{"id":3487,"date":"2018-12-05T07:00:08","date_gmt":"2018-12-05T06:00:08","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=3487"},"modified":"2018-11-06T16:11:33","modified_gmt":"2018-11-06T15:11:33","slug":"maduracion-espiritual-y-correlato-psicoanalitico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=3487","title":{"rendered":"Maduraci\u00f3n espiritual y correlato psicoanal\u00edtico"},"content":{"rendered":"<p><strong>(Por <u>Jordi Font<\/u>) \u00bfPuede nuestra mente, nuestro cerebro, percibir el misterio inefable? \u00bfC\u00f3mo se produce psicol\u00f3gicamente el fen\u00f3meno m\u00edstico? \u00bfQu\u00e9 relaci\u00f3n hay entre la experiencia inefable y las \u2018neuronas\u2019? Para dar cuenta de estas realidades y contestar estas preguntas se precisa un \u00e1mbito te\u00f3rico y un modelo no reductible al de la ciencia natural. Esta tem\u00e1tica, que ya hemos iniciado en un art\u00edculo anterior de FronterasCTR, se concluye aqu\u00ed con este nuevo art\u00edculo.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>El proceso evolutivo madurativo de la vida espiritual\u00a0<\/strong><strong>desde la visi\u00f3n psicoanal\u00edtica<\/strong><\/h3>\n<p>Ya hemos tratado de la evoluci\u00f3n madurativa humana. Veamos la concomitancia con la maduraci\u00f3n espiritual.<\/p>\n<p>En las fases m\u00e1s primerizas de maduraci\u00f3n, la persona \u00abcreyente\u00bb sit\u00faa su experiencia ante la realidad de Dios evolucionando, desde la posici\u00f3n Esquizo Paranoide (un Dios m\u00e1gico) con incertidumbres. Si sigue buscando (posici\u00f3n D, depresiva) y entra en una relaci\u00f3n de entrega al otro, y al Dios de Bondad, puede llegar a sentir que no es \u00e9l mismo quien produce este cambio, sino que le es dado por el mismo Dios. Se da el paso hacia la posici\u00f3n depresiva (posici\u00f3n D). Aun en ella puede haber momentos de turbulencias de fase primeriza (posici\u00f3n EP).\u00a0 Las dos posiciones EP\u00abD son reversibles. Se puede pasar de una experiencia espiritual sana a momentos de confusi\u00f3n, son posibles en la misma persona, si bien en la uni\u00f3n m\u00edstica cumbre (7\u00aa Morada: \u201ctodo queda vivido en una sola vivencia\u201d).<\/p>\n<h4><strong><em>Importancia de la funci\u00f3n simb\u00f3lica<\/em><\/strong><em>\u00a0 <\/em><\/h4>\n<p>La simbolizaci\u00f3n es el proceso en que el sujeto, al renunciar a las pulsiones instintivas de placer, alcanza otra realidad nueva m\u00e1s valorada, el objeto simb\u00f3lico. Los s\u00edmbolos aparecen en la llamada posici\u00f3n depresiva y exigen una inhibici\u00f3n de pulsiones instintivas dirigidas hacia el objeto. Freud habl\u00f3 de sublimaci\u00f3n, noci\u00f3n que no acab\u00f3 de desarrollar. Sin embargo, es m\u00e1s correcto hablar de simbolizaci\u00f3n. La simbolizaci\u00f3n ofrece capacidad creativa para alcanzar y trascender los objetos originales. El s\u00edmbolo no es el equivalente al objeto perdido, sino que es un objeto nuevo, y lo representa sin perder las caracter\u00edsticas de aqu\u00e9l.<\/p>\n<p>La g\u00e9nesis de la formaci\u00f3n de los s\u00edmbolos reside en el hecho de que se reconoce, en parte, las pulsiones instintivas y se desplazan hacia un objeto del cual espera una satisfacci\u00f3n mayor<a name=\"_ftnref1\"><\/a>[1].\u00a0 La renuncia conseguida de los fines instintivos solo se produce mediante un proceso de duelo, de p\u00e9rdida y de recuperaci\u00f3n interna de aquello a lo que se ha renunciado.<\/p>\n<p>La noci\u00f3n de s\u00edmbolo psicol\u00f3gico y su realidad dan una base para comprender c\u00f3mo se puede dar la experiencia de trascendencia, la experiencia de inmanencia-trascendencia: se parte de una realidad (inmanente) y se busca ir hacia otra realidad (es decir, trascender la primera).