{"id":3546,"date":"2019-01-09T07:00:27","date_gmt":"2019-01-09T06:00:27","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=3546"},"modified":"2021-01-22T10:14:55","modified_gmt":"2021-01-22T09:14:55","slug":"dostoievski-y-cristo-irradiar-luz-frente-al-sufrimiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=3546","title":{"rendered":"Dostoievski y Cristo: irradiar luz frente al sufrimiento"},"content":{"rendered":"<p><strong>(Por <u>Manuel D\u00edaz M\u00e1rquez<\/u>) Es injusto tomar a Dostoievski meramente como el pensador del sufrimiento (al igual que es injusto tomar al cristianismo en general como el propugnador de la resignaci\u00f3n ante el dolor y de la mera esperanza en una vida mejor m\u00e1s all\u00e1 de la terrenal). Ambas posturas llegan mucho m\u00e1s lejos: la existencia del hombre pleno se basar\u00e1 en cambiar lo negativo, en hacer mejor lo terreno, en irradiar de luz a la humanidad siempre desde la perspectiva de una comunidad, de un todo con un mismo fin. Y Cristo ser\u00e1 la gu\u00eda, el enlace con lo trascendente, el <i>fuego que enciende otros fuegos.<\/i><\/strong><\/p>\n<h3><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 16px\">En Dostoievski todo el entramado existencial tomar\u00e1 su sentido completamente a trav\u00e9s de la idea de Dios. En el autor ruso, la fe fundamenta a la raz\u00f3n y viceversa. Pero no va a entregar meramente su raz\u00f3n a los libres designios de su fe, sino que har\u00e1 un complicado ejercicio de revisi\u00f3n de sus creencias m\u00e1s firmes para intentar comprender a aqu\u00e9llos que experimentan la existencia desde unos planos completamente distintos. Dostoievski es el autor que <\/span><i style=\"font-size: 16px\">se pone en el lugar\u00a0<\/i><span style=\"font-size: 16px\">del pr\u00f3jimo a trav\u00e9s de sus personajes. Revisa los l\u00edmites de la existencia para conseguir experimentar las diferentes maneras de estar en el mundo y comprenderlas as\u00ed de una manera m\u00e1s profunda. En un art\u00edculo anterior present\u00e1bamos la relaci\u00f3n entre Dostoievski e Ignacio de Loyola. Tambi\u00e9n aqu\u00ed consideramos la presencia de Cristo en Dostoievski en el trasfondo de la espiritualidad ignaciana.<\/span><\/p>\n<p>Y de esta revisi\u00f3n concluir\u00e1 una poderosa autoafirmaci\u00f3n de sus previas creencias. Con el ejercicio literario-filos\u00f3fico que lleva a cabo a lo largo de toda su carrera literaria, nuestro autor consigue dar m\u00e1s solidez a\u00fan a sus creencias que, a sus ojos, ser\u00e1n m\u00e1s fuertes y m\u00e1s v\u00e1lidas que las meras creencias basadas simplemente en la fe<a name=\"_ftnref1\"><\/a>[1]. Dostoievski es el autor que se enorgullece de haber puesto en tela de juicio sus creencias, de haber revisado su fe bajando a los confines m\u00e1s subterr\u00e1neos del alma humana, y habiendo regresado con \u00e9xito, con sus ideas poderosamente reforzadas.<\/p>\n<p>Podemos leer en <em>Los demonios<\/em>:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u201cToda la ley de la existencia humana consiste en que el hombre es siempre capaz de reverenciar lo infinitamente grande. Si al hombre se le priva de lo infinitamente grande, se negar\u00e1 a seguir viviendo y morir\u00e1 desesperado. Lo infinito y lo eterno le son tan necesarios como este peque\u00f1o planeta en que habita\u2026 Amigos m\u00edos, amigos todos, todos: \u00a1Viva la Gran Idea! \u00a1La eterna, infinita Idea! Todo hombre, sea quien fuere, debe inclinarse ante lo que es la Gran Idea. Hasta el hombre m\u00e1s necio necesita algo grande. Petrusha\u2026 \u00a1Oh, c\u00f3mo me gustar\u00eda verlos a todos! \u00a1No saben, no saben que tambi\u00e9n en ellos reside la Gran Idea!