{"id":4006,"date":"2019-04-24T07:00:17","date_gmt":"2019-04-24T05:00:17","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=4006"},"modified":"2019-04-01T17:52:02","modified_gmt":"2019-04-01T15:52:02","slug":"neurohermeneutica-el-cerebro-como-creador-de-cultura-e-interprete-del-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=4006","title":{"rendered":"Neurohermen\u00e9utica: el cerebro como creador de cultura e int\u00e9rprete del mundo"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>(Por <u>Tom\u00e1s Domingo Moratalla<\/u>) En estas p\u00e1ginas se pretende evaluar el alcance de lo que podemos denominar \u201cneurohermen\u00e9utica\u201d. \u00bfQu\u00e9 es? \u00bfC\u00f3mo puede caracterizarse? \u00bfQu\u00e9 se esconde detr\u00e1s de la invenci\u00f3n del t\u00e9rmino? Se trata de aplicar el desarrollo de las cuestiones de neurociencia y de las ciencias cognitivas \u2013tan emergentes en el \u00e1mbito cient\u00edfico\u2013 al desarrollo de la hermen\u00e9utica contempor\u00e1nea, emergente tambi\u00e9n en la filosof\u00eda actual. Dos son las estrategias posibles: 1) \u201chermen\u00e9utica de la neurociencia\u201d, y as\u00ed mostrar los presupuestos de la neurociencia, su estrategia conceptual y analizar sus implicaciones sociales y culturales, y a la vez, en general, mostrarla como \u00e1mbito de interpretaci\u00f3n de nuestro propio mundo (nos mover\u00edamos en el terreno de una teor\u00eda cr\u00edtica de la cultura), y 2) \u201cneurociencia de la hermen\u00e9utica\u201d, e intentar analizar el sustrato mental (neurol\u00f3gico) de nuestras interpretaciones del mundo; as\u00ed es como se ha desarrollado, por ejemplo, la llamada&nbsp;<em>neurolog\u00eda de la narraci\u00f3n<\/em>. Ponderamos la consideraci\u00f3n (doble) que afirma que nuestro cerebro es creador de cultura (interpretador del mundo) y que, a su vez, \u00e9l es producto cultural. Decir \u201cneurohermen\u00e9utica\u201d es preguntarnos, por tanto: \u00bfQu\u00e9 interpretaci\u00f3n del mundo y de nosotros mismos nos ofrecen la neurociencias? \u00bfCu\u00e1les son las bases neurol\u00f3gicas de nuestra de definici\u00f3n de seres hermen\u00e9uticos e interpretadores?&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En este escrito pretendemos evaluar el alcance de lo que podemos denominar \u201cneurohermen\u00e9utica\u201d. \u00bfQu\u00e9 es? \u00bfC\u00f3mo puede caracterizarse? Se trata de aplicar el desarrollo de las cuestiones de neurociencia y ciencias cognitivas al desarrollo de la hermen\u00e9utica contempor\u00e1nea. Dos son las estrategias posibles: 1) \u201chermen\u00e9utica de la neurociencia\u201d, y mostrar sus presupuestos, su estrategia conceptual y analizar sus implicaciones sociales y culturales (nos mover\u00edamos en el terreno de una teor\u00eda cr\u00edtica de la cultura), y 2) \u201cneurociencia de la hermen\u00e9utica\u201d, e intentar analizar el sustrato mental (neurol\u00f3gico) de nuestras interpretaciones del mundo; as\u00ed se ha desarrollado la llamada \u201cneurolog\u00eda de la narraci\u00f3n\u201d. Ponderamos la consideraci\u00f3n (doble) que afirma que nuestro cerebro es creador de cultura y que a su vez \u00e9l es producto cultural. Decir \u201cneurohermen\u00e9utica\u201d es preguntarnos, por tanto: \u00bfQu\u00e9 interpretaci\u00f3n del mundo y de nosotros mismos nos ofrecen las neurociencias? \u00bfCu\u00e1les son las bases neurol\u00f3gicas de nuestra definici\u00f3n como seres hermen\u00e9uticos e interpretadores?