{"id":3739,"date":"2019-01-30T07:00:37","date_gmt":"2019-01-30T06:00:37","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=3739"},"modified":"2019-01-29T17:11:05","modified_gmt":"2019-01-29T16:11:05","slug":"religiosidad-popular-sagrados-advocaciones-vegetales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=3739","title":{"rendered":"Religiosidad popular, lugares naturales sagrados y advocaciones marianas vegetales en Espa\u00f1a"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>(Por\u00a0<u>Jaime Tatay<\/u> y\u00a0<u>Jaime Mu\u00f1oz<\/u>) Un n\u00famero importante de santuarios, ermitas, monasterios y rutas de peregrinaci\u00f3n en Espa\u00f1a se encuentran dentro o cerca de Natura 2000, una red europea de h\u00e1bitats naturales raros y espacios protegidos de cr\u00eda y descanso para especies amenazadas. Dado el creciente inter\u00e9s por desarrollar estrategias alternativas de conservaci\u00f3n y la correlaci\u00f3n geogr\u00e1fica entre las reservas naturales y los Lugares Naturales Sagrados (SNS, por sus siglas en ingl\u00e9s), el presente art\u00edculo explora c\u00f3mo las devociones religiosas han posibilitado la conservaci\u00f3n del territorio en Espa\u00f1a.<\/strong><br><\/p>\n\n\n\n<p>A trav\u00e9s de una extensa revisi\u00f3n de la literatura y de entrevistas con los custodios de santuarios marianos no urbanos, se examina el desarrollo de t\u00edtulos aleg\u00f3ricos relacionados con las plantas, los m\u00faltiples significados de las \u00abadvocaciones marianas verdes\u00bb (e.j. Nuestra Se\u00f1ora del Espino, Mare de D\u00e9u del Roser, N. S. de la Encina, N. S. del Olmo, etc.) y el papel que ha desempe\u00f1ado la religi\u00f3n popular en la conexi\u00f3n de los conocimientos teol\u00f3gicos con elementos particulares de los ecosistemas naturales, permitiendo valorar y preservar el patrimonio biocultural espa\u00f1ol.<\/p>\n\n\n\n<p>La investigaci\u00f3n ha identificado 420 t\u00edtulos marianos que se refieren directamente a especies vegetales o tipos de vegetaci\u00f3n, confirmando que muchos de los lugares sagrados marianos no urbanos est\u00e1n situados en espacios naturales muy bien conservados, algunos de ellos con un valor a\u00f1adido para Parques Nacionales emblem\u00e1ticos, como los santuarios de El Roc\u00edo (PN Do\u00f1ana) y Covadonga (PN Picos de Europa). La investigaci\u00f3n muestra la evidencia de una estrecha relaci\u00f3n entre la religiosidad popular, las devociones marianas y la conservaci\u00f3n de la naturaleza. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En todo el mundo se han establecido \u00e1reas protegidas en lugares donde hab\u00eda Sitios Naturales Sagrados (SNS). La existencia de estos lugares es anterior al establecimiento de las \u00e1reas protegidas. Cient\u00edficos, administradores y profesionales de la conservaci\u00f3n han reconocido que el car\u00e1cter sagrado de la naturaleza es la base de las primeras \u00e1reas de conservaci\u00f3n del mundo, que a menudo SNS o paisajes sagrados. Hay evidencias en todo el mundo de que los territorios administrados por las comunidades mon\u00e1sticas a lo largo de los siglos han sido preservados con m\u00e1s cuidado que los territorios circundantes y de que las pr\u00e1cticas religiosas sustentan los discursos e iniciativas ambientales contempor\u00e1neas. Adem\u00e1s, las plantas y los animales considerados sagrados, a trav\u00e9s de sus significados espirituales, han desempe\u00f1ado un papel en el desarrollo de una geograf\u00eda sagrada y en el mantenimiento de la \u00abdiversidad biocultural\u00bb, interpretada como \u00abla diversidad de la vida en la tierra tanto en la naturaleza como en la cultura\u00bb (Pungetti 2013).<\/p>\n\n\n\n<p>Es m\u00e1s, como ha mostrado la Premio Nobel de Econom\u00eda Elinor Ostrom, los valores, creencias religiosas y pr\u00e1cticas de gesti\u00f3n de los pueblos tradicionales se consideran cada vez m\u00e1s elementos importantes de una gesti\u00f3n eficaz de los recursos naturales basada en la comunidad (Ostrom 1990). Muchos SNS forman \u00abuna red de conservaci\u00f3n en la sombra no reconocida \u00bb (Dudley et al. 2008). Existe evidencia de que lo sagrado puede ser un poderoso medio de conservaci\u00f3n cuando se vincula con instituciones consuetudinarias y un sistema de creencias ampliamente respetado (Virtanen 2002) y algunas campa\u00f1as interreligiosas de defensa han sido fundamentales en los esfuerzos mundiales para preservar los ecosistemas, las especies y un clima estable (Oviedo 2012; Tatay y Devitt 2017). Las asociaciones entre grupos religiosos y conservacionistas representan un \u00abpotencial significativo sin explotar\u00bb (McLeod y Palmer 2015), que puede promover y sostener los esfuerzos de conservaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Como algunos estudiosos sostienen, a pesar de la divisi\u00f3n hist\u00f3rica existe una creciente \u00abconvergencia de creencias\u00bb (Dudley y Higgins-Zogib 2012) entre los grupos religiosos y los profesionales de la conservaci\u00f3n. Sin embargo, para articular mejor los intereses de ambas comunidades, la segunda tiene que entender y abordar las necesidades y aspiraciones de los grupos religiosos, mientras que la primera debe reconocer las prioridades de la conservaci\u00f3n y repensar teol\u00f3gicamente sus deberes para con el mundo natural.