{"id":3127,"date":"2018-07-04T07:00:29","date_gmt":"2018-07-04T05:00:29","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=3127"},"modified":"2023-07-02T17:51:13","modified_gmt":"2023-07-02T15:51:13","slug":"la-espiritualidad-natural-y-la-espiritualidad-religiosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=3127","title":{"rendered":"La espiritualidad natural y la espiritualidad religiosa"},"content":{"rendered":"<p><b><span lang=\"ES-TRAD\">[Por <u>Camino Ca\u00f1\u00f3n]<\/u>\u00a0En un primer art\u00edculo de <em>FronterasCTR<\/em>, ya publicado, hemos expuesto la emergencia de expresiones de la espiritualidad no vinculadas a la experiencia religiosa y, en particular, aquella manifestaci\u00f3n que pretende situar esta dimensi\u00f3n humana como un fen\u00f3meno natural, reconocible y, por ello, transformable desde el m\u00e9todo de las ciencias de la Naturaleza. Ahora\u00a0concluimos nuestra reflexi\u00f3n sobre la naturalizaci\u00f3n de la espiritualizaci\u00f3n. A su vez, este art\u00edculo ha sido concebido en di\u00e1logo con Jordi Font, cuyo art\u00edculo fue publicado en la revista\u00a0<em>Pensamiento<\/em> y ser\u00e1 tambi\u00e9n adaptado para su publicaci\u00f3n en <em>FronterasCTR<\/em>. <\/span><\/b><\/p>\n<p><b><span lang=\"ES-TRAD\">Nuestro aportaci\u00f3n se orienta a <\/span><\/b><b><span lang=\"ES-TRAD\">presentar una propuesta te\u00f3rica en la que se da cuenta de la espiritualidad como una emergencia de la vida, para ser desarrollada por cualquier persona con independencia de creencias y opciones y que, a la vez, es sustrato para la vivencia de una fe religiosa conscientemente asumida. La construcci\u00f3n de este modelo antropol\u00f3gico pone de manifiesto la insuficiencia de la ciencia natural, en su estado actual, para dar cuenta del fen\u00f3meno de la espiritualidad. Su presentaci\u00f3n es objeto del art\u00edculo mencionado del doctor Jordi Font, y va precedido de un estado de la cuesti\u00f3n que muestra expresiones del proceso de naturalizaci\u00f3n de la espiritualidad, como marco en el que situar nuestra propuesta, y que desarrollamos en las p\u00e1ginas que siguen.<\/span><\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>Estado de la cuesti\u00f3n. Algunas concreciones<\/strong><\/h3>\n<p>La experiencia espiritual surge cuando un ser humano se da a s\u00ed mismo la oportunidad de encontrarse con los enigmas que est\u00e1n velados en la cotidianidad, en el cuidado ordinario del vivir. En ese ejercicio, el encuentro con el enigma de la propia vida demanda sentido y verdad sobre ella, de modo que en esa b\u00fasqueda puede emerger una luz, tenue a veces, muy intensa otras, que posibilita percibir una nueva dimensi\u00f3n, la de lo desconocido, dir\u00e1n unos, la del misterio, diremos nosotros, al que se reconoce como fuente de armon\u00eda, de paz, de belleza, de bien, de amor. En ambos casos, se percibe como invitaci\u00f3n y oportunidad para adentrarse. Y, quien se atreve a hacerlo, encuentra que se le abren rutas, hasta entonces in\u00e9ditas, para explorar. Rutas que algunos prefieren interpretar como espejismos fruto de la ilusi\u00f3n o del miedo y, por ello, nunca las transitar\u00e1n. Quienes consideran que est\u00e1n ante un territorio desconocido, se sit\u00faan ante \u00e9l como un nuevo reto para el avance del conocimiento, neg\u00e1ndose a s\u00ed mismos a abrirse a otras posibilidades. Hay tambi\u00e9n quien vislumbra que est\u00e1 ante algo que le trasciende<a name=\"_ftnref1\"><\/a>[1]; incluso puede experimentar que est\u00e1 ante Alguien en una radical alteridad (trascendencia) que se le hace presente en la interioridad de la vida humana (inmanencia) y le posibilita nuevos caminos de sentido<a name=\"_ftnref2\"><\/a>[2].<\/p>\n<p>Esta es la situaci\u00f3n y las perspectivas plasmadas en la literatura actual sobre el tema. No podemos ser exhaustivos, ni pretendemos serlo; buscamos ofrecer algunas concreciones de las rutas actualmente abiertas y as\u00ed situar la propuesta que haremos en la segunda parte de esta cuesti\u00f3n<a name=\"_ftnref3\"><\/a>[3].<\/p>\n<p><strong><em>Espiritualidad vivida en el seno de una tradici\u00f3n religiosa<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Sigue siendo v\u00e1lido para muchos, para quienes cultivan la fe en Dios, que ese cultivo lleva inherente una espiritualidad que da sentido a la vida. Y el Misterio es aqu\u00ed la realidad de Dios. Por eso escribimos la palabra \u201cMisterio\u201d con may\u00fascula para diferenciarla de su sentidovulgar o filos\u00f3fico, que la comprende como algo ignorado, inaccesible e incomprensible; y en singular, para diferenciarla de lo que en historia de las religiones se designa como \u00abmisterios\u00bb en relaci\u00f3n con las religiones mist\u00e9ricas; o cuando en el cristianismo se habla de \u00abmisterios\u00bb o sacramentos\u2026. <a name=\"_ftnref4\"><\/a>[4]. La espiritualidad aparece as\u00ed como una din\u00e1mica de la fe, cultivada en la interioridad y expresada en el servicio y el amor, que da sustento al sentido de la vida, como puede verse desarrollada en la parte segunda de este art\u00edculo.<\/p>\n<p>En el presente, desde el interior de las iglesias cristianas se percibe la insistencia en la consonancia de la m\u00edstica cristiana con la de otras religiones y con todos los movimientos en torno a la interioridad m\u00e1s all\u00e1 de la religi\u00f3n, que lleva a entender la religiosidad como espiritualidad<a name=\"_ftnref5\"><\/a>[5]. No faltanquienes exponiendo este estado de cosas, argumentan aportando dimensiones de la especificidad de la espiritualidad religiosa respecto de otras propuestas de espiritualidad<a name=\"_ftnref6\"><\/a>[6]. Y, pueden encontrarse voces que se resisten a usar el mismo t\u00e9rmino de \u201cespiritualidad\u201d para din\u00e1micas te\u00edstas y para otras que no lo son.<a name=\"_ftnref7\"><\/a>[7]<\/p>\n<p>El Dr. Rowan Williams, anterior Primado de la Iglesia anglicana, public\u00f3, en 2012, un libro titulado <em>Fe en la plaza p\u00fablica,<\/em>en el cual se confronta con los desaf\u00edos que la cultura contempor\u00e1nea plantea al cristianismo. Entre ellos est\u00e1 el reto que supone el hecho de que en el pluralismo de nuestras sociedades haya emergido una espiritualidad basada en significados, valores, finalidades, motivaciones que puedan ser asequibles para cualquier ser humano profundizando en su propia experiencia personal sin necesidad de apelar a nada distinto de su propia creaci\u00f3n, a un cultivo de lo que se conoce como \u201cinteligencia espiritual\u201d<a name=\"_ftnref8\"><\/a>[8]. Las tradiciones religiosas y las iglesias son irrelevantes para quienes cultivan este tipo de espiritualidad. Es m\u00e1s, para algunas de estas corrientes, aquellas aparecen como factores condicionantes para compartir significados y valoraciones; y a\u00fan m\u00e1s, el factor religioso est\u00e1 considerado como un factor de exclusi\u00f3n porque la pertenencia a una tradici\u00f3n religiosa, a una comunidad, marca fronteras, hay un dentro y un fuera. \u00bfEst\u00e1 cambiando el territorio? Se pregunta Williams<a name=\"_ftnref9\"><\/a>[9].