{"id":4246,"date":"2019-06-26T07:00:11","date_gmt":"2019-06-26T05:00:11","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=4246"},"modified":"2019-06-04T11:25:01","modified_gmt":"2019-06-04T09:25:01","slug":"la-sintonia-de-teilhard-con-el-misticismo-cosmico-oriental","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=4246","title":{"rendered":"La sinton\u00eda de Teilhard con el misticismo c\u00f3smico oriental"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>(Por <span style=\"text-decoration: underline\">Gaspar Rul-l\u00e1n<\/span>) En una serie de art\u00edculos que se publican en <\/strong><em><strong>FronterasCTR<\/strong><\/em><strong>, Gaspar Rul-l\u00e1n, gran conocedor del pensamiento hinduista analiza la profunda relaci\u00f3n entre el pensamiento de Teilhard de Chardin y el hinduismo. En este segundo art\u00edculo, Rul-l\u00e1n analiza el contenido de dos escritos importantes sobre la tem\u00e1tica de Teilhard de Chardin y el hinduismo. No es f\u00e1cil analizar la compleja relaci\u00f3n intelectual y emocional que mantuvo Teilhard de Chardin con el pensamiento religioso de la India, dado el abismo que hay entre la visi\u00f3n negativa que aparece en lo que \u00e9l dice y escribe sobre el hinduismo y las profundas similitudes que existen entre su pensamiento y el riqu\u00edsimo, y diverso, pensamiento religioso del subcontinente asi\u00e1tico. La unidad monista entre el universo y Dios, acerc\u00f3 sin duda a Teilhard a lo m\u00e1s profundo del pensamiento hind\u00fa. Para explicar este contradictorio sentimiento de atracci\u00f3n y rechazo hacia el hinduismo, quiz\u00e1s convenga recordar que Teilhard de Chardin era un&nbsp;cient\u00edficoy un poeta&nbsp;m\u00edstico, pero entre estos dos extremos parece faltarle, a veces, contacto con la realidad hist\u00f3rica social, pol\u00edtica y econ\u00f3mica del momento que le hab\u00eda tocado vivir.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En 1932 Teilhard de Chardin prepara un trabajo&nbsp;&nbsp;titulado \u201cEl&nbsp;<em>camino de Occidente: Un nuevo misticismo<\/em>\u201d que, como el mismo escribe en la introducci\u00f3n: \u201cpretende mostrar c\u00f3mo, en continuaci\u00f3n (y al mismo tiempo en oposici\u00f3n), con antiguas formas de misticismo (especialmente Oriental) el hombre de hoy,&nbsp;&nbsp;hijo de la ciencia occidental, persigue por un nuevo camino,&nbsp;&nbsp;un constante esfuerzo que desde el inicio de los tiempos ha ido empujando la vida hacia alg\u00fan tipo de unidad en la plenitud\u201d . El escrito tiene dos partes claramente diferenciadas, el misticismo oriental, centr\u00e1ndose casi exclusivamente en la interpretaci\u00f3n monista de la filosof\u00eda de \u015aankara del&nbsp;<em>advaita,<\/em> la no-dualidad, y el nuevo misticismo occidental, centr\u00e1ndose en las tres ideas b\u00e1sica de su pensamiento: el valor de la materia, la evoluci\u00f3n y la convergencia. Estamos en 1947, a\u00f1o en que escribe un segundo texto:&nbsp;\u201c<em>La contribuci\u00f3n espiritual del lejano Oriente: Una reflexi\u00f3n personal<\/em>\u201d.&nbsp;Teilhard de Chardin ve con una aprehensi\u00f3n que ya hab\u00eda expresado en otras ocasiones, c\u00f3mo la gente busca desesperadamente algo en que creer y algo en que agarrarse y, equivocadamente, piensa encontrarlo en la espiritualidad del lejano Oriente, cuando la verdadera respuesta a su angustia est\u00e1 en la nueva m\u00edstica cristiana que \u00e9l expone. Estos son los dos art\u00edculos que Rul-l\u00e1n analiza en este art\u00edculo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>\u201c<em>El Camino de Occidente. Un Nuevo Misticismo\u201d<\/em> (1932)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En 