{"id":3974,"date":"2019-03-27T07:00:34","date_gmt":"2019-03-27T06:00:34","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=3974"},"modified":"2019-03-22T07:56:28","modified_gmt":"2019-03-22T06:56:28","slug":"la-concepcion-de-la-tecnica-en-ortega","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=3974","title":{"rendered":"La concepci\u00f3n de la t\u00e9cnica en Ortega"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>(Por <u>Marcos Alonso<\/u>) La t\u00e9cnica ha sido un tema de discusi\u00f3n desde los or\u00edgenes de la filosof\u00eda, si bien pocas veces ha sido pensado m\u00e1s all\u00e1 de prejuicios y planteamientos algo simplistas. En el siglo XX y principios del XXI hemos asistido a un aumento en el n\u00famero de trabajos sobre la t\u00e9cnica, principalmente debido a la omnipresencia y preeminencia que la t\u00e9cnica moderna ha alcanzado en nuestras vidas. Sin embargo, estos trabajos han vuelto a quedarse cortos en el intento de hacer una verdadera filosof\u00eda de la tecnolog\u00eda, cayendo en su demonizaci\u00f3n (corriente tecn\u00f3foba) o en su veneraci\u00f3n (corriente tecn\u00f3fila). Una de las excepciones a esta din\u00e1mica reduccionista es la filosof\u00eda de la t\u00e9cnica de Ortega y Gasset, un aspecto no tan conocido de su pensamiento, que sin embargo esconde un gran potencial para entender nuestro presente tecnol\u00f3gico.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este breve texto me gustar\u00eda exponer la necesidad de repensar la t\u00e9cnica, de problematizar su mismo concepto, as\u00ed como la valoraci\u00f3n que habitualmente se le da. Me parece necesario abordar la misma ra\u00edz de este problema, pues entiendo que hay toda una tradici\u00f3n de pensamiento que ha tergiversado el significado y sentido de la t\u00e9cnica, un lastre que es a\u00fan m\u00e1s lacerante en un momento como el actual en el que la t\u00e9cnica aparece de manera omnipresente en nuestra vida y se encuentra entretejida con ella a todos los niveles. El origen remoto de esta incomprensi\u00f3n de la t\u00e9cnica se remonta a los mismos cimientos de la filosof\u00eda occidental, a los textos de Plat\u00f3n y su disc\u00edpulo Arist\u00f3teles. Conocido y estudiado es el desprecio plat\u00f3nico por la\u00a0<em>poiesis<\/em> y los poetas, a quienes propone expulsar en\u00a0<em>La Rep\u00fablica<\/em> (un episodio que puede encontrarse en otros di\u00e1logos, como cuando se critica la ret\u00f3rica en el\u00a0<em>Gorgias<\/em>). El pensamiento de Arist\u00f3teles es m\u00e1s dif\u00edcil de interpretar en este punto, y en algunas obras<a>\u00a0<\/a>el estagirita reconoce a la\u00a0<em>techn\u00e9<\/em> como una v\u00eda de conocimiento al mismo nivel que otras; pero en su obra m\u00e1s conocida e influyente, la\u00a0<em>Metaf\u00edsica<\/em>, la t\u00e9cnica es denostada en favor de la contemplaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>La t\u00e9cnica y la filosof\u00eda del \u00faltimo siglo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La filosof\u00eda del \u00faltimo siglo ha estado dominada por -o al menos ha tenido como sus mayores referentes- a fil\u00f3sofos extremadamente cr\u00edticos con la t\u00e9cnica<a><sup>[1]<\/sup><\/a>. Dos de las tradiciones m\u00e1s importantes del siglo XX, la hermen\u00e9utica y la teor\u00eda cr\u00edtica, han hecho girar sus planteamientos en torno a una feroz cr\u00edtica de la t\u00e9cnica. Desde la teor\u00eda cr\u00edtica esto es especialmente claro, con autores como Adorno, Marcuse o Habermas<a><sup>[2]<\/sup><\/a>, los cuales entienden que el gran pecado de la Modernidad es haber privilegiado lo que denominan como \u201craz\u00f3n instrumental\u201d, una cultura de medios que es por principio da\u00f1ina para la naturaleza y para el hombre. En la corriente hermen\u00e9utica la demonizaci\u00f3n de la t\u00e9cnica tambi\u00e9n se ha