<\/p>\n<h4><strong><em>Fases de maduraci\u00f3n espiritual y su correlato psicoanal\u00edtico<\/em><\/strong><\/h4>\n<p>En el proceso de maduraci\u00f3n espiritual, aunque se trata de un <em>continuum<\/em> en su evoluci\u00f3n, pueden diferenciarse varias fases que encuentran su paralelismo con las fases de evoluci\u00f3n espiritual.<\/p>\n<p>Nuestra propuesta se\u00f1ala la concomitancia que se puede observar entre las etapas: posici\u00f3n esquizo-paranoide y posici\u00f3n depresiva, con las etapas de evoluci\u00f3n espiritual. Esta concomitancia es plausible dado que toda experiencia humana es percibida por sus \u00abobjetos mentales\u00bb, tambi\u00e9n los de Dios, esp\u00edritu, bondad&#8230;, y todos ellos son vehiculados por la misma funci\u00f3n psicol\u00f3gica consciente e inconsciente.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">1) <em>Fase: \u201cpurgativa\u201d, posici\u00f3n esquizo-paranoide<\/em><\/p>\n<p>Lo espec\u00edfico de esta fase, lo que se vive psicol\u00f3gica y espiritualmente sin los miedos, ante el caso confusivo y frente a ello, es la reacci\u00f3n defensiva que busca separar escindir el peligro, la realidad amenazadora y hostil identific\u00e1ndose con una parte que resulta tolerable y rechazando o negando la otra parte. As\u00ed ocurre que se pierde el contacto con la realidad total, objetos mentales parciales, no totales.<\/p>\n<p><em>Psicoanal\u00edticamente<\/em>: en la posici\u00f3n esquizo-paranoide hay ansiedades y terrores ante lo negativo de las relaciones primerizas, hay escisiones que originan relaciones parciales de objeto, el objeto es todo bueno o todo malo. El objeto mental interno (Dios) puede ser vivido como objeto malo, amenazador, incluso originando ansiedades persecutorias, originando culpabilidades, castigos expiatorios. O convertirse en lo malo (demonio), que se identifica posesivamente, (posesi\u00f3n diab\u00f3lica). Pueden darse con identificaciones delirantes (con lo sagrado, Dios, o con el diablo).<\/p>\n<p><em>Espiritualmente:<\/em>Se busca poder superar y liberarse de deseos malos, perversos, que mantienen sometidos a pensamientos y conductas ego\u00edstas, las cuales si bien placen, no son queridas, son tentaciones que mueven a apartarse del amor a Dios y a los dem\u00e1s. Son dif\u00edciles de superar porque atraen con fuerza. Se teme a Dios como juez exigente que condena, con temores de ser rechazado, y abandonado si no repara o exp\u00eda sus culpas. Predominan egocentrismos que impiden progresar en el amor a la alteridad, a Dios y al pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">2) <em>Fase iluminativa, tr\u00e1nsito a la posici\u00f3n depresiva<\/em><\/p>\n<p>Lo espec\u00edfico es el tr\u00e1nsito hacia una relaci\u00f3n personal en la que se percibe la realidad del otro integrando lo frustrante con lo bueno y se desplaza el buscar el bienestar egoc\u00e9ntrico hacia el buscar el bien del otro.<\/p>\n<p><em>Espiritualmente<\/em>: Se es consciente del ego\u00edsmo pecaminoso que aparta del amor a los dem\u00e1s y se busca descubrir los enga\u00f1os que encubren los ego\u00edsmos con falsas motivaciones y apariencias. El deseo b\u00e1sico es entrar en conocimiento de la realidad amorosa de Dios y el pr\u00f3jimo para amar cada vez m\u00e1s, en un proceso de crecimiento madurativo. As\u00ed se van alcanzando actitudes capaces de discernir lo que es bueno o lo que es malo, para s\u00ed y para los otros, avanzando en el amor a la alteridad.<\/p>\n<p><em>Psicoanal\u00edticamente<\/em>: En la posici\u00f3n depresiva se alcanza una relaci\u00f3n de objeto total, concienciando lo que son mecanismos de defensa que dan seguridad enga\u00f1osa, descubriendo mecanismos defensivos encubridores de conflictos, que calman ansiedades en lugar de aceptarlas, contenerlas, elaborarlas. La posici\u00f3n depresiva se corresponde con la capacidad de elaborar duelos, de resolver los conflictos, las frustraciones y las p\u00e9rdidas, de desarrollar capacidades creativas, de pasar del egocentrismo biol\u00f3gico a la relaci\u00f3n de amor a la alteridad. La funci\u00f3n simb\u00f3lica abre a la creatividad y novedad.