{"id":4113,"date":"2019-05-01T07:00:24","date_gmt":"2019-05-01T05:00:24","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=4113"},"modified":"2019-04-29T20:19:44","modified_gmt":"2019-04-29T18:19:44","slug":"el-sentido-de-la-vida-en-la-era-tecnocientifica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=4113","title":{"rendered":"El sentido de la vida en la era tecnocient\u00edfica"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>(Por<u> Alfredo Marcos<\/u>) La modernidad nos ha aportado potentes instrumentos, pero nos ha sumido en la ignorancia del sentido. Para investigar sobre el sentido propongo recuperar dos m\u00e1ximas antiguas: \u201cllega a ser qui\u00e9n eres\u201d y \u201ccon\u00f3cete a ti mismo\u201d. En realidad, el autoconocimiento y la autorrealizaci\u00f3n son simult\u00e1neos. Necesitaremos, pues, un conocimiento de nuestra naturaleza humana y de nuestra constituci\u00f3n personal. Expondremos, en este art\u00edculo, una teor\u00eda de la naturaleza humana pr\u00f3xima al sentido com\u00fan y a la tradici\u00f3n aristot\u00e9lica, seg\u00fan la cual somos animales sociales racionales. Esta idea de nuestra naturaleza nos da ya orientaciones de vida. Pero mi vida tiene que realizarse en funci\u00f3n de la persona que soy, contando con todas sus diferencias. \u00bfPodemos obtener conocimiento sobre esto? La respuesta nos viene dada a trav\u00e9s de la noci\u00f3n de\u00a0<\/strong><em><strong>diferencia<\/strong><\/em><strong>, que expondremos en un pr\u00f3ximo art\u00edculo. La diferencia constitutiva es \u00fanica en cada persona, y es formal, luego, en principio, cognoscible. Para conocerla hace falta un arsenal muy variado de recursos, que incluye las ciencias y mucho m\u00e1s.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Nos ha tocado vivir a caballo entre el fin de la modernidad y el comienzo de no sabemos todav\u00eda qu\u00e9. Los tiempos modernos nos han aportado potentes instrumentos, pero nos han sumido en una cierta ignorancia del sentido. Nos cumple ahora investigar el sentido de la vida humana sin renunciar a los medios que hemos ganado durante la modernidad. En esta clave hemos recuperado dos m\u00e1ximas antiguas en torno a las cuales parece haber un ampl\u00edsimo consenso. Conforme a la primera, el sentido de cada vida est\u00e1 en la autorrealizaci\u00f3n. La segunda nos recuerda la necesidad de autoconocimiento, sin el cual la autorrealizaci\u00f3n ser\u00eda imposible. Necesitamos, pues, un conocimiento, tanto de nuestra naturaleza humana, como de nuestra peculiar constituci\u00f3n personal. A partir de aqu\u00ed hemos recorrido muy someramente las actuales posiciones respecto de la naturaleza humana, y hemos apostado por una en concreto. Se trata de una teor\u00eda de la naturaleza humana muy pr\u00f3xima al sentido com\u00fan y a la tradici\u00f3n aristot\u00e9lica, seg\u00fan la cual somos animales sociales racionales. Tambi\u00e9n, en un segundo art\u00edculo que se publicar\u00e1 pr\u00f3ximamente en FronterasCTR, hemos explorado muy superficialmente, las tres caracter\u00edsticas o\u00a0<em>diferencias<\/em>propias de lo humano. En virtud de las mismas hemos descubierto que somos vulnerables, dependientes y aut\u00f3nomos. Tambi\u00e9n sabemos que nuestro lugar propio est\u00e1 tanto en el entorno natural, tanto como entre la familia humana y en la esfera de lo espiritual. Todo ello nos da ya muchas orientaciones de vida. Pero, al fin y al cabo, mi vida es una vida personal, que tiene que realizarse tambi\u00e9n en funci\u00f3n del individuo concreto que soy.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Introducci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>El viajero est\u00e1 sentado en un banco de la estaci\u00f3n. Escribe en su libreta con aire melanc\u00f3lico. Acaba de dejar un autob\u00fas y est\u00e1 a punto de abordar otro, aunque todav\u00eda no ha decidido cu\u00e1l. Hace balance y anota c\u00f3mo ha cambiado \u00e9l mismo, lo que ha visto, lo que ha aprendido en el viaje, a qui\u00e9n ha conocido, de qui\u00e9n se ha distanciado, lo que ha adquirido y lo que ha perdido, sorpresas, expectativas frustradas&#8230; Esta es nuestra posici\u00f3n hist\u00f3rica. Hemos viajado a trav\u00e9s de los tiempos modernos. Fin de trayecto. Ahora estamos a punto de enrolarnos en una nueva expedici\u00f3n hacia no sabemos d\u00f3nde. Tenemos la impresi\u00f3n incierta de que hacer arqueo nos ayudar\u00e1 a elegir mejor la nueva ruta. Balance de los tiempos modernos: adquisiciones, una navaja suiza; p\u00e9rdidas, una br\u00fajula.