{"id":3370,"date":"2018-10-24T07:00:54","date_gmt":"2018-10-24T05:00:54","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=3370"},"modified":"2018-10-24T08:41:44","modified_gmt":"2018-10-24T06:41:44","slug":"puede-mantenerse-hoy-el-concepto-de-naturaleza-humana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=3370","title":{"rendered":"\u00bfPuede mantenerse hoy el concepto de naturaleza humana?"},"content":{"rendered":"<p><strong>(Por <u>Jes\u00fas Conill<\/u>) En este art\u00edculo nos proponemos, en primer lugar, ofrecer un nuevo concepto de naturaleza humana, m\u00e1s all\u00e1 de la metaf\u00edsica tradicional y de la interpretaci\u00f3n naturalista de las actuales neurociencias, superando as\u00ed la unilateral apropiaci\u00f3n cientificista del concepto de naturaleza humana y defendiendo una biohermen\u00e9utica, que cuenta con la pluralidad de perspectivas para comprender la realidad humana, tal como se hace en el dualismo epist\u00e9mico habermasiano. En un segundo art\u00edculo, que aparecer\u00e1 tambi\u00e9n en <em>FronterasCTR<\/em>, se indagar\u00e1 si en el cerebro tiene arraigo la libertad en el sentido de \u201clibre albedr\u00edo\u201d y de \u201cautonom\u00eda\u201d, teniendo en cuenta la posici\u00f3n de acreditados neur\u00f3logos y el estudio de las disposiciones naturales en la concepci\u00f3n kantiana de la autonom\u00eda moral. Primero reflexionamos, pues, sobre la naturaleza humana y las neurociencias, en especial sobre la libertad.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El concepto de naturaleza humana tiene una acreditada historia, especialmente a partir del contexto aristot\u00e9lico, que es en el que se conforma como tal dicha noci\u00f3n, en el sentido de aquello por lo que cada hombre es lo que es (hombre), en el conjunto de los dem\u00e1s seres (naturales y no-naturales). Sin embargo, a lo largo del tiempo esta importante noci\u00f3n se ha ido haciendo cada vez m\u00e1s problem\u00e1tica, de ah\u00ed que Pedro La\u00edn Entralgo llegara a preguntar si hab\u00eda llegado el momento de \u201carrojar por la borda\u201d la noci\u00f3n de naturaleza humana<a name=\"_ftnref1\"><\/a>. Tal vez porque, como ya hace a\u00f1os se\u00f1al\u00f3 Gadamer, \u201cel ser natural hombre (Naturwesen Mensch) rebasa \u201cpor naturaleza\u201d (\u201cvon Natur\u201d) su propia determinaci\u00f3n natural y por tanto no puede ser conocido s\u00f3lo con los m\u00e9todos de las ciencias naturales\u201d<a name=\"_ftnref2\"><\/a>. Pero todav\u00eda cabe empezar la reflexi\u00f3n cr\u00edtica sobre este concepto desde un nivel m\u00e1s radical, poniendo en cuesti\u00f3n la noci\u00f3n misma de \u201cnaturaleza\u201d<a name=\"_ftnref3\"><\/a>, que luego se liga a la caracterizaci\u00f3n de \u201chumana\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>1. Un nuevo concepto de naturaleza humana<\/strong><\/h3>\n<p>La noci\u00f3n de \u201cnaturaleza\u201d (<em>ph\u00fdsis<\/em>, <em>natura<\/em>)<a name=\"_ftnref1\"><\/a>[1]emerge con fuerza en la cultura griega y en su filosof\u00eda, a diferencia de la mentalidad b\u00edblica, que no estaba ligada a la naturaleza sino a la historia<a name=\"_ftnref2\"><\/a>[2], en la que lo decisivo es la salvaci\u00f3n y, por tanto, \u201cel concepto teol\u00f3gicamente primario es el de alianza, no el de creaci\u00f3n\u201d<a name=\"_ftnref3\"><\/a>[3]. Una diferencia b\u00e1sica que distingue la cultura griega y la israelita es la atenci\u00f3n que prestan primordialmente a la naturaleza o a la historia, respectivamente, y que constituye en cada caso el presupuesto de su pensamiento. De tales presupuestos y los h\u00e1bitos mentales subsiguientes emergen dos diferentes interpretaciones culturales, polarizadas respectivamente por la naturaleza (Grecia) o por la historia (Israel). Interpretaciones que est\u00e1n ligadas a dos creencias b\u00e1sicas y sus correspondientes interrogantes vitales (incluso dos modos de vida) en relaci\u00f3n con la naturaleza y con la vida hist\u00f3rica (igual que contempor\u00e1neamente surgir\u00e1 la pregunta por el sentido de la vida)<a name=\"_ftnref4\"><\/a>[4].<\/p>\n<p>Desde los textos de algunos Presocr\u00e1ticos, que ya llevaban por t\u00edtulo \u201c<em>Per\u00ec ph\u00fdseos<\/em>\u201d<a name=\"_ftnref5\"><\/a>[5], hasta Arist\u00f3teles en su <em>F\u00edsica<\/em>(<em>t\u00e0<\/em><em>per\u00ec ph\u00fdseos<\/em>, <em>t\u00e0 physik\u00e1<\/em>, <em>physik\u00e9 akr\u00f3asis<\/em>)<a name=\"_ftnref6\"><\/a>[6], la naturaleza (<em>ph\u00fdsis<\/em>) se entiende como el principio (<em>arch\u00e9<\/em>) con que el <em>l\u00f3gos<\/em>explica y comprende la experiencia de la multiplicidad, diversidad y movilidad. El orden de las cosas se comprende como un orden dado por la naturaleza y en \u00e9l se basa la estructura racional que lo hace inteligible. Los conceptos con los que se arropa esta experiencia b\u00e1sica de la naturaleza (ph\u00fdsis), entendida como principio fundamental, ser\u00e1n de car\u00e1cter natural (f\u00edsico): materia y forma, causalidad (en sus diversos sentidos, entre los que destaca el de la finalidad). Pero con ellos se entremezclar\u00e1n otros nuevos conceptos de car\u00e1cter ontol\u00f3gico: esencia, substancia, categor\u00edas o modos de ser. Todos ellos se aplicar\u00e1n tambi\u00e9n al ser humano, entendi\u00e9ndolo, desde esta perspectiva, como un <em>ser<\/em><em>natural<\/em>, por tanto, con las propiedades caracter\u00edsticas tanto del \u201cser\u201d que es (registro ontol\u00f3gico) como de ser \u201cnatural\u201d, es decir, ser por naturaleza lo que es (registro f\u00edsico). De ah\u00ed que se pueda hablar de lo natural humano o naturaleza humana, a la que se puede aplicar a la vez todo el conjunto de conceptos f\u00edsicos y ontol\u00f3gicos. Desde la filosof\u00eda griega hasta la actualidad se ha mantenido esta tradici\u00f3n filos\u00f3fica que entremezcla ambos registros conceptuales, el f\u00edsico (naturaleza humana) y el ontol\u00f3gico (substancia y esencia humana).