\u00bfSe est\u00e1 produciendo un fen\u00f3meno migratorio relevante?, a\u00f1adimos nosotros.<a name=\"_ftnref10\"><\/a>[10]<\/p>\n<p>Este fen\u00f3meno migratorio puede identificarse tambi\u00e9n en el movimiento rec\u00edproco en lo que podr\u00edamos describir como el paso de lo considerado \u201cdesconocido\u201d hacia el Misterio, en un dinamismo que se abre a la posibilidad o incluso a la b\u00fasqueda de ese Misterio atisbado en expresiones de Dios en la historia<a name=\"_ftnref11\"><\/a>[11].Kolakowski el gran fil\u00f3sofo polaco, pas\u00f3 del marxismo a la fe en el Dios de Jesucristo, encontrando en la comunidad cristiana y en el culto que la congrega un dinamismo que le proporciona sentido para vivir, criterios morales y razones para esperar.Este autor no duda en afirmar que no tenemos otra opci\u00f3n que elegir, al modo de la opci\u00f3n pascaliana, entre dos formas irreconciliables de aceptar el mundo y nuestro lugar en \u00e9l.\u00a0 Y ninguna de las dos opciones, como Pascal sostuviera,puede pretender que ser m\u00e1s \u00abracional\u00bb que la otra. Una es la que se deriva de aceptar la existencia de Dios, la otra de aceptar su negaci\u00f3n<a name=\"_ftnref12\"><\/a>[12].<\/p>\n<p>Considera Kolakowski que,si no existe Dios, nuestro pensamiento s\u00f3lo puede guiarse por criterios emp\u00edricos y los criterios emp\u00edricos no llevan a Dios, por lo que no vamos a reconocerlo bajo ninguna manifestaci\u00f3n que desde la otra perspectiva pudiera pensarse. As\u00ed la din\u00e1mica del sentido queda confinada a los l\u00edmites del mundo, en terminolog\u00eda de Wittgenstein. Nuestra vida alimentar\u00e1 su experiencia de sentido en la din\u00e1mica de una vida \u201cnaturalmente vivida\u201d. Si, por el contrario, nos situamos en el horizonte que proporciona la afirmaci\u00f3n \u201cDios existe\u201d, \u00c9l nos da las claves para percibir su mano en el curso de los acontecimientos y con la ayuda de esas claves reconocemos el sentido divino de todo cuanto ocurre. Nuestra vida se alimentar\u00e1 de la din\u00e1mica de una espiritualidad enraizada en la confianza y nutrida por los sentimientos generados en la participaci\u00f3n del culto a Dios en el seno de una comunidad.<\/p>\n<p>En lo que sigue tendremos ocasi\u00f3n de ver c\u00f3mo la actitud naturalvivida en el seno de los naturalismos, presentados en el apartado anterior,resulta suficiente para unos, pero insuficiente para otros que, sin embargo, prefieren no hacer la opci\u00f3n del te\u00edsmo. Veamos c\u00f3mo se sit\u00faan.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" title=\"Naturaleza Humana 2.0. y IV\" width=\"1200\" height=\"900\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/zPPZ8xRNldc?feature=oembed&#038;enablejsapi=1&#038;origin=https:\/\/blogs.comillas.edu\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<p><strong><em>Espiritualidad sin Dios<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Para quienes, en la opciones planteadas por Kolakowski se sit\u00faan en una din\u00e1mica de la espiritualidad sin referencia a Dios, puede observarse que estas propuestas est\u00e1n hechas desde dos tipos de contextos: las que parten de personas con experiencia positiva de pertenencia a una tradici\u00f3n religiosa, en este caso al cristianismo vivido en la Iglesia cat\u00f3lica, y las que son planteadas por autores que se confiesan naturalistas, cuya vida ordinaria es ajena a la religi\u00f3n<a name=\"_ftnref13\"><\/a>[13]y participan de un contexto en el que se cultivan las ciencias experimementales.<\/p>\n<p>Para el primer tipo haremos presentes las propuestas de Mari\u00e1 Corb\u00ed<a name=\"_ftnref14\"><\/a>[14]y Andr\u00e9 Comte-Sponville<a name=\"_ftnref15\"><\/a>[15]. Para el segundo, las de Owen Flannagan<a name=\"_ftnref16\"><\/a>[16]y Sam Harris<a name=\"_ftnref17\"><\/a>[17]. Los dos primeros reconocen el valor de la religi\u00f3n para introducirse en una espiritualidad que puede culminar enexperiencia m\u00edstica, en la que el silencio es la clave para la apertura a lo absoluto. Pero mientras para Corb\u00ed las religiones han venido a ser una escalera de la que llegados a este punto de desarrollo hay que prescindir, para Comte Sponville, la espiritualidad puede convivir tanto con religiones como el con ate\u00edsmo. Que la espiritualidad se ha cultivado en contextos religiosos es un hecho hist\u00f3ricamnete constatado, ahora este fil\u00f3sofo franc\u00e9s se propone mostrar la plausibilidad de que la espiritualidad pude florecer en la inmanencia del ate\u00edsmo.<\/p>\n<p>Las posiciones de los otros dos autores proceden del cuestionamiento a la religi\u00f3n, pero junto a ello, tambi\u00e9n del reconocimiento de la existencia de niveles de experiencias de consciencia muy deseables que algunos logran en el seno de las religiones, como son los m\u00edsticos de la tradici\u00f3n cristiana\u00a0 o de otras tradiciones como la budista con la que han entrado en contacto. Los dos, de modos diversos se preguntan c\u00f3mo dar cuenta emp\u00edricamentede estos hechos.<\/p>\n<p><strong><em>Espiritualidad laica, sin creencias, sin dioses, sin religi\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p>En su obra <em>Espiritualidad laica, sin creencias, sin dioses, sin religi\u00f3n<\/em>, Corb\u00ed presenta una concepci\u00f3n antropol\u00f3gica en la que los seres humanos tenemos capacidad para acceder a la realidad de dos modos: uno relativo, que se corresponde con nuestras necesidades y, otro absoluto, independiente de ellas. Y esto, no como algo accidental, sino \u201cesencial a nuestra especie\u201d.<a name=\"_ftnref18\"><\/a>[18]<\/p>\n<p>En su interpretaci\u00f3n, \u201c(la religi\u00f3n ha supuesto) la iniciaci\u00f3n y el cultivo de la dimensi\u00f3n absoluta de la realidad\u201d<a name=\"_ftnref19\"><\/a>[19], que no es otra cosa que la espiritualidad. La espiritualidad, pues, ser\u00eda el proceso por elcual el serhumano sale de la configuraci\u00f3n de su vida desde la \u201cnecesidad en un medio de objetos\u201d para iniciar una nueva conformaci\u00f3n vital que concluir\u00e1 en una nueva creaci\u00f3n llena de belleza.