. Y entonces el Hombre vio que el peque\u00f1o vapor amarillo no era m\u00e1s que el centro de una Realidad infinitamente mayor que avanzaba incircunscrita, sin formas y sin l\u00edmites. Hasta donde alcanzaba su vista, la Cosa se desarrollaba con una rapidez prodigiosa a medida que se iba acercando, invadiendo todo el espacio. Mientras sus pies rozaban la hierba espinosa del torrente, su frente sub\u00eda al cielo como una bruma dorada, tras la cual se te\u00f1\u00eda de tintes rojos el sol. Y alrededor, el \u00e9ter, cobrando vida, vibraba palpablemente bajo la sustancia burda de las rocas y las plantas, lo mismo que tiembla en verano el paisaje tras un sol abrasador. Lo que ven\u00eda era&nbsp;<em>el coraz\u00f3n moviente de una inmensa sutilidad<\/em>.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl Hombre cay\u00f3, con la faz pegada a la tierra, puso las manos sobre su rostro y esper\u00f3. En torno a \u00e9l se hizo un gran silencio y despu\u00e9s, bruscamente, un soplo ardiente roz\u00f3 su frente, forz\u00f3 la barrera de sus pupilas cerradas y penetr\u00f3 hasta su alma\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl Hombre tuvo la impresi\u00f3n de que dejaba de ser \u00fanicamente \u00e9l mismo. Una irresistible embriaguez se apoder\u00f3 de \u00e9l, como si toda la savia de toda su vida, afluyendo de golpe a su coraz\u00f3n excesivamente reducido, recrease en\u00e9rgicamente las fibras debilitadas de su ser y al mismo tiempo le oprimi\u00f3 la angustia de un peligro sobrehumano -el sentimiento confuso de que la Fuerza que hab\u00eda ca\u00eddo sobre \u00e9l era ambigua e imprecisa-, esencia combinada de todo el Mal con todo el Bien\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>La invasi\u00f3n de la Tempestad<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl hurac\u00e1n se hab\u00eda introducido en \u00e9l. Y he aqu\u00ed que, en el fondo del ser que ella hab\u00eda invadido, la Tempestad de vida, infinitamente dulce y brutal, murmuraba en el \u00fanico punto secreto del alma que no hab\u00eda sacudido enteramente: \u00abMe has llamado; heme aqu\u00ed. Arrojado por el Esp\u00edritu fuera de los caminos seguidos por la caravana humana, has tenido el valor de la soledad virgen. Cansado de las abstracciones, de las atenuaciones, del verbalismo de la vida social, has querido medirte con la Realidad entera y salvaje\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u00bfVienes?\u00bb \u00abOh divina y potente, \u00bfcu\u00e1l es tu nombre? Habla\u00bb. \u00abSoy el fuego que quema y el agua que derriba; el amor que inicia y la verdad que pasa. Todo lo que se impone y lo que renueva, todo lo que desencadena y todo lo que une: Fuerza, Experiencia, Progreso. Yo soy la Materia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abOh Materia, ya lo ves; mi coraz\u00f3n tiembla. Puesto que eres t\u00fa, di, \u00bfqu\u00e9 quieres que haga?\u00bb \u00ab\u00a1Arma tu brazo, Israel, y lucha denodadamente contra m\u00ed! El Soplo, insinu\u00e1ndose como un filtro, se hab\u00eda hecho provocador y hostil. En sus pliegues albergaba un acre sabor de batalla (\u2026) El Hombre, todav\u00eda prosternado, tuvo un sobresalto, como si hubiese sentido un espolonazo. De un salto se levant\u00f3, enfrent\u00e1ndose a la tempestad (\u2026) Antes, en la dulzura del primer contacto, hubiese deseado instintivamente, perderse en el c\u00e1lido aliento que le envolv\u00eda. He aqu\u00ed que la onda de beatitud casi disolvente se hab\u00eda cambiado en \u00e1spera voluntad de m\u00e1s ser\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>La Materia es el mar<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLo mismo que el mar, algunas noches, se ilumina en torno al nadador, y destella tanto m\u00e1s cuanto con m\u00e1s vigor lo bracean los miembros robustos, de ese modo la potencia oscura que combat\u00eda al hombre se irradiaba con mil fuegos en torno a su esfuerzo. En virtud del mutuo despertar de sus potencias opuestas, \u00e9l exaltaba su fuerza para dominarla, y ella revelaba sus tesoros para entreg\u00e1rselos. \u00a1Emp\u00e1pate de la Materia, Hijo de la Tierra; b\u00e1\u00f1ate en sus capas ardientes, porque ella es la fuente y la juventud de tu vida!