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestros fil\u00f3sofos gustan de otro lenguaje. Han llamado \u201cracionalidad instrumental\u201d (Habermas) a la navaja suiza y han bautizado como \u201csombra del nihilismo\u201d (Gadamer) a la p\u00e9rdida de la br\u00fajula. Pero con un lenguaje u otro, la cuenta es la misma: tenemos ya, por fin, los medios en pos de los cuales partimos, pero durante el viaje hemos olvidado para qu\u00e9 los quer\u00edamos. \u00bfCasualmente? Es decir, \u00bfel hallazgo de lo uno estar\u00e1 relacionado de alg\u00fan modo con la p\u00e9rdida de lo otro? Tal vez hemos fabricado la navaja con piezas y materiales extra\u00eddos de la br\u00fajula, en cuyo caso quedar\u00eda excluida la mera casualidad. Algo as\u00ed ha sucedido, seg\u00fan Gadamer: el mismo m\u00e9todo cient\u00edfico que nos exige la abstracci\u00f3n de los valores, nos otorga a cambio ingentes cantidades de informaci\u00f3n y de poder. Hemos desmontado todo un entramado de sentido para centrarnos en el conocimiento y manejo de los hechos.<\/p>\n\n\n\n<p>Dicho todav\u00eda de otra forma, la modernidad ha tenido \u00e9xito en el plano instrumental, ha multiplicado nuestras capacidades y autonom\u00eda como no se hab\u00eda visto jam\u00e1s antes, pero ha resultado un fracaso en cuanto al sentido, nos ha sumido en la sombra del nihilismo. Como consecuencia, en nuestros d\u00edas, algunos se mueven sin pretensi\u00f3n ni esperanza de sentido. Asumen la acci\u00f3n por la acci\u00f3n del rebelde sin causa. Otros, en una gama que va del fan\u00e1tico al friki, abrazan con arbitrario ardor causas insensatas o f\u00fatiles. Y los que orientan su vida hacia objetivos tradicionalmente tenidos por sensatos, como el conocimiento, la salud, la atenci\u00f3n a los dem\u00e1s, la excelencia, la felicidad o la santidad, se encuentran con serios problemas para dar raz\u00f3n del sentido de sus vidas, ante s\u00ed mismos y ante los otros.&nbsp;<em>Todo es igual, nada es mejor<\/em>. \u00bfPor qu\u00e9 habr\u00edamos de preferir el conocimiento a la ignorancia, la excelencia a la mediocridad?<\/p>\n\n\n\n<p>Si aceptamos este balance de la modernidad, es obvio que ahora deber\u00edamos partir hacia la cuesti\u00f3n del sentido de la vida, pero sin perder en este nuevo viaje las poderosas herramientas obtenidas durante los tiempos modernos, ni las de car\u00e1cter tecnocient\u00edfico, ni las de tipo sociopol\u00edtico. Se trata de reparar la br\u00fajula sin estropear ahora la navaja suiza.<\/p>\n\n\n\n<p>La cuesti\u00f3n del sentido de la vida se podr\u00eda precisar en los siguientes t\u00e9rminos. En primer lugar tendr\u00edamos que identificar un sentido que resulte com\u00fan a todos los seres humanos. En segundo lugar, dicho sentido deber\u00eda ser personal, es decir susceptible de una distinta concreci\u00f3n para cada uno de nosotros. Y, en tercer lugar, deber\u00edamos ser capaces de dar raz\u00f3n de dicho sentido. Buscamos, pues, un sentido&nbsp;<em>com\u00fan<\/em>,&nbsp;<em>personal<\/em>y&nbsp;<em>razonable<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Si la cuesti\u00f3n del sentido no encontr\u00f3 buen acomodo dentro de la atm\u00f3sfera moderna, tendremos que plantearla ahora en un ambiente filos\u00f3fico postmoderno, en el cual no rigen ya los dogmas de la modernidad. Estos dogmas, ahora obsoletos, se formulaban, seg\u00fan Hans Jonas, en estos t\u00e9rminos: \u201cNo hay verdades metaf\u00edsicas\u201d y \u201cno hay camino del\u00a0<em>es<\/em>al\u00a0<em>debe<\/em>\u201d<a><sup>[1]<\/sup><\/a>. Nuestras opciones de \u00e9xito ante la cuesti\u00f3n del sentido dependen, en efecto, del abandono de estos dogmas. Trataremos de buscar verdades metaf\u00edsicas, a trav\u00e9s de una ontolog\u00eda de la diferencia, y de obtener a partir de ellas indicaciones pr\u00e1cticas para organizar nuestras vidas con sentido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">En busca de las fuentes del sentido<\/p>\n\n\n\n<p>Desde