{"id":4143,"date":"2019-05-15T07:00:04","date_gmt":"2019-05-15T05:00:04","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=4143"},"modified":"2019-05-06T12:33:03","modified_gmt":"2019-05-06T10:33:03","slug":"la-naturaleza-humana-es-siempre-diferencial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=4143","title":{"rendered":"La naturaleza humana es siempre diferencial"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>(Por <\/strong><u><strong>Alfredo Marcos<\/strong><\/u><strong>) La modernidad nos ha aportado potentes instrumentos, pero nos ha sumido en la ignorancia del sentido. Para investigar sobre el sentido propongo recuperar dos m\u00e1ximas antiguas: \u201cllega a ser qui\u00e9n eres\u201d y \u201ccon\u00f3cete a ti mismo\u201d. En realidad, el autoconocimiento y la autorrealizaci\u00f3n son simult\u00e1neos. Necesitaremos, pues, un conocimiento de nuestra naturaleza humana y de nuestra constituci\u00f3n personal. Expusimos ya, en un primer art\u00edculo publicado en FronterasCTR, una teor\u00eda de la naturaleza humana pr\u00f3xima al sentido com\u00fan y a la tradici\u00f3n aristot\u00e9lica, seg\u00fan la cual somos animales sociales racionales. Esta idea de nuestra naturaleza nos da ya orientaciones de vida. Pero mi vida tiene que realizarse en funci\u00f3n de la persona que soy, contando con todas sus diferencias. \u00bfPodemos obtener conocimiento sobre esto? La respuesta nos viene dada a trav\u00e9s de la noci\u00f3n de\u00a0<\/strong><em><strong>diferencia<\/strong><\/em><strong>, que exponemos en este art\u00edculo, que completa el primer art\u00edculo mencionado. La diferencia constitutiva es \u00fanica en cada persona, y es formal, luego, en principio, cognoscible. Para conocerla hace falta un arsenal muy variado de recursos, que incluye las ciencias y mucho m\u00e1s. Abordamos aqu\u00ed, por tanto, la cuesti\u00f3n crucial de la naturaleza humana desde la especificaci\u00f3n de sus diferencias.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Mi vida es una vida personal, que tiene que realizarse tambi\u00e9n en funci\u00f3n del individuo concreto que soy. Mi naturaleza (recordemos el\u00a0<em>primer art\u00edculo<\/em>, ya publicado) me permite construir ni individualidad personal, intransferible y diferencial. \u00bfPodemos obtener conocimiento sobre esto?, \u00bfdicho conocimiento puede ser reputado como verdadero o falso sin relativismo? La respuesta nos viene dada a trav\u00e9s de la noci\u00f3n de\u00a0<em>diferencia<\/em>. Es lo que abordamos en este\u00a0<em>segundo art\u00edculo<\/em>. La diferencia constitutiva es \u00fanica en cada persona, en ella se integran todos los rasgos o diferencias, y, adem\u00e1s, es formal, luego es, en principio, cognoscible. Ahora bien, para llegar a conocerla hace falta todo un arsenal muy variado de recursos, que incluye las ciencias y mucho m\u00e1s. Adem\u00e1s, el tipo de verdad que podemos pedir a este conocimiento es la verdad pr\u00e1ctica. A trav\u00e9s del desarrollo de este concepto nos hemos dado cuenta de que en realidad el autoconocimiento (verdad) y la autorrealizaci\u00f3n (praxis) son procesos simult\u00e1neos y mutuamente dependientes que se retroalimentan. Que para conocer a la persona y propiciar su realizaci\u00f3n hagan falta las ciencias naturales, sociales y humanas, adem\u00e1s de las artes, la sabidur\u00eda religiosa y proverbial, la filosof\u00eda, el di\u00e1logo y la comunicaci\u00f3n, la meditaci\u00f3n, contemplaci\u00f3n y reflexi\u00f3n, la praxis y la experiencia cotidiana, no es ciertamente un gran hallazgo. Es m\u00e1s bien una obviedad. Pero el objetivo aqu\u00ed era precisamente el de presentar unas bases filos\u00f3ficas que den cuenta de esta verdad obvia y que sean conformes a la misma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Ontolog\u00eda de la diferencia y naturaleza humana<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Mantengamos el reto: con\u00f3cete a ti mismo para llegar a ser quien eres. Pero conocer la naturaleza humana no es todav\u00eda saber&nbsp;<em>qui\u00e9n<\/em>soy. Obviamente, saber&nbsp;<em>qu\u00e9<\/em>soy aporta mucha luz sobre el problema de&nbsp;<em>qui\u00e9n<\/em>soy, pero me deja indefectiblemente a cierta distancia de la meta. No puedo orientar mi vida sin saberme animal social racional, pero este saber no es suficiente, necesito conocer tambi\u00e9n la persona concreta que soy.<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos ante un doble problema. Por un lado, nos preguntamos por el posible conocimiento de lo individualidad concreto. No soy simplemente un animal, sino&nbsp;<em>este<\/em>animal, no soy simplemente social, sino que pertenezco en concreto a esta familia, a esta poblaci\u00f3n, a este pueblo o&nbsp;<em>polis<\/em>, no soy simplemente un ser racional, sino que soy exactamente<em>este<\/em>ser racional. Por otro lado, est\u00e1 la cuesti\u00f3n de la unidad: los tres rasgos o diferencias han de integrarse de alg\u00fan modo si quiero dar cuenta del ser sustantivo que soy. Los dos aspectos de este problema apuntan hacia el mismo concepto, ajeno ya al universo griego, y m\u00e1s propio de la filosof\u00eda medieval y de la tradici\u00f3n juedeocristiana, el de&nbsp;<em>persona<\/em>. Decir que soy&nbsp;<em>este<\/em>animal social y racional concreto es tanto como decir que soy&nbsp;<em>esta<\/em>persona; as\u00ed el&nbsp;<em>qu\u00e9<\/em>abstracto se concreta en un&nbsp;<em>qui\u00e9n<\/em>. Adem\u00e1s, soy&nbsp;<em>una<\/em>persona precisamente, y no m\u00e1s. En la persona, los tres rasgos o diferencias de la naturaleza humana se unifican e integran al tiempo que se concretan<a><sup>[1]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi hip\u00f3tesis es que las dos cuestiones de que consta el aterrizaje de la naturaleza humana en la persona concreta se pueden afrontar gracias a la noci\u00f3n de&nbsp;<em>diferencia<\/em>. Y esto nos coloca ya en la atm\u00f3sfera t\u00edpica de la filosof\u00eda postmoderna. La cr\u00edtica heideggeriana al olvido de la diferencia, as\u00ed como su reivindicaci\u00f3n de esta noci\u00f3n, encontr\u00f3 eco inmediato en otros pensadores contempor\u00e1neos, como Deleuze, Lyotard o Derrida<a><sup>[2]<\/sup><\/a>. Y con ello nos viene sugerida una nueva dificultad quiz\u00e1s insalvable, la de la inteligibilidad de la diferencia. Recordemos la vieja tradici\u00f3n parmen\u00eddea, conforme a la cual solo la identidad es realmente inteligible. Si tratamos de captar el&nbsp;<em>qui\u00e9n<\/em>, la persona, a trav\u00e9s de la noci\u00f3n de diferencia, quiz\u00e1 nos condenamos a no entender a la persona, a no saber qui\u00e9n es cada cual y, en consecuencia, a la p\u00e9rdida del sentido. Con todo, la cuesti\u00f3n es demasiado importante como para dejarla pasar sin una exploraci\u00f3n m\u00e1s detenida: se trata de saber si es posible o no establecer razonablemente en plena postmodernidad el sentido de una vida humana.