<\/p>\n<p>Este concepto f\u00edsico y ontol\u00f3gico ha constituido la base tradicional de la concepci\u00f3n metaf\u00edsica de la naturaleza humana, que ha perdurado a lo largo de la historia y que se ha resumido y expresado frecuentemente en algunas definiciones o caracterizaciones del hombre. Las m\u00e1s famosas son que el hombre es por naturaleza (<em>ph\u00fdsei<\/em>) un \u201canimal que tiene <em>l\u00f3gos<\/em>\u201d, es decir, racional, y que es un \u201canimal pol\u00edtico\u201d. Pero no habr\u00eda que olvidar que tambi\u00e9n encontramos otra caracterizaci\u00f3n muy significativa y de gran actualidad (aunque menos atendida), como es la de entender al hombre como \u201cinteligencia deseosa\u201d o \u201cdeseo inteligente (o reflexivo)\u201d [<em>orektik\u00f2s no\u00fbs<\/em>, <em>\u00f3reksis dianoetik\u00e9<\/em>]<a name=\"_ftnref7\"><\/a>[7].<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n metaf\u00edsica occidental ha tendido a considerar estos conceptos como reales, o bien como objetivos. Y parad\u00f3jicamente esta tendencia es la que mantienen algunas concepciones cient\u00edficas que han pretendido sustituir el conocimiento objetivo de la realidad que presuntamente ofrec\u00eda la filosof\u00eda cl\u00e1sica. Esto es lo que todav\u00eda puede observarse incluso en algunas de las formulaciones de las actuales neurociencias, que han intentado en ocasiones sustituir lo que consideran una paleofilosof\u00eda mediante una nueva \u201cneurofilosof\u00eda\u201d, que ser\u00eda capaz de descubrir y exponer lo que es la naturaleza humana, lo que somos realmente (por ejemplo, cuando se afirma \u201csomos nuestros genes\u201d y \u201csomos nuestro cerebro\u201d, y expresiones semejantes). Lo que hay que preguntarse es si es posible llegar por alguna v\u00eda metaf\u00edsica o cient\u00edfica a conceptos que definan realmente, o bien objetivamente<a name=\"_ftnref8\"><\/a>[8], la naturaleza humana.<\/p>\n<p>A mi juicio, la transformaci\u00f3n hermen\u00e9utica de la filosof\u00eda contempor\u00e1nea nos sit\u00faa en un nuevo contexto<a name=\"_ftnref9\"><\/a>[9], en el que las aportaciones hist\u00f3ricas del pensamiento por sus diversas v\u00edas han de entenderse como interpretaciones. La propia noci\u00f3n de \u201cnaturaleza\u201d es ya un concepto interpretativo (ni real, ni objetivo). Por tanto, el paradigma de la objetivaci\u00f3n ha de ser sustituido por el de la interpretaci\u00f3n. Ya no podemos esperar a una objetivaci\u00f3n perfecta, sino que hemos de reconocer que nos movemos entre interpretaciones, que son falibles, corregibles y mejorables, teniendo en cuenta todas las posibles perspectivas que nos aportan las diversas formas de intelecci\u00f3n y comprensi\u00f3n de las que seamos capaces. En este sentido, es decir, articuladas en el nuevo marco hermen\u00e9utico, son aprovechables las caracterizaciones de la filosof\u00eda tradicional, las aportaciones que provienen de los horizontes culturales de las diversas religiones y las crecientes innovaciones cient\u00edficas y t\u00e9cnicas. Y lo que resultar\u00e1 de esta nueva situaci\u00f3n es que emerger\u00e1 un nuevo concepto de naturaleza humana, al que se accede hermen\u00e9uticamente.<\/p>\n<p>Un modo de presentar esta situaci\u00f3n hermen\u00e9utica en la que la filosof\u00eda puede aprender de la ciencia y de la religi\u00f3n para comprender mejor la naturaleza humana, sin caer en cientificismo reduccionista ni circunscribirse a una confesi\u00f3n religiosa, es el que ha expuesto J\u00fcrgen Habermas en los \u00faltimos tiempos<a name=\"_ftnref10\"><\/a>[10]. Las filosof\u00edas metaf\u00edsicas y las ciencias han servido de base a las \u201cim\u00e1genes del mundo\u201d, desde las configuraciones m\u00edticas y las concepciones metaf\u00edsicas hasta las ciencias modernas, cuyo persistente proceso hacia la objetivaci\u00f3n (<em>Versachlichung<\/em>) ha conducido a diversas formas de naturalismo cientificista<a name=\"_ftnref11\"><\/a>[11]. Ante el desarrollo de las im\u00e1genes del mundo (basadas en mitos, filosof\u00edas metaf\u00edsicas, religiones y ciencias), Habermas se propone revisar (profundizando y radicando) hermen\u00e9uticamente el primado del mundo de la vida (<em>Lebenswelt<\/em>), que ya -seg\u00fan Husserl- ofrec\u00eda el \u201cfundamento de sentido\u201d (<em>Sinnesfundament<\/em>) incluso de las ciencias, dado que sus procesos de objetivaci\u00f3n tampoco pueden acaparar ni sustituir las diversas experiencias del mundo vital.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>2. Concepci\u00f3n cient\u00edfica y no cient\u00edfica de la naturaleza humana<\/strong><\/h3>\n<p>La concepci\u00f3n cient\u00edfica de la naturaleza humana no puede acaparar ni sustituir la concepci\u00f3n filos\u00f3fica, ni las otras aportaciones culturales (religiosa y art\u00edstica). No obstante, suele remitirse a Sellars<a name=\"_ftnref12\"><\/a>[12], as\u00ed lo hace tambi\u00e9n Habermas, para presentar la pretensi\u00f3n cientificista de tal sustituci\u00f3n, como si una descripci\u00f3n objetivante y una explicaci\u00f3n causal de los fen\u00f3menos ofrecer\u00edan una nueva imagen cient\u00edfica del hombre, de tal manera que la naturalizaci\u00f3n cientificista ser\u00eda la nueva concepci\u00f3n objetiva de la naturaleza humana. En nuestro \u00e1mbito, todav\u00eda Moster\u00edn ha defendido una concepci\u00f3n de la naturaleza humana basada en la racionalidad cient\u00edfica, frente a las culturas tradicionales, dentro de una cosmovisi\u00f3n suministrada por la ciencia, que constituir\u00eda la base de una nueva cultura universal, un hecho hist\u00f3rico, convertido en rasgo caracter\u00edstico de nuestra \u00e9poca<a name=\"_ftnref13\"><\/a>[13].<\/p>\n<p>A mi juicio, esta actitud supone un regreso a posiciones filos\u00f3ficamente anacr\u00f3nicas, por cuanto implica una deshermeneutizaci\u00f3n de nuestra autocomprensi\u00f3n de la realidad humana. Y, seg\u00fan Habermas, esta presunta eliminaci\u00f3n del saber del mundo de la vida en favor de la objetivaci\u00f3n cientificista de todos los fen\u00f3menos de la experiencia vital \u201cdesocializa[r\u00eda]\u201d nuestra autocomprensi\u00f3n y s\u00f3lo ocurrir\u00eda, si fuera posible absorber totalmente la intencionalidad de la conciencia humana y la normatividad de la acci\u00f3n humana, lo cual supondr\u00eda haber alcanzado unas teor\u00edas que explicaran adecuadamente, por ejemplo, por qu\u00e9 las personas son capaces de seguir o infringir reglas (gramaticales, conceptuales o morales), justificar sus acciones y rendirse cuentas intersubjetivamente<a name=\"_ftnref14\"><\/a>[14].