\u201c.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNo digas nunca, como hacen algunos: \u00ab\u00a1La Materia est\u00e1 gastada, la Materia est\u00e1 muerta!\u00bb Hasta el \u00faltimo instante de los Siglos, la Materia ser\u00e1 joven y exuberante, resplandeciente y nueva para quien quiera. No repitas tampoco: \u00ab\u00a1La Materia est\u00e1 condenada, la Materia est\u00e1 muerta!\u00bb Vino alguien que dijo: \u00abBeber\u00e9is veneno y no os causar\u00e1 da\u00f1o.\u00bb Y tambi\u00e9n: \u00abLa vida saldr\u00e1 de la muerte\u00bb, y finalmente, pronunciando la palabra definitiva de mi liberaci\u00f3n: \u00abEste es mi Cuerpo\u00bb\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>La penetraci\u00f3n m\u00e1s profunda del Universo<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNo; la pureza no consiste en la separaci\u00f3n, sino en una penetraci\u00f3n m\u00e1s profunda del Universo. Consiste en el amor de la \u00fanica Esencia, incircunscrita, que penetra y act\u00faa en todas las cosas por dentro, m\u00e1s all\u00e1 de la zona mortal en que se agitan las personas y los n\u00fameros.&nbsp;<em>Radica en un casto contacto con lo que es \u00ablo mismo en todos\u00bb<\/em>. \u00a1Qu\u00e9 hermoso es el Esp\u00edritu cuando se eleva adornado con las riquezas de la Tierra! \u00a1B\u00e1\u00f1ate en la Materia, hijo del Hombre! \u00a1Sum\u00e9rgete en ella, all\u00ed donde es m\u00e1s impetuosa y m\u00e1s profunda! \u00a1Lucha en su corriente y bebe sus olas! \u00a1Ella es quien ha mecido en otro tiempo tu inconsciencia; ella te llevar\u00e1 hasta Dios!\u00bb (\u2026) El Hombre se vio en el centro de una inmensa copa, cuyos bordes se cerraban en torno a \u00e9l\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>Arrastrado hacia el Uno<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEntonces la fiebre de la lucha sustituy\u00f3 en su coraz\u00f3n a una irresistible pasi\u00f3n de\u00a0<em>sufrir<\/em> y descubri\u00f3, en un destello siempre presente en torno a \u00e9l,\u00a0<em>al \u00danico Necesario<\/em> (\u2026). Contempl\u00f3, con claridad despiadada, la despreciable pretensi\u00f3n de los Humanos por arreglar el Mundo, por imponerle sus dogmas, sus medidas y sus convenciones. Sabore\u00f3 hasta la n\u00e1usea la banalidad de sus goces y de sus penas, el mezquino ego\u00edsmo de sus preocupaciones, la insipidez de sus pasiones, la disminuci\u00f3n de su poder de sentir.\u00a0<em>Tuvo compasi\u00f3n de quienes se asustan ante un siglo o no saben amar nada fuera de un solo pa\u00eds\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>Un punto de apoyo<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u201cHab\u00eda, pues, encontrado, \u00a1al fin!,\u00a0<em>un punto de apoyo<\/em> y un recurso\u00a0<em>fuera<\/em> de la sociedad. Un pesado manto cay\u00f3 de sus hombros y resbal\u00f3 detr\u00e1s de \u00e9l: el peso de lo que hay de falso, de estrecho, de tir\u00e1nico, de\u00a0<em>artificial<\/em>, de\u00a0<em>humano<\/em>, en la Humanidad. Una oleada de triunfo liber\u00f3 su alma (\u2026). Acababa de operarse en \u00e9l una profunda renovaci\u00f3n, de forma que ya no le era posible ser Hombre m\u00e1s que\u00a0<em>en otro plano<\/em>. Aun cuando ahora volviese a bajar a la Tierra com\u00fan -aunque estuviera cerca del compa\u00f1ero fiel que ha