la antig\u00fcedad cl\u00e1sica llegan hasta nosotros c\u00e1psulas de sabidur\u00eda que pueden ayudarnos a plantear la cuesti\u00f3n del sentido. Consideremos dos de ellas. En primer lugar, la conocida m\u00e1xima de P\u00edndaro: \u201cLlega a ser el que eres\u201d (<em>genoi hoios essi [mathon]<\/em>)<a><sup>[2]<\/sup><\/a>. Esta f\u00f3rmula la hubiese suscrito cualquier autor antiguo o medieval, no es ajena a la idea kantiana de autonom\u00eda, e incluso fue citada con aprobaci\u00f3n en varias ocasiones por el patrono del nihilismo contempor\u00e1neo, Friedrich Nietzsche. Puestos a darle sentido a la propia vida, esta parece una recomendaci\u00f3n universalmente aceptable: c\u00famplete, real\u00edzate, llega a tu plenitud. Con todo, la frase admite varias lecturas, y esta ambig\u00fcedad tambi\u00e9n nos conviene filos\u00f3ficamente. La m\u00e1xima indica, por una parte, que la misi\u00f3n de un ser humano es llegar a ser plenamente tal, o sea, un ser humano, y, por otra, que el sentido de la vida de cada cual consiste en cumplir cabalmente su ser individual concreto, en llegar a ser la persona concreta que es. A\u00f1adamos que la ubicaci\u00f3n de la palabra&nbsp;<em>mathon<\/em>var\u00eda seg\u00fan ediciones, algunas la colocan en este verso y otras en el siguiente. Si optamos por unir la palabra en cuesti\u00f3n al presente verso, tendr\u00edamos esta posible traducci\u00f3n: \u201c!Que llegues a ser tal cual eres, sabi\u00e9ndolo!\u201d<a><sup>[3]<\/sup><\/a>. En cualquier caso, esta observaci\u00f3n filol\u00f3gica nos lleva a la cuesti\u00f3n del conocimiento. Es decir, mal puedo llegar a ser el que soy, individual o gen\u00e9ricamente, si no s\u00e9 qui\u00e9n o qu\u00e9 soy.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo cual est\u00e1 en perfecta continuidad con la segunda c\u00e1psula de sabidur\u00eda antigua que quer\u00eda traer a colaci\u00f3n: \u201cCon\u00f3cete a ti mismo\u201d (<em>gnothi seauton<\/em>)<a><sup>[4]<\/sup><\/a>. Fue inscrita en la entrada al templo de Apolo en Delfos y posiblemente empleada por S\u00f3crates. Tambi\u00e9n esconde una ventajosa ambig\u00fcedad, pues nos impele al conocimiento del ser humano en general, tanto como al conocimiento de la persona que cada cual es.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En conjunto, el mensaje es claro, si quieres dar un sentido a tu vida, un sentido com\u00fan, personal y razonable, has de investigar qu\u00e9 es un ser humano en general y qui\u00e9n es la concreta persona que eres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">El debate sobre la naturaleza humana\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>La primera de las cuestiones, es decir la que versa sobre el ser humano en general, nos lleva al secular debate sobre la naturaleza. No voy a entrar a fondo en el mismo<a><sup>[5]<\/sup><\/a>, tan solo mencionar\u00e9 las posiciones m\u00e1s comunes (negaci\u00f3n, naturalizaci\u00f3n, artificializaci\u00f3n) y har\u00e9 una propuesta propia a partir de la cual podamos avanzar hacia una ontolog\u00eda de la diferencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre las teor\u00edas de la naturaleza humana, destaca la idea de que el ser humano simplemente carece de naturaleza propia, es pura libertad, se determina a s\u00ed mismo y se autoconstruye poco menos que a voluntad y desde la voluntad. Se suele citar como precedente en esta l\u00ednea un texto del pensador renacentista Pico della Mirandola. En el mismo, Dios le habla a Ad\u00e1n con estas palabras: \u201cNo te he dado ni un lugar determinado, ni un aspecto propio, ni una prerrogativa peculiar con el fin de que poseas el lugar, el aspecto y la prerrogativa que conscientemente elijas\u201d<a><sup>[6]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Se trata, sin duda, de una ingenua exageraci\u00f3n, propia de un humanismo reci\u00e9n estrenado. El ser humano posee libertad y arbitrio, pero no est\u00e1 exento de condicionamientos de diverso tipo, entre los que cuentan aquellos que derivan de su propia naturaleza. Sin embargo, otros autores posteriores, desde las m\u00e1s diversas corrientes filos\u00f3ficas, ilustraci\u00f3n, idealismo, marxismo, conductismo, historicismo y, muy especialmente, desde el existencialismo y el nihilismo, han insistido sobre esta idea del ser humano como ajeno a cualquier naturaleza dada. Hoy d\u00eda, esta perspectiva est\u00e1 presente en el post-humanismo de ra\u00edz nietzscheana defendido por autores como el alem\u00e1n Peter Sloterdijk.