{"id":4354,"date":"2019-07-17T07:00:38","date_gmt":"2019-07-17T05:00:38","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=4354"},"modified":"2019-07-09T07:55:06","modified_gmt":"2019-07-09T05:55:06","slug":"idea-de-la-evolucion-en-teilhard-y-aurobindo-goshe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=4354","title":{"rendered":"Idea de la evoluci\u00f3n en Teilhard y Aurobindo Goshe"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>(Por <span style=\"text-decoration: underline\">Gaspar Rul-l\u00e1n<\/span>) En una serie de cuatro art\u00edculos publicados en FronterasCTR, y que concluimos aqu\u00ed con este cuarto art\u00edculo, Gaspar Rul-l\u00e1n, gran conocedor del pensamiento hinduista, analiza la profunda relaci\u00f3n entre el pensamiento de Teilhard de Chardin y Aurobindo Gohse, uno de los grandes fil\u00f3sofos hind\u00faes del siglo XX. No es f\u00e1cil analizar la compleja relaci\u00f3n intelectual y emocional que mantuvo Teilhard con el pensamiento religioso de la India, dado el abismo que hay entre la visi\u00f3n negativa que aparece en lo que \u00e9l dice y escribe sobre el hinduismo y las profundas similitudes que existen entre su pensamiento y el riqu\u00edsimo, y diverso, pensamiento religioso del subcontinente asi\u00e1tico. La unidad monista entre el universo y Dios acerc\u00f3 sin duda a Teilhard a lo m\u00e1s profundo del pensamiento hind\u00fa. Para explicar este contradictorio sentimiento de atracci\u00f3n y rechazo hacia el hinduismo, quiz\u00e1s convenga recordar que Teilhard de Chardin era un\u00a0cient\u00edfico y un poeta\u00a0m\u00edstico, pero entre estos dos extremos parece faltarle, a veces, contacto con la realidad hist\u00f3rica social, pol\u00edtica y econ\u00f3mica del momento que le hab\u00eda tocado vivir. En este art\u00edculo Rul-l\u00e1n hace una s\u00edntesis conclusiva de su estudio de la relaci\u00f3n entre Teilhard de Chardin y el pensamiento hinduista.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Teilhard de Chardin, nacido en la Provincia francesa de Auvergne, en su introducci\u00f3n al <em>Fen\u00f3meno Humano<\/em>, ya nos invita a VER, es decir, a penetrar en el significado \u00faltimo del hombre \u201cno como centro est\u00e1tico del mundo, sino como eje y flecha de la EVOLUCI\u00d3N, lo que lo hace m\u00e1s bello\u201d<a><sup>[1]<\/sup><\/a>. Y Aurobindo Ghose, el fil\u00f3sofo hind\u00fa, nacido en la provincia india de Bengala, en su obra fundamental\u00a0<em>La Vida Divina<a><sup>[2]<\/sup><\/a><\/em>, dedica m\u00e1s de mil p\u00e1ginas a hacernos VER tambi\u00e9n\u00a0una idea de la evoluci\u00f3n que es extraordinariamente similar a la del jesuita franc\u00e9s. En la tercera p\u00e1gina de su obra Aurobindo ya da un resumen de lo que ser\u00e1 el tema central de su obra: \u201cNosotros hablamos de la EVOLUCI\u00d3N de la Vida en la Materia, de la evoluci\u00f3n de la Mente en la Materia; pero &#8216;evoluci\u00f3n&#8217; es una palabra que \u00fanicamente define un fen\u00f3meno, pero sin explicar nada sobre el mismo. Porque no parece que haya ninguna raz\u00f3n sobre el por qu\u00e9 la Vida ha de evolucionar desde los elementos materiales o la Mente (la conciencia) de las formas vivas\u201d<a><sup>[3]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>TEILHARD DE CHARDIN Y AUROBINDO GOSHE: LA EVOLUCI\u00d3N<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Aunque, como hemos visto<a><sup>[4]<\/sup><\/a>, Teilhard de Chardin ya hab\u00eda tenido oportunidad de conocer la obra fundamental del fil\u00f3sofo indio Aurobindo Goshe,\u00a0<em>La Vida Divina,\u00a0<\/em>y la hab\u00eda juzgado s\u00f3lo como algo propio \u00fanicamente de la tradici\u00f3n hind\u00fa, no fue capaz de descubrir las enormes similitudes entre el pensamiento de este autor hind\u00fa contempor\u00e1neo suyo (Teilhard de Chardin 1881-1955, y Aurobindo 1872-1929) y su propia concepci\u00f3n cristiana de un Cosmos en evoluci\u00f3n hacia la plenitud del Ser. Como ser\u00eda totalmente imposible hacer aqu\u00ed un exhaustivo estudio comparativo de la obra de estos dos pensadores, nos limitaremos a comparar brev\u00edsimamente las dos obras fundamentales de los dos autores:\u00a0<em>La Vida Divina<\/em> (1942) y\u00a0<em>El Fen\u00f3meno Humano<\/em> (1954)<a><sup>[5]<\/sup><\/a><em>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En su obra fundamental,\u00a0<em>La Vida Divina<a><sup>[6]<\/sup><\/a><\/em>, dedica m\u00e1s de mil p\u00e1ginas a hacernos VER tambi\u00e9n una idea de la evoluci\u00f3n que es extraordinariamente similar a la del jesuita franc\u00e9s. Aurobindo continua sobre el mismo tema de la evoluci\u00f3n diciendo: \u201clas investigaciones as\u00ed emprendidas nos probar\u00e1n, al fin, que no hay interrupci\u00f3n, ni r\u00edgidas l\u00edneas de demarcaci\u00f3n entre la tierra y el metal formado en ella, ni entre el metal y la planta, pero siguiendo m\u00e1s adelante con la s\u00edntesis, que no hay ninguna diferencia tampoco entre los elementos y los \u00e1tomos que constituyen la tierra o el metal, ni entre el metal o la tierra que ellos constituyen. Cada paso de esta gradual existencia prepara el siguiente, mantiene en s\u00ed lo que aparece en el que sigue. La vida est\u00e1 por doquier, secreta o manifiesta, organizada o elemental, envuelta o evolucionada pero universal, omnipenetrante, imperecedera, difiriendo s\u00f3lo sus formas y sus organizaciones\u201d<a><sup>[7]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El interior de las cosas.<\/em> El siguiente paso de los dos autores para poder penetrar y explicar el hecho de la evoluci\u00f3n de la materia, la vida y la mente, es muy similar, rechazando por igual el materialismo como el espiritualismo puro<a><sup>[8]<\/sup><\/a>, los dos pensadores aceptan que \u201cjunto al exterior, hay siempre un interior de las cosas\u201d; hay un \u201calgo\u201d, una energ\u00eda que ellos definen como \u201cconciencia\u201d, \u201cvida\u201d, es decir \u201calg\u00fan tipo de percepci\u00f3n interior\u201d. \u201cLas cosas tienen su\u00a0<em>interior\u201d,\u00a0<\/em>no se cansa de repetir Teilhard<em>,\u00a0<\/em>y Aurobindo escribe: \u201cAparentemente no hay raz\u00f3n de por qu\u00e9 la Vida ha de evolucionar de los elementos materiales o la Mente de la forma viviente, a menos que aceptemos\u2026 que la Vida ya est\u00e1 envuelta en la Materia y la Mente en la Vida porque, en esencia, la Materia es una forma velada de la Vida, y la Vida una forma velada de la Conciencia\u201d<a><sup>[9]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Proceso evolutivo<\/em>. Aqu\u00ed los dos autores se esfuerzan a explicar qu\u00e9 es y c\u00f3mo act\u00faa esta Conciencia presente en todos los seres creados como energ\u00eda evolutiva. Teilhard de Chardin expone lo que \u00e9l considera las dos leyes b\u00e1sicas de la evoluci\u00f3n:\u00a0<em>Ley de las dos energ\u00edas<\/em>: tangencial y radial\u00a0<a><sup>[10]<\/sup><\/a> y la <em>Ley de Complejidad y Conciencia<\/em><a><sup>[11]<\/sup><\/a>. El juego de las dos leyes podr\u00eda resumirse as\u00ed: a) amayor complejidad, mayor conciencia;\u00a0\u00a0b) ley de energ\u00eda tangencial: elementos de la misma complejidad se atraen mutuamente c) ley de energ\u00eda radial, esta atracci\u00f3n crea elementos m\u00e1s complejos, es decir\u00a0con mayor grado\u00a0\u00a0de conciencia, y,\u00a0\u00a0por tanto un paso m\u00e1s en el proceso evolutivo del Cosmos, siempre adelante,\u00a0ascendiendo de lo que Teilhard llama la tierra juvenil, pasando por la aparici\u00f3n\u00a0\u00a0de la vida, el nacimiento del pensamiento individual y colectivo (noosfera), entrando en una\u00a0\u00a0sobre vida \u201cultrahumana individual y colectiva\u201d, hasta la uni\u00f3n de todos en el Punto final del Todo en todos.