{"id":3625,"date":"2019-01-16T07:00:02","date_gmt":"2019-01-16T06:00:02","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=3625"},"modified":"2019-01-16T08:21:45","modified_gmt":"2019-01-16T07:21:45","slug":"ciencia-filosofia-y-teologia-en-el-pensamiento-de-juan-pablo-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=3625","title":{"rendered":"Ciencia, filosof\u00eda y teolog\u00eda en el pensamiento de Juan Pablo II"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>(<u>Leandro Sequeiros<\/u>) Si se examina la historia del cristianismo, ha habido dentro de la Iglesia Cat\u00f3lica una tendencia a asociar la investigaci\u00f3n cient\u00edfica con el ateismo o a apropiarse los resultados de las ciencias para reforzar las ideas ateas. Los escritos y las campa\u00f1as publicitarias del bi\u00f3logo&nbsp;Richard Dawkins, por ejemplo, son una confirmaci\u00f3n de esta tendencia. Sin embargo, durante el papado de Juan Pablo II se ha potenciado una relaci\u00f3n entre la ciencia, la filosof\u00eda y la teolog\u00eda que contrasta de modo determinante con esas posturas del ateismo cient\u00edfico. Las opiniones expresadas por Juan Pablo II en varias ocasiones han ayudado a la Iglesia a contemplar a las ciencias como unas interlocutoras y compa\u00f1eras de di\u00e1logo. Con ocasi\u00f3n de la celebraci\u00f3n de los 20 a\u00f1os de la publicaci\u00f3n de la&nbsp;<\/strong><em><strong>Fides et Ratio&nbsp;<\/strong><\/em><strong>y de la Carta del papa al padre Coyne al cumplirse los 300 a\u00f1os de los&nbsp;<\/strong><em><strong>Principia&nbsp;<\/strong><\/em><strong>de Newton, aportamos estas sugerencias.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Desde los inicios del pontificado de\u00a0<a href=\"http:\/\/www.unav.es\/capellania\/fluvium\/textos\/lectura\/lectura462.htm\">Juan Pablo II\u00a0<\/a>se puede constatar en su magisterio un modo diferente al de otros Papas en el modo de entender las relaciones y los puentes entre el mundo de las ciencias, de las filosof\u00edas y de las religiones y sus teolog\u00edas. Tal vez, uno de los testigos de excepci\u00f3n ha sido el jesuita\u00a0<a href=\"http:\/\/www.tendencias21.net\/La-cuestion-del-alma-sigue-siendo-controvertida-en-el-dialogo-ciencia-y-religion_a1157.html\">George V. Coyne<\/a>, director durante muchos a\u00f1os del\u00a0<a href=\"http:\/\/www.tendencias21.net\/El-observatorio-astronomico-del-Vaticano-despide-a-George-V-Coyne_a1156.html\">Observatorio Vaticano\u00a0<\/a>y reconocido astr\u00f3nomo. En un documentado art\u00edculo en la revista dedicada al di\u00e1logo entre la ciencia y la religi\u00f3n,\u00a0<em>Omega\u00a0<\/em>(del a\u00f1o 2009), el\u00a0<a href=\"https:\/\/www.tendencias21.net\/La-ciencia-debe-construirse-desde-la-neutralidad_a3607.html\">padre Coyne sintetiza el pensamiento de Juan PabUIKeyInputDownArrowlo II sobre el di\u00e1logo entre filosof\u00eda, ciencias y teolog\u00eda<\/a>.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Precisamente, con ocasi\u00f3n de los 20 a\u00f1os de la publicaci\u00f3n de la&nbsp;<a href=\"https:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_14091998_fides-et-ratio.html\">Enc\u00edclica Fides et Ratio<\/a> (1998) muchas de sus ideas cobran actualidad. Algunas de sus ideas se hab\u00edan expresado en la carta del papa al padre George Coyne con ocasi\u00f3n de los 300 a\u00f1os de la publicaci\u00f3n de los&nbsp;<em>Principia<\/em>de Newton.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Antecedentes: una breve historia de las relaciones entre filosof\u00eda, ciencias y teolog\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los aspectos de esta relaci\u00f3n se refiere al papel que las ciencias juegan en la b\u00fasqueda de los \u201csignificados \u00faltimos\u201d, una frase que se encuentra repetidas veces en los escritos de Juan Pablo II. Pero \u00bfqu\u00e9 es lo que el Papa quer\u00eda decir con esta expresi\u00f3n? Para Coyne, se pueden diferenciar tres per\u00edodos hist\u00f3ricos en las relaciones ciencia y religi\u00f3n que son el tel\u00f3n de fondo necesario para entender en su justa medida el pensamiento del Papa. El primer per\u00edodo discurre desde la aparici\u00f3n del ateismo moderno en los siglos XVII y XVIII; el segundo per\u00edodo corresponde al anticlericalismo en Europa durante el siglo XIX; y por \u00faltimo, el tercer per\u00edodo coincide con el acercamiento de la ciencia a la Iglesia en el siglo XX.