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin naturaleza humana no habr\u00eda nada en com\u00fan entre el ser humano y la propia naturaleza, ni entre los humanos mismos, apresado cada cual en su incondicionada libertad y en su voluntad de poder. Este hombre sin atributos, \u201csin lugar, aspecto ni prerrogativa\u201d, tendr\u00eda que dedicar toda su vida a decidir qu\u00e9 ha de hacer con la misma, desde cero, en un vac\u00edo de valores y de sentido.<\/p>\n\n\n\n<p>Apliquemos aqu\u00ed la simple sensatez basada en nuestra experiencia cotidiana: somos libres, s\u00ed, pero no de modo total e incondicionado. Y si careci\u00e9semos por completo de condicionamientos, ni siquiera podr\u00edamos ejercer nuestra libertad. Kant lo dijo en atinada met\u00e1fora: la paloma que nota la resistencia del a\u00edre piensa que volar\u00eda mejor sin \u00e9l, pero el caso es que sin esa resistencia, que condiciona y limita el vuelo, ni siquiera podr\u00eda volar<a><sup>[7]<\/sup><\/a>. Existe una naturaleza humana que nos limita y habilita a un tiempo, que condiciona y posibilita nuestra acci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En el otro extremo -m\u00e1s bien en el otro exceso- encontramos las posiciones naturalistas radicales. Seg\u00fan estas, el ser humano es eso, naturaleza y solo naturaleza. La pregunta por el hombre tendr\u00eda, as\u00ed,&nbsp;&nbsp;una sencilla respuesta: cada uno de nosotros es un organismo de la especie&nbsp;<em>Homo sapiens<\/em>, un primate<a><sup>[8]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Curiosamente, las posiciones que en principio parecen contrarias producen el mismo fruto, la artificializaci\u00f3n del ser humano, y poseen similares ra\u00edces intelectuales.&nbsp;La convergencia de la naturalizaci\u00f3n y de la negaci\u00f3n se aprecia ya en Nietzsche, uno de los autores que m\u00e1s influyen tanto en los negadores de la naturaleza humana, como en los partidarios de su radical naturalizaci\u00f3n. Esta conexi\u00f3n produce tambi\u00e9n una agenda similar: trans-humanista, al estilo oxoniense, o post-humanista, al estilo continental. Desde ambas partes \u2013negadores y naturalizadores- se propone una profunda modificaci\u00f3n y artificializaci\u00f3n del ser humano, \u201cmejora\u201d (<em>enhancement<\/em>), lo llaman. En \u00faltima instancia, si la naturaleza humana es totalmente natural, entonces es t\u00e9cnicamente disponible, y si la naturaleza humana simplemente no existe, entonces tenemos la tarea de inventarla t\u00e9cnicamente. Las antropotecnias sin criterio est\u00e1n indicadas en ambos casos<a><sup>[9]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>El problema es que sin una idea normativa de naturaleza humana, es imposible hablar de mejora. Ni la negaci\u00f3n, ni la naturalizaci\u00f3n radical de la naturaleza humana nos habilitan, por tanto, para identificar mejoras. En estas condiciones solo podr\u00edamos hablar de cambios en lo humano producidos por las antropotecnias, nunca de mejoras. Esto lo sab\u00eda muy bien Nietzsche: \u201cLa \u00faltima cosa que yo pretender\u00eda \u2013nos advierte- ser\u00eda \u2018mejorar\u2019 a la humanidad\u201d<a><sup>[10]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi propuesta, ya en t\u00e9rminos positivos, consiste en desarrollar una concepci\u00f3n de la naturaleza humana de inspiraci\u00f3n aristot\u00e9lica y pr\u00f3xima, por lo dem\u00e1s, al sentido com\u00fan y a la experiencia cotidiana. En la tradici\u00f3n aristot\u00e9lica hay una afirmaci\u00f3n de la naturaleza humana, pero&nbsp;&nbsp;sin reducci\u00f3n de la misma al plano puramente natural. Se podr\u00eda hablar al respecto de un naturalismo moderado. La idea de naturaleza humana propia de esta tradici\u00f3n tiene claras implicaciones normativas, a trav\u00e9s de nociones como las de virtud (<em>aret\u00e9<\/em>), felicidad (<em>eudaimon\u00eda<\/em>) y funci\u00f3n (<em>erg\u00f3n<\/em>) del ser humano. Puede, por tanto, ser \u00fatil para abordar nuestros