<\/p>\n\n\n\n<p>En Espa\u00f1a, hay aproximadamente 12.300 iglesias, santuarios, santuarios y lugares de peregrinaci\u00f3n: 1200 (10%) llevan el nombre de un t\u00edtulo cristol\u00f3gico, 4300 (35%) de una devoci\u00f3n mariana, y 6800 (55%) est\u00e1n relacionados con diferentes santos. Una parte significativa de los SNS no urbanos se encuentra en reservas naturales de alto valor ecol\u00f3gico y ha desempe\u00f1ado un papel destacado en la \u00abordenaci\u00f3n del territorio sagrado\u00bb (Mu\u00f1oz Jim\u00e9nez 1997) del paisaje ib\u00e9rico. Dado el creciente inter\u00e9s en las instituciones consuetudinarias y los tipos de protecci\u00f3n que difieren de los que se promueven a trav\u00e9s de los mecanismos legales, el gran n\u00famero de lugares sagrados cristianos y rutas de peregrinaci\u00f3n situadas dentro o cerca de las \u00e1reas de Natura 2000, as\u00ed como la profunda piedad popular asociada a Mar\u00eda, el estudio explora las pr\u00e1cticas religiosas y culturales que sustentan los t\u00edtulos marianos y las peregrinaciones a los SNS en Espa\u00f1a, como una forma de cartografiar el terreno, una forma de proporcionar ejemplos de \u00e1reas comunitarias gestionadas de manera eficaz que ha preservado valiosos ecosistemas, tradiciones y creencias durante siglos. El objetivo del estudio, en definitiva, es abrir nuevos caminos sobre un tema que no hab\u00eda sido explorado previamente y espera abrir nuevas posibilidades de investigaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Es necesario precisar que por \u00abt\u00edtulo verde mariano\u00bb se entiende una manera no can\u00f3nica\u2014po\u00e9tica o aleg\u00f3rica\u2014de representar a Mar\u00eda de Nazaret en la religi\u00f3n popular utilizando un nombre arborescente o relacionado con las plantas. De manera an\u00e1loga, por \u00abadvocaci\u00f3n mariana verde\u00bb (del lat\u00edn<em>advocatio<\/em>, que aboga por la causa de otro) entendemos un t\u00e9rmino bot\u00e1nico complementario que se aplica a Mar\u00eda refiri\u00e9ndose a un cierto misterio, virtud o atributo de ella, a momentos especiales de su vida, a lugares ligados a su presencia o al descubrimiento de una imagen o talla. Nuestra Se\u00f1ora del Espino, Virgen de la Encina, Mare de D\u00e9u del Roser, Nuestra Se\u00f1ora del Olivo y Virgen del Olmo son algunas de las advocaciones marianas m\u00e1s populares en Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Las devociones marianas populares y el significado religioso de las plantas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Robert Harrison, dentro de la imaginaci\u00f3n cultural occidental, los \u00e1rboles y los bosques \u00absiguen siendo el correlato de la trascendencia humana\u00bb. Sin embargo, tambi\u00e9n evocan el temor a \u00abla desaparici\u00f3n de las fronteras, sin las cuales la morada humana pierde su fundamento\u00bb (Harrison 1992, p. 247). Este doble, ambiguo y parad\u00f3jico significado de los bosques\u2014la compleja experiencia del temor y la fascinaci\u00f3n vehiculados por el mundo natural\u2014tambi\u00e9n impregna la religi\u00f3n popular y se refleja en los rituales y pr\u00e1cticas devocionales asociadas con las advocaciones rurales marianas verdes. De hecho, la mayor\u00eda de estas advocaciones tienen su origen en un lugar en el bosque o en una cueva donde un pastor, un monje o un ni\u00f1o encontr\u00f3 una imagen oculta de Mar\u00eda o tuvo un encuentro personal, fortuito y trascendente. Una aparici\u00f3n de la Madre de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Como ha se\u00f1alado Ronald David Lawler, \u00abla naturaleza misma de la fe cat\u00f3lica inclina al creyente a considerar la revelaci\u00f3n privada como una posibilidad real\u00bb (Lawler 1984, p. 103). Desde las primeras visiones de Mar\u00eda en el siglo IV, se estima que ha habido unas 21.000 apariciones marianas en todo el mundo (Warner 2016), y a pesar de la secularizaci\u00f3n, su frecuencia no ha disminuido en el siglo XX. De hecho, la mayor\u00eda de las advocaciones marianas verdes han surgido de devociones populares asociadas con misteriosas revelaciones privadas. \u00abLa decisi\u00f3n de Mar\u00eda de aparecerse en lugares particulares en momentos particulares es una de las cosas que m\u00e1s claramente la establece como una personalidad sobrenatural distinta\u00bb (Carroll 1986, p. 224). La figura de Mar\u00eda media estos encuentros numinosos en el desierto entre una persona humilde y devota y lo divino. En estos encuentros \u00edntimos y personales, la l\u00ednea trascendente-inmanente, as\u00ed como la divisi\u00f3n entre lo humano y la naturaleza, es a menudo borrosa. En las \u00faltimas d\u00e9cadas se han ofrecido muchas interpretaciones al respecto, desde la comprensi\u00f3n freudiana de las apariciones como alucinaciones destinadas a gratificar las experiencias o traumas de la infancia, hasta un aspecto femenino ausente en la teolog\u00eda cristiana o un signo de vac\u00edo espiritual (Horsfall 2000; Carroll 1986).<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de la secularizaci\u00f3n, Mar\u00eda todav\u00eda tiene un estatus en la sociedad occidental y las devociones marianas juegan un papel prominente en la religi\u00f3n popular (Romero 1993). Los t\u00edtulos marianos y las advocaciones tambi\u00e9n se utilizan ampliamente. El papel y el significado de Mar\u00eda en el catolicismo popular, sin embargo, es objeto de un intenso debate acad\u00e9mico. Marina Warner (2016) ha descrito cinco im\u00e1genes marianas protot\u00edpicas\u2014virgen, reina, novia, intercesora y madre\u2014mientras que Johann Roten (1994) identific\u00f3 seis tipos de imaginer\u00eda popular mariana: naturalista, po\u00e9tica, ex\u00f3tica, esencialista, abstracta y milagrosa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Roten, las im\u00e1genes milagrosas son \u00abla forma m\u00e1s antigua y difundida de la imaginer\u00eda mariana popular\u00bb. Este tipo de imagen est\u00e1 estrechamente ligada a apariciones del pasado, a santuarios y peregrinaciones famosas\u00bb (Roten 1994, p. 108). Este es ciertamente el caso de la mayor\u00eda de las advocaciones marianas rurales en Espa\u00f1a. La imagen de la madre, el tipo predominante de t\u00edtulo verde mariano, media la presencia del Creador y act\u00faa como una especie de teofan\u00eda, una presencia inmanente de una fuerza vivificadora. La religi\u00f3n popular reconoce un papel participativo comunitario en la comprensi\u00f3n e interpretaci\u00f3n de las creencias centrales de una fe en particular.