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque el \u201c<a href=\"http:\/\/www.radiovaticana.org\/SPA\/Articolo.asp?c=290869\">caso Galileo<\/a>\u201d, como suele llamarse, siempre se cita como el ejemplo cl\u00e1sico de&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.tendencias21.net\/Un-libro-revisa-las-falsas-leyendas-sobre-la-relacion-entre-religion-y-ciencia_a3442.html\">confrontaci\u00f3n entre la ciencia y la fe<\/a>, la verdad es que hasta el siglo XVIII no se dan enfrentamientos institucionales entre las ciencias y la teolog\u00eda que dan lugar al ateismo cient\u00edfico como postura existencial y filos\u00f3fica. En el siglo XIX, el anticlericalismo ambiental hizo reaccionar al papado, de modo que en 1891, el Papa&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.vaticanstate.va\/ES\/Otras_Instituciones\/Observatorio_astronomico_vaticano.htm\">Le\u00f3n XIII<\/a>fund\u00f3 el Observatorio Vaticano como una herramienta apolog\u00e9tica frente a las corrientes laicistas y ateas. El acercamiento de la Iglesia a la ciencia moderna durante el siglo XX se manifiesta de manera clara en P\u00edo XII, que ten\u00eda un conocimiento excelente de la astronom\u00eda y, como Papa, foment\u00f3 la investigaci\u00f3n astron\u00f3mica en el Observatorio Vaticano. No obstante, no fue inmune a cierta tendencia apolog\u00e9tica y en alguno de sus escritos tendi\u00f3 a identificar la Creaci\u00f3n del Universo con la cosmolog\u00eda del Big Bang, lo que ocasion\u00f3 cierta tensi\u00f3n con el sacerdote&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.tendencias21.net\/Una-nueva-obra-descubre-el-itinerario-cientifico-y-espiritual-de-Georges-Lemaitre_a3146.html\">Georges Lema\u00eetre<\/a>, Presidente de la Academia Pontificia de Ciencias.<\/p>\n\n\n\n<p>De lo que se ha dicho de estos tres per\u00edodos hist\u00f3ricos, se deduce que desde los or\u00edgenes del ateismo moderno en los siglos XVII y XVIII, dentro de la Iglesia ha prendido una tendencia a asociar la investigaci\u00f3n cient\u00edfica con la negaci\u00f3n de Dios. La desconfianza de la Iglesia hacia la ciencia y los cient\u00edficos dio lugar a la creaci\u00f3n del Observatorio Vaticano (y a otros observatorios por todo el mundo, como el&nbsp;<a href=\"https:\/\/patrimonio.ugr.es\/bienes\/observatorio-de-cartuja\/\">Observatorio de Cartuja en Granada<\/a>) con una misi\u00f3n apolog\u00e9tica. Finalmente, cuando resplandeci\u00f3 la investigaci\u00f3n cient\u00edfica en el siglo XX, la Iglesia, primero, intent\u00f3 apropiarse los datos cient\u00edficos para sus propios fines. Pero durante el papado de Juan Pablo II, encontramos un modo de interpretar las relaciones entre ciencia, filosof\u00eda y teolog\u00eda que contrasta significativamente con el punto de vista de sus antecesores.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una nueva aproximaci\u00f3n a las relaciones entre ciencia y religi\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los puntos de vista de Juan Pablo II sobre las relaciones entre el pensamiento cient\u00edfico, la filosof\u00eda y la teolog\u00eda en la b\u00fasqueda de los \u201csignificados \u00faltimos\u201d se encuentran en los mensajes a las comunidades universitarias y a los cient\u00edficos. Hay dos documentos que tienen una relevancia especial: el mensaje escrito con ocasi\u00f3n del tricentenario de los&nbsp;<em>Principia Matem\u00e1tica&nbsp;<\/em>de Isaac Newton, publicado como introducci\u00f3n de las&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.upcomillas.es\/webcorporativo\/Centros\/catedras\/ctr\/JuanPabloII\/Default.asp\">actas del Congreso<\/a> organizado por el Observatorio Vaticano (1988), y la Enc\u00edclica <em><a href=\"http:\/\/revista-arbil.iespana.es\/favicon.ico\">Fides et Ratio&nbsp;<\/a><\/em>de 1998.