<\/p>\n\n\n\n<p>Perm\u00edtaseme, pues, trabajar sobre la noci\u00f3n de diferencia. Quiz\u00e1, una vez reconsiderada, podamos emplearla para transitar desde la&nbsp;<em>naturaleza humana<\/em>, hasta la persona&nbsp;<em>concreta<\/em>, desde el&nbsp;<em>qu\u00e9<\/em>hasta el&nbsp;<em>qui\u00e9n<\/em>. Quiz\u00e1 podamos hacerlo sin poner en riesgo la&nbsp;<em>unidad<\/em>de la persona, unidad aparentemente amenazada por una definici\u00f3n formulada en t\u00e9rminos de tres diferencias. E incluso es posible que nuestro trabajo sobre la noci\u00f3n de diferencia acabe por mostrar que, en el fondo, y a su manera, tambi\u00e9n la diferencia, y no solo la identidad, resulta inteligible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>Diferencia constitutiva y diferencia comparativa<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Abordar\u00e9 la noci\u00f3n de diferencia desde la perspectiva de la biolog\u00eda de Arist\u00f3teles, donde tal noci\u00f3n resulta clave. Cuando leemos a Arist\u00f3teles desde su biolog\u00eda, como se ha empezado a hacer en las \u00faltimas d\u00e9cadas, su pensamiento conecta de modo muy natural con el de autores contempor\u00e1neos como Zubiri o los fil\u00f3sofos de la diferencia (y muy especialmente Deleuze). Los textos biol\u00f3gicos de Arist\u00f3teles denominan&nbsp;<em>diferencia<\/em>(<em>diaphor\u00e1<\/em>) a cada rasgo de un ser vivo. El viviparismo, la condici\u00f3n de herb\u00edvoro,&nbsp;&nbsp;la posesi\u00f3n de alas o de ves\u00edcula biliar son diferencias. De hecho, la biolog\u00eda del pensador griego est\u00e1 estructurada seg\u00fan diferencias, no seg\u00fan especies. Por ejemplo, es posible encontrar en l\u00edneas muy pr\u00f3ximas entre s\u00ed referencias al delf\u00edn y al caballo por el hecho de que ambos son viv\u00edparos. O bien: se interesa por el topo porque en \u00e9l se dan dos diferencias, ceguera y viviparismo, que raramente aparecen juntas. Trata, en suma, sobre la condici\u00f3n de viv\u00edparo, de ciego o de herb\u00edvoro, no sobre tal o cual especie. Podr\u00edamos inferir que en el caso del ser humano sucede algo parecido, lo importante no ser\u00e1 la especie, sino las diferencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la noci\u00f3n de diferencia tiene, en Arist\u00f3teles, al menos dos significados que conviene distinguir. La diferencia puede ser entendida en un&nbsp;<em>sentido l\u00f3gico<\/em>, como rasgo que diferencia, distingue, separa, una clase de otras, o bien en su&nbsp;<em>sentido f\u00edsico<\/em>. En este segundo sentido se trata del rasgo en tanto que constitutivo de un ser vivo concreto. Para ambas acepciones podemos hallar usos en espa\u00f1ol. Seg\u00fan la primera, decimos que dos entidades son diferentes en tal o cual caracter\u00edstica. Aqu\u00ed la diferencia compara. Conforme a la segunda, hablamos del proceso de diferenciaci\u00f3n de un viviente, que es tanto como su ontog\u00e9nesis, la g\u00e9nesis de lo heterog\u00e9neo a partir de lo homog\u00e9neo y, con ello, la constituci\u00f3n de la propia entidad. Aqu\u00ed la diferencia constituye.<\/p>\n\n\n\n<p>Arist\u00f3teles hereda de Plat\u00f3n la primera acepci\u00f3n de la diferencia, y la mantiene. Pero a\u00f1ade la otra, m\u00e1s propiamente biol\u00f3gica. Nos referimos al segundo de los sentidos mencionados. En este mismo sentido se utiliza hoy el concepto de diferenciaci\u00f3n en embriolog\u00eda, para se\u00f1alar el proceso mediante el cual aparecen c\u00e9lulas y tejidos m\u00e1s diferenciados a partir de otros que lo est\u00e1n menos. El primer sentido es m\u00e1s clasificatorio, comparativo y est\u00e1tico, mientras que el segundo es m\u00e1s din\u00e1mico y constitutivo. El primero es principalmente l\u00f3gico y el segundo f\u00edsico. Bien se podr\u00eda decir, pues, que las diferencias comparativas son, en realidad, un subproducto de las constitutivas.<\/p>\n\n\n\n<p>En la contempor\u00e1nea filosof\u00eda de la diferencia podemos encontrar tambi\u00e9n una idea de diferencia constitutiva muy pr\u00f3xima a la de Arist\u00f3teles. El pensamiento de Deleuze, por ejemplo, se caracteriza por el deliberado intento de inversi\u00f3n de las nociones de identidad y diferencia. Tradicionalmente la diferencia se tomaba como algo secundario y derivado de la identidad. Para que puedan existir diferencias -se supon\u00eda-, antes deben existir entidades id\u00e9nticas cada una a s\u00ed misma entre las cuales establecer las diferencias. Para Deleuze, a la inversa, son las diferencias las que generan identidades. De hecho, la identidad de una entidad vendr\u00eda dada por una serie de diferencias que, al mismo tiempo, constituyen internamente la entidad (<em>diferencias internas<\/em>) y, secundariamente, la distinguen de otras entidades. De este modo, la relaci\u00f3n entre lo general y lo concreto no ser\u00eda ya una relaci\u00f3n l\u00f3gica de subsunci\u00f3n, sino una relaci\u00f3n f\u00edsica de diferenciaci\u00f3n. Por lo tanto, si queremos llegar a conocer a la persona que somos, no podemos conformarnos solo con lo general, sino que tenemos que ir a lo primario y constitutivo, a la diferencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Las dos acepciones apuntan tambi\u00e9n a dos modos distintos de conocer. Tomada la diferencia en el plano l\u00f3gico, el conocimiento resultante es clasificatorio y la definici\u00f3n de un objeto se produce por comparaci\u00f3n con otros y por su ubicaci\u00f3n en un determinado dominio conceptual. Mientras que la diferencia en su acepci\u00f3n f\u00edsica nos orienta hacia la organizaci\u00f3n propia del objeto, hacia su constituci\u00f3n interna y sus relaciones reales con otros, es decir, hacia su forma individual, hacia su esencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Pudiera parecer extra\u00f1a la alusi\u00f3n a una forma individual -que es&nbsp;<em>forma de vida<\/em>en el caso de los vivientes-, y m\u00e1s extra\u00f1o todav\u00eda que identifiquemos el viviente individual con su esencia. Pero, en mi opini\u00f3n, hay buenos argumentos a favor de esta identificaci\u00f3n. Zubiri, por ejemplo, en&nbsp;<em>Sobre la esencia<\/em>, aporta algunos. Y el propio Arist\u00f3teles, habida cuenta de la reciente investigaci\u00f3n sobre su biolog\u00eda, puede ser interpretado perfectamente como defensor de una forma cuantitativa y cualitativamente individual, identificable en cada ser precisamente con su esencia<a><sup>[3]<\/sup><\/a>. A este respecto, Theodor Scaltsas ha escrito: \u201cLa esencia no puede pertenecer al sujeto, tiene que ser el propio sujeto\u201d<sup><a><sup>[4]<\/sup><\/a><\/sup>. Y el mismo Arist\u00f3teles se pregunta: \u201c\u00bfQu\u00e9 impide que ciertas realidades se identifiquen ya con su esencia, dado que la esencia es sustancia?\u201d<a><sup>[5]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>En suma, al autoconocimiento se accede mediante el conocimiento de las diferencias, y la autorrealizaci\u00f3n consistir\u00e1 precisamente en un proceso de diferenciaci\u00f3n. Nos sigue preocupando, no obstante, la cuesti\u00f3n de la unidad de la persona, pues estamos hablando todav\u00eda de&nbsp;<em>diferencias<\/em>, as\u00ed, en plural. \u00bfSer\u00e1 posible la integraci\u00f3n de todas ellas en una sola?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">\u00a0<em>La unidad de las diferencias en la \u00faltima diferencia<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La diferencia constitutiva solo puede ser una y \u00fanica, pues constituye a un ser uno y \u00fanico. Es m\u00e1s, la diferencia constitutiva, en realidad, se identifica con la propia sustancia que constituye. En el caso que nos ocupa, el del ser humano, la diferencia constitutiva ser\u00eda la propia persona. En esta direcci\u00f3n apuntan varios textos del tratado&nbsp;<em>Sobre el Alma<\/em>y del resto de la obra biol\u00f3gica de Arist\u00f3teles. Perm\u00edtaseme considerar uno de ellos, tal vez el m\u00e1s significativo. Hay un pasaje del tratado&nbsp;<em>Sobre las partes de los animales<\/em>en el que Arist\u00f3teles afirma que \u201cla diferencia es la forma en la materia\u201d<a><sup>[6]<\/sup><\/a>. Para algunos podr\u00eda resultar extra\u00f1a esta afirmaci\u00f3n<a><sup>[7]<\/sup><\/a>. Y lo es si la leemos desde el punto de vista l\u00f3gico, pero no si lo hacemos desde el punto de vista f\u00edsico.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el punto de vista l\u00f3gico, la especie es el resultado de a\u00f1adir al g\u00e9nero la diferencia. O sea, da la impresi\u00f3n de que la especie est\u00e1 m\u00e1s cerca de la materia, y que la materia es el principio de individuaci\u00f3n de la especie. Pero desde el punto de vista f\u00edsico las cosas cambian, es la diferencia la que est\u00e1 m\u00e1s cerca de la materia. La diferencia es la forma en la materia, la forma en la entidad individual concreta, y, en realidad, esta misma entidad<a><sup>[8]<\/sup><\/a>, pues son muchos los textos en los que Arist\u00f3teles reafirma la unidad de materia y forma<a><sup>[9]<\/sup><\/a>. Es la forma, entendida como diferencia, la que juega aqu\u00ed como principio de individuaci\u00f3n de una materia indiferenciada o gen\u00e9rica. De modo que la diferencia constitutiva no es una forma en abstracto, sino la forma en la materia, el viviente concreto, si hablamos de seres vivos, la persona, si de seres humanos se trata. Esta lectura no es excepcional, sino que enlaza de modo muy natural con otros textos situados en el libro II del tratado&nbsp;<em>Sobre el alma<\/em>y en&nbsp;<em>Metaf\u00edsica<\/em>, libros VII y VIII.<\/p>\n\n\n\n<p>Est\u00e1 claro, pues, que desde el punto de vista f\u00edsico la diferencia constitutiva es \u00fanica y se identifica con la cosa misma; en el caso de los seres humanos, con la persona. Ahora bien, se nos plantea el problema de la relaci\u00f3n entre lo f\u00edsico y lo l\u00f3gico. Es decir, \u00bfpodr\u00edamos de alg\u00fan modo captar esta diferencia desde nuestros conceptos, podr\u00edamos definir a cada persona, conocer lo individual? \u00bfPodr\u00edamos integrar los distintos rasgos o diferencias propias de la naturaleza humana en una sola y \u00faltima diferencia l\u00f3gica que se corresponda con la diferencia f\u00edsica constituyente? En ese caso, la diferencia \u00faltima ser\u00eda a un tiempo la sustancia y la definici\u00f3n de la cosa<a><sup>[10]<\/sup><\/a>. Estamos ante el problema de la inteligibilidad de la diferencia o, si se quiere, de lo individual concreto, que para el caso que nos ocupa es tanto como hablar de la inteligibilidad de la persona. Pasemos ahora a considerar esta cuesti\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>La inteligibilidad de la \u00faltima diferencia<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Si la separaci\u00f3n entre&nbsp;<em>logos<\/em>y&nbsp;<em>physis<\/em>fuese insalvable, tendr\u00edamos que renunciar al autoconocimiento y a la justificaci\u00f3n del sentido. Arist\u00f3teles se embarca por dos veces en el intento de cerrar la brecha entre las diferencias l\u00f3gicas y la diferencia f\u00edsica. Lo hace, en primer lugar, mediante una reforma de la teor\u00eda de la definici\u00f3n. Y fracasa. Emprende despu\u00e9s una nueva singladura en busca de otra forma conocimiento (<em>alle gnosis<\/em><a><sup>[11]<\/sup><\/a>), esta vez a trav\u00e9s de la filosof\u00eda pr\u00e1ctica y de una nueva constelaci\u00f3n de ideas, entre las que se encuentran las de analog\u00eda, met\u00e1fora, semejanza, prudencia y verdad pr\u00e1ctica. La filosof\u00eda actual de la diferencia ha tomado nota, y con raz\u00f3n, del fracaso del primer recorrido, el de la definici\u00f3n y el logos un\u00edvoco, pero no ha sabido valorar suficientemente el potencial del segundo. Podr\u00edamos, en mi opini\u00f3n, disipar la sombra del nihilismo actualizando las sugerencias que Arist\u00f3teles nos brinda en esta su segunda singladura.