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">3) <em>Fase unitiva, maduraci\u00f3n, asint\u00f3tica&#8230;, dentro la posici\u00f3n depresiva<\/em><\/p>\n<p><em>Espiritualmente<\/em>: La v\u00eda unitiva muestra progreso en la capacidad de desarrollo espiritual, en la relaci\u00f3n de amor hasta unirse, sin confundirse, con el amado. El n\u00facleo esencial es la dimensi\u00f3n de amor unitivo, de la entrega total, de la identificaci\u00f3n con el objeto amado, hasta la fusi\u00f3n -no confusi\u00f3n- con el objeto. Unidad no dual, experiencia del misterio.<\/p>\n<p><em>Psicoanal\u00edticamente<\/em>: En la v\u00eda unitiva el proceso evolutivo psicol\u00f3gico estar\u00eda en la dimensi\u00f3n de la posici\u00f3n depresiva, en una asint\u00f3tica experiencia de relaci\u00f3n unitiva. Entramos en una dimensi\u00f3n que, si bien tiene su base bio-psicol\u00f3gica en la mente, en el cerebro, escapa a la comprensi\u00f3n del lenguaje simb\u00f3lico. Es una realidad que no se puede expresar con nuestras dimensiones de espacio y tiempo, trasciende a ellas, pero existe la capacidad de intuir una realidad que, no siendo de orden material, no solo se vivencia que \u201cexiste\u201d sino que \u201ces\u201d. El lenguaje m\u00edstico lo expresa como vivencia del misterio de amor, intentando solamente comunicar la vivencia percibida.<\/p>\n<p>Se ha propuesto tambi\u00e9n lo que, psicoanal\u00edticamente, se denominar\u00eda la \u00abposici\u00f3n contemplativa\u00bb (Matte Blanco).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>Proceso espiritual de crecimiento espiritual. H<\/strong><strong>acia la experiencia m\u00edstica<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/h3>\n<p>Hemos llegado al n\u00facleo de nuestra propuesta. Nuestra mente, nuestro cerebro, \u00bfpuede percibir el misterio inefable? \u00bfHay vivencia de amor unitivo, m\u00edstico?Nuestro punto de origen ha sido: la espiritualidad es una emergencia de la vida humana. La salud humana es tambi\u00e9n una emergencia de la vida. La salud humana es una dimensi\u00f3n que se ex-tiende hasta el fin de su ciclo vital.La espiritualidad es una dimensi\u00f3n que trasciende la finalidad de la vida humana, tiende y apunta a una realidad que escapa al orden f\u00edsico, c\u00f3smico. La espiritualidad aspira a una realidad que intuye pero que no puede ser pose\u00edda. La finalidad, una vivencia unitiva de amor, distingue la espiritualidad de la salud.Espiritualidad y salud, ambas siguen un proceso evolutivo de crecimiento, asint\u00f3tico. Pero hay un salto epistemol\u00f3gico cuando pasamos a considerar la intuici\u00f3n de una realidad que no es de orden f\u00edsico.Nuestro intento es mostrar desde la visi\u00f3n antropol\u00f3gica c\u00f3mo puede ser vivida la experiencia m\u00edstica. No tratamos del porqu\u00e9 se produce esa experiencia ni lo que ella es en s\u00ed, aunque pueda ser percibida.Descripci\u00f3n de lo que entendemos por experiencia m\u00edstica.\u00a0 La m\u00edstica es un proceso en parte activo y en parte receptivo (o pasivo), es una activa pasividad, una receptividad amorosa que se origina insensiblemente por un progresivo despojamiento de los propios intereses para ir en busca de los del otro. Hay un deseo amoroso del otro que lleva a la renuncia de los deseos personales, ya sean deseos sensibles, sensoperceptivos, cognitivos o afectivos. La renuncia viene como consecuencia del deseo amoroso de uni\u00f3n con el objeto de la relaci\u00f3n, deseado y seleccionado (el objeto mental Dios). Este objeto de relaci\u00f3n amorosa sobrepasa el valor de todos los dem\u00e1s objetos de relaci\u00f3n. Esta renuncia a los propios deseos abre la capacitad de simbolizaci\u00f3n, de una nueva y mayor creatividad mental.