<\/p>\n<p>En este nuevo tiempo, la espiritualidad se desarrollar\u00e1 en una cultura sin religiones, en la que habr\u00e1n desaparecido las creencias dejando el espacio a la fe, en la que la laicidad habr\u00e1 purificado la vida social de s\u00edmbolos, narraciones y met\u00e1foras elaboradas en tiempos pret\u00e9ritos de las sociedades preindustriales. Ser\u00e1 as\u00ed como los seres humanos podr\u00e1n mirar las cosas de un modo nuevo para ver, juzgar y discernir los problemas que envuelven la vida humana, ese esp\u00edritu que invita a distinguir con claridad las necesidades de la vida y su dimensi\u00f3n de absolutez<a name=\"_ftnref20\"><\/a>[20].<\/p>\n<p>La sabidur\u00eda decantada de las religiones ser\u00e1 usada en el tiempo nuevo, como ya dec\u00edamos, al modo como Wittgenstein us\u00f3 la escalera para llegar\u00a0 a donde pretend\u00eda y la tir\u00f3 despu\u00e9s<a name=\"_ftnref21\"><\/a>[21], debe ser abandonada cuando se alcanza el \u201cvislumbre\u201d de esa dimensi\u00f3n absoluta. Y las narraciones, poemas y s\u00edmbolos portadores de esa sabidur\u00eda ser\u00e1n meros soportes ling\u00fc\u00edsticos, met\u00e1foras sin referente en el m\u00e1s puro estilo de Rorty<a name=\"_ftnref22\"><\/a>[22].<\/p>\n<p>Adem\u00e1s el camino hay que hacerlo bajo un cielo libre de creencias sin que ello suponga renunciar a la fe<a name=\"_ftnref23\"><\/a>[23]. Porque si bien en las sociedades preindustriales fe y creencia son nociones que iban unidas, esa indisolubilidad que parec\u00eda imposible de romper, ahora lo reconocemos como un nexo cuya ruptura era inconcebible en aquella cultura y ha dejado de serlo en la nuestra. La noci\u00f3n de fe supone una \u201cnoticia\u201d, ni conceptual ni simb\u00f3lica, vac\u00eda de representaci\u00f3n, que genera una certeza radical. Certeza, que al carecer de posibilidad derepresentaci\u00f3n carece tambi\u00e9n de la posibilidad de ser formulada en creencias. La experienciaespiritual no precisa creencias. Aparecer\u00edan como generadas en el proceso de programaci\u00f3n colectiva engendrado por las sociedades preindustriales. La dificultad de muchos para desprenderse de ellas tiene explicaciones diversas, pero en ning\u00fan caso obedecen a motivos de autenticidad espiritual.<\/p>\n<p>Para recorrer este camino, la compa\u00f1\u00eda de maestros se hace necesaria, al modo como lo es en recorridos similares a \u00e9ste de la espiritualidad, como ser\u00edan los de la m\u00fasica, la poes\u00eda y el arte en general. Pero es preciso mantener la vigilancia para que esta compa\u00f1\u00eda no acabe siendo un cauce para fundamentar nuevas creencias. S\u00f3lo caben s\u00edmbolos y narraciones que preparen para abrirse al \u201cgran silencio\u201d, atrio que da acceso a ladimensi\u00f3n absoluta de lo real, donde poder albergar a la vida cotidiana. Porque al proporcionar esa estancia se producir\u00e1n expresiones de eticidad y devoci\u00f3n. La primera consiste en procurar el bien de los otros sin buscar beneficio propio y la segunda propicia una nueva manera de \u201csentir\u201d lo real radicalmente abierta a la b\u00fasqueda de la dimensi\u00f3n absoluta de lo real.<\/p>\n<p>Considera el autor que en una sociedad donde reine el laicismo, en el uso m\u00e1s com\u00fan del t\u00e9rmino, el desarrollo de la espiritualidad se ver\u00eda da\u00f1ada. La raz\u00f3n que aduce es la reducci\u00f3n que el laicismo hace a la vida humana, limitandola a la de un viviente necesitado, negando as\u00ed cualquier otra dimensi\u00f3n.<a name=\"_ftnref24\"><\/a>[24]<\/p>\n<p><strong><em>Ate\u00edsmo y religi\u00f3n son espacios desde donde acceder <\/em><\/strong><strong><em>a la din\u00e1mica de la espiritualidad<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El fil\u00f3sofo y escritor franc\u00e9s, Andr\u00e9 Comte-Sponville, en su obra <em>El alma del ate\u00edsmo. Introducci\u00f3n a una espiritualidad sin Dios<\/em>, hace una declaraci\u00f3n de ate\u00edsmo con gran respeto hacia la sabidur\u00eda de las grandes tradiciones religiosas, y en particular a la tradici\u00f3n cat\u00f3lica de la que afirma ser deudor. La religi\u00f3n es una forma de vida espiritual, pero considerar esta forma como \u00fanica, imposibilitar\u00eda entender con verdad lo que la vida espiritual es y significa en la vida humana. El ate\u00edsmo es otra posici\u00f3n desde la que acceder al dinamismo de la espiritualidad.<\/p>\n<p>Una diferencia es importante para avanzar en el planteamiento de este autor. Ser ateo supone, filos\u00f3ficamente, negar la independencia ontol\u00f3gica del esp\u00edritu, no su existencia. \u00c9sta debe ser pensada como algo generado por la estructura misma de lo real en el proceso evolutivo. Y es en este marco, en el que el autor considera que hay un camino espiritual en el cual la existencia de lo absoluto aparece independiente de toda condici\u00f3n, relaci\u00f3n o punto de vista, a la vez que rechaza la posibilidad de que dicho absoluto sea transcendente.<\/p>\n<p>A transitar por ese camino espiritual invita este autor cultivando con fidelidad \u201cnuestra relaci\u00f3n finita con el infinito o la inmensidad, nuestra experiencia temporal de la eternidad, nuestro acceso relativo a lo Absoluto.\u201d<a name=\"_ftnref25\"><\/a>[25]Una definici\u00f3n de espiritualidad que se perfila a trav\u00e9s de una doble referencia: Arist\u00f3teles y Spinoza y que abre un comprometido proyecto de vida espiritual.<\/p>\n<p>As\u00ed el esp\u00edritu se nos aparece no como sustancia, sino como funci\u00f3n que abre a lo absoluto: pensar, querer, imaginar, bromear\u2026<a name=\"_ftnref26\"><\/a>[26]. Se trata de abrirse a realizar la experiencia de lo incondicionado en el seno de la inmanencia, algo que despu\u00e9s de lo dicho, no se sustenta en ninguna contradicci\u00f3n. Somos seres finitos abiertos a lo absoluto y el \u201cejercicio\u201dque mantiene esta apertura, posibilitando un saber experiencial, es laespiritualidad. Pensar dicha apertura es metaf\u00edsica, ejercerla es espiritualidad.<\/p>\n<p>Recorrer el camino de esta espiritualidad inmanente no es nada distinto del vivir, cuando \u00e9ste busca un tipo de autenticidad que, para este autor, aparece claramente configurada en la \u201cexperiencia m\u00edstica\u201d. Una expresi\u00f3n \u00e9sta de la \u201cexperiencia m\u00edstica\u201d que, seg\u00fan confiesa, s\u00f3lo se atrevi\u00f3 a usar despu\u00e9s de haber ca\u00eddo en la cuenta de que Wittgenstein lo hab\u00eda hecho en el <em>Tractatus:<\/em>\u201cHay, ciertamente, lo inexpresable, lo que se muestra a s\u00ed mismo, esto es lo m\u00edstico\u201d<a name=\"_ftnref27\"><\/a>[27]. Y tambi\u00e9n, \u201clo m\u00edstico no es c\u00f3mo sea el mundo, sino que sea\u201d<a name=\"_ftnref28\"><\/a>[28], es lo escondido en el ser aquello a lo que remite la experiencia m\u00edstica y el misterio al que \u00e9sta abre m\u00e1s all\u00e1 de la banalidad de los entes.