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Aurobindo, esta energ\u00eda presente\u00a0\u00a0en todos los seres y causa de su continua evoluci\u00f3n\u00a0<em>ascendente\u00a0<\/em>es, ni m\u00e1s ni menos, que la Realidad Absoluto que ya\u00a0ha\u00a0<em>descendido<\/em> antes, y se \u201coculta\u201d en todas las part\u00edculas del Universo, y progresivamente se va manifestando en grados superiores de Conciencia: \u201cEl descenso de la Realidad Suprema\u00a0es en su naturaleza, un acto de ocultamiento; y as\u00ed como en este descenso existen distintos niveles,\u00a0\u00a0as\u00ed tambi\u00e9n, en el ocultamiento hay distintos velos.\u00a0\u00a0Necesariamente la revelaci\u00f3n progresiva toma la forma de una ascensi\u00f3n tambi\u00e9n progresiva. Pues cada nivel sucesivo en el descenso del Ser Divino es para el hombre una etapa de ascensi\u00f3n hacia \u00c9l. Cada velo que oculta al Dios desconocido se convierte para el amante-de-Dios, y el buscador-de-Dios en un instrumento de su Revelaci\u00f3n\u201d<a><sup>[12]<\/sup><\/a>.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Y Aurobindo contin\u00faa diciendo: \u201cEl Universo es una difusi\u00f3n del divino Todo en el Espacio y Tiempo infinito, y el individuo es su concentraci\u00f3n dentro de los l\u00edmites de Espacio y Tiempo. El Universo busca en la extensi\u00f3n infinita la totalidad divina que siente que es, sin ser capaz, sin embargo,\u00a0\u00a0de comprenderla enteramente\u2026 Por lo tanto crea en s\u00ed una concentraci\u00f3n autoconsciente del Todo a trav\u00e9s de la cual puede dar expresi\u00f3n a sus infinitas\u00a0aspiraciones\u201d y termina diciendo: \u201cEl Mundo busca su verdadero y m\u00e1s \u00edntimo ser; habiendo Dios devenido enteramente naturaleza, la naturaleza busca progresivamente llegar a ser Dios\u201d<a><sup>[13]<\/sup><\/a>, y continua explicando que as\u00ed como el impulso hacia la Conciencia empieza con los primeros balbuceos de la vida en los minerales y plantas, hasta alcanzar la plena organizaci\u00f3n en el hombre, as\u00ed\u00a0\u00a0en el hombre hay los mismos movimientos evolutivos hacia niveles superiores, que no son ni m\u00e1s ni menos, que\u00a0\u00a0una preparaci\u00f3n para una vida divina.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La Vida.<\/em>\u00a0Para Teilhard \u201cel Universo se halla en su conjunto y en cada uno de sus puntos, en una continua tensi\u00f3n de repliegue org\u00e1nico sobre s\u00ed mismo y, por tanto, de interiorizaci\u00f3n. Lo que equivale a decir que, seg\u00fan la Ciencia, la Vida se halla desde siempre en estado de presi\u00f3n en todas partes y que all\u00ed donde alcanz\u00f3 a germinar de manera apreciable, nada pudo impedir el extremar hasta el m\u00e1ximo aquel proceso del cual ella misma hab\u00eda salido\u201d<a><sup>[14]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos de los m\u00e1s hermosos cap\u00edtulos de la \u201c<em>Vida Divina<\/em>\u201d son\u00a0precisamente los\u00a0dedicados al examen de lo que es \u201cLa Vida\u201d<a><sup>[15]<\/sup><\/a>, a la que Aurobindo define como una Fuerza universal presente, de\u00a0\u00a0forma m\u00e1s o menos desarrollada, en todos los seres, y\u00a0\u00a0que identifica como una participaci\u00f3n en las criaturas,\u00a0\u00a0del Ser, la Conciencia y la Felicidad (<em>Sat-Chit-\u0100nanda<\/em>) del Absoluto Brahman: \u201cLa Vida es la puesta en marcha, bajo ciertas circunstancias\u00a0\u00a0c\u00f3smicas \u2013dice Aurobindo-, de una Fuerza-Consciente que es por propia naturaleza, infinita, absoluta, libre, inalienable, due\u00f1a de su propia unidad y bienaventuranza: la Fuerza-Consciente de\u00a0<em>Satchit\u0101nanda\u201d<a><sup><strong>[16]<\/strong><\/sup><\/a><\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El pensamiento reflexivo<\/em>. El siguiente paso en el proceso evolutivo c\u00f3smico est\u00e1, seg\u00fan Teilhard, en la aparici\u00f3n del pensamiento reflexivo que \u00e9l define como: \u201cel poder adquirido por una conciencia de replegarse sobre s\u00ed misma y de tomar posesi\u00f3n de s\u00ed misma como un objeto dotado de su consistencia y de su valor particular; no ya s\u00f3lo conocer, sino conocerse; no ya s\u00f3lo saber, sino saber que se\u00a0\u00a0sabe\u201d<a><sup>[17]<\/sup><\/a>, y para que el hombre pudiera dar el paso de la reflexi\u00f3n, fue necesario que la vida preparase, de manera amplia y simult\u00e1nea, un haz de factores, de los cuales nada hubiera podido, al primer golpe de vista, dejar entrever la \u201cprovidencial relaci\u00f3n\u201d con la extraordinaria aparici\u00f3n de un vertebrado capaz de conocerse a s\u00ed mismo<a><sup>[18]<\/sup><\/a>.\u00a0Aurobindo, por su cuenta, hablando de los cambios radicales desde la materia a la Vida, y de la Vida a la mente reflexiva, escribe \u201cEn la evoluci\u00f3n\u2026debe haber desde la primitiva mentalidad animal, una Mente racional conceptual que observa y gobierna la Vida y se observa a s\u00ed misma tambi\u00e9n, capaz de actuar como entidad independiente e incluso buscar concientemente la auto-trascendencia\u201d<a><sup>[19]<\/sup><\/a> (p.273).<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta ah\u00ed, ha escrito el \u201c<em>El Fen\u00f3meno Humano<\/em>\u201d,\u00a0un cient\u00edfico paleont\u00f3logo, Teilhard de Chardin,\u00a0pero desde la Parte IV de su obra, habla ya el jesuita P. Teilhard de Chardin, exponiendo su maravillosa visi\u00f3n m\u00edstica de una sobrevida, lo hiperpersonal, un universo-personalizado, el Amor como energ\u00eda c\u00f3smica y como final glorioso de todo el proceso evolutivo: el Punto Omega, y es precisamente ah\u00ed,\u00a0\u00a0donde vuelven a encontrarse muchos puntos en com\u00fan entre el sacerdote cristiano, Teilhard de Chardin,\u00a0\u00a0y el fil\u00f3sofo hind\u00fa, Aurobindo Ghose.\u00a0\u00a0El primero, se hace la pregunta ret\u00f3rica \u201cEs que el Mundo, despu\u00e9s de haberse dinamizado hasta el Hombre \u00bftermin\u00f3 por detenerse?