\u201d<a name=\"_ftnref2\"><\/a><sup>[2]<\/sup>.<\/p>\n<p>Las bases del ideario existencial de Dostoievski se fundamentan claramente en las mismas ideas que defiende el cristianismo occidental y, en especial, la \u00e9tica jesu\u00edtica<a name=\"_ftnref3\"><\/a><sup>[3]<\/sup>. Sus obras pueden considerarse como una manera distinta de ver el mismo contenido filos\u00f3fico. Tiene raz\u00f3n Lauth al hablar de la religiosidad de nuestro autor, aunque nos encontremos un feroz ataque a la religi\u00f3n en muchos de sus textos que podr\u00edan hacernos dudar<a name=\"_ftnref4\"><\/a><sup>[4]<\/sup>. La religiosidad de Dostoievski est\u00e1 clara, hay muchos textos (period\u00edsticos, de opini\u00f3n, epistolario\u2026) en los que la patentiza; pero en muchas ocasiones no quiere mostrar esas ideas en sus obras de ficci\u00f3n, sino las contrarias. Dostoievski escribe unas novelas basadas en el hombre, no en Dios; por eso muchos cr\u00edticos se pierden a la hora de catalogar al autor y por eso, autores como Nietzsche, pueden llegar a alabarle.<\/p>\n<p>Indudablemente, nuestro autor est\u00e1 totalmente imbuido por el cristianismo y hace una defensa ac\u00e9rrima de este cuando escribe textos como el referente al discurso de Birchov<a name=\"_ftnref5\"><\/a><sup>[5]<\/sup>. Dostoievski cree que todo lo que ocurre en el hombre y todas las convicciones morales de este son fruto de Cristo, no de ning\u00fan tipo de l\u00f3gica<a name=\"_ftnref6\"><\/a><sup>[6]<\/sup>. Pese a ello, piensa que la ciencia debe estudiar la religi\u00f3n y sus fundamentos morales, ya que, en esta, seg\u00fan \u00e9l, reside la Verdad. Como vemos en la nota al pie, en este texto vuelve a reiterar el autor su fe en Cristo como fruto de un gran esfuerzo anal\u00edtico, un duro ejercicio de negaci\u00f3n de la fe que le ha llevado a poder afirmarla sin ning\u00fan tipo de reparo<a name=\"_ftnref7\"><\/a>[7].<\/p>\n<p>E, igualmente, argumentar\u00e1 en contra del ate\u00edsmo, por muy inteligente y humanitario que se presente en un principio, consider\u00e1ndolo como extremadamente nocivo y peligroso para la humanidad<a name=\"_ftnref8\"><\/a><sup>[8]<\/sup>. El concepto de Dios ser\u00e1 el que d\u00e9 sentido a todo el edificio argumentativo dostoievskiano. Su idea de amor global no queda meramente en ese eterno intento del que habl\u00e1bamos antes, sino que lo aplica a un sentido infinito a trav\u00e9s de la idea de Dios.<\/p>\n<p>Y es que, si afirmara, meramente, que la tarea del hombre es la de buscar su plenitud en un constante esfuerzo por conseguir un amor global, Dostoievski sentir\u00eda que la tarea siempre quedar\u00eda incompleta, ser\u00eda un constante y eterno fracaso. El hombre, ser finito, jam\u00e1s ser\u00eda capaz de hacerse pleno, y deber\u00eda basar su plenitud en ese eterno intento (muy al estilo del virtuosismo aristot\u00e9lico). Pero al incluir a Dios en la ecuaci\u00f3n comenzamos a obtener resultados infinitos. Cuando el hombre es capaz de elevar su amor a Dios, est\u00e1 haci\u00e9ndose parte de una idea infinita de amor. Por ello, la luz de gu\u00eda en el camino hacia la Verdad ser\u00e1, ineludiblemente, Dios. Una vez que nuestro autor ha conseguido vislumbrar un conocimiento de la Verdad a trav\u00e9s de sus personajes, necesitar\u00e1 de ese elemento infinito para mantener dicha Verdad, para hacerla eterna. Y aqu\u00ed residir\u00e1 realmente el \u00e9xito de la consecuci\u00f3n de plenitud existencial. Esta plenitud, como ya hemos anunciado, tendr\u00e1 su ejemplo m\u00e1s significativo en Cristo.