<\/p>\n<p>Esta experiencia no se logra sin adentrarse en dos modalidades del silencio: el propio de la atenci\u00f3n, aquella de la que Simone Weil hab\u00eda dicho que en el l\u00edmite es oraci\u00f3n, y el propio de la sensaci\u00f3n al que Krishnamurti se refer\u00eda al hablar de la meditaci\u00f3n como el silencio del pensamiento. El silencio aparece as\u00ed como un sentimiento oce\u00e1nico que engendra una profunda paz: \u201cuna verdad sin palabras, una conciencia sin ego, una felicidad sin narcisismo\u201d<a name=\"_ftnref29\"><\/a>[29]. Se trata siempre de suspender o poner entre par\u00e9ntesis la \u201cactitud natural\u201d, la familiaridad y\/o la banalidad con la que el ser humano trata con las cosas, es decir, lo ya pensado, lo ya conocido, lo ya sabido\u2026, para poder hospedar en la intimidad m\u00e1s \u00edntima de lo humano, sin deseos de abandonar la inmanencia, el misterio, porque \u201cel misterio y la evidencia son una sola y la misma cosa, que es el mundo, el misterio del ser, la luminosidad del ser\u201d<a name=\"_ftnref30\"><\/a>[30]. As\u00ed, la experiencia m\u00edstica, culmen de la vida espiritual, ni demostrar\u00e1 ni negar\u00e1 la existencia de Dios.<\/p>\n<p>Las se\u00f1ales de una aut\u00e9ntica vida espiritual, que para el autor consistir\u00eda en una vida alejada de todo proceso de alienaci\u00f3n humana, las toma de las tradiciones espirituales cl\u00e1sicas. Al no estar actuantes sentimientos de necesidad, emergen otros como: plenitud, alegr\u00eda simplicidad, unidad, serenidad, que el autor caracteriza como componentes de una forma de conciencia en la que desaparece el miedo al pasado y al futuro y crece la confianza en vivir un presente no como algo que puede ser elegido, sino como un tiempo que s\u00f3lo se puede habitar, una manera de vivir \u201cla eternidad\u201d. Espiritualidad de vida cotidiana y m\u00edstica de eternidad, sintetiza S\u00e1nchez Orantos, en su lectura de la obra de Comte-Sponville<a name=\"_ftnref31\"><\/a>[31].<\/p>\n<p>Todo ser humano es seg\u00fan este autor, un ser espiritual<a name=\"_ftnref32\"><\/a>[32], por lo que toda vida humana est\u00e1 abierta a ser configurada por un proyecto de vida espiritual.Esto es lo que aparece como n\u00facleo de la propuesta de este autor, dejando en un segundo planola discusi\u00f3n sobre la existencia o no de Dios y\/o la persistencia o supresi\u00f3n de la religi\u00f3n, aunque afirmando en su propia construcci\u00f3n que ese proyecto de vida puede realizarse en la elecci\u00f3n del ate\u00edsmo.<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed dos ejemplos de espiritualidades vividas en el \u00e1mbito de \u201clo que hay\u201d sin que Dios tenga cabida, pero que sit\u00faan la espiritualidad en un \u00e1mbito de absoluto incondicionado con lo que de alguna manera la espiritualidad requiere para ser vivida una actitud que resulta dif\u00edcil de calificar como \u201cactitud natural\u201d. \u00bfSon estos tipos de espiritualidad \u201cterceros excluidos\u201d en la propuesta de Kolakowski?. Pasamos ahora a dar cuenta de otras expresiones de espiritualidad, nacidas \u00e9stas en \u00e1mbitos cient\u00edficos de tradici\u00f3n naturalista.<\/p>\n<p><strong><em>La espiritualidad y el fin de la fe<\/em><\/strong><\/p>\n<p>En estos a\u00f1os del tercer milenio, los autores del Nuevo Ate\u00edsmo han sacado a la escena de los grandes debates p\u00fablicos la apuesta por la tradici\u00f3n naturalista como forma de vida a la altura de los tiempos, contraponi\u00e9ndola a las que, a su juicio, han propiciado las religiones<a name=\"_ftnref33\"><\/a>[33]. Han recogido la herencia de Hume y de Mill y los frutos de lo que los fil\u00f3sofos de la sospecha sembraron en el aire de su tiempo, preguntas y afirmaciones que en nuestra cultura reaparecen con nuevos ropajes. La afirmaci\u00f3n de que Dios es mera construcci\u00f3n humana, o la denuncia de que las creencias que comporta la fe en Dios son fuente de opresi\u00f3n y de violencia.<\/p>\n<p>En los a\u00f1os setenta el debate suscitado por el Nobel franc\u00e9s Jacques Monod, en su libro el <em>Azar y la Necesidad<\/em><a name=\"_ftnref34\"><\/a>[34], al que hemos aludido en el apartado anterior, sac\u00f3 a la luz, como dec\u00edamos, aspectos tanto del naturalismo epistemol\u00f3gico como ontol\u00f3gico. En este contexto naturalista, con las caracter\u00edsticas del nuevo naturalismo tambi\u00e9n apuntadas, hay que situar una propuesta de espiritualidad llevada a cabo por el miembro m\u00e1s joven de los Cuatro Jinetes del Nuevo Ate\u00edsmo, Sam Harris, en una obra que fue, en los primeros meses de su publicaci\u00f3n, un aut\u00e9ntico bestseller.<\/p>\n<p>Ante las manifestaciones de vislumbre de trascendencia existentes en algunos sectores cultivadores de la espiritualidad, bien en el seno de las religiones o al margen de ellas, los l\u00edderes del Nuevo Ate\u00edsmo se han apresurado a situarse con una doble posici\u00f3n. En primer lugar, con una negaci\u00f3n; advierten que quien se apoye en ese vislumbre para afirmar otra realidad no cognoscible por los m\u00e9todos de las ciencias naturales, se est\u00e1 dejando llevar\u00a0 por un espejismo, y realizando una construcci\u00f3n propiciada por la ilusi\u00f3n o el miedo. Pero tambi\u00e9n se da otra perspectiva. En Sam Harris, el m\u00e1s joven de los Nuevos Ateos, se puede encontrar una actitud de respeto cuando al acercarse a esas manifestaciones las reconoce como aut\u00e9nticas realidades humanas que algunos en la historia de las grandes tradiciones religiosas de la humanidad han experimentado. As\u00ed dir\u00e1 que \u201cuna semilla de verdad anida en el coraz\u00f3n de la religi\u00f3n, porque la especie espiritual, el comportamiento \u00e9tico y las comunidades fuertes son esenciales para la felicidad humana\u2026.\u201d<a name=\"_ftnref35\"><\/a>[35]O tambi\u00e9n: \u201cEstas tradiciones espirituales sugieren que tenemos espacio de sobra para cambiar nuestra relaci\u00f3n con el contenido de la consciencia, y por tanto, transformar la experiencia del mundo, (\u2026) as\u00ed lo atestigua una vasta literatura sobre la espiritualidad humana.