\u201d<a><sup>[20]<\/sup><\/a>, y contesta diciendo: \u201cacabamos de verificar que la Vida, llegada a su estado pensante, no pude continuar sin exigir, por simple estructura, una ascensi\u00f3n progresiva\u201d\u00a0<a><sup>[21]<\/sup><\/a>, y el segundo, responde al mismo dilema con estas palabras: \u201cEl Hombre no puede descansar permanentemente hasta que alcance alg\u00fan bien supremo. Es el m\u00e1s grande de los seres vivos porque es el m\u00e1s descontento, porque es el que m\u00e1s siente la presi\u00f3n de las limitaciones. S\u00f3lo \u00e9l es capaz de ser atrapado por el divino frenes\u00ed de un ideal remoto a alcanzar\u201d<a><sup>[22]<\/sup><\/a>. Y esta ascensi\u00f3n, energizada por el Amor, tendr\u00e1 todav\u00eda dos niveles: uno, en el futuro, bajo alguna forma, por lo menos colectiva, existe una \u201csobre vida\u201d; y dos, existe un punto de m\u00e1xima concentraci\u00f3n final de todo en el Todo. (Omega Point). Y estos dos \u00faltimos niveles de evoluci\u00f3n, que podr\u00edamos llamar de \u201cconciencia social y \u201cConciencia Final\u201d, y el papel que juega en este proceso el Amor, est\u00e1n tambi\u00e9n desarrollados por Aurobindo en su \u201cVida Divina\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El Amor como forma superior de energ\u00eda.&nbsp;<\/em>Con los constantes avances cient\u00edficos, tecnol\u00f3gicos, de transportes y comunicaci\u00f3n, el Mundo se ha ido expandiendo hasta llegar al espacio sideral, pero, al mismo tiempo, el hombre ha sentido cada vez m\u00e1s la necesidad de acercarse al \u201cotro\u201d, buscando la cooperaci\u00f3n, la ayuda, la comprensi\u00f3n, y hasta la amistad. Esta energ\u00eda humana de atracci\u00f3n mutua es lo que los dos autores definen como una forma superior de energ\u00eda, a la que llaman, Amor. \u201cSi en un nivel prodigiosamente rudimentario, sin duda, pero ya en estado naciente, no existiera alguna propensi\u00f3n interna a la uni\u00f3n, incluso en la misma mol\u00e9cula, &#8211; escribe Teilhard -le ser\u00eda imposible al amor manifestarse m\u00e1s arriba, en nosotros, en el estado hominizado, por lo menos, para darnos cuenta de manera cierta de su presencia\u2026 en todo cuanto existe. Para que el Mundo exista, son los mismos fragmentos de este Mundo los que se buscan bajo las potencias del Amor\u201d&nbsp;<a><sup>[23]<\/sup><\/a>. Y Teilhard al plantearse el problema de la posibilidad de Amarlo todo y a todos, contesta que \u201csi el amor universal es imposible \u00bfQu\u00e9 puede significar este instinto irresistible que nos lleva hacia la Unidad cada vez que nuestra pasi\u00f3n se exalta por una direcci\u00f3n cualquiera?&#8230; No- concluye diciendo &#8211; el amor universal no es s\u00f3lo un algo psicol\u00f3gicamente posible, sino m\u00e1s a\u00fan, es la \u00fanica forma completa y \u00faltima con que podemos amar\u201d<a><sup>[24]<\/sup><\/a>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En el Cap. XXI sobre&nbsp;<em>El Ascenso de la Vida<\/em>, Aurobindo escribe<a><sup>[25]<\/sup><\/a>: \u201cLa vida individual est\u00e1 compelida y usada, para asegurar la permanencia m\u00e1s bien para su especie que para s\u00ed misma; pero esto no puede hacerse sin la cooperaci\u00f3n de los dem\u00e1s; y el principio de cooperaci\u00f3n y mutua ayuda, el deseo de los dem\u00e1s, el deseo de la esposa, del hijo, del amigo, etc.&nbsp;&nbsp;son las semillas a partir de las cuales florece el principio de Amor&#8230;En la medida en que la mente evoluciona cada vez m\u00e1s, llega por la experiencia de la vida y del amor, a percibir que el individuo es un t\u00e9rmino menor del ser que existe por lo universal\u2026 La asociaci\u00f3n con el amor como su principio secreto y su emergente cima es el modelo de una nueva relaci\u00f3n. La preservaci\u00f3n consciente de la individualidad junto con la conscientemente aceptada necesidad para el intercambio\u2026 es necesaria para el funcionamiento del principio de Amor. La Vida es autoafirmaci\u00f3n de ser, incluso desarrollo y supervivencia del ego, pero de un ser que ha necesitado de otros seres, un ego que procura encontrar e incluir a otros egos y ser incluido en la vida de estos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y continua el fil\u00f3sofo hind\u00fa: \u201cLa mente por su mayor sutileza no necesita devorar para asimilar, poseer y crecer; cuanto m\u00e1s da, m\u00e1s recibe y crece; y cuanto m\u00e1s se funde con los dem\u00e1s, estos m\u00e1s se funden con ella incrementando as\u00ed el \u00e1mbito de su ser \u2026. En su origen-vital, la ley del Amor es el impulso de realizarse y lograrse uno mismo en los dem\u00e1s y\u00a0\u00a0por los dem\u00e1s, de enriquecerse enriqueciendo, de poseer y ser pose\u00eddo pues sin ser pose\u00eddo no se posee uno mismo por completo\u201d y termina afirmando, para que no se le pueda acusar de pante\u00edsta , lo que a\u00f1os m\u00e1s tarde afirmar\u00e1 tambi\u00e9n Teilhard de Chardin, casi con las mismas palabras: que la Uni\u00f3n\u00a0\u00a0amorosa no destruye la individualidad:\u00a0\u00a0\u201cLa Materia en su ascenso, dice Aurobindo,\u00a0\u00a0crece seg\u00fan la regla de\u00a0<em>unidad consciente en diferenciaci\u00f3n<\/em>,\u00a0\u00a0lo que es la Ley divina del manifiesto\u00a0\u00a0Brahman como\u00a0<em>Sat-Chi-\u0100nanda<\/em>\u201d, y Teilhard de Chardin escribe, \u201cmi Yo, para comunicarse, debe subsistir en el abandono que hace de s\u00ed mismo; de otro modo el don desaparece\u2026 <em>La Uni\u00f3n diferencia<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La Conciencia Suprema, el Omega de toda le evoluci\u00f3n<\/em>. Dos cosas son esenciales en el pensamiento de estos dos autores: la evoluci\u00f3n no es un juego de azar, ni el fruto de la casualidad; la evoluci\u00f3n no es tampoco, en contra de lo que defiende alguna escuela cosmol\u00f3gica india, la eterna repetici\u00f3n de un ciclo de creaci\u00f3n, vida y destrucci\u00f3n. Para Aurobindo, como para Teilhard, la evoluci\u00f3n es un proceso esencialmente teleol\u00f3gico, animado por la misma energ\u00eda amorosa, movi\u00e9ndose hacia un punto final de m\u00e1xima convergencia de todo en el Todo. As\u00ed Teilhard de Chardin puede escribir, \u201csi la Evoluci\u00f3n es una ascensi\u00f3n&nbsp;&nbsp;hacia la Conciencia\u2026esta&nbsp;&nbsp;Evoluci\u00f3n ha de culminar necesariamente en una Conciencia superior que, para ser realmente superior ha de concentrar&nbsp;&nbsp;dentro de s\u00ed en grado m\u00e1ximo aquello en que consiste la perfecci\u00f3n de los seres creados: la capacidad iluminadora de reflexi\u00f3n\u2026el Mundo representa un sistema no ya cerrado, sino centrado&nbsp;&nbsp;en el que \u201c el Espacio-Tiempo, por el hecho de contener y engendrar a la Conciencia, debe ser de naturaleza convergente, confluyendo en alg\u00fan lugar hacia delante, en un Punto que las fusione y las consuma dentro&nbsp;&nbsp;de s\u00ed de manera total\u2026.Lejos de excluirse , lo Universal y lo Personal crecen en el mismo sentido y culminan simult\u00e1neamente el uno en el otro..Lo Universal-Futuro&nbsp;&nbsp;no puede ser otra cosa que lo hiper-personal en el Punto Omega\u201d<a><sup>[26]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Aurobindo, por su parte, escribe que en el proceso evolutivo, cada meseta de la ascensi\u00f3n a la cima del Ser, da a nuestra experiencia en expansi\u00f3n un plano superior de nuestra conciencia y un mundo m\u00e1s rico para nuestra existencia, y a la cumbre de este proceso evolutivo est\u00e1 \u201cuna pura Bienaventuranza, un puro Poder Consciente o un Puro Ser&nbsp;&nbsp;que reemplazan a la Mente como principio dominante, e ingresamos en aquellos \u00c1mbitos de la existencia iluminada y fundamento de lo que denominaron inmortalidad,&nbsp;y que m\u00e1s tarde las religiones indias imaginaron, en figuras como Brahmaloka o Goloca, alguna suprema autoexpresi\u00f3n del Ser como Esp\u00edritu&nbsp;&nbsp;en el que el alma liberada en su perfecci\u00f3n suprema posee la infinitud y beatitud de la Deidad eterna\u201d.