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Una cuesti\u00f3n no s\u00f3lo de nombres<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ha pasado a ser habitual hablar de \u201chermen\u00e9utica\u201d para referirnos a muchas pr\u00e1cticas, formas de comportamiento o producciones culturales. La hermen\u00e9utica se ha convertido en un enfoque, en una perspectiva o una forma de saber adecuada para plantear muchos de los problemas de nuestra \u00e9poca. Entendida, en primer lugar, como proceso de interpretaci\u00f3n, pas\u00f3, despu\u00e9s, a denominar la t\u00e9cnica o la teor\u00eda de la interpretaci\u00f3n; y as\u00ed, de una pr\u00e1ctica filol\u00f3gica pas\u00f3 a constituirse en una metodolog\u00eda centrada en la&nbsp;<em>comprensi\u00f3n<\/em>, algo propio de las ciencias del esp\u00edritu, frente a los&nbsp;<em>modelos explicativos<\/em>, propios de las ciencias de la naturaleza. Y, ya entrado el siglo XX, gir\u00f3 sobre s\u00ed misma para encontrar el fundamento de las actividades interpretativas (ciencia, teor\u00edas, etc.) en el car\u00e1cter interpretativo mismo del propio ser humano. Interpretamos porque somos seres que viven en interpretaciones y auto-interpret\u00e1ndose. La hermen\u00e9utica no designa s\u00f3lo una pr\u00e1ctica, una teor\u00eda, o una metodolog\u00eda sino, prioritariamente, un modo de ser. Desde este giro existencial la hermen\u00e9utica ha pasado a estar presente en todos sitios, en todos los debates, hasta el punto de constituir lo que con expresi\u00f3n afortunada G. Vattimo denomin\u00f3 la \u201cnueva&nbsp;<em>koin\u00e9<\/em>\u201d, la lengua com\u00fan de nuestro tiempo.<a><sup>[1]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Pero hay que reconocer el posible uso indiscriminado del t\u00e9rmino \u201chermen\u00e9utica\u201d, que muchas veces sirve para confundir o, simplemente, para no decir nada. De hecho, el t\u00e9rmino fue utilizado por Bricmont y Sokal para denunciar la charlataner\u00eda insustancial de muchos trabajos de revistas de ciencias sociales y humanas.<a><sup>[2]<\/sup><\/a>Por eso hay que ser muy precisos y rigurosos siempre, pero mucho m\u00e1s cuando hablamos de hermen\u00e9utica.<\/p>\n\n\n\n<p>Y algo parecido podemos decir de la aplicaci\u00f3n del prefijo \u201cneuro-\u201c. Parece como si la \u201cnueva koin\u00e9\u201d fuera ahora la ofrecida por las ciencias cognitivas bajo la impronta \u201cneuro\u201d. Es una moda, y con raz\u00f3n; no faltan argumentos. Como dice A. Cortina: \u201clo \u2018neuro\u2019 est\u00e1 de moda. Y lo est\u00e1 porque crece la convicci\u00f3n de que el saber neurocient\u00edfico es transversal a todos los dem\u00e1s, que estudiar las bases cerebrales de nuestra forma de saber y obrar es dar con el n\u00facleo del quehacer humano en todas sus dimensiones\u201d.<a><sup>[3]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Para explicar el origen de este inter\u00e9s por la expansi\u00f3n de lo \u201cneuro\u201d, hasta llegar a lo que estamos llamando aqu\u00ed \u201cneurohermen\u00e9utica\u201d, hay que mencionar de manera obligada el trabajo pionero de Patricia S. Churchland,&nbsp;<em>Neurophilosophy<\/em><a><sup>[4]<\/sup><\/a>.Buscando estudiar las relaciones mente-cerebro, la autora se decantar\u00e1 por una reducci\u00f3n quiz\u00e1s exagerada de la mente al cerebro, cayendo en un materialismo eliminativo. Quiz\u00e1s lo fundamental de este trabajo, y otros que prosiguieron, es que ya no podemos hablar de temas que han preocupado a la filosof\u00eda ancestralmente, como el yo, la conciencia o nuestra identidad sin tener en cuenta los avances de las neurociencias.<\/p>\n\n\n\n<p>El campo \u201cneuro\u201d con m\u00e1s impacto y actualidad es la llamada neuro\u00e9tica, o neurofilosof\u00eda pr\u00e1ctica, porque lo m\u00e1s acuciante es la orientaci\u00f3n de nuestras acciones, c\u00f3mo, por qu\u00e9, de qu\u00e9 manera actuamos. La neurohermen\u00e9utica se situar\u00eda en la misma l\u00ednea. Me atrever\u00eda a decir que la neurohermen\u00e9utica es la neuro\u00e9tica ampliada.