<\/p>\n\n\n\n<p>La reforma del aparato l\u00f3gico de la definici\u00f3n es llevada a cabo por el pensador griego por los siguientes pasos. Primeroreduce todos los g\u00e9neros que puedan figurar en una definici\u00f3n a uno: \u201cEn la definici\u00f3n no entra otra cosa que el g\u00e9nero denominado primero y las diferencias\u201d<a><sup>[12]<\/sup><\/a>. A continuaci\u00f3n reduce el g\u00e9nero a la especie: \u201cEl g\u00e9nero no existe en absoluto aparte de las especies del g\u00e9nero, o si existe es como materia\u201d<a><sup>[13]<\/sup><\/a>. En un tercer paso reduce la especie a las diferencias: \u201cEs evidente que la definici\u00f3n es el enunciado constituido a partir de las diferencias\u201d<a><sup>[14]<\/sup><\/a>. Y el cuarto paso reduce todas las diferencias a la \u00faltima: \u201cEs evidente que la diferencia \u00faltima ser\u00e1 la sustancia y la definici\u00f3n de la cosa\u201d<a><sup>[15]<\/sup><\/a>. Luego, si se pudiese hacer bien el proceso, es decir, dividiendo por la diferencia de la diferencia<a><sup>[16]<\/sup><\/a>, entonces, toda la definici\u00f3n y, lo que es m\u00e1s, la sustancia misma, estar\u00eda contenida en la \u00faltima diferencia<a><sup>[17]<\/sup><\/a>, que ser\u00eda a un tiempo l\u00f3gica y f\u00edsica.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero en el tratado&nbsp;<em>Sobre las partes de los animales<\/em><a><sup>[18]<\/sup><\/a>salen ya a flote numerosos problemas a la hora de establecer conexiones entre la&nbsp;<em>physis<\/em>y el&nbsp;<em>logos<\/em>por la v\u00eda de la definici\u00f3n. La definici\u00f3n que conduce a la diferencia \u00faltima, dividiendo por la diferencia de la diferencia, no parece factible, de modo que a la hora de investigar sobre los animales, hay que proceder mediante varias series de diferencias, por as\u00ed decirlo, paralelas, que no confluyen en una \u00faltima y \u00fanica. As\u00ed, lo m\u00e1s recomendable es proceder como hace el saber com\u00fan, poniendo juntos aquellos individuos que comparten una cierta constelaci\u00f3n de diferencias, que no podemos ya comprimir en una \u00fanica<a><sup>[19]<\/sup><\/a>. Aqu\u00ed parece que finaliza el idilio entre la&nbsp;<em>physis<\/em>y el&nbsp;<em>logos<\/em>. La mayor proximidad entre lo uno y lo otro la hallar\u00edamos bajo f\u00f3rmulas como \u00abS\u00f3crates es racional\u00bb (su diferencia espec\u00edfica), que expresa m\u00e1s sobre S\u00f3crates que \u00abS\u00f3crates es hombre\u00bb (su especie)<a><sup>[20]<\/sup><\/a>. Aun as\u00ed, no pone pie en la individualidad de la persona, ni expresa correctamente la integraci\u00f3n de los distintos aspectos biol\u00f3gicos, sociales y espirituales de la misma. No es extra\u00f1o que el propio Arist\u00f3teles muestre en algunos pasajes una clara desconfianza respecto del logos un\u00edvoco y de las virtualidades de la definici\u00f3n<a><sup>[21]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 consiste, pues, esa otra forma de conocimiento (<em>alle gnosis<\/em>) que nos llevar\u00eda m\u00e1s cerca de la persona? En primer lugar, para que este conocimiento sea meramente posible, es importante reparar en la naturaleza formal de la diferencia como principio de individuaci\u00f3n. Solo si reconocemos este aspecto formal a los individuos pueden estos resultar inteligibles. Se puede interpretar la filosof\u00eda aristot\u00e9lica de muchos modos, e hist\u00f3ricamente se hecho. Pero en nuestros d\u00edas, a partir de la lectura atenta de los textos biol\u00f3gicos, est\u00e1 emergiendo una lectura seg\u00fan la cual la forma es individual. Lo es cuantitativamente en todos y cada uno de los seres, y lo es cualitativamente de manera gradual. Es decir, la diferenciaci\u00f3n cualitativa individual admite grados; as\u00ed, una abeja, cuya plasticidad comportamental es escasa, pues su conducta est\u00e1 gen\u00e9ticamente regulada de modo r\u00edgido, presenta menores diferencias respecto de otras que un delf\u00edn, cuya capacidad de aprendizaje es considerablemente mayor, respecto de otros. Por ello, en ciertos casos, lo que aprendemos sobre la especie puede casi agotar lo que podemos aprender acerca de cada individuo. Pero en otros casos, una vez conocidos los rasgos de la especie, quedar\u00e1 a\u00fan mucho que aprender acerca de cada individuo. Y el caso humano es extremo en este sentido.<\/p>\n\n\n\n<p>Por m\u00e1s que aprendamos sobre la naturaleza humana, quedar\u00e1 todav\u00eda una enorme cantidad de conocimiento por obtener acerca de cada persona concreta. Para esta tarea ser\u00e1n imprescindibles las ciencias, en una cierta interpretaci\u00f3n anal\u00f3gica de sus conceptos, pero tambi\u00e9n las artes, con su capacidad de creaci\u00f3n de met\u00e1foras, as\u00ed como otras fuentes de conocimiento, tales que la religi\u00f3n, el di\u00e1logo y la comunicaci\u00f3n con los otros, la meditaci\u00f3n y reflexi\u00f3n, la propia praxis y la experiencia vital cotidiana, interpretado todo ello bajo la modulaci\u00f3n de la prudencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Parece que mediante una sensata combinaci\u00f3n de todas estas fuentes de conocimiento podemos poner pie, o casi, en lo individual concreto. Pero ahora deber\u00edamos preguntarnos en qu\u00e9 medida estas fuentes de conocimiento responden ante el tribunal de la verdad. Hasta hace poco, de un modo u otro, se mantuvo la distinci\u00f3n plat\u00f3nica entre ciencia (<em>episteme<\/em>) y opini\u00f3n (<em>doxa<\/em>), como dos modos o niveles distintos del saber, dotado de certeza el primero y no el segundo. Algunos autores postmodernos han enrasado esta distinci\u00f3n al interpretar en clave relativista toda forma de conocimiento, incluida la ciencia. Otros pensadores, como Karl Popper, han optado por distinguir cuidadosamente entre verdad y certeza, para reconocer a continuaci\u00f3n que incluso en ciencia hemos de convivir con la incertidumbre, pero que ello no impide que toda fuente de conocimiento, si se pretende leg\u00edtima, haya de responder ante el tribunal de la verdad. A partir de aqu\u00ed, nuestra pregunta podr\u00eda formularse en estos t\u00e9rminos: \u00bfEl conocimiento sobre cada individuo concreto, procedente de una pluralidad de fuentes, en qu\u00e9 modo responde ante el tribunal de la verdad?