<a><sup>[27]<\/sup><\/a>. En el Brahman, \u201ctodas las antinomias se confrontan una contra otra en orden a reconocer una sola Verdad en sus aspectos opuestos y abarcar, a trav\u00e9s del conflicto, la Unidad. Brahman como realmente es, el Alfa y el Omega, el Uno m\u00e1s all\u00e1 del cual nada m\u00e1s existe\u201d<a><sup>[28]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>RECAPITULACI\u00d3N: EL ENCUENTRO DE LA FE CRISTIANA DE TEILHARD DE CHARDIN<\/strong> <strong>Y LA FE DEL DEVOTO HIND\u00da<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hoy la postura de la Iglesia y, m\u00e1s a\u00fan, la de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica<a><sup>[29]<\/sup><\/a>, frente a las religiones no-cristianas es completamente distinta a la que Teilhard de Chardin aprendi\u00f3 en su ni\u00f1ez, en sus estudios de Teolog\u00eda, y tambi\u00e9n completamente distinta a la que manifest\u00f3 en sus escritos, fruto de su experiencia m\u00edstica personal. Aqu\u00ed, como en otros campos, Teilhard de Chardin era hijo de un tiempo en que la Iglesia todav\u00eda&nbsp;afirmaba que&nbsp;\u201clos infieles desconocedores de Dios y presa de la ceguera y de las pasiones desordenadas yacen en la m\u00e1s abyecta servidumbre del demonio\u201d<a><sup>[30]<\/sup><\/a>,&nbsp;&nbsp;&nbsp;y en la que la acci\u00f3n misionera de la Iglesia, y la \u201ccolonial\u201d de Europa se conceb\u00eda como el deber de llevar la \u201cluz\u201d del Evangelio y de la Civilizaci\u00f3n, respectivamente, a los pa\u00edses lejanos inmersos en las tinieblas el paganismo.<\/p>\n\n\n\n<p>En su grandiosa visi\u00f3n de un Cosmos en permanente evoluci\u00f3n, Teilhard de Chardin habla de una \u201cReligi\u00f3n del Ma\u00f1ana\u201d&nbsp;<a><sup>[31]<\/sup><\/a>, en la que \u201cen el seno del Medio Divino se efect\u00faa, un riguroso compromiso entre las fuerzas de la Tierra, produci\u00e9ndose una conjunci\u00f3n exacta entre el antiguo dios del Hacia Arriba, y el nuevo Dios del Hacia Delante\u201d.&nbsp;&nbsp;Y para construir esta nueva perspectiva de la Religi\u00f3n, Teilhard, en primer lugar, se dirige a sus contempor\u00e1neos de un mundo secularizado, inmerso en unas profundas transformaciones cient\u00edficas y tecnol\u00f3gicas en el que es necesario cristificar el trabajo y reconocer la santidad del esfuerzo humano. Un mundo en el que el \u00fanico Evangelio que puede transportar nuestra sociedad hacia Jesucristo es el que nos muestra a Dios&nbsp;&nbsp;como t\u00e9rmino de un Universo&nbsp;&nbsp;\u201cmayor\u201d, y en el que Hombre ser\u00e1 m\u00e1s cuando siga&nbsp;&nbsp;trabajando\u201d<a><sup>[32]<\/sup><\/a>; Teilhard no se olvida de sus hermanos cristianos y se dirige a los no-cat\u00f3licos y a los ortodoxos,afirmando que \u201cSi el cristianismo se halla efectivamente destinado, como el mismo lo profesa y lo siente, a ser la religi\u00f3n de ma\u00f1ana, tal cosa no suceder\u00e1 sino a trav\u00e9s del eje viviente y organizado de su catolicismo romano\u2026Ser cat\u00f3lico es la \u00fanica manera de ser cristiano plenamente y hasta el fin\u201d<a><sup>[33]<\/sup><\/a>. Y, como vimos anteriormente<a><sup>[34]<\/sup><\/a>,&nbsp;&nbsp;Teilhard de Chardin, finalmente se dirige a los no cristianos<strong>,<\/strong>invit\u00e1ndoles a confluir, como meros tributarios, en el gran r\u00edo del cristianismo, \u201ca\u00f1adiendo volumen y riqueza a este nuevo misticismo cristiano\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Si en algo Teilhard de de Chardin fue un hombre de su tiempo, fue, sin duda, en su postura frente a las religiones no cristianas, en la que se manifiesta un radical exclusivismo, seg\u00fan el cual, siguiendo la ense\u00f1anza de la Iglesia de la \u00e9poca, \u201cextra Ecclesiam nulla salus\u201d. En dos peque\u00f1as obras escritas en Pek\u00edn en los a\u00f1os treinta, se encuentra lo que podr\u00edamos llamar su \u201cparadigma misionero:\u00a0<em>Algunas reflexiones sobre la conversi\u00f3n del mundo,\u00a0<\/em>y<em> El Cristianismo en el Mundo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Algunas reflexiones sobre la conversi\u00f3n del Mundo<a><sup><strong>[35]<\/strong><\/sup><\/a>.<\/em> En 1936, el Delegado Apost\u00f3lico en China pidi\u00f3 al P. Teilhard de Chardin que escribiese algo, para mandar a los superiores de Roma, sobre lo que \u00e9l consideraba deb\u00eda ser la actividad misionera en aquel pa\u00eds. Un estudio detallado de este escrito es aqu\u00ed imposible, pero un breve resumen de ya nos puede dar una idea del pensamiento misionero de Teilhard de Chardin, que se dirige a la humanidad, en general, m\u00e1s que a la actividad misionera en China, como le hab\u00edan pedido que hiciese. El trabajo empieza con el interrogante: \u00bfC<em>\u00f3mo replantea hoy el problema de la conversi\u00f3n del mundo?<\/em>\u201d. Aqu\u00ed la pregunta no se refiere a la conversi\u00f3n de los no cristianos, sino a la conversi\u00f3n de \u201cun Mundo moderno, que se desarrolla al margen del cristianismo, con un potencial humano m\u00e1s fuerte que el de \u00e9ste\u201d. Sobre el\u00a0<em>Car\u00e1cter aparentemente anticristiano del mundo que nace y el conflicto de religiones que produce<\/em>, Teilhard responde que \u201cse est\u00e1 creando actualmente una Religi\u00f3n de la Tierra contra la Religi\u00f3n del Cielo\u201d, y propone un\u00a0<em>M\u00e9todo para resolver el conflicto. No la condena sino el Bautismo,\u00a0<\/em>es decir, reconocer que esta nueva Religi\u00f3n de la Tierra\u00a0\u00a0\u201cno es sino un impulso hacia el Cielo\u2026 que parece tan amenazador a la Iglesia, siendo por el contrario, un nuevo flujo que puede reavivar el viejo fondo cristianos, por lo tanto, lo que es necesario es no condenar, sino antes bien, bautizar y asimilar\u201d, y propone como m\u00e9todo, \u201c<em>Una s\u00edntesis de lo nuevo y de la antiguo que se realiza en el Cristo Universal\u201d,<\/em>\u00a0y\u00a0\u00a0Teilhard cree que para realizar esta s\u00edntesis la Iglesia tiene, necesariamente, que hacer\u00a0\u00a0tres cosas:\u00a0\u201cdesarrollar una F\u00edsica y una Metaf\u00edsica correctas de la Evoluci\u00f3n; explicitar una nueva Cristolog\u00eda proporcionada a las dimensiones actualmente reconocidas del Universo,\u00a0\u00a0y\u00a0\u00a0desarrollar un Evangelismo de conquista human, mostrando, en contra de lo que se ha hecho hasta ahora, que el Cielo no es alcanzable m\u00e1s que a trav\u00e9s de la culminaci\u00f3n de la Tierra\u201d, con lo que nacer\u00e1 una\u00a0<em>Nueva Era de liberaci\u00f3n interna y expansi\u00f3n para el Cristianismo<\/em>. Y termina afirmando rotundamente la necesidad para la Iglesia de dar \u201c<em>Un paso decisivo: (predicar) el Optimismo Cristiano<\/em>\u201d, pues, \u201cel Mundo s\u00f3lo se convertir\u00e1 a las esperanzas del cristianismo si \u00e9ste previamente se convierte, para divinizarlas, a las esperanzas de la Tierra\u201d.