<\/p>\n\n\n\n<p>La novedad del pensamiento de Juan Pablo II, &#8211; prosigue Coyne en su art\u00edculo, &#8211; consiste en su toma de postura diferente a la de sus antecesores. Esta nueva postura se justifica principalmente en el mensaje enviado con ocasi\u00f3n del tricentenario de los&nbsp;<em>Principia&nbsp;<\/em>de Newton. Juan Pablo II establece claramente que la ciencia no puede ser usada de un modo simplista para establecer una base racional para la fe, pero tampoco puede decirse que sea atea por naturaleza y opuesta a la creencia en Dios:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cAl estimular la apertura entre la Iglesia y la comunidad cient\u00edfica, no estamos imaginando una unidad disciplinar entre teolog\u00eda y ciencia como la que existe dentro de un campo cient\u00edfico dado, o dentro de la misma teolog\u00eda. Mientras contin\u00fae el di\u00e1logo y la b\u00fasqueda en com\u00fan, se avanzar\u00e1 hacia un entendimiento mutuo y un descubrimiento gradual de intereses comunes, que sentar\u00e1n las bases para ulteriores investigaciones y discusiones. Qu\u00e9 forma adoptar\u00e1 esto exactamente, lo hemos de dejar al futuro. Lo importante es, como ya hemos recalcado, que el di\u00e1logo contin\u00fae y crezca en profundidad y alcance. En este proceso debemos superar toda tendencia regresiva a un reduccionismo unilateral, al miedo y al aislamiento autoimpuesto\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Y m\u00e1s adelante:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cMas la unidad que pretendemos, como ya hemos subrayado, no es identidad. La Iglesia no propone que la ciencia se convierta en religi\u00f3n, o viceversa. La unidad, por el contrario, presupone siempre la diversidad y la integridad de sus componentes. Cada uno de estos miembros deber\u00eda hacerse, no cada vez menos \u00e9l mismo, sino m\u00e1s \u00e9l mismo, en un intercambio din\u00e1mico; porque una unidad en la que uno de los elementos se reduce al otro es destructiva, falsa en sus promesas de armon\u00eda, y amenazadora para la integridad de sus componentes. Estamos llamados a hacernos uno. No a convertirnos cada uno en el otro. Para ser m\u00e1s espec\u00edfico, tanto la religi\u00f3n como la ciencia deben preservar su autonom\u00eda y su peculiaridad\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Y concluye:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cPero \u00bfpor qu\u00e9 es un valor para ambas la apertura cr\u00edtica y el intercambio mutuo? La unidad implica el esfuerzo de la mente humana por llegar a comprender y el anhelo del esp\u00edritu humano por amar. Cuando los seres humanos intentan comprender la multiplicidad que les rodea, cuando intentan dar sentido a su experiencia, lo hacen incluyendo muchos factores en una visi\u00f3n com\u00fan. Se logra la comprensi\u00f3n cuando muchos datos son unificados por una estructura com\u00fan. Una cosa ilumina muchas, da sentido a la totalidad (\u2026) \u00bfPuede tambi\u00e9n la ciencia beneficiarse de este intercambio? Parece que as\u00ed deber\u00eda ser.&nbsp;<em>Pues la ciencia se desarrolla mejor cuando sus conceptos y conclusiones se integran en la gran cultura humana y en su inter\u00e9s por el sentido y el valor \u00faltimos.<\/em>Por ello, los cient\u00edficos no pueden mantenerse totalmente al margen de los tipos de cuestiones tratadas por fil\u00f3sofos y te\u00f3logos. Dedicando a estas cuestiones algo de la energ\u00eda y el cuidado que prestan a su investigaci\u00f3n cient\u00edfica, pueden ayudar a que otros realicen con mayor plenitud los potenciales humanos de sus descubrimientos. Pueden tambi\u00e9n llegar a apreciar, que estos descubrimientos no pueden ser un sustituto genuino del conocimiento de lo verdaderamente \u00faltimo.