1923 al llegar a la China, el cien por cien europeo Teilhard de Chardin, cargado con un pobre bagaje de conocimientos del pensamiento de aquel lejano continente,&nbsp;&nbsp;entra en contacto directo con el Oriente, no como historiador , soci\u00f3logo o antrop\u00f3logo sino como paleont\u00f3logo, y el choque mental debi\u00f3 ser de tal magnitud que desde el primer momento establece una dicotom\u00eda que mantendr\u00e1 hasta el final de sus d\u00edas: Oriente como algo completamente distinto a&nbsp;&nbsp;Occidente, utilizando el t\u00e9rmino de \u201coriente\u201d en un sentido tan amplio que incluye por igual el Hinduismo, el Budismo, el Confucionismo y hasta, en algunos momentos parece incluir el Islam. Para Teilhard de Chardin \u201cOriente\u201d casi se equipara con la no-Europa; un mundo caracterizado por un est\u00e1tico monismo pante\u00edsta, la antitesis a su din\u00e1mico \u201cpante\u00edsmo\u201d cristiano.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1932 Teilhard de Chardin prepara un trabajo&nbsp;titulado \u201cEl&nbsp;<em>camino de Occidente: Un nuevo misticismo<\/em>\u201d<a><sup>[1]<\/sup><\/a> que, como el mismo escribe en la introducci\u00f3n: \u201cpretende mostrar c\u00f3mo, en continuaci\u00f3n (y al mismo tiempo en oposici\u00f3n), con antiguas formas de misticismo (especialmente Oriental) el hombre de hoy,&nbsp;hijo de la ciencia occidental, persigue por un nuevo camino,&nbsp;un constante esfuerzo que desde el inicio de los tiempos ha ido empujando la vida hacia alg\u00fan tipo de unidad en la plenitud\u201d. El escrito tiene dos partes claramente diferenciadas, el misticismo oriental, centr\u00e1ndose casi exclusivamente en la interpretaci\u00f3n monista de la filosof\u00eda de \u015aankara del&nbsp;<em>advaita,<\/em>la no-dualidad, y el nuevo misticismo occidental, centr\u00e1ndose en las tres ideas b\u00e1sica de su pensamiento: el valor de la materia, la evoluci\u00f3n y la convergencia.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La m\u00edstica oriental<strong>.<\/strong><\/em> Teilhard empieza su escrito con una rotunda afirmaci\u00f3n que, seguramente sin pretenderlo, puede dar pie a la acusaci\u00f3n de su aparente \u201cracismo\u201d al negar categ\u00f3ricamente que&nbsp;&nbsp;\u201cel hombre primitivo, en su fase prel\u00f3gica, fuese capaz de experimentar un sentimiento de solidaridad y unidad entre las criaturas y pudiese alcanzar, de forma natural y sin esfuerzo,&nbsp;las altas cumbres espirituales que nosotros ahora estamos muy despacio alcanzando\u2026 El verdadero misticismo, continua diciendo,&nbsp;&nbsp;es decir, esta tendencia hacia una uni\u00f3n universal, se origin\u00f3 en la India cinco o diez siglos antes de nuestra era\u201d, y&nbsp;&nbsp;Teilhard se pregunta aparentemente asombrado, si alguien ha sido capaz de explicar las factores psicol\u00f3gicos o fisiol\u00f3gicos, o los refinamientos culturales y de pensamiento que hicieron posible este \u201ccicl\u00f3n\u201d a orillas del Ganges.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1l es este torbellino m\u00edstico que barri\u00f3 las planicies del norte del gran continente?, se pregunta Teilhard, \u201cLa multiplicidad de seres y deseos no es m\u00e1s que un mal sue\u00f1o del que el hombre ha de despertar. Debemos suprimir todo esfuerzo para conocer y amar\u2026porque esto supondr\u00eda dar consistencia a lo que simplemente es un espejismo. As\u00ed pues, como consecuencia directa de la supresi\u00f3n de la pluralidad, descubriremos el dise\u00f1o b\u00e1sico de la realidad. Cuando reine el silencio, oiremos la \u00fanica nota. Los fen\u00f3menos no descubren nuestra realidad, la