actuales problemas de sentido. Hablo de desarrollar, y no meramente de recuperar, una cierta concepci\u00f3n de la naturaleza humana. Es decir, hay que poner dicha concepci\u00f3n a la altura de nuestros actuales conocimientos. Hoy estamos en mejor posici\u00f3n que cualquiera de nuestros predecesores para averiguar qu\u00e9 es un ser humano, y ello gracias a los recientes avances en ciencias naturales, sociales y humanas. Por eso se requiere desarrollar o traer a nuestros d\u00edas una cierta concepci\u00f3n muy valiosa de lo humano, y no meramente recuperarla<a><sup>[11]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Para decirlo en breve, el ser humano es, seg\u00fan la tradici\u00f3n aristot\u00e9lica, un animal social racional (<em>zoon politikon logon<\/em>). El m\u00e9todo para desarrollar esta idea ha de consistir en la apertura y exploraci\u00f3n de cada una de estas tres cajas. Es decir, tenemos que averiguar qu\u00e9 incluye o qu\u00e9 est\u00e1 impl\u00edcito respectivamente en nuestra condici\u00f3n animal, social y racional. Hay que interpretar estos tres t\u00e9rminos a la luz de nuestros actuales conocimientos. De nuevo, estamos ante una tarea que desborda con mucho el alcance de un texto breve. Nos conformaremos, pues, con asomarnos fugazmente a cada una de estas cajas para vislumbrar algunos de los elementos presentes en su interior. Quiz\u00e1 resulte, a la postre, que s\u00ed tenemos lugar y prerrogativas propias.<\/p>\n\n\n\n<p>El hecho de que seamos animales tiene hondas implicaciones. A veces se tiende a pasar por alto este t\u00e9rmino y damos en considerar como pr\u00e1cticamente sin\u00f3nimas las expresiones \u201canimal racional\u201d y \u201cser racional\u201d. No lo son en absoluto. Los humanos no somos cualquier tipo de ser racional, sino muy precisamente animales. Esto nos obliga a pensar y a pensarnos desde el cuerpo, desde la experiencia del animal que somos. El viejo racionalismo desencarnado tend\u00eda a identificar al ser humano solo con la racionalidad. Hoy sabemos que esto fue un error. Muchos autores recientes, desde el propio Nietzsche a Merleau-Ponty, nos lo han hecho ver. Si, por naturaleza, somos animales, ello significa, entre otras muchas cosas, que estamos situados en un entorno natural, en un mundo (<em>Welt<\/em>) que es para nosotros entorno (<em>Umwelt<\/em>). Nos corresponde un lugar: la naturaleza como casa com\u00fan. Significa tambi\u00e9n que somos&nbsp;<em>vulnerables<\/em>, susceptibles de da\u00f1o y sufrimiento. Observemos que el hecho de ser vulnerables no nos hace menos humanos, sino que es parte de aquello en lo que consiste precisamente ser humano. Asimismo, nuestra condici\u00f3n animal debe hacernos recordar lo mucho que compartimos con los otros animales. En este sentido, ser\u00e1n de gran ayuda para iluminar la condici\u00f3n humana las ciencias de la vida, como la gen\u00e9tica, la biolog\u00eda molecular y celular, la ecolog\u00eda, la etolog\u00eda y otras.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra condici\u00f3n social nos hace mutuamente&nbsp;<em>dependientes<\/em>y nos ubica en una determinada comunidad, la familia humana. Lo mismo que suced\u00eda con la vulnerabilidad sucede con la dependencia, es decir, que no nos hace menos humanos, sino que es precisamente una parte de aquello en lo que consiste ser humano. Por supuesto, los hallazgos de las ciencias sociales resultan en este punto de inmensa ayuda para aquilatar la naturaleza humana. Desde el terreno de la filosof\u00eda, quiz\u00e1 ha sido MacIntyre quien mejor ha entendido y explicado en los \u00faltimos tiempos este aspecto de lo humano. \u00c9l ha sabido desarrollar la antigua idea aristot\u00e9lica del ser humano como animal pol\u00edtico hasta su formulaci\u00f3n contempor\u00e1nea como animal dependiente. Hasta para ser aut\u00f3nomos dependemos de los dem\u00e1s, y al servicio de los dem\u00e1s hemos de poner nuestra autonom\u00eda<a><sup>[12]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Con esta observaci\u00f3n ya estamos abriendo la tapa de la tercera caja, la que llamamos racionalidad. Somos racionales, s\u00ed. Esto nos ubica en una nueva esfera espiritual. Incluye nuestra capacidad de pensar y de pensarnos, de reflexionar, de contemplar y de ponderar