<\/p>\n\n\n\n<p>Como afirma Hilda Graef: \u00abEn las devociones populares, el creyente es llamado a participar en lugar de ser instruido\u00bb (Graef 2009, p. 427). En el cristianismo latino, el s\u00edmbolo de Mar\u00eda como madre vivificante, intercesora y mediadora (entre un dios creador o una diosa madre y la humanidad) juega un papel prominente en muchas devociones populares (Romero 1993). Sin embargo, \u00abMar\u00eda no es ella misma la fuente de la vida, sino que conduce o se\u00f1ala esa fuente de vida\u00bb (Roten 1994, p. 112). A trav\u00e9s de estas devociones, los creyentes se transforman en la manera en que ven, interact\u00faan y valoran el mundo natural. Los numerosos t\u00edtulos marianos arborescentes espa\u00f1oles son un reflejo de la forma en que funciona la transformaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La met\u00e1fora del \u00e1rbol de la vida, un componente del motivo del \u00e1rbol del mundo (<em>world tree motif<\/em>), era com\u00fan en las im\u00e1genes asirias y egipcias y tambi\u00e9n est\u00e1 presente en la Biblia hebrea (G\u00e9nesis 2:9; Prov. 3:18; 11:30; 13:12; 15:4) y en el Nuevo Testamento (Apocalipsis 2:7; 22:2). Ad\u00e1n y Eva no s\u00f3lo son colocados en un jard\u00edn, sino que est\u00e1n en una relaci\u00f3n dial\u00f3gica con un \u00e1rbol que califica de dos maneras: el \u00e1rbol de la vida y el \u00e1rbol del conocimiento del bien y del mal. Ambos \u00e1rboles simb\u00f3licos tienen una funci\u00f3n distinta, el \u00e1rbol del conocimiento como prueba y el \u00e1rbol de la vida como recompensa por la obediencia (Mettinger 2007).<\/p>\n\n\n\n<p>La mujer del Apocalipsis, m\u00e1s tarde interpretada por la iglesia cristiana como Mar\u00eda, la nueva Eva, no aparece en un jard\u00edn paradis\u00edaco. Sin embargo, al final, la visi\u00f3n escatol\u00f3gica final nos devuelve al principio, el motivo del \u00e1rbol del G\u00e9nesis de la vida (Apocalipsis 22:2). Es posible que la religi\u00f3n popular se haya inspirado en este antiguo motivo religioso, que a menudo provoca apariciones en un bosque o en un jard\u00edn, canalizando la fuerza vital de los \u00e1rboles mediante el uso de t\u00edtulos arborescentes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n es relevante destacar la funci\u00f3n simb\u00f3lica de los \u00e1rboles como fuerza viva e indestructible y la evidencia de que, a excepci\u00f3n de los pinos, todos los t\u00edtulos marianos arborescentes en Espa\u00f1a (incluyendo&nbsp;<em>Pinus canariensis<\/em>, una especie que resiste al fuego) se refieren a especies capaces de crecer de nuevo, brotando de las ramas o de la base de troncos quemados o cortados. Esto tambi\u00e9n puede explicar la relativa ausencia de con\u00edferas, la mayor\u00eda de las cuales no son propensas al fuego.<\/p>\n\n\n\n<p>La advocaci\u00f3n catalana moderna a la Mare de D\u00e9u del Roser (Madre de Dios de la Rosa) merece una menci\u00f3n especial no s\u00f3lo por su popularidad, sino tambi\u00e9n por su significado teol\u00f3gico (Wilkins 1969). El rosal de jard\u00edn es el t\u00edtulo mariano m\u00e1s com\u00fan en Espa\u00f1a, derivando su nombre del rosario latino (<em>rosarium<\/em>), que, \u00aben la Europa del siglo XIV tambi\u00e9n hab\u00eda llegado a significar una colecci\u00f3n de textos devocionales (&#8216;rosas&#8217;) ofrecidos en alabanza\u00bb (Mitchell 2009, p. 5). A finales de la Edad Media, \u00abnumerosas obras aleg\u00f3ricas comenzaron a aparecer con t\u00edtulos como &#8216;Rosaledita&#8217;, &#8216;Jard\u00edn de Flores Espiritual&#8217; o &#8216;Rosedal del Coraz\u00f3n&#8217;. Cuando el jard\u00edn se ha convertido en el alma\u2014o el alma en un jard\u00edn de rosas\u2014la imagen de recoger de \u00e9l flores espirituales para ofrecerlas a la Virgen es un paso l\u00f3gico. De ah\u00ed, es tan s\u00f3lo un peque\u00f1o paso hacia el concepto del rosario\u00bb (Winston-Allen 2005, p. 99). Aunque, de forma significativa, mientras que la advocaci\u00f3n a la Virgen del Rosario\/Roser est\u00e1 muy extendida por toda Espa\u00f1a, s\u00f3lo las regiones de habla catalana han mantenido su resonancia floral.<\/p>\n\n\n\n<p>Los arbustos espinosos, muy comunes en el bioma mediterr\u00e1neo semi\u00e1rido, tienen una fuerte resonancia b\u00edblica y han sido interpretados en muchas culturas como s\u00edmbolos de transformaci\u00f3n espiritual. Al referirnos a una de las advocaciones marianas centrales, la&nbsp;<em>mater dolorosa<\/em>, es inevitable establecer un paralelo teol\u00f3gico entre la escena de la crucifixi\u00f3n y la tradici\u00f3n de la corona de espinas. No sabemos con certeza de qu\u00e9 especie de arbusto o \u00e1rbol los soldados romanos arrancaron ramitas para elaborar la corona de espinas (Marcos 15:17; Mateo 27:29; Juan 19:2). Bot\u00e1nicos e historiadores han identificado varios arbustos como posibles candidatos (Evans 2014, p. 138-39): Espino cerval (<em>Rhamnus palaestinus<\/em>), espino de Jerusal\u00e9n (<em>Paliurus spina-Christi<\/em>), espino blanco (<em>Lycium spp<\/em>.), espino blanco (<em>Sarcopoterium spinosum<\/em>), espino blanco (<em>Ziziphus spina-Christi<\/em>). Tres de estas especies, el espino de Jerusal\u00e9n, el boj y el espino blanco, prosperan en la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica, aunque no son muy comunes. Arbustos y \u00e1rboles similares, sin embargo, est\u00e1n muy extendidos. La raz\u00f3n por la que tantas apariciones marianas en Espa\u00f1a (37,4%) han tenido lugar en la cima, dentro o cerca de un peque\u00f1o arbusto espinoso (<em>Rosa&nbsp;<\/em>spp<em>., Crataegus monogyna, Rubus ulmifolius, Erica<\/em>spp.) o de un \u00e1rbol con follaje espinoso (<em>Quercus ilex<\/em>) sigue siendo poco clara, pero sus fuertes asociaciones b\u00edblicas, cristol\u00f3gicas y culturales parecen una explicaci\u00f3n plausible.