esconden\u201d. Esto, a\u00f1ade Teilhard, es la soluci\u00f3n Oriental para la vida perfecta, es decir, la vuelta a la unidad, y con una de sus t\u00edpicas generalizaciones al hablar de \u201cOriente\u201d, a\u00f1ade: \u201cLa Unidad se alcanza destruyendo la multiplicidad. Esta idea es la que, en formas distintas, ha dominado la sabidur\u00eda Oriental, penetrando hasta el Jap\u00f3n\u2026 Fue en este mundo profundamente pesimista en que el alma de Asia naci\u00f3 y encontr\u00f3 su expresi\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, Teilhard de Chardin pone sobre aviso del peligro que aparece en Occidente en la forma de las nuevas m\u00edsticas pante\u00edstas&nbsp;&nbsp;del Budismo, neo-Budismo, Teosofismo e Hinduismo&nbsp;que pueden ser adaptadas entusi\u00e1sticamente en Occidente, olvidando que esta m\u00edstica supone \u201cla muerte total de cualquier actividad: el vac\u00edo absoluto del mundo experimental\u2026 pues, en&nbsp;&nbsp;estricta l\u00f3gica el sabio Hind\u00fa no puede interesarse por nada que la vida en este mundo haya podido y pueda en el futuro significar\u201d. Y termina justificando su detallada descripci\u00f3n de la \u201cM\u00edstica Oriental\u201d para que pueda verse claramente la enorme diferencia que tiene esta con la \u201cM\u00edstica Occidental\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La m\u00edstica occidental<\/em>. En una de sus frecuentes generalizaciones, as\u00ed como identific\u00f3 la M\u00edstica Oriental con la interpretaci\u00f3n monista de la no-dualidad de Shankara, en esta segunda parte de su escrito, Teilhard de Chardin identifica la M\u00edstica Occidental con su personal y original concepci\u00f3n de la m\u00edstica, olvidando quiz\u00e1s los otros movimientos m\u00edsticos, m\u00e1s cercanos al pensamiento oriental, que han florecido tambi\u00e9n desde los inicios del cristianismo, en Occidente.<\/p>\n\n\n\n<p>La exposici\u00f3n que hace Teilhard de Chardin de la m\u00edstica occidental, como opuesta a la oriental, se reduce a tres ideas fundamentales: un&nbsp;<em>canto al valor de la materia<\/em>, contra la supuesta idea oriental de una materia ilusoria, un&nbsp;<em>canto a la evoluci\u00f3n rectil\u00ednea<\/em>, contra la idea circular de una emanaci\u00f3n y fusi\u00f3n en el Absoluto, y contestando al problema del Uno y lo m\u00faltiple, un&nbsp;<em>canto a launi\u00f3n por convergencia<\/em>contra la interpretaci\u00f3n monista de la no-dualidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>Canto a la materia<\/em>:&nbsp;Mientras en la&nbsp;<strong>m\u00edstica oriental<\/strong> el atractivo del Nirvana, seg\u00fan Teilhard de Chardin,&nbsp;crea un estado psicol\u00f3gico de rechazo a la din\u00e1mica del universo por medio de la negaci\u00f3n de las cosas materiales, las pasiones y las im\u00e1genes,&nbsp;lo que lleva necesariamente, a un vac\u00edo total, en la&nbsp;<strong>m\u00edstica occidental<\/strong>, \u201cla luz divina no se muestra en una noche creada artificialmente por nosotros, sino que como un extraordinario resplandor,&nbsp;brilla sobre el conjunto org\u00e1nico del mundo. El cielo no est\u00e1 en oposici\u00f3n de la tierra; el cielo nace con la conquista y la transformaci\u00f3n de la tierra Dios se alcanza no en el total vaciado de uno mismo, sino su sublimaci\u00f3n\u2026 No debemos despreciar las cosas, por el contrario, debemos amarlas agarrando con fuerza su esencia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Canto a la evoluci\u00f3n<\/em>: Seg\u00fan Teilhard de Chardin, para la metaf\u00edsica y el&nbsp;<strong>misticismo&nbsp;oriental<\/strong>, el universo tangible, del que el hombre tiene que liberarse, est\u00e1 compuesto de un