las razones para hacer y creer. Porque somos racionales pedimos y damos raz\u00f3n, buscamos explicaciones y causas, incluidas las m\u00e1s radicales y \u00faltimas, deliberamos, decidimos voluntariamente en un sentido u otro, valoramos la verdad, el bien y la belleza. Entiendo aqu\u00ed lo racional en un sentido amplio y contempor\u00e1neo, que incluye e integra la inteligencia emocional, las aportaciones de la intuici\u00f3n, y en general la sensatez. No cabe duda de que las ciencias humanas, y otras perspectivas, como las que podemos obtener de las artes o de la religi\u00f3n, aportan luz en la tarea de perfilar estas caracter\u00edsticas de lo humano. Gracias al aspecto racional de la condici\u00f3n humana nos constituimos como sujetos&nbsp;<em>aut\u00f3nomos<\/em>, podemos darnos a nosotros mismos las normas y criterios, y aceptar o no de manera l\u00facida y libre aquellas orientaciones que recibimos de fuera. Nuestra capacidad de autonom\u00eda, tal y como lo vio Kant, arraiga en esta zona de lo humano.<\/p>\n\n\n\n<p>En resumen, esta es, pues, nuestra naturaleza: somos animales sociales racionales; en virtud de lo cual estas son nuestras prerrogativas o rasgos, nuestras&nbsp;<em>diferencias<\/em>: somos vulnerables, dependientes y aut\u00f3nomos; nos corresponden como lugares propios en los que desarrollar nuestra vida el entorno natural, la familia humana y la esfera del esp\u00edritu.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Lo interesante del caso es que estas tres dimensiones de lo humano, a las cuales nos hemos asomado tan apresuradamente, no son reductibles entre s\u00ed ni est\u00e1n meramente yuxtapuestas. Su relaci\u00f3n mutua viene mejor descrita por el t\u00e9rmino&nbsp;<em>diferenciaci\u00f3n<\/em>: cada una de ellas impregna completamente a las otras dos, las diferencia. Nuestra inteligencia es sentiente, nuestra forma de percibir ya viene modulada por nuestro pensamiento, nuestra racionalidad es social y dial\u00f3gica, no se construye sino en comunicaci\u00f3n con los otros, nuestras funciones animales las llevamos a cabo de modo cultural, nuestra autonom\u00eda, como dec\u00edamos m\u00e1s arriba, est\u00e1 al servicio de los dependientes y dependemos de los dem\u00e1s para llegar a construirla\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Tomemos como somera ilustraci\u00f3n de este hecho el caso del amor. Los griegos fueron tan sutiles como para distinguir tres tipos:&nbsp;<em>eros<\/em>,&nbsp;<em>phil\u00eda<\/em>y&nbsp;<em>agap\u00e9<\/em>. El primero tiende a la posesi\u00f3n o dominaci\u00f3n de alg\u00fan otro, el segundo es un tipo de amor sim\u00e9trico, el tercero impulsa a la donaci\u00f3n de uno mismo. Podr\u00edamos identificarlos respectivamente con el deseo sexual, la amistad y el altruismo o caridad. El primero parece radicarse en nuestra condici\u00f3n animal, el segundo en la social y el tercero en la intelectual (en cuanto fruto de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica). La pulsi\u00f3n sexual se da en casi todo el mundo animal, y en parte del mismo se pueden encontrar tambi\u00e9n ejemplos de apoyo mutuo. Quiz\u00e1 pensemos, pues, que lo propio y distintivamente humano es el altruismo genuino, el \u00fanico no reductible al ego\u00edsmo gen\u00e9tico. Pero no es as\u00ed de simple, pues obviamente la vida humana incluye tambi\u00e9n amistad y deseo sexual, solo que ambos con frecuencia quedan integrados, impregnados o modulados \u2013<em>diferenciados<\/em>, digamos-&nbsp;&nbsp;por el genuino altruismo. Y cuando no resulta as\u00ed, cuando la amistad es pura mutualidad y el sexo puro af\u00e1n de posesi\u00f3n y dominio, los tenemos por poco humanos, del mismo modo que tendr\u00edamos por escasamente humano un amor de absoluta y total donaci\u00f3n, sin ni siquiera la remota esperanza de una m\u00ednima correspondencia, o un amor totalmente desencarnado \u2013plat\u00f3nico, se suele decir- sin el m\u00e1s m\u00ednimo matiz de corporalidad. Dicho de otro modo, el amor humano concreto es una realidad compleja, en la que solo por un ejercicio de an\u00e1lisis descubrimos sus diversos aspectos o dimensiones. Pero aun despu\u00e9s del an\u00e1lisis, hemos de recordar que, en realidad, se trata de algo \u00fanico.