<\/p>\n\n\n\n<p>Otra antigua tradici\u00f3n cristiana, la erem\u00edtica-mon\u00e1stica, ha relacionado las siete virtudes de la vida en clausura con los siete \u00e1rboles mencionados por Isa\u00edas (Is. 41:18-9): abeto o pino, cedro, espino, mirto, aceituna, caja y olmo. Curiosamente, cinco de los siete\u2014<em>Pinus, Crataegus, Olea, Buxus, Ulmus<\/em>\u2014est\u00e1n bien representados entre las advocaciones vegetales marianas. Adem\u00e1s, hay una superposici\u00f3n significativa entre los 20 \u00e1rboles sagrados identificados en el alfabeto Celta Ogham (Graves 1876) y las advocaciones verdes analizadas aqu\u00ed. La cultura celta molde\u00f3 profundamente el noroeste ib\u00e9rico antes de la llegada de los romanos y puede haber desempe\u00f1ado un papel en la traducci\u00f3n del significado antiguo de ciertos \u00e1rboles (<em>Malus, Crataegus, Quercus, Ilex, Vitis, Populus, Taxus<\/em>) en s\u00edmbolos cristianos a trav\u00e9s de la religiosidad popular.<\/p>\n\n\n\n<p>Como ha se\u00f1alado Judith Crews, \u00abla adoraci\u00f3n a los \u00e1rboles ha desaparecido en su mayor parte del mundo moderno. Sin embargo, los s\u00edmbolos que permanecen en el lenguaje, la tradici\u00f3n y la cultura sirven como recordatorios de la rica relaci\u00f3n entre el pensamiento humano y el mundo forestal\u00bb (Crews 2003, p. 43). En todo el mundo, las diferentes formas de simbolismo arb\u00f3reo \u00abencarnan diferentes maneras de relacionarse con el lugar y las pr\u00e1cticas de conservaci\u00f3n\u00bb (Hellermann 2016). Este parece ser el caso tambi\u00e9n en Espa\u00f1a, donde los monasterios y santuarios rurales han jugado un papel clave en la articulaci\u00f3n de un \u00abpaisaje sagrado\u00bb (Cinquepalmi y Pungetti 2012) o \u00abplanificaci\u00f3n espacial sagrada\u00bb (Mu\u00f1oz Jim\u00e9nez 2010). Adem\u00e1s, \u00aben la ubicaci\u00f3n de los santuarios rurales espa\u00f1oles confluyen claros clich\u00e9s geogr\u00e1ficos (la monta\u00f1a, la hoz, el r\u00edo, la fuente, la isla, la pen\u00ednsula, el \u00e1rbol singular, las piedras colgantes, las formas de origen del viento, etc.), as\u00ed como diversas circunstancias hist\u00f3ricas como ermitas primitivas, castillos de \u00f3rdenes militares, zonas deshabitadas, ruinas antiguas, d\u00f3lmenes y megalitos, cementerios, lugar de nacimiento de un santo, etc.\u00bb (Mu\u00f1oz Jim\u00e9nez 1997, p. 109).<\/p>\n\n\n\n<p>No es casualidad que un n\u00famero significativo de santuarios marianos muy populares en Espa\u00f1a se encuentren dentro de los Parques Nacionales y otros tipos de reservas naturales dentro de Natura 2000 (Tabla 1). Los santuarios del Roc\u00edo (PN Do\u00f1ana), Covadonga (PN Picos de Europa), Montserrat (Parc Natural de Montserrat) y Pe\u00f1a de Francia (Parque Natural de las Batuecas-Sierra de Francia) son algunos casos paradigm\u00e1ticos de santuarios marianos situados en entornos de gran valor ecol\u00f3gico. En el sur de Europa, como en muchas otras regiones del mundo, \u00abla arboleda sagrada de ayer es hoy una reserva de la biosfera, un sitio de patrimonio natural o un \u00e1rea protegida\u00bb (Crews 2003, p. 43).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Tabla 1<\/strong>. Santuarios marianos en la red Natura 2000.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"886\" height=\"531\" src=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2019\/01\/Sin-t\u00edtulo.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-3745\" srcset=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2019\/01\/Sin-t\u00edtulo.png 886w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2019\/01\/Sin-t\u00edtulo-300x180.png 300w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2019\/01\/Sin-t\u00edtulo-768x460.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 886px) 100vw, 886px\" \/><figcaption><br><br><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Resultados<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Como uno de los objetivos del estudio era explorar la correlaci\u00f3n potencial entre la distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica de los t\u00edtulos marianos verdes y la red Natura 2000 de la UE, primero se investig\u00f3 la ubicaci\u00f3n de los 420 santuarios marianos con advocaciones verdes y, a continuaci\u00f3n, su correspondiente adscripci\u00f3n a diferentes municipios de Espa\u00f1a. Despu\u00e9s de agrupar y corregir los top\u00f3nimos enga\u00f1osos y las referencias imprecisas a ubicaciones equ\u00edvocas, se identificaron 374 municipios con uno o m\u00e1s santuarios en su territorio. De estos 374 municipios, un 62,30% (233) se encuentran en Natura 2000. Mediante las herramientas del ARCGIS se calcul\u00f3 la extensi\u00f3n exacta de cada municipio incluido en Natura 2000. Los 233 municipios sumaron un total de 821.795 ha dentro de Natura 2000, el 30,15% de la superficie total de los municipios (Figura 1), frente al 25% de la superficie total del territorio espa\u00f1ol estimado por Pozo Rivera y otros (2013).