dado, especialmente en la obra de Heidegger<a><sup>[3]<\/sup><\/a>, quien despu\u00e9s ha sido la base para gran parte de la filosof\u00eda de la t\u00e9cnica de la segunda mitad del siglo XX. Heidegger<a><sup>[4]<\/sup> <\/a>entiende la t\u00e9cnica como la culminaci\u00f3n del gran error de la tradici\u00f3n occidental: el olvido del Ser. La t\u00e9cnica supone la culminaci\u00f3n de un destino (<em>Gestell<\/em>) de dominaci\u00f3n inscrito ya en el gesto de la sustituci\u00f3n del Ser por el ente; en lugar de aceptar nuestro lugar como pastores del Ser, de ser oyentes atentos a su llamada, hemos preferido dominar y violentar el mundo, ideol\u00f3gicamente primero, y t\u00e9cnicamente despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Frente a esta corriente que podr\u00edamos llamar tecnof\u00f3bica, y en la que en mayor o menor medida se han inscrito la mayor\u00eda de los autores que han reflexionado sobre la t\u00e9cnica, en el siglo XXI ha cobrado fuerza una corriente diametralmente opuesta, lo que se ha venido a conocer como el movimiento transhumanista. Autores como Kurzweil o Bostrom<a><sup>[5]<\/sup><\/a>no s\u00f3lo no reniegan de la t\u00e9cnica, sino que la abrazan sin reparos, entendiendo que el destino de la humanidad es eminentemente t\u00e9cnico y que el ser humano&nbsp;<em>debe&nbsp;<\/em>aceptar los progresos t\u00e9cnicos y tecnol\u00f3gicos para ser m\u00e1s plenamente humano. En esta corriente de pensamiento, especialmente en los autores m\u00e1s radicales como Kurzweil<a><sup>[6]<\/sup><\/a>, se echa bastante en falta m\u00e1s precauci\u00f3n frente a las posibilidades destructoras y deshumanizadoras de la t\u00e9cnica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es evidente que la exposici\u00f3n que acabamos de hacer,&nbsp;&nbsp;tanto de la vertiente tecn\u00f3fila como de la tecnof\u00f3bica, est\u00e1 llena de simplificaciones, y el pensamiento sobre la t\u00e9cnica de los autores mencionados contiene numerosos matices que no podemos desarrollar aqu\u00ed. No obstante, s\u00ed me parece correcta la clara diferenciaci\u00f3n entre dos formas antag\u00f3nicas de enfrentarse a la t\u00e9cnica: unos tecn\u00f3fobos que vienen a descalificar la t\u00e9cnica como el mayor de los males, y una corriente tecn\u00f3fila que asume demasiado r\u00e1pidamente que la t\u00e9cnica est\u00e1 al servicio y beneficio de la humanidad. Aunque s\u00f3lo pueda ser mencionado, cabe destacar la distinta adscripci\u00f3n temporal de estas dos corrientes, que explica en gran parte su valoraci\u00f3n de la t\u00e9cnica: mientras que los tecn\u00f3fobos surgen principalmente en la primera mitad del siglo XX, a rebufo del horror de la primera y segunda guerra mundial, los tecn\u00f3filos aparecen a finales del siglo XX y principios del XXI, un momento de auge tecnol\u00f3gico a todos los niveles, aunque principalmente en el \u00e1mbito biom\u00e9dico e inform\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Ortega, la t\u00e9cnica y el humanismo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cualquier caso, parece que la t\u00e9cnica ha suscitado invariablemente respuestas extremas a lo largo de la historia: o la adhesi\u00f3n casi incondicional, o un rechazo no menos incondicional. Es muy dif\u00edcil encontrar en la tradici\u00f3n filos\u00f3fica alg\u00fan tipo de aproximaci\u00f3n intermedia, cuesta encontrar planteamientos que no denuncien el fondo irremediablemente negativo de la t\u00e9cnica o la conviertan en la fuente de toda salvaci\u00f3n. Creo que el pensamiento de Ortega, a pesar de sus innegables insuficiencias y problemas, supone, no obstante, un intento m\u00e1s justo y equilibrado, y que por ello merece nuestra atenci\u00f3n. Como ha sucedido anteriormente, s\u00f3lo podemos trazar un breve esbozo del pensamiento de Ortega sobre la t\u00e9cnica; pero pienso que este breve comentario bastar\u00e1 