quedado prosternado, all\u00e1 abajo, sobre la arena desierta-, ser\u00eda ya\u00a0<em>un extranjero<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>El encuentro con Dios<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u201cS\u00ed, ten\u00eda conciencia de ello: incluso para sus hermanos en Dios, mejores que \u00e9l, hablar\u00eda inevitablemente una lengua incomprensible; \u00e9l, a quien el Se\u00f1or hab\u00eda decidido a emprender el camino del Fuego. Incluso para aquellos a quienes m\u00e1s amaba, su afecto ser\u00eda una carga, porque le ver\u00edan buscando, inevitablemente,\u00a0<em>algo detr\u00e1s de ellos<\/em> (\u2026.) Apartando resueltamente los ojos de lo que hu\u00eda, se abandon\u00f3, con fe desbordante, al soplo que arrebataba el Universo. Y he aqu\u00ed, en el seno del torbellino, una luz creciente, que ten\u00eda la dulzura y la movilidad de una mirada\u2026 Se difund\u00eda un calor, que no era ya la dura irradiaci\u00f3n de un hogar, sino la rica emanaci\u00f3n de una carne. La inmensidad ciega y salvaje se hac\u00eda expresiva, personal. Sus capas amorfas se plegaban siguiendo los rasgos de un rostro inefable. Por todas partes se dibujaba un Ser, seductor como un alma, palpable como un cuerpo, vasto como el cielo; un Ser entremezclado con las Cosas, aun cuando distinto de ellas, superior a la sustancia de las Cosas, con la que estaba revestido, y sin embargo, adoptando una figura en ellas. El Oriente nac\u00eda en el coraz\u00f3n del Mundo. Dios irradiaba en la c\u00faspide de la Materia, cuyas oleadas le tra\u00edan el Esp\u00edritu\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>Adoraci\u00f3n<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\">\u201cEl Hombre cay\u00f3 de rodillas en el carro de fuego que le arrebataba y dijo esto:&nbsp;<strong>HIMNO A LA MATERIA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\">\u00abBendita seas t\u00fa, \u00e1spera Materia, gleba est\u00e9ril, dura roca; t\u00fa que no cedes m\u00e1s que a la violencia y nos obligas a trabajar si queremos comer.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\">&nbsp;Bendita seas, peligrosa Materia, mar violenta, indomable pasi\u00f3n, t\u00fa que nos devoras si no te encadenamos.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\">Bendita seas, poderosa Materia, Evoluci\u00f3n irresistible, Realidad siempre naciente, t\u00fa, que haces estallar en cada momento nuestras im\u00e1genes y nos obligas a buscar cada vez m\u00e1s lejos la Verdad.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\">Bendita seas, universal Materia, Duraci\u00f3n sin l\u00edmites, Eter sin orillas, Triple abismo de las estrellas, de los \u00e1tomos y las generaciones, t\u00fa que desbordas y disuelves nuestras estrechas medidas y nos revelas las dimensiones de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\">Bendita seas, Materia mortal, t\u00fa que, disoci\u00e1ndote un d\u00eda en nosotros, nos introducir\u00e1s, por fuerza, en el coraz\u00f3n mismo de lo que es.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\">Sin ti, Materia, sin tus ataques, sin tus arranques, vivir\u00edamos inertes, estancados, pueriles, ignorantes de nosotros mismos y de Dios. T\u00fa que castigas y que curas, t\u00fa que resistes y que cedes, t\u00fa que trastruecas y que construyes, t\u00fa que encadenas y que liberas, Savia de nuestras almas, Mano de Dios, Carne de Cristo, Materia, yo te bendigo.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\">Yo te bendigo, Materia, y te saludo, no reducida o desfigurada, como te describen los pont\u00edfices de la ciencia y los predicadores de la virtud, un amasijo, dicen, de fuerzas brutales o de bajos apetitos, sino como te me apareces hoy,&nbsp;<em>en tu totalidad y tu verdad<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\">Te saludo, inagotable capacidad de ser y de Transformaci\u00f3n, en donde germina y crece la Sustancia elegida.