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><em>El cristianismo en el Mundo<a><sup><strong>[36]<\/strong><\/sup><\/a>.&nbsp;&nbsp;<\/em>Si en el escrito anterior Teilhard se dirig\u00eda a todos los hombres de su tiempo, dos a\u00f1os antes hab\u00eda preparado un trabajo dirigido espec\u00edficamente a lo que el llamaba las \u201creligiones Orientales\u201d, en las que inclu\u00eda, casi identific\u00e1ndolas con el hinduismo, el budismo, el tao\u00edsmo, el confucionismo y hasta el islam<em>.&nbsp;&nbsp;<\/em>En este escrito, en el apartado \u201c<em>La prueba de las religiones<\/em>\u201d hace una cr\u00edtica demoledora de estas religiones Orientales. \u201cHemos aqu\u00ed ahora ante la inmensa masa de m\u00edsticas hind\u00faes y orientales\u201d, empieza diciendo, y continua, \u201cel Oriente, primer santuario \u2013 seg\u00fan algunos \u2013 morada siempre viva del Esp\u00edritu. El Oriente al que tantos occidentales piensan todav\u00eda ir para cobijar su fe en la Vida\u201d, y pasa a continuaci\u00f3n a criticar estas aparentes \u201cpoderosas construcciones\u201d pues \u201cdesde el primer contacto de fondo con Asia resulta imposible seguir dudando. Estas impresionantes columnas&nbsp;&nbsp;son absolutamente impotentes para soportar el impulso actual de nuestro Mundo\u201d Y al explicar esta incapacidad de las religiones Orientales para hacer frente al mundo actual, Teilhard de Chardin vuelve a caer en su doble error de identificar todas las diversas religiones orientales con el hinduismo, y a este, con el puro monismo:&nbsp;&nbsp;\u201cLa grandeza incomparable de las religiones de Oriente consiste en haber vibrado tanto como cualquier otra con la pasi\u00f3n de la Unidad\u2026.Pero los sabios hind\u00faes,&nbsp;&nbsp;han pensado que para alcanzar la Unidad, era preciso que los hombres renegaran de la Tierra, de sus pasiones, de sus ansiedades, de sus esfuerzos. Han declarado que lo M\u00faltiple, en cuyo seno luchamos, proced\u00eda de un mal sue\u00f1o. \u2018Disipad este Maya, ahogad el ruido\u00b4, ense\u00f1aron, \u00b4 y entonces despertar\u00e9is en el Vac\u00edo esencial en el que no hay sonidos, ni formas, ni amor\u00b4. Doctrina de pasividad, de desencanto, de retirada de las cosas, de derechos. Doctrina muerta, inoperante\u201d. Y Teilhard de Chardin termina esta parte de su escrito con esta s\u00faplica: \u201cNo nos dejemos conmover por el enorme sofisma Oriental. Sigamos derecho nuestro camino m\u00e1s bien, para ver si no nos espera en el camino de Occidente otra divinidad que no sea el Nirvana.<\/p>\n\n\n\n<p>La conclusi\u00f3n a la que llega Teilhard de Chardin es que: \u201cHoy en d\u00eda s\u00f3lo se mantiene el cristianismo como algo capaz de medir fuerzas con el Mundo intelectual y moral nacido en Occidente despu\u00e9s del Renacimiento. No parece que ning\u00fan hombre, profundamente penetrado por la cultura y las evidencias modernas pueda ser sinceramente confucionista budista o musulm\u00e1n\u201d, (llaman la atenci\u00f3n que aqu\u00ed no mencione al hind\u00fa, cuya religi\u00f3n tan duramente ha criticado). Las \u00faltimas palabras de ese escrito cierran, naturalmente, las puertas a cualquier posible di\u00e1logo interreligioso: \u201cEl Cristianismo es una religi\u00f3n del progreso universal\u2026Para el cristiano aut\u00e9ntico la soluci\u00f3n del problema m\u00edstico ha de buscarse en las ant\u00edpodas de la soluci\u00f3n \u201coriental\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En&nbsp;ninguno de sus escritos hemos encontrado rastro de lo&nbsp;&nbsp;que hoy se entiende por \u201cEncuentros en la Fe\u201d<a><sup>[37]<\/sup><\/a>, pero esto no es de extra\u00f1ar, pues este es un concepto moderno que Teilhard de Chardin no pod\u00eda conocer viviendo, como vivi\u00f3, un tiempo anterior a las profundas transformaciones que introdujo el concilio Vaticano II y las posteriores Enc\u00edclicas y otros Documentos Pontificios en los campos de la Cristolog\u00eda, Eclesiolog\u00eda&nbsp;&nbsp;y Soteriolog\u00eda,&nbsp;&nbsp;muy particularmente en las relaciones con las otras religiones no cristianas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya antes del Concilio Vaticano II, en 1951 el Papa&nbsp;&nbsp;Pio XII, en su Enc\u00edclica&nbsp;&nbsp;\u201c<em>Evangelii praecones<\/em>\u201d<a><sup>[38]<\/sup><\/a>&nbsp;&nbsp;hab\u00eda advertido de que \u201cel ap\u00f3stol de Cristo no tiene por misi\u00f3n introducir y propagar en las lejanas tierras de misi\u00f3n precisamente la civilizaci\u00f3n de los pueblos europeos, como quien trasplanta todo un \u00e1rbol ya crecido\u201d&nbsp;&nbsp;y Juan XXIII, en 1959, en su Enc\u00edclica \u201c<em>Princeps Pastorum<\/em>\u201d<a><sup>[39]<\/sup><\/a>hab\u00eda afirmado categ\u00f3ricamente que \u201cla Iglesia no se identifica con ninguna cultura, ni siquiera con la cultura&nbsp;occidental, aun hall\u00e1ndose tan ligada a esta por su historia\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero fue, sin duda, el\u00a0ConcilioVaticano II<a><sup>[40]<\/sup><\/a>, convocado despu\u00e9s de la muerte de Teilhard de Chardin (1962-65), el que se abri\u00f3\u00a0\u00a0las puertas de par en par a un nuevo concepto de Misi\u00f3n de la Iglesia Cat\u00f3lica, con sus Constituciones\u00a0<em>Lumen Gentium,<\/em>definiendo la Iglesia como Pueblo d Dios \u201cal que est\u00e1n ordenados aquello que todav\u00eda no han recibido el Evangelio\u00a0pero a los que Dios no niega su gracia para que puedan salvarse<em>(16),Gaudium et spes,\u00a0<\/em>sobre la Iglesia en el mundo actual, su Decreto\u00a0<em>Ad gentes divinitus,\u00a0<\/em>sobre la actividad misionera de la Iglesia, y, sobre todo, la Declaraci\u00f3n<em>Nostra Aetate,\u00a0<\/em>sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas que declara que \u201ctodos los pueblos forman una comunidad y tienen un mismo origen y un \u00fanico fin \u00faltimo, cuya providencia, testimonio de bondad y designios de salvaciones extienden a todos los hombres\u201d,\u00a0\u00a0y en la que, refiri\u00e9ndose expl\u00edcitamente al hinduismo dice:\u00a0\u00a0\u201cEn el hinduismo, los hombres escrutan, buscan la liberaci\u00f3n de las angustias de nuestra condici\u00f3n a trav\u00e9s de formas de vida asc\u00e9tica, la meditaci\u00f3n profunda o el refugio en Dios con amor y confianza\u2026La Iglesia no rechaza nada de lo que en esta religi\u00f3n es verdadero y sano. Considera con sincero respeto los modos de obrar y vivir, los preceptos y doctrinas que\u2026no pocas veces reflejan un destello de aquella verdad que ilumina a todos los hombres. As\u00ed exhorta los cristianos a que reconozcan, guarden y promuevan aquellos bienes espirituales y morales, as\u00ed como los valores socio-culturales que se encuentran en ella\u201d(2).