<\/p>\n<p>La vida m\u00edstica transforma. Conduce hacia un crecimiento personal. Esto se constata experimentalmente en personas que viven este proceso. Crece su propia identidad personal y se convierte en sujeto de conductas con buena relaci\u00f3n personal con los otros, tanto en el plano social, en actividades constructivas, como en el personal de estima amorosa y activa.<\/p>\n<p>El n\u00facleo de la experiencia m\u00edstica es el despojamiento interior de deseos egoc\u00e9ntricos para encontrar una relaci\u00f3n de entrega al otro lo cual apunta a una relaci\u00f3n de uni\u00f3n amorosa total. La persona que tiende a la experiencia m\u00edstica se forma un proceso laborioso en que renuncia a otras relaciones porque ha deseado establecerse interiormente en la relaci\u00f3n fundamental con Dios, un Dios que va encontrando dentro de \u00e9l en un proceso de interiorizaci\u00f3n y de identificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>(Es por el proceso de duelo, del que hemos hablado antes, por el que se recrea y se intensifica, dolorosamente, la funci\u00f3n simbolizadora que lleva hacia la experiencia de Dios. Al despojarse de relaciones limitadas y caducas abre paso a una relaci\u00f3n con Dios ilimitada e inefable que conduce a una vivencia de unidad con el Todo,\u00a0 con el misterio<a name=\"_ftnref2\"><\/a>[2]).<\/p>\n<h4><strong><em>El camino m\u00edstico es un proceso evolutivo <\/em><\/strong><strong><em>de crecimiento en el amor humano que trasciende<\/em><\/strong><\/h4>\n<p>El camino m\u00edstico transcurre desde los deseos infantiles egoc\u00e9ntricos, biol\u00f3gicos, pasando por el deseo y amor al otro hasta alcanzar la uni\u00f3n en el amor. La vida espiritual empieza en el origen de la vida humana y culmina, pero no acaba en el amor unitivo m\u00edstico. \u00bfC\u00f3mo se puede concebir que la \u00abcarne\u00bb, la corporalidad biol\u00f3gica se vaya transformando en espiritualidad, en amor unitivo?<\/p>\n<p>En el principio, al nacer, el potencial de la vida se manifiesta buscando satisfacer las necesidades biol\u00f3gicas. Se busca para sobrevivir al salir del \u00fatero materno. La propia unidad del sujeto ha sido amenazada por las escisiones en el entorno que lo ha configurado. Necesita y encuentra la relaci\u00f3n de contacto, f\u00edsico, con el otro, con satisfacci\u00f3n.<\/p>\n<p>Como hemos ya descrito antes, seguir\u00e1 buscando luego hasta encontrar la uni\u00f3n con el otro y lo Otro en uni\u00f3n satisfactoria. Ha seguido un proceso, un <em>continuum<\/em>evolutivo, con potencialidad de evoluci\u00f3n madurativa que va del placer primitivo a los afectos ps\u00edquicos, al gusto de ser amado y amar, y a la plenitud de sentirse en unidad con el objeto amado.<\/p>\n<p>Se ha iniciado con el deseo de corporalidad de la \u00abcarne\u00bb. Se ha buscado la unidad psicol\u00f3gica de amor con otro humano, la alteridad del amor.\u00a0 Se tiende a la uni\u00f3n con la Vida, con el Todo.<\/p>\n<p>En la vivencia m\u00edstica profunda ya no se busca satisfacci\u00f3n en la relaci\u00f3n. Se encuentra el gozo de la plenitud, se vive en ella&#8230; No hay t\u00e9rmino en la vivencia de uni\u00f3n. Aunque permanece la corporalidad humana en otro nivel relacional limitado.