&nbsp;<em>La ciencia puede liberar a la religi\u00f3n de error y superstici\u00f3n; la religi\u00f3n puede purificar la ciencia de idolatr\u00eda y falsos absolutos. Cada una puede atraer a la otra hacia un mundo m\u00e1s amplio, un mundo en el que ambas pueden florecer<\/em>\u201d (las cursivas son nuestras).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La&nbsp;<em>Fides et Ratio&nbsp;<\/em>y la b\u00fasqueda de los significados \u00faltimos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En la Enc\u00edclica&nbsp;<em>Fides et Ratio&nbsp;<\/em>(publicada hace 20 a\u00f1os, en 1998), el discurso papal contin\u00faa y establece los fundamentos del di\u00e1logo con las ciencias: \u201cElla (la Iglesia) ve a la filosof\u00eda como un camino para conocer la verdad fundamental sobre la vida humana\u2026 Deseo que haya reflexi\u00f3n sobre esta actividad especial de la raz\u00f3n humana. Esta reflexi\u00f3n es necesario hacerla as\u00ed, porque en el momento presente en particular, con frecuencia, se margina la b\u00fasqueda de los \u00faltimos significados\u201d (<em>Fides et Ratio,&nbsp;<\/em>n\u00famero 5).<\/p>\n\n\n\n<p>Y \u00bfc\u00f3mo se pueden definir las verdades \u00faltimas? La respuesta a esta pregunta es de la mayor importancia, ya que se propone que las ciencias de la naturaleza, junto con la filosof\u00eda, la teolog\u00eda y otras v\u00edas para el conocimiento, contribuyen a la b\u00fasqueda de los significados \u00faltimos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En palabras de la Enc\u00edclica (n\u00famero 27): \u201cNadie, ni el fil\u00f3sofo ni el hombre corriente, puede substraerse a estas preguntas. De la respuesta que se d\u00e9 a las mismas depende una etapa decisiva de la investigaci\u00f3n: si es posible o no alcanzar una verdad universal y absoluta. De por s\u00ed, toda verdad, incluso parcial, si es realmente verdad, se presenta como universal. Lo que es verdad, debe ser verdad para todos y siempre. Adem\u00e1s de esta universalidad, sin embargo, el hombre busca un absoluto que sea capaz de dar respuesta y sentido a toda su b\u00fasqueda. Algo que sea \u00faltimo y fundamento de todo lo dem\u00e1s. En otras palabras, busca una explicaci\u00f3n definitiva, un valor supremo, m\u00e1s all\u00e1 del cual no haya ni pueda haber interrogantes o instancias posteriores. Las hip\u00f3tesis pueden ser fascinantes, pero no satisfacen. Para todos llega el momento en el que, se quiera o no, es necesario enraizar la propia existencia en una verdad reconocida como definitiva, que d\u00e9 una certeza no sometida ya a la duda\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta b\u00fasqueda hay diversos caminos de conocimiento y entre ellos, la filosof\u00eda es un camino privilegiado (n\u00famero 3): \u201cEl hombre tiene muchos medios para progresar en el conocimiento de la verdad, de modo que puede hacer cada vez m\u00e1s humana la propia existencia. Entre estos destaca la&nbsp;<em>filosof\u00eda,<\/em>que contribuye directamente a formular la pregunta sobre el sentido de la vida y a trazar la respuesta: \u00e9sta, en efecto, se configura como una de las tareas m\u00e1s nobles de la humanidad. El t\u00e9rmino filosof\u00eda seg\u00fan la etimolog\u00eda griega significa \u00abamor a la sabidur\u00eda\u00bb. De hecho, la filosof\u00eda naci\u00f3 y se desarroll\u00f3 desde el momento en que el hombre empez\u00f3 a interrogarse sobre el por qu\u00e9 de las cosas y su finalidad. De modos y formas diversas, muestra que el deseo de verdad pertenece a la naturaleza misma del hombre. El interrogarse sobre el por qu\u00e9 de las cosas es inherente a su raz\u00f3n, aunque las respuestas que se han ido dando se enmarcan en un horizonte que pone en evidencia la complementariedad de las diferentes culturas en las que vive el hombre\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa, pues, compara la filosof\u00eda con otros caminos para la b\u00fasqueda de la verdad, especialmente con las ciencias de la naturaleza (n\u00famero 30): \u201cEn este momento puede ser \u00fatil