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La pregunta es importante, para empezar porque el andamiaje conceptual de la ciencia lo construimos a partir de un cierto conocimiento de los individuos concretos, por semejanza entre diferencias. As\u00ed elaboramos los conceptos, las leyes y las clasificaciones: a partir de las semejanzas entre diferencias (semejanzas que descubrimos creativamente<a><sup>[22]<\/sup><\/a>). Por supuesto, tambi\u00e9n es importante porque la verdad en el conocimiento de la persona es imprescindible para establecer de modo razonable y sin relativismo el sentido de su vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>Verdad pr\u00e1ctica y autorrealizaci\u00f3n<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Pues bien, el tipo de verdad que podemos pedir al conocimiento de lo individual es la verdad pr\u00e1ctica. Seg\u00fan Arist\u00f3teles: \u00abel bien de la parte intelectual pero pr\u00e1ctica es la verdad que est\u00e1 de acuerdo con el deseo recto [&#8230;] esta clase de entendimiento y de verdad es pr\u00e1ctica\u00bb<a><sup>[23]<\/sup><\/a>. Destaquemos algunas de las caracter\u00edsticas de la verdad pr\u00e1ctica.<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, sabemos que consiste en la concordancia entre deseo e intelecto, pero sin que el uno domine sobre el otro, sin que ninguno de los dos sufra violencia para adecuarse al otro, pues en ese momento el ser humano, que es \u201cdeseo inteligente e inteligencia deseosa\u201d<a><sup>[24]<\/sup><\/a>, se estar\u00eda haciendo traici\u00f3n a s\u00ed mismo, estar\u00eda dejando se ser aut\u00e9ntico, verdadero.&nbsp;&nbsp;Obs\u00e9rvese la f\u00f3rmula gramatical elegida por Arist\u00f3teles para referirse aqu\u00ed al ser humano. No emplea la yuxtaposici\u00f3n, sino la adjetivaci\u00f3n de un rasgo mediante el otro, es decir la diferencia en la diferencia. Y se cuida muy bien de evitar la jerarquizaci\u00f3n, al poner cada uno de los dos t\u00e9rminos tanto en la funci\u00f3n de nombre como en la de adjetivo. La verdad pr\u00e1ctica consiste en la integraci\u00f3n de estas dos diferencias en un punto intermedio y mejor, que no est\u00e1 previamente dado en ninguna de ellas, sino que debe ser hecho. Y al mismo tiempo que es hecho es descubierto. Se da por y en la acci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En segundo lugar, se puede decir con toda propiedad que existe un tipo de verdad que no se concibe como un acuerdo abstracto, sino que se hace, se realiza o, para ser m\u00e1s precisos, se actualiza mediante la acci\u00f3n de un sujeto. Dicha verdad puede ser entendida, pues, como la actualizaci\u00f3n de una potencia: en la medida en que tal potencia era real, la verdad pr\u00e1ctica es objetiva, es genuina&nbsp;<em>verdad<\/em>; en la medida en que la actualizaci\u00f3n de la misma requiere acci\u00f3n humana, es creativa, es&nbsp;<em>pr\u00e1ctica<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, por \u00faltimo, no hay una regla autom\u00e1tica para la creaci\u00f3n ni para el reconocimiento de este tipo de verdad; sin embargo, la arbitrariedad y el relativismo est\u00e1n excluidos, se trata de un ejercicio \u00abdeterminado por la raz\u00f3n y por aqu\u00e9lla regla por la cual decidir\u00eda el hombre prudente\u00bb<a><sup>[25]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, el concepto de verdad pr\u00e1ctica est\u00e1 pensado en las dimensiones \u00e9tica, epist\u00e9mica y antropol\u00f3gica, como la realizaci\u00f3n de cada ser humano por acuerdo de intelecto y deseo, como un proceso de actualizaci\u00f3n de capacidades humanas que se da en la acci\u00f3n y bajo la gu\u00eda de la prudencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo importante aqu\u00ed es que el modelo de la verdad pr\u00e1ctica nos permite cerrar la brecha entre la&nbsp;<em>physis<\/em>y el&nbsp;<em>logos<\/em>tanto como sea posible. Ciertas caracter\u00edsticas o diferencias se aprenden, se constituyen y se integran a un mismo tiempo, dando como resultado la persona misma. Este modelo, que Arist\u00f3teles aplica a dos de nuestros rasgos, la condici\u00f3n desiderativa\/animal y la intelectual\/racional, tal vez pueda ampliarse hasta abarcar las tres diferencias propias de la naturaleza humana. Para dar el primer paso en esta direcci\u00f3n, quiz\u00e1 baste con recordar que nuestra inteligencia es tambi\u00e9n social, es decir comunicativa y dial\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p>Verdad pr\u00e1ctica significa, pues, concordancia entre deseo e intelecto, y constituci\u00f3n de la propia persona. Cuando se da la concordancia entre el deseo y la inteligencia el sujeto se va constituyendo, diferenciando y mejorando a s\u00ed mismo. De manera que la verdad pr\u00e1ctica no consiste tan s\u00f3lo en el acuerdo entre dos rasgos humanos, sino que tiene una dimensi\u00f3n constitutiva:\u201cCon raz\u00f3n se dice \u2013escribe Arist\u00f3teles- que realizando acciones justas se hace uno justo [&#8230;] y sin hacerlas ninguno tiene la menor posibilidad de llegar a ser bueno\u201d<a><sup>[26]<\/sup><\/a>.&nbsp;Es decir, para conocernos con verdad (\u201ccon\u00f3cete a ti mismo\u201d), tenemos que hacernos (\u201cllega a ser el que eres\u201d).&nbsp;&nbsp;\u201cLo que hay que hacer despu\u00e9s de haber aprendido \u2013insiste Arist\u00f3teles- lo aprendemos haci\u00e9ndolo\u201d<a><sup>[27]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Obs\u00e9rvese que aqu\u00ed hemos invertido la relaci\u00f3n de orden entre las dos m\u00e1ximas. Empez\u00e1bamos diciendo que para cumplir con la m\u00e1xima de P\u00edndaro uno tiene que conocerse a s\u00ed mismo. Descubrimos ahora que, para conocerse, uno tiene que realizarse. No se trata de un c\u00edrculo vicioso sin posible entrada ni comienzo. Sino de un c\u00edrculo virtuoso en el que simult\u00e1neamente uno se conoce por autorrealizaci\u00f3n y mediante ese conocimiento aprende lo que tiene que realizar. Entre la dimensi\u00f3n \u00e9tica (\u201cllega a ser el que eres\u201d) y la epist\u00e9mica (\u201ccon\u00f3cete a ti mismo\u201d) de la verdad pr\u00e1ctica existe una mutua implicaci\u00f3n exigida por la propia antropolog\u00eda aristot\u00e9lica. Llega a ser el que eres, es decir, con\u00f3cete a ti mismo. Con\u00f3cete a ti mismo, es decir, real\u00edzate.