<\/p>\n<p>Podr\u00edamos poner ejemplos del budismo, del tao\u00edsmo\u2026 pondremos por ejemplo a San Juan de la Cruz en la Subida al Monte Carmelo se\u00f1ala \u201cdonde no hay camino\u201d, lo cual expresa que la realidad de Dios es una realidad no c\u00f3smica y expresa tambi\u00e9n que somos inacabados: hay una realidad no f\u00edsica que la estamos viviendo f\u00edsicamente, la intuimos, en eso consiste la vivencia de confianza, la fe. La fe es una convicci\u00f3n: confiar, aunque sea sin sentimientos gratificantes, en la Realidad\/Dios, y esta confianza se traduce en obras.<\/p>\n<p>Lo que orienta final\u00edsticamente la vida es: impulso afectivo, la intuici\u00f3n, la confianza en la Realidad (Dios). Los s\u00edmbolos, la palabra, no pueden expresarlo todo. Se est\u00e1 ante una incapacidad, inefabilidad, para expresar en s\u00edmbolos y palabras la vivencia m\u00edstica. (\u00abMoradas\u00bb, 6\u00aa y 7\u00aa).<\/p>\n<h4><strong><em>\u00bfHay m\u00edsticas psicopatol\u00f3gicas? <\/em><\/strong><\/h4>\n<p>Entendemos por patolog\u00eda, enfermedad&#8230;, no la falta de salud, sino los accidentes que surgen en el proceso vital de evoluci\u00f3n humana y que proviene del exterior o del interior del sujeto. La religi\u00f3n y la espiritualidad que participan del proceso evolutivo de maduraci\u00f3n pueden quedar afectadas por los accidentes o dificultades.<\/p>\n<p>La maduraci\u00f3n espiritual, y la m\u00edstica, conlleva la maduraci\u00f3n psicol\u00f3gica. Hay ejemplos de personas que logran estadios de experiencia m\u00edstica y que experimentan y muestran en sus relaciones personales y conducta, una madurez excelente. Pero si el ser humano no se desarrolla en todas sus dimensiones, la dimensi\u00f3n espiritual puede quedar desvirtuada.<\/p>\n<p>Cabe todav\u00eda la pregunta: \u00bfno ser\u00e1 la experiencia m\u00edstica una regresi\u00f3n infantil o una manifestaci\u00f3n psic\u00f3tica? Es decir, \u00bfno se puede ver en la experiencia m\u00edstica una relaci\u00f3n con las experiencias emocionales de fusi\u00f3n simbi\u00f3tica como las que un ni\u00f1o tiene con la madre y que el m\u00edstico trata de reencontrar?<a name=\"_ftnref3\"><\/a>[3]\u00bfNo podr\u00eda ser que las experiencias m\u00edsticas fueran experiencias psicol\u00f3gicas regresivas?<a name=\"_ftnref4\"><\/a>[4]\u00bfNo hay en la m\u00edstica elementos sintom\u00e1ticos de tipo psic\u00f3tico como la clarividencia de ciertas convicciones? En cuanto a la posibilidad de ser un fen\u00f3meno regresivo, hay que decir que la cuesti\u00f3n radica en la psicog\u00e9nesis del fen\u00f3meno m\u00edstico. Cuando se dice que la m\u00edstica es un estado regresivo, se hace referencia a estados m\u00e1s o menos confusos de la relaci\u00f3n infantil y se reviven los estados psic\u00f3ticos.<\/p>\n<p>Ahora bien, hay una diferencia radical entre el estado psic\u00f3tico, confuso, y la uni\u00f3n m\u00edstica sana, en la que se mantiene la plena diferenciaci\u00f3n entre Dios y la persona psicol\u00f3gicamente adulta dentro de un proceso amoroso de uni\u00f3n y fusi\u00f3n, no confusi\u00f3n (\u00abYa no soy yo sino Cristo que vive en mi\u00bb), proceso integrador y creativo, a diferencia de los estados psic\u00f3ticos, en que se da la confusi\u00f3n con el otro en vez de una relaci\u00f3n de uni\u00f3n entre la persona y Dios.La experiencia m\u00edstica sana tiende al crecimiento emocional y personal del sujeto y no a la regresi\u00f3n. En el sujeto esto se manifiesta en la capacidad de desprenderse de los rasgos narcisistas y egoc\u00e9ntricos en favor del amor al otro: de Dios y del pr\u00f3jimo. Crecen las capacidades relacionales que devienen satisfactorias para el sujeto mismo y para los dem\u00e1s.Finalmente, el sentimiento de sentirse pecador en el proceso m\u00edstico no se debe confundir con un sentimiento de culpa patol\u00f3gica. Hay distintos tipos de culpa. La m\u00e1s grave, la psic\u00f3tica; la obsesiva de tipo paranoide y la de tipo neur\u00f3tico. Pero existe tambi\u00e9n una culpa normal, que tiende a la reparaci\u00f3n. \u00bfHay sentimiento de culpa en el m\u00edstico? Leyendo textos de experiencias m\u00edsticas hallamos con frecuencia el culpabilizarse.