<\/p>\n<p>Uno de los pensadores que m\u00e1s han profundizado en el asunto de la concepci\u00f3n dostoievskiana de Dios, es el ya mencionado Lauth. Para Lauth, la piedra angular de la filosof\u00eda de Dostoievski residir\u00e1 precisamente en su idea de Dios. Y afirma que el genio ruso lleg\u00f3 a la idea de Dios a trav\u00e9s de distintas reflexiones. Veremos las propuestas m\u00e1s importantes a continuaci\u00f3n:<\/p>\n<p>Para Lauth, Dostoievski vio en Jesucristo la perfecci\u00f3n moral encarnada en hombre. Jesucristo es el hombre pleno, el que ama al hombre como parte de s\u00ed mismo, como propio. De este modo, encontramos en Cristo una persona con una perfecci\u00f3n moral jam\u00e1s alcanzada. Y esto es as\u00ed porque Cristo es Dios hecho hombre; de este modo, su amor pasa de ser un amor finito, humano, caducable, a ser un amor infinito y realmente global. En esta l\u00ednea, afirma Lauth que toda la ley de Cristo consiste en la exhortaci\u00f3n a amar. Seg\u00fan este autor, con su vida y su muerte, Cristo ense\u00f1a a la humanidad por primera vez el comportamiento moral puro. Es el ejemplo que ya mencion\u00e1bamos de la total entrega por el infinito y sincero amor hacia el resto de existencias. As\u00ed, tenemos en esta figura el ejemplo m\u00e1s claro de lo que Dostoievski pretende encontrar en el hombre pleno, fijando en este punto sus ideas morales supremas.<\/p>\n<p>Nos cuenta Lauth que Jesucristo super\u00f3 completamente su yo, entreg\u00e1ndolo del todo y sin reservas a todos y cada uno. E hizo esto, dice, porque ten\u00eda en s\u00ed el <em>amor supremo<\/em>, o lo que es lo mismo, la gracia divina. El amor de Cristo no es un amor equiparable al amor supremo que pueden desarrollar otros hombres, como por ejemplo los santos. Y esto es porque los santos, aunque hombres excelsos, no dejan de ser hombres; est\u00e1n en ese escal\u00f3n de eterno intento, de b\u00fasqueda constante, de perpetuo perfeccionamiento. El amor del santo, el mismo que siente Ignacio de Loyola, ser\u00e1 el grado m\u00e1ximo al que un hombre puede llegar a trav\u00e9s de todo el proceso que hemos expuesto a lo largo de este trabajo. Sin embargo, la figura de Cristo representa al infinito que se encarna en hombre, y que es capaz de amar de manera infinita. Y, si bien el hombre no tiene la posibilidad terrenal de llegar a ese nivel excelso, s\u00ed tendr\u00e1 el soporte de esa gu\u00eda de perfecci\u00f3n moral y de comuni\u00f3n con el infinito que otorga el conocimiento cristiano. Cristo es la imagen especular de Dios en la Tierra.<\/p>\n<p>De este modo, afirmar\u00e1 Lauth que fue Cristo quien hizo que la humanidad vislumbrara en s\u00ed lo divino, el amor y la verdad de Dios. Fue \u00e9l quien <em>consum\u00f3 la obra de la revelaci\u00f3n<\/em>, poniendo as\u00ed a la humanidad para todos los tiempos en uni\u00f3n inmediata con Dios a trav\u00e9s de la uni\u00f3n consigo mismo. Cristo es, a ojos de Lauth, quien abre la posibilidad al hombre para que pueda realizar lo que Dostoievski propone: encontrar el <em>Reino de los cielos<\/em>en s\u00ed mismo, a trav\u00e9s del perfeccionamiento moral.<\/p>\n<p>Todo esto influir\u00e1 de una manera profunda en un autor que sigue poniendo en tela de juicio su fe, dirimiendo siempre racionalmente su alcance. De hecho, el concepto en s\u00ed es tan poderoso para Dostoievski, que llega a hac\u00e9rsele irrelevante que la existencia de Cristo haya sido real o ficticia. Incluso llegar\u00e1 a afirmar que si alguien le hubiera demostrado que Cristo est\u00e1 fuera de la verdad, y si realmente se hubiera establecido que la verdad est\u00e1 fuera de Cristo, entonces habr\u00eda preferido quedarse con Cristo antes que con la verdad. Y esto, dice Lauth, no es fruto de un empecinamiento ni de un partidismo ciego de Dostoievski, sino la se\u00f1al de que este autor <em>concede por principio al pensamiento