brillante sistema de objetos movi\u00e9ndose en un c\u00edrculo cerrado, mientras que para la&nbsp;<strong>m\u00edstica occidental<\/strong>, \u201cel mundo moderno naci\u00f3, cuerpo y alma, del descubrimiento del proceso org\u00e1nico de evoluci\u00f3n&#8230; Cuerpo y esp\u00edritu, cada uno de nosotros ha evolucionado en una cosmog\u00e9nesis&nbsp;&nbsp;de la que ya no podemos dudar ni mirar con indiferencia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Canto a la uni\u00f3n por convergencia<\/em>. En el puro monismo de la&nbsp;<strong>m\u00edstica oriental<\/strong> el buscador de la Verdad tiene que descubrir la vacuidad de las cosas, el car\u00e1cter meramente ilusorio de la multiplicidad de seres, y perderse hasta fundirse en el UNO que es el \u00daNICO. Totalmente opuesto a esta idea de la no-entidad de lo m\u00faltiple, para Teilhard de Chardin, la&nbsp;<strong>m\u00edstica occidental<\/strong> afirma que \u201cla \u00fanica soluci\u00f3n al problema de lo uno y lo m\u00faltiple es considerar el mundo experimental como formado por una cadena de elementos animados\u2026 por al menos un posible movimiento de coalescencia interna. Con esta hip\u00f3tesis si queremos llegar a la unidad hemos de evitar por todos los medios el loco esfuerzo de escaparnos de las cosas\u2026 La multiplicidad es por naturaleza convergente, si, por tanto, la multiplicidad ha de ser reducida no debe hacerse suprimi\u00e9ndola, sino, por el contrario, haci\u00e9ndola crecer hasta m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed misma. No puede haber, por tanto, ninguna oposici\u00f3n entre lo uno y lo m\u00faltiple, entre esp\u00edritu y materia. La suprema unidad divina supera la multiplicidad por una super-creaci\u00f3n, no por sustituci\u00f3n\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed solo cabe hacer referencia a la cr\u00edtica del Abb\u00e9 Monchanin a ese escrito y la respuesta de Teilhard de Chardin, que hemos visto anteriormente<a><sup>[2]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>\u201c<em>La contribuci\u00f3n espiritual del lejano Oriente: Una reflexi\u00f3n personal\u201d<\/em> (1947)<\/strong><a><sup>[3]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Estamos en 1947, a solo dos a\u00f1os del final de una guerra que destruy\u00f3 no solo material sino tambi\u00e9n espiritualmente al viejo continente, y Teilhard de Chardin ve con una aprehensi\u00f3n que ya hab\u00eda expresado en otras ocasiones, c\u00f3mo la gente busca desesperadamente algo en que creer y algo en que agarrarse y, equivocadamente, piensa encontrarlo en la espiritualidad del lejano Oriente, cuando la verdadera respuesta a su angustia est\u00e1 en la nueva m\u00edstica cristiana que \u00e9l expone.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Empieza su escrito admitiendo que \u00e9l no tiene una especial preparaci\u00f3n en la historia del pensamiento asi\u00e1tico, pero se siente casi obligado a reaccionar contra lo que el cree una peligrosa tendencia de aceptar a-cr\u00edticamente una cierta espiritualidad oriental, popularizada por los turistas, las novelas y la curiosidad de innumerables viajeros. Teilhard de Chardin pretende, por el contrario, reducir dentro de lo que \u00e9l cree son las correctas y v\u00e1lidas proporciones, esta contribuci\u00f3n espiritual que estamos justificados esperar de nuestros hermanos del lejano Oriente. Su escrito se divide en cuatro partes bien definidas: I. Formas de espiritualidad en el lejano Oriente, por el que entiende India, China y Jap\u00f3n, aunque nosotros centraremos nuestro comentario s\u00f3lo en la espiritualidad india; II. Formulaci\u00f3n de esta espiritualidad Oriental, y como contrapunto, III. El Camino de Occidente, para terminar con IV. Confluencia entre Oriente y Occidente.