para dar cuenta de algunas l\u00edneas maestras y distintivas de su filosof\u00eda de la t\u00e9cnica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo primero que habr\u00eda que remarcar es que Ortega en ning\u00fan momento defiende una suerte de neutralidad de la t\u00e9cnica. Heidegger denunci\u00f3 con mucho tino la falsedad e imposibilidad de esta postura<a><sup>[7]<\/sup><\/a>. Si hablamos de un camino intermedio entre la veneraci\u00f3n y el repudio en la aprehensi\u00f3n de la t\u00e9cnica no nos estamos refiriendo a una neutralidad axiol\u00f3gica, sino m\u00e1s bien a lo contrario: a una irreductible pluralidad y mutabilidad axiol\u00f3gica y te\u00f3rica; la t\u00e9cnica es radical e irremediablemente ambivalente o plurivalente. La t\u00e9cnica -\u00e9ste es uno de los grandes \u201cdescubrimientos\u201d de Ortega- est\u00e1 \u00edntimamente ligada a unas formas de vida, que como tales deben ser valoradas y comprendidas en su contexto y en su complejidad<a><sup>[8]<\/sup><\/a>. Por tanto, no sirve juzgar de antemano a una t\u00e9cnica determinada o a La T\u00e9cnica en absoluto. Cada t\u00e9cnica debe ser tomada en consideraci\u00f3n en referencia a la vida humana con la que est\u00e1 conectada, con sus proyectos y fines, con sus h\u00e1bitos y costumbres, con sus resultados pero tambi\u00e9n con sus principios. Desde este punto de vista, habr\u00e1 t\u00e9cnicas que en un determinado momento hist\u00f3rico y en relaci\u00f3n a una cultura o modo de vida se consideren t\u00e9cnicas positivas, pero que en otro momento hist\u00f3rico y en relaci\u00f3n a otra cultura o modo de vida sean consideradas nocivas o in\u00fatiles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un segundo punto a destacar de la comprensi\u00f3n orteguiana de la t\u00e9cnica es que \u00e9sta no es propia ni principalmente un medio. Entenderla as\u00ed es prejuzgarla y abordarla bajo categor\u00edas que la minusvaloran de partida. La t\u00e9cnica es un medio en el sentido en que nuestro esqueleto es un medio para erguirnos y movernos. No obstante, a tal cosa no se nos ocurrir\u00eda de s\u00f3lito llamarlo medio, pues siendo el esqueleto una parte integral de nuestro cuerpo, entenderlo como medio, como instrumento, lo rebajar\u00eda al estatus de algo prescindible, lo cual evidentemente no es el caso. Llamar medio a la t\u00e9cnica incurre en un error an\u00e1logo. Puede decirse que la t\u00e9cnica es la base y condici\u00f3n de la vida humana. Pero debemos entender que es una base y condici\u00f3n que est\u00e1 presente en todo momento, entretejida con la vida humana que sostiene, y de la que no es posible desentenderse. Distinguimos anal\u00edticamente la t\u00e9cnica de lo que no es t\u00e9cnica en la vida humana, pero en la realidad efectiva, la t\u00e9cnica se da mezclada de manera indistinguible e inseparable con la vida humana, y esto es algo que no puede olvidarse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todas estas cuestiones desembocan en una serie de problemas imposibles de abordar aqu\u00ed, pero cuyo n\u00facleo s\u00ed se puede anunciar. Lo que Ortega tantea y nosotros podemos entrever en su filosof\u00eda de la t\u00e9cnica es una profundizaci\u00f3n en el ser del hombre, que se nos muestra en su entra\u00f1a parad\u00f3jica y problem\u00e1tica de manera irreductible. La ambivalencia antes mencionada respecto de la t\u00e9cnica aparece en \u00faltimo t\u00e9rmino como una ambig\u00fcedad \u00ednsita en el propio ser humano, un ser natural y a la vez extra-natural, un ser por momentos infrahumano y por momentos sobrehumano, un ser, en definitiva, capaz de lo mejor y de lo peor. La t\u00e9cnica, no s\u00f3lo como producto, sino como realidad y dimensi\u00f3n de lo humano, exhibe tambi\u00e9n esta condici\u00f3n ambivalente. Pensar esta ambivalencia, esta irreductible problematicidad, es, desde luego, complicado y frustrante. Pero intentos valientes y meritorios como el de Ortega deben servir de modelo y de inspiraci\u00f3n para la filosof\u00eda de la t\u00e9cnica del ma\u00f1ana.