del sentido y del valor una prioridad sobre la experiencia emp\u00edrica<\/em>. El hecho de la existencia real de Cristo es poco relevante, pues el mero concepto ya sirve como ejemplo para exponer la idea de hombre pleno que Dostoievski defiende de manera convencida. As\u00ed, todos los hombres son versiones incompletas de Cristo, que llegar\u00e1 a ser plenamente en ellos cuando estos alcancen la perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p>En esta l\u00ednea, en sus novelas podr\u00e1n encontrarse hombres religiosos como personajes actuantes que asumir\u00e1n cada vez espacios m\u00e1s amplios dentro del texto. Como ejemplos propondr\u00e1 Lauth al peregrino Makar Ivanovich en <em>El adolescente<\/em>o el st\u00e1rets Zosima en <em>Los hermanos Karam\u00e1zov<\/em>, aunque le cautivar\u00edan a\u00fan m\u00e1s los hombres simples y sencillos del pueblo en los que se mostraba la religiosidad. En todo caso, los santos ser\u00e1n el nivel m\u00e1ximo al que el ser humano puede llegar ya que est\u00e1n unidos del modo m\u00e1s \u00edntimo con toda la humanidad mediante la s\u00edntesis del amor. Los santos son tales precisamente por su amor a Dios y a los hombres, y esta es la m\u00e1s excelsa existencia a la que un ser humano podr\u00e1 optar.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n ser\u00e1 relevante para Lauth la figura de Cristo como garante de la voluntad de vidahumana. La voluntad de vida (que se expresa en la <em>pulsi\u00f3n de Eros<\/em>, en el sentimiento amoroso, en la voluntad creadora) s\u00f3lo puede encontrar su pleno cumplimiento en una persona infinita, perfecta y siempre amorosa y digna de amar: o sea, en Dios. Igualmente, la idea de perfecci\u00f3n moral(como ya hemos visto anteriormente), llevar\u00e1 inequ\u00edvocamente a ojos de Lauth hacia el concepto divino. La esencia de Dios se hace patente a trav\u00e9s de los hombres morales, seg\u00fan su grado de perfecci\u00f3n, y de una manera perfecta en Cristo. A trav\u00e9s de Cristo, como ya hemos visto, podemos amar a Dios como persona individual y tenemos abierta la posibilidad de alcanzar la finalidad suprema de la ley moral y de la voluntad de vida.<\/p>\n<p>En definitiva, podemos ver claramente que la idea de la divinidad en Dostoievski toma forma, de manera preeminente, en la figura de Jesucristo. Y esta ser\u00e1 la idea que gu\u00ede, sin lugar a dudas, la obra de nuestro autor, aunque no podamos ver un personaje que lo encarne. Se ha pretendido, en alguna ocasi\u00f3n, asemejar la figura del Pr\u00edncipe Mischkin, de <em>El Idiota<\/em>, a la de Cristo. Aunque en esto tenemos que objetar, con Lauth y otros, que no puede afirmarse claramente<a name=\"_ftnref9\"><\/a>[9]. Es cierto que nuestro autor tuvo en mente el modelo de Cristo o del hombre pleno cuando cre\u00f3 este personaje, pero el sentido de su plenitud (si es que la tiene) no est\u00e1 en s\u00ed mismo, sino en el conjunto de la obra y en su relaci\u00f3n con todos los personajes. Por esto afirmamos que no podemos encontrar en la obra de Dostoievski una explicitaci\u00f3n de su ideario religioso. Y este hecho es el que puede confundir a alg\u00fan lector parcial o tendencioso. La religiosidad de Dostoievski se patentiza estudiando su vida y el conjunto de sus escritos, ficticios y no ficticios. S\u00f3lo de esta forma podemos encontrar esa relaci\u00f3n entre el autor y un Dios encarnado en Cristo, que realmente ser\u00e1 su gu\u00eda existencial, pero que no lo es de muchos de sus personajes que mostrar\u00e1n sus negaciones de una manera abrumadora y realista.