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Formas de espiritualidad en la India<\/em>. Aqu\u00ed, una vez m\u00e1s, Teilhard de Chardin mostrando su limitad\u00edsimo conocimiento del rico y variado pensamiento hind\u00fa, reduci\u00e9ndolo, como ya hemos visto, a la interpretaci\u00f3n monista del Ved\u0101nta de \u015aankara, afirma categ\u00f3ricamente que: \u201clo que caracteriza a la India es su profundo y predominante sentido de lo Uno y lo Divino. Para el hind\u00fa, contrariamente a lo que nosotros en Occidente creemos, el mundo es m\u00e1s incomprensible que Dios. El problema b\u00e1sico&nbsp;&nbsp;&nbsp;para el intelecto hind\u00fa es la realidad del mundo material, no la existencia de Dios, y la experiencia espiritual fundamental del hind\u00fa es que lo invisible es m\u00e1s real que lo visible, como muestran la poes\u00eda de las Upanishads y los comentarios del Ved\u0101nta\u2026 que hasta nuestros d\u00edas se han manifestado una y otra vez en toda clase de filosof\u00edas monistas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Formulaci\u00f3n de la espiritualidad en la India<\/em>. \u201cAunque aparentemente &#8211; escribe&nbsp;Teilhard de Chardin &#8211;&nbsp;encontramos&nbsp;&nbsp;en la India multiplicidad de&nbsp;&nbsp;sistemas, lo que hace que en Occidente f\u00e1cilmente se encuentren falsas similitudes con nuestra forma de pensar,&nbsp;en realidad toda la metaf\u00edsica religiosa de la India, est\u00e1 gobernada, en su esencia y su expresi\u00f3n, en un muy particular concepto de unidad, y esto, si no me equivoco,&nbsp;es lo que hace que el \u201cte\u00edsmo\u201d hind\u00fa, a pesar de todas sus diversas formulaciones, siempre sea f\u00e1cilmente reconocible\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Es verdad, afirma Teilhard, que alcanzar alg\u00fan tipo de perfecta unidad, superando la angustiosa multiplicidad del mundo en que estamos inmersos, es el objetivo \u00faltimo de toda m\u00edstica; la cuesti\u00f3n, sin embargo, es saber qu\u00e9 camino seguir en este fundamental proceso de unificaci\u00f3n c\u00f3smica. Planteado as\u00ed el problema, Teilhard pasa a describir a continuaci\u00f3n el camino que seg\u00fan \u00e9l ha seguido el hinduismo, y aqu\u00ed es, sin dudad alguna, donde el cient\u00edfico- poeta-m\u00edstico europeo muestra su pobre conocimiento del hinduismo real, haciendo rotundas afirmaciones que nada tienen que ver con la religiosidad y la experiencia m\u00edstica a trav\u00e9s de cientos y cientos de a\u00f1os&nbsp;&nbsp;&nbsp;de la inmensa mayor\u00eda de los hind\u00faes.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ante el problema de intentar unificar lo m\u00faltiple, la respuesta m\u00e1s simple y radical es negar y suprimir la multiplicidad, y esto es lo que ha hecho el Hinduismo, seg\u00fan Teilhard, siguiendo el camino&nbsp;&nbsp;de la introspecci\u00f3n, intentando descender m\u00e1s y m\u00e1s en la profundidades del propio ser, rechazando por el camino toda realidad aparente del mundo que nos rodea,&nbsp;hasta llegar al fondo mismo donde se encuentra la esencia de todas las cosas que te espera para absorberte e identificarte con ella. \u201cEsto es lo que el Hinduismo ofrece de mil maneras distinta: un Dios-substrato o un Dios de una pasividad alcanzada por el rechazo de toda la diferenciaci\u00f3n que&nbsp;&nbsp;caracteriza el cosmos que nos rodea\u201d,&nbsp;y, dicho esto, Teilhard de Chardin pronuncia la m\u00e1s dura e injusta cr\u00edtica contra el Hinduismo<a><sup>[4]<\/sup><\/a>: \u201cen \u00faltima instancia en esta ideolog\u00eda&nbsp;no hay posibilidad de amor,&nbsp;pues la plena&nbsp;identificaci\u00f3n no es uni\u00f3n, ni tampoco hay lugar para el humanismo ya que no reconoce el valor del esfuerzo humano en la siempre presente evoluci\u00f3n planetaria\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El camino de Occidente.