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"886\" height=\"626\" src=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2019\/01\/Sin-t\u00edtulo-1.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-3748\" srcset=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2019\/01\/Sin-t\u00edtulo-1.png 886w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2019\/01\/Sin-t\u00edtulo-1-300x212.png 300w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2019\/01\/Sin-t\u00edtulo-1-768x543.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 886px) 100vw, 886px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Figura 1<\/strong>. Municipios con advocaciones marianas verdes y red Natura 2000<\/p>\n\n\n\n<p>Los nombres vern\u00e1culos, la frecuencia y la distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica de las advocaciones marianas verdes son, sin embargo, muy desiguales (Tabla 2; Tabla 3). De las 420, el 88,6% (372) se refieren a 50 especies de 30 familias, mientras que el 11,4% restante de los t\u00edtulos (48) llevan el nombre de una planta o tipo de vegetaci\u00f3n gen\u00e9rico: pradera, flor, bosque, turba, \u00e1rbol.<\/p>\n\n\n\n<p>Las rosas (<em>Rosa<\/em>spp.) y los espinos comunes (<em>Crataegus monogyna<\/em>), ambos arbustos espinosos de la familia&nbsp;<em>Rosaceae<\/em>, son la primera y tercera advocaci\u00f3n mariana m\u00e1s popular en Espa\u00f1a (Tabla 2), representando casi un cuarto de todas (22,4%). La advocaci\u00f3n a la Mare de D\u00e9u del Roser (Madre de Dios de la Rosa) es el t\u00edtulo verde m\u00e1s popular. Estos arbustos espinosos tienen una fuerte resonancia b\u00edblica y han sido interpretados en otros pa\u00edses mediterr\u00e1neos como s\u00edmbolos de arrepentimiento y conversi\u00f3n (Pungetti et al. 2012c). La zarzamora (<em>Rubus ulmifolius<\/em>), tambi\u00e9n un arbusto espinoso de la familia de las Ros\u00e1ceas, est\u00e1 bien representada (4,3%) y puede haber transmitido significados y asociaciones similares en la piedad popular (Nuestra Se\u00f1ora de la Zarza, Navalazarza, Zarzaquemada, Zarzuela). Seg\u00fan una antigua tradici\u00f3n, jud\u00eda y cristiana, tanto&nbsp;<em>Crataegus<\/em>como&nbsp;<em>Rubus<\/em>han sido identificados como posibles candidatos de la zarza ardiente (Evans 2014, p. 23). El manzano (<em>Malus<\/em><em>domestica<\/em>), con una clara relaci\u00f3n con Eva, figura sobre la que Mar\u00eda, la nueva Eva, se presenta en los Evangelios, represent&nbsp;&nbsp;junto con&nbsp;<em>Pyrus<\/em>y varios&nbsp;<em>Prunus<\/em>un significativo 3,3% del total.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Tabla 2.<\/strong>Advocaciones marianas verdes en Espa\u00f1a (n \u2265 20).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"636\" height=\"742\" src=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2019\/01\/Sin-t\u00edtulo-2.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-3751\" srcset=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2019\/01\/Sin-t\u00edtulo-2.png 636w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2019\/01\/Sin-t\u00edtulo-2-257x300.png 257w\" sizes=\"auto, (max-width: 636px) 100vw, 636px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>La segunda advocaci\u00f3n mariana m\u00e1s com\u00fan (12,4%) est\u00e1 representada por un gran grupo de \u00e1rboles de hoja perenne y robles marcescentes (<em>Quercus<\/em>spp.) de la familia&nbsp;<em>Fagaceae<\/em>, un grupo de \u00e1rboles muy diversificado. La encina o carrasca (<em>Quercus ilex<\/em>), \u00e1rbol de follaje espinoso originario del Mediterr\u00e1neo occidental, es el segundo t\u00edtulo verde mariano m\u00e1s frecuente (9%). Los numerosos nombres vern\u00e1culos que hacen referencia a&nbsp;<em>Quercus ilex<\/em>(Encina, Encinar, Encinillas, Carrasco, Carrascal, Lluc) reflejan la gran diversidad ling\u00fc\u00edstica y cultural del pa\u00eds, los m\u00faltiples usos de la encina y la amplia distribuci\u00f3n de una especie presente en todas las regiones de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica y de las Islas Baleares. Las apariciones marianas en Espa\u00f1a suelen tener lugar dentro de una arboleda sagrada (como en Lluc, top\u00f3nimo derivado de la palabra latina&nbsp;<em>lucus<\/em>, encinar) o en la copa de un \u00e1rbol. El casta\u00f1o europeo (<em>Castanea sativa<\/em>) y el haya (<em>Fagus sylvatica<\/em>) son mucho menos frecuentes y sus advocaciones s\u00f3lo aparecen en el norte atl\u00e1ntico (Virgen del Hayedo, Haya, Faya; Virgen del Haya) o en enclaves especialmente h\u00famedos dentro de la biorregi\u00f3n mediterr\u00e1nea espa\u00f1ola (Nuestra Se\u00f1ora del Casta\u00f1ar; Nuestra Se\u00f1ora del Casta\u00f1o).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Tabla 3.<\/strong>Advocaciones marianas verdes en Espa\u00f1a (n &lt;&nbsp;&nbsp;20).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"700\" height=\"982\" src=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2019\/01\/Sin-t\u00edtulo-3.