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\">Te saludo, potencia universal de acercamiento y de uni\u00f3n, mediante la cual se entrelaza la muchedumbre de las m\u00f3nadas y en la que todas convergen en el camino del Esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\">Te saludo, suma armoniosa de las almas, cristal limpio de donde ha surgido la nueva Jerusal\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\">Te saludo, Medio divino, cargado de Poder Creador, Oc\u00e9ano agitado por el Esp\u00edritu, Arcilla amasada y animada por el Verbo encarnado.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\">Creyendo obedecer a tu irresistible llamada, los hombres se precipitan con frecuencia, por amor hacia ti, en el abismo exterior de los goces ego\u00edstas.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\">Les enga\u00f1a un reflejo o un eco.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\">Lo veo ahora.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\">Para llegar a ti, Materia, es necesario que, partiendo de un contacto universal con todo lo que se mueve aqu\u00ed abajo, sintamos poco a poco c\u00f3mo se desvanecen entre nuestras manos las formas particulares de todo lo que cae a nuestro alcance, hasta que nos encontremos frente a la \u00fanica esencia de todas las consistencias y de todas las uniones.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\">Si queremos conservarte, hemos de sublimarte en el dolor, despu\u00e9s de haberte estrechado voluptuosamente entre nuestros brazos.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\">T\u00fa, Materia, reinas en las serenas alturas en las que los Santos se imaginan haberte dejado a un lado; Carne tan transparente y tan m\u00f3vil que ya no te distinguimos de un esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\">\u00a1Arreb\u00e1tanos, oh Materia, all\u00e1 arriba, mediante el esfuerzo, la separaci\u00f3n y la muerte; arreb\u00e1tame all\u00ed en donde al fin, sea posible abrazar castamente al Universo!\u00bb\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\">Abajo, en el desierto que ha vuelto a conocer la calma, alguien lloraba: \u00ab\u00a1Padre m\u00edo, Padre m\u00edo! \u00a1Un viento alocado se lo ha llevado! \u00bb Y en el suelo yac\u00eda un manto\u00bb\u00a0(\u00a0<em>Jersey, 8 de agosto de 1919<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Conclusi\u00f3n:&nbsp;La transformaci\u00f3n interior de Pierre Teilhard de Chardin<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Una guerra parece que, en principio, es incompatible con la vida intelectual. Pero durante los per\u00edodos de reposo, Teilhard \u2013seg\u00fan sus bi\u00f3grafos y sus cartas &#8211; llen\u00f3, con su letra a la vez menuda, r\u00e1pida, en\u00e9rgica y distinguida, cuadernos enteros en los que confiere a su pensamiento una formulaci\u00f3n ya compleja y rica.<\/p>\n\n\n\n<p>Es curioso que Teilhard mantuvo tambi\u00e9n una densa correspondencia con los hermanos B\u00e9gou\u00ebn, apasionados por la arqueolog\u00eda. Y llega a esbozar una hip\u00f3tesis sobre la historia geol\u00f3gica del lugar, observando los cortes geol\u00f3gicos y los dep\u00f3sitos de la Era Terciaria en las trincheras de los alrededores de Reims y recogiendo muestras de f\u00f3siles, sin sospechar que, enfrente, los alemanes recogen tambi\u00e9n, en sus obras subterr\u00e1neas, muestras que sal\u00edan para Munich, donde las estudiara el ge\u00f3logo Max Schlosser.