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero si a prop\u00f3sito de la hermen\u00e9utica ya hemos se\u00f1alado los usos y abusos y, por ende, la necesidad de rigor, y vemos tambi\u00e9n como se dispersa ambiguamente la aplicaci\u00f3n del prefijo \u201cneuro\u201d por doquier, tendremos que ser doblemente cautos y caminar despacio; mucho m\u00e1s en este peque\u00f1o trabajo que pretende ser program\u00e1tico e inaugural.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>\u00bfDe qu\u00e9 hablamos?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pocos son los trabajos o estudios que llevan el nombre de&nbsp;<em>neurohermen\u00e9utica<\/em>. El m\u00e1s citado es el breve art\u00edculo de Alexander Grau llamado \u201c\u00bfHacia una neurohermen\u00e9utica?\u201d.<a><sup>[5]<\/sup><\/a>Y su desarrollo bien puede ser catalogado de decepcionante. Parte del reconocimiento del poder creativo de nuestro cerebro afirmando que el mundo construido culturalmente depende de \u00e9l. Los logros culturales dependen de nuestra disposici\u00f3n cerebral. Tras esta afirmaci\u00f3n se recogen estudios que han adoptado esta perspectiva que podr\u00edamos llamar \u201cneurohermen\u00e9utica\u201d. El planteamiento que subyace es claro: dado el auge de la neurolog\u00eda y sus grandes desarrollos no estar\u00eda de m\u00e1s que otras disciplinas pudieran beneficiarse de ello. As\u00ed pueden abordarse pertinentemente cuestiones culturales desde una \u00f3ptica biol\u00f3gica. Tal es el caso de Kay Young \u2013catedr\u00e1tica de filolog\u00eda inglesa\u2013 y Jeffrey L. Saver \u2013neur\u00f3logo\u2013, ambos de California, que en el a\u00f1o 2001 escribieron un art\u00edculo pionero y ampliamente citado. El art\u00edculo abordaba la cuesti\u00f3n de la \u201cneurolog\u00eda de la narraci\u00f3n\u201d.<a><sup>[6]<\/sup><\/a>Se trata de una neurobiolog\u00eda de la narraci\u00f3n, una neurobiolog\u00eda de nuestras interpretaciones del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>La tesis es sencilla. Tenemos estructuras cerebrales responsables de nuestra capacidad de crear relatos. El relato se basa en determinadas estructuras cerebrales, as\u00ed, si estas fueran da\u00f1adas en un individuo \u00e9ste perder\u00eda su capacidad de hilar acontecimientos narrativamente. Tanto este trabajo como el del propio Alexander Grau se basan en los estudios de Karl Eibl sobre teor\u00eda evolutiva de la cultura en que afirmaba que nuestra capacidad evolutiva se sustenta en nuestra riqueza cultural dada por las \u201cmemorias de saber externo\u201d, es decir, cuentos, leyendas y tradiciones. Toda esta memoria externa configura un mundo virtual junto con el mundo real. Esto nos lleva tambi\u00e9n a pensar que nuestro mundo podr\u00eda ser muy distinto a como es si este caudal memor\u00edstico fuera distinto.<\/p>\n\n\n\n<p>Alexander Grau considera estos trabajos, sin duda incipientes, \u201cmeros fuegos de artificio\u201d. Reconoce que las creaciones humanas como novelas, cuentos y dramas, suponen un importante logro cognitivo, pero no ve la ganancia para la interpretaci\u00f3n de estas mismas producciones humanas, y as\u00ed nos dice: \u201cAun cuando los neur\u00f3logos consiguieran describir los pormenores de los procesos neuronales que se desarrollan en el cerebro al narrar o crear un poema, ello resultar\u00eda irrelevante para la interpretaci\u00f3n de las obras art\u00edsticas que han surgido de ellos. La neurobiolog\u00eda no proporcionar\u00eda ning\u00fan tipo de ayuda a la interpretaci\u00f3n\u201d.