<\/p>\n<p>Por consiguiente, seg\u00fan Habermas, deber\u00eda aceptarse que existe una dualidad entre la perspectiva del observador-explicador y la del participante-autor (obligado a justificarse y rendir cuentas), llegando a afirmar en este contexto de su reflexi\u00f3n lo siguiente: \u201cla fe cientificista en una ciencia que, mediante la autodescripci\u00f3n objetivante, no s\u00f3lo completar\u00e1 alg\u00fan d\u00eda la autocomprensi\u00f3n personal sino que la relevar\u00e1, no es ciencia, es mala filosof\u00eda\u201d<a name=\"_ftnref15\"><\/a>[15].<\/p>\n<p>De ah\u00ed que, a mi juicio, el \u00fanico modo de retornar a la naturaleza humana sea por una v\u00eda hermen\u00e9utica que sea capaz de articular las diversas perspectivas que ofrece la experiencia humana, superando as\u00ed los regresos naturalista y tecnocr\u00e1tico, que est\u00e1n siendo los caminos de la objetivaci\u00f3n instrumental contempor\u00e1nea que transitan habitualmente algunas formas de entender tanto las ciencias naturales como las tecnicistas (tecnol\u00f3gicas y computacionales).<\/p>\n<p>Esa v\u00eda hermen\u00e9utica cabe entenderse como una anal\u00edtica [fenomenol\u00f3gico-hermen\u00e9utica] del mundo de la vida y de su \u201cbase experiencial\u201d, en la que se muestra el horizonte de sentido y el irrebasable trasfondo de vivencias que lo conforma. En ese contexto hermen\u00e9utico del mundo de la vida, que no puede ser sustituido por la objetivaci\u00f3n naturalista, se explicita el sentido humano de la ciencia, la religi\u00f3n y el arte. La filosof\u00eda as\u00ed entendida proporciona una v\u00eda de \u201cliberaci\u00f3n cognitiva\u201d ante las diversas perspectivas que han servido para desarrollar im\u00e1genes del mundo, de manera especial en nuestro mundo moderno y contempor\u00e1neo ante el creciente proceso objetivador del naturalismo cientificista. Esa liberaci\u00f3n permite mostrar la relaci\u00f3n complementaria entre el mundo de la vida y el mundo objetivo, un dualismo epist\u00e9mico, o mejor un perspectivismo hermen\u00e9utico, que evita las interpretaciones monistas. Esta \u201cprimac\u00eda\u201d del mundo de la vida nos sit\u00faa primordialmente en la experiencia del cuerpo humano y en las pr\u00e1cticas vitales e intersubjetivas<a name=\"_ftnref16\"><\/a>[16].<\/p>\n<p>Seg\u00fan Habermas<a name=\"_ftnref17\"><\/a>[17], este dualismo epist\u00e9mico es insuperable por diversas razones. Primero, porque falta una terminolog\u00eda unitaria para las operaciones espirituales y los estados cerebrales. Segundo, por la necesaria deconstrucci\u00f3n del naturalismo, ya que las condiciones intersubjetivas del acceso objetivador de las ciencias no son de nuevo recuperadas en esa direcci\u00f3n objetivadora; pero, adem\u00e1s, porque el giro reflexivo nos preserva de una reducci\u00f3n del esp\u00edritu a acontecimientos mentales, ya que el esp\u00edritu subjetivo no puede separarse del esp\u00edritu objetivo, en concreto, de la praxis comunicativa. A lo cual a\u00f1adir\u00eda por mi cuenta, en tercer lugar, una raz\u00f3n a favor del acceso hermen\u00e9utico a la naturaleza humana frente a la reducci\u00f3n naturalista, dado que es imposible rebasar la pluralidad de perspectivas y, por tanto, no son aceptables ni el realismo representacional ni tampoco el monismo ontol\u00f3gico. M\u00e1s bien, si se quiere resumir en una propuesta lo que exige el reto naturalista en un contexto hermen\u00e9utico como el contempor\u00e1neo, habr\u00eda que seguir recurriendo a la f\u00f3rmula de \u201cconciliar a Kant con Darwin\u201d<a name=\"_ftnref18\"><\/a>[18].<\/p>\n<p>Habermas se enfrenta al actual reto del naturalismo cientificista que propone una nueva \u201cimagen cient\u00edfica del mundo\u201d basada sobre todo en la Gen\u00e9tica y la Neurociencia y que realmente \u201cpone en apuros\u201d a la filosof\u00eda, la cual no puede responder encapsul\u00e1ndose \u201cnarcisistamente\u201d, ni caer en el \u201cdiletantismo\u201d, sino que ha de ser capaz de aprender a cooperar con todas las ciencias. Lo que ocurre es que lo hace con una cierta \u201cgenealog\u00eda del pensamiento postmetaf\u00edsico\u201d, que va \u201cde las im\u00e1genes del mundo al mundo de la vida\u201d y que, aunque muestra las consecuencias y los l\u00edmites del malentendido objetivista de las ciencias, sin embargo utiliza el t\u00e9rmino \u201cnaturalismo blando\u201d para caracterizar su posici\u00f3n<a name=\"_ftnref19\"><\/a>[19], un t\u00e9rmino que, a mi juicio, no responde adecuadamente a su propio e innovador enfoque hermen\u00e9utico, que m\u00e1s bien habr\u00eda que denominar \u201cbiohermen\u00e9utico\u201d.<\/p>\n<p>Ciertamente, el hombre como \u201cser natural\u201d (<em>Naturwesen<\/em>) se encuentra dentro de una \u201chistoria natural\u201d y hasta cabe descubrir un cierto continuo conceptual entre categor\u00edas de las ciencias naturales y las humanas, por ejemplo, en las de \u201cformaci\u00f3n\u201d y \u201caprendizaje\u201d. Ahora bien, seg\u00fan hemos visto m\u00e1s arriba, como tiene prioridad el acceso hermen\u00e9utico del participante-actor, la armonizaci\u00f3n de lo transcendental con lo natural, es decir, la conciliaci\u00f3n entre Kant y Darwin, a trav\u00e9s del irrebasable dualismo epist\u00e9mico o pluralismo perspectivista, tendr\u00e1 que llevarse a cabo en un contexto hermen\u00e9utico de interpretaci\u00f3n de las perspectivas experienciales en la vida humana. Desde este nuevo acceso a la naturaleza humana, m\u00e1s que de un mero \u201cser natural\u201d, habr\u00eda que hablar de un ser natural-cultural [naturocultural], cuyos \u201ccerebros socializados\u201d son capaces de desarrollar procesos de \u201cformaci\u00f3n\u201d progresiva y de \u201caprendizaje\u201d individual y social<a name=\"_ftnref20\"><\/a>[20], contando no s\u00f3lo con las ciencias, sino\u00a0tambi\u00e9n con las otras formas culturales, como la religi\u00f3n y el arte. Por tanto, m\u00e1s que de alg\u00fan tipo de naturalismo (\u00a1duro o blando!) de lo que se trata propiamente es de una biohermen\u00e9utica de la naturaleza humana<a name=\"_ftnref21\"><\/a>[21].