<\/p>\n\n\n\n<p>Si vamos m\u00e1s al fondo de la cuesti\u00f3n, nos damos cuenta de que hemos obtenido cierta informaci\u00f3n sobre lo humano, cierta lucidez, mediante an\u00e1lisis y abstracci\u00f3n. Dividimos conceptualmente lo que f\u00edsicamente es uno, y consideramos por separado en nuestra mente, de modo abstracto, cada uno de los aspectos que hemos distinguido. Se trata de una aproximaci\u00f3n a la realidad mediante operaciones del&nbsp;<em>logos<\/em>, que al mismo tiempo nos han alejado del plano real, f\u00edsico. Esta distinci\u00f3n entre lo l\u00f3gico y lo f\u00edsico tiene antiguas ra\u00edces en la filosof\u00eda aristot\u00e9lica y ha sido precisada m\u00e1s recientemente por Zubiri. Seg\u00fan este: \u201cF\u00edsico es el vocablo originario y antiguo para designar algo que no es meramente conceptivo sino real\u201d<a><sup>[13]<\/sup><\/a>. Lo f\u00edsico, en este sentido, es lo real, lo que es independiente del concepto, del&nbsp;<em>logos<\/em>. Incluso Dios ser\u00eda un ser f\u00edsico en este sentido zubiriano, es decir, con existencia plena e independiente de nuestros conceptos, an\u00e1lisis y abstracciones. Cada persona, vistas as\u00ed las cosas, es tambi\u00e9n un ser f\u00edsico, real, sustantivo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Para volver a lo real desde lo conceptual, a la sustantividad que es cada persona, hemos de tener siempre presente que lo humano se da de manera integral, unitaria, indivisible en cada uno de nosotros. \u00bfQu\u00e9 tipo de ontolog\u00eda podr\u00eda hacer justicia, tanto al an\u00e1lisis conceptual que hemos hecho de lo humano, como a la realidad integral \u00fanica que es cada persona? Dicho de otro modo, \u00bfc\u00f3mo podr\u00edamos conectar el concepto de&nbsp;<em>naturaleza humana<\/em>con la realidad sustantiva que es cada&nbsp;<em>persona<\/em>? La cuesti\u00f3n es clave, pues en esta conexi\u00f3n nos jugamos el autoconocimiento y, con ello, el sentido de la vida. Esta cuesti\u00f3n relaciona nuestra idea de la naturaleza humana con las diferencias que son propias de toda persona. La conexi\u00f3n de la naturaleza humana con sus diferencias ser\u00e1 tratada en un pr\u00f3ximo art\u00edculo, que se publicar\u00e1 en Fronteras CTR y que completar\u00e1 el an\u00e1lisis que aqu\u00ed hemos presentado.&nbsp;<br><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\" \/>\n\n\n\n<p><a><sup>[1]<\/sup><\/a>Jonas, H.,&nbsp;<em>El principio de responsabilidad<\/em>, Herder, Barcelona, 1995, pp. 89-90<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[2]<\/sup><\/a>&nbsp;<em>\u0393\u03b5\u03bd<\/em><em>\u03bf<\/em><em>\u03b9<\/em><em>\u03bf<\/em><em>\u03b9<\/em><em>\u03bf<\/em><em>\u03c3<\/em><em><\/em><em>\u03b5\u03c3\u03c3\u03b9<\/em><em>[\u00b5<\/em><em>\u03b1\u03b8\u03c9\u03bd<\/em><em>]<\/em>(P\u00edndaro,&nbsp;<em>P\u00edticas<\/em>, II, 72).Agradezco a la profesora Henar Zamora, de la Universidad de Valladolid, su siempre valiosa asesor\u00eda en cuestiones filol\u00f3gicas.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[3]<\/sup><\/a>&nbsp;O sea,\u00bbtras haberlo comprendido bien\u201d, o bien, \u201ccon plena consciencia\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[4]<\/sup><\/a>&nbsp;<em>\u0393\u03bd\u03c9\u03b8\u03b9 \u03c3\u03b5\u03b1\u03c5\u03c4<\/em><em>\u03bf<\/em><em>\u03bd<\/em>. En lat\u00edn:&nbsp;<em>gnosce te ipsum<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[5]<\/sup><\/a>Quien est\u00e9 interesado puede ver:&nbsp;Marcos, A., \u201cFilosof\u00eda de la naturaleza humana\u201d en&nbsp;<em>Eikasia<\/em>.&nbsp;<em>Revista de Filosof\u00eda<\/em>. VI, 35 (noviembre 2010). http:\/\/www.revistadefilosofia.com;&nbsp;Marcos, A.,\u201cNuevas perspectivas en el debate sobre la naturaleza humana\u201d, en:&nbsp;<em>Pensamiento<\/em>, vol. 71, n\u00fam. 269, 2015, pp. 1239-1248.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[6]<\/sup><\/a>della Mirandola, P.,&nbsp;<em>Discurso sobre la dignidad del hombre<\/em>, UNAM, M\u00e9xico, 2004, p. 14 (traducci\u00f3n de A. Ruiz D\u00edaz).<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[7]<\/sup><\/a>Kant, I.,&nbsp;<em>Cr\u00edtica de la Raz\u00f3n Pura<\/em>, Alfaguara, Madrid, 1978, pp. 46-47 (traducci\u00f3n de P. Ribas,&nbsp;<em>Kvr<\/em>, Introducci\u00f3n, B9).