<a><sup>[7]<\/sup><\/a>L\u00f3gicamente debe ser as\u00ed; la neurolog\u00eda no puede trasponer su \u00e1mbito de explicaci\u00f3n, ni pensar que vamos a interpretar completamente una obra cultural por conocer su constituci\u00f3n f\u00edsico-material (del tipo que sea). Pensar que conocer la composici\u00f3n qu\u00edmica del \u00f3leo con el que fue pintado el cuadro&nbsp;<em>Las Meninas<\/em>de Vel\u00e1zquez me va a dar la interpretaci\u00f3n correcta, o va a mejorar mi juicio est\u00e9tico sobre ella, no deja de ser una ingenuidad.<a><sup>[8]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los autores que m\u00e1s insistentemente ha hablado de&nbsp;<em>neurohermen\u00e9utica<\/em>es el antrop\u00f3logo social S. Reyna, con un estilo altamente provocativo.<a><sup>[9]<\/sup><\/a>El gran tema sobre el que ha centrado su trabajo es el de las&nbsp;<em>conexiones<\/em>; la manera de pensar la realidad, tambi\u00e9n la realidad social y cultural, es mediante el paradigma de la conexi\u00f3n, todo est\u00e1 conectado. La \u201cconexi\u00f3n\u201d (la relaci\u00f3n) es lo que explica tanto un mundo como otro, el mundo de la naturaleza y el mundo del esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p>Su pretensi\u00f3n es llevar cabo de una cr\u00edtica al dualismo cartesiano, y las implicaciones que ha tenido, y de esta manera establecer una continuidad entre los sistemas neuronales, que constituyen nuestro cerebro, y la realidad socio-cultural exterior. Insiste en la inutilidad de distinguir entre lo material e inmaterial, pues lo m\u00e1s importante para explicar no es la sustancia (las realidades), sino los procesos, las conexiones \u2013independientemente del material que conecten\u2013. Distingue entre un espacio interior (<em>I-space<\/em>), configurado por las estructuras biol\u00f3gicas y un espacio exterior (<em>E-space<\/em>), estructuras socio-culturales. Son facetas interconectadas de una misma realidad. Su gran propuesta es la de un monismo social. Explica el funcionamiento del cerebro como estructura material interpretadora de significados, de conexiones, en y a partir de sus propias conexiones. El cerebro, como \u00f3rgano donador de sentido, de conexi\u00f3n, es denominado por Reyna \u201ccultural neurohermeneutic system\u201d. Defiende as\u00ed una concepci\u00f3n neurohermen\u00e9utica de la cultura que descansa en la distinci\u00f3n entre cultura neuronal (<em>I-space<\/em>) y cultura discursiva (<em>E-space<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p>El objetivo es repensar las relaciones entre lo biol\u00f3gico y lo cultural, entre lo cognoscitivo y lo social. Para ello quiere evitar el modelo hermen\u00e9utico (piensa en la antropolog\u00eda cultural hermen\u00e9utica de C. Geertz), pues lo considera \u201cd\u00e9bil\u201d,&nbsp;<em>blando<\/em>, y apuesta por una interpretaci\u00f3n desde modelos&nbsp;<em>s\u00f3lidos<\/em>, nacidos de las ciencias cognitivas. Es una obra muy interesante al estar inscrita en el cruce entre materialismo, estructuralismo y hermen\u00e9utica; aunque no deja de ser un trabajo program\u00e1tico, que lamentablemente no ha sido continuado.<\/p>\n\n\n\n<p>De este trabajo pionero hemos de valorar la descripci\u00f3n que nos propone de un cerebro que interpreta la realidad y construye cultura. Pero lo mismo que suced\u00eda con el libro P. Churchland vemos c\u00f3mo el planteamiento inicial se desliza desde una visi\u00f3n general y comprensiva a posiciones reduccionistas en donde los procesos culturales pasan a ser simplemente se\u00f1ales el\u00e9ctricas del cerebro. Intentando evitar el idealismo hermen\u00e9utico se inclina por un materialismo que podemos considerar, ya en nuestra \u00e9poca, un tanto trasnochado. Busca superar el dualismo, pero parece caer en sus mismas trampas, y huyendo de la \u201cconstrucci\u00f3n social de la realidad\u201d acaba en la \u201cconstrucci\u00f3n neuronal de la sociedad\u201d. La propuesta hermen\u00e9utica (neurohermen\u00e9utica) exige ir m\u00e1s despacio, confront\u00e1ndonos con la ambig\u00fcedad y la complejidad y, lo que resulta m\u00e1s dif\u00edcil, manteni\u00e9ndola.