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>CONCLUSI\u00d3N<\/strong><\/h3>\n<p>Como hemos podido observar, el eslav\u00f3filo Dostoievski presenta un proyecto existencial pr\u00e1cticamente id\u00e9ntico al presentado por el cristianismo de Occidente. Coincidiendo con lo que afirmaba Lauth, Dostoievski tiene que agradecer a Occidente mucho m\u00e1s de lo que, en principio, \u00e9l mismo cree, tanto en el \u00e1mbito religioso como en el filos\u00f3fico. La base subyacente de su obra al completo se enfoca hacia la b\u00fasqueda de ese hombre pleno que s\u00f3lo se alcanzar\u00e1 a trav\u00e9s de la figura de Cristo, como muestra de luminosidad basada en el amor.<\/p>\n<p>Por ello, es injusto tomar a Dostoievski meramente como el pensador del sufrimiento (al igual que es injusto tomar al cristianismo en general como el propugnador de la resignaci\u00f3n ante el dolor y de la mera esperanza en una vida mejor m\u00e1s all\u00e1 de la terrenal). Ambas posturas llegan mucho m\u00e1s lejos: la existencia del hombre pleno se basar\u00e1 en cambiar lo negativo, en hacer mejor lo terreno, en irradiar de luz a la humanidad siempre desde la perspectiva de una comunidad, de un todo con un mismo fin. Y Cristo ser\u00e1 la gu\u00eda, el enlace con lo trascendente, el <em>fuego que enciende otros fuegos<\/em>.<\/p>\n<p>Desconocemos si Dostoievski tuvo constancia de la vida de Ignacio de Loyola, pero las coincidencias entre la vida del santo y la propuesta existencial del autor ruso resultan, en cualquier caso, curiosas. El padre de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas podr\u00eda haber sido perfectamente el prototipo de lo que Dostoievski quiso pintar con su st\u00e1rets Z\u00f3sima o con Aliosha Karam\u00e1zov: personajes basados en la luz m\u00e1s que en la sombra, en la acci\u00f3n m\u00e1s que en la mera contemplaci\u00f3n, personajes que saben que no hay verdadera salvaci\u00f3n si no se da en comunidad con los dem\u00e1s, que animan a mirar de otra manera y que invitan a llenarse de vida. Eso fue Ignacio de Loyola (y es el legado que permanece hoy d\u00eda), y eso fue, tambi\u00e9n, Dostoievski.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Berdiaev, N., <em>El esp\u00edritu de Dostoyevski<\/em>, Olga Trankova, Editorial Nuevo Inicio, Granada, 2008.<\/li>\n<li>Buytendijk, Fr. J. J., <em>La psicolog\u00eda de la novela. Estudios sobre Dostoievski<\/em>, trad. Fernando Vela, Ediciones Carlos Lohl\u00e9, Buenos Aires, 1961.<\/li>\n<li>Carrara, A., <em>L\u2019epopea cristiana del popolo russo. Temi di teologia nei Frateli Karamazov<\/em>,<em>Vita e Pensiero<\/em>, Milano, 1990.<\/li>\n<li>Carroll, J., <em>La fuga dal palazzo di cristallo. Contro Stirner, Nietzshe, Dostoiewski e l\u2019anarco-psicologia<\/em>, Valdi, Roma, 1981.<\/li>\n<li>Cascardi, A., <em>The bounds of reason. 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Destino, Barcelona, 1946.<\/li>\n<li>Vidal, A., <em> El hombre y el artista<\/em>, C\u00edrculo de lectores, Barcelona, 1990.<\/li>\n<li>AA., <em>Dostoevsky and the Christian tradition<\/em>, Cambridge University Press, New York, 2001.<\/li>\n<li>AA., <em>L&#8217;histoire cach\u00e9e du nihilisme: Jacobi, Dosto\u00efevski, Heidegger, Nietzsche<\/em>, La Fabrique \u00e9ditions, Paris, 2008.<\/li>\n<li>Williams, Rowan, <em>Dostoevsky: language, faith and fiction<\/em>, Baylor University Press, Waco, 2008.