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-3754\" srcset=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2019\/01\/Sin-t\u00edtulo-3.png 700w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2019\/01\/Sin-t\u00edtulo-3-214x300.png 214w\" sizes=\"auto, (max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Cuatro especies representan, junto con&nbsp;<em>Rubus ulmifolius<\/em>, el segundo grupo m\u00e1s frecuente de advocaciones verdes (Tabla 4): el olmo de campo (<em>Ulmus minor<\/em>), una frondosa cuya \u00e1rea de distribuci\u00f3n natural es el sur de Europa (Virgen del Olmo, Olmos, Olmacedo, Olma; Mare de D\u00e9u dels Oms, Omedes); el olivo (<em>Olea europaea<\/em>), un peque\u00f1o \u00e1rbol que se encuentra por todo el Mediterr\u00e1neo (Virgen de la Oliva, Olivar, Olivares); varias especies de pinos (<em>Pinus<\/em>spp.); y la vid (<em>Vitis vinifera<\/em>), \u00fanica liana entre todas las advocaciones (Virgen de las Vi\u00f1as, Vi\u00f1a, Vid, Vi\u00f1edo, Parral, Parrales, Mare de D\u00e9u del Vinyet). A excepci\u00f3n de la zarzamora, las cuatro especies de este grupo son o han sido (salvo el olmo, cuyas poblaciones fueron devastadas por la grafiosis) muy significativas desde el punto de vista comercial, cultural o religioso.<\/p>\n\n\n\n<p>Un tercer grupo de advocaciones menos frecuentes (Tabla 4, Cluster III) se refiere a especies como el romero (<em>Rosmarinus officinalis<\/em>), el sauce (<em>Salix<\/em>spp.), el brezal (<em>Erica<\/em>spp.), el junco (<em>Juncus<\/em>spp.), el esparto (<em>Stipa tenacissima<\/em>), la hiedra com\u00fan (<em>Hedera<\/em><em>helix<\/em>) y la granada (<em>Punica granatum<\/em>). Sorprendentemente, el romero, una hierba le\u00f1osa y perenne con hojas fragantes y puntiagudas de la familia de las labiadas, es el \u00fanico representante de su familia entre todas las advocaciones verdes (Nuestra Se\u00f1ora del Romeral, Romero).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Tabla 4<\/strong>.&nbsp;Advocaciones marianas verdes m\u00e1s comunes (\u2265 1 %).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"834\" height=\"1013\" src=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2019\/01\/Sin-t\u00edtulo-4.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-3757\" srcset=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2019\/01\/Sin-t\u00edtulo-4.png 834w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2019\/01\/Sin-t\u00edtulo-4-247x300.png 247w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2019\/01\/Sin-t\u00edtulo-4-768x933.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 834px) 100vw, 834px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Este hecho requiere un comentario especial, ya que \u00aben la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica y las Baleares viven 290 especies de la familia&nbsp;<em>Lamiaceae<\/em>, correspondientes a 36 g\u00e9neros\u00bb (Morales 2000, p. 31). En marcado contraste con la amplia radiaci\u00f3n evolutiva de la familia y su relevancia cultural y econ\u00f3mica, especies como el tomillo (<em>Thymus<\/em>spp.), la menta (<em>Mentha<\/em>spp.) o la salvia (<em>Salvia<\/em>spp.) no han sido consideradas como advocaciones plausibles. Dentro de este grupo, la granada, \u00abuna de las siete especies de promesa (Deut. 8:8) [&#8230;] met\u00e1fora de belleza y deseo en el Cantar de los Cantares (Cantar 4:3)\u00bb (Evans 2014, p. 172), representa una advocaci\u00f3n regional presente s\u00f3lo en el sur de Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, hay un gran grupo de especies raras (n. \u2264 4), advocaciones locales que llevan el nombre de diferentes especies en 20 familias (Tabla 3). Estos t\u00edtulos suelen derivar de un top\u00f3nimo (Mare de D\u00e9u de la Murta,&nbsp;<em>Myrtus communis<\/em>; Nuestra Se\u00f1ora del Rabanal,&nbsp;<em>Raphanus sativus<\/em>) o de un acontecimiento hist\u00f3rico muy particular (Virgen de la Granada,&nbsp;<em>Punica granatum<\/em>; Mare de D\u00e9u del Lliris,<em>Lilium<\/em>spp.). Once advocaciones muy raras aparecen una sola vez: ca\u00f1a com\u00fan, aulaga, retama, hinojo, r\u00e1bano, remolacha, nogal, mirto, palmera datilera, helecho y naranjo. Cabe destacar la ausencia total o el escaso n\u00famero de advocaciones referidas a g\u00e9neros bien representados en la flora de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica y en los archipi\u00e9lagos balear y canario como el \u00e1lamo (<em>Populus<\/em>spp.), fresnos (<em>Fraxinus<\/em>spp.), laureles (<em>Laurus<\/em>spp.), enebros (<em>Juniperus<\/em>) y algunos&nbsp;<em>Prunus<\/em>comunes de la familia de las ros\u00e1ceas (es decir, ciruelas, cerezas, melocotones, albaricoques, almendras).<\/p>\n\n\n\n<p>Significativamente, familias que desempe\u00f1an un papel clave en el paisaje mediterr\u00e1neo (<em>Lamiaceae, Fabaceae, Cistaceae, Rhamnaceae, Pistaceae<\/em>), son culturalmente relevantes (<em>Palmaceae, Cupressaceae, Lauraceae, Moraceae<\/em>) o tienen una importancia econ\u00f3mica significativa (<em>Poaceae, Salicaceae, Rutaceae<\/em>) est\u00e1n poco representadas entre las advocaciones marianas verdes. Las razones por las que la religiosidad popular ha seleccionado algunas especies e ignorado otras siguen siendo poco claras y exigen m\u00e1s investigaci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Distribuci\u00f3n Geogr\u00e1fica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La mayor\u00eda de las advocaciones marianas verdes en Espa\u00f1a se encuentran en la mitad norte de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica, siendo mucho menos frecuentes en el sur, Galicia y las Islas Canarias (Figura 2).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"603\" height=\"453\" src=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2019\/01\/Sin-t\u00edtulo-5.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-3760\" srcset=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2019\/01\/Sin-t\u00edtulo-5.png 603w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2019\/01\/Sin-t\u00edtulo-5-300x225.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 603px) 100vw, 603px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Figura 2.