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno se da cuenta de que tiene talento para la m\u00fasica haciendo m\u00fasica, aprendemos sobre nuestra capacidad para el deporte ejercit\u00e1ndola, en la acci\u00f3n llegamos a captar nuestras dotes para la concentraci\u00f3n o para el trabajo prolongado y duro, para la observaci\u00f3n, para la atenci\u00f3n al detalle o bien para la creatividad, para la compasi\u00f3n o el cuidado, para la gesti\u00f3n o el liderazgo, para el c\u00e1lculo o la abstracci\u00f3n, para la reflexi\u00f3n o la meditaci\u00f3n, para el humor o el buen consejo, descubrimos, en fin, la textura propia, concreta e irrepetible de cada persona. Lo que despu\u00e9s de haber aprendido hemos de hacer, lo aprendemos haci\u00e9ndolo.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta b\u00fasqueda del autoconocimiento y de la realizaci\u00f3n de cada persona, tienen un papel fundamental los dem\u00e1s. De hecho, la puerta de entrada al c\u00edrculo virtuoso es la&nbsp;<em>paideia<\/em><a><sup>[28]<\/sup><\/a>. Recordemos, nuestra inteligencia no solo es deseosa, sino tambi\u00e9n social. Nuestro autoconocimiento y realizaci\u00f3n dependen cr\u00edticamente de aquellos que saben ver las capacidades y posibilidades, de aquellos que aconsejan y orientan, que dan ejemplo, que educan, entrenan, cuidan, sanan o forman. Tambi\u00e9n de nuestros pares en la aventura de la vida, cuya conversaci\u00f3n nos resulta de tanta ayuda para autodescubrirnos. Y junto con ello, las distintas modalidades del arte y de la ficci\u00f3n nos aportan visiones de la vida humana a trav\u00e9s de las cuales de un modo u otro podemos vislumbrar la propia. Y aun habr\u00eda que sumar a todo esto otras fuentes de conocimiento; en palabras de Gadamer: \u201cUno no puede ignorar tal \u2018conocimiento\u2019 en cualquier forma en que se exprese: en la sabidur\u00eda religiosa o proverbial, en obras de arte o en pensamiento filos\u00f3fico\u201d<a><sup>[29]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Se podr\u00eda objetar que tambi\u00e9n mediante el ejercicio asiduo del crimen, uno puede descubrir en s\u00ed mismo ciertas dotes y capacidades criminales. En este caso, \u00bfdeber\u00eda uno esforzarse en el perfeccionamiento de estas dotes para tener una vida cumplida? Desde luego, si la coherencia con lo dicho nos obligase a responder afirmativamente, estar\u00edamos ante una especie de reducci\u00f3n al absurdo de toda la posici\u00f3n que hemos ido edificando. Pero no hay por qu\u00e9 responder afirmativamente, pues el ejercicio universal del crimen ser\u00eda obviamente contrario a nuestra naturaleza social, e incluso peligroso para nuestra condici\u00f3n animal, mientras que reservar solo para uno mismo el privilegio del crimen est\u00e1 en contra de nuestra condici\u00f3n racional, como argumenta Kant.<\/p>\n\n\n\n<p>Es decir, el hecho de que el autoconocimiento y la autorrealizaci\u00f3n respondan ante el tribunal de la verdad implica que no toda biograf\u00eda es genuina autorrealizaci\u00f3n. El relativismo, insisto, queda excluido. Prueba de ello es que podemos decir, cada uno de s\u00ed mismo y de los dem\u00e1s, de modo falible pero no injustificado, cu\u00e1ndo estamos ante una vida realizada (<em>praxis teleia<\/em>) y cu\u00e1ndo ante una vida fracasada, inaut\u00e9ntica, err\u00f3nea (en el doble sentido, \u00e9tico y epist\u00e9mico). Para empezar, cualquier tipo de biograf\u00eda que no atienda a la naturaleza humana ser\u00e1 una suerte de autofalsificaci\u00f3n, pues somos humanos. Esta clave es la que nos ha permitido excluir el estilo de vida criminal como una genuina v\u00eda de autorrealizaci\u00f3n. Dicho de otro modo, la naturaleza humana tiene valor normativo para nuestras vidas. Afirma Arist\u00f3teles que \u201clo que es propio de cada uno por naturaleza es lo mejor y lo m\u00e1s agradable para cada uno\u201d<a><sup>[30]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>De las notas propias de nuestra naturaleza, parece que Arist\u00f3teles se\u00f1ala la racionalidad como la m\u00e1s excelente e incluso divina, y recomienda \u201cen la medida de lo posible, inmortalizarnos y hacer todo esfuerzo para vivir de acuerdo con lo m\u00e1s excelente que hay en nosotros\u201d<a><sup>[31]<\/sup><\/a>. Sin embargo, en un pasaje aleda\u00f1o, nos recuerda que \u201csiendo humano, el hombre contemplativo necesitar\u00e1 del bienestar externo, ya que nuestra naturaleza no se basta a s\u00ed misma para la contemplaci\u00f3n, sino que necesita de la salud corporal, del alimento y de los dem\u00e1s cuidados\u201d<a><sup>[32]<\/sup><\/a>. En definitiva, no podemos olvidar nuestros aspectos animales y sociales, y tampoco traicionar a la parte m\u00e1s divina que hay en nosotros, sino buscar una integraci\u00f3n arm\u00f3nica y con vistas a la excelencia de todo ello. Esa es la posici\u00f3n de lo propiamente humano.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, y aun dentro de los m\u00e1rgenes de la naturaleza humana, siempre corremos el riesgo de no realizar nuestra propia vida personal, la de cada cual, corremos el riesgo de vivir de modo alienado, de elegir la vida de (lo) otro. \u201cSer\u00eda absurdo \u2013escribe Arist\u00f3teles- que un hombre no eligiera su propia vida, sino la de otro\u201d<a><sup>[33]<\/sup><\/a>. Y esto puede ocurrir por imposici\u00f3n m\u00e1s o menos violenta, por obcecaci\u00f3n, por capricho, por ignorancia, por falta de reflexi\u00f3n o escucha en medio de esta&nbsp;<em>sociedad del ruido<\/em>,&nbsp;&nbsp;o por falta de autocontrol, por mimetismo o por moda\u2026 \u00a1Son tantas las posibles causas de la inautenticidad! (Y si algo espera nuestra sociedad de los fil\u00f3sofos, por cierto, es que ayudemos a identificarlas).<\/p>\n\n\n\n<p>En suma, todo el recorrido que hemos hecho nos orienta hacia un sentido de la vida que cumple con las condiciones buscadas. Es un sentido com\u00fan, pues es concorde con la naturaleza humana, la que compartimos todos los miembros de la familia humana. Es un sentido de la vida personal, pues se concreta en la irrepetible diferencia constitutiva. Es tambi\u00e9n cognoscible, gracias a una gran pluralidad de fuentes, y razonable, pues responde ante el tribunal de la verdad pr\u00e1ctica, lo que permite justificar razonablemente su elecci\u00f3n ante uno mismo y ante los dem\u00e1s (y tambi\u00e9n ante Dios, a\u00f1adir\u00eda el creyente).