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6>Notas<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn1\"><\/a>[1]Recordemos los textos en los que compara su fe con la de otros, afirmando con cierta arrogancia que nadie puede darle lecciones al respecto. Por ejemplo, en <em>Del Dostoievski in\u00e9dito. Pensamientos anotados<\/em>, se recoge: \u201cLos tunantes me dan burla por mi, al parecer, inculta y reaccionaria creencia en Dios. Esos imb\u00e9ciles no han podido en la vida ni siquiera so\u00f1ar una negaci\u00f3n de Dios cual la que\u00a0 se expresa en mi <em>Gran Inquisidor<\/em>y todo el cap\u00edtulo que lo precede y a la que responde el libro entero. Si yo creo en Dios, no creo a la manera de los tontos (como un fan\u00e1tico). \u00a1Y esos quieren darme lecciones y se r\u00eden de mis cortos alcances! Esos est\u00fapidos no han podido so\u00f1ar siquiera con un poder de negaci\u00f3n como el que yo he demostrado. \u00a1Y quieren darme lecciones!\u201d (p. 706).<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn2\"><\/a>[2]Dostoievski, <em>Los demonios<\/em>, p. 813.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn3\"><\/a>[3]Lauth, R., <em>op. cit<\/em>.: \u201cEn las exposiciones se desliza a menudo una pol\u00e9mica religiosa contra la ortodoxia exclusiva, junto con una apolog\u00eda de la Iglesia occidental. Pero querer resolver problemas concretos en la obra de Dostoievski sigue siendo una empresa ardua y necesariamente fragmentada mientras no se sea capaz de captar por entero su emplazamiento en la econom\u00eda global de su visi\u00f3n del mundo, y mientras no se hayan aclarado suficientemente los presupuestos antropol\u00f3gicos, metodol\u00f3gicos y psicol\u00f3gicos. Dostoievski est\u00e1 inequ\u00edvocamente en el suelo del cristianismo ortodoxo; acerca de ello no puede caberle al conocedor ninguna duda. Sin embargo, \u00e9l mismo sobreestima la concordancia de su doctrina con la de la ortodoxia, mientras que rechaza decididamente el catolicismo occidental (al que, sin saberlo, tiene pese a todo mucho que agradecerle) y el protestantismo. [\u2026] En tiempos futuros se demostrar\u00e1 que Dostoievski ocupa en la filosof\u00eda de la religi\u00f3n cristiana una posici\u00f3n tan originaria como San Agust\u00edn, Tom\u00e1s de Aquino o Lutero\u201d (pp. 24-26).<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn4\"><\/a>[4]<em>Ib\u00edd<\/em>.: \u201cHay un motivo profundo por el cual en la obra de Dostoievski se encuentra un ataque radical a la fe en Dios, al convencimiento en el sentido de la existencia y a los conceptos morales fundamentales, de modo que el poeta poco antes del final de su vida pudo escribir en su cuaderno de notas: \u00abNi siquiera en Europa hay ni ha habido jam\u00e1s una expresi\u00f3n de ate\u00edsmo tan poderosa\u00bb. \u00c9l necesitaba el ate\u00edsmo en su forma m\u00e1s peligrosa para purificar de toda m\u00e1cula su fe cristiana. As\u00ed vemos c\u00f3mo el pensamiento de Dostoievski se va alzando antit\u00e9ticamente hacia una confrontaci\u00f3n \u00fanica entre el ate\u00edsmo y la fe en Cristo. Ah\u00ed se ha arriesgado justamente a los problemas que de ordinario suele h\u00e1bilmente eludir: el sentido del sufrimiento de seres inocentes, la eternidad del infierno, el hecho del mal, etc. \u00c9l es el creador de la teor\u00eda del hombre superior, del mito pol\u00edtico, del existencialismo de la angustia (junto a Kierkegaard) y del nihilismo religioso, y es consciente de que aqu\u00ed se ha atrevido a pensar hasta el fondo las ideas que sus contempor\u00e1neos y predecesores pensaron s\u00f3lo a medias. \u00c9l necesita de todos estos proyectos de una vida sin Dios, todas estas acometidas contra el sentido de la fe, porque no quiere fundamentar su convencimiento positivo sobre una base oscilante. Si le seguimos paso a paso a lo largo de toda su obra, la contemplaci\u00f3n de su agon\u00eda y de su b\u00fasqueda provoca realmente una transformaci\u00f3n en nuestra alma, que es guiada a trav\u00e9s de un purgatorio de las dudas, donde ella purifica su relaci\u00f3n con Dios y se ve inapelablemente obligada a rendir cuentas sobre los \u00faltimos presupuestos de su fe y su querer\u201d (p. 29).