<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>3. Realidad de la naturaleza humana<\/strong><\/h3>\n<p>La realidad de la naturaleza humana ha sido defendida a lo largo de la historia en t\u00e9rminos f\u00edsico-ontol\u00f3gicos (metaf\u00edsicos)<a name=\"_ftnref22\"><\/a>[22], psicol\u00f3gicos<a name=\"_ftnref23\"><\/a>[23], antropol\u00f3gicos<a name=\"_ftnref24\"><\/a>[24]y cient\u00edficos (biol\u00f3gicos, sociobiol\u00f3gicos, econ\u00f3micos)<a name=\"_ftnref25\"><\/a>[25]. Y en los \u00faltimos tiempos han adquirido una relevancia especial los nuevos conocimientos del genoma humano y del cerebro para defender con mayor fuerza una concepci\u00f3n de la naturaleza humana basada en las ciencias. Con lo cual hay quien piensa que las concepciones filos\u00f3ficas de la naturaleza humana se han hecho \u201cirrelevantes\u201d, llegando a la conclusi\u00f3n de que lo que se necesita es \u201cuna concepci\u00f3n naturalista de la naturaleza humana\u201d<a name=\"_ftnref26\"><\/a>[26]. Quienes esto concluyen no se han percatado del cambio que se ha producido en el pensamiento filos\u00f3fico contempor\u00e1neo, debido entre otras cosas a su transformaci\u00f3n hermen\u00e9utica (como ya hemos expuesto).<\/p>\n<p>La concepci\u00f3n \u201cnaturalista\u201d es una interpretaci\u00f3n, basada en ciertos conocimientos cient\u00edficos de algunas de las ciencias naturales, que se toman como instancia suficiente para defender un \u201cnaturalismo cient\u00edfico\u201d. Quienes proponen esta interpretaci\u00f3n parece que no se den cuenta de que con ello est\u00e1n extrapolando unos contenidos provenientes de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica mezcl\u00e1ndolos acr\u00edticamente con conceptos filos\u00f3ficos, que en algunos casos son inadecuados o, al menos, anacr\u00f3nicos con respecto al proceso de transformaci\u00f3n contempor\u00e1nea de la filosof\u00eda. Pues del mismo modo que hay que proponer concepciones filos\u00f3ficas que sean compatibles con el progreso en la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, tambi\u00e9n hay que articular los conocimientos cient\u00edficos en un marco hermen\u00e9uticamente adecuado al desarrollo del pensamiento filos\u00f3fico. En concreto, tras lo visto en los puntos anteriores, habr\u00eda que dilucidar cr\u00edticamente si en vez de un acceso \u201cnaturalista\u201d a la realidad humana no ser\u00eda m\u00e1s pertinente un acceso hermen\u00e9utico, una vez nos hemos percatado de que es inviable el enfoque realista de car\u00e1cter objetivista y de que la \u201cnaturaleza\u201d es un concepto interpretativo, de tal manera que la naturalizaci\u00f3n no es m\u00e1s que una interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por ejemplo, cuando se utilizan conceptos ontol\u00f3gicos para interpretar la realidad de la naturaleza humana, no basta con recurrir a una ontolog\u00eda cosificadora y substancial, y conformarse con ella<a name=\"_ftnref27\"><\/a>[27], como si no hubiera habido ning\u00fan progreso en la elaboraci\u00f3n filos\u00f3fica de nuevos conceptos para tratar de expresar la estructura de la realidad humana. Un enfoque aut\u00e9nticamente cr\u00edtico requiere, por lo menos, una reflexi\u00f3n que analice las principales posibilidades conceptuales a las que ha llegado el desarrollo del pensamiento filos\u00f3fico y una resoluci\u00f3n argumentada en favor de la que se considere m\u00e1s apropiada.<\/p>\n<p>El estudio de la naturaleza humana ha de partir de la animalidad del hombre y, en concreto, de su peculiar corporalidad<a name=\"_ftnref28\"><\/a>[28]. Pero la biolog\u00eda no basta -ni siquiera en su actual desarrollo mediante la gen\u00e9tica y la neurociencia- para ofrecer una interpretaci\u00f3n integral de la naturaleza humana, cuando con tal concepto se quiere aludir a \u201clo que somos\u201d. Porque de aquello que realmente somos forma parte no s\u00f3lo el genoma y el desarrollo del cerebro (vida biol\u00f3gica), sino tambi\u00e9n la vida biogr\u00e1fica (en la que se va incorporando la experiencia cultural). Ambos aspectos de la experiencia vital (la naturaleza humana biol\u00f3gica y la naturaleza humana cultural) est\u00e1n en continua interacci\u00f3n y constituyen un todo complejo con una serie de caracter\u00edsticas, para cuya denominaci\u00f3n tambi\u00e9n se ha empleado en ocasiones la expresi\u00f3n \u201cnaturaleza humana\u201d (en sentido lato), o bien la de \u201ccondici\u00f3n humana\u201d.<\/p>\n<p>Los descubrimientos de la gen\u00e9tica a lo largo de la segunda parte del siglo XX han contribuido a comprender la naturaleza humana mediante los progresivos conocimientos del genoma humano, hasta lograr su secuenciaci\u00f3n completa en lo \u00faltimos a\u00f1os. Tras el gran proyecto del Genoma Humano y la correspondiente ampliaci\u00f3n epigen\u00e9tica, que han permitido obtener una primera base del estudio biol\u00f3gico de la naturaleza humana, en la \u00faltima parte del siglo XX y comienzos del siglo XXI destaca especialmente un incremento exponencial de la investigaci\u00f3n neurocient\u00edfica del cerebro, mediante una enorme inversi\u00f3n en diversos macro-proyectos, tanto en USA como en Europa y otros pa\u00edses. Porejemplo, el Proyecto Cerebro Humano, financiado por la Uni\u00f3n Europea, que pretende simular el cerebro mediante sistemas de computaci\u00f3n, y el proyecto Brain, en Estados Unidos, que pretende lograr un mapa de las neuronas del cerebro.<\/p>\n<p>Estos proyectos siguen orientando sus investigaciones del cerebro principalmente por dos presupuestos o creencias b\u00e1sicas: la computacional y la corporal. Desde la primera orientaci\u00f3n, se compara el cerebro con un ordenador o computadora, hasta pr\u00e1cticamente asimilarlo a un procesador de informaci\u00f3n, seg\u00fan el modelo de la Inteligencia Artificial; y, desde la segunda, se sit\u00faa el cerebro en el contexto del cuerpo humano y su relaci\u00f3n con el medio en que vive<a name=\"_ftnref29\"><\/a>[29]. Ambos modelos pretenden entender c\u00f3mo funciona el cerebro para comprender la realidad efectiva de la naturaleza humana, pero hasta la fecha el conocimiento del cerebro sigue siendo muy precario<a name=\"_ftnref30\"><\/a>[30]. No obstante, las neurociencias est\u00e1n ofreciendo un rico repertorio de aportaciones muy aprovechables para ampliar y profundizar en lo que constituye la naturaleza humana. Aqu\u00ed tendremos que seleccionar s\u00f3lo alguna de esas contribuciones de las neurociencias a la comprensi\u00f3n de la naturaleza humana.