hacer una r\u00e1pida referencia a estas diversas formas de verdad. Las m\u00e1s numerosas son las que se apoyan sobre evidencias inmediatas o confirmadas experimentalmente. \u00c9ste es el orden de verdad propio de la vida diaria y de la&nbsp;<em>investigaci\u00f3n cient\u00edfica&nbsp;<\/em>(las cursivas son nuestras). En otro nivel se encuentran las verdades de car\u00e1cter filos\u00f3fico, a las que el hombre llega mediante la capacidad especulativa de su intelecto. En fin est\u00e1n las verdades religiosas, que en cierta medida hunden sus ra\u00edces tambi\u00e9n en la filosof\u00eda. \u00c9stas est\u00e1n contenidas en las respuestas que las diversas religiones ofrecen en sus tradiciones a las cuestiones \u00faltimas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero queda siempre claro que la filosof\u00eda y las ciencias de la naturaleza deben tener cada una su propia autonom\u00eda (n\u00famero 45): \u201cCon la aparici\u00f3n de las primeras universidades, la teolog\u00eda se confrontaba m\u00e1s directamente con otras formas de investigaci\u00f3n y del saber cient\u00edfico. San Alberto Magno y santo Tom\u00e1s, aun manteniendo un v\u00ednculo org\u00e1nico entre la teolog\u00eda y la filosof\u00eda, fueron los primeros que reconocieron la necesaria autonom\u00eda que la filosof\u00eda y las ciencias necesitan para dedicarse eficazmente a sus respectivos campos de investigaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s adelante, el Papa lamenta \u201cla falta de inter\u00e9s por el estudio de la filosof\u00eda\u201d y \u201cla falta de entendimiento entre las ciencias de la naturaleza y las ciencias humanas que surge de aqu\u00ed.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Dice (n\u00famero 61): \u201cEl Concilio Vaticano II ha resaltado varias veces el valor positivo de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica para un conocimiento m\u00e1s profundo del misterio del hombre. La invitaci\u00f3n a los te\u00f3logos para que conozcan estas ciencias y, si es menester, las apliquen correctamente en su investigaci\u00f3n no debe, sin embargo, ser interpretada como una autorizaci\u00f3n impl\u00edcita a marginar la filosof\u00eda o a sustituirla en la formaci\u00f3n pastoral y en la&nbsp;<em>praeparatio fidei.<\/em>No se puede olvidar, por \u00faltimo, el renovado inter\u00e9s por la inculturaci\u00f3n de la fe\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La Nueva Ciencia y la b\u00fasqueda de los \u00faltimos significados<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La novedad de la ciencia moderna no se puede realmente apreciar si no se compara con los datos de la historia de las ciencias. En el origen de la ciencia moderna, en los siglos XVI y XVII, persist\u00eda la idea, heredada de los pitag\u00f3ricos, de que los \u201cfil\u00f3sofos naturales\u201d de la \u00e9poca, los primitivos \u201ccient\u00edficos\u201d, se dedicaban a \u201cdescubrir\u201d (desvelar, quitar el misterio que los ocultaba) el dise\u00f1o trascendental encarnado en el universo.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, es patente que uno de los factores esenciales en el nacimiento de la ciencia moderna fue la teolog\u00eda cristiana de la Creaci\u00f3n y de la Encarnaci\u00f3n. En este \u00faltimo caso, el concepto de&nbsp;<em>Logos&nbsp;<\/em>que se encarna en el evangelio de San Juan fue particularmente apropiado para la construcci\u00f3n de los conceptos pitag\u00f3ricos y plat\u00f3nicos del mundo de las ideas eternas y del car\u00e1cter trascendental de las matem\u00e1ticas. Para Galileo, el universo estaba escrito en la lengua eterna de las matem\u00e1ticas. Kepler ve\u00eda algo divino en los n\u00fameros y la geometr\u00eda era el modelo divino del cosmos. Newton, ve\u00eda que Dios hab\u00eda puesto al mundo la ley de la gravedad, sin la cual todo se colapsar\u00eda. La funci\u00f3n de los fil\u00f3sofos naturales era descubrir las leyes eternas puestas por Dios en el orden natural.