<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn5\"><\/a>[5]Dostoievski, F. M., <em>o. c.<\/em>,<em>Del Dostoievski in\u00e9dito<\/em>,<em>Pensamientos anotados<\/em>: <em>\u00ab<\/em>La diferencia entre nosotros y Europa. El Estado es una sociedad eminentemente cristiana y tiene propensi\u00f3n a convertirse en Iglesia. En Europa es a la inversa (una de las profundas diferencias entre nosotros y Europa). V\u00e9ase el discurso de Birchov (Novoye Vremia n\u00famero 1745, 6 de enero de 1881). Dice Birchov que el Estado es, ante todo, una sociedad exenta de religi\u00f3n y de cristianismo. Tal sucede en Francia (Gambetta). Nuestros lechuguinos se han dado prisa a apoderarse de la f\u00f3rmula de Occidente e inscribirla en su catecismo. Pero aqu\u00ed, en el pueblo ruso, todo eso resulta enteramente extra\u00f1o. Teme Birchov que los cristianos pudieran sentir enseguida el deseo de aniquilar a los no cristianos. Por el contrario, el esp\u00edritu del verdadero cristianismo es\u2026 la absoluta libertad de creencias. Cree espont\u00e1neamente: he ah\u00ed nuestra f\u00f3rmula. La salvaci\u00f3n no descendi\u00f3 para nosotros de la cruz porque no quer\u00eda imponerse mediante un prodigio exterior, sino que precisamente deseaba la libertad de creencias. Tal es el esp\u00edritu del cristianismo y tambi\u00e9n de nuestro pueblo. Si existen desviaciones, lo lamentamos<em>\u00bb <\/em>(p. 704).<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn6\"><\/a>[6]<em>Ib\u00edd<\/em>.: \u201cEl poderoso hecho de la aparici\u00f3n de Cristo en la Tierra y todo lo dem\u00e1s requiere tambi\u00e9n, a mi juicio, una elaboraci\u00f3n cient\u00edfica. La ciencia no puede considerar como indigno de ella el investigar la importancia de la religi\u00f3n en la Humanidad, aunque s\u00f3lo fuere habida cuenta del hecho hist\u00f3rico que sorprende por su continuidad y persistencia. [\u2026] Creo en Cristo y proclamo mi fe, no como un ni\u00f1o, pues mi hosanna ha pasado por el purgatorio de la duda, como en mi \u00faltima novela dice de s\u00ed mismo el diablo\u201d (p. 709).<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn7\"><\/a>[7]Esta particular visi\u00f3n del cristianismo ser\u00e1 objeto de duras cr\u00edticas por parte de los detractores de nuestro autor. Argumentar\u00e1 Nabokov: \u00abVoy a citarles una observaci\u00f3n muy oportuna de Mirski acerca de Dostoyevski: \u00abSu cristianismo&#8230; es de un g\u00e9nero muy dudoso&#8230; Era una formaci\u00f3n espiritual m\u00e1s o menos superficial, que ser\u00eda arriesgado identificar con el cristianismo aut\u00e9ntico\u00bb. Si a esto a\u00f1adimos que reclamaba para s\u00ed el car\u00e1cter de int\u00e9rprete genuino del cristianismo ortodoxo, y que para desatar todo nudo psicol\u00f3gico o psicop\u00e1tico remite ineluctablemente a Cristo, o m\u00e1s bien a su personal interpretaci\u00f3n de Cristo, y a la santa Iglesia ortodoxa, comprenderemos mejor el lado verdaderamente irritante de Dostoyevski como \u00abfil\u00f3sofo\u00bb\u00bb (<em>Curso de literatura rusa<\/em>, trad. Mar\u00eda Luisa Balseiro, Ediciones B, Barcelona, p. 244).