&nbsp;<\/em>En esta tercera parte de su escrito, aparece con toda su fuerza el eurocentrismo y el complejo de superioridad de Occidente sobre Oriente, tantas veces expresado por Teilhard de Chardin. \u201cSostengo, y espero poderlo demostrar \u2013escribe el autor \u2013 que debajo de la fiebre creativa de Occidente est\u00e1 surgiendo un nuevo fermento m\u00edstico, fruto del cristianismo y el nuevo humanismo\u201d. Contra la idea de Oriente de intentar alcanzar la unidad, destruyendo la pluralidad, Occidente busca la unidad abrazando la pluralidad; contra la idea Oriental de buscar un Dios pasivo, Occidente busca un Dios que es pura tensi\u00f3n; contra la pasividad humana Oriental, Occidente valora el esfuerzo y la actividad material del hombre; mientras en el pensamiento Oriental no hay cabida para el amor, en la nueva m\u00edstica Occidental el amor recobra toda su dignidad como la suprema energ\u00eda espiritual y con ello la persona humana recobra toda su dignidad.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNo se necesita ser muy perspicaz &#8211; escribe Teilhard &#8211; para darse cuenta de que Occidente hoy es el punto de partida para el desarrollo de esta nueva m\u00edstica que supone una verdadera ruptura con el pasado. En este momento (1945) Europa no puede ser la punta de lanza del desarrollo cient\u00edfico, si no es tambi\u00e9n la lanza del actual esfuerzo creativo en el campo religioso\u2026 Hoy instintivamente todos los ojos est\u00e1n vueltos hacia nosotros, para aprender no s\u00f3lo c\u00f3mo construir sino tambi\u00e9n&nbsp;&nbsp;c\u00f3mo creer\u2026 Oriente&nbsp;est\u00e1 experimentado un nuevo instinto emancipador, y poco a poco con toda su fuerza espiritual se est\u00e1 esforzando para entrar&nbsp;&nbsp;no s\u00f3lo tecnol\u00f3gicamente sino tambi\u00e9n espiritualmente en el&nbsp;camino que le muestra Occidente\u2026 El honor&nbsp;y la oportunidad de abrir este&nbsp;camino a una nueva oleada de de conciencia humana ha ca\u00eddo, lo repito, en Occidente\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Confluencia entre Occidente y Oriente<\/em>. Al final de este escrito Teilhard de Chardin adelant\u00e1ndose, una vez m\u00e1s a su tiempo, se plantea unas preguntas que s\u00f3lo veinte a\u00f1os m\u00e1s tarde intentar\u00eda contestar el Concilio Vaticano II: \u00bfCu\u00e1l es la relaci\u00f3n entre el cristianismo y las otras religiones?, \u00bfqu\u00e9 aportaci\u00f3n pueden hacer a la fe cristiana de occidente esta religiones orientales? y \u00bfc\u00f3mo pueden estas m\u00edsticas orientales enriquecer el pensamiento religioso occidental?. \u201cToda la masa de la espiritualidad Oriental est\u00e1 en movimiento\u201d exclama Teilhard, y continua con humildad que quiere exponer, \u201csi mi juicio es correcto\u201d, la forma y consecuencias de este gran acontecimiento del encuentro entre las religiones de Oriente y Occidente. Algunos visualizan este encuentro de dos principios complementarios o, para otros, enfrentados, que pretenden fundirse en uno solo, mientras que Teilhard lo ve como varios r\u00edos que simult\u00e1neamente confluyen en uno solo por una brecha que se ha abierto. Y el honor y la oportunidad de abrir este nuevo camino para la uni\u00f3n de estos varios torrentes de conciencia humana ha ca\u00eddo en Occidente.