<\/p>\n<p>Una buena parte de la actual investigaci\u00f3n sobre el cerebro cree poder adentrarse en el conocimiento de nosotros mismos,de la intimidad corporal<a name=\"_ftnref31\"><\/a>[31], la conciencia, la inteligencia, la experiencia y los procesos de informaci\u00f3n y decisi\u00f3n, la creatividad, las nuevas posibilidades de la educaci\u00f3n, la subjetividad, la comprensi\u00f3n de qui\u00e9nes somos, en definitiva, de la realidad humana, incluso de su posible mejoramiento a trav\u00e9s de la creaci\u00f3n de un cerebro digital<a name=\"_ftnref32\"><\/a>[32], o bien de la neuromejora<a name=\"_ftnref33\"><\/a>[33].<\/p>\n<p>Esta tendencia que proviene del siglo XIX se desarroll\u00f3 tambi\u00e9n en Espa\u00f1a con Ram\u00f3n y Cajal<a name=\"_ftnref34\"><\/a>[34]y desemboc\u00f3 en las nuevas aportaciones de la Antropobiolog\u00eda (biol\u00f3gica, gen\u00e9tica y neurol\u00f3gica)<a name=\"_ftnref35\"><\/a>[35]. A partir de ese impulso, la neurociencia se fue convirtiendo en un nuevo marco para comprender la entera vida humana: \u201cCuando se conozcan minuciosamente las condiciones fisicoqu\u00edmicas [del funcionamiento cerebral] (\u2026). Entonces, el hombre ser\u00e1 verdaderamente rey de la creaci\u00f3n, porque habr\u00e1 alcanzado el triunfo m\u00e1s glorioso y trascendental de la vida: la conquista de su propio cerebro; es decir, el esclarecimiento del formidable misterio; la solemne toma de posesi\u00f3n del arca sagrada, resumen y s\u00edntesis del cosmos, en cuyo seno duermen inviolados los g\u00e9rmenes de las verdades eternas\u201d<a name=\"_ftnref36\"><\/a>[36]. En este caracter\u00edstico texto de comienzos del siglo XX queda bien patente ya el inter\u00e9s que suscitaba el proyecto de la conquista del cerebro para conocer la naturaleza humana<a name=\"_ftnref37\"><\/a>[37].<\/p>\n<p>Una consecuencia de la tendencia a convertir el conocimiento neurocient\u00edfico en neurofilosof\u00eda ha sido un cambio de orientaci\u00f3n en buena parte de la investigaci\u00f3n sobre el cerebro: \u201cel objetivo primordial de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica del cerebro\u201d deja de ser \u2013como era preponderante- la cura de las enfermedades, y adquiere protagonismo la pretensi\u00f3n de comprender la aut\u00e9ntica naturaleza humana<a name=\"_ftnref38\"><\/a>[38]. Con lo cualestamos ante una presunta filosof\u00eda neurocient\u00edfica, cumpli\u00e9ndose as\u00ed lo que advert\u00eda Diego Gracia<a name=\"_ftnref39\"><\/a>[39]: los neurofisi\u00f3logos son con frecuencia \u201calgo as\u00ed como cient\u00edficos transmutados en fil\u00f3sofos\u201d.<\/p>\n<p>Ahora bien, una concepci\u00f3n neurofilos\u00f3fica -reduccionista e incluso eliminativista- no convence a buena parte de los mismos neur\u00f3logos y psic\u00f3logos<a name=\"_ftnref40\"><\/a>[40], ni puede dar cuenta adecuada de los dos tipos de lenguaje que existen para expresar la experiencia humana: el neurobiol\u00f3gico y el psicol\u00f3gico. Estos lenguajes ponen de manifiesto dos interpretaciones de la realidad que intentan describir, ya sea en t\u00e9rminos neurobiol\u00f3gicos, o bien\u00a0en t\u00e9rminos psicol\u00f3gicos y human\u00edsticos, m\u00e1s cercanos a la concepci\u00f3n cotidiana del mundo de la vida. La necesidad de recurrir a estas dos perspectivas para comprender la realidad de la naturaleza humana, la que aporta la experiencia humana de primera persona y la de tercera persona, es uno de los ineludibles problemas filos\u00f3ficos que surgen<a name=\"_ftnref41\"><\/a>[41]. La de tercera persona (propia de la ciencia en el sentido de <em>science<\/em>) cree poder dar cuenta de lo real de un modo objetivo y la de primera persona (m\u00e1s propia de ciertas concepciones filos\u00f3ficas) considera imprescindible incorporar la dimensi\u00f3n de la subjetividad. Por lo cual surge asimismo la necesidad de articular ambas perspectivas, proponiendo un marco capaz de integrar ciencia y filosof\u00eda para comprender la naturaleza humana, y que por nuestra parte hemos denominado \u201cbio-hermen\u00e9utico\u201d.<\/p>\n<p>En este marco son muy aprovechables todos los crecientes conocimientos neurocient\u00edficos sobre el funcionamiento consciente e inconsciente del cerebro<a name=\"_ftnref42\"><\/a>[42], los neurotransmisores<a name=\"_ftnref43\"><\/a>[43]y las \u00e1reas correlativas que se activan cuando se ejecutan ciertas operaciones y actividades, por tanto, su localizaci\u00f3n cerebral. Son innumerables las investigaciones sobre las localizaciones, pero por lo general son fragmentarias y carecen de una teor\u00eda que les aporte la necesaria coherencia y fuerza explicativa, como se ha se\u00f1alado en m\u00faltiples ocasiones, proponiendo un cambio de paradigma desde la localizaci\u00f3n fragmentaria al conexionismo de redes neuronales. As\u00ed mismo se han seguido descubriendo las bases gen\u00e9ticas y neuronales de capacidades tan caracter\u00edsticas del hombre como la capacidad ling\u00fc\u00edstica y la imitaci\u00f3n<a name=\"_ftnref44\"><\/a>[44]. Un descubrimiento especialmente relevante para profundizar en el conocimiento de la naturaleza humana ha sido el de las \u201cneuronas espejo\u201d, que ha servido para comprender mejor las bases neurobiol\u00f3gicas de la empat\u00eda y la simpat\u00eda, el contagio y la imitaci\u00f3n<a name=\"_ftnref45\"><\/a>[45].<\/p>\n<p>Un \u00e1mbito en el que las neurociencias est\u00e1n aportando muchas investigaciones es el de las emociones y los sentimientos, con la pretensi\u00f3n de que la neurobiolog\u00eda de los sentimientos contribuya a comprender la naturaleza humana, es decir, c\u00f3mo somos<a name=\"_ftnref46\"><\/a>[46], aun cuando sea mucho m\u00e1s dif\u00edcil llegar a saber \u201cqui\u00e9nes somos\u201d. Entre tales estudios destaca el de la compasi\u00f3n y el del sufrimiento<a name=\"_ftnref47\"><\/a>[47], porque s\u00f3lo sufren los animales, entre ellos los humanos, no as\u00ed los artefactos como ordenadores y computadoras. Pero tambi\u00e9n es de gran importancia aprovechar las aportaciones neurobiol\u00f3gicas para revisar (\u00bftransformar?) desde sus ra\u00edces neuronales la concepci\u00f3n de la racionalidad<a name=\"_ftnref48\"><\/a>[48]y el \u201csentido moral\u201d<a name=\"_ftnref49\"><\/a>[49].