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Un programa de investigaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Estas l\u00edneas no dejan de ser program\u00e1ticas. Creo que el desarrollo de la neurohermen\u00e9utica, o quiz\u00e1s otra palabra o expresi\u00f3n \u2013lo importante es la \u2018cosa misma\u2019\u2013, puede aportar luz sobre cuestiones cruciales de la filosof\u00eda y que marcan nuestra vida actual. Recogiendo las ideas anteriores creo que es fundamental en esta propuesta program\u00e1tica responder claramente a dos preguntas: \u00bfQu\u00e9 aportan las neurociencias a la hermen\u00e9utica? \u00bfQu\u00e9 aporta la hermen\u00e9utica a las neurociencias y a los saberes \u201cneuro-\u201c?<\/p>\n\n\n\n<p>Las neurociencias aportan a la hermen\u00e9utica: 1) una ampliaci\u00f3n y profundizaci\u00f3n del concepto de&nbsp;<em>experiencia<\/em>, algo que la misma hermen\u00e9utica preconiza; 2) ayuda para descartar las visiones puramente idealistas; 3) una cr\u00edtica a todo planteamiento ingenuo en cuestiones sociales, culturales, religiosas, etc. Lejos de lo que pueda pensarse, las neurociencias no cuestionan o diluyen la hermen\u00e9utica, sino que le recuerdan su tarea e, incluso, su pretensi\u00f3n originaria.<\/p>\n\n\n\n<p>La hermen\u00e9utica aporta a las neurociencias: 1) instrumentos conceptuales para hilvanar modelos explicativos y modelos comprensivos; 2) una historia (amplia) de debates metodol\u00f3gicos y ontol\u00f3gicos, que pueden ser muy iluminadores en la actualidad; 3) una puesta de relieve de las condiciones contextuales (prejuicios) tanto de las neurociencias como de sus expansiones y pretensiones. La hermen\u00e9utica viene a recordar que la ciencia (en este caso las neurociencias) no s\u00f3lo es cuesti\u00f3n de los cient\u00edficos, sino de todas las personas. Si la ciencia determina y condiciona la vida moderna, y si la neurociencia parece ser la gran ciencia dominante de la actualidad, comprenderla y darle su lugar en la vida humana es una tarea ineludible; es una tarea hermen\u00e9utica.<\/p>\n\n\n\n<p>Neurociencia de la hermen\u00e9utica y hermen\u00e9utica de la neurociencia se entrecruzan productivamente en lo que denominamos&nbsp;<em>neurohermen\u00e9utica<\/em>. Las neurociencias se ampl\u00edan y alcanzan una dimensi\u00f3n cultural y la hermen\u00e9utica se potencia en un campo antes insospechado. La neurociencia que acepta la lucidez cr\u00edtica no puede dejar de tener en cuenta la dimensi\u00f3n hermen\u00e9utica (social, cultural, etc.); la hermen\u00e9utica cr\u00edtica no puede esquivar los desaf\u00edos neurocient\u00edficos. Neurociencia y hermen\u00e9utica constituyen as\u00ed un espacio de y para la cr\u00edtica. Neurohermen\u00e9utica es, por tanto, nuestro horizonte, quiz\u00e1s tambi\u00e9n nuestro destino.<br><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\" \/>\n\n\n\n<p><a><sup>[1]<\/sup><\/a>Cfr.&nbsp;Vattimo, G., \u201cHermen\u00e9utica: nueva&nbsp;<em>koin\u00e9<\/em>\u201d, en&nbsp;<em>\u00c9tica de la interpretaci\u00f3n<\/em>, Paid\u00f3s, Barcelona, 1991, pp. 55-71.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[2]<\/sup><\/a>Cfr.&nbsp;BricmontJ.,&nbsp;SokalA.,&nbsp;<em>Imposturas intelectuales<\/em>, Paid\u00f3s, Barcelona, 1999. En este libro cuentan c\u00f3mo mandaron un art\u00edculo absurdo, lleno de jerga filos\u00f3fica y referencias cient\u00edficas, a una revista norteamericana de \u201ccalidad\u201d, y c\u00f3mo fue aceptado. El art\u00edculo llevaba como t\u00edtulo: \u201cTransgressing the Boundaries: Toward a Transformative Hermeneutics of Quantum Gravity\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[3]<\/sup><\/a>En&nbsp;Cortina, A.