<\/p>\n<p>El m\u00edstico capta la distancia desproporcionada que existe entre el Dios que es amor y los l\u00edmites de su propio amor. De esta desproporci\u00f3n puede nacer un sentimiento de dolor, de desagradecimiento para con Dios: un sentirse pecador, haber optado por su egocentrismo. El deseo de Dios y la experiencia de amor lo llena, sin embargo, de gozo, aunque sufre cuando pasa por el proceso doloroso de hacer el duelo y de reparar las carencias o las culpas propias, sanas. En este caso la culpa deja de ser un residuo infantil de relaciones no maduras, por ejemplo, un sentimiento de culpa ed\u00edpico, que juntamente con mecanismos de defensa obsesivos, Freud colocaba en la neurosis social religiosa. La culpa del m\u00edstico no es una culpa neur\u00f3tica. Es un indicador de madurez, de crecimiento creativo el perd\u00f3n que se da a quien lo haya ofendido.<\/p>\n<h3><strong>Algunas preguntas: y el esp\u00edritu, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1?<\/strong><\/h3>\n<p>Con lo que acabamos de expresar al tratar del fen\u00f3meno m\u00edstico no pretendemos entrar en el porqu\u00e9 de la acci\u00f3n del Esp\u00edritu, que es de un orden diferente. S\u00ed que se intentamos, sin embargo, comprender c\u00f3mo se produce psicol\u00f3gicamente.<\/p>\n<p>Para el creyente, el Dios trascendente est\u00e1 en otra realidad, no f\u00edsica, pero la percepci\u00f3n psicol\u00f3gica que tiene de \u00c9l es una percepci\u00f3n real y, naturalmente, dentro de un orden f\u00edsico.<\/p>\n<p>La evoluci\u00f3n madurativa lleva a intuir una realidad y aceptar los l\u00edmites de la propia realidad que mantiene y refuerza la conciencia de confianza en otra realidad. La experiencia m\u00edstica lleva a abrazar lo m\u00e1s \u00edntimo de la existencia.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 relaci\u00f3n hay entre la experiencia inefable y las \u00abneuronas\u00bb?<\/p>\n<p>A medida que se va buscando y alcanzando el abandono de lo egoc\u00e9ntrico y se va abandonando a una relaci\u00f3n de entrega al Otro el registro de la actividad neurol\u00f3gica es menor. Ya no se percibe la relaci\u00f3n con el otro unido a m\u00ed, se va perdiendo la percepci\u00f3n del otro y se entra en una vivencia no ya del otro sino de vivir en el otro, no se puede ya decir que es uno que vive en el otro, sino que se Es, se vive el otro, ya no hay otro ni yo (cfr. Santa Teresa, 7\u00aa Morada).<\/p>\n<p>Toda experiencia espiritual tiene su correlato ps\u00edquico en el cerebro<a name=\"_ftnref5\"><\/a>[5]. Pero el paso a la vivencia de la realidad de Dios ya no tiene s\u00edmbolo. Es percepci\u00f3n sin conceptos, sin s\u00edmbolos. Los s\u00edmbolos, la palabra, no puede expresar esos momentos. Se est\u00e1 ante una incapacidad inefabilidad de expresar en s\u00edmbolos y palabras la vivencia m\u00edstica (releer la 7\u00aa Morada de Santa Teresa de Jes\u00fas).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">Resumiendo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px\">a) La m\u00edstica es un proceso psicol\u00f3gico evolutivo hacia una relaci\u00f3n con el Todo que tiende a una uni\u00f3n y fusi\u00f3n amorosa con \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px\">b) La experiencia m\u00edstica busca alcanzar lo m\u00e1s \u00edntimo de la existencia cuando tiende hacia la unidad de vida en el amor. Requiere unas disposiciones psicol\u00f3gicas maduras, fruto de una evoluci\u00f3n personal, que no se dan a\u00fan en la infancia. Es una experiencia de crecimiento madurativo; no es una experiencia regresiva; bien al contrario.