<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s del Vaticano II, las Enc\u00edclicas de Pablo VI,\u00a0<em>Ecclesiam Suam<\/em> (1964) y\u00a0<em>Evangelii Nuntiandi<\/em> (1975) insisten en esta nueva apertura de di\u00e1logo con las religiones no cristianas, pues \u201cdesde fuera no se salva el Mundo\u201d, y el Papa, en la primera,\u00a0\u00a0insiste en la necesidad de \u201cencarnarse\u201d en las formas de vida de aquellos a quienes se quiere llevar el mensaje de Cristo,\u00a0\u00a0y recuerda que, \u201chace falta, antes de hablar, escuchar la voz del coraz\u00f3n del hombre, comprenderlo, respetarlo y, si es necesario, secundarlo\u2026Hace falta hacerse hermanos de los hombres\u201d (33), y en la segunda, afirma que \u201clas religiones no cristianas est\u00e1n llenas de innumerables semillas del Verbo\u201d(53).<\/p>\n\n\n\n<p>En 1984 el Consejo Pontificio para el Di\u00e1logo Religioso en su documento \u201c<em>Di\u00e1logo y Misi\u00f3n. La Iglesia y las otras religiones<\/em>\u201d introduce dos nuevas ideas sobre el encuentro y di\u00e1logo con otras religiones que despu\u00e9s repetir\u00e1n nuevos documentos oficiales de la Santa Sede. La primera idea novedosa es que el di\u00e1logo con otras religiones no&nbsp;&nbsp;puede considerarse como un instrumento m\u00e1s de evangelizaci\u00f3n, entre otros, sino que es \u201cparte esencial de la misi\u00f3n salvadora de la Iglesia, y, dos,&nbsp;&nbsp;el di\u00e1logo con otras religiones no solo beneficia al no cristiano, sino que sirve para&nbsp;<strong>enriquecer&nbsp;la misma fe del cristiano<\/strong>que dialoga pues, \u201cla plenitud de la verdad recibida por Jesucristo no da a cada uno de los cristianos la garant\u00eda de haber asimilado plenamente la verdad\u2026 aun manteniendo intacta&nbsp;&nbsp;su identidad, los cristianos han de estar dispuesto a&nbsp;<strong>aprender y recibir<\/strong>,por mediaci\u00f3n de los dem\u00e1s, los valores positivos de las otras tradiciones religiosas\u201d ( 49). Esta misma idea la repetir\u00e1 Juan Pablo II, seis a\u00f1os m\u00e1s tarde, en la enc\u00edclica,<em>Redemptoris Missio.&nbsp;&nbsp;Validez permanente del mandato Misionero(1990)&nbsp;<\/em>en la que el Papa nos recuerda que&nbsp;&nbsp;el di\u00e1logo interreligioso sirve para profundizar en la propia identidad cristiana, llevando a&nbsp;<strong>un conocimiento y enriquecimiento mutuo;<\/strong><strong>la misma Iglesia universal se enriquece<\/strong>, lo que ayuda a un mejor conocimiento del misterio de Cristo, a la vez que es alentada a una&nbsp;<strong>continua renovaci\u00f3n<\/strong><strong>llevando a un progreso com\u00fan<\/strong>, en el camino de la b\u00fasqueda y experiencia religiosa, superando prejuicios, intolerancias y malentendidos\u201d(55 y 56). Finalmente, el Documento&nbsp;<em>Di\u00e1logo y Anuncio. Dos formas aut\u00e9nticas y necesarias de la Misi\u00f3n (1991)&nbsp;<\/em>afirma que<em>\u201c<\/em>este di\u00e1logo con otras religiones no cristianas,&nbsp;<strong>lejos de debilitar la fe del cristiano, este di\u00e1logo la har\u00e1 m\u00e1s profunda.&nbsp;<\/strong>Su fe se abrir\u00e1 a nuevas dimensiones al descubrir la presencia operante del misterio de Jesucristo m\u00e1s all\u00e1 de los confines visibles de la Iglesia y de la grey cristiana\u201d (49-50).<\/p>\n\n\n\n<p>A la luz de estas nuevas ense\u00f1anzas, se han ido desarrollando nuevos conceptos que&nbsp;&nbsp;Teilhard de Chardin, naturalmente&nbsp;&nbsp;no pudo haber&nbsp;conocido:&nbsp;&nbsp;<em>adaptaci\u00f3n<\/em>,&nbsp;<em>indigenizaci\u00f3n,<\/em><em>encarnaci\u00f3n&nbsp;<\/em>o&nbsp;<em>di\u00e1logo interreligioso<\/em><strong>,&nbsp;&nbsp;<\/strong>al que Pablo VI define, en su Enc\u00edclica arriba mencionada,&nbsp;<em>Ecclesiam Suam,<\/em>como&nbsp;&nbsp;el conjunto de las relaciones interreligiosas positivas y constructivas con personas y comunidades de otras confesiones, tendentes a un conocimiento y enriquecimiento rec\u00edprocoen la obediencia&nbsp;&nbsp;a la verdad y el respeto a la libertad. Esto incluye tanto el testimonio como el descubrimiento de las respectivas convicciones religiosas\u201d (n\u00ba 34-68). Y m\u00e1s recientemente&nbsp;el concepto de<em>inculturaci\u00f3n<\/em>, lo quesupone<strong>,<\/strong>\u201cla \u00edntima trasformaci\u00f3n de los aut\u00e9nticos valores culturales mediante su integraci\u00f3n en el cristianismo, y la radicaci\u00f3n del cristianismo en las diversas culturas\u201d<a><sup>[41]<\/sup><\/a>, y sobre la que el&nbsp;&nbsp;Padre P. Arrupe, General de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, a la que siempre Teilhard de Chardin se sinti\u00f3 \u00edntima y fielmente ligado, a pesar de las muchas incomprensiones que tuvo que padecer en ella,&nbsp;&nbsp;escribi\u00f3: \u201cEsta inculturaci\u00f3n&nbsp;&nbsp;nos permite entrar en una nueva y profunda&nbsp;&nbsp;comuni\u00f3n con otras culturas, en cuanto todas ellas est\u00e1n llamadas a formar&nbsp;&nbsp;con un nuevo&nbsp;enriquecimiento y complementariedad, el variado tejido de la realidad cultural del \u00fanico&nbsp;&nbsp;Pueblo de Dios peregrino\u201d<a><sup>[42]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Teilhard de Chardin no pudo conocer ni a los nuevos te\u00f3logos cat\u00f3licos,\u00a0surgidos de una nueva Iglesia india independiente, tanto pol\u00edtica como teol\u00f3gicamente que, fieles en lo esencial a la doctrina oficial de la Iglesia de Roma, intentaron, y siguen intentando, buscar nuevos caminos de encuentro en la fe cristiana con el hinduismo, como Michael Amalados, Gavin D\u2019Costa, P.D. Devananda y otros\u00a0<a><sup>[43]<\/sup><\/a>, ni tampoco pudo saber de los numerosos estudios que se llevaron a cabo en la India, comparando el pensamiento de Teilhard de Chardin con distintos aspectos del hinduismo, como el Seminario que se celebr\u00f3 en 1981 en el Oriental Institute of Religious Studies del\u00a0St.Thomas Apostolic Seminary, en el Estado de Kerala del Sur de la India,\u00a0\u00a0cuyo tema central era \u201c<em>Un Estudio de Teilhard de Chardin y otros pensadores eminentes\u201d<a><sup><strong>[44]<\/strong><\/sup><\/a><\/em>en el que se presentaron varias\u00a0ponencias comparando la obra de Teilhard de Chardin con\u00a0\u00a0el pensamiento de autores no solo europeos como Darwin, Blondel, Marx, Whitehead o Marcuse, sino tambi\u00e9n\u00a0\u00a0indios, como\u00a0Aurobindo,\u00a0\u00a0Rabindranath Tagore y Mahatma Gandhi. El Padre\u00a0\u00a0\u00a0Arrupe, mand\u00f3 una carta a este Seminario en la expresaba su gran estima y admiraci\u00f3n por Teilhard de Chardin por dos razones fundamentales: \u201csu incansable b\u00fasqueda de una mejor comprensi\u00f3n de una fe puesta al d\u00eda, y su celo misionero para proclamar esta fe a los que no la tienen\u201d. El libro que recoge todas estas ponencias tiene el sugestivo t\u00edtulo de \u201cConvergencia\u201d, un nuevo concepto misiol\u00f3gico que expresa el deseo de, sin caer en un f\u00e1cil sincretismo, mostrar los muchos puntos de un posible encuentro en la fe cristiana-Hind\u00fa, rompiendo la tantas veces mencionada por Teilhard dicotom\u00eda irreconciliable entre la espiritualidad y la m\u00edstica Occidental y Oriental.