&nbsp;Las aguas de las distintas corrientes espirituales de Oriente han ido subiendo en lagos cerrados, sin encontrar hasta ahora el punto de confluencia entre ellas, pero llega el momento en que la continua penetraci\u00f3n de Europa ha abierto una brecha por la que todas estas aguas se unir\u00e1n a la nuestra. Hasta ahora el alma oriental (de la India, China y Jap\u00f3n) ha ido siguiendo su propio camino con sus propias leyes, sus respuestas a las grandes y fundamentales preguntas del hombre han sido, probablemente menos claras que las nuestras, pero, sin duda, mostraban una base m\u00e1s profunda y un mayor vigor innato. La uni\u00f3n de todas estas corrientes espirituales supondr\u00e1 cuantitativamente una mayor fuerza espiritual para la humanidad, pero lo que es m\u00e1s importante, un enriquecimiento mutuo con la uni\u00f3n de diferentes esencias s\u00edquicas y diferentes temperamentos, a\u00f1adiendo volumen y riqueza al nuevo misticismo cristiano que va apareciendo en Occidente. \u201cEste es \u2013 termina Teilhard diciendo \u2013 el papel indispensable y la funci\u00f3n esencial que puede jugar Oriente en el momento actual\u201d.&nbsp;<br><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\" \/>\n\n\n\n<p><a><sup>[1]<\/sup><\/a>T. de Ch., \u201cThe Road of the West: to a New Mysticism<em>\u201d,<\/em>en:&nbsp;<em>T.F.<\/em>pgs. 40-59 (la traducci\u00f3n es m\u00eda).<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[2]<\/sup><\/a>&nbsp;Ver p\u00e1gina 7.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[3]<\/sup><\/a>T. de Ch.., \u201cThe Road of the West: to a New Mysticism\u201d<em>,<\/em>en:&nbsp;<em>T.F<\/em>.&nbsp;pags.134-147 (la traducci\u00f3n es m\u00eda).<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[4]<\/sup><\/a>Ver lo que se dir\u00e1 en la segunda parte de este escrito sobre el Movimiento Bhakti.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Art\u00edculo elaborado por Gaspar Rul-l\u00e1n Buades, especialista en filosof\u00eda y teolog\u00eda hind\u00fa, as\u00ed como colaborador habitual de FronterasCTR. Este art\u00edculo es el segundo de una serie de cuatro<\/strong>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Gaspar Rul-l\u00e1n) En una serie de art\u00edculos que se publican en FronterasCTR, Gaspar Rul-l\u00e1n, gran conocedor del pensamiento hinduista analiza la profunda relaci\u00f3n entre el pensamiento de Teilhard de Chardin y el hinduismo. En este segundo art\u00edculo, Rul-l\u00e1n analiza el contenido de dos escritos importantes sobre la tem\u00e1tica de Teilhard de Chardin y el &#8230; <a title=\"La sinton\u00eda de Teilhard con el misticismo c\u00f3smico oriental\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=4246\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre La sinton\u00eda de Teilhard con el misticismo c\u00f3smico oriental\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":4252,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[139],"tags":[413,499,502,225],"class_list":["post-4246","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-relacion-entre-ciencia-y-religion","tag-hinduismo","tag-misticismo","tag-oriente","tag-teilhard-de-chardin"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4246","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4246"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4246\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4297,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4246\/revisions\/4297"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/4252"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4246"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4246"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4246"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}