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px\">c) La relaci\u00f3n del creyente con el trascendente, (con Dios), es una relaci\u00f3n espiritual de amor,que se desmarca de la idealizaci\u00f3n, o del miedo a la persecuci\u00f3n del temido Dios omnipotente de la fantas\u00eda infantil. Es una experiencia que se inicia con experiencias conscientes y no conscientes, de actitudes activas y pasivas. Sobrepasa cualquier otra relaci\u00f3n personal humana, ante la que se produce una desproporci\u00f3n entre las propias posibilidades de amar y el amor de Dios. El gozo que se genera da lugar a una situaci\u00f3n de apogeo amoroso vital.<\/p>\n<p><u>Notas<\/u><\/p>\n<p><a name=\"_ftn1\"><\/a>[1]\u00a0Segal, H., op. cit<em>. <\/em><\/p>\n<p><a name=\"_ftn2\"><\/a>[2]Se puede vislumbrar la correspondencia con las fases asc\u00e9ticas de: v\u00eda purgativa, v\u00eda iluminativa, y v\u00eda unitiva.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn3\"><\/a>[3]Mahler, M.,\u201cPsychoanalysis and Contemporary Science\u201d, citado en <em>Concilium, <\/em>n\u00fam. 176 (junio de 1982); \u00cddem, <em>El reto de la psicolog\u00eda a la fe, <\/em>Cristiandad, Madrid, 1975.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn4\"><\/a>[4]Prince, R.H., \u201cLos estados m\u00edsticos y el concepto de regresi\u00f3n\u201d, en WHITE, J., <em>La experiencia m\u00edstica<\/em>, Kair\u00f3s, Barcelona, 2005.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn5\"><\/a>[5]Pueden verse las obras deRubia, F.J., <em>El cerebro nos enga\u00f1a,\u00a0<\/em>Temas de hoy, Madrid, 2000, y <em>\u00abLa conexi\u00f3n divina\u00bb. La experiencia m\u00edstica y la neurobiolog\u00eda<\/em>, Drakontos, Barcelona, 2003.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"Prrafodelista1\"><strong>Art\u00edculo elaborado por Jordi Font, Instituto Vidal y Barraquer, Universitat Ramon Llull, Barcelona. Este art\u00edculo es una adaptaci\u00f3n para Fronteras CTR, de un art\u00edculo aparecido en la revista Pensamiento, vol. 73, n\u00ba 276, Vol. 8 de la Serie Especial Ciencia, Filosof\u00eda y Religi\u00f3n, 2017.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Jordi Font) \u00bfPuede nuestra mente, nuestro cerebro, percibir el misterio inefable? \u00bfC\u00f3mo se produce psicol\u00f3gicamente el fen\u00f3meno m\u00edstico? \u00bfQu\u00e9 relaci\u00f3n hay entre la experiencia inefable y las \u2018neuronas\u2019? Para dar cuenta de estas realidades y contestar estas preguntas se precisa un \u00e1mbito te\u00f3rico y un modelo no reductible al de la ciencia natural. Esta &#8230; <a title=\"Maduraci\u00f3n espiritual y correlato psicoanal\u00edtico\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=3487\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Maduraci\u00f3n espiritual y correlato psicoanal\u00edtico\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":3493,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[121],"tags":[63,172,148,264,271,151,60,370],"class_list":["post-3487","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-transhumanismo-y-posthumanismo","tag-cerebro","tag-complejidad","tag-espiritualidad","tag-fe","tag-inteligencia","tag-interdisciplinariedad","tag-mente","tag-neurociencia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3487","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3487"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3487\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3499,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3487\/revisions\/3499"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3493"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3487"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3487"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3487"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}