<\/p>\n<p>De la innumerable cantidad de asuntos concernientes a la naturaleza humana en relaci\u00f3n con las neurociencias, hemos de seleccionar en este contexto, por razones de espacio, s\u00f3lo un problema fundamental para comprender la realidad humana, como es el de la libertad, debiendo dejar para otro momento el de la posible naturalizaci\u00f3n de la persona humana y su intr\u00ednseco valor de dignidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Notas:<\/p>\n<p><a name=\"_ftn1\"><\/a>[1]Vid. \u201cNatur\u201d, en: Ritter, J. und Gr\u00fcnder, K. (Hrsg.),\u00a0 <em>Historisches W\u00f6rterbuch der Philosophie<\/em>, Bd. 6, pp. 421-478; Cela, C.J., \u201cEl naturalismo contempor\u00e1neo: De Darwin a la sociobiolog\u00eda\u201d, en Camps, V. (ed.), <em>Historia de la \u00e9tica<\/em>, Cr\u00edtica, Barcelona, 1989, pp. 601-634.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn2\"><\/a>[2]Vid., Eliade, M., <em>Lo sagrado y lo profano<\/em>, Guadarrama, Madrid, 1967, pp. 114 y ss.; Ruiz de la Pe\u00f1a, J. L., <em>Teolog\u00eda de la creaci\u00f3n<\/em>, Sal Terrae, Santander, p. 23.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn3\"><\/a>[3]Rad, G. von, <em>Teolog\u00eda del Antiguo Testamento<\/em>I, S\u00edgueme, Salamanca, 1972, pp. 184 ss.; Ruiz de la Pe\u00f1a, J. L., <em>Teolog\u00eda de la creaci\u00f3n<\/em>, pp. 26 y 30.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn4\"><\/a>[4]Vid. Nietzsche, F., <em>La genealog\u00eda de la moral<\/em>, Alianza, Madrid, 1978, Tratado III; Ortega y Gasset, J., \u201cIdeas y creencias\u201d, <em>Obras completas<\/em>, Taurus, Madrid, 2006, V, pp. 655-685; La\u00edn, P., <em>La espera y la esperanza<\/em>, Alianza, Madrid, 1984.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn5\"><\/a>[5]Cubells, F., <em>Los fil\u00f3sofos presocr\u00e1ticos<\/em>, (1956), Facultad de Teolog\u00eda San Vicente Ferrer, Valencia, 1979; Montero, F.,<em>Parm\u00e9nides<\/em>, Gredos, Madrid, 1960.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn6\"><\/a>[6]<em>Aristotle\u00b4s Physics<\/em>, Introduction and Commentary by W.D. Ross, Clarendon Press, Oxford, 1960.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn7\"><\/a>[7]Arist\u00f3teles, <em>Pol\u00edtica<\/em>, Instituto de Estudios Pol\u00edticos, Madrid, 1970, I, 2; <em>\u00c9tica a Nic\u00f3maco<\/em>, Instituto de Estudios Pol\u00edticos, Madrid, 1970, VI, 2.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn8\"><\/a>[8]Vid. Zubiri, X., <em>Sobre la esencia. Nueva edici\u00f3n<\/em>, Alianza\/Fundaci\u00f3n Xavier Zubiri, Madrid, 2008, especialmente la cr\u00edtica de la esencia como concepto objetivo en el racionalismo e idealismo; asimismo la obra publicada recientemente, <em>Estructura de la Metaf\u00edsica<\/em>(Alianza\/Fundaci\u00f3n Xavier Zubiri, Madrid, 2016), donde se muestra la necesidad de incorporar intelectualmente la <em>interpretaci\u00f3n<\/em>en la conceptuaci\u00f3n de la realidad.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn9\"><\/a>[9]Apel, K, <em>La transformaci\u00f3n de la filosof\u00eda<\/em>, Taurus, Madrid, 1985, 2 vols.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn10\"><\/a>[10]Habermas, J., <em>El futuro de la naturaleza humana<\/em>, Paid\u00f3s, Barcelona, 2002; <em>Entre naturalismo y religi\u00f3n<\/em>, Paid\u00f3s, Barcelona, 2006;\u00a0 <em>Philosophische Texte<\/em>, Studienausgabe, Suhrkamp, Frankfurt am Main, 2009, Bd. 5; <em>Mundo de la vida, pol\u00edtica y religi\u00f3n<\/em>, Trotta, Madrid, 2015.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn11\"><\/a>[11]Habermas, J., \u201cVon den Weltbildern zur Lebenswelt\u201d, en: <em>Philosophische Texte<\/em>, Bd. 5, cap. 8, 2009, pp. 203-270<\/p>\n<p><a name=\"_ftn12\"><\/a>[12]Sellars, W., \u201cPhilosophy and the Scientific Image of Man\u201d, en: <em>Science, Perception and Reality<\/em>, London, Routledge &amp; Kegan Paul, 1963, p. 38.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn13\"><\/a>[13]Moster\u00edn, J., <em>La naturaleza humana<\/em>, Espasa-Calpe, Madrid, 2006, pp. 246-252.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn14\"><\/a>[14]Habermas, J., \u201cCreer y saber\u201d, <em>El futuro de la naturaleza humana<\/em>, Paid\u00f3s, Barcelona, pp. 129-146, p. 135.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn15\"><\/a>[15]Ib\u00edd., p. 137.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn16\"><\/a>[16]Por ejemplo, en las diferentes hermen\u00e9uticas: geneal\u00f3gica del cuerpo (Nietzsche), hist\u00f3rica (Gadamer), ling\u00fc\u00edstica (Apel), de la acci\u00f3n (Ricoeur, Taylor), anal\u00f3gica (Beuchot), cr\u00edtica (Cortina, Conill).\u00a0 Vid. Conill, J., <em>El poder de la mentira. Nietzsche y la pol\u00edtica de la transvaloraci\u00f3n<\/em>, Tecnos, Madrid, 1997; <em>\u00c9tica hermen\u00e9utica. Cr\u00edtica desde la facticidad<\/em>, Tecnos, Madrid, 2006.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn17\"><\/a>[17]Habermas, J., \u201cDas Sprachspiel verantwortlicher Urheberschaft und das Problem der Willensfreiheit\u201d, en: <em>Philosophische Texte<\/em>, Studienausgabe, Suhrkamp, Frankfurt am Main, 2009, Bd. 5, pp. 271-341.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn18\"><\/a>[18]Curiosamente, esta tarea de conciliar a Kant con Darwin, que sigue proponiendo actualmente Habermas (\u201cDas Sprachspiel verantwortlicher Urheberschaft und das Problem der Willensfreiheit\u201d, en: <em>Philosophische Texte<\/em>, p. 331) fue expresada en reiteradas ocasiones por Ortega y Gasset desde principios del siglo XX (vid. Ortega y Gasset, J., \u201cUna pol\u00e9mica\u201d, <em>Obras completas<\/em>, I, p. 387) y constituy\u00f3 en gran medida el prop\u00f3sito de pensadores de procedencia kantiana abiertos al creciente desarrollo cient\u00edfico a lo largo del siglo XIX y XX (por ejemplo, Friedrich Albert Lange, que tanto influy\u00f3 en Nietzsche).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn19\"><\/a>[19]Habermas, J., \u201cLibertad y determinismo\u201d, en <em>Entre naturalismo y religi\u00f3n<\/em>, Paid\u00f3s, Barcelona, 2006; <em>Philosophische Texte<\/em>, Bd. 1 y Bd. 5.