\u201d<a name=\"_ftnref36\"><\/a>[36]<\/p>\n<p>El inter\u00e9s por la espiritualidad le surge as\u00ed a Harris ante un hecho humano indiscutible: la b\u00fasqueda de la felicidad que realizamos cuando intentamos cambiar nuestra experiencia del mundo para poder dejar de vivirlo con la banalidad acostumbrada en la cotidianidad de una sociedad tecnocient\u00edfica consumista. \u201cPara ser felices adem\u00e1s de alimento, aceptar\u00e1 necesitamos la compa\u00f1\u00eda de los dem\u00e1s. Pero, \u00bfson estas cosas suficientes para ser feliz? Es un hecho que hay personas que han logrado estados de consciencia que son radicalmente diferentes de los habituales en una vida inmersa en las actividades cotidianas, estados de consciencia que proporcionan experiencias de superaci\u00f3n del sufrimiento que podr\u00edamos llamar estados de felicidad\u201d<a name=\"_ftnref37\"><\/a>[37].<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino \u201cespiritual\u201d y sus derivados no le gustan por las connotaciones religiosas que todav\u00eda tienen, el t\u00e9rmino \u201cm\u00edstico\u201d, aunque tampoco goza de sus preferencias lo acepta, por la misma raz\u00f3n que aduc\u00eda Comte\u2013Sponville: por haber sido utilizado por Wittgenstein. Considera Harris que el cultivo de ciertas emociones como las que est\u00e1n en la base del sentimiento de compasi\u00f3n, la aplicaci\u00f3n de ciertas reglas de ascesis y de t\u00e9cnicas de meditaci\u00f3n, ser\u00eda suficiente para lograr ese estado privilegiado de consciencia propio de los estados m\u00edsticos.<\/p>\n<p>El reconocimiento de la existencia de esos \u201cinstantes\u201d, como los llamar\u00eda Kierkegaard, no quiebra sin embargo, para este autor, la\u201cactitud natural\u201d. Dicho de otra manera, la tradici\u00f3n naturalista se ha propuesto, y se propone de nuevo, dar cuenta de ellos como estados de consciencia logrados por un primate evolucionado como desarrollo de sus procesos neurol\u00f3gicos, sin necesidad de acudir a otro nivel de realidad.<\/p>\n<p>Explorar este terreno, verdadero logro del primate evolucionado, va a depender de c\u00f3mo proceda nuestro discurso sobre la religi\u00f3n de manera que deje de tener sentido hablar de \u201cexperiencia religiosa\u201d y s\u00f3lo podamos hablar de \u201cexperiencia espiritual\u201d.<\/p>\n<p>Este autor se sit\u00faa ante lo que \u00e9l denomina \u201cel irritante misterio del mundo\u201d de tres modos: algo que puede ser analizado mediante conceptos, es decir, con la ciencia; algo que puede ser analizado mediante conceptos malos que ocupan el lugar de los buenos, eso ser\u00eda la religi\u00f3n; o experimentado el mundo libre de conceptos, estar\u00edamos en elmisticismo<a name=\"_ftnref38\"><\/a>[38]. La opci\u00f3n para Harris es conjugar la primera, es decir la ciencia, con la tercera, es decir, con la espiritualidad.<\/p>\n<p>En su opini\u00f3n, la religi\u00f3n debe ser combatida pues alimenta creencias que son experimentadas como certezas y que tienen adem\u00e1s una potencia extraordinaria para mover a la acci\u00f3n. De ah\u00ed su capacidad para generar violencia y sufrimiento. Y si Corb\u00ed, como ve\u00edamos separaba creencias y fe para quedarse con la segunda, Harris no realizar\u00e1 ning\u00fan an\u00e1lisis de ese tipo, para \u00e9l, fe y creencias se reclaman mutuamente, por lo que su objetivo, en el que militantemente est\u00e1 comprometido, ser\u00e1 el fin de la fe. El desarrollo de la humanidad vendr\u00e1 posibilitado por el logro de que las identidades morales tengan un solo denominador com\u00fan: lo humano; sin que las creencias religiosas a\u00f1adan nada significativo que imponga fardos pesados y sufrimiento. En el libro al que venimos refiri\u00e9ndonos, su autor termina con las siguientes afirmaciones:<strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p>\u201cEst\u00e1 claro que debe ser posible reunir, espiritualidad y \u00e9tica en nuestra forma de pensar sobre el mundo. Esto ser\u00eda el principio de un acercamiento racional a nuestras m\u00e1s profundas preocupaciones personales. Tambi\u00e9n ser\u00eda el fin de la fe.\u201d<a name=\"_ftnref39\"><\/a>[39]<\/p>\n<p><strong><em>\u201cEl problema realmente duro\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Al inicio de este escrito, cit\u00e1bamos a un autor significativo de esta tradici\u00f3n naturalista, un profesor del MIT, Owen J. Flanagan, que ha calificado el desaf\u00edo de dar cuenta de la existencia de esos estados especiales de consciencia, dentro del naturalismo como el problema realmente duro<a name=\"_ftnref40\"><\/a>[40], haciendo referencia a lo que el fil\u00f3sofo Chalmers hab\u00eda acu\u00f1ado como \u201cel problema duro\u201den una c\u00e9lebre conferencia dada en 1994, con el t\u00edtulo: \u201cToward a Scientific Basis for Consciousness\u00bb<a name=\"_ftnref41\"><\/a>[41]. El t\u00e9rmino se refiere a c\u00f3mo lograr que las ciencias neurol\u00f3gicas puedan explicar la realidad de la consciencia, cuesti\u00f3n abierta donde las haya.<a name=\"_ftnref42\"><\/a>[42]Se estableci\u00f3 as\u00ed una distinci\u00f3n entre los problemas f\u00e1ciles y el problema duro. El problema f\u00e1cil se refiere a c\u00f3mo dar cuenta mediante teor\u00edas f\u00edsicas de las funciones cognitivas, como pueden ser focalizar la atenci\u00f3n, discriminar, etc. Pero el problema duro consiste en explicar la relaci\u00f3n entre los fen\u00f3menos f\u00edsicos, tales como procesos cerebrales, y la experiencia en cuanto tal, es decir, fen\u00f3menos de consciencia o estados mentales, es explicar c\u00f3mo la mente es posible en un mundo material, c\u00f3mo pudo emerger el extraordinario mundo privado de mi consciencia a partir de la actividad neuronal. Ahora, Flannagan, da un paso m\u00e1s, y considera que el problema realmente duro consiste en encontrar una explicaci\u00f3n cient\u00edfica que d\u00e9 cuenta de una espiritualidad sin Dios.<a name=\"_ftnref43\"><\/a>[43]<\/p>\n<p>Para este autor, la espiritualidad se inscribe sobre todo en el proceso de b\u00fasqueda de sentido de los seres humanos, b\u00fasqueda que no es separable de la tambi\u00e9n b\u00fasqueda de la felicidad. El sentido, si hay una cosa tal, involucra m\u00e1s que lo que hay.As\u00ed, para este autor, mientras que si aceptamos la teor\u00eda de Darwin, probablemente la consciencia, cuya existencia es un hecho, sirve a una funci\u00f3n biol\u00f3gica, en relaci\u00f3n al sentido empezamos por constatar que el exista el sentido es una cuesti\u00f3n controvertida. Narramos historias para contar que una vida ha tenido sentido, pero no sabemos c\u00f3mo aproximarnos a qu\u00e9 sea el sentido de la vida si s\u00f3lo contamos con las ciencias de la mente o de la biolog\u00eda. De alguna manera estas ciencias \u201cson parte del problema, pero no parte de la soluci\u00f3n del problema del sentido\u201d. Este problema realmente duro requiere situar nuestras b\u00fasquedas en un dominio m\u00e1s amplio que se ha ido gestando en oriente y occidente con preguntas filos\u00f3ficas, desarrollo de las religiones, de la pol\u00edtica y sus teorizaciones, as\u00ed como los saberes propios de la psicolog\u00eda, la antropolog\u00eda, la sociolog\u00eda y la econom\u00eda. Podr\u00edamos decir que en esta b\u00fasqueda nada humano le es ajeno, pues precisamente lo que est\u00e1 en juego es el sentido de vivir humanamente, la felicidad de los seres humanos, o si se prefiere, el camino hacia propia plenitud.Necesitamos salir hacia otros \u00e1mbitos, y el autor precisa: \u201cdecir algo de manera naturalista y sistem\u00e1tica acerca de lo que contribuye a la prosperidad humana y lo que da sentido a la vida, si es que algo lo da\u201d.