(ed.),&nbsp;<em>Neurofilosof\u00eda pr\u00e1ctica<\/em>(Gu\u00eda Comares), Comares, Granada, 2012, p. 1.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[4]<\/sup><\/a>Churchland, P.,&nbsp;<em>Neurophilosophy: Toward a Unified Science of the Mind-Brain<\/em>, MIT Press, Cambridge, Massachusetts, 1986.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[5]<\/sup><\/a>A.&nbsp;Grau, \u201c\u00bfHacia una \u2018neurohermen\u00e9utica\u2019?\u201d, en:&nbsp;<em>Mente y cerebro<\/em>, n\u00ba 25, 2007, p. 51<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[6]<\/sup><\/a>Young, K.y&nbsp;Saver, J. L., \u201cThe neurology of narrative\u201d, en:&nbsp;<em>Substance<\/em>, 94\/95, 2001, pp. 72-84.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[7]<\/sup><\/a>Grau, A.&nbsp;<em>op. cit<\/em>., p. 51.<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[8]<\/sup><\/a>Para un debate sobre la ingenuidad y la cr\u00edtica de los planteamientos de las neurociencias es fundamental el libro&nbsp;Changeux, J.P. y&nbsp;Ricoeur, P.,&nbsp;<em>Lo que nos hace pensar. La naturaleza y la regla<\/em>, Pen\u00ednsula, Barcelona, 1998. Por otra parte nos encontramos con un trabajo tambi\u00e9n fundamental y pionero en esto que denominamos \u201cneurohermen\u00e9utica\u201d (v\u00e9anse, sobre todo, los debates de la \u00faltima parte).<\/p>\n\n\n\n<p><a><sup>[9]<\/sup><\/a>Reyna, S.,&nbsp;<em>Connections: brain, mind and culture in a social anthropology<\/em>, Routledge, London-New York, 2002.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Art\u00edculo elaborado por Tom\u00e1s Domingo Moratalla, UNED. Este art\u00edculo es una adaptaci\u00f3n para FronterasCTR de un art\u00edculo publicado en la revista <em>Pensamiento<\/em>, vol. 73 (2017).&nbsp;<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Tom\u00e1s Domingo Moratalla) En estas p\u00e1ginas se pretende evaluar el alcance de lo que podemos denominar \u201cneurohermen\u00e9utica\u201d. \u00bfQu\u00e9 es? \u00bfC\u00f3mo puede caracterizarse? \u00bfQu\u00e9 se esconde detr\u00e1s de la invenci\u00f3n del t\u00e9rmino? Se trata de aplicar el desarrollo de las cuestiones de neurociencia y de las ciencias cognitivas \u2013tan emergentes en el \u00e1mbito cient\u00edfico\u2013 al &#8230; <a title=\"Neurohermen\u00e9utica: el cerebro como creador de cultura e int\u00e9rprete del mundo\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=4006\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Neurohermen\u00e9utica: el cerebro como creador de cultura e int\u00e9rprete del mundo\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":4015,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[121],"tags":[63,86,60,370,451],"class_list":["post-4006","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-transhumanismo-y-posthumanismo","tag-cerebro","tag-conciencia","tag-mente","tag-neurociencia","tag-neurohermeneutica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4006","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4006"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4006\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4078,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4006\/revisions\/4078"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/4015"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4006"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4006"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4006"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}