<\/strong>Distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica de las advocaciones marianas verdes en Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>Tres de las especies m\u00e1s comunes (<em>Rosa<\/em>spp.,&nbsp;<em>Crataegus monogyna<\/em>,&nbsp;<em>Rubus ulmifolius<\/em>) son arbustos espinosos de la familia&nbsp;<em>Rosaceae<\/em>. Aunque la rosa aparece tambi\u00e9n en Andaluc\u00eda, su distribuci\u00f3n es claramente nororiental, centrada en Catalu\u00f1a (Figura 3). El espino y la mora, sin embargo, se distribuyen m\u00e1s uniformemente por todo el territorio, sin concentrarse en una regi\u00f3n en particular. Los pinos (<em>Pinus<\/em>spp.), por su parte, muestran una distribuci\u00f3n centrada en tres regiones: Las Islas Canarias, Andaluc\u00eda Occidental y Castilla.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"607\" height=\"455\" src=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2019\/01\/Sin-t\u00edtulo-6.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-3763\" srcset=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2019\/01\/Sin-t\u00edtulo-6.png 607w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2019\/01\/Sin-t\u00edtulo-6-300x225.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 607px) 100vw, 607px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Figura 3.<\/strong>Distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica de\u00a0<em>Rubus ulmifolius<\/em>,\u00a0<em>Rosa spp<\/em>.,\u00a0<em>Crataegus monogyna<\/em>,<em>Pinus spp<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Las otras cuatro advocaciones m\u00e1s comunes (<em>Olea europaea, Vitis vinifera, Quercus ilex, Ulmus minor<\/em>) est\u00e1n distribuidas de manera m\u00e1s uniforme por todo el territorio (Figura 4). Sin embargo, mientras que las advocaciones del olmo se encuentran sobre todo en la mitad norte de la pen\u00ednsula y la de la vid en las zonas vitivin\u00edcolas de los valles del Duero y del Ebro, la encina y el olivo est\u00e1n presentes en muchas m\u00e1s regiones, incluida la isla de Mallorca.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"603\" height=\"453\" src=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2019\/01\/Sin-t\u00edtulo-7.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-3766\" srcset=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2019\/01\/Sin-t\u00edtulo-7.png 603w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2019\/01\/Sin-t\u00edtulo-7-300x225.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 603px) 100vw, 603px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Figure 4.<\/strong>Distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica de&nbsp;<em>Olea europaea<\/em>,&nbsp;<em>Vitis vinifera<\/em>,&nbsp;<em>Quercus ilex<\/em>,&nbsp;<em>Ulmus minor<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>No es f\u00e1cil entender por qu\u00e9 las advocaciones vegetales marianas son inexistentes o muy raras en el sureste y noroeste de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica. Una explicaci\u00f3n plausible podr\u00eda ser la necesidad de la Iglesia de reafirmar la fe cristiana utilizando expl\u00edcitamente t\u00edtulos teol\u00f3gicos en regiones tradicionalmente musulmanas (el sureste) o en aquellas \u00e1reas donde el culto centrado en la naturaleza t\u00edpico de la espiritualidad celta podr\u00eda haber generado confusi\u00f3n (el noroeste).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Conclusiones<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El papel de las principales religiones en la preservaci\u00f3n de los SNS y los valores espirituales de los lugares naturales ha sido reconocido por los acad\u00e9micos (McLeod y Palmer 2015), el Banco Mundial (Palmer y Finlay 2003),&nbsp;<em>think tanks<\/em>(Gardner 2002), y agencias internacionales de conservaci\u00f3n (Fondo Mundial para la Naturaleza y Alianza de Religiones y Conservaci\u00f3n 2005). Se trata de un acontecimiento relativamente reciente, impredecible hasta hace unas pocas d\u00e9cadas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En gran medida, las estrategias de manejo y conservaci\u00f3n de los recursos naturales se han basado en enfoques seculares basados en las ciencias naturales. Sin embargo, el planteamiento estrictamente secular parece estar cambiando y la creciente conciencia de los v\u00ednculos entre conservaci\u00f3n y espiritualidad, el reconocimiento de la importancia del establecer alianzas entre todos los actores sociales y la evidencia de sistemas socio-ecol\u00f3gicos complejos (Ostrom 2009; Folke et al. 2016) ha llevado a la inclusi\u00f3n de las religiones en el debate sobre la sostenibilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Las pol\u00edticas basadas \u00fanicamente en la legislaci\u00f3n y los enfoques tradicionales de gesti\u00f3n de ecosistemas valiosos no son suficientes. En el \u00e1mbito internacional, ha habido un renovado inter\u00e9s en el papel que las religiones y las organizaciones religiosas pueden desempe\u00f1ar en el fomento de la sostenibilidad. El creciente inter\u00e9s en el papel de los SNS y de la religi\u00f3n popular en el contexto de la conservaci\u00f3n del medio ambiente puede verse como parte de un esfuerzo m\u00e1s amplio para conservar la diversidad biocultural (Pungetti et al. 2012b) y como un reconocimiento de la importancia de implicar a todos los actores sociales. El caso particular de las advocaciones marianas analizadas es un excelente punto de partida para analizar c\u00f3mo las creencias religiosas tradicionales pueden articular nuevas estrategias de conservaci\u00f3n y preservar la diversidad biocultural.