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Resumen conclusivo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Nos ha tocado vivir a caballo entre el fin de la modernidad y el comienzo de no sabemos todav\u00eda qu\u00e9. Los tiempos modernos nos han aportado potentes instrumentos, pero nos han sumido en una cierta ignorancia del sentido. Nos cumple ahora investigar el sentido de la vida humana sin renunciar a los medios que hemos ganado durante la modernidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta clave hemos recuperado dos m\u00e1ximas antiguas en torno a las cuales parece haber un ampl\u00edsimo consenso. Conforme a la primera, el sentido de cada vida est\u00e1 en la autorrealizaci\u00f3n. La segunda nos recuerda la necesidad de autoconocimiento, sin el cual la autorrealizaci\u00f3n ser\u00eda imposible. Necesitamos, pues, un conocimiento, tanto de nuestra naturaleza humana, como de nuestra peculiar constituci\u00f3n personal.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de aqu\u00ed hemos recorrido muy someramente las actuales posiciones respecto de la naturaleza humana, y hemos apostado por una en concreto. Se trata de una teor\u00eda de la naturaleza humana muy pr\u00f3xima al sentido com\u00fan y a la tradici\u00f3n aristot\u00e9lica, seg\u00fan la cual somos animales sociales racionales. Hemos explorado, tambi\u00e9n muy superficialmente, estas tres caracter\u00edsticas o&nbsp;<em>diferencias<\/em>propias de lo humano. En virtud de las mismas hemos descubierto que somos vulnerables, dependientes y aut\u00f3nomos. Tambi\u00e9n sabemos que nuestro lugar propio est\u00e1 tanto en el entorno natural, tanto como entre la familia humana y en la esfera de lo espiritual. Todo ello nos da ya muchas orientaciones de vida. Pero, al fin y al cabo, mi vida es una vida personal, que tiene que realizarse tambi\u00e9n en funci\u00f3n del individuo concreto que soy.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPodemos obtener conocimiento sobre esto?, \u00bfdicho conocimiento puede ser reputado como verdadero o falso sin relativismo? La respuesta nos viene dada a trav\u00e9s de la noci\u00f3n de&nbsp;<em>diferencia<\/em>. La diferencia constitutiva es \u00fanica en cada persona, en ella se integran todos los rasgos o diferencias, y, adem\u00e1s, es formal, luego es, en principio, cognoscible. Ahora bien, para llegar a conocerla hace falta todo un arsenal muy variado de recursos, que incluye las ciencias y mucho m\u00e1s. Adem\u00e1s, el tipo de verdad que podemos pedir a este conocimiento es la verdad pr\u00e1ctica. A trav\u00e9s del desarrollo de este concepto nos hemos dado cuenta de que en realidad el autoconocimiento (verdad) y la autorrealizaci\u00f3n (praxis) son procesos simult\u00e1neos y mutuamente dependientes que se retroalimentan.Que para conocer a la persona y propiciar su realizaci\u00f3n hagan falta las ciencias naturales, sociales y humanas, adem\u00e1s de las artes, la sabidur\u00eda religiosa y proverbial, la filosof\u00eda, el di\u00e1logo y la comunicaci\u00f3n, la meditaci\u00f3n, contemplaci\u00f3n y reflexi\u00f3n, la praxis y la experiencia cotidiana, no es ciertamente un gran hallazgo. Es m\u00e1s bien una obviedad. Pero el objetivo aqu\u00ed era precisamente el de presentar unas bases filos\u00f3ficas que den cuenta de esta verdad obvia y que sean conformes a la misma.<br><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\" \/>\n\n\n\n<p><a><sup>[1]<\/sup><\/a>Hay que aclarar que esta integraci\u00f3n y concreci\u00f3n no es igual a una s\u00edntesis. De hecho, ning\u00fan organismo llega a la existencia mediante s\u00edntesis o composici\u00f3n de partes preexistentes, sino mediante un proceso de&nbsp;<em>diferenciaci\u00f3n<\/em>. Esto deber\u00eda hacernos pensar, dicho sea de paso, sobre el tipo de tecnociencia que es la que hoy llamamos, en t\u00e9rminos que parecen entre s\u00ed contradictorios,&nbsp;<em>biolog\u00eda sint\u00e9tica<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[2]<\/sup><\/a>Heidegger, M.,&nbsp;<em>Identidad y diferencia<\/em>, Anthropos, Barcelona, 1988 [ed. biling\u00fce a cargo de A. Leyte y H. Cort\u00e9s, ed. original en alem\u00e1n,&nbsp;<em>Identit\u00e4t und Differenz<\/em>, Klett-Cotta, Stuttgart, 1955-57];&nbsp;Deleuze, G.,&nbsp;<em>Diferencia y repetici\u00f3n<\/em>, J\u00facar, Madrid, 1988 [trad.&nbsp;A. Card\u00edn, ed. original en franc\u00e9s&nbsp;<em>Diff\u00e9rence et r\u00e9p\u00e9tition<\/em>, P.U.F., Par\u00eds, 1968];&nbsp;Lyotard, J. F.,&nbsp;<em>La diferencia<\/em>, Gedisa, Barcelona, 1988 [trad.&nbsp;A. L. Bixio, ed. original en franc\u00e9s,&nbsp;<em>Le diff\u00e9rend<\/em>, Minuit, Par\u00eds, 1983];&nbsp;Derrida, J.,&nbsp;<em>La escritura y la diferencia<\/em>, Anthropos, Barcelona, 2012 [trad.&nbsp;P. Pe\u00f1alver, ed. original en franc\u00e9s,&nbsp;<em>L\u2019\u00c9criture et la diff\u00e9rence<\/em>, Seuil, Par\u00eds, 1967 ].<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[3]<\/sup><\/a>Sigo en esta interpretaci\u00f3n a autores contempor\u00e1neos como Pierre Pellegrin y David Balme. He argumentado largamente a favor de la misma en diversos lugares:&nbsp;Marcos, A.,&nbsp;<em>Arist\u00f3teles y otros animales<\/em>, PPU, Barcelona, 1996;&nbsp;Marcos, A.,&nbsp;<em>Postmodern Aristotle<\/em>, CSP, Newcastle, 2012.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[4]<\/sup><\/a>Scaltsas,&nbsp;Th.,&nbsp;<em>Substances &amp; Universals in Aristotle\u2019s Metaphysics<\/em>, Cornell University Press, Ithaca, NY, 1994, p. 3<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[5]<\/sup><\/a>Arist\u00f3teles,&nbsp;<em>Metaf\u00edsica<\/em>, 1031b 31 y ss.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[6]<\/sup><\/a>&nbsp;Arist\u00f3teles,&nbsp;<em>Sobre las partes de los animales<\/em>, 643a 24.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[7]<\/sup><\/a>Incluso se da el caso de editores y traductores de los textos de Arist\u00f3teles que han tratado de enmendarla. Sin embargo, figura tal cual en todos los manuscritos menos en uno. V\u00e9ase al respecto&nbsp;Bartolom\u00e9,R. y&nbsp;Marcos, A., Arist\u00f3teles:&nbsp;<em>Obra biol\u00f3gica<\/em>, Luarna, Madrid, 2010, p. 113, n. 166, en www.fyl.uva.es\/~wfilosof\/webMarcos\/textos\/Textos_2013\/Aristoteles_Obra_biologica.pdf .<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[8]<\/sup><\/a>&nbsp;V\u00e9ase al respecto&nbsp;Inciarte, F.,&nbsp;<em>El reto del positivismo l\u00f3gico<\/em>, Rialp, Madrid, 1974, p. 276.