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn20\"><\/a>[20]Hay que tener en cuenta la plasticidad del cerebro, la capacidad de aprendizaje y el \u201ccerebro social\u201d. Vid. Salles, A. y Evers, K., <em>La vida social del cerebro<\/em>, Fontamara, M\u00e9xico, 2014 y\u00a0 \u201cRetos actuales de la neuro\u00e9tica\u201d, en: <em>Re\u00e7erca<\/em>, 13, 2013.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn21\"><\/a>[21]Vid. Conill, J., \u201cNaturaleza humana en perspectiva biohermen\u00e9utica\u201d en: <em>Pensamiento<\/em>, vol. 71, n\u00ba 269, 2015, pp. 1249-1260.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn22\"><\/a>[22]Por ejemplo, Arist\u00f3teles, <em>Acerca del alma<\/em>, Gredos, Madrid, 1978.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn23\"><\/a>[23]Por ejemplo, Hume, D., <em>Tratado de la naturaleza humana<\/em>, Nacional, Madrid, 1977.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn24\"><\/a>[24]Por ejemplo, Kant, M., <em>Antropolog\u00eda en sentido pragm\u00e1tico<\/em>, Revista de Occidente, Madrid, 1935; Scheler, M., <em>El puesto del hombre en el cosmos<\/em>, Losada, Buenos Aires, 1971; Gehlen, A., <em>El hombre<\/em>, S\u00edgueme, Salamanca, 1980; La\u00edn, P., <em>El cuerpo humano<\/em>, Espasa-Calpe, 1989; <em>Cuerpo y alma<\/em>, Espasa-Calpe, 1991; San Mart\u00edn, J., <em>Antropolog\u00eda filos\u00f3fica I<\/em>,\u00a0 UNED, Madrid, 2013;\u00a0\u00a0 <em>Antropolog\u00eda filos\u00f3fica II<\/em>, UNED, Madrid, 2015.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn25\"><\/a>[25]Por ejemplo, Wilson, E.O., <em>Sobre la naturaleza humana<\/em>, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, 1983; Ayala, F.J., <em>Origen y evoluci\u00f3n del hombre<\/em>, Alianza, Madrid, 1986; Ayala, F.J. y Cela, C., <em>Senderos de la evoluci\u00f3n humana<\/em>, Alianza, Madrid, 201; Smith, V.L., \u201cHuman nature: an economic perspective\u201d, en: <em>Daedalus<\/em><em>Fall<\/em>, 2004, 67-76.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn26\"><\/a>[26]Vid., por ejemplo, Moster\u00edn, J., <em>La naturaleza humana<\/em>, p. 23 y una reflexi\u00f3n m\u00e1s cr\u00edtica en Marcos, A., \u201cFilosof\u00eda de la naturaleza humana\u201d, en: <em>Eikasia<\/em>, VI\/35, 2010, pp. 181-208; \u201cNuevas perspectivas en el debate sobre la naturaleza humana\u201d, en: <em>Pensamiento<\/em>, n\u00ba 269, 2015, pp. 1239-1248.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn27\"><\/a>[27]Vid. Moster\u00edn, J., <em>La naturaleza humana<\/em>, pp. 53-54.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn28\"><\/a>[28]Es una posici\u00f3n compartida por muchos pensadores; por ejemplo, desde Arist\u00f3teles y Kant, hasta Nietzsche, Scheler, Gehlen, Plessner, Portmann, Ortega y Gasset, Zubiri, La\u00edn, Ayala, Cela, San Mart\u00edn. Vid. Conill, J., <em>El enigma del animal fant\u00e1stico<\/em>, Tecnos, Madrid, 1991.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn29\"><\/a>[29]Damasio, A., <em>En busca de Spinoza. Neurobiolog\u00eda de la emoci\u00f3n y los sentimientos<\/em>, Destino, Barcelona, 2011, pp. 144-152; Edelman, G.M. y Tononi, G., <em>El universo de la conciencia<\/em>, Cr\u00edtica, Barcelona, 2005.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn30\"><\/a>[30]Vid., por ejemplo, Damasio, A., <em>En busca de Spinoza. Neurobiolog\u00eda de la emoci\u00f3n y los sentimientos<\/em>, pp. 137-138; Moster\u00edn, J., <em>La naturaleza humana<\/em>, pp. 193-196; <em>El triunfo de la compasi\u00f3n<\/em>, Alianza, Madrid, 2014, pp. 47 y 256; Fuster, J., <em>Cerebro y libertad<\/em>, Ariel, Barcelona, 2014, p. 292 y 311.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn31\"><\/a>[31]Conill, J., \u201cLa intimidad corporal y sus bases neurobiol\u00f3gicas\u201d en: <em>Pensamiento<\/em>, 2016.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn32\"><\/a>[32]Kurzweil, R., <em>C\u00f3mo crear una mente<\/em>, Lola Books, Berl\u00edn, 2013.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn33\"><\/a>[33]Cortina, A, <em>Neuro\u00e9tica y neuropol\u00edtica. Sugerencias para la educaci\u00f3n moral<\/em>, Tecnos, Madrid, 2011; \u201cNeuromejora moral: \u00bfun camino prometedor ante el fracaso de la educaci\u00f3n?\u201d, en: <em>Real Academia de Ciencias Morales y Pol\u00edticas<\/em>, Sesi\u00f3n del 8 de enero de 2012; Mendieta, E., \u201cCommunicative Freedom and Genetic Engineering, en: <em>Logos<\/em>, 2-1-Winter, 2003, pp. 124-140; L\u00f3pez, J., \u201cAclaraciones sobre la mejora humana\u201d, en: <em>Da\u00edmon<\/em>, 62, 2014, pp. 7-23; \u201cHabermas, identidad moderna y mejora humana\u201d, en: <em>Recerca<\/em>, 15, 2014, pp. 131-151.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn34\"><\/a>[34]Ram\u00f3n y Cajal, S., <em>Recuerdos de mi vida: Historia de mi labor cient\u00edfica<\/em>, Alianza, Madrid, 1981;\u00a0 La\u00edn, P.,\u00a0 <em>Escritos sobre Cajal<\/em>, Triacastela, Madrid, 2008.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn35\"><\/a>[35]Gracia, D., \u201cEl puesto del hombre en la realidad\u201d, en: <em>Cuadernos Salmantinos de Filosof\u00eda<\/em>, 40, 2013, pp. 611-643.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn36\"><\/a>[36]Ram\u00f3n y Cajal, S., \u201cPr\u00f3logo\u201d, en: Maestre y P\u00e9rez, T. <em>Introducci\u00f3n al estudio de la psicolog\u00eda positiva<\/em>, Bailly-Bailli\u00e8re, Madrid, 1905; vid. Puerta, J. L., \u201cIntroducci\u00f3n\u201d, en: La\u00edn, P.,\u00a0 <em>Escritos sobre Cajal<\/em>, Triacastela, Madrid, 2008, pp. 11-32..<\/p>\n<p><a name=\"_ftn37\"><\/a>[37]La\u00edn, P., <em>La historia cl\u00ednica<\/em>, CSIC, Madrid, 1950; Triacastela, Madrid, 1998 (3\u00aa ed.), pp. 489 ss.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn38\"><\/a>[38]Crick, F., <em>La b\u00fasqueda cient\u00edfica del alma<\/em>, Debate, Madrid,1994, p. 8.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn39\"><\/a>[39]Gracia, D., \u201cNeuro\u00e9tica\u201d. Conferencia en la Facultad de Filosof\u00eda y Ciencias de la Educaci\u00f3n de la Universidad de Valencia (2 de noviembre de 2009).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn40\"><\/a>[40]Barraquer, L., <em>Neurolog\u00eda fundamental<\/em>, Toray, Barcelona, 1968; Edelman, G. M. y Tononi, G. <em>El universo de la conciencia<\/em>; Changeux, J.