<\/p>\n\n\n\n<p>Como escribe Cu\u00e8not (opus cit., p\u00e1g. 68) Teilhard, como dec\u00eda Baudelaire, \u201cme has dado tu cieno y yo lo he convertido en oro\u201d. Hizo oro del cieno de las trincheras, porque pose\u00eda el don sobrenatural de extraer de las cosas y de los seres la savia mediante la cual crec\u00eda para Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero eso no es todo. Su bi\u00f3grafo Claude Cu\u00e8not (opus cit, p\u00e1g. 68) cree que fue la lectura de\u00a0<em>L\u00b4\u00e9volution cr\u00e9atrice\u00a0<\/em>de Henri Bergson influy\u00f3 de modo radical sobre la cosmovisi\u00f3n de Teilhard. \u201cLa lectura de La Evoluci\u00f3n creadora de Bergson fue m\u00e1s bien la ocasi\u00f3n de una toma de conciencia personal, encuentro de una evidencia interior y de la simple necesidad de comprender los datos de la ciencia, que solo el evolucionismo hace inteligibles (\u2026) A partir de entonces, la unidad del mundo es a sus ojos de naturaleza din\u00e1mica o evolutiva, el universo no es ya un cosmos inm\u00f3vil, sino una cosmog\u00e9nesis, y todo se desarrolla en un \u201cespacio-tiempo\u201d biol\u00f3gico. No sabr\u00edamos establecer un paralelo entre los conceptos bergsonianos y teilhardianos de evoluci\u00f3n\u201d .<\/p>\n\n\n\n<p>Como escribe en \u201cEl Coraz\u00f3n de la Materia\u201d, en sus a\u00f1os de Teolog\u00eda en Hasting (1909-1912) la lectura de Bergson le impuls\u00f3 a \u201cla conciencia de una Deriva profunda, ontol\u00f3gica, total, del Universo\u201d. En Teilhard se produce el \u201cdespertar c\u00f3smico\u201d y, como escribe el \u201cLa Vida c\u00f3smica\u201d, experimenta \u201cel valor beatificante de la Santa Evoluci\u00f3n\u201d. Todo en \u00e9l \u201cexpresa felizmente el sentimiento de la omnipresencia de Dios, el abandono total del m\u00edstico a la voluntad divina, y ese esfuerzo por comulgar con lo Invisible por intermedio del mundo visible, reconciliando as\u00ed el Reino de Dios con el amor c\u00f3smico\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Leandro Sequeiros San Rom\u00e1n es doctor en Ciencias Geol\u00f3gicas y colaborador de la C\u00e1tedra Francisco Jos\u00e9 Ayala de Ciencia, Tecnolog\u00eda y Religi\u00f3n.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Leandro Sequeiros) Una de las intuiciones m\u00e1s originales y pol\u00e9micas de Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955) es esta: la materia f\u00edsica incluye en su interior una capacidad potencial para expandirse, evolucionar y ascender hacia el esp\u00edritu. No hay escisi\u00f3n ontol\u00f3gica entre materia y esp\u00edritu, sino que ambas son etapas de un mismo proceso de &#8230; <a title=\"\u00abLa potencia espiritual de la materia\u00bb: la s\u00edntesis de Teilhard en tiempos de guerra\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=4495\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre \u00abLa potencia espiritual de la materia\u00bb: la s\u00edntesis de Teilhard en tiempos de guerra\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":4501,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[139],"tags":[148,151,225,429],"class_list":["post-4495","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-relacion-entre-ciencia-y-religion","tag-espiritualidad","tag-interdisciplinariedad","tag-teilhard-de-chardin","tag-universo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4495","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4495"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4495\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4510,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4495\/revisions\/4510"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/4501"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4495"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4495"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4495"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}