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[9]<\/sup><\/a>Arist\u00f3teles,&nbsp;<em>Metaf\u00edsica<\/em>VIII 6;<em>Sobre el alma<\/em>II 1;&nbsp;<em>Sobre las partes de los animales<\/em>I; v\u00e9ase tambi\u00e9n&nbsp;Marcos, A.,&nbsp;<em>Arist\u00f3teles y otros animales<\/em>, PPU, Barcelona, pp. 140-142.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[10]<\/sup><\/a><em>Metaf\u00edsica<\/em>, 1038a 19-20.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[11]<\/sup><\/a><em>Sobre la generaci\u00f3n de los animales<\/em>, 742b 32.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[12]<\/sup><\/a><em>Metaf\u00edsica<\/em>, 1037b 30 &#8211; 1038a 4.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[13]<\/sup><\/a><em>Metaf\u00edsica<\/em>, 1038a 5-8.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[14]<\/sup><\/a><em>Metaf\u00edsica<\/em>, 1038a 8-9.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[15]<\/sup><\/a><em>Metaf\u00edsica<\/em>, 1038a 19-20.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[16]<\/sup><\/a><em>Metaf\u00edsica,<\/em>1038a 9;&nbsp;<em>Sobre las partes de los animales<\/em>, 642b 5 &#8211; 644a 12.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[17]<\/sup><\/a>Un buen relato de este proceso de reducci\u00f3n, que he seguido aqu\u00ed, aparece en&nbsp;Inciarte, F.,&nbsp;<em>El reto del positivismo l\u00f3gico<\/em>, Rialp, Madrid, 1974, pp. 251-252.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[18]<\/sup><\/a><em>Sobre las partes de los animales<\/em>, 643b 10 y ss.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[19]<\/sup><\/a>Por ejemplo, se entiende que son aves los sangu\u00edneos, ov\u00edparos, alados, plum\u00edferos, con huesos huecos, con pico y sin dientes. Cada una de estas diferencias puede ser el extremo de una serie distinta y ninguna de ellas tiene por qu\u00e9 incluir a todas las dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[20]<\/sup><\/a><em>Sobre las partes de los animales,<\/em>645b 13-22;&nbsp;<em>Sobre el alma,<\/em>402b 10-16, 415a 16-20.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[21]<\/sup><\/a><em>Refutaciones sof\u00edsticas<\/em>, 165a 5-14.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[22]<\/sup><\/a>Sobre la importancia epist\u00e9mica de la semejanza puede verse&nbsp;Marcos, A.,&nbsp;<em>Postmodern Aristotle<\/em>, Newcastle, 2012, cap. 6;&nbsp;Marcos, A., \u201cSemejanza\u201d, en:&nbsp;<em>Estudios Filos\u00f3ficos<\/em>, vol.&nbsp;LX, n\u00ba 173, 2011, pp. 119-136. \u201cWe can only say \u2018the same\u2019 if we think difference\u201d, afirma Heidegger en \u201c\u2026 Poetically Man Dwells\u2026\u201d, in&nbsp;Heidegger, M.,&nbsp;<em>Poetry, Language, Thought<\/em>, Harper, New York, 1971, pp. 213-229; disponible en: http:\/\/timothyquigley.net\/cont\/heidegger-pmd.pdf.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[23]<\/sup><\/a><em>\u00c9tica a Nic\u00f3maco,<\/em>1139 a 26 y ss.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[24]<\/sup><\/a><em>\u00c9tica a Nic\u00f3maco,<\/em>1139b 6.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[25]<\/sup><\/a><em>\u00c9tica a Nic\u00f3maco,<\/em>1106b 36 y ss.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[26]<\/sup><\/a><em>\u00c9tica a Nic\u00f3maco,<\/em>&nbsp;1105b 10 y ss.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[27]<\/sup><\/a><em>\u00c9tica a Nic\u00f3maco,<\/em>&nbsp;1103a 32 y ss.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[28]<\/sup><\/a>V\u00e9ase&nbsp;Marcos, A., \u201cAprender haciendo:&nbsp;<em>paideia<\/em>y&nbsp;<em>phronesis<\/em>en Arist\u00f3teles\u201d, en:&nbsp;<em>Educa\u00e7\u00e3o<\/em>(Brasil), vol. 34, n\u00ba 1, 2011, pp. 13-24.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[29]<\/sup><\/a>Gadamer, H. G.,&nbsp;<em>Truth and Method<\/em>, Continuum, Londres-Nueva York, 2004, pp. 565-6.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[30]<\/sup><\/a><em>\u00c9tica a Nic\u00f3maco,<\/em>1178a 5-9.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[31]<\/sup><\/a><em>\u00c9tica a Nic\u00f3maco,<\/em>1178a 1.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[32]<\/sup><\/a><em>\u00c9tica a Nic\u00f3maco,<\/em>1178b 34 y ss.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[33]<\/sup><\/a><em>\u00c9tica a Nic\u00f3maco,<\/em>1178a 4-5.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Art\u00edculo elaborado por Alfredo Marcos, Catedr\u00e1tico en la Universidad de Valladolid. Hacemos aqu\u00ed una adaptaci\u00f3n, en dos art\u00edculos, para FronterasCTR, de su art\u00edculo publicado en la revista PENSAMIENTO, vol. 73 (2017).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Alfredo Marcos) La modernidad nos ha aportado potentes instrumentos, pero nos ha sumido en la ignorancia del sentido. Para investigar sobre el sentido propongo recuperar dos m\u00e1ximas antiguas: \u201cllega a ser qui\u00e9n eres\u201d y \u201ccon\u00f3cete a ti mismo\u201d. En realidad, el autoconocimiento y la autorrealizaci\u00f3n son simult\u00e1neos. Necesitaremos, pues, un conocimiento de nuestra naturaleza &#8230; <a title=\"La naturaleza humana es siempre diferencial\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=4143\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre La naturaleza humana es siempre diferencial\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":4149,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[121],"tags":[465,238,373,328,477,474],"class_list":["post-4143","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-transhumanismo-y-posthumanismo","tag-aristoteles","tag-naturaleza","tag-naturaleza-humana","tag-naturalismo","tag-ontologia","tag-platon"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4143","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4143"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4143\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4146,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4143\/revisions\/4146"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/4149"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4143"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4143"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4143"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}