<a name=\"_ftnref44\"><\/a>[44]<\/p>\n<p>La pregunta ahora se transforma en esta otra: \u00bfC\u00f3mo un naturalista da sentido al significado, a lo m\u00e1gico, al misterio de la vida? Porque la religi\u00f3n no es camino para \u00e9l. Lo ha sido en la historia, y lo es para muchos en sus diversas expresiones. Pero hay quien considera, el autor en concreto, que la religi\u00f3n proporciona historias fant\u00e1sticas, algunas muy consoladoras, pero que impiden llegar a ser seres hist\u00f3ricamente maduros.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de indagaciones sociol\u00f3gicas y psicol\u00f3gicas y de explorar construcciones te\u00f3ricas con la ayuda de constructos de la epistemolog\u00eda, da cuenta de algunas exploraciones realizadas durante una estancia en el Tibet y concluye su libro con la siguiente caracterizaci\u00f3n de lo que entiende por espiritualidad naturalizada:<\/p>\n<p>\u00abLa felicidad, el florecer y el sentido residen en la proximidad de los ideales encarnados del bien humano que conectan con un objetivo m\u00e1s all\u00e1 de mis deseos personales, y que incluyen a las personas actuales y futuras, posiblemente a todos los seres sintientes (&#8230;). Puede haber casas de adoraci\u00f3n donde la gente comprometida con este modo de vivir se re\u00fane para afirmarlo. Esta es la buena noticia. Y esto es espiritualidad naturalizada. Am\u00e9n.\u201d<a name=\"_ftnref45\"><\/a>[45]<\/p>\n<p>Con este canto de ecos fuertemente budistas, parece concluir que la espiritualidad viene a ser un modo de vivir abierto a ideales del bien, que incluyen a todos los seres sintientes, en particular a los humanos de todos los tiempos. Y este modo de vivir requiere ser sostenido por la comunidad humana que participe de los mismos ideales y que se haya embarcado en la misma aventura. Sin referencia a Dios, en eso consiste su naturalismo. El \u201cproblema realmente duro\u201d solo queda planteado.<\/p>\n<h3><strong>Para abrir otra puerta<\/strong><\/h3>\n<p>Lo expuesto hasta aqu\u00ed muestra c\u00f3mo las b\u00fasquedas por el sentido de la vida y del universo, por el sentido del ser humano han aflorado en contextos ajenos a la religi\u00f3n. Y en particular, nos ha interesado poner de manifiesto c\u00f3mo dentro del territorio naturalista se intenta tambi\u00e9n dar cuenta de una experiencia humana singular, como es la espiritualidad.<\/p>\n<p>En otro lugar he expuesto c\u00f3mo el reconocimiento de los agujeros de la ciencia por parte de algunos fil\u00f3sofos, les ha llevado a criticar el materialismo fisicalista y a buscar respuestas que ampl\u00edan los supuestos del marco naturalista.<a name=\"_ftnref46\"><\/a>[46]Miguel Espinosa y la de Thomas Nagel est\u00e1n entre ellos<a name=\"_ftnref47\"><\/a>[47]. Para estos autores, la teleolog\u00eda les resulta necesaria para dar cuenta de los agujeros de las ciencias y la aceptan ampliando la casa del naturalismo; pero se resisten a aceptar el te\u00edsmo. En el caso de Espinosa, porque intenta lograr su objetivo sin violar lo que la navaja de Ockham supuestamente requerir\u00eda: no introducir un ente, que este autor considera innecesario. Pero su propuesta no convence a todos<a name=\"_ftnref48\"><\/a>[48]. En el caso de Thomas Nagel, \u00e9l mismo da la pista: carece del <em>sensus divinitatis<\/em>, que, en palabras del propio autor, posibilita y compele a muchas personas a ver en el mundo la expresi\u00f3n de un prop\u00f3sito divino.<\/p>\n<p>Pensamos que hay otros caminos para el di\u00e1logo y la argumentaci\u00f3n sobre estas posturas y, por ello, este art\u00edculo, como dec\u00edamos en su inicio, se complementa con otro publicado en este mismo volumen<a name=\"_ftnref49\"><\/a>[49], en el que se ofrece un modelo antropol\u00f3gico para dar cuenta del fen\u00f3meno de la espiritualidad elaborado desde la experiencia cl\u00ednica y la reflexi\u00f3n te\u00f3rica. Este modelo para dar cuenta del fen\u00f3meno de la espiritualidad precisa un marco te\u00f3rico que supera los l\u00edmites de la ciencia natural y acude al psicoan\u00e1lisis. Y este mismo modelo muestra tambi\u00e9n que la espiritualidad elaborada sobre la experiencia religiosa del sujeto es una de las v\u00edas de maduraci\u00f3n humana.<\/p>\n<p>Albert Einstein dej\u00f3 escrito que \u201cEl misterio es lo m\u00e1s hermoso que nos es dado sentir.\u201d<a name=\"_ftnref50\"><\/a>[50]Y para desarrollar el sentido del misterio, los seres humanos necesitamos cultivar otras dimensiones y otras racionalidades, no s\u00f3lo la racionalidad cient\u00edfica o la filos\u00f3fica cuando se ci\u00f1e exclusivamente a los l\u00edmites del conocimiento impuestos por aquella.<\/p>\n<p>Considero que la espiritualidad naturalizada, en la acepci\u00f3n aqu\u00ed expresada, es un paso positivo en el interior de la tradici\u00f3n naturalista, y ello porque proporciona un espacio de encuentro, y por lo mismo de contraste, con otras expresiones de la espiritualidad que hoy emergen en el panorama de las sociedades secularizadas. Los buscadores en estas sociedades podr\u00e1n realizar su propia peregrinaci\u00f3n para abrirse a la experiencia del misterio y para descubrir en las diversas formas de vida perfiladas por las espiritualidades existentes, la experiencia de sentido que abra a mayores cotas de plenitud humana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6>Notas:<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn1\"><\/a>[1]Una referencia de Mar\u00eda Zambrano, citada por Antonio S\u00e1nchez Orantos, expresa bellamente lo que decimos: \u201cEl descubrimiento de lo sagrado, -dice textualmente Zambrano-, tambi\u00e9n se lo debo, o estaba propiciado por un libro apasionadamente le\u00eddo en mi adolescencia, publicado por la Revista de Occidente, de un autor alem\u00e1n, Rudolf