<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn8\"><\/a>[8]Dostoievski, F. M., <em>Diario de un escritor<\/em>: \u201cPuede que me objeten que esos se\u00f1ores no ense\u00f1an nada malo; que Strauss, por ejemplo, si bien odia el cristianismo y ha consagrado su vida a befarse de \u00e9l y escupirle, ha deificado al mismo tiempo a la Humanidad en bloque, siendo sus teor\u00edas de lo m\u00e1s noble y sublime que pueda imaginarse. Es muy posible que todo eso sea as\u00ed, y que las miras de todos los actuales caudillos del pensamiento progresivo europeo sean filantr\u00f3picas y sublimes. Pero a m\u00ed, en cambio, me parece indudable lo siguiente: que si a los referidos excelsos maestros se les diese plena posibilidad de destruir la sociedad vieja y fundar una nueva\u2026, sobrevendr\u00edan tales tinieblas, tal caos, algo hasta tal punto brutal, ciego e inhumano, que todo el edificio se vendr\u00eda abajo entre las maldiciones de los hombres, aun antes de estar terminado. Cuando la raz\u00f3n humana da de lado a Cristo, puede llegar a resultados sorprendentes\u201d (p. 218).<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn9\"><\/a>[9]Dostoievski, F. M., <em>o. c.<\/em>,Pr\u00f3logo a<em>El Idiota <\/em>de R. Cansinos-Assens: \u201cEl pr\u00edncipe Mischkin es el primer paso para la creaci\u00f3n de Al\u00e9ksieyi Karam\u00e1zov, del hombre perfecto, ad\u00e1nico, inocente, que Dostoyevski no llegar\u00e1 a darnos por completo, como tampoco nos dar\u00e1 la figura acabada del \u00abgran pecador\u00bb. Mischkin, como Al\u00e9ksieyi Karam\u00e1zov, pertenecen al mundo evang\u00e9lico, y por eso ejercen su catequesis entre la delicada y sutil pedagog\u00eda [\u2026] Mischkin es un personaje literario, un h\u00e9roe de poema, un fantasma, una proyecci\u00f3n de Dostoyevski y, en definitiva, un argumento contra Rask\u00f3lnikov [\u2026] Pero en este sentido cabe reprocharle a su creador que no haya sabido presentarnos una encarnaci\u00f3n m\u00e1s brillante y afirmativa que la de este pobre esp\u00edritu, adornado de virtudes pasivas, aunque tal reproche ser\u00eda tambi\u00e9n arbitrario, ya que Mischkin, por la ley misma de su vida, tiene que ser as\u00ed: una criatura inactiva y ociosa, \u00abun divino gandul\u00bb\u201d. Podemos afirmar, con Cansinos-Assens, que no hay un personaje que alcance esa plenitud existencial que propone Dostoievski como ideal de vida. La manera m\u00e1s perfecta ser\u00e1 la representada por personajes como Tichon o Zosima, hombres santos.<\/h6>\n<p>Art\u00edculo elaborado por Manuel D\u00edaz M\u00e1rquez, Fundaci\u00f3n SAFA (Andaluc\u00eda), colaborador de FronterasCTR.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Manuel D\u00edaz M\u00e1rquez) Es injusto tomar a Dostoievski meramente como el pensador del sufrimiento (al igual que es injusto tomar al cristianismo en general como el propugnador de la resignaci\u00f3n ante el dolor y de la mera esperanza en una vida mejor m\u00e1s all\u00e1 de la terrenal). Ambas posturas llegan mucho m\u00e1s lejos: la &#8230; <a title=\"Dostoievski y Cristo: irradiar luz frente al sufrimiento\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=3546\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Dostoievski y Cristo: irradiar luz frente al sufrimiento\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":3558,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[145],"tags":[384,387,261,148,319,178],"class_list":["post-3546","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura-tecnologica-etica-y-teologia","tag-amor","tag-dios","tag-esperanza","tag-espiritualidad","tag-religion","tag-trascendencia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3546","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3546"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3546\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5696,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3546\/revisions\/5696"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3558"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3546"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3546"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3546"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}