<\/p>\n\n\n\n<p>Proponer nuevas formas de vida sostenible es una cuesti\u00f3n clave para el \u00e9xito de la conservaci\u00f3n y para la supervivencia de la civilizaci\u00f3n en su conjunto. Este estudio se ha centrado \u00fanicamente en el an\u00e1lisis de las advocaciones marianas verdes y en una selecci\u00f3n de santuarios marianos espa\u00f1ola ubicados dentro o cerca de la red Natura 2000. El alcance limitado de la investigaci\u00f3n, sin embargo, puede ser un punto de partida valioso para futuros estudios.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de la creciente secularizaci\u00f3n, la r\u00e1pida despoblaci\u00f3n de la Espa\u00f1a rural durante la segunda mitad del siglo XX y la desconexi\u00f3n entre los urbanitas y el paisaje circundante, existe un creciente inter\u00e9s por la espiritualidad que se manifiesta en fen\u00f3menos recientes como el renacimiento de la antigua peregrinaci\u00f3n a Santiago o la creciente participaci\u00f3n en pr\u00e1cticas devocionales tradicionales. Tambi\u00e9n hay un inter\u00e9s renovado en la dimensi\u00f3n sagrada de la naturaleza que puede ayudar a satisfacer las necesidades espirituales contempor\u00e1neas, al tiempo que contribuye a articular argumentos \u00e9ticos en favor de la conservaci\u00f3n de la naturaleza. Profundizar en los \u00e1mbitos simb\u00f3lico y sacramental puede ayudar a explicar las conexiones entre los sistemas de valores tradicionales y las pr\u00e1cticas contempor\u00e1neas. Las lecciones aprendidas de la historia de los SNS pueden ayudar a mejorar la relaci\u00f3n entre el ser humano y la naturaleza.<\/p>\n\n\n\n<p>Josep-Maria Mallarach et al. han argumentado que \u00abel an\u00e1lisis de los criterios aplicados para la creaci\u00f3n y mantenimiento de \u00e1reas conservadas por comunidades mon\u00e1sticas cristianas en diversos ecosistemas a lo largo de la historia es de inter\u00e9s para la conservaci\u00f3n de la naturaleza y la gesti\u00f3n del paisaje\u00bb (Mallarach et al. 2016, p. 74). Esto no s\u00f3lo es cierto para las comunidades mon\u00e1sticas. Una relaci\u00f3n de di\u00e1logo continuo entre los custodios de los sitios religiosos y los administradores de las \u00e1reas naturales protegidas puede articular pol\u00edticas de conservaci\u00f3n con el fin de promover los valores espirituales y culturales asociados con el paisaje y su conservaci\u00f3n. Si la conservaci\u00f3n necesita basarse \u00aben valores e ideas espirituales, culturales y est\u00e9ticas profundamente arraigadas que involucren e inspiren a la gente a cuidar de la naturaleza a largo plazo\u00bb (Bernbaum 2012, p. 83), entonces ser\u00e1 \u00fatil visibilizar los significados que los lugares sagrados y los s\u00edmbolos religiosos transmiten.El reconocimiento de la existencia de t\u00edtulos marianos por los que la gente ha pensado e interactuado con la naturaleza durante siglos en Espa\u00f1a tiene implicaciones para la conservaci\u00f3n. Comprender c\u00f3mo las devociones, los rituales y los s\u00edmbolos religiosos inspirados en la naturaleza han dado forma a un determinado paisaje sagrado puede articular pol\u00edticas que se basen en esas mismas tradiciones, pr\u00e1cticas, y conocimientos, as\u00ed como en las instituciones locales existentes. Como se muestra en este trabajo, identificar las advocaciones marianas verdes no s\u00f3lo permite comprender mejor la rica diversidad biocultural de Espa\u00f1a, sino que tambi\u00e9n puede situar estas tradiciones en una historia socioambiental particular.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Art\u00edculo elaborado por Jaime Tatay-Nieto; Jaime Mu\u00f1oz-Igualada,\u00a0<\/strong><a href=\"https:\/\/www.mdpi.com\/2077-1444\/10\/1\/46\"><strong>Popular Religion, Sacred Natural Sites, and \u2018Marian Verdant Advocations\u2019 in Spain<\/strong><\/a><strong>,\u00a0<\/strong><em><strong>Religions<\/strong><\/em><strong>(2019) 10(1), 46;\u00a0<\/strong><a href=\"https:\/\/doi.org\/10.3390\/rel10010046\"><strong>https:\/\/doi.org\/10.3390\/rel10010046<\/strong><\/a><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por\u00a0Jaime Tatay y\u00a0Jaime Mu\u00f1oz) Un n\u00famero importante de santuarios, ermitas, monasterios y rutas de peregrinaci\u00f3n en Espa\u00f1a se encuentran dentro o cerca de Natura 2000, una red europea de h\u00e1bitats naturales raros y espacios protegidos de cr\u00eda y descanso para especies amenazadas. Dado el creciente inter\u00e9s por desarrollar estrategias alternativas de conservaci\u00f3n y la correlaci\u00f3n &#8230; <a title=\"Religiosidad popular, lugares naturales sagrados y advocaciones marianas vegetales en Espa\u00f1a\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=3739\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Religiosidad popular, lugares naturales sagrados y advocaciones marianas vegetales en Espa\u00f1a\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":3775,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[130,238],"class_list":["post-3739","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sin-categoria","tag-ecologia","tag-naturaleza"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3739","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3739"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3739\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3781,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3739\/revisions\/3781"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3775"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3739"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3739"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3739"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}