-P., <em>Sobre lo verdadero, lo bello y el bien<\/em>, Katz, Buenos Aires, 2010; Morgado, I.,<em>Emociones e inteligencia social<\/em>, Ariel, Barcelona, 2010 (2\u00aa ed.); <em>C\u00f3mo percibimos el mundo<\/em>, Ariel, Barcelona, 2012; Monserrat, J., \u201cEngramas neuronales y teor\u00eda de la mente\u201d, en: <em>Pensamiento<\/em>, 218, 2001, pp. 177-211; P\u00e9rez,M., <em>El mito del cerebro creador<\/em>, Alianza, Madrid, 2011; Gallagher, S. y Zahavi, D., <em>La mente fenomenol\u00f3gica<\/em>, Alianza, Madrid, 2013.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn41\"><\/a>[41]Vid., por ejemplo, los intentos de soluci\u00f3n de este problema tambi\u00e9n en la Neurofenomenolog\u00eda (Varela, F., \u201cNeurophenomenology: A methodological remedy for the hard problem\u201d, en: <em>Journal of Consciousness Studies<\/em>, 3, 4, 1996, pp. 330-349;Thompson, E. y Varela, F., \u201cRadical embodiment: Neural dynamics and consciousness\u201d, en: <em>Trends in Cognitive Sciences<\/em>, 5, 10, 2001, pp. 418-425, adem\u00e1s de en la hermen\u00e9utica habermasiana (antes expuesta).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn42\"><\/a>[42]Morgado, I., <em>Emociones e inteligencia social<\/em>, Ariel, Barcelona, 2010 (2\u00aa ed.); <em>C\u00f3mo percibimos el mundo<\/em>, Ariel, Barcelona, 2012; Eagleman, D., <em>Inc\u00f3gnito. Las vidas secretas del cerebro<\/em>, Anagrama, Barcelona, 2013.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn43\"><\/a>[43]Changeux, J.-P., <em>Sobre lo verdadero, lo bello y el bien<\/em>, Katz, Buenos Aires, 2010.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn44\"><\/a>[44]Ramachandran, V.S. and Hubbard, E.M., \u201cSynaesthesia \u2013 A Window Into Perception, Thought and Language\u201d, en: <em>Journal of Consciousness Studies<\/em>, 8, No. 12, 2001, pp. 3-34; Stamenov, M. and Gallese, V., <em>Mirror Neurons and the Evolution of Brain and Language<\/em>, John Benjamins Publishing Company, Amsterdam\/Philadelphia, 2002.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn45\"><\/a>[45]Iacoboni, M., <em>Las neuronas espejo<\/em>, Katz, Madrid, 2009; Rizzolatti, G. y Sinigaglia, C., <em>Las neuronas espejo<\/em>, Paid\u00f3s, Barcelona, 2006; Rizzolatti, G., Intervenci\u00f3n en el Simposio, Universidad Comillas, Febrero, 2016.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn46\"><\/a>[46]Damasio, A., <em>En busca de Spinoza. Neurobiolog\u00eda de la emoci\u00f3n y los sentimientos<\/em>, Destino, Barcelona, 2011.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn47\"><\/a>[47]Hume, D., <em>Tratado de la naturaleza humana<\/em>, Nacional, Madrid, 1977; Smith, A., <em>Teor\u00eda de los sentimientos morales<\/em>, Alianza, Madrid, 1997; Moster\u00edn, J., <em>El triunfo\u00a0 de la compasi\u00f3n<\/em>, pp. 25 ss.;\u00a0 Fuster, J., <em>Cerebro y\u00a0 libertad<\/em>, p. 311.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn48\"><\/a>[48]Conill, J., \u201cNeurorracionalidad y valor biol\u00f3gico, en: <em>Da\u00edmon<\/em>, n\u00ba 59, 2013, pp.89-102; \u201cRetos actuales de la neuro\u00e9tica\u201d, en: <em>Re\u00e7erca<\/em>, 13, 2013; \u201cRacionalidad pr\u00e1ctica en perspectiva neuro\u00e9tica\u201d, en: <em>Pensamiento<\/em>, 2016.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn49\"><\/a>[49]Smith, A., <em>Teor\u00eda de los sentimientos morales<\/em>, Alianza, Madrid, 1997; Darwin, Ch.,\u00a0 <em>El origen del hombre<\/em>, Cr\u00edtica, Barcelona, 2009; Cortina, A., <em>Neuro\u00e9tica y neuropol\u00edtica<\/em>, Tecnos, Madrid, 2011; Fuster, J., <em>Cerebro y libertad<\/em>, pp. 312 y ss.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>JES\u00daS CONILL es Catedr\u00e1tico de Filosof\u00eda en la Universidad de Valencia<\/strong><a name=\"_ftnref1\"><\/a><strong><sup>[1]<\/sup><\/strong><strong>. Es miembro del Consejo asesor de la C\u00e1tedra Francisco J. Ayala de Ciencia, Tecnolog\u00eda y Religi\u00f3n, y colaborador de <em>FronterasCTR.<\/em> Este art\u00edculo, as\u00ed como su complemento, que aparecer\u00e1 pr\u00f3ximamente en <em>FronterasCTR<\/em>, son una adaptaci\u00f3n para nuestra revista del art\u00edculo aparecido en la revista <em>PENSAMIENTO<\/em>, vol. 73, n\u00ba\u00a0 276, vol. 8 de la Serie Especial Ciencia Filosof\u00eda y Religi\u00f3n, 2017. <\/strong><\/p>\n<p><a name=\"_ftn1\"><\/a>[1]Este estudio se inserta en el Proyecto de Investigaci\u00f3n Cient\u00edfica y Desarrollo Tecnol\u00f3gico FFI2013-47136-C2-1-P, financia\u00addo por el Ministerio de Econom\u00eda y Competitividad, y en las actividades del grupo de investigaci\u00f3n de excelencia PROMETEO\/2009\/085 de la Generalitat Valenciana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Jes\u00fas Conill) En este art\u00edculo nos proponemos, en primer lugar, ofrecer un nuevo concepto de naturaleza humana, m\u00e1s all\u00e1 de la metaf\u00edsica tradicional y de la interpretaci\u00f3n naturalista de las actuales neurociencias, superando as\u00ed la unilateral apropiaci\u00f3n cientificista del concepto de naturaleza humana y defendiendo una biohermen\u00e9utica, que cuenta con la pluralidad de perspectivas &#8230; <a title=\"\u00bfPuede mantenerse hoy el concepto de naturaleza humana?\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=3370\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre \u00bfPuede mantenerse hoy el concepto de naturaleza humana?\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":3379,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[121],"tags":[86,373,370],"class_list":["post-3370","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-transhumanismo-y-posthumanismo","tag-conciencia","tag-naturaleza-humana","tag-neurociencia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3370","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3370"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3370\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3376,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3370\/revisions\/3376"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3379"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3370"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3370"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3370"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}