<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[8]<\/sup><\/a>Una clara exposici\u00f3n de esta teor\u00eda puede verse en&nbsp;Moster\u00edn, J.,&nbsp;<em>La naturaleza humana<\/em>, Espasa, Barcelona, 2006.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[9]<\/sup><\/a>V\u00e9ase&nbsp;Marcos, A., \u201cFilosof\u00eda de la naturaleza humana\u201d, en:&nbsp;<em>Eikasia<\/em>.&nbsp;<em>Revista de Filosof\u00eda<\/em>. VI, 35, noviembre 2010. http:\/\/www.revistadefilosofia.com. Para ser precisos, habr\u00eda que distinguir entre un naturalismo<em>moderado<\/em>y uno&nbsp;<em>radical<\/em>. Seg\u00fan el primero -que suscribo sin reservas-, las ciencias naturales son importantes para comprender al ser humano. Para el segundo, todo lo humano es reductible a su base f\u00edsica y biol\u00f3gica. De este \u00faltimo es del que pretendo distanciarme.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[10]<\/sup><\/a>Nietzsche, F.,&nbsp;<em>Ecce homo. C\u00f3mo se llega a ser lo que se es<\/em>, Pr\u00f3logo, p\u00e1rrafo 2. http:\/\/www.logiamediodia.com\/Mediodia\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/Friedrich-Nietzsche-Ecce-Homo.pdf<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[11]<\/sup><\/a>Esta labor se inscribe en un proyecto m\u00e1s general, consistente en la construcci\u00f3n de un aristotelismo postmoderno. Puede verse al respecto:&nbsp;Marcos, A.,&nbsp;<em>Postmodern Aristotle<\/em>, CSP, Newcastle, 2012.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[12]<\/sup><\/a>MacIntyre, A.,&nbsp;<em>Animales racionales y dependientes<\/em>, Paid\u00f3s, Barcelona, 2001, p. 10 [t\u00edtulo original:&nbsp;<em>Dependent Rational Animals<\/em>, Carus Publishing Company, 1999];&nbsp;Marcos, A., \u201cAntropolog\u00eda de la dependencia\u201d, en&nbsp;Mu\u00f1oz, A.(ed.),&nbsp;<em>El cuidado de las personas dependientes ante la crisis del estado de bienestar<\/em>, Tirant Lo Blanch, Valencia, 2013, pp. 21-34;&nbsp;Marcos, A., \u201cDependientes y racionales: la familia humana\u201d, en:&nbsp;<em>Cuadernos de Bio\u00e9tica<\/em>, XXIII, 2012 \/ 1\u00ba, pp. 83-95.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[13]<\/sup><\/a>Zubiri, X.,\u00a0<em>Sobre la esencia<\/em>, Sociedad de Estudios y Publicaciones, Madrid, 1980 [primera ed. 1962], p. 22.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Art\u00edculo elaborado por Alfredo Marcos, Catedr\u00e1tico en la Universidad de Valladolid. Hacemos aqu\u00ed una adaptaci\u00f3n, en dos art\u00edculos, para FronterasCTR, de su art\u00edculo publicado en la revista PENSAMIENTO, vol. 73 (2017).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><br><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Alfredo Marcos) La modernidad nos ha aportado potentes instrumentos, pero nos ha sumido en la ignorancia del sentido. Para investigar sobre el sentido propongo recuperar dos m\u00e1ximas antiguas: \u201cllega a ser qui\u00e9n eres\u201d y \u201ccon\u00f3cete a ti mismo\u201d. En realidad, el autoconocimiento y la autorrealizaci\u00f3n son simult\u00e1neos. Necesitaremos, pues, un conocimiento de nuestra naturaleza &#8230; <a title=\"El sentido de la vida en la era tecnocient\u00edfica\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=4113\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre El sentido de la vida en la era tecnocient\u00edfica\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":4119,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[121],"tags":[465,373,328],"class_list":["post-4113","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-transhumanismo-y-posthumanismo","tag-aristoteles","tag-naturaleza-humana","tag-naturalismo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4113","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4113"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4113\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4116,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4113\/revisions\/4116"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/4119"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4113"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4113"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4113"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}