<\/p>\n\n\n\n<p>Teilhard de Chardin era&nbsp;&nbsp;fiel a las l\u00edneas de la misiolog\u00eda m\u00e1s cl\u00e1sica de su tiempo, y, necesariamente desconoc\u00eda , dada la \u00e9poca en que vivi\u00f3, los nuevos enfoques de la relaci\u00f3n de la Iglesia con las otras religiones no cristianas, desarrollados a finales del pasado siglo y principios del actual, como los nuevos paradigmas en Teolog\u00eda de la Misi\u00f3n, que tan profundamente explican David J. Bosch en su monumental obra \u201c<em>Transforming Mission<\/em>\u201d y S.B. Bevans y R.P. Schroeder, en su \u201c<em>Constants in Context. A Theology of Mision for Today<\/em>\u201d<a><sup>[45]<\/sup><\/a>.Pero, a pesar de estas limitaciones de la \u00e9poca, es inconcebible pensar que Teilhard de Chardin, despu\u00e9s de dar su grandiosa visi\u00f3n cient\u00edfico-m\u00edstica de una permanente evoluci\u00f3n energizada por el amor que, a trav\u00e9s de una&nbsp;&nbsp;cada vez mayor complejidad y una m\u00e1s rica autoconciencia,&nbsp;&nbsp;va de la materia inerte a la vida, y de esta a la mente, hasta alcanzar a toda la realidad humana: cient\u00edfica, pol\u00edtica y social, se negase a aceptar esta misma evoluci\u00f3n en todas las manifestaciones humanas de la fe, tanto&nbsp;&nbsp;en el cristianismo como en las otras religiones no cristianas. Teilhard de Chardin ten\u00eda claro la necesidad de una profunda evoluci\u00f3n de lo que el llamaba un paleo-cristianismo del que dijo: \u201cYo creo que la Iglesia es todav\u00eda una ni\u00f1a. Cristo, del cual ella vive, es desmesuradamente mayor de lo que ella imagina\u201d<a><sup>[46]<\/sup><\/a>, sin conocer lo que a\u00f1os m\u00e1s tarde (1994) escribir\u00eda el fil\u00f3sofo cat\u00f3lico R. Panikkar sobre \u201cEl Cristo desconocido del hinduismo\u201d<a><sup>[47]<\/sup><\/a>. El nuevo cristianismo que los dos autores propugnaban, uno impl\u00edcitamente y otro de forma m\u00e1s expl\u00edcita, es un cristianismo que por ser nuevo sale valiente y amorosamente al encuentro&nbsp;&nbsp;&nbsp;de&nbsp;&nbsp;&nbsp;las religiones no cristianas. Y viendo, como hemos visto,&nbsp;&nbsp;las muchas similitudes que hay entre el pensamiento deTeilhard de Chardin y el pensamiento de las distintas ramas del frondoso \u00e1rbol del hinduismo, no hay duda de que el cient\u00edfico-fil\u00f3sofo-m\u00edstico franc\u00e9s construy\u00f3, sin saberlo, una s\u00f3lida plataforma sobre la que&nbsp;hoy poder desarrollar&nbsp;&nbsp;un fruct\u00edfero di\u00e1logo Cristiano-Hind\u00fa, basado en un&nbsp;&nbsp;absoluto respeto mutuo y una profunda humildad&nbsp;que produzca un mutuo enriquecimiento, permaneciendo los dos interlocutores fieles a sus propias creencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Podemos terminar este estudio con un claro ejemplo de un \u201cencuentro en la fe\u201d en nuestros d\u00edas, con el testimonio de un poeta-fil\u00f3sofo, no hind\u00fa, sino de la peque\u00f1a comunidad Parsi-Zoroastrica de Mumbay, educado en St.Xavier\u00b4s College de aquella ciudad,&nbsp;K.D. Sethna,&nbsp;&nbsp;que a la edad de 23 a\u00f1os se convirti\u00f3 en uno de los primeros disc\u00edpulos de Aurobindo, tomando en nombre de Amal Kiran. Y este<strong>parsi<\/strong>pronto se interes\u00f3 en las similitudes de su maestro&nbsp;<strong>hind\u00fa<\/strong>y las del jesuita&nbsp;<strong>cat\u00f3lico<\/strong>, Teilhard de Chardin, pudiendo afirmar en uno de sus libro que \u201cdespu\u00e9s de estudiar, desde todos los \u00e1ngulos posibles, el pensamiento de Teilhard de Chardin, puedo decir que este es muy similar al pensamiento del Ved\u0101nta de las primeras Upanishads, y que al ser revisado este Ved\u0101nta&nbsp;&nbsp;y modernizado por el Bhagavad G\u012bt\u0101, coloc\u00e1ndolo en el contexto de la Evoluci\u00f3n, con la que est\u00e1 en consonancia en muchos aspectos\u2026entonces tenemos el prototipo de la visi\u00f3n C\u00f3smica de Teilhard de Chardin\u201d<a><sup>[48]<\/sup><\/a>.<br><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\" \/>\n\n\n\n<p><a><sup>[1]<\/sup><\/a>T. DE Ch.,\u00a0<em>FH<\/em>, p. 47.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[2]<\/sup><\/a>AUROBINDO,\u00a0<em>The Life Divine<\/em>(LD) (two volumes), Sri Aurobindo Ashram, Pondichery (India) 1970.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[3]<\/sup><\/a>&#8211;\u00a0<em>LD,<\/em>p.3.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[4]<\/sup><\/a>\u00a0\u00a0Ver p.6.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[5]<\/sup><\/a>Dando por descontado que los lectores de estas p\u00e1ginas estar\u00e1n m\u00e1s familiarizados con las obras de Teilhard que con las de Aurobindo, las citas de este \u00faltimo ser\u00e1n m\u00e1s extensas que las de Teilhard.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[6]<\/sup><\/a>AUROBINDO,\u00a0<em>The Life Divine<\/em>(LD) (two volumes), Sri Aurobindo Ashram, Pondichery (India) 1970.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[7]<\/sup><\/a>AUROBINDO,\u00a0<em>LD<\/em>p. 179.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[8]<\/sup><\/a>Teilhard: \u201cEn el plano cient\u00edfico prosigue la controversia entre materialistas y espiritualistas\u201d, p. 69; y Aurobindo dedica los cap\u00edtulos 2 y 3 de su obra a rechazar \u201cLas Dos negaciones: la negaci\u00f3n materialista y la negaci\u00f3n asc\u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[9]<\/sup><\/a>AUROBINDO,<em>LD<\/em>p. 3.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[10]<\/sup><\/a>T de Ch.,\u00a0<em>FH\u00a0<\/em>p. 82.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[11]<\/sup><\/a>\u00a0idem\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0idem p.75-78.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[12]<\/sup><\/a>AUROBINDO,<em>LD<\/em>p.44.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[13]<\/sup><\/a>\u00a0Idem p. 45.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[14]<\/sup><\/a>T. de Ch.,\u00a0<em>FH<\/em>. p. 365.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[15]<\/sup><\/a>\u00a0\u00a0AUROBINDO,<em>L D. cap. XIX La Vida, pp. 173-187 y Cap. XXI El Ascenso de la Vida, Cap. XXII El Problema de la Vida<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup><em><sup><strong>[16]<\/strong><\/sup><\/em><\/sup><\/a><em>\u00a0\u00a0\u00a0&#8211;\u00a0\u00a0L.D<\/em>. p. 113.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[17]<\/sup><\/a>\u00a0\u00a0T.de Ch.,\u00a0<em>F H<\/em>p. 201.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[18]<\/sup><\/a>\u00a0Idem p. 207.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[19]<\/sup><\/a>AUROBINDO,\u00a0<em>L.D<\/em>. p. 273.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[20]<\/sup><\/a>\u00a0\u00a0T de Ch.,\u00a0<em>FH<\/em>\u00a0\u00a0\u00a0p.282.