<\/p>\n\n\n\n<p>La matematizaci\u00f3n de la f\u00edsica continu\u00f3 durante los siglos XVIII y XIX, y de alguna manera sentar\u00eda las bases para la f\u00edsica de los siglos XX y XXI. Sin embargo, los cient\u00edficos ya no perciben en el universo f\u00edsico la presencia innata de unas leyes naturales. \u00c9stas son solamente la expresi\u00f3n aproximada que describe una realidad que nunca nos es conocida del todo. Los cient\u00edficos son conscientes de que su lenguaje es con frecuencia metaf\u00f3rico y convencional. Las teor\u00edas cient\u00edficas son construcciones sociales que tienen una funci\u00f3n explicativa de los fen\u00f3menos. Los avances en filosof\u00eda de las ciencias (Mach, el C\u00edrculo de Viena, Wittgenstein, Karl Popper, Thomas Kuhn y un largo etc\u00e9tera) representan una generaci\u00f3n de fil\u00f3sofos naturales conscientes de la incognoscibilidad de la realidad natural y la precariedad y contingencia de sus teor\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta actitud m\u00e1s humilde, menos dogm\u00e1tica de los fundamentos de las ciencias modernas, favorece la posibilidad de un di\u00e1logo sobre los \u00faltimos significados. Hoy los cient\u00edficos est\u00e1n m\u00e1s interesados que nunca por las preguntas filos\u00f3ficas sobre su quehacer, que no tienen respuesta adecuada desde los principios de la ciencia misma. F\u00edsicos, bi\u00f3logos y ge\u00f3logos, paleont\u00f3logos, qu\u00edmicos y matem\u00e1ticos preguntan a la filosof\u00eda sobre los fundamentos \u00faltimos. Y esta pregunta les remite a la teolog\u00eda. Las preguntas sobre la constituci\u00f3n \u00faltima de la materia, la realidad del universo, la f\u00edsica cu\u00e1ntica, la biolog\u00eda evolucionista, por ejemplo, est\u00e1n impregnadas de filosof\u00eda y teolog\u00eda. La interdisciplinariedad, la creaci\u00f3n de espacios de di\u00e1logo entre practicantes de diferentes disciplinas, parece ser el camino para poder llegar a preguntas m\u00e1s radicales. En este sentido, el conocimiento humano para el siglo XXI ser\u00e1 sist\u00e9mico, hipot\u00e9tico, convencional y contingente o caer\u00e1 en la tentaci\u00f3n de nuevos dogmatismos superados.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Leandro Sequeiros, Catedr\u00e1tico de Paleontolog\u00eda y colaborador de la C\u00e1tedra Ciencia, Tecnolog\u00eda y Religi\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><br><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Leandro Sequeiros) Si se examina la historia del cristianismo, ha habido dentro de la Iglesia Cat\u00f3lica una tendencia a asociar la investigaci\u00f3n cient\u00edfica con el ateismo o a apropiarse los resultados de las ciencias para reforzar las ideas ateas. Los escritos y las campa\u00f1as publicitarias del bi\u00f3logo&nbsp;Richard Dawkins, por ejemplo, son una confirmaci\u00f3n de esta &#8230; <a title=\"Ciencia, filosof\u00eda y teolog\u00eda en el pensamiento de Juan Pablo II\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=3625\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Ciencia, filosof\u00eda y teolog\u00eda en el pensamiento de Juan Pablo II\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":3640,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[139],"tags":[264,319,397],"class_list":["post-3625","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-relacion-entre-ciencia-y-religion","tag-fe","tag-religion","tag-verdad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3625","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3625"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3625\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3649,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3625\/revisions\/3649"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3640"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3625"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3625"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3625"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}