Otto, <em>Lo santo<\/em>, y yo me di cuenta de que no era lo santo sino lo sagrado: lo sagrado que est\u00e1 adscrito a un lugar, que no se manifiesta enteramente y que sobre todo se manifiesta adscrito a un lugar, y a m\u00ed esto me recordaba, cuando lo le\u00ed, v\u00edvidamente, a lo que me suced\u00eda cuando de ni\u00f1a me llevaban de paseo por un cierto lugar de la ciudad de Segovia por donde corre y, entre unas peque\u00f1as altas, se hunde el r\u00edo que ser\u00e1 el Eresma, un r\u00edo que se ir\u00e1 serenando. Yo me escapaba y ten\u00eda que ir hacia esas pe\u00f1as. Y en esas pe\u00f1as hab\u00eda siempre, aunque fuera tiempo de sequ\u00eda, una gota de agua. Esto era ya el comienzo de la transformaci\u00f3n de lo simplemente o complejamente sacro, en algo transparente, en algo ya divino\u201d, Zambrano, M.,\u201cA modo de autobiograf\u00eda\u201d, en: <em>Anthropos<\/em>, n\u00ba 70-71: \u201cMar\u00eda Zambrano. Pensadora de la Aurora\u201d, Barcelona, 1987, p. 72. Alianza, Madrid, 1998.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn2\"><\/a>[2]Cfr. \u00a0S\u00e1nchez Orantos, A.,<strong><em>\u201c<b>Lo santo, la verdad de lo sagrado\u201d,<\/b><\/em><\/strong>Ponencia in\u00e9dita en: XIX Jornadas de Filosof\u00eda: <em>Pensar lo sagrado<\/em>.\u00a0Universidad Pontificia Comillas, Octubre 2014.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn3\"><\/a>[3]V\u00e9ase el art\u00edculo de Jordi Font en este volumen.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn4\"><\/a>[4]Puede verse el planteamiento que de este t\u00e9rmino hace Olegario Gonz\u00e1lez de Cardedal para la tradici\u00f3n cristiana en: Gonz\u00e1lez de Cardedal, O.,<em>El hombre ante Dios<\/em>, S\u00edgueme, Salamanca, 2013, p. 10.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn5\"><\/a>[5]Cfr. Ur\u00edbarri, G., \u201c<a href=\"https:\/\/dialnet.unirioja.es\/servlet\/articulo?codigo=2500818\">La reserva escatol\u00f3gica<\/a>: un concepto originario de Erik Peterson (1890-1960)\u201d en: <em>Estudios Eclesi\u00e1sticos, <\/em>305, (2003) pp. 301-331.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn6\"><\/a>[6]V\u00e9ase, por ejemplo, la obra de Williams, R.,<em>Faith in the public square,<\/em>Bloomsbury, London, 2012.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn7\"><\/a>[7]V\u00e9ase, p.e. Margenat, J.M., \u201cEspiritualidad integral\u201d en: <em>El Ciervo,<\/em>marzo\u2013abril 2015.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn8\"><\/a>[8]Si bien R. Williams no cita el t\u00e9rmino, una de las autoras, Danah Zohar, con cuya obra dialoga, (Zohar, D., and Marshall, I.,<em>Spiritual capital: wealth we can live by<\/em>, London, 2004) es quien ha puesto en circulaci\u00f3n, en lengua inglesa, el t\u00e9rmino \u201cinteligencia espiritual\u201d, que ha encontrado eco entre nosotros (cfr. Torralba, F.,<em>Inteligencia espiritual,<\/em>Plataforma, Barcelona, 2010). As\u00ed lo introduce esta autora: \u201cI define <em>spiritual capital <\/em>as the wealth, the power, and the influence that we gain by acting from a deep sense of meaning, our deepest values, and a sense of higher purpose, and all of these are best expressed through a life devoted to service. Based on this definition, <em>spiritual intelligence <\/em>is the intelligence by which we build spiritual capital. \u201cSpirituality\u201d in<em>Higher Education Newsletter<\/em>, August, 2010, vol.5 Issue 5.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn9\"><\/a>[9]Williams, R.,<em>op.cit<\/em>., p.3<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn10\"><\/a>[10]V\u00e9ase Ca\u00f1\u00f3n, C. (2015) <em>op.cit.<\/em><\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn11\"><\/a>[11]Es interesante en este sentido el testimonio del fil\u00f3sofo Antony Flew, el ateo de mayor prestigio en el \u00e1mbito anglosaj\u00f3n en la segunda mitad del siglo XX. V\u00e9ase su libro: Flew, A.,<em>Dios existe,<\/em>Editorial Trotta, Madrid 2012. Puede verse mi comentario a este acontecimiento en: Ca\u00f1\u00f3n, C., \u201cEl Nuevo Ateismo Cient\u00edfico\u201d en: <em>Estudios Eclesi\u00e1sticos,<\/em>n\u00ba 349, febrero 2014, vol. 89, pp. 307-336.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn12\"><\/a>[12]Kolakowski,L., <em>Si Dios no existe<\/em>\u2026<em>sobre Dios, el diablo, el pecado y otras preocupaciones de la llamada filosof\u00eda de la religi\u00f3n, <\/em>Tecnos, Madrid, 1985.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn13\"><\/a>[13]Traemos aqu\u00ed las propuestas contempladas en el grupo de trabajo que se ocup\u00f3 de este tema dentro del proyecto de investigaci\u00f3n que dio origen al Simposio del cual es fruto esta reflexi\u00f3n. En lo que sigue nos apoyamos en los textos fruto de aquel trabajo.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn14\"><\/a>[14]Corb\u00ed, M., <em>Hacia una espiritualidad laica. Sin creencias, sin religiones, sin dioses, <\/em>Herder, Barcelona, 2007.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn15\"><\/a>[15]Comte-Sponville, A., <em>El alma del ate\u00edsmo. Introducci\u00f3n a una espiritualidad sin Dios<\/em>, Paid\u00f3s, Barcelona, 2007.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn16\"><\/a>[16]Flanagan, O.J.,<em>The Really Hard Problem: Meaning in a material World<\/em>, MIT, Cambridge Massachusetts, 2007<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn17\"><\/a>[17]Harris, S.(2007) <em>op.cit<\/em>.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn18\"><\/a>[18]Corb\u00ed, M., (2007) <em>op.cit<\/em>. pp. 21-22.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn19\"><\/a>[19]Ib\u00edd., p. 23.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn20\"><\/a>[20]Ib\u00edd., p. 245.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn21\"><\/a>[21]Wittgenstein L.,<em>Tractatus Logico-philosophicus,<\/em>Alianza Editorial, Madrid, 1995 (Traducci\u00f3n de Jacobo Mu\u00f1oz e Isidro Reguera), n\u00ba7.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn22\"><\/a>[22]V\u00e9ase Ca\u00f1\u00f3n C., \u201cLa Compasi\u00f3n, virtud p\u00fablica en una sociedad democr\u00e1tica. Una lectura de R. Rorty\u201d, en: Garc\u00eda-Bar\u00f3, M. y Villar, A., <em>Pensar la Compasi\u00f3n<\/em>, Universidad P.Comillas, Madrid, 2008, pp. 115-158. (Elaborado en el marco del Proyecto de Investigaci\u00f3n \u201cFundamentos filos\u00f3ficos de la solidaridad: compasi\u00f3n, desgracia y sentido\u201d, M\u00ba de Educaci\u00f3n y Ciencia, HUM2004-02454\/FISO.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn23\"><\/a>[23]Ib\u00edd., p. 222.