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[21]<\/sup><\/a>\u00a0Idem, p.284.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[22]<\/sup><\/a>AUROBINDO,&nbsp;<em>LD&nbsp;<\/em>p. 46.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[23]<\/sup><\/a>T. de Ch.,&nbsp;<em>F.H<\/em>. p. 319-320. V\u00e9ase, en&nbsp;<em>La Energ\u00eda Humana&nbsp;<\/em>(Taurus Madrid 1967) la Parte VI \u201cEl Amor, como forma superior de energ\u00eda humana\u201d&nbsp;<em>,&nbsp;<\/em>pgs. 149-73.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[24]<\/sup><\/a>T. de Ch.,\u00a0<em>F.H<\/em>. p. 321-322.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[25]<\/sup><\/a>AUROBINDO,\u00a0<em>LD\u00a0\u00a0<\/em>pg. .203,4,5.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[26]<\/sup><\/a>T de Ch.,&nbsp;<em>F.H<\/em>.&nbsp;&nbsp;p. 312,13,14.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[27]<\/sup><\/a>AUROBINDO,&nbsp;<em>LD<\/em>. p. 258, 257.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[28]<\/sup><\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&#8211; IBIDEM,&nbsp;&nbsp;p. 33.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[29]<\/sup><\/a>Pueden encontrarse algunos planteamientos actuales en:\u00a0\u00a0<a href=\"http:\/\/www.tendencias21.net\/La-teolog%92a-de-las-religiones-se-encuentra-en-plena-busqueda\">http:\/\/www.tendencias21.net\/La-teolog\u00eda-de-las-religiones-se-encuentra-en-plena-busqueda<\/a>_a43472.html.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[30]<\/sup><\/a>BENEDICTO XV,\u00a0<em>Maximum Illud,<\/em>n\u00ba 80.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[31]<\/sup><\/a>T. d Ch<strong>, \u201c<\/strong>Lo Cr\u00edstico<strong>\u201d\u00a0\u00a0<\/strong>en<strong>\u00a0\u00a0\u00a0<\/strong><em>El coraz\u00f3n d le materia,<\/em>p. 101).<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[32]<\/sup><\/a>\u201cNota para la Evangelizaci\u00f3n de los Nuevos Tiempos<em>\u201d&nbsp;<\/em>en<em>Escritos en tiempo de Guerra<\/em>. Texto in\u00e9dito no publicado en castellano y traducido por E. Mu\u00f1oz de la Asociaci\u00f3n de Amigos de Teilhard de Chardin secci\u00f3n espa\u00f1ola,.Madrid.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[33]<\/sup><\/a>T. d Ch<strong>.,&nbsp;<\/strong><em>Lo que yo creo<\/em>, p.140.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[34]<\/sup><\/a>Ver p. 14.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[35]<\/sup><\/a>T. de Ch<strong>.\u00a0<\/strong>en CC, pags 143-152.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[36]<\/sup><\/a>\u00a0\u00a0Idem, 121-136.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[37]<\/sup><\/a>Sobre los encuentros en la fe puede verse:\u00a0<a href=\"http:\/\/www.tendencias21.net\/La-oracion-comun-es-el-alma-del-dialogo-%20%20%20interreligioso-segun-Jacques-Depuis_a43384.http\">http:\/\/www.tendencias21.net\/La-oracion-comun-es-el-alma-del-dialogo-\u00a0\u00a0interreligioso-segun-Jacques-Depuis_a43384.http<\/a>, y:\u00a0<a href=\"http:\/\/www.tendencias21.net\/El-Papa-Francisco-abre-nuevas-tendencias-con_-la-%20racion-intereligiosa\">http:\/\/www.tendencias21.net\/El-Papa-Francisco-abre-nuevas-tendencias-con_-la- racion-intereligiosa<\/a>_a43355<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[38]<\/sup><\/a>PIO XII,\u00a0<em>Evangelii Praecones<\/em>, n\u00ba 62.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[39]<\/sup><\/a>JUAN XIII,\u00a0<em>Princeps Pastorum<\/em>n\u00ba\u00a0\u00a017.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[40]<\/sup><\/a>Todas las citas est\u00e1n tomadas de&nbsp;<em>Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II. Constituciones, Decretos, Declaraciones,<\/em>edici\u00f3n biling\u00fce , Biblioteca Autores Cristianos, Madrid 1992.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[41]<\/sup><\/a>JUAN PABLO II, \u201c<em>Redemptoris Missio<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[42]<\/sup><\/a><em>Carta y Documentos sobre la Inculturaci\u00f3n. Acta Romana Societatis Iesu XVII&nbsp;<\/em>(1978) p.229-2559.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[43]<\/sup><\/a>V\u00e9ase la bibliograf\u00eda adjunta.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[44]<\/sup><\/a>MAROKY, P<strong>.<\/strong><em>Convergence,<\/em>Oriental Institute of Religious Studies, Kottayam,India 1981<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[45]<\/sup><\/a>BOSCH, D.J.&nbsp;&nbsp;<em>Transforming Mission. Paradigma Shifts in Theology of Mission<\/em>, Orbis Books, Maryknoll, 2010. y BEVANS, S.B. and SCHROEDER, R.P.,&nbsp;<em>Constants in Context. A theology of Mission for Today,<\/em>Orbis Books, Maryknoll 2009.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[46]<\/sup><\/a>T. de Ch,&nbsp;<em>C de la M<\/em>, p. 123.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[47]<\/sup><\/a>PANIKKAR, R. \u201c<em>El Cristo desconocido del hinduismo. Un encuentro entre Oriente y Occidente<\/em>\u201d GL88, Madrid 1994\u00a0.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[48]<\/sup><\/a>AMAL KIRAN (K.D. Sethna),\u00a0<em>Teilhard de Chardin and Our time,<\/em>Clear Ray Trust, Pondichery 2000\u00a0.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><a><strong>Art\u00edculo elaborado por Gaspar Rul-l\u00e1n Buades, especialista en filosof\u00eda y teolog\u00eda hind\u00fa, as\u00ed como colaborador habitual de FronterasCTR. Este art\u00edculo es el cuarto de una serie de cuatro.<\/strong><\/a><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Gaspar Rul-l\u00e1n) En una serie de cuatro art\u00edculos publicados en FronterasCTR, y que concluimos aqu\u00ed con este cuarto art\u00edculo, Gaspar Rul-l\u00e1n, gran conocedor del pensamiento hinduista, analiza la profunda relaci\u00f3n entre el pensamiento de Teilhard de Chardin y Aurobindo Gohse, uno de los grandes fil\u00f3sofos hind\u00faes del siglo XX. No es f\u00e1cil analizar la &#8230; <a title=\"Idea de la evoluci\u00f3n en Teilhard y Aurobindo Goshe\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=4354\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Idea de la evoluci\u00f3n en Teilhard y Aurobindo Goshe\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":1444,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[139],"tags":[454,157,413,319,225],"class_list":["post-4354","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-relacion-entre-ciencia-y-religion","tag-dialogo","tag-evolucion","tag-hinduismo","tag-religion","tag-teilhard-de-chardin"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4354","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4354"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4354\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4357,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4354\/revisions\/4357"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1444"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4354"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4354"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4354"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}