<br><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\" \/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a><sup>[1]<\/sup><\/a>Una de los mejores recorridos a la filosof\u00eda de la tecnolog\u00eda se encuentra en&nbsp;Mitcham, C.,&nbsp;<em>\u00bfQu\u00e9 es la filosof\u00eda de la&nbsp;tecnolog\u00eda?,<\/em>Anthropos, Barcelona, 1989.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a><sup>[2]<\/sup><\/a>Como se expone en:&nbsp;Espinosa Rubio, L., \u201cRaz\u00f3n, Naturaleza y t\u00e9cnica en Ortega y la escuela de Franckfurt\u201d, en&nbsp;<em>Isegor\u00eda,<\/em>n\u00ba 21 noviembre, 1999, p. 103.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a><sup>[3]<\/sup><\/a>Podr\u00edamos citar tambi\u00e9n a Blumenberg, aunque su postura sobre la t\u00e9cnica es algo m\u00e1s ambigua. Ellul, s\u00ed ejemplifica mejor una postura extremadamente cr\u00edtica de la t\u00e9cnica (aunque su adscripci\u00f3n a la hermen\u00e9utica es m\u00e1s discutible). Cf.Blumenberg, H.,&nbsp;<em>Historia del esp\u00edritu de la t\u00e9cnica<\/em>, Pre-textos, Valencia, 2013;&nbsp;Ellul, J.,&nbsp;<em>La edad de la t\u00e9cnica<\/em>, Octaedro, Barcelona, 2003.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a><sup>[4]<\/sup><\/a>Especialmente el segundo Heidegger, pues el primer Heidegger de Ser y tiempo o de los cursos de los a\u00f1os 20 reivindica el valor de la&nbsp;<em>tekhne<\/em>, en l\u00ednea con la&nbsp;<em>\u00c9tica nicomaquea<\/em>de Arist\u00f3teles \u201cEs necesario advertir que, al menos en un primer momento, y sin duda en relaci\u00f3n con los or\u00edgenes del pensamiento griego, la visi\u00f3n heideggeriana del fen\u00f3meno de la&nbsp;<em>tekhne<\/em>no tiene una connotaci\u00f3n cr\u00edtica ni negativa. En cambio, se considera a la&nbsp;<em>tekhne<\/em>como el medio por excelencia a trav\u00e9s del cual los griegos descubrieron la&nbsp;<em>physis<\/em>.\u201dVolpi, F.,&nbsp;<em>Heidegger y Arist\u00f3teles<\/em>, Fondo de cultura econ\u00f3mica, Buenos Aires, 2012, pp. 184-185.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a><sup>[5]<\/sup><\/a>El caso de Bostrom es m\u00e1s problem\u00e1tico, pues en sus \u00faltimas obras ha moderado su discurso y es posible que sus \u00faltimos trabajos no puedan ser encuadrados en la filosof\u00eda transhumanista. V\u00e9ase:&nbsp;Bostrom, N.,&nbsp;<em>Superinteligencia: caminos, peligros, estrategias<\/em>, Teell, Madrid, 2016.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a><sup>[6]<\/sup><\/a>Kurzweil, R,.<em>The singularity is near: when humans transcend biology<\/em>, Viking, Nueva York, 2005.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a><sup>[7]<\/sup><\/a>Heidegger, M., \u201cLa pregunta por la t\u00e9cnica\u201d, en:&nbsp;<em>Filosof\u00eda, ciencia y t\u00e9cnica<\/em>, Editorial universitaria, Santiago de Chile, 2007.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a><sup>[8]<\/sup><\/a>Ortega y Gasset, J.,<em>Obras completas<\/em>(Tomos I-X), Taurus, Madrid, 2004-2010. En especial&nbsp;<em>Meditaci\u00f3n de la t\u00e9cnica<\/em>(Tomo V pp. 527-608).<br><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\" \/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Art\u00edculo elaborado por Marcos Alonso Fern\u00e1ndez. Este texto es una adaptaci\u00f3n para <em>FronterasCTR<\/em> de un art\u00edculo en la revista <em>Pensamiento<\/em>, vol. 73 (2017).\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Marcos Alonso) La t\u00e9cnica ha sido un tema de discusi\u00f3n desde los or\u00edgenes de la filosof\u00eda, si bien pocas veces ha sido pensado m\u00e1s all\u00e1 de prejuicios y planteamientos algo simplistas. 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