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn24\"><\/a>[24]Cfr. Ib\u00edd., p. 303.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn25\"><\/a>[25]Comte-Sponville, A., (2007) <em>op.cit<\/em>., p. 210.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn26\"><\/a>[26]Ib\u00edd.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn27\"><\/a>[27]Wittgenstein, L.,<em>Tractatus Logico- Philosophicus <\/em>(Traducci\u00f3n de Jacobo Mu\u00f1oz e Isidoro Reguera), Alianza, Madrid, 1995. Sobre todo: 1; 1.1, 6.4;6.41; 6.42<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn28\"><\/a>[28]Cf. Wittgenstein, L.,<em>Tractatus l\u00f3gico-philosophicus<\/em>. Ib\u00edd.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn29\"><\/a>[29]Comte-Sponville, A., (2007) <em>op.cit<\/em>. p. 166.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn30\"><\/a>[30]Ib\u00edd., p. 170.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn31\"><\/a>[31]S\u00e1nchez Orantos, A.,\u201cPara indagar sobre la posibilidad de una espiritualidad naturalizada\u201d en: <em>Di\u00e1logo Filos\u00f3fico,<\/em>90, III\/2014, pp. 374-402.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn32\"><\/a>[32]Comte-Sponville, A., (2007) <em>op.cit<\/em>. p. 59.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn33\"><\/a>[33]Cfr.Ca\u00f1\u00f3n C.,(2013) <em>op.cit<\/em>., pp. 1057-168<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn34\"><\/a>[34]Monod, J.,<em>El Azar y la Necesidad,<\/em>Barral, Barcelona, 1973.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn35\"><\/a>[35]Harris, S. (2007) <em>op.cit.<\/em><\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn36\"><\/a>[36]Ib\u00edd., p. 207<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn37\"><\/a>[37]Ib\u00edd., pp. 190 y 220.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn38\"><\/a>[38]Ib\u00edd., p. 221. Pareciera, por este modo de decir, que Harris no diferencia aqu\u00ed religi\u00f3n y\u00a0 teolog\u00eda, o quiz\u00e1s religi\u00f3n y metaf\u00edsica.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn39\"><\/a>[39]Ib\u00edd., pp. 221-222<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn40\"><\/a>[40]Flanagan, O.J., <em>The Really Hard Problem: Mea<\/em><em>ning in a material World<\/em>, MIT, Cambridge Massachussets, 2007.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn41\"><\/a>[41]Chalmers, D.J., \u201cFacing up the Problem of Concieusness\u201d en: <em>Journal of Conciousness Studies,<\/em>vol 2, n\u00ba3 1995,200-219. La revista cient\u00edfica <em>Journal of Consciousness Studies,<\/em>en el volumen citado reserva un apartado al cual se invita a los autores a referirse a esta cuesti\u00f3n como el \u201cproblema duro\u201d.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn42\"><\/a>[42]Flanagan, O.J. (2007) <em>op.cit<\/em>.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn43\"><\/a>[43]As\u00ed, el t\u00edtulo de su libro es precisamente: <em>\u201cEl problema realmente duro: Sentido en un mundo material\u201d.<\/em><\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn44\"><\/a>[44]Ib\u00edd., p. 186<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn45\"><\/a>[45]Ib\u00edd., p. 219.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn46\"><\/a>[46]V\u00e9ase Ca\u00f1\u00f3n C.,\u201cEl territorio de la espiritualidad naturalizada\u201d en: <em>Scientia et Fides, <\/em>3(1)2015, 13-36.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn47\"><\/a>[47]Espinosa, M.,\u201cEn busca de un naturalismo integral repensado\u201d en: <em>Eikas\u00eda. <\/em><em>Revista de Filosof\u00eda <\/em>35, 2010, pp. 58\u2013100.<\/h6>\n<h6>\u2014<em>Repenser le naturalisme<\/em>, L\u2019Harmattan, Paris, 2014.<\/h6>\n<h6>Nagel, Th.,<em>Mind and Cosmos: Why the Materialist Neo-Darwinian Conception of Nature is almost Certainly False<\/em>, Oxford University Press, Oxford, 2014.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn48\"><\/a>[48]V\u00e9ase Murillo I.,\u201cEl naturalismo renovado. Debate con Miguel Espinoza\u201d en: <em>Di\u00e1logo filos\u00f3fico<\/em>, n\u00ba 89, 2014,\u00a0pp.\u00a0207-222<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn49\"><\/a>[49]V\u00e9ase Font, J.:\u201cEspiritualidad naturalizada (2)\u201d en este volumen.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn50\"><\/a>[50]Einstein A.: <em>\u201cLo que creo\u201d. Mi visi\u00f3n del mundo. <\/em>Barcelona. Tusquets 1995\/1930.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"Cuerpo\"><b><span lang=\"ES-TRAD\">Art\u00edculo elaborado por Camino Ca\u00f1\u00f3n Loyes, Universidad Comillas, Madrid, miembro de la C\u00e1tedra Francisco J. Ayala de Ciencia, Tecnolog\u00eda y Religi\u00f3n y colaboradora de FronterasCTR. Este art\u00edculo es la segunda parte de una adaptaci\u00f3n para FronterasCTR de un art\u00edculo publicado en el volumen ocho, 2017, de la Serie Especial Ciencia, Filosof\u00eda y Religi\u00f3n de la revista PENSAMIENTO. <\/span><\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[Por Camino Ca\u00f1\u00f3n]\u00a0En un primer art\u00edculo de FronterasCTR, ya publicado, hemos expuesto la emergencia de expresiones de la espiritualidad no vinculadas a la experiencia religiosa y, en particular, aquella manifestaci\u00f3n que pretende situar esta dimensi\u00f3n humana como un fen\u00f3meno natural, reconocible y, por ello, transformable desde el m\u00e9todo de las ciencias de la Naturaleza. Ahora\u00a0concluimos &#8230; <a title=\"La espiritualidad natural y la espiritualidad religiosa\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=3127\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre La espiritualidad natural y la espiritualidad religiosa\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":3133,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[139],"tags":[148,232,264,244,319,178],"class_list":["post-3127","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-relacion-entre-ciencia-y-religion","tag-espiritualidad","tag-experiencia","tag-fe","tag-humanismo","tag-religion","tag-trascendencia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3127","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3127"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3127\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7743,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3127\/revisions\/7743"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3133"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3127"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3127"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3127"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}